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<journal-title><![CDATA[Gaceta Médica de Caracas]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El laboratorio quirúrgico y la enseñanza de la cirugía El modelo quirúrgico]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The work developed in almost two decades at Unidad de Investigacion Quirurgica at Escuela de Medicina Vargas, Facultad de Medicina-Universidad Central de Venezuela is presented, with brief comments regarding surgical research projects that were carried on at Caracas as well as Maracaibo. This work is done with the purpose to demonstrate the importance that has the surgical research laboratory in stimulating creativity in young surgical fellows, as well as helping to develop surgical skills and a better comprehension of each of the different surgical techniques that might be used. This work at the surgical laboratory also allows to take issues observed at the clinical wards with patients into experimental animals in order to search and or develop new or different surgical approach for the surgeon to use. Also establishes the importance of working as surgical team to facilitate a better outcome. Another goal accomplished was to create surgical models that would simulate the pathologic findings observed in the patients to allow for the development of new therapeutics options to bring solutions to the patients This work presents several surgical models that were developed and used based on the most frequent diseases observed at the surgical wards.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <h2 align="center" style="text-align:center"> <span style="font-size:14.0pt; color:#231D1D">El laboratorio quirúrgico y la enseñanza de la cirugía El modelo  quirúrgico</span></h2>     <p align="center" style="text-align:center"> <span lang="DE" style="color: #231D1D">Dr. Miguel J. Zerpa Zafrané*</span></p> <h5 style="text-align:justify"><span style="font-size:12.0pt;color:#231D1D"> RESUMEN </span></h5>     <p style="text-align:justify"><span style="color: #231D1D">Se presenta la  experiencia, realizada en la Unidad de Investigación Quirúrgica de la Escuela de  Medicina Vargas, Facultad de Medicina, Universidad Central de Venezuela, durante  casi dos décadas, reseñando brevemente los ensayos de investigación en cirugía  realizados tanto en Caracas como en Maracaibo. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color: #231D1D">El trabajo intenta  demostrar la importancia que tiene el laboratorio quirúrgico para estimular la  creatividad de los jóvenes aprendices de cirujanos, así como para desarrollar  sus destrezas manuales y una mejor comprensión de las diversas técnicas  quirúrgicas que deben aplicarse. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color: #231D1D">El puente tendido  entre la sala de hospitalización y el laboratorio permite llevar a éste los  problemas de los pacientes y buscar soluciones nuevas que podrían o no usarse  para mejorar el arsenal terapéutico del cual dispone el cirujano. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color: #231D1D">También destaca la  importancia en la creación de un equipo de trabajo unido, para el mejor logro de  esta labor. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color: #231D1D">Algo muy importante  de esta tarea es la creación del modelo quirúrgico que imite en el animal, la  patología observada en el hombre y de esta forma ensayar nuevas medidas  terapéuticas para solucionar dichas enfermedades. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color: #231D1D">En el trabajo se  presentan algunos de los modelos quirúrgicos que se realizaron en razón de la  mayor patología detectada en las salas de hospitalización. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">*Trabajo presentado en  la Academia Nacional de Medicina en la sesión del 3 de noviembre de 2005. </span> </p> <h5 style="text-align:justify"> <span lang="EN-US" style="font-size: 12.0pt; color: #231D1D">SUMMARY </span> </h5>     <p style="text-align:justify"><span lang="EN-US" style="color: #231D1D">The work  developed in almost two decades at Unidad de Investigacion Quirurgica at Escuela  de Medicina Vargas, Facultad de Medicina-Universidad Central de Venezuela is  presented, with brief comments regarding surgical research projects that were  carried on at Caracas as well as Maracaibo. </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align:justify"><span lang="EN-US" style="color: #231D1D">This  work is done with the purpose to demonstrate the importance that has the  surgical research laboratory in stimulating creativity in young surgical  fellows, as well as helping to develop surgical skills and a better  comprehension of each of the different surgical techniques that might be used. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span lang="EN-US" style="color: #231D1D">This  work at the surgical laboratory also allows to take issues observed at the  clinical wards with patients into experimental animals in order to search and or  develop new or different surgical approach for the surgeon to use. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span lang="EN-US" style="color: #231D1D">Also  establishes the importance of working as surgical team to facilitate a better  outcome. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span lang="EN-US" style="color: #231D1D">Another  goal accomplished was to create surgical models that would simulate the  pathologic findings observed in the patients to allow for the development of new  therapeutics options to bring solutions to the patients </span></p>     <p style="text-align:justify"><span lang="EN-US" style="color: #231D1D">This  work presents several surgical models that were developed and used based on the  most frequent diseases observed at the surgical wards. </span></p> <h5 style="text-align:justify"><span style="font-size:12.0pt;color:#231D1D"> INTRODUCCIÓN </span></h5>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">La enseñanza de la  cirugía no puede limitarse solamente a los conceptos teóricos y a la práctica en  el quirófano. Es absolutamente necesario desarrollar al mismo tiempo la  inquietud por averiguar lo desconocido, la capacidad para imaginar nuevas  soluciones a los problemas conocidos, la perseverancia para no desfallecer  aunque el camino sea duro de transitar. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">El laboratorio  quirúrgico, es el sitio ideal para dar curso a esa inquietud y para formar junto  a otros jóvenes cirujanos y estudiantes de medicina, un equipo de trabajo capaz  de apoyarse, cooperar en proyectos comunes y sumar esfuerzos para lograr las  metas propuestas. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">El modelo quirúrgico  desarrollado para reproducir en animales la condición patológica humana que  deseamos estudiar, es un alarde de imaginación y de perseverancia pues es a  veces se necesita tiempo para superar los fracasos con los cuales debemos  enfrentarnos a menudo y que no pueden obviarse siempre fácilmente. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Estas ideas tratan de  eso, de plasmar en estas páginas el esfuerzo realizado en varios sitios de  Venezuela, pero en nuestro caso especialmente en la Unidad de Investigación  Quirúrgica de la Escuela Vargas, lugar donde pude vivir esta maravillosa  experiencia junto a un grupo humano excepcional, al cual me he sentido siempre  muy orgulloso de pertenecer. </span></p> <h5 style="text-align:justify"><span style="font-size:12.0pt;color:#231D1D">El  Laboratorio como apoyo de la sala de hospitalización </span></h5>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Entre nosotros no se  ha enfatizado suficiente sobre la necesidad del laboratorio quirúrgico para el  avance de la cirugía. En los países desarrollados esto es imperativo porque  representa el crisol donde se funden las ideas de todo un equipo para  convertirlas en una hermosa joya de avance técnico. </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Tiene innumerables  ventajas como son: </span></p> <ol start="1" type="1" style="margin-bottom: 0cm">   <li class="MsoNormal" style="color: #231D1D; text-align: justify" align="justify">   La formación de un equipo de trabajo el cual unido se potencia, se corrige y    al fin produce mejores resultados que un individuo trabajando solo. </li>   <li class="MsoNormal" style="color: #231D1D; text-align: justify" align="justify">   La puesta en marcha de nuevas ideas, sean de tipo técnico o fisiopatológico    que pueden mejorar el curso de las dolencias quirúrgicas conocidas. </li>   <li class="MsoNormal" style="color: #231D1D; text-align: justify" align="justify">   La selección de nuevos investigadores, pues no todos los que comienzan tienen    la imaginación y la perseverancia necesarias para alcanzar las metas    propuestas. </li>   <li class="MsoNormal" style="text-align: justify" align="justify">El mecanismo    de retroalimentación con las salas de hospitalización, donde se detectan los    problemas que son llevados al laboratorio para buscar soluciones, las cuales    una vez comprobadas experimentalmente son llevadas al lecho del paciente donde    se aplican con la prudencia necesaria y según los resultados, se desechan o    vuelven al laboratorio para mejorarlas. </li>     </ol> <h5 style="text-align:justify"><span style="font-size:12.0pt;color:#231D1D"> Antecedentes </span></h5>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">En 1911 el Dr. Luis  Razetti creó el Instituto Anatómico para establecer el estudio de la anatomía  sobre la sólida base de la observación directa y la experimentación (1). </span> </p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">En 1938, se creó el  Instituto de Cirugía Experimental por iniciativa del Profesor Dr. Manuel  Corachán García. Esta fecha señala el comienzo entre nosotros de la práctica de  la técnica quirúrgica y de la investigación en el animal vivo, así como la  posibilidad de iniciar investigaciones quirúrgicas experimentales. Los Dres.  Fernando R. Coronil, Francisco Baquero y Eduardo Carbonell, fueron distinguidos  discípulos del Dr. Corachán en esta empresa. El Dr. J. T. Rojas Contreras  continúa en la dirección de este instituto que posteriormente fue trasladado al  Instituto Anatómico de la ciudad universitaria y allí dictó clases de técnicas  quirúrgicas a un grupo numeroso de jóvenes que nos interesamos en esta  disciplina. Allí realizamos nuestras primeras resecciones y anastomosis  intestinales en animales vivos (1). </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">En 1953 a cusa de la  intervención de la Universidad Central de Venezuela por el gobierno de entonces,  un grupo de investigadores de esta casa de estudios desarrollaron en la  Fundación Roche ubicada en Los Caobos, los trabajos experimentales que no podían  realizarse en la universidad. Los Dres. Marcel Roche, Francisco De Venanzi y  Fernando R. Coronil, entre otros, fueron protagonistas de esta labor, este  último perfeccionó un modelo quirúrgico de producción y reparación de lesiones  del tabique cardíaco en perros sometidos a hibernación artificial según la  técnica del Dr. Laborit, los Dres. Pedro Manrique, Adolfo Koelzow, Ramón F. Soto  y quien esto escribe, tuvimos el privilegio en participar como estudiantes en  este proyecto (1). </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">En Maracaibo, también  se realizaron varios intentos de investigación quirúrgica, así en 1956 crearon  el Centro de Cirugía Experimental motorizado por el Dr. Antonio Borjas Romero y  contó con la colaboración de varios profesores entre ellos José L. García Díaz y  Darío Montiel. Este Centro se trasladó luego al Hospital de la Universidad del  Zulia y allí se agregaron los Dres. Héctor Nava Acevedo, Humberto Rivera, David  Morales y Luís Parodi (1). </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">En 1958 se fundó la  Sección de Cirugía Experimental del Hospital Vargas, por el Dr. Fernando R.  Coronil con la ayuda y aval del Dr. Gilberto Morales Rojas, en ese entonces  director del Hospital Vargas (1). </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">En 1962 se finalizó en  esta sección, el trabajo titulado “Circulación Extracorpórea Experimental”,  Premio 70º Aniversario del Hospital Vargas, realizado por los Dres. F.R. Coronil,  J.M. Cartaya, </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">A. Koelzow y otros. De  esta experiencia existe una película a la cual le otorgaron mención honorífica  (2). </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">En 1963 se creó el  Departamento de Investigación y Cirugía Experimental, fundado por el Dr. Miguel  Pérez Carreño y adscrito a la Cátedra de Clínica y Terapéutica Quirúrgica A del  Hospital Universitario de Caracas, en este departamento destacaron profesores  como Augusto Diez, Elías Rodríguez Azpurua, Néstor Bracho, Antonio Clemente y  otros (1). </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Dependiendo de la UCV  en la actualidad funciona el Instituto de Cirugía Experimental de la Escuela  Razetti quien fuera dirigida por el extinto Prof. Dr. Alberto Ferrer y en la  actualidad liderizado por el Dr. Rodolfo Miquilarena y la Unidad de  Investigación Quirúrgica de la Escuela Vargas, actualmente dirigida por el Dr.  Pedro Rivas V. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">En 1968 a mi regreso  del Hospital Monte Sinai, de la Ciudad de Nueva York, donde fui entrenado  durante dieciocho meses en el Laboratorio de Investigación Quirúrgica que allí  funciona, me incorporé a la Sección de Cirugía Experimental del Hospital Vargas,  más tarde convertida en la Unidad de Investigación Quirúrgica de la Escuela  Vargas. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Con gran entusiasmo me  entregué a esa labor y logramos integrar un estupendo equipo de trabajo del cual  me he sentido muy satisfecho de haber formado parte, este grupo los integraron  casi todos los miembros del Servicio de Cirugía Nº 3, Cátedra de Clínica y  Terapéutica Quirúrgica A y muchos jóvenes médicos y estudiantes de medicina que  se entrenaron allí con gran dedicación. </span></p> <h5 style="text-align:justify"><span style="font-size:12.0pt;color:#231D1D"> Modelos quirúrgicos realizados </span></h5>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Como mencionamos  anteriormente, tratamos de reproducir en animales la condición fisiopatológica  del ser humano para, de esta manera, ensayar nuevas medidas terapéuticas que  mejoren la situación del hombre enfermo. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Vamos a considerar a  continuación seis modelos quirúrgicos de los muchos que intentamos, quizás por  que estos correspondían a una patología que era más frecuente en nuestras salas  y en la que teníamos mayor experiencia. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Los modelos son: </span></p> <ol start="1" type="1" style="margin-bottom: 0cm">   <li class="MsoNormal" style="color: #231D1D; text-align: justify" align="justify">   Pancreatitis aguda </li>   <li class="MsoNormal" style="color: #231D1D; text-align: justify" align="justify">   Pancreatitis crónica </li>   <li class="MsoNormal" style="color: #231D1D; text-align: justify" align="justify">   Dilatación de colédoco para sustitución y/o plastia </li>   <li class="MsoNormal" style="color: #231D1D; text-align: justify" align="justify">   Canal común bilio-pancreático </li>   <li class="MsoNormal" style="color: #231D1D; text-align: justify" align="justify">   Vaciamiento biliar al estómago </li>   <li class="MsoNormal" style="color: #231D1D; text-align: justify" align="justify">   Reflujo duodenal al estómago </li>     </ol> <h5 style="text-align:justify"><span style="font-size:12.0pt;color:#231D1D">1.  Modelo de pancreatitis aguda </span></h5>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">La pancreatitis aguda  necrotizante es una entidad nosológica con una muy elevada mortalidad donde  todos los recursos terapéuticos son de pobres resultados, razón por la cual  queríamos reproducirla en animales para ensayar algunas ideas que teníamos en  mente. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Reproducir el cuadro  de pancreatitis aguda en el perro no fue labor fácil. El colédoco y el conducto  pancreático principal finalizan en el duodeno por dos papilas separadas y no  como en el hombre que lo hacen junto, en la papila bilio-pancreática, lo que da  origen a la teoría de la pancreatitis producida por oclusión de esta papila a  causa de enclavamiento de cálculos biliares con la consecuente regurgitación de  la bilis dentro de los conductos pancreáticos, actuando como desencadenante de  este proceso inflamatorio que puede convertirse en necrohemorrágica. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">El modelo experimental  más conocido es el llamado asa de Pfeffer que excluye el segmento duodenal donde  termina el colédoco y el conducto pancreático principal, ocluyendo ambos  extremos de este segmento y restituyendo la continuidad del tránsito intestinal.  Esta asa duodenal así aislada termina perforándose y además de la pancreatitis  produce una peritonitis. (<a href="#fig1">Figura 1</a>). </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: center"><span style="color:#231D1D">&nbsp;<a name="fig1"><img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_0.jpg" width="227" height="172"></a></span></p>     
<p align="center" style="text-align:center"><b><span style="color:#231D1D"> Figura 1</span></b><span style="color:#231D1D">. Asa de pfeffer – pancreatitis  aguda por reflujo duodenal al páncreas.</span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Continuando la  búsqueda obtuvimos un modelo igualmente mortal logrado por inyección intraductal  a gravedad y sin presión, de una infusión de tripsina y sales biliares que  desencadenaban el cuadro agudo inmediatamente y sólo se lograba la supervivencia  del animal con medidas terapéuticas, de las cuales la más efectiva fue la  utilización de agentes simpático-miméticos (estimulantes de los receptores beta-adrenérgicos)  que parecen actuar no por vasoconstricción porque aumentan, en las dosis usadas,  el flujo esplacnico. Se puede comprobar con esta droga la reducción en la  excreción de enzimas por parte del páncreas. (<a href="#fig2">Figura 2</a>). </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Los resultados  obtenidos en los animales con esta droga fueron muy alentadores clínica e  histopatológicamente, pero no se pudieron comprobar en seres humanos por razones  difíciles de enumerar (3-7). </span></p>     <p style="text-align: center"><a name="fig2"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_1.jpg" width="227" height="147"></a></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
<p ALIGN="center"><b>Figura 2.</b> Aspecto del páncreas inmediatamente a la  inyección intraductal de tripsina y sales biliares.</p> </font> <h5 style="text-align:justify"><span style="font-size:12.0pt;color:#231D1D">2.  Modelo de pancreatitis crónica </span></h5>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">La pancreatitis  crónica es también un problema de difícil solución y aunque no es necesariamente  mortal, a largo plazo conduce a problemas metabólicos complejos. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Si habíamos logrado un  modelo de pancreatitis aguda pensamos que sería interesante ensayar uno para  producir pancreatitis crónica. Se nos ocurrió disminuir el diámetro de la papila  pancreática, forzando la glándula a excretar por un conducto más estrecho. Para  este objetivo colocamos una aguja Nº 21 sin pabellón y sin extremo puntiagudo  dejándola como un pequeño cilindro hueco el cual colocamos a través de la papila  pancreática fijándola con ligaduras exteriores al propio conducto. (<a href="#3">Figura  3</a>). </span></p>     <p align="center" style="text-align:center"><span style="color:#231D1D"> <a name="3"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_2.jpg" width="228" height="156"></a>&nbsp;</span></p>     
<p style="text-align:justify"><b><span style="color:#231D1D">Figura 3</span></b><span style="color:#231D1D">.  Cilindro metálico sin extremos agudos colocada en el conducto pancreático  principal y fijado con ligaduras externas. </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Los resultados fueron  satisfactorios: los conductos pancreáticos se dilataron y en el tejido del  órgano se pudo comprobar fibrosis y signos de inflamación crónica. Para este  modelo no se ensayaron experimentalmente medidas terapéuticas (7). (<a href="#4">Figura  4</a>). </span></p>     <p style="text-align: center"><a name="4"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_3.jpg" width="181" height="180"></a></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
<p ALIGN="center"><b>Figura 4.</b> Pancreatitis crónica – conducto principal muy  dilatado.</p> </font> <h5 style="text-align:justify"><span style="font-size:12.0pt;color:#231D1D">3.  Modelo de dilatación del colédoco para sustitución y/o plastia </span></h5>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Uno de los problemas  quirúrgicos que teníamos frecuentemente para ese entonces, era la iatrogenia  quirúrgica de las vías biliares y por lo tanto quisimos ensayar algunos modelos  que pudieran resolver este tipo de lesión que se producía en los humanos (8).  Probamos distintos materiales de sutura para saber cual producía mejor  cicatrización, menos estenosis y también era factible sustituir el colédoco  lesionado, si este era el caso, por auto-injertos de vena o arteria del mismo  animal o por prótesis de dacrón o teflón para comparar los resultados. (<a href="#5">Figura  5 </a>y <a href="#6">6</a>). </span></p>     <p style="text-align: center"><span style="color:#231D1D">&nbsp;<a name="5"><img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_6.jpg" width="228" height="157"></a></span></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
<p ALIGN="center"><b>Figura 5</b>. Vena reemplazando al colédoco. Anastomosis  proximal.</p> </font>     <p style="text-align: center"><a name="6"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_4.jpg" width="228" height="169"></a></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
<p ALIGN="center"><b>Figura 6.</b> Igual a la anterior. Anastomosis distal.</p> </font>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Se hizo comprobación  radiológica para ver la permeabilidad del injerto. Cuando se obstruía no se  alcalinizaba el duodeno produciéndose en un caso perforación, peritonitis y  muerte del animal. (<a href="#7">Figuras 7</a>-<a href="#9">9</a>). </span></p>     <p style="text-align: center"><span style="color:#231D1D">&nbsp;<a name="7"><img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_5.jpg" width="197" height="168"></a></span></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="center"><b>Figura 7.</b> RX del injerto en posición. Se aprecia como  una zona más oscura, distal.</p> </font>     <p style="text-align: center">&nbsp;</p>     <p style="text-align: center"><a name="8"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_7.jpg" width="164" height="181"></a></p>     
<p style="text-align: center"><span style="color:#231D1D">Figura 8. Estenosis  del injerto. Amputación radiológica del colédoco terminal. </span></p>     <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">&nbsp;</span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">El colédoco del perro  es demasiado delgado y las suturas debían hacerse con grapas mediante pinza  especial para estenosar lo menos posible el conducto. Se nos ocurrió la idea de  ensayar un modelo quirúrgico para dilatar el colédoco y poder trabajar más  cómodamente en él. Comenzamos la prueba dejando una pinza bulldog en el colédoco  terminal. Esto produjo necrosis por atrición, fuga de bilis y peritonitis. Igual  sucedió colocando un manguito de goma en vez de bulldog y los resultados no  fueron satisfactorios. (<a href="#10">Figura 10</a> y 11). </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">&nbsp;</span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Al fin encontramos la  solución. Realizar una duodenotomía, colocar una jareta con catgut alrededor de  la papila biliar dejando unos cabos largos para encontrarla nuevamente.  Reinterviniendo el animal a las dos semanas teníamos un colédoco dilatado que  permitía trabajar en el satisfactoriamente y ensayar todos los reemplazos y las  diversas suturas que quisiéramos, realizando luego un estudio histopatológico  que permitía observar las características de la cicatrización y las diferencias  entre ellas para seleccionar la mejor (<a href="#12">Figura 12</a>). </span></p>     <p style="text-align: center"><span style="color:#231D1D">&nbsp;<a name="9"><img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_8.jpg" width="228" height="227"></a></span></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
<p ALIGN="center"><b>Figura 9</b>. Perforación del duodeno por falta de  alcalinización. Muerte del animal.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="center"><a name="10"> <img border="0" src="../../../web/htdocs/img/revistas/gmc/v115n2/art07.1.gif" width="176" height="157"></a></p> </font>     <p style="text-align: center"><span style="color:#231D1D"><b>Figura 10</b>.  Obstrucción del colédoco terminal por pinza buldog como método para dilatar la  vía biliar. </span></p>     <p style="text-align: center"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07.2.gif" width="168" height="182"></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
<p ALIGN="center"><b>Figura 11</b>. Manguito de goma en lugar de la pinza con el  mismo objetivo.</p>     <p ALIGN="center"><a name="12"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07.3.gif" width="196" height="154"></a></p>     
<p ALIGN="center"><b>Figura 12.</b> Ligadura de la papila biliar para lograr una  dilatación sin lesionar el colédoco.</p>     <p ALIGN="center">&nbsp;</p> </font>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">La plastia de colédoco  con suturas de ácido poliglicólico fue usada en pacientes con lesiones  iatrogénicas obteniendo buenos resultados a corto y mediano plazo. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Las siguientes  imágenes nos muestran como sustituimos el colédoco con vena safena e injerto de  teflón. En algunos casos solo se seccionó y se anastomoso dicho colédoco  termino-terminal con catgut crómico o ácido poliglicólico (dexon). Este último  demostró ser muy bien tolerado produciendo muy poca reacción celular, mientras  que el catgut produjo severas estenosis. (<a href="#13">Figuras 13</a> a <a href="#20">20</a>) </span></p>     <p class="MsoNormal" style="text-align: center"><span style="color:#231D1D">&nbsp;<a name="13"><img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_12.jpg" width="228" height="155"></a></span></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="center"><b>Figura 13</b>. Colédoco muy dilatado a las dos semanas del  posoperatorio.</p> </font>     <p class="MsoNormal" style="text-align: center">&nbsp;</p>     <p class="MsoNormal" style="text-align: center">&nbsp;</p>     <p class="MsoNormal" style="text-align: center"><a name="14"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_14.jpg" width="227" height="155"></a></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
<p ALIGN="center"><b>Figura 14.</b> Injerto de teflón en sustitución de  colédoco. Anastomosis proximal.</p> </font>     <p class="MsoNormal" style="text-align: center"><a name="15"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_11.jpg" width="159" height="114"></a></p>     
<p class="MsoNormal" style="text-align: center"> <font FACE="Times New Roman" COLOR="#292526" size="3"><b>Figura 15.</b></font><font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526"> </font><font FACE="Times New Roman" COLOR="#292526" size="3">La misma anterior  con anastomosis distalfinalizada.</p> </font>     <p class="MsoNormal" style="text-align: center">&nbsp;</p>     <p class="MsoNormal" style="text-align: center">&nbsp;</p>     <p class="MsoNormal" style="text-align: center"><a name="16"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_13.jpg" width="228" height="159"></a></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="center"><b>Figura 16</b>. Ampliación de la figura anterior.</p> </font>     <p class="MsoNormal" style="text-align: center">&nbsp;</p>     <p class="MsoNormal" style="text-align: center">&nbsp;</p>     <p class="MsoNormal" style="text-align: center"><a name="17"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_15.jpg" width="227" height="149"></a></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
<p ALIGN="center"><b>Figura 17.</b> Sutura del colédoco con dexon. Se conserva  el diámetro después de un mes de intervenido.</p> </font>     <p class="MsoNormal" style="text-align: center"><a name="18"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_16.jpg" width="228" height="155"></a></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="2" COLOR="#292526"></font> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
<p ALIGN="center"><b>Figura 18. </b>Ampliación de la figura anterior.</p> </font>     <p class="MsoNormal" style="text-align: center"><a name="19"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07.10.jpg" width="227" height="144"></a></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
<p ALIGN="center"><b>Figura 19</b>. Aspecto de la cara mucosa. No hay rastros de  la sutura.</p> </font>     <p class="MsoNormal" style="text-align: center"><a name="20"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_18.jpg" width="228" height="167"></a></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="center"><b>Figura 20</b>. Anastomosis con catgut. Si hay estenosis  coledociana.</p> </font> <h5 style="text-align:justify"><span style="font-size:12.0pt;color:#231D1D">4.  Modelo de canal común bilio-pancreático </span></h5>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Idea de unos de los  miembros del equipo, el Dr. A. Koelzow, fue investigar si podían ocurrir cambios  inflamatorios o de otro tipo, realizando un modelo quirúrgico que permitiera un  flujo continuo de la secreción pancreática duodenal a través de la vesícula  biliar y esto es posible en el perro ya que ambas papilas, biliar y pancreática  se encuentran separadas en el duodeno a suficiente distancia para lograr una  bolsa duodenal que contenga solo a la papila pancreática y así poderla  anastomosar al fondo de la vesícula. Hubo modificaciones moderadas en las vías  biliares las cuales fueron publicadas en su momento (9). (<a href="#21">Figura  21</a>,22). </span></p>     <p style="text-align: center"><span style="color:#231D1D">&nbsp;</span></p>     <p class="MsoNormal" style="text-align: center">&nbsp;</p>     <p class="MsoNormal" style="text-align: center"><a name="21"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07.12.jpg" width="228" height="157"></a></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
<p ALIGN="center"><b>Figura 21</b>. Bolsa duodenal aislada lista para ser  anastomosada al fondo vesicular.</p> </font>     <p class="MsoNormal" style="text-align: center"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_19.jpg" width="201" height="171"></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
<p ALIGN="center"><b>Figura 22.</b> RX con contraste de la bolsa duodenal ya  anastomosada al fondo de la vesícula biliar.</p> </font> <h5 style="text-align:justify"><span style="font-size:12.0pt;color:#231D1D">5.  Modelo de vaciamiento biliar al estómago. </span></h5>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Con la idea de  estudiar las modificaciones anatómicas o fisiopatológicas que podían causar la  presencia continua de bilis en el estómago, diseñamos un modelo en el cual se  anastomosaba la vesícula biliar liberada del lecho hepático, al antro gástrico  previa ligadura del colédoco terminal, obligando de esta manera a la bilis a  fluir a través de la vesícula hacia el estómago. Los resultados no fueron  halagadores; en primer lugar no funcionó la anastomosis posiblemente por lo  tortuoso de la vía por donde había de drenarse la bilis y esta en gruesos grumos  obstruyó la anastomosis repetidamente observándose en uno de los casos una  perforación duodenal doble, posiblemente por la falta de alcalinización de esta  mucosa. Incluso, colocando una sonda en T a través de la anastomosis, esta  también se obstruía a los pocos días. Abandonamos la idea. (<a href="#23">Figura  23</a>-<a href="#25">25</a>). </span></p>     <p style="text-align: center"><a name="23"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_20.jpg" width="228" height="164"></a></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="center"><b>Figura 23.</b> Vesícula biliar anastomosada al antro  gástrico. Ligadura previa de colédoco.</p> </font>     <p style="text-align: center"><a name="24"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_21.jpg" width="168" height="123"></a></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
<p ALIGN="center"><b>Figura 24</b>. Pieza operatoria que señala la estenosis de  la anastomosis.</p> </font>     <p style="text-align: center"><a name="25"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_22.jpg" width="228" height="179"></a><span style="color:#231D1D">&nbsp;</span></p>     
<p style="text-align: center"><b><span style="color:#231D1D">Figura 25.</span></b><span style="color:#231D1D">  Sonda en T colocada a través de la anastomosis para ayudar a mantenerla  permeable. </span></p> <h5 style="text-align:justify"><span style="font-size:12.0pt;color:#231D1D">6.  Modelo de reflujo duodenal al estómago </span></h5>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Se acepta que el  reflujo de contenido duodenal al estómago alcaliniza el antro gástrico  produciendo una mayor descarga de HCL con la consecuente lesión de este segmento  gástrico. Con el objeto de estudiar estos cambios fisiopatológicos y  encontrarles una solución adecuada ideamos un modelo de reflujo duodenal al  estómago seccionando el duodeno por debajo de ambas papilas, biliar y  pancreática, anastomosando el cabo distal a la curvatura mayor del estómago y  realizando una píloro-plastia para garantizar el reflujo; se colocó igualmente  una cánula desde la cara anterior del cuerpo gástrico al exterior para evitar  distensión que comprometiera las suturas, tener acceso al contenido y a la  mucosa gástrica para tomar muestras y biopsias si era necesario. (<a href="#26">Figura  26</a>, <a href="#27">27</a>). </span></p>     <p style="text-align: center"><a name="26"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_23.jpg" width="227" height="170"></a></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="2" COLOR="#292526"></font> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
<p ALIGN="center"><b>Figura 26.</b> Anastomosis gastro-yeyunal y ligadura del  duodeno por debajo de ambas papilas: biliar y pancreática. Cánula gástrica al  exterior.</p> </font>     <p style="text-align: center"><a name="27"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/art07_img_24.jpg" width="227" height="193"></a></p> <font FACE="Times New Roman" SIZE="2" COLOR="#292526"></font> <font FACE="Times New Roman" SIZE="1" COLOR="#292526">     
<p ALIGN="center"><b>Figura 27.</b> Igual a la anterior pero con piloroplastia  para facilitar el reflujo duodenal al estómago.</p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: center">&nbsp;</p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">No hay publicaciones  posteriores a la que se produjo después de la creación de este modelo (10). </span></p>     <p class="MsoNormal" style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">&nbsp;</span></p> <h5 style="text-align:justify"><span style="font-size:12.0pt;color:#231D1D"> DISCUSIÓN </span></h5>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">He mencionado los  modelos quirúrgicos a los cuales dedicamos especial atención, quizás por estar  relacionados con problemas gastro-biliopancreáticos que era la patología más  frecuente que veíamos y que nos atraía más por muchas razones. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">En ese laboratorio se  discutieron y realizaron muchas experiencias relacionadas con trasplantes y la  inmunología de estos y de hecho, nuestras últimas experiencias, (actualmente),  se han llevado a cabo en xenotrasplantes de hepatocitos porcinos a ratas,  incluidos estos hepatocitos en micro-cápsulas de alginato sódico permeables a  gran cantidad de sustancias incluso proteínas pero impermeables a los linfocitos  T y por tanto aceptados por el receptor si son inyectados intraperitonealmente  en ratas con insuficiencia hepática provocada las cuales mejoran  significativamente (con comprobación estadística). También transfectando células  hepáticas porcinas con ADN del receptor para lograr que el trasplante sea  aceptado. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Los resultados de  estos modelos experimentales se han publicado en revistas nacionales y  extranjeras. Las experiencias sobre pancreatitis aguda fueron acreedoras de la  Primera Edición del Premio Sandoz de Medicina 1976 y publicadas por dicho  laboratorio en un libro titulado “Pancreatitis Aguda Experimental” del cual soy  autor. </span></p> <h5 style="text-align:justify"><span style="font-size:12.0pt;color:#231D1D"> Conclusiones </span></h5>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Las discusiones de  grupo para analizar las nuevas ideas enriquecen en conocimiento y estimulan a  los jóvenes a pensar y a producir nuevas rutas de investigación. Uno de mis  discípulos de entonces, hoy brillante cirujano, el Dr. Víctor Zambrano dijo en  una reunión algo que nunca olvidaré, después de una de esas llamadas tormentas  de ideas, se expresó así “hoy he comprendido que entre todos hacemos un  cerebro”. Esa es la idea del trabajo como equipo sin mezquindades y sin  competencia desleal se logran triunfos maravillosos. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Pese a que los  cirujanos han aportado mucho al progreso médico, existe un obstáculo difícil de  salvar: la atracción por el quirófano y las satisfacciones que de él se derivan,  alejan al cirujano del laboratorio quirúrgico que no tienen la emotividad de  aquel y que es sólo una aventura intelectual. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Hay que seguir  luchando para hacer comprender a las universidades y hospitales docentes, la  imperiosa necesidad del laboratorio quirúrgico para una mejor enseñanza de la  cirugía. Nos hemos opuesto durante muchos años a utilizar animales sólo para  practicar técnicas quirúrgicas. Cuando un estudiante está comprometido en un  proyecto de investigación además de mejorar su técnica aprende a pensar en una  dimensión diferente, esto no puede lograrse sin un laboratorio con suficientes  proyectos y recursos para incorporar residentes y estudiantes en esta aventura  exploratoria. Terminaré con dos sentencias: </span></p> <ul type="disc" style="margin-bottom: 0cm">   <li class="MsoNormal" style="color: #231D1D; text-align: justify" align="justify">   Llevadera es la labor cuando muchos comparten la fatiga, Homero. </li>   <li class="MsoNormal" style="color: #231D1D; text-align: justify" align="justify">   Lo que se necesita no es la voluntad de creer sino el deseo de averiguar que    es exactamente lo contrario, B. Russell. </li>     </ul> <h5 style="text-align:justify"><span style="font-size:12.0pt;color:#231D1D"> REFERENCIAS </span></h5>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="color:#231D1D">1.  Zerpa MJ. Introducción a la investigación quirúrgica UCV-CDCH, Caracas, Arauco  Ediciones, C.A. 1986. </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2758730&pid=S0367-4762200700020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p class="MsoNormal" style="text-align: justify">&nbsp;</p>     <!-- ref --><p class="MsoNormal" style="text-align: justify"> <span lang="FR" style="color: #231D1D">2. Coronil FR, Cartaya JM, Koelzow A,  Villalba G, Pérez R, Parra JF, et al. </span><span style="color:#231D1D"> “Circulación extracorpórea experimental”. Archivos del Hospital Vargas. 1962;IV(4):425-429.  (Premio 70º Aniversario del Hospital Vargas). </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2758732&pid=S0367-4762200700020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p class="MsoNormal" style="text-align: justify">&nbsp;</p>     <!-- ref --><p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="color:#231D1D">3.  Carbonell E, Zerpa M. “Pancreatitis experimental”. Bol Soc Venez Cir. 1969;XXIII(4):755-781. </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2758734&pid=S0367-4762200700020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">4. Zerpa M, Coronil FR,  Gómez R, Maksimenko A. “Estudio de la función pancreática en la pancreatitis  experimental”. Bol SocVenez Cir. 1969;XXIII(4):624-627. </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2758735&pid=S0367-4762200700020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="color:#231D1D">5.  Carbonell E, Zerpa M. “Pancreatitis Aguda”, segunda parte. Bol Soc Venez Cir.  1971;XXV(4):633-635. </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2758736&pid=S0367-4762200700020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p class="MsoNormal" style="text-align: justify">&nbsp;</p>     <!-- ref --><p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="color:#231D1D">6.  Zambrano V. “Modelos para la investigación quirúrgica de la pancreatitis aguda”.  Revista Médica del Hospital General del Oeste. 1982;XX(2):30-33. </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2758738&pid=S0367-4762200700020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p class="MsoNormal" style="text-align: justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="color:#231D1D">7.  Zerpa MJ. Pancreatitis aguda experimental. Caracas, Sistemas Gráficos Fema,  S.R.L. 1976. </span></p>     <p class="MsoNormal" style="text-align: justify">&nbsp;</p>     <!-- ref --><p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="color:#231D1D">8.  Carbonell E, Zerpa M. “Plastia de Colédoco”. Bol Soc Venez Cir. 1969;XXIII(4):797-800. </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2758742&pid=S0367-4762200700020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p class="MsoNormal" style="text-align: justify">&nbsp;</p>     <!-- ref --><p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="color:#231D1D">9.  Koelzow A, Zerpa M. “Canal común biliopancreático”. Bol Soc Venez Cir. 1969;XXIII(4):747-753. </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2758744&pid=S0367-4762200700020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p class="MsoNormal" style="text-align: justify">&nbsp;</p>     <!-- ref --><p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="color:#231D1D">10.  Zerpa R, Catanho L, Alos M, Zerpa M. “Reflujo duodeno-gástrico permanente.  Modelo experimental. Revista de la Sociedad Médico-Quirúrgico del Hospital de  Emergencia “Pérez de León”. 1987;XXII(2):69-78. </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2758746&pid=S0367-4762200700020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p class="MsoNormal" style="text-align: justify">&nbsp;</p>     <p style="text-align:justify"><i><span style="color:#231D1D">…viene de la  pág.143 </span></i></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Ante la pregunta de si  hay o no en los antiguos mitos una razón donde se explique la capacidad de  destrucción humana, ofrezco una respuesta positiva, alejada de la campaña del  reduccionismo ideológico o cientificista. El mito hace de lo humano y lo total  una exigencia práctica asociada con la aspiración de religar lo sagrado y lo  actual. Visto así, pasado, presente y futuro se articulan en una cronología  transparente e inmediata. El mito, en ese particular, presupone la dinámica de  unas expectativas en pleno ejercicio de fundación, normatividad y conservación.  El interior del hombre ha proyectado en el relato apocalíptico su situación y  angustia: en cada uno el origen y el fin interactúan en inevitables procesos de  creación y disolución. </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Al destruir, el hombre  reivindica este ritual de permanencia, purificación y consagración; al destruir,  el hombre actualiza una conducta animada desde lo más profundo de una  personalidad en busca de restituir un arquetipo de equilibrio, poder o  trascendencia. Sea que se reclute un sistema de disposición biológica o social,  la reafirmación tiene un solo propósito: la continuidad. El ritual destructivo,  como el ritual constructivo aplicado a la edificación de templos, casas o de  cualquier obra, fija patrones para devolver al hombre a la comunidad, al amparo  o al vértigo de la pureza. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">A medida que  aumentaron los riesgos de preservación, bien por el incremento en la producción  de representaciones que desplazaron el sentido natural del hombre o por la  aparición de tendencias demográficas incontroladas o por el cierre de espacios  de acción, la afinidad mítica con la restauración de un orden por la destrucción  de la amenaza, fue un estímulo y más impositivo. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">La autonomía convergió  en el mito de la destrucción y transfirió contenidos a estructuras psíquicas  cuyo más oscuro y arcaico anhelo consistía en una epifanía alrededor de un  centro que es la muerte. Destruir es asumir el acto simbólico de la muerte a  partir de la negación de lo representado. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Un bien cultural se  destruye con ánimo de aniquilar la memoria que encierra, es decir, el patrimonio  de ideas de una cultura entera. La destrucción se cumple contra cuanto se  considere una amenaza directa o indirecta a un valor considerado superior. Los  bienes culturales no se destruyen porque se les odie como objeto. La gente no  odia el ladrillo o el papel de los libros o el color de la pintura de una  determinada obra de arte. Lo que se odia es lo que significa dentro de una  cultura. </span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="color:#231D1D">Continúa en la pág.  180… </span></p>     <p class="MsoNormal" style="text-align:justify">&nbsp;</p>       ]]></body>
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