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</front><body><![CDATA[ <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="3"><b>Las grandes paradojas de la medicina actual (III)*</b></font></P>     <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2">Dr. Francisco Kerdel Vegas</font></P>     <P ALIGN="CENTER"><FONT face="Verdana" SIZE=2>Individuo de N&uacute;mero </FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">* Reanudamos la publicaci&oacute;n de esta serie, la cual se inici&oacute; en el n&uacute;mero 1 de este a&ntilde;o (Gac M&eacute;d Caracas 2004;112(1);15-31), suspendida en el n&uacute;mero 3, con motivo de la publicaci&oacute;n de oda la informaci&oacute;n del Congreso Centenario.</font></P> <FONT FACE="Times"> </FONT><B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">31ª Paradoja: Los triunfos vs. los fracasos de la medicina contempor&aacute;nea</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Desde el punto de vista de la medicina preventiva no existe un triunfo semejante al de la eliminaci&oacute;n de la viruela, lo que tom&oacute; 182 a&ntilde;os, lapso comprendido entre el descubrimiento de la vacuna y la erradicaci&oacute;n de la enfermedad.  El informe original de Edgard Jenner, presentado a la <I>Royal Society</I> en 1797 fue rechazado por su entonces presidente Sir Joseph Banks —quien era su amigo personal—, bajo las premisas de que las ideas de Jenner eran demasiado revolucionarias y sus pruebas experimentales demasiado limitadas.  Banks aconsej&oacute; a Jenner que no deb&iacute;a exponerse a arriesgar su reputaci&oacute;n presentando a la augusta instituci&oacute;n hallazgos que parec&iacute;an contradecir a los conocimientos establecidos.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Por fortuna Jenner no era hombre que se amilanaba frente al primer obst&aacute;culo y el a&ntilde;o de 1798 public&oacute;, con su propio peculio, un panfleto de 64 p&aacute;ginas con sus observaciones y descubrimiento.  El 8 de mayo de 1980 la Asamblea de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud reunida en Ginebra declaraba oficialmente la erradicaci&oacute;n definitiva de la viruela, gracias a la utilizaci&oacute;n racional de la vacuna inventada por Jenner casi dos siglos antes.  Tuve la oportunidad de observar varios de los &uacute;ltimos casos de esta temida enfermedad en Addis Abeba, capital de Etiop&iacute;a, a donde viaj&eacute; el a&ntilde;o 1973, en compa&ntilde;&iacute;a de los profesores Harvey Blank (de Miami) y Coleman Jacobson (de Dallas).  Esta temible enfermedad hab&iacute;a hecho estragos en mi familia.  Mi abuela paterna tuvo viruela y una hija reci&eacute;n nacida, que tambi&eacute;n sufri&oacute; la enfermedad, muri&oacute; por esa causa.  Es dif&iacute;cil calcular con precisi&oacute;n cu&aacute;ntos millones de seres humanos ha matado el virus de la viruela, a cu&aacute;ntos ha dejado ciegos, a cu&aacute;ntos con cicatrices deformantes en el rostro, y -un aspecto menos conocido-, c&oacute;mo ha influenciado el curso de la historia.  Lo que est&aacute; perfectamente bien documentado es que las sucesivas y devastantes epidemias de viruela a las poblaciones de amerindios —no expuestas previamente a la enfermedad y por tanto inmunol&oacute;gicamente v&iacute;rgenes—, permitieron a Hern&aacute;n Cort&eacute;s subyugar el Imperio Azteca (1519-1521) y m&aacute;s tarde a Francisco Pizarro conquistar el Imperio de los Incas (1532).  Se ha estimado que la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena de las Am&eacute;ricas, que ascend&iacute;a a 72 millones de personas cuando Col&oacute;n desembarc&oacute; en 1492, se hab&iacute;a diezmado, en virtud de guerras y enfermedades (la principal entre ellas, la viruela) a un total de 600 000 en 1800.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Curiosamente el drama de la viruela, la &uacute;nica enfermedad contagiosa erradicada por la acci&oacute;n del hombre, no ha terminado de eliminarse por completo con su erradicaci&oacute;n a nivel mundial, ya que existe siempre el peligro de que sea utilizada como arma del llamado bioterrorismo (a partir de cultivos en los laboratorios), por eso su importancia sigue vigente.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Los triunfos de la medicina de la segunda mitad del siglo XX son extraordinarios, sobre todo en lo que se refiere a la terap&eacute;utica, que ha logrado controlar enfermedades que diezmaban la poblaci&oacute;n en las generaciones previas, tales como la tuberculosis y la s&iacute;filis (ya la lepra se ven&iacute;a extinguiendo progresiva y espont&aacute;neamente en los pa&iacute;ses del norte).</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Tal panorama buc&oacute;lico de un futuro promisorio fue interrumpido por la pandemia del SIDA desde el inicio de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 80 del siglo XX.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Si alguien cre&iacute;a que las enfermedades infecciosas pat&oacute;genas al hombre era un grupo de entidades bien conocidas y en un n&uacute;mero limitado, y bien establecido y hasta inmutable, sin duda sufri&oacute; una gran equivocaci&oacute;n pues la lista de nuevas enfermedades, infecciosas sigue creciendo.  En julio de 1976 apareci&oacute; s&uacute;bitamente en Filadelfia una epidemia, la enfermedad de los legionarios, misteriosa afecci&oacute;n respiratoria que eventualmente se pudo establecer que era debida a una bacteria adaptada a convivir en los sistemas de aire acondicionado enfriados por agua, y diseminada a los residentes de un hotel de esa ciudad, que asist&iacute;an a una convenci&oacute;n, mediante el aire acondicionado de sus habitaciones.  El SIDA fue la siguiente amenaza, que en poco tiempo se extendi&oacute; a toda la superficie del planeta.  Para 1997 la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) calculaba que hab&iacute;a m&aacute;s de 20 millones de seres humanos infectados con el virus HIV, y a pesar de que han aparecido muchos f&aacute;rmacos para combatirlo, la mayor parte de ellos est&aacute;n condenados a muerte.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Pero hoy no cesan las agresiones de nuevos virus, muchos de ellos originarios de &Aacute;frica, tales como la fiebre de Lasa (1969); infecci&oacute;n por el virus de Ebola (1976); la infecci&oacute;n de Marburg (as&iacute; llamada porque produjo 30 enfermos, y 7 muertos entre ellos, en la ciudad alemana del mismo nombre, contaminados por monos tra&iacute;dos de Uganda); la enfermedad de Lyme (debida a una espiroqueta y observada por vez primera en la ciudad de ese nombre en el Estado de Connecticut en la costa este de Estados Unidos).</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Se pueden mencionar otras varias nuevas enfermedades como la debida al virus &quot;hanta&quot; (as&iacute; denominado por el r&iacute;o Hanta en Corea, que mat&oacute; varias personas en la parte suroeste de Estados Unidos en 1993), y en el a&ntilde;o 2003 tenemos el llamado s&iacute;ndrome respiratorio agudo y severo (conocido por las siglas en ingl&eacute;s de SARS, tambi&eacute;n llamada neumon&iacute;a asi&aacute;tica), cuya evoluci&oacute;n y consecuencias son a&uacute;n imposible de precisar.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">No hay razones para pensar que no tendremos nuevas sorpresas que lamentar en el futuro.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">32ª Paradoja: Dolor y poder vs. medicina y dinero</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">No necesariamente los dos primeros enfrentados a los dos &uacute;ltimos, sino los cuatro elementos asociados &iacute;ntimamente, al menos tal es el sentido que le da uno de los intelectuales franceses contempor&aacute;neos m&aacute;s distinguidos (aunque controvertido), Jacques Attali en su libro &quot;El Orden Can&iacute;bal&quot;.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Sus acerbas y duras cr&iacute;ticas, tales como, &quot;la mitad de los gastos de salud no sirven sino para retardar la muerte unas semanas&quot;, o bien, &quot;las ocho d&eacute;cimas partes de la humanidad no tienen todav&iacute;a acceso alguno a la medicina cl&iacute;nica&quot;, no pueden soslayarse de un plumazo, u olvidarse ol&iacute;mpicamente, pues son denuncias p&uacute;blicas basadas en hechos reales, nos gusten o dejen de hacerlo.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Confieso que admiro el coraje de Jean Bernard cuando se refiere a su profunda antipat&iacute;a, que comparto, a tratar los asuntos que conciernen a esa pareja antit&eacute;tica de medicina y dinero.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En realidad, al contrario de lo que muchos se imaginan (tal vez debido a los llamados &quot;signos exteriores de la riqueza&quot;, como son el autom&oacute;vil, la casa, o las prendas de vestir), son contados con los dedos de las manos los profesionales de la medicina que con su trabajo logran amasar una fortuna.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Baste recordar aqu&iacute; que m&eacute;dicos verdaderamente ricos son muy pocos y que, a mi conocimiento al menos, casi nunca se han beneficiado econ&oacute;micamente (como seguramente hubiesen podido hacerlo), mediante patentes de sus descubrimientos importantes, que en otras profesiones, oficios y actividades, hubiesen hecho multimillonarios a sus inventores.</font></P> <B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">33ª Paradoja: Medicina del entorno vs. medicina global</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La globalizaci&oacute;n lo abarca todo, es un oc&eacute;ano de aceite que no cesa de avanzar.  Ya no podemos ignorar y olvidar las desgracias del vecino, y es m&aacute;s, las vivimos en el mismo momento en que ocurren, lo que impide recurrir a mecanismos evasivos, invocando la ignorancia, que —como antes suced&iacute;a—, debido a que cuando nos enter&aacute;bamos de la cat&aacute;strofe o desgracia ocurrida hab&iacute;an pasado horas, d&iacute;as, semanas y hasta meses (todo depende de la &eacute;poca) y por lo tanto acept&aacute;bamos mucho m&aacute;s pasivamente.  En esta generaci&oacute;n podemos ver los acontecimientos &quot;en pleno desarrollo&quot; y nunca podr&eacute; olvidar haber visto en la televisi&oacute;n (advertido telef&oacute;nicamente del primer acto terrorista) el impacto del segundo avi&oacute;n contra la otra torre gemela de Nueva York, &quot;en vivo y en directo&quot;, el fat&iacute;dico 11 de septiembre de 2001.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Llevando a la medicina ello significa que los pa&iacute;ses desarrollados y afluentes (y hasta opulentos) del norte no pueden poner de lado la pobreza, la miseria y el hambre de los del sur, y todas sus injustas consecuencias en lo que se refiere a la salud de esos pueblos.  Por una parte las im&aacute;genes (en estos casos, mucho m&aacute;s poderosas que las palabras) se lo llevan a la mente al gran p&uacute;blico de manera impactante y a diario por la televisi&oacute;n a todo color; por la otra, sabemos bien que las fronteras pol&iacute;ticas entre pa&iacute;ses o aun las largas distancias entre continentes no ofrecen protecci&oacute;n frente a las grandes pandemias, que como lo ha demostrado fehacientemente el SIDA, pueden aparecer sin previo aviso y con caracter&iacute;sticas de verdadera cat&aacute;strofe.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La profesi&oacute;n m&eacute;dica (como gremio) se ha sensibilizado frente a esas realidades, que ya le es imposible ignorar por m&aacute;s tiempo, y con los limitados medios a su alcance hace puntualmente las contribuciones que le son factibles (separada e independientemente de la gran labor realizada por los organismos internacionales como son la Organizaci&oacute;n Mundial de la salud, y en nuestro caso su oficina regional, la Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud, etc.).  Son numeros&iacute;simos los aportes realizados, entre otras iniciativas notables, &quot;M&eacute;dicos sin Fronteras&quot;, &quot;M&eacute;dicos del Mundo&quot;, &quot;Ayuda M&eacute;dica Internacional&quot;, etc., muy bien relatadas por Oliver Weber en su libro &quot;<I>French Doctors</I>&quot;.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Valga esta oportunidad para destacar la labor extraordinaria llevada a cabo en el sector de la dermatolog&iacute;a —como me consta por ser testigo de excepci&oacute;n—, por la Fundaci&oacute;n Internacional de Dermatolog&iacute;a en Africa Oriental (Moshi, Tanzania), bajo la presidencia de los profesores Alfred Kopf (de Nueva York) y Terence Ryan (de Oxford), a quienes deseo rendir el sincero homenaje que se merecen en esta ocasi&oacute;n.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">34ªParadoja: La verdad vs. parte de la verdad</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La leyenda negra le atribuye injustamente a los jesuitas esta conducta, pero la verdad sea dicha, el m&eacute;dico puede y debe administrar continuamente este comportamiento, que se resume en que todos sus pacientes tienen derecho a la verdad, pero tan s&oacute;lo a parte de la verdad.  Me explico, el m&eacute;dico tiene que tratar de comprender y penetrar la mente de su paciente y en base a ese conocimiento de su personalidad y car&aacute;cter, manejar adecuadamente todo lo referente al diagn&oacute;stico, pron&oacute;stico y tratamiento de su enfermedad.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Por ejemplo, aprend&iacute; de mi t&iacute;o, doctor Mart&iacute;n Vegas, que el diagn&oacute;stico de lepra no se le puede dar al paciente de sopet&oacute;n, aunque no tengamos ninguna duda al respecto, pues el <I>shock</I>, debido a las terribles connotaciones de supuesta enfermedad incurable y mutilante, contagiosidad, etc., puede ser de tal magnitud que lo induzca a quitarse la vida.  En cambio, si se va progresivamente informando al paciente de la posibilidad del aciago diagn&oacute;stico, es muy posible que lo acepte sin llegar a conductas extremas determinadas por la desesperaci&oacute;n.  Igual sucede con muchas otras enfermedades de pron&oacute;stico sombr&iacute;o, por ejemplo, el c&aacute;ncer (en cualquiera de sus formas y localizaciones), o bien las enfermedades degenerativas del cerebro (enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson, etc.).</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">35ª Paradoja: Medicina hipocr&aacute;tica vs. iatrogenia</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Cuando hablo de medicina hipocr&aacute;tica me estoy refiriendo fundamentalmente a la alocuci&oacute;n latina <I>Primum non nocere</I> (&quot;Primero no hacer da&ntilde;o&quot;), atribuida a Hip&oacute;crates, y que es la base del ejercicio profesional de la medicina y que es el extremo opuesto de la iatrogenia, o sea aquellas enfermedades originadas por el acto m&eacute;dico.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">El connotado polemista Iv&aacute;n Illich comienza su libro &quot;Los L&iacute;mites de la Medicina&quot;, publicado en 1976 aseverando: &quot;El establecimiento m&eacute;dico se ha convertido en una amenaza mayor a la salud.  El impacto por la incapacidad de control profesional sobre la medicina ha alcanzado las proporciones de una epidemia&quot;.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">El problema es grave y en pa&iacute;ses donde existen estad&iacute;sticas confiables nos podemos apercibir de lo que significa actualmente, y se afirma que en Estados Unidos el uso de f&aacute;rmacos sint&eacute;ticos, prescritos correcta o incorrectamente, causa cerca de 231 000 muertes cada a&ntilde;o.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En el libro del doctor Robert S. Mendelsohn, &quot;Confesiones de un M&eacute;dico Her&eacute;tico&quot; encontramos otra cifra aterradora cuando afirma que en Estados Unidos se llevan a cabo 2,4 millones de intervenciones quir&uacute;rgicas innecesarias al a&ntilde;o, con una p&eacute;rdida de 12 000 vidas.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">&quot;Tal iatrog&eacute;nesis cl&iacute;nica incluye no s&oacute;lo el da&ntilde;o que los m&eacute;dicos infligen con la intenci&oacute;n de curar al paciente o de explotarlo; sino tambi&eacute;n aquellos otros perjuicios que resultan de los intentos del m&eacute;dico por protegerse contra un posible juicio por mal ejercicio profesional.  Actualmente dichos esfuerzos por evitar litigios y prosecuciones pueden causar mayor da&ntilde;o que cualquier otro est&iacute;mulo iatrog&eacute;nico&quot;.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Es posible que sean afirmaciones &quot;tremendistas&quot;, pero el rol de las autoridades de salud es demostrar que no hay sustancia en tales acusaciones, aunque posiblemente se trate de cifras abultadas…exageradas, existe en ello &quot;un grano de verdad&quot; que es necesario examinar con cuidado.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Geof Watts destaca el trabajo realizado hace algunos a&ntilde;os por un grupo calificado de m&eacute;dicos del <I>Boston University Medical Center </I>en el seguimiento de 800 pacientes all&iacute; admitidos, en que pudo comprobarse 290 instancias de des&oacute;rdenes iatrog&eacute;nicos (enfermedades que no fueron inducidas por la naturaleza o por la conducta del paciente, sino por los medicamentos o procedimientos indicados por los m&eacute;dicos y en relaci&oacute;n con el diagn&oacute;stico y tratamiento de los padecimientos por los cuales acudieron al centro hospitalario originalmente); de ellos 76 sufrieron complicaciones mayores y en 15 casos contribuyeron a ser causa de muerte.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">No es lo mismo aclarar a un paciente hipocondr&iacute;aco lo que significa su enfermedad que a un paciente despreocupado e irresponsable, y el m&eacute;dico debe dosificar cuidadosamente su explicaci&oacute;n de acuerdo con la relaci&oacute;n que supone en el paciente conforme a las caracter&iacute;sticas de su personalidad, muchas veces haciendo &eacute;nfasis en ciertos particulares y otras veces rest&aacute;ndoles importancia, para conseguir el mismo efecto, cual es, que el paciente comprenda la naturaleza de su dolencia y cumpla fielmente el tratamiento indicado.  El &eacute;xito del ejercicio profesional depende en buen grado de la agudeza mental del m&eacute;dico en aplicar los razonamientos e interpretaciones psicol&oacute;gicos adecuados.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La atrogenia puede extenderse incluso a &aacute;reas tan vastas como son medidas de salud p&uacute;blica y medicina preventiva, y como ejemplo es suficiente recordar las reacciones secundarias, incluyendo da&ntilde;os org&aacute;nicos permanentes atribuidos a la inmunizaci&oacute;n con la llamada vacuna triple o DPT (D por difteria, P por pertussis, o sea tos ferina, y T por t&eacute;tanos), atribuidas al componente de pertussis, tal vez sin fundamento sustentable, por cuanto no han sido retiradas del mercado, pero que han dado lugar a un intenso debate cargado de acusaciones como puede apreciarse en el libro de Harris L Coulter y Barbara Loe Fisher, &quot;Un disparo en la oscuridad&quot;.  Porqu&eacute; la P en la vacunaci&oacute;n DPT puede ser peligrosa para la salud de su hijo.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">36ª Paradoja: Antibi&oacute;ticos y anti-virales vs. bacterias y virus mutantes</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La cornucopia de distintos antibi&oacute;ticos, efectivos para tratar diversas enfermedades causadas por bacterias y protozoarios, que sigui&oacute; al descubrimiento y utilizaci&oacute;n de la penicilina (1941) no ha cesado desde ese entonces, pero de ninguna manera podemos inferir que es inextinguible.  Contrariamente, el potencial mutag&eacute;nico de bacterias y virus no tiene l&iacute;mites previsibles, por lo que a largo plazo posiblemente sea una batalla desigual en la cual la medicina pierde terreno lenta pero inexorablemente.  Semejante razonamiento se puede aplicar a las mol&eacute;culas anti-virales frente a los virus.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Las controversias en relaci&oacute;n con procedimientos de medicina preventiva bien establecidos como la vacunaci&oacute;n no han cesado, a&uacute;n en tiempos recientes, como el ejemplo ya mencionado del libro de Harris L Coulter y Barbara Loe Fisher, &quot;<I>A Shot in the Dark</I>&quot;, destinado exclusivamente a advertir a los padres del peligro potencial de la vacuna contra la tos ferina.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">37ª Paradoja: Medicina curativa vs. higiene</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Aunque son disciplinas distintas, habitualmente est&aacute;n &iacute;ntimamente ligadas entre s&iacute;, especialmente desde que se determin&oacute; en forma incontrovertible la influencia determinante de la higiene para mantener una buena salud.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Como bien dice John Pickstone: &quot;A menudo pensamos de la medicina como un progreso que fluye a trav&eacute;s de la historia reciente.  La medicina es parte de una compleja interacci&oacute;n de la historia econ&oacute;mica y pol&iacute;tica.  Su futuro, tal como su pasado, en el ‘segundo’ y ‘tercer mundo’, tanto como en el Occidente, depender&aacute;n de los cambiantes modelos de la riqueza y el poder&quot;.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Como bien lo asienta Laurie Garrett asienta en su libro &quot;<I>Betrayal of trust</I>&quot;, los factores b&aacute;sicos esenciales a la salud de la poblaci&oacute;n son antiguos y no–tecnol&oacute;gicos: agua limpia; comida abundante, nutritiva, no-contaminada; habitaci&oacute;n decente; apropiada posibilidad de deshacerse de agua con residuos y desperdicios; correcto control social y m&eacute;dico de epidemias; acceso difundido —o universal— a los cuidados de salud de madres y ni&ntilde;os; aire limpio; el conocimiento de las necesidades de la salud personal administrada a una poblaci&oacute;n suficientemente educada capaz de comprender y usar la informaci&oacute;n en su vida diaria; y finalmente un sistema de salud que siga la m&aacute;xima primaria de la medicina — no hacer da&ntilde;o&quot;.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">38ª Paradoja: Diagn&oacute;stico exacto vs. tratamiento efectivo</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La medicina hizo lentos pero continuos progresos durante siglos, y los m&eacute;dicos fueron acumulando invalorable informaci&oacute;n acerca de la historia natural de las enfermedades, muy &uacute;til para establecer un pron&oacute;stico del mal, pero de poco inter&eacute;s pr&aacute;ctico para el paciente, interesado exclusivamente en un tratamiento curativo de su padecimiento.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Se cuenta que un hombre tan erudito como Thomas Jefferson (1743-1826) le dijo a Edgard Jenner (1749-1823), refiri&eacute;ndose al descubrimiento de la circulaci&oacute;n por William Harvey (1578-1657), que era &quot;una hermosa adici&oacute;n a nuestro conocimiento de la econom&iacute;a animal, pero que revisando el ejercicio de la medicina antes y despu&eacute;s de esa &eacute;poca, no veo ninguna gran mejor&iacute;a que se haya derivado de tal descubrimiento&quot;.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Tal situaci&oacute;n se puede aplicar a los dem&aacute;s descubrimientos de la medicina (con la notable excepci&oacute;n de las vacunaciones y tratamientos con sueros) hasta el advenimiento de las sulfas y los antibi&oacute;ticos, a fines de la primera mitad del siglo XX.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Y, junto despu&eacute;s de tantas paradojas una ecuaci&oacute;n sin inc&oacute;gnitas: salud p&uacute;blica = prevenci&oacute;n global.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Ya no es posible pretender disponer de un programa de salud p&uacute;blica que beneficie aisladamente a los ciudadanos en estancos aislados y protegidos, tr&aacute;tese de pueblos, ciudades, estados, naciones, regiones o continentes.  Los modernos medios de transporte nos intercomunican velozmente, y como bien se sabe, un enfermo contagioso, en pleno per&iacute;odo de incubaci&oacute;n, puede transportarse al extremo m&aacute;s distante del globo terr&aacute;queo (ant&iacute;poda) en materia de breves pocas horas.  En cierta forma la reciente epidemia del SIDA ha sido aleccionadora de que no existe un m&eacute;todo v&aacute;lido para establecer una &quot;cuarentena&quot; eficaz contra un azote de esta naturaleza.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">39ª Paradoja: La moda en medicina vs. verdades inmutables</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Siempre ha habido y seguir&aacute; habiendo incursiones de los legos en materias m&eacute;dicas, y no faltan esc&eacute;pticos quienes piensan que tienen la &uacute;ltima palabra referente a consejos sobre el estilo de vida.  Por ejemplo: levantarse temprano y acostarse temprano hacen al hombre saludable, rico y muerto.  James Thurber (1894-1961).</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">O bien, quienes han pensado que los m&eacute;dicos deben aplicar en carne propia, lo que no vacilan en recomendar o infligir en la ajena.  Por ejemplo: m&eacute;dico, s&aacute;nate a ti mismo.  San Lucas, el ap&oacute;stol m&eacute;dico (la Biblia, Proverbios 609:25).</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La moda afecta y penetra la pr&aacute;ctica de la medicina de una manera tan contundente, como la del vestir femenino, aunque es posible que el p&uacute;blico no lo advierta durante un determinado per&iacute;odo de transici&oacute;n.  As&iacute; como las sangr&iacute;as, las sanguijuelas y los lavados col&oacute;nicos eran pr&aacute;cticas m&eacute;dicas del pasado, cuando inici&eacute; mis estudios de medicina, no lo eran las amigdalectom&iacute;as (acompa&ntilde;adas o no de adenoidectom&iacute;as), las apendicectom&iacute;as indiscriminadas, los pneumot&oacute;rax, los electroshocks o las ventosas escarificadas.  Otras modas se han implantado posteriormente, que con toda seguridad, despu&eacute;s de un per&iacute;odo de popularidad, se extinguir&aacute;n progresivamente y desaparecer&aacute;n en el olvido permanente.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">40ª Paradoja: La lucha contra la enfermedad vs. la lucha contra la muerte</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Desde que muchas enfermedades tienen un pron&oacute;stico fatal (terminan en la muerte) es frecuencia asociar las primeras con la segunda, lo que, desde luego, no sucede as&iacute; la mayor parte de las veces.  Sin embargo, es conveniente recordar que James Riley (historiador de la demograf&iacute;a de la universidad de Indiana) ha adelantado el concepto de una sinergia que &eacute;l denomina &quot;acumulaci&oacute;n de insultos&quot;.  Sabemos que la mayor parte de los episodios de diferentes enfermedades no resultan ahora, como probablemente tampoco lo hicieron en el pasado, en la muerte de la persona.  Pero —seg&uacute;n Riley— cada episodio de enfermedad, seguido de recuperaci&oacute;n deja un cierto residuo (o cicatriz) de da&ntilde;o o debilitamiento en el organismo.  Posteriores episodios tienen un efecto acumulativo o sumatorio que llevan eventualmente a la muerte del paciente.  As&iacute; llega a la hip&oacute;tesis de que cada nuevo insulto a la salud deja al individuo en el futuro a ser m&aacute;s susceptible a la enfermedad.  Todo esto lo lleva a postular que aquellas personas que han gozado de buena salud al comienzo de sus vidas vivir&aacute;n m&aacute;s tiempo y con m&aacute;s vigor.  Las recientes generaciones de m&eacute;dicos han sido formadas para una lucha, sin l&iacute;mites y sin excusas, frente al hecho natural e inexorable que significa la muerte de todo ser viviente, y as&iacute; atribuirla, en un n&uacute;mero significante de casos, al fracaso del acto m&eacute;dico oportuno y eficaz.  Es por tanto natural y explicable que el p&uacute;blico en general adopte semejante punto de vista y no acepte la dura realidad del envejecimiento, de las enfermedades degenerativas que lo acompa&ntilde;an, y al final, de la muerte, como la terminaci&oacute;n natural del ciclo vital.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La gran iron&iacute;a de la medicina moderna es que una de las especialidades menos valoradas, la geriatr&iacute;a, ocupa hoy en d&iacute;a la mayor parte de las camas de los hospitales.  El problema central de la geriatr&iacute;a, como especialidad m&eacute;dica, es reconocer el hecho de que los seres humanos, al final de cuentas, somos mortales, y tenemos necesariamente que morir de alg&uacute;n evento terminal, que sigue siendo, como a lo largo de toda la historia, de naturaleza incierta en cuanto a como entenderla y manejarla.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Tal vez la mejor estrategia de salud sea la de tratar de mantener al cuerpo en buen estado, tanto f&iacute;sica como mentalmente, hasta poco antes de la muerte.  En esta estrategia, la paradoja estriba en que es altamente probable que al aumentar la longevidad del paciente, se potencien sus posibilidades de enfermedades degenerativas e incapacidades mentales.  &quot;¿Cu&aacute;nta gente le agradecer&iacute;a a la medicina semejante obsequio?&quot;.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">41ª Paradoja: Dispendio vs. racionalizaci&oacute;n en la utilizaci&oacute;n de equipos m&eacute;dicos</font></P> </B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">El elevado costo de los modernos aparatos de imagenolog&iacute;a (tom&oacute;grafos y resonancia magn&eacute;tica), al igual que los de radioterapia nos lleva a pensar que deber&iacute;a existir cierta racionalizaci&oacute;n en su adquisici&oacute;n y utilizaci&oacute;n, y si ello es cierto cuando se trata del sector p&uacute;blico, tambi&eacute;n es aconsejable en el sector privado, donde es factible llegar a acuerdos de cooperaci&oacute;n entre diversas cl&iacute;nicas y hospitales privados.  El colega acad&eacute;mico Ladimiro Espinoza, para hacer m&aacute;s convincente esa &quot;racionalidad&quot; comparaba los costos de algunos de los aparatos m&aacute;s costosos con lo que se pod&iacute;a hacer en otras &aacute;reas del funcionamiento de esas instituciones si los fondos se utilizaran en esa otra direcci&oacute;n.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Llegamos a la conclusi&oacute;n que en esta era de nuevos avances tecnol&oacute;gicos continuos, los especialistas se comportan como ni&ntilde;os con juguetes nuevos, y encuentran siempre argumentos convincentes para justificar esas cuantiosas inversiones de aparatos, que juiciosamente utilizados a capacidad podr&iacute;an servir ciudades y a veces hasta regiones o pa&iacute;ses.  Por otra parte no podemos descartar la posible tentaci&oacute;n al indicar indiscriminadamente estos ex&aacute;menes (queremos pensar que no de estos tratamientos) para &quot;amortizar&quot; los elevados costos incurridos.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Situaci&oacute;n parecida ocurre con ciertos nuevos f&aacute;rmacos, que algunas veces tiene costos elevad&iacute;simos debido en parte a la inversi&oacute;n realizada en investigaci&oacute;n para descubrirlos y desarrollarlos, lo que unido a un mercado limitado, sirve de justificaci&oacute;n para explicar precios inaccesibles&quot;.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">42ª Paradoja: Tiempo de ocio vs. tiempo de reflexi&oacute;n</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Se dice —y probablemente con cierta raz&oacute;n— que las notables contribuciones de los griegos y la civilizaci&oacute;n hel&eacute;nica a la cultura universal se deben en parte al sistema esclavista prevalente en la &eacute;poca, que permit&iacute;a a los ciudadanos de las diversas ciudades–estados desligarse de toda actividad dom&eacute;stica (relegada a los esclavos) y disponer as&iacute; del tiempo de ocio necesario para meditar, pensar, razonar, discutir y escribir.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Al disminuir o cesar la importancia de la fuerza f&iacute;sica (en la que la mujer est&aacute; en desventaja frente al hombre) con el advenimiento de las m&aacute;quinas, las diferencias en el sexo en lo que se refiere a trabajo intelectual se han hecho borrosas o han desaparecido por completo, y con el descubrimiento de la computadora, el cerebro humano (masculino o femenino) ha podido confiarle muchas de las tareas anal&iacute;ticas a la m&aacute;quina, y concentrarse en la s&iacute;ntesis, que parece ser la funci&oacute;n superior de ese &oacute;rgano.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Hay quienes han sugerido que las extremas temperaturas de los pa&iacute;ses c&aacute;lidos del tr&oacute;pico son un &oacute;bice para la labor intelectual fecunda, y si ello tiene algo de cierto, es posible que el aire acondicionado libere el potencial intelectual de los habitantes de ese amplio sector de la geograf&iacute;a del planeta.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La tesis que asocia el ocio (me refiero al ocio de la actividad f&iacute;sica rutinaria y extenuante) a la actividad intelectual, tiene sin duda sus m&eacute;ritos, y una lectura somera de las biograf&iacute;as de los grandes pensadores pone de manifiesto que dispusieron del tiempo (simult&aacute;neamente con cierta autonom&iacute;a econ&oacute;mica) para pensar.  Lo que un hombre agudo como fue el publicista Carlos Eduardo Fr&iacute;as, capt&oacute; perfectamente al enunciar que para ser productivo, intelectualmente hablando, &quot;hab&iacute;a que comprar la libertad de pensar&quot;.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Reflexionando sobre la creatividad de los escoceses alguien puntualiz&oacute; que debido a la severidad de su clima invernal, durante meses no pueden hacer otra cosa que sentarse frente a la chimenea y &quot;tejer calceta&quot;, lo que ciertamente les daba tiempo para pensar.  Abraham Flexner (1866-1959), educador, y la persona que ha tenido m&aacute;s influencia en todo lo que se refiere a la educaci&oacute;n m&eacute;dica contempor&aacute;nea (Informe Flexner), no abrigaba dudas al respecto y lo expres&oacute; muy claramente al apoyar con convicci&oacute;n y denuedo el sistema de profesores a tiempo completo en las Facultades de Medicina de las universidades, pensando que los docentes as&iacute; contratados ser&iacute;an capaces de ‘dedicar su tiempo y energ&iacute;a al estudio y experimentaci&oacute;n cuidadosos, mientras le&iacute;an en muchas lenguas, conversaban, discut&iacute;an y reflexionaban sin prisa… por cuanto el m&eacute;dico lidia con el mecanismo m&aacute;s complicado, el cuerpo humano’.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Este sistema elimina o aten&uacute;a la posible codicia de un m&eacute;dico con &eacute;xito en su ejercicio profesional privado, al intentar establecer una verdadera industria con sus conocimientos, pues fija cuotas poco flexibles y dentro de tiempos razonables para ese tipo de ejercicio profesional.  Tales exageraciones existieron hasta hace poco tiempo y recuerdo a un colega que se vanagloriaba de tener largas colas de pacientes esper&aacute;ndolo a diario para poder consultarlo hasta altas horas de la madrugada.  Tal exceso de trabajo &quot;rutinario&quot; ciertamente no induce al pensamiento creativo.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">As&iacute; me lo coment&oacute; en una ocasi&oacute;n en Cambridge uno de los matem&aacute;ticos m&aacute;s distinguidos de nuestro tiempo, vecino de la casa donde resid&iacute;a, quien contest&aacute;ndome una observaci&oacute;n medio-&aacute;cida, medio-humor&iacute;stica, de mi parte, referente al tiempo que pasaba en su jard&iacute;n jugando con un hur&oacute;n, me contest&oacute; muy seriamente: &quot;Recuerde usted que la Universidad me paga para pensar… y es en esas ocasiones cuando pienso mejor&quot;.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Tal deber&iacute;a ser el efecto y consecuencia de consideraciones laborales especiales a los docentes, como por ejemplo el llamado &quot;a&ntilde;o sab&aacute;tico&quot;, que efectiva y razonablemente empleado deber&iacute;a dar lugar al progreso y productividad intelectuales medibles entre los profesores universitarios, algo que todav&iacute;a est&aacute; por probarse en nuestro medio.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">43ª Paradoja: Muerte cardio-pulmonar vs. muerte cerebral</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">El problema se ha planteado seriamente a partir de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 60, con los avances en las t&eacute;cnicas de resucitaci&oacute;n y la posibilidad de trasplantes de &oacute;rganos vitales.  En tiempos pasados la gente ten&iacute;a una comprensible aprehensi&oacute;n a que por error del diagn&oacute;stico de muerte definitiva e irreversible pudiesen ser &quot;enterrados vivos&quot;; actualmente se preocupan m&aacute;s por la posibilidad de ser &quot;desmembrados&quot; (en el sentido de ser desprovistos de alg&uacute;n &oacute;rgano vital) antes de que el coraz&oacute;n y los pulmones hayan dejado de funcionar, considerando la posibilidad de recuperarse de un coma cerebral, ya que la definici&oacute;n aceptada de la muerte, ha cambiado de la cesaci&oacute;n de los latidos card&iacute;acos y la respiraci&oacute;n (que pueden ser mantenidos artificialmente con las m&aacute;quinas apropiadas) por la de muerte cerebral, determinada por dos electroencefalogramas planos sucesivos (sin actividad).</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">44ª Paradoja: Balance de la salud: dieta vs. estilo de vida vs. medio ambiente</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Como en otras tantas aparentes paradojas se trata de tres factores que en forma intricada compiten y colaboran entre s&iacute; por la buena salud del individuo.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Es bien conocido que las expectaciones referentes a salud de la gente que vive en los pa&iacute;ses ricos e industrializados del norte son mucho mayores que aquellas de los pobres de los pa&iacute;ses del sur, y se explotan con evidente &eacute;xito econ&oacute;mico (para los facultativos que las practican) muchas ideas —sin basamento cient&iacute;fico—, con la promesa de detener o incluso hacer reversible el envejecimiento y restaurar una belleza f&iacute;sica perdida.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La verdad es que el &quot;apetito social&quot; por la salud no tiene l&iacute;mites conocidos y es famoso el dictum del pol&iacute;tico brit&aacute;nico Enoch Powell (cuando fue ministro de salud) afirmando, &quot;virtualmente no existen l&iacute;mites a la cantidad de cuidados a la salud que un individuo es capaz de absorber&quot;.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">45ª Paradoja: Historia de la medicina vs. historia de la sociedad humana en su esfuerzo de controlar los problemas de salud y enfermedad</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En verdad no se trata de una paradoja, sino de &oacute;pticas diferentes, que a la postre deben integrarse pues tienen objetivos id&eacute;nticos.  La tendencia actual a enfocar la historia de la medicina desde el punto de vista del m&eacute;dico), tal como lo han hecho Henry Sigeris y Roy Porter, constituye un cambio de actitud saludable y una orientaci&oacute;n apropiada por cuanto &quot;es el paciente, o mejor a&uacute;n, el hombre saludable o enfermo, el objeto de todas las acciones del m&eacute;dico&quot;.</font></P> <B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">46ª Paradoja: La descalificaci&oacute;n del m&eacute;dico: artesano vs. tecn&oacute;logo</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Para uno de los m&aacute;s duros e implacables cr&iacute;ticos de la medicina contempor&aacute;nea, el controversial fil&oacute;sofo y soci&oacute;logo de origen vien&eacute;s, Iv&aacute;n Illich (1926-2002), &quot;con la transformaci&oacute;n del m&eacute;dico de un artesano que ejerce una habilidad en individuos a quienes conoce personalmente, en un t&eacute;cnico que aplica normas cient&iacute;ficas a toda clase de pacientes, el mal ejercicio profesional adquiri&oacute; un rango an&oacute;nimo, casi respetable&quot;.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La mezcla es pues compleja pues tiene ingredientes de artesan&iacute;a y tecnolog&iacute;a innegables y deseables, que los m&eacute;dicos preferimos calificar de arte y ciencia, aunque en verdad son cuatro pilares reales, que se complementan mutuamente y que sirven de fundamento a la medicina.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">47ª Paradoja: Progreso m&eacute;dico vs. progreso socio-econ&oacute;mico</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Hacerse la ilusi&oacute;n de que se pueden lograr progresos y avances en el terreno de la salud p&uacute;blica o aun en el ejercicio privado de la medicina en forma aislada no es m&aacute;s que una quimera.  El entorno en el que opera la medicina hace de ella una actividad m&aacute;s o menos efectiva.  &quot;El contexto socio-pol&iacute;tico y cultural es crucial, tanto para permitir a la medicina desarrollarse institucionalmente como para lograr su trasplante exitoso en sitios donde no ha emergido espont&aacute;neamente&quot;.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">48ª Paradoja: Colaboraci&oacute;n con la industria farmac&eacute;utica vs. conflicto de intereses con la profesi&oacute;n m&eacute;dica</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">El enorme desarrollo de la industria farmac&eacute;utica ha necesitado siempre de una &iacute;ntima relaci&oacute;n de trabajo con la clase m&eacute;dica, especialmente con los docentes universitarios, es decir, con el llamado sector acad&eacute;mico de la profesi&oacute;n, en relaci&oacute;n con la evaluaci&oacute;n de la efectividad de nuevos f&aacute;rmacos.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Dada la magnitud de los negocios de la industria farmac&eacute;utica y de los costos involucrados en desarrollar una nueva droga (estimados entre 300 y 600 millones de d&oacute;lares), incluyendo los ensayos terap&eacute;uticos en pruebas cl&iacute;nicas, es f&aacute;cil colegir las significativas cantidades invertidas en este segmento tan importante en la futura comercializaci&oacute;n de un nuevo medicamento.  La aprobaci&oacute;n eventual de las autoridades sanitarias depende en buena parte de esas evaluaciones, de la metodolog&iacute;a utilizada, as&iacute; como de la seriedad y buena reputaci&oacute;n de los m&eacute;dicos que han llevado a cabo la evaluaci&oacute;n y de las instituciones para las que trabajan.  En Estados Unidos se estima que por cada d&iacute;a de retardo en la aprobaci&oacute;n de la &quot;<I>Food and Drug Administration</I>&quot; (FDA), el fabricante pierde en promedio 1,3 millones de d&oacute;lares.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La dependencia financiera de este tipo de estudios en la largueza y los intereses muy bien definidos de la industria farmac&eacute;utica son bien conocidos y se estima que el 70 % de los fondos utilizados en ensayos cl&iacute;nicos de medicamentos proviene de dicha industria.  Son numerosas las publicaciones sobre trabajos sin m&eacute;rito en este sector, y lo que es peor a&uacute;n, mal conocidos o con informaci&oacute;n ama&ntilde;ada, con el objeto de promover indebidamente alg&uacute;n producto farmac&eacute;utico.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Es un &aacute;rea que debe ser continuamente monitoreada por el gremio m&eacute;dico para evitar excesos, abusos y desviaciones, en un campo donde existen evidentes incentivos econ&oacute;micos que pueden generar una amplia gama de actos en esencia corruptos.  Se han cuestionado seriamente los fundamentos &eacute;ticos de las pruebas cl&iacute;nicas con placebos como control, aludiendo para ello una interpretaci&oacute;n de la declaraci&oacute;n de Helsinki, de donde se puede inferir que las pruebas con placebos como control faltan a la &eacute;tica, cuando afirma: &quot;En cualquier estudio m&eacute;dico, todos los pacientes —incluyendo aquellos de un grupo de control—, deben tener la seguridad del mejor m&eacute;todo diagn&oacute;stico y terap&eacute;utico probados&quot;.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Cuando llevamos a cabo uno de estos ensayos sabemos <I>a priori </I>que la mitad de los casos tratados (aunque deliberadamente no podamos identificarlos con certeza) est&aacute; recibiendo un placebo (sin valor terap&eacute;utico alguno) y por tanto dejando de ser tratado con un f&aacute;rmaco que pueda curar o mejorar su dolencia, un problema de orden &eacute;tico insoluble y que ha sido cuestionado con argumentos de peso, por cuanto &quot;no hay ninguna circunstancia bajo la cual un tratamiento efectivo pueda ser retenido&quot;.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Hay quienes piensan que los ensayos controlados con placebos son innecesarios, puesto que tan s&oacute;lo prueban diferencias significantes con el placebo y no hay mejor&iacute;a sobre la l&iacute;nea basal.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Las relaciones entre la industria farmac&eacute;utica (e incluso con los fabricantes de equipos m&eacute;dicos y hospitalarios) y los m&eacute;dicos son esenciales para el progreso de la medicina, pero pueden generar conflictos de inter&eacute;s y deben ser manejadas con integridad y transparencia.  A t&iacute;tulo anecd&oacute;tico y personal recuerdo la visita como paciente de un alto ejecutivo de la industria farmac&eacute;utica de Venezuela, que teniendo cierto grado de confianza me expres&oacute; sus quejas del gremio m&eacute;dico, que propon&iacute;a y a veces hasta exig&iacute;a, aparte de las consabidas contribuciones para congresos, jornadas y dem&aacute;s eventos de car&aacute;cter educacional, fondos para construir instalaciones deportivas en las sedes de los colegios m&eacute;dicos a nivel nacional.  Me le qued&eacute; viendo fijamente y le contest&eacute;: &quot;Aparte de esos donativos para reuniones cient&iacute;ficas, en las cuales ustedes tienen un manifiesto inter&eacute;s, para dar a conocer vuestros productos, dime en verdad, ¿qu&eacute; han hecho ustedes por el progreso cient&iacute;fico de la medicina en Venezuela?  De esta conversaci&oacute;n sali&oacute; la iniciativa de la Fundaci&oacute;n Vargas, que tuvo un papel importante en el apoyo a la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica, y que desapareci&oacute; m&aacute;s tarde, sin razones v&aacute;lidas, para correr la suerte de aquellas instituciones que mueren por desgaste o anacronismo.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">49ª Paradoja: Diferencias gen&eacute;ricas: m&eacute;dicos hombres vs. m&eacute;dicos mujeres</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Hoy en d&iacute;a en que muchas Facultades de Medicina hay igual cantidad de estudiantes de ambos sexos y aun m&aacute;s estudiantes del g&eacute;nero femenino que del masculino, es dif&iacute;cil pensar que hasta finales del siglo XIX le estaba vedado a las mujeres estudiar nuestra profesi&oacute;n.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Al igual que suced&iacute;a con todas las carreras profesionales con estudios universitarios, y es que no se conceb&iacute;a hasta hace poco m&aacute;s de un siglo que las mujeres pudiesen estudiar y luego ejercer las profesiones liberales.  Esa fue una de las metas y reivindicaciones del movimiento feminista, lograda con mucho esfuerzo y en un lapso de muchos a&ntilde;os.  Aunque existen abundantes ejemplos desde la antig&uuml;edad de notables mujeres que ejercieron como curanderas y parteras, muchas de ellas pagaron muy caro por su supuesta osad&iacute;a siendo objeto de implacables persecuciones, y acusadas —muchas veces injustamente—, de brujas y hechiceras terminaron quemadas vivas en la hoguera.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Eventualmente la demonoman&iacute;a fue medicalizada y sus supuestas manifestaciones pasaron a ser consideradas como s&iacute;ntomas de enfermedades mentales (histeria, etc.).</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La primera mujer que obtuvo el grado universitario de m&eacute;dico fue Dorotea Christiane Exleben-Leporin (1715-1762), de la peque&ntilde;a ciudad prusiana de Quedlinburg hija del m&eacute;dico local, quien pidi&oacute; permiso al rey de Prusia, Federico El Grande, en 1740, para cursar sus estudios m&eacute;dicos en la Universidad de Halle, y despu&eacute;s de muchas vicisitudes (matrimonio, maternidad, etc.) finalmente obtuvo su t&iacute;tulo en 1754.  Esto no pas&oacute; de ser un mero accidente —un caso aislado en toda Europa—, pues careci&oacute; de consecuencias ulteriores por muchos a&ntilde;os.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Los argumentos utilizados para impedir a las mujeres ejercer la medicina eran supuestamente espec&iacute;ficos a su g&eacute;nero, tales como la incapacidad mental y f&iacute;sica debido a la menstruaci&oacute;n, falta de fortaleza f&iacute;sica, incapacidad por el embarazo y lactancia, inferioridad mental debido a un cerebro de menor tama&ntilde;o, y la queja habitual que la labor m&eacute;dica arrebataba el sexo a la mujer.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En el mundo de habla inglesa la primera mujer en recibir su doctorado en medicina fue la norteamericana, Elizabeth Blackwell (1821-1910), quien recibi&oacute; su grado en el Geneva College en el Estado de Nueva York en 1849.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, para los venezolanos es interesante se&ntilde;alar que el Dr. James Miranda Barry (1795-1865), graduado de m&eacute;dico en la Universidad de Edimburgo en 1812, precisamente en la &eacute;poca de mayor fama de esa Escuela de Medicina (all&iacute; acudi&oacute; unos pocos a&ntilde;os m&aacute;s tarde a perfeccionar sus estudios m&eacute;dicos y en las ciencias b&aacute;sicas el gran m&eacute;dico venezolano Jos&eacute; Mar&iacute;a Vargas), realiz&oacute; una brillante carrera profesional como m&eacute;dico militar (introdujo importantes reformas en el servicio), en diferentes colonias brit&aacute;nicas, que termin&oacute; con el rango de inspector general (equivalente al de general), y s&oacute;lo al morir se puso en evidencia su sexo femenino.  Aunque existe amplia evidencia de una &iacute;ntima relaci&oacute;n con el general Francisco de Miranda (1750-1816), precursor de la independencia latinoamericana, comenzando por su nombre de pila y la dedicatoria de su tesis doctoral, y la profesora Ruth Bowden (1815-2001) ha ahondado m&aacute;s esta relaci&oacute;n atribuy&eacute;ndole a Miranda la paternidad de Barry (lo que queda plasmado en la reciente novela de Patricia Duncker).</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">A&uacute;n en mis d&iacute;as de estudiante de medicina, cuando ya hab&iacute;a un peque&ntilde;o grupo de compa&ntilde;eras de estudio, recuerdo los comentarios del querido y admirado profesor de anatom&iacute;a, Jos&eacute; Izquierdo, cuando dirigi&eacute;ndose (entre vera y broma) a las muchachas les dec&iacute;a que esperaba que no viniesen a &quot;calentar sillas&quot; a la escuela de medicina, refiri&eacute;ndose directamente al hecho de que pensaba que muchas de ellas despu&eacute;s de graduarse (utilizando un &quot;cupo&quot; en el limitado acceso a los estudios m&eacute;dicos), para al casarse y tener hijos, abandonar el ejercicio de la medicina.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La tendencia a nivel mundial es la de que la matriculaci&oacute;n en las escuelas de medicina los dos sexos se comportan como en la poblaci&oacute;n en general, mitad hombres, mitad mujeres.  En Estados Unidos los ingresos a las escuelas de medicina por parte de las mujeres, aumentaron gradualmente del 30,8 % el a&ntilde;o 1981-1982 al 47,8 % el a&ntilde;o 2001-2002.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La totalidad de m&eacute;dicos en EE.UU se estima en 836 156, de los cuales 205 903 son mujeres, o sea el 24,6 % (a&ntilde;o 2001).  Esta cifra ir&aacute; desde luego aumentando progresivamente con los a&ntilde;os, para llegar a la igualdad entre los sexos, algo que ya se observa en el rango de Profesor Asistente de las Facultades de Medicina, donde las mujeres ya ocupan el 50,1 % de los cargos disponibles (contra el 10,7 % en la jerarqu&iacute;a de Profesor Titular).</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Es pues una paradoja del pasado, que encontr&oacute; su correcci&oacute;n con el tiempo, ya que actualmente no existe quien abogue por una discriminaci&oacute;n del sexo femenino en lo que se refiere al estudio y ejercicio de la medicina, ni siquiera en un pa&iacute;s musulm&aacute;n fundamentalista como Ir&aacute;n, que visitamos en 2001, encontrando un gran n&uacute;mero de muchachas (cubiertas las cabezas con sus pa&ntilde;oletas negras, el &quot;shador&quot;) estudiando medicina y trabajando activamente en todos los hospitales.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">50ª Paradoja: El auge vs. el desplome de la medicina</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Parafraseando al escritor e historiador brit&aacute;nico Edgard Gibbon (1737-1794) en su cl&aacute;sico libro &quot;La Historia del Declive y Ca&iacute;da del Imperio Romano&quot; en cinco vol&uacute;menes (1776-1788), el escritor m&eacute;dico brit&aacute;nico, ya mencionado, James Le Fanu, ha publicado un libro de gran inter&eacute;s donde hace un inteligente an&aacute;lisis de los grandes logros de la medicina contempor&aacute;nea, en los a&ntilde;os que siguieron a la II Guerra Mundial, entre los cuales podemos mencionar las grandes batallas ganadas a enfermedades tales como la viruela, la difteria y la poliomielitis, y el hallazgo de medicamentos para controlar el progreso de la enfermedad de Parkinson, la artritis reumatoide y la esquizofrenia, y al mismo tiempo se hicieron posibles las operaciones de coraz&oacute;n abierto, trasplantes de &oacute;rganos y ni&ntilde;os de probeta.  Tres d&eacute;cadas m&aacute;s tarde dejaron de producirse esos espectaculares avances y las promesas de las teor&iacute;as sociales de la medicina, gen&eacute;tica y deducciones estad&iacute;sticas no han producido los resultados esperados.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Los &quot;doce momentos definitivos&quot; de innovaci&oacute;n m&eacute;dica reciente son identificados como los descubrimientos de la penicilina, cortisona, estreptomicina, clorpromazina, cuidado intensivo, cirug&iacute;a de coraz&oacute;n abierto, reemplazo de cadera, trasplante de ri&ntilde;&oacute;n, control de la hipertensi&oacute;n (y prevenci&oacute;n de accidentes cerebro-vasculares), c&aacute;ncer en los ni&ntilde;os, ni&ntilde;os de probeta y la importancia de Helicobacter.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Al lado de estos momentos estelares, Le Fanu manifiesta muy poco optimismo de que la biolog&iacute;a molecular realmente nos conduzca —tal como opinan muchos analistas— a formas m&aacute;s racionales de tratamiento o incluso a la prevenci&oacute;n de enfermedades comunes.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Opuestamente el m&eacute;dico norteamericano William Schwartz en su libro &quot;La Vida sin Enfermedades: la B&uacute;squeda de la Utop&iacute;a M&eacute;dica&quot;, cuyo optimismo acerca del potencial de la biolog&iacute;a molecular y la gen&eacute;tica es compartido por John Maddox en &quot;Lo que Permanece por ser Descubierto&quot;.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Nota: La publicaci&oacute;n del resto de las paradojas continuar&aacute; en los pr&oacute;ximos n&uacute;meros de la revista.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Animamos cordialmente a nuestros lectores a participar en el debate al que nos invita el autor, para conocer sus argumentos y puntos de vista sobre las soluciones que se proponen a las paradojas presentadas.  Se ha iniciado as&iacute; una nueva secci&oacute;n de la Gaceta que se ha llamado &quot;Cartas al editor&quot;, la cual apareci&oacute; por vez primera en el n&uacute;mero 2 de este a&ntilde;o (Gac M&eacute;d Caracas 2004;112(2):164-166).</font></P> </B>     ]]></body>

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