<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0004-0622</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Archivos Latinoamericanos de Nutrición]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[ALAN]]></abbrev-journal-title>
<issn>0004-0622</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Sociedad Latinoamericana de Nutrición]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0004-06222006000300001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Evolución de los precios de los alimentos y nutrimentos en México entre 1973 Y 2004]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ortiz-Hernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Autonoma Metropolitana Xochimilco  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<volume>56</volume>
<numero>3</numero>
<fpage>201</fpage>
<lpage>215</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0004-06222006000300001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0004-06222006000300001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0004-06222006000300001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El objetivo del estudio fue conocer los cambios en los precios de los alimentos y ciertos nutrimentos en México durante las últimas tres décadas. Para ello, se analizaron los datos del Índice Nacional de Precios al Consumidor de 1973 a 2003, así como las cotizaciones de los alimentos que se utilizan para su cálculo en los años 1990, 1995, 2000 y 2004. Se estimó el costo de 100 kcal, 10 g de grasa saturada, 100 mg de colesterol, 10 g de fibra y 1 mg de hierro. Mediante modelos de regresión se analizó la asociación del costo de los nutrimentos y la energía con las densidades nutrimental y energética. Los resultados permiten inferir que, en México, la estructura de precios de los alimentos en la década de los ochentas fue diferente a la de los noventas, de modo tal que en la primera las verduras y los productos derivados de maíz y trigo fueron los alimentos que tuvieron menos incrementos en su precio; pero en la siguiente década fueron de los productos que experimentaron mayor aumento de su valor. Por otro lado, las carnes de res y puerco y los pescados y mariscos frescos durante la década de los ochentas tuvieron incrementos importantes de su costo, pero durante los noventas han sido cada vez más económicos. Dentro de los cárnicos existieron diferencias de precios que tienen relación con la densidad energética y nutrimental ya que los cortes magros fueron más caros que los que tienen mayor cantidad de grasa y, por tanto, de energía y colesterol. Los pescados (atún y sardina) en lata, el huevo y la carne de ave comenzaron a ser más económicos desde la década de los ochentas. La mayoría de los aceites y grasas han tenido incrementos de sus precios por debajo de la inflación del grupo de alimentos en general. Los alimentos industrializados o procesados han comenzado a ser más económicos que los que se expenden frescos. En un análisis de correlación se observó que la densidad energética de los alimentos se asociaba negativamente con su costo. Finalmente, se comentan las implicaciones de los resultados en términos de políticas públicas.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The aim of this study was to know the price changes of foods and nutriments in México during the last three decades. To this end, two sets of data were analyzed: the National Consumer Prices Index for 1973 to 2003, and quotations of food prices for 1990, 1995, 2000 and 2004. Cost estimates were calculated for 100 kcal, 10 g of saturated fat, 100 mg of cholesterol, 10 g of fiber and 1 mg of iron. Regression models were used to analyze the association between nutrient and energy’s costs and energetic and nutrimental densities. Our results lead to infer that that in México, the structure of foods prices differed between the eighties and the nineties decades. In the former, vegetables and corn and wheat derived foods had the lowest price increment, whereas their price had the largest increment in the following decade. On the other hand, the prices of fresh meat of cattle and pig, and of fish and seafood rose during the eighties but became cheaper during the nineties. The differences in prices of the meat are inversely related to their energy density and nutrimental value: lean meat became more expensive that those with more fat (i.e. more energy and cholesterol). Canned fish (tuna and sardine), eggs and poultry became cheaper at the turn of the eighties. The prices of the majority of oils and fats have increased less than the inflation of the group of food. Processed and industrialized foods became cheaper than the fresh ones. The energy density of the foods is negatively correlated to their cost. The implications of our results are discussed in terms of public policies.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Precio]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[costo]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[frutas]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[verduras]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[alimentos industrializados]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[carnes]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[densidad energética]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[accesibilidad]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Price]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[costs]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[fruits]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[vegetables]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[industrialized foods]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[meats]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[energy density]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[accessibility]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[   <B>    <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="3">Evolución de los precios de los alimentos y nutrimentos en M&eacute;xico entre 1973 Y 2004&nbsp;</font></P> </B><FONT FACE="Times,Times New Roman" SIZE=2> </FONT>     <P ALIGN="CENTER"><FONT face="Verdana" size=2><b>Luis Ortiz-Hern&aacute;ndez</b> </FONT></P>     <P ALIGN="CENTER"><FONT face="Verdana" size=2>&nbsp;Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana-Xochimilco&nbsp; </FONT></P>     <P ALIGN="CENTER">&nbsp;</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Resumen </FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"> </B><FONT face="Verdana" size=2>El objetivo del estudio fue conocer los cambios en los precios de los alimentos y ciertos nutrimentos en M&eacute;xico durante las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas. Para ello, se analizaron los datos del &Iacute;ndice Nacional de Precios al Consumidor de 1973 a 2003, as&iacute; como las cotizaciones de los alimentos que se utilizan para su c&aacute;lculo en los a&ntilde;os 1990, 1995, 2000 y 2004. Se estim&oacute; el costo de 100 kcal, 10 g de grasa saturada, 100 mg de colesterol, 10 g de fibra y 1 mg de hierro. Mediante modelos de regresi&oacute;n se analiz&oacute; la asociaci&oacute;n del costo de los nutrimentos y la energ&iacute;a con las densidades nutrimental y energ&eacute;tica. Los resultados permiten inferir que, en M&eacute;xico, la estructura de precios de los alimentos en la d&eacute;cada de los ochentas fue diferente a la de los noventas, de modo tal que en la primera las verduras y los productos derivados de ma&iacute;z y trigo fueron los alimentos que tuvieron menos incrementos en su precio; pero en la siguiente d&eacute;cada fueron de los productos que experimentaron mayor aumento de su valor. Por otro lado, las carnes de res y puerco y los pescados y mariscos frescos durante la d&eacute;cada de los ochentas tuvieron incrementos importantes de su costo, pero durante los noventas han sido cada vez m&aacute;s econ&oacute;micos. Dentro de los c&aacute;rnicos existieron diferencias de precios que tienen relaci&oacute;n con la densidad energ&eacute;tica y nutrimental ya que los cortes magros fueron m&aacute;s caros que los que tienen mayor cantidad de grasa y, por tanto, de energ&iacute;a y colesterol. Los pescados (at&uacute;n y sardina) en lata, el huevo y la carne de ave comenzaron a ser m&aacute;s econ&oacute;micos desde la d&eacute;cada de los ochentas. La mayor&iacute;a de los aceites y grasas han tenido incrementos de sus precios por debajo de la inflaci&oacute;n del grupo de alimentos en general. Los alimentos industrializados o procesados han comenzado a ser m&aacute;s econ&oacute;micos que los que se expenden frescos. En un an&aacute;lisis de correlaci&oacute;n se observ&oacute; que la densidad energ&eacute;tica de los alimentos se asociaba negativamente con su costo. Finalmente, se comentan las implicaciones de los resultados en t&eacute;rminos de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. </FONT> </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Palabras clave: </FONT></B> <FONT face="Verdana" size=2> Precio, costo, frutas, verduras, alimentos industrializados, carnes, densidad energ&eacute;tica, accesibilidad. </FONT></P> <B><FONT FACE="Times,Times New Roman" SIZE=1>    <P ALIGN="JUSTIFY"></P> </FONT>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Summary.&nbsp; </FONT></B><FONT face="Verdana" size=2>The aim of this study was to know the price changes of foods and nutriments in M&eacute;xico during the last three decades. To this end, two sets of data were analyzed: the National Consumer Prices Index for 1973 to 2003, and quotations of food prices for 1990, 1995, 2000 and 2004. Cost estimates were calculated for 100 kcal, 10 g of saturated fat, 100 mg of cholesterol, 10 g of fiber and 1 mg of iron. Regression models were used to analyze the association between nutrient and energy’s costs and energetic and nutrimental densities. Our results lead to infer that that in M&eacute;xico, the structure of foods prices differed between the eighties and the nineties decades. In the former, vegetables and corn and wheat derived foods had the lowest price increment, whereas their price had the largest increment in the following decade. On the other hand, the prices of fresh meat of cattle and pig, and of fish and seafood rose during the eighties but became cheaper during the nineties. The differences in prices of the meat are inversely related to their energy density and nutrimental value: lean meat became more expensive that those with more fat (i.e. more energy and cholesterol). Canned fish (tuna and sardine), eggs and poultry became cheaper at the turn of the eighties. The prices of the majority of oils and fats have increased less than the inflation of the group of food. Processed and industrialized foods became cheaper than the fresh ones. The energy density of the foods is negatively correlated to their cost. The implications of our results are discussed in terms of public policies. </FONT> </P> <B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Keywords: </FONT></B> <FONT face="Verdana" size=2> Price, costs, fruits, vegetables, industrialized foods, meats, energy density, accessibility. </FONT></P> <B><FONT FACE="Times,Times New Roman" SIZE=2>    <P ALIGN="center"><FONT face="Verdana" size=2>Price evolution of foods and nutriments in Mexico from 1973 to 2004. </FONT></P> </FONT>    <P ALIGN="left"><font face="Verdana" size="2">RECIBIDO: 15-11-2005</font></P>     <P ALIGN="left"><font face="Verdana" size="2">ACEPTADO: 28-06-2006</font></P>     <P ALIGN="left"><FONT face="Verdana" size=2>Introducción&nbsp; </FONT></P> </B><FONT FACE="Times,Times New Roman" SIZE=2> </FONT>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Los cambios en la alimentaci&oacute;n que han ocurrido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en M&eacute;xico –como en otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina- pueden ser caracterizados recurriendo al concepto de transici&oacute;n nutricional (1,2). En las zonas urbanas de M&eacute;xico los cambios que se han verificado en la dieta, la actividad f&iacute;sica y el estado de nutrici&oacute;n apuntan a una transici&oacute;n de la etapa de ‘recesi&oacute;n de las hambrunas’ hacia el periodo de ‘predominio de las enfermedades cr&oacute;nicas’ (3,4). En la fase de ‘recesi&oacute;n de hambrunas’ se incrementa el consumo de frutas, verduras y alimentos de origen animal y los almidones cobran menos importancia en la alimentaci&oacute;n; mientras que en la etapa de ‘predominio de las enfermedades cr&oacute;nico-degenerativas’ la dieta se caracteriza por un contenido elevado de grasa, colesterol y az&uacute;cares, y menor consumo de &aacute;cidos grasos poli-insaturados y fibra; el estilo de vida se torna sedentario, lo que trae consigo el incremento de la prevalencia de obesidad y enfermedades no transmisibles (1,2). </FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>En M&eacute;xico la disponibilidad de energ&iacute;a alimentaria se mantuvo sin cambios sustanciales (alrededor de 3,000 kilocalor&iacute;as por habitante por d&iacute;a) en las d&eacute;cadas de los ochenta y noventa; sin embargo, la disponibilidad de grasa aument&oacute; debido al incremento en la disponibilidad de carnes, huevo y leche; asimismo se increment&oacute; la disponibilidad de az&uacute;car (4). Lo anterior tiene correspondencia con el incremento en el consumo de grasa en mujeres en edad reproductiva ocurrido entre 1988 y 1999 (5). </FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>A partir de los resultados de las dos versiones de la Encuesta Nacional de Nutrici&oacute;n (ENN) (6) se ha alertado sobre el incremento acelerado del sobrepeso en M&eacute;xico ya que entre 1988 y 1999, las prevalencias de sobrepeso (&iacute;ndice de masa corporal -IMC- de 25.0 a 29.9) y obesidad (IMC<font FACE="Times,Times New Roman" SIZE="2"><font FACE="Symbol">³</font></font>  30.0) en mujeres de 12 a 49 a&ntilde;os pasaron de 16.4% y 18.7%, respectivamente, a 30.8% y 21.7%. El aumento de la prevalencia de sobrepeso y obesidad de las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha sido paralelo el incremento en la proporci&oacute;n de poblaci&oacute;n en situaci&oacute;n de pobreza: entre 1984 y 1996 el porcentaje de poblaci&oacute;n en pobreza aument&oacute; de 58.5% a 77.3% (4). Estas tendencias pueden parecer contradictorias pues tradicionalmente se consideraba que la pobreza reduc&iacute;a el acceso a los alimentos lo que se expresa en menor peso corporal. Aunque es posible que el incremento de la obesidad no se haya dado entre los pobres, recientemente se ha observado que el aumento de la prevalencia de obesidad viene acompa&ntilde;ado de una redistribuci&oacute;n de este evento ya que de ser un problema de los estratos socioecon&oacute;micos altos comienza a ser m&aacute;s frecuente en los estratos bajos (7-9). </FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>En un an&aacute;lisis (7) de las encuestas representativas de la poblaci&oacute;n de mujeres en edad reproductiva (15-49 a&ntilde;os) de sociedades en desarrollo realizadas entre 1987 y 1997 se observ&oacute; que las mujeres con baja escolaridad ten&iacute;an menos probabilidad de presentar obesidad en los pa&iacute;ses con menor producto interno bruto (PIB) y con prevalencia reducida de obesidad; mientras que la relaci&oacute;n se invert&iacute;a en los pa&iacute;ses con PIB m&aacute;s alto y con prevalencias de obesidad m&aacute;s elevadas. Por ejemplo, mientras que en Hait&iacute; (un pa&iacute;s pobre con prevalencia global de obesidad de 2.6%) las mujeres con alta escolaridad ten&iacute;an 10.01 mayor probabilidad de presentar sobrepeso; en M&eacute;xico (pa&iacute;s de ingreso medio con tasa de obesidad de 10.4%) la raz&oacute;n fue de 0.59 menor riesgo. An&aacute;lisis posteriores confirmaron que cuando la obesidad comienza a ser un problema de salud p&uacute;blica tiende a concentrarse en los grupos con peor situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica (8,9). </FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Se requieren, entonces, de estudios para analizar los posibles mecanismos que expliquen la relaci&oacute;n negativa entre posici&oacute;n socioecon&oacute;mica y riesgo de obesidad. Se ha sugerido (10,11) que la industrializaci&oacute;n y la urbanizaci&oacute;n traen consigo una disminuci&oacute;n en el precio de los alimentos con alta densidad energ&eacute;tica (e.g. cereales, az&uacute;cares, grasas y aceites), lo cual hace que los sujetos de estrato socioecon&oacute;mico bajo tengan m&aacute;s acceso a ellos. De esta forma, el consumo de calor&iacute;as de los sujetos con menos ingreso comienza a superar su requerimiento de energ&iacute;a, lo que resulta en la relaci&oacute;n negativa entre obesidad y nivel socioecon&oacute;mico. </FONT> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>El consumo de alimentos est&aacute; determinado en gran medida por el precio de &eacute;stos y el ingreso de las personas: cuando los hogares cuentan con ingresos restringidos intentan maximizarlos eligiendo alimentos de menor costo, sin importar sus cualidades nutricionales (12). Desde el siglo XIX en los pa&iacute;ses industrializados se report&oacute; que los alimentos con alta densidad energ&eacute;tica (e.g. cereales refinados) tienden a ser m&aacute;s econ&oacute;micos respecto los de menor densidad (e.g. frutas y verduras) (10,11). Sin embargo, en pa&iacute;ses de ingresos bajos y medios no se ha estudiado suficientemente la evoluci&oacute;n en los precios de los alimentos: s&oacute;lo tenemos conocimiento de un estudio (13) realizado en Am&eacute;rica Latina en el que se haya explorado la relaci&oacute;n entre costo y valor nutritivo de los alimentos. Por lo expuesto, el objetivo del estudio fue conocer los cambios en los precios de los alimentos y ciertos nutrimentos en M&eacute;xico durante las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas. </FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" SIZE=2><b>Material y Métodos&nbsp;</b></FONT></P> <B> </B><FONT FACE="Times,Times New Roman" SIZE=2> </FONT>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Para lograr el objetivo del estudio se analizaron dos fuentes: 1) el &Iacute;ndice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) de 1973 a 2003 y 2) las cotizaciones de los precios de los alimentos que se utilizaron para el c&aacute;lculo del INCP; con el primero es posible conocer las variaciones de los precios y con el segundo estimar el costo de los productos alimenticios. </FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>El INPC es un indicador econ&oacute;mico que mide la inflaci&oacute;n o variaci&oacute;n de los precios de una canasta de bienes y servicios representativa del consumo de los hogares a trav&eacute;s del tiempo (14). La elaboraci&oacute;n del INPC se lleva a cabo mediante tres procesos: 1) La identificaci&oacute;n de los gen&eacute;ricos (productos, bienes o servicios que adquieren los hogares) que conforman el INPC se realiza con base en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), realizada cada dos a&ntilde;os por el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y Geograf&iacute;a. Los gen&eacute;ricos ya definidos se incluyen en alguno de los sub&iacute;ndices que integran el INPC constituyendo la unidad de ponderaci&oacute;n (participaci&oacute;n de un bien o servicio en la canasta de consumo de las familias) m&iacute;nima dentro del INPC y se calcula el peso relativo (que depende de la proporci&oacute;n que represente en el ingreso de las familias), de manera que cada peso relativo es una ponderaci&oacute;n y el conjunto de los pesos relativos es una estructura de ponderaciones. 2) Para garantizar la representatividad de los precios que intervienen en el c&aacute;lculo del INPC el sistema de muestreo considera localidades* de siete regiones, asegur&aacute;ndose que se elija por lo menos una ciudad por entidad federativa. Hasta 1994 los precios eran recopilados en 35 ciudades y a partir de 1995 se captan en 46. La informaci&oacute;n sobre los precios de los bienes y servicios en las localidades se obtiene de la siguiente forma: selecci&oacute;n de fuentes (establecimientos comerciales o de servicios), selecci&oacute;n de productos espec&iacute;ficos (la m&aacute;xima desagregaci&oacute;n de los bienes y servicios de la canasta del INPC e incluye marca, presentaciones y otras caracter&iacute;sticas necesarias para la identificaci&oacute;n precisa de un art&iacute;culo), cotizaci&oacute;n de precios, revisi&oacute;n y verificaci&oacute;n de precios. 3) Finalmente se calcula el INPC, el cual va de lo particular (gen&eacute;ricos) a lo general (INPC agregado).&nbsp; </FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Un problema para estimar el INPC es que los costos de algunos bienes y servicios tienen un comportamiento que es afectado por la volatilidad (variaciones significativas a menudo imprescindibles en un cierto periodo), las influencias estacionales y por las decisiones oficiales (el sector p&uacute;blico determina el precio de algunos energ&eacute;ticos y servicios como la electricidad y la gasolina). Para solventar esta limitaci&oacute;n los precios de los bienes y servicios se agruparon en tres sub&iacute;ndices: 1) bienes y servicios administrados y concertados, 2) productos agropecuarios (frutas, verduras, carnes y huevo) y 3) educaci&oacute;n. </FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Con la finalidad de que el INPC sea m&aacute;s exacto y confiable, desde el comienzo del c&aacute;lculo de este indicador en 1969, se han realizado cuatro cambios del a&ntilde;o de comparaci&oacute;n o referencia (1978, 1980, 1994 y 2002) a partir del cual se efect&uacute;an las comparaciones de las modificaciones en los precios. Entre las modificaciones realizadas, en el cambio de base m&aacute;s reciente, a los ponderadores al nivel de los agregados del gasto de los hogares se encuentra la disminuci&oacute;n de la importancia relativa del gasto destinado al consumo de alimentos y bebidas, ropa y calzado; por el contrario, se increment&oacute; el peso relativo del gasto en vivienda, salud, cuidado personal y educaci&oacute;n. </FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>La informaci&oacute;n sobre el INPC de los alimentos de 1973 a 2003 se obtuvo de la p&aacute;gina electr&oacute;nica del Banco de M&eacute;xico (15). Se analiz&oacute; la inflaci&oacute;n acumulada anual de los alimentos tomando como punto de referencia la segunda quincena de junio del 2002. Para poder identificar tendencias en los cambios de los costos de los productos se rest&oacute; la inflaci&oacute;n del grupo de la inflaci&oacute;n de cada producto alimentario. Por ejemplo, en el periodo 1973-1976 las inflaciones de los alimentos en general (o del grupo), de las verduras frescas y de los pescados y mariscos fueron de 20.7, 0.0 y 23.4, respectivamente. Al estimar la diferencia entre los productos y el grupo espec&iacute;fico se observa que el incremento en el precio de las verduras fue menor al del grupo (0.0 – 20.7 = –20.7 puntos porcentuales); por el contrario, el aumento del costo de los pescados y mariscos fue mayor al del grupo de referencia (23.4 – 20.7 = 2.7 puntos porcentuales, pp). En las <a href="#t1"> Tablas 1</a>, <a href="#t2a"> 2a</a> y <a href="#t2b"> 2b</a> se presentan las diferencias entre la inflaci&oacute;n de los productos y el grupo.</FONT> </P>     <P ALIGN="center"><a name="t1"><img border="0" src="/img/fbpe/Alan/v56n3/art1%20tab1%20parteA.jpg" width="380" height="550"> </a> </P>     
<P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp; </P>     <P ALIGN="center"><a name="t1b"><img border="0" src="/img/fbpe/Alan/v56n3/art1%20tab1%20parteB.jpg" width="400" height="550"> </a> </P>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;</p>     <P ALIGN="center"><a name="t2a"><img border="0" src="/img/fbpe/Alan/v56n3/art1%20tab2a%20parteA.jpg" width="420" height="859"></a></P>     
<P ALIGN="left">&nbsp;</P>     <P ALIGN="center"><a name="t2b"><img border="0" src="/img/fbpe/Alan/v56n3/art1%20tab2a%20parteB.jpg" width="420" height="865"></a></P>     
<P ALIGN="left">&nbsp;</P>     <P ALIGN="center"><a name="t2BB"><img border="0" src="/img/fbpe/Alan/v56n3/art1%20tab2b%20parteA.jpg" width="460" height="865"></a></P>     
<P ALIGN="left">&nbsp;</P>     <P ALIGN="center"><a name="t2BBB"><img border="0" src="/img/fbpe/Alan/v56n3/art1%20tab2b%20parteB.jpg" width="460" height="867"></a></P>     
<P ALIGN="left"><FONT face="Verdana" size=2>Para estimar el costo de ciertos nutrimentos y energ&iacute;a se capturaron las cotizaciones de cada alimento utilizadas por el Banco de M&eacute;xico para el c&aacute;lculo del INPC. Se incluy&oacute; la informaci&oacute;n de las 35 ciudades contempladas en 1990 (16) y de las 46 ciudades en 1995 (17), 2000 (18) y 2004 (19). Al inicio del estudio se ten&iacute;a planeado estimar el costo de nutrimentos por quinquenios desde 1975; sin embargo, el Banco de M&eacute;xico publica mensualmente las cotizaciones desde el a&ntilde;o de 1989, por lo que no se cuenta con informaci&oacute;n previa a esa fecha (20). Cabe se&ntilde;alar que en 1990 el 38% de la poblaci&oacute;n de M&eacute;xico viv&iacute;a en las ciudades en las que se realizaron las cotizaciones (21). Para el an&aacute;lisis se utilizaron las cotizaciones recabadas en el mes de julio de cada a&ntilde;o (1990, 1995, 2000 y 2004), con el fin de que los datos fueran comparables con los de la ENIGH, en la cual los datos fueron recolectados durante el tercer trimestre de cada a&ntilde;o ya que se considera que hay menos variabilidad en los gastos de las familias. Con los datos capturados se estim&oacute; el promedio del precio de cada alimento en cada una de las ciudades y despu&eacute;s el precio promedio para el pa&iacute;s. Los precios de los cuatro a&ntilde;os fueron deflactados tomando como a&ntilde;o base el 2002 (15). Aunque las cotizaciones del Banco de M&eacute;xico se reportan como precio por kilogramo o litro, en las <a href="#t3a"> Tablas 3a </a> y <a href="#t3b"> 3b</a> se reporta el costo por 100 gramos o mililitros.</FONT></P>     <P ALIGN="center"><a name="t3a"><img border="0" src="/img/fbpe/Alan/v56n3/art1%20tab3a%20parteA.jpg" width="460" height="800"> </a> </P>     
]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp; </P>     <P ALIGN="center"><a name="t3ab"><img border="0" src="/img/fbpe/Alan/v56n3/art1%20tab3a%20parteB.jpg" width="460" height="800"> </a> </P>     
<P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp; </P>     <P ALIGN="center"><a name="t3b"><img border="0" src="/img/fbpe/Alan/v56n3/art1%20tab3b%20parteA.jpg" width="460" height="720"> </a> </P>     
<P ALIGN="left">&nbsp;</P>     <P ALIGN="center"><a name="t3bb"><img border="0" src="/img/fbpe/Alan/v56n3/art1%20tab3b%20parteB.jpg" width="460" height="760"></a></P>     
<P ALIGN="left"><FONT face="Verdana" size=2>Uno de los problemas que existi&oacute; para analizar el costo de los alimentos es que en cada a&ntilde;o se modific&oacute; la lista de alimentos que se cotizaron para calcular el INPC. Por ello, en algunos casos se hicieron comparaciones entre alimentos similares: en 1990 se cotizaron galletas &quot;Mar&iacute;as&quot; o de animalitos, las cuales fueron consideradas como galletas populares en las cotizaciones de 1995, 2000 y 2004; el bistec o pulpa de res con el bistec de res; el r&oacute;balo, sierra y mero con el r&oacute;balo y mero; el queso Chihuahua con el queso manchego o Chihuahua; el aceite vegetal con aceites y grasas vegetales comestibles; el mango manila con el mango criollo; el ch&iacute;charo envasado con verduras envasadas; las verduras envasadas para ni&ntilde;o con frutas y verduras envasadas para beb&eacute;; el az&uacute;car blanca con el az&uacute;car; y el chocolate en tableta con el chocolate en polvo. Para los datos de 1995 y 2000 se consider&oacute; al aceite vegetal como aceites y grasas vegetales; y al chocolate en polvo y chocolate con az&uacute;car como chocolate.</FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Otra limitaci&oacute;n de los datos que publica el Banco de M&eacute;xico es que hay alimentos que en los primeros reportes (1990, 1995 y 2000) fueron cotizados por separado, pero en el a&ntilde;o 2004 fueron agrupados. Por ejemplo, en 1990 se reportaron por separado el precio de las chuletas de cerdo y el de la manteca, pero a partir de 1995 no se distingui&oacute; el precio de &eacute;stos dos productos. Desafortunadamente al hacer estas agrupaciones no se consider&oacute; el valor nutritivo de los alimentos. A&uacute;n as&iacute;, para poder comparar la informaci&oacute;n de los diferentes a&ntilde;os se promedio el contenido nutrimental y el valor nutritivo de los alimentos que se inclu&iacute;an en un rubro. De las cotizaciones de 1990 se agruparon los siguientes alimentos: costillas y chuletas de res; chuletas y manteca de cerdo; at&uacute;n y sardina en lata; manzana fina y com&uacute;n; pl&aacute;tano Tabasco y macho; aguacate hass y regional; lechuga y col; pur&eacute; de tomate y sopas enlatadas; mayonesa y mostaza; chocolate en tableta y en polvo; y masa y harina de ma&iacute;z. En los a&ntilde;os 1995 y 2000 se realizaron las siguientes agrupaciones: masa y harina de ma&iacute;z; chuletas y manteca de cerdo; at&uacute;n y sardina en lata; pl&aacute;tano Tabasco y otros pl&aacute;tanos; lechuga y col; pur&eacute; de tomate y sopas enlatadas; y mayonesa y mostaza.</FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Los precios de ciertos alimentos fueron reportados en algunos a&ntilde;os pero no en otros, por lo que al no contar con la serie completa no fue posible mostrarlos en los resultados. Los datos de los siguientes alimentos s&oacute;lo est&aacute;n disponibles para 1990: harina preparada, galletas dulces, galletas saladas, pan dulce empaquetado, pan negro, hojuelas de avena, filete vacuno, menudo de res, costillas de cerdo, chuletas ahumadas, pastel de pollo, queso de puerco, pulpo, almeja y osti&oacute;n frescos, camar&oacute;n en lata, queso a&ntilde;ejo, duraznos en lata, c&oacute;ctel de frutas envasado, garbanzo, cacahuate envasado y vodka. Para los siguientes alimentos existe informaci&oacute;n para 1990, 1995 y 2000: f&eacute;cula de ma&iacute;z, margarina, elote fresco, mermeladas, carnes ahumadas o enchiladas, pastel de carne y leche sin pasteurizar. Alimentos para los que existen datos de 1995, 2000 y 2004 fueron: pastelillos y pasteles, cortes especiales de res, pulpa de cerdo, mojarra, queso fresco, queso Oaxaca o asadero, ejotes y nopales. Los alimentos con informaci&oacute;n del 2004 fueron: tortillas de harina de trigo, chuletas y costilla de res, agua embotellada y pizzas.</FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>El &uacute;ltimo inconveniente de las cotizaciones del Banco de M&eacute;xico es que se increment&oacute; el n&uacute;mero de alimentos clasificados en el rubro de &quot;otros&quot;, los cuales no pudieron ser analizados ya que no se indica qu&eacute; productos est&aacute;n incluidos. Para 1990 se reportaron los siguientes rubros de ‘otros’: pescados regionales, pescados y mariscos en conserva y quesos. Para 1995 y 2000 existi&oacute; la categor&iacute;a de &quot;otros&quot; para los siguientes productos: galletas, v&iacute;sceras de res, embutidos, pescados, mariscos, conservas de fruta, leguminosas secas, chiles frescos, leguminosas, condimentos y alimentos cocinados. En el 2004 el rubro &quot;otros&quot; existi&oacute; para: cortes de carne, pescados y mariscos en conserva, quesos, frutas y licores.</FONT> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>A partir de los precios promedio de cada alimento se estim&oacute; el costo de 100 kcal, 10 g de grasa saturada, 100 mg de colesterol, 10 g de fibra y 1 mg de hierro. Primero, se obtuvieron las cantidades contenidas de calor&iacute;as (kcal), grasa saturada (g), colesterol (mg), fibra (g) y hierro (mg) por cada 100 gramos o mililitros de alimento en peso neto. La principal fuente de la que se obtuvo esta informaci&oacute;n fue la primera edici&oacute;n de &quot;Tablas de valor nutritivo de los alimentos de mayor consumo en M&eacute;xico&quot; (22). El contenido nutrimental de los siguientes productos fue tomado de la siguiente edici&oacute;n de las mismas tablas (23): maicena, harina para <I>hot cakes</I>, harina de trigo para reposter&iacute;a, carne magra de res, carne de res grasosa con hueso, carne de res grasosa sin hueso, carne semigrasosa de cerdo, carne magra de cerdo, carne de cerdo semigrasosa, carne seca de res, y cecina de res oreada. La informaci&oacute;n nutrimental de los dulces fue consultada en la base de datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica (24). En el caso del rubro &quot;dulces, cajetas y miel&quot; se tomaron los valores nutrimentales de dulces y miel. No se analizaron los siguientes productos pues no se encontr&oacute; su contenido nutrimental: pan negro, cajeta, chuletas ahumadas, pastel de pollo, pastel de carne y manteca vegetal.</FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Posteriormente, se calcul&oacute; el contenido nutrimental por cada 100 g de peso bruto de los alimentos ya que &eacute;stos se compran en peso bruto, no en peso neto. Para esto, se obtuvo el contenido nutrimental del peso neto (utilizando las constantes de porci&oacute;n comestible reportadas en las tablas) correspondiente a 100 g de peso bruto. Por ejemplo, 100 g de pl&aacute;tano en peso bruto corresponden a 68 g de peso neto (porci&oacute;n comestible = 0.68) y 100 g de peso neto de ese alimento aporta 86 kilocalor&iacute;as, por tanto, 100 g de peso bruto aportan 58.48 de calor&iacute;as ([68 x 86]/100). Despu&eacute;s, se estim&oacute; la cantidad de alimento que se necesitaba para consumir la cantidad de nutrimento que interesaba (e.g. 100 kcal o 10 g de fibra o grasa saturada). En el ejemplo, se necesitan 171 g en peso bruto de pl&aacute;tano para poder consumir 100 Kcal ([100 x 100]/58.48). Finalmente, se calcul&oacute; el costo de la cantidad de alimento requerida para consumir la cantidad de nutrimento definida. Siguiendo el ejemplo, en 2004 el costo de 100 g de pl&aacute;tano fue de $ 0.85 (pesos mexicanos) y se necesitan 171 g para consumir 100 Kcal, por tanto el precio de &eacute;stas &uacute;ltimas es de $ 1.45 ([171 x 0.85] /100).</FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Los condimentos (lim&oacute;n, cebolla, sal, pimienta y caf&eacute;) y las bebidas alcoh&oacute;licas se descartaron del an&aacute;lisis ya que los primeros no son fuente importante de alg&uacute;n nutrimento pues las cantidades consumidas son insignificantes y las &uacute;ltimas por no forman parte de la dieta habitual de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. Debido a que existen alimentos cuyo contenido de ciertos nutrimentos es muy reducido o bien no lo contienen, el costo de 10 g de fibra s&oacute;lo se estim&oacute; en alimentos de origen vegetal, el precio de 100 mg de colesterol &uacute;nicamente se calcul&oacute; para alimentos de origen animal; en el caso del hierro y la grasa saturada s&oacute;lo se consideraron aquellos alimentos que por 100 g de peso neto por lo menos contuvieran 0.5 mg o 1 g, respectivamente.</FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Como se indic&oacute;, en pa&iacute;ses industrializados se ha documentado que la densidad energ&eacute;tica (la cantidad de calor&iacute;as por cada 100 gramos de alimento) se relaciona negativamente con el costo de los alimentos (10,11). Para evaluar si esa relaci&oacute;n tambi&eacute;n existe en M&eacute;xico se estimaron modelos de regresi&oacute;n en los que la cantidad de nutrimento o energ&iacute;a por 100 g o ml eran las variables independientes y el costo de energ&iacute;a o nutrimento las variables dependientes. Este an&aacute;lisis se realiz&oacute; en el programa SPSS versi&oacute;n 12.0.&nbsp;</FONT></P> <FONT FACE="Times,Times New Roman" SIZE=2></FONT>     <p ALIGN="left"><b><font face="Verdana" size="2">Resultados&nbsp;&nbsp;</font></b></p>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>En la <a href="#t1"> Tabla 1</a> se presenta el INCP de los grupos de alimentos entre 1973 y 2003. Los incrementos m&aacute;s importantes del costo del grupo de alimentos, bebidas y tabaco se dieron en los periodos 1985-8 (93.53%), 1981-4 (65.76%) y 1993-6 (25.63%). El incremento de los precios de tortillas y derivados de ma&iacute;z fue menor al del grupo general de alimentos en dos momentos (1981-4 y 1993-96), pero fue mayor en otros cuatro periodos (1985-88, 1989-92, 1997-2000 y 2001-3). Los precios de los grupos ‘galletas, pastas y harina de trigo’ y ‘arroz y cereales preparados’ tuvieron incrementos menores al grupo general en tres ocasiones (1985-8, 1997-2000 y 2001-3), pero en otros tres momentos (1981-4, 1989-92 y 1993-6) el aumento de su valor estuvo por debajo del grupo de alimentos. El incremento del costo de las frutas fue muy fluctuante pues se intercalan momentos en los que es mayor al grupo de referencia con periodos en los que es menor. Entre 1973 y 1984 el incremento del valor de las verduras frescas fue menor al del grupo, tendencia contraria a la observada entre 1985 y 2003 (exceptuando el periodo 1993-6). De los ocho periodos estudiados, s&oacute;lo en dos momentos las leguminosas tuvieron incrementos menores a los del grupo (1981-4 y 1997-2000), mientras que en los seis restantes los aumentos de su valor fueron superiores. Los incrementos del valor de la carne de ave fueron menores al del grupo en seis momentos y s&oacute;lo en dos periodos se observ&oacute; lo contrario (1977-80 y 1985-8). Los precios de la carne y v&iacute;sceras de cerdo; la carne y v&iacute;sceras de res; las carnes fr&iacute;as, secas y embutidos, y los pescados y mariscos frescos tuvieron incrementos por arriba del promedio en los periodos de la d&eacute;cada de los ochentas (1981-4 y 1985-9), pero en los periodos de la d&eacute;cada de los noventa (1989-92, 1993-6, 1997-2000) el patr&oacute;n es contrario, es decir, su valor se increment&oacute; por debajo del grupo de alimentos en general. Con excepci&oacute;n del periodo 1997-2000, a partir de 1981 el precio de los pescados y mariscos en conserva aument&oacute; por debajo del grupo de referencia. En seis momentos los incrementos del valor del huevo fueron inferiores a los del grupo.</FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>En las <a href="#t2a"> Tablas 2a</a> y <a href="#t2b"> 2b</a> se muestra la evoluci&oacute;n del INPC de alimentos espec&iacute;ficos. En el periodo 1981-4, diez de los trece productos elaborados con cereales (<a href="#t2a">Tabla 2a</a>) tuvieron incrementos superiores al promedio; el mismo comportamiento se observ&oacute; en siete productos en 1985-8, en los trece alimentos en 1989-92 y en once en el periodo 1993-6; en 1997-2000 esta tendencia se revierte ya que diez productos tienen aumentos menores al del promedio. En tres periodos la tortilla de ma&iacute;z es el producto de cereal que tuvo el incremento m&aacute;s alto de su precio respecto al promedio (en 1989-92 con 10.3 pp, en 1997-2000 con 14.2 pp y en 2001-3 con 6.2 pp por arriba del incremento del grupo); adem&aacute;s de que en 1985-8 s&oacute;lo fue superada por el pan blanco (21.2 pp y 25.2 pp, respectivamente).</FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>A partir de 1989, los jugos o n&eacute;ctares han tenido incrementos inferiores al promedio, el mismo comportamiento lo tienen las otras conservas de frutas pero desde 1985. De las trece frutas frescas, en los a&ntilde;os 1981-4 cinco presentaron incrementos en su precio mayores al promedio del grupo; en 1985-8 y en 1993-6 la mayor&iacute;a de las frutas tuvieron el mismo patr&oacute;n (diez y nueve, respectivamente); pero en el periodo 1989-1992 s&oacute;lo dos tuvieron ese comportamiento. En cuatro periodos (1985-8, 1993-6, 1997-2000 y 2001-3) el aumento de los precios de papas fritas, verduras envasadas y pur&eacute; de tomate y sopas enlatadas fue menor al del promedio. Respecto a las verduras frescas, en 1981-4 siete tuvieron aumentos de precio superiores a las del grupo, este comportamiento lo tuvieron ocho verduras en 1985-8, siete en 1989-92, dos en 1993-6, once en 1997-2000 y nueve en 2001-3. El frijol en seis de ocho periodos tuvo aumentos de precio superiores al grupo.</FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>En general las carnes (<a href="#t2b">Tabla 2b</a>) tuvieron incrementos superiores al grupo en los periodos 1981-4 y 1985-8, mientras que sus incrementos fueron inferiores al promedio en 1989-92, 1993-6 y 1997-2000. Hay, sin embargo, productos cuyo incremento de precio comenz&oacute; a ser menor al del promedio desde momentos anteriores: es el caso del jam&oacute;n (-4.1 pp), carnes secas (-4.6 pp) e h&iacute;gado de res (-12.9 pp) en 1973-6; tocino (-1.2 pp) y jam&oacute;n (-2.9 pp) en 1977-80; pollo rostizado (-6.4 pp), jam&oacute;n (-0.3 pp), carnes secas (-0.4 pp), pollo entero (-5.6 pp) y en piezas (-5.6 pp) y barbacoa y birria (-2.9 pp) en 1981-4; y salchichas (-0.6 pp), chorizo (-0.5 pp) e h&iacute;gado de res (-2.4 pp) en 1985-8.</FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>El at&uacute;n y la sardina en lata en todos los momentos en los que se tuvo informaci&oacute;n (de 1981 al 2003) tuvieron incrementos inferiores al promedio del grupo; en el caso de los otros pescados y mariscos en conserva tuvieron el mismo patr&oacute;n con excepci&oacute;n de dos periodos (1981-4 y 1997-2000). Los pescados frescos, los otros pescados y el camar&oacute;n tuvieron incrementos de precio por arriba del promedio en 1981-4 (exceptuando la mojarra), 1985-8 y 1997-2000; mientras que presentaron la tendencia contraria en 1989-92, 1993-6 y 2001-3. El rubro de otros mariscos en cuatro momentos tuvo incrementos superiores al promedio.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Los aumentos de precio de la leche pasteurizada y fresca fueron menores al promedio en cinco ocasiones y en tres momentos superiores al promedio. Los quesos presentaron incrementos superiores al grupo en tres periodos (1973-6, 1981-4 y 1993-6), lo contrario se observ&oacute; en otros tres momentos (1989-92, 1997-2000 y 2001-3). El aumento del precio de yogurt fue menor al grupo a partir de 1989.</FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>En general, en la mayor&iacute;a de los momentos las grasas y aceites han incrementado su costo por debajo del promedio: fue el caso de aceites y grasas vegetales (en cinco de ocho periodos), mayonesa y mostaza (cinco de seis momentos), mantequilla (siete de ocho periodos) y crema de leche (seis de ocho lapsos). En m&aacute;s periodos (cinco de ocho) los refrescos envasados tuvieron aumentos de precio por arriba del grupo.</FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>En las <a href="#t3a"> Tablas 3a </a> y <a href="#t3b"> 3b</a> se presenta el precio de los alimentos y nutrimentos de 1990 a 2004. En este periodo los productos de cereal (<a href="#t3a">Tabla 3a</a>) que m&aacute;s han reducido su precio fueron el arroz (de $1.47 en 1990 a $0.96 en 2004, que corresponde a -35%) y los cereales en hojuelas (-18%); por el contrario, los alimentos que m&aacute;s incrementaron su costo fueron la masa y harina de ma&iacute;z (178%), el pan de caja (65%), la harina de trigo (62%), las galletas populares (47%) y el pan blanco (47%); de los once productos de cereal siete tuvieron incremento, mientras que cuatro tuvieron el patr&oacute;n contrario; adem&aacute;s, la magnitud de los incrementos fue mayor (oscilaron entre 23% [torrilla de ma&iacute;z] y 178% [masa y harina de ma&iacute;z]) que los decrementos (entre -2% [pasta para sopa] y -35% [arroz]). El precio de todas las frutas se redujo, siendo las depreciaciones m&aacute;s importantes las de la toronja (-60%), la naranja (-54%) y la guayaba (-48%). Diez de las quince verduras analizadas tuvieron una reducci&oacute;n de su valor; siendo el chile poblano (-47%), el tomate verde (-41%) y el chayote (-37%) los productos con mayor disminuci&oacute;n; en el otro extremo, las frutas y verduras preparadas para beb&eacute;s (27%) y el pur&eacute; de tomate y sopas enlatadas (72%) fueron los productos con mayor incremento en su precio. El costo del frijol disminuy&oacute; (-45%).</FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>De los diez y ocho productos c&aacute;rnicos (<a href="#t3b">Tabla 3b</a>), quince tuvieron disminuci&oacute;n de su precio; los alimentos con la reducci&oacute;n m&aacute;s importante fueron pollos rostizados (-69%), pierna de cerdo (-44%), h&iacute;gado de res (-43%), salchichas (-39%) y pollo en piezas (-39%). Los cuatro productos de pescado y marisco tuvieron disminuci&oacute;n de su precio, los productos con el descenso de mayor magnitud fueron at&uacute;n y sardina en lata (-49%) y camar&oacute;n (-32%). Mientras que el precio de la lecha pasteurizada y fresca se increment&oacute; (11%); el costo de los otros tres productos tuvo un comportamiento opuesto (yogurt: -33%, queso amarillo: -21% y queso manchego o chihuahua: -20%).</FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>El costo del chocolate disminuy&oacute; (-13%), al tiempo que el valor del az&uacute;car (28%) y los helados (26%) se increment&oacute;. Las aceites y grasas vegetales aumentaron su precio (29%), mientras se redujo el valor de la crema de leche (-22%), la mantequilla (-13%) y la mayonesa y mostaza (-10%). El precio de los refrescos envasados aument&oacute; en 47%.</FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>En el a&ntilde;o 2004, las calor&iacute;as de los cereales y las grasas eran las m&aacute;s econ&oacute;micas pues para adquirir 100 Kcal calor&iacute;as se necesitaba, en la mayor&iacute;a de los casos, menos de $1.00. En los productos de cereal, la excepci&oacute;n fueron los cereales en hojuelas ($1.21 por 100 Kcal), pero para el resto de los productos de cereales el costo de 100 kcal oscila ente $0.26 y $0.96. Con tres productos del grupo de los aceites y grasas el valor de 100 Kcal oscila entre $0.26 y 0$.74; el alimento con el valor m&aacute;s alto de esta categor&iacute;a es la crema de leche ya que se requiere pagar $1.53 para comprar 100 Kcal. Otros productos con los que se pueden comprar 100 Kcal con menos de $1.00 fueron el az&uacute;car ($0.28) y el frijol ($0.38). El grupo que sigue en precios fueron los c&aacute;rnicos pues se pueden adquirir 100 Kcal con $0.88 y hasta $7.86. Los grupos que ocupan un lugar intermedio en el costo de 100 Kcal fueron las frutas (de $1.12 a $9.22), los l&aacute;cteos (de $1.44 a $5.15) y las verduras (de $1.57 a $9.57). Las calor&iacute;as que fueron m&aacute;s costosas fueron las de pescados y mariscos frescos pues oscilan entre $21.91 y $35.33.</FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Al interior de los cereales, las calor&iacute;as m&aacute;s baratas provienen de arroz ($0.26), tortilla de ma&iacute;z ($0.27), ma&iacute;z ($0.33) y harina de trigo ($0.33); mientras que las m&aacute;s caras fueron las de pan de caja ($0.83), pan dulce ($0.96) y cereal en hojuelas ($1.21). En las frutas, las m&aacute;s econ&oacute;micas fueron las de jugos o n&eacute;ctares envasados ($1.12), pl&aacute;tanos ($1.45) y naranja ($1.99); por el contrario, las calor&iacute;as m&aacute;s costosas fueron las de durazno ($5.01), uva ($5.36), mel&oacute;n ($5.91) y manzana ($9.22). Las calor&iacute;as de verduras con menor precio fueron las de papas fritas y similares ($1.57), papa ($1.70) y zanahoria ($1.83); en el otro extremo se encuentran las de calabacita ($7.39), frutas y legumbres preparados para beb&eacute;s ($8.28), pepino ($8.53) y el jitomate ($9.57). Dentro de los c&aacute;rnicos, la energ&iacute;a m&aacute;s econ&oacute;mica proviene de salchichas ($0.88), chuletas y manteca de cerdo ($1.14), huevo ($1.19) y chorizo ($1.28), al tiempo que las m&aacute;s caras fueron las de carnitas ($5.09), barbacoa ($5.09) y carnes secas ($7.86). El precio de las calor&iacute;as de at&uacute;n y sardina en lata ($1.69) es inferior a los de r&oacute;balo y mero ($22.59) y camar&oacute;n ($38.52). La leche es el l&aacute;cteo que aporta las calor&iacute;as m&aacute;s baratas ($1.44); por el contrario, el yogurt ($5.15) es el que contiene las m&aacute;s caras.</FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Las fuentes m&aacute;s econ&oacute;micas de grasa saturada fueron: aceites y grasas vegetales ($0.98 por 10 g), mantequilla ($1.05), salchichas ($1.61), crema de leche ($2.49) y chuletas y manteca de cerdo ($2.97); mientras que los alimentos que contienen ese nutrimento con los costos m&aacute;s altos fueron: pierna de cerdo ($21.07), carnes secas ($32.01), helados ($36.05), r&oacute;balo y mero ($129.54). Los alimentos que contienen el hierro m&aacute;s econ&oacute;mico fueron: pan de caja ($0.08), jugos o n&eacute;ctares envasados ($0.17), tortilla de ma&iacute;z ($0.22), lechuga y col ($0.23), frijol ($0.23), masa y harina de ma&iacute;z ($0.25); en el otro extremo se encuentran: carnes secas ($12.62), carnitas ($15.27), camar&oacute;n ($21.91), guachinango ($28.30) y mantequilla ($35.33). La fibra de menor costo proviene de ma&iacute;z ($0.95), zanahoria ($1.28), masa y harina de ma&iacute;z ($2.50) y tortilla de ma&iacute;z ($2.78); por el otro lado, la m&aacute;s cara la contienen: pan dulce ($61.17), papas fritas y similares ($68.17), pur&eacute; de tomate y sopas enlatadas ($81.75) y frutas y legumbres preparadas para beb&eacute;s ($147.5). Las fuentes m&aacute;s econ&oacute;micas de colesterol fueron: huevo ($0.34), h&iacute;gado de res ($0.63), mayonesa y mostaza ($1.48); mientras que las m&aacute;s caras fueron: camar&oacute;n ($27.38), guachinango ($67.92), r&oacute;balo y mero ($121.45).</FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En la <a href="#t4"> Tabla 4</a> se presentan los modelos de regresi&oacute;n en los que las variables dependientes fueron el costo de nutrimentos y energ&iacute;a, y las variables independientes fueron la densidad energ&eacute;tica o nutrimental. Al graficar las variables (resultados no mostrados en figuras) se observ&oacute; que la relaci&oacute;n no se ajustaba adecuadamente a una funci&oacute;n lineal, por ello se probaron distintas transformaciones (c&uacute;bica, logar&iacute;tmica, cuadr&aacute;tica y exponencial) para identificar la que mejor describiera los datos. Gr&aacute;ficamente, la mejor transformaci&oacute;n que describ&iacute;a los datos fue la logar&iacute;tmica. Lo anterior se confirm&oacute; al estimar los modelos. En la<a href="#t4"> Tabla 4</a> se presentan tanto los modelos lineales (Lin) como los que ten&iacute;an transformaci&oacute;n logar&iacute;tmica (Log). Respecto a los modelos lineales, en los que se incluy&oacute; la transformaci&oacute;n logar&iacute;tmica fueron m&aacute;s altas la proporci&oacute;n de la varianza que se explicaba (r<SUP>2</SUP>) y la significancia estad&iacute;stica (<I>p</I>). Todas las relaciones de la densidad energ&eacute;tica o nutrimental con el costo fueron negativas (betas negativas). Es decir, conforme aumenta la densidad energ&eacute;tica de los alimentos disminuye su costo; la misma tendencia se observ&oacute; con grasa satura, colesterol, fibra y hierro. Con el transcurso del tiempo las betas han tendido a disminuir, lo cual implica que las relaciones negativas se atenuaron. Por ejemplo, la relaci&oacute;n entre densidad energ&eacute;tica y el costo de calor&iacute;as fue ligeramente m&aacute;s fuerte en 1990 (<font FACE="Symbol" SIZE="2">b</font><sub><font FACE="Times,Times New Roman" SIZE="2">1</font></sub>=-2.69) que en el a&ntilde;o 2004 (<font FACE="Symbol" SIZE="2">b</font><sub><font FACE="Times,Times New Roman" SIZE="2"> 1</font></sub>=-1.90).</font></P> <FONT FACE="Times,Times New Roman" SIZE=2>      <P ALIGN="center"><a name="t4"><img border="0" src="/img/fbpe/Alan/v56n3/art1%20tab4.jpg" width="470" height="660"></a></P> </FONT>      
]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="left"><FONT face="Verdana" size=2><b>Discusión&nbsp;&nbsp;</b>  </FONT></P> <FONT FACE="Times,Times New Roman" SIZE=2>  </FONT>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Varias tendencias observadas permiten inferir que, en M&eacute;xico, la estructura de precios de los alimentos en la d&eacute;cada de los ochentas fue diferente a la de los noventas, de modo tal que en la primera las verduras y los productos derivados de ma&iacute;z y trigo fueron los alimentos que tuvieron menos incrementos en su precio; pero en la siguiente d&eacute;cada fueron de los productos que experimentaron mayor aumento de su valor. Por otro lado, las carnes de res y puerco y los pescados y mariscos frescos durante la d&eacute;cada de los ochentas tuvieron incrementos importantes de su costo, pero durante los noventas han sido cada vez m&aacute;s econ&oacute;micos. Los pescados (at&uacute;n y sardina) en lata, el huevo y la carne de ave comenzaron a ser m&aacute;s econ&oacute;micos desde la d&eacute;cada de los ochentas. La mayor&iacute;a de los aceites y grasas han tenido incrementos de sus precios por debajo de la inflaci&oacute;n del grupo.  </FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Informaci&oacute;n sobre disponibilidad y gasto en alimentos apoya el hallazgo de que las verduras y los productos de trigo y ma&iacute;z tuvieron precios m&aacute;s bajos en la d&eacute;cada de los ochenta, al tiempo que las carnes fueron de alimentos que m&aacute;s se encarecieron; mientras que en la d&eacute;cada de los noventa ese patr&oacute;n se invirti&oacute;. La disponibilidad de cereales en M&eacute;xico se increment&oacute; de 175 kg por habitante por a&ntilde;o en el periodo 1979-81 a 181.1 en 1984-86, para despu&eacute;s disminuir a 177.1 en 1994-6; de igual modo la disponibilidad de verduras aument&oacute; de 42.0 en 1979-81 a 52.9 en 1989-91, para luego reducirse a 44.6 en 1994-96; por otra parte, la disponibilidad de carne disminuy&oacute; de 44.9 en 1984-6 a 42.0 en 1989-91, tendencia que se revirti&oacute; pues para 1999-2001 la cantidad disponible fue de 60.5 (4). En un estudio (25) realizado a finales de la d&eacute;cada de los ochentas en la ciudad de M&eacute;xico se observ&oacute; que las familias de bajos ingresos, debido a las crisis econ&oacute;micas (de 1982 y 1987), disminuyeron el gasto destinado a la adquisici&oacute;n de alimentos pero mantuvieron relativamente constante el consumo de calor&iacute;as y prote&iacute;nas, lo cual se debi&oacute; a que incrementaron el consumo de alimentos de origen vegetal y redujeron la adquisici&oacute;n de alimentos de origen animal de mayor costo. Respecto al gasto en alimentos (26), entre los a&ntilde;os 1984 y 2000, los hogares de mayor ingreso cada vez destinaron m&aacute;s recursos a la compra de cereales; mientras que los hogares de menor ingreso mantuvieron constante su gasto dedicado a esos productos; &eacute;stos &uacute;ltimos incrementaron el presupuesto destinado a jam&oacute;n, gallina, v&iacute;sceras y otras aves, y retazo de res. Despu&eacute;s de la crisis de 1994, en los hogares con menos ingreso disminuyeron el gasto en verduras (27) y las calor&iacute;as disponibles derivadas de cereales (28); por el contrario se incrementaron las calor&iacute;as disponibles de carnes industrializadas (28).  </FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>El aumento en el precio de los productos de ma&iacute;z ocurrido a partir de la d&eacute;cada de los noventa puede atribuirse al cambio en las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y agropecuarias del gobierno mexicano (29): aunque formalmente los precios de garant&iacute;a de ma&iacute;z se mantuvieron, desde 1987 perdieron progresivamente su valor real; la agencia estatal (Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Subsistencias Populares, Conasupo) encargada de concentrar la producci&oacute;n del grano y de otorgar subsidios disminuyo progresivamente sus actividades hasta desaparecer en 1999; la poblaci&oacute;n de las ciudades gozaba de un subsidio universal a la tortilla pues la Conasupo vend&iacute;a grano subsidiado a los establecimientos que la elaboraban, pero en 1986 dicho subsidio se focaliz&oacute; a trav&eacute;s de cupones (&quot;tortibonos&quot;) que s&oacute;lo recib&iacute;an las familias de menores ingreso; con la devaluaci&oacute;n de la moneda mexicana en 1994 el precio del ma&iacute;z importado se duplic&oacute; y, finalmente, el precio de la tortilla se dej&oacute; de regular en 1998. Por otra parte, el abaratamiento de las carnes iniciado en la d&eacute;cada de los noventas es resultado tanto del incremento en la producci&oacute;n nacional, como de la importaci&oacute;n <SUP>30</SUP>. Respecto a la producci&oacute;n nacional, la cr&iacute;a de ave es la que ha tenido mayor crecimiento debido a los ciclos cortos de engorda y a la conformaci&oacute;n de grandes grupos av&iacute;colas. Hasta 1988 la importaci&oacute;n de carnes requer&iacute;a la autorizaci&oacute;n del gobierno mexicano, adem&aacute;s, &eacute;ste &uacute;ltimo elimin&oacute; los impuestos a la importaci&oacute;n de la mayor&iacute;a de los producto c&aacute;rnicos; aunque en a&ntilde;os posteriores se volvieron a implantar aranceles, &eacute;stos fueron bajos (10%-20%) debido a los compromisos adquiridos con el ingreso a la Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio (OMC). Con el Tratado de Libre Comercio de Norteam&eacute;rica, se establecieron esquemas progresivos de desgravaci&oacute;n de importaciones y se ha regulado la importaci&oacute;n de carnes a trav&eacute;s de cantidades m&aacute;ximas que pueden ser importadas sin gravamen. La importaci&oacute;n de la carne de cerdo es la que ha tenido el alza m&aacute;s importante.  </FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>La mayor&iacute;a de los aceites y grasa tuvieron, desde la d&eacute;cada de los ochentas, incrementos de su precio menores a la inflaci&oacute;n del grupo de alimentos en general. Los aceites y grasas, junto con los cereales y az&uacute;cares, fueron los alimentos que conten&iacute;an las calor&iacute;as m&aacute;s econ&oacute;micas debido a su alta densidad energ&eacute;tica. Al respecto, Drewnowski y Popkin (2) han se&ntilde;alado que el incremento del consumo de grasa en pa&iacute;ses en desarrollo se ha dado sobretodo a expensas del aumento en la disponibilidad de aceites vegetales de bajo costo. Hay que agregar que el sabor de la grasa es preferido por la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n (31).  </FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Varios autores (3,26-28) han documentado que el gasto de los hogares en refresco se increment&oacute; en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, lo que ha redundado en una mayor cantidad de calor&iacute;as disponibles de esta fuente (28). Lo anterior contrasta con el hecho de que el incremento del precio de este producto en varias ocasiones ha sido mayor a la inflaci&oacute;n de los alimentos en general, lo que ha generado que su precio cada vez sea m&aacute;s alto. Es posible que el incremento en el precio del refresco se deba a la creciente producci&oacute;n de presentaciones hechas con edulcorantes no-nutritivos (e.g. aspartame, sacarina, etc.). El aumento en el consumo del refresco probablemente sea resultado de las campa&ntilde;as publicitarias, a su disponibilidad en los establecimientos comerciales y a que la poblaci&oacute;n prefiere el sabor dulce (31). Sin embargo, es preocupante este incremento ya que el consumo de az&uacute;car, derivado del consumo de refrescos, puede asociarse con mayor consumo de calor&iacute;as y menor consumo de fibra y carbohidratos complejos (32).  </FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Los alimentos industrializados o procesados han comenzado a ser m&aacute;s econ&oacute;micos que los que se expenden frescos. Ejemplo de lo anterior es que los precios de los jugos y conservas de frutas se incrementaron menos que los del grupo de alimentos en general, adem&aacute;s de que el precio de las calor&iacute;as de los jugos y n&eacute;ctares es inferior al de las frutas frescas. Asimismo, a partir de la d&eacute;cada de los noventas las papas fritas, las verduras envasadas y el pur&eacute; de tomate y las sopas enlatadas tuvieron incrementos de precio menores al del grupo; y las papas fritas y similares, en el a&ntilde;o 2004, fueron la fuente de energ&iacute;a m&aacute;s barata dentro del grupo de verduras. Desde la d&eacute;cada de los ochentas los precios del jam&oacute;n, el tocino y las salchichas comenzaron a aumentar en menor medida que otras carnes; y para el a&ntilde;o 2004, &eacute;stos tres productos ten&iacute;an menor costo que los cortes de cerdo que son frescos y magros (e.g. lomo y pierna de cerdo). Los pescados en lata (at&uacute;n y sardina) comenzaron a tener incrementos de precio menores al promedio desde la d&eacute;cada de los ochentas, mientras que los pescados y mariscos frescos comenzaron a reducir su precio hasta la d&eacute;cada de los noventa; m&aacute;s a&uacute;n, al t&eacute;rmino del periodo de estudio el precio de las calor&iacute;as de los pescados frescos llego a ser hasta trece veces m&aacute;s alto que el de los pescados en lata (at&uacute;n y sardina en lata: $1.69 versus r&oacute;balo y mero: $22.59). Desde 1989 el costo del yogurt se incremento en menor magnitud que el promedio del grupo de alimentos, de modo tal que entre 1990 y 2004 disminuy&oacute; su precio; por el contrario, el precio de la leche pasteurizada y fresca se incremento en el mismo lapso de tiempo; aunque la &uacute;ltima sigue siendo m&aacute;s barata que el primero. El menor precio de los alimentos industrializados puede deberse a que su conservaci&oacute;n es m&aacute;s econ&oacute;mica pues no requieren refrigeraci&oacute;n y a que su tiempo de vida &uacute;til se extiende; lo que permite el manejo de vol&uacute;menes m&aacute;s altos y por tanto de econom&iacute;as de escala.  </FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Es preocupante que los alimentos procesados tengan precios m&aacute;s bajos que los frescos ya que con frecuencia tienen mayor densidad energ&eacute;tica o menor calidad en t&eacute;rminos nutricionales. As&iacute;, los jugos envasados de frutas tienen az&uacute;cares a&ntilde;adidos lo que provoca que tengan mayor densidad energ&eacute;tica que las frutas frescas (33). Los productos enlatados (e.g. verduras y pescados) o procesados (e.g. embutidos) por lo regular tienen mayor cantidad de sodio que sus contrapartes que se comercializan frescos. Los embutidos como el jam&oacute;n llegan a tener mayor densidad energ&eacute;tica que los cortes frescos de cerdo debido a que se utilizan materias primas de baja calidad. Cabe agregar que es desafortunado que los pescados frescos sean los alimentos m&aacute;s caros debido a que su consumo tiene beneficios en la salud cardiovascular (33).  </FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Dentro de los c&aacute;rnicos existieron diferencias de precios que tienen relaci&oacute;n con la densidad energ&eacute;tica y nutrimental ya que los cortes magros fueron m&aacute;s caros que los que tienen mayor cantidad de grasa y, por tanto, de energ&iacute;a y colesterol. Por ejemplo, de los productos de res, los cortes m&aacute;s econ&oacute;micos fueron el retazo y el h&iacute;gado, mientras que el bistec fue m&aacute;s caro. En el caso de los derivados de cerdo, los m&aacute;s baratos fueron las salchichas, al tiempo que la pierna y el lomo fueron los de mayor precio. Estas diferencias han sido observadas en otros estudios (13,25). Con relaci&oacute;n al huevo, aunque entre 1990 y 2004 se increment&oacute; ligeramente su precio, en el &uacute;ltimo a&ntilde;o se encontr&oacute; entre los tres c&aacute;rnicos que aportaban 100 Kcal al menor costo. Es explicable, entonces, por qu&eacute; despu&eacute;s de la crisis econ&oacute;mica de 1994 los hogares aumentaron la proporci&oacute;n de recursos destinados a este alimento (26,27). El incremento del costo del huevo puede ser producto de: a partir de la d&eacute;cada de los noventas el gobierno dejo de regular su precio, el incremento de los costos de los insumos necesarios para su producci&oacute;n y la mayor comercializaci&oacute;n de presentaciones de &quot;lujo&quot; (e.g. huevo rojo o empaques con doce piezas) (34). Desde el punto de vista nutricional, el huevo contiene una cantidad significativa de prote&iacute;nas de alto valor biol&oacute;gico; sin embargo, tambi&eacute;n es elevado su contenido de colesterol.  </FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>En Estados Unidos de Norteam&eacute;rica la densidad energ&eacute;tica de los alimentos se relaciona de forma negativa con el costo de los mismos (10,11). Este patr&oacute;n tambi&eacute;n fue observado en M&eacute;xico, aunque la relaci&oacute;n no es lineal, sino que se ajusta mejor a un modelo con transformaci&oacute;n logar&iacute;tmica, lo cual significa que conforme aumenta el precio de los alimentos disminuyen las diferencias en la densidad energ&eacute;tica. La relaci&oacute;n negativa entre densidad energ&eacute;tica y costo de los alimentos en M&eacute;xico se debe a que los productos m&aacute;s econ&oacute;micos son las az&uacute;cares, aceites y cereales; seguidos por carnes y pescados en lata, l&aacute;cteos, verduras y frutas; finalmente los productos m&aacute;s costosos son los pescados y mariscos frescos. La relaci&oacute;n entre densidad energ&eacute;tica y costo de los alimentos se atenu&oacute; entre los a&ntilde;os 1990 y 2004 (el valor de las betas se redujo), lo cual puede atribuirse al incremento en el costo de ciertos cereales y el refresco y a la disminuci&oacute;n del precio de las frutas. El menor costo de los alimentos con mayor densidad energ&eacute;tica, junto con otros factores, puede explicar el incremento de las tasas de sobrepeso observado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Hay que a&ntilde;adir que, respecto a los alimentos de baja densidad energ&eacute;tica (e.g. frutas y verduras), los de alta densidad (e.g. cereales, az&uacute;cares y grasas) son m&aacute;s preferidos por la mayor&iacute;a de las personas por su sabor agradable; adem&aacute;s, al tener menos volumen, peso y/o contenido de agua generan menos saciedad, lo que resulta en mayor ingesti&oacute;n (31,35).  </FONT> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>La relaci&oacute;n entre costo y densidad nutrimental para hierro, fibra, colesterol y grasa saturada es, al igual que para la densidad energ&eacute;tica, negativa y puede ser modelada con una ecuaci&oacute;n que implique transformaci&oacute;n logar&iacute;tmica. Este patr&oacute;n puede deberse a que la densidad nutrimental se relaciona con la densidad energ&eacute;tica, es decir, los alimentos con m&aacute;s calor&iacute;as tambi&eacute;n tienen m&aacute;s cantidad de nutrimentos. Esto es cierto para el caso de la grasa satura y el colesterol ya que la densidad de estos nutrimentos se correlacion&oacute; significativamente con la densidad energ&eacute;tica (con grasa satura: r = 0.70, <I>p</I> &lt; 0.000; con colesterol: r = 0.28, <I>p</I>  =0.017); pero no fue as&iacute; con los otros dos nutrimentos (con fibra: r = -0.04, <I>p</I> = 0.705; con hierro: r = 0.19, <I>p</I> =0.100). La relaci&oacute;n negativa entre precio y densidad nutrimental para hierro y fibra es una oportunidad ya que los productos que contienen mayores cantidades de estos nutrimentos son m&aacute;s econ&oacute;micos. Sin embargo, el hierro con menor precio proviene de alimentos de origen vegetal (e.g. pan de caja, tortilla de ma&iacute;z, lechuga y col, frijol y masa y harina de ma&iacute;z), los cuales tienen el inconveniente de que el hierro que contienen es de menor biodisponibilidad.  </FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Los resultados del estudio tienen implicaciones en t&eacute;rminos de pol&iacute;tica p&uacute;blica para promover estilos de vida saludables. Por un lado, en M&eacute;xico los cambios en los precios de los alimentos ocurridos en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas tienen correspondencia con modificaciones en las pol&iacute;ticas gubernamentales dirigidas a la producci&oacute;n y comercializaci&oacute;n de los alimentos. Por otro lado, es bien reconocido (12) que el precio de los alimentos es uno de los factores que m&aacute;s influyen en consumo de las familias. Por ello, las pol&iacute;ticas para fomentar h&aacute;bitos saludables deben contemplar estrategias para promover el acceso a las personas a alimentos de alta densidad nutrimental y baja densidad energ&eacute;tica; al tiempo que se debe restringir el acceso a alimentos de alta densidad energ&eacute;tica. El abaratamiento de las carnes puede ser detenido aplicando impuestos a la importaci&oacute;n de productos c&aacute;rnicos en funci&oacute;n de su contenido de grasa, de modo tal que los cortes magros reciban trato preferencial sobre las v&iacute;sceras. Actualmente el pollo y el huevo son alimentos convenientes por su precio, el cual ha disminuido en gran medida por el aumento de la producci&oacute;n nacional. Por su aporte de prote&iacute;nas es importante que se mantengan los precios bajos de estos alimentos, pero s&oacute;lo en el caso de los cortes magros. Puede contemplarse la instrumentaci&oacute;n de impuestos, a trav&eacute;s de los canales de comercializaci&oacute;n, a los cortes de pollo que son ricos en grasa (e.g. retazo y v&iacute;sceras). Se puede percibir que las medidas impositivas son dif&iacute;ciles de implementar pues son contrarias a las disposiciones que implican los acuerdos comerciales; sin embargo, en &eacute;stos &uacute;ltimos se incluyen cl&aacute;usulas en las que se especifica que los pa&iacute;ses tienen el derecho de restringir el comercio para salvaguardar objetivos leg&iacute;timos como la seguridad y salud humana (36). Conviene, adem&aacute;s, se&ntilde;alar que la implementaci&oacute;n de impuestos ha sido una medida efectiva para reducir el consumo de tabaco y alcohol, y esta medida por lo regular ha contado con el apoyo de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n (37).  </FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>Una forma de promover que la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n tenga acceso a frutas, verduras y ciertos cereales (sobretodo las presentaciones de ma&iacute;z y trigo con la mayor cantidad de fibra) es a trav&eacute;s de subsidios o est&iacute;mulos fiscales a los productores y comercializadores de estos productos. Tambi&eacute;n se puede contemplar la posibilidad de establecer subsidios focalizados para garantizar que las familias de bajos ingresos tengan un consumo adecuado de frutas y verduras.  </FONT> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>La reducci&oacute;n del costo de los productos procesados plantea retos y oportunidades. En primer t&eacute;rmino, se debe dise&ntilde;ar e implementar la reglamentaci&oacute;n necesaria encaminada a promover que los productos procesados mejoren sus cualidades nutricionales (e.g. reducir el contenido de sodio, evitar a&ntilde;adir grasa o az&uacute;car). Los gobiernos deben encargarse de que los fabricantes cumplan con las normas de etiquetado; en este sentido, podr&iacute;a recurrirse a logotipos en los empaques que permitan diferenciar f&aacute;cilmente las presentaciones en funci&oacute;n de la densidad energ&eacute;tica o el contenido de grasa o sodio. En el caso de que los productos procesados no puedan mejorar su calidad nutricional, pueden implementarse impuestos a los productores y consumidores. Por otra parte, la poblaci&oacute;n requerir&aacute; cada vez m&aacute;s orientaci&oacute;n nutricional para poder tomar decisiones en cuanto a la compra de alimentos procesados ya que ser&aacute; necesario que conozcan la relaci&oacute;n que existe entre costo y valor nutrimental y c&oacute;mo leer e interpretar la informaci&oacute;n de los empaques. Finalmente, el refresco es un producto que tiene un comportamiento particular pues su consumo se ha incrementado a pesar de su alto costo respecto a otros productos. Aunque se necesita evidencia para conocer cu&aacute;les son las explicaciones de este patr&oacute;n, puede especularse que el incremento de su consumo puede revertirse a trav&eacute;s de impuestos y restringiendo la publicidad que promueve su compra.  </FONT></P> <B><FONT FACE="Times,Times New Roman" SIZE=2>    <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;</P>  </FONT>    <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" SIZE=2>(nota al pie de página en materiales y métodos)&nbsp;  </FONT></P> </B><FONT FACE="Times,Times New Roman" SIZE=2>    <P ALIGN="JUSTIFY"><SUP><FONT face="Verdana" size=2>* </FONT></SUP> <FONT face="Verdana" size=2> Una localidad es una ciudad en la que se cotizan precios para el INPC y que integra el gasto de todas las familias de otras poblaciones vecinas de igual tama&ntilde;o y caracter&iacute;sticas similares. Con ello se le da a la localidad una representatividad m&aacute;s realista en los ponderadores del INPC. Las localidades se clasifican en tres grupos de acuerdo a la cantidad de habitantes (&lt;20 000 - 120 000, &gt;120 000 – 6000 000 o &gt;600 000 habitantes). </FONT></P>  </FONT> <B>     <P ALIGN="CENTER"><FONT face="Verdana" size=2>REFERENCIAS&nbsp;  </FONT></P> </B>    <!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>1. Popkin BM. The nutrition transition in low-income countries: an emerging crisis. Nutrition Reviews 1994;52:285-98. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469801&pid=S0004-0622200600030000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>2. Drewnowski A, Popkin BM. The nutrition transition: new trends in the global diet. Nutr Rev 1997;55:31-43. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469802&pid=S0004-0622200600030000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>3. Rivera JA, Barquera S, Campirano F, Campos I, Safdie M, Tovar V. Epidemiological and nutritional transition in Mexico: rapid increase of non-communicable chronic diseases and obesity. Public Health Nutr 2002; 5: 113–122. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469803&pid=S0004-0622200600030000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>4. Ortiz-Hern&aacute;ndez L, Delgado-S&aacute;nchez G, Hern&aacute;ndez-Briones A. Cambios en factores relacionados con la transici&oacute;n alimentaria y nutricia en M&eacute;xico. Gac Med Mex 2006;142(3). </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469804&pid=S0004-0622200600030000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>5. Barquera S, Rivera JA, Espinosa-Montero J, Safdie M, Campirano F, Monterrubio EA. Energy and nutrient consumption in Mexican women 12-49 years of age: analysis of the National Nutrition Survey 1999. Salud P&uacute;blica M&eacute;x 2003;45(suppl 4):S530-9. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469805&pid=S0004-0622200600030000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>6. Rivera Dommarco J, Shamah Levy T, Villalpando Hern&aacute;ndez S, Gonz&aacute;lez de Coss&iacute;o T, Hern&aacute;ndez Prado B, Sep&uacute;lveda J. Encuesta Nacional de Nutrici&oacute;n 1999. Estado nutricio de ni&ntilde;os y mujeres en M&eacute;xico. Cuernavaca, Morelos, M&eacute;xico: Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica, 2001. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469806&pid=S0004-0622200600030000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>7. Martorell R, Kettel L, Hughes ML, Grummer-Strawn LM. Obesity in women from developing countries. Eur J Clin Nutr 2000; 54:247-52 </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469807&pid=S0004-0622200600030000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>8. Monteiro C. Obesity and inequities in health in the developing world. Int J Obes 2004; 28: 1181-6. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469808&pid=S0004-0622200600030000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>9. Monteiro CA, Moura EC, Conde WL, Popkin B. Socioeconomic status and obesity in adults populations of developing countries: review. Bull WHO 2004; 82: 940-6. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469809&pid=S0004-0622200600030000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>10. Drewnowski A, Darmon N. Food choices and diet Costs: an economic Analysis. J Nutr 2005; 135: 900-4. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469810&pid=S0004-0622200600030000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>11. Drewnowski A, Specter SE. Poverty and obesity: the role of energy density and energy costs. Am J Clin Nutr 2004;79:6-16. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469811&pid=S0004-0622200600030000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>12. Popkin BM. Factors affecting food selection: the role of economics. J Am Diet Assoc 1981;79:419-25. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469812&pid=S0004-0622200600030000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>13. Aguirre P. Socioanthropological aspects of obesity in poverty. En: Pe&ntilde;a M, Bacallo J. Obesity and poverty: a new public health challenge. Washington D.C.: Pan American Health Organization, 2000: 11-22. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469813&pid=S0004-0622200600030000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>14. Banco de M&eacute;xico. Metodolog&iacute;a para el cambio de base del INPC. URL: http://www.banxico.org.mx/eInfoFinanciera/Infecon/cuadros/CambioBaseINPC.pdf. Junio del 2002. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469814&pid=S0004-0622200600030000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>15. Banco de M&eacute;xico. Informaci&oacute;n econ&oacute;mica y financiera. URL: http://www.banxico.org.mx/eInfoFinanciera/FSinfoFinanciera.html. Consultado en junio del 2004. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469815&pid=S0004-0622200600030000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>16. Banco de M&eacute;xico. &Iacute;ndice Nacional de Precios al Consumidor. Diario Oficial de la Federaci&oacute;n, 28 de agosto, 1990: 64-114. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469816&pid=S0004-0622200600030000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>17. Banco de M&eacute;xico. &Iacute;ndice Nacional de Precios al Consumidor. Diario Oficial de la Federaci&oacute;n, 28 de agosto, 1995: 37-105. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469817&pid=S0004-0622200600030000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>18. Banco de M&eacute;xico. &Iacute;ndice Nacional de Precios al Consumidor. Diario Oficial de la Federaci&oacute;n, 25 de agosto, 2000: 53-128. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469818&pid=S0004-0622200600030000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>19. Banco de M&eacute;xico. &Iacute;ndice Nacional de Precios al Consumidor. Diario Oficial de la Federaci&oacute;n, 30 de agosto, 2004: 189-279. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469819&pid=S0004-0622200600030000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>20. Banco de M&eacute;xico. &Iacute;ndice Nacional de Precios al Consumidor. Diario Oficial de la Federaci&oacute;n, 21 de enero, 1989: 2-31. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469820&pid=S0004-0622200600030000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>21. Centro Latinoamericano y Caribe&ntilde;o de Demograf&iacute;a. Divisi&oacute;n de Poblaci&oacute;n. Bolet&iacute;n Demogr&aacute;fico, Organizaci&oacute;n y evoluci&oacute;n de la poblaci&oacute;n urbana de Am&eacute;rica Latina, 1950-1990. 2001; A&ntilde;o 33: 97-108. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469821&pid=S0004-0622200600030000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>22. Mu&ntilde;oz de Ch&aacute;vez M, Ch&aacute;vez A, Rold&aacute;n JA, Ledesma JA, Mendoza E, P&eacute;rez-Gil F, Hern&aacute;ndez SL, Chaparro AG. Tablas de valor nutritivo de los alimentos de mayor consumo en M&eacute;xico. M&eacute;xico: Editorial Pax; 1ª edici&oacute;n, 1996. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469822&pid=S0004-0622200600030000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>23. Mu&ntilde;oz de Ch&aacute;vez M, Ledesma JA, Ch&aacute;vez A, P&eacute;rez-Gil F, Mendoza E, Casta&ntilde;eda J, Calvo C, Castro I, S&aacute;nchez C, &Aacute;vila A. Tablas de valor nutritivo de alimentos. Edici&oacute;n internacional. M&eacute;xico: Mc Graw Hill; 2002. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469823&pid=S0004-0622200600030000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">24. United States Department of Agriculture. National Nutrient Database for Standard Reference.<I> </I>URL: <A HREF="http://www.nal.usda.gov/fnic/foodcomp/search/">http://www.nal.usda.gov/fnic/foodcomp/search/</A>. Consultada el 6 de junio del 2005.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469824&pid=S0004-0622200600030000100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>25. Instituto Nacional del Consumidor. El gasto alimentario de la poblaci&oacute;n de escasos recursos de la ciudad de M&eacute;xico. Comercio Exterior 1989:39(1):52-8. </FONT></P>     <!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>26. Ortiz-Hern&aacute;ndez L, Delgado-S&aacute;nchez G, Hern&aacute;ndez-Briones A. Desigualdad social, alimentaci&oacute;n y obesidad en M&eacute;xico. En: &quot;Di&aacute;logos entre Antropolog&iacute;a y Nutrici&oacute;n&quot;. M&eacute;xico: FUNSALUD-Fondo Nestl&eacute; para la Nutrici&oacute;n, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana Xochimilco, en prensa. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469826&pid=S0004-0622200600030000100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>27. Tolentino ML, Barquera S, Rivera JA, Taryn D, Flores Me. Alimentaci&oacute;n y pobreza. Efecto de la crisis de 1994 en el consumo de alimentos en M&eacute;xico. En: Aspectos de nutrici&oacute;n y alimentaci&oacute;n en M&eacute;xico. Reporte de investigaci&oacute;n. Cuernavaca: Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica, 2003. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469827&pid=S0004-0622200600030000100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>28. Arroyo P, Loria A, M&eacute;ndez O. Changes in the household calorie supply during the 1994 economic crisis in Mexico and its implications on the obesity epidemic. Nutr Rev 2004; 62 (7): S163-8. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469828&pid=S0004-0622200600030000100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>29. Appendini K. De la milpa a los tortibonos. La reestructuraci&oacute;n de la pol&iacute;tica alimentaria en M&eacute;xico. Segunda edici&oacute;n. M&eacute;xico: 2001. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469829&pid=S0004-0622200600030000100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>30. Centro de Estad&iacute;stica Agropecuaria, Direcci&oacute;n General de Ganader&iacute;a (Sagar). Situaci&oacute;n actual y perspectiva de la producci&oacute;n de carnes en M&eacute;xico 1990 – 2000. M&eacute;xico, Sagar, sin fecha. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469830&pid=S0004-0622200600030000100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>31. Drewnowski A. The role of energy. Lipids 2003;38(2):109-15. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469831&pid=S0004-0622200600030000100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>32. Popkin MB, Joy S. The sweetening of the world's diet. Obes Res 2003; 11: 1325-32. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469832&pid=S0004-0622200600030000100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>33. U.S. Department of Health and Human Services and U.S. Department of Agriculture. Dietary Guidelines for Americans, 2005. 6th Edition, Washington, DC: U.S. Government Printing Office, January 2005. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469833&pid=S0004-0622200600030000100032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>34. Centro de Estad&iacute;stica Agropecuaria, Direcci&oacute;n General de Ganader&iacute;a (Sagar). Situaci&oacute;n actual y perspectiva de la producci&oacute;n de huevo para plato en M&eacute;xico. 1990 - 2000. M&eacute;xico, Sagar, sin fecha., </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469834&pid=S0004-0622200600030000100033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>35. Drewnowski A, Almiron-Roig E, Marmonier C. Lluch A. Dietary energy density and body weight: Is there a relationship?. Nutr Rev 2004; 62: 403-13. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469835&pid=S0004-0622200600030000100034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>36. World Health Organization, Regional Office for the Western Pacific. Using domestic law in the fight against obesity. An introductory guide for the pacific. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469836&pid=S0004-0622200600030000100035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" size=2>37. Nestle M. Changing the diet of a nation. Population/regulatory strategies for a developed economy. Asia Pacific J Clin Nutr (2000) 9(Suppl.): S33–S40. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=469837&pid=S0004-0622200600030000100036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
<back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Popkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[BM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The nutrition transition in low-income countries: an emerging crisis]]></article-title>
<source><![CDATA[Nutrition Reviews]]></source>
<year>1994</year>
<volume>52</volume>
<page-range>285-98</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Drewnowski]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Popkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[BM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The nutrition transition: new trends in the global diet]]></article-title>
<source><![CDATA[Nutr Rev]]></source>
<year>1997</year>
<volume>55</volume>
<page-range>31-43</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rivera]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Barquera]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Campirano]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Campos]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Safdie]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tovar]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Epidemiological and nutritional transition in Mexico: rapid increase of non-communicable chronic diseases and obesity]]></article-title>
<source><![CDATA[Public Health Nutr]]></source>
<year>2002</year>
<volume>5</volume>
<page-range>113-122</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ortiz-Hernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Delgado-Sánchez]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hernández-Briones]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cambios en factores relacionados con la transición alimentaria y nutricia en México.]]></article-title>
<source><![CDATA[Gac Med Mex]]></source>
<year>2006</year>
<volume>142</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Barquera]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rivera]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Espinosa-Montero]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Safdie]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Campirano]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Monterrubio]]></surname>
<given-names><![CDATA[EA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Energy and nutrient consumption in Mexican women 12-49 years of age: analysis of the National Nutrition Survey 1999]]></article-title>
<source><![CDATA[Salud Pública Méx]]></source>
<year>2003</year>
<volume>45(suppl 4)</volume>
<page-range>S530-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rivera Dommarco]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shamah]]></surname>
<given-names><![CDATA[Levy T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Villalpando Hernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[González de Cossío]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hernández Prado]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sepúlveda]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Encuesta Nacional de Nutrición 1999. Estado nutricio de niños y mujeres en México]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Nacional de Salud Pública]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Martorell]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kettel]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hughes]]></surname>
<given-names><![CDATA[ML]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Grummer-Strawn]]></surname>
<given-names><![CDATA[LM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Obesity in women from developing countries]]></article-title>
<source><![CDATA[Eur J Clin Nutr]]></source>
<year>2000</year>
<volume>54</volume>
<page-range>247-52</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Monteiro]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Obesity and inequities in health in the developing world]]></article-title>
<source><![CDATA[Int J Obes]]></source>
<year>2004</year>
<volume>28</volume>
<page-range>1181-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Monteiro]]></surname>
<given-names><![CDATA[CA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moura]]></surname>
<given-names><![CDATA[EC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Conde]]></surname>
<given-names><![CDATA[WL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Popkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Socioeconomic status and obesity in adults populations of developing countries: review]]></article-title>
<source><![CDATA[Bull WHO]]></source>
<year>2004</year>
<volume>82</volume>
<page-range>940-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Drewnowski]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Darmon]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Food choices and diet Costs: an economic Analysis]]></article-title>
<source><![CDATA[J Nutr]]></source>
<year>2005</year>
<volume>135</volume>
<page-range>900-4</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Drewnowski]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Specter]]></surname>
<given-names><![CDATA[SE]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Poverty and obesity: the role of energy density and energy costs]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>2004</year>
<volume>79</volume>
<page-range>6-16</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Popkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[BM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Factors affecting food selection: the role of economics]]></article-title>
<source><![CDATA[J Am Diet Assoc]]></source>
<year>1981</year>
<volume>79</volume>
<page-range>419-25</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aguirre]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Socioanthropological aspects of obesity in poverty. En: Peña M, Bacallo J. Obesity and poverty: a new public health challenge.]]></source>
<year>2000</year>
<page-range>11-22</page-range><publisher-loc><![CDATA[Washington D.C ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Pan American Health Organization]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Banco de México</collab>
<source><![CDATA[Metodología para el cambio de base del INPC]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Banco de México</collab>
<source><![CDATA[Información económica y financiera.]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Banco de México</collab>
<source><![CDATA[Índice Nacional de Precios al Consumidor. Diario Oficial de la Federación,]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Banco de México</collab>
<source><![CDATA[Índice Nacional de Precios al Consumidor. Diario Oficial de la Federación, 28 de agosto]]></source>
<year>1995</year>
<page-range>37-105</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Banco de México</collab>
<source><![CDATA[Índice Nacional de Precios al Consumidor. Diario Oficial de la Federación, 25 de agosto]]></source>
<year>2000</year>
<page-range>53-128</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Banco de México</collab>
<source><![CDATA[Índice Nacional de Precios al Consumidor. Diario Oficial de la Federación, 30 de agosto]]></source>
<year>2004</year>
<page-range>189-279</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Banco de México</collab>
<source><![CDATA[Índice Nacional de Precios al Consumidor. Diario Oficial de la Federación, 21 de enero]]></source>
<year>1989</year>
<page-range>2-31</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Centro]]></surname>
<given-names><![CDATA[Latinoamericano y Caribeño de Demografía]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[División de Población]]></article-title>
<source><![CDATA[Boletín Demográfico, Organización y evolución de la población urbana de América Latina, 1950-1990.]]></source>
<year>2001</year>
<volume>Año 33</volume>
<page-range>97-108</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Muñoz de Chávez]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Chávez]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Roldán]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ledesma]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mendoza]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Tablas de valor nutritivo de los alimentos de mayor consumo en México]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Pax]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Muñoz de Chávez]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ledesma]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Chávez]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pérez-Gil]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Tablas de valor nutritivo de alimentos. Edición internacional.]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-name><![CDATA[Mc Graw Hill]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>United States Department of Agriculture</collab>
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ortiz-Hernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Delgado-Sánchez]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[: "Diálogos entre Antropología y Nutrición".]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[FUNSALUD-Fondo Nestlé para la Nutrición, Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tolentino]]></surname>
<given-names><![CDATA[ML]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rivera]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Taryn]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Aspectos de nutrición y alimentación en México]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-name><![CDATA[Reporte de investigación. Cuernavaca: Instituto Nacional de Salud Pública]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Arroyo]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Loria]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Méndez]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Changes in the household calorie supply during the 1994 economic crisis in Mexico and its implications on the obesity epidemic]]></article-title>
<source><![CDATA[Nutr Rev]]></source>
<year>2004</year>
<volume>62 (7)</volume>
<page-range>S163-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>29</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Appendini]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[De la milpa a los tortibonos. La reestructuración de la política alimentaria en México]]></source>
<year>2001</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<label>30</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>Sagar</collab>
<source><![CDATA[Situación actual y perspectiva de la producción de carnes en México 1990 - 2000. México]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Sagar]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<label>31</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Drewnowski]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The role of energy]]></article-title>
<source><![CDATA[Lipids]]></source>
<year>2003</year>
<volume>38(2)</volume>
<page-range>109-15</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<label>32</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Popkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[MB]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Joy]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The sweetening of the world's diet]]></article-title>
<source><![CDATA[Obes Res]]></source>
<year>2003</year>
<volume>11</volume>
<page-range>1325-32</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<label>33</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>U.S. Department of Health and Human Services and U.S. Department of Agriculture</collab>
<source><![CDATA[Dietary Guidelines for Americans, 2005]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-name><![CDATA[Edition, Washington, DC: U.S. Government Printing Office]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<label>34</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>Sagar</collab>
<source><![CDATA[Situación actual y perspectiva de la producción de huevo para plato en México. 1990 - 2000.]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Sagar]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<label>35</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Drewnowski]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Almiron-Roig]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Marmonier]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Lluch A]]></article-title>
<source><![CDATA[Dietary energy density and body weight: Is there a relationship?. Nutr Rev]]></source>
<year>2004</year>
<volume>62</volume>
<page-range>403-13</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<label>36</label><nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[World Health Organization, Regional Office for the Western Pacific. Using domestic law in the fight against obesity. An introductory guide for the pacific]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<label>37</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Nestle]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Changing the diet of a nation. Population/regulatory strategies for a developed economy.]]></article-title>
<source><![CDATA[Asia Pacific J Clin Nutr]]></source>
<year>2000</year>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
