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</front><body><![CDATA[ <P ALIGN="CENTER"><font size="4"><b>Luis Razetti: el educador, innovador y reformador</b></font></P>     <P ALIGN="CENTER">Dr. Jos&eacute; Enrique L&oacute;pez</P>     <P ALIGN="CENTER">Individuo de N&uacute;mero, Sill&oacute;n XVII</P>     <P>Discurso pronunciado el 7 de noviembre de 2002, en el Paraninfo del Palacio de las Academias, con motivo de la D&eacute;cima Primera &quot;Conferencia Razetti&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Hoy es un d&iacute;a excepcional en el diario acontecer de la Academia Nacional de Medicina, se realiza una vez m&aacute;s, un homenaje a uno de sus m&aacute;s esclarecidos miembros y fundador de nuestra Instituci&oacute;n: Luis Razetti.  Sus padres fueron Luigi Razetti, comerciante italiano, natural de G&eacute;nova y Emeteria Mart&iacute;nez, nieta del Licenciado Miguel Jos&eacute; Sanz, el Licurgo venezolano, tutor del Libertador y uno de los fundadores de la Rep&uacute;blica.  Sus padres viv&iacute;an en la esquina del Conde.  All&iacute; naci&oacute; nuestro personaje el 10 de septiembre de 1862, siendo bautizado el 23 de septiembre del mismo a&ntilde;o por su abuelo Castor Mart&iacute;nez y por su t&iacute;a Laureana Romana Sanz, en la Santa Iglesia Catedral con el nombre de Luis Mar&iacute;a Francisco Nicol&aacute;s de Jes&uacute;s.  Tuvo 2 hermanos m&aacute;s: Enrique y Ricardo, quienes se graduaron de ingenieros; Enrique muri&oacute; muy joven (1892) y Ricardo sobrevivi&oacute; hasta 1932, siendo el ingeniero proyectista de la Policl&iacute;nica Razetti.  Luego del nacimiento de sus tres hijos el padre, comerciante genov&eacute;s, regres&oacute; a Italia y no volvi&oacute; a ver a sus hijos, dej&aacute;ndolos muy peque&ntilde;os, quedando as&iacute; al amparo de su amorosa madre.  La Sra. Emeteria no s&oacute;lo molde&oacute; su esp&iacute;ritu, inculc&aacute;ndole las virtudes cardinales sino que tambi&eacute;n le ense&ntilde;&oacute; las primeras letras.  Razetti, muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, reconocer&iacute;a que todo lo que era se lo deb&iacute;a a su madre.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En la Escuela del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s realiz&oacute; sus estudios de educaci&oacute;n primaria, complement&aacute;ndola en su hogar con lecciones que le dictaba el eminente pedagogo, jurisconsulto y gran orador Dr. Crist&oacute;bal L. Mendoza.  Al terminar su instrucci&oacute;n primaria ingresa a la Universidad Central de Venezuela, junto con sus hermanos para estudios secundarios y superiores.  El estudio del Bachillerato comprend&iacute;a para entonces: lat&iacute;n, griego, filosof&iacute;a, &aacute;lgebra, geometr&iacute;a, trigonometr&iacute;a, topograf&iacute;a, f&iacute;sica, cosmograf&iacute;a, geograf&iacute;a y cronolog&iacute;a.  Entre sus m&aacute;s importantes maestros se pueden citar: Dr. David Villasmil (lat&iacute;n), Dr. Manuel Mar&iacute;a Urbaneja (matem&aacute;ticas) y Alejandro Ibarra (filosof&iacute;a y f&iacute;sica) (1-5).  En la Gaceta M&eacute;dica de Caracas (1893-1894), Razetti consider&oacute;, que sin entrar a discutir el absurdo que encierra semejante conjunto desordenado de conocimientos, declara que el bachillerato actual, como ense&ntilde;anza preparatoria, es insuficiente para emprender con provecho el estudio de las ciencias m&eacute;dicas.  Le sobran matem&aacute;ticas y le falta historia natural, qu&iacute;mica, idiomas vivos, historia universal, etc. (6).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">A los 16 a&ntilde;os alcanza el grado de Bachiller en Filosof&iacute;a, en el a&ntilde;o de 1878 e ingresa por fin en lo que m&aacute;s anhelaba, el sue&ntilde;o de toda su vida, el estudio de la Medicina.  Pero, ¿cu&aacute;l era el estado de los estudios de la Medicina en el per&iacute;odo de gestaci&oacute;n m&eacute;dica de Razetti de 1878 a 1884?   No s&oacute;lo se hab&iacute;a detenido el movimiento iniciado por el reformador Vargas sino que languidec&iacute;a en un estado de indiferencia y abandono.  La Escuela M&eacute;dica Venezolana permanec&iacute;a anquilosada por los procedimientos de ense&ntilde;anza arcaicos y las ideas tradicionales. No exist&iacute;a la ense&ntilde;anza de las Cl&iacute;nicas, ni la C&aacute;tedra de Histolog&iacute;a.  La medicina operatoria y la cirug&iacute;a se aprend&iacute;an en libros, ya que no exist&iacute;a la disecci&oacute;n de los cad&aacute;veres y la pr&aacute;ctica en hospitales era casi nula, debido al estado de ruina y miseria que imperaba en estos institutos hasta 1888.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En resumen, para el per&iacute;odo de la formaci&oacute;n m&eacute;dica de Razetti, la ense&ntilde;anza de la Medicina era te&oacute;rica, sin disecciones, ni laboratorios, ni hospitales. Todo se ten&iacute;a que aprender de memoria en los textos franceses que recomendaban sus maestros.  Sin embargo, es necesario reconocer que en medio de este ambiente tan impropio y atrasado, la introducci&oacute;n de las C&aacute;tedras de Ciencias Naturales a cargo del Profesor Adolfo Ernst y la de Historia Universal dictada por el Dr. Rafael Villavicencio, ellos representaron la nota de progreso durante la &eacute;poca de formaci&oacute;n universitaria de Razetti y para nuestro medio cient&iacute;fico represent&oacute; la llegada de la filosof&iacute;a positivista de Auguste Comte y de la doctrina de la evoluci&oacute;n y del monismo haekeliano. Ernst y Villavicencio son los verdaderos fundadores de la ciencia positivista en Venezuela y Razetti, su disc&iacute;pulo, se honraba el consignar aqu&iacute; este hecho fundamental:</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&quot;En aquellas inolvidables lecciones, sus disc&iacute;pulos nos cre&iacute;mos transportados a una aula del Colegio de Francia, tal era la altura desde la cual el profesor nos hac&iacute;a asistir a la evoluci&oacute;n del esp&iacute;ritu filos&oacute;fico a trav&eacute;s del tiempo.  No podemos olvidar jam&aacute;s aquellas c&eacute;lebres lecciones sobre la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n y el origen de las especies del Dr. Ernst, que por primera vez se o&iacute;an en una c&aacute;tedra de nuestra Universidad.  Acostumbrados a raciocinar encerrados en los f&eacute;rreos moldes del silogismo, la nueva forma que el maestro daba a sus explicaciones apareci&oacute; ante nuestras j&oacute;venes inteligencias, como la aurora de un nuevo d&iacute;a, entre cuyos celajes ve&iacute;amos surgir resplandeciente y soberano el sol de la verdad.   Amamos y respetamos a los hombres por la suma de beneficios que hacen a la humanidad y a la patria.  Ernst y Villavicencio fueron en Venezuela ap&oacute;stoles m&aacute;ximos de la ciencia positiva.  Sus nombres pasar&aacute;n a la posteridad envueltos en la atm&oacute;sfera de respeto con que la justicia protege a los hombres que ilustraron su tiempo con el brillo de su saber&quot;.  Tanto fue la influencia que ejercieron sobre Razetti, que en 1907 public&oacute; en La Gaceta M&eacute;dica de Caracas 2 trabajos sobre Haekel y en 1909 2 trabajos sobre el centenario de Darwin (7-10).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El plan de estudios que le toc&oacute; seguir a Razetti se compon&iacute;a de 10 materias fundamentales, distribuidas as&iacute;: Anatom&iacute;a, primero y segundo a&ntilde;os; Higiene, primer a&ntilde;o; Fisiolog&iacute;a, segundo a&ntilde;o; Patolog&iacute;a, tercero y cuarto a&ntilde;os; Cirug&iacute;a, tercero y cuarto a&ntilde;os, Medicina Operatoria, tercer a&ntilde;o; Obstetricia, quinto y sexto a&ntilde;os; Terap&eacute;utica, quinto a&ntilde;o; Qu&iacute;mica, quinto a&ntilde;o; Medicina Legal, sexto a&ntilde;o.  Adem&aacute;s estudiaban Bot&aacute;nica y Zoolog&iacute;a.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Despu&eacute;s de 6 a&ntilde;os de estudios en 1884 alcanza el grado de Bachiller en Medicina y el 4 de agosto del mismo a&ntilde;o se le confiere p&uacute;blicamente y solemnemente el t&iacute;tulo de Doctor en Medicina y Cirug&iacute;a, a la edad de 21 a&ntilde;os y 11 meses.  Su diploma redactado en lat&iacute;n lo firma el Doctor Manuel Mar&iacute;a Ponte, conocido en Venezuela por ser el introductor del m&eacute;todo listeriano, al practicar en 1880, la primera ovariotom&iacute;a que se hac&iacute;a en Caracas.  Razetti se mostraba feliz por haber coronado con &eacute;xito el ansiado t&iacute;tulo de m&eacute;dico.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Razetti opinaba en la Gaceta M&eacute;dica de 1893-1894:  &quot;…si el actual bachillerato no da una buena preparaci&oacute;n para que sea provechoso el estudio de la Medicina, el actual doctorado es tambi&eacute;n insuficiente para ejercer con conciencia y seguridad la delicada y dif&iacute;cil profesi&oacute;n de m&eacute;dico.  Todo esto no solamente es malo sino que es soberanamente rid&iacute;culo. Un programa raqu&iacute;tico y una absurda distribuci&oacute;n de las materias; un t&iacute;tulo de Bachiller en Medicina irrisorio, porque nada significa y unos ex&aacute;menes irrisorios tambi&eacute;n, por que no llenan su objeto, anatom&iacute;a sin cad&aacute;veres, qu&iacute;mica sin laboratorio, patolog&iacute;a sin cl&iacute;nicas.  Es de justicia consignar aqu&iacute;, que la &uacute;nica c&aacute;tedra bien dotada que pose&iacute;a la Universidad de Caracas era la de Fisiolog&iacute;a Experimental y Bacteriolog&iacute;a, que tiene un buen laboratorio montado al estilo europeo.  Este notable progreso lo debemos a los esfuerzos de uno de nuestros m&aacute;s ilustres maestros el Dr. Calixto Gonz&aacute;lez, quien obtuvo del gobierno del Dr. Rojas Pa&uacute;l la creaci&oacute;n de esta asignatura, y que fuera enviado a Par&iacute;s a hacer estudios especiales de dichas materias, un joven de grandes m&eacute;ritos, el Dr. Jos&eacute; Gregorio Hern&aacute;ndez, que posteriormente estar&iacute;a al frente de la C&aacute;tedra.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Las dem&aacute;s asignaturas, si bien est&aacute;n dirigidas por profesores competentes (excepci&oacute;n hecha del que esto escribe) se encuentran estos en la imposibilidad de hacer provechosa su ense&ntilde;anza por falta de los elementos necesarios.  ¿C&oacute;mo puede el Dr. Acosta Ortiz, a pesar de su idoneidad, ense&ntilde;ar anatom&iacute;a sin cad&aacute;veres?  Que fruto pueden sacar los alumnos de las lecciones del Dr. R&iacute;squez, cuando no hay un profesor de cl&iacute;nica que compruebe a la cabecera del paciente los principios que se han estudiado en la C&aacute;tedra. ¿De que pueden valer la elocuencia y el saber del Dr. Rodr&iacute;guez, en Terap&eacute;utica y Medicina Legal, si no existe quien compruebe los efectos de los medicamentos y se&ntilde;ale sobre la mesa del anfiteatro los signos post mortem que nos conducen a la averiguaci&oacute;n de un crimen o sirven para iluminar el criterio del juez pronto a condenar un inocente? Como podr&aacute; el Dr. Vizcarrondo ense&ntilde;ar a sus disc&iacute;pulos la crepitaci&oacute;n, la fluctuaci&oacute;n, sin cl&iacute;nica, sin enfermos.  ¿Y la qu&iacute;mica? Podr&aacute; el Dr. Frideusberg, con toda su ciencia, ense&ntilde;ar el an&aacute;lisis de las sustancias, sin tener a su disposici&oacute;n un buen laboratorio?  Imposible.   Y que importa que nosotros, deseosos de cumplir el deber contra&iacute;do, estemos inspirados en los mejores deseos de servir a la juventud y de guiarlos en sus estudios de obstetricia y medicina operatoria, si no tenemos ni un cad&aacute;ver en donde ejecutar las operaciones, que m&aacute;s tarde han de hacerse en el enfermo, ni una mujer embarazada en donde comprobar los signos de la pre&ntilde;ez, las modificaciones que este estado imprime al organismo, la pr&aacute;ctica de los partos, las operaciones obst&eacute;tricas&quot; (11-13).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&quot;Contra semejante c&uacute;mulo de obst&aacute;culos se estrellan la ciencia, el talento, la elocuencia, el buen deseo, la voluntad firme; s&oacute;lo queda un conjunto informe, un simulacro de ense&ntilde;anza, una juventud perjudicada en sus intereses, un pa&iacute;s sin porvenir intelectual&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El 14 de agosto de 1884 sali&oacute; rumbo al interior de la Rep&uacute;blica, recorriendo las poblaciones larenses de Quibor, Yaritagua y Barquisimeto.  Cuatro a&ntilde;os permaneci&oacute; ejerciendo su ministerio en el Estado Lara.  Aqu&iacute;, nuestro personaje, da sus primeros pasos en la docencia, al ser nombrado el 8 de mayo de 1888, Catedr&aacute;tico de Higiene P&uacute;blica y Privada en el Colegio Federal de Primera Categor&iacute;a, donde se dictaban cursos de Ciencias M&eacute;dicas, y su palabra empieza a adquirir ese estilo claro y preciso que habr&aacute; de caracterizarlo despu&eacute;s.  En la misma &eacute;poca desempe&ntilde;a tambi&eacute;n, a cabalidad, la Presidencia de la Junta Principal de Instrucci&oacute;n Popular de la misma ciudad. A mediados de 1888 viaja 1 a&ntilde;o por los Estados M&eacute;rida, Trujillo, T&aacute;chira, Zulia y el Departamento Santander de Colombia, en calidad de m&eacute;dico viajero de la Compa&ntilde;&iacute;a de Seguros &quot;La equitativa&quot; de Nueva York.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Un total de 5 a&ntilde;os permaneci&oacute; el joven Razetti en la provincia, ejerciendo exitosamente su carrera y gan&aacute;ndose numerosas y valiosas amistades, al cabo de los cuales regresa a Caracas en 1889, donde le espera una inmensa alegr&iacute;a de ver levantarse los cimientos del futuro Hospital Vargas, decretado el a&ntilde;o anterior por el gobierno de Rojas Pa&uacute;l y que no ser&iacute;a inaugurado sino en enero de 1891 en la presidencia de Raimundo Andueza Palacios.  Francia le atrae, los nombres de Faure, Delbet, Pean, Claude Bernard.  Pasteur, Lister y otros le apasionan, es decir, con el esplendor de la fisiolog&iacute;a, la patolog&iacute;a, la bacteriolog&iacute;a y la cirug&iacute;a, el progreso de algunas especialidades como la obstetricia. Par&iacute;s es manantial de luz, la fuente de la sabidur&iacute;a, all&iacute; est&aacute; el ox&iacute;geno para una vida nueva de ense&ntilde;anza y de principios, Francia era la madre de todos los genios, la nodriza intelectual del mundo, la incansable populizadora de las conquistas del esp&iacute;ritu y el centro motor de la civilizaci&oacute;n universal.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Razetti, r&aacute;pidamente se da cuenta de lo que ser&iacute;a el Hospital Vargas para &eacute;l y para el avance de la medicina nacional y siempre fiel a sus anhelos de superaci&oacute;n, tom&oacute; una de las decisiones m&aacute;s significativas y de mayor trascendencia para su futuro: la de salir al exterior en viaje de estudios y perfeccionamiento.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En 1889 decide su viaje a Europa, viaje que fue decisivo en la futura orientaci&oacute;n de su vida, debido a las magn&iacute;ficas influencias que sobre su esp&iacute;ritu impusieron las principales luminarias m&eacute;dicas que ejercieron en Par&iacute;s durante la segunda mitad del siglo XIX.  All&iacute; conoce y trata a aquel grupo de m&eacute;dicos que eran orgullo y gloria de la ciencia m&eacute;dica francesa.  Tres m&eacute;dicos en especial dejan sentir su atracci&oacute;n e influyen poderosa y definitivamente sobre su vida, &aacute;vida siempre de ciencia y de ideas reformadoras, nos referimos a Poirier, Pinard y Le Dant&uacute;, que formar&aacute;n a Razetti como anatomista, obstetra y cirujano.  En Francia se pone en contacto con la ciencia anglogermana, representada para la &eacute;poca por grandes bi&oacute;logos, Darwin y H&auml;eckel y aceptando a este &uacute;ltimo como su maestro predilecto.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Durante sus tres a&ntilde;os de permanencia en Par&iacute;s, rodeado del torbellino civilizador, producido, por sus maestros, grandes profesores, grandes cl&iacute;nicos y grandes cirujanos, afianzados en el desarrollo de la cirug&iacute;a moderna basada en la asepsia y antisepsia, Razetti supo aprovechar al m&aacute;ximo esas circunstancias y absorbi&oacute; las mayores novedades en las mejores fuentes.  Frecuent&oacute; el Anfiteatro de Clamart, las cl&iacute;nicas, las maternidades, realiz&oacute; todos los cursos que consider&oacute; b&aacute;sicos para su formaci&oacute;n y asisti&oacute; a las lecciones magistrales de la Facultad de Medicina de Par&iacute;s, oyendo las de Farabeuf, Charcot, Dielafoy y Poirier.  Preferentemente, se capacit&oacute; en obstetricia y cirug&iacute;a estudiando tambi&eacute;n anatom&iacute;a, medicina operatoria y cl&iacute;nica m&eacute;dica.  La influencia de la medicina francesa predominante para esos momentos, imprimi&oacute; huella profunda en Razetti, de tal manera que si Caracas lo vio nacer y crecer, y Barquisimeto y otras poblaciones de Venezuela lo iniciaron en el diario duro quehacer del m&eacute;dico, fue Par&iacute;s la incubadora de su destino trascendental: educador, innovador y reformador.  Francia nos lo devolvi&oacute; hecho un humanista y en especial un cirujano y un obstetra.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Su amigo y colaborador el Dr. Francisco Antonio R&iacute;squez dijo de Razetti: &quot;No vacilo yo en dividir nuestra vida m&eacute;dica en tres grandes, eras que la historia habr&aacute; de reconocer apellidadas con tres nombres ilustres.  La era Campins y Ballester, de iniciaci&oacute;n de los estudios m&eacute;dicos de Venezuela de 1763, la era de Vargas, autor de la reforma de los estudios m&eacute;dicos de 1827 y la era Razetti, la del desarrollo de la medicina venezolana, a partir de 1893&quot;.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Razetti, durante su etapa parisina, en fecunda gestaci&oacute;n intelectual planea y organiza, en compa&ntilde;&iacute;a de Santos An&iacute;bal Dom&iacute;nici, proyectos reformadores para la Medicina en Caracas, sumida a&uacute;n en el sopor est&aacute;tico de comienzos del siglo XIX, sus dos grandes aspiraciones, la creaci&oacute;n de una sociedad m&eacute;dica y la fundaci&oacute;n de un peri&oacute;dico cient&iacute;fico.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">I. <b>Razetti-Educador</b>, lo fue en toda la acepci&oacute;n de la palabra, sabio, elocuente, desinteresado, ben&eacute;volo y al mismo tiempo en&eacute;rgico, su entusiasmo por la ense&ntilde;anza y por la difusi&oacute;n de conocimientos fructific&oacute; en una de las labores m&aacute;s fecundas que se recuerdan en el pa&iacute;s, tanto en la C&aacute;tedra como en la prensa o en los libros.  Le ense&ntilde;aba a sus disc&iacute;pulos que s&oacute;lo la pluma y el libro pueden formar la conciencia de una naci&oacute;n.  Fue escritor m&eacute;dico serio y enjundioso, periodista, polemista, rayano en la pasi&oacute;n y la vehemencia, divulgador, verdadero maestro por la fluidez, sencillez y oportunidad de sus escritos.  Por encima de todo, fue escritor di&aacute;fano, de una brillante claridad, y elegancia de estilo, en el que con toda seguridad intervino la influencia que ejercieron en &eacute;l la medicina y la literatura francesas.  Razetti escribi&oacute; mucho.  Su pluma elegante y sobria s&oacute;lo la paraliz&oacute; su muerte.  Su genio creador, dio a la publicidad 8 libros, 23 folletos, 332 art&iacute;culos en la Gaceta M&eacute;dica de Caracas, 130 en el diario El Constitucional y 120 en diversas revistas y peri&oacute;dicos cient&iacute;ficos.  Colabor&oacute; con algunos peri&oacute;dicos extranjeros y tuvo la satisfacci&oacute;n de ver muchos de sus escritos reproducidos espont&aacute;neamente en la prensa extranjera, solamente esta labor tiene m&eacute;ritos suficientes para mantenerlo por encima de sus contempor&aacute;neos.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El 24 de febrero de 1893, es nombrado Profesor de la C&aacute;tedra de Patolog&iacute;a Externa.  Tan novedosa y eficiente fue su actuaci&oacute;n, introduciendo ejercicios pr&aacute;cticos, que se premia su esfuerzo design&aacute;ndolo al a&ntilde;o siguiente Profesor de Obstetricia y Medicina Operatoria, en las cuales hace importantes reformas y mejoras.  En 1896 es designado Profesor de las C&aacute;tedras de Anatom&iacute;a Humana y T&eacute;cnica Anat&oacute;mica, desempe&ntilde;ando la primera por espacio de diecinueve a&ntilde;os consecutivos y en las que inaugura las pr&aacute;cticas de disecci&oacute;n y las disciplinas de anfiteatro (14).  Suplant&oacute; los viejos textos de Fort y de Vargas por el voluminoso Testut, desvelo y pesadilla de los que estudiamos por esos tomos de Anatom&iacute;a Humana.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Durante toda su vida profesional Razetti fue siempre un revolucionario y un innovador.  En la C&aacute;tedra de Obstetricia, cambi&oacute; el anticuado texto de Anvard por el m&aacute;s moderno y completo de Ribemont Dessaigens, se ocup&oacute; preferentemente de las hemorragias post partum, la eclampsia y la operaci&oacute;n ces&aacute;rea.  En Venezuela fue un divulgador de la Escuela de Pinard, por consiguiente le corresponde el m&eacute;rito de haber sustituido el empleo del cornezuelo de centeno y del taponamiento vaginal en el tratamiento de las hemorragias uterinas puerperales (15,16) por el m&eacute;todo terap&eacute;utico del gran obstetra franc&eacute;s.  Inici&oacute; el estudio en Venezuela de las eclampsias puerperales.  Dict&oacute; doctrina acerca de la interrupci&oacute;n terap&eacute;utica del embarazo y a proposici&oacute;n suya, desde su Sill&oacute;n N° XIII, la Academia Nacional de Medicina, dict&oacute; en 1908 un acuerdo que precisa las ocasiones en las cuales el m&eacute;dico pr&aacute;ctico est&aacute; autorizado para provocar el aborto o el parto prematuro en beneficio de la salud de la madre, su obra m&aacute;s importante en este campo fue &quot;La Exploraci&oacute;n Externa en Obstetricia&quot; (17).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><b>Razetti-Cirujano</b>.- Comenz&oacute; por ser m&eacute;dico general, se perfeccion&oacute; y por &uacute;ltimo ejerci&oacute; la especialidad, al principio de obstetricia y luego de manera definitiva la cirug&iacute;a.  El Hospital Vargas fue el escenario m&aacute;s importante de su actuaci&oacute;n quir&uacute;rgica.  Es el fundador de la primera cl&iacute;nica privada de Caracas para la ejecuci&oacute;n de operaciones de alta cirug&iacute;a. Fue un cirujano completo, no es recomendable hacer comparaciones con el &quot;Pr&iacute;ncipe de la Cirug&iacute;a Venezolana&quot; Pablo Acosta Ortiz, porque de todas maneras cada uno de ellos por separado, representaron lo m&aacute;s elevado de su tiempo en materia de cirug&iacute;a.  Razetti comparte con Acosta Ortiz, por quien sinti&oacute; una gran admiraci&oacute;n, el alto honor de ser los fundadores de la cirug&iacute;a moderna de Venezuela.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Introdujo numerosas operaciones y t&eacute;cnicas operatorias.  Se distingui&oacute; particularmente en cirug&iacute;a abdominal y ginecol&oacute;gica, la vacunaci&oacute;n preoperatoria con la vacuna Delbet, de las compresas est&eacute;riles, de los guantes quir&uacute;rgicos de Chapul, de muchos instrumentos quir&uacute;rgicos y la generalizaci&oacute;n de los procedimientos anest&eacute;sicos, particularmente con el &eacute;ter.  Su estad&iacute;stica operatoria alcanz&oacute; algo m&aacute;s de cuatro mil operaciones, con una mortalidad operatoria de 3 % en el Hospital Vargas y de 2,7 % en su cl&iacute;nica privada.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">M&aacute;s de la mitad de su vida la dedic&oacute; a la ense&ntilde;anza universitaria, 16 a&ntilde;os al frente de la C&aacute;tedra de Anatom&iacute;a y desde 1915 hasta su muerte, en la Cl&iacute;nica Quir&uacute;rgica, adem&aacute;s lo fue de Patolog&iacute;a Externa, Medicina Operatoria y Obstetricia.  No fue un pedagogo de escuela, pero en cambio su obra de profesor y maestro fue tan amplia y eficaz ya que suma en s&iacute; mismo competencia, vocaci&oacute;n y comprensi&oacute;n que la ense&ntilde;anza no s&oacute;lo es de la materia asignada sino la formaci&oacute;n de verdaderos hombres.  Debemos recordar aqu&iacute; que Razetti no fue un improvisado.  Pues cuando alcanz&oacute; el pin&aacute;culo de su carrera docente (Cl&iacute;nica Quir&uacute;rgica), lo hizo tras 22 a&ntilde;os de experiencia previa universitaria y profesional, ya convertido en un anatomista, un cirujano y un obstetra.  El rasgo com&uacute;n de su labor universitaria es haber impreso en cada una de sus c&aacute;tedras su huella personal, fecunda, innovadora y reformadora.  Su m&aacute;s significativo don fue el ense&ntilde;ar, ense&ntilde;ar la senda del bien, de la luz, de la preocupaci&oacute;n por la humanidad.  Y esta clase de ense&ntilde;anza es la mejor manera de dar, porque se da todo cuanto de bueno se lleva encima.  En la clase su estilo de ense&ntilde;ar es propio, no es la ense&ntilde;anza mon&oacute;tona y fr&iacute;a, relato fiel de los textos, sino la ense&ntilde;anza de ideas propias, personales, servida en forma agradable, y a veces llena de un sano humorismo.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En todos los sitios y en la C&aacute;tedra, su voz abre surcos en la tierra f&eacute;rtil del estudiantado, en la tribuna se&ntilde;ala caminos de razonamiento, y en la prensa, destruye la p&aacute;tina de las viejas creencias.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Su triunfo no fue f&aacute;cil.  Razetti tuvo que luchar incansablemente y con tes&oacute;n contra las circunstancias y los hombres, contra los intereses creados obstinados en entorpecer su firme voluntad de educador, innovador y reformador.  Razetti utiliz&oacute; como armas solamente el discurso convincente y la actuaci&oacute;n honrada y decidida apegado a la verdad de la ciencia.  Explicaba Razetti &quot;El hombre no es un alma servida de &oacute;rganos, es un organismo que determina una inteligencia&quot;.  Esta concepci&oacute;n estremece la conciencia de los mediocres que se aprestan a la defensa y organizan una campa&ntilde;a de descr&eacute;dito, utilizando los adjetivos m&aacute;s ofensivos, propio de gentes de escaso criterio y de escasa ilustraci&oacute;n, se le dijo que era un maestro perjudicial, disociador, anarquista y corruptor de la juventud.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Todas estas injurias y otras m&aacute;s, las sabe tolerar con sereno estoicismo y se siente solo frente a la jaur&iacute;a que trata de devorarlo, y exclama &quot;el hombre solo es m&aacute;s fuerte&quot;.   A su Sra. esposa en la dedicatoria de su obra,  La Cruzada Moderna (18), le escribe &quot;A ti fiel compa&ntilde;era de mi vida, que como sabes los &iacute;ntimos secretos de mi alma, sonr&iacute;es cuando me llaman corruptor, porque combato la mentira y lloras cuando oyes que me aplauden, porque defiendo la verdad; a ti que me haces dulce la existencia y crees que no soy malo porque creo en la Verdad y en la Ciencia, adoro el Bien y la Belleza, amo y respeto a mi Patria, dedico este libro en beneficio de la salud y del porvenir de la Raza&quot;.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">En otra oportunidad, Razetti consider&oacute; que su &quot;humilde obra literaria s&oacute;lo tiene el m&eacute;rito de la sinceridad de su prop&oacute;sito y de la buena fe que siempre ha inspirado mi palabra, guiado mi pluma y ha iluminado mi conciencia&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Razetti tard&oacute; m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, desde su llegada a Caracas al terminar su posgrado en Par&iacute;s en 1892, hasta su entrada definitiva al Hospital Vargas en 1915, despu&eacute;s de la prematura muerte de Pablo Acosta Ortiz e impresiona a sus disc&iacute;pulos con sus facultades de profesor y cirujano.  Infatigable trabajador, met&oacute;dico y ordenado, atend&iacute;a por igual el quir&oacute;fano, la sala hospitalaria, el aula, el ejercicio privado y sus m&uacute;ltiples actividades sociales.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Acoge y proclama con la vehemencia apasionada de su personalidad, todo principio moderno o modificador en su permanente renovaci&oacute;n cient&iacute;fica, marchaba siempre con el incesante progreso de la ciencia.  Se auto criticaba en p&uacute;blico, le dec&iacute;a a sus alumnos &quot;Un error comentado, es siempre m&aacute;s provechoso que un &eacute;xito aplaudido&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Razetti expresaba que &quot;cuando el maestro ense&ntilde;a, lejos de perder porque da, resulta ganancioso, porque no hay nada que ilustre m&aacute;s como ejercer la misi&oacute;n de ense&ntilde;ar a los dem&aacute;s&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En otra ocasi&oacute;n Razetti comentaba: &quot;En la C&aacute;tedra Universitaria y en la tribuna acad&eacute;mica defend&iacute; siempre lo que he cre&iacute;do ser la expresi&oacute;n de la verdad; en la prensa y en el libro he divulgado lo que he cre&iacute;do &uacute;til a los dem&aacute;s y en el magisterio de la ense&ntilde;anza he mostrado a mis disc&iacute;pulos que el amor y el respeto a la ciencia son las m&aacute;s excelsas cualidades del alma humana&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Desde su C&aacute;tedra de Cirug&iacute;a Cl&iacute;nica, Razetti aconsejaba a sus alumnos que &quot; La divisi&oacute;n de la Ciencia M&eacute;dica en dos grandes ramas: Medicina y Cirug&iacute;a, no obedece sino a una comodidad convencional, es un efecto de la divisi&oacute;n del trabajo y de la especializaci&oacute;n de las funciones, pero todos los que nos hemos dedicado al estudio y a la pr&aacute;ctica de la Medicina, somos m&eacute;dicos, cirujanos y todos estamos obligados a conocer ambas patolog&iacute;as y ambas terap&eacute;uticas.  Creer que el cirujano es simplemente el operador, es un gran error.  El cirujano, el especialista en Patolog&iacute;a Externa, tiene que ser tan pat&oacute;logo como el m&eacute;dico especializado en Patolog&iacute;a M&eacute;dica&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Razetti consideraba que la cultura material, por grande y poderosa que sea, puede f&aacute;cilmente desaparecer; la cultura espiritual es indestructible.  La gloria s&oacute;lo est&aacute; reservada para los pueblos capaces de cultivar el esp&iacute;ritu por el estudio y la meditaci&oacute;n.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Razetti le dec&iacute;a a sus disc&iacute;pulos: &quot;Los que ejercemos una profesi&oacute;n cient&iacute;fica, y sobre todo quienes estamos encargados de ense&ntilde;ar una ciencia, debemos escribir y publicar el resultado de nuestras observaciones y divulgar lo mejor de lo que hemos adquirido por el estudio para el conocimiento de los dem&aacute;s&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Razetti comentaba a sus disc&iacute;pulos: &quot;El deber de los hombres que podemos manejar con mayor o menor habilidad, la palabra y la pluma, es difundir la ense&ntilde;anza, ilustrar la juventud, distribuir abundantemente el rico pan del saber, alimento capaz de hacer buenas las almas malas&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En otra ocasi&oacute;n Razetti, dirigi&eacute;ndose a sus disc&iacute;pulos, les manifestaba que &quot;El porvenir intelectual y moral no se incuba ni en el ring de los boxeadores ni en la arena de la plaza de toros, sino en la escuela, en el colegio, en la universidad, en la academia, en la c&aacute;tedra, en la tribuna, en el peri&oacute;dico y en el libro que son los fecundos laboratorios del pensamiento y de la idea.  Pertenezco a la clase de hombres que cree que no es el m&uacute;sculo sino la idea, que no es el brazo sino el pensamiento los factores de la cultura de las naciones&quot;.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">En relaci&oacute;n a la &eacute;tica m&eacute;dica Razetti fue un verdadero palad&iacute;n, expresaba: &quot;El objeto exclusivo de la medicina es hacer el bien, los l&iacute;mites de la acci&oacute;n social del m&eacute;dico son las fronteras del bien; todo lo que en el ejercicio de la profesi&oacute;n pueda desviarnos de la pr&aacute;ctica del bien es inmoral&quot; (19).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">De los trabajos el Dr. Razetti tomamos los siguientes pensamientos (20-23).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&quot;Conservaos, oh j&oacute;venes m&eacute;dicos de mi pa&iacute;s, dentro de los l&iacute;mites de la dignidad y del propio decoro, no os dej&eacute;is seducir por los c&aacute;nticos de sirena con que los amorales acostumbran halagar el o&iacute;do de los incautos para demostrarles que el industrialismo es un modo excelente para conquistar reputaci&oacute;n, fama y bienestar en el ejercicio de la medicina; no prostituy&aacute;is esta noble profesi&oacute;n m&eacute;dica descendiendo hasta los profundos antros del charlatanismo; ved en cada enfermo un ser doliente que es necesario aliviar o consolar; ved en cada compa&ntilde;ero un hermano que puede errar como vosotros tambi&eacute;n pod&eacute;is errar; no pretend&aacute;is nunca fundar vuestra reputaci&oacute;n sobre las ruinas de la reputaci&oacute;n ajena sino sobre la base de vuestra propia obra honorable y digna; conservad siempre la frente alta, las manos limpias y la conciencia tranquila, y ser&eacute;is felices&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&quot;Huid del industrialismo m&eacute;dico; no cambi&eacute;is nunca la t&uacute;nica blanca de los sacerdotes del Bien, por el sayal policromo de los saltimbanquis, que no otra cosa son sino saltimbanquis de la medicina, los que convierten nuestra ciencia, en la vulgar industria de los curanderos sin escr&uacute;pulo&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&quot;Llegar a la cumbre de la riqueza dejando en las zarzas del camino jirones de dignidad, no es haber cumplido un deber sino haber realizado una aut&oacute;lisis moral incompatible con el honor&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&quot;Lo que debemos tener siempre presente es, que para que la Medicina y la Higiene lleguen a ser ciencias perfectas, es necesario que el laboratorio y la cl&iacute;nica se unan estrechamente en el noble y supremo fin de conservar la salud y prolongar la existencia del hombre.  El laboratorio y la cl&iacute;nica aislada son est&eacute;riles, unidos representan el m&aacute;s fecundo esfuerzo de la inteligencia humana.  No coloquemos la cl&iacute;nica a mayor altura que el laboratorio; pero tampoco pretendamos curar los enfermos con el microscopio y la probeta.  Cuando el laboratorio y la cl&iacute;nica est&aacute;n en desacuerdo, el error no proviene ni de uno ni de la otra, sino de la err&oacute;nea aplicaci&oacute;n de sus principios, de la fragilidad de la mente humana.  No confundamos el hombre con la ciencia&quot; (24).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Razetti ense&ntilde;aba:&quot;Creo que la Higiene es el factor principal del adelanto de las naciones, que un pa&iacute;s no principia a civilizarse sino cuando el gobierno y la sociedad principian a o&iacute;r y a practicar los principios de la salud.  Que el grado de salud de una naci&oacute;n puede medirse por el respeto que se tenga a las reglas de la Higiene.  As&iacute; como Cat&oacute;n terminaba todos sus discursos diciendo: Es necesario destruir a Cartago, nosotros deber&iacute;amos terminar los nuestros diciendo: Es necesario sanear a Venezuela.  La ciencia sanitaria es el primero de los factores de progreso humano, porque disminuyendo la mortalidad aumenta el n&uacute;mero de los pobladores, que es la base del progreso, en una palabra, el m&eacute;dico no es sino el ap&oacute;stol de la salud y la vida de los hombres&quot; (25-32).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&quot;El d&iacute;a que hayamos fundado y extendido, como debe fundarse y extenderse la educaci&oacute;n sexual... ese d&iacute;a principiar&aacute; para la sociedad humana, una &eacute;poca de verdadera moralidad individual y de incorruptible solidaridad colectiva&quot; (33).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Razetti analiz&oacute; tambi&eacute;n el problema del alcoholismo en todos sus aspectos y como correctivo propuso la ense&ntilde;anza antialcoh&oacute;lica, desde la Escuela Primaria hasta la Universidad y la aplicaci&oacute;n de una ley especial sobre la materia, destinada a reglamentar el uso del alcohol y a combatir el mal del alcoholismo.  La lucha antituberculosa, tambi&eacute;n de tipo educativo, la enfoc&oacute; con visi&oacute;n moderna, o sea por sus aspectos sociales como el hacinamiento, la miseria y la vivienda, la necesidad de modificar el terreno, de enfocar la lucha hacia los factores indirectos, como es concebida actualmente.  Desde 1901, a trav&eacute;s de la Gaceta M&eacute;dica de Caracas propuso la &quot;Liga contra la Tuberculosis&quot;, desarrollada m&aacute;s tarde por el Dr. Andr&eacute;s Herrera Vega, a quien Razetti prest&oacute; todo su apoyo.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Por otra parte, fueron prioridades para Razetti la legislaci&oacute;n, antiven&eacute;rea, el certificado m&eacute;dico prenupcial y la educaci&oacute;n sexual y como principios fundamentales el tratamiento, los dispensarios, la hospitalizaci&oacute;n de las prostitutas y la denuncia de los enfermos renuentes al tratamiento.  En relaci&oacute;n a la higiene materno infantil propuso una lucha contra el t&eacute;tanos neonatal a base del reparto gratuito de las curas umbilicales y fue autor de un proyecto de higiene escolar.  Ratific&oacute; la fundaci&oacute;n de un Instituto de Puericultura y recomend&oacute; la creaci&oacute;n de un Hospital de Ni&ntilde;os.  En 1924 denunci&oacute; en el seno de la Academia Nacional de Medicina el &quot;Decrecimiento de la poblaci&oacute;n de Caracas&quot; a causa de la excesiva mortalidad infantil, lo cual trajo la ira del dictador de turno Juan Vicente G&oacute;mez y por consejo de sus amigos sali&oacute; de Venezuela durante 10 meses (1924-1925).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">La organizaci&oacute;n de la &quot;Semana Sanitaria contra el c&aacute;ncer&quot;, los numerosos escritos que dedic&oacute; a la materia y su honda preocupaci&oacute;n lo llevaron a ser el iniciador de la lucha anticancerosa en el pa&iacute;s, lo cual fue reconocido por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social al dar su nombre al Instituto Anticanceroso de Caracas.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Un estudio de sus realizaciones sanitarias nos demuestra, por una parte la amplitud de sus conocimientos, y por la otra, el acierto y el dominio con que emple&oacute; los procedimientos b&aacute;sicos de la educaci&oacute;n sanitaria.  Supo usar la palabra, la radio y la expresi&oacute;n escrita y adapt&oacute; como m&eacute;todo la perseverancia y la repetici&oacute;n constante, por que fue un convencido de que poco puede hacerse como labor perdurable de saneamiento, sin la culturizaci&oacute;n previa del pueblo, o sea, sin la siembra generosa de una conciencia sanitaria individual y colectiva.  La obra de Razetti tuvo un &eacute;xito tan grande que se le puede considerar como un aut&eacute;ntico pionero de la educaci&oacute;n sanitaria en Venezuela.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Como m&eacute;dico sanitarista fue un autodidacta, lo cual es sorprendente, al verlo desplegando como bandera el saneamiento del medio ambiente y como arma, la educaci&oacute;n higi&eacute;nica preventiva.  A Razetti, credenciales le sobraron para el t&iacute;tulo de Higienista, tuvo un visi&oacute;n acertada y profunda de los problemas sociales y sanitarios y sus directrices se difundieron por todo el Continente Americano, no en vano la Oficina Sanitaria Panamericana lo ha honrado al colocarlo entre los Pr&oacute;ceres de la Sanidad Panamericana al lado de ilustres y prestigiosos sanitaristas del continente como Jos&eacute; Penna, Carlos Chagas, Daniel Carri&oacute;n, Walter Wyman, Jos&eacute; Unanue, Miguel Couto, Juan Guiteras, Carlos Finlay y Eduardo Liceaga.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Razetti-Profesor es la faceta m&aacute;s interesante de su quehacer cient&iacute;fico, por la magnitud de su obra pedag&oacute;gica y orientadora, impresionaba de &eacute;l su fogosidad, su dinamismo infatigable, su elevado sentido de responsabilidad, su apego a los grandes ideales de la humanidad y su extraordinaria sinceridad, honestidad y sencillez.  Se le bautiz&oacute; con el t&iacute;tulo de Maestro de Juventudes.  Fue Maestro de Maestros porque form&oacute; escuela, su m&aacute;xima ambici&oacute;n personal.  En un momento de sano orgullo exclam&oacute;: &quot;Menos R&iacute;squez y Rivero Saldivia, todos los actuales Profesores de la Escuela de Medicina de Caracas han sido mis disc&iacute;pulos&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&quot;He consagrado mi vida entera al trabajo, al cultivo de mi esp&iacute;ritu y al culto de mi hogar; he respetado la ciencia, porque la considero la &uacute;nica fuerza del progreso humano; he amado a mi Patria con orgullo y deseo de agradecimiento; he predicado y practicado la fraternidad profesional con entera decisi&oacute;n y buena fe y jam&aacute;s un compa&ntilde;ero ha sufrido por mi causa; he procurado hacer todo el bien posible y nunca he sentido la tristeza del bien ajeno; no he heredado bienes de fortuna, ni he logrado acumular capital... morir&eacute; como he vivido: pobre.  Esto es lo que he sido y lo que he hecho&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><b>II. Razetti Innovador y Reformador</b>: Entre la &uacute;ltima d&eacute;cada del siglo XIX y comienzos del siglo XX la medicina venezolana vivi&oacute; una intensa transformaci&oacute;n debido a una serie de acontecimientos progresistas, institucionales y docentes a la cual se le ha dado el nombre de Renacimiento de la Medicina Venezolana:</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">1.&#9;Fundaci&oacute;n del Hospital Vargas de Caracas, 1891.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">2.&#9;Creaci&oacute;n de la C&aacute;tedra de Histolog&iacute;a Normal y Patol&oacute;gica, Fisiolog&iacute;a Experimental y Bacteriolog&iacute;a, 1891.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">3.&#9;Fundaci&oacute;n de la Sociedad de M&eacute;dicos y Cirujanos de Caracas, 1893.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">4.&#9;Fundaci&oacute;n de la Gaceta M&eacute;dica de Caracas, 1893.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">5.&#9;Establecimiento de la ense&ntilde;anza cl&iacute;nica en la Universidad Central, 1895.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">6.&#9;Fundaci&oacute;n del Instituto Pasteur de Caracas, 1895.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">7.&#9;Establecimiento del concurso del Internado y Externado de los Hospitales, 1895.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">8.&#9;Reformas de las C&aacute;tedras de Anatom&iacute;a y de Medicina Operatoria, 1895-1896.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">9.&#9;Fundaci&oacute;n del Colegio de M&eacute;dicos de Venezuela, 1902.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">10.&#9;Fundaci&oacute;n del Laboratorio del Hospital Vargas e iniciaci&oacute;n de la Parasitolog&iacute;a en Venezuela, 1902.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">11.&#9;Fundaci&oacute;n de la Academia Nacional de Medicina, 1904.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">12.&#9;Reuni&oacute;n del Congreso Venezolano de Medicina, 1911.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">13.&#9;Fundaci&oacute;n del Instituto Anat&oacute;mico, 1911.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Razetti interviene en casi todos ellos, a excepci&oacute;n de los numerados 1, 2, 6 y 10.  El 13 de marzo de 1893, junto con un grupo de m&eacute;dicos, funda la Sociedad de M&eacute;dicos y Cirujanos de Caracas.  Estos m&eacute;dicos fueron Nicol&aacute;s Guardia, hijo, Luis Razetti, Francisco Antonio R&iacute;squez, Juan de Dios Villegas Ruiz, Alberto Couturier, Pablo Acosta Ortiz, J M de los R&iacute;os, Miguel R. Ruiz, Enrique Meier Fl&eacute;gel, Pedro Herrera Tovar, Mart&iacute;n Herrera, J. M. Escalona, Tom&aacute;s Herrera Pacanins. Fue electo Presidente el Dr. Francisco Antonio R&iacute;squez; Secretario al Dr. Juan de Dios Villegas Ruiz. Acordaron fundar un peri&oacute;dico que se llamar&iacute;a &quot;Gaceta M&eacute;dica de Caracas&quot;, encomendando su Direcci&oacute;n y Administraci&oacute;n al Dr. Luis Razetti.  Esta Sociedad desapareci&oacute; en 1896, a los tres y medio a&ntilde;os de su existencia, debido a la indolencia del medio.  Pero ya estaba cumplida su obra precursora, ya se hab&iacute;an echado las bases de una nueva era para la medicina cient&iacute;fica de Venezuela, sin embargo, quedaba todav&iacute;a funcionando, mantenida por la recia voluntad de Razetti, la Gaceta M&eacute;dica de Caracas, que servir&iacute;a de lazo de uni&oacute;n sucesivamente con el Colegio de M&eacute;dicos de Venezuela y con la Academia Nacional de Medicina.  Nuestro personaje la dirigi&oacute; durante 31 a&ntilde;os, con gran voluntad y esfuerzo, hasta 1925, fecha de su forzado exilio.  Para gloria de Razetti, la publicaci&oacute;n en la cual puso sus mejores esperanzas para la renovaci&oacute;n de la medicina nacional, cumpli&oacute; sus 109 a&ntilde;os en el a&ntilde;o de 2002 y para su eterno reconocimiento, en su car&aacute;tula dice &quot;Fundada el 13 de Marzo de 1893 por el Dr. Luis Razetti&quot;.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Fuera del Hospital Vargas, su infatigable energ&iacute;a la dedica para el mejoramiento de nuestros estudios m&eacute;dicos.  En enero de 1895, en los d&iacute;as conmemorativos del Centenario del natalicio del Gran Mariscal de Ayacucho, trabajando conjuntamente con el Dr. Francisco Antonio R&iacute;squez y con el decidido apoyo del Dr. Luis Espeloz&iacute;n, para el momento, Ministro de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, obtienen del General Crespo, Presidente de la Rep&uacute;blica, el decreto creador de las C&aacute;tedras de Cl&iacute;nicas sin que en ello hubiese la menor sospecha de posible provecho personal, ya que para su desempe&ntilde;o fueron designados los Drs. Pablo Acosta Ortiz, Santos Anibal Dominici y Miguel R. Ruiz en la Quir&uacute;rgica, la M&eacute;dica y la Obst&eacute;trica, respectivamente.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Adem&aacute;s introduce en la Escuela de Medicina los concursos para Internado y Externado de los Hospitales Civiles, decreto que fue promulgado por la administraci&oacute;n Crespo en 1895, para ello cont&oacute; con el apoyo decidido de Francisco Antonio R&iacute;squez y de la Sociedad de M&eacute;dicos y Cirujanos de Caracas. Razetti actu&oacute; como secretario del primer concurso en el mes de agosto de 1895.  Esos concursos constituyeron un poderoso est&iacute;mulo a los estudiantes.  Se realizaron hasta 1912, en el momento de clausura de la Universidad Central.  Los alumnos aprovecharon, al m&aacute;ximo, las pr&aacute;cticas de Medicina Operatoria y las secciones magistrales de Cl&iacute;nica Quir&uacute;rgica del Profesor Razetti (34-37).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El 7 de abril de 1904 Razetti lleva a cabo la conversi&oacute;n del Colegio de M&eacute;dicos de Venezuela en Academia Nacional de Medicina, un organismo jer&aacute;rquicamente superior y que desde entonces, desde el punto de vista cient&iacute;fico, representa la m&aacute;xima instituci&oacute;n entre los organismos m&eacute;dicos de la Rep&uacute;blica.  Razetti fue su Secretario Perpetuo desde su fundaci&oacute;n hasta 1924, cuando la Corte Federal y de Casaci&oacute;n, por denuncia de un m&eacute;dico, declar&oacute; la nulidad de los Cargos de Secretario y Bibliotecario perpetuos.  Sin embargo, la historia de la Academia Nacional de Medicina y sus logros en sus primeros 100 a&ntilde;os, pr&oacute;ximos a cumplirlos, tenemos la aspiraci&oacute;n y como acto de justicia sea realizada por nuestro Decano tetra Acad&eacute;mico el Profesor Dr. Blas Bruni Celli.</P> <B>    <P>REFERENCIAS</P> </B>    <!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">1. Travieso CR.  Homenaje al Dr. Luis Razetti con motivo de la celebraci&oacute;n de la &quot;Semana Luis Razetti (disertaci&oacute;n).  Caracas: Auditorium del Hospital Vargas; 1944.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717847&pid=S0367-4762200200040001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">2. Quintero Quintero J.  Poliedro de actividades.  Biograf&iacute;a del Dr. Razetti.  Caracas: Imprenta Nacional; 1952.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717848&pid=S0367-4762200200040001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">3. Plaza Izquierdo F.  Doctores venezolanos de la Academia Nacional de Medicina.  Datos Biogr&aacute;ficos.  Caracas: Editorial Universitaria; 1995. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717849&pid=S0367-4762200200040001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">4. Alegr&iacute;a C, G&oacute;mez-Oma&ntilde;a E.  Biograf&iacute;a del Dr. Luis Razetti.  Caracas: Divisi&oacute;n de Educaci&oacute;n Sanitaria (MSAS); 1970.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717850&pid=S0367-4762200200040001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">5. Archila R.  Luis Razetti o la Biograf&iacute;a de la Superaci&oacute;n.  Caracas: Imprenta Nacional; 1952.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717851&pid=S0367-4762200200040001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">6. Razetti L.  Reformas Universitarias.  Los Estudios M&eacute;dicos I.  Gac M&eacute;d Caracas 1893-1894;1:68-69.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717852&pid=S0367-4762200200040001300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">7. Razetti L.  Homenaje a Haekel I.  Gac M&eacute;d Caracas 1907;14:1-5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717853&pid=S0367-4762200200040001300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">8. Razetti L.  Homenaje a Haekel II. Gac M&eacute;d Caracas 1907;14: 9-13.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717854&pid=S0367-4762200200040001300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">9. Razetti L.  Centenario de Darwin en Caracas I.  Gac M&eacute;d Caracas 1909;16:21-22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717855&pid=S0367-4762200200040001300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">10. Razetti L.  Centenario de Darwin en Caracas II.  Gac M&eacute;d Caracas 1909;16:46-48.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717856&pid=S0367-4762200200040001300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">11. Razetti L.  Reformas Universitarias.  Los Estudios M&eacute;dicos II.  Gac M&eacute;d Caracas 1893-1894;1:74-75.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717857&pid=S0367-4762200200040001300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">12. Razetti L. Reformas Universitarias.  Los Estudios M&eacute;dicos III.  Gac M&eacute;d Caracas 1893-1894;1:82-84.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717858&pid=S0367-4762200200040001300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">13. Razetti L.  Ense&ntilde;anza Cl&iacute;nica.  Gac M&eacute;d Caracas 1895;3:145-147.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717859&pid=S0367-4762200200040001300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">14. Razetti L.  Universidad Central.  Reglamento del Anfiteatro Anat&oacute;mico. Gac M&eacute;d Caracas 1895;3:12.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717860&pid=S0367-4762200200040001300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">15. Razetti L.  Abandono del cuernezuelo de centeno en Obstetricia.  Gac M&eacute;d Caracas 1893-1894;1:99-101.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717861&pid=S0367-4762200200040001300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">16. Razetti L.  ¿Cu&aacute;l es el valor terap&eacute;utico del taponamiento vaginal en el tratamiento de las hemorragias puerperales?  Gac M&eacute;d Caracas 1898;6:189-190.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717862&pid=S0367-4762200200040001300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">17. Razetti L.  La exploraci&oacute;n m&eacute;dica en obstetricia y las hemorragias uterinas puerperales.  Volumen I.  Caracas: Tipograf&iacute;a Universal; 1901.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717863&pid=S0367-4762200200040001300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">18. Razetti L.  La Cruzada Moderna.  Volumen I.  Caracas: Tipograf&iacute;a Universal; 1907.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717864&pid=S0367-4762200200040001300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">19. Razetti L.  La Moral M&eacute;dica.  Gac M&eacute;d Caracas 1918;25:101-105.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717865&pid=S0367-4762200200040001300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">20. Razetti L. C&oacute;digo de Moral M&eacute;dica.  Aprobaci&oacute;n por la Academia Nacional de Medicina.  Gac M&eacute;d Caracas 1919; 26:2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717866&pid=S0367-4762200200040001300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">21. Razetti L.  La Eutanasia.  Gac M&eacute;d Caracas 1937;44:133-138.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717867&pid=S0367-4762200200040001300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">22. Razetti L.  Higiene social.  La defensa social contra el peligro ven&eacute;reo y el Secreto M&eacute;dico. Gac M&eacute;d Caracas 1921;28:71-79.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717868&pid=S0367-4762200200040001300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">23. Razetti L.  La dignidad m&eacute;dica.  Lecci&oacute;n Inaugural del Curso de Cl&iacute;nica Quir&uacute;rgica de 1924.  Gac M&eacute;d Caracas 1924;31:2-13.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717869&pid=S0367-4762200200040001300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">24. Razetti L.  Sobre las relaciones que deben existir entre el Laboratorio y la Cl&iacute;nica.  Gac M&eacute;d Caracas 1929;36:341-344.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717870&pid=S0367-4762200200040001300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">25. Razetti L, Villavicencio L, Dom&iacute;nici SA, Acosta Ortiz P, Trujillo Arraval A.  Reglamento Higi&eacute;nico para prevenir la propagaci&oacute;n de la viruela en el Distrito Federal.  Gac M&eacute;d Caracas 1898;6:102-104.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717871&pid=S0367-4762200200040001300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">26. Razetti L.  Reglamento Higi&eacute;nico. Gac M&eacute;d Caracas 1910;17:102-104.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717872&pid=S0367-4762200200040001300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">27. Razetti L.  Higiene Escolar.  Gac M&eacute;d Caracas. 1913;20:11-18.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717873&pid=S0367-4762200200040001300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">28. Razetti L.  La profilaxia p&uacute;blica contra el peligro ven&eacute;reo.  Gac M&eacute;d Caracas 1918;25:199-204.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717874&pid=S0367-4762200200040001300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">29. Razetti L.  Defensa social contra el peligro ven&eacute;reo.  Gac M&eacute;d Caracas 1920;27:286-287.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717875&pid=S0367-4762200200040001300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">30. Razetti L.  Vacunas de Delbet.  Gac M&eacute;d Caracas 1921;28:61-65.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717876&pid=S0367-4762200200040001300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">31. Razetti L.  Vacunaci&oacute;n antit&iacute;fica preventiva.  Gac M&eacute;d Caracas 1922;29:59-61.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717877&pid=S0367-4762200200040001300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">32. Razetti L, Herrera M.  Semanas Sanitarias.  Gac M&eacute;d Caracas 1923;30:337-341.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717878&pid=S0367-4762200200040001300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">33. Risquez FA.  Razetti Higienista. Gac M&eacute;d Caracas l939;46:106-108.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717879&pid=S0367-4762200200040001300033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">34. Razetti L.  Hospitales.  Primer Concurso del Internado y Externado.  Alumnos internos de los Hospitales Civiles. Gac M&eacute;d Caracas 1895;3:28.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717880&pid=S0367-4762200200040001300034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">35. Razetti L.  Hospitales.  Primer Concurso del Internado y Externado.  Alumnos Externos de los Hospitales Civiles.  Gac M&eacute;d Caracas 1896;4:13.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717881&pid=S0367-4762200200040001300035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">36. Razetti L.  Ejercicios pr&aacute;cticos de Medicina Operatoria.  Gac M&eacute;d Caracas 1896;4:127-128.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717882&pid=S0367-4762200200040001300036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">37. Razetti L.  Cl&iacute;nica Quir&uacute;rgica Hospital Vargas, Lecci&oacute;n Cl&iacute;nica.  Gac M&eacute;d Caracas 1903;10:177-180.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2717883&pid=S0367-4762200200040001300037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P ALIGN="center">———————————————————————————————————————————</P>      <P ALIGN="CENTER"><b>El Ni&ntilde;o y la salud humana</b></P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El fen&oacute;meno El Ni&ntilde;o-Oscilaci&oacute;n Austral (ENOA) ofrece el ejemplo m&aacute;s conocido de variabilidad natural cuasiperi&oacute;dica del clima a escala interanual.  Se manifiesta en variaciones de la temperatura del mar en el Oc&eacute;ano Pac&iacute;fico (El Ni&ntilde;o) y en variaciones de la presi&oacute;n atmosf&eacute;rica sobre la cuenca del Pac&iacute;fico (Oscilaci&oacute;n Austral), y tambi&eacute;n en sus efectos sobre el estado del tiempo mundial.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Los episodios de El Ni&ntilde;o se suceden a intervalos de entre dos y siete a&ntilde;os.  En algunos pa&iacute;ses de la periferia del Pac&iacute;fico y m&aacute;s alejados, El Ni&ntilde;o va acompa&ntilde;ado de unas condiciones meteorol&oacute;gicas extremas que pueden ocasionar crecidas y sequ&iacute;as.  En todo el mundo el impacto de los desastres naturales es mayor bajo los efectos de El Ni&ntilde;o.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Hay indicios de que el fen&oacute;meno ENOA trae aparejado un mayor riesgo de ciertas enfermedades de transmisi&oacute;n vectorial en determinadas &aacute;reas geogr&aacute;ficas en que las pautas meteorol&oacute;gicas est&aacute;n vinculadas al ciclo ENOA y los medios contra la enfermedad son limitados.   El paludismo es un ejemplo patente, aunque se sugiere tambi&eacute;n la existencia de v&iacute;nculos con otras epidemias de enfermedades transmitidas por mosquitos y por roedores, que pueden desencadenarse en condiciones metereol&oacute;gicas extremas.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La relaci&oacute;n entre ENOA y el paludismo ha sido investigada en Venezuela y Colombia por Bouma, Poveda y Rojas.   En estos pa&iacute;ses, las precipitaciones de lluvia suelen ser, en promedio, bajas durante los episodios de El Ni&ntilde;o.  En Venezuela, el n&uacute;mero de casos de paludismo aument&oacute;, en promedio, un 37 % durante el a&ntilde;o subsiguiente a los episodios de El Ni&ntilde;o.  En Colombia, los casos de paludismo aumentaron en un 17,3 % durante los per&iacute;odos de El Ni&ntilde;o y un 35,1 % en el a&ntilde;o subsiguiente.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Las predicciones estacionales del clima, que anticipan varios meses de antelaci&oacute;n la probabilidad de ciertas configuraciones del tiempo, pueden utilizarse para obtener indicadores tempranos del riesgo de epidemia, particurlarmente de paludismo.  Para reducir la vulnerabilidad frente a la variabilidad del clima y los fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos extremos se necesita un esfuerzo de investigaci&oacute;n y cooperaci&oacute;n de car&aacute;cter interdisciplinar.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">(Tomado del Bolet&iacute;n de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, Recopilaci&oacute;n de art&iacute;culos N° 4,2001:63-71).</P>     ]]></body>
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