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</front><body><![CDATA[ <p align="center"> <span style="font-family: Verdana; color: #231F20; font-weight: 700">Disfagia  orofaríngea</span></p>     <p align="center"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Dr. Veitía  Guillermo<sup>*</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">*Jefe del  Servicio de gastroenterología Director de postgrado de gastroenterología  Hospital Vargas de Caracas. Venezuela.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La disfagia es  un síntoma que denota la dificultad o disconfort para transferir el bolo  alimentario desde la boca al estómago. Desde un punto de vista anatómico la  disfagia puede deberse a disfunciones orofaríngeas o esofágicas y desde un punto  de vista fisiopatológico a causas estructurales o funcionales. La disfagia  orofaríngea (DOF) es la incapacidad para deglutir el alimento provocada por  alteraciones en uno o más de los procesos de la deglución. La prevalencia de la  disfagia orofaríngea funcional en pacientes con enfermedades neurológicas es muy  elevada: Afecta a más del 30% de pacientes que han sufrido un accidente  cerebrovascular, un 52-82% de pacientes con enfermedad de Parkinson; es el  síntoma inicial del 60% de pacientes con esclerosis lateral amiotrófica (ELA);  40% de pacientes con miastenia gravis, 44% de pacientes con esclerosis múltiple,  hasta el 84% de pacientes con Alzheimer, o a más del 60% de pacientes ancianos  institucionalizados<sup>(1-5)</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Entre las  anormalidades estructurales más frecuentes se incluyen los tumores esofágicos y  del área ORL, osteofitos cervicales, estenosis esofágicas (frecuentemente  postquirúrgicas), alteraciones de apertura del esfínter superior (barra del  cricofaríngeo, acalasia del cricofaríngeo) y el divertículo de Zenker. Sin  embargo, con frecuencia la disfagia orofaríngea es una manifestación clínica de  una enfermedad sistémica, una enfermedad neurológica, o está asociada al  envejecimiento. Muy frecuentemente la disfagia precede a otros síntomas  neurológicos<sup>(6</sup>). Las enfermedades neurológicas pueden causar también  la alteración de la función del músculo liso o estriado del esófago, o de las  motoneuronas del plexo mientérico que controlan la amplitud y peristalsis  esofágica, y la relajación del esfínter esofágico inferior. La severidad de la  disfagia orofaríngea puede variar desde una dificultad moderada hasta la total  imposibilidad para la deglución.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Mecanismo de la  Deglución normal</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">El inicio  voluntario de la deglución requiere la unión de múltiples estímulos sensoriales  originados en la orofaringe, los cuales se dirigen a la médula espinal y la  corteza cerebral. La deglución normal se divide en cuatro grandes fases,  cualquiera de ellas (con frecuencia más de una) puede estar afectada y originar  disfagia:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">1. La fase oral  preparatoria está bajo control voluntario y su objetivo es la masticación y la  formación del bolo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">2. La fase oral  propulsiva es también voluntaria y se caracteriza por la propulsión del bolo por  acción de la lengua.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">3. La fase  faríngea es involuntaria, y se inicia por la estimulación de mecanorreceptores  faríngeos que envían información al SNC y causan el disparo del denominado  patrón motor deglutorio faríngeo (reflejo deglutorio) caracterizado por una  secuencia fija y ordenada de acontecimientos motores que ocasionan el cierre de  la nasofaringe (elevación del paladar blando) y de la vía respiratoria  (elevación y desplazamiento anterior del hioides, descenso de la epiglotis y  cierre de cuerdas vocales), apertura del esfínter esofágico superior (EES) y la  contracción de los músculos constrictores faríngeos. La lengua es la principal  responsable de la propulsión del bolo y la principal misión de los constrictores  faríngeos es aclarar los residuos del bolo que quedan en la hipofaringe.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">4. La fase  esofágica se inicia con la apertura del EES seguido de la peristalsis esofágica.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Causas de  Disfagia orofaríngea:</font></b></p>     <p align="center"> <img border="0"  src="/img/fbpe/gen/v63n4/art14tab1.gif" width="585" height="434"></p>     
<p align="justify"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Consecuencias  de la Disfagia Orofaríngea:</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La disfagia  orofaríngea puede originar dos grupos de complicaciones de gran trascendencia  clínica<sup>(12-13)</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">1. Si se  produce una disminución de la eficacia de la deglución el paciente va a  presentar malnutrición y/o deshidratación<sup>(18)</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">2. Si se  produce una disminución de la seguridad de la deglución se va a producir o un  atragantamiento, con obstrucción de la vía aérea, o más frecuentemente una  aspiración traqueobronquial que puede ocasionar una neumonía en el 50%. Los  pacientes geriátricos con DOF y aspiración tienen una mortalidad del 45% a los  12 meses<sup>(19)</sup>. Para evaluar estas dos características de la deglución  disponemos de dos grupos de métodos diagnósticos: Los métodos clínicos que  comprenden la historia clínica específica y la exploración clínica de la  deglución mediante el método volumen-viscosidad<sup>(20)</sup>, y en segundo  lugar la exploración de la deglución mediante exploraciones complementarias  específicas, como la videofluoroscopia y la manometría faringoesofágica<sup>(14-15)</sup></font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Diagnóstico de  la Disfagia Orofaríngea </font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">El programa de  diagnóstico de la disfagia orofaríngea se inicia con los métodos clínicos.</font></p>     <p align="center"> <img border="0"  src="/img/fbpe/gen/v63n4/art14graf1.gif" width="576" height="709"></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">El objetivo es  determinar si los síntomas del paciente corresponden a una disfagia orofaríngea,  decidir si el paciente va a requerir exploraciones complementarias, e  identificar las posibles complicaciones nutricionales y respiratorias. </font> </p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La historia  clínica. El paciente con DOF puede tener disfunción oral o faríngea. Los  síntomas de la primera son: Salida del alimento de la cavidad oral por una pobre  función de los labios y de los músculos faciales, sialorrea o xerostomía,  dificultad para iniciar la deglución y disartria. Los síntomas de disfunción  faríngea incluyen: sensación de atoramiento del bolo en el cuello, regurgitación  nasal, necesidad de deglutir varias veces para eliminar el bolo, tos durante las  comidas, disfonía, broncoaspiración y una historia de infecciones respiratorias  repetitivas también orienta a una disfagia neurógena.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La disfagia a  sólidos sugiere la existencia de un problema obstructivo mientras que la  disfagia a líquidos sugiere una disfagia neurógena. La sensación de residuo en  la faringe orienta a una hipomotilidad faríngea frecuente en enfermedades  neurodegenerativas. La regurgitación de alimentos puede corresponder a un  divertículo de Zenker. Es importante recordar que la localización cervical de  los síntomas del paciente no permite distinguir entre disfagia de causa faríngea  o esofágica. La odinofagia sugiere un proceso inflamatorio faríngeo o esofágico  o un trastorno motor esofágico. Es posible que fármacos neurolépticos, sedantes  o antidepresivos participen en la disfagia del paciente, especialmente en  ancianos. Si los síntomas son inespecíficos y se manifiestan de forma continua e  independiente de la ingesta pueden corresponder a un globo faríngeo, que es una  sensación no dolorosa, de plenitud o cuerpo extraño en la garganta, en la que no  está alterado el mecanismo de la deglución y cuyo origen se desconoce<sup>(7,8)</sup>. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Es más notorio  en el lapso entre comidas y no se relaciona necesariamente con la deglución. Por  el contrario, se alivia con ella<sup>(9)</sup>. El aumento del tiempo en cada  ingesta y la pérdida de peso reciente indican una disminución de la eficacia de  la deglución y la posibilidad de malnutrición. El estado nutricional puede  evaluarse clínicamente de forma precisa mediante una adecuada historia clínica y  un mínima exploración física<sup>(18)</sup>. La severidad clínica de la disfagia  puede cuantificarse mediante la aplicación de escalas analógicovisuales a una  batería de síntomas clínicos<sup>(19)</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Las  circunstancias en que aparecen los síntomas, su duración y su historia natural  proporcionan información valiosa. La disfagia maligna se manifiesta con una  historia corta de disfagia progresiva y pérdida de peso. La disfagia  concomitante con síntomas neurológicos indica enfermedad vascular cerebral. Un  inicio subagudo se relaciona con alteraciones como: miopatías inflamatorias,  miastenia gravis o esclerosis lateral amiotrófica. Siempre debe investigarse la  existencia de una historia previa de enfermedad vascular cerebral y síntomas  bulbares como: vértigo, náusea, vómito, hipo, tinnitus o diplopía. Los síntomas  neuromusculares como: disartria, debilidad de los labios o fatiga refieren una  alteración de la neurona motora, como miastenia gravis o miopatías, estas  últimas con ataxia, temblor o inestabilidad indicadoras de enfermedad de  Parkinson<sup>(9)</sup>. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La disfagia  secundaria a una xerostomía es muy común en los ancianos (16 % en hombres y 25%  en mujeres) y se atribuye a la falta de calidad de lubricación de la saliva<sup>(10)</sup>.  La exploración clínica de la deglución es clave para: a) identificar  enfermedades sistémicas o metabólicas. b) Localizar el nivel neuroanatómico y la  gravedad de la lesión neurológica. c) Detectar secuelas como sepsis pulmonar o  desnutrición. La exploración de la deglución se realiza administrando al  paciente bolos de viscosidad y volumen diferente, y observando sus reacciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Diversos  autores han desarrollado métodos basados en administrar al paciente diversos  sorbos de agua y observar si presenta signos de aspiración para seleccionar los  pacientes que recurrirán exploraciones complementarias<sup>(20)</sup>. La  exploración clínica se puede hacer con bolos en un rango de volumen de 3 a 20 ml  y viscosidad líquida, néctar y pudding<sup>(21)</sup>. Aunque el método de  exploración clínica ofrezca datos acerca del tipo de bolo (volumen y viscosidad)  más adecuado para el paciente, es importante recalcar que un paciente en el que  se sospeche una alteración de la eficacia o seguridad de la deglución debería  ser estudiado mediante videofluoroscopia<sup>(22)</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">También es  importante hacer una exploración neurológica minuciosa para determinar la  existencia de alteraciones de los pares craneales o del movimiento y disfunción  cerebelosa. El habla nasal indica una disfunción del paladar blando que provoca  regurgitación nasal. El temblor puede reflejar una alteración extrapiramidal. La  exploración del cuello aportará datos sobre masas y signos de operaciones  previas o radioterapia<sup>(11,12)</sup>. La exploración de los movimientos  oculares es primordial ya que la ptosis puede denotar miastenia gravis o  miopatías, y si es unilateral es indicativo de síndrome de Horner. Debe  valorarse la movilidad de la laringe y el hioides, puesto que un ascenso  inadecuado protege de manera defectuosa la vía aérea y causa broncoaspiración.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Exploraciones  complementarias:</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Estudios  radiológicos: Si la DO es de aparición aguda debe practicarse una &quot;radiografía  simple&quot; de la zona, ya que puede visualizarse edema de tejidos blandos (epiglotitis,  absceso retrofaríngeo) o cuerpos extraños radioopacos que pueden provocar  disfagia. La radiología baritada convencional permite detectar masas tumorales  faríngeas, pero es ineficaz en el diagnóstico de anomalías motoras  cricofaríngeas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La  videofluoroscopia (VFS):</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Es una técnica  radiológica dinámica que consiste en la obtención de una secuencia en perfil  lateral y anteroposterior de la ingesta de diferentes volúmenes (3-20 ml) de 3  viscosidades diferentes (líquido, néctar y pudding) de un contraste hidrosoluble<sup>(15-16)</sup>.  Actualmente se considera esta técnica como el patrón de oro del estudio de la  disfagia orofaríngea, aunque en ocasiones los estudios deben complementarse con  la información proporcionada por la manometría faringoesofágica<sup>(1, 14, 15)</sup>.  Los objetivos de la videofluoroscopia son evaluar la seguridad y la eficacia de  la deglución, caracterizar las alteraciones de la deglución en términos de  signos videofluoroscópicos, evaluar la eficacia de los tratamientos y obtener  datos cuantitativos de la biomecánica orofaríngea<sup>(11)</sup>.</font></p>     <p align="center"> <img border="0"  src="/img/fbpe/gen/v63n4/art14graf2.gif" width="576" height="531"></p>     
<p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Los signos más  importantes de alteraciones de la eficacia de la fase oral son la disminución  del control y de la propulsión lingual del bolo y la apraxia. Muchos pacientes  presentan apraxia deglutoria (dificultad, retraso o imposibilidad en iniciar la  fase oral) después de un ACV. Este síntoma también se observa en pacientes con  Alzheimer y en pacientes con una disminución de la sensibilidad oral<sup>(13)</sup>.  Las alteraciones del control lingual (imposibilidad de formar el bolo) o de su  propulsión, van a causar un residuo oral en la vallécula cuando la alteración es  de la base de la lengua. El principal signo acerca de la seguridad de la fase  oral es la insuficiencia del sello palatogloso (lengua-paladar blando),  disfunción muy grave que va a originar la caída del bolo a la hipofaringe antes  del disparo del patrón motor deglutorio faríngeo, mientras la vía respiratoria  está todavía abierta, provocando una aspiración predeglutoria.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2"><b>Signos  videofluoroscópicos de la fase faríngea</b> </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Los principales  signos videofluoroscópicos de la eficacia de la fase faríngea son el residuo  hipofaríngeo y las alteraciones de apertura del esfínter esofágico superior (EES),  que se estudian de forma combinada con la manometría faringoesofágica. Un  residuo hipofaríngeo simétrico en ambos senos piriformes es debido a una  contracción faríngea débil, muy frecuente en los pacientes con enfermedades  neurodegenerativas. Los pacientes con AVC pueden presentar un residuo unilateral  como consecuencia de una parálisis faríngea unilateral<sup>(17)</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Los signos  videofluoroscópicos de la seguridad de la fase faríngea son la lentitud o la  incoordinación del patrón motor deglutorio faríngeo y las penetraciones y/o  aspiraciones. Se denomina penetración a la entrada de contraste en el vestíbulo  laríngeo sin rebasar las cuerdas vocales. Si se produce una aspiración el  contraste atraviesa las cuerdas y pasa al árbol traqueobronquial (<a href="#fig1">Fig. 1</a>). La  lentitud en el cierre del vestíbulo laríngeo y la lentitud en la apertura del  esfínter esofágico superior, son los parámetros más relacionados con la  posibilidad de una aspiración<sup>(23)</sup>. Se ha determinado que cuando este  intervalo es superior a 0,24 segundos la posibilidad de aspiración es muy  elevada. La penetración o aspiración puede estar también causada por un  insuficiente ascenso hioideo y laríngeo que ocasiona una insuficiente protección  de la vía respiratoria. La permanencia de un elevado residuo postdeglutorio  puede conducir a aspiraciones postdeglutorias dado que cuando el paciente  inspira después de la deglución se encuentra la hipofaringe llena de contraste  que pasa directamente a la vía respiratoria.</font></p>     <p align="center"><a name="fig1"> <img border="0"  src="/img/fbpe/gen/v63n4/art14fig1.gif" width="572" height="288"></a></p>     
<p align="justify"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Manometría  faringoesofágica</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Los parámetros  más útiles que ofrece la manometría faringoesofágica en los pacientes con  disfagia orofaríngea son la amplitud de la contracción faríngea, la amplitud de  la relajación del esfínter esofágico superior (EES), la amplitud y propagación  de la peristalsis esofágica y la coordinación entre estos elementos<sup>(24)</sup>.  En individuos normales la contracción faríngea se produce durante la relajación  del EES, y la gran distensibilidad (complianza) del EES permite que el esfínter  se relaje completamente tanto durante la ingesta de 1 ml como de 20 ml (<a href="#fig2">Fig.  2A</a>). La manometría faringoesofágica es imprescindible para el diagnóstico  diferencial de los trastornos de apertura del EES que se observan durante la  videofluoroscopia, y para seleccionar su tratamiento.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="fig2"> <img border="0"  src="/img/fbpe/gen/v63n4/art14fig2.gif" width="575" height="526"></a></p>     
<p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">En los  pacientes con divertículo de Zenker, pero también en otros pacientes que no  llegan a desarrollar el divertículo pero presentan disfagia, las fibras  musculares del cricofaríngeo son sustituidas por tejido conectivo ocasionando la  fibrosis y disminución de la distensibilidad del esfínter. En estos pacientes la  manometría muestra el denominado patrón obstructivo (<a href="#fig2">Fig.2B</a>) caracterizado por  una onda faríngea de amplitud preservada, un incremento volumendependiente de la  presión residual del esfínter (relajación incompleta) como consecuencia del  elevado flujo y la resistencia<sup>(25)</sup>. Este patrón se observa también en  pacientes con enfermedad de Parkinson en los que está causado por la rigidez  extrapiramidal que impide la relajación del EES<sup>(26)</sup>. En muchos  pacientes con enfermedades neuromusculares también se observa una apertura  incompleta del EES durante la videofluoroscopia. En estos pacientes la  manometría muestra el denominado patrón propulsivo caracterizado por la  disminución (o incluso ausencia) de la onda faríngea, y la adecuada relajación  del esfínter superior (<a href="#fig2">Fig. 2C</a>). En estos pacientes la apertura del EES es  incompleta durante la viedofluoroscopia a pesar de la normal relajación  manométrica debido a la escasa fuerza de propulsión del bolo ocasionado por la  debilidad de la contracción lingual y faríngea.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2"><b>Estudios  endoscópicos:</b> La &quot;nasoendoscopia&quot; es el mejor método para la identificación de  las lesiones estructurales intracavitarias, así como para la identificación y  biopsia de las anomalías de la mucosa. Permite, además, identificar las dos  categorías de la disfunción deglutoria orofaríngea.</font></p>     <p align="center"> <img border="0"  src="/img/fbpe/gen/v63n4/art14fig3.gif" width="364" height="244"></p>     
<p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2"><b>Estudios  isotópicos:</b> Es la técnica diagnóstica incorporada más recientemente. Se utilizan  10 ml de agua marcada con 99Tc, y los datos, recogidos a través de una  gammacámara y computarizados, pueden evaluar perfecta y matemáticamente la  dinámica deglutoria. Permite cuantificar el tiempo de tránsito y el vaciamiento  orofaríngeo, lo que la convierte en una exploración complementaria de las  anteriores, especialmente útil para evaluar la respuesta    <br> terapéutica. Tratamiento de la disfagia orofaríngea.</font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">Las estrategias  de tratamiento de la disfagia orofaríngea pueden agruparse en cuatro grandes  grupos que pueden aplicarse simultáneamente en el tratamiento de cada paciente<sup>(21)</sup>.  Durante el estudio videofluoroscópico es posible seleccionar la combinación de  estas estrategias necesaria para compensar el déficit específico de cada  paciente y comprobar su utilidad para tratar los síntomas del paciente:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2"><b>1. Estrategias  posturales.</b> Hay que buscar la verticalidad y simetría del paciente durante la  ingesta. Debe prestarse atención al control de la respiración y del tono  muscular. Las estrategias posturales son fáciles de adquirir -no fatigan- y  permiten modificar las dimensiones de la orofaringe y de la vía que debe seguir  el bolo. La flexión anterior del cuello permite proteger la vía respiratoria<sup>(22)</sup>;  la flexión posterior facilita el drenaje gravitatorio faríngeo y mejora la  velocidad de tránsito oral; la rotación de la cabeza hacia el lado faríngeo  paralizado dirige la comida al lado sano, aumenta la eficacia del tránsito  faríngeo, y facilita la apertura del EES<sup>(23)</sup>; la deglución en  decúbito lateral o supino protege de la aspiración de un residuo hipofaríngeo.</font></p>     <p align="center"> <img border="0"  src="/img/fbpe/gen/v63n4/art14tab2.gif" width="566" height="325"></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2"><b>2. Cambios de  volumen y viscosidad del bolo</b>. En los pacientes con disfagia neurógena la  reducción del volumen del bolo y los incrementos de viscosidad causan una  importante mejoría de los signos de seguridad, en especial de las penetraciones  y aspiraciones. La prevalencia de penetraciones y aspiraciones es máxima con  líquidos y disminuye con bolos de viscosidad néctar y pudding<sup>(27)</sup>. La  modificación de la textura de los líquidos es especialmente importante para  asegurarse de que los pacientes con disfagia neurógena o asociada al  envejecimiento estén adecuadamente hidratados sin que presenten aspiraciones<sup>(28)</sup>.  Esto puede lograrse fácilmente con el uso de agentes espesantes apropiados,  fácilmente disponibles. Los líquidos con espesantes están indicados en los  trastornos sensitivomotores de la lengua, en la aspiración faringonasal y en la  alteración del cierre laríngeo y los líquidos acuosos en la contracción faríngea  débil y en la apertura cricofaríngea reducida.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2"><b>3. Estrategias  de incremento sensorial</b>. Estas son especialmente útiles en pacientes con apraxia  o alteraciones de la sensibilidad oral frecuentes en pacientes ancianos. La  mayoría de estrategias de incremento sensorial comprenden la estimulación  mecánica de la lengua, modificaciones del bolo (volumen, temperatura, y sabor o  la estimulación mecánica de los pilares faríngeos; los sabores ácidos, como el  del limón o las sustancias frías, helado o hielo) desencadenan el mecanismo de  la deglución<sup>(29)</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2"><b>4. Praxias  neuromusculares</b>. El objetivo es mejorar la fisiología de la deglución (el tono,  la sensibilidad y la motricidad de las estructuras orales, labios, lengua, y  faríngeas). Es posible mejorar el control y la propulsión lingual mediante  rehabilitación y técnicas de biofeedback. Muy recientemente se ha demostrado que  la rehabilitación de la musculatura hioidea mediante ejercicios de flexión  cervical causa una mejoría del ascenso hioideo y laríngeo, incrementa la  apertura del EES, reduce el residuo faríngeo y mejora la clínica de la disfagia  de los pacientes con disfagia neurógena<sup>(20)</sup>. El tratamiento de los  pacientes con alteraciones de la apertura del EES como consecuencia de déficits  propulsivos debe dirigirse básicamente al incremento en la fuerza de la  propulsión del bolo y a la rehabilitación de los mecanismos extrínsecos de  apertura del EES, especialmente la acción de la musculatura hioidea<sup>(30)</sup>.</font></p>     <p align="center"> <img border="0"  src="/img/fbpe/gen/v63n4/art14tab3.gif" width="567" height="190"></p>     
<p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2"><b>5. Maniobras  deglutorias específicas</b>. Se trata de maniobras que el paciente debe ser capaz de  aprender y realizar de forma automatizada. Cada maniobra está específicamente  dirigida a compensar alteraciones biomecánicas específicas<sup>(31)</sup>:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">•Deglución  supraglótica (super/supraglótica): Su objetivo es cerrar las cuerdas vocales  antes y durante la deglución para proteger la vía aérea de aspiración. Es útil  en pacientes con penetraciones o aspiraciones durante la fase faríngea o  lentitud en el patrón motor deglutorio faríngeo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">•Deglución de  esfuerzo o forzada: Su objetivo es aumentar el movimiento posterior de la base  de la lengua durante la deglución para mejorar la propulsión del bolo. Es útil  en pacientes con baja propulsión del bolo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">•Doble  deglución: Su objetivo es minimizar el residuo postdeglutorio antes de realizar  una nueva inspiración. Ðtil en pacientes con residuo postdeglutorio.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">•Maniobra de  Mendelsohn: Permite incrementar la extensión y la duración de la elevación  laríngea, y en consecuencia la duración y amplitud de la obertura del EES.</font></p>     <p align="center"> <img border="0"  src="/img/fbpe/gen/v63n4/art14tab4.gif" width="572" height="371"></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2"><b>Tratamiento  quirúrgico/farmacológico del EES</b>. La identificación del patrón obstructivo a  nivel del EES permite el tratamiento de los pacientes mediante la sección  quirúrgica del cricofaríngeo<sup>(25)</sup> o la inyección de toxina botulínica<sup>(32)</sup>.  Se acepta la miotomía cricofaríngea como el tratamiento del divertículo de  Zenker, de las estenosis postcricoideas y de las membranas esofágicas  proximales. En estos casos se limita la apertura del músculo cricofaríngeo, y la  contractilidad faríngea queda preservada, por lo que esta técnica resulta muy  eficaz. En el caso de las estenosis benignas y de las membranas, la dilatación  endoscópica ofrece resultados similares. Los tumores orofaríngeos son  tributarios de cirugía, terapia antineoplásica o ambas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">La VFS va a  ayudarnos a seleccionar el tratamiento en función de la severidad de las  alteraciones de eficacia y seguridad de cada paciente: a) los pacientes con  alteraciones discretas de la eficacia y una correcta seguridad van a poder  seguir una dieta libre supervisada por su familia; b) en los pacientes con  alteraciones moderadas vamos a introducir cambios dietéticos destinados a  disminuir el volumen e incrementos en la viscosidad del bolo alimentario; c) los  pacientes con alteraciones severas van a requerir además estrategias basadas en  el aumento de la viscosidad y la introducción de técnicas del tipo postural,  maniobras activas e incremento sensorial oral; y d) existe un grupo de pacientes  con alteraciones tan severas que no es posible tratarlas a pesar de la  aplicación de las técnicas de rehabilitación, en estos pacientes la VFS va a  permitir demostrar objetivamente que la vía oral no es posible y que es  necesario la colocación de una gastrostomía endoscópica percutánea<sup>(32)</sup>.  Aunque no existen criterios absolutos, la tendencia de diversos grupos es  indicar la gastrostomía en: a) pacientes con alteraciones severas de la eficacia  de las fases oral o faríngea y malnutrición; b) pacientes con alteraciones de la  seguridad de la fase faríngea sin respuesta al tratamiento rehabilitador; y c)  en pacientes con importantes aspiraciones silentes, especialmente en  enfermedades neurodegenerativas. En la mayoría de pacientes que requieren una  gastrostomía es posible mantener una pequeña proporción de alimentación por la  vía oral en condiciones de seguridad.</font></p>     <p align="center"> <img border="0"  src="/img/fbpe/gen/v63n4/art14fig4.gif" width="572" height="649"></p>     
<p align="justify"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2"> CONCLUSIONES:</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">1. La disfagia  orofaríngea es un síntoma con complicaciones nutricionales y respiratorias que  pueden causar la muerte del paciente.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">2. Es poco  valorada y estudiada a pesar que existen métodos específicos para su  diagnóstico, como la videofluoroscopia y la manometría faringoesofágica. El  algoritmo 1 resume pasos diagnósticos y terapéuticos para los pacientes con disfagia orofaríngea.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2" color="#231F20">3. Existen  estrategias terapéuticas para los pacientes con disfagia orofaríngea que  incluyen cambios en el volumen y viscosidad del bolo, cambios posturales,  praxias, maniobras activas, procedimientos de rehabilitación y técnicas de  incremento sensorial que han demostrado su eficacia y evitan las complicaciones.  Estas técnicas fracasan para tratar algunos pacientes en los que es necesario  indicar una gastrostomía para evitar complicaciones respiratorias y  nutricionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2" color="#231F20">4. El  diagnóstico y el tratamiento de los pacientes con disfagia orofaríngea dependen  del trabajo en equipo de un grupo multidisciplinar de profesionales formado por  médicos, enfermeras, logopedas, dietistas, cuidadores y la propia familia del  paciente.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">REFERENCIAS  BIBLIOGRÁFICAS</font></b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">1. Cook IJ,  Kahrillas PJ. AGA Technical review on management of oropharyngeal dysphagia.  Gastroenterology 1999; 116: 455-78.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966190&pid=S0016-3503200900040001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">2. Dysphagia: a  tertiary and specialised medical problem. <a href="http://www.dysphagiaonline.com">www.dysphagiaonline.com</a>.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966191&pid=S0016-3503200900040001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">3. Diagnosis  and treatment of Swallowing Disorders in Acute-Care Stroke Patients. Summary,  Evidence Report/Technology Assessment. Agency for Health Care Policy and  Research. Number 8, March 1999. Rockville, MD, USA. <a href="http://www.ahrq.gov/clinic/epcsums/dysphsum.htm"> www.ahrq.gov/clinic/epcsums/dysphsum.htm</a>.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966192&pid=S0016-3503200900040001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">4. Kerr JE,  Bath PMW. Interventions for dysphagia in acute stroke (Protocol for a Cochrane  Review. In: The Cochrane Library, Issue 3, 1999.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966193&pid=S0016-3503200900040001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">5. Disfagia  Neurógena: Evaluación y tratamiento. Blocs 14. Fundación Instituto Guttmann (ed.  Badalona, 2002). <a href="http://www.guttmann.com">www.guttmann.com</a>.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966194&pid=S0016-3503200900040001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">6. Buchholz DW.  Neurogenic dysphagia: what is the cause when the cause is not obvious? Dysphagia  1994; 9: 245-55.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966195&pid=S0016-3503200900040001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">7. Wilcox CM,  Alexander LN, Clark WS. Localization of an obstructing esophageal lesion. Is the  patient accurate? Dig Dis Sci 1995;40(10):2192-6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966196&pid=S0016-3503200900040001400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">8. Thompson W,  Heaton F. Heartburn and globus on apparently healthy people. CMAJ 1982;  126:46-48.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966197&pid=S0016-3503200900040001400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">9. Castell OD,  Richter JE. The Esophagus. 4 edition. Philadelphia: lippincot Williams and  Wilkins, 2004.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">10. Osterberg  T, Landahl S, Hedergard M. Salivary flow, saliva, pH and buffering capacity in  70 year.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">11. Edwards LL,  Pfeifer RF, Quigley EMM, et al. Gastrointestinal symptoms in Parkinson diseases.  Mov Disord 1991; 6(2):151-6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966200&pid=S0016-3503200900040001400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">12. Clavé P,  Almirall J, Esteve M, Verdaguer A, Berenger J, Serra-Prat M. Dysphagia-a team  approach to prevent and treat complications. Campden Publishing Ltd (eds).  Hospital Heallthcare Europe 2005/2006.n5-n8, 2005.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">13. Clavé P.  Dysphagia: a tertiary and specialized Medical Problem. Disponible en: <a href="http://WWW.Disphagia.com">WWW.Disphagia.com</a>.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966202&pid=S0016-3503200900040001400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">14. Clavé P,  Terre A, De Kraa M, Serra-Prat M. Recommendation on clinical practice.  Approaching oropharingeal disphagia. Rev Esp Enf Dig 2004; 96:119-31.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966203&pid=S0016-3503200900040001400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">15. Clavé P.  Métodos de estudio de la neurofisiología de la deglución y de la disfagia  orofaríngea. Rev Esp Enf Dig 2004; 96: supl 2:47-9.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966204&pid=S0016-3503200900040001400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">16. Clavé P. De  Kraa M, Arreola V,Girvent M, Farré R, Palomera E, et al. The effect of bolus  viscosity on swallowing function in neurogenic disphagia. Aliment Pharmacol ther.  2006;24:1385-94.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966205&pid=S0016-3503200900040001400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">17. Disfagia  Neurógena: Evaluación y tratamiento. Blocs 14. Fundació Institut Guttmann (ed.  Badalona, 2002). <a href="http://www.guttmann.com">www.guttmann.com</a>.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">18. Detsky AS,  McLaughlin JR, Baker JP, Johnston N, Whittaker S, Mendelson R, et al. What is  subjective global assessment of nutritional status? JPEN 1987; 11: 8-13.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966207&pid=S0016-3503200900040001400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">19. Wallace KL,  Middleton S, Cook IJ. Development and validation of a self-report symptom  inventory to assess the severity of oral-pharyngeal dysphagia. Gastroenterology  2000; 118: 678-87.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966208&pid=S0016-3503200900040001400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">20. DePippo KL,  Holas MA, Reding MJ. Validation of the 3-oz water swallow test for aspiration  following stroke. Arch Neurol 1992; 49: 1259-61.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966209&pid=S0016-3503200900040001400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">21. Clavé P.  Protocolo de ensayo clínico: Evaluación videofluoroscópica del efecto  terapéutico de resource espesante en pacientes con disfagia orofaríngea. FCG/Novartis-1,  2001.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">22. Clavé P.  Videofluoroscopic diagnosis of oropharyngeal dysphagia. Nutrition Matters 2001;  3: 1-2.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966211&pid=S0016-3503200900040001400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">23. cook IJ,  Dodds WJ, Dantas RO, Massey B. Opening mechanisms of the upper esophageal  sphincter. Am J Physiol. 1989;20: G747-59.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966212&pid=S0016-3503200900040001400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">24. Kahrilas PJ,  Logemann JA, Lin S, Ergun GA. Pharyngeal clearance during swallowing: a combined  manometric and videofluoroscopic study. Gastroenterology 1992; 103: 128-36.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966213&pid=S0016-3503200900040001400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">25. Shaw DW,  Cook IJ, Jamieson GG, Gabb M, Simula MEW, Dent. Influence of surgery on  deglutitive upper oesophageal sphincter mechanics in ZenkerÊs diverticulum. Gut  1996; 38: 806-11.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966214&pid=S0016-3503200900040001400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">26. Ali GN,  Wallace KL, Schwartz R, deCarle J, Zagami AS, Cook IJ. Mechanisms of oral-pharyngeal  dysphagia in patients with ParkinsonÊs disease. Gastroenterology 1996; 110:  383-92.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2966215&pid=S0016-3503200900040001400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">27. Clavé P,  Terré R, de Kraa M, Girvent, Farré R, Martínez E, et al. Therapeutic effect of  increasing bolus viscosity in neurogenic dysphagia. ESPEN, 2003.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" color="#231F20" size="2">28. Clavé P, de  Kraa M. Diagnóstico y tratamiento de la disfagia orofaríngea en el anciano. En:  Sociedad española de Geriatría y Gerontología, y Sociedad Española de Nutrición  Básica y Aplicada (eds). Manual de Práctica Clínica de Nutrición en Geriatría.  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