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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[An update of the nutritional recommendations for carbohydrate intake to the Venezuelan population was performed. For this work the concepts, data and methodology followed by other countries or groups of countries to obtain and document their own reference, in order to provide basic information to facilitate the establishment of reference values can be revised to better adapt to the Venezuelan population. The data correspond to healthy populations and taken as reference the recommendations of the Food and Nutrition Board of the U.S., the Committees of Experts on Energy and Protein FAO / WHO, among others. As a result of the literature review, the historical caloric formula of population and dietary patterns of Venezuela was propose the consumption of total carbohydrate intake between 50 and 60 % of total caloric intake and simple sugars do not exceed 10% of intake. It is suggested to increase the consumption of vegetables, whole grains, legumes, vegetables and whole tropical fruits.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana" LANG="JA">     <p align="center"><b>Valores de referencia de carbohidratos para la población  venezolana</b></p> </font>  <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">     <p align="center"><b>Granito Marisela, Pérez Suhey, Valero Yolmar, Jhoana Colina.</b></p>     <p align="justify">Departamento de Tecnología de Procesos Biológicos y  Bioquímicos. Universidad Simón Bolívar. Caracas, Venezuela.</p>     <p align="justify"><b>RESUMEN</b>.</p>     <p align="justify">Se realizó una actualización de las recomendaciones  nutricionales de consumo de carbohidratos para la población venezolana. Para  este trabajo se revisaron los conceptos, datos y la metodología que han seguido  otros países o grupos de países para obtener y documentar sus propios valores de  referencia, con objeto de ofrecer una información básica que facilite el  establecimiento de los valores de referencia que mejor puedan adaptarse a la  población venezolana. Los datos estudiados corresponden a poblaciones sanas y se  tomaron como documentos de referencia las recomendaciones del Consejo de  Alimentación y Nutrición de los EE.UU, los Comités de Expertos de Energía y  Proteínas de FAO/OMS, entre otros. Como resultado de la revisión bibliográfica  realizada, el histórico de la fórmula calórica de la población y los patrones  alimentarios del venezolano, se propone que el consumo de carbohidratos totales  aporte entre 50 y 60% de la fórmula calórica total y el aporte de azúcares  simples no superen el 10%. Se sugiere incrementar el consumo de leguminosas,  granos enteros, vegetales y frutas tropicales enteras.</p>     <p align="justify"><b>Palabras clave</b>: Carbohidratos, valores de referencia de  carbohidratos, Venezuela.</p>     <p align="center"><b>Reference values of carbohydrates for the Venezuelan  population.</b></p>     <p align="justify"><b>SUMMARY.</b></p>     <p align="justify">An update of the nutritional recommendations for carbohydrate intake  to the Venezuelan population was performed. For this work the concepts, data and  methodology followed by other countries or groups of countries to obtain and  document their own reference, in order to provide basic information to  facilitate the establishment of reference values can be revised to better adapt  to the Venezuelan population. The data correspond to healthy populations and  taken as reference the recommendations of the Food and Nutrition Board of the  U.S., the Committees of Experts on Energy and Protein FAO / WHO, among others.  As a result of the literature review, the historical caloric formula of  population and dietary patterns of Venezuela was propose the consumption of  total carbohydrate intake between 50 and 60 % of total caloric intake and simple  sugars do not exceed 10% of intake. It is suggested to increase the consumption  of vegetables, whole grains, legumes, vegetables and whole tropical fruits.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>Key words</b>: Carbohydrates, reference values of carbohydrate,  Venezuela.</p>     <p align="justify"><b>INTRODUCCIÓN</b></p>     <p align="justify">Los carbohidratos, también conocidos como glúcidos, hidratos  de carbono o sacáridos son moléculas orgánicas, específicamente,  polihidroxialdehídos y polihidroxicetonas derivados de alcoholes, que  representan la forma biológica primaria de almacenamiento y consumo de energía  (1). Son los compuestos orgánicos más abundantes en la naturaleza y también los  más consumidos por los humanos; en muchos países constituyen entre 50 y 80% de  la dieta de la población. En general los carbohidratos que provienen del reino  vegetal son más variados y abundantes que los del reino animal (2)</p>     <p align="justify">La importancia de estos compuestos como componentes de los  alimentos radica en que representan la principal fuente de energía para el  organismo vivo; particularmente son indispensables para el cerebro, órgano que  depende exclusivamente de este macronutriente y para aquellas células que  requieren de la glicólisis anaeróbica como los glóbulos rojos, glóbulos blancos  y células de la médula o riñón (2)</p>     <p align="justify">Por otra parte, su estructura química y los productos de las  reacciones en las cuales estos participan determinan la funcionalidad y  características sensoriales del alimento, tanto en su estado natural como  procesado; propiedades organolépticas como el sabor y el color, así como la  viscosidad y textura, son determinadas por los carbohidratos (3).</p>     <p align="justify">Existen diversas formas para clasificar o agrupar a los  carbohidratos y cada una de ellas se basa en un criterio distinto: estructura  química, ubicación del grupo carbonilo (aldosas o cetosas), número de carbonos  que contiene la cadena (triosas, tetrosas, pentosas), abundancia en la  naturaleza, uso en alimentos, poder edulcorante, entre otros. Por lo general se  prefiere el criterio de la estructura química, que hace referencia al número de  monómeros que posea la molécula: monosacáridos, disacáridos, oligosacáridos y  polisacáridos) (1).</p>     <p align="justify">El término azúcares simples, definido como la suma de todos  los monosacáridos y disacáridos añadidos a los alimentos por el que los produce,  cocina o consume, además de los azúcares naturalmente presentes en la miel,  syrops y jugos de frutas (4). Este concepto fue recomendado en 2003 WHO/FAO  ExpertConsultation (4) es teóricamente muy útil para los nutricionistas pero aún  no se ha estandarizado su determinación.</p>     <p align="justify">Otra forma de agrupar o clasificar a los azúcares fue  propuesta por el Departamento de Salud del Reino Unido para ayudar al consumidor  a distinguir entre los azúcares “intrínsecos” o naturalmente presentes en los  alimentos y aquellos que son añadidos, o azúcares “extrínsecos” (5).  Paralelamente, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos de América  (USDA) incluyó el término “azúcares añadidos” definiéndolo como todos aquellos  azúcares o siropes añadidos a los alimentos durante su preparación o  procesamiento. Estos incluyen azúcar blanca, azúcar morena, sirope de maíz,  sólidos de sirope de maíz, sirope de maíz alto en fructosa, sirope de  maltafructosa líquida, miel, entre otros. (6)</p>     <p align="justify">En general, los azúcares no se encuentran libres en la  naturaleza, sino en forma de polisacáridos, como reserva energética (almidones),  o formando parte estructural del alimento (celulosa, hemicelulosas y pectinas);  éstos últimos integran lo que se conoce como fibra dietética, compuestos no  digeribles por el tracto digestivo humano (7).</p>     <p align="justify">En los últimos 40 años se ha comprendido en profundidad la  influencia de los carbohidratos en la nutrición y en la salud humana. Además de  proporcionar energía fácilmente aprovechable para el metabolismo oxidativo, son  importantes para el mantenimiento de la homeostasis glucémica, así como para la  integridad y función gastrointestinal. (8)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En general, a diferencia de las grasas y las proteínas, una  dieta con niveles adecuados en carbohidratos, siempre que estos procedan de  distintas fuentes, no está asociada a efectos adversos para la salud. Así mismo,  se ha encontrado que las dietas ricas en carbohidratos, comparadas con las ricas  en grasa, reducen la tendencia a presentar obesidad (9).</p>     <p align="justify">A pesar de que la ingesta ideal de carbohidratos para  mantener la salud no se conoce con exactitud, se sabe que en la actualidad dicha  ingesta supera el mínimo de 130g/ día, cantidad necesaria para suplir los  requerimientos del cerebro de un adulto o niño (10). Este consumo excesivo de  carbohidratos, como parte de dietas hipercalóricas, ha impactado la salud de las  poblaciones, dando origen al incremento de la diabetes tipo II y la obesidad,  principalmente en las sociedades occidentales. En lo que a obesidad se refiere,  en países como Estados Unidos 34% de la población adulta era obesa en el año  2008 (11).</p>     <p align="justify">En Venezuela, según datos del Instituto Nacional de Nutrición  (INN), para el grupo de 18 a 40 años, la prevalencia de malnutrición por exceso  es de 55,95%, de los cuales, 29,52% corresponde a sobrepeso, 23,65% a obesidad y  1,78% a obesidad mórbida (12).</p>     <p align="justify">Con relación a la diabetes, la OMS señala que en el mundo hay  más de 366 millones de personas con diabetes, 8,3% de la población mundial  adulta. Se calcula que aumentará hasta 552 millones de personas para 2030, 9,9%  de la población. La diabetes tipo II representa 90% de los casos mundiales y en  gran medida se debe al exceso del peso corporal y a la inactividad física. La  OMS estima que las muertes por diabetes se multiplicarán por dos entre 2005 y  2030. De las muertes por diabetes más del 80% se registran en países de ingresos  bajos y medios, casi la mitad se presentan en menores de 70 años y 55% en  mujeres.</p>     <p align="justify">La diabetes en el 2030, será la séptima causa de muerte en el  mundo (13). Pero además de la diabetes, se presenta el síndrome de alteración de  la tolerancia a la glucosa (ATG); en éste, las personas presentan un nivel de  glicemia más alto de lo normal, constituyendo un problema de salud pública. Las  personas con ATG tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes, así como de sufrir  una enfermedad cardiovascular. Se estima que el número de personas con ATG en el  mundo alcanzó 280 millones en el 2011, con una proyección de 398 millones para  el 2030 (14)</p>     <p align="justify">Una dieta óptima debería ser aquella en la cual, 55% de la  energía total como mínimo provenga de carbohidratos complejos, de bajo índice  glicémico, de distintas fuentes alimentarias (15). De acuerdo al Instituto de  Medicina de los Estados Unidos, independiente del grupo de edad, la ingesta  diaria de calorías provenientes de carbohidratos debería estar entre 45% y 65%  (10).</p>     <p align="justify">Sin embargo, es importante además considerar el tipo de  carbohidrato a ingerir. En general, el consumo de azúcares “añadidos” a los  productos procesados es muy alto, en detrimento del consumo de los azúcares  simples, naturalmente presentes en las frutas y lácteos. Sin embargo, desde un  punto de vista metabólico no existe diferencia entre las dos fuentes de azúcares,  y ambas contribuyen con la incidencia de obesidad y caries dental (11). El  consumo de azúcares simples debería aportar entre 5% a 10% de la ingesta  calórica diaria y los carbohidratos complejos 35% a 45%, estos se encuentran en  vegetales, leguminosas y cereales integrales. Al respecto hay que destacar la  importancia de consumir estos polisacáridos incorporando en la dieta granos  integrales, enteros y no refinados, a los fines de asegurar el consumo de fibra  dietética (7)</p>     <p align="justify">Entre las recomendaciones dietéticas para la población  americana publicadas en el año 2010, se sugiere consumir al menos la mitad de  los granos enteros, que incluyen germen, el endospermo y el afrecho (11).</p>     <p align="justify"><i>Tópicos sobre el consumo de carbohidratos</i></p>     <p align="justify"><b>Biodisponibilidad de los carbohidratos</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La mayor parte de los carbohidratos contenidos en los  alimentos pueden ser utilizados por el organismo, es decir, son biodisponibles  en el intestino delgado o grueso. Los componentes que no son absorbidos en el  tracto gastrointestinal, se excretan en las heces y son denominados  carbohidratos no biodisponibles. Los carbohidratos que no se absorven en el  intestino delgado se denominan resistentes (9). El consumo de carbohidratos  biodisponibles en el intestino delgado va seguido de una respuesta glucémica,  dependiente tanto del individuo como de la composición del alimento (9).</p>     <p align="justify">Los carbohidratos resistentes a la digestión en el intestino  delgado junto con el resto de los compuestos indigeribles presentes en los  alimentos, pueden ser degradados por la microbiota intestinal (fermentación  colónica), originando como principales productos ácidos grasos de cadena corta (AGCC:  acético, propiónico y butírico), gases (hidrógeno, metano y dióxido de carbono)  (16), ATP e incremento de la biomasa. Los AGCC son rápidamente absorbidos y  metabolizados por el organismo y se relacionan con una gran parte de los efectos  beneficiosos para el huésped (9).</p>     <p align="justify">Los polisacáridos no digeribles, como la fibra dietética,  regulan la función del intestino, reducen la respuesta hiperglucémica  postprandial, y pueden disminuir el colesterol en sangre. Sin embargo, son los  que se añaden con mayor frecuencia a los alimentos procesados debido a sus  propiedades funcionales, más que por su efecto fisiológico (17).</p>     <p align="justify">Los oligosacáridos no digeribles en general y los  fructooligosacáridos en particular son prebióticos, ya que estimulan el  crecimiento de bífidobacterias y lactobacilos, los cuales después de la  ingestión del prebiótico predominan en el intestino (18, 19). Algunas especies  de plantas almacenan polímeros de fructosa como reservas de carbohidratos en  lugar de glucosa. Estos polímeros incluyen las inulinas y levanos; la mayor  parte de ellos se incluyen en el grupo de los fructanos, y se pueden extraer de  plantas de la familia Liliaceae, Amaryllidaceae, Graminae y Compositae, entre  otras. Los vegetales tales como la achicoria, la cebolla, la alcachofa, el  espárrago, el ajo, el plátano y el trigo son ricos en inulina (20 - 22). Las  leguminosas son una buena fuente de oligosacáridos conocidos como &#945;-galactósidos  u oligosacáridos de la familia de la rafinosa (OFR), los cuales también son  utilizados por las bífidobacterias (17).</p>     <p align="justify"><b>Indice glucémico (IG) de los alimentos.</b></p>     <p align="justify">Los hidratos de carbono simples (mono y disacáridos) inducen  un mayor y más rápido incremento de la glicemia que los complejos (polisacáridos)  y otros alimentos, e independiente de su contenido total, presentan una  proporción diferente de hidratos de carbono simples y complejos, de aquí surge  el concepto de índice glucémico, utilizado para clasificar los alimentos de  acuerdo a su potencial para aumentar la glicemia.</p>     <p align="justify">Los alimentos amiláceos con un IG bajo son digeridos y  absorbidos más lentamente que los alimentos con un IG alto. Las comidas que  contienen alimentos con un IG bajo, reducen tanto la glicemia postprandial como  la respuesta insulínica. Además, la digestibilidad de los carbohidratos en los  alimentos con IG bajo es generalmente menor que la de los alimentos con IG  altos. A la hora de escoger alimentos ricos en carbohidratos deberá tenerse en  cuenta, tanto el índice glucémico como la composición. Además, los alimentos con  IG bajo aumentan la cantidad de carbohidratos que entran al colon e incrementan  la fermentación y la producción de ácidos grasos de cadena corta. No es  necesario ni deseable excluir o evitar todos los alimentos con un IG alto (23).</p>     <p align="justify">Muchos factores alimenticios influyen en la respuesta  glucémica: la naturaleza de los componentes monosacáridos, la naturaleza del  almidón, la cocción/elaboración de los alimentos y otros componentes  alimenticios que depende de una serie de factores físicos y químicos que  interactúan en el alimento. Entre ellos destacan las técnicas de procesamiento (molienda  y congelación), culinarias (calor, agua y tiempo de preparación), tipo de  almidones, contenido de fibra, tipo de hidratos de carbono, contenido de grasas,  y acidez (24). Asimismo, está determinado por la velocidad a la cual los  almidones son digeridos y absorbidos en el intestino (25).</p>     <p align="justify">Otro factor que modifica la respuesta glucémica es el tipo de  carbohidratos consumidos, lo que explica alrededor del 40% de la varianza en la  respuesta glucémica posterior a una comida (26). Englyst et al (25) propusieron  una clasificación para el almidón resistente, almidones rápidamente digeribles,  lentamente digeribles y almidones resistentes. Así, almidones con lenta tasa de  digestión inducen una menor respuesta glucémica respecto a almidones de más  rápida tasa de digestión. Por esto la selección del tipo de carbohidrato puede  ser una alternativa viable para el mantenimiento de niveles adecuados de  glicemia en diabéticos y desórdenes fisiopatológicos asociados como la obesidad,  hiperglucemia, la hiperlipidemia y la resistencia a la insulina. La fibra  dietética genera la reducción de la velocidad de absorción de los carbohidratos  dietarios mediante la formación de un gel viscoso en el intestino delgado (27).  La ingesta de almidón resistente tiene algunas implicaciones fisiológicas tales  como, la fermentación colónica y la modulación de la glicemia postprandial,  adicionalmente influye en el tránsito intestinal (28).</p>     <p align="justify">Los polisacáridos no amiláceos (PNA) representan, por su  cantidad e implicaciones nutricionales, el grupo más importante dentro de los  carbohidratos diferentes al almidón presentes en las dietas. Los &#946;-glucanos y  arabinoxilanos (pentosanos) son los principales polisacáridos no amiláceos (PNA)  presentes en las paredes celulares de los cereales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En diversos estudios experimentales controlados se ha  demostrado que una alta ingesta de PNA tiene como resultado una menor  concentración de glucosa e insulina en la sangre en las personas con diabetes  tipo 2 y baja tolerancia a la glucosa. Además, una mayor ingesta de cereales  integrales, verduras y frutas (todos ellos ricos en PNA) es un dato  característico de las dietas asociadas a un menor riesgo de progresión de los  problemas de intolerancia a la glucosa y diabetes tipo 2. Así, la evidencia a  favor de un efecto protector de los PNA parece sólida. Sin embargo, como los  estudios experimentales sugieren que las formas solubles de PNA son beneficiosas  y los estudios prospectivos de cohortes parecen atribuir ese efecto protector a  las formas insolubles, se ha optado por clasificar la relación como «probable»  en lugar de «convincente» (29).</p>     <p align="justify">Muchos alimentos ricos en PNA, especialmente las formas  solubles, como las que se encuentran en las leguminosas, tienen un bajo índice  glucémico. Otros alimentos que contienen carbohidratos (por ejemplo, ciertos  tipos de pasta) que no son especialmente ricos en PNA también tienen un bajo  índice glucémico. Los alimentos de bajo índice, independiente de su contenido de  PNA, están asociados no sólo a una menor respuesta glucémica, sino también a una  mejora global del control de la glicemia en las personas con diabetes. Sin  embargo, un bajo índice glucémico de por sí no es garantía de un beneficio  global para la salud, pues el alto contenido de grasas o fructosa de un alimento  puede traducirse en un menor índice glucémico, y esos alimentos puede ser ricos  en calorías (29).</p>     <p align="justify"><b>Carbohidratos e Índice Glucémico.</b></p>     <p align="justify">Se reconoce que una ingesta elevada de azúcares simples o  libres menoscaba la calidad nutritiva de la dieta, pues aporta una cantidad  considerable de energía carente de nutrientes. Adicionalmente, se ha considerado  que la restricción de azúcares libres también contribuye a reducir el riesgo de  sobrepeso u obesidad (29). Entre otras causas por que los azúcares libres  contribuyen a la densidad energética global de la dieta y promueven un balance  energético positivo. Las bebidas ricas en azúcares libres elevan la ingesta  total de energía al reducir el control del apetito (30).</p>     <p align="justify">El informe técnico del Comité de Expertos OMS/FAO (29),  estableció una meta poblacional menor al 10% de la energía total en forma de  azúcares libres, que generó mucha controversia (29). Sin embargo, existen  evidencias que las bebidas azucaradas no inducen saciedad de la misma intensidad  que las formas sólidas de carbohidratos, por lo tanto, el incremento en el  consumo de estas bebidas se podría asociar con la ganancia de peso (31).</p>     <p align="justify">En el estudio CARMEN (29) se analizaron los efectos de  alterar la proporción entre grasas y carbohidratos, así como la relación entre  carbohidratos simples y carbohidratos complejos, en el peso corporal y los  lípidos de la sangre de personas obesas. Se observó una mayor reducción de peso  con la dieta rica en carbohidratos complejos que con la rica en carbohidratos  simples, pero la diferencia no resultó significativa. El análisis del cambio de  peso y de los índices metabólicos en las personas con síndrome metabólico reveló  que la sustitución de los carbohidratos simples por carbohidratos complejos  tenía efectos claramente beneficiosos.</p>     <p align="justify">El Comité de Expertos (29) también examinó los resultados de  estudios previos que encontraron una relación inversa entre la ingesta de  azúcares libres y la ingesta total de grasas. Muchos de esos estudios no son  apropiados desde el punto de vista metodológico para determinar las causas del  aumento excesivo de peso, dado que el porcentaje de calorías procedentes de las  grasas disminuía al aumentar el porcentaje de calorías procedentes de los  carbohidratos y viceversa, adicionalmente no se distinguen entre los azúcares  libres de alimentos y los de bebidas.</p>     <p align="justify"><b>Fibra dietética</b></p>     <p align="justify">La fibra dietética está conformada por un grupo de compuestos,  la mayoría de ellos de origen glucídico, que incluye la celulosa, hemicelulosas  soluble e insoluble, pectinas, hidrocoloides (gomas mucílagos, glucanos),  oligosacáridos resistentes a la digestión como los fructooligosacáridos (FOS) y  galoctoligosacáridos (GOS), almidones resistentes físicamente inaccesibles  (AR1), algunos almidones crudos (AR2), amilosa retrogradada (AR3) y la lignina,  polifenol que generalmente se encuentra asociado a una cadena de compuestos  fenólicos como la vanillina, el aldehído siríngico y los alcoholes coniferílicos,  sinapílico y cumarílico. Se encuentran formando parte de las estructuras  externas e internas de los alimentos de origen vegetal, o son añadidos, o  formados durante el procesamiento, y se caracterizan porque no son hidrolizados  (ni absorbidos) en el intestino delgado del humano (32).</p>     <p align="justify">Por algún tiempo la fibra se clasificó en soluble e  insoluble, dependiendo de si era soluble o no en agua y si era resistente a la  fermentación en el intestino grueso (fibra insoluble) o no (fibra soluble) (33).  Sin embargo, en los últimos años estas categorías están en revisión debido a que  se han encontrado algunas fibras insolubles que son fermentadas en el intestino  grueso y porque la solubilidad en agua, no necesariamente predice ningún efecto  fisiológico en particular. En la clasificación anteriormente mencionada se  incluyen el almidón resistente y los oligosacáridos entre los componentes de la  fibra dietética. Sobre la base de diferentes criterios como velocidad de  digestión, absorción, fermentabilidad, efectos sobre la salud y métodos de  análisis, a lo largo del tiempo han surgido una serie de definiciones del  término fibra dietética, en las cuales se señalan los componentes específicos,  así como sus características químicas y/o fisiológicas. (34 - 37).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>Consumo de carbohidratos y toxicidad</b></p>     <p align="justify">La cantidad de carbohidratos necesaria para proveer una salud  óptima no se conoce con precisión. Sin embargo, se ha encontrado que el límite  más bajo de consumo de carbohidratos necesario para vivir aparentemente es cero,  siempre y cuando se ingiera la cantidad adecuada de grasas y proteínas. Hay  poblaciones como los Masai, ciertas poblaciones de Alaska, los nativos de  Groenlandia, los Inuit y los indígenas de las Pampas, que han ingerido dietas  altas en grasas y proteínas y cantidades mínimas de carbohidratos por largos  periodos de tiempo y son poblaciones saludables (10).</p>     <p align="justify">En ausencia de carbohidratos en la dieta, la síntesis de  glucosa requiere de aminoácidos derivados de la hidrólisis de la proteína  endógena o proveniente de la dieta, o de glicerol proveniente de las grasas. Por  lo tanto, la cantidad marginal de carbohidrato requerida en la dieta en un  estado de energía balanceado está condicionado y depende de la composición de la  dieta. Sin embargo, no puede desconocerse, los efectos adversos que tiene una  dieta muy baja en carbohidratos que es posible en poblaciones que genéticamente  y tradicionalmente se han adaptado a dicha dieta (10).</p>     <p align="justify">La cantidad mínima de carbohidratos requerida por el ser  humano, tanto de fuentes exógenas como endógenas, está determinada por la  cantidad de glucosa que requiere el cerebro, ya que es el único órgano que  depende de los carbohidratos, en el cual se oxida completamente la glucosa a  dióxido de carbono y agua. No obstante, incluso el cerebro puede adaptarse a una  dieta libre de carbohidratos, con suficiente energía o al hambre, utilizando  cetoácidos como parte de sus requerimientos de combustible (38, 39).</p>     <p align="justify"><i>Consumo de carbohidratos y enfermedades</i></p>     <p align="justify">Los alimentos con elevado contenido de carbohidratos  proporcionan saciedad a corto plazo. Como la grasa se almacena más  eficientemente que el exceso de carbohidratos, la utilización de alimentos de  alto contenido en carbohidratos tiende a reducir el riesgo de obesidad a largo  plazo. Existe gran controversia con respecto hasta qué grado el azúcar y el  almidón favorecen la obesidad. No existe evidencia directa basada en los datos  obtenidos de estudios en sociedades de alto nivel de vida, que implique a  ninguno de estos grupos de carbohidratos en la etiología de la obesidad.  Mientras que las dietas con alto contenido en carbohidratos pueden ayudar a  reducir el riesgo de obesidad al prevenir una sobreingesta energética, no  existen evidencias que apoyen que la composición en macronutrientes de una dieta  baja en energía favorezca la velocidad y el grado de pérdida de peso en el  tratamiento de los pacientes obesos (15, 38). Parece que los efectos del  incremento de la ingesta de azúcares totales sobre la energía consumida son  mixtos y que el aumento de la ingesta de azúcares añadidos está más asociado con  el incremento de la energía. Además, no hay una relación clara entre la ingesta  de azúcares añadidos y el índice de masa corporal (10).</p>     <p align="justify">La dieta y los hábitos de vida que pueden producir obesidad  incrementan el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en poblaciones con  individuos susceptibles a esta alteración. Los alimentos ricos en polisacáridos  no amiláceos y los alimentos que contienen carbohidratos con un índice glucémico  bajo, parecen proteger contra la diabetes, siendo este efecto independiente del  índice de masa corporal. La evidencia epidemiológica muestra el beneficio de los  cereales debidamente procesados, hortalizas y frutas, con particular énfasis en  aquellos alimentos que poseen un bajo índice glucémico, mientras que otros  estudios epidemiológicos y clínicos apoyan los beneficios de los polisacáridos  no amiláceos contenidos en leguminosas y alimentos ricos en pectina. Así pues,  evitar la obesidad e incrementar el consumo de alimentos ricos en polisacáridos  no amiláceos y de carbohidratos con un índice glucémico bajo, son los mejores  medios para reducir las tasas de diabetes tipo 2, la cual tiene características  de pandemia en las regiones más desarrolladas y en vías de desarrollo. Además  que se recomienda combinar carbohidratos con proteínas y grasas para mejorar la  respuesta glucémica (15, 40).</p>     <p align="justify">La mayor parte de tratamientos de la diabetes permiten la  ingesta moderada (30 a 50 g/día) de sacarosa y de otros azúcares añadidos a la  dieta del diabético, con la condición que a) se consuman de acuerdo con la  recomendación total de energia, b) no desplacen a los alimentos de alta densidad  en nutrientes y ricos en polisacáridos no amiláceos; y c) se incorporen como  parte de una comida variada (29)</p>     <p align="justify">En la etiología de la enfermedad coronaria hay evidencias de  que el incremento en la ingesta de azúcares esta positivamente asociada con el  aumento de las concentraciones de colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL)  y triacilgliceroles en plasma, sin embargo los resultados son contradictorios en  lo que respecta al incremento de estos con la concentración de sacarosa, glucosa  o fructosa. No obstante, se ha reportado que la hipertriaciglicerolemia es  significativa si los carbohidratos que componen una dieta alta en carbohidratos  son principalmente monosacáridos, particularmente fructosa, más que oligo y  polisacáridos (10).</p>     <p align="justify">La recomendación dietética para reducir el riesgo de  enfermedad coronaria considera incrementar el consumo de alimentos ricos en  carbohidratos complejos, especialmente cereales integrales, hortalizas y frutas  ricos en oligosacáridos no amiláceos, a expensa de la grasa. Por otra parte, las  dietas bajas en carbohidratos o con índice glucémico bajo influyen en la perdida  rápida de peso pero no en la prevención primaria o secundaria de enfermedad  coronaria. (41).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En el cáncer de colon, se cree que los carbohidratos de la  dieta poseen una acción protectora, producida por mecanismos que incluyen la  detección del crecimiento celular, la diferenciación y la selección de las  células daña das, para su posterior eliminación como células muertas (apoptosis)  (15). Es probable que dicha acción protectora sea producida esencialmente por la  acción del ácido butírico, que se forma en el colon a partir de la fermentación  de algunos carbohidratos, como el almidón resistente y los polisacáridos no  amiláceos. Este tipo de carbohidratos se encuentra principalmente en leguminosas,  cereales como la avena, y alimentos amiláceos que han sido sometidos a sucesivos  procesos de calentamiento y enfriamiento (16).</p>     <p align="justify">En otras alteraciones gastrointestinales, la ingesta de los  polisacáridos no amiláceos que conforman la fibra insoluble y de almidón  resistente, es lo que más contribuye al incremento tanto en peso de las heces  como de los movimientos peristálticos del intestino. Por lo tanto, el aumento en  el consumo de estos alimentos es un medio eficaz para prevenir y tratar el  estreñimiento, hemorroides y fisuras anales. El salvado y otros componentes de  cereales que contienen polisacáridos no amiláceos, muestran su acción protectora  frente a la enfermedad diverticular y poseen un importante papel en el  tratamiento de esta enfermedad. Sin embargo, se ha demostrado que el consumo de  los granos de cereales enteros es más efectivo que el de fibra soluble extraída  de dichos granos y añadida a otros alimentos o directamente a la dieta (8). El  consumo de cantidades altas de carbohidratos puede facilitar la colonización del  intestino por bifidobacterias y lactobacilos, reduciendo así el riesgo de  padecer enfermedades agudas infecciosas del tracto gastrointestinal (15).</p>     <p align="justify">Los carbohidratos constituyen el sustrato cariogénico por  excelencia, del Streptococos mutans entre otros microorganismos que forman parte  de la biota oral para su metabolismo, cuyo producto final son una serie de  ácidos como el láctico que disuelven los minerales del diente. El control  dietético es una medida preventiva dirigida hacia la dilución de la fuerza de  los agentes agresores en el medio bucal (42). El impacto de estos carbohidratos  sobre las caries depende del tipo de alimento, de la frecuencia de su consumo,  del grado de higiene dental, de la disponibilidad de flúor, función salivar y  factores genéticos. Los programas de prevención para controlar y eliminar la  caries dental deberían focalizarse en la fluoración, en la adecuada higiene  oral, y no sólo en el consumo de sacarosa (15,10,42).</p>     <p align="justify">También la ingesta de azúcares se ha relacionado con la  hiperactividad en niños, sobre la base de dos teorías fisiológicas: una reacción  alérgica a los azúcares refinados y una respuesta hipoglucémica. Un metanálisis  de 23 estudios conducido durante 12 años concluyó que la ingesta de azúcar no  afecta ni el comportamiento ni el desempeño cognitivo en niños (10).</p>     <p align="justify"><i>Situación en el mundo</i></p>     <p align="justify">Entre las diez principales causas de muerte en el mundo se  encuentran las enfermedades coronarias y las relacionadas con un consumo  deficiente de fibra, los casos de muertes por diabetes han aumentado en los  últimos años. Según la OMS (13) en el mundo hay más de 347 millones de personas  con diabetes. El número de personas con diabetes en el mundo en desarrollo se  multiplicará por más de 2,5 y pasará de 84 millones en 1995 a 228 millones en  2025 (29). La insulinoresistencia está presente en más del 80 % de los pacientes  con diabetes tipo 2 y es además, un factor independiente de riesgo  cardiovascular. La presencia de la resistencia a la insulina duplica el riesgo  anual de un evento isquémico coronario tanto en diabetes tipo 2 como en personas  no diabéticas (43).</p>     <p align="justify">De acuerdo a datos reportados por OMS (44) en el mundo, en el  período 2005-2007, el promedio de la contribución de los carbohidratos en la  energía total consumida fue de 63%. Particularmente en los países desarrollados  este promedio fue de 53%, mientras que para los países en vías de desarrollo el  promedio fue de 67%; por otra parte en África subsahariana la contribución  promedio se encontró en 72%.</p>     <p align="justify">Estos porcentajes fueron reportados con base en dietas cuyo  aporte calórico promedio se encuentra en 2790 kcal/ persona/día en promedio a  nivel mundial, sin embargo, particularmente en los países en vía de desarrollo  este promedio de ingesta calórica se ubicó en 2640 kcal/persona/ día (44).</p>     <p align="justify">Según las encuestas de consumo realizadas en diferentes  países europeos la ingesta de carbohidratos en niños es de 43-58% mientras que  en adultos es de 38-56%, con un promedio de consumo de azúcar entre 16-36% en  adultos y niños, respectivamente. Por otra parte, el consumo de fibra se ubica  en 10-20g/día para niños, 15-30 g/día adolescentes, 16-39 g/día adultos. Con  respecto a los países nórdicos, las recomendaciones de ingesta de carbohidratos  para adultos y niños mayores de 2 años deben proporcionar 50-60% de la Fórmula  Calórica (FC).</p>     <p align="justify">La meta a nivel poblacional es de 55%, valor que debe  utilizarse para fines de planificación. Así mismo, se recomienda limitar la  ingesta de azúcares refinados a 10%, mediante la reducción de la ingesta de  azúcares refinados en bebidas; entre ellos, la sacarosa, glucosa, fructosa,  hidrolizados de almidón (jarabe de glucosa, sirop con alto contenido de fructosa),  como integrante de los alimentos o añadidos durante su preparación (45).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Por su parte la European Food Safety Authority (EFSA) en el  año 2010 sugirió un aporte por parte de los carbohidratos a la FC entre 45 y  60%, aplicable tanto a adultos como a niños mayores a 1 año. A pesar de que la  alta frecuencia de ingesta de alimentos que contienen azúcares simples puede  incrementar el riesgo de caries dentales, consideran que la información es  insuficiente como para establecer un límite superior a la ingesta de estos  nutrientes. Adicionalmente, basado en la evidencia disponible sobre el  funcionamiento intestinal el panel considera que la ingesta de 25 g/día de fibra  dietética es una cantidad adecuada para una función intestinal normal (46)</p>     <p align="justify">Es importante destacar que la disponibilidad de alimentos en  el mundo estuvo particularmente afectada en el período 2007 a 2009, pues la  crisis de los precios de los alimentos seguida de la crisis financiera y la  recesión económica mundial acarreó una disminución el consumo de alimentos, lo  que trajo consigo un incremento sin precedentes del número de personas que  padecen hambre y subnutrición en el mundo, el cual superó la cifra record de  1000 millones en 2009.</p>     <p align="justify">Tras la crisis del precio de los alimentos y la crisis  financiera, los mercados alimentarios y agrícolas mundiales de productos básicos  se caracterizan por niveles de precios más altos y una mayor incertidumbre.  Durante las crisis, el consumo per cápita de alimentos disminuyó ligeramente en  el África subsahariana, así como en América del Norte, Oceanía y Europa  occidental, pero ha seguido creciendo en otras regiones, si bien más lentamente  en Europa oriental.</p>     <p align="justify">A pesar de algunas fluctuaciones durante las crisis, la  producción de alimentos aumentó durante la última década en todas las regiones  excepto en Europa occidental, Japón y Oceanía. Con la excepción de Europa  oriental y América Latina y el Caribe, que representan proveedores futuros clave  de alimentos, los suministros de los exportadores tradicionales están aumentando  más lentamente que en el pasado.</p>     <p align="justify">Por otra parte, las importaciones de alimentos han disminuido  como consecuencia de las crisis de los precios y la crisis financiera en todas  las regiones excepto Asia, el Cercano Oriente y África del Norte. Los precios de  los productos básicos están a un nivel más alto y se prevé que se mantengan por  encima de los del período anterior a la crisis, mientras que los mercados  continúan muy volátiles. La volatilidad del mercado y sus posibles implicaciones  para la seguridad alimentaria se han vuelto cada vez más problemáticas para los  responsables de las políticas de todo el mundo. En un ambiente de mayor  incertidumbre, las respuestas dadas por las políticas a esta situación serán  decisivas para la evolución futura del mercado y sus posibles implicaciones para  la seguridad alimentaria (44).</p>     <p align="justify">Actualmente, sólo una minoría de la población mundial consume  las cantidades medias recomendadas de frutas y verduras. El consumo actual  estimado de frutas y verduras es muy variable en todo el mundo, oscilando entre  100 g/ día en los países menos desarrollados y aproximadamente 450 g/día en  Europa Occidental (13).</p>     <p align="justify">Autoridades Federales de Estados Unidos reportaron que la  incidencia de obesidad infantil en niños de 2 a 5 años descendió 43%, lo  anterior posiblemente como consecuencia de la reducción en el consumo de bebidas  azucaradas, aumento de la práctica de lactancia materna, modificación de la  conducta de compra familiar y combinación de políticas estadales, locales y  federales orientadas a adquirir mejores hábitos alimenticios y de actividad  física (47).</p>     <p align="justify"><i>Situación en Venezuela</i></p>     <p align="justify">En Venezuela la tasa bruta de diabetes se encuentra entre 2 -  5 %, que aproximadamente se corresponde entre 460 mil y 1 millón de personas  respectivamente. Entre 1996-2000, la Dirección de Vigilancia Epidemiológica  reportó que la tasa media fue de 246 por cien mil habitantes para todo el país  (48) y la mortalidad por diabetes entre 2000-2010 se incrementó desde 24,4 a  31,1 por cien mil habitantes (49), lo que significa que el problema ha venido  agravándose y en la mujer actualmente es la cuarta causa de muerte (50)</p>     <p align="justify">La disponibilidad de carbohidratos en Venezuela, según la  Hoja de Balance de Alimentos (51), varió entre los años 2000 y 2009 de 351,8 g a  427,6 g, reduciéndose el aporte de los carbohidratos a la fórmula calórica (FC)  de 63,6% para el año 2000, a 57% en el año 2009 y con disponibilidades calóricas  de 2213 kcal y 2798 kcal, respectivamente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Según las Hojas de Balance de alimentos desde 1999 hasta 2009  (51), la fórmula calórica en Venezuela se ha comportado como se muestra en la <a href="#tab1">Tabla 1</a>.</p>     <p align="center"><a name="tab1"> <img border="0" src="/img/fbpe/alan/v63n4/art06tab1.gif" width="386" height="296"></a></p>     
<p align="justify">Según Ablan y Abreu (52) la fórmula calórica “ideal” podría  estar alrededor de los valores 11-25-60 (porcentajes de participación de las  proteínas, grasas y carbohidratos, respectivamente, por lo tanto, se puede  afirmar que la dieta promedio del venezolano ha fluctuado alrededor de esta  estructura energética.</p>     <p align="justify">De acuerdo a la Encuesta de Seguimiento al Consumo de  Alimentos (53) del Instituto Nacional de Estadística, en Venezuela entre 2003 y  2010, el aporte calórico varió entre 2317 y 2232 y el consumo de carbohidratos  totales disminuyó en 15,1 g/pers/día, desde 329,5 a 314g/pers/día,  respectivamente, mientras que, el aporte porcentual se redujo de 56,9 a 56,3%.</p>     <p align="justify">Según los resultados obtenidos por la Escuela de Nutrición de  Mérida, entre los años 2000 y 2010 el aporte de los carbohidratos en la dieta  varió entre 276 g (57%) a 244 g (54%) (54). Por su parte la Escuela de Nutrición  y Dietética de la Universidad Central de Venezuela, entre 2005 y 2007, reportó  para la ciudad de Caracas consumos de 283g/día (54%) y 320 g/día (57%). (55).</p>     <p align="justify">En el eje norte llanero en el oriente del país (56), el  consumo de carbohidratos según Graffar fue: Estrato III 346 (55%), estrato IV  363 g (57%) y estrato V 353 g (57%), mientras que en occidente fue: Estrato III  376 (57%), estrato IV 364 g (57%) y estrato V 346 g (58%).</p>     <p align="justify">Respecto al consumo de fibra, estudios realizados en el país  entre 1992-1997 (57), reportaron que no se cubría la recomendación del año 1993  (17 g de fibra/persona/día) (58). Sin embargo, la ESCA en el año 2003 reporta  que el consumo de fibra fue de 22,5g y en 2010 el consumo fue de 20,8g, esta  última se corresponde con el límite inferior de la recomendación del 2000 (59).</p>     <p align="justify">Según la ESCA (53), en el segundo semestre del 2010, los  hogares adquirieron en mayor proporción los siguientes alimentos:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">• Cereales: arroz (94,5%), harina de maíz (94,1%), pasta  	alimenticia (92,2%) y pan de trigo (88,6%)</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">• Raíces, tubérculos y otros feculentos: plátano (87,3%),  	papa (86,2%), yuca (57,8%) y ocumo (43,1%)</p> 	    <p align="justify">• Leguminosas: caraotas (74,1%), lenteja (60,0%), arvejas  	(43,4%) y frijol (32,1%).</p> 	    <p align="justify">• Hortalizas: cebolla (92,6%), tomate (87,9%), zanahoria  	(76,6%) y pimentón (70,6%).</p> 	    <p align="justify">• Frutas: cambur (58,9%), guayaba (55,87%), melón  	(53,61%) y limón (52,9%).</p> 	    <p align="justify">• Carnes y huevos: carne de pollo (92,2%), huevos de  	gallina (89,4%); carne de res (88,6%) y jamón (65,9%).</p> 	    <p align="justify">• Pescados: Atún enlatado (82,6%), sardina enlatada  	(53,8%); pescado fresco (43,6%) y pescado salado (8,8%).</p> 	    <p align="justify">• Leche y derivados: queso blanco (93,1%), leche en polvo  	completa (80,8%); queso amarillo (47,6%) y leche líquida completa (38,5%).</p> 	    <p align="justify">• Grasas visibles: aceite (93,0%), margarina (85,6%),  	mayonesa (83,5%) y mantequilla (9,4%).</p> 	    <p align="justify">• Bebidas: gaseosas (54,8%), instantáneas (38,1%) y  	alcohólicas (9,6%).</p> </blockquote>     <p align="justify">El estudio realizado por el Instituto Nacional de Nutrición  en 22.646 individuos entre 7 y 40 años en todo el país, estableció que en el  patrón dietético, los carbohidratos y grasas fueron las principales fuente de  calorías. Entre los principales alimentos reportaron harina de maíz, azúcar,  arroz, aceite, pan blanco, pastas y preparaciones como empanadas, arepas fritas  y pasteles. También se observó una alta presencia en el consumo de golosinas,  galletas, dulces, bebidas gaseosas e instantáneas y malta. En el grupo de 17 a  40 años en el patrón de consumo, además de los alimentos antes mencionados,  también se encontró, ensaladas crudas, frutas, tales como naranja, melón,  patilla, lechosa, entre otras, cuyo contenido de carbohidratos varía entre 5 y  10 gramos, granos y agua. Asimismo, se evidenció un consumo frecuente de azúcar  simple, en jugos naturales y/o en bebidas gaseosas e instantáneas y malta (61)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Según el INN (61) tres cuartas partes de la población (76,4%)  consume bebidas gaseosas, principalmente los niños y jóvenes integrantes de los  hogares con mayor número de miembros y una de cada tres personas (33%) acompaña  el almuerzo con bebidas gaseosas.</p>     <p align="justify">Venezuela por ser un país tropical, cuenta con un excelente  potencial para la producción de una amplia variedad de frutas y hortalizas, que  podrían mejorar la oferta y ofrecer precios asequibles, de lograrse una  concertación entre todos los sectores involucrados para favorecer su consumo en  todos los grupos de la población, particularmente los menos favorecidos. Sin  embargo, las frutas y hortalizas son percibidas por los consumidores, y en  efecto lo son, como “calorías caras”, quedando desplazadas del gasto de  alimentación, con consecuencias negativas para la salud (62). El consumo de  frutas y hortalizas se encuentra por debajo de las recomendaciones  internacionales (400g/ día) (29). Sin embargo, de acuerdo a la Encuesta de  Seguimiento al Consumo (53), esta diferencia con respecto al valor recomendado  no es tan grande, ya que estiman un consumo promedio per cápita aparente de  frutas y hortalizas para los años 2005-2009 de aproximadamente 306g/ persona/día.  Para el segundo semestre del año 2011, este aumentó a 355,8 g/persona/día. Esta  información no parece reflejar el consumo real.</p>     <p align="justify"><i>Recomendaciones de ingesta de alimentos fuente de  carbohidratos.</i></p>     <p align="justify">En los informes de europeos de la European Food Safety  Authority (46) y americanos (11) se proponen una serie de recomendaciones  relativas a los alimentos que deben consumirse y cuáles no, a los fines de  lograr una alimentación que cubra los requerimientos de carbohidratos simples,  complejos y fibra necesarios para mantener un organismo saludable.</p>     <p align="justify">Disminuir el consumo de harinas refinadas, alimentos con  azúcar añadida y alcohol.</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">• El consumo de azúcares simples debe ser moderado. Según  	la American Heart Association (63) las mujeres no deberían consumir más de  	100 calorías de azucares añadidas al día (cerca de 25 gramos o 5 cucharadas  	de té), y no más de 150 calorías (cerca de 37,5 gramos o 7 cucharadas de té)  	para los hombres.</p> 	    <p align="justify">• Las bebidas fermentadas, como el vino, la cerveza, el  	cava o la sidra, pueden consumirse con moderación y debe ser una opción  	personal y responsable. No deben sobrepasar 2-3 unidades al día en varones,  	y algo menos (1-1,5 unidades) en mujeres. 1 unidad=1 copa de vino (80-100  	ml), ó 1 botella de cerveza (200 ml) (64)</p> </blockquote>     <p align="justify">Incrementar el consumo de cereales integrales, granos,  vegetales y frutas</p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">• La recomendación alimentaría para el consumo adecuado  	de fibra debe estar asegurada por la ingesta de frutas, verduras,  	leguminosas y cereales integrales. Dentro del marco de la dieta equilibrada:  	Consumir diariamente más de 3 raciones de fruta al día, incluyendo siempre  	un cítrico o fruta tropical (naranja, mandarina, mango) y 2 o más platos de  	verduras o ensaladas. Consumir cereales, preferiblemente integrales y al  	menos 2 a 3 veces por semana leguminosas (caraotas, quinchonchos, frijoles,  	lentejas, garbanzos). Escudero y González (65) sugieren para los adultos un  	aporte entre 20-35 g/día de fibra dietética o bien aproximadamente de 10-14  	g de fibra dietética por cada 1.000 kcal.</p> 	    <p align="justify">• En los niños mayores de dos años y hasta los dieciocho,  	se recomienda que el consumo de fibra dietética sea la cantidad resultante  	de sumar 5 g/día a su edad (ejemplo: un niño de cuatro años debería ingerir  	aproximadamente 9 g de fibra al día). De esta manera, a partir de los 18  	años alcanzaría el consumo adecuado de un adulto.</p> </blockquote>     <p align="justify">Recomendaciones de la ingesta de carbohidratos para la  población venezolana En atención a la revisión bibliográfica realizada, en el  histórico de la fórmula calórica de la población y en los patrones alimentarios  del venezolano, que se caracteriza por un alto consumo de alimentos fuentes de  carbohidratos, así como en las prevalencias de sobrepeso, obesidad y diabetes  que aquejan a la población, el grupo consideró proponer un consumo de  carbohidratos totales que aporte entre 50 y 60% de la fórmula calórica total.  Así mismo, se sugiere que los azúcares simples no superen el 10% recomendado.</p>     <p align="justify">Específicamente, se sugiere restringir la ingesta total de  azúcares simples, o de bebidas gaseosas y jugos de frutas azucarados naturales e  industrializados, como una medida que contribuiría a la reducción de la ingesta  calórica, que se adicionaría entre otras medidas, como la actividad física, en  la prevención del sobrepeso, obesidad y diabetes.</p>     <p align="justify">En paralelo, se sugiere incrementar el consumo de leguminosas,  granos enteros, vegetales y frutas tropicales enteras, ricas en micronutrientes,  a los fines de mejorar el control glucémico y en consecuencia, la incidencia de  diabetes y enfermedades cardiovasculares. En consideración, que muchos de estos  alimentos son fuente de fibra dietética, su consumo podrían incidir  positivamente en la prevención de las enfermedades relacionadas con el tránsito  intestinal, incluyendo el cáncer de colon y recto.</p>     <p align="justify">En atención a los criterios expuestos, a la distribución de  la población venezolana por grupos de edad, peso y sexo, así como los  requerimientos energéticos para niveles de actividad sedentaria, media y alta,  se calcularon los gramos totales de carbohidratos que se debería contener la  dieta diariamente. En la <a href="#tab2">Tabla 2</a> se presentan las  recomendaciones sobre la base de un consumo calórico promedio, en las <a href="#tab3">Tablas 3</a> a <a href="#tab5">5</a> se presentan las  recomendaciones para los tres niveles de actividad, ligera, media y alta.  Finalmente, se presenta una tabla resumen con las recomendaciones por kg de peso  corporal y día (<a href="#tab6">Tabla 6</a>).</p>     <p align="center"><a name="tab2"> <img border="0" src="/img/fbpe/alan/v63n4/art06tab2.gif" width="538" height="315"></a></p>     
<p align="center"><a name="tab3"> <img border="0" src="/img/fbpe/alan/v63n4/art06tab3.gif" width="526" height="201"></a></p>     
<p align="center"><a name="tab4"> <img border="0" src="/img/fbpe/alan/v63n4/art06tab4.gif" width="533" height="203"></a></p>     
<p align="center"><a name="tab5"> <img border="0" src="/img/fbpe/alan/v63n4/art06tab5.gif" width="522" height="200"></a></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="tab6"> <img border="0" src="/img/fbpe/alan/v63n4/art06tab6.gif" width="563" height="302"></a></p>     
<p align="justify">Las recomendaciones sobre el consumo de fibra para mantener  una buena salud cardiovascular son las siguientes: en adultos (&gt;18 años) se  recomienda una ingesta de 25-35 g/día, con una proporción entre fibra insoluble  y soluble de 3:1. Estas recomendaciones se corresponden con la ingesta calórica:  14 g de fibra por cada 1.000 Kcal ingeridas, que provengan obtenerla de  alimentos variados.</p>     <p align="justify">En niños mayores de 2 años se recomienda una ingesta de fibra  según la regla “edad + 5” gramos/día.</p>     <p align="justify"><b>AGRADECIMIENTOS</b>.</p>     <p align="justify">Los autores agradecen al Dr. Júscelino Tovar (Lund  University, Departamento. de Nutrición Aplicada) por su asesoría y acertados  comentarios en la elaboración del trabajo.</p>     <p align="justify"><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Wrolstad R, Acree T, Decker E, Penner M, Reid D, Schwartz  S, Shoemaker C, Smith D, Sporns P. Handbook of food analytical chemistry. John  Wiley &amp; Sons, Inc. USA: New Jersey; 2010. p. 649.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=527591&pid=S0004-0622201300040000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">2. Fennema O. Química de los Alimentos. 2da edición.  Editorial Acribia. España: Zaragoza. 2000.</p>     <p align="justify">3. Valdés S. Hidratos de carbono. En: Badui S. Química de los  alimentos. 4ta ed. México: Pearson Educación 2006. p. 29-109.</p>     <p align="justify">4. WHO. Diet, Nutrition and the Prevention of Chronic  Diseases. Report of a Joint WHO/FAO Expert Consultation (WHO Technical Report  Series 916) World Health Organization: Geneva. 2003.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">5. US Department of Agriculture (USDA); US Department of  Health of Human Services (HHS). Report of the Dietary Guidelines Advisory  Committee. [aut. libro] US Department of Agriculture (USDA) USDA/UHS y US  Department of Health of Human Services (HHS). Dietary Guidelines for Americans.  USA :s.n., 2000.</p>     <p align="justify">6. US Department of Agriculture (USDA); US Department of  Health of Human Services (HHS). Report of the Dietary Guidelines Advisory  Committee. (aut. libro) US Department of Agriculture (USDA) USDA/UHS y US  Department of Health of Human Services (HHS). Dietary Guidelines for Americans.  USA :s.n., 2000.</p>     <p align="justify">7. Buttriss JL., C. S. Stokes Dietary fibre and health: an  overview. British Nutrition Foundation. Nutr Bull, 2008 33, 186–200.</p>     <p align="justify">8. Mann J, Cummings JH, Englyst HN, Key T, Liu S, Riccardi G,  et al. FAO/WHO Scientific Update on carbohydrates in human nutrition:  conclusions. European J Clin Nutr 2007; 61(1):S132–S137.</p>     <p align="justify">9. Lajolo F, Wenzel E. Carbohidratos en alimentos regionales  iberoamericanos. Editora da Universidade de Sao Paulo. Brasil: Sao Paulo. 2006.</p>     <p align="justify">10. Institute of Medicine of National Academies. Dietary  Reference Intakes for Energy, Carbohydrate, Fiber, Fat, Fatty Acids,  Cholesterol, Protein, and Amino Acids (Macronutrients). Washington DC : National  Academies Press, 2005.</p>     <p align="justify">11. US Departarment of Agriculture (USDA); US Department of  Health of Human Services (HHS). Dietary Guidelines for Americans. [En línea]  2010. Citado el: 23 de 10 de 2012. <a href="http://www.dietaryguidelines.gov"> www.dietaryguidelines.gov</a>. 12.</p>     <p align="justify">12. Instituto Nacional de Nutrición (INN). Sobrepeso y  obesidad en Venezuela (Prevalencia y factores condicionantes). [aut. libro]  Instituto Nacional de Nutrición (INN). Serie de Cuadernos Institucionales. s.l.  : Gente de Maíz, 2012, pág. 42.</p>     <p align="justify">13. OMS Nota descriptiva N° 312. (En línea) Citado el: 23 de  10 de 2012. <a href="http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs312/es/index.html"> http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs312/es/index.html</a></p>     <p align="justify">14. International Diabetes Federation (IDF). A turning point  for diabetes. <a href="https://www.idf.org/publications/annual-report-2011"> https://www.idf.org/publications/annual-report-2011</a> 2011. Annual Report .</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">15. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación  y la Agricultura (FAO). Los carbohidratos en la nutrición humana. Roma : s.n.,  1999.</p>     <p align="justify">16. Granito, M; Champ, M; David, A; Bonnet, C; Guerra, M.  Identification of gas-producing components in different varieties of Phaseolus  vulgaris by in vitro fermentation. J Sci Food Agric 2001; 81:1-8.</p>     <p align="justify">17. BeMiller J. Carbohydrate analysis. En: Nielsen S. Food  Analysis. 3ra edición. Kluwer Academic/Plenum Publishers USA: New York. 2003. P  143 - 171.</p>     <p align="justify">18. Gibson G, Roberfroid M. Dietary modulation of the human  colonic microbiota: introducing the concept of prebiotics. J Nutr 1995;  125(6):1401-1412.</p>     <p align="justify">19. Roberfroid M. Concepts and strategy of functional food  science: The European perspective. Am J Clin Nutr 2000; 71(S1):1660-1664.</p>     <p align="justify">20. Hussein S, Flickinger E, Fahey G. Petfood application of  inulin and oligofructose. J Nutr 1999; 129:S1455–S1456.</p>     <p align="justify">21. Roberfroid M. Prebiotics and probiotics. Are they  functional food? Am J Clin Nutr. 2000; 71(S1):S406–S409.</p>     <p align="justify">22. Marquina D, Santos A. Probióticos, Prebióticos y Salud.  Sociedad Española de Microbiología. Actualidad 2001; 32:24–26.</p>     <p align="justify">23. Wolever T. Índice glucémico. Clasificación fisiológica de  los hidratos de carbono de la dieta. Editorial Acribia España. 2006.</p>     <p align="justify">24. Arteaga, A. El índice glucémico: una controversia actual.  Nutr Hosp 2006; 21(2): 55-60.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">25. Englyst H, Kingman S, Cummings J. Classification and  measurement of nutritionally important resistant starch fractions. Eur J Clin  Nutr 1992; 46: S33-S50.</p>     <p align="justify">26. Aguirre C, Galgani J, Díaz E. Determinación del índice  glicémico del alimento nutridiabetic® destinado a diabéticos tipo 2. Rev Chil  Nutr 2006; 3 (1): 14-21.</p>     <p align="justify">27. Eastwood M, Morris E. Physical properties of dietary  fiber that influence psychological function: to model for polymers along the  gastrointestinal tract. Amer J Clin Nutr 1992; 55: 436-442.</p>     <p align="justify">28. Pacheco E, Pérez R, Schnell M. Evaluación nutricional y  sensorial de polvos para bebidas a base de papaya, plátano verde y salvado de  arroz. Índice glucémico. Interciencia 2004; 29(1): 46-51.</p>     <p align="justify">29. Organización Mundial de la Salud (OMS); Organización  Mundial de las Naciones Unidad para la Alimentación y Agricultura (FAO). Dieta,  Nutrición y Prevención de Enfermedades Crónicas. Informe técnico. Ginebra: s.n.,  2003. 86.</p>     <p align="justify">30. Iglesias Rosado C, Villarino Marín AL, Martínez JA,  Cabrerizo L, Gargallo M, Lorenzo H. et al. Importancia del agua en la  hidratación de la población española: documento FESNAD 2010. Nutr. Hosp. 2011;  26(1): 27-36.</p>     <p align="justify">31. Van Dam RM, Seidell JC. Carbohydrate intake and obesity.  Eur J Clin Nutr 2007; 61(1):75-99.</p>     <p align="justify">32. Lunn J, Buttriss JL. Carbohydrates and dietary fibre. A  Review. Nutr Bull 2007; 32:21-64.</p>     <p align="justify">33. Stephen AM, Cummings JH. Mechanism of action of dietary  fibre in the human colon. Nature 1980; 284:283-4.</p>     <p align="justify">34. AACC (American Association of Cereal Chemists) AACC  Dietary Fiber Technical Committee. The definition of dietary fiber. Cereal Foods  World, 2001, 46:112-26.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">35. Food and Nutrition Board (FNB). Dietary References  Intake: Proposed Definition of Dietary Fiber. Washington : The National Academic  Press, 2001.</p>     <p align="justify">36. Food Standards Code. Food Standards Australia New Zeland  (FSANZ). Section 1.2.8. <a href="http://www.food-standards.gov.au/thecode/foodstandardscode.cfm"> http://www.food-standards.gov.au/thecode/foodstandardscode.cfm</a>. 2006.</p>     <p align="justify">37. Report of the 27th Session of the Codex Committee on  Nutrition and Foods for Special Dietary Uses. Food and Agriculture Organization  (FAO),World Health Organization (OMS). Bon, Alemania : s.n., 21-25 de Noviembre  de 2005, 27th Session of the Codex Committee on Nutrition and Foods for Special  Dietary Uses .</p>     <p align="justify">38. Manrique M, de la Maza MP, Carrasco F, Moreno M, Albala  C, García J. et al . Diagnóstico, evaluación y tratamiento no farmacológico del  paciente con sobrepeso u obesidad. Rev Méd Chile 2009; 137(7): 963-971.</p>     <p align="justify">39. Sanhueza C J, Valenzuela B Al. Nutrigenómica: revelando  los aspectos moleculares de una nutrición personalizada. Rev Chil Nutr 2012;  39(1):71-85.</p>     <p align="justify">40. Esquivel Solís V, Jiménez Fernández M. Aspectos  nutricionales en la prevención y tratamiento de la hipertensión arterial. Rev  Costarr Salud Pública 2010; 19:(42-47).</p>     <p align="justify">41. Mora, G. Dieta y enfermedad coronaria. Rev Facul Med Univ  Nac Col 2005;53: 98-116. </p>     <p align="justify">42. Más Sarabia M, Gómez Meriño M, García-Roco Pérez O. La  dieta y su relevancia en la caries dental y la enfermedad periodontal. Arch Med  Camaguey 2005; 9(1):1025-1055.</p>     <p align="justify">43. Chacín L. Síndrome de resistencia a la insulina. Gac Med  Caracas 2004; 3(112):67-68.</p>     <p align="justify">44. Organización Mundial para la Salud (OMS). 10 datos sobre  la Diabetes. Datos y cifras del Programa de Diabetes de la OMS. Ginebra. 2011.  En línea. Citado el: 16 de 03 de 2012. <a href="http://www.who.int/diabetes/es/index.html"> http://www.who.int/diabetes/es/index.html</a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">45. Nordic Dietary Recomendation 2005. En línea. Citado el:  23 de 06 de 2012. <a href="http://www.slv.se/sv/grupp1/Matoch-naring/Svenska-narings.rekommendationer/Rekommendationer-om-intaget-av-fett-kolhydrater-och-protein/"> http://www.slv.se/sv/grupp1/Matoch-naring/Svenska-narings.rekommendationer/Rekommendationer-om-intaget-av-fett-kolhydrater-och-protein/</a></p>     <p align="justify">46. EFSA (European Food Safety Authority). Scientific Opinion  on Dietary Reference Values for carbohydrates and dietary fibre. EFSA Journal  2010; 8(3):1462.</p>     <p align="justify">47. Ogden CL, Carroll MD, Kit BK, Flega KM. Prevalence of  Childhood and Adult Obesity in the United States. J Am Med Assoc 311(8):806-814.</p>     <p align="justify">48. Avilán J. Diabetes Mellitus: Epidemiología de la diabetes  en Venezuela. Gac Méd Caracas 2004; 3(112):65-66.</p>     <p align="justify">49. Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas.  Balance de Salud del año 2012 en Venezuela. 2012: 246, Alerta Epidemiológica.</p>     <p align="justify">50. Camejo M, García A, Rodríguez E, Carrizales ME, Chique,  J. Visión epidemiológica de la diabetes mellitus: Situación en Venezuela.  Registro epidemiológico y propuesta de registro. Programas de detección precoz.  Rev Ven Endocrinol Met. 2012;10 (1):2-6.</p>     <p align="justify">51. Instituto Nacional de Nutrición (INN). Hojas de Balance  de Alimentos. (En línea) Citado el: 01 de 08 de 2013. <a href="http://www.inn.gob.ve/">http://www.inn.gob.ve/</a>.</p>     <p align="justify">52. Ablan E, Abreu O. Venezuela: Efectos nutricionales de los  cambios alimentarios 1980-2005. Agroalimentaria. 2007; 24: 11-31.</p>     <p align="justify">53. Instituto Nacional de Estadística (INE). Encuesta de  Seguimiento al Consumo de Alimentos 2012. En línea. 04 de 03 de 2013. </font>  <a href="http://www.ine.gov.ve/index.php?option=com_content&view=category&id=114&Itemid=38">  <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2"> http://www.ine.gov.ve/index.php?option=com_content &amp; view=category &amp; id=114 &amp;  Itemid=38</font></a><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">.</p>     <p align="justify">54. Escuela de Nutrición y Dietética. Universidad de los  Andes. Cátedra de evaluación nutricional y prácticas comunitarias. Mérida: s.n.,  2010.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">55. Escuela de Nutrición y Dietética. Universidad Central de  Venezuela. Cátedra de evaluación nutricional. Caracas : s.n., 2010.</p>     <p align="justify">56. Fundación Centro de Estudios Sobre Crecimiento y  Desarrollo de la Población Venezolana (FUNDACREDESA). Informe de Avance Eje  Norte Llanero, Regiones Oriental y Occidental. 2006.</p>     <p align="justify">57. Herrera, I, de Pacheco DE, Schnell M, Tovar J. Ingesta de  fibra dietética y almidón resistente en Venezuela. Implicaciones en salud  pública. En Lajolo, F.M. y Saura-Calixto, F., ed. Fibra Dietética en  Iberoamérica: Tecnología y Salud. Obtención, caracterización, efectos  fisiológicos y aplicación en alimentos. Ed. Libraria Varela, Sao Paulo, Brasil.  2001:P453-461.</p>     <p align="justify">58. Instituto Nacional de Nutrición (INN). Necesidades de  Energía y Nutrientes. Recomendaciones para la Población Venezolana. 1993.  Publicación No 48. Serie Cuadernos Azules.</p>     <p align="justify">59. Instituto Nacional de Nutrición (INN). Valores de  referencia de energía y nutrientes para la población venezolana. Revisión 2000.  Publicación No 53. Serie Cuadernos Azules .</p>     <p align="justify">60. Fundación Bengoa. Análisis del consumo 2003-2010.  Caracas: Fundación Bengoa, 2011.</p>     <p align="justify">61. Instituto Nacional de Nutrición (INN). Perfil nutricional  Venezuela. 2011. Caracas: Serie Cuadernos Azules, publicación 55, 2012. Boletín  informativo Nº 1. En linea. Citado el: 26 de junio de 2014. <a href="http://www.minpal.gob.ve/index.phpoption=com_content&task=view&id=70&Itemid=56"> http://www.minpal.gob.ve/index.phpoption=com_content &amp; task=view &amp; id=70 &amp;  Itemid=56</font></a><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2"></p>     <p align="justify">62. Olaizola C, Esté M E, Tapia M S, Carmona A, Emaldi U.  Hacia Un Programa De Promoción del Consumo de Frutas y Verduras en Venezuela.  Rev Chil Nutr 2006; 33(1):306- 315.</p>     <p align="justify">63. American Heart Association. Sugars and Carbohydrates. En  línea Citado el: 05 de 12 de 2012. <a href="http://www.heart.org/HEARTORG/GettingHealthy/Nutrition-Center/HealthyDietGoals/Sugars-and-Carbohydrates_UCM_303296_Article.jsp"> http://www.heart.org/HEARTORG/GettingHealthy/Nutrition-Center/HealthyDietGoals/Sugars-and-Carbohydrates_UCM_303296_Article.jsp</a>.</p>     <p align="justify">64. Mahan K, Escott-Stump S. Krausse Dietoterapia. Elsevier  Masson. España. 2009.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">65. Escudero E, González P. 2006. La fibra dietética. Nutr  Hosp 21; (2):61-72.</p> </font>       ]]></body>
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