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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Evaluación de hábitos alimentarios y estado nutricional en adolescentes de Caracas, Venezuela]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Currently, there is much interest in learning about diet and dietary habits of the population, from the standpoint of nutritional and educational, it provides data for planning intervention programs and prevent eating disorders in adolescents. The objective was to assess the dietary habits and their relation to the nutritional status of a sample of adolescents from a private school in the city of Caracas, Venezuela. Nutritional status of the 80 adolescent using Body Mass Index (BMI) as an anthropometric indicator was assessed, dietary habits using a reminder of consumption of 24 hours and a food frequency questionnaire were assessed, also the calories and nutrients provided for the different meals ingested by adolescent were determined. Daily calories ingested by adolescents are below the reference values of energy and nutrients for the Venezuelan population, showing this deficiency in home-cooked meals, however, 30% of adolescents were overweight. Furthermore, it was observed a protein intake above the recommended, for the studied population. The most consumed foods were cereals, eggs and dairy products, followed by high-fat food and commercial beverages. Consumption of vegetables and fruit was low, contributing with this to a greater risk of diseases associated with the diet. The promotion of good eating habits in this stage of life is of the utmost importance, both at school and at home, to have a healthy adulthood.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Hábitos alimentarios]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[   <font LANG="JA" face="Verdana">     <p ALIGN="center"><b>Evaluación de hábitos alimentarios y estado nutricional en  adolescentes de Caracas, Venezuela.</b></p> </font>  <font LANG="JA" SIZE="2" face="Verdana">     <p ALIGN="center"><b>Rosaura Zambrano<sup>1</sup>, Jhoana Colina<sup>2</sup>, Yolmar Valero<sup>2</sup>, Héctor  Herrera<sup>2</sup>, Juan Valero<sup>3</sup>.</b></p>     <p ALIGN="justify">1 Departamento de Tecnología de Servicios. Universidad Simón  Bolívar. Caracas, Venezuela.</p>     <p ALIGN="justify">2 Departamento de Procesos Biológicos y Bioquímicos.  Universidad Simón Bolívar. Caracas, Venezuela.</p>     <p ALIGN="justify">3 Estudiante. Universidad Simón Bolívar. Caracas, Venezuela.</p>     <p ALIGN="justify">Solicitar correspondencia a: Rosaura Zambrano. Universidad  Simón Bolívar. e-mail: <a href="mailto:roszambrano@usb.ve">roszambrano@usb.ve</a></p>     <p ALIGN="justify"><b>Resumen</b>: Actualmente, existe mucho interés por conocer  la dieta y hábitos alimentarios de la población, desde el punto de vista  nutricional y educacional, porque proporciona datos para planificar programas de  intervención y evitar trastornos alimentarios en los adolescentes. El objetivo  fue evaluar los hábitos alimentarios y su relación con el estado nutricional de  una muestra de adolescentes de un colegio privado de la ciudad de Caracas,  Venezuela. Se evaluó el estado nutricional de 80 adolescentes utilizando el  Índice de Masa Corporal (IMC) como indicador antropométrico, los hábitos  alimentarios a través de un recordatorio de consumo de 24 horas y un  cuestionario de frecuencia de consumo. Se determinó el total de calorías y  nutrientes proporcionados por las diferentes comidas del día realizadas por los  jóvenes, durante un periodo determinado. Las calorías diarias ingeridas por los  adolescentes están por debajo de los valores de referencias de energía y  nutrientes para la población venezolana, evidenciándose esta deficiencia en las  comidas hechas en el hogar, sin embargo, un 30% de los adolescentes presentó  sobrepeso. Se observó un consumo de proteínas superior al recomendado. Los  alimentos más consumidos fueron los cereales, los huevos y productos lácteos,  seguidos por los alimentos altos en grasas y bebidas comerciales. El consumo de  hortalizas y frutas fue bajo, contribuyendo con esto a un mayor riesgo de  padecer enfermedades asociadas a la dieta. La promoción de buenos hábitos  alimentarios en esta etapa de la vida es de suma importancia, tanto en la  escuela como en el hogar, para tener una adultez saludable. </p>     <p ALIGN="justify"><b>Palabras clave</b>: Hábitos alimentarios, estado  nutricional, adolescentes, Venezuela.</p>     <p ALIGN="center"><b>Dietary habits and nutritional status in adolescents from  Caracas, Venezuela</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify"><b>Abstract</b>: Currently, there is much interest in  learning about diet and dietary habits of the population, from the standpoint of  nutritional and educational, it provides data for planning intervention programs  and prevent eating disorders in adolescents. The objective was to assess the  dietary habits and their relation to the nutritional status of a sample of  adolescents from a private school in the city of Caracas, Venezuela. Nutritional  status of the 80 adolescent using Body Mass Index (BMI) as an anthropometric  indicator was assessed, dietary habits using a reminder of consumption of 24  hours and a food frequency questionnaire were assessed, also the calories and  nutrients provided for the different meals ingested by adolescent were  determined. Daily calories ingested by adolescents are below the reference  values of energy and nutrients for the Venezuelan population, showing this  deficiency in home-cooked meals, however, 30% of adolescents were overweight.  Furthermore, it was observed a protein intake above the recommended, for the  studied population. The most consumed foods were cereals, eggs and dairy  products, followed by high-fat food and commercial beverages. Consumption of  vegetables and fruit was low, contributing with this to a greater risk of  diseases associated with the diet. The promotion of good eating habits in this  stage of life is of the utmost importance, both at school and at home, to have a  healthy adulthood.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Key words</b>: Dietary habits, nutricional status,  adolescents, Venezuela.</p> <font LANG="JA" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">Recibido: 24-03-2013 Aceptado: 24-01-2014</p> </font>     <p ALIGN="justify"><b>Introducción</b></p>     <p ALIGN="justify">La alimentación constituye uno de los factores extrínsecos  más relevantes en el proceso de crecimiento y desarrollo del individuo, durante  la infancia y la adolescencia. Los hábitos alimentarios y los estilos de vida se  adquieren en los primeros años de vida y perduran a lo largo de esta, influyendo  de forma notable en las prácticas alimentarias que se siguen en la edad adulta.  En la actualidad, es de suma importancia conocer la dieta y los hábitos  alimentarios de la población, no solamente desde el punto de vista nutricional  sino educacional, ya que proporcionan datos para planificar programas de  intervención y evitar trastornos alimentarios en los adolescentes (1 - 4).</p>     <p ALIGN="justify">Los hábitos alimentarios de los adolescentes se ven  influenciados por diferentes factores, entre ellos los psicológicos asociados  con la imagen corporal; los socioculturales relacionados con la publicidad y  modas que promueven tendencias alimentarias no siempre saludables, tabúes,  creencias, formas de preparación, entre otros. Así mismo, el factor económico,  basado en la seguridad alimentaria, puede tener un efecto sobre los factores  ambientales y biológicos (1, 3, 5). En Venezuela, las distintas regiones  muestran ligeras diferencias en relación a los hábitos alimentarios y los  existentes, dependiendo éstas en gran medida del tipo de población (rural o  urbana), o de la posibilidad de alimentarse en el hogar o en establecimientos  que expenden comida preparada (1, 6 - 8).</p>     <p ALIGN="justify">En la edad infantil, el desayuno se considera una de las  comidas más importantes del día, con repercusiones sobre el estado de salud,  pero también sobre el rendimiento escolar. Sin embargo, muchos niños asisten al  colegio con un desayuno insuficiente e incluso en ayunas (4, 5, 9). Se ha  relacionado también esta situación con el riesgo de obesidad (7, 9, 10).</p>     <p ALIGN="justify">Aun cuando la influencia del comedor escolar ha aumentado,  sobretodo en el medio urbano, la familia es la principal referencia para la  alimentación del niño y adolescente. Durante la adolescencia, las comidas  familiares no solo constituyen un modelo de alimentación, sino que también se  convierten en un punto de encuentro entre sus miembros, con claras repercusiones  más allá del ámbito de la salud (4, 5, 11). Con la educación nutricional, en el  hogar se busca mejorar la calidad de la dieta en lugar de enfocarse en  restricciones dietéticas. Los padres tienen bajo su responsabilidad los tiempos  de comida y la selección de alimentos, así como el consumo de al menos cinco  raciones de frutas y verduras al día y alimentos con alto contenido en fibra,  además de evitar las meriendas con alto contenido de azúcar refinada y grasas  saturadas (12- 14).</p>     <p ALIGN="justify">El objetivo de la presente investigación fue evaluar los  hábitos alimentarios y su relación con el estado nutricional de una muestra de  adolescentes de un colegio privado de la ciudad de Caracas, Venezuela.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Metodología</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Muestra. En un estudio transversal, se evaluaron los hábitos  alimentarios y el estado nutricional antropométrico de un grupo de 80  adolescentes (64 varones y 16 hembras) de un colegio privado del Municipio  Baruta del Estado Miranda. Las edades oscilaron entre los 13 y 18 años. Las  evaluaciones fueron realizadas entre los años 2011- 2012. A fin de ser  considerado en el estudio, los sujetos debían ser aparentemente sanos, por lo  que se revisó su historia clínica familiar, a fin de excluir patologías crónicas  diagnosticadas. Previo al estudio, se informó a sus padres y/o representantes de  los objetivos del mismo, siguiendo las consideraciones bioéticas estipuladas en  la Declaración de Helsinki y ratificadas por el Fondo Nacional de Ciencia,  Tecnología e Innovación (15). Los padres y representantes emitieron su  consentimiento de participación, previa información de las evaluaciones a  realizar y de la información suministrada.</p>     <p ALIGN="justify">Consumo y Hábitos alimentarios. Se identificaron los  principales alimentos fuentes de energía y nutrientes que consumían en sus  hogares, al igual que fueron considerador los alimentos ingeridos por los  estudiantes en el centro educativo, conformada por el almuerzo (comida) y la  merienda de la tarde. En tal sentido, se diseñó una encuesta de tipo  recordatorio de consumo de alimentos de 24 horas (R24H) y un cuestionario de  frecuencia de consumo (CFC), instrumentos que permitieron evaluar el consumo y  hábitos alimentarios. Con el R24H se obtuvo el consumo de alimentos de los 3  días previos a la fecha de la entrevista. Cada entrevista requirió de un mínimo  de 20 minutos aproximadamente; en la cual se registraron datos biodemográficos (sexo  y edad). Se les interrogó de manera consecutiva en su consumo de alimentos o  bebidas en el desayuno, merienda matutina, almuerzo (suministrado en el comedor  escolar), merienda vespertina y la cena. Se incluyó el consumo de algún alimento  antes de acostarse. Utilizando modelos de porciones de alimentos, se instruyó a  los sujetos a estimar con mayor exactitud las raciones consumidas y se consultó  sobre algún alimento agregado o untado que pudiesen representar calorías ocultas.</p>     <p ALIGN="justify">A fin de evaluar los hábitos de consumo, se diseñó una  encuesta de frecuencia de consumo (EFC), tomando como referencia para la  construcción de la lista de alimentos, los propuestos por Terán (2003), los  cuales fueron validados en diversos grupos de adolescentes del Distrito Capital.  Para la aplicación de la EFC, los estudiantes fueron informados de su objetivo  con la finalidad de no generar ningún sesgo en las respuestas. A fin de validar  la información suministrada por los estudiantes, se tomó como prueba control la  ingesta de alimentos del almuerzo y la merienda de la tarde en el centro  educativo. Para tal fin, la nutricionista del comedor escolar suministró los  menús que se les ofrecían a los escolares durante la semana, y diariamente se  procedió a pesar cada una de las preparaciones y se registraron sus ingredientes.  Esta información se cruzó con la suministrada por los estudiantes, comprobando  una alta correspondencia entre lo reportado y lo consumido realmente.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Evaluación calórica y de nutrientes</b>. La ingesta de  energía y macronutrientes se determinaron para el desayuno, merienda de la  mañana, almuerzo o comida, merienda de la tarde y cena a partir de la Tabla de  Composición de Alimentos Venezolana (16) y se compararon los valores obtenidos  con los valores de referencia de energía y nutrientes para la población  venezolana (17), tomando en consideración tanto el grupo etario (12 y 18 años)  como la actividad física promedio la moderada, a el fin de conocer si la dieta  de los escolares era adecuada para los mismos. Estado nutricional antropométrico.</p>     <p ALIGN="justify">En una evaluación antropométrica, se midió el peso y la  estatura según los criterios del Programa Biológico Internacional (18). El peso  fue tomado con una balanza electrónica Tanita (rango 0,1-150 Kg), mientras que  la estatura fue tomada con una cinta métrica adosada a la pared (19). Los  sujetos fueron evaluados descalzos y con ropa ligera en un recinto privado y  destinado exclusivamente para las evaluaciones. Con la finalidad de contar con  un indicador global del estado nutricional, se procedió a calcular el índice de  masa corporal (IMC = kg/m2). Los sujetos fueron clasificados a los valores de  referencia nacionales por sexo y edad de FUNDACREDESA (20). Análisis estadístico.  Se calculó la estadística descriptiva (medias y desviaciones estándar) para las  variables cuantitativas (consumo de energía y macronutrientes) y variables  antropométricas. Se realizó un análisis de prevalencias para el IMC y los  macronutrientes.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Resultados</b></p>     <p ALIGN="justify">A fin de facilitar la lectura de los resultados, estos fueron  presentados por secciones: a) Evaluación antropométrica; b) Evaluación del  consumo de alimentos y c) Frecuencia de consumo.</p>     <p ALIGN="justify">a) Evaluación antropométrica. En el <a href="#cua1">cuadro 1</a>  se presenta la estadística descriptiva de las variables antropométricas y del  índice de masa corporal por sexo y edad. Independientemente de la edad, se  observó un marcado dimorfismo sexual (p &lt; 0.05), siendo los varones más altos y  pesados que las hembras. Así mismo, se apreciaron valores mayores en las  variables al avanzar la edad. En sexo masculino presentó una mayor variabilidad  en cuanto al peso, especialmente en el grupo de 15 años, al registrarse  individuos con valores altos. Al clasificar los valores del IMC por edad en  función de los valores de referencia nacional, se encontró que,  independientemente de la edad, todas las niñas presentaron valores de IMC  catalogados como adecuados, mientras que en el sexo masculino, si bien más de  70% presentó un IMC adecuado, casi un 30% presentó sobrepeso. Al discriminar  estos resultados por edad (<a href="#cua2">Cuadro 2</a>), la condición de  sobrepeso estuvo presente en todas las edades, con valores porcentuales que  oscilaron entre el 11% al 66%. Este último valor (66,7%) correspondió a la edad  de 15 años, edad en la cual se apreció el pico en los valores promedios de la  masa corporal total.</p>     <p ALIGN="center"><a name="cua1"> <img border="0" src="/img/fbpe/avn/v26n2/art04cua1.gif" width="564" height="433"></a></p>     
<p ALIGN="center"><a name="cua2"> <img border="0" src="/img/fbpe/avn/v26n2/art03cua2.gif" width="547" height="367"></a></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">b) Consumo de alimentos. De acuerdo al recordatorio de 24  horas y los menús ofrecidos en la institución, se observó que el consumo de  calorías totales de los adolescentes en estudio fue en promedio de 1.971 Kcal/  día. En la distribución de las calorías diarias consumidas, el desayuno  representó el 19,1%, el almuerzo 43,8%, la merienda el 18,4% y la cena el 18,8%.  Sin embargo, al evaluar el aporte calórico proporcionado por los menús ofrecidos  en el comedor del colegio, con respecto al requerimiento sugerido por los  valores de referencia del grupo etario en estudio, según el Instituto Nacional  de Nutrición (2.412 Kcal/día), el almuerzo representó un 30,3% (723,3 Kcal) y la  merienda un 15% (361,65 Kcal). Con respecto a la distribución de los  macronutrientes en la dieta, se encontró que las proteínas representaron el  18,5%, las grasas el 25,7% y los carbohidratos el 55,8%, calculados sobre la  base de la composición de los alimentos ingeridos diariamente.</p>     <p ALIGN="justify">c) Frecuencia de consumo de alimentos. Los alimentos  proteicos más consumidos fueron los huevos, la leche y los productos lácteos  (37,5%), seguidos por la carne (27,5%) y el pescado (27,5%) (<a href="#fig1">Figura  1</a>). En relación al consumo de los alimentos con alto contenido de grasas, se  observó una alta prevalencia de consumo (30%) de empanadas de pollo, carne y  queso, preparadas con harina de maíz y pastelitos de pollo, carne y queso,  preparados con harina de trigo, siendo en ambos casos el método de cocción la  fritura profunda, seguidos por los aceites y grasas para untar (margarina y  mayonesa), mostaza y salsa de tomate con un 25% (<a href="#fig2">Figura 2</a>).</p>     <p ALIGN="center"><a name="fig1"> <img border="0" src="/img/fbpe/avn/v26n2/art04fig1.gif" width="466" height="298"></a></p>     
<p ALIGN="center"><a name="fig2"> <img border="0" src="/img/fbpe/avn/v26n2/art04fig2.gif" width="535" height="281"></a></p>     
<p ALIGN="justify">El mayor consumo de alimentos fuentes de carbohidratos fueron  los cereales (65%), seguidos por las bebidas industriales (27,5%), como los  jugos comerciales, las bebidas carbonatadas (refrescos) y las bebidas  deshidratadas, como té y jugos en polvo para reconstituir; vegetales y  hortalizas (25%), frutas (enteras o en jugo) (25%) y por último las leguminosas  (22,5%) (<a href="#fig3">Figura 3</a>).</p>     <p ALIGN="center"><a name="fig3"> <img border="0" src="/img/fbpe/avn/v26n2/art04fig3.gif" width="536" height="346"></a></p>     
<p ALIGN="justify"><b>Discusión</b></p>     <p ALIGN="justify">Es indudable que una alimentación adecuada y saludable es  fundamental en todas las etapas de la vida, pero principalmente durante los  períodos de crecimiento y desarrollo infantil. En tal sentido, resulta  imperativo vigilar las dinámicas de alimentación en estas edades, no solo por  sus implicaciones fisiológicas y funcionales, sino porque son etapas en las  cuales se fijan los hábitos de consumo de alimentos, que en muchos casos serán  reproducidos en la edad adulta. Es por ello que la evaluación del estado  nutricional de este grupo etario resulta tan importante al momento de diseñar  políticas públicas orientadas a disminuir las prevalencias de las enfermedades  crónicas degenerativas no transmisibles en el adulto.</p>     <p ALIGN="justify">En la muestra analizada destacó la alta prevalencia de  sujetos con sobrepeso (no se midió grasa corporal por lo que no podemos hablar  de obesidad) en el sexo masculino, la cual casi alcanzó el 30%. Los resultados  obtenidos fueron superiores a los reportados en el Estudio Nacional de Sobrepeso  y Obesidad para el grupo de 7 a 17 años (15%) de Venezuela (21), pero menor que  la reportada en adolescentes argentinos (35%), portugueses (45%), mexicanos  (42%). Resultados similares a los obtenidos en esta muestra fueron reportados  para adolescentes españoles (32%). Sin embargo, al comparar con otras muestras  latinoamericanas, las prevalencias de sobrepeso de nuestros niños y adolescentes  fueron superiores a las reportadas en Colombia (17,5%), Chile (18%), Costa Rica  (21,4%), Ecuador (21%) y Paraguay (18%) (22). Estas diferencias pudieran  explicarse en función de dos factores: la presencia de la doble carga  epidemiológica (sobrepeso y baja talla) y la transición alimentaria. Estos dos  factores han sido ampliamente estudiados en poblaciones infantiles (7, 21, 23)</p>     <p ALIGN="justify">En relación a los adolescentes que se encuentran por encima  de los valores adecuados para el IMC, se pudo establecer una relación entre los  datos encontrados y la omisión de la primera comida del día, tal y como constó  en el registro de las comidas diarias. Diversas investigaciones apoyan la  relación entre el desayuno y el peso corporal, indicando que un menor número de  días en que se desayuna se ha asociado a un mayor IMC en los jóvenes (4).  Desayunar de forma habitual conlleva a hábitos alimentarios y de actividad  física más regulares, selección de los alimentos más saludables y de una ingesta  energética adecuada, aspectos que influyen directamente sobre el IMC. Lo  contrario ocurre cuando no se desayuna de forma habitual, se incrementa el  consumo de snacks, patrones de ingesta irregulares, raciones más grandes y  frecuentes y mayor consumo de alimentos de bajos valores nutricionales y más  calóricos (4, 24 – 26).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">La Organización Mundial de la Salud (27) señala que la  prevalencia estimada para el 2008 de sobrepeso y obesidad en la población  venezolana es de 66,9% y 30,3%, respectivamente. En Europa la prevalencia de  obesidad ha aumentado tres veces en las últimas dos décadas, con cifras cercanas  al 50% de sobrepeso en adultos y de 20% en niños, de estos; un tercio son obesos.  En los Estados Unidos, el porcentaje de adultos que son obesos subió de 15, 3%  en 1995 a 23,9% en 2005, de los cuales el 4,8 % tiene un IMC &gt;40. En los países  de América Latina, en los últimos 20 años, las cifras de obesidad se han  triplicado en la medida en que estos se han “occidentalizado” en su estilo de  vida, aumentando el consumo de comida rápida, con alto contenido calórico y  simultáneamente han disminuido su actividad física. Estos cambios en el estilo  de vida también afectan a los niños: la prevalencia de sobrepeso en ellos es del  10 al 25% y la prevalencia de obesidad está en rangos del 2 al 10% (22, 27).</p>     <p ALIGN="justify">Una dieta equilibrada debe distribuirse en 4 o 5 comidas a lo  largo del día: el desayuno y la merienda de la mañana deben proporcionar el 25%  de las calorías, la comida del mediodía un 30%, la merienda de la tarde entre 15  y 20% y la cena entre un 25 y 30% (4). En este estudio, las comidas que consumen  los adolescentes en sus hogares (desayuno y cena) no aportan las calorías  suficientes para cubrir los requerimientos calóricos recomendados. Entre las  razones señaladas para explicar por qué los adolescentes no consumen las  calorías suficientes en las comidas que realizan fuera del colegio se incluye:  una mayor independencia a la hora de elegir alimentos, la falta de tiempo, la  influencia de los medios de comunicación y los hábitos alimentarios, así como  una disminución en el número de comidas en familia, la cual es muy importante y  se debe hacer los fines de semana, feriados y vacaciones para reforzar la unión  familiar y el intercambio de experiencias (4).</p>     <p ALIGN="justify">De acuerdo a la recomendación del Instituto Nacional de  Nutrición (17) la distribución calórica de los macronutrientes debe ser de la  siguiente manera: proteínas 12 - 15%, grasas 25 - 30% y carbohidratos 55 - 60%.  Los Valores de Referencia de Energía y Nutrientes para Población Venezolana (17)  sugieren un consumo promedio de proteínas/día para este grupo etario de 81,8g.  Según la evaluación realizada, se encontró que si bien el consumo de proteínas  excedió el valor recomendado (91,2g/día), su porcentaje de adecuación (111,5%)  puede catalogarse como normal.</p>     <p ALIGN="justify">Esta diferencia se justifica por el menor consumo de energía  (Kcal/día) evidenciado en este grupo, por lo que la omisión de la merienda a  media mañana, por parte del 88% de la población estudiada, influyó en los  resultados obtenidos. En un estudio realizado en el 2003, se encontró un consumo  de proteínas promedio de 108 g/día en adolescentes de 12-16 años en la ciudad de  Caracas, catalogando la dieta como hiperproteíca, al exceder la recomendación  nacional e internacional, encontrando una relación negativa y significativa con  los cambios en el promedio de la presión arterial diastólica, independiente del  efecto de la maduración, el IMC y el consumo de energía (28).</p>     <p ALIGN="justify">Otros estudios realizados en el país, muestran la misma  tendencia en el consumo diario de proteínas, además, recomiendan que la ingesta  en adolescentes sea entre 10 y 20% de la energía consumida diariamente, ya que  se ha sugerido que una ingesta elevada puede causar una excesiva movilización  del calcio de los huesos, con efectos desfavorables para su mineralización, lo  que confirma que la ingesta de proteínas debe estar más relacionada con el  crecimiento que con la edad (25, 29).</p>     <p ALIGN="justify">En cuanto a la frecuencia de consumo de alimentos, la menor  ingesta de productos cárnicos pudiera estar relacionada al costo y la  disponibilidad, que es superior a los huevos y productos lácteos. Se puede  acotar que el consumo de huevos, una proteína de origen animal, proporciona al  organismo una serie de nutrientes indispensables para su funcionamiento vital  como son vitamina A, calcio, riboflavina, tiamina y niacina (3). En cuanto a la  leche y los productos lácteos, estos se caracterizan por aportar proteínas y ser  fuente de calcio, lo que contribuye al fortalecimiento de la estructura ósea  corporal, aspecto importante en la adolescencia, ya que en esta etapa se forma  el 45% de la masa ósea (29).</p>     <p ALIGN="justify">Los productos con alto contenido de grasas son más  convenientes por su fácil adquisición o elaboración, de bajo costo, además  tienen un sabor agradable y la cantidad o proporción es adecuada para dar  saciedad. Hay estudios que han reportado que este tipo de alimentos es común en  la poblacion adolescente (30, 31).</p>     <p ALIGN="justify">Cabe destacar que los cereales son consumidos por el 65% de  los adolescentes encuestados. Este resultado fue el esperado, debido a que  alimentos como la arepa y la pasta, fueron los más comunes en el desayuno y la  cena, los cuales están relacionados con un menor costo y son considerados  alimentos de consumo cotidiano dentro de la dieta del venezolano.</p>     <p ALIGN="justify">El consumo de leguminosas se estimó en un 25% de la población.  Actualmente, en Venezuela, los granos de mayor consumo son la caraota (Phaseolus  vulgaris), la lenteja (Lens culinaris), la arveja (Pisum sativum) y el frijol (Vigna  unguiculata) (24). Estos gozan de una gran aceptación gastronómica por todos los  estratos de la población. En la actualidad, la producción de caraotas, y  específicamente la de caraotas negras (Phaseolus vulgaris), está muy disminuida,  lo que ha influido notablemente en el consumo. Para el año 1994, se estimó que  el consumo aparente, para los estratos sociales III, IV y V de la población  venezolana, era de 44,5 g/persona/día de leguminosas. Sin embargo, para el  segundo semestre del año 2012, según el Instituto Nacional de Estadística (32),  el consumo de caraotas se ubicó en 18,42 g/persona/día, seguido de la lenteja  con 12,01 g/persona/día. El estado venezolano se ha visto en la necesidad de  importar dicho grano (90.654 toneladas métricas/anuales) para satisfacer la  demanda nacional (33).</p>     <p ALIGN="justify">Se encontró que 27,5 % de los escolares consumían bebidas  industriales. Estos resultados fueron inferiores a los reportados por otros  autores (34), quienes encontraron algunos patrones de consumo desfavorables en  niños de una comunidad urbana en Valencia, Venezuela. Ellos reportaron, entre  las principales fuentes de energía, alimentos con una baja densidad de  nutrientes, como las bebidas gaseosas. La población en estudio las consumía en  mayor cantidad que la leche, agua y jugos de frutas naturales; lo cual podría  explicarse, no solo por la preferencia de los niños hacia bebidas ricas en  sacarosa, sino por una mayor disponibilidad de éstas en el hogar, debido al  elevado costo de los productos lácteos y las frutas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Otros productos, como las frutas y tubérculos, presentaron  una tasa de consumo esporádica, por lo que debería promoverse su consumo como  fuente de micronutrientes, además de los fitoquímicos, con propiedades  antioxidantes y antiinflamatorias, que disminuyen el riesgo de padecer  enfermedades crónicas degenerativas. El INE reportó que la lechosa, el cambur y  el melón, fueron las frutas de mayor consumo para el segundo semestre del año  2012 (32). Dichas frutas están disponibles durante la mayor parte del año, son  de fácil consumo y su ingesta puede ser incrementada al incluirlas como postre o  merienda en los comedores escolares y hogares de cuidado diario.</p>     <p ALIGN="justify">En general, las calorías diarias ingeridas por los  adolescentes en estudio no cumplen con lo establecido por los valores de  referencias de energía y nutrientes para la población venezolana, evidenciándose  esta deficiencia en las comidas hechas en el hogar. Sin embargo, no se  reportaron individuos con un bajo IMC, pero si con sobrepeso, lo que pudiese  estar asociado con la ausencia del desayuno, bien sea en el hogar o en la  cantina escolar. La distribución de macronutrientes se encontró dentro de los  rangos establecidos, en cuanto a carbohidratos y grasas.</p>     <p ALIGN="justify">Los alimentos más consumidos por la población estudiantil  fueron los cereales, los huevos y productos lácteos, seguidos por los alimentos  altos en grasas y bebidas industriales, por último, se encontraron las  hortalizas y las frutas, contribuyendo con esto a un mayor riesgo de padecer  enfermedades asociadas a la dieta. La importancia de la promoción de buenos  hábitos alimentarios en esta etapa de la vida debe ser fortalecida, tanto en la  escuela como en el hogar, ya que es durante este período donde se forman los  hábitos necesarios para llevar una adultez saludable. </p>     <p ALIGN="justify"><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p ALIGN="justify">1. Terán YG. Patrón de consumo alimentario y adecuación de  algunos nutrientes de adolescentes en el Distrito Capital (Tesis). Caracas (Ve):  Universidad Simón Bolívar; 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=331009&pid=S0798-0752201300020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">2. Ramos P, Pérez L, Latorre M. ¿Que saben los padres sobre  los hábitos nutricionales de sus hijos adolescentes? Rev Psicodidactica 2005;  10(1):149-62.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=331010&pid=S0798-0752201300020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">3. Castañeda-Sánchez O, Rocha-Díaz J, Ramos-Aispuro G. Evaluación  de los hábitos alimenticios y estado nutricional en adolescentes de Sonora,  México. Med Fam 2008; 10(1):7-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=331011&pid=S0798-0752201300020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="justify">4. Segovia MJ, Moreno-Villares JM. El desayuno  en la infancia: más que una buena costumbre. Acta Pediatr Esp 2010; 68(8):  403-8.</p>     <p ALIGN="justify">5. Kovalskys I, Bay L, Rausch-Herscovici C, Berner E. Prevalencia de  obesidad en una población de 10 a 19 años en la consulta pediátrica. Arch Argent  Pediatr 2003; 101(6): 1-7.</p>     <p ALIGN="justify">6. Pérez N. Patrones de consumo alimentario asociados  con actividad física e indicadores antropométricos del estado nutricional de  jóvenes ucevistas (Tesis). Caracas: Universidad Central de Venezuela; 2007.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">7.  Arroyo E, Hernández R, Herrera HA, Pérez A. Asociación del Área Grasa y Área  Muscular con el Índice de Masa Corporal en dos Escuelas Rurales del Municipio El  Hatillo del Edo. Miranda, Venezuela. Interciencia 2008; 33(2): 146 – 151.</p>     <p ALIGN="justify">8. Hernández R, Herrera HA, Pérez A, Bernal J. Estado nutricional y seguridad  alimentaria del hogar en niños y jóvenes de zonas suburbanas de Caracas. An  Venez Nutr. 2011; 24(1): 21-26.</p>     <p ALIGN="justify">9. Nava MC, Pérez A, Herrera HA, Hernández RA.  Hábitos alimentarios, actividad física y su relación con el estado  nutricional-antropométrico de preescolares. Rev Chil Nutr 2011; 38(3): 301-12.</p>     <p ALIGN="justify">10. Rampersaud GC, Pereira MA, Girard BL, Adams J, Metzl JD.  Review- breakfast habits, nutritional status, body weight, and academic  performance in children and adolescents. J Am Diet Assoc 2005; 105: 743-60.</p>     <p ALIGN="justify">11. Olaizola C, Esté ME, Tapia MS, Carmona A, Emaldi U. Hacia  un programa de promoción del consumo de frutas y verduras en Venezuela. Rev Chil  Nutr 2006; 33(Supl.1): 306-15.</p>     <p ALIGN="justify">12. Baker S, Barlow S, Cochran W, Fuchs G, Klish  W, Krebs N. Overweight children and adolescents: A clinical report of the North  American Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition. J  Pediatr Gastroent Nutr 2005; 40: 533-43.</p>     <p ALIGN="justify">13. Carías D, Cioccia AM, Gutiérrez M,  Hevia P, Pérez A. Indicadores bioquímicos del estado nutricional en adolescentes  pre-universitarios de Caracas. An Venez Nutr 2009; 22 (1): 12-19.</p>     <p ALIGN="justify">14. Fondo  Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Código de Bioética y Bioseguridad.  3ra edición. Ministerio del Poder Popular para la Ciencia, Tecnología e  Industrias Intermedias. Venezuela: Caracas. 2008 (Consultado el 22/10/2012). Se  consigue en:  <a href="http://www.coordinv.ciens.ucv.ve/investigacion/coordinv/index/CONCIENCIA/codigoe.pdf">http://www.coordinv.ciens.ucv.ve/investigacion/coordinv/index/CONCIENCIA/codigoe.pdf</a>.</p>     <p ALIGN="justify">15. Instituto Nacional de Nutrición (INN). Tabla de composición de  alimentos para uso práctico. Publicación N° 54. Serie Cuadernos Azules. Caracas  (Venezuela): Ministerio del Poder Popular para la Alimentación; 2001.</p>     <p ALIGN="justify">16. Instituto Nacional de Nutrición (INN). Valores de referencia de energía y  nutrientes para la población venezolana. Publicación Nº 53. Serie de cuadernos  azules. Caracas: Ministerio del Poder Popular para la Alimentación; 2000.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">17.  Weiner JS, Lourie SA. Human Biology: A guide to field methods. International  Biological Program. Handboook N 9. Blackwell Scientific Publications, Oxford.  1981.</p>     <p ALIGN="justify">18. Organización Mundial de la Salud (OMS). The use and interpretation of  Anthropometry. Expert committee. WHO Technical Report Series nº 854. Geneva:  OMS; 1995.</p>     <p ALIGN="justify">19. Espinoza I. Guía práctica para la evaluación antropométrica del  crecimiento, maduración y estado nutricional del niño y del adolescente. Arch  Ven Puericultura y Pediatría 2004; (1): S5-S54.</p>     <p ALIGN="justify">20. Instituto Nacional de  Nutrición (INN). Dirección de Investigaciones Nutricionales. 1er estudio de  prevalencia de sobrepeso y obesidad y factores exógenos condicionantes en la  población de 7 a 40 años de edad. Venezuela 2008-2010. Caracas (Venezuela):  Ministerio del Poder Popular para la Alimentación; 2011.</p>     <p ALIGN="justify">21. Serrano-Ríos M. La obesidad como pandemia en el siglo  XXI. Una perspectiva epidemiológica desde Iberoamérica. Madrid (España):  Fundación MAPFREReal Academia Nacional de Medicina; 2012.</p>     <p ALIGN="justify">22. Hernández R, Pérez A, Herrera H, Hernández-Valera Y.  Estado nutricional de niños en colegios privados y en zonas suburbanas de los  Municipios Baruta y el Hatillo de Caracas. An Venez Nutr 2007; 20(2): 65 –70.</p>     <p ALIGN="justify">23. Keski-Rahkonen A, Kaprio J, Rissanen A, Virkkunen M, Rose RJ. Breakfast  skipping and health-compromising behaviors in adolescents and adults. Eur J Clin  Nutr 2003; 57:842-853.</p>     <p ALIGN="justify">24. Moya-Sifontes MZ, Bauce G, Mata-Meneses E, Córdova M.  Consumo de energía y macronutrientes en niños de 4 a 17 años de edad de Caracas.  An Venez Nutr 2000; 13(2):101-107.</p>     <p ALIGN="justify">25. Niemeier HM, Raynor HA, Lloyd-Richardson  EE, Rogers ML, Wing RR. Fast food consumption and breakfast skipping: predictors  of weight gain from adolescence to adulthood in a nationally representative  sample. J Adolesc Health 2006; 39: 842-849.</p>     <p ALIGN="justify">26. Organización Mundial de la Salud  (OMS). Obesidad y sobrepeso. 2011. Consultada en Marzo 2013. Nota descriptiva  N° 31. Se consigue en:  <a href="http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs311/es/">http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs311/es/</a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">27.  Blanco L, Moya Z, Macias C, López M. Relación entre el consumo de proteínas y la  presión arterial en adolescentes de Caracas. Gac Med Caracas 2003; 111(3):  220-226.</p>     <p ALIGN="justify">28. Oliveras M, Nieto P, Agudo E, Martínez F, López H, López  M. Evaluación Nutricional de una Población Universitaria. Nutr Hosp 2006;  21(2):179-83.</p>     <p ALIGN="justify">29. Serra-Majem L, García-Closas R, Ribas L, Pérez-Rodrigo C,  Aranceta J. Food patterns of Spanish schoolchildren and adolescents: The enKid  Study. Pub Health Nut 2001; 4: 1433-38.</p>     <p ALIGN="justify">30. Utter J, Scragg R, Ni Mhurchu C,  Schaaf D. At-home breakfast consumption among New Zealand children: associations  with body mass index and related nutrition behaviors. J Am Diet Assoc 2007; 107:  570-576.</p>     <p ALIGN="justify">31. Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Encuesta de seguimiento  al consumo de alimentos. Caracas (Venezuela): Ministerio del Poder Popular del  Despacho de la Presidencia; 2012 (Consultado el 03/10/2012). Se consigue en:  <a href="http://www.ine.gob.ve/index.php?option=com_content&id=534&Itemid=38;tmpl=component">http://www.ine.gob.ve/index.php?option=com_content&amp;id=534&amp;Itemid=38;tmpl=component</a>.</p>     <p ALIGN="justify">32. Instituto Nacional de Nutrición (INN). Hoja de balance de alimentos.  Caracas (Venezuela): Ministerio del Poder Popular para la Alimentación.; 2010.</p>     <p ALIGN="justify">33. Del Real S, Fajardo Z, Solano L, Páez MC, Sánchez A.  Patrón de consumo de alimentos en niños de una comunidad urbana al norte de  Valencia, Venezuela. Arch Latinoam Nutr 2005; 55(3): 279-286.</p> </font><font FACE="MinionPro-Regular" LANG="JA" SIZE="2"></font>       ]]></body>
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