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<publisher-name><![CDATA[Universidad Central de Venezuela. Facultad de Medicina. Comisión de Publicaciones de la Facultad de Medicina]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El paciente terminal: Reflexiones éticas del médico y la familia]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Universitario de Caracas Servicio de Enfermedades Infecciosas del Adulto ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper mentions the evolution of patient rights and describes situations related to the terminally ill patient, the ethical dilemmas for doctors, patients, and family members; the patient autonomy for taking certain decisions, and finally, the religious conflicts for patients and their families. It does not intent to be a textbook on ethical issues, but only to express thoughts regarding these difficult moments for patients and families.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <B>    <P ALIGN="CENTER"><font size="3"><font face="Verdana">EL PACIENTE TERMINAL: REFLEXIONES &Eacute;TICAS DEL</font></font> </B><font size="3"><font face="Verdana">  <B>M&Eacute;DICO Y LA FAMILIA. </B></font></font></P>     <P ALIGN="CENTER"> <FONT face="Verdana" size=2>Marisela Silva <SUP>1</SUP>. </FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"> <FONT face="Verdana" size=2>Dedicado a la memoria de mi padre, Dr. Ismael Silva Landaeta.  Octubre 2002. </FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"> <FONT face="Verdana" size=2><SUP>1</SUP>Especialista en Medicina Interna e Infectolog&iacute;a Servicio de Enfermedades Infecciosas del Adulto Hospital Universitario de Caracas.&nbsp; </FONT></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">RESUMEN</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En el presente trabajo, sin pretender ser un tratado sobre &eacute;tica en el manejo del paciente terminal, se realizan reflexiones sobre la evoluci&oacute;n de los derechos del enfermo, se describen situaciones del paciente terminal, dilemas &eacute;ticos presentados tanto al m&eacute;dico de cabecera como al paciente y a los familiares, la autonom&iacute;a del paciente para decidir conductas a tomar, la importancia de la comunicaci&oacute;n, as&iacute; como los conflictos que se presentan desde el punto de vista religioso tanto en los pacientes como en sus familiares.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Palabras clave</font></B><font face="Verdana" size="2">: Enfermo terminal, &Eacute;tica en medicina</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">ABSTRACT</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">This paper mentions the evolution of patient rights and describes situations related to the terminally ill patient, the ethical dilemmas for doctors, patients, and family members; the patient autonomy for taking certain decisions, and finally, the religious conflicts for patients and their families.  It does not intent to be a textbook on ethical issues, but only to express thoughts regarding these difficult moments for patients and families.</font>  </P> <B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Key words</font></B><font face="Verdana" size="2">: Terminally patient, Ethic in medicine</font></P> <FONT FACE="Times">     <P ALIGN="JUSTIFY"> <FONT face="Verdana" size=2>  Recibido: 04-02-06. aceptado: 05-05-06 </FONT></P>     <blockquote>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2"><i>&quot;El concepto de muerte adecuada implica la extinci&oacute;n gradual de la vida humana en forma tal que la declinaci&oacute;n biol&oacute;gica es relativamente armoniosa, y el equilibrio psicol&oacute;gico y la dignidad personal se mantienen, logr&aacute;ndose el consenso entre m&eacute;dico, paciente y familia, de que todo lo posible ha sido hecho en benifico del enfermo, pero la muerte luceinevitable...es un ideal al cual todos aspiramos, pero que muy pocos logramos.</i></font></P> </blockquote>     <P ALIGN="center"><font face="Verdana" size="2"><i>Verwoerdt</i></font></P> </FONT> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">INTRODUCCI&Oacute;N</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Derechos de los enfermos</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Desde los tiempos m&aacute;s antiguos, la actitud del m&eacute;dico ha sido paternalista, es decir, siempre decidiendo por sus enfermos y dando poca oportunidad a los mismos de decidir y ejercer los principios de autonom&iacute;a y libertad, correspondiendo a la medicina hipocr&aacute;tica.  Algunos autores la han llamado tiran&iacute;a paternalista o paternalismo tir&aacute;nico.  Arist&oacute;teles cita que la enfermedad hace que el enfermo sea un sujeto incapaz de prudencia, con juicio moral perturbado, disminuido o nulo.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">A principios del siglo XVII, se inician ciertos cambios.  Locke intenta describir la historia natural del hombre e implica que tiene dos fases: la del estado natural, descrito como el estado de completa libertad para ordenar sus actos y para disponer de sus propiedades y de sus personas como mejor les parezca, dentro de los l&iacute;mites de la ley natural, sin necesidad de depender de otra persona (principio de autonom&iacute;a), y la del contrato social mediante el cual los individuos renuncian al poder de ejecutar la ley natural, cedi&eacute;ndolo a la comunidad.  El estado natural es el reino de la plena libertad y de la igualdad; por tanto, siendo las personas iguales e independientes, nadie debe da&ntilde;ar a otro en su vida, salud, libertad o posesiones.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Lo mencionado por Locke<SUP>(1)</SUP> representa la primera generaci&oacute;n de derechos humanos, los cuales son el derecho a la vida, integridad f&iacute;sica, libertad de conciencia y a la propiedad.  Tambi&eacute;n son llamados &quot;derechos negativos&quot; porque no obligan a hacer algo positivo a los dem&aacute;s sino a evitarles un da&ntilde;o y son subjetivos porque surgen del propio sujeto, a&uacute;n antes que las leyes los reconozcan como tales.  El derecho a la salud es un derecho humano individual y no social.  Esto significa el derecho a la integridad personal y a que nadie pueda amenazar la vida o la salud de otro.  El derecho a la salud es el primero de los derechos de los enfermos.  Es un derecho individual.  Para que haya salud es necesario que haya asistencia sanitaria (principio de beneficencia).</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En los estados socialistas no se considera distinci&oacute;n entre los derechos individuales y los sociales.  El socialismo considera la sociedad sobre el individuo, siendo el responsable de otros derechos llamados derechos sociales tales como vivienda, educaci&oacute;n, trabajo, asistencia social y sanitaria, etc.  Fueron planteados en el siglo XIX y son los derechos de la segunda generaci&oacute;n o derechos sociales, econ&oacute;micos y culturales.  Fueron enunciados por la Asamblea General de la ONU en 1948.  Posterior a la Segunda Guerra Mundial, los derechos sociales hab&iacute;an sido incluidos en la mayor&iacute;a de las Constituciones de los pa&iacute;ses desarrollados y de aquellos pa&iacute;ses que firmaron el documento.  Posteriormente surgieron los derechos de tercera generaci&oacute;n llamados ecol&oacute;gicos o de las futuras generaciones.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Las fases de la relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente han evolucionado a trav&eacute;s de la historia, pasando por la fase mon&aacute;rquica (cuando el m&eacute;dico act&uacute;a como quien monopoliza el poder siendo los pacientes sumisos, similares a s&uacute;bditos), luego la fase liberal (principio de autonom&iacute;a), la fase social (principio de beneficencia) y la fase &quot;democr&aacute;tica&quot; en la cual se establece una relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente m&aacute;s aut&eacute;ntica, donde el paciente est&aacute; informado y toma decisiones.  Todos estos cambios se van sucediendo en otros pa&iacute;ses especialmente en Estados Unidos.  Entre los criterios de autonom&iacute;a y de beneficencia surge un criterio muy importante que es el de justicia, seg&uacute;n el cual nosotros juzgamos situaciones con un criterio regulador.  La justicia es el t&eacute;rmino medio<SUP>(2)</SUP>.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En nuestro pa&iacute;s todav&iacute;a distamos mucho de tener una relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente democr&aacute;tica debido a que en muchos casos el m&eacute;dico act&uacute;a de manera mon&aacute;rquica, asumiendo la responsabilidad general en el tratamiento de los enfermos; en otros casos el paciente expresa su incapacidad para entender o querer entender lo que le sucede y delega en el mismo m&eacute;dico la responsabilidad de su tratamiento; la mayor&iacute;a de las veces no se utiliza el recurso del consentimiento informado, ni siquiera verbal, a pesar de estar consagrado en la Constituci&oacute;n de la Rep&uacute;blica Bolivariana de Venezuela<SUP>(3)</SUP>.  Sin embargo, en cada caso en los tiempos actuales, tenemos la obligaci&oacute;n de aceptar que el paciente tiene derecho a ejercer su libertad y su autonom&iacute;a en la atenci&oacute;n m&eacute;dica.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Cuidados y decisiones &eacute;ticas en la atenci&oacute;n del paciente terminal</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La palabra terminal es imprecisa y ambigua y los enfermos en esta condici&oacute;n son ubicados en una situaci&oacute;n de inferioridad, con muy poca o sin capacidad de decisi&oacute;n<SUP>(4)</SUP>.  Los enfermos terminales tienen en cierto modo p&eacute;rdida de su humanidad y aparece el miedo a la muerte, miedo al dolor, p&eacute;rdida de la capacidad de ordenar su vida; por tanto se vuelven dependientes, vulnerables y pueden ser explotables.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">El paciente terminal se ha considerado como aquel paciente quien se encuentra cr&iacute;ticamente enfermo, cuya muerte ser&aacute; inevitable en fecha cercana, a pesar de todos los esfuerzos a nuestro alcance para mejorar su salud<SUP>(5)</SUP>.  En estos pacientes, se discuten conceptos de calidad y santidad de la vida, alivio del dolor, tratamientos paliativos, eutanasia, apoyo tanto al paciente como a la familia entre otros.  Los m&eacute;dicos tenemos que considerar siempre los derechos de los pacientes terminales: el derecho a vivir hasta su &uacute;ltimo momento con sus m&aacute;ximos potenciales personales, el derecho a vivir independientemente y en alerta, el derecho a tener alivio de sus sufrimientos, el derecho a tener una adecuada informaci&oacute;n o rehusar a ella, sobre su enfermedad, el derecho a ser atendido por profesionales que conozcan y sean competentes en el manejo de estas etapas terminales, el derecho a ser el eje principal de las decisiones a tomar en su etapa final de vida, el derecho a que no se mantenga el sufrimiento indefinidamente para sostener sus funciones vitales, el derecho a hacer el mejor uso de su tiempo, el derecho a que sus familiares sean tenidos en cuenta antes y despu&eacute;s de su muerte, el derecho a morir con dignidad, tan confortable y apacible como sea posible<SUP>(6)</SUP>.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">El paciente terminal plantea gran cantidad de situaciones muy dif&iacute;ciles, inquietantes, debido a que las decisiones a tomar por parte del m&eacute;dico deben ser individualizadas.  En la actualidad se dispone de recursos paliativos para prolongar la vida &uacute;til de muchos pacientes, mientras que en otros la posibilidad de una buena calidad de vida resulta pr&aacute;cticamente inalcanzable.  El m&eacute;dico piensa en la muerte como su enemigo natural, se le ha formado para &quot;curar&quot;, entre lo que se le ense&ntilde;a est&aacute; en primer lugar curar, luego aliviar y por &uacute;ltimo ayudar a buen morir.  Se considerar&aacute;n s&oacute;lo algunos aspectos de este tema tan extenso, los cuales generan permanentemente inquietud y dudas.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Decir la verdad: ¿Cu&aacute;l es la verdad? La funci&oacute;n del m&eacute;dico en relaci&oacute;n con el paciente terminal comprende aspectos &eacute;ticos, morales, humanitarios.  Una primera situaci&oacute;n es aquella que se presenta cuando se enfrenta el dilema de decir la verdad o no al paciente.  En algunos casos el m&eacute;dico no est&aacute; seguro sobre que es la verdad con plena seguridad y a corto plazo.  Decir toda la verdad es hipot&eacute;tico puesto que el m&eacute;dico no siempre sabe exactamente la demarcaci&oacute;n entre verdadero y falso.  El Dr. Le&oacute;n en su libro sobre &Eacute;tica en Medicina menciona que &quot;la verdad es aquello que el m&eacute;dico espera va a suceder, en base a un an&aacute;lisis honesto de su propia experiencia y de la de otras personas calificadas, a las cuales debe consultar en lo tocante a la situaci&oacute;n espec&iacute;fica del paciente&quot;<SUP>(7)</SUP>.  En estos casos la actitud del m&eacute;dico tiene que ser individualizando y considerando la capacidad del paciente para conocer la verdad y sus posibilidades de adaptarse a esta nueva realidad.  En algunas ocasiones el paciente requiere que se le informe la situaci&oacute;n y el m&eacute;dico debe hacerlo, m&aacute;s aun cuando se trata de un paciente m&eacute;dico, con c&aacute;ncer, situaci&oacute;n terriblemente compleja, pero en la que el m&eacute;dico debe sin duda informar de la enfermedad, pues de otra manera no se podr&iacute;an justificar ante el paciente, medidas terap&eacute;uticas necesarias en el tratamiento paliativo de la misma.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Los m&eacute;dicos adem&aacute;s estamos en la obligaci&oacute;n de informar a los familiares cercanos al paciente acerca de su padecimiento.  Hay autores que en alg&uacute;n momento apoyan la teor&iacute;a del &quot;no decir&quot;, especialmente a la familia, para evitar las reacciones emocionales de los familiares con el enfermo, pero si consideramos al enfermo como persona humana y para que pueda tener libertad para decidir sobre su futuro, es necesario muchas veces &quot;decir&quot;.  Algunas veces la verdad se le informa a la familia, muy com&uacute;n en los pacientes con c&aacute;ncer, y es ella la que decide sobre la incapacidad del paciente para asumir el diagn&oacute;stico.  Cuando el m&eacute;dico acepta esta opci&oacute;n, se produce el aislamiento y sufrimiento en soledad del paciente.  La verdad no implica situaciones de conversaciones fr&iacute;as, t&eacute;cnicas o demasiado concisas, sino m&aacute;s bien compasi&oacute;n y estimulaci&oacute;n de la esperanza.  Nuevamente el m&eacute;dico se enfrenta a su propia naturaleza y a sus creencias y experiencias, pero definitivamente debe apelar a sus principios de &eacute;tica m&eacute;dica para cumplir con su obligaci&oacute;n.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Alivio del dolor y sufrimiento: este debe ser el objetivo fundamental del tratamiento de un enfermo en una condici&oacute;n terminal.  El m&eacute;dico tiene la responsabilidad fundamental de aliviar el sufrimiento del paciente utilizando los medios a su alcance, especialmente cuando se conoce que el desenlace ser&aacute; fatal a corto plazo.  El problema es que el m&eacute;dico tambi&eacute;n en esa situaci&oacute;n se enfrenta a su propia conciencia, a sus creencias religiosas, a su formaci&oacute;n y a la presi&oacute;n de los familiares cercanos del paciente.  En estos casos se plantean innumerables preguntas en la mente del m&eacute;dico: ¿Estar&eacute; prolongando un sufrimiento, en vez de aliviar una agon&iacute;a? ¿Es adecuado administrar tratamientos vigorosos sabiendo que no van a ser efectivos? En estos casos existen obligaciones morales de tomar cuidados proporcionados o medidas paliativas necesarias, pero no necesariamente cuidados desproporcionados.  Siempre se ha de tener presente el derecho del paciente a rehusar el tratamiento.  En los &uacute;ltimos momentos de la vida del paciente, al entrar en agon&iacute;a se plantea el dilema de la sedaci&oacute;n porque esto influir&aacute; en la disminuci&oacute;n de la conciencia del paciente.  En este momento el paciente no puede decidir y la familia se encuentra en una situaci&oacute;n emocional que le impide tomar decisiones.  El paciente debe morir con dignidad, lo cual implica tranquilidad del paciente y control emocional de los familiares, capaces de identificarlo como la persona de siempre.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Calidad versus santidad de la vida: este es uno de los aspectos de m&aacute;s dif&iacute;cil soluci&oacute;n cuando el m&eacute;dico se encuentra ante la disyuntiva de prolongar o terminar la vida.  Existen dos principios que entran en oposici&oacute;n cuando se discuten situaciones vitales.  Uno establece que se debe estimar formalmente el balance entre sufrimiento y felicidad cuando se tomar&aacute; una decisi&oacute;n de vida o muerte.  El segundo establece que la vida es santa, dedicada o consagrada a Dios.  En nuestro pa&iacute;s el concepto de la santidad de la vida est&aacute; muy arraigado, debido a la creencia religiosa predominantemente cat&oacute;lica, donde se cree que la supervivencia del hombre es designio de Dios y s&oacute;lo &Eacute;l puede terminar con una vida humana.  Esta creencia de la santidad de la vida impide al individuo ejercer un control racional o irracional sobre su existencia o la de otros.  Cuando se pierden facultades y la vida pierde su calidad humana, ¿conserva a&uacute;n su santidad?  La pregunta es similar a aquella en relaci&oacute;n a si el huevo producto de la fecundaci&oacute;n es una vida humana santa.  La iglesia no acepta el control de los hombres sobre su vida, pero aprueba como algo distinto la ayuda que se presta al moribundo para mitigar sus dolores seg&uacute;n el principio del doble efecto (efectos indeseables cuando no se intentan directamente y conduzcan a un bien, o en el caso del paciente terminal, una muerte menos tard&iacute;a y con menores sufrimientos).  El Papa P&iacute;o XII declar&oacute; en 1957 que est&aacute; permitido utilizar con moderaci&oacute;n narc&oacute;ticos que calmar&aacute;n al moribundo sus sufrimientos, pero que tambi&eacute;n acarrear&aacute;n una muerte m&aacute;s r&aacute;pida.  Los m&eacute;dicos no est&aacute;n en la obligaci&oacute;n de continuar el uso de medidas extraordinarias para mantener con vida al paciente terminal<SUP>(5)</SUP>.  Siguiendo el humanitarismo, tenemos la obligaci&oacute;n de aliviar y evitar el sufrimiento.  La santidad y la calidad de vida son parte del ethos m&eacute;dico pero entran en conflicto cuando por mantener el valor de la santidad de la vida, se prolonga el sufrimiento.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Eutanasia: la definici&oacute;n etimol&oacute;gica expresa Eu (buena), thanatos (muerte).  Se atribuye la creaci&oacute;n del t&eacute;rmino euthanasia a Francis Bacon, pero seg&uacute;n Gracia<SUP>(9)</SUP>, el t&eacute;rmino se ha utilizado desde los tiempos del emperador Augusto.  Seg&uacute;n la Comisi&oacute;n Permanente de &Eacute;tica M&eacute;dica de la Academia Nacional de Medicina de Colombia sobre el enfermo en estado terminal.  Santa Fe de Bogot&aacute;, 1997, se prefiere definirla como &quot;muerte tranquila y sin sufrimiento f&iacute;sico, provocada voluntariamente, con el fin de evitar a los enfermos desahuciados, fuertes dolores y una agon&iacute;a lenta y penosa, a condici&oacute;n de que sea solicitada expresamente por el enfermo en estado terminal y que sea un m&eacute;dico quien atienda esta demanda&quot;.  Significa muerte suave, indolora, sin agon&iacute;a; muerte provocada sin sufrimientos por medio de agentes adecuados.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La discusi&oacute;n acerca de la eutanasia se mantiene abierta desde hace muchos a&ntilde;os.  Los que est&aacute;n a favor de la misma se&ntilde;alan que permite poner fin a un sufrimiento exagerado en un enfermo que no tiene esperanzas de recuperaci&oacute;n o que padece una enfermedad incapacitante incurable, con casi nula calidad de vida, es decir, se realizar&iacute;a b&aacute;sicamente por compasi&oacute;n.  A esto se opone el concepto emitido anteriormente de la santidad de la vida, tan arraigado en nuestra poblaci&oacute;n, como lo demuestra la opini&oacute;n de Luis Razetti<SUP>(8) </SUP>en contra de la eutanasia, la misma no debe confundirse con caridad, como dicen algunos que creen que el m&eacute;dico debe estar autorizado para acabar con la vida de un moribundo o enfermo terminal.  A&uacute;n ahora, el debate contin&uacute;a debido a las diferencias de opini&oacute;n de los diferentes m&eacute;dicos y particularmente de su arraigo religioso.  En nuestra legislaci&oacute;n la eutanasia no est&aacute; permitida y el suicidio asistido es pena criminal.  Sin embargo, en otras sociedades ha sido aceptada tales como en Holanda y B&eacute;lgica.  Algunas personas piensan que el comportamiento hacia el enfermo terminal debe basarse en el derecho a la vida y a la dignidad de la persona, utilizando tratamientos proporcionados sin llegar al &quot;encarnizamiento terap&eacute;utico&quot;, conociendo la voluntad del paciente(10).</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La familia: es crucial la comunicaci&oacute;n efectiva del m&eacute;dico con la familia y con el paciente terminal o del moribundo.  En ocasiones la familia permanece de cierta forma a un lado y solo algunos de sus miembros son informados de la situaci&oacute;n.  Quedan pendientes respuestas a preguntas: el aceptar o rechazar medidas extraordinarias que no influir&aacute;n en la recuperaci&oacute;n del paciente sino que m&aacute;s bien podr&iacute;an prolongar el sufrimiento, llevando a una calidad de vida pobre.  La decisi&oacute;n se har&aacute; de acuerdo a principios morales y religiosos en la mayor parte de los casos.  Muchas veces los miembros de la familia son heterog&eacute;neos en sus creencias en tanto que son seres humanos &uacute;nicos.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">¿Qu&eacute; hacer cuando se desea agotar todos los recursos disponibles porque no se desea morir, especialmente en los casos en los cuales las facultades intelectuales del paciente est&aacute;n deterioradas, pero desea vivir con dignidad y no ser objeto de l&aacute;stima? ¿C&oacute;mo solventar las diferencias cu&aacute;ndo un miembro familiar muy cercano niega la posibilidad de la muerte inminente del paciente mientras el resto de la familia acepta el hecho? Estas preguntas quedar&aacute;n sin respuestas generalizables porque cada caso es &uacute;nico y aun cuando se trate de respetar la autonom&iacute;a y la libertad de decisi&oacute;n del paciente, esta &uacute;ltima existir&aacute; en cuanto el enfermo mantenga sus capacidades intelectuales adecuadas para poder elegir.  En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, queda la soledad de la familia y el temor de la misma ante la proximidad de la ausencia del ser querido, que la mayor&iacute;a de las veces no forma parte de la actitud m&eacute;dica comprensiva y compasiva.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">El paciente: a partir del momento que se siente enferma, la persona humana inicia su calvario.  Si se trata de una enfermedad terminal a&uacute;n m&aacute;s.  No se siente &eacute;l mismo, considera sus posibilidades.  Entra en contradicciones y en ocasiones se aferra insistentemente a la vida o se deprime y deja de luchar.  Siente la l&aacute;stima inevitable de las personas que le rodean.  Es decir, siente la soledad del moribundo.  Es en estos momentos cuando la familia debe rodearlo, apoyarlo, demostrarle su amor.  Quiz&aacute;s la dicha del paciente en estos momentos sea morir en la tranquilidad de su hogar.  Sin embargo, no sucede as&iacute; en los pacientes que se encuentran en los hospitales, especialmente en las fr&iacute;as unidades de cuidados intensivos, separados de sus seres queridos, entre personas extra&ntilde;as y distantes.  Tampoco en aquellos en las salas de hospitalizaci&oacute;n donde se restringen las visitas, las rondas de los m&eacute;dicos (aterrados por la muerte inminente) y las enfermeras disminuyen…</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La comunicaci&oacute;n efectiva en los casos de los cuidados paliativos es crucial entre el paciente, los familiares y el equipo multidisciplinario.  Implica no s&oacute;lo la transmisi&oacute;n de la informaci&oacute;n sino tambi&eacute;n el escuchar activamente, adem&aacute;s del compromiso para comprender y compartir las necesidades y emociones del paciente(11).  Los cuidados paliativos son aquellos destinados a las personas con enfermedad terminal, donde el control del dolor y otros s&iacute;ntomas, as&iacute; como los aspectos psicosociales y espirituales son de gran importancia<SUP>(12)</SUP>.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Los pacientes terminales son los m&aacute;s vulnerables de nuestros pacientes.  Insistir en formarnos todos, tanto los estudiantes del &aacute;rea de la salud como los profesionales, conociendo los aspectos dif&iacute;ciles del manejo de estos enfermos, de la familia y de nosotros mismos como seres finitos que somos, nos permitir&aacute; una relaci&oacute;n m&aacute;s sana y real con la vida y la muerte.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">REFERENCIAS</font></P> </B>    <!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">  <FONT face="Verdana" size=2>1. Locke.  Segundo tratado sobre el gobierno.  Un ensayo sobre el verdadero alcance y fin del gobierno civil.  Madrid: Editorial Biblioteca Nueva; 1999. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1946025&pid=S0798-0469200600010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">  <FONT face="Verdana" size=2>2. Gracia D.  Los derechos de los enfermos.  En: Gafo J, editor.  Dilemas &eacute;ticos de la medicina actual.  Publicaciones de la Universidad Pontificia Comillas, Madrid.  1986. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1946026&pid=S0798-0469200600010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">  <FONT face="Verdana" size=2>3. Constituci&oacute;n de la Rep&uacute;blica Bolivariana de Venezuela: Art&iacute;culo 46, numeral 3.  Edici&oacute;n Definitiva Corregida seg&uacute;n Gaceta Oficial Extraordinaria Nº 5453 del 24 de marzo de 2000. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1946027&pid=S0798-0469200600010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">  <FONT face="Verdana" size=2>4. Sorokin P.  Aproximaci&oacute;n conceptual a cuestiones humanas: todos   somos terminales.  1996.  URL: http://www.cuadernos.bio&eacute;tica.org/comentarios4.htm </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1946028&pid=S0798-0469200600010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">  <FONT face="Verdana" size=2>5. Le&oacute;n A.  La muerte y el morir.  Caracas: Lagoven, S.A;  1980. </FONT> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1946029&pid=S0798-0469200600010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">  <FONT face="Verdana" size=2>6. S&aacute;nchez C.  El paciente terminal y el VIH positivo.  Rev Col Psiq.  1996;25:177-185. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1946030&pid=S0798-0469200600010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">  <FONT face="Verdana" size=2>7. Le&oacute;n A.  Actitud ante el paciente incurable y el paciente moribundo.  &Eacute;tica en Medicina.  Barcelona: Editorial Cient&iacute;fico-M&eacute;dica; 1973. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1946031&pid=S0798-0469200600010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">  <FONT face="Verdana" size=2>8. Razetti L.  Obras Completas.  I.  Deontolog&iacute;a M&eacute;dica.  Publicaci&oacute;n del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social.  Caracas, Venezuela, 1963. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1946032&pid=S0798-0469200600010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">  <FONT face="Verdana" size=2>9. Gracia D.  Historia de la eutanasia.  En: Gafo J, editor.  La eutanasia y el arte de morir.  Madrid: UPCO; 1993.p.23. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1946033&pid=S0798-0469200600010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">  <FONT face="Verdana" size=2>10. El respeto a la dignidad del moribundo.  URL:http://www.edufam.com/doc5.asp?Id=521 &amp; Pg=Los abuelos y los ancianos &amp; N2=La familia </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1946034&pid=S0798-0469200600010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">  <FONT face="Verdana" size=2>11. Franco, M.  La comunicaci&oacute;n con el paciente terminal y su familia.  2002.  PAHO.  URL: http://www.paho.org/Spanish/AD/DPC/NC/palliative-care-03.pdf </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1946035&pid=S0798-0469200600010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">  <FONT face="Verdana" size=2>12. Levin, R.  Cuidados paliativos: Principios generales.  2001.  PAHO.  http://www.paho.org/Spanish/AD/DPC/NC/palliative-care-01.pdf </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1946036&pid=S0798-0469200600010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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