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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><span style="font-size: 12.0pt; font-family: Verdana"> Relación entre hábitos nutricionales y enfermedades crónicas</span></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La relación entre hábitos  alimentarios, salud y enfermedad, existe desde los orígenes de la sociedad.  Inclusive Hipócrates y Galeno hicieron referencia a este tema en sus escritos;  pero el estudio científico de esta relación comenzó cuando se observó que los  navegantes en los largos viajes que se realizaban en el siglo XVIII, se veían  obligados a tener una dieta pobre en algunos grupos de alimentos, manifestaban  enfermedades que luego sanaban rápidamente cuando estaban de regreso a casa,  llamando poderosamente la atención de los investigadores quienes más tarde  descubrieron que estas enfermedades eran producto de la deficiencia de  nutrientes particulares, a las cuales, tiempo después se les dio por nombre  escorbuto, beriberi, pelagra, entre otras. Afortunadamente, la mayoría de estos  problemas de salud han desaparecido en nuestra época.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Hoy las enfermedades crónicas  como las cardiopatías, la diabetes mellitus, la obesidad, el cáncer, las  malformaciones genéticas, las enfermedades neurológicas, las demencias, la  osteoporosis, entre otras, están relacionadas al hábito inadecuado de comer  alimentos con alto contenido de grasas, energía y la baja ingesta de frutas y  vegetales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Estudiar esta relación,  constituye un verdadero reto, debido a las dificultades metodológicas que se  presentan, pues se hace necesario conocer primero los componentes de los  alimentos y su efecto en la salud, así como la forma en que las personas están  expuestas a diferentes dietas, ya sean la occidental, la vegetariana o la  mediterránea por nombrar las principales. Lo que está claro, es que los hábitos  han cambiado durante el desarrollo de la especie humana; la dieta de nuestros  antecesores, debido a que eran cazadores-recolectores estaba formada por carnes  magras de animales de caza y pescados, complementada con frutas silvestres y  frutos secos, en ese entonces se gozaba de buena salud. Luego de la  domesticación de los animales (ovejas, cabra y vaca) y las primeras especies  vegetales (trigo, arroz, mijo, guisantes, aceitunas y olivo), comenzó a  desarrollarse la agricultura y la ganadería produciéndose una gran  transformación en la alimentación básica del hombre; la dieta se volvió rica en  carbohidratos y pobre en proteínas, apareciendo así las primeras enfermedades  crónicas, carenciales y la disminución de la talla corporal. Con el crecimiento  de la población sobrevinieron períodos de hambruna y luego gracias al desarrollo  industrial se crearon los alimentos procesados que se fabrican a grandes  escalas. Paralelo al cambio de hábito, el hombre logró hacer adaptaciones  metabólicas que le permitieron la supervivencia, apareciendo genes que  facilitaron la acumulación de grasas en períodos de abundancia que luego sería  utilizada en períodos de escasez, dándose un equilibrio.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En menos de 10.000 años aparece  la agricultura y se modifica la alimentación del hombre; por ende, hay poco  tiempo para el desarrollo de nueva dotación genética, adaptada a una  alimentación diferente y con menor calidad proteica y de vitaminas. A esta  situación se le añade la disminución de la actividad física provocada por la  mecanización de la mayoría de las actividades que comportan esfuerzos. Los genes  relacionados con la interacción de la dieta y el medio ambiente favorecieron la  supervivencia del individuo y de la especie; sin embargo, hoy actúan facilitando  la aparición de la obesidad, diabetes mellitus, hipertensión arterial y  dislipidemias.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Se podría decir, que la  preferencia del hombre por los alimentos ricos en grasas y proteínas es una  herencia de la programación genética, que lo llevaron, hace cientos de años a  consumir alimentos que conferían mayores posibilidades de vida, hoy nos  traicionan comprometiendo nuestra salud y longevidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En los países occidentales  donde la dieta se caracteriza por el abundante consumo de carnes, féculas,  cereales refinados, grasas animales saturadas y grasa vegetal hidrogenada con  alto contenido de ácidos grasos <i>trans</i>, lácteos, nata, mantequilla y un  bajo consumo de frutas, hortalizas y fibra; se asocia a alta incidencia de  enfermedades cardiovasculares y cáncer. Las carnes suelen ser asociadas con  enfermedades cancerígenas y mutagénicas, debido a la presencia de compuestos  nitrogenados y aminas heterocíclicas, así como los benzopirenos y otros  hidrocarburos aromáticos policíclicos que aparecen por efecto del cocinado de  las mismas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Lo totalmente opuesto a estas  costumbres alimentarias, son las dietas vegetarianas estrictas, que también  pueden presentar riesgos a la salud ocasionados por deficiencia de nutrientes,  especialmente en las embarazadas, los niños, ancianos o personas enfermas; ya  que los vegetales frescos son ricos en minerales, pero pobres en calcio, cinc,  hierro y vitamina B<sub>12</sub>. Afortunadamente hay excepciones, con personas  que se permiten comer frutas, huevos y lácteos; otros inclusive comen pescados,  pollo y pavo, pero ninguno carnes rojas de res o cerdo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Las dietas basadas en alimentos  vegetales sin ser estrictas, aportan beneficios a la salud, como el  mantenimiento de un menor peso corporal, el aumento del gasto energético basal y  mayor concentración plasmática de norepinefrina, disminuyen la excreción de  calcio por el riñón, tienen menor efecto aterogénico y aportan antioxidantes.  Las personas que siguen éste hábito tienen menor mortalidad por cardiopatía  isquémica, cáncer de pulmón y colon. Los vegetales contienen un grupo  heterogéneo de sustancias químicas que tienen acciones antioxidantes,  hipolipemiantes, antineoplásicas, antiinflamatorias, antitrombóticas y  hormonales, son una auténtica fábrica de productos químicos; carotenoides,  tocoferoles, fibra, índoles, tiocinatos, polifenoles, cumarínicos, flavonoides,  terpenos, inhibidores de las proteasas, esteroles y estanoles, los cuales tienen  acciones importantes en el organismo. Todo esto contribuye, según los estudiosos  a tener 10 años más de vida, ante los que no siguen ningún régimen alimentario.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Un excelente hábito lo  constituyen los que siguen la dieta mediterránea, caracterizada por el elevado  consumo de aceite de oliva, por ende de ácidos grasos monoinsaturados en lugar  de saturados, cereales, legumbres, frutas, hortalizas y bajo consumo de carnes y  sus derivados, con consumo moderado de lácteos fermentados, vinos y pescados;  porque reducen la resistencia a la insulina, mejora la función endotelial y  disminuye la glicemia y la hiperlipemia; debido al consumo abundante de frutas y  hortalizas, es rica en vitaminas, antioxidantes, carotenoides y compuestos  fenólicos, fitoquímicos cuyo efecto en conjunto puede actuar en la prevención de  infarto al miocardio; la mayoría de los estudios indican que estos hábitos  disminuyen el riesgo de cáncer en diferentes localizaciones.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Finalmente, el hábito  alimentario va de la mano con otros hábitos que favorecen la presencia de  enfermedades o garantizan la longevidad de las personas, por lo que no son lo  único que determinan la salud de un individuo; el mejor de los hábitos consiste  en ser prudentes con los alimentos que se consumen, sus cantidades y  combinaciones; ningún alimento es completamente malo o bueno, todos en su justa  medida son importantes para la formación, crecimiento, desarrollo y  mantenimiento del ser humano y deben variar de acuerdo a cada etapa de la vida,  puesto que en cada una, las necesidades son diferentes; aceptarlo y asumirlo  requiere educación nutricional constante y necesita una visión de salud  preventiva más que curativa.</font></p>       ]]></body>

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