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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[José Gregorio Hernández, su faceta médica. (1864-1919)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <P align="center"><b><font face="Verdana" size="3">CONTRIBUCIONES HIST&Oacute;RICAS</font></b> </P>     <P align="CENTER"><b><font size="3"><font face="Verdana">Jos&eacute; Gregorio Hern&aacute;ndez, su faceta m&eacute;dica.</font> <font face="Verdana">(1864-1919)</font></font></b></P>     <P align="CENTER"><font face="Verdana" size="2">Dr. Leopoldo Brice&ntilde;o-Iragorry</font></P>     <P align="CENTER"><FONT face="Verdana" SIZE=2>Individuo de N&uacute;mero </FONT> </P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En el mundo m&eacute;dico venezolano no existe persona de la que se haya escrito m&aacute;s que de este ilustre trujillano; la exaltaci&oacute;n de sus virtudes y la aureola de santidad creada en torno a su existencia, realizada por el fervor popular, groseramente abultado por los programas de cine, radio y televisi&oacute;n, han desfigurado la se&ntilde;era silueta del maestro, su vida y su obra, creando como un mito que poco armoniza con la realidad de su imagen de m&eacute;dico eminente, de reconocida santidad.  Fue un hombre excepcional lo cual no lo eximi&oacute; de defectos y por tanto de cr&iacute;ticas, s&oacute;lo Jesucristo estuvo exento de debilidades y flaquezas.  El entusiasmo de sus apologistas transformados en hagi&oacute;grafos en lo que respecta a su espiritualidad, los  han llevado al punto de deificar su vida, ignorando su condici&oacute;n humana  y olvidando la responsabilidad de quienes escriben la historia; de ah&iacute; que su figura se nos presenta asfixiada por monta&ntilde;as de escritos, falsas an&eacute;cdotas y huecas historietas, que habr&aacute; que arrojar lejos para obtener la verdadera imagen de su persona, y una estimaci&oacute;n cabal de su obra y actuaci&oacute;n especialmente como m&eacute;dico y docente, faceta a la cual me dedicar&eacute; en adelante, dejando su parte espiritual a otros m&aacute;s id&oacute;neos en la materia (1,2).</font></P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">De la uni&oacute;n de Benigno Hern&aacute;ndez y Manzaneda de una parte, y Josefa Antonia Cisneros y Monsilla de la otra, rom&aacute;ntica uni&oacute;n de unos refugiados en el pueblito de Isnot&uacute; del Estado Trujillo, nace un hermoso ni&ntilde;o a quien se dio el nombre de Jos&eacute; Gregorio.  Bautizado en Escuque por el padre Victoriano Brice&ntilde;o, fueron sus padrinos don Tom&aacute;s Lobo y do&ntilde;a Perpetua Henr&iacute;quez.  Fue confirmado en 1867 por el se&ntilde;or arzobispo Juan Hilario Boset y apadrinado por el presb&iacute;tero Francisco de Paula Moreno en el pueblo de Betijoque, cuya representaci&oacute;n habr&iacute;a de llevar m&aacute;s tarde al Congreso de Municipalidades reunido en Caracas, en 1911.  Aunque venido al mundo en humildes condiciones era de prosapia ilustre, de alcurnia y abolengo proveniente de linajudos solares cant&aacute;bricos, una de cuyas ramas vino a Venezuela en el segundo tercio del siglo XVIII y ech&oacute; ra&iacute;ces en la ciudad de Bocon&oacute; (3-5).</font></P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Baja de la monta&ntilde;a a los catorce a&ntilde;os y viene a Caracas a comenzar sus estudios en el Colegio Villegas gradu&aacute;ndose de Bachiller en Filosof&iacute;a en 1884.  Relata el Doctor Villegas, fiel amigo de entonces y de siempre, que Hern&aacute;ndez pose&iacute;a un car&aacute;cter taciturno y callado, serio y reflexivo, poco jugaba con sus compa&ntilde;eros y en los recreos prefer&iacute;a estudiar m&uacute;sica y leer. Le&iacute;a a Plutarco, Kempis y &quot;La vida de los santos&quot;. Su primera vocaci&oacute;n fue estudiar derecho pero su padre lo hace desistir y se decide por medicina; una vez decidido enrumba su mente por los caminos de la biolog&iacute;a y no hay quien lo detenga, estudia con voracidad, como impulsado por una fuerza interior, lleg&oacute; a poseer una cultura enciclop&eacute;dica, era erudito y sabio, sometido a una recia disciplina; hablaba ingl&eacute;s, alem&aacute;n, franc&eacute;s, italiano, portugu&eacute;s, dominaba el lat&iacute;n, era m&uacute;sico, fil&oacute;sofo y pose&iacute;a profundos conocimientos de teolog&iacute;a. Su formaci&oacute;n cient&iacute;fica fue s&oacute;lida, labrada desde los primeros a&ntilde;os de estudios m&eacute;dicos por maestros de gran talla, entre los que se contaban Adolfo Ernst y Adolfo Frydensberg.</font></P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Se doctor&oacute; en Medicina en la Universidad Central de Venezuela el 29 de junio de 1888; en esos d&iacute;as en presencia del Rector, como era costumbre sac&oacute; dos temas o ponencias que luego deb&iacute;a de desarrollar ante un jurado examinador, estos fueron 1º) La doctrina de Laennec, que asienta la unidad del tub&eacute;rculo, frente a la escuela de Virchow, que sostiene la dualidad; y 2º) La fiebre tifoidea t&iacute;pica de presentarse en Caracas, es solo excepcionalmente. Curiosamente estas estaban relacionadas con enfermedades bacterianas, campo en el cual se ver&aacute; centrada su profesi&oacute;n m&eacute;dica ulteriormente, ya que es considerado el fundador de la bacteriolog&iacute;a en Venezuela.</font>     </P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Al graduarse se va a su tierra natal y all&iacute; recibe el llamado de uno de sus profesores, Calixto Gonz&aacute;les, quien mucho lo distingu&iacute;a y apreciaba, para que regrese de inmediato a Caracas, pues lo hab&iacute;a recomendado al gobierno para una beca de estudios en Europa.  El presidente Rojas Pa&uacute;l, por falta de m&eacute;dicos especialmente dedicados a la experimentaci&oacute;n en 1889, decreta que, por cuenta del gobierno, se nombre al joven m&eacute;dico venezolano, de buena conducta y reconocidas aptitudes, para que se traslade a Francia, a estudiar teor&iacute;a y pr&aacute;ctica en las especialidades de microscopia, histolog&iacute;a normal y patol&oacute;gica, bacteriolog&iacute;a y fisiolog&iacute;a experimental, con la asignaci&oacute;n de seiscientos bol&iacute;vares mensuales.  Trabaj&oacute; en los laboratorios de Charles Richet,  (Premio Nobel 1913), fisiolog&iacute;a experimental en la Escuela de Medicina de Par&iacute;s que hab&iacute;a sido colaborador de Etienne Jules Marey y a la vez disc&iacute;pulo del sabio Claude Bernard m&aacute;ximo exponente de la medicina experimental en Francia; con Mathias Duval histolog&iacute;a y embriolog&iacute;a y con el eminente Isidor Strauss que hab&iacute;a sido disc&iacute;pulo de Emile Roux y Charles Chamberland quienes lo fueron a la vez de Louis Pasteur, bacteriolog&iacute;a (4,5).</font> </P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Terminados sus estudios en esa ciudad, solicita permiso y se traslada a Berl&iacute;n a estudiar histolog&iacute;a y anatom&iacute;a patol&oacute;gica y seguir un nuevo curso de bacteriolog&iacute;a.  En Par&iacute;s compr&oacute; un laboratorio de fisiolog&iacute;a por instrucciones del gobierno. Terminada con brillo y &eacute;xito su misi&oacute;n en Europa, regresa a la patria en 1891, y el gobierno de turno bajo el mando de Raimundo Andueza Palacios tomando en cuenta la adquisici&oacute;n del laboratorio por Hern&aacute;ndez, decreta la creaci&oacute;n de los estudios de histolog&iacute;a, fisiolog&iacute;a experimental y bacteriolog&iacute;a, a cargo del mismo catedr&aacute;tico quien fungir&aacute; como director; simult&aacute;neamente es nombrado catedr&aacute;tico de las asignaturas y en noviembre en presencia del ciudadano rector Doctor El&iacute;as Rodr&iacute;guez, toma posesi&oacute;n del cargo y presta el juramento de ley.  Pocas personas para esa fecha podr&iacute;an haber alcanzado tal grado de disposici&oacute;n para emprender esa amplia tarea cient&iacute;fica.  La c&aacute;tedra de bacteriolog&iacute;a fue la primera que se fund&oacute; en Am&eacute;rica.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Su obra cumbre en el terreno de la ciencia, aquella que lo coloca en el solio de los grandes maestros de la medicina nacional, fue su obra docente, la de maestro insigne que supo ser inspiraci&oacute;n y s&iacute;mbolo para legiones de disc&iacute;pulos que enaltecieron su memoria llevando sabidur&iacute;a, decoro y honestidad a todos los rincones de Venezuela.  Es entonces, cuando comienza la enorme y fecunda labor del Dr. Hern&aacute;ndez.  Sus actividades son desde entonces m&uacute;ltiples, como variadas sus actuaciones.  Supo ser a la vez, sin dejar de ser &eacute;l mismo, cient&iacute;fico connotado, profesor erudito, m&eacute;dico eminente y sapient&iacute;simo, investigador infatigable, fil&oacute;sofo profundo, artista de refinada sensibilidad, ciudadano intachable y sobre todo, hombre, de envidiables cualidades y excelsas virtudes. &quot;Era un sabio casi ni&ntilde;o&quot; seg&uacute;n R&iacute;squez.</font></P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Este bien logrado conjunto de su peculiar personalidad, lo llevaron con sobrada raz&oacute;n, a ocupar puesto prominente entre sus contempor&aacute;neos y a dejar despu&eacute;s de su muerte, una luminosa estela de imperecedera recordaci&oacute;n.  Las diferentes y variadas facetas de su proteiforme personalidad, hacen de su vida un raro complejo, pre&ntilde;ado de no pocas interrogantes; pero en medio de esa complejidad, Hern&aacute;ndez se presenta siempre uno mismo, en la fina agudeza de su ingenio y en la permanente ejemplaridad de su conducta, sin cambios acomodaticios, hipocres&iacute;as, ni mentiras.  Fue siempre un gran sincero, tanto cuando investiga los misterios del mundo infinitesimal, como cuando responde tajante sin evasivas: &quot;Yo soy creacionista&quot;, a la formal encuesta acad&eacute;mica de Razetti, acerca de la teor&iacute;a del transformismo en el origen del hombre y la evoluci&oacute;n de las especies.  Fue siempre adversario sincero y declarado de la doctrina evolucionista, cuyos postulados, por demostrativos que fueren, no acept&oacute; nunca como verdades confirmadas.  Adscrito fielmente a la tradici&oacute;n b&iacute;blica, no crey&oacute; nunca en la evoluci&oacute;n y transformaci&oacute;n sucesiva de las especies; fue creacionista en el sentido m&aacute;s amplio de la palabra y jam&aacute;s admiti&oacute; transacci&oacute;n alguna entre las demostraciones de la ciencia, especulativa o experimental, y la palabra sagrada de los profetas, por cuya voz se trasmiti&oacute; a la humanidad la revelaci&oacute;n divina y la historia original de los seres que hoy viven en la tierra.</font></P>     <P align="CENTER"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v113n4/art09img01.gif" width="451" height="563"></P>     
<P align="CENTER"><font face="Verdana" size="2">Dr. Jos&eacute; Gregorio Hern&aacute;ndez. Boceto de la pintora Magda Andrade</font></P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Considerando en la historia de los estudios m&eacute;dicos en Venezuela tres fechas importantes, diremos que Lorenzo Campins y Ballester en 1763 funda la primera c&aacute;tedra para la ense&ntilde;anza de la medicina en la entonces Real y Pontificia Universidad de Caracas; en 1827 Vargas crea nuestra Facultad de Medicina y, en 1891 funda Hern&aacute;ndez los estudios experimentales de forma cient&iacute;fica.  Es con &eacute;l cuando comienza la verdadera docencia cient&iacute;fica y pedag&oacute;gica, a base de lecciones explicativas, con observaci&oacute;n de los fen&oacute;menos vitales, la experimentaci&oacute;n sistematizada, pr&aacute;cticas de vivisecci&oacute;n y pruebas de laboratorio.  Introdujo el microscopio y ense&ntilde;&oacute; su uso y manejo; colore&oacute; y cultiv&oacute; microbios; hizo conocer la teor&iacute;a de Virchow.  Fue adem&aacute;s, un gran fisi&oacute;logo y un bi&oacute;logo eminente, pues conoc&iacute;a a fondo la f&iacute;sica, la qu&iacute;mica y las matem&aacute;ticas, ciencias b&aacute;sicas y tr&iacute;pode fundamental sobre la que reposa toda la din&aacute;mica animal. Las aplicaciones pr&aacute;cticas de esas experiencias, las supo poner al servicio de la finalidad suprema de nuestro arte, que no es otro que curar enfermos y proteger la vida.</font></P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Fue tambi&eacute;n por temperamento e inclinaci&oacute;n, un verdadero fil&oacute;sofo.  De car&aacute;cter reflexivo, poseedor de un esp&iacute;ritu selecto, con admirable sentido cr&iacute;tico y pensador de alto vuelo, sinti&oacute; siempre honda preocupaci&oacute;n por los grandes problemas humanos. Su contribuci&oacute;n human&iacute;stica qued&oacute; plasmada en su obra Elementos de Filosof&iacute;a (1912), en donde expone la visi&oacute;n personal que ten&iacute;a sobre el mundo y sobre las relaciones que vinculaban a los hombres entre ellos y con el Ser Supremo.  A la vez la obra representa  un testimonio sobre las reflexiones m&aacute;s &iacute;ntimas del autor.</font></P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Era investigador por vocaci&oacute;n.  Su metodolog&iacute;a cient&iacute;fica y su curioso esp&iacute;ritu, siempre &aacute;vido de la verdad, lo llevaron desde un principio, al campo de la experimentaci&oacute;n.  Comienza por comprobar los hechos aprendidos en la teor&iacute;a y ejecutados m&aacute;s tarde en escuelas extranjeras, con los obtenidos ahora por &eacute;l en nuestro medio, algunos de los cuales, como la numeraci&oacute;n globular roja, en franca discrepancia con las cifras europeas, son presentadas por &eacute;l, al I Congreso M&eacute;dico Panamericano de Washington en 1892.  En el resumen de este trabajo expresa:&quot;Creemos que el n&uacute;mero de los gl&oacute;bulos rojos es menor en los habitantes de las regiones intertropicales que en los de las regiones templadas, y suponemos que esta hipoglobulia depende del organismo que teniendo menos p&eacute;rdidas de calor por la irradiaci&oacute;n, disminuye la producci&oacute;n globular.  Y por este hecho est&aacute; perfectamente de acuerdo con la opini&oacute;n antigua de que los pa&iacute;ses c&aacute;lidos son los pa&iacute;ses  anemiantes por excelencia&quot; (6).</font></P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Escribe sobre la angina de pecho de naturaleza paludosa junto a Nicanor Guardia, como catedr&aacute;tico de patolog&iacute;a experimental, en un estudio dedicado a la Facultad de Medicina de Madrid, con observaci&oacute;n de tres casos… &quot;cuya etiolog&iacute;a creyeron haber dilucidado y que les sirvi&oacute; de base para el estudio de una enfermedad poco conocida y mal estudiada para entonces; el estudio de sus casos no les permiti&oacute; dudar de que se trataban de individuos bajo la potencia del impaludismo; la observaci&oacute;n del pigmento mel&aacute;nico en la sangre,… sin embargo no observaron el hematozoario de Laveran, pero la circunstancia de haberse transformado los accesos de angor en accesos de fiebre paludosa, es tan demostrativa como la presencia misma del pigmento… describen los tipos de anginas de pecho, por ateroma, por simple neuralgia del plexo card&iacute;aco o por obstrucci&oacute;n de arterias coronarias por el protozoo y las granulaciones pigmentarias y la acci&oacute;n curativa de la quinina en estos casos…&quot; (7).</font></P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En 1893 publica en varios n&uacute;meros de la Gaceta M&eacute;dica y luego en un libro en 1906 su obra escrita quiz&aacute;s m&aacute;s importante, &quot;Elementos de Bacteriolog&iacute;a&quot;, calificado por los conocedores como prodigio de concisi&oacute;n y claridad y que representa el primer texto de esa especialidad presentado en el pa&iacute;s (8).  En ella define la bacteriolog&iacute;a, los microbios, microbios vegetales, animales, sus formas, coccus, bacilos, spirillus, clasificaci&oacute;n de Pasteur, etc.</font></P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Estudia las lesiones anatomopatol&oacute;gicas de la pulmon&iacute;a crupal, que es la neumon&iacute;a fibrinosa o diploc&oacute;ccica, considerada para la &eacute;poca como muy rara o excepcional pero por el estudio y an&aacute;lisis cl&iacute;nico minucioso demostr&oacute; que era una enfermedad bastante com&uacute;n en Caracas y al final concluye:&quot;…La muerte puede sobrevenir en cualquiera de los per&iacute;odos de la pulmon&iacute;a…la causa de muerte es por agotamiento del coraz&oacute;n por excesivo funcionamiento…y m&aacute;s adelante dice…de estas consideraciones podemos deducir la regla de conducta que debemos observar en presencia de un caso de pulmon&iacute;a, f&aacute;cil de sintetizar: en el tratamiento de la pulmon&iacute;a lo primero es defender el coraz&oacute;n&quot; (9).</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En 1910 describe &quot;De la nefritis en la fiebre amarilla&quot;, en colaboraci&oacute;n con el Dr. Felipe Guevara Rojas; las lesiones encontradas &quot;son aumento de volumen y congestionamiento, manchas equim&oacute;ticas y sangre en la orina: lesiones en los glom&eacute;rulos de Malpigio…apartando los casos fulminantes que destrozan el h&iacute;gado por esteatosis sobreaguda podemos establecer para los dem&aacute;s la siguiente ley: en el tratamiento de la fiebre amarilla lo primero es defender el ri&ntilde;&oacute;n, dice m&aacute;s adelante y al final el tratamiento a seguir&quot; (10).</font></P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Investiga las relaciones que a su juicio, deb&iacute;an existir entre el bacilo de Koch y el de Hansen, bas&aacute;ndose para ello, en su com&uacute;n car&aacute;cter de &aacute;cido resistencia e inicia trabajos sobre el tratamiento de la tuberculosis con el aceite de  Chaulmoogra (<I>Ginocarda odorata</I>), sustancia que s&oacute;lo entonces era usada para tratar la lepra y en sesi&oacute;n de la Academia de Medicina en 1918, presenta una nota preliminar al respecto la cual finaliza as&iacute;:&quot;Aunque esta es una comunicaci&oacute;n preliminar, pues no hemos tenido el tiempo suficiente para un estudio definido, podemos sin embargo deducir de nuestro trabajo las conclusiones siguientes: el aceite de chaulmoogra ciertamente mata al bacilo de Koch, los enfermos tratados mejoran su estado general despu&eacute;s de la inyecci&oacute;n… las inyecciones de uno o dos cc,  separados por largos intervalos es lo mejor…&quot; (11).</font></P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Hern&aacute;ndez estudia el flagelo de la bilharziasis entre nosotros y le dedica un s&oacute;lido trabajo, de gran importancia sanitaria, en el que alerta tanto al gremio, como al p&uacute;blico, sobre la importancia de la terrible endemia, poniendo en evidencia que su extensi&oacute;n en Venezuela, era mucho mayor de lo que se cre&iacute;a generalmente entonces.</font></P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Como acota Puigb&oacute; (12): &quot;Su capacidad como cl&iacute;nico de someterse al rigor del m&eacute;todo anatomo-cl&iacute;nico, su capacidad de manejar los recursos derivados de las t&eacute;cnicas complementarias de diagn&oacute;stico y su capacidad para crear hip&oacute;tesis novedosas, hace evidenciar su maravillosa obra cient&iacute;fica, aunque no extensa en n&uacute;mero, si en forma cualitativa por su trascendencia en la medicina de la &eacute;poca&quot;.</font></P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Fue por supuesto uno de los 35 Fundadores de la Academia Nacional de Medicina en junio de 1904, ocupando el Sill&oacute;n XXVIII, formando el grupo de excelentes m&eacute;dicos de la &eacute;poca convocados por Razetti para normar la salud en Venezuela.  En julio de 1913 cuando decide retirarse a La Cartuja renuncia en carta dirigida a el Dr. Pablo Acosta Ortiz, para ese entonces, Presidente de la misma y le contesta Razetti, Secretario Perpetuo: &quot;Se&ntilde;or Doctor Jos&eacute; Gregorio Hern&aacute;ndez: Honorable colega, considerada por esta Academia la renuncia de Miembro de ella que usted se ha servido enviarle con fecha 18 de los corrientes, tengo la honra de decirle que la Academia no la ha aceptado, porque considera que el cargo de Miembro de una Academia no es renunciable.  Soy de usted seguro servidor y colega&quot; (13).</font></P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Apasionado de la literatura, escribi&oacute; art&iacute;culos, op&uacute;sculos y narraciones fuera de su producci&oacute;n cient&iacute;fica, podemos citar: En un vag&oacute;n, en el que argumenta sobre el libre albedr&iacute;o; Los Maitines, donde hace referencia a la Cartuja, y Visi&oacute;n de arte, una graciosa fantas&iacute;a literaria.</font></P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En resumen (14) su actividad docente se puede dividir en dos etapas de 1891 a 1912 donde crea las c&aacute;tedras antes mencionadas de histolog&iacute;a y bacteriolog&iacute;a en primer a&ntilde;o de medicina; fisiolog&iacute;a experimental en segundo a&ntilde;o y anatom&iacute;a patol&oacute;gica pr&aacute;ctica, dos cursos en tercer a&ntilde;o. Dict&oacute; veinti&uacute;n cursos universitarios m&aacute;s dos pr&aacute;cticos, duraban un a&ntilde;o cada uno y los dictaba alternando las materias.  En 1912 se agreg&oacute; parasitolog&iacute;a, ense&ntilde;&oacute; en los microscopios que trajo y otros instrumentos mencionados.  En 1906 obtuvo su jubilaci&oacute;n pero sigui&oacute; ense&ntilde;ando y se fue a La Cartuja en 1908 de donde se regres&oacute; en 1909.  A la muerte del bachiller Rangel en 1909 fue nombrado Jefe del Laboratorio del Hospital Vargas hasta su muerte en 1919.  Un segundo per&iacute;odo de 1912 hasta 1919 donde debido al cierre universitario, viaj&oacute; nuevamente al Colegio P&iacute;o Latino Americano en Roma, pero enferm&oacute; de tuberculosis pulmonar, suspende sus estudios religiosos en su tercer intento y tuvo que tratarse y regres&oacute; al pa&iacute;s. Entre 1914 y 1915 junto a Inocente Carvallo dict&oacute; en forma privada y sin remuneraci&oacute;n clases de medicina en el Colegio Villavicencio.  Entre 1915 y 1917 cuando se reabre la Universidad con nuevas normas y c&aacute;tedras, se realizaron cursos paralelos dict&aacute;ndose cursos alternos; en 1917 viaj&oacute; a Estados Unidos a estudiar algunas nuevas t&eacute;cnicas de bacteriolog&iacute;a, estuvo en Madrid con Ram&oacute;n y Cajal, regres&oacute; en 1918 y fue el primero en mostrar la toma de la tensi&oacute;n arterial en sus alumnos.  En este segundo per&iacute;odo hubo un mayor rendimiento docente.</font> </P>     <P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Ten&iacute;a ejercicio privado de la medicina en su tiempo libre y contaba con un consultorio en su propia casa; las consultas las realizaban al mediod&iacute;a, no se tiene suficiente bien la estad&iacute;stica de esta actividad, pero se tienen recabadas unas 7 000 recetas hasta la fecha.</font></P> <B>    <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">REFERENCIAS</font></P> </B>    <!-- ref --><P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">1. Travieso C.  Homenaje a los grandes maestros de la medicina venezolana.  Caracas OBE; 1964.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2745990&pid=S0367-4762200500040000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">2. Carvallo T.  T&oacute;picos hist&oacute;ricos-cient&iacute;ficos.  Gac M&eacute;d Caracas.  1945;53(12):97-99.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2745991&pid=S0367-4762200500040000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">3. R&iacute;squez JR.  Homenaje a JG Hern&aacute;ndez.  Gac M&eacute;d Caracas.  1941;48(21-22):352-354.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2745992&pid=S0367-4762200500040000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">4. San Blas G.  Un poco de historia y actualidad en la ciencia y la microbiolog&iacute;a venezolana.  Internatl Microbiol.  1988;1:7-9.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2745993&pid=S0367-4762200500040000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">5. R&iacute;squez FA.  Dr. JG Hern&aacute;ndez: ante su tumba.  Gac M&eacute;d Caracas.  1919;26(13):135-136.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2745994&pid=S0367-4762200500040000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">6. Hern&aacute;ndez JG.  Sobre el n&uacute;mero de los gl&oacute;bulos rojos.  Gac M&eacute;d Caracas.  1893-94;1(15):84.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2745995&pid=S0367-4762200500040000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">7. Hern&aacute;ndez JG.  Sobre la angina de pecho de naturaleza paludosa.  Gac M&eacute;d Caracas.  1984;1(21):129-131.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2745996&pid=S0367-4762200500040000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">8. Hern&aacute;ndez JG.  Lecciones de bacteriolog&iacute;a.  Gac M&eacute;d Caracas.  1893-94;1(11):53-54, 1(14):77-78, 1(9):73-74, 1(5):42-43, 1(6):48-49, 1(18):107-108.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2745997&pid=S0367-4762200500040000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">9. Hern&aacute;ndez JG.  Lesiones anatomo-patol&oacute;gicas de la pulmon&iacute;a simple o crupal.  Gac M&eacute;d Caracas.  1910;17:147-149.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2745998&pid=S0367-4762200500040000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">10. Hern&aacute;ndez JG.  De la nefritis en la fiebre amarilla.  Gac M&eacute;d Caracas.  1910;17(3):17-19.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2745999&pid=S0367-4762200500040000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">11. Hern&aacute;ndez JG.  Nota preliminar acerca del tratamiento de la tuberculosis por el aceite de chaulmoogra.  Gac M&eacute;d Caracas.  1918;25(12):127.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2746000&pid=S0367-4762200500040000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">12. Puigb&oacute; JJ.  Discurso de toma de posesi&oacute;n de la presidencia de la Academia Nacional de Medicina.  Gac M&eacute;d Caracas.  2002;110(3):401-422.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2746001&pid=S0367-4762200500040000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">13. Renuncia del Doctor Hern&aacute;ndez.  Gac M&eacute;d Caracas.  1913:20:133.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2746002&pid=S0367-4762200500040000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">14. Velez Boza F.  La docencia m&eacute;dica del Dr. Jos&eacute; G Hern&aacute;ndez.  Rev Soc Venez Hist Med.  1995;45(69):288-308.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2746003&pid=S0367-4762200500040000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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