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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Revista de Trabajos Regionales La fiebre amarilla en Zaraza por el doctor Vicente Peña]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Upon revising and analysing the observations of Dr. Vicente Peña on the yellow fever epidemic, at the beginning of the year, from the epidemic data, stationary character of the Stegomia fasfaciata o calopus and discrimination of the signs and symptoms observed in patients or not, we concluded encouraging him to continue observing the illness.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <P align="center"><b><font face="Verdana" size="3">Revista de Trabajos Regionales</font></b>  </P>     <P align="center"><b><font face="Verdana" size="3">La fiebre amarilla en Zaraza por el doctor Vicente Peña</font></b>  </P>     <P align="center"><font face="Verdana" size="2">Gaceta Médica de Caracas Nº 16, agosto 31 de 1908</font>  </P>     <P align="center"><font face="Verdana" size="2">Rafael Rangel</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>RESUMEN</b></font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se realiza una revisión y análisis de las observaciones del  doctor Vicente Peña sobre la epidemia de fiebre amarilla, de  principios de año; desde los datos epidemiológicos, carácter estacionario de la Stogomia fasciata o calopus, y discriminación de los signos y síntomas observados o no en los  pacientes, para terminar arengándolo a seguir observando  la enfermedad.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Fiebre amarilla, Stegomia sp.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>ABSTRACT</b></font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Upon revising and analysing the observations of Dr. Vicente  Peña on the yellow fever epidemic, at the beginning of the  year, from the epidemic data, stationary character of the Stegomia fasfaciata o calopus and discrimination of the signs and  symptoms observed in patients or not, we concluded encouraging him to continue observing the illness.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Key words:</b> Yellow fever, Stegomia sp.</font>  </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Fuente: “Boletín de los Hospitales”. Caracas, VII, 12:270-275, 1908.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">El doctor Vicente Peña le ha hecho un bien a la ciencia  nacional porque no ha dejado perder la epidemia de fiebre  amarilla que invadió a Zaraza a principios de este año; sus  observaciones han sido sucintamente expuestas a la Academia de Medicina. Si otro tanto hicieran los demás médicos del país, con respecto a las enfermedades de los  pueblos donde ejercen, sin huir de la crítica y el control  científicos, tan necesarios e ilustrativos, podríamos pensar  en escribir la obra de la medicina nacional, de modo que por  lo menos fuéramos leídos.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Primero nos da algunos datos epidemiológicos. Empezó en Abril, a fines del verano; tomó un carácter esporadiforme a principios del invierno y se acentuó en plena estación  lluviosa, es decir, de Julio a Agosto; lo cual se explica por la  moderna teoría, de que es durante esta estación húmeda y  calurosa cuando las estegomias, huéspedes intermediarios del germen amaríllico, tienen mayores facilidades para  su reproducción y desarrollo.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">El doctor Peña tuvo ocasión de observar el primer caso,  pero no se sabe si había estado en un foco amarillógeno y  fue atacado dentro de los límites del período de incubación;  y está en la disyuntiva para explicar la invasión de la epidemia de si sería debido a la exhumación de los cadáveres de fiebre amarilla de ahora doce años; o, lo que es más  probable, al contacto con focos de endemicidad constante  como Ciudad Bolívar. Interesaría saber a los cuantos días  apareció el 2º caso y, así sucesivamente, cómo fue extendiéndose en la población. </font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Nosotros sabemos que en Píritu y Onoto ha aparecido  también la epidemia. Convendría saber donde hubo el primer  caso, si fue en Píritu, ya podemos darnos cuenta que la infección fue introducida por vía marítima, de ahí invadió a Onoto  pasando probablemente por Clarines, y luego a Zaraza.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es interesante pues saber si Zaraza fue el foco primitivo, en cuyo caso podríamos tomar en cuenta la exhumación de los cadáveres; o si fue secundario, proveniente por  vía terrestre desde Soledad; o introducida por Píritu de los  focos de la costa, donde cabría perfectamente la intervención del mosquito.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">No tomamos en cuenta que a Zaraza hayan llegado  mosquitos infectados desde Ciudad Bolívar, porque aun  cuando al principio del invierno soplan fuertes vientos del  sureste capaces de llevar los mosquitos a grandes distancias, la que existe entre estas dos poblaciones es suficientemente grande para que este factor sea de muy  poca importancia.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para explicar la propagación de la enfermedad, dice el  doctor Peña, “presumo que se hará necesario modificar la doctrina americana, ya ampliando su concepto sobre el pa- pel del stegomia fasciata en la fiebre amarilla, concediéndoles igual función a otros mosquitos del mismo género ya  admitiendo como medios de contagio el agua, los objetos  que han estado en contacto con los enfermos, etc.”. </font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Encaja perfectamente en la doctrina de Finlay la primera  parte de la proposición del doctor Peña; porque con la única  especie del género Stegomia que se ha experimentado ha  sido con el Stegomia calopus o fasciata. Todas las experiencias de contaminación negativas han sido hechas con  mosquitos de otros géneros. En apoyo de su modo de ver el  autor dice que en sus exámenes sobre los mosquitos de  Zaraza no había encontrado uno que correspondiera a la  descripción que del stegomia fasciata hace Theobald; que  había encontrado anófeles y muchas estegomias de otras  especies, descritas por Theobald; pero que del fasciata ninguno. Es muy interesante esta observación y ruego al doctor  Peña extenderse más en ella, fijar todos los detalles,  describir con la mayor minuciosidad y precisión las especies  de estegomia que ha encontrado, porque es este un hecho  de importancia capital que no puede pasarse desapercibido.  Por nuestra parte le ofrecemos nuestra colaboración y al  efecto puede enviamos ejemplares secos o en alcohol, larvas, huevos, que ademas de servir para tal fin, enriquecerían  la colección del Laboratorio del Hospital Vargas.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">En todos los focos amarillógenos de Venezuela y en  muchos que no lo son existe en abundancia el stegomia  calopus con todos sus caracteres macros y microscópicos;  es el más común, el casero, el que con el culex pipiens o  pungens, del cual se diferencia a la simple vista en sus  estados adulto, larvario y en sus huevos, forman los mosquitos que podríamos llamar domésticos entre nosotros;  para diferenciarlos de los otros géneros, mas bien silvestres. Existe en casi todas las casas de Caracas, desde las  colocadas a mayor altura en la Pastora hasta las más bajas  a orillas de “El Guaire”. Se observa en las dos estaciones  del año y atacan al hombre ya en el día o en la noche, más  frecuentemente durante la noche.</font>  </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Existe en todos los puertos principales de las costas que  hemos visitado: La Guaira, Puerto Cabello, La Vela de Coro, Maracaibo, La Ceiba. Entre los mosquitos que hemos  podido obtener de Carúpano, Cumaná, Guanta y Ciudad  Bolívar figura en primera línea la especie en referencia. Los  hemos reconocido en Cagua, Villa de Cura y demás poblaciones hasta Calabozo; en Valencia, Tinaquillo, Tinaco, hasta a orillas del Apure; en Coro y Paraguaná; en varias poblaciones de Trujillo desde Sabana de Mendoza hasta  Valera. </font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Desde hace cinco años hicimos la clasificación del stegomia calopus en Caracas. Primero estudiamos unos  ejemplares encargados de la Habana por el doctor Ayala y  enviados a nuestro Laboratorio por los doctores Machado y  Villegas Ruiz. Después de haber examinado en aquellos las  escamas del occiputio y del scutellum, las franjas blancas  de la cabeza, mesotorax y de los tarsos, la naturaleza de las  uñas y de las escamas, nervaduras y células de las alas,  etc., reconocimos que los nuestros eran completamente  idénticos a aquellos, perfectamente clasificados. Respecto  del otro género, el culex pipiens, ya había sido clasificado  por nuestro inolvidable maestro doctor Santos A. Dominici,  en sus investigaciones sobre los anófeles.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Primero creímos que habría varias especies de estegomias fundándonos en el simple examen macroscópico,  porque había algunas negras, otras grises, unas grandes y  otras muy pequeñitas; otras en las cuales las franjas blancas características del mesotonum han desaparecido en  totalidad o en parte por el desprendimiento de las escamas.  Por la diferencia de tamaño entre unas y otras creímos que  por lo menos, habría dos variedades. Cuando entró a trabajar conmigo, en colaboración, el doctor Romero Sierra,  para preparar su tesis de doctorado, acababa de aparecer  la obra del Profesor Blanchard, entonces nos dedicamos,  siguiendo sus técnicas, a estudiar la biología del parásito y  me pareció oportuno dilucidar ese asunto. Están consignadas esas experiencias en el trabajo del doctor Romero por  las cuales pusimos en claro que las diferencias de tamaño  dependían de la alimentación en el estado larvario.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Comprobada pues la unidad de la especie, nos dedicamos a ver si entre los mosquitos silvestres habría estegomias. El doctor Romero encontró un culicinae negro,  anillado de blanco, con escamas planas grandes en azada  y escamas en horquilla en el occipucio, escamas planas y  grandes en el scutellum, las principales características del  género estegomia. En lugar de tener la franja blanca en  casquillo en el mesonotum, como en el calopus tenía una  serie de estrías blancas casi paralelas en número de seis.  No encontramos entre las especies de estegomia descrita  por Blanchard, entre las cuales estaban todas las descritas  por Theobald hasta 1904, una que pudiera aplicársele, por  lo que le dimos, condicionalmente, siguiendo las reglas de  la nomenclatura zoológica, el nombre de stegomia Dominici en honor del doctor Santos Anibal Dominici quien había  iniciado estos estudios en Venezuela.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los hechos que anteceden son los que me mueven a  excitar al doctor Peña a rectificar su clasificación, porque  una epidemia de fiebre amarilla sin stegomia calopus,  tiene en los momentos actuales de la ciencia una notable  significación.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">La 2ª parte de la proposición del doctor Peña está en  completa contradicción con la profilaxia moderna de la fiebre amarilla, fundada exclusivamente en la proposición  americana del mosquito, único trasmisor.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Yellow fever is not conveyed by fomites, ha sido la  conclusión, dada por los autores americanos, después de  muy rigurosos experimentos, en lo cual no hicieron sino  repetir más correctamente los ya iniciados por Cathrall y  Firth, con resultados también negativos, a principios del  siglo diez y nueve. Para refutar estos hechos necesítanse  observaciones muy precisas y concretas. Sanarelli, el más  esforzado luchador en contra de ellos, no ha logrado imponer sus críticas a una doctrina sostenida hoy, no solamente  por Finlay y los autores americanos, sino también, por todas  las comisiones que han ido a controlarla o a estudiar las  nuevas epidemias: Ross, Parker, Beyer y Pothier; Rosenau,  Francis y Goldberger; Marchoux, Salimbeni y Simond; Otto y  Neuman; Guiteras, Barreto, de Barros y Rodríguez, etc., etc.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">Al lado de casos graves ha observado el doctor Peña  otros benignos de fiebre biliosa inflamatoria, descrita entre  nosotros por nuestro muy autorizado doctor Machado.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">No ha observado, entre los síntomas del primer período,  la raquialgia. Tampoco ha observado el velo gingival; ni el  eritema escrotal, ni el olor a paja podrida en sus enfermos;  y en el análisis de la orina ha revelado en unos casos el  signo de Vidaillet y en otros no. No ha comprobado el retardo del pulso, debido quizás a la leve ictericia que han  presentado la mayor parte de los atacados. Entre el período  rojo y el amarillo no ha observado tampoco remisión. Soy  poco versado en asuntos de sintomatología y me limito a  exponer lo que dijo mi ilustrado maestro doctor Fonseca en  una de sus magistrales lecciones de estos días, que la  remisión en la fiebre amarilla, en muchos casos, era de  corta duración y sucedía a altas horas de la noche, de manera que era desapercibida por el práctico.</font>  </P>     <P align="justify"><font face="Verdana" size="2">No ha sido mi objeto en esta revista refutar el magnífico  trabajo de mi condiscípulo y amigo el doctor Peña, sino  simplemente excitarle a seguir observando, a fin de sacar el  mayor partido científico posible de esa epidemia, para honor suyo y de la medicina nacional.</font>  </P>      ]]></body>
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