<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0048-7732</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de Obstetricia y Ginecología de Venezuela]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Obstet Ginecol Venez]]></abbrev-journal-title>
<issn>0048-7732</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Venezuela]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0048-77322012000300001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Deben conservarse los ovarios sanos durante las histerectomías por procesos benignos del útero después de la menopausia?]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez Armas]]></surname>
<given-names><![CDATA[Otto]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<volume>72</volume>
<numero>3</numero>
<fpage>143</fpage>
<lpage>144</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0048-77322012000300001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0048-77322012000300001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0048-77322012000300001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="center"><b>¿Deben conservarse los ovarios sanos durante las  histerectomías por procesos benignos del útero después de la menopausia?</b></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="center"><b>Dr. Otto Rodríguez Armas</b></p>     <p align="justify">Miembro del Consejo Consultivo de la SOGV, Caracas,  Venezuela.</p> </font>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este es un tema que se ha  debatido mucho a través del tiempo sin haberse llegado todavía a una conclusión.  La ooforectomía bilateral profiláctica (OBP) se ha recomendado con frecuencia  durante las histerectomías por procesos benignos del útero. La edad óptima para  hacerlo y prevenir cánceres del ovario y de la mama no ha sido determinada aún.  Hay ginecólogos, cirujanos y oncólogos que en forma sistemática los extraen  después de la menopausia. Su argumento es doble: la posible, aunque remota,  transformación maligna de los ovarios (0,3 %), en la cual no existe la  prevención y la de la mama así como el hecho de haber llegado al final de la  producción hormonal con la menopausia haciendo inútiles a estas gónadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En EE.UU se presentan alrededor  de 25 mil casos nuevos de cáncer de ovario cada año, la mayor parte en estadios  II y III, ocasionando 12.500 muertes femeninas por esta causa.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Aquellos cirujanos que  conservan los ovarios aducen todo lo contrario: la baja incidencia del cáncer de  dicha gonada, la posible producción hormonal por varios años más (sobre todo  andrógenos) y el aumento de enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y  enfermedades mentales incluyendo la enfermedad de Alzheimer.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por otro lado, hay que tomar en  cuenta también los deseos de la paciente de conservar o no sus ovarios ya que  asocian su pérdida al temor de alterar su feminidad y a disminuir o afectar  severamente la libido.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Parker y col. (1) usando el  análisis de Markov emplearon cuatro estrategias para lograr encontrar la edad  adecuada para remover los ovarios, la cual segun ellos, debe ser alrededor de  los 65 años. De acuerdo con ese estudio en las OBP practicadas antes de los 55  años habría un 8,58 % de mortalidad más temprana para los 80 años; hasta los 59  habría un 3,92.% de aumento de mortalidad pero despues de allí va decreciendo  hasta llegar a los 75 años.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Vitonis y col. (2) del Hospital  Brigham and Women’s de Boston desarrollaron un puntaje o score que pudiera  servir de guía a un cirujano a efectuar una OBP. Los factores de riesgo  encontrados por estos autores fueron: ser o tener ascendencia judía, uso menor  de un año de anticonceptivos orales, nuliparidad, no haber lactado, no haber  sido esterilizada, no haber padecido de endometriosis, ni de ovarios  poliquísticos, ni ser o haber sido obesas, ni de haber usado talco en la zona  vulvoperineal.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En las mujeres con 40 años o  más que tenían 0 a 1 punto en el puntaje el riesgo de tener cáncer de ovario fue  de 1,29 % mientras que las que tenían 5 puntos o más el riesgo era 6,6 %. Las  conclusiones del trabajo sobre 25 448 mujeres postmenopáusicas en edades  comprendidas entre 50 y 79 años en el estudio Women’s Health Initiative  Observational Group (3) fueron que la OBP disminuyó el cáncer de ovario, aunque  este fuera infrecuente, pero que no había efecto adverso sobre la salud  cardiovascular, fractura de cadera y mortalidad en general, haya habido o no  remoción de los ovarios.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Estos trabajos no mencionan ni  contemplan algunos factores muy importantes en la prevención de los cánceres del  ovario y mama, lesiones muy relacionadas entre sí. La presencia de los genes  mutantes BRACA 1 y 2 y el P53, así como una historia familiar que presente  elevada incidencia de esas lesiones malignas (algunos añaden el cáncer de colon  en el síndrome de Lynch) pueden influir en el cirujano para realizar una OBP en  la postmenopausia y algunas veces después de los 45 años. Determinarlos  contribuiría mucho a dilucidar esta interrogante: ante cualquier paciente con  esos genes mutantes o una historia familiar importante de esas lesiones malignas  se debe practicar una OBP en todas las histerectomías por procesos benignos del  útero aun con ovarios aparentemente sanos. Afortunadamente en Venezuela hoy  contamos con la posibilidad de determinar esos genes mutantes en un laboratorio  privado en Caracas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Un segundo aspecto, altamente  interesante en relación al mismo tema, es el papel que puedan tener las fimbrias  y el endosálpinx en la génesis de los cánceres serosos epiteliales del ovario y  el peritoneo particularmente en las mujeres que alberguen los genes mutantes  BRCA 1 y 2. Se piensa que la fimbria es la fuente de la mitad de esos cánceres a  partir de lesiones intraepiteliales de la mucosa tubárica (carcinoma  intraepitelial tubárico o CIT) ya que se han encontrado entre 48 % y 71 % de  esos cánceres con el CIT. De allí que hoy se comienza a recomendar la  salpingectomía bilateral profiláctica en las histerectomías por procesos  benignos del útero aun a expensas de la disminución del riego sanguíneo del  ovario por el arco de Waldeyer (4,5).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">De igual forma, en aquellos  casos de esterilización se prefiere practicar la salpingectomía o la  fimbriectomía en lugar de ligadura y sección de las trompas, por supuesto en  mujeres que presenten los genes mutantes BRACA 1 y 2.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">REFERENCIAS</font></b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">1. Parker WH, Broder MS, Liu Z,  Shoupe D, Farquhar C, Barek JS. Ovarian conservation at the time of hysterectomy  for benign disease. Obstet Gynecol. 2005;106(2):219-26.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2107352&pid=S0048-7732201200030000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">2. Vitonis AF, Titus-Ernstoff  L, Cramer DW. Assessing ovarian cancer risk when considering elective  oophorectomy at the time of hysterectomy. Obstet Gynecol. 2011;117(5):1042-50.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2107353&pid=S0048-7732201200030000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">3. Jacoby VL, Grady D,  Wactawski-Wende J, Manson JE, Allison MA, Kuppermann M, et al. Oophorectomy vs  ovarian conservation with hysterectomy: cardiovascular disease, hip fracture and  cancer in the Women’ s Health Inititive Observational study. Arch Intern Med  2011;171 (8):760-68.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2107354&pid=S0048-7732201200030000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">4. Novetsky AP, Boyd LR, Curtin  JP. Trends in bilateral oophorectomy at the time of hysterectomy for benign  disease. Obstet Gynecol 2011;118(6):1250-56.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2107355&pid=S0048-7732201200030000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">5. Dietl J, Wischhusen J,  Häusler SF. The postreproductive Fallopian tube: better removed ? Hum Reprod.  2011;26(11):2918-24.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2107356&pid=S0048-7732201200030000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Vacunación durante el  embarazo y el puerperio*</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Drs. Judith Toro Merlo, Rogelio  Pérez D’Gregorio, Freddy González Arias</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La administración de cualquier  agente químico, físico o biológico durante la gestación puede tener efectos no  deseados sobre la evolución normal del embarazo y sobre el produ cto de la  concepción. A esto no escapan las vacunas por lo que es necesario aclarar las  falsas concepciones que generan angustia tanto en los médicos como en la  población.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Partimos de la premisa de que  todas las mujeres en edad fértil deberían estar inmunizadas contra aquellas  enfermedades que pueden suponer un riesgo en el embarazo así como también otras  enfermedades que pueden poner en peligro su vida y que pueden ser prevenidas  mediante una inmunización. La decisión de vacunar a una embarazada se debe  considerar con base en:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">• El riesgo para la madre de la  infección que se quiere prevenir.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">• El riesgo para el feto y  posteriormente en su vida extrauterina, de la infección que contrae la madre  durante el embarazo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">• Los posibles riesgos y  efectos secundarios de la vacuna tanto para la madre como para el feto. Por  tanto, siempre debe tenerse presente que el beneficio de la vacunación durante  la gestación, debe ser superior a los posibles efectos secundarios maternos o  perinatales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El Centro para el Control y la  Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) señala que “el riesgo que  representa para un feto en desarrollo y crecimiento la vacunación de la madre  durante el embarazo es básicamente teórico” y esto se fundamenta en la  limitación que existe para realizar estudios en humanos en cuanto a este tema.</font></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify">Toro Merlo J, Fernández Bravo M, editoras. </p>     <p align="justify"><b>Tipos de vacunas</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Durante la gestación, se pueden utilizar vacunas elaboradas  con virus (vivos inactivados o muertos o atenuados), vacunas antibacterianas o  toxoides, puesto que no existen pruebas de riesgo alguno al recibirlas durante  este período.</p>     <p align="justify">En estos casos en concordancia con los principios que  señalamos anteriormente, el beneficio de vacunar a las embarazadas normalmente  sobrepasa el riesgo potencial cuando las probabilidades de exposición a una  enfermedad son elevadas, cuando la infección implicaría un riesgo para la madre  o para el feto y cuando es poco probable que la vacuna cause daño alguno.</p>     <p align="justify">Asimismo, sigue vigente la recomendación de no aplicar  vacunas de virus vivos durante la gestación, debido al riesgo teórico de  transmisión del virus presente en la vacuna al feto y obtener una respuesta  semejante a la producida por la enfermedad, la cual varía desde malformaciones  congénitas orgánicas o funcionales a la muerte del producto de la concepción.  Sin embargo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), tiene evidencias  documentadas del seguimiento realizado a todas las embarazadas vacunadas  inadvertidamente con la vacuna doble viral sarampión rubéola (S-R) de vivos  atenuados, durante la campaña 2005-2008 en América, en las que no se observaron  ni abortos, ni ningún efecto teratogénico en los niños. Por tanto, y con base en  estas experiencias, no se recomienda interrumpir el embarazo en estos casos.</p>     <p align="justify">Debemos enfatizar que independientemente de que se usen  vacunas con virus vivos inactivados, la vacunación de embarazadas debe decidirse  sobre la base de la valoración entre los riesgos y los beneficios, es decir, el  riesgo teórico de la vacunación comparado con los beneficios de la protección  que ofrece en circunstancias particulares.</p>     <p align="justify"><b>Momento de administrar las vacunas</b></p>     <p align="justify">Es recomendable administrar las vacunas en períodos de menos  sensibilidad del feto. En el período 0 a 15 días del embarazo que corresponde a  la blastogénesis, las células del producto son totipotenciales, por tanto  responden a la ley del todo o nada, es decir, se afecta totalmente y se produce  la interrupción del embarazo o este continúa sin afectación alguna.</p>     <p align="justify">Durante la gestación, se pueden utilizar vacunas elaboradas  con virus (vivos inactivados o muertos o atenuados), vacunas antibacterianas o  toxoides, puesto que no existen pruebas de riesgo alguno al recibirlas durante  este período.</p>     <p align="justify">En estos casos en concordancia con los principios que  señalamos anteriormente, el beneficio de vacunar a las embarazadas normalmente  sobrepasa el riesgo potencial cuando las probabilidades de exposición a una  enfermedad son elevadas, cuando la infección implicaría un riesgo para la madre  o para el feto y cuando es poco probable que la vacuna cause daño alguno.</p>     <p align="justify">Asimismo, sigue vigente la recomendación de no aplicar  vacunas de virus vivos durante la gestación, debido al riesgo teórico de  transmisión del virus presente en la vacuna al feto y obtener una respuesta  semejante a la producida por la enfermedad, la cual varía desde malformaciones  congénitas orgánicas o funcionales a la muerte del producto de la concepción.  Sin embargo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), tiene evidencias  documentadas del seguimiento realizado a todas las embarazadas vacunadas  inadvertidamente con la vacuna doble viral sarampión rubéola (S-R) de vivos  atenuados, durante la campaña 2005-2008 en América, en las que no se observaron  ni abortos, ni ningún efecto teratogénico en los niños. Por tanto, y con base en  estas experiencias, no se recomienda interrumpir el embarazo en estos casos.</p>     <p align="justify">Debemos enfatizar que independientemente de que se usen  vacunas con virus vivos inactivados, la vacunación de embarazadas debe decidirse  sobre la base de la valoración entre los riesgos y los beneficios, es decir, el  riesgo teórico de la vacunación comparado con los beneficios de la protección  que ofrece en circunstancias particulares.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>Momento de administrar las vacunas</b></p>     <p align="justify">Es recomendable administrar las vacunas en períodos de menos  sensibilidad del feto. En el período 0 a 15 días del embarazo que corresponde a  la blastogénesis, las células del producto son totipotenciales, por tanto  responden a la ley del todo o nada, es decir, se afecta totalmente y se produce  la interrupción del embarazo o este continúa sin afectación alguna.</p>     <p align="justify">Por el contrario, de 16 a 72 días del desarrollo, que es el  período de organogénesis, de mayor diferenciación celular se pueden producir  malformaciones congénitas mayores o menores. Por tanto, es aconsejable  administrar las vacunas en el segundo o tercer trimestre aun se trate de vacunas  con virus inactivados, antibacterianas o toxoides. En resumen y con base en lo  anterior es aconsejable aplicar las vacunas indicadas en el segundo o tercer  trimestre.</p>     <p align="justify"><b>Evaluaciones previas</b></p>     <p align="justify">El médico que controla el embarazo debe determinar antes de  decidir una vacunación:</p>     <p align="justify">1. Interrogar los antecedentes de vacunaciones, de ser  posible revisar la certificación de las vacunas recibidas. Una mujer en edad  fértil debe haber recibido vacunas contra poliomielitis, influenza, sarampión,  rubéola, varicela, neumococo, meningococo, parotiditis, tétanos y difteria.</p>     <p align="justify">2. Determinar la presencia de anticuerpos, principalmente  contra rubéola y antígeno de superficie de la hepatitis B, lo cual podría prever  conductas a posteriori.</p>     <p align="justify"><b>VACUNACIÓN DURANTE EL EMBARAZO</b></p>     <p align="justify"><b>Vacunas indicadas</b></p>     <p align="justify">Tétanos y difteria (Td). Se recomienda la administración de  rutina de los toxoides Td a las embarazadas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">• Las embarazadas previamente vacunadas que no han recibido  la vacuna Td en los últimos 10 años, deben recibir una dosis única de refuerzo.</p>     <p align="justify">• A las embarazadas que están parcialmente inmunizadas, es  decir, que no han completado su esquema de vacunación se les debe continuar el  esquema hasta completarlo.</p>     <p align="justify">• Las mujeres que no han sido inmunizadas, deben recibir dos  dosis del Td, separadas por 4 a 8 semanas, a partir del segundo trimestre.</p>     <p align="justify">Aunque no existen evidencias de que los toxoides tetánico y  diftérico sean teratogénicos, esperar hasta el segundo trimestre del embarazo  para administrarla es una precaución razonable que minimiza cualquier  preocupación en cuanto a la posibilidad teórica de tales reacciones. La tercera  dosis, se colocará, 6 a 12 meses después.</p>     <p align="justify">El toxoide Td se administra en forma intramuscular en el  deltoides. Pueden observarse efectos secundarios leves como cefalea, fiebre,  mialgias, letargo, vómitos, neuropatía periférica.</p>     <p align="justify">Administración segura si están indicadas</p>     <p align="justify">Influenza (Gripe)</p>     <p align="justify">Hepatitis A</p>     <p align="justify">Hepatitis B</p>     <p align="justify">Fiebre amarilla</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Meningococo</p>     <p align="justify">Neumococo</p> <b>     <p align="justify">Vacunas contraindicadas </p> </b><font SIZE="2">     <p align="justify">En este grupo están las vacunas con virus vivosatenuados. </p>     <p align="justify">• La tripe vírica formada por sarampión rubéola y </p>     <p align="justify">parotiditis (o MMR)</p>     <p align="justify">• Otras vacunas no recomendadas son BCG, varicela</p>     <p align="justify">y viruela (vaccinia).</p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font SIZE="2" FACE="Verdana">• </font>Poliomielitis  	(VIP)</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font SIZE="2" FACE="Verdana">• </font>Ántrax </p> 	    <p align="justify"><font SIZE="2" FACE="Verdana">• </font>Rabia </p> 	    <p align="justify"><font SIZE="2" FACE="Verdana">• </font>Encefalitis  	japonesa </p> 	    <p align="justify"><font SIZE="2" FACE="Verdana">• </font>Fiebre tifoidea 	</p> </blockquote> </font><b>     <p align="justify">VACUNACIÓN DURANTE El PUERPERIO Y LAC-TANCIA </p> </b><font SIZE="2">     <p align="justify">Debido a las limitaciones que hay para realizar vacunación  durante el embarazo, el puerperio ytodo el período de lactancia, constituye una  etapa apropiada para completar el esquema de vacunacionesde la mujer.</p>     <p align="justify">Anteriormente, se consideraba una contraindicación, pues se  pensaba que los componentes de lavacuna, podían transmitirse al recién nacido a  través de la leche, sin embargo, hoy se conoce que:</p>     <p align="justify">• Las vacunas inactivadas o a virus vivos atenuados,  administradas a las madres que lactan, no afectan la seguridad ni de la madre,  ni del niño.</p>     <p align="justify">• La lactancia materna no afecta negativamente la vacunación  ni constituye contraindicación para ninguna vacuna.</p> </font> </font>       ]]></body>
<back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Parker]]></surname>
<given-names><![CDATA[WH]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Broder]]></surname>
<given-names><![CDATA[MS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Liu]]></surname>
<given-names><![CDATA[Z]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shoupe]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Farquhar]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Barek]]></surname>
<given-names><![CDATA[JS]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Ovarian conservation at the time of hysterectomy for benign disease]]></article-title>
<source><![CDATA[Obstet Gynecol.]]></source>
<year>2005</year>
<volume>106</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>219-26</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vitonis]]></surname>
<given-names><![CDATA[AF]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Titus-Ernstoff]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cramer]]></surname>
<given-names><![CDATA[DW]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Assessing ovarian cancer risk when considering elective oophorectomy at the time of hysterectomy]]></article-title>
<source><![CDATA[Obstet Gynecol.]]></source>
<year>2011</year>
<volume>117</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>1042-50</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jacoby]]></surname>
<given-names><![CDATA[VL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Grady]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wactawski-Wende]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Manson]]></surname>
<given-names><![CDATA[JE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Allison]]></surname>
<given-names><![CDATA[MA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kuppermann]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Oophorectomy vs ovarian conservation with hysterectomy: cardiovascular disease, hip fracture and cancer in the Women’ s Health Inititive Observational study]]></article-title>
<source><![CDATA[Arch Intern Med]]></source>
<year>2011</year>
<volume>171</volume>
<numero>8</numero>
<issue>8</issue>
<page-range>760-68</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Novetsky]]></surname>
<given-names><![CDATA[AP]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Boyd]]></surname>
<given-names><![CDATA[LR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Curtin]]></surname>
<given-names><![CDATA[JP]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Trends in bilateral oophorectomy at the time of hysterectomy for benign disease]]></article-title>
<source><![CDATA[Obstet Gynecol]]></source>
<year>2011</year>
<volume>118</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>1250-56</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dietl]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wischhusen]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Häusler]]></surname>
<given-names><![CDATA[SF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The postreproductive Fallopian tube: better removed ?]]></article-title>
<source><![CDATA[Hum Reprod.]]></source>
<year>2011</year>
<volume>26</volume>
<numero>11</numero>
<issue>11</issue>
<page-range>2918-24</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
