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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana" LANG="JA">     <p ALIGN="center"><b>Inmunología, inflamación y preeclampsia</b></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="center"><b>Drs. Eduardo Reyna-Villasmil*, Carlos Briceño-Pérez**, Duly  Torres-Cepeda*</b></p> </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">* Servicio de Ginecología y Obstetricia. Hospital Central  “Dr. Urquinaona”. Maracaibo. Estado Zulia. Venezuela.</p>     <p ALIGN="justify">** Departamento de Ginecología y Obstetricia. Unidad Docente  Hospital Chiquinquirá Universidad del Zulia. Maracaibo. Estado Zulia. Venezuela.</p> <font SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY">DIRECCIÓN: Hospital Central &quot;Dr. Urquinaona&quot;. Final Av. El  Milagro. Maracaibo, Estado Zulia. Venezuela</font></font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2"><font FACE="Times,Times" SIZE="2">. </font><font SIZE="2">Teléfono: 0416-2605233.E-mail: <a href="mailto:sippenbauch@gmail.com">sippenbauch@gmail.com</a></p> </font>     <p ALIGN="justify">La preeclampsia es una complicación asociada al embarazo que  es detectada en la segunda mitad del mismo, pero la mayoría de los casos se  inician durante las primeras fases. Histológicamente está caracterizado por  alteración de la invasión trofoblástica, vasculitis, trombosis e isquemia de la  placenta. Estos hallazgos también pueden ser observados en otras complicacio nes  obstétricas como aborto espontáneo recurrente, restricción del crecimiento  fetal, desprendi miento prematuro de placenta y muerte fetal. Aparentemente,  entidades clínicas dispares, pueden tener una etiología común en la respuesta  inmune, que incluye inflamación subclínica local del lecho placentario y  sistémica (en la preeclampsia) en la circulación materna.</p>     <p ALIGN="justify">La preeclampsia es difícil de detectar en su forma temprana y  algunos predictores que pueden ser utilizados para identificar a las mujeres en  riesgo, serían de utilidad para los clínicos. La preeclampsia sólo ocurre  durante el embarazo, una situación fisiológica donde células alogénicas de dos  individuos diferentes se ponen en contacto directo. Más aún, el desarrollo de la  enfermedad es dependiente sólo de la presencia de la placenta y no del feto, ya  que la enfermedad es descrita frecuentemente en la mola hidatiforme completa  donde el feto no está presente. Varios estudios epidemiológicos han dado su  aporte para ampliar la visión de los factores inmunológicos que contribuyen a la  patogénesis de esta enfermedad (1-4). Sin embargo, los mecanismos moleculares y  biológicos subyacentes en esta alteración de la adaptación inmunológica materna,  aún son desconocidos.</p>     <p ALIGN="justify">Durante el embarazo se espera que tanto el sistema inmune  (SI) de la madre como el del feto reconozcan la presencia de células alogénicas  del otro. Sin embargo, la aceptación del aloinjerto fetal por la madre es  diferente al rechazo típico observado en el injerto de órganos. Si la analogía  del trasplante se extiende más allá, se esperaría que el SI materno reaccione  tanto con especificidad como con memoria a genes paternos particulares presentes  en la placenta. Por lo tanto, se deben considerar los posibles factores  inmunológicos de la preeclampsia en dos grandes términos: como el SI de la madre  permite una relación simbiótica con la unidad fetoplacentaria y si esta  simbiosis puede estar alterada en una forma específica en la preeclampsia.</p> </font>     <p ALIGN="justify"><b><font size="2" face="Verdana">Inmunidad innata y adquirida</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Las respuestas inflamatorias  innatas aparecen antes que las respuestas inmunes adquiridas. El sistema innato  responde rápidamente a los estímulos y es relativamente inespecífico, mientras  que el sistema adquirido se desarrolla más lentamente pero tiene una forma  precisa de acción con su respuesta específica a los antígenos y “memoria”  inmunológica. El SI innato puede interactuar con el SI adaptativo pero no se  necesita de esta interacción para su función, mientras que el sistema adaptativo  no puede funcionar sin las señales del sistema innato. Una respuesta  inflamatoria sistémica no necesariamente es generada por un estímulo antigénico.  En el embarazo, es casi seguro que ésta no se produce por la estimulación  antigénica por parte del feto genéticamente diferente (5).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">El SI adaptativo tiene la  capacidad de distinguir entre los tejidos propios y no propios y responder a  antígenos propios y extraños, como en las enfermedades autoinmunes. El SI innato  reacciona más ampliamente a señales de “peligro”, usando una amplia gama de  receptores con patrones de reconocimiento que se transforman para responder de  diferentes formas. Estas señales pueden ser externas (de patógenos) o internas  (de productos de la isquemia, necrosis o estrés oxidativo, productos del daño  tisular). Cuando las células inflamatorias se activan, liberan citokinas y  quimocinas que atraen y “activan” las células de inmunidad adaptativa  (linfocitos T o B) para generar respuestas específicas a los antígenos en forma  de anticuerpos o células citotóxicas. Además, los dos sistemas actúan juntos y  en secuencia (6).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Durante la placentación, las  células natural killer (NK), linfocitos del SI innato, juegan un papel  importante en la decidua, pues producen una parte importante de la respuesta  inflamatoria decidual. Las células NK deciduales son un sub-tipo especializado  de células NK presentes antes de la concepción, en el endometrio de la fase  lútea. Parece que ellas facilitan la placentación al secretar citokinas que  promueven la infiltración de las arterias espirales por el trofoblasto invasor  (7). Esta respuesta inflamatoria local es un hecho importante de la placentación  y ocurre temprano en el embarazo.</font></p>     <p ALIGN="justify"><b><font size="2" face="Verdana">Preeclampsia clínica</font></b></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">La preeclampsia aparece después  de las 20 semanas de gestación y es una enfermedad heterogénea. Debido a que la  culminación del embarazo cura la enfermedad, la preeclampsia es un desorden  dependiente de la placenta, con signos y síntomas locales intrauterinos y  sistémicos. Los signos principales son hipertensión y proteinuria. La incidencia  de la preeclampsia es de 3 %-8 % de todos los embarazos dependiendo de las  poblaciones estudiadas (8-11).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Se piensa que varios factores  incrementan el riesgo de desarrollar preeclampsia: enfermedades vasculares  maternas, desórdenes autoinmunes, causas genéticas maternas y paternas, diabetes  mellitus, primiparidad y embarazo gemelar (11). Aunque la etiología exacta aún  no está establecida, todas las causas asociadas convergen hacia un denominador  fisiopatológico común: la disfunción endotelial. Además, se ha sugerido que una  respuesta inflamatoria materna excesiva, quizás dirigida contra antígenos  fetales extraños, produce una alteración en la invasión del trofoblasto con  modificaciones defectuosas en la remodelación de las arterias espirales  produciendo vasos de alta resistencia y disminución de la perfusión placentaria.  Las consecuencias son hipoxia placentaria e infartos con liberación de citokinas  pro-inflamatorias y fragmentos placentarios a la circulación materna con  posterior activación endotelial materna generalizada, y posiblemente también  fetal (12).</font></p>     <p ALIGN="justify"><b><font size="2" face="Verdana">Epidemiología</font></b></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">El factor de riesgo más fuerte  para la aparición de preeclampsia es la primiparidad (75 % de los casos aparecen  en primigestas), lo cual indica que un embarazo previo es protector contra el  desarrollo de la enfermedad (5,11,13,14). Una de las interpretaciones es que el  SI materno tiene memoria de su primer embarazo. Sin embargo, en contraste a las  características de la memoria a un órgano trasplantado donde la reacción de  rechazo a un segundo injerto en el mismo individuo es más acelerada y vigorosa,  el segundo embarazo presenta menos posibilidades del desarrollo de la  enfermedad. Desde el punto de vista inmunológico convencional, el embarazo  parece inducir más una tolerancia que una sensibilización. Aún no existe una  explicación satisfactoria del porque el primer embarazo tiene tan alto riesgo de  desarrollar preeclampsia y porque los embarazos subsiguientes evolucionan  normalmente.</font></p> <font SIZE="2" face="Verdana">     <p align="justify">De forma sorprendente, los efectos de una pareja específica  también pueden ser importantes. Si el embarazo posterior es de un padre  diferente, entonces el efecto protector de la primiparidad se pierde (11). Este  efecto de &quot;cambio de pareja&quot; se ha encontrado en varios estudios (15-19). Más  aún después del cambio de pareja parece que el riesgo de desarrollar  preeclampsia se incrementa. Otros informes han puesto en duda estos hallazgos y  concluyen que un intervalo largo entre nacimientos (lo cual ocurre más  probablemente cuando un nuevo compañero interviene entre los embarazos) más que  el nuevo compañero es el factor más importante (20-22)</font><font SIZE="2"><font face="Verdana">.  Separar los efectos de los cambios de pareja del aspecto del tiempo (lo cual  incluye otros factores como infertilidad, duración de la cohabitación y edad)  puede ser difícil.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Hasta la fecha, no está claro si el  primer embarazo y los efectos del cambio de pareja indican un mecanismo inmune  en la preeclampsia. Es posible que existan explicaciones más sencillas. Por  ejemplo, se ha establecido que las modificaciones estructurales de las arterias  uterinas son necesarias para lograr una placentación óptima </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">(2). </font><font SIZE="2"><font face="Verdana"> Puede ser más fácil modificar las arterias uterinas en un embarazo posterior  después de un intervalo entre embarazos cortos, que después de un intervalo más  largo, cuando las arterias pueden tardar en regresar de un estado sin  transformación.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">A pesar de estos postulados, otros  informes sugieren que el factor inmunológico puede ser importante. Por ejemplo,  el efecto protector del esperma/fluido seminal del padre en los embarazos  posteriores es sugerido por varios estudios. La anticoncepción con métodos de  barrera parecen incrementar el riesgo </font></font> <font SIZE="2" face="Verdana">(23) e, inversamente, los largos períodos de  contactos sexuales reducen el riesgo (11, 24-26). En forma similar, se observa  un incremento en la incidencia de preeclampsia en embarazos productos de  inseminación artificial cuando se usa esperma donado más que cuando se usa  esperma del compañero habitual (11,27-29). Los efectos parecen ser debidos al  esperma del padre, más que a cualquier otro componente soluble o celular del  líquido seminal. El riesgo también se incrementa en las mujeres que son tratadas  con inyecciones intracitoplasmáticas de esperma, cuando éste se obtiene por  cualquier procedimiento quirúrgico (30).</font></p> <font SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">La evidencia más contundente que existe  una base inmunológica en la preeclampsia, proviene de los estudios que comparan  la incidencia de preeclampsia en mujeres sometidas a procedimientos de  fertilización con oocitos donados con aquellas en los que se han usado los  propios </font></font><font SIZE="2" face="Verdana">(11,31-35)</font><font SIZE="2"><font face="Verdana">.  La incidencia de preeclampsia aumenta más de un 30 % en las pacientes con  oocitos donados. En esos embarazos, el feto y la placenta no tiene contribución  genética de la madre y ambos son completamente ajenos a ella.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Se ha descrito que la predisposición  materna heredada incrementa cuatro veces el riesgo de una mujer a desarrollar  preeclampsia si tiene una historia familiar de la enfermedad </font></font> <font SIZE="2" face="Verdana">(36-38). Estudios en grandes grupos poblacionales  han indicado que los genes paternos también contribuyen con el riesgo de la  mujer a desarrollar la enfermedad. Por lo tanto, el papel del feto es tan  importante como el de la madre (17,39). Estudios en gemelos idénticos no apoyan  el papel único de la influencia genética materna como lo hace los estudios de  gemelos no idénticos en la incidencia de la preeclampsia (40). La genética de la  enfermedad no puede ser explicada por un modelo simple (41). </font> <font SIZE="2"><font face="Verdana">En cambio una combinación de la genética  tanto de la madre como del feto es probablemente importante. </font></p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Patogénesis de la preeclampsia</font></p> </b><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify">La patogénesis de la enfermedad es generalmente considerada  en varios estadios </font><font FACE="Verdana">(42)</font><font FACE="Verdana" SIZE="2">.  En el primer estadio las células trofoblásticas placentarias no logran invadir  la decidua y las arterias espirales en forma adecuada para lograr la  transformación necesaria </font><font face="Verdana">para incrementar el flujo  de sangre fetoplacentaria. El segundo estadio resulta de una pobre perfusión  placentaria a través de arterias transformadas inadecuadamente. La placenta no  logra crecer y desarrollarse normalmente por lo que se produce una estructura  placentaria anormal como morfogénesis defectuosa del árbol velloso. Finalmente,  el tercer estadio es un síndrome de inflamación endotelial - leucocitario  sistémico que es activado por factores liberados por la placenta isquémica.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">La principal área del tejido en contacto  entre las células inmunes de la madre y su feto es en el sitio de implantación  donde ocurren las modificaciones vasculares de las arterias. Se ha propuesto que  el control de la invasión del trofoblasto en la decidua y las arterias espirales  tiene una base inmunológica </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">(7). Los  cambios inmunológicos que ocurren en la decidua durante la placentación deben  ser claramente separados de los cambios en la inmunidad e inflamación sistémica  observados en la periferia una vez que se establece la enfermedad. Cuando se  considera la respuesta inmune materna, todavía existen preguntas que se deben  responder. Una de ellas es como el SI materno trabaja en la decidua para  reconocer y responder a la placenta invasora.</p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Invasión trofoblástica</p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Una adecuada invasión trofoblástica es posible sólo después  que ha ocurrido una decidualización endometrial apropiada en el útero. La  decidualización se inicia inmediatamente después de la ovulación para recibir al  embrión. La producción de progesterona por el cuerpo lúteo estimula la decidua  para aumentar la vascularización y la actividad secretoria de las glándulas  endometriales. Los leucocitos en la decidua consisten principalmente en células  NK uterinas únicas (65 %-70 %) y monocitos/macrófagos (15 %-20.%), cuya función  exacta es desconocida. Un pequeño número de células T también está presente  mientras que las células B están casi ausentes. En la matriz extracelular  endometrial (que consiste en diferentes tipos de colágenos, proteoglicanos y  glicoproteínas) los cambios que ocurren facilitan las propiedades invasoras del  trofoblasto creando un anclaje seguro de la placenta en la decidua y la  remodelación vascular de las arterias espirales (7,43).</p> </font><font SIZE="2">     <p align="justify"><font face="Verdana">El citotrofoblasto invasor es una  subpoblación de citotrofoblastos, los cuales se diferencian en la capa exterior  de las células multinucleadas, el sinciciotrofoblasto. La cubierta de  sinciciotrofoblasto del mesénquima fetal y la sangre de los vasos están en  contacto directo con la sangre materna </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">circulante. A través de esta membrana  celular del sinciciotrofoblasto, los nutrientes y el oxígeno son llevados al  feto y los desechos tóxicos regresan a la circulación materna.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">El citotrofoblasto invasor que se  diferencia en el trofoblasto extravelloso (TEV), está diseñado para desarrollar  una capacidad migratoria para invadir profundamente la matriz decidual y las  arterias espirales. La media muscular de las arterias espirales es reemplazada  por el citotrofoblasto invasor y material fibrinoide. Las arterias espirales son  transformadas en canales de flujo de baja resistencia para incrementar el flujo  sanguíneo al espacio intervelloso </font></font><font SIZE="2" face="Verdana"> (43). La invasión del citotrofoblasto utiliza moléculas de adhesión celular y la  secreción de enzimas proteolíticas (metaloproteinasas de la matriz). Las  integrinas son receptores de adhesión de la membrana celular que se sujetan a  diferentes glicoproteínas de la matriz dependiendo de su expresión en las  subunidades de tejidos específicos. Cuando el trofoblasto migra a través de la  membrana basal y la decidua hacia las arterias espirales, la expresión de las  modulinas es modificada de acuerdo a la estructura que rodea el tejido. La  matriz circundante es digerida por las enzimas proteolíticas secretadas por el  trofoblasto. Además, las integrinas y las proteasas juntas, dan al trofoblasto  la capacidad migratoria, la cual es una adaptación fisiológica significativa  para el éxito del embarazo. Una alteración en la invasión trofoblástica produce  una pobre vascularización placentaria y un anclaje deficiente del tejido de la  matriz. Esto se ha asociado a un mayor riesgo de preeclampsia, restricción del  crecimiento fetal y desprendimiento placentario (43-45).</p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Sistema de histocompatibilidad materno e invasión del  trofoblasto</p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Las células trofoblásticas que invaden se derivan de las  vellosidades de anclaje y son conocidas como TEV (46). Éstas invaden la decidua  materna la cual es infiltrada por una gran cantidad de células NK junto con los  macrófagos y algunas células CD3+. Debido a que el trofoblasto tiene células  alogénicas, el estado del sistema de histocompatibilidad materno es importante  para considerar como las células inmunes uterinas perciben su presencia. El TEV  no expresa antígenos de histocompatibilidad (HLA) tipo II pero presenta tres  moléculas de clase I: HLA-G, HLA-E y HLA-C. Es importante hacer notar que las  moléculas clásicas del complejo de histocompatibilidad materno (MHC), HLA-A y  HLA-B, las cuales son ligandos dominantes usados por las células T, nunca se  producen en el trofoblasto. De los tres que se producen, el HLA-G y HLA-E  muestran polimorfismos muy limitados y se puede concluir que las células  trofoblásticas derivadas en todos los individuos serán reconocidas por los  leucocitos maternos en forma similar. Esto ha sido demostrado en forma  experimental para el HLA-E, donde sus tetrámeros se unen a los receptores  inhibitorios CD94/NKG2A encontrados en todas las células NK maternas (47,48). La  HLA-E, por lo tanto, puede funcionar como un ligando inhibitorio. La función  específica de las moléculas HLA clase I específica del trofoblasto, HLA-G, es  todavía desconocida. Se puede unir a los receptores de las células NK uterinas  y/o a los macrófagos señalando la presencia de la placenta implantada. Ni el  polimorfismo del HLA-G, ni su receptor putativo KIR2DL4, han demostrado estar  relacionados con la preeclampsia (49-52).</p> </font><font SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">El HLA-C se presenta en la superficie de  las células trofoblásticas y es regulado por el interferón (IFN) &#947; </font> </font><font SIZE="2" face="Verdana">(53). De forma importante, es altamente  polimórfico (se conocen 74 alelos) y se observa en el trofoblasto (54). Por lo  tanto, desde el punto de vista del alorreconocimiento durante la reproducción,  el HLA-C del trofoblasto es la molécula del MHC materno. Aunque existen  receptores para el HLA-C en las células T y en los macrófagos, la influencia  dominante del HLA-C es sobre las células NK (55,56). Esta profusión de células  NK en el sitio de implantación indica que la interacción de las células NK y el  HLA-C del trofoblasto merece atención especial cuando se considera la regulación  de la invasión del trofoblasto y la transformación arterial.</p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Células NK e inmunorregulación</p> </b>     <p align="justify">Las células NK son linfocitos efectores que actúan  produciendo citokinas y quimocinas. La regulación de la función de las células  NK se logra a través de un repertorio de receptores que producen tanto las  señales de activación como de inhibición (57). De los receptores de las células  NK identificados está la familia de receptores similares a la inmunoglobulina <i> killer </i>(KIR) que son aquellos que se unen al HLA-C (58). La familia multi-genética  de los KIR está localizado en el cromosoma 19q13.4, dentro del complejo de  receptores de leucocitos (59)</font><font SIZE="2"><font face="Verdana">. Esta  región KIR muestran un extenso grado y diversidad logrado por una combinación de  presencia/ausencia de genes y polimorfismos alélicos. Se estima que tal  diversidad es de 0,24% de los individuos no relacionados que pueden tener un  genotipo idéntico. Más allá de esta diversidad, se conserva tres líneas  genéticas, presentes </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">en todos los individuos, que definen los  bordes de la región (3DL3 y 3DL2) con el 2DL4 en el medio. Las regiones entre  estas líneas de genes y la combinación de genes sobre un cromosoma son conocidas  como el haplotipo KIR </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">(58,60,61)</font><font SIZE="2"><font face="Verdana">.  Existen dos tipos principales de haplotipos: A y B. Los haplotipos A (presente  en más de 50 % de los caucásicos) tiene el menor número de genes y la mayor  codificación de receptores inhibitorios, los cuales tienen una larga cola  citoplasmática. Los haplotipos B muestran una mayor variabilidad y la presencia  de genes extras que codifican los receptores de activación con una cola  citoplasmática corta.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">La familia KIR incluye receptores  inhibitorios (KIR2DL1, 2DL2 y 2DL3) para determinantes polimórficos de todos los  alotipos HLA-C, estos últimos son conocidos como epitopes KIR del HLA-C. Los  alelos HLA-C tienen asparginina o lisina en la posición 80 del dominio &#945;1 y este  dimorfismo diferencia los dos epitopes KIR y divide los alotipos HLA-C en dos  grupos: grupo 1 y grupo 2. Un activador del receptor KIR2DS1 se unirá al grupo  de alotipos HLA-C del grupo 2 y se ha reportado que el KIR2DS2 se une al HLA-C  del grupo 1. Estos receptores activadores están presentes en algunos haplotipos  B pero están ausentes en los haplotipos A. Los otros receptores KIR2DS (2DS3,  2DS4 y 2DS5) pueden también unirse a las moléculas HLA-C aunque el ligando  específico para la activación de todos los receptores no esta aún bien definido </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">(58).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Los genes HLA y KIR están en cromosomas diferentes y se  segregan en forma independiente lo que se traduce en que los KIR individuales  pueden producirse sin tener un ligando para los HLA. En forma alternativa, la  activación del KIR por moléculas propias y no propia del HLA puede estar  presente en un individuo. Aunque todas las células NK adquieren un receptor  inhibitorio contra el HLA propio durante su desarrollo, las células NK no  destruyen células propias en condiciones normales. Sin embargo, las células NK  pueden carecer de receptores inhibitorios para el HLA propio y en ese caso la  activación de los KIR para células heterólogas puede estimular las células NK.  Como existe un potencial de interacción entre un receptor KIR en particular y  las moléculas HLA en un sujeto, se podría esperar la presencia de efectos  epistáticos de los genes KIR y HLA (62). </p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Alorreconocimiento NK y embarazo</p> </b></font><font SIZE="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">El HLA-C juega un papel importante en el  alorreconocimiento por las células NK. Por lo tanto, las aloespecificidades  fueron originalmente dibujadas por estudios familiares de los complejos de  histocompatibilidad en cercana relación con el HLA-C </font></font> <font SIZE="2" face="Verdana">(55,63). La incompatibilidad de los ligandos KIR y  la falta de relación del HLA-C entre el receptor y el donante ha demostrado que  afecta el resultado de los trasplantes de médula ósea (7,64). En trasplantes  exitosos de médula ósea, se han observado en los donantes de células NK, que  presentan KIR inhibitorios para el ligando faltante en el receptor, produciendo  la destrucción de las células leucémicas. En esta situación la alorreactividad  de las células NK se asoció con un mejor resultado. Cuando las células NK pueden  reaccionar, si se confrontan a blancos alogénicos que carecen de los alelos  inhibidores clase I. Aunque estos estudios necesitan confirmación, han permitido  el desarrollo del concepto de &quot;falta de relación perfecta&quot; del donante (65). La  analogía con </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">el embarazo es obvia y  lleva a la pregunta si puede existir &quot;falta de relación perfecta&quot; entre las  parejas.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">El embarazo es un aloinjerto natural y  la madre puede tener genes KIR para el HLA-C paterno que pertenezcan a  diferentes grupos que al propio. En forma alternativa, si las madres tienen dos  alotipos HLA-C que pertenecen tanto al grupo 1 como al grupo 2 y el padre es  homocigoto para el grupo 1 ó 2, el trofoblasto puede carecer de uno de los  grupos de HLA-C que pertenecen a la madre. También es interesante hacer notar en  esta observación que la expresión fenotípica del KIR es limitada en las células  NK deciduales con una mayor proporción de células que presentan receptores KIR2D  con especificidades para los alotipos HLA-C que se encuentra en la sangre  periférica del mismo individuo </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">(66).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Las combinaciones particulares de los KIR2D maternos y el HLA-C  paterno pueden tener un marcado efecto sobre la función de las células NK en  cuanto a la producción de citokinas/quimocinas y, por lo tanto, de la  profundidad de la invasión del trofoblasto. Los posibles eventos que pueden  determinar cual alelo HLA-C y cuales genes KIR maternos posee el feto, producen  la preeclampsia como una consecuencia de combinaciones desfavorables de KIR  materno y HLA-C paterno. Éste es uno de los mecanismos por el cual un genotipo  particular en la madre puede interactuar en forma desfavorable con un genotipo  particular en el padre llevando a una placentación inadecuada y a la  preeclampsia. Diferentes estudios indican que éste es el caso (67).</p>     <p align="justify">Esta hipótesis explicaría la alta incidencia de preeclampsia  posterior a la donación de oocitos, donde el material transferido puede tener un  alotipo HLA-C diferente en grupo al de la madre. También podría explicar la  falta de concordancia en los gemelos cuando se desarrolla la enfermedad  dependiendo del HLA-C de los padres. Existen diferencias importantes en la  frecuencia tanto de los haplotipos de KIR como en los alotipos de HLA-C en  diferentes grupos étnicos (58,68). Las diferencias raciales se han asociado con  un incremento en el riesgo de preeclampsia (69). Más difícil de explicar es,  cómo los embarazos previos son protectores y, si es verdad, cómo los cambios de  parejas pueden incrementar (o disminuir) el riesgo en los embarazos posteriores. </p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Células T en el embarazo normal y en la preeclampsia</p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Observando el feto como un aloinjerto, los inmunólogos de la  reproducción han pensado como los inmunólogos de injertos, que están interesados  en la supresión de la respuesta de las células T de los receptores para evitar  el rechazo (70). </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">La idea que las  células T maternas necesitan ser suprimidas durante el embarazo ha dominado la  investigación en reproducción. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Los principales puntos de contacto entre  el SI materno y fetal son dos sitios anatómicos importantes: las respuestas del  SI entre la sangre materna y el sinciciotrofoblasto o la respuesta inmune local  entre la decidua materna y el TEV </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2"> (46). </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">El sinciciotrofoblasto está  completamente desprovisto de la expresión de antígenos mayores de  histocompatibilidad, el principal sistema antigénico polimórfico utilizado por  el SI para reconocer células alogénicas. Es poco probable que este tejido puede  suministrar el estímulo antigénico suficiente al SI materno sistémico. Por lo  que no se ha demostrado la respuesta directa de anticuerpos o células T en el  sinciciotrofoblasto.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Cuando se considera la respuesta de las  células T maternas sistémicas durante el embarazo, hay dos potenciales fuentes  de confusión. Primero, los anticuerpos (y células T citotóxicas) a los antígenos  HLA paternos están presentes en el embarazo. Estos están principalmente  dirigidos a los antígenos HLA clásicos clase I, HLA-A y HLA-B, y, debido a que  estas moléculas nunca se presentan en el trofoblasto, estas células placentarias  en la interfase materno/fetal no pueden ser la fuente inmunogénica. Estos  anticuerpos son probablemente el resultado de la sensibilización por las células  fetales que atraviesan la placenta, lo cual ocurre durante el parto. De forma  importante, la presencia o ausencia de estos anticuerpos anti-HLA paternos no  tienen correlación con el éxito del embarazo y no tienen ningún papel en la  preeclampsia.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">La segunda fuente de confusión es la  naturaleza de las células T durante el embarazo. Las células CD4</font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">+  se diferencian en dos sub-grupos de células efectoras (Th1 y Th2), las cuales  producen diferentes tipos de citokinas con diferentes funciones. La principal  citokina producida por la Th1 es el IFN &#947; mientras que las células Th2 producen  interleukina (IL) -4 e IL-5 (71,72). Las células Th1 y Th2 se desarrollan del  mismo precursor el Th0 CD4+, y el patrón de diferenciación es determinado por  los estímulos presentes localmente durante la fase temprana del inicio de la  respuesta inmune. Los estímulos incluyen la presencia de IL-12 (producto de las  células Th1) y la IL-4 (producto de las células Th2), pero la presencia de otras  citokinas y hormonas, particularmente estrógeno, progesterona y esteroides,  influyen sobre el patrón de diferenciación de las células T (73,74). Los  estudios en roedores han demostrado un desplazamiento de la respuesta de las  células T durante el embarazo a la Th2 (75,76). En humanos la evidencia es menos  convincente, aunque existen informes que cuando se requiere la eliminación de un  patógeno, se necesita una marcada respuesta tipo Th1. Además, la severidad de  las enfermedades autoinmunes (por ejemplo, lupus eritematoso sistémico,  esclerosis múltiple y artritis reumatoide) pueden variar en el embarazo tanto  con mejoría como desaparición de los síntomas. Estas observaciones clínicas  indican que la naturaleza de la respuesta de las células T a todos los antígenos  (patógenos, células propias o fetales) puede desviarse hacia la diferenciación  Th2 probablemente debido a los dramáticos cambios hormonales durante el embarazo  (77,78). Es importante recalcar que esta desviación Th2 no es esencial para el  embarazo en ratones con deficiencia de todas las citokinas Th2, ya que estos se  reproducen normalmente (79,80).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Un factor decisivo e importante para la inducción de la vía  Th1 o Th2 es la presencia de ciertas citokinas durante los procesos iniciales  cuando los antígenos son reconocidos. La IL-4 dicta la respuesta inmune de las  células Th2 y se ha demostrado que los efectos de la IL-4 dominan sobre aquellos  del IFN &#947; (81). Es </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">posible que la  presencia de trofoblasto en la cavidad uterina con una pobre respuesta  antiinflamatoria local inicie una activación anormal de las células inmunes  deciduales que dirigen la actividad inmune local hacia la inflamación.  Posteriormente, la producción de citokinas sistémicas y las respuestas inmunes  son probablemente predominantes en sus funciones inflamatorias, las cuales  podrían iniciar los hallazgos patológicos asociados a la preeclampsia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">Algunos estudios experimentales en  células T circulantes durante el embarazo normal han sugerido que ocurre una  desviación hacia la diferenciación celular Th2 </font></font> <font SIZE="2" face="Verdana">(82,83), aunque no todos los aspectos de las  respuestas Th1/Th2 son afectados pues se encontró que la producción de IL-12 por  los monocitos no estaba afectada (84). En la preeclampsia, se ha propuesto la  alteración del balance en la relación Th1/Th2 con desviación hacia la respuesta  Th1 más que la diferenciación hacia Th2 normal del embarazo (85-88). </font> <font SIZE="2"><font face="Verdana">Estos cambios inflamatorios sistémicos son  parte de un estadio sistémico terciario de la enfermedad y no están relacionados  con la placentación. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">El otro punto importante de contacto es  entre la decidua materna y el TEV. Las células T están también presentes en la  decidua en forma temprana, en cercana proximidad a las células del trofoblasto,  las cuales presentan las moléculas de clase I del HLA, el HLA-C. Otros genes  polimórficos pueden estar presentes también en el trofoblasto y, en el contexto  de la placentación, pueden ser considerados como antígenos menores de  histocompatibilidad. En la situación de un trasplante, las células T de  respuesta pueden actuar directa o indirectamente con los antígenos polimórficos  del donante. En la presentación directa, las células del donante presentan  moléculas HLA a través de las células presentadoras de antígenos </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">(89). Las células T receptoras reconocen las  moléculas de los complejos mayores de histocompatibilidad alogénicos no  procesadas en las células presentadora de antígenos. Las células del TEV sólo  presentan una molécula del HLA clase I polimórfica y nunca presentan moléculas  de HLA clase II. Es improbable que este mecanismo sea importante. En la  presentación indirecta las moléculas de los complejos de histocompatibilidad  alogénicos son tomadas y procesadas por las células presentadora de antígenos,  por lo que se producen péptidos que son presentados a las células T receptoras  en el contexto de los complejos de histocompatibilidad mayores. En la decidua,  las células dendríticas maternas y los macrófagos HLA-DR+ </font><font SIZE="2"> <font face="Verdana">cumplen esta función. Para generar una respuesta inmune,  ellas maduran y migran a los nódulos linfáticos regionales donde se producen las  células B productoras de anticuerpos, y posteriormente migran hacia el sitio del  estímulo antigénico. La observación de la presencia de células T en el sitio de  implantación y la casi completa ausencia de células B sugeriría que las células  B y T de la decidua local no son activadas por el TEV.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Las razones para estos eventos son  desconocidas, pero es posible que varios mecanismos confluyentes eviten la  activación de las células T deciduales. Por ejemplo, el tipo de célula  dendrítica presente en la decidua y en el microambiente pueden inducir un efecto  de tolerancia más que de inmunogenicidad en las células T </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">(90). Las concentraciones locales de triptófano en  la decidua pueden ser bajas debido a su catabolismo por la indolamina 2,3-diohidrogenasa.  El triptófano es un aminoácido esencial para la proliferación de las células T  (91). </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">La preeclampsia también está caracterizada por cambios en la  distribución de linfocitos en la sangre periférica. Se ha descrito aumento de  las concentraciones de células de memoria/activadas (CD4+CD45RO Y CD4+CD29) y  disminución de las células supresoras (CD4+CD45RA+). La interpretación es que  los antígenos activan las células T en las preeclámpticas. En contraste, los  linfocitos en el embarazo normal cambian hacia las células T supresoras  CD4+CD45RA+. Las concentraciones de células T CD8 que expresan el marcador 6F1,  que representa las funciones de destrucción, está incrementado en las  preeclámpticas comparado con las embarazadas normales, indicando nuevamente la  presencia de actividad inflamatoria (92).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">El mecanismo detrás de la activación de los leucocitos en la  preeclampsia es desconocido, pero los cambios son similares a los observados en  humanos después de una infección bacteriana o viral. Bajas dosis de endotoxinas  bacterianas inyectadas en ratas embarazadas producen una reacción que imita la  preeclampsia incluyendo la aparición de los marcadores de activación de las  células T (93). Esto representa una base intrigante para probar el papel de las  infecciones subclínicas y clínicas en la patogénesis de la preeclampsia. Estas  observaciones también indican que la preeclampsia está asociada tanto con  actividad inmune innata como adaptativa en la sangre periférica (92,94-96).</p>     <p align="justify">El paradigma original de las células autólogas/heterólogas ha  suministrado un campo de trabajo para abordar el problema del aloinjerto fetal.  Desde entonces, se han propuesto otros modelos para explicar como el SI actúa  para mantener la integridad del huésped. Estos modelos incluyen: los modelos de  células autólogas/heterólogas infecciosas donde los receptores codificados por  la línea del patógeno reconocen patrones moleculares asociados al patógeno (97).  La hipótesis de la pérdida propia donde la activación de los leucocitos es  prevenida por ligandos para receptores inhibitorios de células normales y la  hipótesis de peligro donde las células inmunes diferencian el daño tisular (98).  Aunque algunos aspectos han podido ser analizados con estos modelos en el  contexto de la interacción úteroplacentaria, ninguno de ellos es realmente  apropiado debido a que la interfase entre las células trofoblásticas y los  leucocitos deciduales es única (99)</font><font SIZE="2"><font face="Verdana">.  Cualquier mecanismo inmunológico puede ser el responsable de la transformación  inadecuada de los vasos mediada por el trofoblasto, y esto puede explicar cómo  los leucocitos deciduales reconocen y responden al trofoblasto con memoria y  especificidad a la pareja. Los mecanismos del efecto deben resultar en que no se  produzca rechazo ni parasitismo, y deben suministrar una coexistencia balanceada  de dos individuos diferentes.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Existen dos tipos de leucocitos que son  reconocidos por ser capaces de producir alorreconocimiento: las células T y las  NK. No existe evidencia de que las células T deciduales puedan ser reconocidas  por el TEV y que sean activados por embarazos normales o anormales. Sin embargo,  la población dominante de células NK deciduales presentan receptores KIR que  pueden distinguir entre los dos grupos de alotipos HLA-C y son potencialmente  capaces de realizar el alorreconocimiento durante el embarazo. Tanto el KIR como  el HLA-C son polimórficos y es posible que ciertas combinaciones resulten  desfavorables para el éxito de la placentación. De esta forma dos sistemas  genéticos polimórficos que son segregados en forma independiente pueden afectar  el éxito del embarazo. La evidencia parecería indicar que el sistema de células  NK es más importante que el sistema de células T en la inmunología reproductiva  y en la patogénesis de la preeclampsia.</font></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Citokinas y preeclampsia</p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Un grupo de citokinas ha sido de particular interés en el  resultado patológico del embarazo, incluyendo la preeclampsia.</p> </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2"><b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Factor de transformación de crecimiento &#946;</p> </b></font><font SIZE="2" face="Verdana">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">El factor de transformación de crecimiento &#946;es secretado por  las células del estroma decidual, macrófagos y células T y está presente  localmente en la interfase materno-fetal. Esta citokina ejerce un papel  regulatorio por un potente efecto negativo sobre la invasión del trofoblasto  mediante la inducción de inhibidores titulares de protesasas de la matriz y  aumento de la adhesividad de las proteínas de la matriz (7). Sin embargo, el  impacto de la sobre-expresión del factor de transformación de crecimiento &#946;sobre  la alteración en la invasión del citotrofoblasto en la unidad fetoplacentaria ha  sido discutido debido a que no se han encontrado diferencias en el lecho  placentario en pacientes preeclámpticas al compararlas con embarazos normales  (12).</p> </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2"><b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Factor de necrosis tumoral &#945;</p> </b></font><font SIZE="2" face="Verdana">     <p ALIGN="JUSTIFY">El factor de necrosis tumoral (FNT) &#945;es una citokina  proinflamatoria producida por las células NK, monocitos, macrófagos y  trofoblastos. Promueve la apoptosis y la fuga de sustancias de los vasos  endometriales, llevando a activación endotelial sistémica y por lo tanto a los  signos asociados a la preeclampsia (100-104). En conjunto con un exceso de  expresión y secreción de FNT &#945;en la placenta y en el plasma (como se observa en  la preeclampsia) se ha reportado un aumento de la expresión plasmática y  placentaria de la IL-1. La IL-1 y el FNT &#945;promueven cambios estructurales y  funcionales en las células endoteliales incluyendo estrés oxidativo, activación  de la cascada de complemento, secreción de vasoconstrictores, microtrombosis e  infartos y elevación de las concentraciones de tromboxano. Todos estos cambios  son observados en la preeclampsia y los efectos del aumento de la expresión del  FNT &#945;se ha involucrado en los mecanismos fisiopatológicos que llevan a los  signos clínicos (9,105,106). Además, el FNT &#945;es el mayor contribuyente a muchos  de los cambios locales y sistémicos que caracterizan la preeclampsia. También ha  demostrado aumentar las concentraciones de leptina, un fenómeno asociado a la  preeclampsia. </p> </font><font FACE="Verdana" LANG="JA" SIZE="2"><b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Interferó &#947;</p> </b></font><font SIZE="2" face="Verdana">     <p ALIGN="JUSTIFY">El IFN &#947;es liberado por las células T activada y actúa sobre  las células NK uterinas las cuales poseen propiedades reguladoras de la invasión  fisiológica del trofoblasto en la decidua. Sin embargo, las cantidades excesivas  de IFN &#947;en conjunción con el FNT &#945;y la IL-1 llevan a apoptosis del trofoblasto  (7,107-109). Esto también puede observarse en caso de abortos espontáneos sin  explicación (110). En un ambiente inflamatorio, los macrófagos secretan altas  concentraciones de IL-12 que estimula la secreción de IFN &#947;por las células NK,  lo que lleva a inhibición de la angiogénesis (111).</p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Interleukina 10</p> </b></font><font SIZE="2">     <p align="justify"><font face="Verdana">La IL-10 es una citokina  antiinflamatoria importante en el embarazo que inhibe el aumento de la  producción de las metaloproteinasas 2 y 9 y promueve la culminación de la  reacción de rechazo inflamatorio de las células Th1 en contra de la unidad  fetoplacentaria. En un pequeño número de preeclámpticas, los altos niveles de  IL-10, tanto en la placenta como en la sangre periférica, pueden llevar a una  respuesta compensatoria de las altas concentraciones de IFN &#947;, FNT, IL-2 e IL-12 </font></font><font SIZE="2" face="Verdana">(44,81,93,112,113). Por otra parte,  se ha observado deficiencia de IL-10 e incremento en la producción de FNT &#945; en  la placenta y la decidua de las preeclámpticas al compararlas con embarazadas  normales. Esto fue interpretado como un balance inmune modificado consistente  con las respuestas inflamatorias en la preeclampsia (111). Esto sugiere que el  acoplamiento de la deficiencia de IL-10 y las señales inflamatorias en  diferentes estadios del embarazo contribuyen a condiciones clínicas muy  diferentes, incluyendo la preeclampsia (114).</p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Otras citokinas</p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Varias otras citokinas han sido identificadas en la cascada  inmunopatológica de la preeclampsia. Debido a que estas citokinas no se ajustan  al concepto original de los efectos benéficos de las células Th2 y los  perjudiciales de las células Th1 en el embarazo, se ha propuesto que deben ser  evaluadas con precaución en la teoría de inmunotropismo (95). Aunque el  paradigma Th1/Th2 es su forma más simple aún es parte del complejo de  interacciones inmunoendocrinas locales y sistémicas. En este contexto, Chaouat y  col. (115) sugirieron que la red de citokinas muestran una correlación entre la  evaluación del flujo sanguíneo uterino, morfología ecográfica de los vasos  uteroplacentarios, localización y concentraciones inmunohistoquímicas de las  IL-12 y IL-18 y contaje de células NK uterinas. Demostraron en un grupo de  pacientes, que existe una correlación entre los perfiles de citokinas  citotóxicas y las anomalías vasculares en las fallas de implantación. Este  escenario está en contraste con la activación y localización propia de las  células NK uterinas y los cambios vasculares observados en la implantación  exitosa. Las citokinas pro-inflamatorias disparan la activación de la cascada de  coagulación que lleva a vasculitis, infartos y a mayor deterioro del desarrollo  placentario temprano y a alteraciones de la invasión trofoblástica  (9,44,101,116). Se ha reportado una forma de medir la respuesta citotóxica por  medio de la granulisina sérica, que está asociada con la aparición y las  manifestaciones clínicas de la preeclampsia (117). El reto real es encontrar  marcadores tempranos de la aparición de la preeclampsia. En este contexto, el  receptor soluble de IL-2 en plasma está elevado en el primer trimestre en  pacientes que después desarrollan preeclampsia comparado con controles  normotensas (118).</p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Apoptosis y nudos sinciciales</p> </b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">La muerte celular programada o apoptosis juega un papel  importante en la homeostasis celular y la remodelación tisular, particularmente  en el desarrollo placentario. De forma importante, la degeneración placentaria  observada en las preeclámpticas puede ser debida a apoptosis no programada del  trofoblasto. La remodelación de las arterias espirales asociada al embarazo es  mediada por el citotrofoblasto invasor. Sin embargo, si este trofoblasto tiene  una alta tasa de apoptosis, esta transformación defectuosa de las arterias  espirales puede resultar en isquemia local, trombosis e infartos. Las causas  exactas del aumento de la apoptosis en la preeclampsia aún son desconocidas. De  esta forma el aumento de la apoptosis en el sinciciotrofoblasto puede  incrementar la cantidad de restos de tejido, conocidos como nudos sinciciales,  que escapan hacia la circulación materna y generan una exagerada activación  endotelial sistémica (119). Se ha propuesto que los nudos sinciciales que son  liberados por la placenta cada vez en mayor número, pasan a la circulación  materna y son la causa de la activación endotelial sistémica observada en la  preeclampsia (96). Estos restos de trofoblasto pueden, <i>in vitro</i>, activar  las fuentes maternas de FNT &#945; e IL-12 de los monocitos, que dispara aún más la  respuesta inmune sistémica hacia una marcada inflamación, en vez de la  reactividad inmune innata normal que los nudos sinciciales generalmente provocan  durante el embarazo normal. La razón para esta fuerte apoptosis es desconocida,  pero se ha demostrado que las citokinas inflamatorias son capaces de activar los  genes Fas/FasL, mientras que las citokinas antiinflamatorias protegen al  trofoblasto en contra de la apoptosis inducida por los genes.</p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Radicales libres</p> </b>     <p align="justify">Otros mediadores de inflamación que también son importantes  en la patogénesis de la preeclampsia incluyen las especies reactivas de oxígeno,  en particular los aniones superóxido. Estos agentes están incrementados en la  preeclampsia, mientras que el equilibrio de antioxidantes (vitamina E, ácido  ascórbico, glutation peroxidasa, catalasa/mutasa de superóxido y ceruloplasmina)  está alterado. Los antioxidantes se producen en varias células, también en las  células del trofoblasto y los leucocitos, para protegerlos de los radicales  libres como parte de la homeostasis y el envejecimiento. Los radicales libres y  los peróxidos lipídicos están aumentados en la preeclampsia y son capaces de  estimular la activación endotelial sistémica, incluyendo el consumo de  plaquetas, alteración de la relación tromboxano/prostaciclina, aumento de la  producción de FNT &#945; y la activación de la cascada de la coagulación (120,121).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Durante el embarazo normal, se ha detectado un aumento de los  antioxidantes en la sangre mientras aumenta la edad de la gestación. Sin  embargo, si la inflamación es muy fuerte o si la producción de antioxidantes es  baja, la condición predominante inevitablemente favorece a las moléculas  oxidativas. Éste es el caso en la preeclampsia, donde los radicales libres están  presentes en concentraciones significativamente más altas que durante el  embarazo normal (121). En el síndrome HELLP (hemólisis, enzimas hepáticas  elevadas y trombocitopenia), la hemólisis del eritrocito puede ocurrir debido al  alto grado de oxidación del glutation, lo cual causa daño celular. Como  consecuencia, se ha sugerido el tratamiento con inhibidores de la ciclooxigenasa  para bloquear el estrés oxidativo sobre el eritrocito, al igual que suplementos  nutricionales con antioxidantes (vitamina E y C) para reducir la incidencia de  preeclampsia en embarazos de alto riesgo (121).</p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Sustancias tóxicas</p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Son varias las sustancias que escapan de la placenta  &quot;enferma&quot; a la circulación general y que alteran cada órgano del cuerpo humano.  Se han sugerido muchas las causas, aunque no se ha logrado alcanzar un acuerdo  (9,94-96,101,105,111,119,121).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Con relación a las citokinas como potencial herramienta  diagnostica, se ha medido sus concentraciones en preeclámpticas y embarazadas  normales. En las preeclámpticas, se observó un aumento de la reactividad inmune  sistémica innata con aumento de las concentraciones de FNT &#945;, IL-6 e IL-8.  Cuando se estimula las células mononucleares en sangre periférica con antígenos  paternos (específicos del feto) o antígenos derivados de las proteínas de <i> Mycobacterium tuberculosis </i>se encontraron concentraciones similares de IL-4,  IL-10, IL-12 e IFN &#945; en las preeclámpticas y embarazadas normales. Esto no  excluye que las alteraciones de las citokinas locales en la placenta sean  compatibles con actividad inflamatoria. Sin embargo, los resultados apoyan el  concepto que la preeclampsia es un fenómeno inflamatorio (9,93-95,119) y es  mucho más complejo que la alteración del sistema Th1 (115).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">En conclusión, se cree que la respuesta del SI juega un papel  clave en la preeclampsia: al principio del embarazo restringiendo la invasión  trofoblástica a través de la interacción del complejo de histocompatibilidad  materno y las células NK deciduales, y al final por la interacción del  sinciciotrofoblasto y las células NK maternas para estimular una intensa  respuesta inflamatoria materna que caracteriza el desorden. Sin embargo, muchos  de los detalles de los mecanismos involucrados aún son desconocidos.</p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY">REFERENCIAS </p> </b></font><font SIZE="2">     <!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">1. Dekker G. The partner´s role in the  etiology of preeclampsia. J Reprod Immunol. 2002;57:203-215. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090426&pid=S0048-7732200900020000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">2. Ayuk P, Matijevic R. Placental  ischaemia is a consequence rather than a cause of pre-eclampsia. Med Hypotheses.  2006;67:792-795. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090427&pid=S0048-7732200900020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">3. Stepan H, Faber R, Dornhöfer N,  Huppertz B, Robitzki A, Walther T. New insights into the biology of preeclampsia.  Biol Reprod. 2006;74:772-776. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090428&pid=S0048-7732200900020000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">4. Walker J. Pre-eclampsia. Lancet.  2000;356:1260-</font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">1265. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090429&pid=S0048-7732200900020000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">5. Roberts J, Redman C. Pre-eclampsia:  More than pregnancy-induced hypertension. Lancet. 1993; 341:1447-1451. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090430&pid=S0048-7732200900020000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">6. Sargent I, Borzychowski A, Redman C.  Inmunoregulation in normal pregnancy and pre-eclampsia: an overview. Reprod  Biomed Online. 2006;13:680-686. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090431&pid=S0048-7732200900020000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">7. Le Bouteiller P, Piccinni M. Human NK  cells in pregnant uterus: Why there? Am J Reprod Immunol. </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">2008;59:401-406. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090432&pid=S0048-7732200900020000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">8. Briceño-Pérez C, Briceño-Sanabria L.  Conducta obstétrica basada en evidencias. Preeclampsia severa: ¿manejo agresivo  o expectante? Ginecol Obstet Méx. 2007;75:95-103. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090433&pid=S0048-7732200900020000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">9. Hayman R, Brockelsby J, Kenny L,  Baker P. Preeclampsia: The endothelium, circulating factor(s) and vascular  endothelial growth factor. J Soc Gynecol Investig. 1999;6:3-10. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090434&pid=S0048-7732200900020000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">10. Briceño-Pérez C, Briceño-Sanabria L.  Conducta obstétrica basada en evidencias. Preeclampsia leve: manejo expectante  ¿hospitalario o ambulatorio? Ginecol Obstet Mex. 2006;74:537-545. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090435&pid=S0048-7732200900020000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">11. Teppa A, Terán J. Factores de riesgo  asociados con la preeclampsia. Rev Obstet Ginecol Venez. </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">2001;61:49-56. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090436&pid=S0048-7732200900020000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">12. Lyall F, Simpson H, Bulmer J, Barber  A, Robson S. Transforming growth factor- expression in human placenta and  placental bed in third trimester normal pregnancy, preeclampsia, and fetal  growth restriction. Am J Pathol. 2001;159:1827-1838. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090437&pid=S0048-7732200900020000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">13. González A, Ulloa-Galván G, Alpuche  G, Romero Arauz J. Risk factors for preeclampsia. Multivariate analysis. Ginecol  Obstet Méx. 2000;68:357-362. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090438&pid=S0048-7732200900020000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">14. Saito S, Takeda Y, Sakai M,  Nakabayahi M, Hayakawa S. The incidence of pre-eclampsia among couples  consisting of Japanese women and Caucasian men. J Reprod Immunol. 2006;70:93-98. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090439&pid=S0048-7732200900020000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana">15. Trogstad L, Eskild A, Magnus P,  Samuelsen S, Nesheim B. Changing paternity and time since last pregnancy; the  impact on pre-eclampsia risk. A study of 547 238 women with and without previous  pre-eclampsia. Int J Epidemiol. 2001;30:1317-1322.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090440&pid=S0048-7732200900020000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">16. Li D, Wi S. Changing paternity and  the risk of preeclampsia/eclampsia in the subsequent pregnancy. Am J Epidemiol.  2000;151:57-62. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090441&pid=S0048-7732200900020000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">17. Lie R, Rasmussen S, Brunborg H,  Gjessing H, Lie-Nielsen E, Irgens L. Fetal and maternal contributions to risk of  pre-eclampsia: Population based study. Br Med J. 1998;316:1343-1347. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090442&pid=S0048-7732200900020000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">18. Saftlas A, Levine R, Klebanoff M,  Martz K, Ewell M, Morris C, et al. Abortion, changed paternity, and risk of  preeclampsia in nulliparous women. Am J Epidemiol. 2003;157:1108-1114. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090443&pid=S0048-7732200900020000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">19. Deen M, Ruurda L, Wang J, Dekker G.  Risk factors for preeclampsia in multiparous women: Primipaternity versus the  birth interval hypothesis. J Matern Fetal Neonatal Med. 2006;19:79-84. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090444&pid=S0048-7732200900020000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">20. Zhang J. Partner change, birth  interval and risk of pre-eclampsia: A paradoxical triangle. Paediatr Perinat  Epidemiol. 2007;21:31-35. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090445&pid=S0048-7732200900020000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">21. Skjaerven R, Wilcox A, Lie R. The  interval between pregnancies and the risk of preeclampsia. N Engl J Med.  2002;346:33-38. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090446&pid=S0048-7732200900020000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">22. Hjartardottir S, Leifsson B,  Geirsson R, Steinthorsdottir V. Paternity change and the recurrence risk in  familial hypertensive disorder in pregnancy. Hypertens Pregnancy.  2004;23:219-225. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090447&pid=S0048-7732200900020000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">23. Einarsson J, Sangi-Haghpeykar H,  Gardner M. Sperm exposure and development of preeclampsia. Am J Obstet Gynecol.  2003;188:1241-1243. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090448&pid=S0048-7732200900020000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">24. Malinowski A, Szpakowski M,  Tchórzewski H, Zeman K, Oszukowski P, Podciechowski L. Essential  edema-proteinuria-hypertension (EPH) gestosis and gestosis superimposing pre-existing  renal disease: Comparison of cellular immunity parameters. Arch Immunol Ther Exp  (Warsz). 1994;42:387-391. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090449&pid=S0048-7732200900020000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">25. Verwoerd G, Hall D, Grové D, Maritz  J, Odendaal H. Primipaternity and duration of exposure to sperm antigens as risk  factors for pre-eclampsia. Int J Gynaecol Obstet. 2002;78:121-126. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090450&pid=S0048-7732200900020000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">26. Robillard P, Dekker G, Hulsey T.  Primipaternities in families: is the incidence of pregnancy-induced hypertensive  disorders in multigravidas an anthropological marker of reproduction. Austr NZ J  Obstet Gynecol. 1998;38:284-287. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090451&pid=S0048-7732200900020000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">27. Dekker G, Robillard P, Hulsey T.  Immune maladaptation in the etiology of preeclampsia: A review of corroborative  epidemiologic studies. Obstet Gynecol Surv. 1998;53:377-382. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090452&pid=S0048-7732200900020000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">28. Allen V, Wilson R, Cheung A.  Pregnancy outcomes after assisted reproductive technology. J Obstet Gynaecol  Can. 2006;28:220-250. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090453&pid=S0048-7732200900020000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">29. Need J, Bell B, Meffin E, Jones W.  Pre-eclampsia in pregnancies from donor inseminations. J Reprod Immunol.  1983;5:329-338. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090454&pid=S0048-7732200900020000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">30. Wang J, Knottnerus A, Schuit G,  Norman R, Chan A, Dekker G. Surgically obtained sperm, and risk of gestational  hypertension and pre-eclampsia. Lancet. 2002;359:673-674. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090455&pid=S0048-7732200900020000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">31. Abdalla H, Billett A, Kan A, Baig S,  Wren M, Korea L, et al. Obstetric outcome in 232 ovum donation pregnancies. Br J  Obstet Gynaecol. 1998;105:332-337. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090456&pid=S0048-7732200900020000500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">32. Boks D, Braat D. Pregnancy following  oocyte donation. Ned Tijdschr Geneeskd. 1997;141:1641-1643.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090457&pid=S0048-7732200900020000500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">33. Salha O, Sharma V, Dada T, Nugent D,  Rutherford A, Tomlinson A, et al. The influence of donated gametes on the  incidence of hypertensive disorders of pregnancy. Hum Reprod. 1999;14:2268-2273. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090458&pid=S0048-7732200900020000500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">34. Serhal P, Craft I. Oocyte donation  in 61 patients. </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">Lancet.  1989;1:1185-1187. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090459&pid=S0048-7732200900020000500034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">35. Ochsenkühn R, Strowitzki T, Gurtner  M, Strauss A, Schulze A, Hepp H, et al. Pregnancy complications, obstetric risks,  and neonatal outcome in singleton and twin pregnancies after GIFT and IVF. Arch  Gynecol Obstet. 2003;268:256-261. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090460&pid=S0048-7732200900020000500035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">36. Thornton J, Macdonald A. Twin  mothers, pregnancy hypertension and pre-eclampsia. Br J Obstet Gynaecol. </font> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">1999;106:570-575. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090461&pid=S0048-7732200900020000500036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">37. Cincotta R, Brennecke S. Family  history of pre-eclampsia as a predictor for pre-eclampsia in primigravidas. Int  J Gynaecol Obstet. 1998;60:23-27. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090462&pid=S0048-7732200900020000500037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">38. Sutherland A, Cooper D, Howie P,  Liston W, MacGillivray I. The incidence of severe pre-eclampsia amongst mothers  and mothers-in-law of pre-eclamptics and controls. Br J Obstet Gynaecol. </font> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">1981;88:785-791. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090463&pid=S0048-7732200900020000500038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">39. Esplin M, Fausett M, Fraser A,  Kerber R, Mineau G, Carrillo J, et al. Paternal and maternal components of the  predisposition to preeclampsia. N Engl J Med. 2001;344:867-872. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090464&pid=S0048-7732200900020000500039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">40. Treloar S, Cooper D, Brennecke S,  Grehan M, Martin N. An Australian twin study of the genetic basis of  preeclampsia and eclampsia. Am J Obstet Gynecol. 2001;184:374-381. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090465&pid=S0048-7732200900020000500040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">41. Knox K, Baker J. Genome-wide  expression profiling of placentas in the p57Kip2 model of pre-eclampsia. Mol Hum  Reprod. 2007;13:251-263. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090466&pid=S0048-7732200900020000500041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">42. Redman C, Sargent I. Pre-eclampsia,  the placenta and the maternal systemic inflammatory response: A review.  Placenta. 2003;24(Suppl):21-27. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090467&pid=S0048-7732200900020000500042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">43. Bischof P, Campana A. A model for  implantation of the human blastocyst and early placentation. Hum Reprod Update.  1996;2/3:262-270. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090468&pid=S0048-7732200900020000500043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">44. Zhou Y, Fisher S, Janatpour M,  Genbacev O, Dejana E, Wheelock M, et al. Human cytotrophoblast adopt a vascular  phenotype as they differentiate. A strategy for successful endovascular invasion?  J Clin Invest 1997;99:2139-2151. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090469&pid=S0048-7732200900020000500044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">45. Pijnenborg R, Vercruysse L, Hanssens  M. Fetal-maternal conflict, trophoblast invasion, preeclampsia, and the red  queen. Hypertens Pregnancy. 2008;27:183-196. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090470&pid=S0048-7732200900020000500045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">46. Huppertz B. The  feto-maternal interface: Setting </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">the  stage for potential immune interactions. Semin Immunopathol. 2007;29:83-94. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090471&pid=S0048-7732200900020000500046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">47. King A, Allan D, Bowen M, Powis S,  Joseph S, Verma S, et al. HLA-E is expressed on trophoblast and interacts with  CD94/NKG2 receptors on decidual NK cells. Eur J Immunol. 2000;30:1623-1631. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090472&pid=S0048-7732200900020000500047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">48. Moffett-King A. Natural killer cells  and pregnancy. Nature Rev Immunol. 2002;2:656-663. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090473&pid=S0048-7732200900020000500048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">49. Lin A, Yan W, Dai M, Chen X, Li B,  Chen B, et al. Maternal human leukocyte antigen-G polymorphism is not associated  with pre-eclampsia in a Chinese Han population. Tissue Antigens.  2006;68:311-316. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090474&pid=S0048-7732200900020000500049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">50. O’Brien M, Dausset J, Carosella E,  Moreau P. Analysis of the role of HLA-G in preeclampsia. Hum Immunol.  2000;61:1126-1131. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090475&pid=S0048-7732200900020000500050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">51. Doherty V, Rush A, Brennecke S,  Moses E. The -56T HLA-G promoter polymorphism is not associated with pre-eclampsia/eclampsia  in Australian and New Zealand women. Hypertens Pregnancy. 2006;25:63-71. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090476&pid=S0048-7732200900020000500051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">52. Witt C, Whiteway J, Warren H, Barden  A, Rogers M, Martin A, et al. Alleles of the KIR2DL4 receptor and their lack of  association with pre-eclampsia. Eur J Immunol. 2002;32:18-29. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090477&pid=S0048-7732200900020000500052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">53. King A, Burrows T, Hiby S, Bowen J,  Joseph S, Verma S, et al. Surface expression of HLA-C antigen by human  extravillous trophoblast. Placenta. 2000;21:376-387. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090478&pid=S0048-7732200900020000500053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">54. Yao Y, Barlow D, Sargent I.  Differential expression of alternatively spliced transcripts of HLA-G in human  preimplantation embryos and inner cell masses. J Immunol. 2005;175:8379-8385. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090479&pid=S0048-7732200900020000500054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">55. Colonna M, Spies T, Strominger J,  Ciccone E, Moretta A, Moretta L, et al. Alloantigen recognition by two human  natural killer cell clones is associated with HLA-C or a closely linked gene.  Proc Natl Acad Sci USA. 1992;89:7983-7985. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090480&pid=S0048-7732200900020000500055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">56. Yu J, Heller G, Chewning J, Kim S,  Yokoyama W, Hsu K. Hierarchy of the human natural killer cell response is  determined by class and quantity of inhibitory receptors for self-HLA-B and  HLA-C ligands. J Immunol. 2007;179:5977-5989. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090481&pid=S0048-7732200900020000500056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">57. Lanier L. NK cell receptors. Ann Rev  Immunol. 1998;16:359-393. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090482&pid=S0048-7732200900020000500057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">58. Vilches C, Parham P. KIR: diverse,  rapidly evolving receptors of innate and adaptive immunity. Ann Rev </font> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">Immunol. 2002;20:217-251. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090483&pid=S0048-7732200900020000500058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">59. Trowsdale J. Genetic and functional  relationships between MHC and NK receptor genes. Immunity. 2001;15:363-374. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090484&pid=S0048-7732200900020000500059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">60. Thomas R, Yamada E, Alter G, Martin  M, Bashirova A, Norman P, et al. Novel KIR3DL1 alleles and their expression  levels on NK cells: Convergent evolution of KIR3DL1 phenotype variation? J  Immunol. 2008;180:6743-6750. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090485&pid=S0048-7732200900020000500060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">61. Yawata M, Yawata N, Abi-Rached L,  Parham P. Variation within the human killer cell immunoglobulin-like receptor  (KIR) gene family. Criti Rev Immunol. 2002;22:463-482. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090486&pid=S0048-7732200900020000500061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">62. Martin M, Nelson G, Lee J, Pellett  F, Gao X, Wade J, et al. Cutting edge: Susceptibility to psoriatic arthritis:  Influence of activating killer Ig-like receptor genes in the absence of specific  HLA-C alleles. J Immunol. </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2"> 2002;169:2818-2822. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090487&pid=S0048-7732200900020000500062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">63. Colonna M, Brooks E, Falco M,  Ferrara G, Strominger J. Generation of allospecific natural killer cells by  stimulation across a polymorphism of HLA-C. Science. 1993;260:1121-1124. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090488&pid=S0048-7732200900020000500063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">64. Beelen D, Ottinger H, Ferencik S,  Elmaagacli A, Peceny R, Trenschel R, et al. Genotypic inhibitory killer  immunoglobulin-like receptor ligand incompatibility enhances the long-term  antileukemic effect of unmodified allogeneic hematopoietic stem cell  transplantation in patients with myeloid leukemias. Blood. 2005;105:2594-2600. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090489&pid=S0048-7732200900020000500064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">65. Karre K. Immunology. A perfect  mismatch. Science. 2002;295:2029-2031. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090490&pid=S0048-7732200900020000500065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">66. Verma S, King A, Loke Y. Expression  of killer-cell inhibitory receptors on human uterine NK cells. Eur J Immunol.  1997;27:979-983. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090491&pid=S0048-7732200900020000500066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">67. Moffett A, Hiby S. How does the  maternal immune system contribute to the development of pre-eclampsia? Placenta.  2007;28(Suppl):51-56.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090492&pid=S0048-7732200900020000500067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">68. Cook M, Moss P, Briggs D. The  distribution of 13 killer-cell immunoglobulin-like receptor loci in UK blood  donors from three ethnic groups. Eur J Immunogen. 2003;30:213-221. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090493&pid=S0048-7732200900020000500068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">69. Alderman B, Sperling R, Daling J. An  epidemiological study of the immunogenetic aetiology of pre-eclampsia. Br Med J.  1986;292:372-374. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090494&pid=S0048-7732200900020000500069&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">70. Moffett A, Loke Y. Immunology of  placentation in eutherian mammals. Nat Rev Immunol. </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">2006;6:584-594. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090495&pid=S0048-7732200900020000500070&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">71. Reiner S. Development in motion:  Helper T cells at work. Cell. 2007;129:33-36. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090496&pid=S0048-7732200900020000500071&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">72. Molina R, Romero T, Ruíz A, Heredia  W, Atencio R, Taborda J. Interleucina-4 en el suero de embarazadas normales y  preeclámpticas. Rev Obstet Ginecol Venez. </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">2000;60:77-80. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090497&pid=S0048-7732200900020000500072&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">73. Miyaura H, Iwata M. Direct and  indirect inhibition of Th1 development by progesterone and glucocorticoids. J  Immunol. 2002;168:1087-1094. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090498&pid=S0048-7732200900020000500073&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">74. Piccinni M, Giudizi M, Biagiotti R,  Beloni L, Giannarini L, Sampognaro S, et al. Progesterone favors the development  of human T helper cells producing Th2-type cytokines and promotes both IL-4  production and membrane CD30 expression in established Th1 cell clones. J  Immunol. 1995;155:128-133. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090499&pid=S0048-7732200900020000500074&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">75. Krishnan L, Guilbert L, Wegmann T,  Belosevic M, Mosmann T. T helper 1 response against Leishmania major in pregnant  C57BL/6 mice increases implantation failure and fetal resorptions. Correlation  with increased IFN-gamma and TNF and reduced IL-10 production by placental cells.  J Immunol. 1996;156:653-662. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090500&pid=S0048-7732200900020000500075&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">76. Krishnan L, Guilbert L,  Russell A, Wegmann T, </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">Mosmann T,  Belosevic M. Pregnancy impairs resistance of C57BL/6 to Leishmania major  infection and causes decreased antigen-specific IFN-gamma response and increased  production of T helper 2 cytokines. J Immunol. 1996;156:644-652. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090501&pid=S0048-7732200900020000500076&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">77. Kim S, Liva S, Dalal M, Verity M,  Voskuhl R. Estriol ameliorates autoimmune demyelinating disease: Implications  for multiple sclerosis. Neurology. 1999;52:1230-1238. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090502&pid=S0048-7732200900020000500077&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">78. Cutolo M, Capellino S, Sulli A,  Serioli B, Secchi M, Villaggio B, et al. Estrogens and autoimmune diseases. Ann  N Y Acad Sci. 2006;1089:538-547. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090503&pid=S0048-7732200900020000500078&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">79. Fallon P, Jolin H, Smith P, Emson C,  Townsend M, Fallon R, et al. IL-4 induces characteristic Th2 responses even in  the combined absence of IL-5, IL-9, and IL-13. Immunity. 2002;17:7-17. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090504&pid=S0048-7732200900020000500079&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">80. Nan C, Lei Z, Zhao Z, Shi L, Ouyang  Y, Song X, et al. Increased Th1/Th2 (IFN-gamma/IL-4) Cytokine mRNA ratio of rat  embryos in the pregnant mouse uterus. J Reprod Dev. 2007;53:219-228. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090505&pid=S0048-7732200900020000500080&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">81. Swain S. IL-4 dictates T-cell  differentiation. Res Immunol. 1993;144:616-620. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090506&pid=S0048-7732200900020000500081&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">82. Holmes V, Wallace J, Gilmore W, Mc  Faul P, Alexander H. Plasma levels of the immunomodulatory cytokine  interleukin-10 during normal human pregnancy: A longitudinal study. Cytokine.  2003;21:265-269. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090507&pid=S0048-7732200900020000500082&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">83. Suzuki S, Kuwajima T, Yoneyama Y,  Sawa R, Araki T. Maternal peripheral T-helper 1-type and T-helper 2-type  immunity in non preeclamptic twin pregnancies. Gynecol Obstet Invest.  2002;53:140-143. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090508&pid=S0048-7732200900020000500083&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">84. Sacks G, Redman C, Sargent I.  Monocytes are primed to produce the Th1 type cytokine IL-12 in normal human  pregnancy: An intracellular flow cytometric analysis of peripheral blood  mononuclear cells. Clin Exp Immunol. 2003;131:490-497. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090509&pid=S0048-7732200900020000500084&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">85. Darmochwal-Kolarz D, Rolinski J,  Leszczynska-Goarzelak B, Oleszczuk J. The expressions of intracellular cytokines  in the lymphocytes of preeclamptic patients. Am J Reprod Immunol.  2002;48:381-386. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090510&pid=S0048-7732200900020000500085&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">86. Rein D, Schondorf T, Gohring U,  Kurbacher C, Pinto I, Breidenbach M, et al. Cytokine expression in peripheral  blood lymphocytes indicates a switch to T(HELPER) cells in patients with  preeclampsia. J Reprod Immunol. 2002;54:133-142. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090511&pid=S0048-7732200900020000500086&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">87. Saito S, Umekage H, Sakamoto Y,  Sakai M, Tanebe K, Sasaki Y, et al. Increased T-helper-1-type immunity and  decreased T-helper-2-type immunity in patients with preeclampsia. Am J Reprod  Immunol. 1999;41:297-306. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090512&pid=S0048-7732200900020000500087&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">88. Yoneyama Y, Suzuki S, Sawa R,  Yoneyama K, Power G, Araki T. Relation between adenosine and T-helper 1/T-helper  2 imbalance in women with preeclampsia. Obstet Gynaecol. 2002;99:641-646. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090513&pid=S0048-7732200900020000500088&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">89. Game D, Lechler R. Pathways of  allorecognition: Implications for transplantation tolerance. Transpl </font> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">Immunol. 2002;10:101-108. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090514&pid=S0048-7732200900020000500089&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">90. Miyazaki S, Tsuda H, Sakai M, Hori  S, Sasaki Y, Futatani T, et al. Predominance of Th2-promoting dendritic cells in  early human pregnancy decidua. J Leukoc Biol. 2003;74:514-522. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090515&pid=S0048-7732200900020000500090&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">91. Mellor A, Munn D, Chandler P, Keskin  D, Johnson T, Marshall B, et al. Tryptophan catabolism and T cell responses. Adv  Exp Med Biol. 2003;527:27-35. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090516&pid=S0048-7732200900020000500091&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">92. Matthiesen L, Berg G, Ernerudh J,  Skogh T. Lymphocyte subsets and autoantibodies in pregnancies complicated by  placental disorders. Am J Reprod Immunol. 1995;33:31-39. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090517&pid=S0048-7732200900020000500092&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">93. Murphy S, Fast L, Sharma S. IL-10,  uterine NK cells, inflammation, and pregnancy. Am J Reprod Immunol. 2004;51:434. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090518&pid=S0048-7732200900020000500093&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">94. Saito S, Shiozaki A, Nakashima A,  Sakai M, Sasaki Y. The role of the immune system in preeclampsia. Mol Aspects  Med. 2007;28:192-209. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090519&pid=S0048-7732200900020000500094&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">95. Clark D, Chaouat G, Gorczynski R.  Thinking outside the box: Mechanisms of environmental selective pressures on the  outcome of the materno-fetal relationship. Am J Reprod Immunol. </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2">2002;47:275-282. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090520&pid=S0048-7732200900020000500095&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">96. Sargent I, Germain S, Sacks G, Kumar  S, Redman C. Trophoblast deportation and the maternal inflammatory response in  pre-eclampsia. J Reprod Immunol. 2003;59:153-160. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090521&pid=S0048-7732200900020000500096&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">97. Medzhitov R, Janeway C. Decoding the  patterns of self and nonself by the innate immune system. Science.  2002;296:298-300. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090522&pid=S0048-7732200900020000500097&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">98. Kärre K, Ljunggren H, Piontek G,  Kiessling R. Selective rejection of H-2-deficient lymphoma variants suggests  alternative immune defence strategy. 1986. J Immunol. 2005;174:6566-6569. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090523&pid=S0048-7732200900020000500098&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">99. Moffett A, Loke Y. The immunological  paradox of pregnancy: A reappraisal. Placenta. 2004;25:1-8.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090524&pid=S0048-7732200900020000500099&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">100. Nuñez J, Sanabria C, Romero T.  Determinación de las concentraciones séricas del factor de necrosis tumoral &#945; y  de sus receptores solubles en embarazadas normales y preeclámpticas. Invest Clín.  2001;42:171-181.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090525&pid=S0048-7732200900020000500100&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">101. Rein D, Breidenbach M, Hönscheid B,  Friebe-Hoffmann U, Engel H, Göhring U, et al. Preeclamptic women are deficient  of interleukin-10 as assessed by cytokine release of trophoblast cells in vitro.  Cytokine. 2003;23:119-125.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090526&pid=S0048-7732200900020000500101&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">102. Aure G, Lares M, Obregón O, Brito  S. Evaluación de molécula-1 de adhesión vascular como indicador de activación  endotelial en preeclampsia en la semana 20 de gestación. Rev Fac Med (Caracas). </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">2005;28:162-168.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090527&pid=S0048-7732200900020000500102&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">103. Molina R, Romero T, Bermúdez I,  Flores J, Fuenmayor J, Núñez J, et al. Factor de necrosis tumoral-&#945; en el suero  de embarazadas normales y preeclámpticas. Gac Méd Caracas. 2001;109:526-531.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090528&pid=S0048-7732200900020000500103&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">104. Molina R, Romero T, Ruiz A,  González E, Taborda J, Estévez J. Concentraciones séricas de factor de necrosis  tumoral en el embarazo normal. Rev Obstet </font></font> <font FACE="Verdana" size="2">Ginecol Venez. 1999;59:167-171.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090529&pid=S0048-7732200900020000500104&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">105. Anim-Nyame N, Gamble J, Sooranna S, Johnson M, Steer P.  Microvascular permeability is related to </font><font SIZE="2"> <font face="Verdana">circulating levels of tumour necrosis factor-alpha in pre-eclampsia.  Cardiovasc Res. 2003;58:162-169.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090530&pid=S0048-7732200900020000500105&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">106. Nuñez J, Sanabria C, Romero T,  Núñez L, Montiel I, Boscán F, et al. Óxido nítrico, malondialdehído, perfil  lipídico, factor de necrosis tumoral &#945; y sus receptores solubles en mujeres no  embarazadas, gestantes normales y preeclámpticas. Gac Med Caracas.  2001;109:352-360. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090531&pid=S0048-7732200900020000500106&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">107. Ruiz A, Romero T, Molina R,  Gonzalez E, Taborda J, Estévez J. Concentraciones séricas de interferón &#947; en  embarazadas normales. Rev Obstet Ginecol Venez. 1999;59:173-175.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090532&pid=S0048-7732200900020000500107&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">108. Ashkar A, Di-Santo J, Croy B.  Interferon-gamma contributes to initiation of uterine vascular modification,  decidual integrity, and uterine natural killer cell maturation during normal  murine pregnancy. J Exp Med. 2001;192:259-270.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090533&pid=S0048-7732200900020000500108&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">109. Ruiz A, Romero T, Molina R, Heredia  W, Atencio R, Montero M. Interferón &#947; en el suero de pacientes con preeclampsia.  Rev Obstet Ginecol Venez. </font></font><font FACE="Verdana" size="2"> 2000;60:161-164.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090534&pid=S0048-7732200900020000500109&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">110. Plevyak M, Hanna N, Mayer S, Murphy S, Pinar H, Fast L,  et al. Deficiency of decidual IL-10 in first trimester missed abortion: A lack  of correlation with the decidual immune cell profile. Am J Reprod Immunol.  2002;47:242-250.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090535&pid=S0048-7732200900020000500110&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">111. Hennessy A, Painter D, Orange S,  Horvath J. Placental tissue interleukin-10 receptor distribution in pre-eclampsia.  Am J Reprod Immunol. 2003;49:377-381.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090536&pid=S0048-7732200900020000500111&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">112. Romero T, Ruiz A, Molina R,  González E, Taborda J, Estévez J. Concentraciones séricas de interleucina-10 en  embarazadas normales. Rev Obstet Ginecol Venez. </font></font> <font FACE="Verdana" size="2">1999;59:177-179.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090537&pid=S0048-7732200900020000500112&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">113. Romero T, Ruiz A, Molina R, Heredia W, Atencio R.  Interleucina 10 sérica en preeclampsia. Rev Obstet Ginecol Venez.  2000;60:165-167.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090538&pid=S0048-7732200900020000500113&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">114. Roth I, Fisher S. IL-10 is an  autocrine inhibitor of human placental cytotrophoblast MMP-9 production and  invasion. Dev Biol. 1999;205:194-204.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090539&pid=S0048-7732200900020000500114&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">115. Chaouat G, Ledee-bataille N,  Zourbas S, Dubanchet S, Sandra O, Martal J, et al. Implantation: Can  immunological parameters of implantation failure be of interest for pre-eclampsia?  J Reprod Immunol. 2003;59:205-217.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090540&pid=S0048-7732200900020000500115&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">116. Molina R, Romero T, Ruiz A.  Citocinas en la fisiopatología de la preeclampsia. Gac Méd Caracas. </font> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">1999;107:505-516.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090541&pid=S0048-7732200900020000500116&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">117. Qiu C, Saito S, Sakai M, Ogawa K,  Nagata K, Williams M. Plasma granulysin concentrations and preeclampsia risk.  Clin Biochem. 2006;39:1016-1021.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090542&pid=S0048-7732200900020000500117&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">118. Madazli R, Aydin S, Uludag S,  Vildan O, Tolun N. Maternal plasma levels of cytokines in normal and  preeclamptic pregnancies and their relationship with diastolic blood pressure  and fibronectin levels. Acta Obstet Gynecol Scand. 2003;82:797-802.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090543&pid=S0048-7732200900020000500118&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">119. Neale D, Demasio K, Illuzi J,  Chaiworapongsa T, Romero R, Mor G. Maternal serum of women with pre-eclampsia  reduces trophoblast cell viability: Evidence for an increased sensitivity to Fas-  mediated apoptosis. J Maternal Fetal Neonatal Med. 2003;13:39-44.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090544&pid=S0048-7732200900020000500119&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">120. Reyna E, Prieto M, Torres M, Reyna  N, Mejía J. Peroxidación lipídica en embarazos con preeclampsia y diabetes. Rev  Obstet Ginecol Venez. 2002;62:93-96.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090545&pid=S0048-7732200900020000500120&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">121. Rusterholz C, Hahn S,  Holzgreve W. Role of placentally produced inflammatory and regulatory cytokines  in pregnancy and the etiology of preeclampsia. Semin Immunopathol.  2007;29:151-162.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2090546&pid=S0048-7732200900020000500121&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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