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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Evolución del tratamiento neuroquirúrgico de la patología hipofisaria: Experiencia de 800 casos]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Pituitary tumors are among the most common intracranial neoplasias (10 % to 15 %). The purpose of this study is to present the author’s experience in the surgical management of 800 pituitary tumors based on the study protocols applied in the Pituitary Units of the Miguel Pérez Carreño Hospital and University Hospital, and in the author’s private practice. The most frecuent findings and diagnostic techniques are presented, highlighting the role of magnetic resonance and cerebral angiography. Trans-sphenoidal and trans-cranial surgical techniques are analyzed. The advantage of the trans-sphenoidal technique, the improvements made to the surgical technique, and the use of neuro-endoscopy are presented. The importance of a multi-specialty team is stressed. This experience allowed to reduce the associated morbidity and mortality by shortening surgical time and improving recovery, quality of life, and prognosis.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Pituitaria]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p ALIGN="center"><b><font face="Verdana">Evolución del tratamiento neuroquirúrgico de la patología  hipofisaria. Experiencia de 800 casos</font></b></p>     <p ALIGN="center"><b><font face="Verdana">Trabajo de incorporación a la Academia Nacional de Medicina como  Individuo de Número Sillón No. VI</font></b></p>     <p ALIGN="center"><b><font face="Verdana">Dr. Saúl Krivoy O</font></b></p>     <p ALIGN="justify"><b><font size="2" face="Verdana">RESUMEN</font></b></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Los tumores de hipófisis son las neoplasias intracraneales más  frecuentes (10 %-15 %). El propósito del trabajo es presentar la experiencia del  autor en el manejo neuroquirúrgico de 800 casos de tumores pituitarios, basado  en el protocolo de estudio aplicado en las Unidades de Hipófisis de los  Hospitales “Miguel Pérez Carreño” y Universitario de Caracas, y en el ejercicio  privado del autor. Utilizando inicialmente abordaje trans-craneano y luego  abordaje trans-esfenoidal en la mayoría de los casos.Se presentan los hallazgos  más frecuentes del material de casos tratados y los procedimientos diagnósticos  utilizados, resaltando el uso de resonancia magnética y angiografía cerebral. Se  analizan los abordajes trans-craneano y trans-esfenoidal. Se enfatiza la ventaja  de la microcirugía trans-esfenoidal y las mejoras introducidas en la técnica  quirúrgica y el uso de neuro-endoscopia. Se argumenta la importancia del manejo  inter-disciplinario. Estas experiencias permitieron reducir la morbi-mortalidad  al acortar el tiempo quirúrgico y hacer el posoperatorio más benigno. Esto se  tradujo en una reincorporación más temprana del paciente a su vida normal, mejor  calidad de vida y mejor pronóstico.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Palabras clave</b>: Pituitaria. Trans-esfenoidal. Microcirugía.  Neuro-endoscopia.</font></p>     <p ALIGN="justify"><b><font size="2" face="Verdana">SUMMARY</font></b></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Pituitary tumors are among the most common intracranial  neoplasias (10 % to 15 %). The purpose of this study is to present the author’s  experience in the surgical management of 800 pituitary tumors based on the study  protocols applied in the Pituitary Units of the Miguel Pérez Carreño Hospital  and University Hospital, and in the author’s private practice. The most frecuent  findings and diagnostic techniques are presented, highlighting the role of  magnetic resonance and cerebral angiography.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Trans-sphenoidal and trans-cranial surgical techniques are  analyzed. The advantage of the trans-sphenoidal technique, the improvements made  to the surgical technique, and the use of neuro-endoscopy are presented. The  importance of a multi-specialty team is stressed. This experience allowed to  reduce the associated morbidity and mortality by shortening surgical time and  improving recovery, quality of life, and prognosis.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Key words:</b> Pituitary tumors. Transphenoidal. Microsurgery. Neuro-endoscopy.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify"><b><font size="2" face="Verdana">INTRODUCCIÓN</font></b></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Los adenomas pituitarios son neoplasmas monoclonales benignos  comunes, originados en la adenohipófisis que ocurren en 15 % a 20 % de los  tumores intracraneales primarios, constituyendo la tercera neoplasia por orden  de frecuencia después de los gliomas y meningiomas. Los informes de incidencia  anual varían de 1 a 18/100.000 habitantes de la población en general y en las  autopsias tienen hasta un 25 % de frecuencia de los adenomas hipofisarios (1-4).  Aunque histológicamente son benignos, los tumores pituitarios causan una  morbilidad significativa debido a su amplia variabilidad en el espectro de  presentación, localización crítica, forma de expandirse, y la producción  inapropiada de la hormona pituitaria. Los efectos de compresión local incluyen cefaleas, trastornos visuales, disfunción de nervios  craneales y/o alteraciones hormonales debido a la disrupción del tallo  pituitario, con compromiso del eje hipotalámico y falla pituitaria debido a  compresión del tejido pituitario normal (2,3). La mayor frecuencia ocurre entre  la tercera y sexta década de la vida, con predominio en el sexo femenino (2).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">El desarrollo simultáneo y vertiginoso de las técnicas en las  últimas décadas, el manejo de equipos multidisciplinarios (neurocirugía,  endocrinología neuro-oftalmología, ORL, radioterapeutas, neuroimaginología,  entre otros) ha conducido al diagnóstico precoz de las afecciones hipofisarias y  por ende a un incremento del número de casos diagnosticados que amerita y recibe  tratamiento quirúrgico oportuno (2,5,6). En los inicios, la vía tradicional de  abordaje neuroquirúrgico de la hipófisis era la transcraneal pero, gracias a los  avances neuroquirúrgicos que incluyen la microcirugía, neuro-endoscopia, etc.,  ha mejorado la morbi-mortalidad, lo que ha facilitado la ejecución de las tareas  diagnósticas y de tratamiento, reducido el tiempo quirúrgico, recortado la  estadía hospitalaria y mejorado el pronóstico de estos casos (2).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Las opciones terapéuticas actuales en el manejo de adenomas  hipofisarios incluyen: tratamiento médico, oncológico (radioterapia,  radio-cirugía, GammaKnife, etc.) y cirugía (transcraneal, transesfenoidal,  estereotáxica, endoscopía y opciones combinadas) (2,5,7-9).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">El tratamiento quirúrgico está indicado cuando hay signos  compresivos, especialmente las alteraciones visuales; casos evolutivos que no  responden a tratamiento médico; signos invasivos o destructivos; endocrinopatías  severas; compresión evidente de estructuras intracraneales; causas  socio-económicas y culturales (2). El tratamiento quirúrgico precoz está  indicado en los casos de apoplejía hipofisaria, empeoramiento del defecto  visual, fístula de líquido cefalorraquídeo, enfermedad de Cushing y acromegalia  (2,6).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">La vía transcraneana tiene diversas variantes: subquiasmática,  óptico-carotídea, trans-frontal, transesfenoidal y trans-laminar. Esta vía está  indicada en los siguientes casos: adenoma con extensión subfrontal,  retroquiasmática y fosa media; silla turca pequeña; reintervenciones complejas;  casos pos-irradiados; infección o complicaciones locales; patología  intracraneana asociada (aneurisma, etc.); fístula de líquido cefalorraquídeo  extraselar; quiasma prefijado; sospecha de meningioma o lesiones vascularizadas;  seno esfenoidal no neumatizado o hipodesarrollado. Sus complicaciones más  frecuentes son: hemorragia, edema general e isquemia, infarto cerebral,  elevación de la presión intracraneana, infección, y daño de las estructuras  paraselares, incluyendo anosmia, pérdida de la visión, lesión de nervios óculo-motores,  diabetes insípida, daño hipotalámico y falso aneurisma (2,6,10), con  posoperatorio más prolongado y mayor estadía hospitalaria.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">La técnica de abordaje trans-esfenoidal es el resultado de una  evolución histórica de más de 100 años que involucró diversos especialistas con  perseverancia y visión de futuro, incluyendo cambios en instrumentación,  microscopía y el desarrollo de la endoscopia. Fue iniciada por H. Schoffler  quien aplicó esta vía de acceso a más de 10 pacientes (11,12,13). Igualmente  cabe citar los esfuerzos de N. Dott (13,14), O. Hirsch (13,15), H. Cushing  (13,15), y el impulso dado por C. Guiot (13,16) y J. Hardy (13,17,18), quienes  contribuyeron a desarrollar el tratamiento neuroquirúrgico de tumores  hipofisarios por esta vía. En los años 50 y 60, N. Dott, G. Guiot y J. Hardy  comenzaron a usar el abordaje transesfenoidal por vía sub-labial para la  remoción de los adenomas pituitarios (3-10). Entre 1970 y 1980 fueron  introducidas importantes mejoras en la técnica por Wilson, Weiss, Laws y otros  (13). Una de las mejoras notables, descrita por Griffith y Veerapen (2) en 1987,  es la utilización del abordaje directo endonasal obviando los traumas a las  mucosas y los cornetes, reduciendo considerablemente el tiempo quirúrgico, las  molestias posoperatorias y el tiempo de estadía de los pacientes. En nuestro  medio, los primeros casos de abordaje trans-esfenoidal fueron realizados por  D.Urdaneta y S. Krivoy en 1973 (2,19,20).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">La técnica desarrollada por Guiot y Hardy (15) mediante el  abordaje sub-labial permitió un campo quirúrgico amplio, con mayor facilidad  para la instrumentación, pero tenía importantes desventajas, a saber:  disecciones cruentas, desinserción extensa de tabique y mucosa con frecuentes  complicaciones nasales, tiempo quirúrgico más prolongado, taponamiento  posoperatorio indispensable, y estadía hospitalaria más prolongada (2).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">La vía sub-labial fue sustituida por la endonasal, la cual tiene  dos variantes: sub-mucosa y sub-condral (2,21,22). Con el advenimiento del  microscopio quirúrgico y la técnica de la adenectomía selectiva, como lo  describió Hardy a principios de los años 70, la cirugía trans-esfenoidal emergió  en la era microquirúrgica moderna. La experiencia adicional en los años 70&nbsp;  y a principios de los 80 por Wilson, Weiss, Laws y otros mejoraron la seguridad  y eficacia de la cirugía trans-esfenoidal (13). Las sucesivas modificaciones se  desarrollaron para minimizar el trauma de la mucosa nasal y reducción de las  molestias de los pacientes asociados con el abordaje sub-labial (13,23).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">El abordaje transesfenoidal es realizado ahora frecuentemente.  Se utiliza de rutina el microscopio y a menudo asistencia endoscópica, requiere  de mínima disección de la mucosa nasal posterior y no requiere remoción el  tabique nasal con los inconvenientes que de estas se deriva (13). Actualmente se  realiza abordaje endoscópico tridimensional, el cual mejora la percepción y la  profundidad con excelentes resultados, no produce fatiga visual ni dolor de  cabeza al cirujano y no incrementa el tiempo quirúrgico. Proporciona visión a  6,5, 4,9 ó 4,0 mm, 0 y 30º usando endoscopio tridimensional rígido. El  endoscopio tridimensional puede convertirse en la herramienta estándar en  neurocirugía mínimamente invasiva (24).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">La clasificación de los adenomas de hipófisis se basa en  criterios histológicos, inmuno-histoquímicos y ultraestructurales, teniendo en  cuenta los hallazgos bioquímicos, de las técnicas de imagen y quirúrgicos. Las  primeras clasificaciones se basaban en las propiedades tintoriales celulares  distinguiendo tres grupos: acidófilos, basófilos y cromófobo, con escasa  correlación clínica. La nueva clasificación OMS define tres tipos principales:  adenoma hipofisario típico, adenoma hipofisario atípico y carcinoma&nbsp;  hipofisario (4).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">La generalización de las técnicas inmunohistoquímicas en los  años 80 permitió el desarrollo de clasificaciones más funcionales y la  identificación de sub-tipos morfológicos con criterios bien definidos. Otras  técnicas auxiliares, tales como el estudio de proliferación celular con Ki-67,  también aportan información útil en un contexto morfológico (4). El estudio de  la actividad proliferativa con Ki-67 debería formar parte del estudio rutinario  de los adenomas hipofisarios, ya que puede contribuir a delimitar un grupo de  adenomas de comportamientos más agresivos (4). La actividad proliferativa con  Ki-67 se mide menor o mayor de 3 %, siendo las de más de 3.%  las lesiones de comportamiento más agresivo. En la mayoría de los adenomas  hipofisarios la actividad proliferativa es inferior a 3 % (4).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">En la inmuno-histoquímica se requiere el estudio de 6  principales hormonas hipofisarias (GH, prolactina, ACTH, TSH, FSH, y LH) y es  conveniente añadir alfa-subunidad (4,25).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Desde el punto de vista genético, varios oncogenes han sido  implicados en el desarrollo de los adenomas hipofisarios. La mutación gsp ha  sido identificada en una proporción variable (5 %-30 %) de los adenomas  somatotropos y la hipermetilación de p16 parece jugar un papel en los adenomas  gonadotropos y nulos. También han sido implicados genes tumorales supresores  como MEN1, RB, p53, GADD45, p16 y otros factores como ras, PTTG, ciclina D1 y  factores de crecimiento como FGF, NGF, TGF, VEGF, algunos hasta hoy poco  definitivos (26).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">El objeto de esta comunicación es presentar la experiencia el  autor en el tratamiento de 800 casos de tumores de la región hipofisaria,  utilizando el abordaje trans-esfenoidal con microcirugía y endoscopia. Este  trabajo representa el esfuerzo conjunto de las Unidades de Hipófisis del  Hospital Miguel Pérez Carreño, Hospital Universitario de Caracas y el ejercicio  privado del autor.</font></p>     <p ALIGN="justify"><b><font size="2" face="Verdana">SUJETOS, MATERIALES Y MÉTODOS</font></b></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">En el presente trabajo se presenta la experiencia del autor en  800 pacientes con patología hipofisaria, tratados quirúrgicamente desde el año  1977. Se analizan las manifestaciones clínicas de la enfermedad, pre y  posoperatorias, hallazgos imaginológicos y radiológicos (radiología simple,  tomografía axial computada, resonancia magnética cerebral, angiografía cerebral  y mielo-cisternografía), el enfoque neuroquirúrgico y los informes  anatomopatológicos.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">La mayoría de los casos fueron analizados en las Unidades de  Hipófisis. En todos se siguió el mismo protocolo. A todos los pacientes de esta  serie se les practicó una historia clínica protocolizada, que incluyó parámetros  endocrinológicos, radiológicos e imaginológicos, oftalmológicos y neurológicos.  Como producto de la discusión del equipo multidisciplinario, de acuerdo a la  experiencia aportada por cada uno de sus integrantes, se llegaba a la conclusión  más recomendable en cada caso, aplicando las medidas pre-, per- y posoperatorias  recomendadas por endocrinólogos y radioterapeutas.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Desde el punto de vista neuroquirúrgico, la ubicación anatómica  de la glándula hipófisis en un plano profundo y medial de la base del cráneo  dificulta el acceso, además del complejo cuadro neuro-endocrinológico  sintomático y la complejidad de las estructuras circunvecinas (hipotálamo, vías  ópticas, arterias carótidas, etc.), haciendo su manejo complejo e involucrando  necesariamente a diversas especialidades. Los objetivos terapéuticos son  erradicar la lesión, reducir la morbi-mortalidad, reducir los niveles  hormonales, minimizar el riesgo de afectar la función hipofisaria normal y  restituir la función. Los tipos de abordaje neuroquirúrgico son transcraneal,  transesfenoidal, endoscópico y combinado.</font></p>     <p align="center"><a name="fig1"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v118n1/art07fig1.jpg" width="307" height="293"></a></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font size="2" face="Verdana"> Figura 1. Resonancia magnética  cerebral con L.O.E. Selar y Supraselar</font></p>     <p align="center"><a name="fig2"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v118n1/art07fig2.jpg" width="374" height="291"></a></p>     
<p align="center"><font size="2" face="Verdana">Figura 2. Angiografía cerebral  por resonancia magnética con LOE hipofisaria.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La técnica trans-craneana, en  los pocos casos que se utilizó, se hizo en la forma clásica de craneotomía con  pocas variantes. Es aún útil en los casos de lesiones rígidas, vascularizadas,  re-intervenciones, infecciones locales de fosas o senos nasales o cuando hay  relaciones muy estrechas con estructuras vasculares e hipotalámicas que puedan  comprometer la función de esas estructuras. Casos muy particulares son los casos  de microadenomas, de enfermedad de Cushing y los de difícil localización.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La vía trans-esfenoidal,  utilizada en la mayoría de los casos, se aplicó la técnica inicialmente  desarrollada por Hardy, y en los casos recientes (más de 300 casos), la vía  endonasal desarrollada por el autor, la cual permite un abordaje directo  obviando las disecciones nasales de la mucosa, tabique, reduciendo el tiempo  quirúrgico y evitando posoperatorios complejos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Otras dos innovaciones  incorporadas por el autor consisten en la posición del paciente y en algunos  casos la modificación del sistema óptico. En relación con la posición (<a href="#fig3">Figura  3</a>), la clásica de Guiot-Hardy coloca al paciente de frente al cirujano con una  ligera inclinación lateral. Tiene la ventaja de permitir una orientación  anatómica de las estructuras y una adecuada distribución de los equipos de  microscopio, intensificador de imágenes, etc. Sin embargo, causa incomodidad al  paciente, quien debe adoptar una posición inclinada de la cabeza en relación al  cuerpo, y también al cirujano, quien debe estar de pie y en escoliosis.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La posición modificada por el  autor (<a href="#fig4">Figura 4</a>) consiste en que el cirujano está sentado detrás de la cabeza  del paciente. Ello tiene ventajas para el paciente, el cirujano y el ayudante.  El paciente está ubicado en una posición recta horizontal; el cirujano puede  permanecer sentado en la línea media de la cabeza, incluso en intervenciones  prolongadas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La desventaja de esta posición  es que invierte la orientación anatómica de las estructuras; sin embargo, el  cirujano puede adaptarse a ello fácilmente.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Otra modificación adoptada por  el autor en algunos casos es el sistema de visión quirúrgica. La evolución de la  visión del campo quirúrgico ha tenido cuatro etapas: visión directa sin  magnificación (Schoffler y Cushing), visión directa con magnificación (Guiot y  Hardy), visión indirecta por neuroendoscopia de Jho, y la combinación de la  visión directa con microscopio y visión indirecta con neuroendoscopio adoptada  por el autor desde el año 2001 en algunos casos. Recientemente se ha incorporado  la endoscopia tridimensional.</font></p>     <p align="center"><a name="fig3"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v118n1/art07fig3.jpg" width="265" height="278"></a></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font size="2" face="Verdana">Figura 3. Posición tradicional  del Dr. J. Hardy.</font></p>     <p align="center"><a name="fig4"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v118n1/art07fig4.jpg" width="281" height="272"></a></p>     
<p align="center"><font size="2" face="Verdana">&nbsp;Figura 4. Posición  modificada del paciente y el cirujano.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La visión directa con  magnificación proporciona un mayor campo quirúrgico, buena iluminación, buena  óptica y permite las manos libres al cirujano; dado que el sistema óptico está a  distancia del campo quirúrgico, interfiere menos con la visión; permite un mejor  control en caso de hemorragia. Tiene la desventaja de que la visión por  microscopio es a 0º, hay limitaciones para visualizar las zonas supra y  paraselares, lo cual requiere a veces de espejos quirúrgicos complementarios. La  visión indirecta por neuroendoscopia proporciona visión de 0º, 30º y 70º  utilizando diferentes endoscopios, no requiere retractores, la óptica es  aceptable pero menor que el microscopio, y no proporciona visión estereoscópica.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Con los dispositivos actuales  puede inutilizar una de las manos del cirujano o el ayudante, y con mucha  frecuencia es preciso limpiar el lente ya que el sistema óptico está en la punta  del instrumento, donde es interferido por la presencia de sangre o tejidos. En  caso de hemorragia, la visión indirecta por neuroendoscopio tiene grandes  limitaciones ya que fácilmente se pierde la visibilidad del campo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El método combinado, utilizado  por el autor, aprovecha las ventajas del abordaje microscópico y recurre al  endoscopio en determinados momentos para visualizar estructuras supra y  paraselares.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">También hemos diseñado un  sistema de soporte que se coloca sobre el intensificador de imagen para mejor&nbsp;  protección de irradiación al paciente y al personal.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El abordaje quirúrgico que se  realizó en la mayoría de los casos fue el endonasal trans-esfenoidal directo,  combinado en algunos casos con neuroendoscopia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La técnica quirúrgica trans-esfenoidal  se ha venido modificando en los últimos años, con introducción de mejoras en el  instrumental quirúrgico mejor adaptado, haciéndola más sencilla, rápida y con  menor morbimortalidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La vía endonasal tiene las  ventajas de provocar menor trauma nasal, tiempo quirúrgico más reducido,  posoperatorio más benigno y hospitalización más breve, con reducción del uso de  retractores. La variante submucosa requiere de una incisión nasal anterior,  disección cruenta de la mucosa, y taponamiento posoperatorio, y da lugar a  complicaciones hemorrágicas frecuentes. La variante subcondral utiliza un  abordaje subperióstico avascular, con menos complicaciones de la mucosa;  requiere reposición del&nbsp; cartílago y un taponamiento nasal menos  prolongado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En los últimos años de este  estudio hemos utilizado la técnica endonasal rostral directa. En esta vía, no se  hace incisión ni disección anterior de mucosa ni cartílago de la fosa nasal. Se  accede directamente al seno esfenoidal, con una pequeña desinserción a nivel de  la cresta esfenoidal anterior. Se obtienen grandes ventajas, a saber: evitar  incisiones nasales anteriores, reducción de complicaciones mucosas y nasales, no  amerita taponamiento nasal, el acto quirúrgico es más breve, el posoperatorio es  más benigno, reduce estadía hospitalaria y costos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La técnica quirúrgica consiste  básicamente en la intubación endotraqueal, posición en hiperextensión de la  cabeza, colocación del intensificador de imágenes e identificación de la silla  turca y del campo quirúrgico, previa colocación de dispositivos para evitar  irradiación, microscopio en la cabecera del paciente, antisepsia local, campos y  anestesia local con vasopresores locales de la mucosa nasal. Se emplea el  microscopio desde el comienzo del acto quirúrgico y utilizamos un especullum  delgado y largo, diseñado en Brasil, que permite disecar y llegar al </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">fondo de las fosas nasales, y  bajo el intensificador de imágenes se orienta hacia la cara anterior de la silla  turca. Se guía quirúrgicamente por el tabique nasal y luego la cresta esfenoidal  anterior, referencia clave para identificar la línea media. Es removida dejando  en los extremos superior e inferior de la misma como referencia quirúrgica  importante de la línea media y se evitan las estructuras vasculares laterales.  Según el caso, se abre la silla turca con disectores angulados especiales y se  verifica si está o no erosionada, se utiliza el micro-trépano de mecha de  diamante de gran margen de seguridad de modo de evitar el compromiso de  estructuras vasculares y penetrar la duramadre. Se punza la duramadre con aguja  de punción lumbar 20, larga y delgada por seguridad, bajo el intensificador de  imagen. Si es negativa la punción, se abre la duramadre con bisturí 15 u 11,  utilizando el mango en bayoneta. Se procede al curetaje (<a href="#fig5">Figura 5</a>), aspiración  de la lesión con micro-curetas romas y luego cortantes bajo control del  intensificador de imágenes, hasta llevarlo a los márgenes de seguridad, sin  lesionar vías ópticas ni aracnoides y evitar así la posibilidad de fistulas de  LCR posoperatorias.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Siempre durante este tiempo  deben tenerse las referencias de la línea media (superior e inferior de la  cresta esfenoidal) y las distancias laterales de las estructuras vasculares  (arterias carótidas y senos cavernosos). Debe preservarse el tejido normal de la  hipófisis diferenciable por el microscopio. En estemomento se puede utilizar el  endoscopio según las necesidades del caso. Actualmente ya se dispone de la  endoscopia tridimensional preconizada porT. Schartz y col. (27). Al caer la  presión intraselar, opcionalmente se puede colocar material radioopaco para ver  la extensión del campo quirúrgico y material remanente. Revisada el área  quirúrgica, se realizan en este momento y rutinariamente, varias maniobras de  Valsalva. En caso de salida de LCR se practica la cura con material coagulante  de acción inmediata, que permite la oclusión inmediata del orificio. Se repite  la maniobra y si es negativa, los resultados se consideran satisfactorios. Esto  ha permitido la reducción de complicaciones de fístulas en el posoperatorio. En  los casos de tumores o hematomas se prefiere dejar abierto el orificio de la  duramadre para drenaje externo y evitar hipertensión intraselar y compresión de  vías ópticas, complicación posoperatoria temible. Se coloca taponamiento nasal  por 24 horas en los casos de mucosa sangrante. Se coloca bajo intensificador de  imágenes y se corrige el mini-desplazamiento del tabique con es el especullum  nasal y taponamiento simétrico con buena aspiración gástrica por el  anestesiólogo antes de la extubación, para evitar vómitos posoperatorios.</font></p>     <p align="center"><a name="fig5"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v118n1/art07fig5.jpg" width="367" height="272"></a></p>     
<p align="center"><font size="2" face="Verdana">Figura 5. Curetaje del adenoma  hipofisario bajo microscopio.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Existen variantes según se  trate de casos de craneofaringiomas, meningiomas, drenaje de quistes y lesiones  del clivus, etc. El criterio de selección para realizar el tratamiento  quirúrgico incluye: la presencia de signos compresivos, especialmente  alteraciones visuales; casos evolutivos que no respondieron a tratamiento  médico; signos invasivos o destructivos; endocrinopatías severas; comprensión  intracraneal evidente; causas socioeconómicas y culturales que sugieran pensar  que la probabilidad de que el paciente no cumplirá el tratamiento médico es  alta. El tratamiento quirúrgico precoz se realizó en: apoplejía hipofisaria,  empeoramiento del defecto visual, fistula de líquido cefalorraquídeo, enfermedad  de Cushing y acromegalia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los principales estudios  paraclínicos previamente realizados fueron: radiología simple, resonancia  magnética, angiografía cerebral y tomografía axial computarizada. Todos los  pacientes pasaron a recuperación anestésica y aproximadamente 2 horas después a  su habitación, pudiendo deambular y recibir dieta oral a las 10-12 horas, y  fueron egresados a las 24 a 48 horas en promedio, con control por endocrinólogos  en el posoperatorio.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">RESULTADOS Y ANÁLISIS</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Se presenta la experiencia del  autor en una serie de 800 casos, cuyo resultado y análisis se realiza en los  cuadros a continuación. Se practicó abordaje transesfenoidal en el 87 % de los  casos, abordaje frontal en 8 %, y combinado en el 5 % restante.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En cuanto a la distribución por  sexo, fue predominante el sexo femenino sobre el masculino con una relación de  4:3. En relación con la distribución por edades, la serie incluye pacientes con  edades comprendidas entre 1 y 70 años. La mayor frecuencia se encontró en los  grupos etarios de 31-40 con un porcentaje de 39,12 %, seguido de 23,63 % en el  grupo etario de 51-60 años.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En cuanto a las manifestaciones  clínicas (<a href="#fig6">Cuadro 1</a>), el 83,63 % consultó por trastornos visuales; 78,88 %  cefalea; 51,50 % galactorrea y 50,25 % amenorrea. Se obtuvo una evolución  satisfactoria en la gran mayoría de los casos posterior a la cirugía, con  recuperación significativa de la sintomatología: mejoría de la cefalea en 95,87  %, hipertensión endocraneana (HTE) en 100 %, los trastornos visuales en 97,45 %,  mareos en 97,97 %, crecimiento acral en 82,60 %, galactorrea en 96,62 %, y  amenorrea en 97,26 %, entre los más resaltantes.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El diagnóstico neuro-imaginológico  realizado mediante tomografía axial computada mostró alteraciones en el 89 % de  los casos (erosión de la silla turca; LOE intraselar con compresión de vías  ópticas, en algunos casos con ciertos grados de extensión supraselar y paraselar;  desviación del infundíbulo; presencia o ausencia de invasión del seno cavernoso,  etc. La resonancia magnética mostró alteraciones en el 99 % (LOE intraselar, en  algunos casos con ciertos grados de extensión supraselar y paraselar,  comprensión del quiasma óptico, invasión al seno esfenoidal, extensión al seno  cavernoso, elevación del diafragma, desplazamiento de las arterias carótidas,  etc. En cuanto a la extensión de las lesiones, se encontraron lesiones  intraselares en 67 % y extraselares en 22 %.</font></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Cuadro 1</font></b></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana">Manifestaciones clínicas pre y  posoperatorias</font></p>     <p align="center"><a name="fig6"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v118n1/art07fig6.jpg" width="772" height="315"></a></p>     
<p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Cuadro 2</font></b></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana">Enfermedades concurrentes</font></p>     <p align="center"><a name="fig7"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v118n1/art07fig7.jpg" width="366" height="216"></a></p>     
<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En el 70,13 % (561 pacientes)  no se presentaron ningún tipo de antecedentes o enfermedad concurrente, 157  casos manifestaron presentar HTA y 70 pacientes diabetes mellitus tipo 2 (<a href="#fig7">Cuadro  2</a>).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Las principales complicaciones  registradas (<a href="#fig8">Cuadro 3</a>) fueron las siguientes: diabetes insípida en 2,38 % (19  casos); fístula de líquido céfalo-raquídeo en 0,62 % (5 casos); epistaxis en 0,5  % (4 casos); hemorragia intrasellar en 0,5% (4 casos) y un caso falleció  (0.125%) por causas no atribuibles a la técnica quirúrgica.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En el <a href="#fig9">Cuadro 4</a> se representan  los hallazgos histológicos según su tipo. Las estirpes histológicas más  predominantes en los estudios de anatomía patológica e inmunohistoquímica fueron  el adenoma hipofisario de células nulas en 301 casos, seguidos de los adenomas  hipofisarios de células lactotropas (prolactinomas) en 244 casos, los adenomas  hipofisarios de células productoras de ACTH en 84 casos y los adenomas  hipofisarios mixtos de células productoras de GH y prolactina en 80 casos.  Después del tratamiento quirúrgico, la mayoría de los pacientes recibieron  diferentes tipos de tratamiento para reducir las recurrencias entre los cuales  destacaron: irradiación posoperatoria (68,38.%); tratamiento endocrinológico  (39,38 %). A pesar de estos en nuestra serie la recidiva ocurrió en un 30 % de  los casos.</font></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Cuadro 3</font></b></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana">Complicaciones posoperatorias</font></p>     <p align="center"><a name="fig8"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v118n1/art07fig8.jpg" width="363" height="237"></a></p>     
<p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Cuadro 4</font></b></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana">Anatomía patológica</font></p>     <p align="center"><a name="fig9"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v118n1/art07fig9.JPG" width="369" height="337"></a></p>     
<p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">DISCUSIÓN</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El abordaje transesfenoidal  después de haber sido abandonado por Cushing, preservado por Dott y difundido  por Guiot, es en la actualidad la ruta preferida para alcanzar y remover  diversas lesiones de la región sellar (1,13).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La vía tradicional del abordaje  neuroquirúrgico de la hipófisis por décadas fue la trans-craneal. Sin embargo,  la vía trans-esfenoidal ha adquirido gran auge debido a la incorporación de  técnicas de magnificación, desarrollo del instrumental, intensificador de  imágenes y endoscopia; todo ello ha facilitado su ejecución y mejorado  considerablemente los resultados, permitiendo reducir el tiempo quirúrgico, las  complicaciones, la estadía hospitalaria, y mejorando el pronóstico (2).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los tumores de hipófisis más  frecuentes son las neoplasias intracraneales (10 %-15 %). Las manifestaciones  clínicas del 25 % al 30 % de los tumores hipofisarios no están asociadas a  hipersecreción glandular. Generalmente producen efectos de masa, cefalea y  defectos del campo visual (2).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Las manifestaciones clínicas de  las lesiones hipofisarias son producidas por: (I) la hiperfunción pituitaria con  hipersecreción hormonal; (II) la hipofunción pituitaria por compresión del  tejido normal; (III) efectos de masa resultantes de crecimiento y compresión de  estructuras vecinas a la glándula tales como las vías ópticas, hipotálamo,  nervios craneales, seno cavernoso, cerebro y sistema ventricular; y (IV)  procesos combinados (6,28,29).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La hipersecreción pituitaria es  producida por adenoma. La clínica de estos casos se resume en el  <a href="#fig10">Cuadro 5</a>. La  hipofunción pituitaria se produce por compresión crónica o aguda de la glándula.  La compresión afecta la reserva pituitaria, siendo las más vulnerables las  hormonas gonadotrópicas, tirotrópicas y somatotrópicas. La hipoprolactinemia  ocurre en lesiones que lesionan el hipotálamo o el tallo de la glándula, con  pan-hipopituitarismo (29,30).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Con relación a los efectos de  masa causados por el tumor hipofisario, sus principales manifestaciones clínicas  se presentan en el <a href="#fig11">Cuadro 6</a>.</font></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Cuadro 5</font></b></p>     <p align="center"><a name="fig10"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v118n1/art07fig10.jpg" width="623" height="133"></a></p>     
<p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Cuadro 6</font></b></p>     <p align="center"><a name="fig11"> <img border="0" src="/img/fbpe/gmc/v118n1/art07fig11.jpg" width="745" height="218"></a></p>     
<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los síntomas visuales están  relacionados con la ubicación anatómica del tumor y la variedad del quiasma (9 %  prefijado, 80 % por encima de la silla y 11 % posfijado). Los más frecuentes  son: hemianopsia bi-temporal (67 %), afectando primero el cuadrante temporal  superior y luego el temporal inferior; escotoma de unión (29 %) que incluye  escotoma central unilateral y cuadrantopsia contralateral superior temporal;  hemianopsia homónima (2 %) (2,6,30-34).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El prolactinoma es el más  frecuente de los tumores hipofisarios, y cursa con amenorrea, galactorrea e  infertilidad en las mujeres. En el hombre produce hipogonadismo, disminución de  la libido, ginecomastia e impotencia (34,35). Los hallazgos endocrinológicos más  frecuentes son hiperprolactinemia, amenorrea, esterilidad y galactorrea (35-40).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los estudios diagnósticos  neurorradiológicos e imaginológicos incluyen: radiografía simple, politomografía,  tomografía axial computada, mielocisternografía, resonancia magnética y  angiografía cerebral. En la actualidad se utilizan principalmente la resonancia  magnética cerebral con contraste (<a href="#fig1">Figura 1</a>) y la angiografía cerebral por  resonancia (<a href="#fig2">Figura 2</a>).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Ambos son métodos no invasivos,  sin riesgo, permiten obtener una información completa de las lesiones de la  región hipofisaria y poder planificar el abordaje quirúrgico más apropiado para  cada caso (41,43). La discusión de las técnicas diagnósticas y los aspectos  endocrinológicos escapan del objetivo del presente trabajo, el cual solamente se  refiere a la experiencia quirúrgica del autor, pero son de gran importancia para  el manejo de los casos por parte del equipo multidisciplinario (38,39).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El resultado del tratamiento  neuroquirúrgico depende de un diagnóstico precoz, el tamaño de la lesión, el  grado de invasión, la extirpación radical, el tipo de endocrinopatía, medidas  iniciales, irradiación posoperatoria para reducir la recidiva, nivel  socioeconómico y cultural del paciente, y la experiencia y conducta del equipo  tratante (36-39).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La radiocirugía es menos  efectiva en el logro de la remisión bioquímica de los pacientes con  prolactinomas. La remisión bioquímica es posible en un 80 % de los casos de  adenomas productores de hormonas pituitarias, el tiempo de normalización  endocrina oscila entre 1 a 5 años y los factores asociados con la curación  endocrina incluyen la ausencia de medicación supresora de la hipófisis en el  momento de la radiocirugía y las altas dosis de radiación. La pérdida visual  después de la radiocirugía es baja si la dosis máxima de radiación a las vías  ópticas se mantiene por debajo de 12 Cy. (7-9).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">A pesar de los avances de la  radiocirugía, la resección quirúrgica sigue siendo la principal terapia para la  mayoría de los pacientes con macroadenomas que causan pérdida visual o para los  portadores de acromegalia o enfermedad de Cushing. Sin embargo, la radiocirugía  es eficaz en los adenomas persistentes o recidivantes después de la cirugía y en  los pacientes considerados de alto riesgo para procedimientos quirúrgicos (8).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En todas las series analizadas,  la recidiva de los tumores hipofisarios es alta y varía entre 8 % y 30.%. Entre  las causas más frecuentes se han señalado: remoción incompleta, naturaleza del  tumor, causas atribuibles al paciente (falta de control, culturales,  socioeconómicas), modalidad del tratamiento inicial, diagnóstico tardío,  enfermedad de Cushing y la experiencia del equipo médico tratante. Ello ha  llevado a Peter McBlack a afirmar que “El concepto de cura para adenomas  hipofisarios debe ser reemplazado por el de larga remisión. El tratamiento  razonable incluye el seguimiento a intervalos regulares por el resto de la vida  del paciente” (6,13).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El diagnóstico diferencial debe  hacerse con cordoma, craneofaringioma, fibroma, fibrosarcoma, glioma (nervio  óptico, hipotálamo, infundíbulo), germinoma (pinealoma ectópico), hamartoma,  meningioma, teratoma, angioma (y angiosarcoma), sarcoma y carcinoma (2,37,38).</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">CONCLUSIONES</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">• El manejo y tratamiento de  pacientes con enfermedad hipofisaria requiere de equipos interdisciplinarios que  incluyan: endocrinólogo, neuro-oftalmólogo, neuropatólogo, radioterapeuta, neuro-oncólogo  y neurocirujano. No hay una sola terapia efectiva, e incluso no existe una  indicación simple de tratamiento. El enfoque debe ser realista, coordinado y  dinámico. Cada especialidad debe aportar sus ventajas en determinado momento del  diagnóstico y evolución de la enfermedad, tomando en cuenta la calidad de vida  del paciente, y el grado de lesiones del sistema nervioso central y de la  glándula hipofisaria. La vía endonasal es un abordaje mínimamente invasivo con  buenos resultados, con el cual se ha logrado reducir significativamente la  morbi-mortalidad, acortar el tiempo quirúrgico, hacer el posoperatorio más  benigno y lograr la reincorporación más temprana del paciente a sus actividades  normales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">• El futuro traerá cambios  importantes por la vía de los estudios genéticos, la identificación de genes  supresores, los cuales ya han comenzado a practicarse. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">• La revolución de la biología  molecular tendrá impacto en el tratamiento de los tumores hipofisarios. La  selección de vectores, transgenes, y promotores que ataquen directamente a las  células tumorales, evitando afectar las células normales o evitando su  desarrollo, está en estudio.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">• Igualmente la radiocirugía  estereotáxica ocupa un lugar dentro de los recursos terapéuticos en el  tratamiento de estas lesiones y cada día surgen nuevas visiones en el manejo de  estos tumores.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">REFERENCIAS</font></b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">1. Sandoval JH, Flores F,  Vargas M, Páez JM. Complications of the direct endonasal transsphenoidal  approach in the management of pituitary adenomas. Neurocirugía (Murcia).  2007;18(6):1130-1473.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775979&pid=S0367-4762201000010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">2. Krivoy S. Microcirugía trans-esfenoidal  de la hipófisis. Revisión de 400 casos. Gac Méd Caracas. 2002;110(1):65-70.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775980&pid=S0367-4762201000010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">3. Nawaz A. Pituitary Adenomas.  [Documento en línea]. Disponible desde: <a href="http://www.medscape.com/viewarticle.html"> http://www.medscape.com/viewarticle.html</a> . Consultado marzo 2009.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775981&pid=S0367-4762201000010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">4. Aranda FI, Nivero de Jaime  M, Peiro G, Alenda C, Picó A. Adenoma hipofisario: estudio de la actividad  proliferativa con Ki-67. Revista Española de Patología. 2007;40(4):2040-2044.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775982&pid=S0367-4762201000010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">5. López O, González JL,  Morales S, Nedel L. Cirugía transesfenoidal: primera opción de tratamiento para  adenomas hipofisarios secretores de GH. Rev Cubana Endocrinol.  2004;15(3):253-258.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775983&pid=S0367-4762201000010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">6. Rojas D, Palma A, Wohllk N.  Manejo de los adenomas hipofisarios. [Documento en línea]. Disponible desde: <a href="http://www.scielo.cl/scielo.php?pid.html"> http://www.scielo.cl/scielo.php?pid.html</a> . Consultado marzo 2009.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775984&pid=S0367-4762201000010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">7. Pollock SE, Brown PD,  Nippoldt TB, Pareja WF Jr. Pituitary tumor type affects the chance of  biochemical remission after radiosurgery of hormone-secreting pituitary  adenomas. Neurosurgery. 2008;62(6):1276-1278.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775985&pid=S0367-4762201000010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">8. Pollock B, Szeifert GT,  Kondziolka D, Levivier H, Lunsford LD. Radiosurgery for pituitary adenomas.  Radiosurgery and Pathological Fundamentals (Basilea,Karger). 2007; 20: 164-171.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775986&pid=S0367-4762201000010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">9. Jagannathan J, Sheehan JP,  Pouratian N, Leyes ER Jr, Steiner L, Vance ML. Gamma Knife radiosurgery for  acromegaly outcomes after failed transsphenoidal surgery. Neurosurgery. 2008;  62(6): 1269-1270.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775987&pid=S0367-4762201000010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">10. John A, McGregor EJ,  Mitchell RD, Gittoes NJL. Acute management of pituitary apoplexy-surgery or  conservative management?. Clinical Endocrinology.2004;61:747-752.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775988&pid=S0367-4762201000010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">11. Schloffer H. Zur frage der  operationen an der Hypophyse. Beitr Klin Chir. 1906;50:767-817.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775989&pid=S0367-4762201000010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">12. Liu JK, Orlandi RR,  Apfelbaum RI, Couldwell WT. Novel closure technique for the endonasal  transsphenoidal approach. J Neurosurg. 2004;100:161-164.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775990&pid=S0367-4762201000010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">13. Fatemi N, Dusick JR,  Malkasian D, McArthur DL, Emerson J, Schad W, et al. The endonasal microscopic  approach for pituitary adenomas and other parasellar tumor: A 10-year experience.  Operative Neurosurg 2. 2008;63(4):ONS244-ONS256.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775991&pid=S0367-4762201000010000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">14. Laws ER. Transsphenoidal  tumours surgery for intrasellar pathology. Clin. Neurosurgery. 1979; 26:  391.397.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775992&pid=S0367-4762201000010000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">15. Guiot C. Les indications de  la vie d’abord tranphenoidal. Experience 521 interventions. Ann Med Interne  (Paris). 1972;123:703-712.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775993&pid=S0367-4762201000010000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">16. Guiot C. Les adenomes  hypophysaires a prolactine. Dossiers cliniques et radiologiques (Paris). 1981;  Sandoz Edition.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775994&pid=S0367-4762201000010000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">17. Hardy J. Transsphenoidal  hypophysectomy. Neurosurgical techniques. J Neurosurg. 1971;34:581-594.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775995&pid=S0367-4762201000010000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">18. Hardy J. Transphenoidal  microsurgery of the normal and pathological pituitary. Clin Neurosurg.  1968;16:185-217.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775996&pid=S0367-4762201000010000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">19. Urdaneta BS.  Microneurocirugía de la hipófisis. Presentación de los primeros casos. Inst Clin.  1974;15:3-29.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775997&pid=S0367-4762201000010000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> 20. Krivoy, S. Abordaje trans-fenoidal de la hipófisis  comunicación preliminar. Tribuna Médica. 1977;565-Tomo XLVII (9):47-50.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775998&pid=S0367-4762201000010000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">21. Zivko G, Tomislav S, Masa  M, Nenad K, Jasna TH, Zoran R. Oblique transsphenoethmoidal approach to the  cavernous sinus. Neurol Med Chir (Tokyo).2008;48:433-439.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2775999&pid=S0367-4762201000010000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">22. Dehdashti AR, Gentili F.  Current state of the art in the diagnosis and surgical treatement of Cusching  disease: Early experience with a purely endoscopic endonasal techniche. J  Neurosurg (Toronto, Canada). 2007;23(3).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776000&pid=S0367-4762201000010000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">23. Sherwen PJ, Patterson WJ,  Griesdale DE. Transsphenoidal approach in surgical treatement of pituitary  adenomas. J Otolaringol. 1986;15:155-160.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776001&pid=S0367-4762201000010000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">24. Schwartz TH, Tabaee A,  Anand V, Fraser J, Brown S, Singh A. Three-dimensional endoscopic pituitary  surgery. Neurosurgery. Mayo 2009;64:288-293.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776002&pid=S0367-4762201000010000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">25. Suhardja A, Kovacs K, Rutka  J. Genetic basis ofpituitary adenoma invasiveness: A review. J Neuro-Oncology.  2001;52:195-204.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776003&pid=S0367-4762201000010000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">26. Miller EL, Nieto TR,  Corletto H. Tumores selares: presentación clínica y evaluación del tratamiento  por cirugía transesfenoidal en el Hospital Escuela 1994-1996. Rev Med Post UNAH.  1997;2 (1). </font><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana"> Documento</span><font size="2" face="Verdana"> en línea disponible desde <a href="http://www.bas.hn--/vol7-1-2002">http://www.bas.hn--/vol7-1-2002</a> .  Consultado marzo 2009.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776004&pid=S0367-4762201000010000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">27. Fatemi N, Dusick JR,  Mattozo C, McArthur DL,Cohan P, Boscardin J, et al. Pituitary hormonal loss and  recovery after transsphenoidal adenoma removal. Neurosurgery.  2008;63(4):709-719.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776005&pid=S0367-4762201000010000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">28. Bigus S, Thomas F, Robert  GP. Cure of Cushing’s disease. Transphenoidal removal of a microadenoma from a  pituitary gland despite a radiographically normal sella turcica. Jce.  1977;6:1251-1260.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776006&pid=S0367-4762201000010000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">29. Anderson J, Anoun N, Burnet  N, Chatterjeck EO, Pickard J, Sarkies N. Neurology of the pituitary gland. J  Neurol Neurosurg Psychiatry. 1979;5(4):200-209.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776007&pid=S0367-4762201000010000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">30. Hardy J. Transsphenoidal  microsurgery of the normal and pathologic pituitary. Clin Neurosurg.  1968;16:185-217.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776008&pid=S0367-4762201000010000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">31. Krivoy A. Principales  tumores encefálicos con manifestaciones endocrinas en niños y adolescentes.  Gaceta Médica de Caracas. 2002;110(3):350-354.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776009&pid=S0367-4762201000010000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">32. Krivoy A. Tumores  cerebrales infantiles. Bol Hosp “J M de Los Ríos”. 1972;3:10&#8209;13.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776010&pid=S0367-4762201000010000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">33. Krivoy S, Molina J.  Patología hipofisaria, 30 casos seleccionados con comprobación anatomopatalógica.  II Congreso Venezolano de Neurocirugía. Caracas. 1981.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776011&pid=S0367-4762201000010000700033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">34. Martínez N. Tumores del  sistema nervioso en niños. Boletín de la Sociedad Venezolana de Cirugía.  1963;XVII (4):305&#8209;319.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776012&pid=S0367-4762201000010000700034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">35. Martínez N. Cirugía de  tumores malignos del sistema nervioso. Boletín de divulgaciones de la Sociedad  Anticancerosa del D.F (Caracas). 1963:208-218.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776013&pid=S0367-4762201000010000700035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">36. Klijn JG, Lamberts SW, Joog  FH. The importance of pituitary tumors size in patient with hiperprolactinemia  in relation to hormonal variables and extrasellar extension tumors. Clin  Endocrinology. 1980;12:341-355.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776014&pid=S0367-4762201000010000700036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">37. Henderson WR. The Pituitary  Adenoma. A. Following up study of the surgical result in 338 cases (Dr. H.  Cushing’s series) Br J Surgery. 1939;26:811-921.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776015&pid=S0367-4762201000010000700037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">38. Haney AF, Kromer R.  Hypothalamic pituitary function and radiographic evaluation of woman with  hiperprolactinemia and empty sella turcica. Am J Obstetric Gynecol.  1979;134:917-924.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776016&pid=S0367-4762201000010000700038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">39. Krivoy S, Walzon J, Molina  J. Parámetros anatómicos de la región hipofisaria y su proyección en la  neurocirugía. Revisión de 50 casos. Trabajo presentado para optar al ascenso a  la categoría de profesor asociado U.C.V. 1979.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776017&pid=S0367-4762201000010000700039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">40. Krivoy S, Díaz M, Adelaide  W. Uso del retractor labial de Krivoy en abordaje trans-esfenoidal de la silla  turca. II Congreso Venezolano de Neurocirugía. 1981.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2776018&pid=S0367-4762201000010000700040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">41. 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