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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Discurso de Incorporación del Dr. César Aure Tulene como Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina: Sillón I]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <P ALIGN="CENTER"><b><font size="4">Discurso de Incorporaci&oacute;n del Dr. C&eacute;sar Aure Tulene como Individuo de N&uacute;mero de la Academia Nacional de Medicina.  Sill&oacute;n I</font></b></P>     <P ALIGN="CENTER"><FONT SIZE=3>Dr. C&eacute;sar Aure Tulene </FONT></P>     <P ALIGN="CENTER">Individuo de N&uacute;mero</P>     <P ALIGN="CENTER">&nbsp;</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Caracas, 20 de febrero de 2003</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Se&ntilde;or Doctor Juan Jos&eacute; Puigb&oacute;</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Presidente de la Academia Nacional de Medicina</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Se&ntilde;ores Acad&eacute;micos integrantes de la Junta Directiva</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Se&ntilde;ores Acad&eacute;micos Numerarios y Correspondientes</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Se&ntilde;ores Invitados Especiales de la Academia Nacional de Medicina</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Se&ntilde;ores doctores docentes y compa&ntilde;eros de trabajo de la Universidad Central de Venezuela y Hospital Universitario de Caracas</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Muy apreciados amigos que me acompa&ntilde;an en el d&iacute;a de hoy</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Mis amados integrantes del n&uacute;cleo familiar</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Cierto tiempo despu&eacute;s de instaurada la dictadura en el mes de noviembre de 1948, un estudiante de la provincia hijo de matrimonio liban&eacute;s, acompa&ntilde;ado con dos de sus hermanas, vinieron a iniciar los estudios de medicina en la Universidad Central de Venezuela.  Uno de ellos, quien tiene el honor de dirigirse a ustedes, sent&iacute;a la curiosidad propia del provinciano por conocer este recinto, del cual s&oacute;lo ten&iacute;a referencias y an&eacute;cdotas de quienes antes nos hab&iacute;an precedido.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Por mi mente no exist&iacute;a la menor idea que se estaba abriendo a mi curiosidad, lo que ser&iacute;a posteriormente el Palacio de las Academias; y menos a&uacute;n, que al cabo de largos a&ntilde;os me encontrar&iacute;a formando parte de esta Augusta Corporaci&oacute;n integrada por un selecto grupo de individualidades, que adicionadas a quienes les precedieron y continuando su ejemplo, han enaltecido la medicina nacional en las diversas disciplinas que la conforman, tanto en el &aacute;mbito de la Patria como m&aacute;s all&aacute; de nuestras fronteras.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Hoy, heme aqu&iacute; en este excelso recinto; primero convento y luego sede de la Universidad para ratificar ante ustedes ya juramentado como Individuo de N&uacute;mero que tengo plena conciencia del compromiso adquirido en el d&iacute;a de hoy, no s&oacute;lo con la Corporaci&oacute;n y mi familia, sino con la sociedad en general, el gremio que nos agrupa, y las 38 promociones de m&eacute;dicos a quienes ofrec&iacute; mis modestos conocimientos a lo largo de igual tiempo de docencia Universitaria.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Vienen a mi mente gratos recuerdos de mi vida profesional: el primero de ellos, tuvo lugar el 31 de julio del a&ntilde;o de 1957 cuando obtuve en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela el t&iacute;tulo de M&eacute;dico-Cirujano.  El segundo, ocurre el 16 de marzo del a&ntilde;o1963, cuando en el mismo recinto me fue conferido el t&iacute;tulo de Doctor en Ciencias M&eacute;dicas, y el d&iacute;a de hoy, cuando desde la tribuna de Santo Tom&aacute;s por el cual han hecho uso de la oratoria distinguidas y honorables personalidades del pasado y presente, la magnanimidad de quienes sufragaron a mi favor, han hecho posible acoger mi nombre y persona como Acad&eacute;mico Numerario.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Por tal motivo antic&iacute;poles a vosotros, los sentimientos de gratitud, y os ruego acepten los testimonios de mi mayor consideraci&oacute;n y respeto.  Mi agradecimiento permanecer&aacute; de manera imperecedera en lo m&aacute;s &iacute;ntimo de m&iacute; ser, y pueden persuadirse que la designaci&oacute;n de la cual he sido objeto compromete el resto de mi existencia y har&eacute; todo lo que est&eacute; mi alcance para no defraudar a quienes me han beneficiado con su confianza y credibilidad.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Por ello, tengo la complacencia de recibir el alto honor que ustedes, Honorables Se&ntilde;ores me han conferido, haci&eacute;ndome creer en mi presunci&oacute;n hacer realidad el compromiso que hoy asumo con todos y cada uno de vosotros; persuadido como estoy que la Academia Nacional de Medicina debe ser y actuar como un todo indivisible, y penetrarse como fin primordial el poner en pr&aacute;ctica los principios doctrinarios como norte de su existencia, el cual reclama ardorosamente la Patria del Libertador.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El Sill&oacute;n 1 al cual accedo en el d&iacute;a de hoy, inicia su historia con uno de los fundadores de nuestra Corporaci&oacute;n como relata en su obra el Profesor Francisco Plaza Izquierdo.  Me refiero al Acad&eacute;mico Jos&eacute; Antonio Bald&oacute; partidario decidido y apasionado de la cl&iacute;nica, en cuyos principios cre&iacute;a con inquebrantable fe, como expresara el Profesor Luis Razetti, paradigma de la medicina nacional.  A ra&iacute;z de su fallecimiento, le sucede el Acad&eacute;mico Juan Iturbe, quien se incorpora el 14 del mes de abril de 1912.  Igual que su antecesor fue Rector de la Universidad en &eacute;pocas dif&iacute;ciles que vivi&oacute; la Patria durante los gobiernos de los Generales Cipriano Castro y Juan Vicente G&oacute;mez.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">El Doctor Gabriel Brice&ntilde;o Romero, es el tercer ocupante del Sill&oacute;n 1 vacante por la muerte del doctor Iturbe.  Fue elegido en el mes de diciembre de 1962, incorpor&aacute;ndose en el mes de junio de 1963, con la presentaci&oacute;n del trabajo &quot;Socializaci&oacute;n de la Medicina en Venezuela&quot;.  Desempe&ntilde;&oacute; dilatada actividad acad&eacute;mica: Administrador y Director de la Gaceta M&eacute;dica de Caracas, Vicepresidente y Presidente en los lapsos 1980 a 1982 y 1984-1986, respectivamente.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Fue mi profesor cuando cursaba el 5º a&ntilde;o de medicina, y la impresi&oacute;n que dejaba en sus alumnos, se caracterizaba fundamentalmente por su trato cordial y comprensi&oacute;n.  Se advert&iacute;a en su condici&oacute;n profesional el sentimiento hacia la humanidad.  Su bondad a prueba, dentro y fuera del aula, fueron evidentes.  El Profesor Brice&ntilde;o Romero, tuvo una fruct&iacute;fera vida profesional, realizando estudio y cursos en diversos pa&iacute;ses de Europa y Am&eacute;rica en la especialidad de Otorrinolaringolog&iacute;a.  Fue jefe de C&aacute;tedra en la Universidad y jefe de Servicio en diferentes hospitales del pa&iacute;s donde dej&oacute; huellas dignas de ejemplo tanto en el &aacute;mbito profesional, como humano.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El Acad&eacute;mico que nos acompa&ntilde;&oacute; hasta mediados del a&ntilde;o 2002, fue adem&aacute;s de profesor universitario, escritor y gremialista, presidente de la Federaci&oacute;n M&eacute;dica y del Colegio de M&eacute;dicos del Distrito Federal.  La p&eacute;rdida de tan esclarecidos venezolanos, enluta la medicina nacional.  Paz a sus restos mortales.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Honorables se&ntilde;ores</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Existe en m&iacute;, la s&oacute;lida convicci&oacute;n que ning&uacute;n t&iacute;tulo me autoriza para dejar de reconocer que es hoy, cuando se abre en esta Ilustr&iacute;sima Corporaci&oacute;n un sitio a mi persona, lo cual hace permanente mi consideraci&oacute;n hacia vosotros, a las ofertas de generosas amistades recibidas que vuestras bondades me han prodigado tantas veces, y por ello estoy seguro que se aparta de mi mente la tentaci&oacute;n de deidades mentirosas que s&oacute;lo lograr&iacute;an opacar aun m&aacute;s, mis escasas virtudes.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La suerte me ha favorecido una vez m&aacute;s en el curso de mi vida profesional, y ello es motivo m&aacute;s que suficiente para agradecer a la Divina Providencia los favores recibidos e invocarle en este excelso recinto la compa&ntilde;&iacute;a de sus alas de protecci&oacute;n, que a manera de &aacute;ngeles guardianes me permita servir con eficiencia a nuestra Corporaci&oacute;n, cumpliendo con los requerimientos que puedan asign&aacute;rseme, y hacerlo con la misma abnegaci&oacute;n y vocaci&oacute;n, igual que lo hice durante mi vida de docencia universitaria.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Honorables se&ntilde;ores</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Aumenta en progresi&oacute;n geom&eacute;trica mis deseos de servir a la Corporaci&oacute;n de la cual formare parte; por ello os ruego tomen mis palabras no como un efecto de causa f&iacute;sica y menos a&uacute;n emocional; adm&iacute;tanlo como una reflexi&oacute;n profunda y convencimiento absoluto que jam&aacute;s he tenido, persuadido como de hecho lo estoy, que siempre ser&eacute; ajeno a intereses personales ya que actuar as&iacute; ser&iacute;a desvirtuar mi manera de pensar, lo cual me resulta imposible hacerlo a esta altura de mi vida profesional donde creo conocer o al menos intuir lo peligroso del protagonismo y vanidad.  La edad de los hombres no pasa en vano, y en este sentido, siguiendo los preceptos de la lectura cotidiana tengo el convencimiento que he pasado en mucho la edad de la ambici&oacute;n, la cual pertenece a los j&oacute;venes como exponentes del porvenir, a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos quienes est&aacute;n en la edad de la esperanza.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Nosotros, tenemos el compromiso solemne e ineludible de orientarlos y conducirlos por derroteros libres de equ&iacute;vocos, y es esta en mi modesta opini&oacute;n una de las mayores tareas que debe asumir como ente Rector la Academia Nacional de Medicina, ante la comunidad m&eacute;dica del pa&iacute;s.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">A nuestra Corporaci&oacute;n como ente p&uacute;blico y colegiado, es factible hab&eacute;rsele prodigado elogios y atribuido equivocaciones; todo ello es posible, pero haciendo omisi&oacute;n de uno y otro, considero que la Academia Nacional de Medicina dentro de la equidad que debe signarle su condici&oacute;n y solemnidad, debe situarse dentro del plano estelar que por m&eacute;ritos le corresponde.  Los elogios no deben envanecernos; por el contrario trabajar en procura de multiplicarlos.  Las equivocaciones cuando existen, aceptarlas e implementar los correctivos para no repetirlas, ya que la disidencia bien entendida fortifica las instituciones y abren caminos de extraordinarios beneficios colectivos.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Soy de opini&oacute;n que el mejor empe&ntilde;o consiste en corroborar con acciones lo primero y desvirtuar con hechos lo segundo; para ello repito es la equidad la mejor consejera, habida cuenta que el desenga&ntilde;o y una realidad mal concebida pueden sustraer en lugar de adicionar, ya que las cosas falsas son por naturaleza muy d&eacute;biles y como dijo el Padre de la Patria, &quot;A la luz de la verdad y del tiempo, nada se esconde, el m&eacute;rito brilla y la maldad se descubre&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Si dirigimos nuestros pensamientos a los tiempos del verbo no es dif&iacute;cil advertir que todo lo que conforman las cosas humanas, es decir, las obras de los hombres han resultado en muchas ocasiones fr&aacute;giles y por tal motivo la prudencia nos ense&ntilde;a no lisonjeamos, ya que como el rel&aacute;mpago todo nace y muere, y, en muchas oportunidades somos tristes espectadores de una realidad que no imagin&aacute;bamos, y de la cual fuimos part&iacute;cipes.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En un pa&iacute;s como el nuestro colmado de grandes calamidades, convulsionado en los diversos aspectos de la vida nacional, formo parte de quienes piensan que la Academia Nacional de Medicina juega y representa un rol de val&iacute;a incuestionable.  Mi afirmaci&oacute;n est&aacute; fundamentada en actitudes asumidas en el pasado por miembros de nuestra Corporaci&oacute;n que en momentos dif&iacute;ciles hicieron honor a la hombr&iacute;a de bien, dejando un ejemplo que no podemos ni debemos olvidar, ya que si as&iacute; fuese profanar&iacute;amos sus memorias.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Ante tal realidad, es inadmisible otorgar o ser indiferente; por el contrario la solvencia moral de nuestra Corporaci&oacute;n le concede aval suficiente para emitir sugerencias y muy particularmente en todo lo que se relaciona con la pol&iacute;tica de la salud y de la educaci&oacute;n, sumidas como est&aacute;n en la mayor orfandad durante d&eacute;cadas, sin vislumbrarse soluciones efectivas, ya que las efectivistas no son m&aacute;s que simples y absurdas quimeras espasm&oacute;dicas.  Mucho ha sufrido nuestra Patria con los m&uacute;ltiples sacudimientos vividos y los cuales recordaremos siempre con dolor, sin embargo, con la constancia y voluntad debemos contribuir a recuperar lo perdido con todo el esplendor de la dignidad y la raz&oacute;n.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Quienes hemos ejercido la medicina hospitalaria durante largos y prolongados a&ntilde;os de servicio; quienes por igual per&iacute;odo de tiempo nos desempe&ntilde;amos en la docencia universitaria, podemos dar fe que nuestra aseveraci&oacute;n est&aacute; ajustada a una realidad incontrovertible.  Por ello la Ilustr&iacute;sima Academia Nacional de Medicina, es el ente al cual le corresponde hacer las sugerencias y principios doctrinarios, ya que en nuestra Corporaci&oacute;n contamos con un nutrido grupo de seres humanos a quienes sin duda alguna y como poseedores de solvencia moral, profesional y profesoral poseen las herramientas que la experiencia y la vida le han conferido, no siendo permisible el silencio.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Honorables se&ntilde;ores</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">No podemos esperar la magia del Todopoderoso para solventar las necesidades que nos aquejan; pero tampoco nos es permisible continuar sumidos en el caos y la indiferencia.  Por el contrario inspiremos nuestras directrices en la trillada y enunciada frase que se repite y parece no entenderse: &quot;Moral y luces, son nuestras primeras necesidades&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Pues bien, el significado del antes dicho contenido, representa en mi opini&oacute;n una m&aacute;xima que recoge en una frase, todo un caudal de consideraciones que se proyectan de manera no mensurable; y hoy, s&iacute; hoy m&aacute;s que nunca tiene vigencia en los diversos quehaceres de pa&iacute;s nacional.  Por tal motivo es mi opini&oacute;n y la asumo con absoluto convencimiento corresponde a la Academia de Medicina como ente rector de la medicina nacional analizar y discutir en su seno los m&uacute;ltiples principios doctrinarios que tanta falta hace en el &aacute;mbito de nuestra profesi&oacute;n, desde el inicio de la carrera.  Como en el curso de la vida profesional; con la finalidad de que sean aplicados en el universo m&eacute;dico nacional.  El enunciado del Padre de la Patria han pretendido transformarlo en funci&oacute;n de conveniencias en una inc&oacute;gnita, que de hecho no lo es; por el contrario su interpretaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n clara a toda inteligencia.  Encaminan mi manera de pensar a la obtenci&oacute;n de los logros que educaci&oacute;n y salud requieren.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Nuestras sugerencias, ser&aacute;n le&iacute;das en el d&iacute;a de ma&ntilde;ana por quienes han de sustituirnos y podr&aacute;n con leg&iacute;timo orgullo decir y pensar que no fuimos indiferentes ante el legado que nos dejaron nuestros predecesores.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Tomando en su justa dimensi&oacute;n la frase precedente, pongamos nuestro mayor esfuerzo y voluntad en promover con nuestro empe&ntilde;o, todo lo que concierne a la educaci&oacute;n y a la salud; ya que una y otra, est&aacute;n &aacute;vidas de necesidades, y por considerar que este es uno de los c&oacute;digos que compete a nuestra Corporaci&oacute;n, mis sentimientos me inducen una vez m&aacute;s a sugerir a vosotros, no escatimar esfuerzos para evitar que el mal que nos aqueja nos pueda sumergir a&uacute;n m&aacute;s en las tinieblas del limbo ya que de all&iacute;, s&oacute;lo queda un paso que lo separa de los horrores del averno.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Honorables se&ntilde;ores</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Os ruego tomen con indulgencia mis palabras, pero vosotros al igual que mi persona, hemos vivido durante muchos a&ntilde;os las penurias de nuestras universidades y hospitales, y conocemos bien la realidad que dentro de esos muros se vive, las calamidades ex&oacute;genas como end&oacute;genas, las privaciones y frustraciones que nos han acompa&ntilde;ado y en ocasiones, porque no decir como mortales, hemos rayado en la desesperaci&oacute;n.  No obstante el tiempo doctor de los grandes males, nos conduce hoy a procurar con madura reflexi&oacute;n y proponer o mejor sugerir, todo aquello que en materia de educaci&oacute;n y salud requieren nuestros semejantes.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Tengo la firme convicci&oacute;n que en vuestras mentes como en la m&iacute;a, existe en silencio un pacto sagrado con la educaci&oacute;n y la salud.  Pacto inmaculado, impregnado de pureza y como hijos agradecidos tenemos el deber y obligaci&oacute;n de hacer las observaciones pertinentes, en la seguridad al menos as&iacute; pienso, ser&aacute;n recogidas con benepl&aacute;cito y satisfacci&oacute;n, al observar que la Academia Nacional de Medicina est&aacute; presente y dispuesta aportar las ideas que impidan la fractura de estas dos columnas que hace varios a&ntilde;os amenazan desmoronarse, para incrementar en grado superlativo una catastr&oacute;fica desgracia que incrementar&aacute; sin contemplaci&oacute;n alguna la ignorancia y la enfermedad.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El dolor, la desidia y entrega nos har&aacute; presa f&aacute;cil por omisi&oacute;n, y tengamos presente que es el dolor f&iacute;sico como moral, el m&aacute;s siniestro de los regalos porque empeque&ntilde;ece y empobrece al g&eacute;nero humano; por ello rechazo todo aquello que va contra los derechos inalienables de la educaci&oacute;n y la salud, amenazadas como est&aacute;n; ya que una como la otra honran y dignifican, al maestro por enfrentar la ignorancia, y al profesional de la salud por aportar a la humanidad sufriente bienestar f&iacute;sico y mental.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Mis ideas me encausan a creer lo que quiz&aacute;s para muchos es un exabrupto, cuando concibo la hermandad de la inteligencia y la ignorancia.  Aunque hijas de padres distintos no hay duda que el mal uso de la primera y abuso con la segunda, es un arma peligrosa, y es por ello que los educadores en general, los docentes de la educaci&oacute;n superior al igual que quienes laboramos en el &aacute;rea de la salud, debemos hacer una profunda reflexi&oacute;n, ya que ser&iacute;a injusto el no admitir que tenemos parte de responsabilidad de lo que sucede con una y otra, la mayor&iacute;a de las veces por no emitir opiniones, o por dejar que las emitan los menos indicados para hacerlo.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Mi sentir lo avalan algo m&aacute;s de cuarenta y cinco a&ntilde;os de vida docente y hospitalaria, donde pude palpar la triste realidad de un pa&iacute;s dotado de riqueza en contraposici&oacute;n al trato que se otorga a estos dos pilares del futuro.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La situaci&oacute;n de la educaci&oacute;n en general, al igual de lo que ocurre en el &aacute;rea de la salud es tan singular, que su correctivo requiere aunar esfuerzos y voluntades si se pretende llegar a un objetivo donde el concierto requiere la participaci&oacute;n decidida de gobernantes con voluntad y sentido de patria, legisladores capaces y ajenos a compromisos bastardos y profesionales de una y otra &aacute;rea que hagan uso de la inteligencia y la raz&oacute;n, execrando de sus mentes conveniencias e intereses.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Tengo la absoluta convicci&oacute;n que nuestra Corporaci&oacute;n en estos momentos de extrema dificultad, se hace propicio y dir&iacute;a ineludible, participar con ideas y sugerencias indistintamente nos sean o no solicitadas; no dudo que muchos de vosotros se adicionan a mi manera de pensar y de esta manera dar a conocer al pa&iacute;s nuestra postura la cual de hecho existe, ya que desde hace varios a&ntilde;os existe una comisi&oacute;n acad&eacute;mica motorizada durante el per&iacute;odo presidencial del Profesor doctor Carlos Hern&aacute;ndez, y la cual ha sido mantenida por las directivas siguientes como consta en los archivos de la Corporaci&oacute;n, donde reposan un conjunto de ideas, producto del aporte consignado por sus integrantes.  Las conclusiones y propuestas, no deben ser para consumo nuestro, por el contrario, deben traspasar nuestros muros.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La salud como la educaci&oacute;n est&aacute;n vigentes no han dejado de existir y por tanto no han muerto.  Si bien es cierto reposan en el pa&iacute;s del olvido y de la indiferencia, claman ardorosamente la atenci&oacute;n que una y otra por leg&iacute;timos derecho les corresponde.  Dichosa la hora que se elabore una pol&iacute;tica c&oacute;nsona y estable sobre estas dos columnas de la sociedad; ese d&iacute;a, se encausar&aacute; el pa&iacute;s por el sendero que so&ntilde;aron nuestros predecesores y no dudo que los esfuerzos que se hagan se revertir&aacute;n en beneficio colectivo.  Es tiempo suficiente para que emerjan del desenga&ntilde;o al cual se les ha proscrito; lo cual no es producto de la naturaleza, a quien no tenemos derecho de improbar o reformar, pero s&iacute; nos asiste el derecho de improbar la manera como se les conduce por quienes est&aacute;n obligados ubicarlas en la escena que por ley les corresponde.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Honorables, no puede existir debilidad ni temor para expresar una verdad que considero cristalina; ya que siento que una y mil veces me asiste la raz&oacute;n y aunque lo expreso de modo personal mis sentimientos me dicen que vosotros ten&eacute;is inquietudes similares, ya que he sido observador de las intervenciones que se producen en el seno de la Corporaci&oacute;n cuando se abordan estos temas, donde valiosas opiniones no pueden ni deben permanecer desapercibidas.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Considero, que la Academia Nacional de Medicina debe conjugarse en com&uacute;n denominador de todo lo que ocurre en los hospitales y universidades del interior del pa&iacute;s ya que en esos centros de atenci&oacute;n y siguiendo la m&aacute;xima que aprend&iacute; en Cl&iacute;nica M&eacute;dica del libro de Porta a prop&oacute;sito de las ascitis, hay vientos y no olvidemos que estos preceden a las lluvias en el curso de las tempestades.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Quisiera creer que mi manera de pensar est&aacute; en concordancia con la de vosotros, y si alguien interpreta mi opini&oacute;n y modo de pensar y en ella se apoyan errores, creedme que me resulta muy sensible ya que mis palabras est&aacute;n exentas de cr&iacute;ticas destructivas; por el contrario, es el mayor anhelo que existe en mi ser y forma parte del c&oacute;digo de mi vida aprender a rectificar y asumir con humildad mis equivocaciones.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Honorables se&ntilde;ores</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">No puedo ocultar ante vosotros la vehemencia en mi exposici&oacute;n, y admito que mis palabras puedan resultar fuera de este recinto a quienes no interesan, bien por indiferencia o por apat&iacute;a, de poca reflexi&oacute;n e importancia.  No obstante, cuando emito opini&oacute;n de tan &aacute;lgidos temas, considero que el esp&iacute;ritu que me gu&iacute;a hace abstracci&oacute;n de las personas, indistintamente de los credos que practiquen a excepci&oacute;n de lo social concebido de manera integral, ya que es la educaci&oacute;n y la salud, los cimientos sobre los cuales se construye la verdadera sociedad.  Es el verdadero pacto social del cual se habla pero no se ejecuta su pr&aacute;ctica, quedando la incertidumbre si en hoga&ntilde;o, no ocurrir&aacute; lo de anta&ntilde;o, es decir o al menos entiendo que estos graves problemas nacionales, exigen soluciones inmediatas que permitan afrontar la pobreza, la ignorancia, la salud y establecer de una vez por todas, un verdadero y aut&eacute;ntico sistema de seguridad social.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Estamos iniciando un nuevo milenio y existen innovaciones en los diversos campos y disciplinas que rigen a la humanidad, pero la interrogante obligada es el porvenir que les espera a nuestros hijos y a los hijos de nuestros semejantes.  Por ello manifest&eacute; anteriormente que estamos lejos de aplicar el contenido de moral y luces son nuestras primeras necesidades.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La pregunta obligada es: ¿que ocurrir&aacute; con la salud y la educaci&oacute;n, para las cuales no se observa la atenci&oacute;n que merecen desde hace ya varias d&eacute;cadas?</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Los centros de atenci&oacute;n primaria s&oacute;lo poseen nombre ya que la carencia de los insumos es la regla, bien por falta de aporte econ&oacute;mico, bien por distracci&oacute;n de los recursos que se les asigna.  Conozco bien la situaci&oacute;n de los antes citados centros y por ello puedo decir con propiedad que est&aacute;n en el m&aacute;s completo abandono, y lejos de cumplir con la funci&oacute;n encomendada.  Nuestros hospitales padecen del mismo mal y la mayor odisea que vive el paciente, es cuando tiene que recurrir a ellos en busca de remediar el mal que les aqueja: horas, d&iacute;as y semanas de infructuosa espera, y lo m&aacute;s lamentable es que no son pocas las veces que egresan sin soluci&oacute;n a su problema.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La salud como la educaci&oacute;n es un derecho social fundamental, es obligaci&oacute;n del Estado garantizarla como parte que es del derecho a la vida misma.  El tema reviste tal complejidad, que no s&oacute;lo ata&ntilde;e a los especialistas del &aacute;rea; ya que los ciudadanos en general, deben procurar el logro de esta norma constitucional, y el gobierno est&aacute; obligado a ello.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Dentro este orden de ideas, es necesario adelantar pol&iacute;ticas dirigidas a la prevenci&oacute;n de enfermedades y accidentes, a una educaci&oacute;n id&oacute;nea no mediatizada, lo cual permitir&aacute; a tiempo, detectar lo que posteriormente se convertir&aacute; en tragedia.  Por ello el tema salud y educaci&oacute;n, deben emerger del Leteo: ese r&iacute;o del olvido en los infiernos y formar parte de la agenda en las organizaciones sociales de diversas &iacute;ndoles, porque todo lo que concierne a ellas, debe sustentarse sobre bases de solidez pol&iacute;tica en las instituciones del Estado con el objeto de promoverlas, mejorarlas, y hacerlas del conocimiento en el &aacute;mbito nacional.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La estabilidad y sana convivencia de un pa&iacute;s, est&aacute;n en relaci&oacute;n directa con la calidad de sus leyes y acatamiento de las mismas.  De nada vale la existencia de leyes si no se acatan y respetan, ya que proceder de esta manera es igual a falta de convivencia y seguridad.  All&iacute; precisamente, radica la diferencia entre los llamados pa&iacute;ses del primer y del tercer mundo: en los primeros las reglas que norman la sociedad est&aacute;n claramente definidas y se cumplen sin distingo de ninguna clase; lo contrario sucede en los pa&iacute;ses del tercer mundo, donde el irrespeto, es iniciado por quienes est&aacute;n m&aacute;s obligados a respetar.  Dicho de otra manera: gobernar es educar, entendiendo educaci&oacute;n en la m&aacute;s amplia concepci&oacute;n del significado que encierra; por cuanto todos los elementos que conforman la existencia del ser humano as&iacute; lo requiere.  Recordemos el enunciado del m&aacute;s preclaro de Am&eacute;rica; &quot;Los pueblos marchan hacia el t&eacute;rmino de su grandeza, con el mismo paso con el que camina la educaci&oacute;n&quot;.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">El Juramento Hipocr&aacute;tico enunciado hace m&aacute;s de 2200 a&ntilde;os, concebido para algunos como un Juramento de Templo escrito por Asclepiades, m&aacute;s que por Hip&oacute;crates mismo y cuya finalidad se orienta en favor de la humanidad sufriente, no cumple su objetivo por las razones antes expuestas, relegando el padecimiento de nuestros semejantes, sin meditar las consecuencias que para el pa&iacute;s nacional significa la enfermedad y la ignorancia de sus pobladores.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En mi opini&oacute;n, el pa&iacute;s pol&iacute;tico ha sido inconsecuente, al no proporcionar medidas coherentes y efectivas: manifest&eacute; con anterioridad, que las medidas efectivistas no representan soluciones por la fragilidad que les acompa&ntilde;an son espasm&oacute;dicas y temporales, y por tanto lejos de acercarse a lo permanente.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Volviendo nuestra atenci&oacute;n a la educaci&oacute;n, las quejas se suceden de manera continua; tanto por el ente rector como gremial.  De manera sistem&aacute;tica, se solicita el cumplimiento de promesas que no se concretan a pesar de los compromisos suscritos, y que hoy en d&iacute;a se han incrementado, lo cual se traduce en la descapitalizaci&oacute;n intelectual, como consecuencia del &eacute;xodo masivo producto de circunstancias diversas, en respuesta a los reiterados incumplimientos y maltrato presupuestario.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Todo nos hace pensar que nuevos y oscuros augurios se ciernen sobre las magnas casas de estudio; a lo cual debemos adicionar las intenciones de eliminar los beneficios al personal docente activo y jubilado, lo cual constituir&iacute;a una flagrante violaci&oacute;n de los derechos consagrados en la Ley de Universidades, actuando de manera discriminatoria en perjuicio del personal em&eacute;rito universitario.  Existe un desconocimiento absoluto del legado del Padre de la Patria, cuando en el mes de enero 1828, visita por &uacute;ltima vez su ciudad natal y a pesar de los m&uacute;ltiples problemas pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos que le agobiaban, se procur&oacute; tiempo para pensar en la universidad y ofrecer una universidad moderna a la nueva Rep&uacute;blica, lo cual qued&oacute; establecido en el mes de junio de 1828, donde dej&oacute; reglamentado en uno de sus apartes de manera bien definida el trato a seguir con los catedr&aacute;ticos.  Hoy, parecen ignorar esos preceptos que desde entonces han existido.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Corresponde al ente gubernamental, y gremios docentes en general despejar de una vez por todas esta situaci&oacute;n, y encaminar la educaci&oacute;n por el sendero que le confiere la propia ley y as&iacute; poder cumplir como en el caso de las universidades, con la funci&oacute;n rectora en la educaci&oacute;n, en la cultura y en la ciencia, colaborando en la orientaci&oacute;n de la vida del pa&iacute;s mediante su contribuci&oacute;n doctrinaria en el esclarecimiento de los problemas nacionales, tal como lo estipula la Ley de Universidades.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Cuando de salud y educaci&oacute;n se trata, no se puede filosofar y menos a&uacute;n legislar en funci&oacute;n del presente sin tomar en consideraci&oacute;n el futuro, y menos a&uacute;n, tomar decisiones inconsultas, dejando a un lado a los expertos, que son quienes poseen las herramientas para emitir las sugerencias y opiniones coherentes, evitando as&iacute; correr el riesgo de las improvisaciones que han da&ntilde;ado tanto al pa&iacute;s nacional, al pretender en concili&aacute;bulos improvisados dictar normas caprichosas e intencionadas.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Todo esfuerzo que se haga es insuficiente hasta tanto se logre uniformar s&oacute;lidamente estas importantes estructuras de la sociedad, ya que de lo contrario, se actuar&iacute;a de manera primitiva que lejos de reformar promover&iacute;a mayores da&ntilde;os como consecuencia de principios inapropiados.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Si bien es cierto que la homogeneidad no es la regla en los seres humanos y por tal motivo creemos que la disidencia y el equilibrio en la confrontaci&oacute;n es una necesidad, debemos admitir las distintas formas de actuar, pensar y conducirnos.  No obstante, se deben aunar esfuerzos para lograr un lenguaje com&uacute;n de solidaridad, armon&iacute;a, encuentro de la verdad y construcci&oacute;n, ya que tienen que existir objetivos comunes que permitan en este milenio, sustituir formas equivocadas; donde la honestidad, el respeto, el orden y la eficiencia copen de una buena vez la vida del pa&iacute;s.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">De implementarse lo anterior, no hay duda que se revertir&aacute; en beneficio del colectivo y qu&eacute; mejor que educaci&oacute;n y salud para la obtenci&oacute;n de tan importantes logros.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Con anterioridad manifest&eacute; que carecemos del derecho de reformar o improbar los designios de la naturaleza; pero ello no significa en modo alguno que las m&aacute;s elementales previsiones no deben tomarse en cuenta, para evitar que sucedan hechos como los ocurridos en las postrimer&iacute;as del siglo reci&eacute;n finalizado; cuando los estragos de los fen&oacute;menos naturales, dej&oacute; saldos incuantificables como consecuencia de la cat&aacute;strofe que azot&oacute; nuestra patria y que siempre recordaremos con dolor: muertes, damnificados, escombros, ruinas, tristeza, llantos, poblados desaparecidos y cuerpos hasta entonces vivientes cubiertos de lodo en dantesca sepultura.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">No conoceremos la cifra de v&iacute;ctimas, habida cuenta que no ser&aacute;n localizadas, y tampoco conoceremos el n&uacute;mero de sobrevivientes que perecieron posteriormente como producto de la falta de previsi&oacute;n en el &aacute;rea de la salud.  Por tal motivo la ingrata experiencia, debe constituirse en la m&aacute;s lamentable y triste reflexi&oacute;n: en materia de salud nada es esfuerzo, sino deber.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Honorables se&ntilde;ores</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">No me es permisible concluir sin expresar mi agradecimiento a todos aquellos seres que me propiciaron con sus ense&ntilde;anzas mi formaci&oacute;n.  Mencionar sus nombres, me expondr&iacute;a a omitir algunos de ellos y no quiero pecar por omisi&oacute;n, por tal motivo mis sentimientos y gratitud han de ser permanentes.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Siento la necesidad de recordar en este momento nombres de personas, que tuve muy de cerca en momentos de aflicci&oacute;n y de tristeza como producto de la p&eacute;rdida de seres queridos, como fue mi profesor de patolog&iacute;a m&eacute;dica y amigo doctor Rafael Hern&aacute;ndez Rodr&iacute;guez y el siempre consecuente doctor Oscar Beaujon Graterol.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Mi gratitud sin l&iacute;mites al doctor Tibaldo Garrido, siempre dispuesto con sus palabras de aliento durante la enfermedad y muerte de mi madre.  A todos ellos, les mantengo presente en mi mente y mi agradecimiento ilimitado.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Finalmente, debo manifestaros que hago un grande esfuerzo para no citar nombres de honorables acad&eacute;micos aqu&iacute; presentes, que propiciaron de manera generosa mi elecci&oacute;n; perm&iacute;taseme recordarles en este momento, en la absoluta certeza que ellos al igual que mi persona comparten mi prudente silencio, seguro como estoy y siento, que saben muy bien de mi agradecimiento y amistad fraterna.</P>      ]]></body>

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