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<institution><![CDATA[,Exjefe del Departamento de Nutricion de la OMS  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[   <B>    <P ALIGN="CENTER"><font face="Times New Roman" size="4"><span style="text-transform: uppercase">Historia de la nutrici&oacute;n en salud p&uacute;blica</span></font></P> </B>    <P ALIGN="CENTER"><font face="Times New Roman" size="3"><b>Jos&eacute; Mar&iacute;a Bengoa Lecanda<sup>1</sup></b></font></P>     <P ALIGN="left"><font face="Times New Roman" size="3">1. Exjefe del Departamento de Nutrición de la OMS. E-mail: c.marquinez@enskalnet.net</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los t&eacute;rminos nutrici&oacute;n, desnutrici&oacute;n, malnutrici&oacute;n o cualquiera de sus derivados, adquieren significados distintos en funci&oacute;n de la perspectiva del profesional que lo estudie. Las diferencias entre m&eacute;dicos, agr&oacute;nomos, economistas, cl&iacute;nicos o pol&iacute;ticos pueden llegar a ser importantes. Un principio epidemio1&oacute;gico cl&aacute;sico indica que, en el an&aacute;lisis de un problema de salud, la primera cuesti&oacute;n que debe plantearse es la de definir «qu&eacute;» o «cu&aacute;l» es el sujeto de an&aacute;lisis. Si el objetivo no est&aacute; claro, ¿de qu&eacute; nos sirve hablar de cu&aacute;ntos, d&oacute;nde, quienes, por qu&eacute;, y c&oacute;mo? El car&aacute;cter multidisciplinario del problema alimentario-nutricional exige, por tanto, enfoques procedentes de distintas disciplinas, a&uacute;n cuando sea la salud p&uacute;blica la disciplina mayormente responsable (l,2).</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde la perspectiva que acabamos de plantear, el presente cap&iacute;tulo trata de recoger algunos de los aspectos m&aacute;s relevantes de la historia m&aacute;s reciente en la evoluci&oacute;n de los problemas de la nutrici&oacute;n en salud p&uacute;blica en el mundo, en Iberoam&eacute;rica y en Espa&ntilde;a.</font> </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">1. Principales etapas en la evoluci&oacute;n de los problemas nutricionales de los pa&iacute;ses en desarrollo durante el siglo XX</font> </P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como ha estudiado F. Grande Covi&aacute;n, (3) durante los siglos XVIII y XIX, el inter&eacute;s en temas de nutrici&oacute;n estuvo centrado en los estudios de calorimetr&iacute;a y en los macronutrientes (prote&iacute;nas, grasas e hidratos de carbono). De forma paralela a todas aquellas investigaciones, en las d&eacute;cadas iniciales del siglo XX primera de las etapas que consideraremos, persist&iacute;an en var&iacute;as zonas de la tierra una serie de enfermedades de origen desconocido, que seg&uacute;n unos autores se deb&iacute;an a procesos infecciosos, mientras que otros pensaban m&aacute;s bien que respond&iacute;an a problemas relacionados con los alimentos consumidos. Estas patolog&iacute;as eran la pelagra, el beriberi, el escorbuto, el raquitismo y algunas otras dolencias.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Algunas de las investigaciones llevadas a cabo sobre estas enfermedades, a finales del siglo XIX y primer tercio del XX, resultaron modelos de investigaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica que merecen ser recordados. Nos referimos a la pelagra, enfermedad dominante en el siglo XIX y comienzos del XX, en el sur de los Estados Unidos, en el norte de Espa&ntilde;a, en Italia, en Yugoslavia y en otras zonas del mediterr&aacute;neo.<I> &nbsp; </I></font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;&nbsp;&nbsp;<font face="Times New Roman" size="3"><i> </i>La primera descripci&oacute;n de la pelagra la realiz&oacute; Gaspar Casal en Asturias, en 1763, y su origen se atribuy&oacute; acertadamente a una dieta pobre, basada en el monoconsumo de ma&iacute;z (4). De hecho, su aparici&oacute;n en Europa estuvo asociada a la introducci&oacute;n del ma&iacute;z procedente de Am&eacute;rica. Se observ&oacute; que la pelagra afectaba a la poblaci&oacute;n sometida a dietas restringidas, mientras que la inclusi&oacute;n de leche y carne constitu&iacute;a una parte esencial de la prevenci&oacute;n.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En Estados Unidos de Am&eacute;rica el primer brote importante de pelagra se present&oacute; en 1907 y se propag&oacute; de forma epid&eacute;mica en los a&ntilde;os siguientes por la parte meridional del pa&iacute;s. En el curso de los a&ntilde;os veinte lleg&oacute; a provocar varios miles de defunciones anuales. En aquel contexto, los estudios de Goldberger (5) resultar&iacute;an decisivos para esclarecer muchas de las inc&oacute;gnitas que persist&iacute;an alrededor de la pelagra. En 1909 ya se hab&iacute;a identificado la enfermedad en 26 estados de la Uni&oacute;n. El problema lleg&oacute; a adquirir tal gravedad, que en 1919 la pelagra representaba la segunda causa de muerte en Carolina del Sur. Goldberger estudi&oacute; la enfermedad de una forma muy peculiar. Lo primero que hizo fue observar las circunstancias bajo las que se desarrollaba. En un asilo de hu&eacute;rfanos del Estado de Misisipi se encontr&oacute; con un hecho curioso. De los 211 ni&ntilde;os internados, 68 estaban afectados de pelagra, mientras que ninguno de los empleados hab&iacute;a contra&iacute;do la enfermedad.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para Goldberger, la &uacute;nica explicaci&oacute;n a esa peculiar excepci&oacute;n radicaba en la diferencia de la dieta entre asilados y empleados. Procedi&oacute; a estudiar los ni&ntilde;os del orfanato y le llam&oacute; la atenci&oacute;n las desigualdades que exist&iacute;an entre las dietas que recib&iacute;an unos y otros. Los m&aacute;s peque&ntilde;os consum&iacute;an leche, mientras que los mayores eran capaces de obtener alg&uacute;n alimento adicional a la dieta que les suministraba el orfanato. Los ni&ntilde;os de edad intermedia, por el contrario, ni recib&iacute;an leche, ni eran capaces de obtener alimentos extra. La dieta de este grupo consist&iacute;a en harina y granos de ma&iacute;z, jarabe, caldo de carne y manteca de cerdo, es decir, no conten&iacute;a ni leche, ni carne, ni huevos. Este fue el tipo de dieta que encontr&oacute; Goldberger en las &aacute;reas en las que predominaba la pelagra. El cient&iacute;fico propuso comprobar su hip&oacute;tesis mejorando la dieta del orfanato con carne y leche durante dos a&ntilde;os. En pocas semanas los enfermos se recuperaron y no aparecieron nuevos casos. En un orfanato que utiliz&oacute; como control no se mejor&oacute; la dieta, con lo que continuaron apareciendo casos de pelagra.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Goldberger no se mostr&oacute; satisfecho con sus observaciones y se propuso comprobarlas experimentalmente. Solicit&oacute; permiso al Gobernador del estado para llevar a cabo un experimento en seres humano utilizando una dieta deficiente. Utiliz&oacute; un grupo de doce presos que se ofrecieron voluntarios a cambio del perd&oacute;n, y un grupo de control de 80 presos que compart&iacute;an las mismas condiciones, salvo la dieta. El estudio se llev&oacute; a cabo durante el verano de 1915. Cinco de los doce presos sometidos a restricciones diet&eacute;ticas desarrollaron la pelagra. Goldberger solicit&oacute; la opini&oacute;n de un grupo de expertos para que confirmasen el diagn&oacute;stico y los presos, finalmente, fueron perdonados y liberados.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; A pesar de los resultados obtenidos, la hip&oacute;tesis infecciosa de la<I> </I>pelagra estaba tan arraigada en la mente de los m&eacute;dicos americanos, que no aceptaron las conclusiones de Goldberger. Le ped&iacute;an que confirmara que la pelagra no se transmit&iacute;a de persona a persona. Todos los intentos que se hicieron para transmitir la enfermedad a los animales fracasaron. Lleg&oacute; a intentar transmitir la enfermedad a voluntarios. No se trataba de prisioneros, se trataba de &eacute;l mismo, de su familia y de sus amigos. Todos ellos se inyectaron sangre procedente de enfermos de pelagra y secreciones de nariz y garganta, con resultados negativos. Como hemos indicado desarroll&oacute; un estudio epidemiol&oacute;gico mod&eacute;lico.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al finalizar las d&eacute;cadas de los a&ntilde;os treinta y cuarenta del siglo pasado, parec&iacute;a que los problemas ligados a la desnutrici&oacute;n estaban bajo control. En Estados Unidos la mortalidad por pelagra hab&iacute;a pasado de las 7.000 defunciones registradas en 1928 a las 260 que se contabilizaron en 1950. En Jap&oacute;n, la mortalidad por beriberi hab&iacute;a pasado de las 26.700 muertes de 1923 a las 4.000 que se registraron en 1950.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al mismo tiempo que se controlaban todos estos problemas, el primer tercio del siglo XX se caracteriz&oacute; por ser una &eacute;poca de gran creatividad. Sucesivamente, pero casi al mismo tiempo, se fueron identificando y aislando nuevas substancial esenciales para la salud, tal como ocurri&oacute; con las vitaminas (Funk, 1911).</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La segunda de las etapas estuvo marcada por la aparici&oacute;n en 1935 de un art&iacute;culo de C.D. Williams en la revista Lancet (6). En el mismo, la autora describ&iacute;a un «nuevo s&iacute;ndrome» que denomin&oacute; Kwashiorkor y que atribuy&oacute; a un d&eacute;ficit de prote&iacute;nas en las dietas de los ni&ntilde;os. No hubo foro en las &aacute;reas de la salud, de la econom&iacute;a, de la agricultura, e incluso de la pol&iacute;tica, donde no se debatiera la tragedia de los miles de ni&ntilde;os que a causa de la escasez de prote&iacute;nas, fallec&iacute;an en la mayor parte de los pa&iacute;ses en desarrollo.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pocos a&ntilde;os despu&eacute;s, sobre todo en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os cuarenta y cincuenta, comenzaron a publicarse numerosos trabajos en diferentes pa&iacute;ses en los que se describ&iacute;an cuadros cl&iacute;nicos similares al Kwashiorkor pero con denominaciones distintas. Trowell (1937) describ&iacute;a en Uganda la pelagra infantil, un cuadro que coincide con el descrito por Williams. En Venezuela, Oropesa y Castillo (1937) lo titulaban «S&iacute;ndrome de carencia: Avitaminosis», a&uacute;n cuando el &eacute;nfasis lo colocaban en el d&eacute;ficit de prote&iacute;nas. En Chile, Scroggie (1941) hablaba del «S&iacute;ndrome Pluricarencial de la Infancia», y con el mismo nombre se le conoc&iacute;a en varios pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. En Jamaica, Platt (1947) lo denominaba «Sugar Baby». En realidad todos los autores se refer&iacute;an a un mismo s&iacute;ndrome con distintos nombres (7).</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Era en realidad el famoso Kwashiorkor descrito en 1933 por Cecily Williams, una nueva enfermedad? Un breve recuento retrospectivo nos indica que el mismo cuadro cl&iacute;nico hab&iacute;a sido objeto de numerosas publicaciones muchos a&ntilde;os antes, aunque recibi&oacute; otras denominaciones. En Europa se conoc&iacute;a este s&iacute;ndrome al menos desde 1906. En aquel a&ntilde;o, Czerny y S&eacute;ller lo describ&iacute;an en Alemania bajo el t&eacute;rmino «Mehlnahrschaden» o «distrofia farin&aacute;cea». En Francia, Marfan (1910) lo hab&iacute;a descrito como «dystrophoie des farineux», y en Italia, Frontali (1927) como «Distrofia da farine».</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En octubre de 1952 se reuni&oacute; en Gambia el Comit&eacute; de Expertos FAO/OMS para tratar exclusivamente el tema de la «desnutrici&oacute;n prote&iacute;nica», nombre adoptado provisionalmente para diferenciarla mejor de los s&iacute;ndromes causados por las deficiencias vitam&iacute;nicas. Los componentes del Comit&eacute;, que proced&iacute;an de diversos pa&iacute;ses de Asia, Africa, Europa y Am&eacute;rica Latina, pudieron contrastar los distintos puntos de vista y uniformar criterios y tratamientos. Sin embargo, el nombre finalmente adoptado fue el de Kwashiorkor, a&uacute;n cuando el Comit&eacute; de Expertos FAO/OMS no lo propusiese oficialmente.</font> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La denominaci&oacute;n de Kwashiorkor intrig&oacute; a los antrop&oacute;logos, quienes trataron de descifrar su significado. En un principio (1935), se pens&oacute; que podr&iacute;a significar «ni&ntilde;o rojo», tal como lo conoc&iacute;an en Camer&uacute;n. Despu&eacute;s se supo que en el lenguaje de las madres de Ghana el t&eacute;rmino Kwashiorkor ven&iacute;a a significar «la enfermedad del primer hijo cuando nace el segundo». Si fuera as&iacute;, habr&iacute;a que decir que por primera vez en la historia de la medicina, la denominaci&oacute;n de una patolog&iacute;a reflejaba su etiolog&iacute;a social. Era pues, el ni&ntilde;o de uno a tres a&ntilde;os desplazado por su hermano peque&ntilde;o, el que se ve&iacute;a tambi&eacute;n desplazado en la alimentaci&oacute;n y el afecto, y el que acababa siendo objeto de la enfermedad.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las fotograf&iacute;as de ni&ntilde;os con Kwashiorkor invadieron las revistas y peri&oacute;dicos de todo el mundo durante las d&eacute;cadas de 1950 y 1960. Lleg&oacute; un momento en que se asociaba la desnutrici&oacute;n en los pa&iacute;ses en desarrollo con los casos extremos de Kwashiorkor. Las im&aacute;genes del «ni&ntilde;o de Biafra» que transmit&iacute;an con fuerza los medios de comunicaci&oacute;n social crearon un estado de alarma, pero no se explic&oacute; que estas formas de desnutrici&oacute;n grave no eran m&aacute;s que la punta de un iceberg que escond&iacute;a un cuadro m&aacute;s sombr&iacute;o al que no se le prestaba atenci&oacute;n. No todo era Kwashiorkor. En muchos pa&iacute;ses predominaban m&aacute;s las formas de desnutrici&oacute;n por d&eacute;ficit cal&oacute;rico, lo que se conoc&iacute;a como "marasmo nutricional». Estaba servido un nuevo debate internacional.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; El ni&ntilde;o con marasmo nutricional, ya no era el paciente de uno a tres a&ntilde;os con edemas y lesiones en la piel, ni con degeneraci&oacute;n grasa del h&iacute;gado; era otro ni&ntilde;o, por lo general de pocos meses, gravemente afectado tambi&eacute;n, pero hambriento, y que en contraste con el ni&ntilde;o de Kwashiorkor que fallec&iacute;a o se curaba en pocas semanas, permanec&iacute;a en los hospitales durante meses. Ya no era s&oacute;lo el d&eacute;ficit de prote&iacute;nas lo preocupante, sino el consumo global de alimentos medido en t&eacute;rminos de calor&iacute;as. El cuadro fue denominado de «Malnutrici&oacute;n cal&oacute;rico- prote&iacute;nica». Eran ni&ntilde;os que hab&iacute;an tenido un r&eacute;gimen hipocal&oacute;rico, y por supuesto, simult&aacute;neamente deficitario en prote&iacute;nas. Pese a existir una cierta confusi&oacute;n. el problema nutricional en el mundo estaba evolucionando hac&iacute;a nuevos horizontes.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como acabamos de comprobar, las d&eacute;cadas centrales del siglo XX se caracterizaron por la importancia que se otorg&oacute; a las formas graves de desnutrici&oacute;n que se asociaban a elevadas cifras de mortalidad. A partir de los a&ntilde;os setenta se inici&oacute; una nueva etapa en la evoluci&oacute;n de los problemas nutricionales en el mundo, y con ella la aparici&oacute;n de nuevas incertidumbres e interrogantes.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque podr&iacute;amos denominar a esta tercera etapa<U> </U>como de desnutrici&oacute;n cr&oacute;nica, la expresi&oacute;n no resultar&iacute;a exacta, pues perduraban las formas agudas graves y persist&iacute;an cuadros severos de xeroftalmia y de anemias nutricionales. Adem&aacute;s, el adjetivo de cr&oacute;nica tampoco resulta muy preciso. En las formas de desnutrici&oacute;n que a&uacute;n hoy prevalecen en los pa&iacute;ses en desarrollo, coexisten signos de cronicidad con secuelas de desnutriciones anteriores. Se tratar&iacute;a de una etapa de transici&oacute;n, donde las carencias vitam&iacute;nicas (salvo la de la vitamina A) perder&aacute;n protagonismo, y donde se hablar&aacute; mucho menos del Kwashiorkor para empezar a hablar en los foros internacionales de «desnutrici&oacute;n cr&oacute;nica», de micronutrientes y de enfermedades cr&oacute;nico- degenerativas.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La «desnutrici&oacute;n cr&oacute;nica» se refleja en una talla baja y un desarrollo f&iacute;sico, en muchas ocasiones inarm&oacute;nico, Son seres peque&ntilde;os, o de talla baja, no porque el proyecto de construcci&oacute;n (gen&eacute;tica) as&iacute; lo determine, sino porque faltan los materiales de construcci&oacute;n necesarios para completar el proyecto. El estado de «desnutrici&oacute;n cr&oacute;nica» ser&iacute;a el resultado de un proceso de adaptaci&oacute;n que muestra car&aacute;cter irreversible en muchos de sus par&aacute;metros. Esta adaptaci&oacute;n debe ser entendida como un fen&oacute;meno de autodefensa, que busca reducir los requerimientos nutricionales a trav&eacute;s de una reducci&oacute;n en la velocidad de crecimiento y en la disminuci&oacute;n de la actividad f&iacute;sica.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hace cien a&ntilde;os los pa&iacute;ses europeos vivieron una situaci&oacute;n similar a la que acabamos de describir. La talla del europeo de aquella &eacute;poca era parecida a la que hoy tiene la poblaci&oacute;n centroamericana, y aunque no hay referencias bibliogr&aacute;ficas precisas sobre la interpretaci&oacute;n que ofrecieron los autores contempor&aacute;neos al subdesarrollo biol&oacute;gico de los europeos, todo nos hace sospechar que se trataba de un estado de adaptaci&oacute;n debido al subconsumo alimentario.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para poder explicar el incremento de la llamada desnutrici&oacute;n cr&oacute;nica (que incluye a las poblaciones con signos de haber estado desnutridas), conviene recordar el impacto que en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os han tenido las innovaciones terap&eacute;uticas, particularmente las farmacol&oacute;gicas, sobre la mortalidad de los pa&iacute;ses en desarrollo, especialmente la infantil y la comprendida entre uno y cuatro a&ntilde;os. Gracias a la acci&oacute;n m&eacute;dico-sanitaria, y no tanto a las mejoras en las condiciones de vida. se ha incrementado el n&uacute;mero de ni&ntilde;os que logran superar la barrera de los cinco a&ntilde;os. Mientras hace cuarenta a&ntilde;os, cualquier ni&ntilde;o de los pa&iacute;ses en desarrollo no hubiese sobrevivido a seis episodios de conjuntivitis, cinco diarreas, diez infecciones de las v&iacute;as respiratorias altas, cuatro bronquitis y un episodio de sarampi&oacute;n complicado con bronconeumon&iacute;a, hoy en d&iacute;a ello es posible, y muchos de estos ni&ntilde;os son simplemente supervivientes (8).</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">2. Las Naciones Unidas en la lucha contra la desnutrici&oacute;n</font> </P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tras la conclusi&oacute;n de la II Guerra Mundial, la situaci&oacute;n nutricional de las poblaciones que hab&iacute;an sido ocupadas por las fuerzas nazis, emergi&oacute; como un problema de primera magnitud: mujeres, hombres y ni&ntilde;os emaciados, de apariencia esquel&eacute;tica, con p&eacute;rdidas de hasta el 40% y el 50% de su peso corporal, sin capacidad de reacci&oacute;n, incapaces de moverse, y otros signos t&iacute;picos de una situaci&oacute;n de hambre extrema. La movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica y cient&iacute;fica fue r&aacute;pida e inmediata. Antes de terminar el conflicto b&eacute;lico se formaron grupos de expertos para que acudiesen a las zonas m&aacute;s afectadas, tal como ocurri&oacute; en el caso de Holanda, sin duda una de las m&aacute;s castigadas.</font> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; De esta forma, en 1944 se creaba la UNRRA («United Nations Relief and Rehabilitation Administration»). Los mejores investigadores en el campo de las nutrici&oacute;n, como Sebrel, Boyd Orr, Aykroyd, Passmore y otros, fueron llamados por el Presidente Roosevelt para organizar servicios de urgencia capaces de asistir a la poblaci&oacute;n hambreada.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La experiencia adquirida en Europa, sirvi&oacute; para que a&ntilde;os m&aacute;s tarde pudiesen organizarse misiones de ayuda a los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo que padec&iacute;an peri&oacute;dicamente, hambrunas generalizadas. Aunque la UNRRA concluy&oacute; sus operaciones en 1947, con el objeto de dar salida a las grandes cantidades de alimentos que se hab&iacute;an almacenado, en aquel mismo a&ntilde;o se cre&oacute; una nueva organizaci&oacute;n de Naciones Unida: UNICEF («United Nations Children’s Emergency Fund»).</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un nuevo Comit&eacute; de cient&iacute;ficos tuvo que dise&ntilde;ar un plan de distribuci&oacute;n de alimentos para los pa&iacute;ses que los necesitaran. El Comit&eacute; sugiri&oacute; que en -vista de la gran disponibilidad de leche descremada, se utilizara &eacute;sta para los mayores de un a&ntilde;o, leche completa para los menores de un a&ntilde;o y para todos ellos un suplemento de aceite de bacalao. El programa de UNICEF fue muy bien recibido por parte de todos los pa&iacute;ses, a pesar de las cr&iacute;ticas que realizaron algunos trabajadores de salud p&uacute;blica excesivamente ortodoxos.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; UNICEF, casi siempre en colaboraci&oacute;n con la FAO y la OMS, ha tenido una larga trayectoria en la elaboraci&oacute;n de programas dirigidos a mejorar la alimentaci&oacute;n y la nutrici&oacute;n de madres e hijos. Cuando la leche descremada dej&oacute; de ser un excedente disponible, y se propusieron nuevos productos para sustituirlo, aquella organizaci&oacute;n jugo un papel destacado en su promoci&oacute;n y distribuci&oacute;n. Entre los programas m&aacute;s destacados de los que se han puesto en marcha, hay que mencionar el de «Salud Infantil y Supervivencia». Se trata de alcanzar cuatro objetivos bien conocidos: monitorizar el crecimiento y el desarrollo del ni&ntilde;o; difundir la rehidrataci&oacute;n oral; promover la lactancia materna; y asegurar las inmunizaciones. Se trata de cuatro objetivos estrat&eacute;gicamente bien concebidos y con un elevado grado de prioridad. UNICEF tambi&eacute;n ha logrado un cierto liderazgo con sus intervenciones en la lucha contra la deficiencia de yodo, adem&aacute;s de patrocinar y financiar un buen n&uacute;mero de programas.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En 1943, en plena guerra mundial, tuvo lugar en Hot Spring (EEUU) la famosa Conferencia de Alimentaci&oacute;n y Agricultura. En la misma se puso en evidencia la necesidad de buscar la colaboraci&oacute;n entre el sector agr&iacute;cola y el sector salud para poder hacer frente a los problemas de alimentaci&oacute;n y agricultura (9). Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1945, por iniciativa de quien hab&iacute;a sido el m&aacute;ximo impulsor de la conferencia de Hot Spring, el m&eacute;dico franc&eacute;s Andr&eacute; Meyer, se creaba en Qu&eacute;bec la FAO. Con aquel nuevo organismo se intentaba abordar de forma integrada la compleja red de factores que encerraba la problem&aacute;tica alimentar&iacute;a y nutricional. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s de la puesta en marcha de la FAO, se creaba en 1948 la OMS y se pon&iacute;an en marcha modestas actividades de nutrici&oacute;n. Entre 1948 y 1955, la OMS s&oacute;lo cont&oacute; con una persona dedicada al problema nutricional.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La estrategia nutricional de la OMS difer&iacute;a de la de la FAO. En la primera, el &eacute;nfasis se situaba en las estrategias de prevenci&oacute;n espec&iacute;fica de los problemas nutricionales que ten&iacute;an que desarrollar los servicios locales de salud. Se trataba de programas preventivos para el control de la desnutrici&oacute;n cal&oacute;rico-prote&iacute;nica, las anemias, la xeroftalmia y el bocio end&eacute;mico. Dichas acciones se ejerc&iacute;an a trav&eacute;s de estudios de los estados nutricionales de las poblaciones y la adopci&oacute;n de medidas preventivas.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En 1963 se puso en marcha el Programa Mundial de Alimentos (PMA). Se trata de un organismo del sistema de las Naciones Unidas dedicado a asegurar la asistencia alimentaria. Hoy en d&iacute;a representa la mayor organizaci&oacute;n del mundo en esta &aacute;rea. El PMA responde a las necesidades de alimentos que surgen en situaciones de emergencias y en las circunstancias relacionadas con el desarrollo, y muy a menudo colabora con la FAO y con el Fondo Internacional de Desarrollo Agr&iacute;cola (FIDA).</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la d&eacute;cada de 1970 entraron en la escena de la nutrici&oacute;n internacional dos nuevos&nbsp; organismos de las Naciones Unidas: el Banco Mundial y la Universidad de las Naciones Unidas. Esta &uacute;ltima instituci&oacute;n fue creada en 1973 por la Asamblea General de las Naciones Unidas y cuenta con el patrocinio conjunto de las Naciones Unidas y la UNESCO. A diferencia de las universidades tradicionales no cuenta con estudiantes matriculados, con claustro de profesores ni con recinto universitario. Las iniciativas de ambos organismos han contribuido a reforzar la lucha contra la desnutrici&oacute;n en el mundo. El Banco Mundial comenz&oacute; sus actividades dirigidas a mejorar la nutrici&oacute;n a mediados de 1979.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; El sucesivo incremento de las agencias de Naciones Unidas que participan de una u otra forma en programas de nutrici&oacute;n, ha llevado a numerosos pa&iacute;ses a solicitar una coordinaci&oacute;n entre las mismas. Nada menos que 16 agencias especializadas participan en este tipo de actividades. En 1977 se cre&oacute; el «Subcomit&eacute; de Nutrici&oacute;n» (SCN), un grupo de trabajo que viene desarrollando su labor, no s&oacute;lo en la coordinaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n en la elaboraci&oacute;n de informes t&eacute;cnicos.</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">3. Las actividades de nutrici&oacute;n en salud p&uacute;blica en Iberoam&eacute;rica</font> </P> </B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; El tema de la alimentaci&oacute;n-nutrici&oacute;n como actividad en salud p&uacute;blica, comienza en Am&eacute;rica Latina en la d&eacute;cada de 1930 con los trabajos de Pedro Escudero, director del Instituto de Nutrici&oacute;n de Buenos Aires. Su liderazgo intelectual y cient&iacute;fico fue indiscutible, la gran mayor&iacute;a de los m&eacute;dicos y dietistas de Am&eacute;rica Latina de aquellos a&ntilde;os se formaron en su Instituto.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; El trabajador se convirti&oacute; en el principal objetivo de las actividades de nutrici&oacute;n. En la Conferencia Internacional del Trabajo que se celebr&oacute; en Santiago de Chile en 1936, se fijaron una serie de criterios y recomendaciones relacionados con esta cuesti&oacute;n (<b><a href="#cua1">Cuadros 1</a> y <a href="#cua2">2</a></b>).(10,11) Muchas de aquellas recomendaciones siguen teniendo una enorme actualidad. El contenido de ambas tablas nos ilustran acerca de cuales eran las &aacute;reas de inter&eacute;s en la d&eacute;cada de 1930. La preocupaci&oacute;n por el problema espec&iacute;fico de la desnutrici&oacute;n grave del ni&ntilde;o aparecer&iacute;a algo m&aacute;s tarde, en 1940.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3"><a name="cua1"></a></font> </P> <B>    <P ALIGN="center"><font face="Times New Roman" size="3">Cuadro 1. Conferencia Internacional del Trabajo. Santiago de Chile, 1936. Principales conclusiones relacionadas con pol&iacute;ticas de nutrici&oacute;n</font></P></B>     <div align="center">       <center> <TABLE BORDER="1" CELLSPACING=1 CELLPADDING=4 WIDTH=576> <TR><TD VALIGN="TOP">      <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">1. Fijaci&oacute;n peri&oacute;dica en cada pa&iacute;s del costo medio de una raci&oacute;n de 3000 calor&iacute;as brutas variadas, que cumplan las caracter&iacute;sticas de una alimentaci&oacute;n m&iacute;nima necesaria</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">2. Determinaci&oacute;n dentro de cada pa&iacute;s y, seg&uacute;n sus caracter&iacute;sticas econ&oacute;micas, del salario m&iacute;nimo vital en relaci&oacute;n con el costo que debe representar la raci&oacute;n individual. Dicho porcentaje deb&iacute;a de representar el 50% del salario</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">3. Fijaci&oacute;n por cada Estado, de precios m&aacute;ximos para los productos alimenticios que constituyen la base de la alimentaci&oacute;n popular</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">4. Establecimiento de restaurantes populares donde se expenda a precios m&oacute;dicos, una alimentaci&oacute;n suficiente bajo la fiscalizaci&oacute;n y vigilancia de la autoridad sanitaria</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">5. Creaci&oacute;n en cada pa&iacute;s de organismos o comisiones t&eacute;cnicas que asesoren a los gobiernos en pol&iacute;ticas alimenticias, que coordinen las investigaciones sobre la materia, que orienten las campa&ntilde;as educativas que deben emprenderse, etc.</font> </TD> </TR> </TABLE>    </center> </div> <B>    <P ALIGN="left"><font face="Times New Roman" size="3"><a name="cua2"></a></font></P>    <P ALIGN="center"><font face="Times New Roman" size="3">Cuadro 2. Tercera Conferencia de Alimentaci&oacute;n. Buenos Aires, 1939.</font></P></B>     <div align="center">       <center> <TABLE BORDER="1" CELLSPACING=1 CELLPADDING=4 WIDTH=576> <TR><TD VALIGN="TOP">     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3"><b>Recomendaciones</b></font></P>      <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">1. Utilidad de las Comisiones Nacionales de Alimentaci&oacute;n de car&aacute;cter consultivo</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">2. Creaci&oacute;n en las Universidades de c&aacute;tedras destinadas a ense&ntilde;ar las disciplinas relacionadas con los alimentos y la nutrici&oacute;n, tanto desde el punto de vista t&eacute;cnico, como econ&oacute;mico y social</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">3. Generalizar la profesi&oacute;n de dietista</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">4. Implantar la ense&ntilde;anza sistem&aacute;tica de la alimentaci&oacute;n en la docencia primaria, secundaria y especial</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">5. Elaborar encuenstas peri&oacute;dicas para establecer las condiciones de alimentaci&oacute;n de los pueblos de Am&eacute;rica</font></P>      <P ALIGN="JUSTIFY" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font face="Times New Roman" size="3">6. Solucionar el problema de la ayuda alimenticia mediante Servicios P&uacute;blicos de</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font face="Times New Roman" size="3">Alimentaci&oacute;n, al mismo tiempo que se intenta mantener la integridad del hogar.</font></TD> </TR> </TABLE>    </center> </div>     <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;&nbsp;&nbsp; <font face="Times New Roman" size="3">En los a&ntilde;os treinta tambi&eacute;n se fueron creando en Am&eacute;rica Latina las bases para el desarrollo de pol&iacute;ticas de salud p&uacute;blica. En todo este proceso jug&oacute; un papel fundamental la Fundaci&oacute;n Rockefeller de los Estados Unidos de Am&eacute;rica, a trav&eacute;s del programa de becas que ofreci&oacute; a los pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica. Las actividades de medicina preventiva se fueron extendiendo por toda la regi&oacute;n a un ritmo sin precedentes, aunque las actividades de nutrici&oacute;n resultaban escasas en las unidades sanitarias y los centros de salud. Fue en las d&eacute;cadas de 1940 y 1950, cuando surgieron iniciativas encaminadas a incorporar la nutrici&oacute;n en los servicios locales de salud. Las escuelas de salud p&uacute;blica de Chile, Venezuela y Sao Paulo, iniciaron en la d&eacute;cada de 1940 la formaci&oacute;n en nutrici&oacute;n del personal sanitario. Los primeros profesores de la materia de nutrici&oacute;n en salud p&uacute;blica de aquellas escuelas, fueron Julio Santamar&iacute;a en la de Santiago de Chile, Jos&eacute; Mar&iacute;a Bengoa en la de Caracas, y Jos&eacute; Gandra en la de Sao Paulo.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En aquella misma &eacute;poca se fueron creando institutos de nutrici&oacute;n en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses latinoamericanos. Depend&iacute;an de los ministerios de salud y sol&iacute;an compartir los mismos programas: an&aacute;lisis de alimentos, encuestas cl&iacute;nicas y de consumo, control del bocio end&eacute;mico, alimentaci&oacute;n suplementaria (escolares, obreros, etc.), formaci&oacute;n de personal, y educaci&oacute;n alimentaria-nutricional. Unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde se creaban el Instituto de Nutrici&oacute;n de Centro Am&eacute;rica y Panam&aacute; (INCAP), el Instituto Nacional de Nutrici&oacute;n de M&eacute;xico, el Instituto de Nutrici&oacute;n del Caribe (CFNI), y el Instituto de Nutrici&oacute;n de Ciencia y Tecnolog&iacute;a de Chile (INTA), instituciones que han alcanzado un prestigio internacional.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las conferencias latino-americanas de nutrici&oacute;n, aparecen como otro hecho de inter&eacute;s hist&oacute;rico que merece ser destacado. La primera de ellas tuvo lugar en Montevideo, en 1948. Entre las cincuenta personas asistentes, s&oacute;lo hubo una mujer. Se trataba de Lucila Sogandares, de Panam&aacute;, considerada la primera nutricionista de salud p&uacute;blica en Am&eacute;rica Latina. Con posterioridad, la FAO y la OMS, organizaron tres conferencias m&aacute;s (12). Tras estas reuniones se sucedieron los doce congresos latinoamericanos de nutrici&oacute;n que desde 1968, y con una periodicidad de tres a&ntilde;os, se encarg&oacute; de organizar 1a Sociedad Latinoamericana de Nutrici&oacute;n (SLAN). La media de asistencia a estos congresos supera las mil personas y el 90% de los asistentes suelen ser mujeres.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En Am&eacute;rica Latina la profesi&oacute;n de nutricionista-dietista puede afirmarse que naci&oacute; en 1933, como consecuencia de las gestiones realizadas por el profesor Pedro Escudero, impulsor de la Escuela Nacional de Dietistas de Buenos Aires (Argentina). Con un planteamiento que acab&oacute; por extenderse por toda Latinoam&eacute;rica, se trataba de preparar profesionales con estudios espec&iacute;ficos de nutrici&oacute;n, con nivel universitario, con funciones y responsabilidades propias de 1a atenci&oacute;n alimentaria del sano y de1 enfermo, tanto en el aspecto individual como colectivo, y formados en escuelas con identidad propia.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En Venezuela se cre&oacute; la primera Escuela de Nutricionistas y Dietistas en 1950, gracias a la iniciativa de un colectivo de m&eacute;dicos sanitaristas entre los que se encontraban J.M. Bengoa, P.L. Coll, F. V&eacute;1ez Boza y A. Gonz&aacute;lez Puccini. Aunque en sus planes de estudios figuraban materias como salud p&uacute;blica, nutrici&oacute;n social, o psicolog&iacute;a social, por razones de mercado laboral predomin&oacute; la colocaci&oacute;n de Dietistas.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las escuelas fueron evolucionando progresivamente hacia planes de estudios m&aacute;s integrales, otorgando mayor importancia a la nutrici&oacute;n en salud p&uacute;blica. En estos cambios influyeron los propios avances de la salud p&uacute;blica, adem&aacute;s de la organizaci&oacute;n de cursos como el CENADAL (Curso especializado de nutrici&oacute;n aplicada para dietistas de Am&eacute;rica Latina), patrocinado por el INCAP, con el apoyo de la OPS a partir de 1962, o la convocatoria, en julio de 1966, de la «Primera Conferencia sobre adiestramiento de nutricionistas-dietistas de salud p&uacute;blica de Am&eacute;rica Latina». El doctor Carlos Tejada, director del INCAP por aquellas fechas, present&oacute; una propuesta de plan de estudios que inclu&iacute;a, adem&aacute;s de los contenidos propios de la diet&eacute;tica hospitalaria, materias como: evaluaci&oacute;n nutricional, nutrici&oacute;n en salud p&uacute;blica y ense&ntilde;anza de la nutrici&oacute;n a todos los niveles. Con posterioridad se produjeron grandes cambios en la duraci&oacute;n y la orientaci&oacute;n de los planes de estudio, de las escuelas de nutrici&oacute;n. El camino no fue f&aacute;cil. En 1972, la doctora Bertlyn Bosley, asesora de educaci&oacute;n nutricional de la OPS, publicaba un informe en el que se se&ntilde;alaba: «Para reorientar a las antiguas escuelas de diet&eacute;tica no s&oacute;lo se necesita transformar los planes de estudio, sino adem&aacute;s explicar a los administradores y profesores universitarios la doble funci&oacute;n y responsabilidad de este nuevo tipo de profesional de la salud».</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un paso importante en la evoluci&oacute;n de las escuelas de nutrici&oacute;n en Am&eacute;rica Latina, fue la creaci&oacute;n en 1973, de la Comisi&oacute;n de Estudios sobre Programas Acad&eacute;micos en Nutrici&oacute;n y Diet&eacute;tica de Am&eacute;rica Latina (CEPANDAL). La comisi&oacute;n estaba integrada, b&aacute;sicamente, por directores de escuelas. En la actualidad, por razones econ&oacute;micas, se re&uacute;ne cada tres a&ntilde;os, coincidiendo con los Congresos de la Sociedad Latinoamericana de Nutrici&oacute;n (SLAN).</font> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En M&eacute;xico, adem&aacute;s de las escuelas de nutricionistas, la Universidad Iberoamericana forma licenciados en nutrici&oacute;n que han alcanzado un gran prestigio. Actualmente existen unas noventa escuelas de nutrici&oacute;n en Am&eacute;rica Latina. Casi un 50% de las mismas se encuentra en Brasil y muchas est&aacute;n incorporadas de manera importante, a actividades de investigaci&oacute;n a actividades acad&eacute;micas de postgrado y de extensi&oacute;n.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En Am&eacute;rica Latina las diferencias entre pa&iacute;ses en materia de desarrollo son muy importantes. A finales del siglo XX, tres pa&iacute;ses, Brasil, Argentina y M&eacute;xico, concentraban el 50% de los casi 500 millones de latinoamericanos. Estos tres estados compart&iacute;an el liderazgo econ&oacute;mico. El Producto Interno Bruto se situaba para la regi&oacute;n Latinoamericana alrededor de los 3.271$ per c&aacute;pita. La tasa de alfabetizaci&oacute;n de adultos era del 87%, pero mostraba variaciones que oscilaban entre el 96% y el 45%. Tambi&eacute;n exist&iacute;an diferencias muy significativas en los indicadores de salud. La esperanza de vida alcanzaba en el conjunto de la regi&oacute;n los 69 a&ntilde;os, pero mientras muchos pa&iacute;ses superaban los 70 a&ntilde;os, otros no alcanzaban los 60.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La evoluci&oacute;n de la mortalidad infantil en Am&eacute;rica Latina resulta sorprendente. Entre 1960 y 1996, en apenas treinta y seis a&ntilde;os, se pas&oacute; de una tasa de 105 por mil nacidos vivos a 35. Pero las diferencias entre pa&iacute;ses continuaban siendo importantes. Unas diferencias que todav&iacute;a resultan m&aacute;s significativas en el terreno de la mortalidad materna. Mientras varios pa&iacute;ses mostraban tasas de mortalidad materna<I> </I>por debajo de 100, en otros superaba los varios centenares. Se trata de cifras que reflejan un problema obst&eacute;trico, pero tambi&eacute;n de atenci&oacute;n prenatal. La alta prevalencia de anemias en embarazadas ayuda a explicar en gran parte, las diferencias. Otro tanto ocurre con un indicador muy asociado al de la mortalidad materna, el peso bajo al nacer. Como promedio Am&eacute;rica Latina presentaba en 1998 la cifra del 10%, pero algunos pa&iacute;ses alcanzaban el 15%.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para el a&ntilde;o 2010 se espera para el conjunto de Am&eacute;rica Latina, un incremento en la disponibilidad de cereales, aceites vegetales, carne y leche, y una disminuci&oacute;n de ra&iacute;ces, tub&eacute;rculos, pl&aacute;tanos, y leguminosas. Aunque desde el punto de vista nutricional algunos de estos pron&oacute;sticos resultan poco deseables, la FAO se muestra optimista sobre la posibilidad de alcanzar en el 2010 las 2.960 kcal. por persona y d&iacute;a. Pero mientras Argentina dispon&iacute;a a finales del siglo XX de 3.118 Kcal, persona/d&iacute;a, Hait&iacute; apenas alcanzaba las. 1.827 Kcal. En Argentina las grasas representaban el 32% mientras que en el caso de Hait&iacute; no llegaban al 15%.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde el punto de vista nutricional, Am&eacute;rica Latina se enfrenta a tres grandes problemas: la prevalencia de la desnutrici&oacute;n, las deficiencias de micronutrientes y las enfermedades cr&oacute;nicas degenerativas asociadas a la alimentaci&oacute;n.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La desnutrici&oacute;n cr&oacute;nica pluricarencial que tienen que afrontar los pa&iacute;ses iberoamericanos, es el resultado de un proceso de adaptaci&oacute;n de car&aacute;cter irreversible en muchos de sus par&aacute;metros. En t&eacute;rminos de generaciones actuales, las posibilidades de mejorar presentan un mal pron&oacute;stico.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; A nivel mundial, seg&uacute;n la OMS, la prevalencia del s&iacute;ndrome de talla bajo en ni&ntilde;os menores de cinco a&ntilde;os ser&iacute;a del 33%. En Iberoam&eacute;rica se estima para el &aacute;rea del Caribe, un 17%, para el &aacute;rea de Am&eacute;rica Central, un 26,7%, y para el &aacute;rea de Am&eacute;rica del Sur, un 13,8% (13).</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; El bajo peso por la talla, un indicador asociado a problemas de desnutrici&oacute;n actual y de car&aacute;cter reversible al mejorar la dieta, arrojaba cifras para la regi&oacute;n de Latinoam&eacute;rica que se situaban en un 3%. Las diferencias entre pa&iacute;ses fluctuar&iacute;an entre el 1 y el 8%. En Am&eacute;rica Central el porcentaje era del 5% y en el Caribe del 3,6%. Este mismo indicador, pero referido a la edad, ofrece cierta complejidad en su interpretaci&oacute;n al recoger informaci&oacute;n relativa tanto al estado actual como en el pasado. Sin embargo, para el trabajo comunitario de salud p&uacute;blica, resulta muy &uacute;til en los menores de dos a&ntilde;os. La prevalencia media en Am&eacute;rica Latina, en ni&ntilde;os menores de cinco a&ntilde;os, ser&iacute;a de un 10% de casos moderados y un 1 % de formas graves. En Am&eacute;rica Central ser&iacute;a del 15,1%, en el Caribe del 13% y en Sudam&eacute;rica del 6,5%.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En lo relativo a deficiencias en micronutrientes, las de hierro y yodo son las m&aacute;s extendidas en Am&eacute;rica Latina. A pesar de su reducci&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, como consecuencia de los programas de suplementaci&oacute;n y de enriquecimiento de alimentos b&aacute;sicos, las deficiencias de hierro fluct&uacute;an entre el 11% y el 31% en hombres y mujeres, respectivamente.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por su parte, los problemas en la deficiencia de yodo han estado hist&oacute;ricamente asociadas a la cordillera andina,. una de las zonas m&aacute;s afectadas por el cretinismo y el bocio end&eacute;mico. Los progresos alcanzados en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas han sido considerables, gracias sobre todo, al enriquecimiento de la sal de consumo con yoduro pot&aacute;sico. No obstante, todav&iacute;a persiste un problema de deficiencia de yodo, a&uacute;n cuando no presente la gravedad que tuvo en el pasado. El porcentaje de poblaci&oacute;n con deficiencia de yodo ha pasado del 12,1% de 1994 al 6,6% de 1997 (14).</font> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la mayor parte de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, las enfermedades cr&oacute;nicas degenerativas asociadas a la alimentaci&oacute;n, como ocurre con las enfermedades cardiovasculares o el c&aacute;ncer, son las primeras causas de muerte. Estas circunstancias se explican, en gran parte, por la reducci&oacute;n considerable que han sufrido las enfermedades infecciosas y por el progresivo proceso de envejecimiento de la poblaci&oacute;n. La dieta media latinoamericana no es aterog&eacute;nica, pues el porcentaje de calor&iacute;as derivados de las grasas se sit&uacute;a entre el 22% y el 28%. Existen factores asociados, como el estilo de vida, el tabaco y otros. En cualquier caso, en lo que se refiere a Am&eacute;rica Latina seria importante no repetir los errores de los pa&iacute;ses desarrollados en materia de consumo excesivo de grasas, sobre todo de las saturadas. Se trata de un problema preventivo de vigilancia de h&aacute;bitos de alimentaci&oacute;n, que en algunos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica del Sur est&aacute; adquiriendo un car&aacute;cter grave. Para el a&ntilde;o 2000 se estimaba que el n&uacute;mero de defunciones por causas cardiovasculares alcanzar&iacute;a en Am&eacute;rica Latina y en el Caribe la cifra de 1.100.000 muertes, lo que representaba casi el 50% del total de defunciones por enfermedades no transmisibles y el 31% de las producidas por todas las causas. Este porcentaje podr&iacute;a alcanzar la cifra de 34% en el 2010 y del 37% en el 2020 (15). Entre los factores de riesgo m&aacute;s influyentes se se&ntilde;alan la hipertensi&oacute;n arterial, el sedentarismo y el consuno de tabaco.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la obesidad ha surgido en Am&eacute;rica Latina como problema nutricional emergente. Incluso entre los sectores m&aacute;s desfavorecidos econ&oacute;micamente, es lo que se viene estudiando como obesidad de los pobres», un cuadro que difiere en su etiopatogenia de la obesidad de los ricos. Los datos son todav&iacute;a muy provisionales, salvo en la zona del Caribe donde desde hace d&eacute;cadas se viene estudiando el grave problema de la obesidad.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para hacer frente a muchos de los problemas que acabamos de se&ntilde;alar, durante la segunda mitad del siglo XX se,fueron tomando en Am&eacute;rica Latina diversas medidas. En las d&eacute;cadas de 1950 y 1960, se organizaron numerosos programas de ayuda alimentaria dirigidos a distintos grupos de poblaci&oacute;n. Son diversos los que merecen citarse por su excelencia.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En Chile, el programa de distribuci&oacute;n de leche completa a madres y ni&ntilde;os que acud&iacute;an a centros de salud, form&oacute; parte de las campa&ntilde;as pol&iacute;ticas de los candidatos y alcanz&oacute; una gran popularidad. Hay que destacar la integraci&oacute;n del programa en los servicios locales de salud. En Costa Rica, se mantuvo durante d&eacute;cadas un programa de alimentaci&oacute;n del preescolar que cont&oacute; con una participaci&oacute;n muy activa, por parte de la propia comunidad. Esta &uacute;ltima, era la encargada de realizar la compra de alimentos y de preparar los desayunos para los escolares. En Brasil, 1os programas de alimentaci&oacute;n a los obreros de las industrias adquirieron un gran prestigio, y consiguieron involucrar a las empresas privadas a trav&eacute;s de las grandes cocinas centrales. En Venezuela, se organizaron en 1946, 103 comedores escolares. De acuerdo con criterios t&eacute;cnicos muy rigurosos, las «ec&oacute;nomas» que estaban a cargo de los mismos recib&iacute;an una formaci&oacute;n continua, y su funcionamiento era supervisado por las juntas de la comunidad. En M&eacute;xico, el CONASUPO, especie de empresa paraestatal que contaba con algunos defectos pero tambi&eacute;n con muchas virtudes, pon&iacute;a a la venta a precios especiales productos b&aacute;sicos como el ma&iacute;z, el trigo, los garbanzos, la sal, el az&uacute;car y algunos m&aacute;s (16).</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Junto a &eacute;stos y otros programas exitosos, en Am&eacute;rica Latina se han llevado a cabo, manteni&eacute;ndose a&uacute;n en vigor, muchos programas de alimentaci&oacute;n suplementaria, mal planificados y mal ejecutados, que subsisten bajo la inercia de m&oacute;viles pol&iacute;ticos. Los programas de alimentaci&oacute;n suplementaria representan una de las intervenciones m&aacute;s costosa en materia de nutrici&oacute;n dentro del &aacute;rea de la salud p&uacute;blica. Pueden convertirse en un instrumento &uacute;til en la ampliaci&oacute;n de la cobertura de los servicios, pero pueden, as&iacute; mismo, perturbar tanto la red de servicios de salud como los educativos. En ocasiones se convierten en un aglutinante ordenado y eficaz de las iniciativas sociales de la comunidad, en otras se traducen en un manejo poco escrupuloso de los fondos asignados a la comunidad. Muchas veces son un ejemplo de solidaridad humana y permiten estrechar lazos de uni&oacute;n en la comunidad, otras veces no pasan de ser medidas humillantes o d&aacute;divas ofensivas para la dignidad humana.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En Am&eacute;rica Latina los programas de alimentaci&oacute;n suplementaria estuvieron focalizados hacia las familias pobres. Sin embargo, tras la implantaci&oacute;n de las medidas de ajuste econ&oacute;mico de la d&eacute;cada de 1980, y el consiguiente incremento de la pobreza, las agencias internacionales propugnaron una focalizaci&oacute;n m&aacute;s estricta de la asistencia. Aunque se hubiesen podido utilizar otros criterios de focalizaci&oacute;n, como el de madres jefes de familia, o la pobreza estructural, se utilizaron b&aacute;sicamente los cuatro criterios de focalizaci&oacute;n que aparecen en la <b><a href="#cua3"> Cuadro 3</a></b>  (17)</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">.<a name="cua3"></a></font> </P> <B>    <P ALIGN="center"><font face="Times New Roman" size="3">Cuadro 3.</font></P></B>     <div align="center">       <center> <TABLE BORDER="1" CELLSPACING=1 CELLPADDING=4 WIDTH=576> <TR><TD WIDTH="51%" VALIGN="TOP">     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">Criterios adoptados para la asignaci&oacute;n de los programas de alimentaci&oacute;n suplementaria</font></TD> <TD WIDTH="49%" VALIGN="TOP">     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">Pa&iacute;ses que lo adoptaron</font></TD> </TR> <TR><TD WIDTH="51%" VALIGN="TOP">     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">Riesgo nutricional</font></TD> <TD WIDTH="49%" VALIGN="TOP">     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">Costa Rica y Rep&uacute;blica Dominicana</font></TD> </TR> <TR><TD WIDTH="51%" VALIGN="TOP">     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">Ingreso Familiar</font></TD> <TD WIDTH="49%" VALIGN="TOP">     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">Honduras y M&eacute;xico</font></TD> </TR> <TR><TD WIDTH="51%" VALIGN="TOP">     <P ALIGN="JUSTIFY" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font face="Times New Roman" size="3">Selecci&oacute;n de los beneficiarios</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font face="Times New Roman" size="3">por los servicios de salud local</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font face="Times New Roman" size="3">Criterio geogr&aacute;fico (zonas deprimidas)</font></TD> <TD WIDTH="49%" VALIGN="TOP">     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">Chile y Honduras</font> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">Per&uacute; y Venezuela</font></TD> </TR> </TABLE>    </center> </div>      <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como modalidad alternativa a los programas tradicionales de alimentaci&oacute;n suplementaria, en Venezuela viene ejecut&aacute;ndose desde hace tiempo el programa de «alimentos estrat&eacute;gicos». Se seleccionaron ocho a1imentos que representaban en las dietas de las clases populares m&aacute;s del 50% de las calor&iacute;as requeridas. Estos alimentos fueron el ma&iacute;z, el arroz, el aceite, granos del tipo de las alubias, los frijoles, etc., las sardinas, la leche y alg&uacute;n que otro alimento estacional. La estrategia consiste en ponerlos a la venta en las zonas m&aacute;s pobres y deprimidas con descuentos del 30% y del 40%. Un organismo gubernamental, el PROAL, compra en grandes cantidades los g&eacute;neros descritos y los distribuye en los abastos perif&eacute;ricos de las &aacute;reas seleccionadas. Por los conceptos de pago pronto, inmediato y al contado, se obtiene de las industrias suministradoras los descuentos que luego se trasladan a los consumidores. A finales del 2000, el programa de alimentos estrat&eacute;gicos alcanz&oacute; una cobertura de m&aacute;s de seis millones de personas. La iniciativa venezolana est&aacute; basada en la filosofia desarrollada en M&eacute;xico por el CONASUPO. Como se ha indicado con anterioridad, este organismo estatal mexicano compra granos b&aacute;sicos a precios bajos y guarda una reserva estrat&eacute;gica para las eventuales carest&iacute;as. Este tipo de programas alternativos parecen m&aacute;s deseables que los basados en la distribuci&oacute;n gratuita de alimentos a las familias necesitadas.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tambi&eacute;n en Venezuela, desde el a&ntilde;o 1993, se viene realizando a escala nacional el programa de enriquecimiento de alimentos. Con la colaboraci&oacute;n directa del Instituto Nacional de Nutrici&oacute;n,(18) se suplementan las harinas de ma&iacute;z y de trigo con hierro y vitaminas. Un a&ntilde;o despu&eacute;s de iniciado el programa se realiz&oacute; un estudio en la ciudad de Caracas, entre la poblaci&oacute;n escolar (ambos sexos) de 7, 11 y 15 a&ntilde;os y condici&oacute;n socioecon&oacute;mica baja. Los resultados obtenidos se compararon con los de un trabajo similar realizado un a&ntilde;o antes, en 1992. En el segundo de los estudios, la prevalencia de la deficiencia de hierro hab&iacute;a descendido del 37% al 16%, y la anemia del 19% al 10%.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para finalizar este cap&iacute;tulo dedicado a analizar las actividades de nutrici&oacute;n en salud p&uacute;blica en Am&eacute;rica Latina, parece oportuno dedicar unas palabras a los esfuerzos que se han dedicado a establecer las metas/objetivos nutricionales y las pautas para la elaboraci&oacute;n de las gu&iacute;as de alimentaci&oacute;n. Se trata, sin duda, de una de las actividades de nutrici&oacute;n en salud p&uacute;blica de mayor proyecci&oacute;n futura. Am&eacute;rica Latina, tras Estados Unidos y Canad&aacute;, ha sido una de las primeras regiones que ha establecido normas nutricionales para la poblaci&oacute;n. En 1987 se celebr&oacute; una reuni&oacute;n de expertos latinoamericanos con el objeto de unificar criterios que pudiesen servir para el conjunto de la regi&oacute;n. Los valores de nutrientes se fijaron por 1000 Kcal., un criterio que ha sido adoptado por la FAO y la OMS. La pronta elaboraci&oacute;n de gu&iacute;as de alimentaci&oacute;n y de los gr&aacute;ficos alusivos a las mismas (pir&aacute;mides, rombos, etc.) en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses iberoamericanos, ha permitido uniformar los criterios de los mensajes educativos lanzados a la poblaci&oacute;n.</font> </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">4. Evoluci&oacute;n de la nutrici&oacute;n en salud p&uacute;blica en Espa&ntilde;a</font> </P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se pueden diferenciar varios per&iacute;odos, tanto desde el punto de vista econ&oacute;mico y pol&iacute;tico, como desde las &aacute;reas de la salud p&uacute;blica y de la nutrici&oacute;n. El primer per&iacute;odo, el siglo XIX y las primeras d&eacute;cadas del XX, representar&iacute;a una prolongaci&oacute;n hist&oacute;rica del estado de atraso econ&oacute;mico, social y pol&iacute;tico que viv&iacute;a Espa&ntilde;a tras el final del Antiguo&nbsp;&nbsp; R&eacute;gimen. El estado de salud de la poblaci&oacute;n espafio1a, como ocurr&iacute;a con otras regiones europeas, se caracterizaba por mostrar altos cifras de natalidad y mortalidad, sobre todo infantil y preescolar, una alta prevalencia de enfermedades infecciosas y un estado de desnutrici&oacute;n cr&oacute;nica, que se traduc&iacute;a en tallas bajas.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La llegada de la d&eacute;cada de 1920 y, sobre todo de la Segunda Rep&uacute;blica, marcar&iacute;a un punto de inflexi&oacute;n en el panorama que acabamos de trazar. A pesar de persistir indicadores propios de una etapa pretransicional con predominio de enfermedades infecciosas y niveles de mortalidad elevados, en dicho per&iacute;odo se consolidaron todo un conjunto de iniciativas encaminadas a sentar las bases de una organizaci&oacute;n sanitaria moderna. El tema de la nutrici&oacute;n en salud p&uacute;blica, a pesar de algunos avances, segu&iacute;a sin embargo, sin figurar entre las &aacute;reas prioritarias.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La guerra civil de 1936-1939 y las primeras d&eacute;cadas de la posguerra situar&iacute;an el segundo de los per&iacute;odos considerados. En esta &eacute;poca surgieron brotes de desnutrici&oacute;n aguda que fueron estudiados con enfoques epidemiol&oacute;gicos adecuados. La aparici&oacute;n de los antibi&oacute;ticos y de otros recursos terap&eacute;uticos permitieron reducir las tasas de mortalidad, a pesar de que los niveles de vida estaban lejos de alcanzar los est&aacute;ndares deseados.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; El tercer periodo estuvo marcado por el inicio de estudios nutricionales con encuestas de consumo en var&iacute;as zonas del pa&iacute;s (1960-1980). Al mismo tiempo que se asist&iacute;a a un desarrollo econ&oacute;mico y social importante, se hac&iacute;a evidente un crecimiento en la talla media de los espa&ntilde;oles. Las enfermedades infecciosas y la mortalidad descend&iacute;an, la poblaci&oacute;n envejec&iacute;a, y la natalidad iniciaba una curva descendente que todav&iacute;a contin&uacute;a en la actualidad.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; El cuarto y &uacute;ltimo de los periodos considerados se situar&iacute;a a partir de 1980. Estar&iacute;a marcado por el impulso sin precedentes que recibi&oacute; la nutrici&oacute;n comunitaria, por las iniciativas universitarias y municipales, y por el protagonismo que alcanzaron los profesionales de la nutrici&oacute;n.</font> </P> <B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">4.1 Primer per&iacute;odo</font> </P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La mortalidad de la infancia aparece como una de las grandes preocupaciones de los m&eacute;dicos del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Detr&aacute;s de las elevadas cifras se encontraban problemas de naturaleza infecciosa, entre ellas, la gastroenteritis asociadas a formas de desnutrici&oacute;n no bien definidas (atrofia, distrofia, distrofia farin&aacute;cea, etc.). Los esfuerzos se encaminaron a reducir tanto la mortalidad infantil como la de 1 a 5 a&ntilde;os.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; El problema de la mortalidad de la infancia espa&ntilde;ola era similar al de otros pa&iacute;ses europeos, aunque con mayores niveles. Como indicaba Garc&iacute;a Ancos en 1903 (19) al contextualizar las cifras espa&ntilde;olas: «hace a&ntilde;os que la mortalidad infantil belga era de 189 por mil nacidos vivos; la inglesa de 178 y la francesa de 205». En 1900, Espa&ntilde;a mostraba tasas de mortalidad infantil de un 20% superiores a las de pa&iacute;ses como Inglaterra y Gales, Italia, Francia, B&eacute;lgica u Holanda, y un 30% superiores a las de Suecia o Finlandia. En la edad preescolar (1 a 4 a&ntilde;os), las cifras espa&ntilde;olas eran del 40% a 60% m&aacute;s elevadas. En el siglo XIX, la mitad de los ni&ntilde;os espa&ntilde;oles fallec&iacute;a antes de cumplir los diez a&ntilde;os (20).</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En aquel contexto, la infancia abandonada aparec&iacute;a como uno de los principales grupos de riesgo. La mortalidad infantil era mucho m&aacute;s elevada en las casas de exp&oacute;sitos que recog&iacute;an a los ni&ntilde;os abandonados. La alimentaci&oacute;n artificial, la falta de condiciones higi&eacute;nicas, o la presencia de nodrizas poco escrupulosas, entre otras causas, hac&iacute;a que la supervivencia se convirtiese en un milagro.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bernabeu y otros autores,21 han destacado el papel de una alimentaci&oacute;n deficiente y antihigi&eacute;nica en el momento de justificar las elevadas tasas de mortalidad infantil que se alcanzaban en Espa&ntilde;a. Entre 1900 y 1922 la tasa de mortalidad infantil se mostr&oacute; casi constante, alrededor de 150 por mil nacidos vivos, y en algunas provincias superaba los 200 por mil. Los m&eacute;dicos e higienistas no se cansaban de denunciar la mortalidad asociada a procesos digestivos derivados de problemas en la alimentaci&oacute;n. Los factores culturales y las pr&aacute;cticas y creencias relacionadas con los cuidados a la infancia tampoco estaban ausentes. En el siglo XIX y las primeras d&eacute;cadas del XX, entre el 10 y el 15% de las muertes infantiles aparec&iacute;an asociadas a la dentici&oacute;n y los problemas de salud que la cultura m&eacute;dica popular atribu&iacute;a a «la salida de los dientes».</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como es conocido, la talla baja se ha considerado un buen indicador de la desnutrici&oacute;n cr&oacute;nica de las poblaciones. Espa&ntilde;a dispuso, hasta &eacute;pocas recientes, de efectivos poblacionales con talla baja. La talla media del espa&ntilde;ol fue de 161,4 cm para los reclutas nacidos en 1895- 1896 y de 163,6 cm para los nacidos en 1904. El porcentaje de reclutas espa&ntilde;oles que superaban la talla de 170 cm se situaba en un 15%. De una altura media de 161,7 cm para los nacidos en 1840 se pas&oacute; a los 166,7 cm de 1946 y a los 175 cm de 1980. En siglo y medio los espa&ntilde;oles crecieron casi trece cent&iacute;metros, de modo lento hasta los reemplazos de las Segunda Rep&uacute;blica e intensamente desde 1960 a 1980. A partir de la d&eacute;cada de 1880 el aumento m&aacute;s significativo de la talla tuvo lugar en el campo, produci&eacute;ndose una convergencia entre la talla campesina y la urbana (22).</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En materia de servicios de salud, en la Espa&ntilde;a del siglo XIX, como indica Rodr&iacute;guez Oca&ntilde;a, (23) se produjeron «esfuerzos municipales y algunos balbuceos estatales». A partir de 1871, con la implantaci&oacute;n universal del registro civil, se impulsaron las estad&iacute;sticas demogr&aacute;fico-sanitarias, y a partir de 1880 se pusieron en marcha diversos institutos de higiene urbana. Las iniciativas municipales resultaron cruciales para la puesta en marcha de determinados servicios de prevenci&oacute;n, particularmente los de car&aacute;cter materno-infantil. Se crearon instituciones como las gotas de leche, se instauraron subsidios para la promoci&oacute;n de la lactancia materna, etc (24). Muchas de estas medidas no estuvieron exentas de problemas, ya que algunas madres utilizaban los subsidios para contratar nodrizas a precio de saldo, lo que fomentaba la lactancia mercenaria, barata y clandestina.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En 1924 se creaba en Madrid la Escuela Nacional de Sanidad, primera escuela espa&ntilde;ola de salud p&uacute;blica (25). Tras una primera etapa de car&aacute;cter provisional (1924-1929), la llegada de Gustavo Pittaluga a la direcci&oacute;n de la misma permiti&oacute; su consolidaci&oacute;n como centro encargado de la «instrucci&oacute;n y formaci&oacute;n del Cuerpo de funcionarios m&eacute;dicos dependientes de la Direcci&oacute;n General de Sanidad; la preparaci&oacute;n del personal auxiliar de aquellos (practicantes, enfermeras, desinfectadores, etc.); la organizaci&oacute;n de cursos especiales de ense&ntilde;anza higi&eacute;nico- sanitaria o armes, etc.». En el curso 1931-32 se incorpor&oacute; a los contenidos docentes de la Escuela la materia de «Higiene de la alimentaci&oacute;n y de la nutrici&oacute;n y t&eacute;cnica bromatol&oacute;gica». Para impartirla fue nombrado profesor titular, Enrique Carrasco Cadenas.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como ya se ha apuntado, el quinquenio (1931-1936) de la Segunda Rep&uacute;blica represent&oacute; el inicio de una pol&iacute;tica de salud p&uacute;blica plenamente moderna. Bajo la direcci&oacute;n de Marcelino Pascua, Santiago Ruesta o Gustavo Pittaluga, entre otros, se organizaron unidades preventivas y se realizaron intentos para lograr una organizaci&oacute;n sanitaria que fuese capaz de ajustarse a las corrientes de la &eacute;poca. Con todo, la malnutrici&oacute;n continuaba sin ser considerada un problema prioritario para la salud p&uacute;blica espa&ntilde;ola.</font> </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">4.2 Segundo per&iacute;odo</font><I> </P> </I> </B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Durante la guerra civil, la necesidad de disponer de sueros y vacunas se convirti&oacute; en un tema prioritario, al igual que la lucha contra las enfermedades ven&eacute;reas y la lucha antipal&uacute;dica. Al acabar la contienda, la irrupci&oacute;n y extensi&oacute;n de tres grandes epidemias centraron los esfuerzos sanitarios del r&eacute;gimen franquista: la viruela, el tifus exantem&aacute;tico y la difteria. La evoluci&oacute;n y las caracter&iacute;sticas de los art&iacute;culos publicados en la Revista de Sanidad e Higiene P&uacute;blica constituyen un reflejo de esta situaci&oacute;n (26). Tuvo lugar un aumento en la proporci&oacute;n de art&iacute;culos dedicados a enfermedades infecciosas y parasitarias (un 47,6% de los art&iacute;culos publicados entre 1940 y 1974), con descensos significativos en los temas dedicados a saneamiento ambiental (5,1%), epidemiolog&iacute;a de las enfermedades infecciosas y parasitarias (16,7 %) y administraci&oacute;n y organizaci&oacute;n sanitaria, en la pr&aacute;ctica organizaci&oacute;n en la lucha contra las enfermedades infecciosas, con un 11,2%. Durante este periodo no se publicaron trabajos relacionados con la nutrici&oacute;n. En realidad durante el r&eacute;gimen franquista asistimos a una progresiva desinstitucionalizaci&oacute;n de la salud p&uacute;blica, tal como se puede comprobar en los trabajos de Encarna Gasc&oacute;n y Josep Bernabeu sobre «la salud p&uacute;blica que no pudo ser» (27).</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una de las consecuencias de la guerra civil y de la posguerra fue la aparici&oacute;n del hambre y otros trastornos nutricionales. Durante la contienda, Grande Covi&aacute;n y Jim&eacute;nez Garc&iacute;a estudian casos de pelagra, a&uacute;n cuando la poblaci&oacute;n no consum&iacute;a ma&iacute;z (28). Fue un hallazgo epidemiol&oacute;gico de gran importancia. El estudio que llevaron a cabo abarcaba 3.116 casos de enfermedades carenciales, de las cuales, 2.279 fueron atribuidas a deficiencias de complejo B.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al concluir la guerra civil, entre 1941 y 1943, la Direcci&oacute;n General de Sanidad y el Instituto de Investigaciones M&eacute;dicas, con la colaboraci&oacute;n de la Fundaci&oacute;n Rockefeller, realizaron una serie de encuestas cl&iacute;nicas y de consumo alimentario entre la poblaci&oacute;n de Madrid (29). El estudio tropez&oacute; con una falta de colaboraci&oacute;n por parte de las familias encuestadas. El momento pol&iacute;tico era complicado, muchos de aquellos hogares ten&iacute;an entre sus miembros a presos pol&iacute;ticos, exiliados o escondidos. La indiferencia y la hostilidad de las familias era comprensible. Entre los ni&ntilde;os estudiados se encontr&oacute; un retraso som&aacute;tico de un 29%. Tambi&eacute;n se detectaron casos de latir&iacute;smo causado por el consumo de la almorta («Lathyrus sativus»), un producto que antes de la guerra se dedicaba exclusivamente a la alimentaci&oacute;n animal. Las conclusiones de los trabajos destacaban que las dietas familiares del Madrid de la posguerra representaban el 57,3%, el 70,1%, el 74,8%, y el 79,9% de las necesidades cal&oacute;ricas y que la deficiencia de complejo B era la m&aacute;s frecuente. El pan aportaba el 50% de las calor&iacute;as de la dieta familiar. Las fuentes energ&eacute;ticas adem&aacute;s del pan, eran el aceite de oliva, las patatas, el arroz y las habas frescas. Es posible que estudios similares realizados en otros lugares de Espa&ntilde;a durante aquellos mismos a&ntilde;os, arrojasen resultados parecidos.</font> </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">4.3 Tercer per&iacute;odo</font> </P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como consecuencia del convenio firmado entre el gobierno espa&ntilde;ol y la FAO/UNICEF, el 31 de julio de 1961 se pon&iacute;a en marcha el Programa de Educaci&oacute;n en Alimentaci&oacute;n y Nutrici&oacute;n (EDALNU). Por parte del gobierno espa&ntilde;ol, la responsabilidad ejecutiva recay&oacute; en el Servicio Escolar de Alimentaci&oacute;n. En diciembre de 1972 el programa EDALNU pas&oacute; a depender de la Direcci&oacute;n General de Salud P&uacute;blica, y en 1939 de la Direcci&oacute;n General de Educaci&oacute;n Sanitaria en el marco del Servicio de Educaci&oacute;n para la Salud del Ministerio de Sanidad y Consumo (30).</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; El programa permiti&oacute; organizar actividades de formaci&oacute;n para iniciados y diplomados. En total se beneficiaron m&aacute;s de 50.000 personas. La FAO contrat&oacute; al profesor de la Escuela de Salud P&uacute;blica de Chile, Julio Santamaria, para que impartiese el curso inicial de tres meses dirigido a los maestros previamente seleccionados. El programa de educaci&oacute;n nutricional escolar dur&oacute; varios a&ntilde;os, y fue continuado por Consuelo L&oacute;pez Nomdedeu, de la Direcci&oacute;n General de Sanidad. En el inicio del programa tambi&eacute;n participaron de forma muy activa F. Vivanco y J.M. Palacios. Su conocida publicaci&oacute;n sobre Alimentaci&oacute;n y Nutrici&oacute;n alcanz&oacute; una gran difusi&oacute;n (31).</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otra de las actividades desarrolladas en el marco del programa fueron las encuestas de consumo de alimentos. En el curso 1955-1956, Varela y sus colaboradores hab&iacute;an estudiado el consumo de alimentos en 60 localidades espa&ntilde;olas mediante la t&eacute;cnica del inventario familiar y el an&aacute;lisis cruzado con la encuesta nacional de presupuestos familiares. El propio Varela organiz&oacute; la primera Escuela de Bromatolog&iacute;a en la Universidad de Granada (32).</font></P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">4.4 Cuarto per&iacute;odo</font> </P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; A partir de la d&eacute;cada de 1990, los estudios de nutrici&oacute;n en salud p&uacute;blica recibieron en Espa&ntilde;a un gran impulso: se cre&oacute; la Sociedad Espa&ntilde;ola de Nutrici&oacute;n Comunitaria (SENC); multiplicaron las encuestas de nutrici&oacute;n (Bilbao, Madrid, Barcelona, Alicante, Canarias, etc.); se fund&oacute; en 1995 la Revista Espa&ntilde;ola de Nutrici&oacute;n Comunitaria; se crearon numerosas escuelas de nutrici&oacute;n a nivel de diplomatura; se intensificaron las actividades informativas y educativas en el &aacute;mbito escolar; (33) y se asisti&oacute; a una importante producci&oacute;n bibliogr&aacute;fica en materia de nutrici&oacute;n b&aacute;sica y de nutrici&oacute;n comunitaria y salud p&uacute;blica (34).</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Actualmente la desnutrici&oacute;n en Espa&ntilde;a en sus formas graves han dejado de ser un problema de salud p&uacute;blica. &Uacute;nicamente existen casos de &iacute;ndole secundaria provocados por procesos patol&oacute;gicos graves. Lo que realmente preocupa a los profesionales son los desequilibrios alimentarios y el papel que desempe&ntilde;an en el desarrollo de enfermedades cr&oacute;nicas degenerativas como la diabetes, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, o ciertas formas de c&aacute;ncer. Pero esto &uacute;ltimo, ya no es historia, sino un reto para el presente y el futuro.</font> </P> <B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nota</font></B><font face="Times New Roman" size="3">: Agradezco a los profesores de la Universidad de Alicante Dr. Josep Bernabeu, por su asesoramiento y revisi&oacute;n del texto, y a la Dra. Encarna Gascon por su continuo apoyo. As&iacute; mismo agradezco al Servicio de Salud P&uacute;blica y la Unidad de Nutrici&oacute;n Comunitaria, del Ayuntamiento de Bilbao, por su colaboraci&oacute;n y ayuda constante.</font> </P> <B>    <P ALIGN="justify"><font face="Times New Roman" size="3"><span style="text-transform: uppercase">Referencias</span></font></P>  </B>    <!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">1. Habicht JP. Nutrition: a health sector responsability. World Health Forum 1983; 4 (1): 5-9.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302480&pid=S0798-0752200300020000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">2. Comit&eacute; de expertos de la OMS. El papel del sector salud en alimentaci&oacute;n y nutrici&oacute;n. Ginebra: Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. 1981; Serie de informes t&eacute;cnicos (n&uacute;m. 667).</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302481&pid=S0798-0752200300020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">3. Grande Covian F, Varela Mosquera G. (eds) Aspectos de la nutrici&oacute;n del hombre. Bilbao: Banco Bilbao Vizcaya, 1993. Grande Covian F. Composici&oacute;n corporal y metabolismo energ&eacute;tico. Discurso de ingreso en la Academia de Ciencias Exactas, F&iacute;sicas, Qu&iacute;micas y Naturales de Zaragoza. Zaragoza: Academia de Ciencias Exactas, F&iacute;sicas, Qu&iacute;micas y Naturales, 1982.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302482&pid=S0798-0752200300020000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">4. Garc&iacute;a Guerra D, Alvarez Antu&ntilde;a V. Lepra asturiensis: la contribuci&oacute;n asturiana en la historia de la pelagra (siglos XVIII y XIX) Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas, 1993.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302483&pid=S0798-0752200300020000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">5. Kraut A. Joseph Goldberger and the war on pellagra. American University, 1996, (www .nih.gov/ od/museum/exhibits/ goldberger/main.htlm).</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302484&pid=S0798-0752200300020000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">6. Williams CD. Kwashiorkor a nutritional disease of children associated with maize diet. Lancet 1935; 2: 1151-1152.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302485&pid=S0798-0752200300020000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">7. Bengoa JM. Hambre cuando hay pan para todos. Caracas: Fundaci&oacute;n Cavendes, 2000.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302486&pid=S0798-0752200300020000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">8. Mata U. The children o&iacute; Santa Mar&iacute;a de Cauque. Cambridge: Press Cambridge Mass, 1978.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302487&pid=S0798-0752200300020000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">9. Bengoa JM. Nutrici&oacute;n internacional: Algunos momentos cruciales de su historia. Rev Esp Nutr Com 1996; 2(2): 64-70.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302488&pid=S0798-0752200300020000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">10. Bolet&iacute;n de la Oficina Sanitaria Panamericana 1940; 1.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302489&pid=S0798-0752200300020000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">11. Bolet&iacute;n de la Oficina Sanitaria Panamericana 1940; 4.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302490&pid=S0798-0752200300020000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">12. Primera Conferencia Latinoam&eacute;rica de Nutrici&oacute;n de Montevideo. Roma: FAO, 1949. Segunda Conferencia Latinoamericana de Nutrici&oacute;n de R&iacute;o de Janeiro. Roma: FAO, 1950. Tercera Conferencia Latinoam&eacute;rica de Nutrici&oacute;n de Caracas. Roma: FAO/OMS, 1954. Cuarta Conferencia Latinoam&eacute;rica de Nutrici&oacute;n de Guatemala. Roma: FAO/OMS, 1956</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302491&pid=S0798-0752200300020000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">13. Onis M, Blomer M. WHO Global database on Child Growth and Malnutrition. Geneva: WHO, 1997.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302492&pid=S0798-0752200300020000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">14. Bengoa JM. Problemas nutricionales prioritarios en Iberoam&eacute;rica. An Ven Nutr 1999; 12: 7:- 83.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302493&pid=S0798-0752200300020000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">15. Third Report ofWorld Nutrition Situation ACC/SLN. Geneva: WHO Report, 1998.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302494&pid=S0798-0752200300020000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">16. Bengoa JM Los prlogramas de alimentaci&oacute;n suplementaria. En: V Congreso de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Nutrici&oacute;n Comunitaria. Madrid, 2002</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302495&pid=S0798-0752200300020000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">17. Gross ME. La focalizaci&oacute;n de Programas Sociales en Am&eacute;rica Latina. Washington: Banco Mundial, 1992.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302496&pid=S0798-0752200300020000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">18. Layrisse M, Garc&iacute;a Casal MN. Fortificaci&oacute;n de las harinas de ma&iacute;z y de trigo con hierro y vitaminas en la poblaci&oacute;n venezolana. An Ven Nutr 1997; 10(1): 58-61</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302497&pid=S0798-0752200300020000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">19. Garc&iacute;a Ancos E. Algunas consideracioes sobre mortalidad infantil. XIV Congreso Internacional de Medicina. Bilbao: s.e., 1903; 8-9.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302498&pid=S0798-0752200300020000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">20. Sanz Gimeno A, Ramiro Fari&ntilde;as D. Infancia, mortalidad y nivel de. vida en la Espa&ntilde;a interic siglos XIX y XX. En: Mart&iacute;nez Carri&oacute;n JM (ed) El nivel de vida en la Espa&ntilde;a rural, siglos XIX y XX. Alicante: Universidad de Alicante, 2002; 359-403.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302499&pid=S0798-0752200300020000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">21. Bemabeu Mestre J. Problemes de sant&eacute; et causes de d&eacute;c&eacute;s infantiles en Espagne (1900-1935). Annales de d&eacute;mographie historique 1994; 61-77.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302500&pid=S0798-0752200300020000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">22. Mart&iacute;nez Carri&oacute;n JM, P&eacute;rez Castej&oacute;n JJ. Creciendo con desigualdad. Niveles de vida biol&oacute;gicos en la Espa&ntilde;a rural mediterr&aacute;nea desde 1840. En: El nivel de vida en la Espa&ntilde;a rural, siglos XIX y XX. Alicante: Universidad de Alicante, 2002; 405-460.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302501&pid=S0798-0752200300020000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">23. Rodriguez Oca&ntilde;a E. Los servicios de salud p&uacute;blica en la Espa&ntilde;a contempor&aacute;nea. Trabajo social y salud (Monogr&aacute;fico sobre la acci&oacute;n social de la medicina y la construcci&oacute;n de sistema sanitario en la Espa&ntilde;a contempor&aacute;nea) 2002; 43: 91-116.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302502&pid=S0798-0752200300020000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">24. Perdiguero Gil E, Bemabeu Mestre J. La gota de leche en Alicante (1925-1940). En: Beneito Lloris A, Blay Meseguer F (eds) Beneficencia i sanitat en els municipis valencians (1813-1942). Alcoi: Seminari d’Estudis sobre la Ciencia, 1999; 291-310.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302503&pid=S0798-0752200300020000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">25. Bemabeu Mestre J. El papel de la Escuela Nacional de Sanidad en el desarrollo de la salud p&uacute;blica en Espa&ntilde;a, 1924-1934. Rev San Hig Pub 1994; 68: 65-89.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302504&pid=S0798-0752200300020000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">26. Marset Campos P, Rodriguez Oca&ntilde;a E, S&aacute;ez G&oacute;mez JM. La salud p&uacute;blica en Espa&ntilde;a. En: Mart&iacute;nez Navarro F. <I>et al </I>Salud P&uacute;blica. Madrid: MCGraw-Hill-lnteramericana, 1998; 25-47.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302505&pid=S0798-0752200300020000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">27. Gasc&oacute;n P&eacute;rez E, Bemabeu Mestre J. La Enfermer&iacute;a de Salud P&uacute;blica que no pudo ser. La contribuci&oacute;n de las exiliadas espa&ntilde;olas al desarrollo de la enfermer&iacute;a venezolana (1936-1964). En: Mancebo MF, Bald&oacute; M, Alonso C (eds). L ‘exili cultural de 1939. Seixanta anys despr&eacute;s. Actas del 1 Congreso Internacional (Valencia, 2001). Valencia: Universitat de Valencia! Biblioteca Valenciana, 2001; 435-442.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302506&pid=S0798-0752200300020000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">28. Grande Covian F, Jim&eacute;nez Garc&iacute;a F. Tratamiento de la pelagra con &aacute;cido nicot&iacute;mico. Rev Clin Esp 1940; 1: 144</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302507&pid=S0798-0752200300020000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">29. Jim&eacute;nez D&iacute;az C. Memoria sobre el estado nutritivo de la poblaci&oacute;n madrile&ntilde;a (1941-1943). Pr&oacute;logo de Jos&eacute; Luis Peset. Estudios de Historia Social 1978: 5-6: 401-465.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302508&pid=S0798-0752200300020000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">30. Garc&iacute;a Almansa A, L&oacute;pez Nomdedeu C. Experiencias de encuestas alimentarias en el programa EDALNU. En: Actas del 1 Simposimn Nacional sobre Metodolog&iacute;a en los Estudios de Consmno de Alimentos. Valencia: Conselleria de Sanitat i Consum, 1971.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302509&pid=S0798-0752200300020000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">31. Vivanco F, Palacios 1M. Alimentaci&oacute;n y nutrici&oacute;n. Madrid: Direcci&oacute;n General de Sanidad, 1974.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302510&pid=S0798-0752200300020000500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">32. Varela MG. La nutrici&oacute;n de los espa&ntilde;oles. Madrid: Estudios del Instituto de Desarrollo Econ&oacute;mico, 1971.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302511&pid=S0798-0752200300020000500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Times New Roman" size="3">33. P&eacute;rez Rodrigo C, Aranceta J. School-bases nutrition education: lessons 1eamed and new personal perspectives. Pub Health Nut 2000; 4(A): 131-139.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302512&pid=S0798-0752200300020000500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font face="Times New Roman" size="3">34. Serra Majen L, Aranceta J, Mataix J. Nutrici&oacute;n y salud p&uacute;blica: m&eacute;todos, bases</font> <font face="Times New Roman" size="3">cientificas y aplicaciones. Barcelona: Masson, 1995. Aranceta J. Nutrici&oacute;n comunitaria.</font> <font face="Times New Roman" size="3">Barcelona: Masson, 2001. Mataix Verd&uacute; J. Nutrici&oacute;n y alimentaci&oacute;n humana. madrid:</font> <font face="Times New Roman" size="3">Erg&oacute;n, 2002.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=302513&pid=S0798-0752200300020000500034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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