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<journal-title><![CDATA[Archivos Venezolanos de Puericultura y Pediatría]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Secuelas neurológicas por trauma eléctrico: A propósito de un caso]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Neurological sequels of electrical injury: Clinical report]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad de Los Andes Departamento de Puericultura y Pediatría ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Electrical trauma is rare in the pediatric clinic. Only 1% of injuries correspond to burns, these being more common in male infants and preschool children with sufficient mobility and autonomy to explore their environment. Nerves are the target organ of electric current , due to their low resistance. This determines multiple clinical manifestations and may be the cause of mortality, high morbidity and sequels that may cause disabilities which impact negatively the child’s quality of life. The case of a male infant with trauma by electrocution with cranial and peripheral neuropathy is reported, with particular emphasis on pathophysiological, clinical and paraclinical aspects of the neurological injury. Conclusion: Electric trauma has variable clinical neurological expressions and may cause severe sequels that affect the child’s quality of life. Educational strategies on prevention can reduce the occurrence of these external injuries.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="center"><b>Secuelas neurológicas por trauma eléctrico. A propósito de  un caso.</b></p> </font>  <font SIZE="2" FACE="Verdana">     <p ALIGN="center"><b>María Angelina Lacruz Rengel (1), Claudia Naranjo-Gómez (2)</b></p>     <p ALIGN="justify">1 Pediatra. Neurólogo Infantil. Profesora del Departamento de  Puericultura y Pediatría. Mérida, Venezuela.</p>     <p ALIGN="justify">2 Residente del Tercer Año del Postgrado del Departamento de  Puericultura y Pediatría. Universidad de Los Andes. Mérida, Venezuela.</p>     <p ALIGN="justify">Primer premio a mejor caso clínico en la modalidad de poster.  LIX Congreso Nacional de Pediatría 2013</p>     <p ALIGN="justify">Autor corresponsal: María Angelina Lacruz Rengel. e-mail: <a href="mailto:Lacruz_rengel@hotmail.com">Lacruz_rengel@hotmail.com</a></p>     <p ALIGN="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p ALIGN="justify">El trauma eléctrico es poco frecuente en la consulta  pediátrica. Sólo corresponde al 1% de la lesiones por quemaduras, siendo más  frecuente en niños menores de 6 años, varones, con capacidad de deambulación y  exploración autónoma del entorno. El órgano blanco por excelencia de la  corriente eléctrica son los nervios, por su baja resistencia. Esto condiciona  las múltiples manifestaciones clínicas, en diversos tiempos, pudiendo ser causa  de mortalidad, gran morbilidad y secuelas que ocasionan discapacidades con  impacto sobre la calidad de la vida del individuo. Se reporta el caso de un  lactante menor masculino con trauma por electrocución con neuropatía craneal y  periférica, haciendo énfasis en los aspectos fisiopatogénicos, clínicos y  paraclínicos de la lesión neurológica. Conclusión: La corriente eléctrica tiene  como órgano blanco el sistema nervioso central. El trauma eléctrico tiene  expresión clínica neurológica variable y puede dejar secuelas que modifican la  calidad de vida del niño. Las estrategias de educación en prevención pueden  disminuir la ocurrencia de estas lesiones.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Palabras clave</b>: trauma eléctrico, fisiopatogenia,  secuelas, quemaduras, nervios y prevención.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="center"><b>Neurological sequels of electrical injury. Clinical report.</b></p>     <p ALIGN="justify"><b>SUMMARY</b></p>     <p ALIGN="justify">Electrical trauma is rare in the pediatric clinic. Only 1% of  injuries correspond to burns, these being more common in male infants and  preschool children with sufficient mobility and autonomy to explore their  environment. Nerves are the target organ of electric current , due to their low  resistance. This determines multiple clinical manifestations and may be the  cause of mortality, high morbidity and sequels that may cause disabilities which  impact negatively the child’s quality of life. The case of a male infant with  trauma by electrocution with cranial and peripheral neuropathy is reported, with  particular emphasis on pathophysiological, clinical and paraclinical aspects of  the neurological injury. Conclusion: Electric trauma has variable clinical  neurological expressions and may cause severe sequels that affect the child’s  quality of life. Educational strategies on prevention can reduce the occurrence  of these external injuries.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Key words</b>: electrical trauma, physiopathogeny, sequels,  burns, nervous, prevention.</p>     <p ALIGN="justify">Recibido: 27-03-2015 Aceptado: 09-06-2015</p>     <p ALIGN="justify"><b>INTRODUCCIÓN</b></p>     <p ALIGN="justify">Es importante establecer la diferencia entre el traumatismo  causado por electricidad doméstica o “electrocución” y el trauma por  electricidad atmosférica o “fulguración”. Más aún, el término electrocución en  el sentido más estricto se refiere a muerte producida por el paso de una  corriente eléctrica a través del cuerpo. Considerando la amplísima gama de  afecciones tisulares que produce la corriente eléctrica lo correcto es que se  utilice el término de lesión eléctrica o trauma por electricidad (TE) (1-3).</p>     <p ALIGN="justify">Aunque el trauma por electricidad es poco frecuente en la  consulta pediátrica y solamente corresponde al 1% de las lesiones por quemadura,  involucra a los lactantes mayores y pre-escolares, predominantemente de sexo  masculino, quienes han ganado la capacidad de deambulación y se caracterizan por  su ávida exploración (4).</p>     <p ALIGN="justify">El TE tiene una expresión clínica multisistémica que con  frecuencia es subestimada en su repercusión, siendo que la misma puede ser causa  de mortalidad (Síndrome por electrocución), gran morbilidad (quemaduras,  rabdomiolisis, insuficiencia renal, accidentes vasculares trombóticos en  distintos órganos, etc.) y secuelas que ocasionan discapacidades (sordera,  amaurosis, paresias, etc.), con impacto sobre la calidad del vida del pequeño  individuo (4)</p>     <p ALIGN="justify">Muchos autores han considerado a los traumas por electricidad  de carácter accidental y por consiguiente, incontrolables e imprevisibles. El  nuevo enfoque nosológico de esta patología, habla de lesión externa, susceptible  de prevención (4,5).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">El objeto de este reporte es la revisión de los aspectos  fisiopatológicos, clínicos y paraclínicos de la lesión neurológica en un niño de  10 meses de edad que padece trauma por electricidad.</p>     <p ALIGN="justify"><b>CASO CLÍNICO</b></p>     <p ALIGN="justify">Paciente masculino de 10 meses de edad, quien ingresa a  emergencia pediátrica con cuadro de 6 horas de evolución secundario a  traumatismo por contacto directo de miembro superior derecho con cable de  refrigerador desprovisto de protección aislante, durante 5 min., mientras  gateaba. Presentó cianosis y crisis convulsiva tónico-clónica generalizada, la  cual se autolimita luego de 8 min. Es trasladado a hospital nivel II donde  ingresa en paro cardiorrespiratorio. Se realizan maniobras de reanimación  durante 10 minutos con adecuada respuesta, después de lo cual se traslada al  Hospital Universitario de los Andes para su manejo.</p>     <p ALIGN="justify">Antecedentes: producto de madre de 29 años de edad, séptima  gesta, embarazo no controlado, a término; parto vaginal eutócico, institucional;  peso al nacer 2950gr, talla 48cm. Desarrollo psicomotor y pondo-estatural acorde  a edad. Esquema de vacunación incompleto. Antecedentes heredo-familiares  negados. Casa en zona rural de 2 habitaciones, Servicios tipo letrina, piso en  cemento, paredes de bloque, techo de zinc. Padre comerciante, madre alfabeta,  ama de casa. Vive con los padres y 4 hermanos.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Examen de ingreso a emergencia</b>: Frecuencia cardíaca  145 /min, frecuencia respiratoria 20/min, TA 100/60 mmHg, Temp 36ºC, Sat. O2  95%. Peso 10 kg, (P/E: p50-90), Talla 73 cm., (T/E: p10-50). Paciente en malas  condiciones generales, Glasgow 9/15, hiporeactivo, letárgico, diaforético, con  quejido respitratorio. Piel caliente, mucosa oral semiseca, pupilas isocóricas,  normorreactivas, de 3mm de diámetro. Cardiopulmonar: disociación tóraco-abdominal,  murmullo vesicular audible en ambos campos pulmonares, no agregados, ruidos  cardiacos rítmicos, sin soplos. Resto sin alteraciones. No se evidencian puntos  de contacto con electricidad.</p>     <p ALIGN="justify">Amerita conexión a ventilación mecánica durante 2 días. Se  documenta edema cerebral. Presentó 4 episodios convulsivos al 4° y 5° día de  hospitalización por lo que se optimiza manejo anticomicial con Difenilhidantoína.  Valoración cardiológica (al ingreso y previa al alta): Se descarta afección  cardíaca secundaria. Valoración por neuropeditría (Día 4): mirada perdida,  ausencia de seguimiento visual y reflejos de defensa visual, reflejos fotomotor  y consensual presentes hipoactivos; seguimiento auditivo conservado. Ataxia  troncal que impide la sedestación independiente y monoparesia braquial derecha  proximal 3/5, distal 2/5 con restricción para la función manipulatoria; ángulos  articulares amplios, bufanda grado I bilateral, normoreflexia osteotendinosa,  Babinski positivo. Reflejos-cutáneo abdominales superiores medios e inferiores  presentes. Sensibilidad conservada. Valoración oftalmológica (día 10):  fundoscopia sin alteraciones, se descarta edema papilar.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Exámenes paraclínicos complementarios</b>: Tomografía de  cráneo simple (día 2): edema cerebral moderado sin otras alteraciones (<a href="#fig1">Figura  1</a>). Electroencefalograma (día 7): trazado anormal paroxístico focal fronto-centro-parietal  izquierdo específico. Ritmo basal no bien desarrollado. La presencia de  abundante actividad beta se asoció a etiología medicamentosa (<a href="#fig2">Figura  2</a>). Velocidad de conducción nerviosa sensitiva y motora braquial derecha e  izquierda conservada (día 10 y 14). Potenciales evocados auditivos (día 14):  Hipoacusia leve bilateral. Potenciales Evocados Visuales (PEV) (día 16): Retardo  de latencia de la onda p100 bilateralmente con caída de la amplitud del  potencial y distorsión de la morfología del PEV. (<a href="#fig3">Figura 3</a>). </p>     <p ALIGN="center"><a name="fig1"> <img border="0" src="/img/fbpe/avpp/v78n1/art06fig1.gif" width="339" height="350"></a></p>     
<p ALIGN="center"><a name="fig2"> <img border="0" src="/img/fbpe/avpp/v78n1/art06fig2.gif" width="524" height="432"></a></p>     
<p ALIGN="center"><a name="fig3"> <img border="0" src="/img/fbpe/avpp/v78n1/art06fig3.gif" width="543" height="374"></a></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">El paciente egresa luego de 15 días de hospitalización con  apoyo anticomisial y fisioterapia ambulatoria. Seis meses post evento, se  revalora en la consulta de neuropediatría donde se constata clínicamente  recuperación de la función motora braquial y visual.</p>     <p ALIGN="justify"><b>DISCUSIÓN</b>.</p>     <p ALIGN="justify">Dos principios físicos permiten entender la fisiopatología de  la lesión por CE. La Ley de Ohm y el Efecto Joule. (5)</p>     <p ALIGN="justify">Las lesiones por electricidad son el resultado de la acción  directa de la corriente sobre los tejidos y del calor generado por el pasaje de  dicha corriente por diversos tejidos que oponen resistencia, generando un gran  potencial eléctrico transmembrana y disrupción de la membrana celular, fenómeno  conocido como electroporación (5,6). Esto produce daño principal en células  nerviosas y musculares (rabdomiolisis), así como en vasos sanguíneos (trombosis)  y mucosas. (1,4,5).</p>     <p ALIGN="justify">Se describen cinco mecanismos por los cuales la CE puede  generar lesiones eléctricas: Contacto directo, arco o relámpago, destello o  flama, térmico y traumático.</p>     <p ALIGN="justify">La severidad de la injuria eléctrica depende de varios  factores: tipo de corriente (alterna o directa), tensión de la corriente  (voltaje), intensidad (amperaje), densidad de corriente (A/cm2), resistencia de  los tejidos a su pasaje, duración del contacto y el trayecto de la corriente en  el cuerpo (6,7).</p>     <p ALIGN="justify">En el caso propósito se identifica como mecanismo de lesión  el contacto directo. La severidad de la lesión esta en relación con el tipo de  corriente, siendo mayor si es alterna, con voltaje bajo (110 v), e intensidad  alta (1000 ohmios), y con exposición por tiempo prolongado (5min), predominando  entonces el daño de toda la célula por calor (3). La corriente de bajo voltaje  tiende a fluir por los sitios de menor resistencia. El trayecto seguido por la  CE fue mano-cabeza, trayecto de muy baja resistencia, además de que la condición  de lactante ofrece un contenido acuoso proporcionalmente mayor y una barrera  dérmica delgada (4-7).</p>     <p ALIGN="justify">A pesar de existir poca información reciente sobre el tema,  la literatura internacional reporta efectos multisistémicos del TE a corto,  mediano y largo plazo (7,8). El sistema nervioso es el órgano blanco por  excelencia, pues los nervios constituyen el tejido corporal de menor resistencia  (9,10). Tal cual se exponen en la <a href="#tab1">Tabla 1</a>, las  manifestaciones clínicas secundarias a TE pueden clasificarse según temporalidad  como inmediatas: con o sin pérdida de la conciencia, signos motores, componente  sensorial o presencia de quemaduras; mediatas: parálisis, dolor muscular o  desordenes autonómicos y tardías: con afectación a nivel cortical, de los  ganglios basales, nervios craneales o periféricos y sistema autonómico (11).</p>     <p ALIGN="center"><a name="tab1"> <img border="0" src="/img/fbpe/avpp/v78n1/art06tab1.gif" width="545" height="326"></a></p>     
<p ALIGN="justify">De acuerdo a la severidad del TE, se presenta inicialmente el  síndrome de electrocución, que consiste en la parada cardíaca o fibrilación  acompañada de una contractura muscular, principalmente de la musculatura  respiratoria, que no permite que el niño deje de asirse al conductor de  electricidad (mano congelada). Esto pudiera conducir a la muerte. Estimulación  simultánea de centros respiratorios del tallo o del nervio vago favorecen la  bradicardia, mientras que la estimulación de los nervios frénicos y torácicos  contribuirían a la tetanización del diafragma (3,6,7). La reversibilidad del  cuadro está en relación con el grado de compromiso miocárdico que dicha parada  genere (6,10). En el caso estudiado la parada cardíaca fue secundaria a  fibrilación ventricular y parálisis de la musculatura respiratoria, con  respuesta inmediata a maniobras de resucitación, sin daño cardíaco secundario.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Las alteraciones del sistema nervioso central descritas como  inmediatas suelen ser transitorias e incluyen distintos niveles de compromiso  del estado de conciencia, amnesia, cefalea, convulsiones, parálisis de los  miembros afectos, disfunción de la vía visual (amaurosis) y auditiva (tinnitus)  que se explican por el edema cerebral reactivo al paso de la CE. Así mismo se  describen alteraciones a mediano plazo: atrofia óptica, papiledema transitorio,  parálisis facial, destrucción tisular en áreas localizadas, cambios sensoriales  y motores localizados, mononeuritis, que pueden o no ser reversibles y cambios  permanentes, producto de la electroporación de células nerviosas y del efecto  hipóxico secundario a parada cardíaca, que se reflejaría en encefalopatía  cortical con déficits motores, sensoriales o sensitivos e incluso trastornos  epilépticos a largo plazo, de aparición hasta dos años después del evento lesivo  (4,11). Golarai et al, agregan que dentro de los mecanismos de producción de  epilepsia, está el trauma cráneo-encefálico que algunos pacientes sufren  secundario a ser expelidos por impacto de la CE al producirse el contacto  (9-11).</p>     <p ALIGN="justify">En el caso propósito, el antecedente de crisis convulsiva  febril del hermano, haber cursado con parada cardiorrespiratoria y tener un EEG  intercrítico anormal focal, obliga la vigilancia de posible secuela epiléptica.</p>     <p ALIGN="justify">Dentro de las alteraciones del sistema nervioso periférico se  destacan las neuropatías en las extremidades por donde ha pasado la corriente  pudiendo ocurrir lesiones que van desde la neuropraxia (bloqueo fisiológico del  nervio), axonotmesis (ruptura anatómica del axón con poca lesión de tejidos  conectores, hasta la neurotmesis (ruptura anatómica del axón y tejidos  conectores), cuya severidad se relacionan con la reversibilidad de dichas  lesiones (5,12). Los nervios cubital y mediano son los que se afectan con más  frecuencia, pero se han descrito casos de síndromes de motoneurona inferior por  necrosis puntuales en médula y atrofias musculares tardías por lesión de  nervios, incluso sin quemaduras cutáneas (5,13-16). En tal sentido, la  monoparesia braquial con velocidad de conducción nerviosa normal neuropráxica  presentada en el caso propósito, se podría recuperar en 6-8 semanas  aproximadamente.</p>     <p ALIGN="justify">Se han documentado déficits sensoriales como secuela  inmediata y mediata del TE. Los nervios craneales son tejido neural de baja  resistencia y alta conductividad (12-14). El lactante propósito tenía  competencias sensoriales completas previas al TE y posterior al mismo mostró  compromiso visual y auditivo.</p>     <p ALIGN="justify">Si bien no se documentó alteración de los medios  transparentes del ojo, en la literatura se menciona a las cataratas como una  secuela tardía del TE, que puede manifestarse incluso hasta dos años después del  incidente (12).</p>     <p ALIGN="justify">Finalmente y partiendo del cambio de paradigma del accidente  inevitable y fatal por corriente eléctrica por el de lesiones externas por  corriente eléctrica de bajo voltaje como fenómeno prevenible, es importante  señalar la necesidad de medidas de educación en seguridad domiciliaria lo cual  sabemos influirá en la reducción de la frecuencia de lesiones en la población  pediátrica (17). Coinciden todos los manuales de prevención en la premisa de  instalar en todas las casas un dispositivo que permita interrumpir el flujo de  electricidad frente a una anomalía. Esto evitaría la muerte, pero no la  producción de lesiones externas por CE, así que además sería conveniente la  protección de tomacorrientes, revisión periódica del estado de cables y  conectores de electrodomésticos, evitar la manipulación de electrodomésticos por  parte de los niños, evitar el uso de extensiones eléctricas, evitar la  sobrecarga de circuitos eléctricos colocando múltiples enchufes en un solo  tomacorriente, entre otras. Según Kendrick et al, la educación en prevención de  accidentes en el hogar demostró alta efectividad en relación a otras estrategias  sobre dispositivos eléctricos (18).</p>     <p ALIGN="justify"><b>CONCLUSION</b>.</p>     <p ALIGN="justify">La CE tiene como órgano blanco el sistema nervioso central.  El TE tendrá expresión clínica neurológica variable y puede dejar secuelas que  modifican la calidad de vida del niño. Las estrategias de educación en  prevención pueden disminuir la ocurrencia de estas lesiones externas.</p>     <p ALIGN="justify"><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p ALIGN="justify">1. Leibovici D, Shemer J, Shapira SC. Electrical injuries:  current concepts. Injury 1995; 26(9): 623-627.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2930112&pid=S0004-0649201500010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">2. Mosby Diccionario de medicina y ciencias de la salud.  Madrid: Mosby/Doyma; 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2930113&pid=S0004-0649201500010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">3. Bailey B, Forget S, Gaudreault P. Prevalence of potential  risk factors in victims of electrocution. Forensic Sci Int. 2001;123(1): 58-62.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2930114&pid=S0004-0649201500010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">4. García C, Torres M, Torres J, De Burgos J, Clemente M,  González J. Actitud ante la electrocución en atención primaria. Semergen  1999;(3): 229-233.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2930115&pid=S0004-0649201500010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">5. Navarro Escayola E. Valoración Médico legal de lesiones y  muerte por fulguración. Gac Int Cienc Forense 2012;(5): 8-18.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2930116&pid=S0004-0649201500010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">6. Rose M. Electrocution. En Paradis N, Halperin HR, Nowak RM  Editores. Cardiac Arrest. Williams &amp; Willkins. Baltimore 1996, pp.830-836.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2930117&pid=S0004-0649201500010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">7. Valotta M. Trauma eléctrico. Fisiopatología y  resucitación. Rev Arg Anest. 1996; 54 (4): 275-279.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2930118&pid=S0004-0649201500010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">8. Claudet I, Maréchal C, Debuisson C, Salanne S. Risk of  arrhythmia and domestic low-voltage electrical injury. Arch Pediatr.  2010;17(4):343-349.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2930119&pid=S0004-0649201500010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">9. Pérez I, Mondéjar M, Pedrosa G, Alvarez T, Velázquez P,  Navarro M. Secuelas neurológicas tras electrocución: Presentación de un caso y  revisión de la bibliografía. Rev Neurol 2006; 43(10):610-612.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2930120&pid=S0004-0649201500010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">10. Golarai G, Greenwood A, Feeney D, Connor J. Physiological  and structural evidence for hippocampal involvement in persistent seizure  susceptibility after traumatic brain injury. J Neurosci 2001;21(21):8523-8537.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2930121&pid=S0004-0649201500010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">11. Takeo K, Takao F1, Kunihiko M, Hiroshi K. Epileptic  seizure, cataract, and tongue atrophy during the 8 years after electrical brain  injury. 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Citado 12 de Marzo  2014. disponible en: <a href="http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/14651858.CD005014.pub2/full30"> http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/14651858.CD005014.pub2/full30</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2930129&pid=S0004-0649201500010000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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