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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="center"><b>Derechos del no nacido</b></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="center"><b>Dra. Ofelia Uzcátegui U</b></p> <i>     <p ALIGN="justify">Ex presidenta de la SOGV. Miembro del Consejo Consultivo</p> </i></font>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">El no nacido, es el ser humano  en el período de su vida que va desde el momento de la y concepción  (fecundación) hasta el momento de su nacimiento y se desarrolla en las etapas  diferenciadas de embrión y feto (1).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">En el momento de la fecundación  (unión del ovocito y espermatozoide) que tiene como consecuencia la formación  del cigoto, célula diploide con 46 cromosomas que a continuación experimenta  segmentación y formación de blastómeros; estos continúan su división y forman la  mórula que entra a la cavidad uterina tres días después de la fecundación y se  forma el blastocisto y este da origen al embrión. La implantación del embrión en  la pared uterina ocurre a los siete días de la fecundación. Este período dura 8  semanas y ocurre la organogénesis. Feto es ser humano a partir del tercer mes  del embarazo hasta el momento de nacer (parto) (2).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">En este proceso la materia  recibida de los progenitores da lugar a una unidad celular con características  propias de inicio de vida individual o sea la característica genética del nuevo  individuo con un fenotipo característico (1).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">El no nacido es pues un ser  humano distinto a sus padres, con su propio código genético y su propio sistema  inmunológico, aunque necesita de un entorno necesario para su desarrollo y vida.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Los que están de acuerdo con  este concepto sostienen que los cuerpos de la madre y el embrión son distintos,  pues el ADN del feto es diferente al de la madre, por lo que se considera un ser  distinto, tal como lo define la genética al señalar que la fecundación es el  momento en que se constituye la identidad genética; la biología celular que  explica que los seres pluricelulares se constituyen como dijimos antes, de una  célula inicial —el cigoto— en cuyo núcleo se encuentra la información genética,  que se conservará en todas las células y es la que determina la diferenciación  celular (3).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Con este concepto no todos  están de acuerdo, están los que rechazan que el embrión es vida humana desde la  fecundación (4).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En este grupo existen diversos  criterios respecto al momento que se considere la existencia de un ser humano.  Así para algunos sería a las doce semanas, para otros cuando el cerebro está  desarrollado y por último cuando nace (1). </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se ha incorporado recientemente  al debate bioético el concepto de pre embrión, para diferenciar los primeros 14  días de desarrollo del no nacido del resto del tiempo (3).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este concepto tampoco es  aceptado por todos y opinan que el término pre embrión carece de fundamento  científico y es con el fin de justificar las diferentes investigaciones en el  embrión (1,5). Pero el análisis del ADN impondría una prueba en su contra, ya  que el ADN del supuesto pre embrión y del embrión y del mismo individuo adulto  es el mismo (3).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La Iglesia Católica en el  Concilio Vaticano II (6) establece “En realidad, Dios, Señor de la vida, confió  al hombre el excepcional ministerio de perpetuar la vida, con tal que lo  cumpliera de una manera digna del hombre. Por consiguiente, la vida desde su  misma concepción se ha de proteger con sumo cuidado: el aborto y el infanticidio  son crímenes nefandos”.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La dignidad del hombre y sus  derechos humanos están no solo en nuestra Constitución (7) sino que han sido  promulgados por normas internacionales como la Declaración Universal de Derechos  humanos (8) y sin embargo se incurre en una contradicción (admisión legal del  aborto, investigación con embriones). Hay que recordar que los no nacidos son  los humanos más débiles, que necesitan de una mayor protección de todo tipo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">“El derecho a la vida es el  primero y más fundamental de los derechos humanos, por ello es el supuesto  ontológico sin el cual los restantes derechos no tendrían existencia posible, lo  que exige su respeto desde su inicio hasta su natural extinción”(1).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los que no están de acuerdo con  lo dicho anteriormente apelan al principio de autonomía de la mujer y dicen  tiene prioridad sobre cualquier otro que se quiera otorgar a la gestación (4).  Pero es necesario tener en cuenta el no hacer daño a otro, (no maleficencia), el  deber de hacer el bien (beneficencia) y la justicia para con el no nacido (9).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Desde el punto de vista de la  medicina se presentan situaciones como la interrupción del embarazo en las  cuales, no solo el médico, sino otros integrantes del equipo de salud se niegan  a realizar cualquier procedimiento para la madre y/o el feto o evitar que este  se lleve a efecto. En estos casos el médico o la enfermera pueden hacer uso de  la objeción de conciencia, lo cual es la oposición al cumplimiento de un acto  médico, en una situación concreta, que es incompatible con las convicciones de  una persona y está basada en razones morales y religiosas (10). La objeción de  conciencia es un derecho humano, establecido por las Naciones Unidas en 1948,  Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (8). Esta  objeción de conciencia puede presentarse desde el comienzo hasta el final del  embarazo y nacimiento del feto. Si el médico, definitivamente, hace uso de su  objeción de conciencia, se lo informará a la madre y le recomendará otro médico,  con similares experiencias y capacidades o ella lo escogerá directamente. La  objeción de conciencia es un hecho legal en la legislación venezolana:  Constitución de Venezuela 2000 (7). Artículo 61. En el Código de Ética en  Medicina 2003 (11). Artículo 56 y la Ley del Ejercicio de la Medicina 1983 (12).  Artículo 27.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La Declaración sobre Derechos  del Niño (13) que entró en vigencia a nivel Internacional en 1990, declara en su  preámbulo: “El niño por su falta de madurez física y mental, necesita protección  y cuidados especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como  después de su nacimiento”.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Kizer (14) dice: “debemos  prestarle la atención y los cuidados médicos que el feto requiera basándonos en  el estatus moral dependiente, que obliga a protegerlos y el cual proviene de la  madre”.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El no nacido necesita de  cuidados para proteger su salud tanto desde el punto de vista físico como  psíquico, así como se prestan a la mujer embarazada y se pueden resumir así:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El no nacido (nasciturus) tiene  derecho a la vida, es el primero y pilar fundamental de los derechos humanos,  sin el cual los restantes derechos no tendrían existencia posible, esto exige su  respeto desde el inicio de la vida hasta su muerte (1).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Recibir atención prenatal  continua, y a la madre se le haga un examen físico, se le soliciten todos los  exámenes, en definitiva los cuidados obstétricos esenciales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Alimentación a lo largo de toda  su vida, a no recibir agresiones físicas ni tóxicas, como el alcohol,  cigarrillos, drogas o cualquier sustancia medicamentosa, fármaco que lo  perjudique, siempre que la madre esté informada de las necesidades particulares  de los fetos y que sepan que algunos tratamientos tienen consecuencias sobre los  fetos (4). Asimismo las vacunas, ejercicios y otros como las cirugías deben ser  conversados con las pacientes, teniendo en cuenta los beneficios y riesgos que  puedan acarrear tanto para la madre como para el feto. Por regla general las  mujeres aceptan la intervención médica y las indicaciones que les hacen:  recomendaciones alimenticias como por ejemplo la ingesta de ácido fólico, de  hierro, dieta balanceada, la suspensión del consumo de alcohol, cigarrillos,  drogas, etc.; interrupción de actividades que requieran mucho esfuerzo, por el  bienestar de sus hijos siempre que se les informe como es debido, de ahí la  importancia del consentimiento informado (15). Así se obtienen nacimientos de  niños sanos y se está aplicando el principio de beneficencia (16).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A no ser rechazado por su madre  y padre y vivir en un ambiente armonioso, sin peleas, gritos, ruidos, porque  esto influye sobre el feto y marca el futuro del niño para toda su vida. Las  mujeres albergan en su seno el más preciado de los frutos y sienten felicidad de  sentir los movimientos de la vida en su interior, pero esto representa también  una responsabilidad.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">REFERENCIAS</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1. Calvo MA. El nasciturus como  sujeto de derecho. Concepto constitucional de persona frente al concepto  pandecista civilista. Cuad Bioét. 2004;2:283-297.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2. Williams Obstetricia.  Cunnigham FG, Leveno KJ, Bloom SL, Hauth JC, Rouse DJ, Spong C. 23ava edición.  México. Mc Gaw Hill Interamericana editors. 2011.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. Jeffreys A, Wilson V, Thein  SL. Individual specific finger prints of human DNA. Nature. 1985:316:76-79.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4. Dickens BM, Cook RJ. Ethical  and Legal Aproaches to the Fetal Patient. Int J Gynecol Obstet. 2003:83:85-91.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5. García de Yegüez M.  Concepción ética en salud reproductiva. Rev Obstet Ginecol Venez. 2007:67:55-  60.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6. Concilio Vaticano II  (Documentos completos).Bogotá. Impresor Sociedad de San Pablo. 1993. p. 176.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7. Constitución de l República  Bolivariana de Venezuela. Gaceta Oficial. Extraordinario Nº 5.453. 24 de marzo  de 2000. 8. Declaración Universal de los Derechos Humanos. Naciones Unidas 1943.  En: <a href="http://www.un.org/es/documents/udhr/">www.un.org/es/documents/udhr/</a>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">9. Mahowald MB. Maternal fetal  coflict: positions and principles. Clin Obstet Gynecol. 1992:35:729-737.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">10. Pérez D`Gregorio R.  Objeción de conciencia. Rev Obstet Ginecol Venez. 2012;72:73-76.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">11. Código de Ética en  Medicina. Aprobado en la XXXIX Reunión Extraordinaria de la Asamblea Federación  Médica Venezolana. 2003.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">12. Ley del Ejercicio de la  Medicina. Gaceta Oficial. Extraordinario No 3.002. 1982.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">13. Declaración sobre Derechos  del Niño. Disponible: <a href="http://www2.ohchr.org/spanish/law/crchtm"> http://www2.ohchr.org/spanish/law/crchtm</a>. 2/05/2013.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">14. Kizer S. Reflexiones sobre  el feto como paciente. Aspectos bioéticos y médicos. Gac Méd Caracas.  2013:121:101-116.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">15. Uzcátegui O, Toro Merlo J.  Consentimiento Informado. Rev Obstet Ginecol Venez. 2008:68:1-4.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">16. Kurjak A, Carrera JM,  McCulliough LB, Chevernac FA. The ethical concept of the fetus as a patient and  the bieginnin of human life. Period Biol 2009:111:341- 348.</font></p>     <p align="center"><b><font face="Verdana">Reposo en cama en el embarazo: la hora  de poner el tema en descanso</font></b></p>     <p align="center"><b><font face="Verdana" size="2">Biggio, Joseph R. Jr MD</font></b></p>     <p align="center"><b><font face="Verdana" size="2">Traducción: Dr. Rogelio Pérez  D’Gregorio</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En obstetricia, a menudo  carecemos de datos fiables sobre los que basar las recomendaciones clínicas para  la prevención de complicaciones en el embarazo o para optimizar los resultados  del embarazo después de que se presenten complicaciones. Muchas intervenciones  propuestas para la prevención de resultados adversos del embarazo no han podido  demostrar un efecto saludable, y, para muchas de estas complicaciones, se se  tienen las manos vacías y sin opciones terapéuticas basadas en la evidencia. En  estas situaciones, nuestra objetividad y el conocimiento nos dicen que ninguna  intervención terapéutica específica es capaz de mejorar la historia natural. Sin  embargo, a menudo es difícil aceptar que realmente no hay nada más que podemos  ofrecer y convencer a una paciente y su familia de la misma. En algunas  situaciones, enfrentadas con opciones no probadas, a veces los médicos  recomiendan reposo en cama. Nuestra inclinación natural es que hacer algo es  mejor que no hacer nada.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los orígenes de la  recomendación de reposo en cama para el tratamiento de enfermedades médicas data  de la época de Hipócrates, pero fue en la segunda mitad del siglo 19, después de  la publicación de una serie de conferencias a cargo de Dr. John Hilton, un  presidente del Royal College of Surgeons, que la frecuencia de su uso aumentó.  Hilton enseñó que múltiples enfermedades podrían curarse con el uso prudente del  reposo (1). Aunque dirigido inicialmente a los trastornos ortopédicos, este  principio se aplicó en varios campos, con pocas dudas de su beneficio por casi  100 años. El reposo en cama como parte del cuidado rutinario del embarazo,  especialmente en el período post-parto, se ha practicado durante cientos de  años, es común refleja en la nomenclatura de &quot;mentir en&quot; hospitales y el término  &quot;fecha de parto&quot; (2).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Poco a poco, sin embargo, los  datos acumulados sobre los efectos físicos adversos de reposo prolongado en  cama, como descondicionamiento muscular, desmineralización ósea, pérdida de  acondicionamiento cardiovascular, con pérdida de volumen plasmático, trombosis  venosa, y las alteraciones en los sistemas endocrino e inmunológico. Esto llevó  a los cambios en el uso de reposo en cama para el tratamiento de condiciones  médicas tales como infarto de miocardio, infecciones pulmonares, y recuperación  postoperatorias (2). Del mismo modo, las recomendaciones para el descanso  prolongado en cama durante o después del embarazo sin complicaciones se han  disipado. Sin embargo, el reposo en cama es uno de los tratamientos más  comúnmente recetados para mejorar los resultados reproductivos en los embarazos  complicados, a pesar de la falta de evidencia de que mejore cualquier resultado  obstétrico o neonatal (3).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hasta un 95% de los reportes de  los obstetras en su práctica recomendan restricción de la actividad o reposo en  cama, de alguna forma. 3 Casi el 20% de las mujeres grávidas en los Estados  Unidos, aproximadamente 800.000 por año-se colocará en reposo entre 20 semanas  de gestación y el parto (3- 6). El setenta y uno por ciento de los especialistas  en medicina materno-fetal que respondieron a una encuesta reciente recomendaría  reposo en cama después de un parto prematuro detenido, y el 87% se lo  recomendaría después de la rotura prematura de membranas, a pesar del hecho de  que el 72% y el 56% sintió que era limitado o ningún beneficio a reposo en cama  en el marco de trabajo de parto prematuro o la ruptura prematura de membranas,  respectivamente (7). Esta aparente falta de beneficios no impidió la  prescripción de reposo en cama, porque el 85% de los encuestados no reconoció  ninguna riesgo importante para la madre o el feto.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El reposo en cama tiene un  efecto emocional y social considerable en la paciente, su pareja y su familia  (2). Por otra parte, el efecto financiero negativo de la restricción de la  actividad puede ser profundo cuando uno calcula los ingresos y la pérdida de  productividad. Goldenberg y col. estiman que el costo anual típico de reposo en  cama en el año 1993 fue de 1030 millones dólares, con estimaciones  conservadoras, pero podría ser de hasta $ 5.7 millones.3 ajustado a 2.013  dólares, el costo varía de casi $ 2 mil millones a $ 7000 millones por año.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">¿Por qué los obstetras siguen  recomendando la restricción de la actividad por lo general? La respuesta es  probablemente multifacética. El miedo a ser responsable de un mal resultado si  no se recomienda el reposo en cama o algún tipo de tratamiento puede ser una  causa (3). El reposo en cama es malinterpretado como un barato, inocuo, la  recomendación lógica ya que a menudo se asocia anecdóticamente con buenos  resultados en cada médico en ejercicio. A falta de pruebas de calidad de influir  en la práctica clínica de muchos años y una subestimación de los efectos  físicos, psicológicos y financieros sobre la paciente, su familia y la sociedad  son otros factores que contribuyen. Dos artículos de este número de Obstetricia  y Ginecología (consulte las páginas 1181 y 1305) (8,9) destacan las cuestiones  relativas a las recomendaciones para el reposo en cama y la restricción de la  actividad durante el embarazo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Grobman y col. 8 examinaron la  frecuencia de las recomendaciones para la restricción de la actividad en las  mujeres nulíparas y encontraron que tenían una longitud cervical menor de 30 mm.  Entre estas mujeres, que se inscribieron en un estudio que investiga la eficacia  de caproato de hidroxiprogesterona 17-&#945; para la prevención del parto prematuro  en el establecimiento de un cuello uterino corto, 10 casi el 40% tenían algún  tipo de restricción de a actividad prescrita —pélvica, restricción en actividad  laboral, restricción de actividad no laboral, o alguna combinación de los  mismos. Restricción de actividad no era ni alienta ni desalienta en el ensayo  principal y se deja a la discreción del médico a cargo. Después de controlar por  las diferencias sociodemográficas y los hallazgos ecográficos (incluyendo la  longitud cervical y la canalización), el grupo para el que se recomienda la  restricción de la actividad tuvo casi 2,5 veces más probabilidades de tener un  parto prematuro antes de las 34 semanas. Por lo tanto, no solo la restricción de  la actividad parece no ser beneficioso en este grupo de mujeres nulíparas con  acortamiento cervical, sino que en realidad puede haber sido perjudicial. Con el  creciente uso l despistaje del largo del cuello en la práctica obstétrica, estos  datos merecen una consideración cuidadosa. Un argumento en contra de del  despistaje universal de la longitud del cuello uterino es la posibilidad de un  aumento dramático en el número de mujeres en las que se diagnostica acortamiento  cervical. Si el tipo de restricción de la actividad se acercó a como se ve en  este estudio, hasta 100.000 mujeres adicionales cada año en los Estados Unidos  podría ser sometido a los riesgos y costos de la restricción de la actividad  (sin ningún beneficio demostrable).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el segundo artículo, McCall  y col. (9 =resumieron los datos de varias revisiones sistemáticas sobre el uso  del reposo en cama para el tratamiento de diversas complicaciones del embarazo.  Hacen hincapié en que no encontraron pruebas suficientes para apoyar el uso del  reposo en cama para el tratamiento de las complicaciones del embarazo, pero  varios estudios documentan los daños físicos, psicológicos y financieros con su  uso. Con base en la falta de beneficio y el daño demostrado, los autores  sostienen que no es ético seguir indicando reposo en cama debido a que viola los  principios éticos de autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia. A  pesar de que de la autonomía de la paciente podría ser respetada a través de una  discusión del consentimiento informado en la práctica clínica, la evidencia  actual no proporciona un medio para que  se adhieran a los demás principios éticos. Ante esto, los autores sostienen que  el reposo en cama se debe limitar a los ensayos clínicos y por lo tanto sujetas  a la misma supervisión y regulación como cualquier otro no probado médico o  quirúrgico treatment. Although Hipócrates enseñó el valor de resto en el  tratamiento de la enfermedad, también se adoctrina a su alumnos a &quot;Primero, no  hacer daño.&quot; Como obstetras, necesitamos evaluar nuestra adhesión a esta  doctrina. Como se ha destacado por los dos artículos de este número, no puede  ser la realización como pretendemos. Hasta que los datos de los estudios  impulsados apropiadamente bien diseñados, demuestran resultados favorables con  la restricción de la actividad, los médicos deben considerar si la relación  riesgo-beneficio justifica recetarlo. La frecuencia con que restricción de la  actividad, en cualquier forma, se recomienda durante el embarazo debe ofrecer  amplias pacientes para los ensayos clínicos. Por otra parte, la tecnología  moderna, con el uso de los acelerómetros para registrar toda la actividad del  paciente y permitir la evaluación de la conformidad del paciente, se puede  extraer una mayor debilidad de los estudios anteriores. Teniendo en cuenta los  posibles efectos físicos, psicológicos</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">posibles efectos físicos,  psicológicos y financieros de la recomendación permanente de reposo en cama,  necesitamos ensayos clínicos metodológicamente sólidos para poner las cuestiones  relacionadas con restricción de la actividad y el reposo en cama a la cama una  vez por todas.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">REFERENCIAS</font></b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1. Hilton J. On the influence  of mechanical and physiological rest in the treatment of accidents and surgical  diseases, and the diagnostic value of pain. London (UK): Bell and Daldy; 1863.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2111705&pid=S0048-7732201300020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2. Sprague AE. The evolution of  bed rest as a clinical intervention. J Obstet Gynecol Neonatal Nurs  2004;33:542–9.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2111706&pid=S0048-7732201300020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. Goldenberg RL, Cliver SP,  Bronstein J, Cutter GR, Andrews WW, Mennemeyer ST. Bed rest in pregnancy. Obstet  Gynecol 1994;84:131–6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2111707&pid=S0048-7732201300020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4. Maloni JA. Antepartum bed  rest for pregnancy complications: efficacy and safety for preventing preterm  birth. Biol Res Nurs 2010;12:106–24.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2111708&pid=S0048-7732201300020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5. Sciscione AC. Maternal  activity restriction and the prevention of preterm birth. Am J Obstet Gynecol  2010;202:232 e1–5.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2111709&pid=S0048-7732201300020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6. Maloni JA, Cohen AW, Kane JH.  Prescription of activity restriction to treat high-risk pregnancies. J Womens  Health 1998;7:351–8.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2111710&pid=S0048-7732201300020000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7. Fox NS, Gelber SE, Kalish  RB, Chasen ST. The recommendation for bed rest in the setting of arrested  preterm labor and premature rupture of membranes. Am J Obstet Gynecol  2009;200:165.e1–6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2111711&pid=S0048-7732201300020000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">8. Grobman WA, Gilbert SA, Iams  JD, Spong CY, Saade G, Mercer BM, et al.. Activity restriction among women with  a short cervix. Obstet Gynecol 2013;121:1181–86.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2111712&pid=S0048-7732201300020000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">9. McCall CA, Grimes DA, Lyerly  AD. “Therapeutic” bed rest in pregnancy: unethical and unsupported by data.  Obstet Gynecol 2013;121:1305–08.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2111713&pid=S0048-7732201300020000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">10. Grobman WA, Thom EA, Spong  CY, Iams JD, Saade GR, Mercer BM, et al.. 17 alpha-hydroxyprogesterone caproate  to prevent prematurity in nulliparas with cervical length less than 30 mm. Am J  Obstet Gynecol 2012;207:390.e1–8. PMCID: 3484249.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2111714&pid=S0048-7732201300020000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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