<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0048-7732</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de Obstetricia y Ginecología de Venezuela]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Obstet Ginecol Venez]]></abbrev-journal-title>
<issn>0048-7732</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Venezuela]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0048-77322012000400001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Parto pretérmino: reto, reacciones y paradigmas]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Faneite]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pedro]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<volume>72</volume>
<numero>4</numero>
<fpage>217</fpage>
<lpage>220</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0048-77322012000400001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0048-77322012000400001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0048-77322012000400001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p align="center"><b><font size="2">Editorial</font></b></p>     <p align="center"><b>Parto pretérmino: reto, reacciones y paradigmas</b></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="center"><b>Dr. Pedro Faneite*</b></p>     <p ALIGN="justify">*Coordinador de la Sección de Mortalidad Materna y Perinatal.  Coordinador del Comité de Mortalidad Materna y Perinatal para los países andinos  de la FLASOG SOGV. Caracas, Venezuela. </p>     <p ALIGN="justify">Correo electrónico: <a href="mailto:faneitep@cantv.net"> faneitep@cantv.net</a></p> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La maternidad sin riesgo  comienza antes de la concepción con una buena nutrición y un estilo de vida  saludable. Se continúa con el debido cuidado prenatal y prevención de los  problemas que puedan surgir. El resultado ideal es un embarazo a término sin  intervenciones innecesarias, el nacimiento de un niño sano, y un período de  posparto saludable en un ambiente positivo que apoye las necesidades físicas y  emocionales de la madre, el recién nacido y la familia. El embarazo y el parto  tienen un impacto enorme en la salud física, mental, emocional y socioeconómica  de las mujeres y sus familias. Mejorar el bienestar de las madres, los lactantes  y los niños es un importante objetivo de salud pública, su bienestar determina  la salud de la próxima generación y pueden ayudar a predecir futuros problemas  de salud pública para las familias, las comunidades y el sistema de salud. La  realidad que vivimos está muy distante de ese panorama ideal, en particular el  área de salud reproductiva, son múltiples los factores personales, familiares,  ambientales, socioeconómicos que enturbian el bien común.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El parto pretérmino es el  problema clínico patológico más importante que enfrenta la reproducción  contemporánea. Se ha constituido en un verdadero reto para la medicina moderna,  obstetricia, pediatría y medicina perinatal.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se define el parto pretérmino  como aquel que sucede antes de las 37 semanas completas o 259 días de gestación,  es un determinante importante de mortalidad y morbilidad neonatal, además tiene  consecuencias adversas a largo plazo para la salud (1-3); por otro lado, también  se evidencia mayor tasa de parálisis cerebral, déficit sensorial, dificultad de  aprendizaje y enfermedades respiratorias en comparación con niños nacidos a  término. Debemos tener en cuenta que la morbilidad asociada con el nacimiento  prematuro a menudo se extiende a la vida posterior, dando como resultado enormes  limitaciones físicas, psicológicas y costos económicos (4,5). Durante varias  décadas, los nacimientos prematuros han sido el foco de la investigación y de  intervención en salud pública, a pesar de ello su tasas de incidencia se han  mantenido estables o incrementado (6,7).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La relevancia de esta entidad  es recogida en una destacada publicación auspiciada por la Organización Mundial  de la Salud (OMS), titulada “Incidencia mundial de parto prematuro: revisión  sistemática de la morbilidad y mortalidad maternas” en el 2010 (8); fue una  investigación que planteó como objetivo analizar las tasas de prematuridad a  nivel mundial para evaluar la incidencia de este problema de salud pública,  determinar la distribución regional de los partos prematuros y profundizar en el  conocimiento de las actuales estrategias de evaluación; la fortaleza de sus  resultados se basa en que los datos utilizados sobre las tasas de prematuridad a  nivel mundial se extrajeron a lo largo de una revisión sistemática anterior de  datos publicados e inéditos sobre la mortalidad y morbilidad maternas  notificados entre 1997 y 2002. Esos datos se complementaron mediante una  búsqueda que abarcó el período 2003–2007. Las tasas de prematuridad de los  países sin datos se estimaron mediante modelos de regresión múltiple específicos  para cada región. Estimaron que en 2005 se registraron 12,9 millones de partos  prematuros, lo que representa el 9,6 % de todos los nacimientos a nivel mundial.  Aproximadamente 11 millones (85 %) de ellos se concentraron en África y Asia,  mientras que en Europa y América del Norte (excluido México) se registraron 0,5  millones en cada caso, y en América Latina y el Caribe, 0,9 millones. Las tasas  más elevadas de prematuridad se dieron en África y América del Norte (11,9 % y  10,6 % de todos los nacimientos, respectivamente), y las más bajas en Europa  (6,2 %). Concluyen que el parto prematuro es un problema de salud perinatal  importante en todo el mundo. Los países en desarrollo, especialmente de África y  Asia meridional, son los que sufren la carga más alta en términos absolutos,  pero en América del Norte también se observa una tasa elevada. Es necesario  comprender mejor las causas de la prematuridad y obtener estimaciones más  precisas de la incidencia de ese problema en cada país si se desea mejorar el  acceso a una atención obstétrica y neonatal eficaz.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pero el reto ha continuado, hay  preocupación global por el problema. En el mes de abril de este año se acaba de  publicar un enjundioso informe titulado “Nacidos demasiado pronto: informe de  acción global sobre nacimientos prematuros” (9), el mismo es producto de un gran  esfuerzo de cuatro instituciones de renombre mundial quienes han unido esfuerzo  en la lucha contra la prematurez, ellas son: March of Dimes, la Alianza para la  salud de la madre, recién nacido y niños (PMNCH), Save the Children y OMS.  Presentan las primeras estimaciones sobre tasas de nacimientos prematuros por  país y fue producido por un extenso grupo de 45 expertos multidisciplinarios  internacionales de 26 organizaciones y 11 países, con más de 40 organizaciones  de apoyo. Este informe está escrito en concordancia de la Estrategia global para  la salud de la mujer y los niños y los esfuerzos de cada mujer y cada niño,  encabezados por el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los nacimientos prematuros en  números: señalan que 15 millones de nacimientos prematuros suceden cada año y  continúan en aumento, 1,1 millones de niños mueren por complicaciones relativas  a la misma, el rango de tasas de nacimientos prematuros en 184 países del mundo  es 5 %-18 %, más del 80.% de estos nacimientos ocurren entre las 32-37 semanas  de gestación y la mayoría de estos niños pueden sobrevivir con atención  esencial, más del 75.% sus muertes pueden ser prevenidas sin cuidado intensivo,  alcanzarían sobrevivir sin una atención costosa, con tratamientos simples,  comprobados y económicos, todo esto si las medidas preventivas estuvieran  disponibles en todo el mundo; hay 7 países que han reducido a la mitad su número  de muertes por nacimientos prematuros en los últimos 10 años. No se puede lograr  un avance global en la salud y supervivencia infantil para y más allá de 2015  sin encarar el nacimiento prematuro. Las inversiones en la salud de la mujer,  madre y el cuidado al nacer reducirían las tasas de mortalidad perinatal y  mejorarían los resultados, especialmente aquellos que son prematuros.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Estos dos importantes  documentos de análisis demuestran que nacer prematuro es un importante problema  de salud perinatal en todo el mundo, se ha mantenido en el tiempo y tiene  tendencia al incremento, no solo en términos de mortalidad, también en lo que  respecta a la morbilidad a corto y largo plazo, amén de las consecuencias  financieras para los sistemas de atención de salud. Hay tasas muy altas en  países de América del Norte, así como en África, también en latinoamericana  incluyendo nuestro país; pero la carga en términos de números absolutos afecta  de manera desproporcionada al subdesarrollo, especialmente los países de África  y Asia meridional. Desafortunadamente, actualmente no existen medidas eficaces  para el diagnóstico de trabajo de parto prematuro, esto da como resultado el  nacimiento prematuro, además hay ausencia de intervenciones efectivas para la  prevención temprana. El uso de la tecnología moderna permite la supervivencia de  muchos recién nacidos prematuros en los países desarrollados, pero esa atención  no está ampliamente disponible en los países en desarrollo. Si esta situación no  cambia, aun en los países en desarrollo y sigue la aplicación de esas  tecnologías que aumenten las tasas de supervivencia, la carga de morbilidad se  incrementará. Así, el desarrollo de estrategias para mejorar el acceso a la  atención eficaz en los países en vías de desarrollo debe seguir siendo una  prioridad superior y la investigación operativa. El desarrollo de tales  estrategias dependerá de una mejor comprensión de la etiología del parto  prematuro y mejorar las estimaciones de la incidencia de parto prematuro a nivel  de país.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Ahora podemos preguntarnos:  ¿Por qué el parto pretérmino tiene una incidencia tan elevada y consecuencias  funestas en morbi-mortalidad? Realmente existen dificultades para enfrentarla o  por lo menos contenerla. Actualmente se le ha considerado un síndrome por  presentar diversas etiopatogenias, además de otros detalles que no se conocen  con exactitud. Por ello algunos investigadores la han integrado al grupo de  entidades denominadas complejas, en la cual se encuentran agrupadas patologías  que son difíciles de identificar, diagnosticar, tratar y prevenir, esto es  valedero para diversas ramas de la medicina.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Ante esta realidad médica,  donde una afección perinatal ha mantenido primacía en el tiempo, cobra cada día  múltiples víctimas y causa daños severos en la población infantil, ha sucedido  una reacción organizada por instituciones del más alto nivel científico  internacional. Ellos han etiquetado a la prematuridad y los mortinatos con  categoría de crisis mundial en salud.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Esta acción de repuesta ha sido  conducida por La Alianza Global para Prevenir la prematuridad y muerte fetal (GAPPS),  esta iniciativa está liderando un esfuerzo de colaboración global para aumentar  la conciencia y acelerar la investigación innovadora y las intervenciones que  mejoran los resultados de salud materna, neonatal e infantil en todo el mundo.  Consideran que el parto prematuro y muerte fetal son complejos problemas de  salud locales y globales que requieren un enfoque interdisciplinario de  investigación y un compromiso internacional. En su Conferencia Internacional de  2009 sobre la prematuridad y muerte fetal, la GAPPS convocó a las partes claves  interesadas para hacer recomendaciones y elaborar una Agenda de Acción Global en  prematuros y muertes fetales, para definir y abordar estas necesidades. El  objetivo principal de este programa es encontrar soluciones creativas para  promover iniciativas que mejoren la salud materna, fetal, neonatal e infantil.  De esas iniciativas claves surgieron ideas que incluyen comprender la magnitud y  el impacto de parto prematuro y muerte fetal, fortalecer la capacidad de  investigación en países de bajos y medianos ingresos, catalizar diagnóstico,  tratamiento y prevención de las innovaciones a través del descubrimiento  científico, desarrollar y ofrecer intervenciones costo-efectivas, aumentar la  visibilidad y la conciencia de parto prematuro y muerte fetal, aportar los  recursos necesarios para reducir el parto prematuro y muerte fetal.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Ahora bien, la referida  Conferencia Internacional encargó a un grupo de investigadores conocedores del  tema, proponer un nuevo sistema integral, de clasificación consistente y  uniforme del parto prematuro. En efecto, en el primer trimestre de este año se  han dado a conocer el producto de tal esfuerzo. El primer trabajo se titula  “Desafíos en la definición y clasificación de el síndrome de parto prematuro”  (10), el segundo “El síndrome de parto prematuro: cuestiones a tener en cuenta  en la creación de un sistema de clasificación” (11), y el tercero “El síndrome  de parto prematuro: un prototipo de clasificación fenotípica” (12).</p> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En el primer artículo de esta  serie, se da a conocer el potencial beneficioso de un nuevo sistema de  clasificación de parto prematuro, también se analizan las clasificaciones  utilizadas hasta ahora, reconociendo sus deficiencias. En el segundo se  recaudaron muchas de las cuestiones que es necesario abordar y las decisiones  que deben hacerse para crear un sistema de clasificación de ese tipo. En el  tercero se presenta la propuesta de clasificación y como pudiera trabajarse en  la práctica. Refieren que ella permitirá mejorar el entendimiento de las causas  y elevar la supervivencia de este grupo poblacional, además será posible  realizar intervenciones preventivas oportunas para cada fenotipo. Plantean  realizar las pruebas clínicas correspondientes antes de adelantar una sugerencia  definitiva e implementación a gran escala. Concluyen que luego de haber  analizado las principales causas involucradas en la génesis del parto pretérmino,  conocer la nueva clasificación y forma de abordar la etiología desde un punto de  vista fenotípico, en la cual no existe una causa única que explique todos los  partos pretérminos, nos conduce a estudiar a cada paciente de forma individual,  de igual forma escoger la terapéutica a emplear y dejar en el pasado una receta  mágica para todas las pacientes.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Las evidencias científicas  disponibles del parto pretérmino nos llevan a la convicción de que muy  probablemente estamos en búsqueda de un nuevo paradigma de esta entidad, en la  cual la investigación científica haga los aportes suficientemente confiables  para aproximarnos a su control, conocer los verdaderos marcadores clínicos y  biológicos con los que pudiéramos hacer una medicina preventiva valedera;  mejorar los métodos diagnósticos que nos permitirían anticiparnos a los eventos  clínicos, y por supuesto tener disponible una terapéutica más etiopatogénica.  Esperemos que en un futuro no muy lejano dispongamos de estos noveles recursos.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">REFERENCIAS</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">1. International classification  of diseases and related health problems. 10th revision. Geneva, World Health  Organization; 1992.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2109284&pid=S0048-7732201200040000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">2. Huddy CL, Johnson A, Hope  PL. Educational and behavioral problems in babies of 32–35 weeks gestation. Arch  Dis Child Fetal Neonatal Ed. 2001;85:23F-8. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2109285&pid=S0048-7732201200040000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">3. Wang ML, Dorer DJ, Fleming  MP, Catlin EA. Clinical outcomes of near-term infants. Pediatrics.  2004;114:372-376.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2109286&pid=S0048-7732201200040000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">4. Petrou S. The economic  consequences of preterm birth during the first 10 years of life. BJOG. 2005;112(Suppl  1);10-15.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2109287&pid=S0048-7732201200040000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">5. Petrou S, Mehta Z, Hockley  C, Cook-Mozaffari P, Henderson J, Goldacre M. The impact of preterm birth on  hospital in patient admissions and costs during the first 5 years of life.  Pediatrics. 2003;112:1290-1297.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2109288&pid=S0048-7732201200040000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">6. Goldenberg RL, Culhane JF,  Iams JD, Romero R. Epidemiology and causes of preterm birth. Lancet.  2008;371:75-84.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2109289&pid=S0048-7732201200040000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">7. Muglia LJ, Katz M. The  enigma of spontaneous preterm birth. N Engl J Med. 2010;362:529-535.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2109290&pid=S0048-7732201200040000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">8. Beck S, Wojdyla D, Say L,  Betran A, Merialdi M, Requejo J, et al. Bull 31 World Health Organ.  2010;88:31-38.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2109291&pid=S0048-7732201200040000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">9. March of Dimes, PMNCH, Save  the Children, WHO. Born Too Soon: The Global Action Report on Preterm Birth. Eds  CP Howson, MV Kinney, JE Lawn. World Health Organization. Geneva, 2012.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2109292&pid=S0048-7732201200040000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">10. Kramer MS, Papageorghiou A,  Culhane J, Bhutta Z, Goldenberg RL, Gravett M, et al. Challenges in defining and  classifying the preterm birth syndrome. Am J Obstet Gynecol.  2012;206(2):108-112.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2109293&pid=S0048-7732201200040000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">11. Goldenberg RL, Gravett MG,  Iams J, Papageorghiou AT, Waller SA, Kramer M, et al. The preterm birth syndrome:  Issues to consider in creating a classification system. Am J Obstet Gynecol.  2012;206(2):113-118.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2109294&pid=S0048-7732201200040000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">12. Villar J, Papageorghiou AT,  Knight HE, Gravett MG, Iams J, Waller SA, et al later. The preterm birth  syndrome: A prototype phenotypic classification. Am J Obstet Gynecol.  2012;206(2):119-123.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2109295&pid=S0048-7732201200040000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
<back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[International classification of diseases and related health problems]]></source>
<year>1992</year>
<edition>10th</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Geneva ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[World Health Organization]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Huddy]]></surname>
<given-names><![CDATA[CL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Johnson]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hope]]></surname>
<given-names><![CDATA[PL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Educational and behavioral problems in babies of 32–35 weeks gestation]]></article-title>
<source><![CDATA[Arch Dis Child Fetal Neonatal Ed.]]></source>
<year>2001</year>
<volume>85</volume>
<page-range>23F-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Wang]]></surname>
<given-names><![CDATA[ML]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dorer]]></surname>
<given-names><![CDATA[DJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fleming]]></surname>
<given-names><![CDATA[MP]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Catlin]]></surname>
<given-names><![CDATA[EA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Clinical outcomes of near-term infants]]></article-title>
<source><![CDATA[Pediatrics.]]></source>
<year>2004</year>
<volume>114</volume>
<page-range>372-376</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Petrou]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The economic consequences of preterm birth during the first 10 years of life]]></article-title>
<source><![CDATA[BJOG.]]></source>
<year>2005</year>
<volume>112</volume>
<numero>Suppl 1</numero>
<issue>Suppl 1</issue>
<page-range>10-15</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Petrou]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mehta]]></surname>
<given-names><![CDATA[Z]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hockley]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cook-Mozaffari]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Henderson]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Goldacre]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The impact of preterm birth on hospital in patient admissions and costs during the first 5 years of life]]></article-title>
<source><![CDATA[Pediatrics.]]></source>
<year>2003</year>
<volume>112</volume>
<page-range>1290-1297</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Goldenberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[RL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Culhane]]></surname>
<given-names><![CDATA[JF]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Iams]]></surname>
<given-names><![CDATA[JD]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Romero]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Epidemiology and causes of preterm birth]]></article-title>
<source><![CDATA[Lancet.]]></source>
<year>2008</year>
<volume>371</volume>
<page-range>75-84</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Muglia]]></surname>
<given-names><![CDATA[LJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Katz]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The enigma of spontaneous preterm birth]]></article-title>
<source><![CDATA[N Engl J Med.]]></source>
<year>2010</year>
<volume>362</volume>
<page-range>529-535</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Beck]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wojdyla]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Say]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Betran]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Merialdi]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Requejo]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Bull 31 World Health Organ.]]></source>
<year>2010</year>
<volume>88</volume>
<page-range>31-38</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Howson]]></surname>
<given-names><![CDATA[CP]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kinney]]></surname>
<given-names><![CDATA[MV]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lawn]]></surname>
<given-names><![CDATA[JE]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[March of Dimes, PMNCH, Save the Children, WHO: Born Too Soon: The Global Action Report on Preterm Birth]]></source>
<year>2012</year>
<publisher-loc><![CDATA[Geneva ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[World Health Organization]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kramer]]></surname>
<given-names><![CDATA[MS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Papageorghiou]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Culhane]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bhutta]]></surname>
<given-names><![CDATA[Z]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Goldenberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[RL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gravett]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Challenges in defining and classifying the preterm birth syndrome]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Obstet Gynecol.]]></source>
<year>2012</year>
<volume>206</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>108-112</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Goldenberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[RL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gravett]]></surname>
<given-names><![CDATA[MG]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Iams]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Papageorghiou]]></surname>
<given-names><![CDATA[AT]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Waller]]></surname>
<given-names><![CDATA[SA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kramer]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The preterm birth syndrome: Issues to consider in creating a classification system]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Obstet Gynecol.]]></source>
<year>2012</year>
<volume>206</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>113-118</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Villar]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Papageorghiou]]></surname>
<given-names><![CDATA[AT]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Knight]]></surname>
<given-names><![CDATA[HE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gravett]]></surname>
<given-names><![CDATA[MG]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Iams]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Waller]]></surname>
<given-names><![CDATA[SA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The preterm birth syndrome: A prototype phenotypic classification]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Obstet Gynecol.]]></source>
<year>2012</year>
<volume>206</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>119-123</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
