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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana">Editorial</font></b></p>     <p align="center"><font face="Verdana"><b> Epidemias y pandemias virales emergentes:  ¿Cuál será la próxima?</b></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El extraordinario progreso en  el desarrollo  de antibióticos y vacunas durante la primera mitad del siglo XX llevó a pensar que “ya había  llegado el momento de cerrar el capítulo de las  enfermedades infecciosas y declarar como ganada la guerra contra esas pestilencias”. Esta frase triunfalista, atribuida a William H. Stewart,  Cirujano General de los Estados Unidos en el  periodo 19651969, solo fue una ilusión del  momento. Hace unos veinte años, cuando trabajaba en la Organización Mundial de la Salud  en Ginebra, le oí mencionar al Premio Nobel de  Medicina Joshua Lederberg que “la guerra entre  los seres humanos y los microbios continúa día a  día y no está claro quién será el ganador”. Cuando en 1962 yo estudiaba primer año de medicina  en la Universidad del Zulia, tuve mi primera experiencia con una virosis emergente, cuando el  virus de la encefalitis equina Venezolana (EEV)  causó una epidemia en la Guajira (1). Quienes  fueron mis primeros maestros en virología, Armando Soto Escalona y Slavia Ryder, me permitieron acompañarlos en las investigaciones  que realizaban en el Instituto de Investigación  Clínica para esclarecer los detalles de la epidemia (2). Eso inició mi interés profesional en la  virología, que me ha ocupado por más de cincuenta años. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> La comunidad médica internacional sufrió  un duro despertar cuando en 1981 el síndrome  de la inmunodeficiencia humana (SIDA) fue  descrito como una nueva enfermedad y en 1983 1984 un virus nuevo, el de la inmunodeficiencia  adquirida tipo 1 (VIH1) fue identificado como  su causa. Ahora nos estamos acostumbrando a  oír sobre la nueva epidemia viral del año. Entonces se activan medidas de emergencia contra  esa epidemia, que luego son olvidadas cuando  la epidemia disminuye en intensidad o cuando  se pierde el interés del público. No obstante,  las epidemias y pandemias virales continúan en  aumento debido a factores tales como sobrepoblación, urbanización, cambios climáticos y aumento de los viajes internacionales. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Actualmente el mundo se está movilizando  para responder a la epidemia del virus Zika que  asola la América Latina y el Caribe y que amenaza a los Estados Unidos (3). Crea alarma y  preocupación el hecho que la infección por el  virus Zika está fuertemente implicada en casos de microcefalia de niños nacidos a madres  infectadas durante la gestación y en casos del  síndrome de GuillaimBarré subsiguientes a la  infección. Ello ha llevado a la Organización  Mundial de la Salud a declarar dicha epidemia  como una “emergencia de salud pública de interés internacional.” Sin embargo, la América Latina y el Caribe continúan sufriendo epidemias  severas de dengue y de chikungunya que están  causando un enorme costo médico, humano y  económico, por lo cual estas no deben ser ignoradas u olvidadas. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Aunque las respuestas a las más recientes  epidemias y pandemias virales han sido básicamente reactivas, hoy en día tenemos conocimientos y medios científicos para adoptar estrategias proactivas que nos permitan prevenir o  contener los brotes epidémicos en sus inicios, antes de que los mismos adquieran proporciones  mayores. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Algunas lecciones que hemos aprendido sobre enfermedades infecciosas emergentes son  las siguientes:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> a. En su mayoría, las enfermedades infecciosas  emergentes son causadas por virus.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> b. Los virus involucrados pertenecen a diferentes familias virales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> c. Con mucha frecuencia los virus circulan entre  humanos de una manera silente antes de causar  epidemias de importancia. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> d. Muchos de los nuevos patógenos virales de  humanos se originan de virus animales y en  áreas tropicales del mundo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> e. Una vez que un nuevo virus emerge causando  epidemias o pandemias, con frecuencia permanece en la población sin desaparecer.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> En los últimos 14 años han ocurrido 11  epidemias o pandemias de importancia y con  excepción de dos epidemias de cólera en Zimbabue y en Haití, todas las demás han sido  causadas por virus. Estas incluyen epidemias  de SRAG (síndrome respiratorio agudo grave;  SRAG por sus siglas en inglés, “severe acute  respiratory síndrome”), chikungunya, influenza  porcina AH1N1 (similar al virus que en 1918 1919 causó la “gripe española”), sarampión (en  la República Popular del Congo), MERS (síndrome respiratorio de Oriente Medio; en inglés,  “middle east respiratory síndrome”), Ébola y  Zika (4). Dos de esos virus (SARG y MERS)  pertenecen a la familia de los Coronavirus, que  también incluye a otros virus que causan enfermedades respiratorias y que son transmitidos  por las secreciones respiratorias. Mientras que  el virus Zika, así como también los virus del  dengue y de la fiebre amarilla, pertenecen a la  familia de los Flavivirus, que son transmitidos  por mosquitos, especialmente el Aedes aegypti.  También trasmitidos por mosquitos son los Alfavirus chikungunya y EEV. El virus del Ébola  pertenece a la familia de los Filovirus y se transmite entre humanos por contacto con sangre y  otras secreciones contaminadas. Hay muchos  otros virus con el potencial de iniciar epidemias  y pandemias, todos ellos con mecanismos de  trasmisión propios, diferentes formas de inducir  patologías, y diferente biología y epidemiologia. Esa diversidad impone respuestas específicas basadas en conocimiento científico, que  deben adecuarse para cada agente viral.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Los virus que causan epidemias o pandemias en la actualidad no son estrictamente virus  nuevos. Los mismos han existido por muchos  años en animales o incluso circulado de manera silente en poblaciones humanas (5). Aunque  la epidemia de SIDA solo se identificó a principios de la década de los 80, hoy sabemos que el  VIH1 se originó por una recombinación de dos  virus diferentes de la inmunodeficiencia simia  que infectaron chimpancés y de estos saltaron  a humanos en algún lugar del África del Oeste  en la década de 1920 (6). El VIH1 circuló entre  humanos por 60 años y solo se detectó cuando  se identificaron casos de SIDA en los Estados  Unidos y en Europa. Tanto el virus Zika como el  de la encefalitis del Oeste del Nilo fueron aislados en Uganda, en 1947 y 1937 respectivamente, en el curso de un esfuerzo sistemático global  llevado a cabo por la Fundación Rockefeller  para identificar virus transmitidos por artrópodos (arbovirus) con potencial para causar patología en humanos (7). Asimismo, el virus chikungunya fue aislado por primera vez en 1953  durante una epidemia en Tanzania. Esos virus  circularon en África por muchos años antes de  que las condiciones epidemiológicas se hicieran  propicias para su diseminación fuera del continente y eventual producción de pandemias.  Otro ejemplo de la circulación limitada de un  virus antes de causar una epidemia mayor nos lo  da el virus Ébola, identificado por primera vez  en 1976 en el Zaire, hoy República Democrática del Congo, y responsable por una treintena de  epidemias menores que en forma intermitente  afectaron diferentes áreas remotas en el África  SubSahariana tropical. Sin embargo, el patrón  epidemiológico del Ébola cambio cuando a finales del 2013 y hasta el 2016 la epidemia afectó  zonas urbanas en el África occidental, causando  casi 30.000 casos y más de 11.000 muertes, con  varios casos exportados a Europa y a los Estados Unido, dando base al temor de que la epidemia pudiese extenderse a otros países dentro  y fuera de África (8). Afortunadamente, dicha  epidemia parece estar bajo control, pero existen  razones para pensar que volverá, quizás en algún otro lugar de África. La mayoría de las enfermedades virales  emergentes tienen como origen, o como reservorio, alguna especie animal (9). Los virus de  la influenza con capacidad de producir pandemias tienen como reservorios aves, como son  el caso de la influenza AH5N1 y AH7N9, o  mamíferos, especialmente el cerdo, como es el  caso de la influenza porcina AH1N1. Los arbovirus, tales como la fiebre amarilla, el dengue,  el chikungunya, el virus del Oeste del Nilo y el  Zika, tienen epidemiologías muy complejas que  incluyen diferentes reservorios animales y mosquitos vectores. Los ciclos enzoóticos de los  arbovirus pueden contribuir a mantener la endemicidad de los mismos, como ha sido el caso del  virus de la encefalitis del Oeste del Nilo, introducida por primera vez en los Estados Unidos  en 1999, y que ha establecido un ciclo enzoótico en aves, causando cerca de 100 muertes al  año en dicho país. Son bien conocidos los ciclos  urbanos y selváticos de la fiebre amarilla, este  último dificultando la eventual erradicación de  la enfermedad. Por otro lado, la epidemia del  dengue en la América Latina se ha mantenido e  incrementado por transmisión interhumana sin  la participación de un reservorio animal. Hasta ahora la epidemia de Zika en las Américas  se ha mantenido tan solo por transmisión entre  humanos, pero si el virus logra establecer un  reservorio animal selvático, quizás un primate,  el futuro de dicha epidemia podría complicarse  significativamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Debido a los factores que hemos discutido,  no es fácil predecir cuáles serán las próximas  epidemias o pandemias de origen viral, por lo  que se hace necesario que nos preparemos con  anticipación para cualquier eventualidad. Algo  que parece más predecible es que, tarde o temprano, ocurrirá una nueva pandemia de influenza. En el siglo XX ocurrieron al menos tres pandemias: en 19181919 (la gripe española, que  ocasionó la muerte de entre 50 y 100 millones de  personas), en 19571959 (la influenza Asiática),  y en 19681969 (la influenza de Hong Kong),  a las cuales debemos añadir la ya mencionada  pandemia de influenza porcina AH1N1 en el  2009. Esas pandemias de influenza se sobreponen a los casos de influenza estacional, que de  por si causan en todo el mundo entre 250.000  y 500.000 muertes cada año. Debido a la gran  variabilidad genética e inmunológica del virus  de la influenza, las vacunas preventivas se preparan cada año “à la carte” dependiendo de los  virus circulantes, lo cual resulta en vacunas con  efectividad poco predecible. Para confrontar  pandemias futuras de influenza debemos desarrollar vacunas universales que puedan proteger  contra virus de influenza con diferentes perfiles  inmunológicos. Esas vacunas se almacenarían  para su rápida distribución en caso de una pandemia emergente de influenza.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Hay otros tres virus con potencial epidémico  que me causan preocupación especial. Uno es el  de la fiebre amarilla, una enfermedad del pasado que continúa causando enfermedad y muerte, especialmente en África, aunque se dispone  de una vacuna altamente eficaz desarrollada en  1937. En diciembre del 2015 se detectó una epidemia de fiebre amarilla en Angola, que hasta finales de junio del 2016 ha causado 3.137 casos  probables y 345 muertes, habiéndose ya extendido la epidemia a países vecinos, especialmente  a la República Democrática del Congo. El virus  también ha sido exportado a la República Popular de China, siendo importante notar que la  fiebre amarilla no ha causado hasta ahora epidemias importantes en Asia. Otro virus que podría  darnos una sorpresa es el Coronavirus causante  del MERS. Esta enfermedad, identificada por  primera vez en el 2012 en la Arabia Saudita y  que tiene como reservorio animal a los camellos  jóvenes, ha causado más de 1700 casos humanos confirmados y más de 620 muertes. Aunque  el virus del MERS es más frecuente en la Arabia  Saudita, ya ha sido exportado a 27 países, incluyendo a Corea del Sur donde en mayojulio  del 2015 ocasionó una epidemia nosocomial en  15 hospitales, causando 180 casos confirmados  y 36 muertes. Existe el riesgo de una diseminación global del MERS asociada a una futura peregrinación musulmana a La Meca. Finalmente,  la epidemia actual de fiebre Lassa en Nigeria,  causada por un Arenavirus, ha mostrado una letalidad muy alta, del 54 por ciento, habiéndose  ya extendido a países vecinos. Algunos de esos  virus podrían ocasionar epidemias mayores en  “suelo virgen” atacando a poblaciones que no  poseen inmunidad preexistente para esos virus,  como ha sido el caso del chikungunya y Zika en  las Américas. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> La Organización Mundial de la Salud y otras  agencias nacionales e internacionales están discutiendo estrategias para desarrollar medidas  preventivas, incluyendo nuevos métodos diagnósticos, drogas antivirales, y especialmente  nuevas vacunas, identificándose como prioridades las siguientes enfermedades virales: Fiebre  hemorrágica de CrimeaCongo, enfermedades  por Filovirus (Ébola y Marburg), Coronavirus emergentes altamente patógenos (MERS y  SARG), Fiebre de Lassa, Nipah, y fiebre del  valle del Rift (10). Otras virosis, tales como el  Zika o el síndrome de fiebre severa con trombocitopenia, serán incorporadas a medida que  aprendamos más sobre ellas. El desarrollo e implementación de esas nuevas estrategias necesitará de una intensa colaboración internacional.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> José Esparza</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Emerging viral epidemics and  pandemics:  What will be the next?</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">The current Zika epidemic in  the Americas has brought renewed attention to the constant danger of the emergence or reemergence of viruses with the potential of causing  epidemics and pandemics. In the past 14 years there has been 11 major epidemics, the majority  caused by viruses  belonging to different families: SARS, Zika, chikungunya, H1N1 influenza,  measles, Ebola and  MERS. The current response to those epidemics has been essentially reactive.  There is a need to  harness modern science to mount proactive responses aimed at preventing or  containing emerging  viral epidemics where and when they start. Preventive vaccines would be critical  in that proactive  strategy. Intense international collaboration will be essential to respond to  future viral threats.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> 1.  Avilán Rovira J.  El brote de encefalitis equina Venezolana al norte del Estado Zulia a fines de  1962. Rev Venez Sanid Asist Soc 1964; 29(3): 231321.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1235823&pid=S0535-5133201600030000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> 2.  Ryder S.  Encefalitis equina venezolana. Aspectos epidemiológicos de la enfermedad entre  1962 y 1971, en la Guajira Venezolana. Invest Clin 1972; 13(3): 91141.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1235825&pid=S0535-5133201600030000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> 3.  Valero N.  Virus Zika: ¿Otro arbovirus emergente en Venezuela? Invest Clín 2015; 56(3): 241 242.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1235826&pid=S0535-5133201600030000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> 4.  Sands P, MundacaShah C, Dzau VJ.  The neglected dimension of global security&nbsp; A framework for counteracting infectiousdiseases crisis. N Eng J Med 2016; 374(13):  12811287.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1235828&pid=S0535-5133201600030000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> 5.  Marston HD, Folkers GK, Morens DM, Fauci AS.  Emerging viral diseases; confronting  threats with new technologies. Sci Transl Med 2014; 6(253):253ps10.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1235830&pid=S0535-5133201600030000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> 6.  Sharp PM, Hahn B.  The evolution of HIV1 and the origin of AIDS. Philos Trans R Soc Lond  B Biol Sci 2010; 365(1552): 2487249.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1235832&pid=S0535-5133201600030000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> 7.  Theiler M, Downs WG.  The arthropodborne viruses of vertebrates: An account of The Rockefeller Foundation Virus Program, 19511970. New Haven and London: Yale  University  Press. 1973.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1235834&pid=S0535-5133201600030000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> 8.  Heymann DL, Chen L, Tkemi K, Fidler DP, Tapero JW, Thomas MJ, Kenyon TA, Freden TR,Ych D, Nishtar S, Klache A, Olliro PL, Horby P, Torrele E, Gostin LO,  NdomondoSiganda M, Carperter D, Rushton S, Lillywhite L, Devkota B, Koser K, Yates R,  Dhillon RS, RannanEliya RP.  Global health security: the wider lessons from the West African  Ebola virus disease epidemic. Lancet 2015; 385(9980): 18841901.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1235836&pid=S0535-5133201600030000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> 9.  Murray KA,Preston N,Alen T, ZambranaTorrello C, Hosseini PR, Daszak P.  Global  biogeography of human infectious diseases. Proc Natl Acad Sci USA 2015; 112(41):  12746 12751.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1235838&pid=S0535-5133201600030000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"> 10.  World Health Organization.  Blueprint for R&amp;D preparedness and response to public health  emergencies due to highly infectious pathogens. Workshop on prioritization of  pathogens.  Geneva, 68 December 2015. Disponible en: URL: <a href="http://www.who.int/csr/researchanddevelopment/meetingreportprioritization.pdf"> http://www.who.int/csr/researchanddevelopment/meetingreportprioritization.pdf</a>  .    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1235840&pid=S0535-5133201600030000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>       ]]></body>
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