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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="Verdana"><b>Dr. Darío Suárez Ocando</b></p> </font><font SIZE="2" face="Verdana">     <p align="center"><b>Dr. Rafael Molina Vílchez</b></p> </font>     <p ALIGN="center"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v68n2/art13fig1.gif" width="271" height="407"></p>     
<p ALIGN="JUSTIFY"><font SIZE="2"><font face="Verdana">El 30 de octubre de 2007,  a la edad de 87 años, se marchó a otra dimensión existencial el Dr. Darío Suárez  Ocando, valioso profesional de la Medicina venezolana y puntal de la actividad  socio-económica y del desarrollo general de la zona petrolera en la Costa  Oriental del Lago de Maracaibo y, para nosotros, los gineco-obstetras, Maestro  Latinoamericano, Maestro Venezolano, entrañable amigo, compañero de siempre e  irremplazable motor de la Sociedad médico-científica que nos agrupa. Trabajador  que pretendía desconocer la fatiga y la edad, luchó hasta lo indecible, hasta el  último aliento, por permanecer activo y con dignidad entre los suyos, tratando  de vencer la inexorable marcha del tiempo y sus consecuencias. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Le recordaremos en su faceta de hombre  dinámico, de la cual dejó muestras importantes en la SOGV, donde ocupó diversos  cargos directivos, regionales y nacionales, hasta llegar a la Presidencia, que  ejerció con dedicación y probidad durante el bienio 1994-1996. A los 75 años,  siendo Presidente nacional con deberes en las sesiones antemeridiana de la Junta  Directiva, con sede en la &quot;Maternidad Concepción Palacios&quot;, solía retornar a  Maracaibo en el primer avión que le fuera posible abordar, para asistir en la  tarde del mismo día a la consulta y a las tareas administrativas que le  aguardaban en el &quot;Centro Médico de Cabimas&quot;. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Como todo estudiante del Maracaibo de su  época, por un capricho de Cipriano Castro debió cursar estudios universitarios  en otra ciudad, y obtuvo el grado de Doctor de Ciencias Médicas en Caracas. Allí  tuvo buenas posibilidades de quedarse para emprender la vida profesional, pero  decidió irse a la provincia, practicó la Medicina rural en Valle de la Pascua y  Mene de Mauroa y, al presentársele otras escogencias no tomó el camino  aparentemente más fácil y expedito, no volvió a Caracas ni a su ciudad natal  —había nacido en Maracaibo, en la parroquia luciteña, en el pintoresco barrio &quot;Empedrao&quot;  de los gaiteros—; le atrajo Cabimas y allí se enraizó. Cabimas, ese gran hogar  universal, faro de esperanza de innumerables emigrantes, una madre de brazos  abiertos cuya gran mayoría de pobladores han sido adoptivos, no nacidos en  ellas, le reconoce y le tendrá siempre entre sus hijos más emprendedores, entre  los más empecinados en su progreso. Pocos la han defendido con un sentimiento  filial tan profundo, tan fuerte y sincero; pocos, por el interés colectivo, han  protestado tanto contra el centralismo caraqueño y hasta el maracaibero. No hubo  actividad pro-comunitaria en la cual los cabimeros no sintieran la presencia del  Dr. Suárez —así le llamaban—, quien: a pesar de su comprometedora dedicación la  profesión médica supo restarle tiempo al reposo para incursionar en la política,  desde el partido &quot;Acción Democrática&quot; y el &quot;Movimiento Electoral del Pueblo&quot;  —llegó a ser Presidente del Concejo Municipal, Diputado y Senador suplente de la  República—, participar en la banca y en sociedades financieras locales y hasta  promover el deporte. Siendo Presidente del Concejo Municipal del Distrito  Bolívar, hizo formal donación de los terrenos para la construcción del actual  &quot;Hipódromo Nacional de Santa Rita&quot;. El Dr. Suárez, el cabimero de adopción,  hasta llegaba a molestarse con mucha frecuencia cuando los maracaiberos  empleaban algunas frases del coloquio regional en las cuales se hace referencia  a una Cabimas necesitada y mendicante, y con los mismos nativos de la Costa  Oriental, cuando cantaban una conocida gaita en la cual se habla de una ciudad  desesperada y famélica. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Pero su obra máxima para la ciudad que  lo acogió fue el trabajo médico, su atención al paciente en el &quot;Hospital General  Adolfo D’Empaire&quot; y en el &quot;Centro Médico de Cabimas&quot;. Haciendo caso omiso de la  idea de que los pueblos mineros y petroleros no suelen ser estables y longevos,  sino que son más bien transitorias tierras de promisión, territorios de aves de  paso que ante las mudanzas del clima no tardan en levantar vuelo, siempre abogó  por grandes obras para la ciudad que, según él, todavía ofrenda a Venezuela su  &quot;reventón&quot; de bonanza y oportunidades: el &quot;chorro&quot; de 1922, y pensaba que entre  tales obras deberían contarse hospitales de elevada calidad técnica y  asistencial. Junto a su entrañable amigo, el cirujano Dr. Otto Montero, dedicó  lo mejor de sus esfuerzos a hacer del &quot;Centro Médico&quot; un hospital privado digno  de una gran ciudad, lo que llegó a convertir en una realidad sin restar  cumplimiento a sus deberes en el &quot;Hospital General Adolfo D’Empaire&quot;, en el cual  fue pilar de desarrollo del Servicio de Obstetricia y Ginecología, ejerció la  docencia universitaria y promovió la adecuación y el reconocimiento de la  residencia de posgrado de la especialidad. Entre sus áreas de especial interés y  estudio figuraron: la cesárea, la prevención de la mortalidad materna y la  asistencia del parto con la aplicación de las espátulas de Thierry, con las  cuales llegó a adquirir especial destreza y a formar algunos alumnos que hoy  siguen esa práctica. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Le sobrevive su esposa, la Sra. Marcilia  Reyes de Suárez, con la cual tuvo diez hijos: Marcilia, María, Darío, Marisela,  Morelia, Juan, José Francisco, Jairo, Melania y Javier. A ellos expresamos  nuestro sentimiento de solidaridad, el de todos los miembros de la SOGV. Quien  fuera su esposo y su padre, estará siempre presente en nuestros recuerdos. </font></p> </font>       ]]></body>

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