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</front><body><![CDATA[  <BASEFONT SIZE="3"> <A NAME="edi"></A>      <P ALIGN="center"> <B><font color="000000" face="Verdana" size="3">Editorial</font></B> </P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> La aparición de las betalactamasas de espectro extendido (BLEE) ha estado  asociada a la introducción y uso masivo de las cefalosporinas de amplio  espectro y el aztreonam; la primera de estas betalactamasas fue descubierta  en Alemania en 1984, a partir de ese momento, el número de betalactamasas  se ha incrementado dramáticamente así como su diseminación en todo el mundo.  En la actualidad las BLEE constituyen un gran problema terapéutico y epidemiológico,  particularmente en las infecciones producidas por <I><B>Kescherichia coli, Klebsiella  pneumonie, Klebsiella oxytoca </B>y <B>Proteus mirabilis</B></I>, las bacterias productoras  de este tipo de betalactamasa, son resistentes a las penicilinas, cefamicinas,  cefalosporinas de cualquier generación y el aztreonam, también, de un 30%  a un 60% de estas cepas son resistentes a los betalactámicos asociados  a inhibidores de betalactamasas; además, un alto porcentaje de estas cepas  poseen corresistencia a otros grupos de antibióticos como quinolonas, aminoglucósidos  y tetraciclinas entre otros. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Por lo tanto, estas cepas se comportan como bacterias multirresistentes,  sensibles únicamente a los carbapenemas. Son fácilmente transmisibles por  plásmidos entre microorganismos de diferentes géneros y especies, lo que  facilita su diseminación y son microorganismos difíciles de tratar y controlar.  Desde el punto de vista epidemiológico, el principal reservorio es el tracto  digestivo de pacientes hospitalizados y su transmisión se da fácilmente  a partir de las manos de las personas, especialmente del personal de salud.  Se han extendido por todo el mundo y muchas veces generan brotes epidémicos,  constituyendo una amenaza para la evolución favorable de las infecciones,  tanto hospitalarias como adquiridas en la comunidad. Su prevalencia ha  ido aumentado a lo largo de los últimos años. Se detectan más frecuentemente  en pacientes a los que se han administrado antibióticos durante largos  períodos de tiempo, han tenido una larga permanencia en servicios de hospitalización  y unidades de cuidados intensivos, han sido sometidos a cirugía, poseen  ventilación mecánica, han recibido previamente cefalosporinas o quinolonas,  con instrumentación o cateterización invasora, etc.; es decir, en pacientes  con alguna enfermedad de base y factores de riesgo que favorecen a la colonización  por parte de estos microorganismos. En los últimos años la situación se  ha complicado, ya que también se están detectando cepas productoras de  BLEE en infecciones adquiridas en la comunidad, sobre todo en cepas en  <I><B>E. coli </B></I>procedentes de muestras de orina y en heces de portadores sanos,  así como en infecciones por <I><B>K. pneumoniae</B></I>, con lo cual cabe suponer que  la extensión de las BLEE es generalizada. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Las infecciones causadas por estas bacterias suelen tratarse inicialmente  de manea empírica, por lo que la administración del antibiótico idóneo  se demora, esto conduce a una mala evolución del paciente, hospitalizaciones  más prolongadas y mayores costos de tratamiento. Por otra parte, su detección  en el laboratorio no es fácil, sobre todo si no se sospecha de ellas y  se dispone de los procedimientos adecuados para su detección. Teniendo  en cuenta la mutirresistencia a los antimicrobianos asociada a las bacterias  productoras de BLLE, siempre que se sospeche su presencia o esté confirmada,  el grupo de antibióticos de elección para el tratamiento son los carbapenémicos  (ertapenem, impenem, moropenem), resistentes intrinsecamente a la acción  de las BLEE, por lo que su uso se asocia generalmente a éxito terapéutico.  El tratamiento con cefalosporinas de tercera generación, que <I>in Vitro</I> parecen  activas, se acompaña de una tasa variable de fracaso dependiendo de la  concentración mínima del antibiótico necesaria para inhibir al patógeno  causante, con importantes discrepancias en la relación <I>in vivolin Vitro</I>. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En los hospitales e instituciones prestadoras de salud con endemia de cepas  bacterianas productoras de BLEE, las principales medidas para reducir su  presencia son la limitación del uso de cefalosporinas, especialmente de  tercera generación, y de fluroquinolonas, junto con medidas universales  de control para evitar la transmisión entre pacientes. Son necesarias varias  actuaciones para tratar de resolver la amenaza de las BLEE, tales como  determinar la amplitud del problema, investigar la tendencia de las cepas  resistentes y su distribución geográfica, establecer la asociación con  brotes epidémicos, la detección adecuada de la resistencia por parte del  laboratorio, la prevención habitual de las infecciones nosocomiales, concientizar  al personal médico acerca del problema, la prescripción adecuada de los  antibióticos en general, especialmente en las unidades de cuidados intensivos  y de larga estancia, consultar guías orientadoras y consensos de tratamiento,  el seguimiento de una política de antibióticos, tratamientos específicos  por área y, en general, educación sanitaria. </FONT></P>      <P ALIGN="center"><B><FONT COLOR="000000" face="Verdana" size="2">Lic. Armindo Perozo Mena M.Sc.</FONT></B></P>      <P ALIGN="center"><FONT COLOR="000000" face="Verdana" size="2"><B>Práctica Profesional de Bacteriologia. Escuela  de Bionalisis. LUZ.</B></FONT> <FONT COLOR="000000" face="Verdana" size="2"><B>Centro de Referencias Bactriológicas SAHUM</B></FONT></P>       ]]></body>

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