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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana">DE PASTOR OROPEZA A NUESTROS DÍAS...</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La situación actual de la formación pediátrica  en  Venezuela dista mucho de un pasado que inició aproximadamente  en 1937 y fue consolidándose en el tiempo, alcanzando  en las últimas décadas un elevado nivel profesional y una  sana competitividad para optar a la especialidad.  A pesar de significativos avances en el diseño curricular,  modificación de los modelos organizativos, acceso a la información  y dinámicos sistemas de evaluación, hoy nuestras  aulas de clase y salas de emergencia y hospitalización carecen  de residentes.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  La convocatoria de concursos para formación de especialistas  de postgrado que realizan las universidades nacionales  tiene en el ausentismo una marca. No hay médicos,  y la demanda asistencial se incrementa en el marco de un sistema  deficiente. En oportunidades se han requerido hasta tres  llamados a concurso, y ello ha sido insuficiente para cubrir  los cargos vacantes.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  Los médicos suelen ser blanco de ataques, carecen de  medios adecuados para laborar y subsistir; la inseguridad de  las ciudades y hospitales, sumada a la falta de insumos médicos  e insuficiente remuneración, han disparado la deserción  de los postgrados y la migración de médicos venezolanos a  otros países.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  En los últimos años, más de 2.000 médicos se han marchado  del país en busca de un futuro mejor y un destino más  seguro. Otros incluso abandonan la práctica pública o cambian  de oficio. Estas migraciones están representadas en un  número significativo por pediatras.  El cierre completo o parcial de postgrados y servicios  médicos por falta de residentes y especialistas ya no es  novedad, es cotidianidad. Nuestra profesión y especialidad  atraviesan un momento duro; los hospitales sin personal  médico y de enfermería son solo estructuras vacías, sin función  ni razón.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  Las sociedades científicas han construido alianzas y desarrollado  programas para fortalecer la educación médica y  asistir a la población; pero ello no sustituye ni equipara el  contingente profesional que nuestra Alma Mater solía formar.  Existe una responsabilidad social ineludible con los  niños, niñas y adolescentes que, paciente o impacientemente,  esperan y requieren asistencia sanitaria.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  En el marco de la reciente modificación de la ley del ejercicio  de la medicina, invitamos a una reflexión profunda,  recordando la consciente responsabilidad individual de este  noble oficio, el cual debemos desempeñar con mentes lúcidas  y manos hábiles.</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana">  Juan Marcano L.   </font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana">  Magdalena Sánchez A</font></p>     <p>&nbsp;</p>      ]]></body>
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