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</front><body><![CDATA[   <FONT FACE="Times,Times New Roman" SIZE=1> </FONT>    <P ALIGN="CENTER"><font face="Times,Times New Roman" size="4">Perspectivas econ&oacute;micas de Venezuela</font></P>     <P ALIGN="CENTER"><FONT size=3>Dra. Ruth de Krivoy </FONT></P> <I><FONT FACE="Times,Times New Roman" SIZE=2><DIR> <DIR> <DIR> <DIR> <DIR> <DIR> <DIR> <DIR> <DIR> <DIR> <DIR> <DIR>  </FONT>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">&quot;Quien no sabe a d&oacute;nde va, puede tomar cualquier camino&quot;</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Proverbio irland&eacute;s</font> </I></P> </DIR> </DIR> </DIR> </DIR> </DIR> </DIR> </DIR> </DIR> </DIR> </DIR> </DIR> </DIR>      <P align="center"> <FONT size=3>Trabajo presentado en la Academia Nacional de Medicina en su sesi&oacute;n del 31 de mayo de 2001. </FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">El futuro depende del pasado.  Por ello, el an&aacute;lisis de las perspectivas de la econom&iacute;a venezolana requiere repasar, aunque sea brevemente, las ra&iacute;ces sociales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que, a lo largo del siglo XX, han contribuido a configurar la realidad actual.  Pero el ser humano no es esclavo de su pasado: puede moldear su futuro y el de la sociedad a la cual pertenece, para bien o para mal.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">La fuerte dependencia del petr&oacute;leo es el inevitable punto de partida en cualquier an&aacute;lisis de la econom&iacute;a venezolana.  El petr&oacute;leo es el recurso m&aacute;s importante de la naci&oacute;n y su m&aacute;s valioso producto de exportaci&oacute;n.  El sector petrolero representa alrededor de una cuarta parte del PIB, el 50% de los ingresos fiscales ordinarios y el 75% de los ingresos por exportaci&oacute;n provienen de la venta del petr&oacute;leo.  En consecuencia, los resultados de la actividad petrolera tienen una influencia determinante en el desempe&ntilde;o de dos elementos clave en el devenir de la econom&iacute;a: las cuentas del Estado y el valor de nuestra moneda.  S&oacute;lo los m&aacute;s grandes exportadores de petr&oacute;leo del Medio Oriente, como Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos &Aacute;rabes Unidos, manifiestan una dependencia del petr&oacute;leo mayor que Venezuela.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Los cuantiosos ingresos petroleros que comenzaron a fluir en los a&ntilde;os veinte abrieron el camino a una econom&iacute;a centrada en el Estado.  Nos convertimos en una sociedad rentista, en la cual los diversos grupos sociales, aglutinados por la comunidad de intereses, se alimentan de la generosidad del gobierno y a veces dependen del Estado para su misma supervivencia.  Se trata de una tradici&oacute;n muy antigua, pues los gobiernos venezolanos han controlado los recursos del subsuelo desde 1829, a pocos a&ntilde;os de la independencia de Espa&ntilde;a.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">En efecto, tan pronto los ingresos petroleros se hicieron predominantes, el Estado venezolano comenz&oacute; a adoptar pol&iacute;ticas dirigidas a distribuir esa nueva riqueza a trav&eacute;s de subsidios, empleos p&uacute;blicos en el marco de una burocracia cada vez m&aacute;s pesada, bajos precios para la gasolina y los servicios p&uacute;blicos, bajos impuestos a los particulares y pr&eacute;stamos a bajo inter&eacute;s a los sectores prioritarios, usualmente la agricultura, la industria manufacturera y las viviendas para sectores de menores ingresos.  Al mismo tiempo, un bol&iacute;var fuerte, deliberadamente sobrevaluado, sirvi&oacute; para abaratar las importaciones de bienes de consumo, maquinarias y equipos, y materias primas para la industria.  Para contrarrestar los efectos de la sobrevaluaci&oacute;n, el Estado le dio a las empresas un mercado protegido, imponiendo altos aranceles y barreras no arancelarias (cuotas y licencias de importaci&oacute;n) y limitar as&iacute; la competencia de empresas extranjeras m&aacute;s poderosas y productivas.  Esta pol&iacute;tica, conocida como sustituci&oacute;n de importaciones, estuvo orientada originalmente a crear un respiro que permitiera el crecimiento de la industria nacional; lamentablemente perdur&oacute; en el tiempo y se tradujo en debilidades, m&aacute;s que en fortalezas competitivas.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Este conjunto de pol&iacute;ticas hizo que el nivel de vida en nuestra sociedad se hiciera cada vez m&aacute;s dependiente de los resultados de la industria petrolera.  Tambi&eacute;n produjo, en Venezuela, una econom&iacute;a dual en la cual coexisten dos sectores muy distintos: el petrolero y el no petrolero.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">En el sector petrolero, las estrategias de inversiones a largo plazo en la exploraci&oacute;n, la producci&oacute;n, la refinaci&oacute;n y la comercializaci&oacute;n global de crudos y derivados, se tradujeron en crecimiento y competitividad sostenidos.  En cambio, en el sector no petrolero las cambiantes pol&iacute;ticas gubernamentales se tradujeron en debilidad.  El sector privado se vio subordinado a las decisiones discrecionales de los organismos oficiales y a un entorno de pol&iacute;ticas cambiantes.  No pudiendo competir en escala internacional, se hizo cada vez m&aacute;s dependiente de las ventas internas, de las compras del gobierno y de las decisiones de la burocracia.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">El Estado cre&oacute; sus propias instituciones financieras y regul&oacute; las tasas de inter&eacute;s para asegurar a las empresas la provisi&oacute;n de cr&eacute;dito barato, en la creencia de que as&iacute; estimulaba la expansi&oacute;n de las inversiones privadas y multiplicaba los puestos de trabajo.  Con el fin de preservar estos puestos de trabajo, se crearon reglas laborales que dificultaron y encarecieron los despidos; tambi&eacute;n se aumentaron los salarios por decreto para construir apoyos pol&iacute;ticos.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Dado que ese conjunto de medidas comenz&oacute; a presionar al alza los costos de producci&oacute;n, y por ende la inflaci&oacute;n, se recurri&oacute; a controles de precios bajo el argumento de que as&iacute; proteg&iacute;an al consumidor.  Esta mezcla de regulaciones y controles produjo distorsiones que, en definitiva, erosionaron la confianza en el bol&iacute;var y condujeron a fuertes salidas de capitales que a su vez fueron enfrentadas con controles de cambios.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Sin embargo, todos estos controles resultaron inefectivos.  Los de precios no sirvieron para abatir la inflaci&oacute;n, condujeron a la escasez.  Los de cambios no protegieron las reservas internacionales del pa&iacute;s; por el contrario, llevaron a una expansi&oacute;n artificial de las importaciones, beneficiadas por una tasa de cambio preferencial, y fugas de capitales disfrazadas a trav&eacute;s de la subfacturaci&oacute;n de exportaciones y sobrefacturaci&oacute;n de importaciones.  La intervenci&oacute;n del Estado en la econom&iacute;a a trav&eacute;s de controles siempre fue aplaudida en un principio por la poblaci&oacute;n, aunque pocos a&ntilde;os despu&eacute;s tuviesen un final traum&aacute;tico: los entes que los administraban se hac&iacute;an presa de una corrupci&oacute;n insostenible; generaban escasez, recesi&oacute;n y pobreza y su eliminaci&oacute;n fue ineludiblemente acompa&ntilde;ada de fuertes devaluaciones que redujeron el ingreso real de la poblaci&oacute;n.  Curiosamente, esos fracasos no cambiaron las actitudes de la poblaci&oacute;n: encuestas revelan que hoy en d&iacute;a, el venezolano, tanto de altos como bajos ingresos, ve con buenos ojos que el gobierno regule y controle la econom&iacute;a, y estatice empresas privadas.  El papel predominante del Estado es sin duda un rasgo dominante de la vida p&uacute;blica venezolana.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">El auge petrolero de la d&eacute;cada de los 70 cre&oacute; en Venezuela, por un tiempo, la ilusi&oacute;n de un mundo de recursos ilimitados.  El pa&iacute;s asumi&oacute; un masivo programa de inversiones p&uacute;blicas y privadas, ampliando su capacidad productiva mucho m&aacute;s all&aacute; de la disponibilidad efectiva de los mercados naturales de nuestros productos.  El gobierno y las empresas del Estado, artificialmente sobredimensionadas con el fin de mantener bajo el desempleo, gastaron profusamente para expandir el mercado interno.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">El gasto p&uacute;blico se hizo m&aacute;s r&iacute;gido, y las posteriores ca&iacute;das del petr&oacute;leo causaron desajustes cada vez m&aacute;s graves.  Se le hizo muy dif&iacute;cil al Estado recortar los gastos cuando ca&iacute;an los ingresos petroleros, pues el hacerlo generaba enormes tensiones sociales.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Mientras tanto, el sector privado se fue debilitando m&aacute;s, limitado como estaba a actuar en el sector no petrolero de la econom&iacute;a, y afectado por pol&iacute;ticas destinadas a maximizar el impacto redistributivo en el corto plazo.  Los altos niveles de inversi&oacute;n de comienzos de los setenta se desplomaron, y con ellos, el empleo y el ingreso.  La eficiencia de las organizaciones empresariales se vio interferida por normas dirigidas a encarecer los despidos y crear puestos de trabajo artificiales.  Proliferaron las medidas de control de precios, para proteger el poder adquisitivo del ingreso de los venezolanos, con medidas matizadas por objetivos pol&iacute;ticos, alejadas de la realidad econ&oacute;mica, que generaron profundas distorsiones en el aparato productivo.  Los controles a las tasas de inter&eacute;s debilitaron el ahorro interno e hicieron m&aacute;s escaso el cr&eacute;dito bancario, especialmente para los sectores no vinculados a la banca.  Vinieron entonces las normas que obligaban a los bancos a colocar determinados porcentajes de su cartera de cr&eacute;ditos en pr&eacute;stamos agr&iacute;colas o en cr&eacute;ditos para viviendas de determinadas categor&iacute;as de precios.  A pesar de ellas, la inversi&oacute;n privada no se reanim&oacute;.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">La dependencia del petr&oacute;leo trajo inestabilidad, y la econom&iacute;a venezolana se convirti&oacute; en una de las m&aacute;s vol&aacute;tiles de Am&eacute;rica Latina.  En efecto, mientras el alza de los precios petroleros se traduc&iacute;a invariablemente en mayores gastos gubernamentales, estos desembolsos no declinaban cuando los precios petroleros ca&iacute;an.  Cada per&iacute;odo de auge fue seguido por descensos en la actividad econ&oacute;mica, que acarreaban un d&eacute;ficit fiscal y de balanza de pagos y condujeron invariablemente a una crisis y la necesidad de un ajuste que, siempre, fue incompleto (<a href="#fig1">Figuras 1</a> y <a href="#fig2">2</a>).</font>  </P>     <P ALIGN="CENTER"><font size="3"><a name="fig1"></a><IMG SRC="/img/fbpe/gmc/v109n3/art17img1.jpg" WIDTH=442 HEIGHT=271></font></P>     
]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="center"><font size="3">Figura 1.  Volatilidad macroecon&oacute;mica.</font></P>     <P ALIGN="CENTER"><font size="3"><a name="fig2"></a><IMG SRC="/img/fbpe/gmc/v109n3/art17img2.jpg" WIDTH=458 HEIGHT=256></font></P>     
<P ALIGN="center"><font size="3">Figura 2.  Volatilidad macroecon&oacute;mica.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">El modelo rentista hizo crisis a finales de la d&eacute;cada de los 70, parad&oacute;jicamente como consecuencia de la bonanza petrolera, pero ha sido dif&iacute;cil reconocerlo (<a href="#fig3">Figura 3</a>).  Comenz&oacute; un proceso sostenido de ca&iacute;da de la inversi&oacute;n privada y p&uacute;blica, el cual se tradujo en poco crecimiento, desempleo creciente e inflaci&oacute;n, que trajo consigo mayor pobreza e inequidad social.  Al mismo tiempo, se erosionaron las bases del sistema pol&iacute;tico tradicional, lo que cre&oacute; un terreno f&eacute;rtil para la turbulencia pol&iacute;tica.  La ya limitada capacidad del Estado para atacar las ra&iacute;ces fundamentales del c&iacute;rculo vicioso en el cual se sumi&oacute; la econom&iacute;a se hizo menor a&uacute;n.  Se acentuaron las contradicciones en materia de pol&iacute;tica econ&oacute;mica, dando lugar a marchas y contramarchas que agravaron los problemas, atacando los s&iacute;ntomas y no las causas.  La debilidad de la inversi&oacute;n privada impidi&oacute; la recuperaci&oacute;n de los niveles de empleo e ingresos, la debilidad de la inversi&oacute;n p&uacute;blica contribuy&oacute; a frenar el desarrollo social, y la crisis de la educaci&oacute;n hizo m&aacute;s grave el c&iacute;rculo vicioso.  En esencia, la confusi&oacute;n hizo presa de la sociedad y sus l&iacute;deres.</font></P>     <P ALIGN="CENTER"><font size="3"><a name="fig3"></a><IMG SRC="/img/fbpe/gmc/v109n3/art17img3.jpg" WIDTH=444 HEIGHT=264></font></P>     
<P ALIGN="center"><font size="3">Figura 3.  Inversi&oacute;n privada y PIB per c&aacute;pita.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Los primeros intentos de reforma en 1979-1980 fueron t&iacute;midos y ef&iacute;meros.  Esfuerzos m&aacute;s profundos se intentaron en 1989-1991.  Sin embargo, en esa oportunidad, el proceso de implantaci&oacute;n de las reformas econ&oacute;micas aliment&oacute; un fuerte rechazo al cambio.  Al mismo tiempo, la liberalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a y la apertura a la inversi&oacute;n extranjera modificaron sustancialmente la relaci&oacute;n entre el mundo econ&oacute;mico y el pol&iacute;tico: en una econom&iacute;a menos regulada, el poder del Estado sobre la sociedad es mucho menor y hay que ajustarse a ello.  Pasamos entonces a un prolongado per&iacute;odo de turbulencia pol&iacute;tica (1992-1993) seguido por una crisis financiera (1994-1995), y marchas y contramarchas en materia de pol&iacute;tica econ&oacute;mica.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Venezuela ha ido transitando el camino de una nueva realidad pol&iacute;tica, expresi&oacute;n a su vez del nuevo mapa ideol&oacute;gico de las &eacute;lites.  Los viejos canales de participaci&oacute;n y negociaci&oacute;n social desaparecieron, y se vive la transici&oacute;n a nuevos mecanismos llamados a sustituir los descartados.  Ha habido muchos cambios, pero la preeminencia del Estado en la econom&iacute;a sigue siendo el coraz&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, y el esfuerzo por construir redes clientelares es inmanente.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Sin embargo, la relaci&oacute;n f&aacute;cil entre petr&oacute;leo y crecimiento econ&oacute;mico en Venezuela ya no es tan evidente.  A diferencia de ciclos pasados, la recuperaci&oacute;n de los precios petroleros en 1999-2000 no ha tenido su usual contrapartida al interior de nuestra econom&iacute;a.  La raz&oacute;n est&aacute;, en buena medida, en las se&ntilde;ales que generan las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas al inhibir las decisiones de inversi&oacute;n de los agentes econ&oacute;micos privados, ahorristas e inversionistas.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">El comportamiento de los mercados est&aacute; influenciado por una nueva realidad, a medida que la ideolog&iacute;a invade las esferas de toma de decisi&oacute;n en materia de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.  Al mismo tiempo, los agentes econ&oacute;micos reciben se&ntilde;ales confusas.  Por una parte, se perciben positivas se&ntilde;ales de modernizaci&oacute;n.  La reciente suscripci&oacute;n, el 05 de enero de 2000, del acuerdo sobre doble tributaci&oacute;n con Estados Unidos (1) represent&oacute; un paso de avance en la forma en que se encara la globalizaci&oacute;n de los negocios y las relaciones con nuestro principal socio comercial.  La Ley de promoci&oacute;n y protecci&oacute;n de las inversiones (2) aprobada en octubre de 1999, incluye interesantes normas que buscan dar al inversionista seguridad en las reglas de juego b&aacute;sicas en materia de propiedad del capital y el derecho a los dividendos.  La regulaci&oacute;n aprobada en septiembre 1999 para el sector el&eacute;ctrico (3) es una herramienta &uacute;til para el desarrollo de las inversiones privadas en esta importante rama de la econom&iacute;a.  El marco regulatorio aprobado en materia de telecomunicaciones en junio 2000 (4) es un ejemplo de modernidad y ha hecho que, tras la privatizaci&oacute;n de la C.A. Nacional Tel&eacute;fonos de Venezuela (CANTV) realizada en 1991, viniera en estos a&ntilde;os un proceso de vertiginosa expansi&oacute;n de esta industria, para beneficio de sus usuarios y de la sociedad toda.  Las normas dictadas en materia de gas, en septiembre 1999 (5), abrieron la posibilidad de que empresas privadas concurran a la explotaci&oacute;n de tan importante recurso natural en nuestro pa&iacute;s, en l&iacute;nea con la apertura iniciada 1996 en el &aacute;rea petrolera.  La subasta realizada en junio 2001 lo convierte en un hecho.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Tambi&eacute;n hay se&ntilde;ales de prudencia.  Los aumentos salariales acordados han sido razonables.  La apertura en la industria petrolera se mantiene, a pesar de las naturales controversias que ha suscitado.  El manejo de las finanzas p&uacute;blicas ha mantenido el d&eacute;ficit dentro de m&aacute;rgenes financiables y el gasto p&uacute;blico, no obstante su marcada expansi&oacute;n en 2000 (47% de aumento nominal, 34% en t&eacute;rminos reales), parece manejable en las actuales circunstancias.  Lamentablemente, las reglas fiscales no lo aseguran.  La apertura comercial implantada desde 1989 se mantiene, aunque restringida mediante normas para-arancelarias dirigidas a resolver problemas puntuales.  Siguen vigentes la libertad de precios y tasas de inter&eacute;s; cualesquiera que sean las razones, las amenazas de regulaci&oacute;n afortunadamente no se han concretado.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Sin embargo, hay se&ntilde;ales que preocupan.  Los principios rentistas de nuestra sociedad mantienen su tradicional vigor, pues vuelven a la escena las conductas que frenaron nuestro proceso de desarrollo en el pasado.  As&iacute;, por ejemplo, aparece en la Constituci&oacute;n de 1999 la versi&oacute;n contempor&aacute;nea del Estado paternalista que la sociedad venezolana cre&oacute; a comienzos del siglo XX: la obligaci&oacute;n de proveer servicios p&uacute;blicos en forma gratuita, una larga lista de derechos sociales, una costosa seguridad social a cargo del Estado.  Tambi&eacute;n se cultiva la presencia directa del Estado en la producci&oacute;n y distribuci&oacute;n de bienes y servicios, y el uso de la capacidad de compra del Estado y sus m&uacute;ltiples organismos de gesti&oacute;n en una funci&oacute;n redistributiva.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">La pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica, con un tipo de cambio r&iacute;gido y tasas de inter&eacute;s bajas a pesar de la fragilidad fiscal, descansa en el &eacute;xito obtenido por la OPEP en apuntalar el precio del petr&oacute;leo.  Esa es nuestra apuesta petrolera de hoy.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Tambi&eacute;n hay signos de radicalizaci&oacute;n que inhiben las decisiones de inversi&oacute;n.  La controversial Ley de Tierras, las presiones pol&iacute;ticas a favor de la baja de las tasas de inter&eacute;s activas y aumento de las pasivas, la politizaci&oacute;n del tema de las salidas de capitales, el manejo pol&iacute;tico de los episodios de ataques cambiarios, la renovaci&oacute;n forzada de las directivas sindicales, el posible uso del Estado de Excepci&oacute;n, el temor sobre posibles excesos en las facultades que la reforma del C&oacute;digo Org&aacute;nico Tributario le da al funcionario p&uacute;blico, todos estos temas inhiben las decisiones de inversi&oacute;n.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Por otra parte, la sociedad venezolana ha venido conociendo progresivamente los nuevos par&aacute;metros de las autoridades en materia de inversi&oacute;n privada.  El Estado venezolano muestra, una vez m&aacute;s, una preferencia por la inversi&oacute;n de grandes multinacionales al estilo de la inversi&oacute;n extranjera de los a&ntilde;os 1950-1960, donde la decisi&oacute;n de invertir resultaba de negociaciones bilaterales entre los grandes inversionistas y los gobiernos de los pa&iacute;ses receptores, sin recurrir a los mecanismos del mercado de capitales.  Coexistiendo con estas grandes multinacionales, el gobierno le da prioridad a las microempresas, instrumento muy efectivo para superar la pobreza y construir una sociedad m&aacute;s justa, pero por s&iacute; solo insuficiente para producir una expansi&oacute;n vigorosa de la inversi&oacute;n privada en un plazo razonablemente corto, a fin de poder dar un salto cualitativo que tenga significaci&oacute;n.  Hay un vac&iacute;o en cuanto a pol&iacute;ticas dirigidas a estimular la inversi&oacute;n y la competitividad en la masa de empresas agr&iacute;colas e industriales de una manera integral; las medidas parciales resuelven problemas parciales, y no disminuyen la incertidumbre.  A ello se agrega la tendencia a crear nuevos liderazgos empresariales, en sinton&iacute;a con los nuevos liderazgos pol&iacute;ticos.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Finalmente, la prolongada incertidumbre en torno a temas fundamentales del r&eacute;gimen laboral contribuye a frenar la inversi&oacute;n.  La definici&oacute;n de un nuevo r&eacute;gimen de seguridad social est&aacute; en la agenda del pa&iacute;s desde 1997, y su puesta en vigencia se encuentra ahora prorrogada al 2002.  La inminente reforma de la Ley Org&aacute;nica del Trabajo, fijada para agosto 2001 en la Constituci&oacute;n, levanta la discusi&oacute;n de temas cruciales: la posible restituci&oacute;n del r&eacute;gimen de retroactividad en las prestaciones sociales, la reducci&oacute;n de la jornada de trabajo, la estabilidad laboral y el ajuste anual del salario m&iacute;nimo en funci&oacute;n de la cesta b&aacute;sica.  El r&eacute;gimen de salario m&iacute;nimo se ha hecho m&aacute;s incierto, y su ajuste, mucho m&aacute;s costoso para la administraci&oacute;n p&uacute;blica debido a su incidencia en el r&eacute;gimen de pensiones.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Como consecuencia del refer&eacute;ndum del 3 de diciembre de 2000, el mundo sindical se encuentra inmerso en una dif&iacute;cil contienda por el control de los sindicatos, que ha provocado un endurecimiento de las relaciones entre empleadores y empleados, y levanta el riesgo de sanciones internacionales a nivel de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT).</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Los agentes econ&oacute;micos tambi&eacute;n deben ajustarse a una nueva forma de gesti&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, en las cuales las decisiones se centralizan marcadamente en la persona del Presidente de la Rep&uacute;blica.  Las nuevas normas traen consigo una mayor dosis de discrecionalidad; el estado de derecho se ha hecho m&aacute;s fr&aacute;gil y la transparencia de la informaci&oacute;n en materia econ&oacute;mica se ha reducido.  En resumen, fuertes inc&oacute;gnitas afectan actualmente a un conjunto de &aacute;reas cruciales de la econom&iacute;a: el mercado laboral, la seguridad social, el derecho de propiedad y la sostenibilidad fiscal y cambiaria.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Las perspectivas de corto plazo est&aacute;n fuertemente influenciadas por la agenda pol&iacute;tica del pa&iacute;s, en la cual hay una secuencia de eventos pol&iacute;ticos que podr&iacute;an alimentar el clima de incertidumbre hasta finales de 2006, y por el problema no resuelto de la fragilidad macroecon&oacute;mica.  Los resultados obtenidos hasta la fecha son mixtos, y nos expresan que a&uacute;n hay un largo camino por recorrer.  La inflaci&oacute;n declin&oacute; a 13,4% en 2000, la m&aacute;s baja en 13 a&ntilde;os, pero este &eacute;xito por ahora descansa en la debilidad de la demanda y la sobrevaluaci&oacute;n del bol&iacute;var (<a href="#fig4">Figura 4</a>).</font></P>     <P ALIGN="CENTER"><font size="3"><a name="fig4"></a><IMG SRC="/img/fbpe/gmc/v109n3/art17img4.jpg" WIDTH=440 HEIGHT=259></font></P>     
]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="center"><font size="3">Figura 4.  Inflaci&oacute;n y tipo de cambio.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">La econom&iacute;a creci&oacute; en 2000 a raz&oacute;n de 3,2% despu&eacute;s de dos a&ntilde;os de contracci&oacute;n, y un resultado de similar magnitud posiblemente se repetir&aacute; en 2001, pero ese crecimiento est&aacute; sustentado en un aumento del consumo privado y el gasto del gobierno, y no en el fortalecimiento de la inversi&oacute;n.  En consecuencia, es tan f&aacute;cilmente reversible como en el pasado, si cambian las circunstancias del momento.  Las reservas internacionales alcanzaron un nivel r&eacute;cord al cierre de 2000, $20.445 millones, con $4.500 millones asignados al Fondo de Inversi&oacute;n y Estabilizaci&oacute;n macroecon&oacute;mica (FIEM), pero reflejan esencialmente la fortaleza del petr&oacute;leo.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Los m&uacute;ltiples programas anunciados a lo largo del a&ntilde;o 2000, cuyo programa de ejecuci&oacute;n y fuentes de financiamiento no han sido dados a conocer, y cuya ejecuci&oacute;n se encuentra en todo caso desfasada, alimenta la noci&oacute;n de la insostenibilidad de las cuentas fiscales a pesar de los principios de disciplina fiscal que enuncia la Constituci&oacute;n de 1999.  El uso del FIEM para financiar el presupuesto de 2001 fue decretado a&uacute;n antes de que comenzaran a declinar los precios del petr&oacute;leo, y el hecho de que el gobierno se haya apropiado $2.500 millones de utilidades del Banco Central de Venezuela en 2000, en el contexto de altos precios petroleros, genera preocupaci&oacute;n adicional.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Las exportaciones no tradicionales est&aacute;n en un aparente techo del orden de $5.000 millones por a&ntilde;o, mientras las importaciones crecen.  Y las salidas de capitales absorben una porci&oacute;n sustancial del super&aacute;vit que se genera en las transacciones de Cuenta Corriente: de hecho, casi la mitad del super&aacute;vit en Cuenta Corriente de 2000 ($9.700 millones) se dren&oacute; al exterior por salidas de capitales ($4.700 millones).</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Las tasas de inter&eacute;s cayeron 21% en 2000 y continuaron declinando en los primeros meses de 2001, pero es prematuro concluir que este nivel de precio del dinero es sostenible, pues la estabilidad del mercado financiero es fr&aacute;gil, y la econom&iacute;a contin&uacute;a siendo muy vulnerable a los choques petroleros y el cambio en las expectativas del p&uacute;blico por razones financieras o pol&iacute;ticas.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Otro aspecto que gravita sobre la econom&iacute;a es la profunda y acelerada renovaci&oacute;n del marco legal en el pa&iacute;s.  Desde 1999, ha estado vigente un r&eacute;gimen que faculta al Presidente de la Rep&uacute;blica para legislar.  Una primera ley habilitante fue aprobada en abril 1999 (6); actualmente se encuentra vigente una segunda ley habilitante, aprobada en noviembre 2000 (7).  A&uacute;n quedan 34 leyes por aprobar o reformar antes del 15 de noviembre de 2001.  A t&iacute;tulo ilustrativo, esa lista incluye leyes muy controversiales como la Ley de Tierras, y otras en extremo fundamentales como la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Bancos.  La Asamblea Nacional debe aprobar 14 leyes antes del 14 de agosto de 2001 por mandato constitucional, en materias tan cruciales como la nueva Ley del Banco Central de Venezuela y la Ley Org&aacute;nica del Trabajo, antes mencionada.  La nueva jurisprudencia del Tribunal Supremo de Justicia est&aacute; modificando reglas muy importantes de manejo del tema laboral, y la debilidad del sistema judicial contin&uacute;a siendo tema de preocupaci&oacute;n para los venezolanos y para todos aquellos que tienen intereses en el pa&iacute;s.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="3">Mirando hacia el futuro, el reto de esta generaci&oacute;n est&aacute; en aprovechar las oportunidades que tiene el pa&iacute;s y convertirlas en &eacute;xitos.  Frente a un clima de creciente conflictividad, en el cual las promesas se tornan exigibles y muchos venezolanos capaces tornan su vista a otros horizontes en busca de oportunidades, Venezuela debe convertirse en un mercado atractivo para la inversi&oacute;n privada.  Ello requiere seguridad jur&iacute;dica, respeto a la propiedad privada, un entorno econ&oacute;mico predecible y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que estimulen la competitividad de nuestras empresas.  Sin inversi&oacute;n privada no habr&aacute; crecimiento, y sin crecimiento no podremos combatir la pobreza.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B><font size="3">REFERENCIAS</font>  </P> </B>    <!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT size=3>1. Gaceta Oficial Nº 36.863, 5 de enero de 2000. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2695805&pid=S0367-4762200100030001700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT size=3>2. Decreto Nº 356.  Ley que establece el R&eacute;gimen de Promoci&oacute;n y Protecci&oacute;n de Inversiones, Gaceta Oficial Nº 36.813, 22 de octubre de 1999. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2695806&pid=S0367-4762200100030001700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT size=3>3. Decreto Nº 319. Ley del Servicio El&eacute;ctrico, Gaceta Ofical Nº 36.791, 21 de septiembre de 1999. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2695807&pid=S0367-4762200100030001700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT size=3>4. Ley Org&aacute;nica de Telecomunicaciones, Gaceta Oficial Nº 36.970, 12 de junio de 2000. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2695808&pid=S0367-4762200100030001700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT size=3>5. Decreto Nº 310. Ley Org&aacute;nica de Hidrocarburos Gasesos, Gaceta Oficial Nº 36.793, 23 de septiembre de 1999. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2695809&pid=S0367-4762200100030001700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT size=3>6. Ley Org&aacute;nica que autoriza al Presidente de la Rep&uacute;blica para dictar medidas extraordinarias en materia econ&oacute;mica y financiera requeridas por el inter&eacute;s p&uacute;blico.  Gaceta Oficial Nº 36.687, 26 de abril de 1999. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2695810&pid=S0367-4762200100030001700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT size=3>7. Ley que autoriza al Presidente de la Rep&uacute;blica para dictar decretos con fuerza de Ley en las materias que se delegan.  Gaceta Oficial Nº 37.076, 13 de noviembre de 2000. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2695811&pid=S0367-4762200100030001700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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