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</front><body><![CDATA[   <FONT SIZE=4>  <B>    <P align="center">DENSIDAD APARENTE EN UN VERTISOL CON DIFERENTES AGROSISTEMAS</P> </B> </FONT>     <P align="justify"><font size="3">Gabriel S&aacute;nchez Vera, Jos&eacute; J. Obrador Olan, David J. Palma-L&oacute;pez y Sergio Salgado Garc&iacute;a</font></P>     <P align="justify">Gabriel S&aacute;nchez Vera. Ingeniero Agr&oacute;nomo Fitotecnista. Colegio Superior Agropecuario del Estado de Guerrero. M&eacute;xico. Asesor T&eacute;cnico Privado. Villahermosa, Tabasco, M&eacute;xico.</P>     <P align="justify">Jos&eacute; J. Obrador Olan. Maestr&iacute;a en Ciencias, Instituto de Recursos Naturales del Colegio de Postgraduados, M&eacute;xico. Estudiante de Doctorado, Universidad de Salamanca. Espa&ntilde;a.</P>     <P align="justify">David J. Palma-L&oacute;pez. Doctorado en Ciencias en G&eacute;nesis y Clasificaci&oacute;n de Suelos, Francia. Profesor Investigador Adjunto, Colegio de Postgraduados-Campus Tabasco. Direcci&oacute;n: Per. Carlos A. Molina S/N, 86500 H. C&aacute;rdenas, Tabasco, M&eacute;xico. e-mail: dapalma@colpos.colpos.mx</P>     <P align="justify">Sergio Salgado Garc&iacute;a. Doctorado en Ciencias en Fertilidad de Suelos. M&eacute;xico. Profesor Investigador Asociado, Colegio de Postgraduados-Campus Tabasco, M&eacute;xico.</P>  <B>       <P align="justify">PALABRAS CLAVE / Ca&ntilde;a de Az&uacute;car / Pasto / Selva / Vertisol /</P> </B>    <P align="justify"><font size="3">Recibido: 03/02/2003. Aceptado: 29/05/2003</font></P>     <P align="justify"><font size="3"><b>Resumen</b></font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font size="3">&nbsp;</font><font size="3">El estudio físico del suelo ha recibido atención por su importancia para la producción de caña de azúcar en forma sustentable. Se evaluó la densidad aparente (DAp) en un vertisol en los agrosistemas de caña de azúcar, pastos y selva mediana perennifolia. Para el muestreo de los de caña seleccionaron los entresurcos donde no hubo transito de equipo, donde pasaron camiones y donde paso la alzadora durante la cosecha. Se tomaron al azar 9 repeticiones de cada sitio por ciclo de cultivo. Para los agrosistemas de pasto y selva los muestreos se efectuaron al azar con seis repeticiones. La DAp entre 0-10cm de profundidad se determino con el método del cilindro. Los 11 tratamientos fueron analizados bajo un diseño completamente al azar y contrastes ortogonales. El suelo cultivado con caña sufre mayor compactación durante la cosecha, independientemente del ciclo de cultivo. El camión, por ser pesado produce mayor compactación que la alzadora. La DAp se incrementa según los ciclos de cultivo. Los promedios de DAp en los diferentes ciclos de caña no alcanzaron niveles críticos para las raíces (1,60g-cm<sup>3</sup>); no obstante, la DAp en el agrosistema de pasto es intermedia de la selva y la caña, lo que indica que estos suelos, por el agrietamiento en el periodo de seca y por su reciente formación, poseen buena capacidad de amortiguamiento y explica que durante 20 años su DAp solo se a modificado en 20% con respecto a la selva.</font></P> <B>    <P align="justify">Introducci&oacute;n</P> </B>     <P align="justify">El desarrollo vegetal es afectado por la degradaci&oacute;n de la estructura del suelo, que influye en la relaci&oacute;n aire-suelo-agua. Esta relaci&oacute;n se asocia con el aumento de la densidad aparente y con el cambio en la distribuci&oacute;n por tama&ntilde;o de los poros. La densidad aparente (DAp) se define como el peso secado al horno de un volumen unitario de suelo incluyendo espacios porosos y expresado frecuentemente en g·cm-3 (Cavazos y Rodr&iacute;guez, 1992). La DAp es m&aacute;s importante que la densidad de part&iacute;culas para comprender el comportamiento f&iacute;sico de los suelos. En general, los suelos con baja DAp tienen condiciones f&iacute;sicas favorables, mientras que aquellos con DAp elevada poseen malas condiciones f&iacute;sicas, es decir mayor compactaci&oacute;n. Una consolidaci&oacute;n antropog&eacute;nica es producida por el tr&aacute;fico, el pisoteo y el laboreo inoportuno del suelo. La magnitud de esta consolidaci&oacute;n depende de la intensidad, oportunidad y frecuencia de carga que soporta el suelo (Sommer, 1979).</P>     <P align="justify">Dentro del &aacute;rea del Plan Chontalpa, Tabasco, M&eacute;xico, existen 54917ha de suelos vertisoles, cuyos factores limitantes para el uso agr&iacute;cola son textura fina, permeabilidad lenta, manto fre&aacute;tico elevado, mal drenaje superficial e inundaci&oacute;n temporal (Palma-L&oacute;pez y Cisneros, 2000). Estos suelos se encuentran cultivados con pastos (35%), ca&ntilde;a de az&uacute;car (25%), cacao (10%) y otros cultivos (19%), mientras que 11% son selvas y acahuales. El agrosistema de la ca&ntilde;a de az&uacute;car es uno de los m&aacute;s tecnificados y las labores, desde la preparaci&oacute;n del suelo hasta la cosecha, requieren del uso de maquinaria agr&iacute;cola que tiende a modificar caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas del terreno (Salgado <I>et al.,</I> 2001).</P>     <P align="justify">Las principales pr&aacute;cticas de cultivo que pueden contribuir al incremento de la DAp se pueden agrupar en dos per&iacute;odos, el primero durante el inicio del cultivo (subsoleo, paso de cultivador de ganchos y fertilizaci&oacute;n), y el segundo durante el proceso de cosecha. En este &uacute;ltimo per&iacute;odo el suelo sufre la mayor compactaci&oacute;n por &eacute;l transito de la alzadora, camiones o carretas, sin embargo este incremento en la densidad puede ser restablecido parcialmente por el subsoleo, cultivo y fertilizaci&oacute;n, y por el agrietamiento en la &eacute;poca de sequ&iacute;a en suelos vertisoles. Esta p&eacute;rdida de la fertilidad f&iacute;sica del suelo, debido a su importancia para mantener un cultivo sustentable de la ca&ntilde;a de az&uacute;car, ha sido tema de inter&eacute;s de muchos investigadores (Pacheco y Cort&eacute;s, 1986; Braunack <I>et al.,</I> 1993). Mel&eacute;ndez (1997) indica que no en todos los suelos se tiene el mismo nivel de compactaci&oacute;n y &eacute;ste var&iacute;a con la &eacute;poca de lluvias, la carga animal y la textura del suelo, y se ha observado que el efecto de compactaci&oacute;n generalmente se presenta en los primeros 10cm del perfil del suelo (Aina, 1979). Por su parte Howard y Singer (1981) al determinar DAp en varios suelos de selva, encontraron que el rango variaba de 0,51 a 1,49g·cm-3 y reportaron que todos los suelos de selva cambian su densidad aparente con la mecanizaci&oacute;n. Tambi&eacute;n encontraron que la mayor&iacute;a de las superficies de los suelos tropicales bajo vegetaci&oacute;n natural mantienen densidades aparentes &oacute;ptimas, relacionando esto con la buena estructura. Con la finalidad de generar mayor informaci&oacute;n acerca de la compactaci&oacute;n del suelo que permita mejorar las practicas de cultivo de la ca&ntilde;a de az&uacute;car para obtener altos rendimientos de campo, en el presente trabajo se eval&uacute;a la DAp en los agrosistemas de ca&ntilde;a de az&uacute;car, pastos y selva mediana perennifolia.</P>  <B>    <P align="justify">Materiales y M&eacute;todos</P> </B> <I>    <P align="justify">&Aacute;rea experimental</P> </I>     <P align="justify">El trabajo se realiz&oacute; entre marzo 1998 y enero 1999 en el campo experimental del Campus Tabasco del Colegio de Postgraduados, situado en el km 21 de la carretera circuito del golfo C&aacute;rdenas-Coatzacoalcos, Tabasco, M&eacute;xico, a 18ºN y 93º33'O, a 11msnm. El clima es caliente y h&uacute;medo, Am(i’)g, con temperatura media anual de 26ºC y precipitaci&oacute;n media anual de 2163mm.</P>  <I>    <P align="justify">Caracter&iacute;sticas del suelo</P> </I>     <P align="justify">Los suelos de los agrosistemas ca&ntilde;a de az&uacute;car, pasto y selva pertenecen a la unidad Vertisol serie Lim&oacute;n. Son suelos de reciente formaci&oacute;n, de textura migaj&oacute;n arcilloso de color pardo gris&aacute;ceo oscuro o caf&eacute;, y su manto fre&aacute;tico se encuentra a baja profundidad (Palma-L&oacute;pez y Cisneros, 2000).</P>  <I>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify">Agrosistemas estudiados</P>      <P align="justify">Ca&ntilde;a de az&uacute;car</I>. Para el cultivo de ca&ntilde;a se seleccionaron los lotes C-8, E-3 y D-7, cultivados con la variedad M&eacute;x 69-290 en los ciclos vegetativos de plantilla, soca y resoca, respectivamente. Estos lotes han estado sujetos a las labores de subsoleo, barbecho, rastreo, surcado, cultivadora y fertilizaci&oacute;n mec&aacute;nica como preparaci&oacute;n del terreno; a las labores culturales barbecho, cultivadora de ganchos y fertilizaci&oacute;n en el ciclo de soca; y al tr&aacute;nsito de los equipos de cosecha: alzadora, camiones, tractores y carretas (Salgado <I>et al.,</I> 2001). Durante la cosecha algunos surcos quedan fuera del tr&aacute;nsito del equipo, ya que en ellos se deposita la ca&ntilde;a cortada, mientras que otros est&aacute;n sujetos al paso de camiones durante la carga de ca&ntilde;a y otros al paso de la alzadora, la cual recoge la ca&ntilde;a para depositarla al cami&oacute;n o carreta. Para el dise&ntilde;o de los tratamientos se utiliz&oacute; un factorial 3x3 con 3 ciclos de cultivo y 3 sitios de tr&aacute;nsito de equipo de cosecha (sin paso, paso de alzadora y de cami&oacute;n), dando lugar a 9 sitios de muestreo.</P> <I>    <P align="justify">Pasto</I>. Se seleccion&oacute; el lote C-9 cultivado con pasto estrella de &Aacute;frica (<I>Cynodon plectostachyus</I>), el cual ha estado bajo pastoreo desde hace 20 a&ntilde;os. </P> <I>    <P align="justify">Selva</I>. El lote C-10 se encuentra ocupado con un manch&oacute;n de selva mediana perennifolia de Canacohite (<I>Bravasia integerrima</I>), es un relicto de la vegetaci&oacute;n natural de la regi&oacute;n, y fue tomado como punto de referencia por no presentar ning&uacute;n tipo de perturbaci&oacute;n.</P>  <I>    <P align="justify">Muestreo</P> </I>     <P align="justify">Los 11 tratamientos fueron muestreados al azar, a profundidad de 0 a 10cm, utilizando el m&eacute;todo del cilindro de volumen conocido (Cavazos y Rodr&iacute;guez, 1992). El n&uacute;mero de repeticiones fue variable, para el cultivo de ca&ntilde;a las muestras fueron tomadas en el espacio comprendido en el entresurco, donde hab&iacute;an pasado los equipos agr&iacute;colas durante la cosecha de ca&ntilde;a, con nueve repeticiones por sitio. Para el caso del pasto y la selva, se tomaron seis repeticiones en zig-zag.</P>  <I>    <P align="justify">Variable de estudio</P> </I>     <P align="justify">El peso seco del suelo se determin&oacute; en el laboratorio de an&aacute;lisis qu&iacute;micos de suelos, aguas y plantas (LASPA) del Campus Tabasco-Colegio de Postgraduados. Con la relaci&oacute;n de peso de suelo seco y el volumen del cilindro, se obtuvo el valor de la densidad aparente.</P>     <P align="justify">Para caracterizar la fertilidad de los suelos de los agrosistemas se tomaron tres muestras compuestas por sitio, de acuerdo a los procedimientos descritos por Salgado <I>et al.</I> (1999). Las muestras fueron secadas a la sombra, molidas y tamizadas (2mm). Las determinaciones se realizaron en el LASPA con los m&eacute;todos descritos por Jones <I>et al. </I>(1991).</P>  <I>    <P align="justify">An&aacute;lisis estad&iacute;stico</P> </I>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify">Se utiliz&oacute; un dise&ntilde;o completamente al azar y contrastes ortogonales para las comparaciones especificas (Mart&iacute;nez, 1988) y los datos fueron analizados con el paquete SAS versi&oacute;n 6.11 para Windows (SAS, 1996).</P>  <B>    <P align="justify">Resultados y Discusi&oacute;n</P> </B> <I>    <P align="justify">Caracter&iacute;sticas de los suelos</P> </I>     <P align="justify">Los suelos de los agrosistemas bajo estudio (<a href="#tabl1">Tabla I</a>) se consideran de mediana fertilidad (Salgado <I>et al.,</I> 1999). Los suelos cultivados con ca&ntilde;a de az&uacute;car presentaron acumulaciones de P, K y Ca, lo que se atribuy&oacute; a la fertilizaci&oacute;n qu&iacute;mica y a la quema del ca&ntilde;averal antes de la cosecha. Por el contrario, los suelos de pasto y selva presentaron altos contenidos de MO y N.</P>      <P align="justify"><a name="tabl1"></a></P>      <P align="center"><IMG SRC="/img/fbpe/inci/v28n6/Image962.jpg" WIDTH=578 HEIGHT=205></P> <I>    
<P align="justify">Densidad aparente en los agrosistemas</P>      <P align="justify">Ca&ntilde;a de az&uacute;car</I>. Los resultados del an&aacute;lisis de varianza (<a href="#tabl2">Tabla II</a>) indican diferencias significativas entre los tratamientos. En la <a href="#tabl3"> Tabla III</a> se presentan los efectos que tiene el paso del equipo agr&iacute;cola sobre el entresurco de la ca&ntilde;a durante la cosecha. En la parte inferior de la Tabla se presentan los contrastes planteados y su significanc&iacute;a. El tratamiento sin equipo representa la DAp del suelo durante el desarrollo de la ca&ntilde;a en los diferentes ciclos de cultivo (1,22g·cm-3), la cual se ve incrementada por &eacute;l tr&aacute;fico del equipo agr&iacute;cola durante la cosecha sobre todo en aquellos entresurcos donde pas&oacute; el cami&oacute;n (1,37g·cm-3) con capacidad de carga de 8 a 9ton de ca&ntilde;a. Lo anterior concuerda con lo se&ntilde;alado por (Salgado <I>et al.,</I> 2001) quienes encontraron que en el per&iacute;odo de cosecha el suelo sufre la mayor compactaci&oacute;n por el tr&aacute;nsito de la alzadora, camiones y carretas; sin embargo este incremento en la densidad puede ser restablecido parcialmente por el subsoleo, cultivo y fertilizaci&oacute;n mecanizada, as&iacute; como por el agrietamiento del suelo en la &eacute;poca de sequ&iacute;a al siguiente ciclo de cultivo. En los diferentes ciclos de cultivo se observ&oacute; una tendencia ha incrementar la DAp independientemente del equipo usado; este incremento fue menor al 9%, en el caso m&aacute;s severo, ya que la alzadora no modific&oacute; la DAp (Braunack <I>et al.,</I> 1998; Geddes <I>et al.,</I> 1998).</P>      <P align="justify"><a name="tabl2"></a></P>      <P align="center"><IMG SRC="/img/fbpe/inci/v28n6/Image963.jpg" width=461 height=418></P>      
]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><a name="tabl3"></a></P>     <P align="center"><IMG SRC="/img/fbpe/inci/v28n6/Image964.jpg" WIDTH=578 HEIGHT=344></P>      
<P align="justify">Con relaci&oacute;n a los ciclos de cosecha, se observ&oacute; un incremento variable en la DAp, altamente significativo. Sin embargo, no se puede concluir que es acumulativo (Dey <I>et al</I>., 1997) ya que, contrariamente a lo esperado, en el ciclo de soca se present&oacute; una mayor DAp que en el ciclo de resoca, donde este suelo cuenta con un ciclo m&aacute;s de cultivo (<a href="#tabl4">Tabla IV</a>). Resultados similares fueron reportados por Pacheco y Cort&eacute;s (1986) al observar que la DAp se incrementa (1,32g·cm-3) como producto del intenso laboreo agr&iacute;cola al cual se somete este cultivo. Estos mismos autores detectaron que a los nueve a&ntilde;os de cultivo el suelo present&oacute; una reducci&oacute;n de la densidad, lo que indica que cuando la ca&ntilde;a se voltea, como producto de la intensa mecanizaci&oacute;n del suelo (barbecho, rastreo pesado y subsoleo) se restablece nuevamente la densidad (1,18g·cm-3), para posteriormente incrementar a los 13 a&ntilde;os.</P>      <P align="justify"><a name="tabl4"></a></P>      <P align="center"><IMG SRC="/img/fbpe/inci/v28n6/Image965.jpg" width=500 height=266></P>      
<P align="justify">No obstante que la DAp se increment&oacute; con el tiempo, aun no se acerca al nivel cr&iacute;tico para las ra&iacute;ces se&ntilde;alado por Trouse y Humbert (1961), donde el total de espacio poroso decrece aproximadamente el 50% y el porcentaje de aire por volumen decrece a menos de 10%, en todos los suelos que trabajaron. Para un suelo de textura arcillo limosa lo anterior ocurre cuando la densidad aparente se incrementa de 1,06 a 1,57g·cm-3. As&iacute; mismo, Monteith y Banath (1965), Humbert (1974) y Braunack <I>et al.</I> (1998) encontraron que la declinaci&oacute;n lineal del rendimiento al aumentar la compactaci&oacute;n del suelo se debe al incremento en el n&uacute;mero de cosechas mec&aacute;nicas en condiciones de humedad. McGarry <I>et al.</I> (1997) despu&eacute;s de evaluar cinco socas en un suelo Podzolico amarillo de Bundaberg, Australia, concluyeron que el suelo en el surco es menos duro, de menor densidad, y tiene m&aacute;s poros y microporos en comparaci&oacute;n con el suelo del entresurco. Estas diferencias han permitido mantener una buena estructura del suelo, que ha permitido el cultivo de la ca&ntilde;a de az&uacute;car de manera sustentable. Braunack <I>et al.</I> (1993) reportaron que los equipos de alta flotaci&oacute;n producen la m&aacute;xima densidad aparente de 20 a 30cm de profundidad y el equipo convencional de 7 a 14cm. As&iacute; mismo estos autores mencionan que la mayor infiltraci&oacute;n ocurri&oacute; en los campos donde se utiliz&oacute; el equipo de alta flotaci&oacute;n, con marcadas diferencias entre los sitios evaluados, y las peque&ntilde;as diferencias en el rendimiento fueron atribuidas al tipo de suelo, manejo y clima.</P>     <P align="justify">Algunas alternativas para mejorar la DAp de los suelos vertisoles son las rotaciones de leguminosas, que adem&aacute;s de controlar algunos insectos y malezas produce un efecto ben&eacute;fico sobre la compactaci&oacute;n del suelo y ayuda a incrementar el rendimiento de ca&ntilde;a de az&uacute;car (Dey <I>et al.,</I> 1997). Debido a la mayor compactaci&oacute;n del entresurco por el tr&aacute;fico de los equipos de cultivo y de cosecha es necesario, al momento de planificar el volteo de la cepa, trazar los nuevos surcos en el espacio comprendido en el entresurco del viejo cultivo de ca&ntilde;a; de esta manera se asegura que el suelo tenga un periodo de alternancia que permita una distribuci&oacute;n m&aacute;s homog&eacute;nea en sus propiedades f&iacute;sicas (Salgado <I>et al.,</I> 2001).</P>  <I>    <P align="justify">Pasto</P> </I>     <P align="justify">En la <a href="#tabl5"> Tabla V</a> se presenta la media de la DAp para el agrosistema de pasto (1,22g·cm-3); se observa que la DAp fue similar al cultivo de ca&ntilde;a en plantilla y menor que la DAp observada para los ciclos de ca&ntilde;a soca y resoca. De ello se deduce que el pisoteo del ganado durante 20 a&ntilde;os ha tenido poco impacto sobre la DAp, lo que concuerda con lo observado por Mazurak <I>et al.</I> (1960). Estos autores indicaron que para muchos suelos, 7 &oacute; 8 a&ntilde;os de pastos restauran las propiedades f&iacute;sicas hasta casi los niveles que ten&iacute;a cuando virgen. Al respecto, Mel&eacute;ndez (1997) se&ntilde;al&oacute; que en la &eacute;poca de mayor precipitaci&oacute;n en suelos muy arcillosos se puede presentar mayor compactaci&oacute;n si se usan cargas animales altas; sin embargo, durante la temporada de seca el efecto de la carga puede ser m&iacute;nimo, a pesar de que tengan cargas altas (Fryrear y McCully, 1972). En suelos de texturas con fuerte contenido de arena es probable que durante todo el a&ntilde;o los problemas de compactaci&oacute;n sean m&iacute;nimos o no se presenten; se ha encontrado que el efecto de compactaci&oacute;n generalmente se presenta en los primeros 10cm del perfil del suelo. Una manera de aliviar el problema de compactaci&oacute;n ser&iacute;a realizando el subsoleo cruzado, junto con la aplicaci&oacute;n de dosis altas de N en la &eacute;poca de lluvias para incentivar el crecimiento del pasto (Chandler <I>et al.,</I> 1967) y la reducci&oacute;n de la carga animal (Chandler y Silva, 1960).</P>      <P align="justify"><a name="tabl5"></a></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="center"><IMG SRC="/img/fbpe/inci/v28n6/Image966.jpg" width=500 height=388></P>  <I>    
<P align="justify">Selva</P> </I>     <P align="justify">En la <a href="#tabl5"> Tabla V</a> se presenta la media de la DAp para la selva. Tal como se esperaba, este suelo, por estar en un estado cl&iacute;max de vegetaci&oacute;n, present&oacute; la menor DAp (1,02g·cm-3) en comparaci&oacute;n del pasto y los diferentes ciclos de cultivo de la ca&ntilde;a de az&uacute;car. Resultados similares fueron reportados por Pacheco y Cort&eacute;s (1986) y McGarry <I>et al.</I> (1997). Por su parte Howard y Singer (1981), al determinar las densidades aparentes de varios suelos de selva, encontraron que el rango var&iacute;a de 0,51 a 1,49g·cm-3 y adem&aacute;s mencionan que todos los suelos de selva cambian su DAp con la mecanizaci&oacute;n. Tambi&eacute;n concluyen que la mayor&iacute;a de las superficies de los suelos tropicales bajo vegetaci&oacute;n natural mantienen densidades aparentes &oacute;ptimas, relacionando &eacute;sto con la buena estructura, a&uacute;n cuando sea poco resistente a la fuerza a que son sometidos cuando se mecanizan y cultivan.</P>     <P align="justify">Algunas pr&aacute;cticas de manejo del suelo pueden mantener las condiciones de DAp que posee un suelo de selva virgen son la labranza de conservaci&oacute;n y el uso de cobertura con residuos de cultivos (Lal, 1976). Las observaciones indican que la mayor&iacute;a de los suelos tropicales bajo vegetaci&oacute;n de selva tienen la habilidad de absorber agua a velocidades r&aacute;pidas, propiedad que se pierde al dedicar esos suelos a cultivo continuo. Dicha p&eacute;rdida al parecer es debida a la eliminaci&oacute;n de materia org&aacute;nica y su consecuente reducci&oacute;n en la actividad bi&oacute;tica, a la exposici&oacute;n directa a las gotas de lluvia con la subsecuente reducci&oacute;n de los agregados, y a el taponamiento de los macro y microporos por la escorrent&iacute;a que lleva en suspensi&oacute;n materiales finos (Wilkinson, 1975; Aina, 1979).</P>  <B>    <P align="justify">Conclusiones y Recomendaciones</P> </B>     <P align="justify">El suelo cultivado con ca&ntilde;a de az&uacute;car sufre mayor compactaci&oacute;n durante la cosecha, independientemente del ciclo de cultivo. El cami&oacute;n, por ser el m&aacute;s pesado de los equipos que transitan por el entresurco durante la cosecha de ca&ntilde;a, produce mayor compactaci&oacute;n en comparaci&oacute;n la alzadora. La DAp tiende a incrementarse conforme a los ciclos de cultivo, siendo este incremento variable. Los valores promedio de la DAp en los diferentes ciclos de ca&ntilde;a no alcanza los niveles cr&iacute;ticos para las ra&iacute;ces. No obstante, la DAp encontrada en el agrosistema de ca&ntilde;a super&oacute; a la DAp del pasto y la selva. La DAp encontrada para el agrosistema de pasto se considera intermedia entre la selva y la ca&ntilde;a, lo que indica que estos suelos por el agrietamiento que sufren en el per&iacute;odo de seca y por ser de reciente formaci&oacute;n, poseen una buena capacidad de amortiguamiento ya que durante 20 a&ntilde;os su DAp se ha modificado apenas en un 20% con respecto a la selva.</P>     <P align="justify">Para mejorar las condiciones f&iacute;sicas de los suelos ca&ntilde;eros se recomienda establecer rotaciones de leguminosas. Debido a la mayor compactaci&oacute;n del entresurco por el tr&aacute;fico de los equipos de cultivo y de cosecha, es necesario, al momento de planificar el volteo de la cepa, trazar los nuevos surcos en el espacio comprendido en el entresurco del viejo cultivo de ca&ntilde;a, de manera de asegurar que el suelo tenga un periodo de alternancia que permita una distribuci&oacute;n m&aacute;s homog&eacute;nea en sus propiedades f&iacute;sicas. En los pastizales se debe realizar el subsoleo cruzado y aplicar altas dosis de N en la &eacute;poca de lluvias y reducir la carga animal.</P>  <B>    <P align="justify">Referencias</P> </B>     <!-- ref --><P align="justify">1. Aina PP (1979) Soil change resulting from long-term management practices in Western Nigeria. <I>Am. J. 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Agric. Unit. P. R. 44</I>: 77-76.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967980&pid=S0378-1844200300060000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">6. Chandler VJ, Caro Costas R, Pearson RW, Abru&ntilde;a F, Figarella J, Silva S (1967) El manejo intensivo de forrajeras Tropicales en Puerto Rico. <I>Bol. Est. Exp. Agric. Univ. Puerto Rico 202</I>: 108 -110.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967981&pid=S0378-1844200300060000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">7. Dey AD, Davis HB, Friday N (1997) Potential for reduced tillage systems and legume fallow for management of clay and silty clay soils in Guyana sugar estates. <I>Proc. 26th Conf. West Indies Sugar Tech</I>. Georgentown, Guyana. pp.271-277.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967982&pid=S0378-1844200300060000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">8. Fryrear DW, McCully WG (1972) Development of grass root systems influenced by soil compaction. <I>J. Range Manag. 25</I>: 255-260.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967983&pid=S0378-1844200300060000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">9. Geddes R, Robotham BG, Berry R, Rieschieck R, Hogarth DM (1998) A comparative analysis of vehicles used for road transportation of sugarcane.<I> Proc. Sugarcane Tech. Aust. Soc. Conf</I>. BSES. Queensland, Australia. pp. 17-21.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967984&pid=S0378-1844200300060000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">10. Howard RF, Singer DMJ (1981) Measuring forest soil bulk density using irregular hole paraffin clod and air permeability. <I>Forest. Sci. 27</I>: 316-322.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967985&pid=S0378-1844200300060000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">11. Humbert PR (1974) <I>El Cultivo de la Ca&ntilde;a de Az&uacute;car</I>. Continental. M&eacute;xico. 719 pp.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967986&pid=S0378-1844200300060000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">12. Jones BJ, Wolf B, Mills HA (1991) <I>Plant analysis handbook</I>. Micro-Macro Publishing. Athens, Georgia. EEUU. 213 pp.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967987&pid=S0378-1844200300060000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">13. Lal E (1976) Notillage effects on soil properties under different crops in Western Nigeria. <I>Soil Sci. 40</I>: 762-768.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967988&pid=S0378-1844200300060000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">14. McGarry D, Braunack MV, Cunningham G, Halpin N, Sallaway M, Waters D, Egan BT (1997) Comparison of soil physical properties of row and interrow: basis for control traffic in cane. <I>Proc. Sugarcane Tech. Aust. Soc. Conf</I>. BSES. Queensland, Australia. pp:263-269.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967989&pid=S0378-1844200300060000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">15. Mart&iacute;nez GA (1988) <I>Dise&ntilde;os Experimentales. M&eacute;todos y elementos de teor&iacute;a</I>. Trillas. M&eacute;xico, DF. 756 pp.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967990&pid=S0378-1844200300060000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">16. Mazurak AP, Kriz W, Ramig RE (1960) Rates of water entry into a chernozem soil as affected by age of perennial grass sods. <I>Agron. J. 52</I>: 35-37.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967991&pid=S0378-1844200300060000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">17. Mel&eacute;ndez NF (1997) <I>Manejo de praderas para Tabasco</I>. Fundaci&oacute;n Produce Tabasco, A. C. Villahermosa, Tabasco. M&eacute;xico. 77 pp.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967992&pid=S0378-1844200300060000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">18. Monteith NH, Banath CL (1965) The effect of soil strength on sugar cane root growth. <I>Trop. Agric. 42</I>: 293-296.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967993&pid=S0378-1844200300060000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">19. Pacheco HI, Cort&eacute;s YLT (1986) <I>Efecto del uso continuo con ca&ntilde;a de az&uacute;car (Saccharum ssp.) Sobre algunas variables importantes en un vertisol en la Chontalpa, Tabasco</I>. Tesis. Colegio Superior de Agricultura Tropical. H. C&aacute;rdenas, Tabasco, M&eacute;xico. 150 pp.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967994&pid=S0378-1844200300060000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">20. Palma-L&oacute;pez DJ, Cisneros JD (2000) <I>Plan de uso sustentable de los suelos de Tabasco</I>. 2ª Edic. Vol 1. Fundaci&oacute;n Produce Tabasco, A.C. Villahermosa, Tabasco. 115 pp.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967995&pid=S0378-1844200300060000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">21. Salgado GS, Palma LDJ, Cisneros DJ (1999) <I>Procedimientos para la toma de muestras de suelos, planta y agua e interpretaci&oacute;n en cultivos tropicales</I>. IRENAT-Colegio de Postgraduados-ISPROTAB. Villahermosa, Tabasco. M&eacute;xico. 80 pp.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967996&pid=S0378-1844200300060000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">22. Salgado GS, Bucio LAD, Riestra DD, Lagunes-E LC (2001) <I>Ca&ntilde;a de Az&uacute;car: hacia un manejo sustentable</I>. Colegio de Postgraduados-ISPROTAB. H. C&aacute;rdenas, Tabasco. M&eacute;xico. 349 pp.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967997&pid=S0378-1844200300060000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">23. SAS (1996) <I>SAS/STAT User’s guide: Statistics</I>. Release 6.11. SAS Institute. Cary, North Carolina. EEUU. 1028 pp.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967998&pid=S0378-1844200300060000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">24. Sommer C (1979) Bodenverdichtung und ihre Beurteilung. <I>Zeitschr. Kulturtechnik Flurbereinigung 20</I>: 257-268.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=967999&pid=S0378-1844200300060000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">25. Trouse ACJr, Humbert PR (1961) Some effects of soil compacted on the development of sugar-cane roots. <I>Soil Sci. 9</I>: 208-217.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=968000&pid=S0378-1844200300060000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify">26. Wilkinson GE (1975) Effect of grass fallow rotations on the infiltration of water into a savanna zone soil of Northern Nigeria. <I>Trop. Agric. 52</I>: 97-103.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=968001&pid=S0378-1844200300060000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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