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<institution><![CDATA[,Maternidad Concepción Palacios Universidad Central de Venezuela ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="center"><b>Infección genital por virus de papiloma humano. ¿Cómo  abordar el diagnóstico?</b></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="center"><b>Dra. Mireya González Blanco</b></p>     <p ALIGN="justify">Jefa del Servicio de Ginecología de la Maternidad “Concepción  Palacios”, Directora del Curso de Especialización en Obstetricia y Ginecología  de la Universidad Central de Venezuela en la Maternidad “Concepción Palacios”.  Caracas, Venezuela.</p> </font>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">La infección por virus de  papiloma humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más común. La  mayoría de las infecciones no causan síntomas y son auto limitadas, sin embargo,  la infección persistente puede producir cáncer cervical, y otros cánceres  anogenitales y orofaríngeos, así como verrugas genitales (1).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Ante el diagnóstico de  infección genital por VPH, independientemente del tipo de infección, su  localización o severidad, en la paciente surge una serie de interrogantes que si  no son respondidas con claridad y serenidad, pueden generar graves conflictos  personales y de pareja. En la época actual, los avances tecnológicos colocan  gran cantidad de información a la mano de quien se tome el tiempo para buscar,  pero el hecho real es que no toda la información disponible está basada en  evidencia científica, y gran parte de ella es producto de la experiencia  personal de otras mujeres, por tanto, es información no confiable, que puede  generar aún más dudas y confusiones. Por otro lado, con frecuencia se percibe  que médicos especialistas no actualizan sus conocimientos en relación con  diversos temas, y continúan manteniendo como verdad ciertos tópicos que la  evidencia científica ya ha descartado. El papel del ginecólogo al proporcionar  el diagnóstico, el acúmulo de información actualizada que posea y su actitud  ante los planteamientos de la paciente, son fundamentales en la respuesta que  ella y su pareja tendrán ante el problema.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">A este respecto, se debe  señalar el hecho de que la respuesta al tratamiento depende, entre otras cosas,  de una condición inmunológica competente y el estrés que produce el diagnóstico  altera dicha condición inmunológica. De allí que la consejería adecuada es vital  para obtener la mejor respuesta posible al tratamiento.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Cuando se habla de la actitud  ante los planteamientos de la paciente, es importante considerar varios  aspectos. En primer lugar, no corresponde al médico emitir juicios de valor. Es  necesario indagar en aspectos de la vida sexual que podrían constituir factores  de riesgo para la infección, y con frecuencia se juzga a la mujer en relación  con dicha conducta sexual. Hay que tener presente que, en el marco de la salud  sexual y reproductiva, la mujer, entre otros, tiene el derecho a un ejercicio  sexual placentero, autónomo e independiente de la reproducción; a tener  relaciones sexuales, independientes de la edad, estado civil o modelo familiar,  exenta de cualquier forma de violencia, abuso o coacción (2).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">En segundo lugar, la reacción  del profesional de la salud, ante el diagnóstico mismo, debe ser seria, objetiva  y responsable. Hay que evitar los gestos o expresiones de sorpresa o angustia.  Ese estado de ánimo se transmite a la mujer durante la conversación y puede  crear la sensación de que la situación es más grave de lo real. Sin embargo,  tampoco es recomendable restar importancia al problema ni asumir posturas  paternalistas.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Finalmente, hay una tendencia a  no informar todo lo que hay que informar y a tomar decisiones en relación con la  conducta sin permitir la participación de la paciente en dichas decisiones.  Proporcionar una información, clara, completa, bien fundamentada y en términos  sencillos es el fundamento esencial para la toma de decisiones en este y en  todos los aspectos del ejercicio médico, de allí que el consentimiento informado  sea de vital importancia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">En la práctica diaria ha sido  posible recoger un grupo de preguntas que, invariablemente, surgen en la mujer  afecta por esta infección. Al hacer esta exposición no se pretende hacer una  revisión exhaustiva de la epidemiología, la biología molecular, la  fisiopatología ni la historia natural de la enfermedad. Tampoco se abordarán  temas como el diagnóstico o el tratamiento. La intención es proporcionar  recursos para suministrar la respuesta más adecuada sobre la base de la  evidencia y con la mayor calidez humana posible.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Una de las primeras preguntas  que surge al enterarse del diagnóstico es ¿Quién me la pegó? La mujer demuestra  con ello su interés en identificar la fuente de la infección. Es preciso no  apresurarse a dar respuesta porque con frecuencia se origina una crisis de  pareja difícil de resolver, y la mayoría de las veces, sin razón alguna.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Hay que informar a la paciente  que la infección es transmitida primariamente por contacto genital, usualmente a  través de relaciones sexuales, pero también por contacto íntimo, oro-genital o  genitalgenital. Las vías no sexuales son menos comunes. Si bien, uno de los  predictores más importantes del riesgo de infección es el número de parejas  sexuales, las personas con una única pareja sexual de por vida, también están en  riesgo (1,3). Hay que considerar el concepto de período de latencia. La  infección por VPH puede estar presente por muchos años antes de que sea  detectada y ningún método puede confirmar con seguridad cuándo se adquirió la  infección (4). En el caso de la infección por virus de papiloma humano, el  tiempo entre la adquisición de la infección activa y la detección clínica de la  enfermedad dificulta a los epidemiólogos establecer qué pareja fue la fuente de  infección. A aquellas mujeres con parejas únicas, se les debe explicar que su  pareja pudo estar infectada desde mucho tiempo atrás. Se ha estimado que el VPH  puede estar latente hasta por 20 años y que la infección puede transmitirse aun  sin lesiones visibles. También es importante recordar que 50 % de las personas  con vida sexual activa han estado infectadas al menos una vez en su vida (4,5).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Esta duda es aún más grande,  cuando la pareja actual de la paciente no presenta lesiones. La mayoría de los  adultos sexualmente activos estarán en contacto con el VPH en algún momento de  sus vidas y gran parte de ellos no lo sabrá porque la infección con frecuencia  no produce síntomas ni signos (4). En una pareja con actividad sexual regular,  ambos están usualmente infectados al momento que uno de ellos es diagnosticado,  aun cuando no halla manifestación clínica aparente (4). Es importante señalar  que la pareja o parejas sexuales de una mujer con infección genital por VPH debe  (n) ser examinado (s) por un médico y tratado (s), cuando esté indicado y que en  50 % de los casos, la evaluación de la pareja no revela condilomas visibles. Se  debe insistir en que dicho tratamiento no afectará la evolución de la enfermedad  en la paciente. La condición inmunológica de cada persona es diferente y puede  explicar el que el compañero o compañera no tenga lesiones en el presente, por  lo que está claramente establecido que el diagnóstico en un miembro de la pareja  no implica infidelidad (4). Si un miembro de la pareja es diagnosticado con  verrugas genitales, ambos se benefician del despistaje de otras infecciones de  transmisión sexual (4). Las personas con el diagnóstico actual deben informar a  sus parejas sobre el riesgo de transmisión.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Una vez diagnosticada y  tratada, si la paciente tiene una nueva pareja, surge otra interrogante. ¿Le  debo decir a esta nueva persona que tengo o tuve la infección por VPH? En vista  de que la duración de la infectividad es desconocida y que la infección es tan  común en personas sexualmente activas, la utilidad de discutir el diagnóstico  con una futura pareja sexual no está clara (4). Sin embargo, cuando sea posible,  debería discutirse. </font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Ante el riesgo de adquirir la  infección o de transmitirla al tener contacto sexual con una nueva pareja, surge  la pregunta ¿Cómo evito el contagio?</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">En Venezuela, donde no se ha  aprobado el uso de vacunas preventivas de la infección, la respuesta a esta  pregunta no es fácil. El riesgo de contagio está directamente relacionado con el  número de parejas sexuales. Muchos tipos de VPH son transmitidos a través del  contacto sexual vaginal o anal, pero también, menos frecuentemente, a través del  contacto sexual oral (1,4). La transmisión es muy común entre parejas sexuales y  parece más frecuente de mujer a hombre que de hombre a mujer (1). Se puede  reducir el riesgo de infectarse a través de una relación monógama con una pareja  quien no ha tenido relaciones sexuales previas. Sin embargo, aun personas con  una única pareja pueden infectarse (1).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Es obvio que lo ideal es evitar  el contacto sexual con portadores, sin embargo, el estado de portador no es  fácilmente reconocible. De allí que la recomendación es el uso de métodos de  barrera. El uso correcto y consistente del condón por la pareja masculina puede  reducir el riesgo de infección cervical y vulvovaginal hasta en un 70 %, y en  parejas que mantienen una relación duradera puede disminuir el tiempo requerido  para aclarar la infección en la mujer. Sin embargo, la protección no es del 100  % de los casos porque puede haber áreas infectadas no cubiertas por el condón y  a su vez estas áreas no cubiertas si no están infectadas pueden ser vulnerables  (1,4).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Con mucha frecuencia las  pacientes que han sido diagnosticadas son mujeres jóvenes, con deseo de  fertilidad. Aproximadamente la mitad de las nuevas infecciones ocurre entre  personas de 15 a 24 años. En las mujeres, el riesgo de adquisición se incrementa  con la edad hasta los inicios de la década de los 20 y luego disminuye (1,6). La  presencia de la infección no afecta la fertilidad futura de la mujer ni su  capacidad para completar un embarazo (4). Tanto en la gestante como en la mujer  que desea embarazo, hay una preocupación adicional. ¿Se puede infectar mi bebé?  Existe el riesgo de transmisión vertical, pero no está claro si el contagio es  exclusivamente a través del paso por el canal del parto o si es posible la  transmisión transplacentaria o incluso en la etapa posnatal (4). La infección  del recién nacido con virus de bajo riesgo (tipos 6 y 11) puede producir  papilomatosis recurrente laríngea (PRL), una rara enfermedad caracterizada por  la presencia de verrugas en el tracto respiratorio superior, que comienza  alrededor de los 3 años (1,4). La PRL es un cuadro de severidad variable, en el  que el aspecto más importante es el hecho de que es recurrente. Los niños en  edad preescolar y escolar consultan en múltiples ocasiones por cuadros de disnea  y disfonía y suelen requerir múltiples entradas a quirófano, un promedio anual  de 4,3 cirugías para realizar la extracción de los condilomas (1). Aunque la  resolución de las verrugas suele ser incompleta durante el embarazo, se debe  intentar la misma porque el riesgo de transmisión vertical se reduce  sustancialmente cuando no hay lesiones activas en el momento del parto (4). La  baja prevalencia de la enfermedad y las dudas respecto al mecanismo de  transmisión hacen que no esté clara la utilidad de la cesárea aisladamente para  prevenir la infección del recién nacido (4). En estas pacientes es  particularmente importante el consentimiento informado. Se debe tener presente  que, según la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de  Violencia (7), se considera violencia obstétrica “la apropiación del cuerpo y  los procesos reproductivos de las mujeres por personal de salud, que trae  consigo la pérdida de la autonomía y la capacidad de decidir libremente sobre  sus cuerpos y sexualidad”. En este orden de ideas, es fundamental brindar una  explicación clara y objetiva de la situación a fin de que la mujer decida  libremente sobre sus preferencias en relación con la vía del parto, considerando  los riesgos para ella y su hijo.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Las preguntas que suelen  generar más polémica son las relacionadas con la eventual evolución de la  infección. ¿Se cura la infección por VPH? ¿Voy a tener cáncer?</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Durante muchos años, la  respuesta a la primera pregunta era una terrible sentencia: la infección por VPH  no se cura. Esa respuesta quedó arraigada en gran parte de los profesionales de  la medicina y con frecuencia es la que surge en primera instancia. Sin embargo,  la situación real es otra. Para responder esta pregunta se deben considerar tres  aspectos: en primer lugar, el tratamiento va dirigido a eliminar las lesiones  clínicas, no al virus. Segundo, la evolución de las lesiones después del  tratamiento es variable y, finalmente, la mayoría de las mujeres tienen una  efectiva respuesta inmune que elimina la infección en el transcurso de los dos  años siguientes.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">No existe un tratamiento  antiviral que produzca la erradicación del virus. El VPH es un virus citopático,  es decir, produce su efecto a nivel celular, no produce viremia significativa,  no circula en el torrente sanguíneo, y por tanto, ningún medicamento que se  administre vía sistémica eliminará al virus. Todos los tratamientos disponibles  van dirigidos a la eliminación de las lesiones macroscópicas o patológicas (4).  Bien sea que se utilicen métodos ablativos, que destruyen la lesión, o  quirúrgicos, que la resecan, o bien sea que se utilicen moduladores de la  respuesta inmune, el resultado final será la desaparición de las lesiones. En la  mayoría de las pacientes, el tratamiento puede inducir períodos libres de  lesiones. En la evolución posterior, es probable que exista recurrencia, sobre  todo en los primeros 3 meses (4); esta depende fundamentalmente del tipo de  virus, la carga viral y la condición inmunológica de la paciente. Las terapias  disponibles reducen, pero probablemente no eliminan la infectividad del VPH (4).  Si no se tratan, las verrugas visibles pueden resolverse espontáneamente,  permanecer sin cambios o aumentar en número y tamaño.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">La mayoría de las infecciones  son transitorias y asintomáticas, 70 % de las personas con nuevas infecciones  estarán libres de la misma al completar un año y 90 % a los 2 años. La duración  media de las nuevas infecciones es de alrededor de 8 meses. La mayoría de las  mujeres, especialmente las más jóvenes, tienen una respuesta inmune efectiva que  elimina la infección o reduce la descarga viral a niveles indetectables en un  promedio de 8 a 24 meses (3). La infección por VPH está restringida al epitelio  y se encuentra limitada por la respuesta inmune del huésped (1). Se desconoce si  la regresión mediada por la respuesta inmunológica elimina la infección o la  suprime permanentemente, pero en ambas circunstancias, el virus deja de generar  manifestaciones clínicas (8). El mecanismo exacto por el cual la infección por  VPH es eliminada por el huésped es desconocido (9). A pesar de que la respuesta  inmune elimina la infección la mayoría de las veces, en algunas personas la  infección no se resuelve (4), razón por la cual se debe recomendar control  periódico.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Con respecto a la relación  entre la infección por VPH y el cáncer ginecológico, hay que señalar dos  aspectos:</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">En primer lugar, las verrugas  genitales son producidas en un 90 % de las veces por VPH 6 y 11. Otros tipos  como 16, 18, 31, 33 y 35, son encontrados ocasionalmente en verrugas genitales  visibles, usualmente constituyendo una coinfección con los tipos 6 y 11, por  ello, las verrugas pueden estar asociadas a focos de neoplasia intraepitelial de  alto grado (4,10). En todo caso, a pesar de existir esta relación, hay que  recalcar que las verrugas genitales son lesiones benignas y que,  definitivamente, no evolucionan a cáncer. Según el Centro de Control de  Enfermedades de Atlanta (CDC), no hay evidencia definitiva que indique que la  presencia de verrugas o su tratamiento estén asociados a cáncer (4).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">En segundo lugar, la infección  por el VPH está definitivamente involucrada en la carcinogénesis cervical, de  manera que es reconocido como el agente causal de la enfermedad. La mayoría de  las mujeres con infección por VPH, sin embargo, nunca desarrollarán cáncer  cervical, lo cual hace que la infección sea necesaria, pero no suficiente para  el desarrollo de la misma (3,11). Todos los cánceres cervicales y gran parte de  los cánceres anogenitales (vulva, vagina, pene, ano, periano) y orofaríngeos,  son producidos por virus de papiloma humano, pero entre las pacientes con  diagnóstico de infección por VPH, solo una pequeña minoría, entre 1 % y 3 %,  desarrollarán cáncer. Esencialmente todos los cánceres cervicales son  atribuibles a los VPH de alto riesgo y aproximadamente el 70 % son causados por  los tipos 16 y 18. La historia natural del cáncer de cuello uterino implica  inicialmente la persistencia de la infección y luego, la progresión gradual por  etapas intraepiteliales preinvasoras: neoplasias intraepiteliales (NIC) 1, 2 y 3  o carcinoma in situ (CIS), de acuerdo con la proporción del grosor del epitelio  cervical comprometido. Es decir, el cáncer se desarrolla típicamente a partir de  una lesión premaligna o intraepitelial presente en la zona de transformación y  este cambio ocurre lentamente, a lo largo de años. Esta lenta progresión provee  la oportunidad de que el despistaje sea altamente efectivo para detectar el  proceso en etapa preinvasiva lo que permite la aplicación precoz de tratamiento  y la cura definitiva (11). Proporcionar esta información, en forma sencilla,  insistir en la importancia del control anual para detectar cualquier progresión  a lesión de alto grado y explicar que las lesiones intraepiteliales son curables  en el 100.% de los casos, brindará tranquilidad en relación con esta frecuente  preocupación.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Para finalizar, probablemente  la mujer que acuda a la consulta está parcialmente informada acerca de la  existencia de una vacuna para la prevención de la infección por VPH, de allí que  con una elevada frecuencia preguntará acerca de la posibilidad de ser vacunada.  En realidad, en años recientes, se han aprobado para su uso, dos vacunas contra  el VPH, una bivalente que protege contra la infección producida por los tipos 16  y 18, los dos VPH que producen el mayor porcentaje de los cánceres (alrededor de  70.%) (3,12), y otra tetravalente, que además protege contra la infección  producida por los tipos 6 y 11, causantes de verrugas genitales. Las vacunas no  protegen contra aproximadamente 30 % de los cánceres cervicales y además, las  mujeres que ya han estado expuestas al virus pueden esperar un nivel de  protección menor (3). Ambas vacunas han mostrado un alto grado de eficacia, con  una fuerte respuesta inmune y pocas reacciones adversas, sin embargo,  desafortunadamente, en Venezuela no se ha aprobado su uso. Lo cierto del caso es  que si la inmunización se implementara en forma masiva, la reducción de la  incidencia de cáncer cervical se comenzaría a observar entre 15 a 20 años  después. Mientras tanto, se debe insistir en la prevención secundaria, con base  en el despistaje y tratamiento de lesiones preinvasivas (3). Este despistaje  está asociado a una reducción del cáncer cervical de 60.% en mujeres de 40 años  y de 80.% en mujeres de 64 años y es particularmente efectivo para prevenir la  enfermedad en etapas avanzadas (13).</font></p>     <p ALIGN="justify"><b><font size="2" face="Verdana">REFERENCIAS</font></b></p>     <!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">1. Markowitz L, Dunnel E,  Saraiya M, Chesson H, Curtis R, Gee J, et al. Human Papillomavirus Vaccination.  Recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP).  2014;63(RR-05):1- 30.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2118324&pid=S0048-7732201400040000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">2. MPPS. Norma oficial para la  atención integral en salud sexual y reproductiva. [en línea]. [consultado  octubre 10, 2014]. Disponible:<a href="http://venezuela.unfpa.org/doumentos/NormaOficial%20SSR%202013.pdf">http://venezuela.unfpa.org/doumentos/NormaOficial%20SSR%202013.pdf</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">3. ACOG Committee on Practice  Bulletins--Gynecology. ACOG Practice Bulletin no. 109: Cervical cytology  screening. Obstet Gynecol. 2009;114(6):1409-1420.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">4. Sexually Transmitted  Diseases Treatment Guidelines, 2010. Morbidity and Mortality Weekle Report. CDC.  December 17, 2010. 59 (RR-12) En <a href="http://www.cdc.gov/mmwr"> www.cdc.gov/mmwr</a></font></p>     <!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">5. Myers ER, McCrory DC, Nanda  K. Mathematical model for the natural history of human papillomavirus infection  and cervical carcinogenesis. Am J Epidemiol. 2000;151:1158–1171.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2118328&pid=S0048-7732201400040000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">6. Stanley M. HPV vaccination  in boys and men. Hum Vacc Immunother. 2014;10:(7):1-3.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2118329&pid=S0048-7732201400040000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">7. Ley Orgánica sobre el  Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">8. Juckett G, Hartman-Adams H.  Human papiloma virus: Clinical manifestations and prevention.  2010;82(10):1209-1213.</font></p>     <!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">9. Ault K. Epidemiology and  natural history of human papillomavirus infections in the female genital tract.  Infect Dis Obstet Gynecol. 2006;(40470):1-5.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2118332&pid=S0048-7732201400040000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">10. González M. Verrugas  genitales. Rev Obstet Ginecol Venez. 2014;74(3):203-209.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2118333&pid=S0048-7732201400040000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">11. Agüero A, Castillo K,  González M. Neoplasia intraepitelial cervical de alto grado en mujeres menores  de 25 años y mayores de 45 años. Rev Obstet Ginecol Venez. 2012;72(2):89-102.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2118334&pid=S0048-7732201400040000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">12. Sánchez-Lander J, Cortiñas  P, Loureiro CL, Pujol FH, Medina F, Capote-Negrín L, et al. Human papillomavirus  in invasive cervical cancer and cervical intraepithelial neoplasia 2 and 3 in  Venezuela: A crosssectional study. 2012;36(5):284-287.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">13. Sasieni P, Castanon A,  Cuzick J. Effectiveness of cervical screening with age: Population based  casecontrol study of prospectively recorded data. BMJ. 2009;339:b2968-2975.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2118336&pid=S0048-7732201400040000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="center"><b><font size="2" face="Verdana">Método para la estimación de  la fecha probable de parto</font></b></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">La fecha exacta del embarazo es  importante para mejorar los resultados y es imperativa tanto en investigación  como en salud pública. Tan pronto como, se obtienen los datos de la fecha de la  última menstruación, la primera ecografía exacta, se deben determinar la edad  gestacional y la fecha probable de parto, discutir con la paciente, y  documentarse claramente en la historia clínica. Recomendaciones</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">El Colegio Americano de  Obstetras y Ginecólogos, el Instituto Americano de Ultrasonido en Medicina, y la  Sociedad de Medicina Materno-Fetal hacen las siguientes recomendaciones sobre el  método para estimar la edad gestacional y fecha probable de parto:</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">• La medición ecografía del  embrión o feto en el primer trimestre (hasta las 13 6/7 semanas de gestación) es  el método más preciso para establecer o confirmar la edad gestacional.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">• Si el embarazo fue resultado  de la tecnología de reproducción asistida (TRA), la edad gestacional derivada de  ART se debe utilizar para asignar la fecha probable de parto (FPP). Por ejemplo,  la FPP para un embarazo producto de la fecundación in vitro se debe establecer  utilizando la edad del embrión y la fecha de la transferencia.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">• Tan pronto como se obtienen  los datos de la fecha de última menstruación (FUM), el primer examen de  ultrasonido exacta, la edad gestacional y la FPP se deben determinar, discutir  con la paciente, y documentar claramente en la historia cínica. Los cambios  posteriores a la FPP deben reservarse para circunstancias poco comunes, discutir  con la paciente, y documentarse claramente en el expediente médico.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">• Cuando se determina a partir  de los métodos descritos en este documento para estimar la fecha de parto, edad  gestacional al parto representa la mejor estimación obstétrica para el propósito  de la atención clínica y debe registrarse en el certificado de nacimiento. A los  efectos de la investigación y la vigilancia, la mejor estimación obstétrica, en  lugar de estimaciones basadas únicamente en la FUM, se debe utilizar como medida  para la edad gestacional.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Traducido por. Rogelio Pérez  D’Gregorio de: ACOG Committee Opinion 611, octubre 2014. Disponible en: <a href="http://www.acog.org/Resources-And-Publications/Committee-Opinions/Committee-on-Obstetric-Practice/Method-for-Estimating-Due-Date"> http://www.acog.org/Resources-And-Publications/Committee-Opinions/Committee-on-Obstetric-Practice/Method-for-Estimating-Due-Date</a></font></p>       ]]></body>
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