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</front><body><![CDATA[  <BASEFONT SIZE="3">     <P ALIGN="center" style="line-height: 100%"> <B><font color="#1f1a17" face="Verdana" size="3">Diagn&#243;stico microsc&#243;pico de amibiasis: M&#233;todo obsoleto pero necesario  en el mundo en desarrollo.</font></B></P>     <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> El reconocimiento de <I>Entamoeba dispar </I>y la detecci&#243;n de <I>Entamoeba moshkovskii</I>  en humanos revelan la ineficiencia del diagn&#243;stico microsc&#243;pico para diferenciar  <I>Entamoeba histolytica</I> de estas especies morfol&#243;gicamente id&#233;nticas (1).  Sin embargo, el hallazgo de hematofagia en trofozo&#237;tos, considerado tradicionalmente  como criterio de diagn&#243;stico definitivo de <I>E. histolytica</I>, aun se acepta  como diagn&#243;stico de esta especie en pacientes con disenter&#237;a (2).&nbsp; </FONT></P>     <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> Cl&#225;sicamente, <I>E. histolytica </I>se ha podido diferenciar de<I> E. dispar </I>mediante  el an&#225;lisis de los modelos electrofor&#233;ticos de isoenzimas en lisados de  cultivos de amibas (1).No obstante, este m&#233;todo bioqu&#237;mico no es pr&#225;ctico  en la rutina del laboratorio cl&#237;nico por su complejidad, consumo de tiempo,  costo y la experiencia requerida para cultivar las amibas. Las t&#233;cnicas  serol&#243;gicas para el diagn&#243;stico de amibiasis poseen alta sensibilidad y  especificidad en la detecci&#243;n de los anticuerpos espec&#237;ficos. Sin embargo,  pueden no ser de utilidad en &#225;reas end&#233;micas por no diferenciar las infecciones  pasadas de las actuales (1). Las pruebas de detecci&#243;n de ant&#237;genos de <I>E.  histolytica </I>en espec&#237;menes fecales son muy sensibles y espec&#237;ficas en casos  de colitis amibiana e infecci&#243;n asintom&#225;tica y permiten diferenciar esta  especie de <I>E. dispar</I> (3). Sin embargo, el uso cl&#237;nico rutinario de estos  dos m&#233;todos en &#225;reas pobres no es accesible por el costo de los reactivos.&nbsp; </FONT></P>     <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> En la era gen&#243;mica de la parasitolog&#237;a se ha producido un cambio radical  en el diagn&#243;stico de la amibiasis; las t&#233;cnicas de PCR se han convertido  en los m&#233;todos de elecci&#243;n en el mundo industrializado, por su excelente  sensibilidad y especificidad en el diagn&#243;stico de la infecci&#243;n y por la  detecci&#243;n y diferenciaci&#243;n de las tres especies de <I>Entamoeba</I> morfol&#243;gicamente  indistinguibles (3). No obstante, su aplicaci&#243;n en el diagn&#243;stico de rutina  es muy limitada y permanecen impr&#225;cticas en el mundo en desarrollo por  su complejidad y costo. En estas &#225;reas, el microscopio contin&#250;a siendo  la piedra angular de los microscopistas en los laboratorios cl&#237;nicos y  consecuentemente, los diagn&#243;sticos err&#243;neos de <I>E. histolytica/E. dispar  (Eh/Ed</I>) contin&#250;an siendo frecuentes (4). Sin embargo, existen diversos  procedimientos que permiten la detecci&#243;n y diagn&#243;stico microsc&#243;pico de  <I>Eh/Ed</I> si son seguidos y se toman las precauciones necesarias.&nbsp; </FONT></P>     <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> Uno de los requisitos primarios para el diagn&#243;stico correcto es el examen  de espec&#237;menes fecales muy frescos, particularmente cuando existe la posibilidad  de la presencia de formas tr&#243;ficas. Es conocido que la eliminaci&#243;n de protozoos  en las heces es irregular, con grandes variaciones diarias, lo cual determina  la imperiosa necesidad del examen de una serie de espec&#237;menes. De acuerdo  a algunos autores, se requieren tres ex&#225;menes negativos para descartar  una infecci&#243;n amibiana (5). No obstante, los resultados pueden no ser confiables  si las muestras son obtenidas en d&#237;as consecutivos puesto que la mayor&#237;a  de los portadores de quistes los eliminan durante pocos d&#237;as a intervalos  diferentes (6). El n&#250;mero de espec&#237;menes a examinar antes de descartar  la presencia de <I>Eh/Ed</I>, depende en gran parte de la experiencia del laboratorista,  de las pruebas de diagn&#243;stico utilizadas y del grado de sospecha de la  existencia de una amibiasis. En nuestra experiencia, si se examinan de  una a seis muestras en d&#237;as consecutivos mediante frotis frescos (directos  y concentrados) y frotis te&#241;idos con hematoxilina f&#233;rrica, casi todos los  casos son detectados. Si los resultados son negativos y existe el criterio  cl&#237;nico de una amibiasis, es necesario realizar m&#225;s ex&#225;menes.&nbsp; </FONT></P>     <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> El material que se vaya a examinar para detectar amibiasis debe ser estudiado  mediante frotis frescos con soluci&#243;n salina y de yodo. El uso de un m&#233;todo  de concentraci&#243;n confiable debe ser de rutina en los laboratorios de coprolog&#237;a;  las evidencias indican un aumento apreciable del porcentaje de hallazgos  positivos. Se ha sugerido el uso rutinario de la tinci&#243;n de frotis con  colorante tricr&#243;mico o hematoxilina f&#233;rrica para el diagn&#243;stico de <I>Eh/Ed  </I>(2), lo cual consideramos como el m&#233;todo m&#225;s cr&#237;tico en el diagn&#243;stico  microsc&#243;pico de la amibiasis. Nuestra experiencia en el uso rutinario de  esta &#250;ltima t&#233;cnica nos ha ense&#241;ado que el riesgo de realizar errores de  diagn&#243;stico es alto cuando se basa en el examen de frotis frescos (directos  y concentrados). Si bien es cierto que, en ocasiones, no es dif&#237;cil hacer  el diagn&#243;stico de <I>Eh/Ed</I> en el examen de un frotis al fresco como cuando  se observa gran n&#250;mero de quistes tetranucleados en ausencia de otras especies  de amibas o numerosos trofozo&#237;tos, muchos de ellos con eritrocitos, en  un paciente con disenter&#237;a, la mayor&#237;a de los espec&#237;menes no corresponden  a estas dos categor&#237;as y ameritan una cuidadosa diferenciaci&#243;n.&nbsp; </FONT></P>     <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> El diagn&#243;stico diferencial microsc&#243;pico de las especies de <I>Entamoeba</I> depende  de rasgos citol&#243;gicos finos por lo que no es adecuado su diagn&#243;stico sin  el concurso de una t&#233;cnica de tinci&#243;n permanente. La diversidad de especies  de amibas, c&#233;lulas y elementos de origen vegetal y animal que se puede  observar en las heces ocasionan un cuadro complejo y confuso, especialmente  en pacientes con procesos inflamatorios intestinales, en quienes muchas  c&#233;lulas pueden ser confundidas con <I>Eh/Ed</I> en preparaciones al fresco. Los  leucocitos y macr&#243;fagos que contienen eritrocitos son diagnosticados con  frecuencia como <I>Eh/Ed</I> o <I>E.histolytica</I>, respectivamente; el uso de frotis  te&#241;idos evitar&#237;a los diagn&#243;sticos incorrectos en la mayor&#237;a de los casos.&nbsp; </FONT></P>     <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> Existen diversos criterios para diferenciar los trofozo&#237;tos de <I>Eh/Ed</I> de  los de <I>E.coli. </I>La identificaci&#243;n de trofozo&#237;tos de <I>Eh/Ed</I> se hace frecuentemente  en base a su motilidad r&#225;pida, progresiva y la emisi&#243;n explosiva de pseud&#243;podos  hialinos. Sin embargo, <I>E. coli</I> puede exhibir estos rasgos en ocasiones  (6). Estas caracter&#237;sticas son de importancia diagn&#243;stica si las heces  son reci&#233;n emitidas y si se toman en cuenta otros rasgos diferenciales.  La visibilidad del n&#250;cleo poco ayuda a distinguir estas especies ya que  puede ser influenciada por diversos factores. No es usual que <I>E.coli</I> ingiera  eritrocitos pero a veces ocurre (6). La aceptaci&#243;n de la presencia de amibas  hemat&#243;fagas como criterio diagn&#243;stico de amibiasis, sin tomar en consideraci&#243;n  otros rasgos morfol&#243;gicos, puede conducir a diagn&#243;sticos incorrectos. Consecuentemente,  se deduce que la distinci&#243;n de los trofozo&#237;tos de <I>Eh/Ed</I> y <I>E. coli</I> no es  una tarea f&#225;cil. Es evidente que muchos de los riesgos potenciales de realizar  un diagn&#243;stico err&#243;neo en el examen de frotis fecales al fresco se eliminar&#237;an  si se utilizaran tinciones permanentes. Adem&#225;s, amibas de peque&#241;o tama&#241;o  como <I>Endolimax nana</I> y <I>Entamoeba hartmanni</I> podr&#237;an no ser detectadas al  examen al fresco o si se detectan, los rasgos morfol&#243;gicos podr&#237;an ser  indistinguibles lo que impedir&#237;a el diagn&#243;stico espec&#237;fico correcto. Esto  podr&#237;a explicar la rareza del diagn&#243;stico de <I>E</I>.<I> hartmanni</I> en las &#225;reas  en desarrollo incluyendo a nuestra regi&#243;n, donde hemos demostrado su endemicidad  mediante el uso de frotis te&#241;idos con hematoxilina f&#233;rrica (7,8). Este  m&#233;todo tambi&#233;n nos ha permitido detectar la presencia de <I>Entamoeba polecki,  </I>amiba morfol&#243;gicamente similar a<I> Eh/Ed</I>, en humanos (9,10). Estos hallazgos  corroboran a este procedimiento como el paso m&#225;s cr&#237;tico en el diagn&#243;stico  de <I>Eh/Ed</I>. Muchos de los errores de diagn&#243;stico y tratamientos innecesarios  se evitar&#237;an si el examen al fresco, directo o de material concentrado,  se considerara como un examen preliminar.&nbsp; </FONT></P>     <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> En base a cuatro d&#233;cadas de experiencia, consideramos la tinci&#243;n de frotis  fecales con hematoxilina f&#233;rrica como el m&#233;todo esencial y confiable para  el diagn&#243;stico microsc&#243;pico de los protozoos intestinales, los cuales ser&#237;an  detectados, si est&#225;n presentes, si se examinaran los espec&#237;menes requeridos  en un tiempo m&#237;nimo de una semana.&nbsp; </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="center" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> Leonor Chac&#237;n-Bonilla&nbsp; </FONT></P>     <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"> <B><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> Microscopic diagnosis of amebiasis: An obsolete method but necessary in  the developing world.&nbsp; </FONT></B> </P>     <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> Molecular biology-based diagnosis offers the best approach to detect amebiasis,  but remains impractical in the clinical laboratories from the developing  world. In these areas, the microscopic diagnosis remains the routine method.  It is imperative that a series of fresh stool specimens be examined. The  use of a concentration method should become a routine procedure. Permanent  stained smears is the most critical and reliable diagnostic method for  the microscopic detection of intestinal protozoa. If the direct or concentrate  wet mounts were considered as a preliminary examination; and the use of  iron-hematoxylin stained smears become a routine procedure, many of the  misdiagnosis that frequently occur could be avoided. The iron-hematoxylin  stained preparation is the method of choice for the microscopic detection  of <I>E.histolytica/E.dispar</I> and other intestinal protozoa.&nbsp; </FONT></P>     <!-- ref --><P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> 1.&nbsp;<B>Chac&#237;n-Bonilla L</B>. Amibiasis: Implicaciones del reconocimiento de <I>Entamoeba  dispar</I> e identificaci&#243;n de <I>Entamoeba moshkovskii </I>en humanos. Invest Clin  2010; 51:239-256.&nbsp;</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1218675&pid=S0535-5133201100040000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> 2.&nbsp;<B>Tanyuksel M, Petri WA Jr. </B>Laboratory diagnosis of amebiasis. Clin Microbiol  Rev 2003; 16:713-729.&nbsp;</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1218676&pid=S0535-5133201100040000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> 3.&nbsp;<B>Fotedar R, Stark D, Beebe N, Marriott D, Ellis J, Harkness J.</B> Laboratory  diagnostic techniques for <I>Entamoeba </I>species. Clin Microbiol Rev 2007; 20:511-532.&nbsp;</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1218677&pid=S0535-5133201100040000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> 4.&nbsp;<B>Leiva B, Lebbad M, Winiecka-Krusnell J, Altamirano</B> <B>I, Tellez A, Linder  E. </B>Overdiagnosis of <I>Entamoeba histolytica</I> and <I>Entamoeba dispar</I> in Nicaragua:  A microscopic, triage parasite panel and PCR study. Arch Med Res 2006;  37: 529-534.&nbsp;</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1218678&pid=S0535-5133201100040000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> 5.&nbsp;<B>Li E, Stanley SL Jr. </B>Protozoa. Amibiasis. Gastroenterol Clin N A 1996;  25: 471-492.&nbsp;</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1218679&pid=S0535-5133201100040000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> 6.&nbsp;<B>Anderson HH, Bostick WL, Johnstone HG. </B>Amebiasis. 1<FONT COLOR="#1f1a17"><SUP>st</SUP> Ed. Springfield(ILL):  Charles C Thomas Publisher; 1953, p 225-280.&nbsp;</FONT></FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1218680&pid=S0535-5133201100040000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> 7.&nbsp;<B>Chac&#237;n-Bonilla L, Guanipa N, Arape Garc&#237;a R. </B>Prevalencia de <I>Entamoeba histolytica,  Entamoeba</I> <I>hartmanni</I> y otros parasitos intestinales en ni&#241;os hospitalizados.  Invest Clin 1976; 17:25-41.&nbsp;</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1218681&pid=S0535-5133201100040000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> 8.&nbsp;<B>Chac&#237;n-Bonilla L, Guanipa N, Cano G, Parra AM, Estevez J, Raleigh X. </B>Epidemiological  study of intestinal parasitic infections in a rural area from Zulia State,  Venezuela. INTERCIENCIA 1998; 23: 241-247.&nbsp;</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1218682&pid=S0535-5133201100040000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> 9.&nbsp;<B>Chac&#237;n-Bonilla L. </B>Successful treatment of human<B> </B><I>Entamoeba polecki</I> infection  with metronidazole. Am J Trop Med Hyg 1980; 29: 521-523.&nbsp;</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1218683&pid=S0535-5133201100040000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="#1f1a17" size="2" face="Verdana"> 10.&nbsp;<B>Chac&#237;n-Bonilla L. </B><I>Entamoeba polecki</I>: human infections in Venezuela. Trans  R Soc Trop Med Hyg 1992; 86: 634.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1218684&pid=S0535-5133201100040000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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