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<publisher-name><![CDATA[Sociedad Venezolana de Gastroentereología]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Inhibidores de bomba, posibles consecuencias de su uso a largo plazo]]></article-title>
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<self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0016-35032011000400017&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0016-35032011000400017&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0016-35032011000400017&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El uso de inhibidores de la bomba de protones (IBP) es uno de los pilares en el tratamiento de las enfermedades asociadas a la presencia de ácido gástrico. Su empleo masivo, a nivel mundial, ha permitido el conocimiento de algunos efectos secundarios que deben tomarse en cuenta. A pesar de que ellos no están totalmente relacionados, se discuten los mismos. Los IBP deben utilizarse con estricta indicación y por el menor lapso de tiempo posible.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Use of proton pump inhibitors (PPI) thus obtaining control of gastric secretion, is one of the basis in therapy for acid related gastric disorders. Worldwide and indiscriminate use has revealed certain side effects that should be recognized. Although certain doubts may be observed, we discuss them. IBP’s should be employed under strict indications and in as a short time as possible.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="Verdana">     <p align="center"><b>Inhibidores de bomba, posibles consecuencias de su uso a  largo plazo </b></p> </font><b><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="center">Gisela Pérez Hoyer,<sup>1</sup> Leopoldo Pérez Machado</font><sup><font SIZE="2" face="Verdana">2 </p>     <p align="justify"></font></sup></b><font SIZE="2" face="Verdana">1  Gastroenterólogo UCV, Caracas Venezuela.</font></p>     <p align="justify"><font SIZE="2" face="Verdana">2 Gastroenterólogo, MASVG, FACG,  FACP. Unidad de Gastroenterología 2006-8, Caracas Venezuela. </p> <b>     <p align="justify">Resumen </p> </b>     <p align="justify">El uso de inhibidores de la bomba de protones (IBP) es uno de  los pilares en el tratamiento de las enfermedades asociadas a la presencia de  ácido gástrico. Su empleo masivo, a nivel mundial, ha permitido el conocimiento  de algunos efectos secundarios que deben tomarse en cuenta. A pesar de que ellos  no están totalmente relacionados, se discuten los mismos. Los IBP deben  utilizarse con estricta indicación y por el menor lapso de tiempo posible. </p> <b>     <p align="justify">Summary </p> </b>     <p align="justify">Use of proton pump inhibitors (PPI) thus obtaining control of  gastric secretion, is one of the basis in therapy for acid related gastric  disorders. Worldwide and indiscriminate use has revealed certain side effects  that should be recognized. Although certain doubts may be observed, we discuss  them. IBP’s should be employed under strict indications and in as a short time  as possible. </p>     <p align="justify">La presencia de ácido producido por las células parietales  del estómago como consecuencia del estímulo de la Gastrina, de la Acetilcolina e  Histamina es una de las características del proceso digestivo en el humano. El  HCl, es un ácido fuerte, secretado por las células parietales, que en  condiciones de salud produce el comienzo digestivo en el estómago y la digestión  de los péptidos al permitir que el pepsinógeno secretado por las células  gástricas se transforme en pepsina. Además se segregan en éste órgano: mucina,  bicarbonato, factor intrínseco, prostaglandinas, otros péptidos regulatorios y  mensajeros químicos.<sup>1</sup> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Baron<sup>2</sup> atribuye al Flamengo Jean Baptiste von  Helmont, en el siglo 17, la primera descripción de que el estómago secretaba  ácido. William Beaumont<sup>3</sup> en 1825-6 con sus trabajos en un  paciente-Alexis St Martin, quien tenía una fístula gastrocutánea, demostró que  la secreción ácida, variaba considerablemente por diversas causas, y que su  incremento producía cambios en la mucosa gástrica. Desde entonces se ha  identificado al ácido secretado como uno de los factores que inician y pueden  perpetuar el proceso ulceroso y la enfermedad por reflujo Gastroesofágico (ERGE).</p>     <p align="justify">Poco se ha documentado, excepto quizas en el Sindrome de  Zollinger Ellison, que una secreción excesiva de ácido sea la causa de las  diversas patologías relacionada con la úlcera péptica ni la ERGE; por lo general  la secreción ácida en estas condiciones suele ser normal e incluso baja.</font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><sup>4 </sup>Desde que se identificó por radiografía la úlcera péptica, comenzó a  intentarse su terapéutica con medidas que disminuyeran la secreción ácida. Dieta  y los anticolinérgicos constituían el fundamento del tratamiento. Al comenzar a  realizarse estudios controlados y recientemente con la Medicina basada en  Evidencia se determinó el escaso efecto de dieta-s en ése tratamiento. Medidas  para controlar la secreción de ácido de manera efectiva experimentaron un gran  avance con el desarrollo y aplicación de los H-2 bloqueadores (B-H2) por Black y  col.<sup>5 </sup>en 1972 y con el desarrollo de la cimetidina como efectiva para  tratar la úlcera péptica benigna.6 Posteriormente7 la inhibición de la Atpasa  h/k bloqueando el transporte celular final de Hidrogeniones hacia la luz  glandular permitió el desarrollo de los inhibidores de bomba de protones (IBP)  obteniéndose así, una manera altamente efectiva para controlar el ph  intragástrico y llevarlo a niveles que permiten el control sintomático y  cicatrización de la úlcera péptica benigna y la ERGE. La terapia con IBP  disminuye la secreción<sup> </sup>de HCl, y la secreción de somatostatina de la  células D antrales, con aumento en la secreción de gastrina. La hipergastrinemia  produce hiperplasia de las células oxinticas, de la células parietales,  dilatación glandular y estímulo de las células enterocromafines.<sup>8 </sup> </font></p>     <p align="justify"><font FACE="Verdana" SIZE="2"><b>USO Y ABUSO DE IBP, SUS  POSIBLES EFECTOS SECUNDARIOS </b></font></p>     <p align="justify"><font FACE="Verdana" SIZE="2">En los Estados Unidos se estima  que durante el año 2.008 se expendieron 119 millones de prescripciones para IBP  a un costo de<sup> </sup></font><font face="Verdana" SIZE="2">13,6 billones de  Dólares,</font><font SIZE="2"><sup><font face="Verdana">9 </font></sup> <font face="Verdana">ya hemos señalado, que la efectividad de los IBP es  indiscutible cuando se administran con indicación precisa y por el tiempo  adecuado. Quienes ejercemos Medicina en Venezuela, estamos familiarizados con el  término &quot;protector gástrico&quot;; es excepcional un paciente que ingresa a una  emergencia y no le administran por vía intravenosa un IBP; eso también sucede  con casi todos los pacientes hospitalizados y si es en Terapia Intensiva aun  más. Cabe entonces la pregunta: son los IBP &quot;protectores gástricos&quot;?. </font> </p> </font><font SIZE="2" face="Verdana">     <p align="justify">La respuesta, es sencilla: NO, solo son inhibidores de la  secreción ácida: el proceso de protección fisiológica de la mucosa gástrica </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">es mucho más complejo e incluye entre  otros, secreción mucosa, microcirculación capilar y la secreción de oxido  nítrico. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Deben entonces, emplearse los IBP de una  manera empírica porque son una solución a problemas digestivos que no hemos  diagnosticado?, porque son &quot;preventivos&quot;?, la respuesta de nuevo es NO. </font> </p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify">Cuales pudieran ser las indicaciones donde su uso está  definido:</p>     <p align="justify">1- Enfermedad por reflujo Gastroesofágico.</p>     <p align="justify">2- Enfermedad ulceropéptica benigna.</p>     <p align="justify">3- Tratamiento con antibióticos de la infección por <i> Helicobacter Pylori</i>, incluyendo &quot;maltoma&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">4- Sindrome de Zollinger Ellison.</p>     <p align="justify">5- Para cicatrizar zonas lesionadas en Esofagitis  Eosinofílica.</p>     <p align="justify">6- Puede ser necesario utilizar AINE en pacientes en  anticoagulación, con tratamiento esteroideo, edad avanzada o con diagnóstico  previo de úlcera.</p>     <p align="justify">7- Pacientes de alto riesgo</font><font SIZE="2" face="Verdana"><sup>10 </sup>que se pueden beneficiar de una terapia de supresión acida para la  prevención de las ulceras por stress, se incluyen aquellos que ingresan a Unidad  de cuidados intensivos con uno de los siguientes criterios: </p>     <p align="justify">• Coagulopatía (contaje plaquetario menor de 50.000mm3,INR </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">mayor de 1,5 o PTT mayor de 2 veces  el control). </font></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify">• Ventilación mecánica más de 48 horas. </p>     <p align="justify">• Historia de ulceras gastrointestinales o sangrado digestivo  me-nor de 1 año en relación al momento de su ingreso. </font></p> <font SIZE="2" face="Verdana">     <p align="justify">• Glasgow mayor o igual a 10. </p>     <p align="justify">• Quemaduras de más de un 35% de la superficie corporal. </p>     <p align="justify">• Hepatectomía parcial. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">• Trauma múltiple. </p>     <p align="justify">• Daño de la medula osea. </p>     <p align="justify">• Falla hepática. </p>     <p align="justify">• Dos o mas de los siguientes factores de riesgo: </font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font SIZE="2"><font face="Verdana">Sepsis. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="Verdana">Estadía en UCI mayor de 1 semana 	</font></p> 	    <p align="justify"><font face="Verdana">Sangramiento digestivo oculto en los  	últimos 6 días. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="Verdana">Altas dosis de coticoesteroides  	(mayor de 250 mg,/día de hidrocortisona).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana">8- Prueba terapéutica antes de indicar  evaluación endoscópica. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">Si no se cumplen los parámetros  anteriores es posible considerar que se utilizan de manera indiscriminada e  irracional los IBP. En un estudio<sup>11 </sup>realizado durante un periodo de 4  años que incluyeron 63.878 admisiones a hospitales en los EEUU, se observó que  la terapia de supresión de acido fue indicada solo en un 52% de los pacientes  (83% IBP, 23% B-H2).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Como sucede con todos los medicamentos,  al utilizarse masi</font><font FACE="Verdana" SIZE="2">vamente, comienzan a  identificarse efectos secundarios de los </font><font face="Verdana">mismos;  algunos de mucha significación clínica y otros aun por </font> <font SIZE="2" face="Verdana">aclararse. </p>     <p align="justify">Es importante analizar los efectos que pueden corresponder al  uso prolongado de los IBP; sin jerarquizarlos, y aun sin completa </font> <font SIZE="2"><font face="Verdana">significación, se reconocen: </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">1- Interacción con Clopidogrel.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">2- Inhibición de &quot;barrera&quot; ácida  gástrica.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">3- Fractura de cadera y otros huesos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">4- Esofagitis Eosinofílica.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">5- Pólipos gástricos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">6- Trastornos de absorción.</font></p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Interaccion con el Clopidogrel </font> </p> </b><font FACE="Verdana" SIZE="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El clopidogrel es una prodorga usada para inhibir la  agregación plaquetaria en pacientes con riesgo cardiovascular elevado. Posterior  a su absorción, éste necesita ser convertido a metabolito activo por el  citocromo P450 2C19.</font><sup><font FACE="Verdana">12 </font></sup> <font FACE="Verdana" SIZE="2">Algunos IBP, entre ellos el Omeprazol y el  Esopmeprazol, se metabolizan por la misma vía de éste citocromo, pudieran  competir asi con la conversión del clopidogrel a su metabolito activo y por lo  tanto a una reducción del efecto antiplaquetario del clopidogrel hasta en un  20%-40%. </p> </font>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Estudios que han intentado aclarar este  potencial efecto negativo han arrojado resultados contradictorios y en el mejor  de los casos con una rata de daño baja, por lo general menor a </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">2.0. Parte de éste problema radica en el  polimorfismo genético del citocromo CYP 2C19, identificándose dos grandes grupos </font><font face="Verdana">de pacientes, los metabolizadores activos y los  metabolizadores </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">pobres; ésta condición  complica significativamente la interpre</font><font face="Verdana">tación de  resultados;<sup>13 </sup>por esta razón es poco lo que se puede preveer desde el  punto de vista terapeutico cuando dos moléculas administradas conjuntamente se  metabolizan por la misma vía y al competir por el mismo paso metabólico su  efecto será variable y sus resultados poco predecibles.<sup>14 </sup></font> <sup></p> </sup>     <p align="justify"><font face="Verdana">Gillard y col<sup>15 </sup>analizan el  índice de reactividad plaquetaria en 140 pacientes randomizados a omeprazol o  placebo y en </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">tratamiento con clopidogrel y  encuentran diferencia significativa; </font><font face="Verdana">el grupo con  omeprazol presentó resistencia al clopidogrel. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">El pantoprazol no utiliza en su  metabolismo al citocromo P450 2C19 y por lo tanto puede emplearse asociado al  clopidogrel. Esta ventaja teórica no ha sido demostrada en estudios adecuados. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">La FDA considera que el uso de IBP en  conjunto con clopidogrel se debería reservar para aquellos pacientes que tengan  alto riesgo de sangrado gastrointestinal;</font><sup><font face="Verdana">16,17 </font></sup><font face="Verdana">recomienda que se considere sustituir por un  B-H2, pero no la cimetidina, pues ésta se metaboliza por la misma vía del  citocromo CYP 2C.</font><sup><font face="Verdana">19 </font></p> </sup><b>     <p align="justify"><font face="Verdana">INHIBICIÓN DE BARRERA ÁCIDA GÁSTRICA </font></p> </b><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify">La secreción de acido gástrico es una parte importante en la  barrera fisiológica que evita el paso de microorganismos al intestino; en el  estómago e intestino superior hay muy poca proliferación bacteriana</font><font FACE="Verdana">18 </font><font SIZE="2" face="Verdana">y solo algunas esporas soportan los niveles  de ácido del proceso digestivo rutinario. </p>     <p align="justify">El empleo de IBP incrementa el Ph gástrico, retarda el  vaciamiento gástrico, incrementan la translocación bacteriana, dismi<font SIZE="2">nuye  la viscosidad del moco gástrico, lo que lleva a un aumento de la carga  bacteriana,</font><sup>19 </sup><font SIZE="2">asi como cambio en la flora  bacteriana gastrointestinal y respiratoria, incrementando el riesgo de  infecciones respiratorias e intestinales y de colitis por <i>Clostridium  difficile.</i></font><sup><sup>20 </p> </sup></sup></font>     <p align="justify"><font face="Verdana">Aun el uso por corto tiempo de IBP (1  semana) ha demostrado un incremento en infecciones.</font><font face="Verdana"><sup>21 </sup>La incidencia de neumonias hospitalarias<sup>22 </sup>asi como las  adquiridas en la comunidad se han visto incrementadas con el uso de los IBP,  igualmente se ha visto un </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">incremento en la  colitis por Clostridium difficile y las diarreas.</font><sup><font face="Verdana">23 </font></p> </sup>     <p align="justify"><font face="Verdana">El uso de IBP incrementa el riesgo de  sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado,<sup>24</sup> y aumenta con  el tiempo de uso de los IBP. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">Emplear IBP en pacientes con cirrosis  hepática puede aumentar la translocación bacteriana y el desarrollo de  peritonitis bacteriana espontánea.<sup>25 </sup></font></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><b>     <p align="justify">FRACTURAS, CADERA Y OTROS HUESOS </p> </b></font>     <p align="justify"><font face="Verdana">El uso de IBP esta asociado a un  incremento de hasta 25% de fracturas de cadera y otros huesos y un 47% de  incremento de fracturas en la columna en pacientes postmenopáusicas.<sup>26 </sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Existe la hipótesis de que hipocloridia  conlleva a una disminución de la absorción de calcio: otro factor importante es  la disminución de la absorción de vit. B12.<sup> </sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">El uso de los IBP en altas dosis o por  periodos largos de tiempo, pueden incrementar el riesgo de fracturas, por lo  tanto se debe instruir al paciente de que tome la menor dosis de IBP efectiva  por periodos de tiempo cortos para disminuir el riesgo de fracturas<sup>.27 </sup></font><sup></p> </sup><font FACE="Verdana" SIZE="2"><b>     <p align="justify">ESOFAGITIS EOSINOFILICA </p> </b>     <p align="justify">La enfermedad inflamatoria asociada a infiltración  eosinofílica </font><font face="Verdana">fue descrita por primera vez hace dos  décadas; desde entonces ha aumentado28 el número de pacientes diagnosticados con  ésta afección en el esofago(EEO). Este mismo periodo de tiempo corresponde al  uso masivo de IBP. </font></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify">Si es que hay una relación causa y efecto aún está por defi</font><font SIZE="2"><font face="Verdana">nirse.<sup> </sup></font><sup></p> </sup></font><font SIZE="2">     <p align="justify"><font face="Verdana">El proceso digestivo normal incluye, al  producirse acidez por secreción, una activación del Pepsinógeno a Pepsina; así  se sucede que al intestino llegan péptidos de bajo peso molecular los cuales son  absorbidos por la mucosa. Si no hay activación del Pepsinógeno no hay por tanto  digestión péptica y llegan al intestino moléculas de mayor tamaño que al  absorverse son capaces de crear condición de inmunidad. Numerosos estudios  apoyen una función de atopía en la EEO.</font></font><font face="Verdana">29 <font SIZE="2">Se ha demostrado que el uso de los IBP incrementa la  permeabilidad de la mucosa a pequeñas moléculas dentro de las cuales se incluyen  antigenos. Adultos que reciben IBP por 3 meses desarollan un incremento en los  niveles de IgE).</font><sup>30 </sup></font><sup></p> </sup><font FACE="Verdana" SIZE="2"><b>     <p align="justify">IBP Y POLIPOS GASTRICOS </p> </b></font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">Al realizar gastroscopias, se  diagnostican pólipos gástricos en 1% - 4% de los estudios.<sup>31 </sup></font> </p> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify">La disminución significativa de la secreción ácida como  consecuencia del uso de IBP produce la respuesta fisiológica de incremento de  los niveles de gastrina sérica.<sup> </p> </sup></font>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">La gastrina como hormona secretora de  ácido también tiene un </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">potente efecto  trófico sobre la mucosa, del estómago y del co</font><font face="Verdana">lon.</font><font face="Verdana"><sup>32 </sup>La mucosa oxyntica en ratas con hipergastrinemia inducida con uso de  omeprazol o por infusión exógena de gastrina </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">desarrolla tumores de células enterocromafines.</font><font face="Verdana"><sup>33 </sup>En humanos la posibilidad de que ésta condición suceda ha sido analizada  en varios estudios;<sup>34 </sup>se ha documentado hasta ahora, que la  hipergatrinemia asociada al uso de IBP puede producir hiperplasia de </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">células enterocromafines pero no tumor.</font><sup><font face="Verdana">35 </font></p> </sup>     <p align="justify"><font face="Verdana">El uso de IBP durante periodos  prolongados, produce, en algunos pacientes la aparición de pólipos gástricos.<sup>32 </sup>Estos, son del tipo histológico Hiperplásico; localizados por lo general  en el fundus, tipicamente menores a 0,5 cm, de aspecto liso y a la </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">magnificación con mucosa de aspecto normal. Su  potencial de </font><font face="Verdana">desarrollar malignidad es sumamente  bajo<sup>33</sup> y tienden a disminuir o desaparecer al descontinuar los IBP.  Cuando hay infección por </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Helicobacter  Pylori </i></font><font face="Verdana">la erradicación de ésta bacteria  generalmente ocasiona la regresión del pólipo.<sup><sup>32 </sup></font></sup> <font face="Verdana">Ocasionalmente algunos crecen, y los mayores de 1.0 cm  deben ser resecados, la incidencia de displasia es menos de 2% pero aumenta  proporcionalmente al tamaño del pólipo.</font><sup><sup><font face="Verdana">34 </font></p> </sup></sup>     <p align="justify"><font face="Verdana">Mención aparte merecen los pólipos  hiperplásicos asociados con poliposis familiar y los que se encuentran en el  muñon de una gastrectomía, donde el riesgo de displasia aumenta a un 30%-50%.</font><sup><font face="Verdana">35 </font></p> </sup>     <p align="justify"><font face="Verdana">Los pólipos adenomatosos no se  relacionan con el uso de IBP, deben ser considerados lesiones premalignas y su  enfoque terapeutico está referido a las pautas de la Sociedad Británica de  Gastroenterología.</font><sup><font face="Verdana">36 </font></p> </sup>     <p align="justify"><font face="Verdana">Es deseable en un paciente con pólipos  hiperplásicos, intentar eliminar o disminuir el uso de IBP y en caso necesario  sustituir con B-H2. </font></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><b>     <p align="justify">TRASTORNOS DE ABSORCION </p> </b>     <p align="justify">La absorción de magnesio puede dificultarse cuando se usan  IBP </font><font face="Verdana">por más de un año.</font><sup><font face="Verdana">37 </font></p> </sup>     <p align="justify"><font face="Verdana">Esta condición es particularmente  significativa cuando se aso</font><font FACE="Verdana" SIZE="2">cian tiazidas o  diuréticos del asa distal renal. Síntomas asociados a hipomagnesemia incluyen  calambres, palpitaciones, mareos, temblores o convulsiones y toxicidad por  digoxina.</font><font FACE="Verdana"><sup>38 </p> </sup></font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">Algunos medicamentos necesitan un Ph  específico para permitir </font><font SIZE="2" face="Verdana">su absorción; tal  es el caso de antiretrovirales pues su absorción a un nivel poco ácido es  irregular y la asociación debe evitarse. Otros problemas de absorción pueden  presentarse con la Vit. B-12 y el hierro; éstos son teóricos y no apoyados por  la experiencia clínica. </p> <b>     <p align="justify">RECOMENDACIÓN </p> </b>     <p align="justify">El uso de bloqueadores de la secreción gástrica debe  considerarse como una de las bases para el tratamiento de úlcera péptica y </font><font face="Verdana">ERGE. A pesar de no estar absolutamente definida su  asociación </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">con efectos colaterales como los  descritos anteriormente, deben utilizarse con la mayor selectividad y durante el  menor tiempo posible. Debe suspenderse la terapia con IBP cuando éstos se han  utilizado durante meses</font><sup><font FACE="Verdana">39 </font></sup> <font FACE="Verdana" SIZE="2">para ello, quizás sea conveniente disminuir la  dosis de manera progresiva. Un antiácido o BH2 puede usarse si hay recidiva  sintomática. </p> </font><b>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Referencias Bibliográficas </font></p> </b><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <!-- ref --><p>1. Trey G, Marks IN, Louw JA, et al. Changes in acid secretion over the years.  A 30 year longitudinal study. J Clin Gastroenterol 1997;25:499-502. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943655&pid=S0016-3503201100040001700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Baron JB. The Discovery of gastric acid. Gastroenterology. 1979;78:1056. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943656&pid=S0016-3503201100040001700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Beaumont W. Experiments and observations on the gastric juice and the  physiology of digestion (1833), Reproducido por The Classics of Medicine, 1980,  Gryphon Editions, Birmingham Al. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943657&pid=S0016-3503201100040001700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Rune SJ. Diagnostic evaluation: Gastric acid secretion and Ph. Scand J,  Gastoenterol. 1988;23:37. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943658&pid=S0016-3503201100040001700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Black J. Reflections on the analytical pharmacology of Histamine H2  receptor antagonists. Gastroenterology. 1993;105:963-968. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943659&pid=S0016-3503201100040001700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Pérez M L, Ortega B J, Guelrud M, Beker S. Evaluación doble ciego  randomizada del tratamiento de Ulcera Gástrica mediante Cimetidina vs Placebo.  Gen 1978;23:460-466. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943660&pid=S0016-3503201100040001700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Richardson P, Stack WA. Proton Pump Inhibitors, Pharmacology and rational  for use in Gastrointestinal disorders. Drugs 1998;56:307-335. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943661&pid=S0016-3503201100040001700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Esplugues JV, Marti-Cabrera M. Seguridad e interacciones de los IBP. GEN  2010;64:221-225. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943662&pid=S0016-3503201100040001700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. McCarthy DM. Adverse effects of Proton Pump Inhibitor Drugs: Clues and  Conclusions. Curr. Opin. Gastroenterol. 2010;26(6):624-631. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943663&pid=S0016-3503201100040001700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Lanza FL, Chan FK, Quigley EM. Practice Parameters Commitee of the  American College of Gastroenterology. Guidelines for prevention of NSAID-related  ulcer complications. Am J Gastro 2009;104:728-738. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943664&pid=S0016-3503201100040001700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Overuse of acid suppressing drugs in the hospital Pharmacists letter/Prescribers  letter 2009;25(7):2507-20. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943665&pid=S0016-3503201100040001700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Product information for Plavix. Bristol-Myeres Squibb/Sanofi  Pharmaceuticals Partnership Bridgwater NJ 08807 February 2011. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943666&pid=S0016-3503201100040001700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Chaudry AS, Kocchar R, Kohli KK. Genetic polymorphism of CYP2C19 and  therapeutic response to proton pump inhibitors. Ind J Med Res 2008;127:521-530. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943667&pid=S0016-3503201100040001700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Lau WC, Gurbel PA, Watkins PB, et al. Contribuition of hepatic cytochrome  P450 3A4 metabolic activity to the phenomenon of Clopidogrel resistance.  Circulation 2004;109:166-71. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943668&pid=S0016-3503201100040001700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Gilard M, Arnaud B, Conelly JC, et al. Influence of omeprazole on the  antiplatelet action of clopidogrel associated with aspirin. J Am Coll Cardiol  2006;43:1266-1274. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943669&pid=S0016-3503201100040001700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Alkhatib AA, Elkhatib FA, Khatib OF. Gastric acid-reducing medications  and clopidogrel: what are the latest FDA recommendations. Am J Gastroenterol  2010;105:1211. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943670&pid=S0016-3503201100040001700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Ray WZ, Murray KT, Griffin MR, et al. Outcomes with concurrent use of  clopidogrel and proton pump inhibitors. Ann Int Med 2010;152:337-345. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943671&pid=S0016-3503201100040001700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Lamer AJ, Hamilton MIR. Review article: infective complications of  therapeutic gastric acid inhibition. Aliment. Pharmacol. Ther. 1994;8:579-584.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943672&pid=S0016-3503201100040001700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Dial MS. Proton pump inhibitor use and enteric infections. Am. J.  Gastroenterol. 2009;104(S2):S10-S16. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943673&pid=S0016-3503201100040001700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Linsky A, Gupta K, Lawler E, et al. Proton pump inhibitors and risk for  recurrent Clostridium Difficile infection. Arch Int Med 2010;170:772-778. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943674&pid=S0016-3503201100040001700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">21. Thiesen J, Nebra D, Citron D, et al. Supression of  gastric acid secretion in patients with gastroesophageal reflux disease results  in gastric bacterial overgrowth and deconjugation of bile acids. J Gastrointest  Surg 2000;4:50-54. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943675&pid=S0016-3503201100040001700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Laine L, Ahnen D, McClain C, et al. Review Article : potential GI effects  of long-term acid suppression with PPIs. Aliment Pharmacol Ther 2000;14:651-668. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943676&pid=S0016-3503201100040001700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Vakil N. Acid inhibition and infections outside the gastrointestinal  tract. Am J Gastroenterol 2009;104 (suppl 12):S 17-20. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943677&pid=S0016-3503201100040001700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Canani Rb, Terrin G. Gastric acid inhibitors and the risk of intestinal  infections. Curr Opin Gastroenterol 2010;26:31-35. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943678&pid=S0016-3503201100040001700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Ali T, Roberts DN, Tierney WM. Long term safety concerns with proton pump  inhibitors. Am J Med 2009;122:895-903. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943679&pid=S0016-3503201100040001700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Pallarito K. How safe are popular reflux drugs? Experts debate evidence  linking acid-blockers to possible bone problems. US News World Rep. 2009. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943680&pid=S0016-3503201100040001700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. FDA. FDA drug safety communication: possible increased risk of fractures  of the hip, wrist, and spine with the use of proton punp inhibitoras. May 25,  2010. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943681&pid=S0016-3503201100040001700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Straummann A, Spichlin HP, Grize L, et al. Natural history of primary  eosinophilic esophagitis: a followup of 30 adult patients for up to 11,5 years.  Gastroenterology 2003;125:1660-1669. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943682&pid=S0016-3503201100040001700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Blanchard C, Rothenberg ME. Basic pathognesis of eosinifilic esophagitis.  Gastrointest. Endoscopy Clin N AM 2001;168:133-143. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943683&pid=S0016-3503201100040001700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Mishra A, Hogan S, Brandt EB, et al. An ethiological role for  aeroallergens and eosinophils in experimental esophagitis. J Clin Invest  2001;107:83-90. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943684&pid=S0016-3503201100040001700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. Carmack SW, Genta R, Graham Y, et al. Management of Gastric Polyps: a  pathology-based guide for gastroenterologists. Nat. Rev. Gastroenterology &amp;  Hepathology 2009;6:331-341.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943685&pid=S0016-3503201100040001700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. Jalving M. Increased risk of fundic gland polyps during long term proton  pump inhibitor therapy. Aliment. Pharmacol, Ther. 2006;24:1341-8. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943686&pid=S0016-3503201100040001700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. Johnson, DA. Management of Gastric Polyps: A Pathology –Based Guide for  Gastroenterologists. Nat. Rev. Gatroenterol Hepatol. 2009;6:331-341. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943687&pid=S0016-3503201100040001700033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. Ming SC. The classification and significance of gastric polyps. Monogr.  Pathol. 1977;18:149-175. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943688&pid=S0016-3503201100040001700034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. Bianchi LK, et al. Fundic gland polyp dysplasia is common in patients with  familial adenomatous polyposis. Clin. Gastroenterol. Hepatol. 2008;6:180-185. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943689&pid=S0016-3503201100040001700035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. Goddard AF, Badreldin R, Pritchard DM, et al. The management of Gastric  Polyps. Gut 2010;59:1270-127. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943690&pid=S0016-3503201100040001700036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37. Cundy T, Dissanayeke A. Severe hypomagnesemia in long term users of  proton pump inhibitors. Clin Endocrinol 2008;69:338-341. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943691&pid=S0016-3503201100040001700037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38. Martin KJ, Gonzalez EA, Stlatopolsky E. Clinical consequences and  management of hypomagnesemia. J Am Soc Nephrol 2009;20:2291-295. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943692&pid=S0016-3503201100040001700038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. Yachiniskj PS, Farrell EA, Hunt DP, et al. Proton pump inhibitors for  prophylaxis of nosocomial upper gastrointestinal tract bleeding: effect of  standardized guidelines on prescribing practice. Arch Int Med 2010;170:779-783. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2943693&pid=S0016-3503201100040001700039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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