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<journal-title><![CDATA[Revista del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel]]></journal-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Several theories on the nervous system, finds, papers and scientific movements related to the system as proposed by many researchers at the end of the XIX century are briefly expounded. They are to explain the morfhology and operation of the system, specially those that have posed a real revolution in the field of universal sciences. Like the neurons theory]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Sistema nervioso]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <P align="center"><b><font face="Verdana" size="3">Teorías del Sistema Nervioso</font></b>  </P>     <P align="center"><font face="Verdana" size="2">Rafael Rangel</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>RESUMEN</b></font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el presente trabajo se exponen sucintamente, varias de las  teorías sobre el Sistema nervioso, descubrimientos, trabajos y  el movimiento científico relacionado con este sistema, propuestos por numerosos investigadores de finales del siglo XIX;  que intentan explicar la morfología y funcionamiento del sistema nervioso, sobre todo aquellas que han causado una verdadera revolución en ese ramo de las ciencias universales, como  la Teoría de las neuronas.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Sistema nervioso, Neuronas.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>ABSTRACT</b></font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Several theories on the nervous system, finds, papers and  scientific movements related to the system as proposed by many researchers at the end of the XIX century are briefly expounded. They are to explain the morfhology and operation of the  system, specially those that have posed a real revolution in the  field of universal sciences. Like the neurons theory.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Key words:</b> Nervous system, Neurons.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Fuente: Anales de la Universidad Central de Venezuela. Caracas. II, 2:363-399, 1901.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">No sin grandes temores lanzamos a la publicidad este  trabajo, encaminado a exponer, aunque sucintamente, varias de las teorías del sistema nervioso; las últimas, sobre  todo, que han causado una verdadera revolución en ese  ramo importantísimo de las ciencias universales.</font>  </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Grandes temores, decimos, porque no nos creemos  autorizados para tratar un asunto que exige previamente  conocimientos profundos; tanto teóricos como prácticos, a  fin de no adulterar las distintas opiniones de sabios Profesores, que, en sus varias tendencias, ya se fortifican unas  a otras, ya se contradicen en parte, o se destruyen en  totalidad.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Profesamos la creencia de que cuando se estudian de  buena fe ciencias experimentales, no se debe presuponer  nada; afirmar o negar a priori; sino ir pacientemente, desde  un hecho, a buscar las relaciones más inmediatas; después, las más remotas, hasta llegar a consecuencias deducidas con la más escrupulosa acuciosidad.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">No ha sucedido así con el sistema nervioso, en cuya  historia vemos la nitidez de una técnica, la aparición de un  hecho aislado cautivar la atención de los biologistas, quienes creyéndose ya en posesión de toda la verdad, se alejan  del campo rigurosamente experimental para internarse en  el no menos delicado de las teorías e hipótesis. De ahí que  las doctrinas sostenidas ayer sean rechazadas hoy; y los  principios ahora establecidos corren el riesgo de ser  mañana abandonados.</font> </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">La teoría de los neuronas, una de las doctrinas biológicas  más importantes del pasado siglo, después de la microbiana  de Pasteur, que parecía llenar todos los vacíos, resolver  todos los problemas, ha sido conmovida en sus cimientos,</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">o a lo menos. lleva la tendencia de ser modificada.  Los descubrimientos últimamente alcanzados por Apathy, Bethe, Auerbach, Held y otros; la comunicación  de Golgi con motivo del quinto centenario de la Societé de  Biologie de Paris; la crítica rigurosa que hace Prenant  en sus dos artículos publicados en la Revue générale  des sciences; el artículo de Sicard inserto en la Presse Médicale; y, sobre todo, la interesante conferencia del  Profesor Verworn en la 72ª reunión de los naturalistas y  médicos alemanes, publicada en el Deutsche Medicinische Wochenschrift, demuestran la grande alarma que ha cundido en el mundo biológico, y la consiguiente  desconfianza de las doctrinas reinantes. </font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Al tratar de teorías del sistema nervioso la primera  cuestión que se presenta, quizás la más ardua y difícil de  resolver, es la de la naturaleza del agente nervioso.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Nada se ha agregado a la noción que se tenía de esto en  los siglos XVI, XVII y XVIII, aparte los numerosísimos descubrimientos verificados sobre su acción, y el conocimiento  asaz avanzado del aparato que le sirve de vehículo.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el siglo antepasado, después de haberse señalado  las leyes de la propagación de la electricidad por frote, se  tenía la presunción de que el fluido nervioso era igual al  fluido eléctrico. Más tarde, por los años de 1780 a 1790,  Galvani, Profesor de Anatomía y Fisiología de la Universidad de Bologna, descubre y comprueba la electricidad conocida con el nombre de Galvanismo; y ese hecho de orden  físico y biológico tan notable, sirve de guía a posteriores  descubrimientos sobre electricidad dinámica, y de fundamento a la teoría eléctrica del sistema nervioso.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Defendida calurosamente por gran número de fisiólogos,  rechazada por otros, no habría tenido eco bastante en la  ciencia, a no haber sido por detalles estructurales, descubiertos a mediados del siglo pasado, que justifican la comparación del sistema nervioso a un aparato telegráfico, cuyos  hilos conductores serían los nervios periféricos.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">¡Magnífica manera de ver desde el punto de vista de la  centralización y reparto del agente nervioso; pero errónea  concepción al tratar de identificarlo con la electricidad!</font>  </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los fisiólogos modernos han mirado con desdén esa  identificación, por más que haya la mencionada homología, y exista realmente en el estado normal de los nervios  una especie de polaridad eléctrica, que se modifica en el  estado funcional, según el profesor Du Bois Reimond.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los nervios no son mejores conductores de la electricidad que los demás tejidos.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Si se corta un nervio y se juntan los dos cabos, la corriente nerviosa no pasa; mientras que la electricidad se  trasmite por contigüidad de dos hilos conductores.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">La velocidad de la electricidad, igual a la de la luz, es de 318.000 kilómetros por segundo; y la del agente nervioso,  calculada ingeniosamente por Helmholtz, Valentín, Du Bois Reimond, Marey y otros, es considerablemente menor: de  25 a 30 metros por segundo en los nervios motores de la  rana. Marey ha encontrado velocidades mucho menores. </font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">La intensidad de la corriente eléctrica es igual en todo el  trayecto del alambre conductor; la corriente nerviosa aumenta de intensidad; forma bola de nieve al propagarse.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">De ahí que Prenant concluya: “Se admite que hay un  movimiento nervioso; pero nada tiene de común con la  electricidad”; y Beaunis: “Se puede afirmar que hay un movimiento trasmitido; pero no se puede ir más allá” “¿Será  una vibración; un derrame de fluido, más o menos comparable al fluido eléctrico; una descomposición química; una  transformación isomérica; una trasmutación molecular de  la sustancia nerviosa?”…</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">La respuesta es imposible.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">* * *</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">El sistema nervioso está constituido esencialmente,  desde el punto de vista funcional, de células y fibras nerviosas. Las primeras descubiertas por Remac se encuentran  en la sustancia gris de los centros encéfalo-medulares y en  los ganglios, mientras que las otras, cuyo descubrimiento  se debe a Eremberg, forman los nervios periféricos.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Wagner fue quien primero señaló el hecho de que toda  fibra nerviosa del órgano eléctrico del torpedo se continúa  con un prolongamiento de una célula nerviosa; hecho que  Deiters comprueba y generaliza para todas las fibras de  los nervios periféricos, a la vez que distingue el prolongamiento cilindraxil, llamado también de Deiters, de los demás prolongamientos celulares.</font>  </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sobre estos datos, que fueron los principales conseguidos con técnicas casi rudimentarias, los primeros histologo-neuro-logistas dieron idea del “plan de organización  del sistema nervioso y del papel esencial de las partes  que lo constituyen”.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">De acuerdo con la teoría celular, aceptada ya general- mente, atribuyeron a la célula nerviosa todas las propiedades funcionales, sirviendo sus prolongamientos para la  transmisión de la neurilidad.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">El sistema nervioso más simple estaría constituido por  una célula con dos prolongamientos: uno en relación con  la superficie sensible, o receptriz; y el otro con la motora o  reaccional. Uno más avanzado lo estaría por dos, tres, o  más células, hasta llegar a los más complicados.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Poco tiempo después por los trabajos de los hermanos Hertwig, sobre el aparato neuro-muscular de las medusas, se tuvo mejor noción, desde el punto de vista filogénico de las ideas primeras, representadas entonces por esquemas como puede verse en el primer libro de Fisiología de Beaunis. </font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Como resultado de los trabajos mencionados se desprende que en ciertas especies de medusas inferiores  las células sensibles son a la vez motoras [células neuromusculares de Kleinemberg]; pero en especies de órdenes más adelantados se encuentran diferenciadas unas  de otras; unidas entre sí, o por un delgado filamento protoplásmico, o por una célula intermediaria; o existe un plexo  de fibras delicadas en el cual están distribuidas las células  de dos o tres prolongamientos.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Estas empiezan a centralizarse en las medusas superiores, desprovistas de repliegues marginales (Acrápedes);  para constituir ganglios definitivos en los equinodermos; de  cuya fusión transversal y longitudinal, se llega al través de  los radiados, moluscos e insectos, al tipo del sistema nervioso mediano dorsal de los vertebrados.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Histogenéticamente considerado el sistema nervioso,  era natural que surgiera de ahí la cuestión tan debatida, de  las conexiones celulares, para explicar, entre la multiplicidad de elementos que lo componen, la unidad de acción  en el acto reflejo, el más simple de los actos nerviosos.  También era natural que se creyera en la unión íntima de  las células, colocadas unas a continuación de otras.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">En 1871 Gerlach, con su método por el cloruro de oro,  formuló su teoría, que por mucho tiempo fue adoptada en  la ciencia.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Gerlach no cree como Deiters que toda fibra nerviosa es  la continuación de un prolongamiento cilindraxil de la célula.  Para él únicamente las células motoras tendrían ese prolongamiento que se continúa con la fibra motora. Las fibras  sensitivas dimanarían de un retículo que se encuentra en  todo el trayecto de los centros; el cual creía formado por los  prolongamientos protoplasmáticos de las células. A ese  intrincamiento de fibras se llamó: red de Gerlach.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Golgi, después de haber descubierto su célebre técnica,  fundada sobre la propiedad que tienen las células nerviosas de precipitar en su interior el cloruro de mercurio o el  cromato de plata rojo, establece la libre terminación de los  prolongamientos protoplasmáticos en los vasos; los aparta  del circuito nervioso, dándoles un papel puramente trófico.</font>  </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Anteriormente a Golgi se creía que el cilindro-eje era  indiviso, principal propiedad con que lo distinguían de los  dendritos. Corresponde al célebre profesor italiano el descubrimiento de las colaterales del cilindro-eje.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Acepta con Deiters el prolongamiento cilindraxil en todas las células nerviosas, pero en unas es corto y bastante</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">ramificado: células sensitivas específicas; y en otras es  largo: células motoras.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los cilindro-ejes de las células sensitivas con sus múltiples colaterales, así como las colaterales del axona de  las células motoras, formarían un fino retículo al cual Golgi  llama: red nerviosa difusa.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Permítasenos abrir un paréntesis para hacer justicia  a Golgi.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es corriente hoy, no sólo entre nosotros, sino también en  otros centros científicos, atribuir el descubrimiento de las  colaterales de la médula al sabio español Ramón y Cajal; y  nosotros, si hemos de guiarnos por los originales de Golgi,  concedemos a éste último el honor de la prioridad.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Golgi, abordando el asunto dice:</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">“En las piezas, tratadas por el método de la coloración  negra, es fácil comprobar que las fibras de los diversos  cordones de la médula espinosa, comprendidos los cordones anteriores, envían de distancia en distancia fibrillas  que penetran en la sustancia gris, donde se subdividen de  una manera más o menos complicada”.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Toda la confusión proviene de que el mismo Ramón y  Cajal hubiera querido para sí el honor del descubrimiento,  desde luego que Golgi lo había hecho de una manera poco  precisa, y publicado en periódicos de escasa circulación.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">De igual manera se habla muy comunmente del método rápido de Ramón y Cajal, al tratar de las impregnaciones argénticas; y lo peor es que se registra también en  artículos y aun en tratados técnicos.</font>  </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los métodos del cromato de plata y cloruro de mercurio son todos de Golgi. Ramón y Cajal sólo ha aumentado  en mínima cantidad el ácido ósmico de la mezcla ósmicobicrómica del método rápido; y ha llevado algunas modificaciones en la manera de aplicarlo.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Promulgado en el mundo biológico el descubrimiento  técnico de Golgi, numerosísimos experimentadores lo aplicaron en sus estudios sobre el sistema nervioso; y poco  tiempo después Ramón y Cajal, el primero, y tras él Kölliker,  Lenhosek, Van Gehuchten y otros, en trabajos publicados  en profusión, dieron las pruebas anatómicas de una teoría  esencialmente celular, imaginada antes por Meynert,  Wundt, y Nansen, fundada sobre la Embriología por His en  1883, y sostenida por Forel en 1887 en nombre de la Fisiología psicológica.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Forel se apoya en la teoría eléctrica del sistema nervioso para establecer sus conclusiones. “No veo, dice, la razón  por que deba considerarse como un postulado fisiológico la  conexión continua y recíproca entre las ramificaciones de los  elementos. La electricidad presenta numerosos ejemplos  de parecidas transmisiones sin continuidad directa: podría  ser lo mismo para el sistema nervioso”.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Según Cajal y otros autores, las células nerviosas, con  sus expansiones cilindraxil y protoplasmáticas, constituyen unidades anatómicas, completamente independientes, a las que Valdeyer llamó neuronas; y Baker, neuros.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Tanto el prolongamiento cilindraxil como los protoplásmicos, estos últimos en razón de sus arborizaciones llamadas también dendritos, de cada neurona o neuro, se  terminan libremente en los centros como en la periferia.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los dendritos desempeñan también la conducción  nerviosa, y ésta se establece entre los neuronas por simple contacto de las ramificaciones celulares.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ehrlich había demostrado en 1886 que inyectado un  animal con una solución de azul de metileno; o puesto un  fragmento de centros nerviosos recién extraídos del animal  en contacto con la mencionada solución, las células nerviosas con sus dependencias se coloraban de azul; técnica  que le sirvió a Retzius en sus experimentos sobre animales  inferiores; y que confirmó la teoría de los neuronas, tal como  había sido expuesta por Cajal y otros experimentadores.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Como se ve, la teoría en referencia se afianzaba más y  más; con dos procedimientos técnicos distintos, el de Golgi  y el de Ehrlich, se habían obtenido resultados idénticos.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Como complemento a la teoría de los neuronas vino  otra conocida con el nombre de: Teoría de la polaridad  dinámica de las células nerviosas; emitida por Van  Gehuchten en 1891, y aceptada por Cajal.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Según estos sabios la conducción nerviosa no se ejerce en todos sentidos. En los dendritos se verifica de la periferia al centro (considerando como centro el cuerpo de la  célula); y en el cilindraxil, del centro a la periferia; es decir,  la corriente nerviosa sigue una misma dirección, del dendrito al axona pasando por el cuerpo de la célula. De ahí que  los prolongamientos protoplasmáticos se llaman también  celulípetos; y el cilindraxil, celulífugo.</font>  </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pero resulta de las observaciones histológicas que el  axona no dimana en algunas células directamente del cuerpo celular, sino de uno de los dendritos; y muchas veces a  considerable distancia de él. ¿Como se explicaría entonces</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">la conducción nerviosa en el fragmento comprendido entre el  cuerpo de la célula y el punto de que deriva el cilindro-eje?</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por esta razón Ramón y Cajal modificó la teoría de la  polarización, asentando que la corriente nerviosa en los  dendritos era exípeta, es decir, se acerca al axona; mientras que en éste dendrífuga o somatófuga, porque se  aleja de él. Todo en virtud de una ley, llamada por Cajal:  ley de la economía del tiempo y del horror de la materia y que Prenant formula así: “El agente nervioso tiene  horror en recorrer la materia, y toma el camino más  corto para ganar tiempo”.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">No creemos que el hecho de depender el cilindro-eje  de un dendrito constituya una objección seria a la teoría  primitiva de la polarización dinámica.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">His ha demostrado que el axona es el primero de los  prolongamientos que se forma del neuroblasto; y de consiguiente, se origina directamente del cuerpo celular; sólo  que por modalidades de forma, en virtud del desarrollo, es  muy probable que las ramificaciones fusionándose unas  con otras, sostengan su independencia funcional. Las células de los ganglios espinales son bipolares en el embrión  (His, Lenhosek, Cajal); y en el adulto se transforman en  unipolares en T, a: excepción de las células ganglionares  acústicas, que conservan su bipolaridad primitiva.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es verdad que Van Gehuchten no acepta la fusión de prolongamientos en células ganglionares en su obra, System  nerveux, que por su importancia ha venido a ser clásica.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">“Esta transformación, dice el autor citado, no se hace,  como nosotros lo creímos durante algún tiempo, por el encuentro y la fusión íntima de los dos prolongamientos primitivamente independientes, sino que es debida únicamente,  como lo han comprobado Lenhosek y uno de nuestros discípulos, I. Martín, a un desenvolvimiento irregular del cuerpo de la célula”.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Con la adición de la polaridad dinámica, la teoría de  los neuronas se hacía más atractiva y seductora, hasta  sentar rápidamente su predominio en el mundo científico.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">La célula nerviosa era considerada como el centro de  todas las actividades: preside la génesis de los prolongamientos (centro genético); asegura la nutrición de  los elementos (centro trófico); y asimila la mayor parte  de la conducción nerviosa (centro funcional).</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">El ardor que suscitó en todos los ánimos una explicación tan simple, tan satisfactoria, en pos de la cual venía  luchándose tanto tiempo, era muy natural.</font>  </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font face="Verdana" size="2">¡Nada que nos preocupe más que el sistema nervioso.  “Su papel como impulsor de la vida despierta suma  curiosidad hacia sus misteriosas evoluciones!”</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">* * *&nbsp;</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  La teoría de los neuronas ha servido además, de guía y  estímulo a todos los trabajos realizados, e hipótesis emitidas  durante los diez últimos años sobre el sistema nervioso.  Penetró en los dominios de la Patología para explicar  gran número de afecciones (Parálisis y anestesia de los  histéricos, etc.); en la Filosofía, y actos como el sueño, se  interpretaron fácilmente; en la Psicología, y no fueron un  misterio profundo e insondable para los biologistas, la  inteligencia, memoria, asociación de ideas, etc.  Mas para ello necesitaba una modificación: los neuronas debían ser además de independientes, movibles; y  así los concibió Meynert precursor de la teoría. El suponía  las células nerviosas: “Como grandes amibas con pseudopodos gigantescos, que por una parte exploran el mundo exterior, con los órganos de los sentidos; y por la otra,  lo conquistan, con los aparatos musculares anexos”.  Antes de la teoría de los neuronas, se habían ya observado por Vather, movimientos de las células de cerebros  congelados (de rana) en el momento de su congelación; y  una retracción persistente de las células del simpático a  continuación de exitaciones fuertes por Popof.  En 1890 Wiedersheim, reputado anatómico alemán, publicó su notable trabajo sobre el movimiento amiboideo de  las células del cerebro del Leptodora hialina, crustáceo  transparente, que se encuentra en el lago de Constanza de  junio a noviembre, para desaparecer en los demás meses  del año.  En este animal, medio cloroformizado para impedir los  movimientos exagerados de los músculos oculares, y hacer fácil la observación, a la vez que conservar los movimientos peristálticos del intestino y el funcionamiento del  corazón, Wiedersheim ha podido observar en una zona  colocada en el tercio anterior del segmento posterior, las  células primero redondas, alargarse luego, hacerse claras, oscuras después, emitir uno o más prolongamientos,  y, por último, desaparecer en el interior del ganglio. Nuevos núcleos con granulaciones refringentes salen al campo de investigación para volver a desaparecer después de  haber tomado diversas formas.  Estos son los datos del fenómeno que hemos obtenido  de Soury en su trabajo “L’amioise des cellules nerveuses”, quien, a su vez lo ha tomado de los originales de Wiedersheim;  y he aquí el resumen interesante de sus conclusiones: </font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">“1º Existen en el cerebro de ciertos crustáceos fenómenos de movimientos localizados en una zona especial y  distinta.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">“2º Corresponde evidentemente a esta zona con la cual  están en relación todos los sistemas de fibras y del ganglio  óptico, una verdadera significación morfológica y fisiológica.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">“3º Se desprende de estas investigaciones que la  substancia nerviosa central no está modelada en formas  inmutables, fijas e inmóviles: son capaces de movimientos  activos”.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sobre estos hechos y siguiendo el curso de las ideas e  hipótesis de Rabl Rückhard, fundó Matías Duval una teoría  amiboidea, aceptada generalmente en Francia y Bélgica.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para Duval los prolongamientos cilindraxiles están dotados de movimientos activos que permiten el mayor o menor  contacto de los botones terminales: y de consiguiente la mayor o menor facilidad en la trasmisión nerviosa. La retracción  de los prolongamientos aisla los neuronas unos de otros, y  suspende toda actividad cerebral: al contrario, su expansión  activa y desenvuelve las funciones del sistema nervioso.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Duval, basándose en estas ideas elementales, dio a conocer su reputada teoría histológica del sueño. Cree que, a  semejanza de un leucocito anestesiado, visto al microscopio, retrae sus pseudopodos y queda estático; los neuronas  hacen lo mismo durante el sueño, debido a un exceso de  ácido carbónico y falta de oxígeno, que los encoje y aletarga; pero expuestos a que cualquiera exitación capaz de  aumentar su magnitud, restablezca los contactos, y la vigilia  sobrevenga. Explica también como ciertos excitantes obran  sobre el sistema nervioso, tales como el café, el té, que tienen marcada influencia en las funciones psíquicas, imaginación, memoria, etc., y evitan el sueño al mismo tiempo.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">La teoría amiboidea de Duval recibió mayor aplicación  con el descubrimiento de fibras centrífugas en las vías centrales del nervio óptico, y que Cajal y Manuelian encontraron asimismo en las olfativas; cuales eran consideradas,  ya como estimuladoras de las neuronas, ya como reguladoras del agente nervioso; para Duval, verdaderos nervi  nervorum, destinados a presidir la actividad amiboidea de  las células. Lépine había emitido una teoría semejante a la  anterior para explicar las anestesias y parálisis instantáneas de los histéricos, con la diferencia de que atribuía el  amiboismo a los dentritos, y Duval a los axonas.</font>  </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font face="Verdana" size="2">El amiboismo nervioso, considerado como Rabl Rückhard, Wiedersheim, Lépine, Duval y su discípulo Deyber,  implica cierta fluidez del protoplasma de la célula nerviosa  que no posee. El hecho de formarse los prolongamientos  en el embrión de una manera típica y constante; la comprobación de su estructura fibrilar consistente y extrictamente  organizada; el haber observado el mismo orden de terminación de los dentritos y axonas en animales sometidos a  diversos agentes, físicos, químicos y mecanicos, fueron objecciones poderosas, opuestas por Kölliker, Lenhosek y  Cajal a la plasticidad de los neuronas.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Samassa niega la naturaleza nerviosa de los elementos observados por Wiedersheim, apoyándose en que  distintas partes del cerebro del Leptodora hyalina sobre  todo, la zona especial y distinta que sirve de punto de  encuentro a todos los nervios, están cubiertas de células  poligonales con núcleos voluminosos y vacuolos en el protoplasma. Estas células que él ha fijado por ácido ósmico  que las tiñe de bruno, no tienen nada de común con las  propiamente nerviosas del cerebro del animal en referencia, y están dotadas de movimientos activos.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">No menos ingeniosa que la teoría de Duval es la emitida por Tanzi. Este célebre profesor italiano funda su exposición en las leyes de hipertrofia funcional y del ejercicio  de la biología celular.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Todo elemento que funciona como una fibra muscular,  una célula glandular, activa considerablemente los cam- bios nutritivos y se acompaña de una turgescencia, de un  aumento de volumen tanto mayor cuanto más trabaja.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para Tanzi pasa lo mismo con las células nerviosas. Se  exita un neurona, y una corriente lo recorre desde sus  prolongamientos protoplasmáticos hasta la terminación  del cilindráxil, en su interior produce cambios, no sólo en el  sentido bio-químico, sino también en el físico y orgánico;  de consiguiente, aumenta de volumen. Ahora bién, según  la teoría clásica los neuronas están separados los unos de  los otros. Cual sea la distancia, se ignora. Pero de esta  teoría se desprende que existen espacios inter-neurónicos necesariamente. Mientras mayores sean éstos menos  expedita tiene la vía la corriente nerviosa, y la transmisión  se retarda. Todo lo contrario resulta cuando los espacios  son menores; de tal manera, que podemos formular: la  transmisión nerviosa se hace en razón inversa de la  magnitud de los espacios inter-neurónicos.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Mientras más se ejercita un neurona por el aumento de  volumen, va haciendo mejor franqueables las distancias entre sí. De ahí que las exitaciones sean más rápidas. La  habilidad del músico para la coordinación de los sonidos;  la del poeta para combinar las imágenes en sonoras estrofas; el perfeccionamiento de un arte cualquiera, etc., serían  para Tanzi debidas a las relaciones entre los neuronas,  hechas más íntimas por el ejercicio funcional. </font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Respecto a la función del neurona, el autor no le da  otra que la sensibilidad, la cual considera como una  especie de irritabilidad celular</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">El modo de ver de Golgi, que establece por la forma del  elemento su función específica, ha sido completamente  rechazado por la ciencia.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Todos los elementos nerviosos, desde la célula piramidal del cerebro, hasta la de los cuernos medulares, están  constituidos por una misma sustancia; funcionan de idéntico modo, aunque exista entre ellos la mayor diversidad  de formas.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">No hay neuronas motores, puesto que así mismo los  habría glandulares. Las distintas funciones, sensaciones,  movimientos, secreciones, se deben a los epitelios sensoriales, fibras musculares y epitelios glandulares en los  cuales terminan.</font>  </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font face="Verdana" size="2">De ahí que se haya adoptado generalmente esta nueva  clasificación: Neuronas receptores, destinados a recibir  las impresiones del mundo exterior; neuronas reaccionales, los que traducen esas impresiones, en movimientos,  secreciones; y, neuronas de asociación, los intermediarios, que, si se nos permite el lenguaje de los electricistas,  empleado por Soury, son los interruptores y condensadores del agente nervioso.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las teorías de Tanzi fueron comprobadas por Lúgaro,  en una serie de experiencias sobre ganglios de conejos,  exitados por corrientes farádicas; y dedujo las siguientes  afirmaciones:</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">1º La actividad de la célula nerviosa está acompañada  de un estado de turgescencia del cuerpo celular.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">2º La fatiga produce una disminución progresiva en el  tamaño de la célula.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pero según Lúgaro, sus experiencias, de acuerdo con  las de Mann, y en parte con las de Hodge, se oponen abiertamente a las de Vas y Nissl.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">He aquí otra faz de la plasticidad de los neuronas.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las técnicas de Golgi y de Ehrlich han demostrado que  existe en las ramificaciones dentríticas, sobre todo en las células piramidales de la corteza cerebral, y en las de Purkinje del cerebelo, unas arborizaciones llamadas espinas  por Cajal, y gémulas o apéndices piriformes por la señora Stefanowska. </font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sobre la función de esas arborizaciones se ha discutido mucho. La opinión más autorizada es que sirven para  establecer mejor los contactos entre las células.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las investigaciones de Dogiel, Renaut, Demoor, Solvay,  Stefanowska, Quertón, Manuelian y muchos otros, han demostrado que en ciertos estados funcionales y patológicos  las espinas se hacen varicosas, y aún desaparecen, dando  a los dentritos un aspecto especial, que ellos llaman  perlado o monoliforme.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este modo de presentarse los dentritos en animales cloroformizados, tratados por la morfina y otros muchos  agentes, calor, electricidad, etc., ha sido atribuido por los  partidarios del amiboismo a un éxtasis de la actividad de las  células nerviosas. Estas, retrayéndose, recogen las espinas, fenómeno análogo al que ha observado Verworn en los  rizopodos. Todo lo contrario para Lúgaro. El aspecto monoliforme denota para él mayor actividad del elemento; y se  funda en que la corriente nerviosa, al pasar por un dentrito  erizado de puntas, pierde por cada una de éstas, partes de  su fuerza, igual a lo que pasa con la electricidad. Esto no  sucede cuando el dentrito es un hilo uniforme, regular, porque entonces la excitación que recibe la trasmite íntegra al  neurona contiguo.</font>  </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lúgaro trae en su apoyo nuevos experimentos. Ha fijado las células en el animal vivo para sorprenderlas en su  forma peculiar, inyectando en el sistema arterial cerebral  líquido de Cox, y ha podido observar en cerebros de perros morfinizados y narcotizados por el cloral y el éter, gran  abundancia de gémulas; o sirviéndonos de agena expresión, un revestimiento lujuriante de apéndices espinosos de los dentritos.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para solucionar estas divergencias, dos experimentadores norte-americanos, Frank y Weil, emprendieron una serie de investigaciones en cerca de cuarenta y ocho conejos.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Emplearon cuatro modificaciones del método de Golgi  en conejos sometidos a un mismo narcótico y veneno; y  cada modificación dio un resultado distinto. La inversa, un  mismo método fue seguido en animales tratados por diversos agentes y las conclusiones fueron contradictorias. De lo  cual se desprende que las modificaciones de los dentritos,  bien según Dogiel, Renaut, Montí, Berkley, etc.; bien según  Lúgaro, Soukhanoff, dependen de la fijación y tratamiento  de las piezas, y no de mayor o menor actividad celular.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Debemos señalar también la teoría de Cajal, aun cuando en su contra se hayan pronunciado Van Gehuchten y  otros decididos partidarios de la teoría de los neuronas.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es sabido (de todo el que esté en cuenta de la estructura  del sistema nervioso), que existe un tejido llamado neuróglico en todo el eje encéfalo-medular. Considerado por algunos de origen nervioso; por otros de naturaleza conjuntiva;  todos están de acuerdo en que es un tejido de sostén. Las  células neuróglicas, llamadas por su forma astrocitos,  cuerpos aracnoideos, abundantes alrededor de los vasos; por lo cual se han supuesto codependientes de éstos  con prolongamientos de gran longitud, que muchas veces  se confunden con los propiamente nerviosos, sirven de  aisladores de los neuronas, y llenan los espacios dejados  libres por degeneración de éstos.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cajal, opuesto al amiboismo de las células nerviosas,  (como antes hemos dicho), pero encariñado con la idea  sugestiva de que las funciones psíquicas dependan de simples relaciones mecánicas entre los neuronas, atribuyó a  la neuroglia un papel muy importante en el mecanismo de la  ideación y atención. Son para él los prolongamientos neuróglicos los que retrayéndose o relajándose acercan o separan los neuronas unos de otros.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">* * *&nbsp;</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  Hemos expuesto la teoría de los neuronas con sus  puntos principales, sus tendencias, sus modificaciones y  su aplicación a la Fisiología y Patología. ¿Tendremos  razón en afirmar que la referida teoría está conmovida en  sus cimientos?  El afianzamiento de una teoría biológica dependen del  número y de la clase de hechos que la comprueben; éstos  son observados mediante técnicas especiales, y desautorizadas, no podremos concluir que los hechos no existen;  pero si que hemos observado mal.  Tal sucede con la teoría de los neuronas. En los últimos  años se ha despertado suma desconfianza a la técnica de  Golgi, desconfianza que se entreveía desde hace mucho  tiempo en raras personalidades científicas, pero que no se  había extendido y acentuado tanto como hoy.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">No somos tan pesimistas como el profesor Werworn,  quién asegura que la referida técnica dentro de poco será  abandonada por la generalidad de los experimentadores.  Creemos, como otros, que ella ha desempeñado, Y desempeñará un importante papel en la investigación de la topografía de los núcleos centrales en el eje encéfalo-medular.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Desde hace cuatro años nos iniciamos en el estudio  práctico del sistema nervioso; y durante ese tiempo, nos ha  sugerido la idea, emitida primero por Szawinska, de cómo  una técnica de preparados tan ordinarios, tan brutales, pueda darnos cuenta de si existe, o no, conexión entre las finísimas y delicadas ramificaciones de las células nerviosas.</font>  </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font face="Verdana" size="2">En nuestras preparaciones de centros nerviosos tratados por las técnicas de Golgi, se encuentran, al lado de  figuras claras y precisas, todos los defectos señalados por  diversos experimentadores; y que atribuiamos, al principio, a nuestra inexperiencia y falta de escuela.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los procedimientos por el nitrato de plata dan numerosos grumos negros en el interior y en la superficie de las  preparaciones; inevitables, aun cuando se envuelvan las  piezas, antes de tratarse, en gelatina como ha sido indica- do; y los del bicloruro de mercurio además de imágenes  negativas que sufren considerablemente en la inversión,  presentan cristales en forma de alfileres, los cuales al cabo de algunos días las inutilizan por su abundancia. Nosotros usamos la modificación de Cox, por parecernos que  da mejores resultados, después del método rápido, y ser  más económica que éste. La hemos empleado en centros  nerviosos de buey y perro adultos, en gatos y conejillos de  Indias recién nacidos, y casi siempre hemos logrado felices  impregnaciones. He aquí como procedemos: –ponemos  fragmentos pequeños de tejido nervioso en la solución  mixta de Cox, teniendo cuidado (y este es un dato muy  importante) de usar grandes cantidades, y de renovarlas  constantemente.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Nuestro maestro doctor José Gregario Hernández, Director del Laboratorio de Histología, nos hizo la observación de que el líquido de Müller tenía la propiedad de  descomponerse con suma facilidad en nuestro clima, por  lo cual es necesario renovarlo incesantemente en las fijaciones. Lo mismo sucede con todos los líquidos bicrómicos. En cambio el endurecimiento de las piezas; se hace  aquí en menos tiempo del señalado por los autores europeos: mientras éstos recomiendan uno, dos, tres, y hasta  cuatro meses de sumersión de los fragmentos nerviosos  en la mezcla de Cox, bastan quince, veinte días, lo más un  mes, para obtenerse bellísimas preparaciones. Hacemos  los cortes en el microtomo de Ranvier o mejor en el de  Selong, y los montamos libres en resina damar y colofonia en benzina.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pero volviendo a los defectos de las técnicas mencionadas, se les ha imputado que el grosor de los cortes impide ver las células con lentes de aumento considerable.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por otra parte, las células no se coloran todas; lo cual no  contraría la idea de que una célula teñida se halle en relación de continuidad con otra que lo está. El aspecto pulverulento que da a las ramificaciones hace ver separaciones  donde no las hay; y hemos podido observar directamente  soluciones de continuidad en el prolongamiento caudal  de las células piramidales de la corteza cerebral a poca  distancia del cuerpo de la célula. Todos los autores recomiendan gran circunspección en la interpretación de las  figuras reveladas por la técnica de Golgi, por que muchas  veces no son sino productos artificiales. “He golgificado una papa, y he obtenido fibras nerviosas muy bellas”. –Ha  escrito un corresponsal a Lee y Henneguy.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">De todo esto se concluye que el método en referencia  no es suficiente para confirmar los principios elementales  de la teoría de los neuronas; ni tampoco el de Ehrlich.  Prenant señala que al lado de filamentos perfectamente  bien trazados por el azul se encuentran engranadas, en  rosario, un semillero de granulaciones consideradas por  algunos como botones terminales, y que no son sino artificios del método; lo cual impide dilucidar si existe, o no, un  verdadero plexo.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Veamos como se presenta la célula nerviosa sometida  a otras técnicas.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es indudable que uno de los primeros adelantos se  debe a la de Nissl. Flemming fue el que inició el hecho de  que la célula nerviosa, tratada por los colorantes básicos  y neutros de anilina en caliente presenta un aspecto manchado como la piel de tigre, o pavimento de mosaico; pero  fue Nissl quien lo estudió mejor: de ahí que a la técnica se  le dé su nombre; y a cada una de las manchas, corpúsculos de Nissl, elementos cromatófilos, cuerpos tigroideos por los alemanes.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">La existencia real de estos cuerpos intra vitam, y su  significación funcional han sido muy discutidos; de tal  suerte, que existe sobre ellos una rica literatura biológica.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los cuerpos de Nissl son más notables y mejor distribuidos en las células de los cuernos anteriores medulares, de  forma poligonal, abundantes en derredor del núcleo, (perinucleares); voluminosos en el medio del protoplasma,  (mesoprotoplasmáticos); un poco más pequeños en la  periferia de la célula, (periprotoplasmáticos); fusifornes  en los dentritos, y tanto más raros cuanto más separados  están del cuerpo de la célula.</font>  </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font face="Verdana" size="2">En las células fusiformes ellos también lo son, a excepción de dos triangulares, colocados hacia los polos del núcleo: los unos se disponen a continuación de los otros;  de tal modo, que las células fusiformes parecen bucles de  cabello, como hemos tenido ocasión de observarlo en  nuestras preparaciones. </font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Si se estudian los elementos cromatófilos con un fuerte  aumento, se ve que están constituidos por granulaciones  finísimas; y por reacciones histo-químicas, se ha comprobado que están constituidos por una sustancia núcleo-protéica, con menos fósforo que el ácido nucleínico del núcleo;  y por lo cual se consideran originados, probablemente, por  los cambios del núcleo sobre el protoplasma.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Algunos investigadores, entre ellos Hardy, han considerado los gránulos de Nissl como manifestación de alteraciones cadavéricas de las células, o resultados ficticios  de los líquidos fijadores y colorantes. Se agrega a esto  el que Held no haya podido colorar las células vivas por el  azul de metileno.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por numerosos ensayos, hechos en el Laboratorio de  Histología y en el Instituto Pasteur de Caracas en médula  de buey, hemos podido confirmar que los gránulos tigroideos no dependen de los fijadores y colorantes.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Tenemos que dar primero idea de una modificación  que hemos llevado a la técnica de Nissl, descrita en los tratados, del modo siguiente: cortes de centros nerviosos fijados  en cualquier medio (formol, alcohol, líquidos bicrómicos, etc.) son tratados por una solución de azul de metileno  y fuscina ácida en caliente durante algunos minutos; se  descoloran en alcohol adicionado de aceitede anilina, y se  montan en bálsamo, conforme a las reglas habituales.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Nosotros disociamos según el procedimiento de Ranvier por el alcohol al tercio las células nerviosas frescas en  un tubo de ensayo. Ponemos en el tubo unas gotas de azul  boratado de Sahli o tionina de Nicolle, o cualquiera de los  colorantes básicos más usuales, hasta obtener un color subido; lo llevamos a la estufa durante media o una hora, a  una temperatura de cuarenta a cincuenta grados. Las células se depositan en el fondo del tubo, y de allí las tomamos  con una pipeta; colocamos una gota sobre la lámina; y,  cuando las células se han asentado, hacemos pasar una  corriente de glucosa de Brunn, uno de los mejores conservadores de los colorantes anilínicos; y, por último, bordeamos las preparaciones con betún de Judea.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Podemos asegurar que el modo de aplicar la técnica  de Nissl, que hemos señalado, complementa el empleado  por la generalidad de los experimentadores. Con él se estudian las células nerviosas aisladas unas de otras con sus prolongamientos, los cuales pueden obtenerse de una  gran longitud. El desgarramiento que por acción mecánica  se produce en el elemento y sus dependencias en vez de  perjudicar, conviene al observador; porque puede determinar la disposición de los corpúsculos de Nissl en el interior de la masa protoplasmática. Además tiene la ventaja  de no emplear decoloración, por lo cual no existe la duda de  que cuando una célula aparece en estado de cromófobo o  apignomorfo lo deba a la acción más o menos prolongada  del reactivo decolorante. </font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por nuestra parte debemos declarar que en nuestros  ensayos en células disociadas, no hemos encontrado ni  una sola cariocroma, como con el método de los cortes.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">En muchas ocasiones los prolongamentos se fraccionan, y el campo de sección aparece como un manojo de  hilos fuertemente coloreados en una sustancia pálida e  incolora, semejante a los campos de Conheim de las fibras  musculares, y que podríamos llamar campos de Nissl.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Otra observación que hemos podido hacer es la de que  los corpúsculos de Nissl no ocupan toda la longitud de los  prolongamientos protoplasmáticos. El hecho de no colorarse el prolongamiento cilindraxil corresponde también a  las finas ramificaciones dependientes del cuerpo celular y  a las terminaciones de los dentritos.</font>  </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hemos empleado, en lugar del alcohol al tercio, líquidos conservadores, soluciones salinas diversas, y aun  agua destilada pura; y de todos modos hemos obtenido  resultados positivos de coloración de los elementos cromatófilos: sólo que por detalles de técnica no es recomendable hacer uso de soluciones más densas que el tejido  nervioso. Se desprende de ello que cualquiera que sea el  líquido en que se verifique la disociación, los cuerpos de  Nissl aparecen; luego no son resultado de los líquidos fijadores. No sólo los colorantes anilínicos tienen la propiedad de teñirlos; porque, con gran sorpresa, hemos visto  células de los cuernos anteriores con sus corpúsculos  destacados por el picrocarmín. Las bellas coloraciones  nucleares que da el carmín de Grenacher nos llevó a emplearlo en el tejido nervioso; y si no fuera por los precipitados que se forman, sería utilizable; siendo de observase  que por lo poco penetrante del reactivo, sólo colora los  corpúsculos superficiales.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es muy probable que los cuerpos tigroideos se encuentren en la célula viva en un estado semifluido. Formados por  una sustancia núcleo-protéica puede ser ésta la aislada por  Halliburton o la señalada por Marinesco, coagulables a cincuenta y tres grados, o cuarenta y nueve respectivamente.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esos corpúsculos han sido considerados o como fuentes de energía, (Kinetoplasma de Marinesco); y para  Nissl, Mann, Lúgaro, Van Gehuchten, una sustancia de reserva destinada a la nutrición del elemento. Según Verworn, Becker ha logrado colorarlos por el rojo neutro intra  vitam; y Van Lenhosek ha señalado la utilidad de la técnica de Nissl en las células vivas.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">La aparición de los cuerpos tigroideos en las células  nerviosas embrionarias se hace, según Van Biervliet a los  tres meses de la vida intrauterina en el hombre.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Y Dall Isola los hace coincidir con la época de mielinización de las fibras radiculares, por lo cual les atribuye una  importancia funcional considerable. Aparece la sustancia  cromatófila en disolución en el protoplasma no diferenciado  del elemento embrionario; y primero se forman los de la periferia, hirudineos: las neurofibrillas parten de la superficie  sensible y al llegar al centro del ganglio, se dividen en sus  fibrillas primitivas, las cuales anastomosándose forman  una red llamada red elemental difusa, equivalente a la  sustancia granulosa de Leidig o el neuropilema de His.  De esta red elemental salen neurofibrillas más gruesas que  penetran en el interior de la célula nerviosa por su pedículo  y en el interior de ella se descomponen nuevamente en  fibrillas primitivas y forman una red alrededor del núcleo,  red intracelular, de la cual sale una neurofibrilla que forma el cilindro-eje motor. De suerte que en el pedículo de la  célula se encuentran neurofibrillas aferentes y eferentes.  En unas células en vez de ser perinuclear la red, está colocada en la periferia: éstas son las células sensibles. Las  neurofibrillas en este caso son más delgadas y en el pedículo se encuentran más de dos; lo que no sucede con las  células motoras.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se ve como Apathy no le da ningún papel conductor a la  célula nerviosa; élla, como dice Prenant, desempeñaría el  mismo papel que las pilas eléctricas en diversas estaciones  telegráficas, para dar impulso a la corriente nerviosa. Sicard  da mejor idea de la teoría de Apathy, comparando el sistema nervioso de la sanguijuela a un tren ferrocarrilero.  Las estaciones son las células nerviosas; los rieles, las  neurofibrillas; y esa disposición de los rieles dentro y fuera  de las estaciones, representaría las redes de fibrillas primitivas intra y extracelulares: la máquina es el influjo nervioso; y el mismo papel que tienen las estaciones respecto  de las máquinas, en cuanto a cargarlas y suministrarles  carbón yagua, lo tienen las células respecto al influjo, darle impulso y dirección.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Garbowsky llama a la teoría de Apathy, teoría de la  circulación nerviosa, por parecerle la acción de la célula  igual a la del corazón.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Bethe en los ganglios del cangrejo ha podido confirmar  en casi todas sus partes la teoría de Apathy; pero no le da  ningún papel a la célula nerviosa. Ha hecho un experimento  bastante satisfactorio, que además demuestra que las fibrillas primitivas son las únicas conductoras del agente  nervioso. En el ganglio antenario del cangrejo de mar, las  células ganglionares están colocadas en la periferia, en  puntos bien determinados. Las células dirigen sus ramificaciones hacia el interior del ganglio, donde forman una red,  (neuropilo); y de allí parten las neurofibrillas que forman el  nervio antenario, inervador de la antena. Ahora bien, Bethe  ha cortado el nervio inmediatamente al salir del ganglio; y la  antena cae, e inmediatamente se paraliza. Si por secciones periféricas del ganglio se separan las células, la antena continúa sus movimientos.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por lo que hemos visto, la teoría de los neuronas tiene  en su contra no sólo las objeciones hechas a sus técnicas,  sino también experiencias de gran valor que comprueban  la existencia de redes en el sistema nervioso.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Redes observan Apathy y Bethe; nuevas redes intracelulares han denunciado Golgi y su discípulo Verati; redes  pericelulares confirma Held; y Büstchli y Eberth y Dogiel y  Nissl señalan también redes.</font>  </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font face="Verdana" size="2">El mismo Ramón y Cajal, según asegura Verworn, no  ha podido resistir a las tendencias actuales; y ha observado anastomosis, aunque en raros casos.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hemos expuesto, fuera de las teorías Flechsig, el movimiento científico del sistema nervioso en el siglo XIX.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Enero: 1901.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAFÍA</b></font>  </P>     <!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">1.  J. Müller. Physiologie du systerne nerveux, 1840.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228878&pid=S0798-0477200600010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  2.  C. Bernard. Systerne nerveux, 1858.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228879&pid=S0798-0477200600010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  3.  Beaunis. Nouveaux élérnents de Physiologie humaine. 1ª  edición, 1876.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228880&pid=S0798-0477200600010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  4.  Idem. La évolution du systerne nerveux. Revue Scientifique.  1º sept., 1888.&nbsp;</font></P>     <!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  5.  Marey. La Machine animale, 1891.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228882&pid=S0798-0477200600010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  6.  Idem. Du role de l’électricité dans les phénomenes nerveux  et musculaires. Revue des cours scientifiques, 14 abril 1866.  7.  Frederic et Nuel. Physiologie humaine, 1888.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228883&pid=S0798-0477200600010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">8.  Golgi. Studi sulla fina anatomia degli organi centrali di sistema nervoso, 1885.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228884&pid=S0798-0477200600010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  9.  Idem. Le réseau nerveux diffus des centres du système nerveux. Archives italiennes de Biologie, tom. XV. 1891.&nbsp;</font></P>     <!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  10. Ramón y Cajal. Elernentos de Histología normal, 1895.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228886&pid=S0798-0477200600010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  11. G. Retzius. Zur kenntniss des Nervensystem der. Crustaceen, resumido por Schaffer. Centralblatt für Physiologie, 18  de julio, 1891.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228887&pid=S0798-0477200600010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">12. Van Gehuchten. Sistème nerveux, 2ª edic., 1896.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228888&pid=S0798-0477200600010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  13. L. Razetti.– Origenes y fundamentos de la Neurología contemporánea. Anales de la Universidad Central de Venezuela. Tomo I, Nº 2, 1900.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228889&pid=S0798-0477200600010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  14. A. Prenant. Les théories du système nerveux. Revue Générale des Sciencies, Nos. 15 y 30 de enero, 1900.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228890&pid=S0798-0477200600010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  15. Verwohn. Das Neuron in Anatomie und Physiologie. Deutsche  medicinische Wochenschrift, 20 sept., 1900.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228891&pid=S0798-0477200600010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  16. Jules Soury. L’amiboisme des cellules nerveuses. Revue Générale des Sciencies, 15 de mayo 1899.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228892&pid=S0798-0477200600010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  17. Samassa. Hirn von Leptodora. Centrablatt für Physiologie, 4  de julio, 1891.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228893&pid=S0798-0477200600010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  18. Lúgaro. Sulle modificazioni delle nervose nei diversi stati  funzionali. Lo Sperimentale, año XLlX, fasc. II, 1895.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228894&pid=S0798-0477200600010000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  19. Idem. Nuovi dati e nuovi problemi nella patologia della cellula  nervosa. Rivista di Pato logia nervosa e mentale, agosto,  1896.&nbsp;</font></P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  20. Idem. Modifications morphologiques fonctionnelles des dendrites des cellules nerveuses, resumen de Feindel.– La Presse Médicale, 19 oct., 1898.&nbsp;</font></P>     <!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  21. Marinesco. L’histopatologie de la cellule nerveuse. Revue  générale des Sciences, 30 de mayo, 1897.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228897&pid=S0798-0477200600010000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  22. Idem. Sur les lesions fines des cellules nerveuses corticales.  La Presse Médicale, 2 de junio, 1900.&nbsp;</font></P>     <!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  23. Van Biervliet. La substance cromophile pendant le cours du  developpement de la cellule-nerveuse. Le Nevraxe. VoI. l,  fasc. I, 1900.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228899&pid=S0798-0477200600010000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  24. Lee et henneguy. Anatomie microscopique, 1896.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228900&pid=S0798-0477200600010000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  25. Apathy. Nach welcher Richtung hin soll die Nervenlehre  reformiert werden? Biologisches Centralblatt. Tomo IX, Nos.  17, 19, 20 y 21, 1899.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228901&pid=S0798-0477200600010000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  26. Idem. Bemerkimgen zu Garbowski’s Darstellung meiner  Lehre von den leitenden Nervenelementen. Biologisches  Centralblatt, tom. XVIII. Nº 19, 1898.&nbsp;</font></P>     <!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  27. Garbowski. Apathi’s Lehre von den leitenden Nervenelementen. Tomo XVIII, Nos. 13 y 14, 1898.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228903&pid=S0798-0477200600010000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  28. Bethe. Das Centralnervensystem von Carcinus Maenas.  Archiv. für mikroskopiche Anatomie, 1898.&nbsp;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2228904&pid=S0798-0477200600010000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  29. Idem. Die anatomischen Elemente des Nervensystem und  ihre physiologische Bedeutung; Biologische Centralblatt.  Tomo XVIII. Nos. 23 y 24, 1898.&nbsp;</font></P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">  30. Sicard. Neurone et reseux nerveux. La Presse Médicale, 7  de abril, 1900.</font></P>       ]]></body>
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