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<institution><![CDATA[,Hospital General del Oeste Dr. José Gregorio Hernández Departamento de Obstetricia y Ginecología ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Objective: To determinate prevalence of depression in postpartum women attended in the Obstetric Service of General Hospital of the West “Dr. Jose Gregorio Hernandez” in Caracas, during June to September 2013. Methods: By means of a descriptive and prospective study, postpartum depression was investigated in a sample of 249 patients, applying the Edinburgh Postpartum Depression Scale. Results: In mediate puerperium there was postpartum depression prevalence of 84.2 % in adolescents and of 81.5 % in adults, without significant difference between both groups. Conclusion: The prevalence of postpartum depression was high in adolescents and adults, predominating postpartum depression of moderate grade.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Depresión posparto]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="center"><b>Depresión posparto valorada mediante la escala de Edimburgo</b></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="center"><b>Dras. Johalys Karina Fernández Vera, Alejandra Teresa  Iturriza Natale, Judith Toro Merlo, Rosalba Valbuena</b></p>     <p ALIGN="justify">Departamento de Obstetricia y Ginecología. Hospital General  del Oeste “Dr. José Gregorio Hernández”, Caracas, Venezuela.</p>     <p ALIGN="justify">Trabajo Especial de Grado presentado para optar al título de  Especialista en Obstetricia y Ginecología en la Universidad Central de  Venezuela, Facultad de Medicina, Comisión de Estudios de Posgrado. Con mención  publicación.</p>     <p ALIGN="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p ALIGN="justify"><u>Objetivo</u>: Determinar la prevalencia de depresión  posparto en puérperas atendidas en el Servicio de Obstetricia del Hospital  General del Oeste “Dr. José Gregorio Hernández” de Caracas, durante el período  comprendido entre junio y septiembre de 2013. <u>Métodos</u>: Se realizó una  investigación de tipo descriptiva y prospectiva, con una muestra de 249  puérperas, aplicando la escala de depresión posparto de Edimburgo para detectar  depresión posparto. <u>Resultados</u>: En el puerperio mediato hubo una  prevalencia de depresión posparto de 84,2 % en las adolescentes y de 81,5 % en  las adultas sin diferencia significativa entre ambos grupos. <u>Conclusión</u>:  La prevalencia de depresión posparto fue elevada en adolescentes y en adultas,  predominando la depresión posparto de grado moderada.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Palabras clave:</b> Depresión posparto. Escala de  Edimburgo. Factores de riesgo.</p>     <p ALIGN="justify"><b>SUMMARY</b></p>     <p ALIGN="justify"><u>Objective</u>: To determinate prevalence of depression in  postpartum women attended in the Obstetric Service of General Hospital of the  West “Dr. Jose Gregorio Hernandez” in Caracas, during June to September 2013. <u> Methods</u>: By means of a descriptive and prospective study, postpartum  depression was investigated in a sample of 249 patients, applying the Edinburgh  Postpartum Depression Scale. <u>Results</u>: In mediate puerperium there was  postpartum depression prevalence of 84.2 % in adolescents and of 81.5 % in  adults, without significant difference between both groups. <u>Conclusion</u>:  The prevalence of postpartum depression was high in adolescents and adults,  predominating postpartum depression of moderate grade.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>Key words</b>: Postpartum depression. Edinburgh Scale.  Risk´s factors.</p>     <p align="justify"><b>INTRODUCCIÓN</b></p>     <p align="justify">Desde el punto de vista etimológico, el término depresión  deriva del latín “depressio”, que significa opresión, encogimiento o  abatimiento. Desde el punto de vista psicológico es un síndrome caracterizado  por tristeza profunda, con inhibición de las funciones psíquicas, y en ocasiones  con trastornos neurovegetativos. Según el modelo médico, la psiquiatría describe  la depresión como un trastorno del estado de ánimo, cuyo síntoma habitual es un  estado de abatimiento e infelicidad que puede ser de carácter transitorio o  permanente.</p>     <p align="justify">En la actualidad, los trastornos depresivos representan un  problema importante de salud a nivel mundial, los cuales afectan a la población  femenina en mayor proporción que a la masculina, observándose con mayor  frecuencia durante el embarazo y el puerperio, que durante otras etapas del  ciclo vital, especialmente en madres adolescentes y en mujeres de bajos ingresos  económicos (1).</p>     <p align="justify">La depresión se considera un problema de salud pública, desde  el momento en que las autoridades sanitarias la declararon como una enfermedad;  se presenta con una mayor incidencia en las mujeres, y es la segunda causa más  común de enfermedad mental en el mundo, ocasionando alrededor de 850.000  suicidios anualmente.</p>     <p align="justify">Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión  se atribuye a los rápidos cambios psicosociales, al aumento de las enfermedades  crónicas (cardiovasculares, cerebrovasculares, neurológicas y del colágeno,  entre otras), y al excesivo consumo de drogas, tales como tranquilizantes,  antihipertensivos y anticonceptivos.</p>     <p align="justify">Los problemas emocionales durante el puerperio se conocen  desde la antigüedad. La Sociedad Española de Medicina General (SEMG) define la  depresión posparto (DP) como un trastorno transitorio que aparece entre dos y  cuatro días después del parto y desaparece de forma espontánea y sin secuelas,  en un período de dos semanas sin síntomas psicóticos (2).</p>     <p align="justify">El trastorno depresivo se manifiesta como una falta de ánimo  para sobrellevar el embarazo o para enfrentar el cuidado del recién nacido, con  lo que este sufre los inconvenientes de la indisposición de la madre para  ocuparse de él y sus necesidades.</p>     <p align="justify">Diversos estudios clínicos muestran cifras variables de  prevalencia de depresión en el posparto. En algunas comunidades latinoamericanas  se han encontrado valores superiores al 20 % (3). También se ha informado sobre  un aumento de la incidencia durante la adolescencia (4). Por tanto, la edad  adolescente (según la OMS, comprendida entre 10 y 19 años) se considera como un  factor de riesgo para desarrollar depresión posparto. El embarazo en  adolescentes va en incremento, hecho este que se ha venido observando en nuestro  país, lo que a su vez conlleva a una mayor probabilidad de presentar depresión  en dicha población, tanto en el período pre como posnatal, tomando en cuenta la  significación del estadio evolutivo de la joven madre en cuestión.</p>     <p align="justify">La depresión posparto se presenta con un rango entre 30 a 200  casos por cada 1 000 nacimientos y tiene una tasa estimada de recurrencia entre  10 % y 35 %; es un importante trastorno de la salud mental en la mujer, con una  prevalencia tres veces más alta en los países en desarrollo en comparación con  los desarrollados, y es más frecuente en las mujeres de nivel socioeconómico  bajo (5). A pesar de su elevada prevalencia, a menudo, la depresión posparto no  se diagnostica en forma adecuada ni oportunamente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Se ha observado que, la depresión posparto es más frecuente  en las puérperas cuyo embarazo, parto, o cesárea, tuvo alguna complicación, como  son parto pretérmino, bajo peso al nacimiento, preeclampsia; situaciones de  conflicto familiar, social o laboral; o de bajos ingresos económicos; y sobre  todo, durante la edad adolescente (6-9).</p>     <p align="justify">Desde hace mucho tiempo, es conocida la existencia de  problemas emocionales durante el embarazo y el puerperio. Vargas y García (10)  señalaron que, Hipócrates, Celcio y Galeno, entre otros autores, hicieron  mención de esta condición entre mujeres de variados orígenes, aunque  generalmente afecta con mayor frecuencia a las personas de menores ingresos.</p>     <p align="justify">La depresión es un problema de salud mundial que, siendo más  frecuente en la mujer, durante el puerperio aumentan las probabilidades de  padecerla. Durante el embarazo y el puerperio ocurren en la mujer cambios  hormonales que inciden en mayor o menor medida en su actitud. En efecto, la  depresión posparto puede aparecer incluso varios meses después de ocurrir este.  Es oportuno destacar que el cuadro clínico de la depresión posparto tiene  características similares a las de los episodios depresivos que ocurren en otros  momentos de la vida, aunque por ocurrir en la mujer durante la etapa del  posparto, un período de mayor vulnerabilidad que implica riesgos tanto para la  madre como para el recién nacido, posee ciertas características tan peculiares  que justifican su consideración por separado. Su aparición constituye un  importante problema para la mujer y para el niño por cuanto influye en aquellas  conductas que, con toda seguridad, inciden en la morbilidad y mortalidad  materna, así como en las del producto del embarazo. En ocasiones, algunos  cuadros depresivos severos conducen al suicidio (11).</p>     <p align="justify">Los desórdenes depresivos afectan a alrededor del 20 % de las  mujeres. La OMS considera que los trastornos afectivos ocupan el segundo lugar  entre las enfermedades mentales más comunes, estimándose que para la tercera  década de este siglo sean la segunda causa de discapacidad. Determinar la  verdadera prevalencia de la depresión posparto puede resultar un compromiso nada  fácil, aunque se ha estimado que esta se manifiesta en un rango que oscila entre  el 10 % y el 20 % de las puérperas (12). Algunos autores han informado cifras  por encima de 30 % en madres adolescentes (6-8, 13).</p>     <p align="justify">La depresión posparto se puede presentar a los pocos días o  varios meses después del parto, con el nacimiento de cualquiera de los hijos, no  necesariamente el primero. No obstante, es importante recordar que, si bien  muchas mujeres se deprimen inmediatamente después del parto, algunas mujeres no  comienzan a sentirse deprimidas hasta varias semanas o meses después. Por lo que  es conveniente saber que una depresión que se produce en el término de 6 meses a  partir del parto puede ser considerada una depresión posparto.</p>     <p align="justify">Cuando ocurre la depresión posparto se manifiesta de modo  similar al de los episodios depresivos observados en cualquier otra etapa de la  vida. Durante los días iniciales del puerperio, es relativamente frecuente la  labilidad emocional con alteraciones en el sentido del humor conocida como  “tristeza o melancolía del embarazo”, también denominada depresión “baby blues”  en inglés (14). En general, este cuadro se manifiesta durante las dos primeras  semanas después del parto o cesárea, es autolimitado y de pocos días de  duración, el cual se considera como la depresión posparto de carácter leve, que  se caracteriza por irritabilidad, tristeza, fatiga, crisis de llanto y labilidad  emocional. Algunos estudios sugieren que la depresión posparto leve se relaciona  con la caída en los picos de estrógenos y progesterona en el momento del parto.  El tratamiento consiste en tranquilizar a la madre, promover el acompañamiento  por parte de la familia, vigilar la evolución de los síntomas y realizar  psicoterapia de apoyo de corta duración (15).</p>     <p align="justify">Cuando la intensidad de los síntomas depresivos es más  marcada e impide que la madre realice sus actividades rutinarias, es un signo  inequívoco de necesitar ayuda por parte del personal de salud. Se trata de la  depresión posparto moderada, que puede manifestarse hasta el tercer mes después  del parto, con síntomas depresivos típicos, tales como, tristeza, sentimientos  de desesperanza y de minusvalía, insomnio, pérdida de apetito, lentitud de  movimientos, síntomas físicos variados —molestias digestivas, cefalea, fatiga—,  ansiedad elevada y, en algunos casos, pensamientos recurrentes de muerte. Los  síntomas pueden empeorar si no recibe el asesoramiento adecuado y, de ser  necesario, tratamiento con medicamentos antidepresivos. Por esta razón es  importante realizar el diagnóstico precoz. Para ello, se han diseñado varias  escalas que sirven para el despistaje de esta patología, entre las cuales  destaca por su utilidad práctica la Escala de Depresión Posparto de Edimburgo (EDPPE),  diseñada en 1987 por Cox y col. (16), como una herramienta diagnóstica de fácil  aplicación.</p>     <p align="justify">Esta escala se usa como método de pesquisa para la detección  de la depresión posparto mediante el interrogatorio de 10 preguntas relacionadas  con el comportamiento de la puérpera durante los siete (7) días anteriores,  indagando si ha presentado alguna idea o sentimiento de desánimo, estrés o  desaliento que pueda afectar su desenvolvimiento ante la tarea de atención y  cuidado del recién nacido (16,17). De igual modo, la Escala de Edimburgo puede  ser aplicada también durante la gestación, denominándosele en ese caso escala de  depresión perinatal.</p>     <p align="justify">A menudo, la depresión posparto moderada sigue una evolución  natural hacia la mejoría alrededor de los 6 meses después del parto. Sin  embargo, si este cuadro se prolonga y se agrava, alcanzando el grado de una  depresión posparto severa, puede generar serias consecuencias, tanto en la  paciente como en el recién nacido, alterando el vínculo madre-hijo que se  establece durante las primeras semanas del posparto. El impacto en el recién  nacido se traduce en descuido por parte de su madre, disminución de la lactancia  materna, con riesgo aumentado de desnutrición y de mayor número de episodios  diarreicos e infecciones respiratorias (7,13).</p>     <p align="justify">Llama la atención que, esta entidad clínica frecuentemente no  se diagnostique en los centros de atención materno-infantil, a pesar de que su  prevalencia supera a la de otras patologías obstétricas, tales como preeclampsia,  parto prematuro, o diabetes gestacional, entre otras. De modo que, en muchos  casos las mujeres afectadas no llegan a recibir tratamiento oportuno y adecuado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La depresión posparto severa es una enfermedad de carácter  grave que causa perturbación en la relación de pareja o estabilidad familiar,  afecta la autoestima y confianza de la madre, perjudica el desenvolvimiento  social y compromete la calidad de vida. Los síntomas más graves pueden incluir  pensamientos de hacerse daño a sí misma, hacerle daño al neonato o no tener  ningún interés en él. Incluso, la depresión posparto severa se relaciona con  riesgo aumentado de conducta suicida y de filicidio materno. Generalmente este  tipo de depresión amerita la indicación de tratamiento con fármacos  antidepresivos y manejo psiquiátrico especializado. De manera que el tratamiento  tiene que ajustarse individualmente de acuerdo con la severidad de la afección  depresiva y al grado de incapacidad que esta represente.</p>     <p align="justify">Cabe mencionar que, muchas mujeres que experimentan depresión  después del parto carecen de ayuda de familiares y amigos. Lamentablemente, se  ha determinado que en muchos casos las mujeres que sufren la depresión posparto  omiten informarlo aun a sus médicos tratantes. Por esta razón es necesario  esmerarse en realizar el diagnóstico con el fin de detectar a tiempo los casos  de depresión posparto y aplicar las medidas apropiadas.</p>     <p align="justify">Entre los factores asociados con un aumento del riesgo para  experimentar depresión posparto se señalan los siguientes: (3,6,18-21) </p>     <p align="justify">Edad menor de 19 años (madre adolescente). Consumir alcohol,  alucinógenos o fumar (estos también son riesgos médicos serios para la salud del  neonato).</p>     <p align="justify">Embarazo que no fue planeado o deseado.</p>     <p align="justify">Complicaciones obstétricas durante el embarazo, nacimiento, o  luego del parto o cesárea, tales como preeclampsia, parto pretérmino, otras.</p>     <p align="justify">Tener un trastorno de ansiedad o del estado anímico antes o  durante el embarazo, incluyendo antecedentes depresivos durante algún embarazo  previo.</p>     <p align="justify">Situaciones de violencia doméstica o de otra índole.</p>     <p align="justify">Bajo nivel educativo o de estrato socioeconómico.</p>     <p align="justify">Igualmente se advierte que la presencia de estos factores de  riesgo no siempre causa depresión posparto, ya que muchas mujeres que han  experimentado algunos de estos factores no sufrieron de depresión luego del  nacimiento. Por tanto, en todo caso, para hacer el diagnóstico con precisión  debe prevalecer el juicio clínico.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Las mujeres que poseen antecedentes familiares o que hayan  tenido una historia personal de depresión son 30 % más propensas a padecer  depresión posparto. Las mujeres que hayan padecido depresión posparto en algún  embarazo previo son, entre 50 % y 80 %, más propensas a padecer este trastorno  en embarazos futuros. Así como también, lo son aquellas mujeres que experimenten  depresión durante el transcurso de su embarazo y las que sean víctimas de  violencia (13,20,21).</p>     <p align="justify">El nacimiento de un hijo prematuro, especialmente si requiere  cuidados especiales, es un acontecimiento muy estresante para todos los padres  sin excepción, ya que da origen a sentimientos de temor por su vida —expresados  o no—, de culpa y de enojo. Por tanto, la mayoría de las veces este hecho genera  angustia, sobre todo materna, y aún más si se trata de una adolescente, la cual  puede asociarse con efectos de depresión y ansiedad inevitables agravando la  situación. En muchas adolescentes, el conflicto emocional se inicia durante el  embarazo, el cual viven como una experiencia desagradable, aunque el verdadero  sufrimiento se desencadena posteriormente al parto ante la responsabilidad que  representa atender al recién nacido(a), con repercusiones negativas en los  cuidados y la salud del niño o niña (22).</p>     <p align="justify">Es de considerar que, aunque la maternidad es una etapa  sumamente satisfactoria para la mayoría de las mujeres, para muchas otras puede  significar un período de angustia y depresión con dificultades asociadas que  inciden negativamente en la calidad de vida materna y del neonato.</p>     <p align="justify">En general, el tratamiento de la depresión posparto tiene  buenos resultados. Sin embargo, el buen pronóstico dependerá de la detección  precoz del problema. El tipo de tratamiento dependerá de la severidad del  trastorno depresivo. La depresión posparto puede ser tratada con psicoterapia y  medicamentos antidepresivos. Como fármacos de primera elección se utilizan  inhibidores selectivos de la captación de serotonina, y los antidepresivos  tricíclicos. Cuando una mujer está amamantando, debe hacérselo saber al médico  tratante si este sugiere indicarle antidepresivos, ya que algunos de estos  fármacos pasan a través de la leche materna y no deberían usarse (23). También a  las mujeres se les aconseja que asistan a reuniones con un grupo de apoyo para  hablar con otras mujeres que están pasando por la misma situación, de modo que  compartan ideas y experiencias, así como para que puedan ayudarse mutuamente.</p>     <p align="justify">Para prevenir la depresión posparto y para manejar las crisis  de carácter leve puede aconsejarse a las puérperas las siguientes medidas  generales: (24)</p>     <p align="justify">Descansar suficiente, tratando de tomar una siesta mientras  el niño o niña duerma.</p>     <p align="justify">Dejar de preocuparse tratando de hacerlo todo, debe hacer  tanto como pueda y dejar lo demás. Puede pedir que le ayuden con las tareas de  la casa y durante la noche con la alimentación del niño o niña.</p>     <p align="justify">Siempre hablar con el esposo, pareja, familia y amistades  sobre cómo se siente, especialmente si está cansada, triste o estresada.</p>     <p align="justify">Evitar pasar mucho tiempo sin compañía. Arreglarse para salir  de casa, hacer diligencias, ir de compras o pasear un poco.</p>     <p align="justify">Pasar un tiempo sola con el esposo o pareja.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Hablar con su médico acerca de algún tratamiento, sin miedo  de expresar sus inquietudes. Si lo considera necesario, pedir una referencia a  un especialista de salud mental.</p>     <p align="justify">Conversar con otras madres para que pueda aprender de sus  experiencias.</p>     <p align="justify">Unirse a un grupo de apoyo para mujeres con depresión  posparto.</p>     <p align="justify">Buscar asesoramiento e información en servicios de atención  materna que brinden apoyo psicológico.</p>     <p align="justify">En Venezuela se han realizado pocas investigaciones sobre el  tema de la depresión en embarazadas y puérperas. Mientras que, en nuestro  hospital, actualmente no se conocen las estadísticas sobre la prevalencia de la  depresión posparto. Por tanto, considerando la transcendencia de esta situación,  se planteó esta investigación cuyo objetivo general consistió en determinar la  prevalencia de depresión posparto en puérperas atendidas en el Servicio de  Obstetricia del Hospital General del Oeste “Dr. José Gregorio Hernández” de  Caracas, mediante la aplicación de la Escala de Depresión Posparto de Edimburgo,  en el período comprendido entre junio y septiembre de 2013.</p>     <p align="justify"><b>MÉTODOS</b></p>     <p align="justify">Se realizó un estudio clínico de carácter descriptivo y  prospectivo.</p>     <p align="justify">La población estuvo representada por todas las puérperas, ya  fueran atendidas por parto o por cesárea, que estuviesen hospitalizadas en el  Servicio de Obstetricia del Hospital General del Oeste “Dr. José Gregorio  Hernández” durante el período citado, estimándose un total de 658 pacientes,  tomando como referencia el número total de puérperas atendidas en los primeros  cuatro meses del año 2013.</p>     <p align="justify">El muestreo fue de tipo intencional y no probabilístico, por  cuanto se incluyeron a las puérperas que cumplieron con los criterios de  inclusión establecidos, siempre que dieran su consentimiento informado por  escrito para participar en el estudio, sucesivamente hasta completar el número  total determinado para la muestra.</p>     <p align="justify">Considerando que se conoce el tamaño de la población, se  procedió a calcular el tamaño de la muestra aplicando la fórmula estadística  correspondiente para una población finita, obteniéndose como resultado una  muestra de 249 puérperas, bajo las siguientes condiciones:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Criterios de inclusión: Puérperas atendidas en el Servicio de  Obstetricia del Hospital.</p>     <p align="justify">Criterios de exclusión: Atención de parto o cesárea en otra  institución hospitalaria.</p>     <p align="justify">De conformidad con los objetivos de la investigación, se  consideraron como las variables para su estudio:</p>     <p align="justify">Los datos demográficos: Edad de la paciente; estado civil;  ocupación; nivel educativo; número de gestaciones, partos, cesáreas y abortos;  edad gestacional; peso del neonato; tipo de atención obstétrica; complicaciones  durante el embarazo, parto, cesárea o el puerperio mediato.</p>     <p align="justify">La valoración personal de las respuestas obtenidas al aplicar  la Escala de Depresión Posparto de Edimburgo.</p>     <p align="justify">Los factores de riesgo asociados con depresión posparto:  embarazo en la adolescencia, embarazo no deseado, bajo nivel educativo y  económico; ausencia de estabilidad de pareja o familiar; parto pretérmino;  presencia de complicaciones durante el embarazo, parto, cesárea, o el puerperio  mediato; situación de violencia de cualquier índole; antecedentes de depresión  de cualquier grado.</p>     <p align="justify">El grado de depresión posparto estimado mediante los  criterios clínicos establecidos de la evaluación integral.</p>     <p align="justify">Las variables a estudiar fueron operacionalizadas para su  debida medición (<a href="#anexo1">Anexo 1</a>).</p>     <p align="justify">Las usuarias en puerperio, atendidas en el hospital fueron  entrevistadas por una de las médicos residentes responsables de la  investigación, siéndoles explicados los objetivos del estudio clínico, así como  en qué consistía el cuestionario que se les iba a realizar, especificando que se  trataba de un trabajo de investigación al cual estarían colaborando con su  participación.</p>     <p align="justify">A las puérperas que decidieron participar voluntariamente en  el estudio se les entregó el consentimiento informado para su lectura,  comprensión y firma. Posteriormente, se obtuvieron los datos epidemiológicos en  la historia clínica y se le solicitó a cada puérpera dar respuesta a las 10  preguntas contenidas en un cuestionario basado en la Escala de Depresión  Posparto de Edimburgo – EDPPE – (<a href="#anexo2">Anexo 2</a>). Dicha Escala  indica la manera en que la madre se sintió durante la semana anterior,  realizándole la evaluación en el puerperio mediato. Para cada una de las 10  preguntas del cuestionario se ofrecen 4 opciones de respuestas cerradas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Una vez respondido el cuestionario, cada puérpera fue  interrogada sobre los factores de riesgo y, luego de una estimación integral  junto con el resultado de la EDPPE, en caso de encontrarse evidencias de  depresión posparto, se procedió a valorar el grado de severidad del trastorno  depresivo aplicando criterios clínicos; esta información se registró mediante un  formulario, diseñado para la obtención de los datos demográficos y las  respuestas a la entrevista semiestructurada, el cual fue llenado por las  responsables de la investigación. A pesar de que los datos obtenidos fueron  almacenados en forma anónima para su posterior procesamiento estadístico, en el  cuestionario se incluyó el número de historia clínica como un dato de seguridad  para la eventual localización de la paciente si fuese necesario, ya que lo más  probable es que lo estarían respondiendo al momento de su egreso, como en efecto  sucedió.</p>     <p align="justify">Se observa que, las 4 opciones que se ofrecen para dar  respuesta a cada pregunta del cuestionario han sido categorizadas para  asignarles una puntuación de 0, 1, 2 y 3, según el aumento de gravedad del  síntoma.</p>     <p align="justify">No obstante, para las preguntas 3, 5, 6, 7, 8, 9, y 10, los  puntos se deben anotar en orden inverso, es decir, 3, 2, 1, y 0, de acuerdo con  la estructuración de las 4 posibles respuestas disponibles para su selección. La  puntuación total (puntuación EDPPE) resulta de la suma de los puntos asignados a  cada opción de respuesta seleccionada. Una puntuación EDPPE mayor que 10 muestra  la probabilidad de una depresión posparto, pero no su gravedad. Se advierte que,  cualquier puntuación diferente al cero (0) al valorar la respuesta que se escoja  para la pregunta número 10, significa un signo de alarma porque indica  pensamientos de autoagresión, que pueden conducir a lesionar al niño, y hasta a  conductas suicidas, por lo que, en estos casos es imprescindible hacer  evaluaciones adicionales inmediatamente. Cabe señalar que, la puntuación de la  EDPPE está diseñada para orientar al juicio clínico, no para reemplazarlo.</p>     <p align="justify">En lo que se refiere al grado de severidad del trastorno  depresivo, este se estimó con criterios clínicos apoyados en la evaluación  integral de los resultados de la puntuación EDPPE y la ausencia o presencia de  factores de riesgo asociados, como se detalla a continuación:</p>     <p align="justify">Normal: puntuación EDPPE hasta 5 y ausencia de factores de  riesgo.</p>     <p align="justify">Leve: puntuación EDPPE hasta 10 y con un factor de riesgo.  Moderado: puntuación EDPPE entre 11 y 20, y con 2 factores de riesgo.</p>     <p align="justify">Severo: puntuación EDPPE mayor que 20 y con más de 2 factores  de riesgo.</p>     <p align="justify">Las mujeres quienes presentaron depresión posparto moderada o  severa, así como aquellas en alto riesgo de padecerla posteriormente, fueron  canalizadas para evaluación psiquiátrica especializada en nuestro centro, a los  fines de verificar el diagnóstico, decidir el tratamiento más adecuado, y  efectuar el seguimiento regular imprescindible en estos casos.</p>     <p align="justify">Para las mujeres con depresión posparto de carácter leve o en  bajo riesgo de presentarla, se les hizo indicaciones sobre medidas generales  para la prevención y el manejo del estrés, aconsejándoles que siempre busquen  ayuda cuando así lo requieran.</p>     <p align="justify">Se calcularon las frecuencias y porcentajes de las variables  nominales. La relación de la presencia de depresión posparto y la edad se  analizó mediante la prueba gamma. Se consideró un valor estadísticamente  significativo si P &lt; 0,05. Los datos fueron analizados utilizando el programa  EPIDAT 4.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>RESULTADOS</b></p>     <p align="justify">El estudio se completó con 249 puérperas que respondieron el  cuestionario suministrado, entre las cuales 179 eran adultas (71,8 %) con edades  comprendidas entre 20 y 44 años, mientras que 70 eran adolescentes (28,1 %) con  edades entre 13 y 19 años. Las edades fluctuaron entre 13 y 44 años, con una  media de 23,5 ± 1,2 años.</p>     <p align="justify">Al evaluar los datos obtenidos se observa una prevalencia de  depresión posparto del 84,2 % en las adolescentes y del 81,5 % en las adultas,  sin encontrar diferencia significativa al comparar ambos grupos (P = 0,6128). (<a href="#cua1">Cuadro  1</a>).</p>     <p align="center"><a name="cua1"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v74n4/art03cua1.gif" width="361" height="252"></a></p>     
<p align="justify">En cuanto a la presencia de depresión posparto en los  diferentes grupos de edad, la mayor ocurrencia se observa en las adultas entre  las edades de 20 – 26 años (41 %), seguida por las adolescentes, entre 13 – 19  años (28,8 %), luego las adultas entre 27 – 33 años (22,9 %) y, por último, las  adultas entre 33 – 44 años (8,3 %), sin diferencia significativa entre los  grupos de edad (P = 0,7463). (<a href="#cua2">Cuadro 2</a>)</p>     <p align="center"><a name="cua2"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v74n4/art03cua2.gif" width="357" height="282"></a></p>     
<p align="justify">Considerando el grado de depresión posparto, hubo depresión  leve en el 33,9 % de las adolescentes y 66,1 % de las adultas, moderada en el  31,6 % de las adolescentes y 76,9 % de las adultas, y severa en el 13,6 % de las  adolescentes y 86,4 % de las adultas, de modo que las adultas tuvieron  depresión, ya sea leve, moderada o severa, con mayor frecuencia que las  adolescentes, predominando la depresión de grado moderada tanto en las  adolescentes como en las adultas.</p>     <p align="justify">Con respecto a los rangos de edad en relación con el grado de  depresión, se encontró que la depresión leve y la depresión moderada fueron más  frecuentes entre 20 y 26 años ocupando el 44,6 % y 44,4 % de los casos,  respectivamente; mientras que la depresión severa resultó más frecuente entre 27  y 33 años con 40,9 % de los casos. (<a href="#cua3">Cuadro 3</a>).</p>     <p align="center"><a name="cua3"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v74n4/art03cua3.gif" width="363" height="282"></a></p>     
<p align="justify">En cuanto al estado civil en el grupo de adolescentes, la  mayoría de quienes presentaron depresión leve y moderada tenían una relación de  concubinato, con 68,4 % y 51,3 %, respectivamente, mientras que la totalidad  (100 %) de las que presentaron depresión severa eran solteras. (<a href="#cua4">Cuadro  4</a>).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="cua4"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v74n4/art03cua4.gif" width="559" height="180"></a></p>     
<p align="justify">En el grupo de adultas, la relación de concubinato predominó  en todos los grados de depresión (leve 69,6 %, moderada 60 %, y severa 66,6 %).  (<a href="#cua5">Cuadro 5</a>).</p>     <p align="center"><a name="cua5"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v74n4/art03cua5.gif" width="563" height="211"></a></p>     
<p align="justify">En lo referente a la ocupación, las adolescentes con  depresión leve estaban dedicadas a oficios del hogar o eran estudiantes en 52,6  % y 47,3 %, respectivamente; con depresión moderada eran estudiantes o dedicadas  a oficios del hogar en 43,2 % y 37,8 %, respectivamente; y con depresión severa  el 33,3% eran estudiantes y 33,3 % estaban dedicadas a oficios del hogar. (<a href="#cua6">Cuadro  6</a>).</p>     <p align="center"><a name="cua6"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v74n4/art03cua6.gif" width="549" height="191"></a></p>     
<p align="justify">Asimismo, las adultas con depresión leve estaban dedicadas a  oficios del hogar en el 45,9 % de los casos y 18,9 % eran estudiantes; con  depresión moderada 72,2 % estaban dedicadas a oficios del hogar y 8,8 % eran  estudiantes; con depresión severa el 47,3% estaban dedicadas a oficios del  hogar, repartiéndose el resto entre diversas ocupaciones. (<a href="#cua7">Cuadro  7</a>).</p>     <p align="center"><a name="cua7"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v74n4/art03cua7.gif" width="576" height="222"></a></p>     
<p align="justify">Con respecto al número de gestaciones, las adolescentes  primigestas tuvieron la mayor incidencia de depresión leve (73,6 %), seguidas  por aquellas con depresión severa (66,6 %) o moderada (64,8 %). Las  segundigestas (II G) tuvieron depresión leve (26,3 %), moderada (21,6 %) o  severa (33,3 %). (<a href="#cua8">Cuadro 8</a>).</p>     <p align="center"><a name="cua8"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v74n4/art03cua8.gif" width="555" height="228"></a></p>     
<p align="justify">En cuanto a las adultas, las que tuvieron depresión leve eran  tercigestas (III G) en el 32,4 % de los casos, segundigestas en el 27 % y  primigestas en el 29,7 %; las que tuvieron depresión moderada eran segundigestas  en el 36,6 % de los casos, tercigestas en el 25,5 %, IV gestas o más gestaciones  en el 22,2 % y primigestas en el 15,5 %; con depresión severa 36,8 % eran  segundigestas y 31,5 % eran multigestas (IV G o más), las demás eran primigestas  o tercigestas. (<a href="#cua9">Cuadro 9</a>).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="cua9"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v74n4/art03cua9.gif" width="563" height="212"></a></p>     
<p align="justify">Al considerar el tipo de atención obstétrica en el grupo de  las adolescentes, para aquellas atendidas por parto, se encontró un 73,6 % de  depresión leve, 70,2 % de depresión moderada y 66,6 % de depresión severa;  mientras que para las atendidas por cesárea, se encontró un 26,3 % de depresión  leve, 29,7 % de depresión moderada y 33,3 % de depresión severa. (<a href="#cua10">Cuadro  10</a>).</p>     <p align="center"><a name="cua10"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v74n4/art03cua10.gif" width="547" height="215"></a></p>     
<p align="justify">Para el grupo de adultas, quienes tuvieron depresión leve  64,8 % fueron atendidas por parto y 35,1 % por cesárea; con depresión moderada  51,1 % fueron atendidas por parto y 48,8 % por cesárea; con depresión severa  64,8 % fueron atendidas por parto y 35,1 % por cesárea. (<a href="#cua11">Cuadro  11</a>).</p>     <p align="center"><a name="cua11"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v74n4/art03cua11.gif" width="541" height="217"></a></p>     
<p align="justify">Al evaluar los factores de riesgo asociados con la depresión  posparto se encontró que 47,8 % de las adolescentes y 30,7 % de las adultas  manifestaron un embarazo no deseado, siendo este el factor más frecuente,  seguido por las complicaciones durante el embarazo, parto o puerperio con 24,6 %  en las adolescentes y 20,7 % en las adultas. Hubo antecedentes depresivos en  20,3 % de las adultas y solo 2,8 % de las adolescentes. El 11,5 % de las  adolescentes carecen de apoyo de la pareja o familiar, 8,6 % tienen bajo nivel  económico, 2,8 % tienen bajo nivel educativo, y 1,4 % han vivido situaciones de  violencia. En lo que se refiere a las adultas, 6,5 % carecen de apoyo de la  pareja o familiar, 11,5 % tienen bajo nivel educativo, 5,5 % han vivido  situaciones de violencia y 4,6 % tienen bajo nivel económico (<a href="#cua12">Cuadro  12</a>).</p>     <p align="center"><a name="cua12"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v74n4/art03cua12.gif" width="560" height="253"></a></p>     
<p align="justify"><b>DISCUSIÓN</b></p>     <p align="justify">Diversos estudios clínicos muestran cifras variables de  prevalencia de depresión en el posparto. En algunas comunidades latinoamericanas  se han encontrado valores superiores al 20 % (3). Varios autores han encontrado  una prevalencia de depresión posparto que oscila entre el 10 % y el 20 % de las  puérperas (12). Mientras que algunos autores han informado cifras de prevalencia  por encima de 30 % en madres adolescentes (6-8,13). Según datos suministrados  por Alvarado y col. (19), quien en un estudio realizado en Durango (México,  2010) encontró una prevalencia general de 32,6 % de depresión posnatal y  consideró que esa prevalencia era una de las más altas informadas en el mundo al  observar que era superior a las indicadas para mujeres de Estados Unidos (11,7 %  a 20,4 %), América del Sur (20,7 %), Europa (6,1 a 16,8 %) y África (13,2 %).  Álvarez y col. (25) señalan que la depresión posparto tiene una frecuencia a  nivel mundial del 8 % al 25 % mientras que en México el Instituto Nacional de  Perinatología (INP), reportó en el año 2001 una prevalencia del 21,7.% de  depresión posparto. Lartigue y col. (26) cita que en Brasil (2008), una encuesta  llevada a cabo en 240 mujeres, encontró una prevalencia de 19 %. La amplia  diferencia entre los datos de prevalencia de depresión posparto informados en  varios estudios clínicos se debe a la falta de uniformidad en los criterios  clínicos para realizar el diagnóstico, la variabilidad en el momento cuando se  ha hecho la evaluación correspondiente, y la diversidad en la clasificación de  los tipos de depresión posparto.</p>     <p align="justify">En un estudio llevado a cabo en México por Vargas y García  (10) en 2009 se informó que el 90 % de la población estudiada presentaba  depresión posparto. Urdaneta y col. (5), en Maracaibo (2010) aplicando la EDPPE  informó de una prevalencia con los resultados iniciales positivos a la prueba  del 91 %. Estos resultados son compatibles con los datos obtenidos en esta  investigación donde hubo una prevalencia de depresión posparto en el puerperio  mediato de 84,2 % en las adolescentes y de 81,5 % en las adultas, sin diferencia  significativa entre ambos grupos (P = 0,6128). Asimismo, aun cuando la corta  edad materna se ha asociado con depresión posnatal en diversas investigaciones,  en el estudio de Alvarado y col. (19) de manera similar al nuestro, tampoco hubo  diferencia significativa en la prevalencia de depresión entre las mujeres de 20  años o menores, y las mujeres de más de 20 años de edad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La alta prevalencia de depresión posparto encontrada en la  presente investigación puede ser explicada debido a que, dadas las  características del estudio realizado, fueron utilizados para la evaluación  criterios clínicos basados en la combinación del puntaje obtenido de la Escala  de Depresión Posparto de Edimburgo y la presencia de factores de riesgo  asociados, sin que se hayan aplicado criterios de diagnóstico específicos para  depresión, como lo es el DSM-IV (Manual de diagnóstico y estadísticas de los  trastornos mentales). Sin embargo, es de saber que, la Escala de Edimburgo solo  es orientadora con respecto al juicio clínico y que la presencia de factores de  riesgo asociados solo evidencia la probabilidad de ocurrencia de la depresión  posparto sin que determinen su ocurrencia. De tal manera que, en realidad se  puede considerar que la valoración de los diferentes grados de depresión  posparto aplicada tiene un carácter de estimación más que de un diagnóstico  concluyente. En tal sentido, los resultados obtenidos permitieron detectar  numerosos casos de puérperas con riesgo de presentar depresión posparto o de  desarrollarla posteriormente, los cuales de otro modo hubieran podido pasar  clínicamente desapercibidos.</p>     <p align="justify">Asimismo, hay que tomar en cuenta que una gran parte de los  trastornos del estado de ánimo que se presentan en la mujer tras el parto, sobre  todo durante el puerperio reciente, son de muy poca intensidad y desaparecen  espontáneamente en corto tiempo, correspondiendo a la denominada “melancolía o  tristeza posparto”, la cual es considerada como una parte normal del comienzo de  la maternidad, siendo atribuido este hecho a varias razones tales como la enorme  responsabilidad que para la madre implica la atención del recién nacido,  cansancio, situaciones estresantes, sentirse abrumada porque “le falta tiempo”,  sentirse confundida, o incertidumbre por el futuro, entre otras. Por tanto, solo  puede catalogarse como enfermedad que requiere de atención médica a la depresión  posparto cuando la sintomatología alcanza una intensidad de grado moderada o  severa.</p>     <p align="justify">En lo que se refiere a los factores de riesgo, Vargas y  García (10) mencionan que el número de partos se ha sugerido como un factor  asociado a la depresión posnatal. Diversas investigaciones han concluido que el  nacimiento del primer hijo representa un estrés único y se correlaciona con la  depresión de manera más fuerte, que en el caso del segundo o el tercer parto.  Los resultados de nuestro estudio lo confirman adicionalmente como un factor  contribuyente para la depresión posnatal, tal como ocurrió en las adolescentes  primigestas, aunque en adultas fueron las segundigestas quienes tuvieron mayor  tendencia a presentar depresión posparto.</p>     <p align="justify">Alvarado y col. (19) señalan en su estudio que la baja  educación y el bajo ingreso económico fueron factores importantes asociados con  la prevalencia y la gravedad de la depresión posnatal. En nuestro estudio los  factores de riesgo más frecuentes fueron el embarazo no deseado y las  complicaciones durante el embarazo, parto o puerperio. Mediante un estudio  realizado en Chile en 2012, Dois y col. (27) afirma que, pese a que se han  descrito una serie de factores asociados, no es posible distinguir una causa  única que explique la ocurrencia de DP, por lo que se sostiene su etiología  multifactorial.</p>     <p align="justify">Los resultados de nuestra investigación, a pesar de que solo  pueden referirse a la muestra estudiada, y no pueden ser generalizados a la  población de mujeres en el puerperio mediato, pues se requiere una investigación  más amplia, permiten afirmar que el fenómeno de la depresión posparto es real y  ocurre en nuestro contexto social, siendo un problema clínico que merece  atención, debido a que se evidencia que muchos casos de depresión posparto no  son detectados o diagnosticados oportunamente, y por tanto, tampoco son  tratados. La depresión posparto puede ser diagnosticada la mayoría de las veces  cuando el médico que le atiende hace las preguntas apropiadas a la madre  deprimida y está dispuesto a escuchar sus respuestas, dentro de un clima mínimo  de confianza entre ambos y que la situación sea valorada en el contexto  adecuado. Por tanto, es necesario que el obstetra, el pediatra, e incluso el  médico general, estén familiarizados con la depresión posparto, que aprendan a  reconocerla, que entiendan sus causas y estrategias de ayuda, así como la  importancia de la intervención temprana para la madre y para el recién nacido,  en la que también deben participar el esposo o compañero y el resto de la  familia. Además, el profesional de salud debe ayudar a la futura o nueva madre a  no estar aislada de la compañía de otras personas queridas, parientes o amigos.  Es necesario que ella tenga alguien con quien hablar de sus sentimientos,  experiencias, temores e incertidumbre, sin ser indebidamente criticada.</p>     <p align="justify">Una vez analizada la información obtenida mediante la  presente investigación y de conformidad con los objetivos planteados se concluyó  lo siguiente:</p>     <p align="justify">La prevalencia de depresión posparto en el puerperio mediato  fue de 84,2 % en las adolescentes y de 81,5 % en las adultas, sin observar  diferencia significativa entre ambos grupos (P = 0,6128), resultados obtenidos  conforme a las condiciones propias del estudio realizado.</p>     <p align="justify">propias del estudio realizado. En el grupo de edad entre 20 y  26 años ocurrió la mayor incidencia de depresión posparto (41 %), seguido por  las adolescentes (13 a 19 años) con 28,8 %.</p>     <p align="justify">Con respecto al grado de depresión posparto en las puérperas,  se observa que predominó la depresión moderada, tanto en las adolescentes como  en las adultas.</p>     <p align="justify">Las adolescentes primigestas presentaron la mayor incidencia  de depresión posparto de cualquier grado, mientras que las adultas primigestas  fueron más propensas a la depresión leve y las segundigestas a depresión  moderada y severa.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En cuanto al tipo de atención obstétrica, tanto las  adolescentes como las adultas atendidas por parto fueron más afectadas por  depresión posparto de cualquier grado.</p>     <p align="justify">El embarazo no deseado fue el factor de riesgo para la  depresión posparto observado con más frecuencia, tanto para las adolescentes  (47,8 %) como para las adultas (30,7 %), seguido por las complicaciones en el  embarazo, parto o puerperio en ambos grupos.</p>     <p align="justify">Se comprobó la utilidad práctica de la EDPPE al ser utilizada  como herramienta para la detección de muchos casos con riesgo de depresión  posparto que de otro modo pudieron haber pasado clínicamente desapercibidos.</p>     <p align="justify">La posibilidad de depresión posparto no debe ser subestimada  en ningún caso cuando coincidan dos o más factores de riesgo, a pesar de que la  puérpera no evidencie síntomas depresivos o haya resultado con baja puntuación  al practicarle el cuestionario de Edimburgo. Siempre debe resaltarse que los  antecedentes depresivos en cualquier ocasión constituyen un significativo factor  de riesgo para la depresión posparto.</p>     <p align="justify">No obstante que, los principales factores de riesgo hayan  sido identificados la posibilidad de prevenir la ocurrencia de depresión  posparto depende de una intervención oportuna en las mujeres con alto riesgo de  padecerla.</p>     <p align="justify">Entre las medidas más valiosas y efectivas, tanto para evitar  como para combatir la depresión posparto, caben destacar el apoyo de la pareja y  familiares cercanos, la comunicación y evitar el aislamiento manteniendo  relaciones sociales apropiadas.</p>     <p align="justify">De modo que, se considera hacer las siguientes  recomendaciones:</p>     <p align="justify">Promover que las mujeres, tanto durante el embarazo como  durante el puerperio, reciban información específica respecto a la depresión  posparto con fines preventivos, suministrándoles material educativo como una  guía sobre la depresión posparto.</p>     <p align="justify">Realizar talleres o cursos de corta duración sobre depresión  posparto, incluyendo los temas de síntomas, grados de severidad, manejo  terapéutico, factores de riesgo y prevención, los cuales estén dirigidos a las  gestantes y a las puérperas, con receptividad para la asistencia de la pareja y  familiares cercanos que convivan con la usuaria interesada facilitando así que  se tome conciencia colectiva sobre la importancia de este problema de salud  materna.</p>     <p align="justify">Incluir la EDPPE en la evaluación general de las madres  durante el puerperio, como un requisito previo a su egreso hospitalario, lo que  contribuirá de manera importante, tanto a la prevención como a la detección  precoz de la depresión posparto.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Incorporar a todo el equipo de salud involucrado en la  atención de las madres, incluyendo médicos, enfermeras y demás personal  paramédico, en la tarea de realizar la detección temprana de los síntomas  precursores de depresión posparto, y sobre todo cuando existan signos de alarma  indicativos de un cuadro severo, con el fin de orientarlas debidamente según el  caso.</p>     <p align="justify">Insistir en que, desde el punto de vista clínico, se utilicen  todas las oportunidades para realizar el diagnóstico y el manejo adecuado de la  depresión posparto, diferenciando la depresión leve de la verdadera enfermedad  depresiva desarrollada en el período posnatal. En tal sentido, se sugiere  aprovechar las consultas obstétricas de control prenatal y posnatal, así como  las consultas de puericultura y pediatría, con ese propósito.</p>     <p align="justify">Proponer la formación de grupos de ayuda para las madres  durante el posparto en los servicios de obstetricia en los cuales, con  asistencia profesional, puedan compartir sus experiencias, hablar de sus  sentimientos, temores e incertidumbre, sin ser criticadas o juzgadas como una  persona problemática.</p>     <p align="justify"><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Bowen A, Muhajarine N. Prevalence of antenatal depression  in women enrolled in an outreach program in Canada. J Obstet Gynecol Neonatal  Nurs. 2006;35(4):491-498.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117146&pid=S0048-7732201400040000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Milgrom J, Gemmill AW, Bilszta JL. Antenatal risk factors  for postnatal depression: A large prospective study. J Affect Disord.  2008;108:147-157. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117147&pid=S0048-7732201400040000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Latorre JF, Contreras LM, García S, Arteaga J. La  depresión postparto en madres adolescentes de Bucaramanga, Colombia. Rev Colomb  Obstet Ginecol. 2006;57(3):156-162.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117148&pid=S0048-7732201400040000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Martínez P, Romano K. Depresión en adolescentes  embarazadas. Enseñ Invest Psicol. 2009;14(2):261- 274.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117149&pid=S0048-7732201400040000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. Urdaneta J, Rivera A, García J, Guerra M, Baabel N,  Contreras A. Prevalencia de depresión posparto en primigestas y multíparas  valoradas por la Escala de Edimburgo. Rev Chil Obstet Ginecol.  2010;75(5):312-320.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117150&pid=S0048-7732201400040000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. Tejada EY, Morillo H, Orbe L, Pérez M. Depresión  post-parto en madres adolescentes. Rev Med Dom. 2002;63(2):127-129.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117151&pid=S0048-7732201400040000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. Wolff C, Valenzuela P, Esteffan K, Zapata D. Depresión  posparto en el embarazo adolescente: análisis del problema y sus consecuencias.  Rev Chil Obstet Ginecol. 2009;74(3):151-158.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117152&pid=S0048-7732201400040000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">8. Paima RJ, Vásquez RI. Prevalencia y asociación entre la  cesárea no programada y la depresión postparto en postcesareadas adolescentes en  el Instituto Nacional Materno Perinatal. Tesis para optar al título de  Licenciada en Obstetricia. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Facultad de  Medicina Humana. E.A.P. de Obstetricia. 2011, Lima, Perú. [Versión en línea].  Disponible en http://Sisbib.Unmsm.Edu.Pe/ Bibvirtualdata/Tesis%20para%20marcaci%C3%B3n3%20  %28para%20Inform%C3%A1tica%29/2011/paima_ pr/paima_pr.pdf. Consultado:  14/10/2012.</p>     <!-- ref --><p align="justify">9. Ceballos I, Sandoval L, Jaimes E, Medina G, Madera J, et  al. Depresión durante el embarazo. Epidemiología en mujeres mexicanas. Rev Med  Inst Mex Seg Soc. 2010;48(1):71-74.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117154&pid=S0048-7732201400040000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. Vargas JE, García M. Depresión post-parto: presencia y  manejo psicológico. Centro Regional de Investigación en Psicología.  2009;3(1):11-18.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117155&pid=S0048-7732201400040000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. Pérez R, Sáez K, Alarcón L, Avilés V, Braganza I, Coleman  J. Variables posiblemente asociadas a depresión posparto, según la Escala de  Edimburgo. Rev Obstet Ginecol Venez. 2007;67(3):187-191.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117156&pid=S0048-7732201400040000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">12. Guadarrama L, Escobar A, Zhang L. Bases neuroquímicas y  neuroanatómicas de la depresión. Rev Fac Med UNAM. 2006;49(2):66-72.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117157&pid=S0048-7732201400040000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">13. Evans G, Vicuña M, Marín R. Depresión postparto realidad  en el sistema público de atención de salud. Rev Chil Obstet Ginecol.  2003;68(6):491-494.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117158&pid=S0048-7732201400040000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">14. Rioseco V, Saldivia, Kohn, Torres. Obstetricia y  Ginecología. Depresión en puérperas. 2008.</p>     <!-- ref --><p align="justify">15. Oviedo GF, Jordán V. Trastornos afectivos posparto.  Universitas Médica. 2006;47(2):131-140.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117160&pid=S0048-7732201400040000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">16. Cox JL, Holden JM, Sagovsky R. Escala de Depresión  Post-Parto de Edimburgo. Obtenido de la British Journal of Psychiatry Junio,  1987, Vol. 150. [Versión en línea]. Disponible en: http:// www.state.nj.us/health/fhs/postpartumdepression/  pdf/PPD-Edinburgh-Scale_sp.pdf. Consultado: 14/10/2012.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">17. Castañón C, Pinto J. Mejorando la pesquisa de depresión  posparto a través de un instrumento de tamizaje, la Escala de depresión posparto  de Edimburgo. Rev Méd Chile. 2008;136(7):851-858.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117162&pid=S0048-7732201400040000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">18. Urdaneta J, Rivera A, García J, Guerra M, Baabel N,  Contreras A. Factores de riesgo de depresión posparto en puérperas venezolanas  valoradas por medio de la Escala de Edimburgo. Rev Chil Obstet Ginecol.  2011;76(2):102-112.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117163&pid=S0048-7732201400040000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">19. Alvarado C, Sifuentes A, Estrada S, Salas C, Hernández  AB, Ortiz SG, et al. Prevalencia de depresión posnatal en mujeres atendidas en  hospitales públicos de Durango, México. Gac Méd Méx. 2010;146(1):1-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117164&pid=S0048-7732201400040000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">20. Trejo H, Torres J, Medina M, Briones JC, Meneses J.  Depresión en adolescentes embarazadas que acuden a un hospital perinatal. Rev  Mex Pediatr. 2009;76(1):9- 12.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117165&pid=S0048-7732201400040000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">21. Escobar J, Pacora P, Custodio N, Villar W. Depresión  posparto: ¿Se encuentra asociada a la violencia basada en género? An Fac Med.  2009;70(2):115-118.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117166&pid=S0048-7732201400040000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">22. Bolzán C, Kunzi I, Cellerino R, Franzini C, Mendieta D.  Maternidad adolescente y depresión posparto. [Versión en línea]. Http://www.  revistadeapra.org.ar/pdf/Junio_11/Maternidad Adolescente.pdf. Consultado:  14/10/2012.</p>     <!-- ref --><p align="justify">23. Arbat A, Danés I. Depresión postparto. Med Clin (Barc).  2003;121(17):673-675.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117168&pid=S0048-7732201400040000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">24. Castillo M. Intervenciones psicosociales y psicológicas  para la prevención de la depresión postparto: Comentario de la BSR (Última  revisión: 24 de septiembre de 2007). Biblioteca de Salud Reproductiva de la OMS;  Ginebra: Organización Mundial de la Salud. [Versión en línea]. Consultado:  14/10/2012. Disponible en: http://Apps.Who.Int/Rhl/ Pregnancy_Childbirth/Care_After_Childbirth/Mgccom/  Es/Index.Html.</p>     <!-- ref --><p align="justify">25. Álvarez A, Ponce ER, Irigoyen A. Frecuencia de depresión  posparto en pacientes de dos clínicas de medicina familiar en México. Arch Med  Fam. 2008;10(4):133-136.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117170&pid=S0048-7732201400040000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">26. Lartigue T, Maldonado JM, González I, Sauceda JM.  Depresión en la etapa perinatal. Perinatol Reprod Hum. 2008;22:111-130.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117171&pid=S0048-7732201400040000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">27. Dois A, Uribe C, Villarroel L, Contreras A. Factores de  riesgo asociados a síntomas depresivos post parto en mujeres de bajo riesgo  obstétrico atendidas en el sistema público. Rev Med Chile. 2012;140(6):719-725.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2117172&pid=S0048-7732201400040000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="center"><a name="anexo1"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v74n4/art03anexo1.gif" width="474" height="468"></a></p>     
<p align="center"><a name="anexo2"> <img border="0" src="/img/fbpe/og/v74n4/art03anexo2.gif" width="570" height="1097"></a></p>      
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