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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p align="center"><b>Colangitis esclerosante primaria</b></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><b>     <p align="center">Oswaldo Quijada González</p> </b>     <p ALIGN="justify">Médico Gastroenterologo. Adjunto a la unidad de  gastroenterología del hospital general IVSS “Dr. Miguel Pérez Carreño”. Caracas,  Venezuela.</p>     <p align="justify">Correo electrónico: <a href="mailto:oswaldojesusqg@gmail.com"> oswaldojesusqg@gmail.com</a></p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY">INTRODUCCIÓN </p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">La colangitis esclerosante primaria (CEP) es una enfermedad  hepatica colestasica crónica y progresiva de etiologia desconocida caracterizada  por inflamación, fibrosis y estenosis de pequeños, medianos y grandes ductos  intra y extrahepáticos del arbol biliar. La progresiva destrucción de los ductos  biliares desarrolla cirrosis hepatica, hipertensión portal e insuficiencia  hepática. La CEP esta asociada a multiples complicaciones, tales como: estenosis  dominante, colelitiasis y colangitis, colangiocarcinoma y cancer de colon en  pacientes con colitis ulcerative concomitante.</font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><sup>1 </sup>Fue descrita por primera vez por Delbet en 1924. La CEP es la más común de  todos los tipos de colangitis esclerosante y se refiere a una alteración  idiopatica que puede ocurrir<sup> </sup>de manera independiente o en asociación  con otras enfermedades o síndromes, más comunmente enfermedad inflamatoria  intestinal, en<sup> </sup>un 70%, especialmente a colitis ulcerativa crónica  inespecífica. El término de secundaria se refiere especificamente a colangitis  esclerosante que resulta de una alteración o lesión conocida.<sup>2 </sup>(<b><a href="#tab1">Tabla  1</a></b>) También se describe la CEP de pequeños ductos y la CEP de ductos  dominantes o de grandes ductos (al referirse a los hepaticos derecho e  izquierdo, hepático común y colédoco).</font></p>     <p ALIGN="center"><font FACE="Verdana" SIZE="2"><a name="tab1"> <img border="0" src="/img/fbpe/gen/v66n2/art14tab1.gif" width="411" height="1264"></a></p> <b>     
<p ALIGN="JUSTIFY">EPIDEMIOLOGIA </p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">La CEP puede ser diagnósticada a cualquier edad pero  usual-mente se presenta en personas jovenes alrededor de los 40 años. Es dos  veces más común en hombres que en mujeres.</font><sup><font FACE="Verdana" SIZE="2">3,4 </sup>La prevalencia de CEP es muy variable según los países. Es extremadamente  prevalente en los países escandinavos, donde representa la primera causa de  trasplante hepático. La enfermedad es mucho menos prevalente en los paises del  sur de Europa, como España o Italia, o en otras áreas geográficas como la India  y Japon. En los Estados Unidos se ha observado una incidencia y una prevalencia  de 9 y 209 casos por millón de habitantes, respectivamente.<sup>5 </p> </sup></font><font SIZE="2" face="Verdana"><b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">ETIOPATOGENIA </p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">La causa de la enfermedad es desconocida. Sin embargo se han  detectado diferentes factores genéticos y adquiridos, tóxicos o infecciosos, que  podrian desempeñar un papel patogénico. La hipótesis de un agente tóxico o  infeccioso se ha basado en la frecuente asociación de la enfermedad con una  colitis ulcerosa y en la aparición de cuadros de colangitis en paciente con  infección crónica de la via biliar por citomegalovirus. También se ha sugerido  que algunos retrovirus podrian estar implicados en el inicio de la enfermedad y  se ha especulado que la lesion biliar podria ser debida al paso de ácidos  biliares tóxicos o lapresencia de bacterias de origen intestinal. En este  sentido, se ha descrito casos de bacteriemia portal en pacientes con colitis  ulcerosa a los que se le ha realizado una colectomia y se han obtenido cultivos  bacterianos positivos en explantes hepáticos. Vierling ha propuesto que la  enfermedad se iniciaria por una r)espuesta inmunogénica a productos de pared  bacteriana que daria lugar a la producción de factor de necrosis tumoral alfa  (TN-&#945;). El aumento peribiliar de esta citocina atraeria neutronfilos, monocitos,  macrófagos y linfocitos e iniciaria el proceso inflamatorio. Como consecuencia,  se produciria una fibrosis concéntica que daria lugar a una atrofia del  endotelio biliar secundario a la isquemia. La pérdida paulatina de los conductos  biliares produciria colestasis progresiva, fibrosis y cirrhosis biliar. </p>     <p align="justify">Diversos estudios sugieren que en la patogenia de la  enfermedad intervienen factores genéticos e inmunológicos. Se ha demostrado una  asociación con distintos antígenos de histocompatibilidad. Además de los  antígenos HLA (HLA clase I B8, DR3, B8 DR3 y HLA clase II alelos DBR1*0301,  DRB1*1301, Cw*0701) hay estrecha asociación con el alelo del TNF-&#945;, en el  sentido de que una sustitución de un aminoácido en la posición 308 del promotor  del TNF-&#945; confiere susceptibilidad a presenter la enfermedad en los pacientes  portadores del alelo DBR1*0301.</font><sup><font FACE="Verdana" SIZE="2">5 </sup> Sin embargo la CEP no se puede considerar una enfermedad autoimune clásica ya  que: predomina en hombres (2:1) y no hay una respuesta satisfactoria a los  inmunosupresores y no se hereda como carácter genético puro.<sup>6 </p> </sup></font><font SIZE="2" face="Verdana"><b>     <p ALIGN="JUSTIFY">MANIFESTACIONES CLÍNICAS Y LABORATORIO </p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Las manifestaciones clínicas son muy variables. Algunos  pacientes son asintomaticos y son evaluados por un aumento de la fosfatasa  alcalina, habitualmente en el contexto de una enfermedad inflamatoria intestinal  (formas asintomáticas). Otros pacientes tienen sintomas inespecíficos e  intermitentes más o menos notorios de hepatopatia crónica. En estos casos puede  haber signos de colestasis, como prurito y astenia y muy raramente ictericia  como primera manifestación. En ocasiones la enfermedad se diagnostica cuando ya  hay una hipertensión portal, con ascitis o hemorragia digestiva por varices  esofagicas. Los hallazgos de laboratorio revelan un aumento de la fosfatasa  alcalina, en general con valores que superan 3 veces a los normales. Una  elevación de la fosfatasa alcalina en un paciente con enfermedad inflamatoria  intestinal puede sugerir el diagnóstico de colangitis esclerosante, pero no es  un requisito indispensable, ya que un 8.5% de los pacientes la fosfatasa  alcalina es normal en el momento del diagnóstico de la enfermedad hepática.  También se observa un aumento moderado de las transaminasas. En el 60% de los  casos, la bilirrubinemia es normal en el momento del diagnóstico, así como la  albuminemia y la tasa de protrombina. Puede observarse un aumento de las  inmunoglobulinas en el 61% de los casos, preferen- temente de la IgG. La IgM  está aumentada en menos ocasiones (20-45%). Los anticuerpos antimitocondriales  son negativos y, desde el punto de vista inmunológico, el dato más  característico es la detección </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">de anticuerpos frente a los neutrófilos (pANCA) que se  observa en el 26-85% de los casos. Estos anticuerpos que se hallan en la CEP son  distintos de los anticuerpos antineutrófilos que se de- tectan en los pacientes  con granulomatosis de Wegener y otras vasculitis. En la CEP, así como en la  colitis ulcerosa, los ANCA se localizan en la periferia del núcleo de los  neutrófilos y por ello se ha sugerido que deberían denominarse anticuerpos  antinucleares de los neutrófilos. El antígeno frente al que se dirigen mide  aproximadamente 50 kDa y podría corresponder a una proteína de la envoltura  nuclear. El papel de los ANCA en la patogenia de la enfermedad es incierto. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Hay una forma exclusivamente intrahepática de la enfermedad  que representa cerca del 5% de los casos y que se define como colangitis  esclerosante de pequeños conductos. En estos pacientes sólo hay cambios  histológicos de la enfermedad y la colangiografía no muestra las lesiones  típicas en las vías biliares intrahepáticas y extrahepáticas. Las  manifestaciones clínicas son similares a las de la enfermedad clásica y con el  transcurso de los años se puede desarrollar una colangitis de grandes vías. Se  ha sugerido que esta forma representaría una enfermedad con personalidad propia,  distinta de la colangitis esclerosante clásica. De hecho, la forma de pequeños  conductos tiene un curso más benigno, los pacientes raras veces desarrollan un  colangiocarcinoma y únicamente una mínima proporción progresa a colangitis de  grandes conductos. Asimismo, se ha señalado que esta forma de enfermedad tendría  una probabilidad de supervivencia comparable a la de la población general y  mejor que la de la forma clásica. Este curso, sin embargo, no es constante y  algunos pacientes con CEP de pequeños conductos puede progresar a la forma  clásica y requerir, por tanto, un trasplante hepático. En los niños y  adolescentes, la enfermedad suele presentarse con sintomatología inespecífica  como astenia, anorexia y pérdida de peso. El prurito y la ictericia son menos  frecuentes que en los adultos. Los rasgos clínicos más frecuentes, además del  aumento de la fosfatasa alcalina, son la presencia de hepatomegalia o  esplenomegalia. En la bioquímica se observan cambios mixtos de inflamación y  colestasis, y en muchas ocasiones remeda una </font><font SIZE="2"> <font face="Verdana">hepatitis autoinmune, por lo cual el diagnóstico sólo puede  establecerse mediante colangiografía.</font><sup><font face="Verdana">5,6 </font> </p> </sup><b>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">ESTUDIOS IMAGENOLÓGICOS </font></p> </b></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY">Aunque la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE)  ha sido tradicionalmente la prueba de oro para la visualización de la vía  biliar, recientemente la colangiorresonancia magnética (CRM) ha demostrado en  diferentes estudios resultados comparables a la CPRE en el diagnóstico de la  colitis esclerosante primaria (CEP), con las ventajas de ser un método no  invasivo, y que, además, permite visualizar la vía biliar proximal a las áreas  obstruidas, así como el resto del abdomen. Cuando se realiza la CRM en estos  pacientes el protocolo se dirige a estudiar la morfología de la vía biliar  mediante secuencias colangiográficas. En el mismo estudio se valora la  morfología hepática mediante secuencias rápidas en T2 con supresión grasa, en T1  en y fuera de fase, y secuencias postgadolinio. Actualmente también hacen parte  rutinaria las secuencias de difusión. Los hallazgos colangiográficos de  colangitis esclerosante, tanto en la CPRE como en la CRM, son: irregularidad  difusa o segmentaria de los conductos biliares, dilatación irregular de la vía  biliar en forma arrosariada y falta de visualización de los conductos  periféricos (imagen en &quot;árbol podado&quot;). La enfermedad suele iniciarse en los  conductos intrahepáticos; se observa, entonces, irregularidad de su luz y  estenosis focales cortas que alternan con segmentos de calibre normal o  mínimamente dilatados, lo que da como resultando una imagen arrosariada. En  estadios más avanzados las estenosis aumentan, pero los cambios inflamatorios y  fibróticos impiden la dilatación de la vía biliar proximal; esta desproporción  entre la estenosis y la dilatación es un hallazgo característico de la  enfermedad. Los conductos periféricos son poco evidentes, y dan una imagen que  se ha descrito como &quot;de árbol podado&quot;. Pueden existir engrosamientos  circunferenciales incompletos y formación de divertículos, que corresponden a  dilataciones saculares focales excéntricas. En estos divertículos pueden  formarse cálculos que favorecen la aparición de colangitis (<b><a href="#fig1">Figura 1</a></b>).<sup>8 </sup> </p>     <p ALIGN="center"><a name="fig1"> <img border="0" src="/img/fbpe/gen/v66n2/art14fig1.gif" width="406" height="475"></a></p> <b>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">BIOPSIA HEPÁTICA </p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">La biopsia hepática es una prueba adicional para el  diagnóstico que apoya los hallazgos colangiográficos y tiene especial interés  cuando la enfermedad afecta a los conductos biliares de pequeño calibre. La  lesión histológica es una colangitis fibrosa obliterante, definida por una  intensa fibrosis concéntrica alrededor de los conductos biliares, que conduce a  la obstrucción progresiva y a la sustitución de los conductos biliares por  tejido conjuntivo. Esta lesión sólo se observa en el 30% de los casos.  Normalmente, la biopsia hepática muestra cambios inespecíficos de enfermedad  biliar como colestasis, ausencia de conductos biliares en los espacios porta,  proliferación periportal de conductos biliares, necrosis parcelar periférica e  infiltración inflamatoria de los espacios porta por neutrófilos y linfocitos.  Estos hallazgos pueden indicar otros diagnósticos, como cirrosis biliar  primaria, hepatitis crónica o incluso una obstrucción biliar extrahepática. Las  lesiones histológicas de la colangitis esclerosante han sido clasificadas, según  Ludwig et al, en 4 estadios.</font><sup><font SIZE="2" face="Verdana">35 </sup>El  estadio I se caracteriza por un aumento del tejido conectivo con agrandamiento  de los espacios porta. En el estadio II, el tejido conectivo aumenta en la zona  periportal y hay cambios inflamatorios mínimos. En el estadio III hay formación  de septos fibrosos en el parénquima hepático. Por último, en el estadio IV  aparece una cirrosis hepática de origen biliar. </p>     <p align="justify">La biopsia hepática puede ayudar a realizar el diagnóstico  aunque se ha insinuado que no es estrictamente necesaria, ya que en la mayoría  de los casos el diagnóstico de CEP se establece mediante colangiografía  endoscópica o colangiorresonancia. En un reciente estudio que analiza este  aspecto se concluye que <font SIZE="2">la biopsia hepática raramente proporciona  información complementaria que condicione el tratamiento de los pacientes con  CEP, y se aconseja que no se realice de forma sistemática debido a los riesgos  que comporta al ser un procedimiento invasivo.</font><sup><sup>5 </p> </sup></sup></font><font SIZE="2" face="Verdana"><b>     <p ALIGN="JUSTIFY">DIAGNÓSTICO </p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">El diagnostico de CEP esta basado en marcadores serologicos  de colestasis elevados y hallazgos caracteristicos (estenosis multifocales y  dilataciones segmentarias) en el colangiograma, el cual se obtienen por  resonancia magnetica colangiografica, colangiografia retrograda endoscopica o en  raros casos colangiografia percutánea o colangiografia intraoperatoria. Es  obligatorio excluir otros desordenes colestasicos o causas de colangitis  esclerosantes secundaria, por ejemplo, trauma quirurgico, isquemia de los ductos  biliares, pancreatitis recurrentes. Hallazgos histologicos con frecuencia no son  especificos, la fibrosis periductal y la colangitis fibroobliterativa se  encuentra en la mitad de los pacientes con CEP. Sin embargo si un paciente  presenta hallazgos bioquimicos de colestasis con colangiograma normal la biopsia  hepatica debe ser considerada para revelar hallazgos tipicos consistentes en  colangitis esclerosante primaria de pequeños ductos.<sup>4 </p> </sup><b>     <p ALIGN="JUSTIFY">SÍNDROME DE SUPERPOSICIÓN </p> </b>     <p align="justify">Menos del 10% de los pacientes adultos con CEP tienen  síndromes de superposición con hepatitis autoimmune, según el reporte de el  Grupo Internacional de Hepatitis Autoinmune. Sin embargo ocurren más  frecuentemente en niños que en adultos. Otro subgrupo presentan CEP con  inmunoglobulina G subclase 4 (IgG4) elevadas, siendo una presentación más  agresiva.<sup>7 </p> </sup><b>     <p ALIGN="JUSTIFY">COLANGIOCARCINOMA Y NEOPLASIA </p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">El colangiocarcinoma se presenta en el 10% aproximadamente de  los pacientes con CEP. El diagnóstico temprano no es posible por técnicas  imagenologicas o marcadores tumorales pero la citologia por cepillado obtenido  por pancretocolangiografia retrograda endoscopica puede ser útil y debe  realizarse cuando exista sospecha. Trasplante hepático debe ser considerado en  pacientes con displasia sin evidencia de tumor. Polipos vesiculares  frecuentemente son malignos y la colecistectomia esta indicada. El carcinoma  hepatocelular se presenta en el 2-4% de los pacientes con enfermedad avanzada.<sup>9 </p> </sup><b>     <p ALIGN="JUSTIFY">TRATAMIENTO </p> </b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">El tratamiento sintomático de la enfermedad es idéntico al de  las demás enfermedades colestásicas y consiste en el tratamiento de las  complicaciones derivadas de la propia colestasis, básicamente del prurito, la  osteopenia y deficiente absorción intestinal. No hay datos recientes que  modifiquen los conocimientos actuales sobre el tratamiento de estas  complicaciones en la CEP. Sin embargo, se han comunicado efectos favorables del  alendronato para el tratamiento de la osteopenia de la cirrosis biliar primaria  y de la diálisis con albúmina como tratamiento extremo del prurito refractario  en las colestasis crónicas. El tratamiento específico consiste en administrar  ácido ursodesoxicólico (AUDC), aunque a la dosis habitual de 13-15 mg/kg de peso  es ineficaz para aumentar la supervivencia e impedir la progresión histológica  de la enfermedad.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Hay resultados favorables con dosis de 20 mg/kg de peso, tal  como se ha demostrado en un estudio del grupo de Oxford y en otro de la Clínica  Mayo. Con estas dosis, el tratamiento tiene efectos favorables y mejora las  alteraciones analíticas, pero, sobre todo, retrasa la progresión de la fibrosis  y mejora las anomalías colangio- gráficas. También se ha referido una tendencia  a mejorar el proceso inflamatorio. Estas altas dosis de AUDC se toleran bien y  no se han descrito efectos secundarios, por lo cual se han propuesto dosis  incluso más elevadas, de 25-30 mg/kg/día, que probablemente sean más eficaces,  aunque todavía no hay datos sobre la supervivencia. Además, la administración de  AUDC disminuye de forma significativa el riesgo de desarrollar displasia o  carcinoma colorrectal en los pacientes con colitis ulcerosa y CEP. Muy  recientemente se ha postulado que el tratamiento combinado de AUDC con  metronidazol (600-800 mg/día) durante 3 años se asocia a una disminución  significativa del índice pronóstico de la </font><font SIZE="2"> <font face="Verdana">Clínica Mayo e histológica, si se compara con la  administración única de AUDC. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">No se dispone de datos consistentes  sobre la utilidad de distin</font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">tos  fármacos inmunomoduladores o agentes antifibrosantes pero, en general, los  resultados son decepcionantes. Se ha utilizado la azatioprina asociada a  prednisona, pero esta última acelera la aparición de osteoporosis y no tiene  claros efectos favorables sobre la enfermedad. También se ha utilizado la  colchicina sin claros efectos en un estudio doble ciego en el que se incluyó a  85 pa- cientes. Tampoco se observaron resultados favorables con la dpenicilamina.  En otros estudios con un menor número de pacientes se ha evaluado el efecto de  la ciclosporina y del tacrolimus, pero los datos son poco claros, posiblemente  por la escasa duración del tratamiento. Hace años se postuló que el metotrexato  podría ser útil, pero en un estudio controlado doble ciego no se observaron  efectos favorables en comparación con el placebo. También se ha ensayado la  pentoxifilina en un estudio piloto en el que se incluyó a 20 pacientes, en el  cual se constató la ausencia de efectos favorables, tanto en la clí- nica como  en la bioquímica hepática. Debido a que la nicotina tiene ciertos efectos  beneficiosos en la colitis ulcerosa, se ha probado su potencial eficacia en la  colangitis escle</font><font SIZE="2"><font face="Verdana">rosante. Los  resultados de un estudio piloto han sido negativos. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Los pacientes con estenosis biliar única  pueden ser tratados con dilatación o con la colocación de una prótesis en el  interior de la vía biliar. Puede realizarse mediante endoscopia, pero la  utilización de la vía percutánea transhepática puede reducir la incidencia de  episodios de colangitis. En este sentido, en varios estudios </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">se ha demostrado la eficacia de este  procedimiento. En un estudio </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">no  controlado, la dilatación endoscópica seguida de tratamiento con AUDC parece  prolongar la supervivencia cuando se compara con la surpervivencia esperada en  un grupo de pacientes no tratados. A pesar de estos resultados, se aconseja  reducir en lo posible la manipulación endoscópica o quirúrgica de la vía biliar,  ya que estos procedimientos incrementan el riesgo de colangitis y pueden  complicar un futuro trasplante hepático. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">También se aconseja la administración de  antibióticos como </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">profilaxis de los  episodios de colangitis bacteriana recurrente. Se puede utilizar un solo  antibiótico de forma cíclica, como ciprofloxacino, trimetoprima/sulfametoxazol,  norfloxacino o ampicilina, durante períodos de 3-4 semanas. Hay una impresión  generalizada de que esta actuación es útil, pero no se dispone de estudios  controlados que lo corroboren. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font SIZE="2"><font face="Verdana">La presencia de un  colangiocarcinoma, su mal pronóstico a corto plazo y la posibilidad de recidiva  en el hígado trasplantado son aspectos que empobrecen la actuación terapéutica  en estos pacientes. En la actualidad se están proponiendo medidas muy agresivas  desde el punto de vista quirúrgico y también se ha planteado el tratamiento  mediante fulguración fotodinámica endoscópica como un primer paso antes de que  el paciente pueda ser considerado candidato para el trasplante hepático. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">En relación con el trasplante hepático,  el problema reside en </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">definir el  momento de realizarlo, si bien la mayoría de los grupos están de acuerdo en que  las variables que indican el momento del trasplante son los valores de  bilirrubinemia &gt; 6 mg/dl durante más de 6 meses, las manifestaciones secundarias  de la hipertensión portal, como hemorragia varicial, ascitis y encefalopatía  hepática, los episodios recurrentes de colangitis bacteriana y el prurito  refractario al tratamiento médico convencional en ausencia de una estrechez  dominante susceptible de ser corregi- da mediante un abordaje radiológico,  endoscópico o mixto. La supervivencia que se puede esperar después del  trasplante es del 80-90% en el primer año y del 60-80% a los 5 años. En la  actualidad está bien documentada la recurrencia de la enfermedad primaria en el  hígado trasplantado, con una incidencia que va desde el 5 al 20% a partir del  primer año del trasplante. La viabilidad del hígado trasplantado y la  supervivencia del paciente no están, sin embargo, afectadas negativamente por  esta recurrencia.<sup>3,5,9 </p> </sup></font><b><font SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">RECOMENDACIONES PARA TRATAMIENTO Y  COMPLICACIONES: EASL y AASLD 2011</font></font><sup><font SIZE="2"><font face="Verdana">3 </font></p> </font></sup></b><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY">Coticoesteroides y otros inmunosupresores no estan indicados,  solo en síndromes de superposición. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">El rol del AUDC aun es desconocido y su recomendación para  uso general no es clara y su uso como prevención de cáncer colorectal en  pacientes con riesgo aumentado (historia familiar, extensa de enfermedad  inflamatoria intestinal). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">Estenosis dominantes deben ser tratadas con dilatación con  balon. Stents deben ser usado cuando hay fallo de la dilatación. Antibióticos  profilácticos deben usarse antes del procedimiento.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Trasplante hepático esta indicado en estadios terminales y  debe ser cosiderado en pacientes con displasia y colangitis bacteriana  recurrente.</p>     <p align="justify">Densitometria ósea es recomendada al realizar el dx y luego  cada 2 a 3 años, vitamina D y calcio deben ser administrados aunque no haya  evidencia de enfermedad ósea. Los bisfosfonatos deben ser administrados cuando  hay osteoporosis. Varices esofagicas, ascitis y encefalopatia deben ser tratados  acorde a las guias sobre hipertensión portal.<sup>3 </p> </font></sup><b><font SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">RECOMENDACIONES PARA SEGUIMIENTO: EASL y  AASLD 2011</font></font><sup><font SIZE="2"><font face="Verdana">3 </font></p> </font></sup></b><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY">En pacientes con reciente diagnóstico sin enfermedad  inflamatoria intestinal conocida debe hacerse colonoscopia completa con toma de  biopsia. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">En pacientes con colangitis esclerosante primaria y  enfermedad inflamatoria intestinal (EEI) deben hacerse controles endoscopicos </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">cada 1-2 años. La EEI debe ser  tratada acorde a las guias de EEI. Ultrasonido anual es recomendado para  descartar lesiones en la vesicula biliar y colecistectomia es recomendada en  lesiones vesiculares de cualquier tamaño. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">No existe evidencia formal para  despitaje de colangiocarcinoma. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">La pancreatografia retrograda  endoscopica con citologia por ce</font></font><font SIZE="2" face="Verdana">pillado  y/o biopsia es recomendado cuando clinicamente se sospeche de malignidad. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Como estrategia de despistaje de colangicarcinoma se pueden  realizar: ultasonido abdominal y/o RMN en combinación con CA 19.9 en intervalos  anuales. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">En pacientes con colangitis esclerosante primaria y cirrosis  hepática el despistaje de hepatocarcinoma debe seguir las guias respectivas.</font><font SIZE="2" face="Verdana"><sup>3 </p> </sup>  <b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">Referencias Bibliográficas </p> </b>     <!-- ref --><p align="justify">1. Gotthardt D, Chahoud F, Sauer P. Primary Sclerosing  Cholangitis: Diagnostic and Therapeutic Problems. Dig Dis 2011;29(suppl  1):41-45. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2945858&pid=S0016-3503201200020001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Morales Gabriela y col. Colangitis esclerosante. Medica  Sur, Mexico, Abril-Junio 2004; Vol 11: num. 2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2945859&pid=S0016-3503201200020001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Wiencke K, Boberg K.M. Current consensus on the management  of primary sclerosing cholangitis. Clinics and Research in Hepatology and  Gastroenterology 2011;35:786-791. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2945860&pid=S0016-3503201200020001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Weismüler TJ, Lankisch TO. Medical and endoscopic therapy  of primary sclerosing cholangitis. Best Practice and Research Clinical  Gastroenterology 2011;25:745-752. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2945861&pid=S0016-3503201200020001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. Parés A. Colangitis esclerosante primaria. Gastroenterol  Hepatol 2004;27(9):545-51. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2945862&pid=S0016-3503201200020001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. Pollheimer MJ, et al. Pathogenesis of primary sclerosing  cholangitis. Best Practice and Research Clinical Gastroenterology  2011;25:727-739. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2945863&pid=S0016-3503201200020001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. Alvarez F, Berg PA, Bianchi FB, Bianchi L, Burroughs AR,  Concado EL, et al. International Autoinmune Hepatitis Group Report: review of  criteria for diagnosis of autoimmune hepatitis. J Hepatol 1999;31:929-38. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2945864&pid=S0016-3503201200020001400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8. Castrillon G, Mayorga CA, Carmona MJ, Valencia AM. Colangitis esclerosante primaria. Rev Colomb Radiol. 2010;21(4): 3045-52. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2945865&pid=S0016-3503201200020001400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9. Boberg KM, Lind GE. Primary Sclerosing Cholangitis and  Malignancy. Best Practice and Research Clinical Gastroenterology  2011;25:753-764. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2945866&pid=S0016-3503201200020001400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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