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</front><body><![CDATA[   <FONT FACE="Times,Times New Roman" SIZE=4> </FONT><B><FONT SIZE=4>    <P ALIGN="CENTER">EDITORIAL</P> </FONT><FONT FACE="Times,Times New Roman" SIZE=4>    <P ALIGN="CENTER">Utilidad de la biopsia de placenta</P> </B></FONT><FONT FACE="Times,Times New Roman">    <P ALIGN="CENTER">Drs. Rafael Molina V&iacute;lchez*, Milagros S&aacute;nchez de Rosales**</P> </FONT>    <P ALIGN="left">*Gineco-obstetra. Hospital Manuel Noriega Trigo. Instituto Venezolano de los Seguros Sociales. San Francisco, Estado Zulia.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">**Pat&oacute;loga. Divisi&oacute;n de posgrado de la Facultad de Medicina Universidad del Zulia. Maracaibo.</P> <FONT FACE="Times,Times New Roman" SIZE=2>    <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;</P> </FONT>    <P ALIGN="JUSTIFY">La patolog&iacute;a de la placenta es un reflejo de la relaci&oacute;n entre los mecanismos b&aacute;sicos de enfermedad y muchas de las formas anormales de evoluci&oacute;n del embarazo, al cual muy pocas veces se recurre en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica, lo que resulta poco explicable si tomamos en cuenta que, aparte de algunos procesos propios de su desarrollo, y de la teratog&eacute;nesis, las situaciones adversas para el feto son consideradas como una consecuencia de la insuficiencia del &oacute;rgano-sistema placentario o de sus conexiones uterinas y fetales. La noci&oacute;n generalizada a la patolog&iacute;a, de que la disfunci&oacute;n de cualquier tejido guarda relaci&oacute;n con un tipo de cambios morfol&oacute;gicos detectables macro y/o microsc&oacute;picamente, no tiene una excepci&oacute;n en la placenta (1). Resulta curioso citar a connotadas autoridades de la medicina y la patolog&iacute;a maternofetal, quienes con iron&iacute;a han expresado que, hasta el momento de escribir sus art&iacute;culos, el grupo humano que hab&iacute;a demostrado mayor inter&eacute;s en la placenta no estaba conformado por pat&oacute;logos, obstetras ni neonat&oacute;logos: era el de la industria de los cosm&eacute;ticos, que en toneladas de tejido obtenidas de las maternidades ha buscado materia prima para sus tratamientos "embellecedores" (2).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Es muy raro que la patolog&iacute;a placentaria y perinatal forme parte de los "pensa", tanto en los cursos de posgrado de anatom&iacute;a patol&oacute;gica como en los de ginecolog&iacute;a y obstetricia. Esto lleva a una falta de consenso sobre el conocimiento organizado, a la carencia de un vocabulario mutuo, a la existencia de una mala comunicaci&oacute;n en la que el pat&oacute;logo no aprecia las correlaciones fisiopatol&oacute;gicas y cl&iacute;nicas de sus hallazgos, lo que sucede por igual al cl&iacute;nico, quien adem&aacute;s, ve en lo que dice el pat&oacute;logo algo retrospectivo, que ya no puede cambiar el manejo de su paciente (2). Algunos consideran que el l&eacute;xico propio de la patolog&iacute;a placentaria no est&aacute; a&uacute;n bien estandarizado, que los criterios diagn&oacute;sticos son pocos sujetos a coincidencia, con una apreciable variedad interobservador que se hace evidente en diagn&oacute;stico como "maduraci&oacute;n anormal de las vellosidades", e inespecificidad con definici&oacute;n insatisfactoria, como en las "villitis cr&oacute;nicas no espec&iacute;ficas" (3,4). A condiciones como la amnionitis, de importancia universalmente aceptada, no les reconocen una aceptable estandarizaci&oacute;n (5,6). De investigadores pertenecientes a organizaciones muy serias, de reconocido prestigio cient&iacute;fico, se lee que muchos pat&oacute;logos "no tienen un inter&eacute;s serio en la placenta", y cuando lo tienen, a menudo el cl&iacute;nico no los provee de la informaci&oacute;n necesaria para la correcta lectura de signos en el material procesado, mientras que los &uacute;ltimos no valoran la utilidad cl&iacute;nica de los estudios (7).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Pero por el contrario, estudiosos del tema han hecho &eacute;nfasis en la utilidad de la informaci&oacute;n que puede dar el an&aacute;lisis del &oacute;rgano sobre algunas formas de enfermedad fetal preparto y los resultados perinatales. Uno de los l&iacute;deres en este campo, Kurt Benirschke, ha sostenido que todas las placentas deben ser examinadas, por lo menos macrosc&oacute;picamente, archiv&aacute;ndose los datos (8). El examen macrosc&oacute;pico, llevado a la rutina, facilita la familiarizaci&oacute;n del nuevo observador con los hallazgos que pudiera tener importancia, aun cuando el examinador sea el m&eacute;dico que atiende el parto (es pr&aacute;cticamente imposible, en la mayor&iacute;a de instituciones obst&eacute;tricas, que un pat&oacute;logo clasificado est&eacute; permanentemente dispuesto a acudir a las salas de parto), para quien se consiguen publicaciones con la instrucci&oacute;n b&aacute;sica disponible (9,10). Con miras al estudio histol&oacute;gico, se recomienda guardar las placentas en bolsas o envases pl&aacute;sticos hasta que se conozca cu&aacute;l ha sido la evoluci&oacute;n del reci&eacute;n nacido, dos o tres d&iacute;as por lo general (hasta una semana), en refrigeraci&oacute;n, sin llegar a la congelaci&oacute;n, lo que permite una buena preservaci&oacute;n de las estructuras tisulares por alg&uacute;n tiempo. La muestra se desecha cuando la evoluci&oacute;n neonatal es satisfactoria, o se procesa cuando no lo es. Se estima que al actuar de ese modo no se perder&aacute; ning&uacute;n esp&eacute;cimen de utilidad cuando los doctores tratantes del ni&ntilde;o lo requieran, o cuando la solicitud de explicaciones venga de familiares o abogados (8). Khong afirma que los departamentos de patolog&iacute;a, al actuar de acuerdo a las necesidades de la realidad, deben admitir un triaje de las placentas hecho por el personal m&eacute;dico de la sala de partos, recibiendo aqu&eacute;llas cuyo ulterior estudio se considere necesario. Subraya la importancia del env&iacute;o del &oacute;rgano fresco, sin ning&uacute;n lavado ni l&iacute;quido fijador. La placenta constituye una excepci&oacute;n a la regla general de mandar las muestras al pat&oacute;logo en una buena cantidad de fijador; al recibirla fresca existe la posibilidad de indagar si hubo infecci&oacute;n bacteriana del l&iacute;quido amni&oacute;tico, proveer muestras del par&eacute;nquima para bioqu&iacute;mica, virolog&iacute;a y citogen&eacute;tica, y realizar estudios de inyecci&oacute;n intravascular en embarazos m&uacute;ltiples (11).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Que familiares y abogados exijan explicaci&oacute;n en cuanto a hechos que, para su entendimiento y modo de ver las cosas deben tener una causa demostrable y un culpable, habiendo sucedido dentro de eventos "fisiol&oacute;gicos" y "naturales", como el embarazo y el parto, es digno de comentario. Ha sido el clima de amenaza de acciones legales y la actitud defensiva del m&eacute;dico tratante, presentes en el ejercicio actual de la medicina en algunos pa&iacute;ses (Venezuela ahora entre ellos), lo que ha colocado sobre el tapete de discusi&oacute;n la investigaci&oacute;n de la placenta. Muy probablemente, el trabajo de Benirschke que ha causado m&aacute;s impacto es el titulado: "La placenta en el proceso de litigio" (8). Despu&eacute;s de este verdadero hito en la historia del tema, el "Colegio de Pat&oacute;logos Americanos" publica lo que un grupo de sus expertos considera que son las indicaciones para la investigaci&oacute;n histopatol&oacute;gica de la placenta (12), Kaplan escribe acerca de los aspectos forenses del &oacute;rgano (13) Y Altshuler sobre su importancia dentro del imperativo m&eacute;dico-legal (14). Los pat&oacute;logos, llamados a testimonio durante los juicios por mala pr&aacute;ctica m&eacute;dica, hallan en la morfolog&iacute;a, como en otros tejidos, detalles que les dan la posibilidad de hilar razonamiento; y el obstetra, acusado de haber sacado de manera inadecuada al neonato de lo que seg&uacute;n el p&uacute;blico no m&eacute;dico (abogados y jueces incluidos) es un sitio perfecto, un "nirvana" —el s&iacute;mil es de Salafia y Vintzileos— (15), con consecuencias distintas a las esperadas "normalidad" de los hechos reproductivos, tiene nuchas veces aportes que le sirven de defensa, al descubrirse que el producto de la gestaci&oacute;n no estaba en un ambiente "ideal", que hab&iacute;a lesiones sobre las cuales se puede obtener una idea de naturaleza, intensidad y tiempo de evoluci&oacute;n, y que tienen o pueden tener una relaci&oacute;n causa-efecto con los hechos presuntamente iatrog&eacute;nicos. En aquellos sitios donde se establecen frecuentes demandas contra los m&eacute;dicos por resultados perinatales adversos, la presencia de signos patol&oacute;gicos en la placenta ha salvado a muchos. Los &uacute;ltimos autores citados llegan al extremo de pensar que todas las placentas deben ser examinadas por un pat&oacute;logo, que el estudio forma parte de la rutina obst&eacute;trica, tanto como la estimaci&oacute;n del &iacute;ndice de Apgar, lo que justifican basados en la relaci&oacute;n costo / beneficio, al tomar en cuenta gastos como los de una demanda perdida ante la par&aacute;lisis cerebral de un ni&ntilde;o, atribuida a hipoxia periparto, cuando en realidad la mayor&iacute;a de veces las causa de esta enfermedad es anterior o ajena al proceso de nacimiento (2).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Procesar todas las placentas en maternidades con gran volumen de trabajo luce como una exageraci&oacute;n. Pero la lista sugerida de indicaciones para el estudio no es peque&ntilde;a. Apartando condiciones como la encefalopat&iacute;a neonatal, la par&aacute;lisis cerebral, las enfermedades del trofoblasto, la preeclampsia, una angiopat&iacute;a propia del embarazo, depende de una placenta enferma, sobre las cuales existe bastante material publicado, es aleccionador analizar resultados como los de Salafia y col. en parto pret&eacute;rmino, la primera causa de muerte perinatal, de acuerdo a los cuales hay tres lesiones: la vasculitis cori&oacute;nica-umbilical, las anomal&iacute;as de arterias deciduales y la villitis cr&oacute;nica, que contribuyen a explicar la etiolog&iacute;a en 96% de los nacidos entre 22 y 28 semanas, 59% del grupo entre 39 y 32 semanas y 43% del de 33 a 36 (15); y los de Arias y col. en ruptura prematura y pret&eacute;rmino de membranas, que incluyen cinco patrones histol&oacute;gicos, con diferentes caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas y pron&oacute;stico (16). Redline ha revisado cuatro problemas cl&iacute;nicos ante los cuales la biopsia de placenta puede suministrar informaci&oacute;n de valor: parto pret&eacute;rmino, retardo de crecimiento intrauterino, muerte fetal y asfixia perinatal con secuelas (1). El conocimiento ha progresado, aunque siempre quedan preguntas como si en ciertas situaciones espec&iacute;ficas existe ciertamente una relaci&oacute;n causa-efecto entre histolog&iacute;a y cl&iacute;nica (16), o qu&eacute; pasa con detalles como los cambios isqu&eacute;micos y la presencia de meconio, presentes en las placentas de ni&ntilde;os que, en la etapa neonatal de la vida, no muestran signos de anormalidad. ¿Contribuir&iacute;an a explicar aquellos casos de aparici&oacute;n tard&iacute;a de anomal&iacute;as neurol&oacute;gicas y del desarrollo? Mucha investigaci&oacute;n queda por hacer, especialmente a largo plazo. Hasta ahora, como bien lo se&ntilde;ala el grupo de Altshuler, no ha existido colaboraci&oacute;n para la investigaci&oacute;n entre pat&oacute;logos y epidemi&oacute;logos (17).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La pr&aacute;ctica de la biopsia placentaria debe ser estimulada. En ella est&aacute; la posibilidad de explicar muchos trastornos pre y perinatales. Una aceptable auditor&iacute;a de las actividades obst&eacute;trico-perinatales exige un m&iacute;nimo razonable de estos estudios, adem&aacute;s de un m&iacute;nimo de necropsias perinatales. Si cualquier fragmento extra&iacute;do de un cuerpo humano se somete a examen microsc&oacute;pico, algunos de ellos con una muy baja posibilidad de aportar datos de valor ¿por qu&eacute; renunciar al an&aacute;lisis de este tejido, tan revelador y tan cercano al mism&iacute;simo origen de la vida? Pero… ¿en cu&aacute;les de los cursos de posgrado del pa&iacute;s se ense&ntilde;a una disciplina de trabajo con la placenta?… ¿En cu&aacute;ntos de los hospitales dotados de maternidad y servicios de anatom&iacute;a patol&oacute;gica recibe el pat&oacute;logo un informe satisfactorio de las caracter&iacute;sticas macrosc&oacute;picas del &oacute;rgano, para luego responder con un detallado examen histopatol&oacute;gico? Se hace necesario, y con seguridad ser&aacute; gratificante, introducir cambios en esa actitud de renuncia tomada muchas veces en torno al tema.</P> <B><FONT FACE="Times,Times New Roman">    <P ALIGN="CENTER">REFERENCIAS</P> </FONT> </B><FONT FACE="Times,Times New Roman">      <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;1.&#9;Redline RW. Placental pathology: A neglected link between basic disease mechanism and untoward pregnancy outcome. Curr Opinion Obstet Gynecol 1995;7:10-15.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;2.&#9;Salafia CM, Vintzileos AM. Why all placentas should be examined by a pathologist in 1990. Am J Obstet Gynecol 1990;163:1282-1293.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;3.&#9;Khong TY, Staples A, Bendon RW. Observer reliabi-lity in assessing placental maturity by histology. J Clin Pathol 1995;48:420-423.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;4.&#9;Khong TY, Staples A, Moore L, Byard RW. Observer reliability in assessing villitis of unknown aetiology. J Clin Pathol 1993;46:208-210.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;5.&#9;Macpherson T. Fact and fancy. What can we really tell from the placenta? Arch Pathol Lab Med 1991;115:672-681.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;6.&#9;Badawi N, Kurinczuk JJ, Keogh JM, Chambers HM, Stanley FJ. Why is the placenta been ignored? Aust NZ J Obstet Gynaecol 2000;40:343-346.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&#9;7.&#9;Booth VJ, Nelson KB, Dambrosia JM, Grether JK. What factors influence whether placentas are submitted for pathologic examination. Am J Obstet Gynecol 1997;176:567-571.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;8.&#9;Benirschke K. The placenta in the litigation process. Am J Obstet Gynecol 1990;162:1445-1450.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;9.&#9;Fox H. Pathology of the placenta. London: WB Saunders; 1978.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;10.&#9;Perrin EVDK, Sander CH. Introduction. How to examine the placenta and why. En: Perrin EVDK, editor. Pathology of the placenta. New York: Churchil Livingstone; 1984.p.1-35.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;11.&#9;Khong TY. From delivery suite to laboratory: Optimizing returns from placental examination in medico-legal defence. Aust NZ J Obstet Gynaecol 1997;37:1-5.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;12.&#9;Altshuler G, Deppisch LM. College of American Pathologists conference XIX on the examination of the placenta: Report of the working group on indications for placental examination. Arch Pathol Lab Med 1991;115:71-703.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;13.&#9;Kaplan CG. Forensic aspects of the placenta. Perpect Pediatr Pathol 1995;19:20-42.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;14.&#9;Altshuler G. Placenta within the medicolegal imperative. Arch Pathol Lab Med 1991;115:688-695.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;15.&#9;Salafia CM, Vogel CA, Vintzileos AM, Bantham KF, Pezzullo J, Silberman L. Placental pathologic finding in preterm birth. Am J Obstet Gynecol 1991:165:934-938.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;16.&#9;Arias F, Victoria A, Cho K, Kraus F. Placental histolo-gy and clinical characteristcs of patients with preterm premature rupture of membranes. Obstet Gynecol 1997;89:265-271.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">17. Beebe LA, Cowan LD, Altshuler G. The epidemiology of placental features: Associations with gestational age and neonatal autcome. Obstet Gynecol 1996;86:771-778. </P> </FONT>     ]]></body>

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