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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Influencias culturales en el régimen alimentario del venezolano]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad de Oriente Dpto. de Tecnología de Alimentos de la Escuela de Ciencias Aplicadas del Mar del Núcleo de Nueva Esparta ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Nutrition history studies the origin, development, validity and changes in the dietary habit(s) of a society. Technology, cultural development and hygienic habits of social groups have a big influence in shaping the dietary customs. Exchanges in human society are so frequent that it would be almost impossible to consider dietary habits in isolation. There was a penetration of new foods in the diet of Venezuelan indigenous inhabitants but also Europeans introduced new items to their diet. However, the foods of the conquerors were dominant over the indigenous foods causing a change that directly influenced the new dietary habits. After the conquest, the various waves of immigrants contributed with particularities that increased the Venezuelan gastronomic variety. Changes in the food sector affected production and consumption. In this sense, immigration represents a link that promotes dietary changes. The adoption of foreign dietary habits is known as alimentary transculturation and in the country this process has been a constant. Some changes have had only a temporary effect but others have merged to generate new models. These changes have been able to influence the agents that integrate the national agroalimentary system. Based on the history it can be argued that alimentary transculturation, understood as an inevitable process in a multipolar world, represents a way to expand the boundaries of diet. However, recovery of national values, within the context of cultural diversity, must be the goal to consolidate a country identity that does not deepen the differences, but on the contrary, nourishes from them.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Régimen alimentario]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana" COLOR="#231f20">     <p align="center"><b>Influencias culturales en el régimen alimentario del  venezolano</b></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#231f20">     <p align="center"><b>Juan B. Calanche Morales</b></p>     <p>Prof. del Dpto. de Tecnología de Alimentos de la Escuela de Ciencias  Aplicadas del Mar del Núcleo de Nueva Esparta de la Universidad de Oriente.  Venezuela.</p>     <p><a href="mailto:juan.calanche@ne.udo.edu.ve">juan.calanche@ne.udo.edu.ve</a>  / <a href="mailto:paaica@gmail.com">paaica@gmail.com</a> / <a href="mailto:jbcalanchem@hotmail.com">jbcalanchem@hotmail.com</a></p>     <p align="justify"><b>Resumen</b></p>     <p align="justify">La historia de la alimentación es el estudio del origen, la  formación, la vigencia y los cambios del o de los regímenes alimentarios de una  sociedad. El régimen es un modelo cultural cuya formación, vigencia, decadencia  y transformación se dan históricamente a un ritmo lento. La tecnología, el  desarrollo cultural y las costumbres higiénico-sanitarias de los grupos sociales  influyen en la conformación del régimen alimentario. En la sociedad humana los  intercambios son tan frecuentes que sería casi imposible hablar de autarquía  alimentaria. La alimentación como proceso biocultural es el resultado de la  interacción entre necesidades y conductas; por esa razón se produjo una  penetración de nuevos alimentos en la dieta de los pobladores autóctonos del  territorio venezolano pero también los europeos incorporaron nuevos rubros a su  dieta. Sin embargo, los alimentos de los conquistadores siempre fueron vistos  con supremacía sobre los comestibles indígenas y originaron todo un cambio  alimentario en el régimen criollo. Posterior a la conquista, las distintas olas  de inmigrantes aportaron aspectos particulares que contribuyeron al incremento  de la variedad gastronómica y a la diversidad en los hábitos de consumo del  venezolano. Las modificaciones en el ámbito alimentario afectaron el régimen en  términos de producción y consumo. En este sentido, las inmigraciones  constituyeron vasos comunicantes que fomentaron los cambios alimentarios. El  acogimiento de un pueblo de los rasgos alimentarios de otro se conoce como  transculturación alimentaria. En el país, eso ha sido una constante. Algunos  cambios fueron temporales pero otros calaron profundamente fusionándose con lo  propio para generar nuevos modelos y culturas. Además incidieron en los actores  de los distintos componentes que conforman el sistema agroalimentario nacional.  La transculturación, entendida como un proceso inevitable del mundo multipolar,  representa una fuente para expandir los límites del régimen alimentario. Sin  embargo, el rescate de los valores propios del país, dentro del contexto de  diversidad cultural, debe ser el norte para la consolidación de una identidad  nacional que no profundice las diferencias, sino que por el contrario, se nutra  de ellas.</p>     <p align="justify"><b>Palabras clave</b> Régimen alimentario, cultura  alimentaria, transculturación alimentaria, dieta</p>     <p align="center"><b>Cultural influences in the diet of venezuelans</b></p>     <p align="justify"><b>Abstract</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Nutrition history studies the origin, development, validity  and changes in the dietary habit(s) of a society. Technology, cultural  development and hygienic habits of social groups have a big influence in shaping  the dietary customs. Exchanges in human society are so frequent that it would be  almost impossible to consider dietary habits in isolation. There was a  penetration of new foods in the diet of Venezuelan indigenous inhabitants but  also Europeans introduced new items to their diet. However, the foods of the  conquerors were dominant over the indigenous foods causing a change that  directly influenced the new dietary habits. After the conquest, the various  waves of immigrants contributed with particularities that increased the  Venezuelan gastronomic variety. Changes in the food sector affected production  and consumption. In this sense, immigration represents a link that promotes  dietary changes. The adoption of foreign dietary habits is known as alimentary  transculturation and in the country this process has been a constant. Some  changes have had only a temporary effect but others have merged to generate new  models. These changes have been able to influence the agents that integrate the  national agroalimentary system. Based on the history it can be argued that  alimentary transculturation, understood as an inevitable process in a multipolar  world, represents a way to expand the boundaries of diet. However, recovery of  national values, within the context of cultural diversity, must be the goal to  consolidate a country identity that does not deepen the differences, but on the  contrary, nourishes from them.</p>     <p align="justify"><b>Key words</b>. Diet, miscegenation, transculturation,  venezuelan diet</p>     <p align="justify">Recibido: 17-09-2008 Aceptado: 13-03-2009</p>     <p align="justify"><b>Régimen alimentario</b></p>     <p align="justify">El aspecto más importante dentro de lo que conforma la  satisfacción de las necesidades del hombre lo constituye, sin dudas, su  alimentación. Alimentarse no significa solo “matar el hambre”, ya que también  incluye la decisión de cuál comida servirse. Esta elección implica cuestiones  económicas, ambientales, éticas, fisiológicas, filosóficas, históricas,  religiosas y estéticas (1,2).</p>     <p align="justify">La historia de la alimentación es el estudio del origen, la  formación, la vigencia y los cambios del o de los regímenes alimentarios de una  sociedad. El régimen de un grupo es la suma de alimentos, producidos por su  territorio o aportados por cambios, que asegura su existencia cotidiana al  satisfacer sus gustos y asegura su persistencia en un conjunto de condiciones de  vida determinado (3).</p>     <p align="justify">La alimentación humana es un proceso mediante el cual se  toman del mundo exterior una serie de sustancias que, contenidas en los  alimentos de la dieta diaria, son necesarias para la nutrición. De esta manera,  los habitantes de una región consumen inicialmente lo que produce su suelo  nativo. Es decir, lo que produce su mundo exterior inmediato. Pero luego las  comunidades humanas comienzan a intercambiar alimentos para cubrir su déficit  alimentario y romper la monotonía de su dieta diaria, vinculándose así con su  mundo exterior mediato. Su régimen alimentario resulta, entonces, de la suma de  las producciones alimentarias de ambos mundos, es decir, de las producciones  propias y ajenas. En este caso, la región se nutre adicionalmente del  intercambio comercial entre las distintas comunidades, de los aportes de los  viajeros y de las introducciones hechas por los invasores o los visitantes. Con  esta suma de aportes diversos se van creando los hábitos alimentarios de una  sociedad, que corresponden a elecciones efectuadas por los individuos como  respuesta a las presiones sociales y culturales a que son sometidos para  seleccionar, consumir y utilizar una fracción de los recursos alimentarios  posibles (4).</p>     <p align="justify">Se define régimen alimentario como un complejo de  conocimientos, valores, comportamientos y técnicas relativos a los alimentos  producidos por una sociedad en un medio físico determinado, u obtenidos por  intercambio, que durante cierto período aseguran su existencia cotidiana,  satisfaciendo sus gustos y permitiendo su persistencia en un conjunto de  condiciones socio-económicas específico. Se trata de un modelo cultural cuya  formación, vigencia, decadencia y transformación se dan históricamente a un  ritmo lento (5).</p>     <p align="justify">No todo lo que se conoce y lo que se recibe se adopta, pues  se selecciona para comer no sólo lo que se tiene disponible, sino también lo que  se puede y lo que se elige consumir. Así, una sociedad adopta ciertos alimentos,  platos, técnicas, utensilios y saberes culinarios, que de alguna manera le  convienen. Por eso, algunos aportes son aceptados y otros no. Aquéllos, los  aceptados, se integran a la alimentación de ese grupo social y forman parte de  su cocina. No se olvide, sin embargo, que los cambios relacionados con la  alimentación pertenecen a la categoría de cambios sociales, y éstos tienen  efectos que son menos tangibles que los cambios económicos, derivados, por  ejemplo, de las modificaciones en la ciencia y la tecnología (4).</p>     <p align="justify">La tecnología de un grupo social, su desarrollo cultural y  sus costumbres en el ámbito higiénico-sanitario determinan en gran medida el  régimen alimentario que le corresponde. La interacción con otros grupos sociales  hace que exista un intercambio de experiencias y conocimientos que resulta en  una modificación del régimen alimentario autóctono de cada una de las partes  involucradas. La expansión del horizonte psicosocial debido al desarrollo y  proliferación de los medios de comunicación social, la eliminación de las  barreras interculturales originadas por la apertura de las fronteras, la  internacionalización de las políticas de estado en el ámbito económico y  financiero así como otros fenómenos de la globalización han contribuido a la  formación, o por lo menos la modificación, de los hábitos alimentarios de las  poblaciones y por ende de todos los factores a él asociados (sistemas de  producción agroalimentaria, comercio e industria , cultura culinaria y  gastronómica, etc.).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Es muy difícil que exista hoy en día, especialmente dentro  del marco de la creciente globalización en que se vive, una cocina original o  pura, sin influencias externas, porque éstas siempre, afortunadamente, existen  para diversificar y enriquecer la dieta. Los intercambios son tan frecuentes  entre las sociedades humanas que la autarquía prácticamente no existe en el  mundo alimentario y muy pocos países son completamente autárquicos en materia  alimentaria (4,6,7).</p>     <p align="justify">A través del tiempo, han existido diferentes influencias que  contribuyeron en todo momento a la consolidación de los distintos regímenes  alimentarios del país. Algunos de ellos han sido tan significativos que vale la  pena considerarlos por separado, para poder entender su influencia sobre la  cultura alimentaria y gastronómica del pueblo venezolano. Por ejemplo, se pueden  citar a las importaciones de alimentos quienes ganaron terreno y comenzaron  rápidamente a cambiar los hábitos alimentarios del venezolano; la sustitución de  rubros, como el papelón por azúcar refinada, manteca de cochino por aceites  vegetales y carnes por embutidos. Así mismo, las frutas criollas tradicionales  comienzan a ser desplazadas por uvas, peras y manzanas bien frescas o en jugos  enlatados. En las ciudades el pan y las pastas, hasta ahora reservados a  pequeños grupos, comienzan a sustituir al maíz y a la arepa, de la alimentación  de vastos sectores de la población (5).</p>     <p align="justify">En lo sucesivo se describirán aspectos resaltantes como: el  mestizaje alimentario, el aporte de los inmigrantes, la transculturación y los  avances tecnológicos que influyeron en la conformación de los distintos  regímenes alimentarios en el país.</p>     <p align="justify"><b>Mestizaje alimentario en Venezuela</b></p>     <p align="justify">Desde la perspectiva antropológica, la alimentación humana es  un proceso biocultural, resultado de la interacción entre necesidades y  conductas biológicas de la especie humana, sumada a su capacidad para elaborar  la cultura que es capaz de modificar profundamente sus naturales respuestas  biológicas. Aunque es difícil definir la cultura, puede considerarse como la  parte del ambiente hecha por la humanidad que se compone básicamente de dos  elementos primordiales: el carácter espiritual y el mundo material. Por lo que  respecta a la alimentación, el proceso abarca de manera muy simple: la forma  como se obtienen los alimentos, la aplicación de procesos para su transporte y  conservación, el modo como son preparados para su aceptación y por último su  consumo así como los factores psicosociales asociados. Cada una de estas etapas  han sufrido un profundo mestizaje a través de la historia de la humanidad y la  conquista de América no fue la excepción (8).</p>     <p align="justify">La conquista del continente americano resultó en una rápida  globalización alimentaria. El intercambio de alimentos, permitió en un tiempo  relativamente breve su popularización en los dos mundos que se habían  encontrado. Los nuevos hábitos así adquiridos impactaron profundamente y se han  mantenido hasta hoy día. En muchos casos los nuevos renglones han logrado  establecerse como bases económicas en sus nuevos ambientes. Pero también la  consecuencia de la penetración de los nuevos alimentos en la dieta de pueblos no  acostumbrados a ellos, plantearon en algunos casos serios problemas de salud  (9).</p>     <p align="justify">El régimen aborigen se fundaba en el maíz y la yuca,  complementados con alguna proteína animal producto de la caza y de la pesca, y  con el edulcorante natural de la miel. No incluía grasas en sus preparaciones  culinarias y el condimento por excelencia era el ají. Al depender la mayoría de  las tribus de la caza, la pesca y la recolección, no existía entre ellas un  horario fijo de comidas, ni se hacían preparaciones culinarias sofisticadas. Por  el contrario, el patrón de consumo europeo, que era el que caracterizaba a las  huestes conquistadoras, tenía como base la carne (vacuna, porcina y ovina), el  trigo, el vino y las grasas vegetales (aceite de oliva) o animales (manteca de  res o de cerdo) y empleaba el azúcar de caña, la sal y las especias de uso  tradicional en el Viejo Continente (3).</p>     <p align="justify">No obstante, la necesidad, más poderosa que la costumbre,  obligó a los europeos a adoptar ciertos alimentos aborígenes para asegurar su  supervivencia en tierras que les eran desconocidas. Tal es el caso del consumo  de casabe por parte de los conquistadores, quienes a pesar de considerarlo  insípido y de difícil ingestión, comparándosele incluso con las virutas, no sólo  lo consumieron sino que también aprendieron rápidamente su proceso de  preparación. No podía ser de otra manera, dado lo fácil del cultivo de la yuca y  lo duradero del casabe, pues éste a diferencia de las galletas de trigo,  resistía por mucho más tiempo los efectos de la humedad. En este sentido, puede  decirse que el casabe contribuyó notablemente al éxito de la conquista en las  tierras calientes. Por otra parte, si bien en un comienzo, los aborígenes  rechazaron de plano el consumo de azúcar, carne y el vino, pronto tomaron el  gusto de los 2 primeros hasta hacerlos parte de su dieta. El dominio que  rápidamente ejercieron los europeos sobre los aborígenes a causa de la  superioridad de su armamento y organización, hizo que tal poder se extendiera a  sus alimentos, que fueron colocados en una jerarquía superior a la de los  comestibles indígenas. Así el alimento por excelencia del conquistador, el  trigo, fue considerado superior al maíz y a la yuca, y el pan del europeo fue  identificado con el prestigio derivado de la dominación por él ejercida, lo que  fue consagrado por el hecho de ser el único que la religión cristiana admitía en  la práctica de uno de sus sacramentos. Esta circunstancia hizo que se buscase  imitar al europeo, creyéndose que mediante tal actitud podía participarse de sus  cualidades, consideradas superiores (3,5).</p>     <p align="justify">Los aborígenes sometidos al proceso de “evangelización” que  no era más que el “europeizamiento” de la población autóctona en su modo de vida  y alimentación. Una vez convertidos al cristianismo no solo renegaban de su  propia religión sino además de su propia etnia y cultura (6).</p>     <p align="justify">Las tropas conquistadoras que desembarcaron en el continente  (Tierra Firme) habían vivido su adaptación americana en las Antillas o en  Mesoamérica, de allí que ya estuviesen familiarizadas con los alimentos básicos  del régimen aborigen, constituyéndose así en portadores de ciertos hábitos  alimentarios que no existían en el territorio de lo que hoy es Venezuela.  Ejemplo de ello fue la costumbre de beber chocolate. Si bien se sostiene que el  cacao crecía silvestre en algunas regiones del país, no se conoce testimonio  alguno que atribuya a los aborígenes de esta zona el consumo de la bebida  preparada con dicha almendra, cuyo foco de difusión fue la región mesoamericana  y cuyos difusores culturales fueron los españoles quienes de inmediato se  aficionaron grandemente a ella, llevándola no sólo a las Antillas y a Sur  América sino también a Europa. Origen parecido debe atribuirse al uso del tamal,  una de cuyas variedades constituye la típica “hallaca”. Sin duda alguna el  español trajo consigo sus tradiciones culinarias que sirvieron de base, junto  con la cocina indígena, para la formación de los modos de consumo criollo, de  tal manera puede afirmarse que el período de formación del régimen alimentario  típico de la sociedad venezolana revela, por una parte, la presencia de  elementos básicos de la dieta aborigen, como el maíz y la yuca, en forma de  arepa y casabe respectivamente, y por otra, la introducción de elementos  europeos y americanos, realizada la mayoría de las veces, a partir de las  regiones antillana y mesoamericana (3).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Las dificultades de aclimatación de ciertas especies europeas  (trigo) o el éxito del transplante de otras (ganado, aves, y hortalizas), unidos  al rico intercambio ínter colonial, llevaron a la formación del patrón  alimentario típico de la sociedad tradicional del país. Algunos de los elementos  básicos del régimen europeo entraron de lleno en el patrón criollo; tal es el  caso de la carne, el azúcar y la grasa, esta última sólo en su forma animal,  pues el vegetal europeo oleaginoso por excelencia, el olivo, no prosperó en  tierras venezolanas. Otros sufrieron una gran disminución en su uso, como el  trigo, que fue sustituido casi totalmente por el maíz. En cambio, los elementos  básicos aborígenes entraron a formar parte del patrón criollo casi sin  alteraciones, tal es el caso la arepa y el casabe (3). Cabe destacar que  elementos autóctonos del nuevo continente también se incorporaron rápidamente a  las dietas de Europa para mejorar en gran medida su situación alimentaria. Por  ejemplo, la papa (Solanum tuberosum) y el maíz (Zea maiz), alimentos de origen  americano, fueron introducidos en la gastronomía europea desde el siglo XVII,  salvando a numerosos pueblos de la hambruna tradicional que generaba la onerosa  tarea de cultivar suficiente trigo para alimentar a rebaños y personas (10).</p>     <p align="justify">La culinaria y la gastronomía aborígenes fueron adoptadas por  los conquistadores y colonos castellanos después del siglo XVI, hecho que les  permitió mantenerse con vida, ya que de no ser así, no tenían ningún otro  recurso de supervivencia. Es interesante resaltar que los hábitos culinarios y  gastronómicos de los castellanos de origen campesino que vinieron a “hacer a  América”, eran muy pobres y sencillos: castañas, col, habas, papillas de cereal,  poca carne de vacuno, quesos, huevos, aceite y vino. El mestizaje étnico no sólo  se realizó a nivel biológico, sino también cultural. Los elementos de la  culinaria y la gastronomía aborigen fueron complementados con el trigo y la  avena, cultivos traídos de Europa, conjuntamente con el aceite de oliva, el vino  y los aguardientes, así como el queso y la mantequilla, fabricados con técnicas  también introducidas desde Europa. Estos últimos alimentos parecen haber hecho,  desde entonces, una excelente combinación visual, gustativa y olfativa con las  arepas y las cachapas de tradición indígena (10).</p>     <p align="justify">De esta fusión de culturas alimentarías se originó en el  viejo continente la conocida “Dieta Mediterránea” compuesta entre otras cosas  de: trigo, cebada, centeno, café, olivos, ovejas, vacas, cerdo, gallinas y  tomates, además claro está, de las técnicas como la fermentación y destilación  de alcoholes, pan, entre otros. De acuerdo con esto, se cita una reflexión que  establece «Si la actual cocina española es impensable sin tomates, pimientos,  alubias y patatas ¿cómo sobrevivirían hoy los pueblos americanos sin cerdo,  pollo, arroz, café con azúcar y ron? que son la base de su mesa y hasta de su  vida» (11).</p>     <p align="justify"><b>Aporte de las inmigraciones a través del tiempo</b></p>     <p align="justify">Otro elemento importante en la consolidación de los regímenes  alimentarios en el país, ha sido el gran número de inmigraciones que éste ha  sufrido, a lo largo de toda su historia, desde los más diversos confines del  mundo. Las inmigraciones aportaron aspectos particulares que han contribuido al  incremento de la variedad gastronómica, así como de la diversidad en los hábitos  de consumo. La mayoría de los cambios en el régimen alimentario, fueron  beneficiosos para la nutrición y seguridad alimentaria. Sin embargo, algunas  modas o tendencias venidas con grupos específicos de inmigrantes, eventualmente  fueron en menoscabo de la salud de aquellos venezolanos que la asumían como  propias. Esta situación se ha venido presentando desde el período Indohispánico  hasta tiempos recientes y en algún momento de la historia, amenazó con erradicar  el típico patrón de consumo criollo.</p>     <p align="justify">Los dos grupos inmigratorios más importantes en la  conformación de la población venezolana después de la época del descubrimiento,  conquista y colonización, cumplida entre los siglos XV y XVIII, fueron los  españoles y los negros africanos, intensificándose la presencia de estos últimos  con el desarrollo creciente de las plantaciones de cacao en el siglo XVIII.  Ellos, junto con los indígenas, poblaron el territorio nacional e influyeron  decisivamente en la gastronomía regional y nacional; luego durante el siglo XIX,  se registraron otras inmigraciones de distintas procedencias (4).</p>     <p align="justify">En el transcurso de las dos primeras décadas del siglo XIX,  se produjeron inmigraciones desde orígenes diversos. Comienzan a establecerse en  el país algunas casas comerciales extranjeras, mayormente alemanas, inglesas,  francesas e italianas. Además, tras la independencia (entre 1830 y 1841),  llegaron al país unos 3000 inmigrantes, en su mayoría canarios. Es posible  estimar que entre 1832 y 1900 ingresaron al país unos 67.000 extranjeros,  principalmente de las Islas Canarias y la España peninsular, seguidos, muy de  lejos, por italianos, alemanes y franceses corzos. Para ese momento, ocurría un  intercambio comercial de la isla danesa y caribeña, de Saint Thomas con el norte  de Venezuela y Europa introduciéndose un importante saber culinario, gracias a  la inmigración de mujeres de las islas antillanas que se desempeñaron en el país  como cocineras de la aristocracia extranjera y criolla caraqueña. Durante la  segunda mitad del siglo XIX y especialmente a partir de 1870, cuando se  intensificó la explotación aurífera en las minas de Caratal y de El Callao, en  el estado Bolívar, y atraídos por la riqueza petrolera recién descubierta desde  1914, vinieron a los estados Zulia y Falcón muchos extranjeros, mayormente  caribeños, que también dejaron su huella en las gastronomías zuliana y  falconiana (4).</p>     <p align="justify">En las postrimerías del siglo XIX con el triunfo de Guzmán  Blanco comienza en el país una época de fuerte influencia europea,  específicamente francesa. Esta tendencia de la élite urbana, cautivada por los  patrones de consumo europeo daba la espalda a la realidad agraria del país de  aquel entonces y estaba seducida por el comercio de importación que además de  introducir nuevas formas y tipos de alimento, trajo consigo la llegada a  territorio nacional de “Chefs” franceses que transmitieron parte de sus  enseñanzas a las cocineras criollas e introdujeron los primeros recetarios para  el uso de las damas de la oligarquía criolla (3).</p>     <p align="justify">En el siglo XX la situación en relación con la inmigración  cambia de manera notable. Debido a los problemas vividos por la economía  europea, arruinada durante el período de la postguerra y luego por los estragos  causados por la Guerra Civil Española (1936-1939) y la II Guerra Mundial  (1939-1945), la corriente inmigratoria europea volvió a aumentar, especialmente  a partir de la década de 1940. Durante ese período el país se benefició de  manera notoria de estos movimientos inmigratorios. Hasta 1941 el grupo más  representativo de extranjeros en Venezuela era el colombiano. Una segunda oleada  inmigratoria de importancia durante el siglo XX fue la inmigración procedente de  los países sudamericanos que superó en número a la europea además de haber  ingresado de manera ilegal. A ella se agregaron, primero, los argentinos,  chilenos y uruguayos, expulsados por las dictaduras militares que gobernaron de  manera cruel esos países y, luego, los inmigrantes peruanos, ecuatorianos y  dominicanos, en procura de empleo y mejores condiciones de vida (4).</p>     <p align="justify">Ambas corrientes, la europea y la suramericana, están  vinculadas muy estrechamente con la urbanización y la modernización del país y  su contribución al desarrollo de tales procesos ha sido invalorable. La primera  dejó huella en los aspectos urbanísticos, en los comportamientos demográficos,  en la producción de bienes industriales, en la construcción, en el desarrollo de  la agricultura empresarial, en la agroindustria y en la modernización de los  servicios públicos y privados, en la difusión de corrientes artísticas,  especialmente en el campo de la literatura y de la música, y en el desarrollo y  enriquecimiento de la gastronomía venezolana. La segunda ofreció al país una  mano de obra de enorme valor en la prestación de los servicios públicos urbanos  y en la producción y comercialización de bienes agrícolas, en la artesanía, en  el desarrollo de una economía informal que no ha podido ser integrada  productivamente a la economía nacional y en el desarrollo y enriquecimiento de  la cultura popular (4,5).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El período comprendido entre 1940 y 1950, específicamente  durante el período del gobierno militar de 1948 a 1958, llegó al país un  importante contingente de inmigrantes europeos, en su mayoría españoles,  italianos y portugueses. que hicieron una gran contribución a la alimentación  del pueblo venezolano, ampliándola, diversificándola y enriqueciéndola. Los  españoles enseñaron, por ejemplo, a preparar y amar la paella o a apreciar la  tortilla de papa y los “pasapalos”, que es la manera venezolana de llamar a las  famosas tapas españolas. Los italianos, por su parte, enseñaron el consumo de  los «espaguetis» con sus distintas salsas, la polenta o el bistec a la milanesa.  Por último, los portugueses en sus panaderías, hicieron que se apreciara aún más  las distintas posibilidades de preparar y presentar el pan salado de trigo, que  fue y aún sigue siendo durante mucho tiempo, uno de los alimentos urbanos por  excelencia (4).</p>     <p align="justify">La gastronomía venezolana se origina de la mezcla, de la  hibridez que aportaron españoles, portugueses, italianos, y ahora acentuada por  el gusto de la cocina china y japonesa. Los condimentos y especias de la  gastronomía africana; los guisados y bacalaos de la portuguesa, y las  preparaciones a base de río y mar de la indígena, se combinan para formar platos  representativos (12).</p>     <p align="justify">Como es lógico pensar, las modificaciones en los aspectos  culinarios de la población afecta su régimen alimentario, en términos de  producción y consumo. Las influencias particulares por región o por grupo de  consumidores, marcan diferencias notables que le atribuyen identidades propias;  a pesar de que en la mayoría de los casos los componentes básicos de sus  respectivas dietas sean siempre los mismos.</p>     <p align="justify">La cultura alimentaría puede entenderse como el resultado del  comportamiento de los grupos sociales vinculado principalmente a factores  económicos, sociales, históricos y culturales. De modo que el acto de comer se  lleva a cabo para satisfacer una necesidad biológica tomando en cuenta formas y  códigos cambiantes, las costumbres, las innovaciones en la transformación de  alimentos y el poder de compra alimentario (13). En este sentido, las  inmigraciones juegan un papel sumamente importante al transformarse en vasos  comunicantes ínter social que fomentan cambios y adopciones</p>     <p align="justify"><b>Transculturación en la dieta del venezolano</b></p>     <p align="justify">La transculturación alimentaría puede definirse como la  adopción por parte de un pueblo o grupo social de los rasgos alimentarios y  culinarios propios de otro grupo social.Lógicamente tales adopciones, implican  un cambio tanto en los hábitos y forma de consumo de los alimentos así como en  la manera que son obtenidos.</p>     <p align="justify">Es posible que una transculturación alimentaria origine la  migración de un tipo de dieta específica a otra completamente distinta o con muy  pocos elementos en común. Este fenómeno no se presenta de forma aislada y por lo  general se asocia a procesos culturales, económicos y sociales. Por ejemplo, un  grupo de presión social puede ocasionar una sustitución en el consumo específico  de algún tipo de rubro e incluso su erradicación total.</p>     <p align="justify">La alimentación entendida de dos maneras, la primera como el  conjunto de alimentos con que se nutre el hombre y la segunda como el comercio e  industria de los productos alimenticios. Es una de las actividades humanas más  vulnerables a la transculturación. Este hecho ha permitido que a través de toda  la existencia del hombre sobre la tierra, éste haya ido adaptándose a los  cambios que se le han presentado constantemente, garantizando así la  subsistencia de la raza humana. Como ejemplo de lo anterior, se puede hacer  referencia a la adopción del maíz (de origen americano) por parte de los  europeos; hecho que le permitió superar sus típicas hambrunas. Otra situación  que ilustra ésto, fue la incorporación en la dieta de los aborígenes africanos  de la yuca, que rápidamente se difundió por todo ese continente, como  consecuencia de su introducción por parte de los mercaderes de esclavos.</p>     <p align="justify">La historia alimentaria de la República Bolivariana de  Venezuela se ha caracterizado por la presencia constante de transculturaciones  que van desde sus orígenes hasta los tiempos actuales. Muchos de los cambios  introducidos por el fenómeno transculturizador tuvieron vigencia durante  determinadas épocas históricas tal y como se ha expuesto con anterioridad. En  otros casos las adopciones fueron tan profundas que se fusionaron con las  propias para generar nuevos modelos y culturas, tal y como quedó demostrado con  el estudio de los diversos regímenes alimentarios por lo que ha atravesado el  país.</p>     <p align="justify">La transculturación alimentaria en el país, ha adquirido en  tiempos relativamente recientes un gran auge debido al creciente fenómeno de la  globalización y todo lo que ella representa. El proceso de globalización tiene  un carácter multidimensional, esto es, que involucra aspectos económicos,  sociales, políticos, financieros, ambientales y culturales; donde los hechos  locales y regionales se ven influenciados cada vez más por acontecimientos o  eventos que ocurren en otros lugares del mundo y, viceversa. Se trata entonces  de un “sistema pluricéntrico” conformado por los Estado-nación, actores  subnacionales y supranacionales, destacando el protagonismo de las empresas  transnacionales. Los cambios que se producen como resultado de la globalización  tienen incidencia en los sistemas de producción, en la organización empresarial  y las decisiones de productores agrícolas, agroindustriales, comercializadores y  consumidores; en otras palabras, en los agentes o actores de los distintos  componentes que conforman un sistema alimentario determinado (13).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La comida fue incorporada a los modos de producción  industrial y su consumo ha sido potencializado por el uso de maquinarias y  procesos propios de la industria. La preparación de algunas comidas  tradicionales que anteriormente se realizaba artesanalmente y con herramientas  rústicas pasó a ser elaborada con utilización de máquinas y aplicando  estrategias que aumentaron la capacidad productiva individual de cada trabajador  sin discriminación del tamaño de la empresa. En este sentido, la tecnología ha  impactado considerablemente en la producción de comida y ha propiciado que  platos tradicionales, muchos de ellos aún producidos en un sistema familiar,  pudieran ser consumidos en gran escala. La propia presentación comercial de  algunos de los productos alimenticios guarda esta ambigüedad: son hechos con  nuevas tecnologías pero son asociados al cuidado de las cosas hechas a mano, o  sea una por una (1).</p>     <p align="justify">A partir de los años 80 la introducción en el país de cadenas  de comida rápida, mejor conocidas como “fast-food” provenientes de países  industrializados, especialmente de los Estados Unidos de América, potenció el  concepto y difusión del término “alimento limpio” pero no necesariamente  saludable. El “fast-food” o comida rápida, es un sistema de alimentación que  explicita los cambios del concepto de alimentación tradicional para una fase  industrial de la comida, en la cual su procesamiento es hecho propiamente en los  moldes tecnológicos que imprimen esa característica. Un caso típico de la  influencia de esta tendencia, por ejemplo, estaría representado por las areperas  que se presentaban como negocios de “comida tradicional” que han redireccionado  su misión además de invertir capital para convertirse en cadenas de comida  rápida con lo cual han agregado tecnología a su producción y en la presentación  visual de sus tiendas, imprimiendo en ellas ese doble carácter de modernidad  (1).</p>     <p align="justify">En este sentido, puede afirmarse que el pan típico del  venezolano, la arepa, es representación fiel de la tradición que prevalece.  Representa un único y peculiar caso para Venezuela de los esfuerzos tecnológicos  contemporáneos destinados a salvar el patrimonio alimentario en un mundo de  notable aceleramiento de la vida cotidiana (14).</p>     <p align="justify">Al respecto, puede decirse que la arepa es la comida  “tradicional” y al mismo tiempo la inserción en el futuro y en la economía de  tiempos globalizados, de la expresión venezolana presentada con aspecto global,  conciliando este “entre-lugar” franqueado a las culturas nacionales en un mundo  más mediático. La arepa cumple un doble movimiento, pues es la filiación a una  tierra de cultura precolombina; de música y gastronomía particulares y es un  paso al proyecto de modernidad de tiempos de globalización (1).</p>     <p align="justify">Esta transculturación alimentaria del “fast-food” ha generado  un nuevo paradigma conocido como el modelo “McDonald´s”. La política de la  corporación que dirige esta cadena es que sus tiendas sean iguales y ofrezcan  los mismos productos en un vecindario rico o pobre. Además, en sus espacios  internos los consumidores se mezclan y son atendidos de la misma forma. Lejos de  ser esta la realización de la utopía socialista, la cadena ejecuta la utopía  capitalista en que la sociedad industrializada podrá impartir sus productos a  todos y todos podrán pagar por ellos. Asociada a la industrialización de los  alimentos, se encuentra también la acelerada migración de poblaciones rurales  hacia los centros urbanos, acaecidas en el país desde mediados del siglo pasado,  que en consecuencia han modificado la selección de alimentos y por ende la dieta  popular exponiéndola a serios riesgos nutricionales y culturales (9,1).</p>     <p align="justify">La masificación y difusión de la información acaecida con el  vertiginoso desarrollo que tuvieron los medios de comunicación, especialmente  audiovisuales e impresos, en el pasado siglo, caso de la televisión, el  periódico y otros. Han, contribuido a la transculturación en todos los sentidos  incluyendo lo alimentario. Así como sin anunciantes no hay publicidad, sin los  medios de comunicación social tampoco se logra la promoción publicitaria de  cobertura masiva como se conoce en la actualidad. Sin satélites, cine,  televisión, radio, diarios y revistas de grandes tirajes, no se estaría  presenciando la magnitud e importancia alcanzada por la industria publicitaria  mundial. Ni tampoco el auge mundial que tiene hoy en día el sector gastronómico  (15).</p>     <p align="justify">La transformación alimentaria del venezolano de la época  actual, finales de los años 90, es reforzada por los mensajes publicitarios de  los diferentes medios de comunicación, que cobran cada vez más importancia (3).  La industria de alimentos ha elaborado un sin número de productos procesados,  que han tendido a popularizarse con rapidez, debido a que los fabricantes de  dichos productos destinan grandes sumas de dinero a la propaganda comercial que  incita el consumo y modifica los patrones alimentarios autóctonos (9).</p>     <p align="justify">Es usual en este siglo XXI observar la presentación de  programas dedicados exclusivamente a gastronomía, culinaculinaria y  alimentación. Donde se enseñan no sólo las diferentes culturas culinarias del  globo terráqueo si no que también, hay variedad en cuanto a la programación  dedicada a rescatar las diferentes tradiciones y culturas culinarias de cada  país. La gastronomía y la culinaria gracias a los diferentes medios ha  traspasado las fronteras de cada país dando a conocer sus secretos. Como  expresión de libertad del hombre contemporáneo, surge la necesidad de respetar  los gustos, sabores y preferencias en un mundo que, diverso y multicultural por  naturaleza, resiste y rechaza la homogeneidad y la globalización a la hora que,  para alimentarse y disfrutar, se sienta a la mesa.</p>     <p align="justify">En este sentido, la transculturación alimentaria entendida  como un proceso inevitable del mundo multipolar, representa ahora una fuente de  inspiración para expandir los límites del régimen alimentario de cualquier  habitante del planeta que disponga de acceso a la información y poder de  adquisición de los insumos requeridos. La República Bolivariana de Venezuela.,  no escapa a esta realidad y tanto su población urbana como rural ha sido tocada  por este avasallador fenómeno</p>     <p align="justify">Con base en lo anterior también se ha desarrollado en ciertos  sectores del país el modismo de apreciar lo exótico, lo cual aparece manifiesto  en artículos de periódicos que divulgan las “exquisiteces” de las culturas  lejanas (1).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Dentro de este proceso de transculturación, se hace necesario  el rescate de los valores propios del país; sus ingredientes autóctonos, sus  sazones, sus aromas y por supuesto sus sabores. Dicha causa inicia con la  positiva apreciación pública de la comida criolla respaldada por un nacionalista  discurso acerca de las bondades y tradiciones de la culinaria venezolana, en  general; que además sea difundido y reforzado tanto por los medios de  comunicación como por restaurantes, para erradicar la antigua tendencia  republicana de considerar la comida del régimen criollo como cosa ordinaria,  maltratada o grosera. Las primeras iniciativas formales para reivindicar la  trascendencia del acervo alimentario venezolano comenzaron durante los años 80,  donde surgió en el país el movimiento de valorización gastronómica, liderizado  por el profesor José Rafael Lovera, máximo exponente de este fenómeno en  Venezuela que se caracterizó como un “gran boom” socio-cultural.</p>     <p align="justify">Quizás no existan recetas “venezolanamente puras”. La  inventiva en este país tiene el gusto del mestizaje de sabores y la sabiduría  necesaria para reinterpretar recetas o ingeniar platos con ingredientes de las  fronteras más diversas » (16).</p>     <p align="justify">Los platos típicos venezolanos más afamados, son fieles  representantes del fenómeno transculturizador. La hallaca, por ejemplo, icono de  la navidad es la más perfecta expresión del barroquismo culinario de la Colonia.  Es la conjunción sibarítica del maíz de América con las finas carnes y los  saporíficos aliños venidos de Europa: pasas, alcaparras, aceitunas, almendras,  aceite, carne de vaca, carne de puerco, entre otros. Por su parte, el plato  nacional, el aclamado pabellón criollo, da una visión mucho más completa del  mestizaje gastronómico. De sus 4 ingredientes principales, 3 (arroz, carne y  plátano maduro) son de origen asiático y sólo uno (las caraotas negras) es  americano. De los 13 ingredientes accesorios, 2 (agua y sal) son universales, 6  provienen del Asia (cebolla, ajo, pimienta, comino, orégano y papelón de caña de  azúcar), 3 de América (ají dulce, pimentón y tomate) y 2 de Europa (aceite  vegetal y salsa inglesa), que se adscriben aquí debido al procedimiento empleado  en su elaboración (4).</p>     <p align="justify">Así mismo la modernidad en el país dio paso, a la entrada de  alimentos procesados a la dieta del venezolano como parte de su régimen normal.  Como ejemplo de esto se puede citar el particular caso de la ciudad de  Maracaibo, cuyo repentino auge petrolero cambió radicalmente su aspecto  pareciendo estar sumergida en un torbellino de “actividad anglosajona” que logró  ampliar el mercado para toda clase de productos de fabricación norteamericana.  Paralelamente surgieron entonces, periódicos en inglés, salones de belleza,  salones de lectura, clubes sociales, espacios deportivos y otros lugares de  esparcimiento y también comisariatos (The commisary) que eran una especie de  gran almacén provisto de víveres nacionales e importados por las compañías  petroleras para vender a bajos precios a sus trabajadores en los campamentos  petroleros. De esta forma, se constituyeron en la principal vía de introducción  de muchos productos, antes desconocidos o poco conocidos, como los cereales para  el desayuno (Corn Flakes), el Toddy, la Ovomaltina, los jugos de frutas a partir  de concentrados de pulpa, la Avena “Quaker” en hojuelas, distintos tipos de te,  algunas clases de mermeladas, algunas bebidas alcohólicas como el whisky, entre  otros. Lo que antes se traía para un selecto grupo, ahora se ofrecía en mayores  cantidades y a menores precios para una considerable cantidad de gente (4).</p>     <p align="justify">La aceptación del concepto de diversidad cultural, aplicable  al ámbito alimentario, es hoy en día algo imposible de desconocer dentro del  criterio de identidad nacional. La opinión pública en general y, muy  particularmente, el sector oficial deben manejar muy bien esta situación para no  profundizar las diferencias, sino más bien crear una identidad nutrida y  nacionalista caracterizada por los valores éticos, el respeto hacia los demás  seres humanos y hacia el medio ambiente.</p>     <p align="justify">Los afanes conservacionistas en el ámbito de la cultura  pueden conducir a que se obtenga un considerable banco de datos sobre  preparaciones vigentes, pero es vano pensar que se pueda atrapar la cultura,  como se hace con una presa de cacería. La cultura es más ágil que un venado o  una lapa, pues por esencia es dinámica, cambiante y esta última nota debe  llevarnos a la convicción de que el registro del desarrollo culinario no puede  suspenderse más sino que es necesario continuarlo indefinidamente. Puede eso sí  servirnos de orientación el conocer a fondo la tradición, el haber definido para  un momento dado un aspecto de nuestra cultura, y creo que esa especie de función  de guía que presenta la tradición en la modernidad es labor impostergable pues  sin ella perderíamos el rumbo, seríamos fácil presa de culturas foráneas y  quedaríamos en una especie de situación de incapacidad para desarrollar lo  nuestro desde adentro, con nuestros propios recursos (14).</p>     <p align="justify">Si asumimos lo que somos ahora y reconocemos el desarraigo  como forma de vida, tendremos una ventaja comparativa para acoplarnos al nuevo  orden mundial impuesto, como es la globalización, permitiéndonos transformar los  anti-valores de las conductas cotidianas en valores éticos de convivencia y la  incertidumbre en la ilusión de una nueva promesa (17).</p>     <p align="justify">Se debe incorporar definitivamente la cultura alimentaria, al  patrimonio de la nación como instrumento útil para construir la identidad  nacional. El pueblo es lo que come, se tiene la necesidad, como todo pueblo, de  disponer de una imagen y cultura alimentaria propia, característica y autentica  (18).</p>     <p align="justify">En conclusión puede afirmarse que la transculturación,  entendida como un proceso inevitable del mundo multipolar, y que permanece  presente como elemento esencial desde los orígenes de la dieta venezolana, ha  representado una fuente para expandir los límites del régimen alimentario. Sin  embargo, el rescate de los valores propios del país, dentro del contexto de  diversidad cultural, debe ser el norte para la consolidación de una identidad  nacional que no profundice las diferencias sino que, por el contrario, se nutra  de ellas. Además la diversidad en la dieta provee un incremento en la oferta de  alimentos que favorece la disponibilidad y el consumo en la población con sus  subsecuentes beneficios.</p>     <p align="justify"><b>Referencias</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">1. Ferreira M. Las comidas tradicionales en tiempos de  globalización: la arepa se (trans) viste en hamburguesa. Programa globalización,  cultura y transformaciones sociales. (Publicación en línea). 2004. Se consigue  en: URL: http: <a href="http://www.globalcult.org.ve/doc/monografías/monografíasFerreira.pdf"> www.globalcult.org.ve/doc/monografías/monografíasFerreira.pdf</a>. ( Consulta  agosto 2007).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=324392&pid=S0798-0752200900010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Durand G, González A. Caracas en 25 escenas. Caracas,  Venezuela: Fondo Editorial Fundarte. 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=324393&pid=S0798-0752200900010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Fundación Polar. Alimentación. Historia de Venezuela para  nosotros. Centro de Investigación de la Comunicación. Caracas, Venezuela:  Fundación Polar. 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=324394&pid=S0798-0752200900010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Cartay R. Aportes de los inmigrantes a la conformación del  régimen alimentario venezolano en el siglo XX. Agroalimentaria 2005;  10(20):43-55.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=324395&pid=S0798-0752200900010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. Lovera R. Historia de la alimentación en Venezuela. Monte  Ávila Editores. Caracas, Venezuela. 1988.p 307.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=324396&pid=S0798-0752200900010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. Pereira G. El legado indígena. Consejo Nacional de  Cultura. Biblioteca Básica Temática. Caracas, Venezuela. 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=324397&pid=S0798-0752200900010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. Jaffé W. Nuestros alimentos ayer, hoy y mañana. 2da. Ed.  Fundación Bengoa. Caracas, Venezuela. 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=324398&pid=S0798-0752200900010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8. Vargas L. El mestizaje de la alimentación en América  latina. En: Historias de la nutrición en América latina; 2000. p. 44-56.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=324399&pid=S0798-0752200900010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9. Jaffé W. Los alimentos que América dio al mundo. En:  Historias de la nutrición en América latina; 2000. p. 35-43.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=324400&pid=S0798-0752200900010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. Sanoja M, Vargas I. Visión histórica de la gastronomía y  la culinaria en Venezuela. Boletín Antropológico ULA. 2002; 20 (56): 753-774.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=324401&pid=S0798-0752200900010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. Taninos. Historia del azúcar y del plátano. (Publicación  en línea). 2007. Se consigue en: URL: http: <a href="http://www.enciclopediadegastronomía.es/articulos/historias-de-los-alimentos/historias-delas-frutas-y-hortalizas/historia-del.zúcar-y-del-plátano-html?pag=2"> www.enciclopediadegastronomía.es/articulos/historias-de-los-alimentos/historias-delas-frutas-y-hortalizas/historia-del.zúcar-y-del-plátano-html?pag=2</a>.  (Consulta enero 2008).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=324402&pid=S0798-0752200900010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">12. Hernández D’Jesús. Algo sobre la cocina venezolana.  (Publicación en línea). 2001, Se consigue en: <a href="http://www.kalathos.com/dic2001/mouseion/cocinaven.htm"> http://www.kalathos.com/dic2001/mouseion/cocinaven.htm</a>. (Consulta noviembre  2007).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=324403&pid=S0798-0752200900010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">13. Quintero M. Globalización y sistema agroalimentario:  principales cambios en las estrategias agroindustriales y en las tendencias de  consumo de alimentos. Centro de Investigaciones Agroalimentarias. Universidad de  los Andes. Mérida. 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=324404&pid=S0798-0752200900010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">14. Lovera R. Cultura y tradiciones de la alimentación en  Venezuela. An Venez Nutr 2005; 18 (1): 31-36.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=324405&pid=S0798-0752200900010000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">15. Chastre A. De la olla al televisor ¿Cómo han influenciado  los medios de comunicación en la cocina?. (Publicación en línea). 2005. Se  consigue en: URL: <a href="http://www.cocinaabierta.com/index.phpoption=comcontent&task=view&id=839&Itemid=34"> http://www.cocinaabierta.com/index.phpoption=comcontent &amp; task=view &amp; id=839 &amp;  Itemid=34</a>. (Consulta marzo 2007).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=324406&pid=S0798-0752200900010000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">16. Balza F. El sabor del ingenio criollo. Todo en Domingo.  El Nacional 2000, p.157.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=324407&pid=S0798-0752200900010000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">17. Silva A. La reproducción del desarraigo y las identidades  colectivas en la vida cotidiana. Fermentun 2000; 10 (29): 445-452.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=324408&pid=S0798-0752200900010000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">18. Lovera, R. Acervo culinario y patrimonio cultural:  consideraciones históricas y propuestas políticas para Venezuela. An Venez Nutr  2003; 16 (1): 31-36.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=324409&pid=S0798-0752200900010000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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