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</front><body><![CDATA[   <B>     <p ALIGN="CENTER"><font size="4">Los Corros de Hadas&nbsp; </font></p> </B>     <P ALIGN="center">Efra&iacute;n J. MORENO<SUP>1 </SUP>y Jes&uacute;s E. HERN&Aacute;NDEZ M.<SUP>2</P>  <B>     <P ALIGN="left">1</B></SUP><I> Universidad Pedag&oacute;gica Experimental Libertador </I> <I> Instituto Pedag&oacute;gico de Caracas, Departamento de Biolog&iacute;a y Qu&iacute;mica. </I> <I> emoreno@ipc.upel.edu.ve</P> </I><B><SUP>    <P ALIGN="left">2</B></SUP><I> Fundaci&oacute;n Instituto Bot&aacute;nico de Venezuela, </I> <I> Jard&iacute;n Bot&aacute;nico de Caracas, </I> <I> Universidad Central de Venezuela, Av. Salvador Allende, </I> <I> Aptdo. 2156. Caracas 1010-A, Venezuela </I> <I> hernanje@rect.ucv.ve</P>     <P ALIGN="left">&quot;Cuando un ni&ntilde;o dice que no cree en las hadas, </I> <I> cae muerta una de ellas; </I> <I> por eso van quedando tan pocas&quot;.</I> James Barrie (autor de Peter Pan)</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una vieja leyenda cuenta que en las noches de luna llena, las hadas gustan reunirse en lugares alejados de toda presencia humana y danzar jubilosas en c&iacute;rculos en los prados circundados de bosques. Los sapos de los charcos cercanos se sientan extasiados alrededor de las hadas danzantes a contemplar su fant&aacute;stico baile; en la ma&ntilde;ana siguiente doquiera que se haya sentado un sapo aparece un hongo, form&aacute;ndose un hermoso c&iacute;rculo. Si los sapos que asistieron a la danza de las hadas eran venenosos los hongos ser&aacute;n t&oacute;xicos; si no eran peligrosos los hongos ser&aacute;n comestibles. Pero ¿como saber que sapo estuvo all&iacute;?</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hubo un tiempo en que toda clase de explicaciones fantasiosas se daban al origen de los &quot;corros de hadas&quot;. La gente cre&iacute;a, como afirma nuestra leyenda, que esos corros los produc&iacute;an las hadas al danzar y que cualquiera que se detuviera dentro del c&iacute;rculo estar&iacute;a bajo su encanto. En Sussex, Gran Breta&ntilde;a, se denominan &quot;hag tracks&quot; y en Devonshire se atribuyen a que los duendes capturan los caballos j&oacute;venes y los montan en c&iacute;rculo diciendo que los caballos han sido &quot;Hag ridden&quot; (Rutten 2002). Los irlandeses comenzaron a llamar a estas formaciones circulares de hongos, &quot;fairy rings&quot; que traducido al espa&ntilde;ol significa &quot;anillo de hadas&quot;. Otros pueblos relacionaban estas formaciones con las brujas, los duendes, los gnomos y dem&aacute;s seres mitol&oacute;gicos. En Francia, nadie deb&iacute;a entrar a un corro de hadas (cercl&eacute; de f&eacute;es) porque se dec&iacute;a que pod&iacute;a ser atacado por enormes sapos venenosos. En Italia, desde hace mucho tiempo asocian estas formaciones f&uacute;ngicas con el aquelarre de las brujas y las conocen como &quot;cerchi delle streghe&quot; (Cereijo <I>et al. </I>2001).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un ilustre testimonio de las supersticiones que rodeaban el origen de los corros lo proporcion&oacute; Shakespeare, quien en su obra &quot;La Tempestad&quot; se refiere a ellos como un fen&oacute;meno ocasionado por el paso de los duendes (Acto V, Escena i) &quot;you demi-puppets that by moonshine do the green sour ringlets make&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los corros de hadas se pueden apreciar incluso cuando el hongo todav&iacute;a no ha producido las setas, y por ello mucha gente supuso que los anillos o c&iacute;rculos que observaban en la hierba eran el trabajo de topos, hormigas o zorros; de rel&aacute;mpagos o de remolinos de viento, o bien que eran causados por la orina de los animales. Se dice que la magia encerrada en la hierba de los corros era advertida por los carneros que procuraban no comerla. En &eacute;pocas recientes se ha asociado la existencia de c&iacute;rculos en el pasto hasta con el aterrizaje de platillos voladores. Otras personas lo relacionan con zonas de energ&iacute;a negativa por lo cual los hongos deben ser eliminados de inmediato.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;&nbsp;&nbsp; No fue hasta finales del siglo XVIII que se conoci&oacute; finalmente la verdad sobre los corros de hadas. De hecho, los corros son causados por el crecimiento circular de ciertos hongos, ya que no todas las especies de hongos crecen as&iacute;; algunos hongos crecen en l&iacute;nea, otros sin un patr&oacute;n definido. Los corros s&oacute;lo se aprecian en terrenos donde el micelio no encuentra obst&aacute;culos a su crecimiento regular, tal es el caso de un terreno con nutrientes uniformes, sobre todo en los prados, donde se pueden llegar a observar corros de varios metros de di&aacute;metro (Miller 1979; Pacioni 1982).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La formaci&oacute;n de los corros de hadas puede explicarse de la manera siguiente: las esporas de los hongos salen disparadas a gran velocidad desde las lamelas que se disponen de forma radial en el himenio del pileo. Las esporas al caer al suelo y germinar, forman el micelio que se extiende por el terreno en busca de nutrientes. Habitualmente las hifas del micelio crecen por igual en todas direcciones, y van muriendo en las partes donde se agotan los nutrientes que el suelo le proporciona, lo que provoca que la parte viva del hongo sea un anillo que se va extendiendo de forma radial. Cuando las condiciones sean propicias (temperatura y humedad adecuadas) crecer&aacute;n las nuevas setas en las partes nuevas y alejadas del centro formando un c&iacute;rculo, origin&aacute;ndose as&iacute; los llamados corros de hadas (Fig. 1). Esto puede ocurrir de la noche a la ma&ntilde;ana por absorci&oacute;n de agua despu&eacute;s de una lluvia.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es posible observar diferencias en la textura y el color de la grama donde se encuentra el corro y esto se debe a las actividades metab&oacute;licas de los hongos, que al formar sales de amonio, particularmente nitratos, contribuyen a la fertilizaci&oacute;n del suelo, lo que a su vez estimula el crecimiento del micelio f&uacute;ngico.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entre los hongos que forman &quot;corros de hadas&quot; se encuentran <I>Marasmius oreades, Agaricus campestris, Clytocibe rivulosa </I>y <I>Chlorophyllum molybdites. </I>Las dos primeras especies son comestibles pero las dos &uacute;ltimas son venenosas. Tambi&eacute;n se pueden nombrar otros g&eacute;neros como <I>Tricholoma, Lepiodat</I>a y <I>Lycoperdon </I>(Miller 1979; Haas 1969).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En los prados del Jard&iacute;n Bot&aacute;nico de Caracas se tuvo la oportunidad de ver, en mayo y en septiembre de 2004, un corro de hadas de unos 7 metros de di&aacute;metro, el m&aacute;s grande que se haya visto; no obstante, se dice que hongos cuya seta o espor&oacute;foro ya no existe desde hace m&aacute;s de 100 a&ntilde;os, todav&iacute;a producen corros de 50 o m&aacute;s metros de di&aacute;metro. Ello se debe a que el micelio subterr&aacute;neo puede permanecer vivo durante muchos a&ntilde;os, incluso siglos. &Uacute;nicamente un cambio dr&aacute;stico en las condiciones del entorno puede eliminar el micelio, tal es el caso de valles inundados o laderas repobladas con especies ex&oacute;ticas. El corro del Jard&iacute;n Bot&aacute;nico al que se hace alusi&oacute;n fue formado por el hongo <I>Chlorophytum molybdites </I>(Fig. 2).</P>     <P ALIGN="CENTER">&nbsp;</P>  <FONT SIZE=3>    <P ALIGN="CENTER"><IMG SRC="/img/fbpe/abv/v28n1/Image95.gif" WIDTH=440 HEIGHT=247></P> </FONT> <B>       
<P><font size="2">Fig. 1. </font> </B><font size="2">Etapas en la formaci&oacute;n de un Corro de hadas. <B>a. </B>Hongo madre. <B>b. </B>Hifas creciendo radialmente. <B>c. </B>Corro de hadas. <B>d. </B>Corro de hadas en el Jard&iacute;n Bot&aacute;nico de Caracas (27-05-2004). Foto Jes&uacute;s Hern&aacute;ndez.</font>&nbsp;</P>  <I>    <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Chlorophyllum molybdites </I>Mass. es un hongo de sombrerito perteneciente a la clase de los Basidiomicetos, al orden Agaricales y a la familia Lepiotaceae. Su pileo es grueso y carnoso, tiene entre 7 a 30 cm de ancho, de color blancoocre, con numerosas escamas de color marr&oacute;n canela; las lamelas est&aacute;n cercanas entre s&iacute;, son libres y anchas; el estipe tiene entre 10 a 25 cm de alto y entre 10 a 25 cm de grueso, presenta un anillo ancho con el borde irregular; la impresi&oacute;n de esporas es de color verde. Este hongo vive sobre el suelo y frecuentemente forma un corro de hadas.</P> <I>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Chlorophyllum molybdites </I>es t&oacute;xico, puede causar des&oacute;rdenes gastrointestinales con diarrea, v&oacute;mitos, espasmos abdominales, cuya severidad est&aacute; correlacionada con la cantidad de hongo consumido en un per&iacute;odo determinado. Este hongo tiene gran parecido con <I>Macrolepiota procera, </I>un hongo comestible muy com&uacute;n, pero se diferencia de &eacute;ste por cuanto la esporada de <I>Chlorophyllum </I>es de color verde.</P>     <P ALIGN="CENTER">&nbsp;</P> <FONT SIZE=2>    <P ALIGN="CENTER"><IMG SRC="/img/fbpe/abv/v28n1/Image96.gif" WIDTH=415 HEIGHT=638></P> </FONT><DIR> <DIR>  <B>     
<blockquote>       <P><font size="2">Fig. 2. </font> </B><font size="2"><I>Chlorophyllum molybdytes. </I>Jard&iacute;n Bot&aacute;nico de Caracas (27-05-2004). Foto Jes&uacute;s Hern&aacute;ndez.</font></P> </blockquote>     <P ALIGN="CENTER"></P> </DIR> </DIR>      <p ALIGN="CENTER">&nbsp;</p>      <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En conclusi&oacute;n, los corros de hadas son formaciones de hongos que crecen en c&iacute;rculos sobre el pasto, no son muy comunes en Venezuela y duran muy poco tiempo (s&oacute;lo algunos d&iacute;as); as&iacute; que obs&eacute;rvelos, no los da&ntilde;e para que otros disfruten de este fen&oacute;meno natural tan interesante. No extraiga los hongos de su c&iacute;rculo y no se le ocurra ingerirlos ni crudos ni cocidos.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por &uacute;ltimo, si usted quiere ver hadas, un m&eacute;todo que es un tanto peligroso y en consecuencia poco recomendable, es entrar a un corro en una noche de luna llena; una vez dentro las ver&aacute; danzando y cantando alegremente, pero siempre mantenga un pie fuera del c&iacute;rculo. Si no lo hace as&iacute;, usted bailar&aacute; dentro del corro durante 7 d&iacute;as, 7 meses o quiz&aacute;s 7 a&ntilde;os; aunque le parecer&aacute; que han pasado s&oacute;lo algunos minutos. Suerte y felicitaciones por creer en las hadas, ello las mantendr&aacute; vivas.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp; <B>GLOSARIO </B>(Ulloa 1991, Pacioni 1982)</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Anillo: </B>fragmentos del velo parcial, que se extiende desde el borde del p&iacute;leo hacia el estipe, y que permanecen en parte adheridos a la parte superior de este &uacute;ltimo.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Corro de brujas: </B>fructificaci&oacute;n en c&iacute;rculo de setas de una misma especie.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Esporada: </B>conjunto o masa de esporas de un hongo que se desprende del espor&oacute;foro. Se conoce en ingl&eacute;s como &quot;spore print&quot;.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Espor&oacute;foro: </B>cualquier estructura portadora de esporas, ya sea sexuales o asexuales.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Estipe: </B>pedicelo o tallo que sostiene el pileo de un basidiocarpo o de un ascocarpo.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Hifas: </B>filamentos tubulares que representan la unidad estructural de la mayor&iacute;a de los hongos.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Himenio: </B>capa o estrato conformado principalmente por estructuras reproductivas de origen sexual como basidios y ascos.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Lamelas: </B>peque&ntilde;as l&aacute;minas o placas delgadas en el himenio del pileo de muchos agaricales.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Micelio: </B>conjunto o masa de hifas que constituye el cuerpo o talo de un hongo.</P> <B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Pileo: </B>parte superior dilatada de muchos basidiocarpos o ascocarpos, en la cual se forma el himenio.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Seta: </B>alude en el contexto de este trabajo, a los hongos de sombrerito.</P> <B>     <P ALIGN="JUSTIFY">BIBLIOGRAF&Iacute;A</P> </B>    <!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">1. Miller Jr., O.K. 1979. <I>Mushrooms of North America. </I>Edit. E. P. Dutton.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=011386&pid=S0084-5906200500010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">2. Ulloa, M. 1991. Diccionario de micolog&iacute;a. Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, M&eacute;xico D.F.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=011387&pid=S0084-5906200500010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">3. Haas, H. 1969. <I>The young specialist looks at fungi. </I>Burke Pub. Co. London.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=011388&pid=S0084-5906200500010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">4. Cereijo, D., A. Fari&ntilde;a &amp; J. Parcero. 2001. <I>Introducci&oacute;n a la micolog&iacute;a, vida vegetativa del hongo </I>http://www.andoa.net/paginas/teoria/intro/intro2. html (sf.).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=011389&pid=S0084-5906200500010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">5. Pacioni, G. 1982. <I>Gu&iacute;a de hongos. </I>Ediciones Grijalbo S.A. Barcelona.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=011390&pid=S0084-5906200500010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">6. Rutten, G. 2002. Faery rings. <I>Field mycology </I>3(2): 56-60.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=011391&pid=S0084-5906200500010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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