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</front><body><![CDATA[   <B>    <P ALIGN="CENTER">Homenaje al Dr. Jos&eacute; Francisco Torrealba Palabras del Dr. J A Ron Troconis*</B><FONT FACE="Times,Times New Roman" SIZE=5>&nbsp;</P> </FONT>    <P ALIGN="CENTER">Dr. JA Ron Troconis</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Miembro Correspondiente Nacional por el Edo. Gu&aacute;rico, Zaraza* (de la Academia Nacional de Medicina)</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">*Valle de la Pascua, 01-02-2002.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Se&ntilde;or Presidente y dem&aacute;s miembros de la Academia Nacional de Medicina</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Estamos reunidos por segunda vez, Uds. los distinguidos visitantes, directiva y miembros de la Academia Nacional de Medicina y nosotros los anfitriones, honrados por el privilegio de tenerlos nuevamente con nosotros: la primera vez en marzo de 1985 en homenaje a la Ciudad Bicentenaria y hoy, homenajeando a nuestro sabio guarique&ntilde;o Dr. Jos&eacute; Francisco Torrealba, en la voz de nuestro maestro cardi&oacute;logo Dr. Juan Jos&eacute; Puigb&oacute;, Vicepresidente de la Academia, quien nos deleitar&aacute; con el tema "miocardiopat&iacute;a cr&oacute;nica chag&aacute;sica". Me corresponde la tarea inmerecida de hablarles un poco del homenajeado, tema muy grato y muchas veces abordado por m&iacute;. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El m&aacute;s c&aacute;lido homenaje que podemos rendir a la memoria de nuestro venerable, querido y sabio maestro Dr. Jos&eacute; Francisco Torrealba desde mi devota emoci&oacute;n evocadora es: no declamar ni recitar porque yo no hago nada de eso; si me pusiera a ello llorar&iacute;a. Solamente leer&eacute; para Uds. un fragmento del discurso de orden que me correspondi&oacute; pronunciar en sesi&oacute;n extraordinaria y tambi&eacute;n en homenaje de la Academia, antes de la develaci&oacute;n de su retrato el 01-08-85. Cito: Torrealba como esposo era un modelo de dedicaci&oacute;n a sus deberes hogare&ntilde;os en los escasos reposos que le robaba al trabajo; adoraba y respetaba a su mujer.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Como padre, diligente y delicado con los hijos, sus doce soles, que constituyeron su verdadero sost&eacute;n espiritual: los gui&oacute; con una suavidad e inteligencia que todos lo admiraban y lo amaron. El esmero, la dulzura y el cari&ntilde;o con que cuid&oacute; a sus hijos eran comparables a la forma y las maneras como a Jes&uacute;s cuid&oacute; el Patriarca San Jos&eacute;. Como maestro: yo no recuerdo un maestro m&aacute;s preclaro que Torrealba…</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Querido maestro... me oyes?: t&uacute; eras el aut&eacute;ntico maestro, el perfecto catedr&aacute;tico. Mi primera lecci&oacute;n cuando ni&ntilde;o, fue aquella ma&ntilde;ana en la Plaza Bol&iacute;var de Zaraza, cuando mis ojos inocentes se asombraron al presenciar aquella p&uacute;blica asamblea cultural educativa: en tus manos colgaba un nido de p&aacute;jaros; mi curiosidad esperaba un raudo vuelo de plumas saliendo del nido: alg&uacute;n p&aacute;jaro adulto; o la pereza inaugural de alg&uacute;n torpe pich&oacute;n que se asomara por la boca del nido, contemplando, inocente, la ignorancia del vuelo. Cu&aacute;l no ser&iacute;a mi sorpresa cuando, a cambio de aquello, que era un sue&ntilde;o bonito, dorado, al contenido sue&ntilde;o de ni&ntilde;o que pensaba solamente en p&aacute;jaros..., un insecto peque&ntilde;ito, feo, invisible a nuestra distancia, fue presentado en extra&ntilde;o desfile, de alas tiesas y pico rabioso, guardando en su intestino una ponzo&ntilde;a mortal: el<I> Trypanosoma cruzi</I>, productor de Mal de Chagas. Eras el perfecto catedr&aacute;tico..., no necesitabas aulas; tu escuela era la propia calle, el hogar, el ambiente natural.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Qu&eacute; distitnta tu condici&oacute;n de profesor! Cuando otros insignes maestros, adem&aacute;s de sentenciar a muerte al diagnosticar la enfermedad, sabi&eacute;ndola incurable, le producen la tortura, la invalidez psicol&oacute;gica, enter&aacute;ndolo crudamente de la tr&aacute;gica verdad; t&uacute;, en cambio, conocedor del hombre, de su naturaleza sensible, no fuiste nunca el torturador y el verdugo al clavar el punz&oacute;n en la mente del hombre sino que, m&aacute;s bien, tu prudencia te hac&iacute;a disimular delante del paciente, consol&aacute;ndolo, en acto de piedad y amor, "haciendo sublime la caridad". Porque qu&eacute; vamos a ganar agregando al da&ntilde;o f&iacute;sico el trauma ps&iacute;quico y mental, que es m&aacute;s lacerante e insufrible?</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Torrealba aprendi&oacute; en su vida a decir la verdad y a producir el generoso enga&ntilde;o de la mentira piadosa.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">¿Qui&eacute;n que escuch&oacute; a Torrealba no se sinti&oacute; su disc&iacute;pulo?</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">As&iacute; lo admiramos, en la grandeza de su obra y en el ejemplo de su vida.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Mi corona para &eacute;l ten&iacute;a una rama de espinas, que la sosten&iacute;a, simbolizando el tallo, que soporta el embate de las mezquindades humanas y el sufrimiento impl&iacute;cito, en la naturaleza del hombre (espinas), un halo de rosas blancas, figurando la forma de un cerebro, simbolizando la calidad cerebral del hombre y la pureza o blancura de su pensamiento, y un centro de rosas rojas, simbolizando aquel hachazo brutal, atroz, con estallido de sangre y muerte, que destruy&oacute; abruptamente todo aquel maravilloso compendio de conocimientos. Aquel todo reducido a nada en un p&aacute;lpito fatal. Dir&iacute;ase que el trombo de la tragedia y el &eacute;mbolo y todo aquello, por el rumbo de la sangre, dej&oacute; colarse la muerte... que acab&oacute; con tanto sue&ntilde;o, y despu&eacute;s, la sufusi&oacute;n, el estallido, sangre y muerte... que acab&oacute; con tanta gloria.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Despu&eacute;s de todo, esto fue piadoso, porque, al suprimirse s&uacute;bitamente sus facultades intelectuales, se transform&oacute; de pronto en un ignorante incluso de su propia muerte.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">S&oacute;lo nos queda el consuelo de ser sus disc&iacute;pulos y evocar su memoria con reverencia y veneraci&oacute;n..., al ap&oacute;stol Torrealba, al cient&iacute;fico Torrealba, al sabio Torrealba. Y si los venezolanos, especialmente guarique&ntilde;os lo evocamos as&iacute;, en la plenitud de sus excepcionales cualidades, seremos dignos herederos de su linaje, de su recia estirpe, y podr&iacute;amos exhibir con orgullo el m&eacute;rito de ser sus aut&eacute;nticos disc&iacute;pulos, acompa&ntilde;ados por &eacute;l, en el fulgor de su recuerdo y la memoria de su amor. Porque si al hombre cient&iacute;fico le agregamos el human&iacute;stico, tenemos al hombre sabio. Es decir, frente al hombre fr&iacute;o, calculador, hay que colocar al hombre c&aacute;lido, emocional, humano, para alcanzar el centro, el equilibrio, que es la sabidur&iacute;a... Y Torrealba fue todo eso y mucho m&aacute;s. ¡Qu&eacute; bast&iacute;sima cultura…, que fino y delicado poeta. Qu&eacute; encantador!</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Orgullo y emoci&oacute;n para m&iacute;, cuando recib&iacute; el 10-03-98, d&iacute;a del m&eacute;dico, la Orden "Dr. Jos&eacute; Francisco Torrealba" (medalla de oro y diploma) en su &uacute;nica clase en el cincuentenario de la fundaci&oacute;n de nuestro Colegio de M&eacute;dicos, del que fuimos fundadores, entre otros colegas, por mi esposa y por m&iacute;, donde la emotividad que vivimos me hizo evocar el homenaje que a mi maestro rindieron la Universidad Central de Venezuela, UCAB, ULA, R&oacute;mulo Gallegos, UCLA, Sim&oacute;n Rodr&iacute;guez y UNELLEZ, en la misma ciudad de San Juan de los Morros y en la propia sede del Colegio de M&eacute;dicos, en el marco o aureola de una magn&iacute;fica exposici&oacute;n iconogr&aacute;fica del sabio a cargo de sus familiares, que pusieron todo su arte y amor... de ese portentoso llanero de proyecci&oacute;n universal, con quien he tenido el honor de compartir la representaci&oacute;n de nuestro querido Edo. Gu&aacute;rico en el m&aacute;s alto nivel cient&iacute;fico, human&iacute;stico y acad&eacute;mico, al design&aacute;rsenos con la honros&iacute;sima distinci&oacute;n, en tiempos l&oacute;gicamente diferentes, como miembros correspondientes nacionales de la muy honorable Academia Nacional de Medicina. Homenaje aniversario que fue realizado en la ocasi&oacute;n de presentarse la edici&oacute;n especial en dos tomos del archivo hist&oacute;rico de las publicaciones de la Secretaria de la UCV, en cuya edici&oacute;n y homenaje agradec&iacute; los p&aacute;rrafos que tomaron de mi discurso de orden en la develaci&oacute;n de su retrato la tarde del 01-08-85, que reprodujeron en el tomo I, 3 p&aacute;ginas, desde la 94 a la 96 inclusives. Esa misma noche le&iacute; los 3 poemas que compuse.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">No es posible olvidar cuando se devel&oacute; su retrato en la Academia que me sent&iacute; muy embargado al descender de la tribuna de orador al ser &iacute;ntimamente felicitado por muchos colegas que se arrimaban a abrazarme porque intencionalmente o no, ese discurso fue un aut&eacute;ntico di&aacute;logo entre maestro y disc&iacute;pulo, con un sabor amargo en mi garganta empujando una t&iacute;mida e indecisa l&aacute;grima aunque ya hab&iacute;a declarado que Torrealba no era para llorarlo sino para admirarlo en su exacta dimensi&oacute;n, su gran sabidur&iacute;a, su intenso amor por nuestro pa&iacute;s y por sus agentes, as&iacute; como en la infinitud de su vast&iacute;sima cultura. Pero en tal momento toda promesa claudicaba y me sent&iacute;a asombrado. Es imposible olvidar cuando el Dr. Francisco Pimentel, hombre tan sobrio, expresidente de la Academia, abri&eacute;ndome un hueco entre el pecho y sus brazos donde me refugi&eacute;... al momento que me balbuceaba en el o&iacute;do con inocultable sentimiento: "Dr., yo viv&iacute; toda su emoci&oacute;n". Para m&iacute; todo esto fue m&aacute;s hermoso que las palabras que pude pronunciar. Me sent&iacute;a abrumado pero con una extra&ntilde;a mezcla de tristeza y alegr&iacute;a; y pienso que esa fue mi intenci&oacute;n. Y por a&ntilde;adidura, los hijos de Torrealba todos doctorados y con sus c&oacute;nyuges se empe&ntilde;aron en acompa&ntilde;arme desde la Academia hasta el estacionamiento R&iacute;o Tuy donde ten&iacute;a estacionado mi autom&oacute;vil. S&iacute; result&oacute; verdad "tanta belleza"…, y no como aquel "cielo tan azul que todos vemos".</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Por ello deseo terminar mi intervenci&oacute;n ley&eacute;ndoles aquellos 3 poemas que compuse para &eacute;l, pero no sin antes reproducir otro p&aacute;rrafo largo del &uacute;ltimo discurso de orden le&iacute;do en la Academia en el centenario de su nacimiento, por constituir mi par&aacute;bola sentimental con Torrealba y por ser el origen y la consecuencia de tales disertaciones po&eacute;ticas.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Dec&iacute;a: en homenaje que se le rindi&oacute; en la Asamblea el 30-01-97: merecido homenaje..., y todos los ac&aacute;demicos, con especial devoci&oacute;n, recogimiento y veneraci&oacute;n, escucharon mi emocionada oraci&oacute;n. A 100 a&ntilde;os de tu nacimiento, maestro, y 23 de tu muerte, llora la tierra todav&iacute;a, gritan las piedras de tu largo camino, de guijarros y flores, por donde cruz&oacute; la esperanza... y suspira al aire con sus olores sabaneros (mastranto, borraj&oacute;n o rabo de alacr&aacute;n, la guayabita, el jobo, la albahaca y los mereyes) que se hunden en las fragancias del mangal y las ciruelas hasta donde la sombra habita..., y hasta que surjan, danzando, los cocuyos, ya en la noche, zurciendo la oscuridad con sus dorados hilos o puntadas en zigzag. Me imagino lo que pas&oacute; el d&iacute;a de tu nacimiento en el Hato de San Roque a 25 Km. S.E. de Santa Mar&iacute;a de Ipire, con el siguiente maravilloso entorno: el sol en el ocaso apagando sus fulgores cuando su disco rojo, encendido, se esconde detr&aacute;s del fr&iacute;o horizonte. El canto trist&oacute;n, lejano, de tu ave amada, la guacaba, a la que cantaste, comienza a desgranarse como una letan&iacute;a que atornilla soledades. El viento desbocado retoza en el palmar, zumba y arrulla al alejarse, a los gemidos del &aacute;nima sola o en pena. El canto del carrao parte en dos la noche, cuando baja en la neblina el roc&iacute;o, que viene a arrodillarse en el alba, recostada sobre el c&eacute;sped y la arena. Sale nuevamente el sol y comienza a calentar la vida, quemando al roc&iacute;o... Nace Jos&eacute; Francisco como un lirio en estero, custodiado por la garza y el venado.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Hay luz dentro del rancho por el ni&ntilde;o y luz afuera por el sol. Sol adentro y afuera... Sol: un par de soles para la oscura historia del pa&iacute;s... que comienza a iluminarse con el ni&ntilde;o.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Maestro, tu cabeza se llen&oacute; de sue&ntilde;os..., dormiste..., despertaste: pensaste y realizaste tu vida limpia y tu obra sabia. Levantaste el tel&oacute;n para decir la verdad y nos mostraste el drama de nuestra Am&eacute;rica Tropical... Y, despu&eacute;s, cay&oacute; de nuevo el tel&oacute;n, cuando sufrimos el horror de tu llorada muerte... y quedamos desolados de tu ciencia, virtud y sabidur&iacute;a en todas las artes y ciencias del sentimiento y conocimiento humanos.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Del rancho saliste y tus primeros pasos chapotearon los esteros; montaste despu&eacute;s sobre brioso corcel, nuevo Pegaso que aplast&oacute; constelaciones cortando lunas, adosando noches en los tiempos ocuros de la vida, largo viaje que te llev&oacute; muy lejos a compartir tu gloria con maestros egregios de la patolog&iacute;a mundial tropical y parasitolog&iacute;a, de piel muy blanca y rosada esos sabios, con cabellos rubios frente a tu piel cobriza con cabeza de indio americano; entre los que descollaron el profesor Emile Brumpt, de la Sorbona, creador del m&eacute;todo xenodiagn&oacute;stico, quien hizo 3 viajes para conocerte porque t&uacute; comprobaste y divulgaste para el mundo, su m&eacute;todo, obteniendo m&aacute;s o menos 45 % de diagn&oacute;sticos, cl&iacute;nica y epidemiol&oacute;gicamente positivos; cuando con gota gruesa al Giemsa y solamente en casos agudos hab&iacute;as obtenido un miserable 2 %, y que despu&eacute;s vendr&iacute;a el 100 % con el diagn&oacute;stico serol&oacute;gico, de desviaci&oacute;n del complemento de Machado Guerreiro, as&iacute; como por hemoaglutinaci&oacute;n indirecta, que informaban solamente haber sido infestado el paciente picado por el reduv&iacute;deo infestado (chup&oacute;n: <I>Rhodnius prolixus</I>, dom&eacute;stico por excelencia pero tambi&eacute;n vino del monte o selva como otras especies del g&eacute;nero <I>Triatoma</I>, el <I>T. maculata</I> y el<I> T. nigro-maculata</I>, que han venido del monte atra&iacute;dos por la luz de los ranchos (fototropismo o fotofilia) y el <I>Panstrongylus geniculatus</I>, que vive en la cueva de los armadillos o cachicamos (<I>Dasypus novem-cinctus</I>), portador de una cepa de tripanosoma muy virulenta; sin olvidar los del g&eacute;nero <I>Eratyrus</I>: <I>E. mucronatus</I> y <I>E. cuspidatus</I>...; pero, originariamente, la Tripanosomiasis Americana vino de la selva donde infestaba a los reservorios mam&iacute;feros de distintos g&eacute;neros y especies y esos reduv&iacute;deos secundariamente se fueron viniendo infestados a los ranchos, siendo por tanto una zoonosis que pas&oacute;, l&oacute;gicamente, del animal al hombre.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Ahora, ese 100 % de diagn&oacute;stico serol&oacute;gico informa solamente haber sido infestado por picadura y deyecci&oacute;n del reduvideo infestado, pero no de padecer la enfermedad de Chagas; porque Krause con su ecuaci&oacute;n hab&iacute;a postulado para las 2 tripanosomiasis humanas, esto:</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">1. La T. Africana o Enfermedad del Sue&ntilde;o (encefalitis), que tambi&eacute;n es producida por cepa neurotropa de<I> T.cruzi</I>: recordar caso de la familia Bravo descrita por Torrealba, donde hasta un perro sufri&oacute; encefalitis, cepa que tambi&eacute;n ataca al sistema neurovegetativo, produciendo megacolon, megaes&oacute;fago y megaur&eacute;ter; dec&iacute;a Krause: <I>T. gambiense</I> y <I>rhodesiense</I> (m&aacute;s grave &eacute;ste) + mosca Tsetse= <I>Glossina palpalis</I>: esta mosca vulnerable infestada, produce la enfermedad en el 100 % de las personas picadas, mientras que: </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">2.Para la Tripanosomiasis Americana, el reduv&iacute;deo infestado que pique al hombre, produce en el 100 % Tripanosomiasis Americana y eventualmente enfermedad de Chagas (multifactorial) y de estos, seg&uacute;n datos suministrados a trav&eacute;s de la Lic. Mar&iacute;a Cobo por la Dra. Ososs, Directora del Centro de Investigaciones "Dr. Jos&eacute; Francisco Torrealba" del Edo. Gu&aacute;rico: "de los pacientes positivos para Chagas, 5 % a 10 % hacen insuficiencia card&iacute;aca; 20 % arritmias, y un 70 %, asintom&aacute;ticos, que mueren de viejos".</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Tambi&eacute;n comparti&oacute; nuestro sabio, por correspondencia o trato directo, con Phillipe Manson Barr, Instituto de Patolog&iacute;a Tropical de Londres, Magarino Torres de Brasil, de donde fueron tambi&eacute;n los grandes profesores Emmanuel D&iacute;az y Fritz Koeberle; el profesor Miyara, de Mendoza (Argentina) y del mismo pa&iacute;s Mazza y Roma&ntilde;a; de Santiago de Chile, el Profesor A. Negme; de Cuba, el profesor Jos&eacute; G Basnuevo, y el gran maestro espa&ntilde;ol Dr. Don Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n, por citar algunos de los m&aacute;s preclaros.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Y despu&eacute;s de ese gal&aacute;ctico viaje en tu Pegaso, maestro, te perdiste tras la sombra del lucero vespertino y ma&ntilde;anero que son el mismo planeta Venus, que nunca se ve culminar en el meridiano del lugar..., dej&aacute;ndonos tu misma huella helada y luminosa: Aldebar&aacute;n te dio su coraz&oacute;n de fuego; Antares, su rojo palpitar; Ori&oacute;n, sus tachones cincelados con su cintur&oacute;n y tahal&iacute;; la clara luz de Venus; el fino af&aacute;n y menudo punzar de Las Cabrillas; la Poltrona de Casiopea; el gui&ntilde;o brujular, orientador de la Polar: Osa Mayor. Aries, con sus s&oacute;lidos afectos; con su fuerza, temple y voluntad, El Toro; G&eacute;minis con su gran suerte y big&eacute;mina unidad; C&aacute;ncer, con su clave: orientaci&oacute;n, y sus tenazas poderosas; Leo, con su melena y lealtad: su clarificaci&oacute;n, diafanidad; la organizaci&oacute;n, de Virgo; la balanza, de Libra, con su tiempo, su peso y su medida y con su proverbial romanticismo; los retos de escorpi&oacute;n, con aguij&oacute;n y sin veneno; la energ&iacute;a de Sagitario y la revoluci&oacute;n... de Capricornio; las querencias de Acuario y la perenne ayuda de Piscis; que te abrum&oacute; con su infinitud espiritual.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Es lastimoso, despu&eacute;s de ese viaje c&oacute;smico que fue tu vida, tuviste que amarizar en tu Pegaso cuando lleg&oacute; tu muerte y se cay&oacute; el tel&oacute;n.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Este p&aacute;rrafo largo, me pareci&oacute; fundamental, porque en el primer poema que compuse para Torrealba, para ser consecuente, en un estilo &iacute;ntimamente surrealistra porque la met&aacute;fora lo imagina en el mar cuando zozobra (poema Nº 1) al momento de morir: que en el homenaje de las Univesidades le&iacute; con el nombre: El dolor de entonces; y el relato de su nacimiento y ascenso astral, motivan las coloquiales met&aacute;foras del tercer Poema: El amor de siempre..., Las huellas que pude recoger. Y como puente, fr&aacute;gil, casi roto pero nunca destruido, el poema Nº 2 que compuse para las universidades en la noche de San Juan, con el nombre: El dolor de ahora.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Nº 1: El dolor de entonces: cuando muri&oacute;.</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Torrealba, Maestro, caballero del aire, luna y el mar...,</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">se me quiebra la voz buscando la luz que ilumina tu nombre,</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">el reflejo de tus aguas profundas donde es fresco el recuerdo de peces llorando,</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">y blando el piso de algas donde la muerte acostada se arrop&oacute; con la arena y la sal.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">S&eacute; que, como Cristo, sientes sed, aun bajo del agua...</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Un fr&iacute;o viento entr&oacute;, atrapando corales y pulpos encendidos en el fondo del mar,</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">medusas hirvientes, hipocampos tranquilos...:</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">todos llevando mensajes porque t&uacute; yaces all&iacute;;</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">pero tu esp&iacute;ritu se ha ido...,</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">subi&oacute; por una escalera de olas y espuma y se perdi&oacute; en aire;</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">se escap&oacute; con el aroma y la miel que llevaban las abejas hacia el colmenar.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Tu cuerpo cansado pidiendio reposo.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En ese tu tierno regazo, el vaiv&eacute;n de las olas te mece y columpia;</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">el viento y el agua te acunan y tejen el sue&ntilde;o...</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">que sali&oacute; del gris que ameneci&oacute; en tus ojos</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">de mirar con tristeza un mundo siempre turbio y mezquino.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Recorren descalzos tus pies los fondos marinos</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">poblados de peces que salen a tu encuentro!</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Me duele tu huella aplastando las algas;</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">me duelen las algas rodeando tu cuerpo;</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">me duele tu cuerpo que se ha quedado solo:</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">¡ah!... pero me alegra tu esp&iacute;ritu que se ha liberado y se encontr&oacute; con Dios!,</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">con su poder y su misericordia,</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">y t&uacute; con tu alma gigante... ¡Qu&eacute; maravilloso final!</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Y nosotros aqu&iacute;, juntos y solos... sin ti:</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">¡Qu&eacute; punzante dolor..., sangrando de amor por tu paz!...:</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">¡Nooo!... ¡Noo!...¡No!:</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">malditos gusanos terrestres violar&aacute;n tus carnes,</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">romper&aacute;n el hermoso sue&ntilde;o marino... y bajo la tierra estar&aacute;s!</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">¡Maestro amigo..., adi&oacute;s!</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Nº 2: El dolor de ahora, recordando su muerte; noche de las Universidades:</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Estoy recordando...</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">que he sentido, todav&iacute;a caliente.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">el aire que rodea tu boca...</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">que ya no exhalas.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Tu piel suave, de indio, bronceado, a&uacute;n tibia.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Tu venerable barba de Cristo, r&iacute;gida, mustia.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Tus ojos cerrados, guardando la luz apagada.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Tus pensamientos ya idos de aquel manantial de verdades.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Tu vida...: un son&aacute;mbulo sue&ntilde;o marchito.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Tu obra...: acabada y eterna.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Maestro, todav&iacute;a estoy contigo...,</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">he regresado de la soledad,</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">del tiempo perdido.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Me siento en tu compa&ntilde;&iacute;a;</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">imposible arrancarme de ti...;</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">me adher&iacute; libremente en la piel y en la carne</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">por afinidad y amalgama.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Respiro tu aire guardado.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Libero mi cuerpo...,</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">vuelo de noche sobre las constelaciones.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Duermo para traerte ninfas y estrellas...</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">y siento que amanece la vida de nuevo...,</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">y me despierto agotado</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">de no poder hablar como antes</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">cuando te ve&iacute;a venir por riberas</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">a contarme aventuras, enigmas y sue&ntilde;os.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">He vuelto a pensar en la invalidez de mis deseos.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">No puedo ordenarlos;</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">se me escapan como metas imposibles,</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">lejanas..., con toda la distancia del olvido.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Cuando muera voy a poner una trampa</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">para atraparlos todos de una sola vez...;</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">para llev&aacute;rtelos all&aacute; a arriba</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">donde descansas en paz.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Para que veas que hasta all&aacute; voy a buscarte</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">siguiendo tus pasos de sombra</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">que cae con el sol que t&uacute; te llevaste</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">con la noche eterna que no amanece m&aacute;s.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Y siento ahora que nos hemos quedado</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">en un espacio vac&iacute;o donde el tiempo se ha ido</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">y, ausente el sonido, lo llen&oacute; de silencios.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Siento tus pasos en mi coraz&oacute;n</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">que inaugura un repique</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">en la hora del R&eacute;quiem...;</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Mis pasos se hunden </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">con todo mi cuerpo</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">surgiendo del suelo mi sombra.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Estoy contigo de nuevo</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">en una sola sombra…</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">¡Maestro!:</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">sigamos el rumbo de Dios</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">quien nos ama y espera...,</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">lleguemos muy puros a &Eacute;l</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">para que nos bendiga... otra vez!</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Y por &uacute;ltimo...: <B>El amor de siempre: Las huellas que pude recoger:</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Maestro: suelo recorrer con nost&aacute;lgica fruici&oacute;n los parajes de San Roque,</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">donde naciste y trascurrieron los primeros a&ntilde;os de tu vida.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">¡C&oacute;mo recoger tus pasos infantiles</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">que se perd&iacute;an todas las ma&ntilde;anas y las tardes detr&aacute;s de los becerros!,</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">y seguramente se apartaban traviesos, de los caminos.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">buscando matageyes, colmenares, maniritos, los carutos, manirotes, pitahayas, guayabitas sabaneras, jobos, merecures...</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Te perd&iacute;as en aquellos mundos fantasmales llenos de secretos,</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">donde los silencios te llenaban las voces:</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">colmenas de tu pensamiento, m&aacute;s sabrosas</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">que las dulces frutas que com&iacute;as</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">en aquel paradisiaco y embrujado entorno.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Tu canto lejano de insigne becerrero cruzaba</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">los rumbos m&aacute;s ins&oacute;litos y arreaba desde lejos</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">la pl&aacute;cida manada adormecida por aquel m&aacute;gico canto </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">que la brisa fresca le tra&iacute;a desde apartados lugares </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">que atravesabas como un duendecillo saltar&iacute;n...</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Esas huellas est&aacute;n all&iacute;, n&iacute;tidas, en la memoria del sant&iacute;simo lugar.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Yo, con tu permiso, me las he tra&iacute;do en el pensamiento y en el coraz&oacute;n:</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">pero el hueco callado donde estaban qued&oacute; all&aacute;...</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">para que todos los que pasen..., que te conozcan y sepan de ti,</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">se regocijen evocando tus primeras huellas donde comenz&oacute; el camino</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">que alcanz&oacute; la m&aacute;s alta meta que llanero alguno haya logrado,</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">rebasando las fronteras de la patria hasta m&aacute;s all&aacute; de los oc&eacute;anos.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">¡Que Dios bendiga la memoria de tus pasos</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">y todo ese luminoso camino de tu vida limpia y santa!.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Perd&oacute;nenme la longitud, much&iacute;simo m&aacute;s corta que la dimensi&oacute;n del hombre.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Y, ahora, despu&eacute;s de tanto dolor, visitamos la mesa con flores para que </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">no se ponga triste el vino. Y s&iacute;... alegre la tristeza!</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Mil gracias a todos y de manera especial a los organizadores y colaboradores en la realizaci&oacute;n de este magn&iacute;fico evento, al que pusieron todo su estusiasmo y coraz&oacute;n!</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">¡Buenas noches!</P> <B>    <P ALIGN="CENTER">Comparaci&oacute;n de dos estrategias de capacitaci&oacute;n para la atenci&oacute;n esencial a reci&eacute;n nacidos en el Brasil</P> </B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Objetivo: Comparar la eficacia de dos estrategias de capacitaci&oacute;n destinadas a la atenci&oacute;n esencial a reci&eacute;n nacidos en el Estado de Pernambuco (Brasil).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">M&eacute;todos: Se seleccionaron ocho hospitales, que se repartieron en dos grupos de cuatro, emparej&aacute;ndolos de acuerdo con criterios geogr&aacute;ficos, estructurales y funcionales. A los m&eacute;dicos y enfermeras que trabajaban en los hospitales del grupo 1 se les imparti&oacute; un cursillo convencional de 5 d&iacute;as. Los del grupo 2 recibieron el mismo manual empleado por el grupo 1, pero el cursillo de formaci&oacute;n se organiz&oacute; como un proceso de aprendizaje autodirigido, en el que los participantes dispon&iacute;an de 5 semanas para terminar el cursillo. Se determinaron los conocimientos de los participantes en condiciones basales, inmediatamente despu&eacute;s del cursillo, y al cabo de 3-6 meses. Adem&aacute;s se evalu&oacute; el desempe&ntilde;o pr&aacute;ctico de los participantes antes de la capacitaci&oacute;n y a los 3-6 meses de la misma, observando como se desenvolv&iacute;an en 20 partos y entrevistando a 20 madres antes del alta en cada hospital.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Resultados: Algunos participantes no hicieron todas las pruebas. La mejora de la puntuaci&oacute;n obtenida en las pruebas te&oacute;ricas fue mayor en el grupo 2 que en el grupo 1 cuando se procedi&oacute; a clasificar las respuestas como correctas o err&oacute;neas, pero no se observ&oacute; ninguna diferencia entre los grupos cuando se utiliz&oacute; otro m&eacute;todo de puntuaci&oacute;n consistente en clasificar las respuestas como correctas, parcialmente corretas, incorrectas o inexistentes. La pr&aacute;ctica de control de la temperatura tras el nacimiento mejor&oacute; en el grupo 2 despu&eacute;s de la capacitaci&oacute;n, pero el control de esa variable en la sala empeor&oacute;. En los dos grupos se observ&oacute; una mejora de la promoci&oacute;n de la lactancia materna.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Conclusi&oacute;n: No se observ&oacute; diferencia alguna entre las dos estrategias de capacitaci&oacute;n, pero el aprendizaje autodirigido es m&aacute;s barato que la capacitaci&oacute;n convencional. Ninguna de las estrategias propici&oacute; las mejoras esperadas en la calidad de la atenci&oacute;n.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Posiblemente se necesiten otras intervenciones adem&aacute;s de la capacitaci&oacute;n para mejorar la asistencia.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Tomado del Bull WHO 2001;79(11):1030.</P>     ]]></body>

</article>
