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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana" LANG="JA" COLOR="#231f20">     <p ALIGN="center"><b>Discuerso pronunciado por la Dra. Michelle López de Liendo  en el Acto inagural del LVIII Congreso Nacional de Pediatría</b></p> </font>  <font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2" COLOR="#231f20">     <p ALIGN="justify">Queridos amigos todos</p>     <p ALIGN="justify">En enero de 2011, hace ya 18 meses y estando en Madrid a la  espera de la llegada de mi cuarto nieto, recibí de mis amigos Armando Arias,  Nelson Orta y Huníades Urbina la inesperada y naturalmente grata noticia de que  había sido escogida como Epónimo del LVIII Congreso Nacional de Pediatría. Es  inútil tratar de describir la emoción que se siente al recibir un reconocimiento  de esta naturaleza, más aún cuando siendo yo una especialista en nefrología  pediátrica, recibo este inmenso honor por parte de la comunidad entera de los  pediatras de mi país.</p>     <p ALIGN="justify">Sé, porque por ahí se cuela todo, que mis amigas, compañeras  de especialidad y discípulas “adquiridas” Ricnia Vizcaíno e Isis Lunar, en  complicidad con mi también dilecto amigo y compañero Nelson Orta, fueron los  promotores de esta idea, y por ello les agradezco inmensamente, al igual que a  los directivos de nuestra Sociedad quienes la acogieron y llevaron adelante.</p>     <p ALIGN="justify">Cuando uno recibe estos honores tan invalorables, no tiene  más opción que reflexionar acerca de las razones que pueden haber motivado a las  personas que toman esas decisiones. En ese reflexionar recordé a ese gran  escritor y poeta de origen portugués, José Saramago, quien en la ocasión de  recibir su Premio Nobel de literatura dedicó su discurso a sus abuelos, ambos  analfabetas y con quienes pasó parte de su infancia en la pequeña aldea de  Alzinahga en una provincia de Portugal. Utilizó en esa ocasión el símil de la  savia que nutría su árbol genealógico como las personas reales y ficticias (los  personajes de sus historias) que a lo largo de su vida fueron construyendo la  persona que ese día recibía tan alto honor.</p>     <p ALIGN="justify">Pues en mi caso, y naturalmente salvando las distancias,  puedo decirles que la savia de mi árbol ha sido extraordinaria y generosa porque  la he recibido a raudales de quienes durante toda mi vida han venido moldeando  paso a paso a la persona que soy. Por ello es que hoy recibo este inmenso  reconocimiento con gran emoción y satisfacción en nombre de muchísimas personas,  comenzando con mis padres que siempre me trataron y me siguen tratando, al igual  que a mis hermanos, como verdaderas piedras preciosas, y continuando con mi  familia que me ha acompañado amorosamente en las buenas y en las malas, con mis  maestros, los de aquí y los de otras tierras, tantos que sería muy difícil  nombrarlos a todos, con el padre de mis hijos con quien compartí años de alegría  en unión de nuestros dos niños, con mi esposo Pablo Liendo con quien he  alcanzado una plenitud que creo muy cercana a eso que la gente llama felicidad,  con mis amigos de antes, de ahora y de siempre, con mis compañeros de trabajo,  cómplices y testigos de nuestro eterno batallar por la salud de los niños, con  mis discípulos quienes algo habrán aprendido de mí, aunque mucho más es lo que  me han enseñado ellos, con las enfermeras, bioanalistas, secretarias, camareras  de mi querido Hospital de Niños J.M. de los Ríos, con mis pacientes y sus  familiares, fuentes inagotables de sabiduría, y muy especialmente con quienes me  han dado la savia más nueva y nutritiva, mis hijos de quienes he recibido y sigo  recibiendo día a día invalorables enseñanzas, y mis nietos, esas maravillosas  bendiciones por las que no me alcanzarán los años de mi vida entera para dar  gracias a Dios.</p>     <p ALIGN="justify">Siguiendo con mis reflexiones, también he pensado mucho  acerca de cuál podría ser el mensaje que traería para ustedes en esta ocasión.  Son muchos los aspectos que nos preocupan en cuanto al ejercicio de la medicina  en nuestros tiempos y, especialmente, de la pediatría en las circunstancias que  hoy vivimos en nuestro país. La situación de los hospitales públicos es cada día  más preocupante, tanto en lo que se refiere a la infraestructura como a los  recursos humanos y a la dotación de medicinas, equipos y suministros; la  formación de los nuevos médicos llamados “integrales” adolece de carencias  importantes que más pronto que tarde traerán graves consecuencias; la deserción  de los cursos de post grado pone en peligro el desarrollo de las  subespecialidades que han contribuido durante los últimos años a mejorar la  atención de nuestros niños; la crisis alimentaria se agudiza cada vez más con el  consecuente efecto sobre la incidencia de la desnutrición infantil; la violencia  intrafamiliar y el maltrato infantil son flagelos que constituyen un indicador  más del deterioro de la situación social que vivimos. Casi todos estos aspectos  han sido analizados por quienes me han precedido como Epónimos en años  anteriores y no está en mi ánimo ahondar en ellos ahora, aunque eso sí, hago  votos por que estemos muy cerca de emprender ese nuevo camino que nos lleve a  implementar proyectos y políticas sociales que tengan como norte el solucionar  estos graves problemas.</p>     <p ALIGN="justify">Quiero más bien centrar mi mensaje en otros aspectos mucho  más básicos de nuestro ejercicio como pediatras. Más básicos, pero mucho más  cercanos y por ello más susceptibles de ser intervenidos por nuestras acciones.  Me refiero a nuestro papel como pediatras puericultores. Siempre me ha llamado  la atención que nuestra Sociedad de Pediatría es de las poquísimas Sociedades o  Asociaciones pediátricas en el mundo que no se llama sólo Sociedad de Pediatría  sino Sociedad de Puericultura y Pediatría. Es decir que quienes bautizaron a la  SVPP quisieron reivindicar su marcada y específica vocación por el cuidado y la  atención integral del niño y no sólo del niño enfermo.</p>     <p ALIGN="justify">Investigando sobre este tema he descubierto que al contrario  de lo que yo pensaba: que la Puericultura era una rama de la Pediatría, lo  cierto es que la Pediatría es una rama de la Puericultura. Ese término fue  introducido en el año 1865 por el pediatra francés Pierre Caron y tiene sus  raíces etimológicas en los vocablos latinos “puer” que significa niño y  “culture” que significa cuidado. O sea que Puericultura es el cuidado del niño  en todos sus aspectos, e incluye el cuidado del niño sano y del niño enfermo,  siendo este último del dominio de la Pediatría. Lo que podemos derivar de esto  es que debemos ser excelentes pediatras, pero mejores puericultores, ya que  podemos ofrecer para nuestros niños un beneficio mucho mayor mejorando el  cuidado del niño sano que invirtiendo más y más recursos en el tratamiento de  enfermedades que bien hubiesen podido ser evitadas con medidas preventivas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Quiero contarles que mi preocupación por este tema viene de  años relativamente recientes, quizás de los últimos siete años, durante los  cuales he venido tomando conciencia de que la mayoría de los pacientes que  recibo en mi consulta de nefrología pediátrica no están primariamente enfermos y  mucho menos de alguna patología renal. Los problemas por los cuales me son  referidos generalmente tienen su origen en una alimentación poco balanceada y  regida por el paradigma que hoy domina nuestras sociedades que privilegian el  consumo de proteínas por encima del resto de los nutrientes. Esto se agrava aún  más por el exceso en el consumo de sal y el muy escaso hábito y hasta el rechazo  que tenemos por el consumo de frutas y hortalizas. La suma algebraica de estos  excesos y deficiencias resulta en una malnutrición como resultado de una carga  ácida exagerada que ha sobrepasado toda capacidad homeostática de nuestro  organismo y que trae como consecuencia innumerables condiciones y patologías que  tienen su inicio en la infancia pero sin duda constituyen la génesis de un  porcentaje muy significativo de enfermedades de la edad adulta. Les puedo citar  entre otras: la hipercalciuria, hiperuricosuria, hiperoxaluria, hiperfosfaturia,  acidosis metabólica, urolitiasis, osteopenia y osteoporosis, obesidad, síndrome  metabólico, diabetes mellitus, hiperlipidemias, hipertensión arterial,  coronariopatías, accidentes cerebrovasculares y hasta enfermedades malignas. A  nosotros los pediatras nefrólogos nos preocupa especialmente que las dos causas  más importantes de insuficiencia renal crónica terminal en el adulto, aquí en  nuestro país y en todo el mundo, son la hipertensión arterial y la diabetes  mellitus, ambas patologías con un reconocido origen en una alimentación  inadecuada.</p>     <p ALIGN="justify">Entonces díganme ustedes si no tenemos o deberíamos tener los  pediatras un importantísimo papel como puericultores en la educación de los  padres en cuanto a la alimentación de sus hijos. Les puedo contar que mis  consultas se han convertido prácticamente en consultas de nutrición y dietética.  Intento desmontar el mito de que mientras más proteínas ingiera el niño mejor,  lo cual es bastante cuesta arriba cuando además tenemos que convencer a las  abuelas, quienes muchas veces se encargan de preparar la comida de los niños…  “mi mamá le prepara la sopa bien cargadita”. Cuando oímos esto, ya casi ni hace  falta calcular las proteínas que está consumiendo el bebé porque seguro que  están muy por encima de sus requerimientos. También reviso con los padres las  mejores formas y recetas para consumir y preparar frutas y hortalizas; entonces  me encuentro con la dificultad de que tampoco los padres tienen el hábito de  consumirlas.</p>     <p ALIGN="justify">Me pregunto por qué las madres no obtienen esta información  de sus pediatras. En un intento por responderme yo misma he pensado que quizás  en nuestros post grados no se le está dando la importancia que en mis tiempos se  le daba a la docencia de la puericultura. Sin embargo, me di a la tarea de  visitar la Cátedra de Pediatría del Hospital de Niños JM de los Ríos y con la  ayuda de mis amigos Alberto Hoeb y Olga Figueroa pude comprobar que el pensum de  los tres años de pediatría dedica un porcentaje importante de las horas de  docencia y práctica a la puericultura. No sé cuál será la situación en el resto  de los post grados de pediatría en el país, pero creo que es un asunto que vale  la pena atender. En todo caso, si en los post grados se dedica suficiente tiempo  y esfuerzo a la enseñanza de la puericultura, pareciera que existe un divorcio  entre lo que se enseña y lo que se practica en la atención de nuestros pacientes.</p>     <p ALIGN="justify">Otra razón por la cual las madres no obtienen la información  relativa a la alimentación de sus niños por parte de sus propios pediatras puede  ser que, después del año, las visitas pediátricas suelen limitarse a los  episodios agudos de las condiciones patológicas frecuentes en el niño, y la  consulta se limita a discutir el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, por  lo cual no se dedica el tiempo necesario a revisar los aspectos nutricionales.  Yo les hago un llamado como amigos y colegas a revisar y atender estos  importantes aspectos con los padres de sus pacientes. Recuerden que muchas veces  el tema de la alimentación de los niños se convierte en un verdadero drama para  la familia. A veces porque no comen, a veces porque comen demasiado, a veces  porque comen y no aumentan de peso, a veces porque dizque “no comen” y aumentan  de peso, y casi siempre porque consumen lo que no deben y no consumen lo que  deben. Las madres necesitan que las acompañemos en estos aspectos que para  algunos pueden lucir triviales, pero que en realidad tienen una importancia muy  especial para la familia y particularmente para el futuro del niño tanto en sus  años de infancia como en su vida de adulto. De esta forma nos convertiremos en  agentes de prevención de todas las patologías que les mencioné anteriormente,  amén de que con toda seguridad lograremos incrementar la confianza que es tan  importante en la relación con nuestros pacientes, con sus padres y sus familias.</p>     <p ALIGN="justify">Justamente esa relación médico paciente, que en el caso  nuestro es la relación pediatra-paciente-familia, es otro de mis motivos de  reflexión. Los médicos de hoy vivimos circunstancias cada vez más exigentes con  el desarrollo vertiginoso de la información y la tecnología, lo cual ha llevado  a la atomización de la medicina en especialidades y subespecialidades, con la  necesidad de realizar esfuerzos importantes para intentar mantener al día  nuestros conocimientos. Esta creciente demanda intelectual, aunada a la  agobiante presión asistencial ha conducido, muy desafortunadamente, a la  disminución del tiempo que tenemos disponible para dedicar a nuestra relación  con el paciente y con sus padres o quienes hacen sus veces, la cual es la  esencia del verdadero arte de la medicina, tan o más importante que la medicina  como ciencia. Por ello, mi deseo para los médicos de hoy y del mañana es que  logren encontrar el justo equilibrio entre la Medicina Basada en Evidencia con  su certeza científica pura y dura y la Medicina Basada en la Afectividad con su  afán por rescatar nuestra capacidad de empatía con el paciente y su familia.  Recordemos a la famosa psiquiatra Elisabeth Klüber Ross quien decía “una  realidad que no se enseña en la facultad de medicina es que un corazón compasivo  lo puede sanar casi todo”.</p>     <p ALIGN="justify">Antes de terminar quisiera dedicar unos minutos para  felicitar a nuestra Sociedad de Puericultura y Pediatría por la encomiable y  tesonera labor que ha venido realizando durante los 73 años que cumplió en enero  de este año. De la mano de sus miembros fundadores y de las generaciones de  insignes pediatras que la han dirigido, ha venido creciendo continuamente en el  número de sus afiliados y, de las filiales que ya alcanzan 22 y que promueven el  desarrollo de nuestra especialidad a lo largo y ancho del país a través de las  Jornadas Regionales que realizan anualmente con un éxito cada vez mayor. Este  esfuerzo continuo por cumplir a cabalidad con uno de sus objetivos más  esenciales: el de la Educación Médica Continua (ahora llamado Desarrollo  Profesional Continuo), tiene su máximo exponente en los Congresos Nacionales  como el que hoy inauguramos, los cuales reúnen año tras año lo más granado de la  pediatría nacional e internacional para actualizarnos en todas las áreas de la  pediatría.</p>     <p ALIGN="justify">También nuestra Sociedad ha crecido en cuanto a su proyección  hacia la comunidad con actividades de todo tipo y con un acento muy especial en  lo que se refiere a la promoción de la lactancia materna. En relación a la  divulgación de información tanto para los padres como para los médicos ha  reforzado su presencia a través de sus principales publicaciones, Mi Amigo el  Pediatra, de gran valor educativo para los padres y las familias, y Archivos  Venezolanos de Puericultura y Pediatría que publica con orgullo los trabajos de  investigación de los pediatras de todo el país. Por último, y no por ello menos  importante, quiero destacar el desarrollo y magnífica evolución que ha  experimentado nuestra página Web bajo la dirección de las doctoras María Eugenia  Mondolfi y Tita Quesada. Por todo esto eso felicito muy sinceramente a mi amigo  el Dr. Armando Arias y al excelente equipo que lo acompaña en la JDC, a quienes  les ha correspondido durante este período la conducción de nuestra querida SVPP.</p>     <p ALIGN="justify">Segurísima estoy de que la probada capacidad de esta  directiva apoyada por el Comité Científico liderizado por el Dr. Huníades Urbina  es el mejor augurio para el éxito de nuestro LVIII Congreso Nacional de  Pediatría durante el cual, además de discutir e intercambiar ideas sobre temas  de gran interés pediátrico, tendremos oportunidad de compartir nuestras  vivencias con amigos y colegas incluyendo los invitados internacionales.</p>     <p ALIGN="justify">Quiero dejar testimonio ante ustedes que el haber sido  escogida como Epónimo de este magno evento será un grandísimo estímulo que me  acompañará a lo largo de los años que me quedan para continuar dando lo mejor de  mí, a fin de que entre todos podamos brindar una atención cada vez mejor y más  integral a nuestros pequeños pacientes.</p>     <p ALIGN="justify">A ustedes mis entrañables amigos les agradezco infinitamente  que hoy nos hayan acompañado en esta memorable ocasión. Quiero expresarles mi  deseo para todos que el camino que pronto comenzaremos a transitar los  venezolanos sea uno de paz, reconciliación, reconstrucción y progreso para  nuestra querida patria.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Muchísimas gracias y que Dios los bendiga a todos</p>     <p ALIGN="center"><b>Michelle López de Liendo</b></p> </font>       ]]></body>

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