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<publisher-name><![CDATA[Sociedad Venezolana de Farmacológia  y Farmacológia Clínica y Terapéutica. Escuela de MedicinaJosé Maria Vargas. Cátedra de Farmacológia, piso 3, esquina san jacinto, San José Caracas]]></publisher-name>
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</front><body><![CDATA[   <B><FONT SIZE=3>    <P ALIGN="CENTER"></P> </FONT><FONT SIZE=5>    <P ALIGN="CENTER">Editorial</P>     <P ALIGN="CENTER"></P> </FONT><FONT SIZE=3>    <P ALIGN="CENTER">LA FIGURA DEL DOCTOR HEBERTO CUENCA CARRUYO EN EL INICIO DE LA CARDIOLOGIA EN VENEZUELA</P>     <P ALIGN="CENTER">In memoriam del Dr. Heberto Cuencas C</P>     <P ALIGN="CENTER">(14-10-1895 – 27-01-1938)</P>     <P ALIGN="CENTER"></P> <I>    <P>Dr. Fernando Berm&uacute;dez Arias</P> <OL>  </B></I>    <LI>Cardi&oacute;logo e Historiador.</LI>    ]]></body>
<body><![CDATA[</OL>  <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"></P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;</B>La historia como esencia de la vida misma de todos los hombres, de su conciencia y de sus vicisitudes, es materia tanto de estudio e interpretaci&oacute;n, como tambi&eacute;n de la representaci&oacute;n molecular y estructural del pensamiento, que entonces nos permite llegar al conocimiento de la circulaci&oacute;n, observaci&oacute;n y estudio consecutivo dependiente de la fisiolog&iacute;a, realizado por Harvey en el siglo XVII; a Morgagni y a Witerin, siglo XVIII, uno para hacer objetivo el pensamiento cient&iacute;fico y el otro con su maravillosa digital; a la cl&iacute;nica cardiol&oacute;gica, que toca sus clarines en el siglo XIX con Laennec y su m&eacute;todo auscultatorio tor&aacute;cico, hasta llegar a fines del siglo pasado, al desbordamiento del cauce de la tecnolog&iacute;a con Roetgen y sus rayos X, a la teleradiograf&iacute;a de torax, ideada por Koeler en 1.905, y a la electrocardiograf&iacute;a, descubierta en su manera pr&aacute;ctica de realizarla en el hombre, por Einthoven, en 1.903. A este prop&oacute;sito, ha habido numerosas publicaciones admirables sobre la cardiolog&iacute;a universal. En nuestro pa&iacute;s algunas contribuciones son dignas de menci&oacute;n, como los aportes de los doctores Luis Lopez Grillo y Juan Jos&eacute; Puigb&oacute;, en disertaciones que fueron motivo de sendas conferencias en este honorable recinto de Ascardio en la C&aacute;tedra de Cardiolog&iacute;a &quot;Luis L&oacute;pez Grillo&quot;, en honor m&aacute;s que justificado a este excelente amigo e insigne maestro de una inmensa cantidad de cardi&oacute;logos venezolanos contempor&aacute;neos. Estas contribuciones, m&aacute;s la que hoy me corresponde compartir con ustedes gracias a la invitaci&oacute;n que me honra, podr&iacute;a constituir un v&iacute;nculo del presente y del futuro con el pasado de la especialidad y quiz&aacute;s, una directriz para la comprensi&oacute;n de los conceptos modernos que gobiernan la pr&aacute;ctica actual de nuestra especialidad; al mismo tiempo que podr&iacute;a proporcionar los medios para incorporar cada nuevo concepto al mundo actual de nuestros conocimientos.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"></P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">La cardiolog&iacute;a en Venezuela. Sus or&iacute;genes. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"></P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;</B>La escuela m&eacute;dica francesa  ejerc&iacute;a poderosa influencia en el mundo y en nuestro pa&iacute;s, por lo cual nuestros primeros m&eacute;dicos, se especializaron en Par&iacute;s, para entonces meca de la medicina moderna. En cardiolog&iacute;a la influencia la ejercieron connotados profesores como Laennec, Corvisart, Buillaud, Potain, Duroziez, Huchasrd, Vaquez y Laubry. Y bajo la influencia directa o indirecta de ellos aprendieron las bases de la enfermedad, <B>HEBERTO CUENCA CARRUYO,</B> el iniciador de la cardiolog&iacute;a en Venezuela, en 1.924 y en 1.929;  y los continuadores, Gustavo de La Plaza, 1.927 a 1.929, Bernardo G&oacute;mez 1.927 a 1.929 y Carlos Gil Y&eacute;pez 1.929 a 1.935, As&iacute;, la cardiolog&iacute;a en nuestro pa&iacute;s se divide en tres etapas: Primera: la de CUENCA, su instaurador, de 1.925 a 1.937, al publicar en Maracaibo, de 1.925 a 1.931, ocho trabajos de cardiolog&iacute;a y en Caracas, 1.932 a 1.937, veintid&oacute;s en la misma especialidad. Segunda: la de los continuadores inmediatos: La Plaza con dos trabajos, G&oacute;mez con cuatro y Gil con dos, de 1.934 en adelante, todos publicados en Caracas y la Tercera: la constitu&iacute;da por el resto de los cardi&oacute;logos hasta nuestros d&iacute;as.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Para 1.924, en un escenario m&eacute;dico zuliano dominado por la especialidad quir&uacute;rgica, y donde estos m&eacute;dicos atend&iacute;an todas las enfermedades, basados en la distinci&oacute;n de que todo dolor de la cintura para abajo era c&oacute;lico misereare y de la cintura para arriba era angina de pecho que se trataba con inyecciones de ouaban&iacute;a dilu&iacute;da aplicada en la vena que tambi&eacute;n se indicaba en los pocos casos de hipertensi&oacute;n existentes o descubiertos puesto que no era habitual la toma de la tensi&oacute;n arterial y, finalmente, cuando lo habitual no era tratar la hipertensi&oacute;n arterial sino una de sus m&aacute;s graves complicaciones, el edema pulmonar agudo, casi siempre fatal. En esas condiciones inicia el<B> Dr Cuenca</B>, la cardiolog&iacute;a en Venezuela, a fines de 1.925,  cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de iniciada en el mundo,, a su regreso de su primera incursi&oacute;n preparatoria en Francia, luego que hubo de graduarse de m&eacute;dico en la Universidad Central de Venezuela, en 1.922 y de haber recibido el doctorado en la misma universidad, a principios de 1.924, para viajar inmediatamente al pa&iacute;s galo. En ese primer per&iacute;odo en Par&iacute;s, destac&oacute; tanto, que lleg&oacute; a desempe&ntilde;ar el cargo de asistente extranjero en el servicio del profesor Laubry, en el Hospital Ambroise Par&eacute;, en Boulogne-surSeine. Instalado en su consultorio  en la calle Obispo Lazo, y ya en propiedad de un fluoroscopio y del primer electrocardi&oacute;grafo utilizado en Venezuela, un Boulitte, de fabricaci&oacute;n francesa, y dando asistencia m&eacute;dica cardiol&oacute;gica y de medicina interna, en el Hospital Central, DR. Urquinaona, en el Hospital Chiquinquir&aacute; y en asilo de mendigos, e inmerso de un gran esp&iacute;ritu innovador, logra imprimir a la medicina zuliana una verdadera categor&iacute;a cient&iacute;fica, al <B>fundar en la regi&oacute;n y en Venezuela, la especialidad cardiol&oacute;gica, en 1.925.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Semblanza biogr&aacute;fica del maestro venezolano.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"></P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;</B>El Dr. Cuenca, de figura esbelta, cara redonda y expresiva, de trato afable y al mismo tiempo de car&aacute;cter estricto, inteligente, de recia personalidad y de juicio cl&iacute;nico apuntalado en el estudio y en la experiencia, seg&uacute;n palabras del doctor Joel Valencia Parpac&eacute;n, fue un apasionado por la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica; as&iacute; lo demuestran sus primeros estudios, realizados cuando todav&iacute;a cursaba la carrera m&eacute;dica. Ellos fueron &quot;Variaciones de las especies leucocitarias en la infecci&oacute;n gripal&quot;, publicado en 1.918, en la revista La Beneficiencia de Maracaibo y la &quot; diazo-reacci&oacute;n de Erclich&quot;, publicado en la revista del Centro de Estudiantes de Medicina, de Caracas. Naci&oacute; el doctor Cuenca en Maracaibo, el 14 de octubre de 1.895, en el hogar de sus padres, doctor Ra&uacute;l Cuenca, eminente y recordado educador zuliano, fundador  y director por m&aacute;s de 40 a&ntilde;os del Instituto Maracaibo, y de quien se dice que nunca se fastidi&oacute; de ser maestro, y de su digna esposa, se&ntilde;ora, se&ntilde;ora Lucrecia Carruyo de cuenca. Curs&oacute; instrucci&oacute;n primaria y secundaria en ese instituto, para llegar al grado de bachiller en filosof&iacute;a, en septiembre de 1.910. Posteriormente se traslad&oacute; a Caracas, donde cursar&iacute;a medicina de 1.916 a 1.922, a&ntilde;o en el cual obtiene el t&iacute;tulo de m&eacute;dico cirujano, para que luego, en 1.924, obtuviera el doctorado. Durante sus estudios, fue preparador de filosof&iacute;a en la Escuela de Medicina de Caracas, en 1.920, y preparador del Laboratorio e Interno del Hospital Vargas, en 1.921. Ya graduado de m&eacute;dico empez&oacute; el ejercicio de la profesi&oacute;n en su ciudad natal donde fund&oacute;  un laboratorio cl&iacute;nico, y con el doctor  H. Sanchez Becerra, la primera cl&iacute;nica privada con hospitalizaci&oacute;n, llamada Cl&iacute;nica San Jos&eacute;. Fue Vicepresidente del III Congreso Venezolano de Medicina, en 1.922. En 1.923 publica su libro &quot;Los par&aacute;sitos desde el punto de vista nosol&oacute;gico nacional&quot;, galardonado con el primer premio del certamen de medicina. Ejerce en la Cruz Roja, en el Hospital Vargas como jefe de Servicio de Medicina N. 1 (1.936), en la Universidad Central como profesor de cl&iacute;nica m&eacute;dica, por concurso en 1.935, y en la cl&iacute;nica C&oacute;rdova.. No contento con la labor realizada, ni con las posiciones alcanzadas, se da cuenta que debe seguir publicando sus experiencias, y para ello funda en 1.935, en acci&oacute;n digna de todo elogio, la primera revista de cardiolog&iacute;a del pa&iacute;s, a la cual dio el nombre de Archivos Venezolanos de Cardiolog&iacute;a y Hematolog&iacute;a. El 8 de abril de 1.937 fue electo Miembro de N&uacute;mero de la Academia Nacional de Medicina, correspondi&eacute;ndole el sill&oacute;n XXX, que no lleg&oacute; a ocupar por su muerte prematura. En efecto muri&oacute;, tr&aacute;gicamente asesinado por artera bala, producto de una inconcebible incomprensi&oacute;n, el 27 de enero de 1.938, cuando todav&iacute;a no hab&iacute;a cumplido cuarenta y tres a&ntilde;os y cuando apenas comenzaba a trillar el sendero de las grandes conquistas en la ciencia m&eacute;dica, especialmente en la cardiolog&iacute;a. Camino que marc&oacute; con hondos y muy bien trazados surcos, en los cuales sobresale su gran bagaje de conocimientos y de reflexiones que le fueron propias. Se dice que aquellos que son gratos a los dioses mueren tempranamente, acontecimiento que en este caso ha debido resultar doloroso pero en verdad y de sobremanera muy costoso para el futuro de la cardiolog&iacute;a venezolana, especialidad m&eacute;dica que vi&oacute; truncado su avance arrollador impuesto desde sus albores por el doctor Cuenca. A &eacute;l se refiere el doctor Juan Jos&eacute; Puigb&oacute;, en su excelente monograf&iacute;a sobre la Historia de la Sociedad Venezolana de Cardiolog&iacute;a de la siguiente manera: &quot;Fue una de las figuras mas notables que ha dado la medicina y la especialidad cardiol&oacute;gica en Venezuela, que adem&aacute;s de poseer relevantes cualidades en grado excepcional en el plano docente, cient&iacute;fico y acad&eacute;mico, dio muestras de un comportamiento profesional siempre enmarcado dentro de los m&aacute;s rigurosos principios de la &eacute;tica. Su tr&aacute;gica desaparici&oacute;n priv&oacute; a Venezuela de la figura integral y m&aacute;s distinguida que surgiera en los albores de la cardiolog&iacute;a venezolana&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"></P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Su labor cardiol&oacute;gica.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Comienza esta especialidad en Venezuela con la actividad m&eacute;dica relacionada con la cardiolog&iacute;a desarrollada por el doctor Heberto Cuenca Carruyo, quien la ejerci&oacute; en su pr&aacute;ctica profesional, en la docencia, en su labor asistencial y especialmente en la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica, acci&oacute;n esta &uacute;ltima magistralmente realizada por &eacute;l al escribir m&aacute;s de noventa trabajos cient&iacute;ficos, de los cuales, aproximadamente, treinta versan sobre la disciplina cardiol&oacute;gica, publicados en la Revista de la Sociedad M&eacute;dico-Quir&uacute;rgica del Zulia (1.927-1.931), en Archivos Venezolanos de Cardiolog&iacute;a y hematolog&iacute;a y en otras revistas m&eacute;dicas nacionales, de 1.932 en adelante. Pero no era suficiente haber tra&iacute;do a Venezuela el primer electrocardi&oacute;grafo y realizado los primeros trazados para ser considerado el innovador de la cardiolog&iacute;a venezolana. De no haber sido por su labor docente, asistencial, acad&eacute;mica, cultural y en especial por su labor de investigaci&oacute;n cl&iacute;nica desarrollada  con este revolucionario aparato, se hubiera interpretado su labor tan solo como una contribuci&oacute;n. Pero &eacute;l hizo m&aacute;s, porque investig&oacute; cl&iacute;nicamente y public&oacute; sus hallazgos, acci&oacute;n por dem&aacute;s importante en este siglo, el de la mayor cantidad de publicaciones m&eacute;dicas, lo cual llev&oacute; a Barret a expresar la frase &quot;publicar o perecer&quot;, de por s&iacute; s&oacute;lida y significativa. Porque si es valioso describir lo sobresaliente de una observaci&oacute;n, se&ntilde;alar el producto de un esfuerzo, desarrollar una tarea m&eacute;dica, es a&uacute;n m&aacute;s importante dejar constancia de ello y contribuir, por lo tanto en mayor escala, a establecer la g&eacute;nesis del conocimiento, a difundir las experiencias y a plantear los problemas para que otros investigadores juzguen , comprueben y acepten o rechazen la propuesta. La consecuencia es tomar partido basado en la observaci&oacute;n y, asimismo, dejar que otros tambi&eacute;n lo hagan. En una palabra, instituir el di&aacute;logo, factor fundamental que nos lleva a concluir que Cuenca, de esta manera, incorpor&oacute; a Venezuela al mayor progreso de la humanidad en este siglo, el de la comunicaci&oacute;n. Y esta fue la gran labor de cuenca que ahora nos induce a considerarlo como el aut&eacute;ntico introductor de la cardiolog&iacute;a en Venezuela. Estas ventajas propias de las publicaciones, aunque pasen desapercibidas por mucho tiempo, llegar&aacute; el instante en que nuevas generaciones, aquellas que insensiblemente se hallan beneficiado de las mismas reclamen y soliciten justicia reconocimiento al maestro, al investigador, al m&eacute;dico que hizo un esfuerzo mayor al de sus contempor&aacute;neos. Doce a&ntilde;os apenas le bastaron al doctor Cuenca para iniciar y dejar sentadas las bases de la cardiolog&iacute;a en su tierra natal y en escala nacional, acci&oacute;n que con el tiempo se constituir&iacute;a en los albores de esta rama de la ciencia m&eacute;dica en el pa&iacute;s. En los a&ntilde;os siguientes, a su regreso de la primera estad&iacute;a en Francia, dio a la luz p&uacute;blica los primeros trabajos sobre la especialidad: &quot;Nota preliminar sobre electrocardiograf&iacute;a en Venezuela&quot;, presentado en 1.926, en Maracay, en el V Congreso Nacional de medicina y publicado en sus memorias, Tomo II; &quot; Nota sobre un caso de endocarditis bacteriana de origen amigdalino&quot;,&quot;Comunicaci&oacute;n interventricular, con estrechez de la arteria pulmonar&quot; y &quot;Nota sobre un caso de angina de pecho de origen mioc&aacute;rdico&quot;.  Estos tres &uacute;ltimos trabajos, publicados en la Revista de la Sociedad M&eacute;dico-Quir&uacute;rgica del Zulia. Bastar&iacute;an estas publicaciones para darse cuenta de la amplitud del conocimiento cardiol&oacute;gico de este m&eacute;dico, que sin ir m&aacute;s lejos, ya en ellos reflejaba varios aspectos de los m&uacute;ltiples campos nosol&oacute;gicos  de la materia: la electrocardiograf&iacute;a como m&eacute;todo de estudio, las cardiopat&iacute;as cong&eacute;nitas, las infecciosas y las isqu&eacute;micas. En este lapso dej&oacute; marcada la huella imperecedera de los verdaderos fundadores, se&ntilde;al que as&iacute; mismo llev&aacute;ronlo  a ser reconocido en su tiempo, como factor fundamental del car&aacute;cter acad&eacute;mico y cient&iacute;fico que siempre supo imprimir a sus actuaciones como m&eacute;dico y como investigador cl&iacute;nico. De estas acciones y por sus cualidades innatas y estatura cient&iacute;fica y &eacute;tica derivaron las distinciones de las que era objeto por sus coet&aacute;neos. Tarea que adquiere relieve especial cuando se considera que el Zulia se encontraba hu&eacute;rfana del acicate universitario desde 1.904, para tomar nuevamente este rumbo en 1.946. Es decir, que durante toda su actividad en el estado Federal, Cuenca no cont&oacute; con el apoyo y est&iacute;mulo que significa la presencia universitaria, la cual s&iacute; tuvo en Caracas. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Dentro de otras publicaciones de Cuenca, se encuentran: Las inyecciones intracard&iacute;acas, Un caso de dilataci&oacute;n aguda coraz&oacute;n en un ni&ntilde;o de cuatro meses, un caso de endo-arteritis maligna que simula la endocarditis de tipo Osler, la forma card&iacute;aca de la enfermedad de Chagas, con presentaci&oacute;n de nuestro primer caso, sobre la acci&oacute;n del sulfato de quinina intravenosa en un caso de taquicardia parox&iacute;stica, las afecciones de la arteria pulmonar con an&aacute;lisis de algunos de los casos observados por nosotros en Caracas,  diagn&oacute;stico topogr&aacute;fico del infarto del miocardio, neumopericarditis tuberculosa con derrame, el seno carot&iacute;deo. Morfolog&iacute;a, fisiologia, fisiopatolog&iacute;a, deducciones terap&eacute;uticas, Miocarditis subaguda en sifil&iacute;ticos y bilharzianos sin lesiones anatomopatol&oacute;gicas de s&iacute;filis card&iacute;acas, miocarditis bilharziana?, revista sobre angina de pecho, Coraz&oacute;n y deporte, insuficiencia ventricular  izquierda,  insuficiencias parciales del miocardio: insuficiencia del ventr&iacute;culo derecho, una flebitis de origen dentario, oclusi&oacute;n de la vena cava superior, el tratamiento del angor pectoris y de la claudicaci&oacute;n intermitente por las inyecciones subcut&aacute;neas de anh&iacute;drido carb&oacute;nico.</P> </FONT>    ]]></body>
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