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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La crítica de Benito Jerónimo Feijoo a la lógica]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764) was one of the authors who, since the XVI century, voiced critiques against the current teaching of classical logic. In this article many of the arguments stated by Feijoo against traditional logic are examined; some of these can be better explained after reviewing the works of the Novohispanic thinker Tomás de Mercado (15?-1575). Feijoo statements, which are akin or related to nowadays critiques to logic are here outlined.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <BASEFONT SIZE="3">  <A NAME="F-2"></A>    <P ALIGN="CENTER"> <B><font color="000000" face="Verdana" size="3">La crítica de Benito Jerónimo Feijoo a la lógica</font></B></P>      <P ALIGN="CENTER"> <I><font color="000000" face="Verdana" size="2">Juan Manuel Campos Benítez&nbsp;</font></I></P>      <P ALIGN="CENTER"><font color="000000" face="Verdana" size="2"><i>Benemérita Universidad Autónoma de Puebla Puebla  - México</i></font></P>      <P ALIGN="justify"> <B><font color="000000" face="Verdana" size="2">Resumen</font></B></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" face="Verdana"> Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764) fue uno de los autores que, a partir  del siglo XVI, formularon críticas a la enseñanza de la lógica clásica.  En el presente artículo se examinan varios de los argumentos esgrimidos  por Feijoo contra la lógica tradicional; algunos de estos se explican mejor  al revisar la obra del pensador Novohispano Tomás de Mercado (15?-1575).  Se resaltan los planteamientos de Feijoo que son afines o pertinentes a  las críticas actuales a la lógica. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2" color="000000"><B>Palabras clave: </B> Benito<B> </B>Jerónimo<B> </B>Feijoo, Tomás de Mercado, lógica clásica, iluminismo hispánico.</font></P>      <P ALIGN="center"><font color="000000" size="2" face="Verdana"><b> Benito Jerónimo Feijoo´s critique to logic</b></font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"> <B><font color="000000" face="Verdana" size="2">Abstract</font></B></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" face="Verdana"> Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764) was one of the authors who, since the  XVI century, voiced critiques against the current teaching of classical  logic. In this article many of the arguments stated by Feijoo against traditional  logic are examined; some of these can be better explained after reviewing  the works of the Novohispanic thinker Tomás de Mercado (15?-1575). Feijoo  statements, which are akin or related to nowadays critiques to logic are  here outlined. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="000000"><B>Key words: </B> Benito<B> </B>Jerónimo<B> </B>Feijoo, Tomás de Mercado, classical logic, Hispanic Enlightment.</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"><b>Recibido</b></font><FONT COLOR="000000" SIZE="2" face="Verdana">: 15-04-06 •  </FONT><font face="Verdana" size="2" color="#000000"><b>Aceptado</b></font><FONT COLOR="000000" SIZE="2" face="Verdana">: 27-06-06  </FONT></P>      <P ALIGN="right"> <I><FONT COLOR="000000" SIZE="2" face="Verdana"> En efecto, la definición que un lógico dé de su ciencia&nbsp; </FONT></I></P>      <P ALIGN="right"> <I><FONT COLOR="000000" SIZE="2" face="Verdana"> indicará habitualmente  a qué escuela pertenece.</FONT></I></P>      <P ALIGN="right"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" face="Verdana">Charles S. Peirce<I>, Lecciones de lógica práctica</I> </FONT></P>      <P ALIGN="LEFT"> <B><font color="000000" face="Verdana" size="2">1. Introducción</font></B></P>      <P ALIGN="justify"><font color="000000" face="Verdana" size="2"> Me propongo en este estudio exponer algunas críticas de Fray Benito Jerónimo  Feijoo (1676-1764) hacia la enseñanza de la lógica contenida en las súmulas.  “Súmulas” se refieren a los manuales medievales sobre varios temas que  hoy catalogaríamos como correspondientes a la lógica, la semántica, la  filosofía del lenguaje y la filosofía de la lógica<SUP>1</SUP>. Usamos el texto de  un dominico novohispano para explicar parte de lo que Feijoo rechaza. Las  súmulas corresponden al patrimonio medieval y escolástico de la lógica  y habían sido fuertemente atacadas y criticadas ya desde el renacimiento.  Pues bien, eco de esas críticas encontramos en nuestro benedictino, aunque  con nuevas motivaciones provenientes de varios flancos como lo son la ilustración  y el empuje del pensamiento moderno. No se trata de algo nuevo, pues ya  desde el siglo XVI encontramos recortes en cuanto a los contenidos si no  es que su casi completo abandono en aras de una “nueva” enseñanza de la  lógica que da preferencia al estudio de la retórica y del lenguaje natural,  contrapuesto al lenguaje formal típico de la lógica<SUP>2</SUP>.</font></P>      <P ALIGN="justify"><font color="000000" face="Verdana" size="2"> Con todo, nuestro estudio no es de orden histórico. Pretendemos más bien  resaltar esas críticas con algunas situaciones en la enseñanza de la lógica  en nuestros días y en nuestros medios. Alguna enseñanza han de dejarnos.  En efecto, en nuestros días, luego del auge de la lógica debido a su desarrollo  por Frege, Russell y su parentesco con las matemáticas, la lógica ha presentado  ciertos cambios en su enseñanza debido al empuje de la lingüística y la  pragmática, y esto se nota en los contenidos cuando se imparte en diversas  escuelas. Pero nuestro objetivo es modesto: presentar las críticas de Feijoo  y su pertinencia en nuestros días: ofrecemos su crítica y un ejemplo de  su tratamiento del <I>sorites, </I>que ejemplifica lo que podríamos llamar un  “giro pragmático”, que es a la vez un ejemplo de su manera de entender  la lógica en el contexto del diálogo y una muestra de su método. Este estudio  está dirigido al profesor de lógica, y también al estudiante que ya la  ha aprendido o la está aprendiendo.</font></P>      <P ALIGN="justify"><font color="000000" face="Verdana" size="2"><b>1.1. Algunas aclaraciones</b></font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> El texto novohispano es una exposición de las súmulas, y recoge lo mejor  de la tradición medieval, incluyendo las disputas filosóficas. Los temas  que menciona Feijoo están incluidos casi todos en este texto, a excepción  de los insolubles o paradojas<SUP>3</SUP>. Consideramos las súmulas como la expresión  de la lógica formal, y para los fines de nuestro estudio, contrapuesta  a la lógica “natural”, “informal” si se quiere, pues corresponde a lo que  así se denomina en nuestros días. No entraremos en esa distinción, sólo  diremos que puede corresponder a la distinción entre la lógica como ciencia  y la lógica como arte, la lógica teórica y la práctica, como docens y utens<SUP>4</SUP>.  Ambas coexisten, aunque no siempre de manera pacífica. Por ejemplo las  polémicas entre Sócrates, Platón y los sofistas pueden abordarse desde  esta perspectiva; la Academia platónica con su énfasis por una parte en  el estudio de la geometría y por otro el cultivo del diálogo; la lógica  analítica de Aristóteles y su lógica tópica. En la edad media cobra forma  en el trivium, y el énfasis en la gramática será fundamental pues una tendencia utens atenderá más al lenguaje natural pero una tendencia docens a la gramática  especulativa o universal. La retórica en el renacimiento se alinea con  la lógica utens. La historia de las relaciones entre la lógica utens y  la lógica docens está por escribirse.</font></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Mi sugerencia es que la polémica de Feijoo puede entenderse como una reacción  de la lógica utens ante los excesos de la lógica docens, así como en nuestros  días la “lógica informal” y el “pensamiento crítico” –por mencionar sólo  dos movimientos- son una reacción al formalismo de la lógica, sobre todo  en el terreno educativo. Explicaremos brevemente algunas nociones sumulísticas  comparándolas a la vez con la lógica contemporánea; en alguna ocasión trataremos  de mostrar cómo sonaría hoy la crítica de Feijoo.</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> La crítica de Benito Jerónimo Feijoo a las súmulas está contenida principalmente  en dos discursos del tomo séptimo de su Teatro crítico universal<SUP>5</SUP>. Comenzamos  con el primero: “de lo que conviene quitar en las Súmulas”. Dice ahí: “Las  siete partes de ocho, que se gastan en tantas divisiones de términos, y  proposiciones modales, exponibles, exceptivas, reduplicativas, suposiciones,  ampliaciones, restricciones, alienaciones, disminuciones, conversiones,  equipolencias, y reducciones, de nada sirven...”</font></P>      <P ALIGN="LEFT"> <B><font color="000000" face="Verdana" size="2">2. Breve explicación del contenido de las súmulas</font></B></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Para dar una idea de lo que se pretende quitar, aquellas cosas que “de  nada sirven”, diremos unas palabras sobre ellas. Comencemos con la división  de los términos. Pueden ser singulares, como “Pedro”, o comunes como “hombre”;  categoremáticos, como los anteriores, y sincategoremáticos como “y”, “todo”,  que corresponden en parte a nuestras constantes lógicas, “en parte” pues  una interjección que aparezca en una oración significa algo de alguna manera,  y no es una constante lógica. Otra división: hay términos que significan  una cosa real y términos que significan una propiedad gramatical, lógica  o retórica, como “verbo”, “oración”, “argumentación”, “género”, “especie”.  Esta última división se expresa a veces con la distinción lenguaje objeto  y metalenguaje, uso y mención, pero en los escolásticos se refería tanto  al lenguaje como al pensamiento; se trata de la doctrina de la intenciones.  La división de los términos plantea diversos problemas en filosofía de  la lógica, y por lo mismo ya de suyo en la ontología. </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Algunos ejemplos de problemas filosóficos planteados por los términos:  nada hay en los nombres propios como “Martha” y “Dulcinea” que nos indiquen  si tienen referente o no; esto es, hay nombres “vacios”, como los de la  ficción. Los nombres comunes plantean ya el problema de los universales,  el problema de si existen los géneros y las especies. Tomás de Mercado  (15?-1575) muestra varios aspectos de los términos singulares y sus referentes<SUP>6</SUP>:  “...si existiera hoy un solo hombre en el orbe, él sería todo hombre...”,  que representa una clase con un solo elemento y también dice que una expresión  como “el hijo de Sofronisco”, que designa a un y sólo a un individuo, está  implícitamente cuantificada<SUP>7</SUP>, como nuestras actuales descripciones definidas  que involucran cuantificación particular, universal e identidad. Llega  incluso a tratar individuos meramente posibles, es decir, individuos que  no existen: “pues sólo Dios es el que llama a las [cosas] que no son con  sus propios nombres, como a las que son”<SUP>8</SUP>. El término singular, dice, “hace  las veces de muchos; a saber, por el anciano, el joven, el vivo, el muerto,  el engendrado y el no engendrado, de modo que siempre suponga por él”<SUP>9</SUP>,  lo cual recuerda los llamados “designadores rígidos”, expresiones que designan  al mismo individuo en diferentes contextos modales, como se expresa en  la moderna filosofía analítica y la semántica de los mundos posibles. La  lógica escolástica trataba ya estos problemas. </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Las proposiciones pueden dividirse en: afirmativas y negativas. Las oraciones  negativas exhiben una diversidad semántica compleja. Una oración puede  ser negativa, en sentido amplio, si aparece alguna expresión negativa dentro  de ella, pero puede aparecer de muchas maneras, no siempre negando verbo  sino al sujeto o al predicado; no es necesario que aparezca una partícula  negativa, pues una expresión puede ser negativa de manera semántica<SUP>10</SUP>,  como “ciego”. “Un ciego corre” puede expresarse también como “Un invidente  corre”. De manera similar podríamos tratar los predicados. Así que podemos  tener expresiones negativas dentro de una oración sin que toda la oración  lo sea. Claro que debemos distinguir negaciones: pueden ser negaciones  de propiedades o de predicaciones, siendo estas últimas el caso fundamental  de la negación<SUP>11</SUP>. Las proposiciones pueden dividirse también en categóricas  e hipotéticas. Esta última clasificación no coincide exactamente con nuestra  distinción entre oraciones atómicas y moleculares, pues para los escolásticos  la oración categórica incluye la cuantificación, esto es, oraciones que  comienzan con expresiones como “todo”, “alguno”, “ninguno” y sus variantes  y equivalentes. Entiendo esto así: una oración categórica cuantificada  no es una oración molecular, esto es, una oración sobre la cual podamos  aplicar alguna reglas de las conectivas, pues la presencia del cuantificador  bloquea esta operación. Claro que eliminando el cuantificador ya es posible  esta operación. Las hipotéticas sí coinciden con nuestras oraciones moleculares.  En todo caso esto muestra una diferencia entre su aproximación y la nuestra  y la ausencia de una terminología capaz de expresar estas distinciones. </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Las proposiciones también se dividen en modales y de inherencia o asertóricas.  Las modales son proposiciones que contienen expresiones como “posiblemente”,  “necesariamente”, “es imposible que” y sus variantes; pueden estar dentro  de la oración o en un extremo. Por ejemplo: “es posible que llueva”, es  una proposición modal, también la oración “Pedro posiblemente corre”, “el  que está ciego podría ver”, “que el ciego vea es posible”. A veces es difícil  establecer la verdad o falsedad de estas oraciones, pues son parecidas  aunque difieran en valor de verdad, como los últimos dos ejemplos. La lógica  modal combina todas ellas, y representan el patrimonio tradicional de la  lógica desde la antigüedad hasta nuestros días. Y es que desde Aristóteles  y los megáricos hasta Lewis y Kripke la lógica y la modalidad han estado  muy relacionadas, de tal manera que en los grandes momentos de la lógica  encontramos también, casi simultáneamente, fuertes consideraciones sobre  la modalidad. Así ha ocurrido en la antigüedad griega, en la lógica medieval  y en la lógica contemporánea. </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Las exponibles son aquellas proposiciones que parecen sencillas pero que  en realidad son complejas y exigen más de una interpretación. Tomás de  Mercado, en su exposición de Pedro Hispano lo expresa así: “las que por  razón de algún término implican un sentido oscuro, y tienen necesidad de  explicación”<SUP>12</SUP>. Casos de exponibles son las exceptivas y las reduplicativas;  las exceptivas aquellas que llevan cierta partícula como “sólo”, “excepto”  y que precisan detallar su cuantificación; las reduplicativas son también  oraciones compuestas. Pongamos ejemplos de su tratamiento por la lógica  escolástica, como aparece en Mercado: </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> “</FONT><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana">sólo el león es capaz de rugir”<SUP>13</SUP> </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> se analiza como la conjunción de las oraciones </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> “el león es capaz de rugir &amp; ninguna otra cosa distinta del león es capaz  de rugir”<SUP>14 </SUP> </FONT><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> donde el segundo conyunto es una oración universal negativa y que involucra identidad; hay otras exceptivas más complejas, cuando intervienen varias  negaciones, pero no entraremos en detalles. </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Las reduplicativas son oraciones donde aparece una expresión como “en cuanto”,  “según que”, por ejemplo:&nbsp; </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> “el hombre, en cuanto racional, es risible”<SUP>15</SUP> </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> donde tenemos dos extremos: “hombre” y “risible”, y se explica la unión  entre ellos por la expresión reduplicativa, por lo que la reduplicación  es una especie de explicación causal e involucra otras nociones complejas,  como la apelación<SUP>16</SUP>. Así también podemos decir: </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> “el hombre, en cuanto animal, es sensible.”<SUP>17</SUP> </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> La suposición, ampliación, disminución tienen que ver con el alcance referencial  de los términos. Por ejemplo: “hombre” puede aparecer en oraciones como: </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> “el hombre es animal”&nbsp; </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> “el hombre es una especie”&nbsp; </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> “hombre tiene dos sílabas”&nbsp; </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> “el  hombre corre”<SUP>18</SUP> </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En cada una de ellas la referencia es distinta, y esto lo estudia la teoría  de la suposición, que enseña que las oraciones anteriores tienen suposición  natural, simple, material y personal respectivamente. De esta manera trataban  de dar cuenta de los usos referenciales de las palabras dentro de la oración,  como toda filosofía del lenguaje debe hacerlo. La ampliación y la restricción  tienen que ver con el uso de expresiones que aumentan o limitan la referencia  del sustantivo, como lo hacen los adjetivos en “hombre blanco”, pues la  expresión no se refiere a todos los hombres sino a los blancos precisamente.  Si quitamos el adjetivo la referencia aumenta; pero no solamente los adjetivos,  también otras expresiones. Por ejemplo si digo “un hombre corre” y “un  hombre puede correr”, la segunda oración tiene más alcance, por así decirlo,  que la primera, pues se puede decir, señalando a Sócrates que corre “Un  hombre corre”, pero en el segundo caso se puede decir, señalando a Sócrates  estando sentado que “Un hombre puede correr”, aunque no esté corriendo.  La ampliación tiene que ver también con la referencia a intervalos temporales,  es decir, al tiempo pasado o futuro en el que se desarrolla la acción del  verbo; esto ha permitido el desarrollo de la lógica temporal, junto al  de la lógica modal. En efecto, encontramos esa combinación en Mercado cuando  dice “Pues, ya que lo imposible siempre es falso, si su contradictorio  no fuese necesario, sino contingente, algunas veces será falso, y entonces  irían juntos en la Falsedad.”<SUP>19</SUP> </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Las conversiones son oraciones donde se cambian de lugar el sujeto y el  predicado sin cambiar la verdad de la oración. Conviene usarlas, dice Mercado:</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Pues frecuentemente se da una proposición oscura cuya equipolente y convertente  es muy clara. Por lo cual, ya que toda esta estructura de las conversiones  y las equipolencias tiende a añadir algo de esplendor y luz a la inteligencia  de las proposiciones, estímese muy absurdo el que las proposiciones se  conviertan cuando se convierten en otras más oscuras”.<SUP>20</SUP></font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Las equipolencias son nuestras equivalencias que hoy se llaman “De Morgan”<SUP>21</SUP>,  entre los conjuntos y que pueden expresarse como conectivas y cuantificadores.  Pero no sólo ellas, también hay equivalencias entre los diversos modos.  Las equivalencias entre los modos eran ya conocidas por Aristóteles y los  megárico-estoicos. Por ejemplo: decir que “es necesario que llueva” equivale  a decir “no es posible que no llueva”, y pueden combinarse, como de hecho  se combinaban en la lógica escolástica, esto es, había combinaciones entre  operadores modales, conectivas y cuantificadores<SUP>22</SUP>. Pongamos unos ejemplos:  “todo hombre es necesariamente racional” equivale a: “no existe un hombre  que posiblemente no sea racional” Y si tomamos en cuenta el tiempo, podríamos  decir: “todo hombre siempre es posiblemente racional” que equivale a: “no  existe un hombre que alguna vez pueda ser no racional”</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Esta combinación de modalidad y temporalidad no es nueva, de hecho se encuentra  ya en los megárico estoicos y en Aristóteles, pero en los medievales adquiere  un tratamiento más sofisticado.</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Las reducciones se refieren a las técnicas silogísticas para reducir al  silogismo perfecto, técnica plasmada y codificada en las famosas fórmulas  mnemotécnicas barbara, celarent, darii, etcétera y que muestran un sistema  axiomático donde cada silogismo válido puede “reducirse”, esto es, expresarse  en términos de silogismos básicos considerados como axiomas.</font></P>      <P ALIGN="LEFT"> <B><font color="000000" face="Verdana" size="2">2.1. La objeción: no se usa en la vida cotidiana</font></B></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Todo esto ha ido cobrando lugar en la lógica, pero, dice Feijoo, de nada  sirven, por una razón fundamental: nunca se usan. En la vida cotidiana,  en la argumentación cotidiana tienen escaso valor. Como si fueran términos  técnicos cuyo ámbito de aplicación es sumamente restringido y de escaso  valor cuando se trata de problemas como lo son algunas paradojas. Permítaseme  una comparación: una persona puede aprender a jugar el ajedrez, e invertir  en ello mucho tiempo. Se convierte en un experto y adquiere mucha habilidad  y competencia; de hecho siempre podrá aprender algo nuevo. Pero ¿le sirve  de algo en la vida cotidiana? Las divisiones, las equipolencias, las reglas  de la lógica, ¿tienen aplicación a la vida cotidiana?</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Y todavía más, pues con tantas reglas de hecho se hace muy poco, o nada.  Dice Feijoo</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> He visto (¿y quién no los habrá visto?) muchos Escolásticos, que tenían  en la uña todas las reglas de las Súmulas, y apenas razonaban justamente  en materia alguna; al contrario experimenté muchos sujetos, que razonaban  admirablemente, sin noticia alguna de los preceptos de la Lógica. Estos,  sin haber oído jamás hablar de apelaciones, suposiciones, ampliaciones,  restricciones, conversiones, equipolencias, modalidades, &amp;c. guiados de  la luz nativa de su entendimiento, prueban lo que proponen, sin incurrir  en alguno de los vicios, que van a precaver aquellas reglas.</font><FONT COLOR="000000" SIZE="2" face="Verdana"><SUP>23</SUP> </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font color="000000" face="Verdana" size="2"> ¿Qué podemos decir a esto? Suponiendo que estas cosas se enseñen en los  cursos de lógica, podemos preguntarnos cuánto tiempo perduran en la memoria  del estudiante, y podemos responder: muy poco, si no se ejercita continuamente  en ellos. Y si enseñamos lógica simbólica, ¿le sirve al estudiante para  sus otros cursos? ¿le sirve en situaciones fuera del aula? No pretendo  responder a esta pregunta, sólo plantear la crítica de Feijoo, quien ofrece  una situación curiosa: aquel que pretende demostrar sus habilidades “traduciendo”  a un lenguaje poco inteligible para los demás aquello que ha aprendido,  como si quisiéramos simbolizar oraciones delante de aquellos que no han  aprendido ese lenguaje pero que pueden comunicarse con el lenguaje ordinario;  a ese hay que decirle: “hable cristianamente, y déjese de algarabías”.  Pero, continua, si tenemos un razonamiento defectuoso, podremos darnos  cuanta de ello sin tener que recurrir a ese lenguaje esotérico. Su ejemplo,  al que habremos de volver, es este:</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000">Mus est vox monosyllaba, sed vox monosyllaba non manducat caseum: ergo  mus non manducat caseum.</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Ratón es palabra bisílaba, pero una palabra bisílaba no roe el queso, luego  el ratón no roe el queso.</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Nos damos cuenta de que hay un error ahí, y esto es lo que cuenta, sin  que tengamos que aprender toda la teoría de la suposición, que más que  una teoría es un complejo de teorías donde los mismos lógicos no están  de acuerdo en todas sus clasificaciones. (En efecto, los autores nominalistas  tienden a omitir un tipo de suposición, la llamada suposición natural,  llamada a veces “habitual”; creían que daba entrada a las entidades abstractas<SUP>24</SUP>.  Y si alguno llegaba a admitirla, desterraba a la suposición simple, por  la misma razón.) El error, técnicamente hablando, es la variación de la  suposición del término mus, que en el primer caso tiene suposición material,  esto es, la expresión se refiere a una entidad lingüística y en el segundo  no la tiene, tiene otra. Pero no necesitamos saber todo esto para darnos  cuenta del error; basta la “luz natural” para percatarse del defecto.</font></P>      <P ALIGN="justify"><font color="000000" face="Verdana" size="2"><b>2.2. Las paradojas</b></font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font color="000000" face="Verdana" size="2"> Continua Feijoo: los lógicos han propuesto problemas que ellos mismos no  han sido capaces de resolver, los insolubles. Incluso han muerto en el  intento, como lo atestigua la historia de la lógica<SUP>25</SUP>. Ofrece como ejemplos  “el mentiroso”, “el calvo” (su propuesta de solución de ciertas paradojas  abarca este último ejemplo, como veremos). Feijoo simplemente señala ese  hecho. Así pues las reglas lógicas no alcanzan a cubrir todos los problemas  que pueden suscitarse en las diversas teorías. Casi parece decir: los lógicos  con sus reglas hacen mucho ruido y luego se quejan de que no se puede escuchar,  ¿para qué pues aprenderlas?</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font color="000000" face="Verdana" size="2"> Ciertamente es un hecho la presencia recurrente de las paradojas, no sólo  en la antigüedad griega y en el pensamiento medieval. En nuestros días  aparecen ya en la teoría de clases, de conjuntos, y tenemos las paradojas  semánticas entre otras. Las soluciones propuestas no han tenido pleno consenso.  Claro que el hecho de no haberlas solucionado no nos obliga a cerrar los  ojos ante ellas. Es sintomático que sean recurrentes en la historia de  la lógica, y que las soluciones ofrecidas tengan sus “semejanzas familiares”<SUP>26</SUP>.</font></P>      <P ALIGN="LEFT"> <B><font color="000000" face="Verdana" size="2">2.3. Las equipolencias</font></B></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Puede plantearse así el problema: tenemos equivalencias de diversa índole,  por ejemplo</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> “no todo hombre es blanco” equivale a “algún hombre no es blanco”</font></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> pero ¿Debemos cansar al estudiante con tantas reglas para reconocer las  equivalencias cuando basta la comprensión de las palabras para darse cuenta  de ellas? Estamos frente a una competencia lingüística que ya trae el alumno.  Dado su dominio de la lengua, no necesita más. Se olvidaran esas reglas,  y no obstante se reconocerán esas equivalencias pues siguen siendo competencia  de la gramática.</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Lo mismo vale para las conversiones, pues</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Un ingenio perspicaz, con poquísimas, y aun con ningunas Súmulas discurre  oportunamente, y sin perder el hilo en las materias que ha estudiado; y  el embarazado, y confuso, aunque esté estudiando Súmulas toda la vida,  dará trompicones a cada paso. No por eso concluyo que las Súmulas son inútiles,  sino que la utilidad que se puede sacar de ellas, se logrará con los poquísimos  preceptos generales, que se reducen a dos pliegos. Con ellos, y una buena  Lógica natural, se puede cualquiera andar arguyendo por todo el mundo.</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font color="#000000" size="2" face="Verdana"> Así pues, conviene no complicar las cosas con tantas reglas.</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Otra crítica está dirigida al profesor de lógica que complica su enseñanza  con temas que no pertenecen a la lógica sino a la filosofía<SUP>27</SUP>. Su ejemplo:  los dialécticos se complican tanto la vida respecto a los entes de razón,  y ni siquiera Aristóteles se planteo ese problema. Si la lógica es instrumento  para adquirir las demás ciencias, ¿para qué sirve entonces estudiar algo  que no va a tratarse en ninguna de ellas? Ciertamente los temas de filosofía  de la lógica deben tratarse en materias de filosofía, no de lógica. La  misma objeción encontramos en Tomás de Mercado y en el prólogo de su obra  propone: “sabiamente se acallarán las cosas que sólo hayan de decirse oscuramente”.  Sin embargo, Mercado no teme a las complicaciones de la lógica sino que  trata de llevar de la mano al estudiante para que las aprenda, y las aplique;  pero no sólo eso, también trata de llevar al estudiante a terrenos que,  una vez dominada la lógica, le plantee nuevos problemas. </FONT></P>      <P ALIGN="LEFT"> <B><font color="000000" face="Verdana" size="2">3. Un ejemplo de su método: desenredo de sofismas</font></B></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font color="000000" face="Verdana" size="2"> La fuente de las falacias es la ambigüedad de la expresión. En efecto,  descubriendo la ambigüedad se descubre el error y el sofisma. Pero la ambigüedad  tiene que ver con el uso de las palabras en ciertos contextos, a los que  hay que atender; uno de esos contextos es el del diálogo y la disputa,  como veremos más adelante. Un argumento puede ser incorrecto sin constituir  una falacia, pues es incorrecto en virtud de su forma, como el siguiente</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000">El hombre es animal; el asno es animal; luego el hombre es asno<SUP>28&nbsp;</SUP></font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> donde el problema no radica en las palabras sino en la forma del argumento.  Atender a las palabras es atender a su materia, es decir, a su contenido.  Los sofismas siempre presentan una ambigüedad que hay que descubrir, una  ambigüedad casi ad hoc para el problema que se presenta. Dos ejemplos:</font></P>      <P ALIGN="LEFT"><font face="Verdana" size="2" color="#000000">Mus est vox monosyllaba;&nbsp;</font></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="LEFT"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> sed vox monosyllaba non rodit caseum:  ergo</font></P>      <P ALIGN="LEFT"><font face="Verdana" size="2" color="#000000">Mus non rodit caseum<SUP>29</SUP></font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> donde la ambigüedad radica en la expresión “mus”, pues en la primera oración  se refiere a sí misma y en la segunda por el animal. Otro ejemplo donde  la ambigüedad causa el sofisma es el siguiente:</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Quod non amisisti, habes; sed non amisisti cornua: ergo cornua habes</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Tienes lo que no has perdido, pero no has perdido los cuernos, luego tienes  cuernos<SUP>30</SUP> </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Donde la ambigüedad está en “non amisisti”, pues “no haber perdido, se  dice con propiedad de lo que se ha poseído; pero abusivamente de lo que  nunca se poseyó”. Así pues en un caso se habla propiamente, en otro impropiamente  dando lugar a la falacia; si colocamos “conservar” en lugar de “no perder”  se hará evidente el error. </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"> <B><font color="000000" face="Verdana" size="2">3.1. Desenredando el sorites</font></B></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> La lógica natural basta para desenredar los sofismas, y como muestra un  botón: el sorites. Feijoo lo expone así:</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Un grano solo no hace montón. Añádase otro, tampoco hay montón. Uno, y  otro se concedía. Proseguía el arguyente. Aunque se añada otro grano, tampoco  habrá montón, porque lo que no era antes montón, no se puede hacer montón,  con la adición de un solo grano.<SUP>31</SUP></font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Y así podemos seguirnos con millones de granos que nunca harán montón.  Este ejemplo puede generalizarse a otros muchos: un hombre, por más vino  que beba nunca se emborracha pues con una gota de vino pasaría de sobrio  a ebrio, un cuerpo, por más calor que se le aplique nunca se calentará;  un hombre por más pelos que se le quiten nunca será calvo. Los sofismas  fueron inventados por los lógicos y ellos mismos no han podido resolverlos  por más reglas que hayan propuesto.</font></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Feijoo valora en mucho la lógica natural, “hace mucho más que la artificial”  para la solución de problemas. De hecho parece equipararla a una “mediana  razón”, a la “razón natural”, “entendimiento despejado” que sigue a la  “luz natural”; se oponen en efecto a la Dialéctica. Los lógicos o dialécticos  no pueden desenredar el sofisma porque no recurren a la razón natural,  creen que trabajan “en un terreno, que erradamente se cree fecundísimo,  y se abandona el fertilísimo campo de una clara, y limpia razón natural,  que daría mucho fruto, si se cultivase con atenta meditación”.</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Así que mediante la lógica natural y no mediante la lógica artificial de  los dialécticos (pues de hecho no han resuelto el sorites con sus propias  armas, es decir, con sus cúmulos de reglas) procede Feijoo a su solución.  Vayamos por pasos.</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Su propuesta la expone en forma de dialogo entre un “dialéctico” y un “crítico”.  El dialéctico es claramente de la clase de los sofistas, que “pueden probar  cuanto quisieren, aunque sea evidentemente falso”. El crítico recurre a  la razón natural, y al diálogo, como veremos.</font></P>      <P ALIGN="justify"> <B><font color="000000" face="Verdana" size="2">3.2. La estrategia</font></B></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font color="000000" size="2" face="Verdana"> El primer paso consiste en una precisión de los términos: ¿qué se entiende  por “montón de trigo”? Se puede entender de varias maneras, según los hombres  a quienes se pregunte, y aún así hay que distinguir: montón grande, mediano,  pequeño; mínimo y máximo que se requiere para que algo sea “montón”. Conviniendo  en que la palabra “muchos” se aplica a cualquier montón, hay que precisar  esa palabra y preguntar ¿cuántos hacen muchos? Y también aquí las respuestas  pueden ser variadas.</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"> <B><font color="000000" size="2" face="Verdana">3.3. Recurso a la gramática y al lenguaje ordinario</font></B></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font color="000000" face="Verdana" size="2"> Gramaticalmente se oponen singular y plural, así que bastan dos para ser  muchos. En metafísica se da la misma distinción pues Aristóteles y Tomás  de Aquino afirman que no hay medio entre unidad y pluralidad.</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font color="000000" face="Verdana" size="2"> Pero en la lengua vulgar y común no se dice “mucho” de dos o tres, así  que no se contrapone “uno” a “muchos” sino hay que usar la expresión “pocos”.  Con todo, se usan de distinta manera según las circunstancias, y ponen  como ejemplos:</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" face="Verdana"> Un hombre tiene muchas joyas si tiene seis u ocho; pero no se dirá, que  tiene muchos doblones, aunque tenga veinte. </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" face="Verdana"> Cien hombres son muchos para esta sala, pero son muy pocos para un ejercito. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font color="000000" face="Verdana" size="2"> Así pues, “muchos”, dice, es <I>respectiva</I>, ligada al contexto. Tenemos ya  una primera respuesta al sorites: “un grano de trigo no hace montón; pero  el segundo, añadido al primero, sí”.</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font color="000000" face="Verdana" size="2"> A esto se objeta: “muchos” en el caso anterior no se opone a “uno” sino  a “pocos”, así que todavía no tenemos el montón. La distinción ya no corresponde  a singular/plural sino a su uso cotidiano.</font></P>      <P ALIGN="LEFT"> <B><font face="Verdana" size="2" color="#000000">3.4. Respuesta a la objeción</font></B></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Hemos visto que “muchos” significa muchas cantidades, de acuerdo al contexto,  y al montón que se quiera, pues puede ser pequeño, mediano, mayor. Pero  hagamos una pregunta: ¿cuántos granos se necesitan para hacer un montón?  No importa ahora si el montón es pequeño o grande, pues a la respuesta,  cualquiera que se dé (y si se responde “ya se cayó en la trampa” como veremos  a continuación) se le podrá a su vez responder, digamos que hacen falta  mil granos:</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> El que os diese respuesta, consiguientemente cuando fueseis haciendo vuestra  progresión de granos, os concediera que ni el tercero, ni el cuarto, ni  el décimo, ni el centésimo hacía montón, y así de los demás, hasta ver  hecho el número de novecientos noventa y nueve granos. Entonces, cuando  le arguyeseis, que un grano más sobre aquellos no podía hacer montón, os  atajaría, o negando absolutamente la proposición, o distinguiéndola de  este modo: Un grano más, por sí solo, concedo; un grano más, como junto  a los novecientos noventa y nueve, niego.</font></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Y ofrece un ejemplo análogo: ¿cuantas cestas de tierra tendría una montaña?  Pues si la cesta es del tamaño de la montaña ¡una sola! Lo mismo pasa con  el montón, pues si es mínimo bastaran digamos, cuatro granos, y procederemos  igual: uno no hace montón, pero el cuarto, sí lo hace. Y si argüimos que  cuatro son pocos para la mayoría, podrá responder: “para constituir montón  mayor que el mínimo, concedo: para constituir montón mínimo, niego”.</font></P>      <P ALIGN="justify"> <B><font color="000000" face="Verdana" size="2">3.5. Parafraseando la solución</font></B></P>      <P ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> La solución puede plantearse en términos de sentido divisivo y sentido colectivo (más acordes, dice Feijoo, al método y lenguaje de la escuela,  esto es, a la escolástica que tanto critica). Digamos: ¿este grano no hace  montón? Concedo, ¿este otro no hace montón? Concedo, y creciendo el número  diré: permito. Creciendo más el número (“cuando prudencialmente me parezca”)  cuando me digas “este grano más no puede hacer montón” respondo: “no puede  hacer montón, si antes estaba hecho, concedo: si antes no estaba hecho, subdistingo: él por sí solo, concedo: él, como junto con los demás, entendidos  todos in recto, niego.” Y si se arguye que a los granos anteriores se concedió  que no hacían montón y por consiguiente no vale decir “si antes no estaba  hecho” la respuesta es que “la permisión cayó sobre cada uno de aquellos  granos, no sobre todos juntos”.</font></P>      <P ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Y ofrece otro ejemplo análogo: hay trece hombres en una cuadra y uno de  ellos es muerto, así que comenzamos: Pedro no le mató, permito, y así de  cada uno. Pero no se puede concluir: permites que ninguno de los doce le  mató. No se puede concluir porque “la permisión se hizo en sentido divisivo,  no colectivo”. Quizá cambiando algo la terminología se entienda mejor:</font></P>      <P ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> “Pedro pudo no haberlo matado”, “Juan pudo no haberlo matado”; y así de  cada uno. Pero no podemos concluir: “ninguno pudo haberlo matado”, lo que  se dice de los individuos no siempre se puede decir del conjunto. Una falacia  conocida...</font></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2" color="#000000"> Esta solución, dice, puede servir “de modelo general” para otros sofismas  del mismo molde.</font></P>      <P ALIGN="justify"> <B><font color="000000" face="Verdana" size="2">4. Reflexiones</font></B></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> ¿Qué diremos de la crítica de Feijoo? En primer lugar que señala un hecho  en la enseñanza de la lógica: es difícil para el estudiante. También es  cierto que muchas veces se aprende y luego se olvida, por lo menos las  reglas y el simbolismo. La razón la ofrece Feijoo: nunca se usa. Pero en  lugar de abandonarla debemos usarla en nuestros cursos. El mismo Feijoo  (en 3.5 arriba) recurre a distinciones aprendidas en las escuelas, cuando  habla del sentido divisivo y colectivo; y se acerca al aspecto formal cuando  habla de “modelo general”. Pero debemos matizar nuestras expresiones: “nunca  se usa”. Si por esto entendemos el uso de terminología técnica y simbólica,  nombres de reglas y operaciones, concedo. Pues muchas veces razonamos en  el aula sin usar expresiones de ese tipo, sin que esto impida que razonemos  correctamente. Pero podemos usar el bagaje simbólico aprendido en los cursos  de lógica y aprovecharlo en otras materias, sobre todo cuando los cursos  de lógica abarcan temas que colindan con la ontología y otras disciplinas. </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En segundo lugar que una persona que no conozca lo mínimo de la lógica,  ni podrá aplicarla correctamente. Y ¿cual es ese mínimo? Diremos que “según  el sapo es la pedrada”, es decir, ¿para qué enseñamos lógica? Si los problemas  a tratar son complejos conviene una lógica adecuada a esos problemas, y  muchas veces esos problemas requieren un tratamiento que escapa a las sutilezas  del lenguaje ordinario, o que por lo menos son capturados de manera más  precisa en un lenguaje ad hoc. Esto es cierto especialmente en el estudio  de la filosofía. ¿Qué nos podría decir Feijoo del sorites si le quitamos  su contexto dialógico? </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> En tercer lugar: la crítica de Feijoo descansa mucho en el “ingenio perspicaz”,  de tal manera que si el estudiante no está bien dotado por la naturaleza,  ya se amoló (perdonando la expresión). Como si diera por supuesto que la  práctica y el ejercicio no mejoran al que no está bien dotado. En mi experiencia  como profesor me he encontrado más bien con la situación opuesta: el estudiante  no bien dotado pero disciplinado resuelve mejor los problemas que el estudiante  bien dotado pero indispuesto hacia la disciplina. ¡No es tiempo perdido  el estudio –la práctica– de la lógica! </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Por eso quitar todo lo que propone Feijoo que quitemos está mal encaminado.  Pues la lógica se desarrolló precisamente para poder enfrentar problemas  arduos y difíciles, como lo son los problemas en el terreno teológico;  y no solamente ahí, también en la ética y en la metafísica se necesita  una herramienta sofisticada. Si quitamos lo que quiere Feijoo, nos quedaremos  con casi nada, y cuando haga falta la herramienta, no estará a la mano.  Esta situación es reportada por el mismo Feijoo, quien quejándose de la  falta de comprensión de un cierto señor Mañer que piensa que una condicional  quiere decir dudar de sus oraciones componentes, exclama </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Dígolo, y lo diré mil veces, que al Sr. Mañer le hizo gran falta un poco  de escuela. A poco que frecuentara el Aula de Súmulas, oyera a aquellos  muchachos, para ejemplo, ya de las proposiciones hipotéticas, ya de las  argumentaciones condicionadas, pronunciar aquella: Si Sol lucet, dies,  est, sin que ninguno de ellos dude, si luce, o no luce el Sol, cuando la  articula.<SUP>32</SUP> </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Así pues, en el pecado está la penitencia! </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> La crítica de Feijoo es también una crítica a cierto estilo de filosofar,  y a un lenguaje que no muchos entienden, aunque él da muestras de manejarlo.  Se ha dicho que el simbolismo no es adecuado para los fines de la comunicación  cotidiana<SUP>33</SUP>, pero esto no obsta para que pueda ser utilizado en la comunicación  filosófica. Cuando una persona quiere emplear un lenguaje esotérico para  impresionar a sus semejantes, el antídoto es que todos conozcan ese lenguaje,  y esto vale no sólo para el simbolismo sino también para las diferentes  jergas filosóficas, pues la pedantería tiene muchas formas. Con todo, el  giro hacia la pragmática es algo que debemos tomar muy en cuenta, pues  la lógica no es sólo semántica y sintaxis, es también consideración de  los aspectos dialógicos que involucra, y que deben tomarse en cuenta, especialmente  por nosotros los profesores. Esta, creo, es una de las enseñanzas que puede  dejarnos la crítica de Feijoo. </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Tomás de Mercado ofrece una mejor salida: tratar los temas en su lugar,  “siendo que el dialéctico debe evadir lo que sale de los límites y meandros  de las súmulas, y pasan hacia lo que discuten el metafísico y el teólogo.”<SUP>34</SUP>  Hemos visto que la lógica ofrece problemas a la filosofía, y éstos deben  tratarse en los cursos adecuados. Pero en tiempos de Feijoo no había quizá  la clasificación adecuada de los contenidos de la enseñanza, como hoy los  tenemos. Mercado me parece un paladín de la lógica utens sin descuidar  en lo absoluto la lógica docens (aunque se le pueda reprochar que no toque  algunos temas fundamentales, como las paradojas p.e.). En nuestros días  Wittgenstein también milita en ambos bandos, aunque no con la misma obra. </FONT></P>  <A NAME="F-2"></A>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> La historia de las “luchas” entre la lógica utens y la lógica docens está  por escribirse. Sabemos que durante el Renacimiento pelearon a muerte,  y que en nuestros días siguen tratando de lograr cada una hegemonía. La  crítica de Feijoo constituye un capítulo más de este pleito, pero conviene  adoptar la actitud de Mercado; ya es tiempo de una tregua. </FONT></P>      <P ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><b><font color="000000" face="Verdana" size="2">Referencias</font></b></P>      <!-- ref --><p class="MsoNormal" style="line-height: 100%" align="justify"><span lang="EN-US" style="mso-ansi-language:EN-US"><font face="Verdana" size="2">1. ASHWORTH, E. J.: “The eclipse of medieval logic”, en KRETZMANN, N., KENNY, A. y PINBORG, J.: The Cambridge History of Later Medieval Philosophy, Cambridge University Press, Cambridge, 1982.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1711368&pid=S0798-1171200600020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p class="MsoNormal" style="line-height: 100%" align="justify"><span lang="EN-US" style="font-size:10.0pt;font-family:Verdana;mso-ansi-language:EN-US">2. BOCHENSKI, I M: A History of Formal Logic. Chelsea Publishing Co, New York, 1970.</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1711369&pid=S0798-1171200600020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p class="MsoNormal" style="line-height: 100%" align="justify"><span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"><font face="Verdana" size="2">3. CAMPOS BENÍTEZ, Juan Manuel: “El cuadrado escolástico de la cuantificación y la modalidad”, en La lámpara de Diógenes, No. 10-11, 2005, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Puebla.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1711370&pid=S0798-1171200600020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p class="MsoNormal" style="line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">4<span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD">. FEIJOO, Benito Jerónimo: Teatro crítico. Ensayos filosóficos, introducción y selección de textos a cargo de Eduardo Subirats, Anthropos, Barcelona, 1985.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1711371&pid=S0798-1171200600020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p class="MsoFootnoteText" style="line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD">5. FEIJOO, Benito Jerónimo: </span><i style="mso-bidi-font-style:normal">Obras</i> <i style="mso-bidi-font-style:normal">Completas</i>, en la dirección</font><span style="font-size:12.0pt"><font face="Verdana" size="2"> <span style="color:black">electrónica http://www.filosofia.org, consultada en mayo de 2006</span>.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1711372&pid=S0798-1171200600020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p class="MsoNormal" style="line-height: 100%" align="justify"><span lang="EN-US" style="mso-ansi-language:EN-US"><font face="Verdana" size="2">6. JARDINE, Lisa, “Humanistic logic”, en SCHMITT, Ch. y SLEINNER, Q.: The Cambridge History of Renaissance Philosophy, Cambridge University Press, Cambridge, 1988.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1711373&pid=S0798-1171200600020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p class="MsoFootnoteText" style="line-height: 100%" align="justify"><span style="font-size:12.0pt"><font face="Verdana" size="2">7. MERCADO, Tomás de: Comentarios lucidísimos al texto de Pedro Hispano, traducción de Mauricio, Beuchot, UNAM, México, 1986.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1711374&pid=S0798-1171200600020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p class="MsoFootnoteText" style="line-height: 100%" align="justify"><span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"><font face="Verdana" size="2">8. MUÑOZ DELGADO, Vicente: “Introducción al patrimonio escolástico de la lógica”, en Cuadernos salmantinos de filosofía, Universidad Pontificia de Salamanca II/I, Salamanca, 1975.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1711375&pid=S0798-1171200600020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD">9. MUÑÓZ GARCÍA, Ángel:</span> “Algunos antecedentes medievales de la semántica de J. Katz”, en Dianoia, UNAM, México, 1983.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1711376&pid=S0798-1171200600020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p class="MsoNormal" style="line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="ES-TRAD">10. </span><span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD">MUÑÓZ GARCÍA, Ángel: “La negación medieval”, en Revista de Filosofía, No. 16-17, 1993, Universidad del Zulia, Maracaibo.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1711377&pid=S0798-1171200600020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><span style="mso-fareast-font-family: Times New Roman; mso-bidi-font-family: Times New Roman; mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA" lang="ES-TRAD">11. MUÑÓZ GARCÍA, Ángel: Seis preguntas a la lógica medieval. UNAM, México, 2001.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1711378&pid=S0798-1171200600020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p class="MsoNormal" style="mso-pagination: none; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD">12. MUÑÓZ GARCÍA, Ángel&nbsp;:<span style="layout-grid-mode:line"> “A propósito de la suposición habitual”, en <i style="mso-bidi-font-style:normal">Itinéraires D´Albert de Saxe Paris-Vienne au XIVe siècle.</i> </span></span><span style="layout-grid-mode:line">Libraire Philosophique J. Vrin, Paris, 1991.</span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1711379&pid=S0798-1171200600020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p class="MsoNormal" style="mso-pagination: none; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD">13. PEIRCE, Charles Sanders: <i style="mso-bidi-font-style:normal">Escritos filosóficos</i>, Vol. I, trad. de Fernando Vevía, Colegio de Michoacán, Zamora , 1997</span>.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1711380&pid=S0798-1171200600020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p class="MsoNormal" style="mso-pagination: none; line-height: 100%" align="justify"><span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"><font face="Verdana" size="2">14. REDMOND, Walter: La lógica del siglo de oro. Una introducción histórica a la lógica. EUNSA, Pamplona, 2002.</font></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1711381&pid=S0798-1171200600020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD">15. ZIFF, Paul: “Lenguajes naturales y formales”, en HOOK, Sydney: Lenguaje y filosofía, trad. de José Ramón Pérez, FCE, México, 1982</span>.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1711382&pid=S0798-1171200600020000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p style="text-indent: -9.0pt; line-height: 100%; margin-left: 9.0pt" align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Notas</b></font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">1 Para una exposición de los temas contenidos en las súmulas en una de sus mejores formulaciones </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">remito al lector a REDMOND, Walter: La lógica del siglo de oro. Una introducción </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">histórica a la lógica. EUNSA, Pamplona, 2002. Aunque se trata de una exposición </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">de la lógica anterior al tiempo de Feijoo, recoge lo mejor de la tradición escolástica, </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">tan abandonada ya en su siglo, como el mismo Feijoo lo atestigua. Expone ahí la </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">doctrina lógica contenida en textos novohispanos, que ofrecen ya una reforma en la enseñanza </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">de los contenidos. Para una evaluación histórica véase MUÑOZ DELGADO, </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">Vicente: “Introducción al patrimonio escolástico de la lógica”, en Cuadernos salmantinos </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">de filosofía, Universidad Pontificia de Salamanca II/I, Salamanca, 1975.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">2 Para mayores detalles véanse ASHWORTH, E.J.: “The eclipse of medieval logic”, en </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">KRETZMANN N., KENNY, A., y PINBORG J.: The Cambridge History of Later Medieval </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">Philosophy, Cambridge University Press, Cambridge, 1982.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">3 Y las obligaciones, que no menciona Feijoo pero que utiliza, como veremos. En efecto, </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">parte de la nomenclatura de las obligaciones incluye expresiones como “concedo”, “distingo”, </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">y otras.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><font COLOR="#231f20">4 Cfr. PEIRCE, Charles Sanders: Escritos filosóficos, Vol. I, trad. de Fernando Vevía, </font></font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">Colegio de Michoacán, Zamora, 1997.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><font COLOR="#231f20">5 Cfr. FEIJOO, Benito Jerónimo: Teatro crítico. Ensayos filosóficos, introducción y selección </font></font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">de textos a cargo de Eduardo Subirats, Anthropos, Barcelona, 1985. Las obras </font><font face="Verdana" size="2"><font COLOR="#231f20">completas de Feijoo pueden consultarse en la dirección </font>electrónica http://www.filosofia. </font><font face="Verdana" size="2">org<font COLOR="#231f20">, de ahí sacamos todas nuestras citas.</font></font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><font COLOR="#231f20">6 Cfr. MERCADO, Tomás de, Comentarios lucidísimos al texto de Pedro Hispano, trad. </font></font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">de M. Beuchot, UNAM, México, 1986.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">7 MERCADO, T.: ob. cit., p. 83.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">8 MERCADO, T.: ob. cit., p. 199.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">9 MERCADO, T.: ob. cit., p. 179.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">10 Para un tratamiento semántico de las oraciones véase MUÑOZ García Ángel, “Algunos antecedentes </font><font COLOR="#231f20" face="Verdana" size="2">medievales de la semántica de J. Katz”, en Dianoia, UNAM, México, 1983.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">11 Para una presentación exhaustiva de esto véase MUÑOZ GARCÍA Ángel: “La negación </font><font COLOR="#231f20" face="Verdana" size="2">medieval”, en Revista de Filosofía, No. 16-17, 1993, Universidad del Zulia, Maracaibo.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">12 MERCADO, T.: ob. cit., p. 328.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">13 MERCADO, T.: ob. cit., p. 330.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">14 Ibid.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">15 Ibid.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><font COLOR="#231f20">16 La noción de appellatio tiene sus vaivenes, en el siglo XIII es simplemente referencia a </font></font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">la cosa actual, en algunos autores; en el siglo XIV aparece a veces como referencia a la </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">forma, en el contexto de materia/forma. En este contexto tiene que ver con el “concepto </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">formal” del sujeto y del predicado, pero no sin más.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">17 MERCADO, T.: ob. cit., p. 359.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">18 Ibid.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">19 MERCADO, T.: ob. cit., p. 279.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">20 MERCADO, T.: ob. cit., p. 255.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><font COLOR="#231f20">21 Cfr. MUÑOZ GARCÍA, Ángel: Seis preguntas a la lógica medieval, UNAM, México, </font></font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">2001.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">22 Cfr. CAMPOS BENÍTEZ, Juan Manuel: “El cuadrado escolástico de la cuantificación y </font><font COLOR="#231f20" face="Verdana" size="2">la modalidad”, en La lámpara de Diógenes, No. 10-11, Benemérita Universidad Autónoma </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">de Puebla, 2005.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><font COLOR="#231f20">23 FEIJOO, B. J.: Cartas eruditas y curiosas, Tomo segundo, carta sexta, parágrafo 15. En </font></font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">este lugar compara la lógica con la retórica: “el que no tiene genio, nunca es elocuente, </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">por más que haya estudiado las reglas de la Retórica; y lo es el que lo tiene, aunque no </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">haya puesto los ojos, ni los oídos en los preceptos de este Arte.”</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">24 Cfr. MUÑOZ GARCÍA, Ángel: “A propósito de la suposición habitual”, en Itinéraires </font></font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">D´Albert de Saxe Paris-Vienne au XIVe siècle, Libraire Philosophique J. Vrin, Paris, </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">1991.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">25 Bochenski nos recuerda un epitafio a un tal Filetas de Cos: viajero, soy Filetas de Cos, </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">el “mentiroso” y las noches que traté de resolverlo me llevaron a la muerte. Cfr. BOCHENSKI, </font><font COLOR="#231f20" face="Verdana" size="2">Iosif M.: A History of Formal Logic, Chelsea Publishing Co., New York, </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">1970, p. 131.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">26 Bochenski nos reporta muchas propuestas de solución, en op. cit., p. 241-251. Su estudio </font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">podría ayudarnos a evaluar las propuestas contemporáneas de solución.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">27 FEIJOO, B.J.: Ob. cit., Tomo séptimo, discurso duodécimo.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">28 FEIJOO, B.J.: “Desenredo de sofismas”, Tomo octavo, discurso segundo.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">29 Ibid.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">30 Ibid.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">31 Ibid.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><font COLOR="#231f20">32 FEIJOO, B.J.: Ilustración apologética al primer y segundo tomo del Teatro Crítico, </font></font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">Discurso séptimo, parágrafo 1.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><font COLOR="#231f20">33 ZIFF, Paul: “Lenguajes naturales y formales”, en HOOK, Sydney: Lenguaje y filosofía, </font></font><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">trad. de José Ramón Pérez, FCE, México, 1982, p. 331.</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 100%"><font COLOR="#231f20" size="2" face="Verdana">34 MERCADO, T.: ob. cit., p. 348.</font></p>       ]]></body>
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<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
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<label>2</label><nlm-citation citation-type="book">
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