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</front><body><![CDATA[   <B>    <P ALIGN="center"><font size="3">ECOLOG&Iacute;A TROPICAL PARA EL SIGLO XXI BIODIVERSIDAD, CAMBIO GLOBAL Y RESTAURACIÓN DE ECOSISTEMAS&nbsp;</font></P> </B>     <P ALIGN="JUSTIFY">Durante los a&ntilde;os setenta del siglo XX emergi&oacute; con inusitada fuerza un acusado inter&eacute;s por los temas ambientales. Las tenebrosas profec&iacute;as plasmadas en el popular libro de Meadows <I>et al.</I> titulado <I>Los l&iacute;mites del crecimiento,</I> estudio auspiciado por el Club de Roma, sirvieron en gran medida para trasladar al dominio del com&uacute;n lo que era hasta ese momento un tema circunscrito a un pu&ntilde;ado de iluminados que barruntaban la crisis ambiental de los a&ntilde;os por venir. La ecolog&iacute;a —t&eacute;rmino atribuido a Haeckel, quien defini&oacute; esa ciencia como el estudio de los aspectos dom&eacute;sticos de la vida org&aacute;nica (<I>sic</I>)— asomaba t&iacute;midamente en algunos pensa y como una singularidad en algunos departamentos y escuelas de universidades. Aquello que inicialmente apuntaba de manera titubeante como una disciplina de maduraci&oacute;n lenta y lejana, se aliment&oacute; de la creciente preocupaci&oacute;n por la conservaci&oacute;n del entorno y su acelerado deterioro. As&iacute;, el af&aacute;n por el ambiente iba a servir de detonante para una biso&ntilde;a ciencia. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El Instituto Venezolano de Investigaciones Cient&iacute;ficas (IVIC), con asombrosa presciencia, se adelant&oacute; a la oleada que se avecinaba. En septiembre de 1970, con base en la semilla que era el Departamento de Hidrobiolog&iacute;a, cre&oacute; el Centro de Ecolog&iacute;a. Su misi&oacute;n: encarar cient&iacute;ficamente el estudio de los ecosistemas tropicales y los problemas ambientales, cuya globalizaci&oacute;n se hac&iacute;a patente en la medida que el siglo XX avanzaba hacia su culminaci&oacute;n. Dada la fecha de su fundaci&oacute;n cabe afirmar que este centro fue el pionero institucional de los estudios ecol&oacute;gicos en Venezuela. Creci&oacute; r&aacute;pidamente, transform&aacute;ndose en uno de los focos principales de investigaci&oacute;n ecol&oacute;gica del Neotr&oacute;pico. As&iacute; lo atestiguan la organizaci&oacute;n de cursos patrocinados por organismos internacionales; el programa cooperativo con la Rep&uacute;blica Federal de Alemania y Estados Unidos para el estudio del bosque amaz&oacute;nico; la creaci&oacute;n del Centro Internacional de Ecolog&iacute;a Tropical (CIET) dependiente de la UNESCO, con sede en el Centro de Ecolog&iacute;a; y la celebraci&oacute;n de numerosos congresos internacionales.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En sus tres d&eacute;cadas de vida, esta unidad de investigaci&oacute;n ha contribuido a entender y poner de relieve la importancia que tienen los organismos, comunidades y ecosistemas tropicales en el funcionamiento general de la bi&oacute;sfera. Con unas mil publicaciones, el Centro de Ecolog&iacute;a ha tenido, como fuente de conocimientos, un patente impacto internacional sobre sus &aacute;reas de competencia.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">A trav&eacute;s de sus programas de postgrado —pioneros en Venezuela— de entrenamientos en sus laboratorios, se han formado estudiantes provenientes de una veintena de pa&iacute;ses. El Centro tambi&eacute;n ofrece la posibilidad de entrenamientos o de realizaci&oacute;n de tesis a estudiantes de pregrado de las universidades del pa&iacute;s y del extranjero y de pasant&iacute;as a estudiantes y profesionales. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El Centro de Ecolog&iacute;a ha conservado el car&aacute;cter internacional que sign&oacute; su creaci&oacute;n, manteniendo un intercambio din&aacute;mico con numerosas instituciones cient&iacute;ficas con las que desarrolla programas cooperativos. Continuamente acoge cient&iacute;ficos visitantes de muchos pa&iacute;ses interesados en la ecolog&iacute;a tropical.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Hoy en d&iacute;a, las actividades desarrolladas por los investigadores del Centro junto a profesionales y t&eacute;cnicos de diversas especialidades, y por estudiantes de pre y postgrado y visitantes de otras instituciones, se inscriben en multitud de &aacute;reas: biolog&iacute;a de organismos acu&aacute;ticos, ecolog&iacute;a de comunidades marinas, ecofisiolog&iacute;a de plantas —fotos&iacute;ntesis y regulaci&oacute;n nutricional, din&aacute;mica del carbono y nutrientes en bosques naturales y plantaciones, biorrestauraci&oacute;n de agroecosistemas y ecosistemas naturales por medio de micorrizas, relaciones estructurales y funcionales en comunidades vegetales—, ciclos biogeoqu&iacute;micos en ecosistemas naturales, fisicoqu&iacute;mica de r&iacute;os y embalses tropicales, metales pesados en aguas y suelos, din&aacute;mica poblacional de animales, gen&eacute;tica poblacional de par&aacute;sitos y vectores de enfermedades tropicales, entre otras.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">A lo largo de treinta a&ntilde;os, no obstante, la ecolog&iacute;a ha sufrido cambios dram&aacute;ticos. En sus albores, esta ciencia se basaba en un enfoque donde se abordaban los problemas con herramientas simples. La estampa del ec&oacute;logo de la &eacute;poca probablemente deba incluir tabla de campo, cinta m&eacute;trica, <I>cuadrata</I> y vernier, junto a una determinaci&oacute;n perruna de contar y medir organismos y observar comunidades y ecosistemas. Como mucho, los audaces de turno ensayaban —con gran alharaca, eso s&iacute;— un uso incipiente y rudimentario de las inmensas computadoras de la &eacute;poca, que deb&iacute;an mantenerse en cuartos climatizados, so pena de colapso irreversible. El esp&iacute;ritu de la &eacute;poca est&aacute; magistralmente plasmado en la introducci&oacute;n a <I>Geographical Ecology</I>, de Robert H. MacArthur, uno de los pr&oacute;ceres de la ecolog&iacute;a moderna, quien escribi&oacute;: &quot;<I>To do science is to search for repeated patterns, not simply to accumulate facts… The person best equipped to do this is the naturalist who loves to note changes in bird life up a mountainside,… or changes in butterflies from temperate to tropics</I>.&quot; Evid&eacute;nciase as&iacute;, n&iacute;tidamente, la raigambre de esta disciplina. La ecolog&iacute;a, empero, ha evolucionado hacia protocolos menos pasivos, tratando de forzar a la naturaleza a contar sus verdades y ha ampliado sus &aacute;mbitos de actuaci&oacute;n, que ahora se extienden hasta la biolog&iacute;a molecular, por una parte, y la macroecolog&iacute;a por otra.   </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Sensible a los cambios, el Centro de Ecolog&iacute;a, al arribar a sus treinta a&ntilde;os,  enfrent&oacute; el reto de definir su futuro y ponderar su pasado y presente. Para ello, y como parte de las celebraciones aniversarias, organiz&oacute; un simposio que reuni&oacute; un grupo de destacados investigadores, tanto de Venezuela como del extranjero, quienes trabajan en la frontera de la ecolog&iacute;a tropical. Durante toda una semana, 27/11/2000 a 1/12/2000, en el simposio que titula este volumen, se debatieron los temas que posiblemente motoricen los avances de la ecolog&iacute;a en la alborada del siglo XXI. Adem&aacute;s de los <I>leitmotiv</I> asomados en su t&iacute;tulo, se hizo &eacute;nfasis en temas como ecolog&iacute;a molecular y microbiana, interacciones planta-animal, agroecolog&iacute;a, ecolog&iacute;a a largo plazo, autoecolog&iacute;a, macroecolog&iacute;a, educaci&oacute;n ambiental, &aacute;reas protegidas y desarrollo sustentable.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Los art&iacute;culos contenidos en este n&uacute;mero de <I>Interciencia</I> son una muestra de la latitud del simposio y la calidad con la que se trataron los temas. El conjunto constituye una buena representaci&oacute;n de las 22 conferencias y 11 ponencias presentadas en tres mesas redondas que conformaron el programa. El simposio culmin&oacute; con una discusi&oacute;n general en la que se revisaron los temas tratados, donde se subray&oacute; la importancia de continuar a trav&eacute;s de talleres sectoriales las ideas planteadas, dado el inter&eacute;s y la controversia suscitadas por la mesa redonda sobre educaci&oacute;n y ecolog&iacute;a, a la par de la necesidad de divulgar la preocupaci&oacute;n por la degradaci&oacute;n ambiental que sigue ocurriendo en Venezuela y en el planeta. La publicaci&oacute;n de este n&uacute;mero es un paso hacia la continuidad de la esencia del simposio. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">J. E. Conde, G. Cuenca, M. Lampo, A. Pieters y E. Olivares</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Comit&eacute; Editorial Invitado <I>Instituto Venezolano de Investigaciones Cient&iacute;ficas</P> </I> <FONT SIZE=2>    <P ALIGN="JUSTIFY">El Simposio Ecolog&iacute;a Tropical para el Siglo XXI se llev&oacute; a cabo gracias a los auspicios de Academia de Ciencias de Am&eacute;rica Latina, Banco Provincial, Consejo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y Tecnol&oacute;gicas (CONICIT), Elimer S.A., Fundaci&oacute;n Alberto Vollmer, Fundaci&oacute;n Gustavo Vollmer, UNESCO, Xerox de Venezuela y Casa Hellmund.</P> </FONT> <B>    <P ALIGN="center"><font size="3">TROPICAL ECOLOGY FOR THE 21<SUP>st</SUP>. CENTURY BIODIVERSITY, GLOBAL CHANGE AND ECOSYSTEM RESTORATION</font> </P> </B>     <P ALIGN="JUSTIFY">A pronounced interest about environmental issues developed during the 70s. The dark prophecies contained in <I>The Limits of Growth</I> by Meadows <I>et al.</I>, a study promoted by the Club of Rome, transposed to a popular domain what used to be restricted to a selected group that conjectured about an environmental crisis in the years to come. Ecology —a term attributed to Haekel, who defined this science as the study of domestic aspects of organic life (<I>sic</I>)— began to appear, shyly, in some curricula and as a singularity in some university departments and schools. What initially appeared as a slowly maturing and distant field nourished from the growing worries about conservation of the environment and its accelerated degradation. Thus, the sheer interest in the environment was to become a trigger for a nascent science.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">The <I>Instituto Venezolano de Investigaciones Cient&iacute;ficas</I> (IVIC), with remarkable foresight, caught the oncoming wave. In September 1970 the <I>Centro de Ecolog&iacute;a </I>was created upon the seed of the existing Hydrobiology Department. Its mission: to study tropical ecosystems and environmental issues that were becoming overtly globalized as the 20<FONT SIZE=1>th</FONT> century advanced. Given its foundation date, it can be said that this center was the pioneer institution for ecological studies in Venezuela. It grew rapidly, becoming one of the main foci of ecological research in the Neotropics. The organization of international courses bear witness to this fact, as also do the FRG-USA cooperative program for the study of the Amazonian forest, the creation of the <I>Centro Internacional de Ecolog&iacute;a Tropical</I> (CIET), dependent on UNESCO, and the celebration of numerous international meetings and workshops.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">In three decades of activity this research unit has contributed to the understanding and relevance of tropical organisms, communities and ecosystems in the general functioning of the Biosphere. With some one thousand publications the <I>Centro de Ecolog&iacute;a </I>has had  an international impact as a source of knowledge in its fields of study.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Through graduate programs that were the first in Venezuela and laboratory work, students from some twenty countries have been trained. The center also offers national and foreign university students the possibility of training or thesis work, as well as research internships for students and professionals.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">The <I>Centro de Ecolog&iacute;a</I> has kept the international character that marked its inception, maintaining a dynamic exchange with numerous scientific institutions with which it carries out cooperative programs. Visiting scholars from many countries interested in tropical ecology are permanently present.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Nowadays, the activities carried out by the center researchers, together with professionals and technicians from different specialties, and by university and graduate students and visitors from other institutions, cover a large number of areas: biology of aquatic organisms, ecology of marine communities, plant ecophysiology —photosynthesis and nutritional regulation, dynamics of carbon and nutrients in natural forests and plantations, rhyzobium biorestoration of agroecosystems and natural ecosystems, structural and functional relationships in vegetal communities—, biogeochemical cycles in natural ecosystems, physical chemistry of tropical rivers and dams, heavy metals in soil and water, animal population dynamics, parasite and tropical disease vector population genetics, etc.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Yet, throughout thirty years,  ecology has undergone dramatic changes. At its start, the problems under study were approached with simple tools. In those times, the depiction of an ecologist probably included a field book, measuring tape, quadrat and vernier caliper together with an obstinate determination to count and measure organisms and to observe communities and ecosystems. At most, the bravest ones attempted —with great fuss, of course— an incipient and rudimentary use of the large computers that, at the time, had to be kept in cooled rooms due to the risk of irreversible collapse. The spirit of those times is remarkably presented in the introduction to Geographical Ecology by Robert H. Mac Arthur, one of the founders of modern ecology, who wrote: &quot;<I>To do science is to search for repeated patterns, not simply to accumulate facts… The person best equipped to do this is the naturalist who loves to note changes in bird life up a mountainside,… or changes in butterflies from temperate to tropics.&quot; </I> This shows neatly the roots of the discipline. Ecology, nevertheless, has evolved towards more active protocols, trying to force nature to unveil its truths, and has enlarged its scope, extending now to molecular biology on one side, and to macroecology on the other.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Sensitive to changes, upon arriving to its thirtieth anniversary, the <I>Centro de Ecolog&iacute;a, </I>assumed the challenge of defining its future and weighing its past and present. To this end, and as part of the anniversary celebrations, a symposium was organized, bringing together a group of distinguished researchers from Venezuela and abroad, who work in the frontiers of tropical ecology. For a whole week, 11/27/2000 to 12/1/2000 in the symposium that gives title to this volume, the topics that will probably move the advances of ecology in the beginnings of the present century were debated. Besides the <I>leitmotivs</I> included in the title, the emphasis went to topics such as molecular and microbial ecology, plant-animal interactions, agroecology, long term ecology, autoecology, macroecology, environmental education, protected areas and sustainable development.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">The articles in this issue of <I>Interciencia</I> are a sample of the scope of the symposium and the level with which the topics were treated. This set is a representative sample of the 22 lectures and 11 presentations in three round tables that made up the program. The symposium ended with a general discussion that underlined the importance of continuing to work on the ideas presented. Given the interest and controversies raised by the round table on education and ecology, together with the need to diffuse concerns about the environmental degradation that continues to take place in Venezuela and the planet, future specialized workshops were envisaged. The publication of this issue is a step towards the continuity of the essence of the symposium.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">J. E. Conde, G. Cuenca, M. Lampo, A. Pieters y E. Olivares</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Invited Editorial Committee <I>Instituto Venezolano de Investigaciones Cient&iacute;ficas</P> </I><B>    <P ALIGN="center"><font size="3">ECOLOG&Iacute;A TROPICAL PARA O S&Eacute;CULO XXI bIODIVERSIDADE, MUDANÇA GLOBAL E RESTAURAÇÃO DE ECOSSISTEMAS</font> </P> </B>     <P ALIGN="JUSTIFY">Durante os anos setenta do s&eacute;culo XX apareceu com inusitada for&ccedil;a um interesse pelos temas ambientais. As tenebrosas profecias plasmadas no popular livro de Meadows <I>et al.</I> titulado O<I>s limites do crescimento,</I> estudo auspiciado pelo Clube de Roma, serviram em grande medida para trasladar ao dom&iacute;nio do comum o que era at&eacute; esse momento um tema circunscrito a uns poucos iluminados que anunciavam a crise ambiental dos anos por vir. A ecologia —t&eacute;rmino atribu&iacute;do a Haeckel, o qual definiu essa ci&ecirc;ncia como o estudo dos aspectos dom&eacute;sticos da vida org&acirc;nica (<I>sic</I>)— aparecia timidamente em alguns pensadores e com singularidade em alguns departamentos e escolas de universidades. Aquele que inicialmente apontava de maneira titubeante como uma disciplina de madura&ccedil;&atilde;o lenta e distante, alimentou-se da crescente preocupa&ccedil;&atilde;o pela conserva&ccedil;&atilde;o do entorno e seu acelerado deterioro. Assim, o af&atilde; pelo ambiente ia servir de detonante para uma bisonha ci&ecirc;ncia. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">O <I>Instituto Venezolano de Investigaciones Cient&iacute;ficas </I>(IVIC), com assombrosa presci&ecirc;ncia, se adiantou &agrave; oleada que se aproximava. Em setembro de 1970, com base na semente que era o Departamento de Hidrobiologia, criou o Centro de Ecologia. Sua miss&atilde;o: encarar cientificamente o estudo dos ecossistemas tropicais e os problemas ambientais, cuja globaliza&ccedil;&atilde;o se fazia patente na medida que o s&eacute;culo XX avan&ccedil;ava para sua culmina&ccedil;&atilde;o. Dada a data de sua funda&ccedil;&atilde;o cabe afirmar que este centro foi o pioneiro institucional dos estudos ecol&oacute;gicos na Venezuela. Cresceu rapidamente, transformando-se em um dos focos principais de pesquisa ecol&oacute;gica do Neotr&oacute;pico. Assim o testemunham a organiza&ccedil;&atilde;o de cursos patrocinados por organismos internacionais; o programa cooperativo com a Rep&uacute;blica Federal da Alemanha e Estados Unidos para o estudo do bosque amaz&ocirc;nico; a cria&ccedil;&atilde;o do Centro Internacional de Ecologia Tropical (CIET) dependente da UNESCO, com sede no Centro de Ecologia; e a celebra&ccedil;&atilde;o de numerosos congressos internacionais.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Nas suas tr&ecirc;s d&eacute;cadas de vida, esta unidade de pesquisa contribuiu a entender e p&ocirc;r de releve a import&acirc;ncia que t&ecirc;m os organismos, comunidades e ecossistemas tropicais no funcionamento geral da biosfera. Com umas mil publica&ccedil;&otilde;es, o Centro de Ecologia teve, como fonte de conhecimentos, um patente impacto internacional sobre suas &aacute;reas de compet&ecirc;ncia.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Atrav&eacute;s de seus programas de p&oacute;s-gradua&ccedil;&atilde;o —pioneiros na Venezuela— e de treinamentos nos seus laborat&oacute;rios, formaram estudantes provenientes de uma vintena de pa&iacute;ses. O Centro tamb&eacute;m oferece a possibilidade de treinamentos ou de realiza&ccedil;&atilde;o da tese a estudantes de gradua&ccedil;&atilde;o das universidades do pa&iacute;s e do exterior e de est&aacute;gios a estudantes e profissionais. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">O Centro de Ecologia conservou o car&aacute;ter internacional que marcou sua cria&ccedil;&atilde;o, mantendo um interc&acirc;mbio din&acirc;mico com numerosas institui&ccedil;&otilde;es cient&iacute;ficas com as que desenvolve programas cooperativos. Continuamente acolhe cient&iacute;ficos visitantes de muitos pa&iacute;ses interessados na ecologia tropical.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Hoje em dia, as atividades desenvolvidas pelos pesquisadores do Centro junto a profissionais e t&eacute;cnicos de diversas especialidades, e por estudantes de gradua&ccedil;&atilde;o e p&oacute;s-gradua&ccedil;&atilde;o e visitantes de outras institui&ccedil;&otilde;es, se inscrevem na multid&atilde;o de &aacute;reas: biologia de organismos aqu&aacute;ticos, ecologia de comunidades marinhas, ecofisiologia de plantas -fotos&iacute;ntese e regula&ccedil;&atilde;o nutricional, din&acirc;mica do carbono e nutrientes em bosques naturais e planta&ccedil;&otilde;es, biorrestaura&ccedil;&atilde;o de agroecossistemas e ecossistemas naturais por meio de micorrizas, rela&ccedil;&otilde;es estruturais e funcionais em comunidades vegetais, ciclos biogeoqu&iacute;micos em ecossistemas naturais, fisicoqu&iacute;mica de rios e embalses tropicais, metais pesados em &aacute;guas e solos, din&acirc;mica populacional de animais, gen&eacute;tica populacional de parasitas e vetores de doen&ccedil;as tropicais, entre outras.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Durante trinta anos a ecologia sofreu mudan&ccedil;as dram&aacute;ticas. Nos seus trabalhos, esta ci&ecirc;ncia se baseava em um enfoque onde se abordavam os problemas com ferramentas simples. A estampa do ec&oacute;logo da &eacute;poca provavelmente deva incluir tabela de campo, cinta m&eacute;trica, <I>cuadrata</I> e vernier, junto a uma determina&ccedil;&atilde;o perruna de contar e medir organismos e observar comunidades e ecossistemas. Como muito, os audazes de turno experimentavam —com grande alvoroto, isso sim— um uso incipiente e rudimentar dos imensos computadores da &eacute;poca, que deviam manter-se em quartos climatizados, sob pena de colapso irrevers&iacute;vel. O esp&iacute;rito da &eacute;poca est&aacute; magistralmente plasmado na introdu&ccedil;&atilde;o a <I>Geographical Ecology</I>, de Robert H. MacArthur, um dos pr&oacute;ceres da ecologia moderna, o qual escreveu: &quot;<I>To do science is to search for repeated patterns, not simply to accumulate facts… The person best equipped to do this is the naturalist who loves to note changes in bird life up a mountainside,… or changes in butterflies from temperate to tropics</I>.&quot; Evidencia-se assim, nitidamente, a raizada desta disciplina. A ecologia, imperou, evoluiu a protocolos menos passivos, tratando de for&ccedil;ar &agrave; natureza a contar suas verdades e ampliou seus &acirc;mbitos de atua&ccedil;&atilde;o, que agora se estendem &agrave; biologia molecular, por uma parte, e a macro-ecologia por outra. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Sens&iacute;vel &agrave;s mudan&ccedil;as, o Centro de Ecologia, ao chegar aos seus trinta anos, enfrentou o desafio de definir seu futuro e ponderar seu passado e presente. Para isso, e como parte das celebra&ccedil;&otilde;es de anivers&aacute;rio, organizou um simp&oacute;sio que reuniu um grupo de destacados pesquisadores, tanto da Venezuela como do exterior, os quais trabalham na fronteira da ecologia tropical. Durante toda uma semana, entre o 27/11/2000 e o 1/12/2000, no simp&oacute;sio que titula este volume, se debateram os temas que possivelmente motorizem os avan&ccedil;os da ecologia na alvorada do s&eacute;culo XXI. Al&eacute;m dos <I>leitmotiv</I> aparecidos no seu t&iacute;tulo, fez &ecirc;nfase nos temas como ecologia molecular e microbiana, intera&ccedil;&otilde;es planta-animal, agro-ecologia, ecologia ao longo prazo, auto-ecologia, macro-ecologia, educa&ccedil;&atilde;o ambiental, &aacute;reas protegidas e desenvolvimento sustentado.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Os art&iacute;culos contidos neste n&uacute;mero de <I>Interci&ecirc;ncia</I> s&atilde;o uma amostra da latitude do simp&oacute;sio e a qualidade com a que se trataram os temas. O conjunto constitui uma boa representa&ccedil;&atilde;o das 22 confer&ecirc;ncias e 11 exposi&ccedil;&otilde;es apresentadas em tr&ecirc;s mesas redondas que formaram o programa. O simp&oacute;sio culminou com uma discuss&atilde;o geral na que foram revisados os temas tratados, onde se sublinhou a import&acirc;ncia de continuar atrav&eacute;s de semin&aacute;rios setoriais as id&eacute;ias expostas, dado o interesse e a controv&eacute;rsia suscitadas pela mesa redonda sobre educa&ccedil;&atilde;o e ecologia, ao par da necessidade de divulgar a preocupa&ccedil;&atilde;o pela degrada&ccedil;&atilde;o ambiental que segue ocorrendo na Venezuela e no planeta. A publica&ccedil;&atilde;o deste n&uacute;mero &eacute; um passo &agrave; continuidade da ess&ecirc;ncia do simp&oacute;sio. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">J. E. Conde, G. Cuenca, M. Lampo, A. Pieters e E. Olivares</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Comit&ecirc; Editorial Convidado <I>Instituto Venezolano de Investigaciones Cient&iacute;ficas</P></I>     ]]></body>

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