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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This work deals with texts from the main works (Caminos para nuestros pueblos, Lecciones de sociología del Trabajo, Elementos para una sociología del Trabajo, among others) of Rodolfo Quintero, Venezuelan Marxist thinker. The doctrinal fundaments of his thought, his interpretation of reality, his ideas on education, politics, and his concept of war, peace, and Latin-American destiny in relation to United States power, are here examined. It is also outlined his proposal of a classless society, where everyone would be interested in the expansion of economy and the rising of the workers level of life, in the milieu of a socialist society.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <BASEFONT SIZE="3">      <P ALIGN="center"><FONT COLOR="000000" FACE="Verdana"> <B>Historia de las ideas en Venezuela: Rodolfo Quintero</B></FONT></P>  <b><font face="Verdana"></font></b>    <P ALIGN="center"><b> <FONT COLOR="000000" FACE="Verdana">History of the Ideas in Venezuela: Rodolfo Quintero</FONT></b></P>      <P ALIGN="center"><b><FONT COLOR="000000" FACE="Verdana" SIZE="2"><I>Johan Méndez-Reyes</I></FONT></b></P>     <P ALIGN="center"><FONT COLOR="000000" FACE="Verdana" SIZE="2"><I>Universidad Pedagógica Experimental Libertador Rubio -  Táchira</I></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" FACE="Verdana" SIZE="2"><B>Resumen</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Este trabajo aborda textos de las principales obras (<I>Caminos</I> <I>para</I> <I>nuestros</I> <I>pueblos</I>,<I> Lecciones de sociología del Trabajo</I>, <I>Elementos para una sociología  del Trabajo</I>, entre otros) de Rodolfo Quintero, pensador marxista venezolano.  Se analizan los fundamentos doctrinales de su pensamiento, su interpretación  de la realidad, sus ideas en educación, política, y su concepción de la  guerra, la paz, y el destino latinoamericano en relación al poderío estadounidense.  Se resalta su propuesta de una sociedad sin clases sociales, donde todos  estén interesados en el ascenso de la economía, la elevación del nivel  de vida de los trabajadores, dentro de una sociedad socialista.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Palabras clave</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Rodolfo Quintero, Historia de las ideas en Venezuela, cultura del petróleo,  marxismo venezolano.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Abstract</B></FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" FACE="Verdana" SIZE="2">This work deals with texts from the main works (<I>Caminos</I> <I>para</I> <I>nuestros</I> <I>pueblos</I>,<I>  Lecciones de sociología del Trabajo</I>, <I>Elementos para una sociología del  Trabajo</I>, among others) of Rodolfo Quintero, Venezuelan Marxist thinker.  The doctrinal fundaments of his thought, his interpretation of reality,  his ideas on education, politics, and his concept of war, peace, and Latin-American  destiny in relation to United States power, are here examined. It is also  outlined his proposal of a classless society, where everyone would be interested  in the expansion of economy and the rising of the workers level of life,  in the milieu of a socialist society.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Key words</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Rodolfo Quintero, History of the ideas in Venezuela, oil culture, Latin  American Marxism.</FONT></P>      <p ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Recibido: 21-02-06 Aceptado: 22-01-07</FONT></p>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Introducción</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> A pesar de que existen numerosas publicaciones sobre autores y temas que  han signado el debate intelectual en nuestro país, la historia crítica  de las ideas en Venezuela sigue siendo una tarea inconclusa. La mayor parte  de las publicaciones conocidas se reduce básicamente a juntar textos considerados  “clásicos” o bien a una presentación general de la vida y obra de algunos  intelectuales reconocidos, pero desde una perspectiva más anecdótica que  heurística.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Esta tendencia se comprueba particularmente en el caso que nos ocupa en  el presente trabajo, donde el autor seleccionado, a pesar de haber participado  de manera activa en la vida política nacional y hecho aportes fundamentales  para el análisis de la sociedad venezolana, no ha sido lo suficientemente  valorado. De allí que para comenzar a llenar este vacío, pretendemos en  lo que sigue, hacer algunas consideraciones críticas sobre el papel desempeñado  por Rodolfo Quintero (1909-1985) en la conformación del proceso histórico  zuliano, venezolano y, en particular, en la comprensión de nuestra manera  de ser.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> A este respecto, y dada la clara orientación ideológica que tuvo nuestro  autor, nuestra investigación habrá de considerar también el contexto en  el cual surgen y se desarrollan las ideas marxistas en Venezuela, así como  su influencia en el proceso de conformación de nuestra sociedad actual.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Vale adelantar, por otra parte, que esta influencia tuvo mucho que ver  con la necesidad de contrarrestar el predominio ideológico que en todos  los órdenes del ser y del hacer había logrado la doctrina positivista en  Venezuela; hasta el punto de poder decir que casi desde su aparición misma  en 1860 y hasta casi la mitad del siglo XX, fue con su ayuda y desde sus  postulados que se plantearon y resolvieron problemas tanto políticos, como  sociales e históricos.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Fue también durante esta misma época –en el siglo XX– que nuestros gobernantes  comenzaron a asumir las tareas impuestas por los centros hegemónicos mundiales.  Venezuela se abrió al monopolio extranjero, esto se debió en primer lugar,  por la necesidad económica y social en que se encontraba, y en segundo  lugar, por el acelerado proceso de industrialización de algunos países  europeos –por ejemplo; el británico– y no europeos –como el estadounidense–,  que a la larga se convertirían en una potencia mundial. Tal circunstancia  será aprovechada para que estas empresas se atribuyeran el papel de nuevo  emancipador de los pueblos del continente latinoamericano y con ello desarrollar  su proyecto político-económico y militar trayendo como consecuencia la  penetración e instalación de empresas extranjeras en nuestro territorio,</FONT><FONT COLOR="ff0000" FACE="Verdana" SIZE="2"><B>  </B></FONT><FONT COLOR="000000" FACE="Verdana" SIZE="2">lo que se hace particularmente posible por las condiciones de represión  en que se gestó y mantuvo la larga dictadura de Juan Vicente Gómez.</FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Contra esta presencia foránea y particularmente contra la opresión ejercida  por Gómez, una serie de intelectuales y estudiantes se organizan a partir  de 1928 para provocar un cambio político y social. Entre ellos destacan  Jóvito Villalba, Rómulo Betancourt, Pío Tamayo, Gustavo Machado, Juan Bautista  Fuenmayor, Miguel Acosta Saignes, y Rodolfo<B> </B>Quintero, entre otros; quienes  influidos por las doctrinas socialista y marxista y otras corrientes filosóficas,  comienzan a hablar de redención social, de liberación de nuestros pueblos  y de lucha antifeudal y antiimperialista.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> La aparición en el escenario intelectual venezolano del marxismo a finales  de la década de los treinta, contribuirá a acelerar el fin del predominio  teórico del cual había gozado el Positivismo hasta entonces, abriendo así  el paso a los cambios políticos que signarán la transición hacia el período  democrático. La influencia ejercida por el marxismo hará que los debates  que tienen lugar en los distintos ámbitos y géneros, giren en torno a la  preocupación por la política expansionista de las potencias mundiales –en  especial la de los Estados Unidos–, y a intentar explicar los fracasos  de los proyectos integracionistas latinoamericanos.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Dentro de este contexto, –como ya se dijo–, se ubica el intelectual zuliano  Rodolfo Quintero (1909-1985), quien junto a Pío Tamayo y otros pensadores,  inspiró y propulsó la corriente marxista leninista en Venezuela, cuyas  ondas habrían de expandirse con rapidez, particularmente en buena parte  de la comunidad universitaria. Tanto uno como otro destacaron en las aulas  universitarias por ser grandes defensores de la causa socialista, de las  tesis del materialismo dialéctico e histórico, y por haber interpretado  la realidad venezolana desde la perspectiva de la lucha de clase.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Hay que dejar claro, sin embargo, que la obra de Rodolfo Quintero no se  circunscribe solamente a la defensa de los textos de Marx y Lenin, pues  son también innegables sus dotes en el área de la filosofía clásica, la  antropología, la sociología y la historia. Al efecto, vale señalar el análisis  antropológico y sociológico que hace de las sociedades latinoamericanas  y de la venezolana en particular, en el cual muestra la relación entre  el estado de pobreza en que se encuentra nuestro país y la situación de  coloniaje en que se ha desenvuelto su historia; esa relación constituye,  a su juicio, la causa fundamental del estado de subdesarrollo de éstas  sociedades. Como solución, Rodolfo Quintero plantea la necesidad de un  cambio social desde las masas, pero que implique también a los administradores  de la nación. Para ello se debe luchar contra los opuestos a la superación  del subdesarrollo y enfrentar a los ideólogos del colonialismo moderno,  asumiendo posiciones activas, para desenmascarar y silenciar a los empeñados  en tergiversar la verdad</FONT><A HREF="0_FN0.htm"><FONT COLOR="000000" FACE="Verdana" SIZE="2"><SUP><span style="text-decoration: none">1</span></SUP></FONT></A><FONT COLOR="000000" FACE="Verdana" SIZE="2">.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" FACE="Verdana" SIZE="2">Por cuanto</FONT><FONT COLOR="ff0000" FACE="Verdana" SIZE="2"><B> </B></FONT> <FONT COLOR="000000" FACE="Verdana" SIZE="2">estos cambios deben surgir del seno mismo de la sociedad, es  fundamental conocer los esfuerzos hechos en este sentido por los pueblos  en el pasado, a fin de tener una idea más clara de hacia dónde se debe  marchar. Hacer la historia científica de los pueblos latinoamericanos –resalta  Quintero- es la tarea primordial, entendiendo que ésta no debe circunscribirse  a la descripción de sucesos, sino que debe abocarse a analizar procesos  reales y acontecimientos vivos, para de esta manera contribuir a propagar  la fuerza conseguida por aquellos países que han sabido buscar, encontrar  y seguir la vía de la independencia y el progreso<SUP>2</SUP>.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Con esta visión Quintero se suma a las nuevas corrientes que intentan explicar  la historia de los pueblos como un proceso colectivo y no como resultado  de la acción de los grandes hombres. Valga lo mencionado hasta aquí para  llamar la atención sobre la necesidad de un tratamiento más riguroso de  la obra de Rodolfo Quintero. Con la presente investigación pretendemos  contribuir a esta valoración, acercándonos de manera crítica a su obra  y profundizando en sus aportes a la filosofía, la política, la antropología  y la sociología, resaltando al mismo tiempo la contextualización de estos  enfoques en una visión histórica de la sociedad. Con ello queremos contribuir  a la elaboración de</FONT><FONT COLOR="ff0000" FACE="Verdana" SIZE="2"><B> </B></FONT> <FONT COLOR="000000" FACE="Verdana" SIZE="2">una historia de las ideas en Venezuela, en tanto que  nos estaremos ocupando de una época de trascendencia en el desenvolvimiento  de nuestra vida intelectual, además de reflexionar sobre sus planteamientos  y sobre el legado que nos dejó, en un momento en que se está debatiendo  en las esferas del espacio público la reivindicación de las ideas socialistas,  con el objeto de propulsar un cambio social.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>1. Datos Biográficos</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Rodolfo Quintero nació en Maracaibo (Estado Zulia) el 4 de diciembre de  1903, y murió en Caracas el 11 de noviembre de 1985. Fue etnólogo (Universidad  Nacional Autónoma de México), Doctor en Ciencias Antropológicas (Universidad  Central de Venezuela), profesor universitario, escritor, dirigente sindical  y político. Usó los seudónimos <I>Acero</I> (Stalin), Doble Seis, Morrocoy Berd,  y RQ, para protegerse. Hombre público de la “Generación del 28”, era estudiante  en la Universidad Central de Venezuela durante los sucesos de la <I>Semana</I> <I>del</I> <I>Estudiante</I> de febrero de 1928. Encarcelado en el Castillo Libertador  de Puerto Cabello, fue iniciado allí por Pío Tamayo en las ideas marxistas-leninistas;  después fue enviado a las colonias de Palenque donde continuó su prisión (1928-1929).</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Fue uno de los organizadores de la primera célula clandestina del Partido  Comunista de Venezuela, creada en Marzo de 1931 y fundador en ese mismo  año de la Sociedad Obrera de Mutuo Auxilio de los trabajadores petroleros  de Cabimas (SOMAP), una de las primeras organizaciones gremiales de los  trabajadores de la industria del petróleo.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Detenido en varias ocasiones entre 1931 y 1936, ocupó el cargo de Secretario  General del Partido Republicano Progresista (PRP) en junio de 1936; más  tarde se desempeñó como Secretario del Trabajo en el comité directivo central  del movimiento de coalición que adoptó el nombre de Partido Democrático  Nacional (PDN), en octubre de ese mismo año.</FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Ligado al movimiento obrero, Quintero fue uno de los principales dirigentes  de la primera huelga petrolera que se dio en el país (de diciembre de 1936  a enero de 1937) y como consecuencia de ello, en marzo de 1937 fue expulsado  de Venezuela, residiendo en Colombia hasta 1939.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Fue colaborador del semanario satírico <I>El Morrocoy Azul</I>, fundador y presidente  del partido Unión Popular Venezolana (1944), nacido a raíz de sus diferencias  con la política de conciliación de clases del PCV. Luego decidió participar  en la fundación formal del Partido Comunista de Venezuela Unitario, en  febrero de 1946, y del Partido Revolucionario del Proletariado, en octubre  del mismo año. Expulsado nuevamente de Venezuela en 1949, se fue a México,  donde cursó antropología en la Universidad Nacional Autónoma de México  (UNAM), y tras el derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez  en 1958, se incorporó al trabajo universitario en la UCV, donde obtuvo  el Doctorado en Ciencias Antropológicas y ejerció la docencia universitaria,  sin dejar por ello ni su vinculación con el PCV, ni de participar en la  fundación de la Central Unitaria de Trabajadores de Venezuela (CUTV) en  1963.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Quintero se labró una extensa y prolífica carrera universitaria, a lo largo  de la cual analizó el movimiento obrero de Venezuela y los cambios que  el petróleo produjo en la vida del venezolano. Durante ese tiempo fue docente  en cátedras de las Escuelas de Sociología y Antropología, de Trabajo Social  y de Historia, y miembro del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico  de esa casa de estudios. Igualmente fue presidente del Colegio de Sociólogos  y Antropólogos de Venezuela, dirigió el Instituto de Investigaciones de  la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV, fue Coordinador  general de la obra colectiva <I>Estudio de Caracas</I>, editada por la UCV y de  la investigación <I>La independencia en Venezuela</I>, también auspiciada por  la UCV. Asimismo fue colaborador de reconocidas revistas científicas y  culturales de los continentes americanos y europeos, manteniendo también  presencia en varios periódicos de importancia nacional<SUP>3</SUP>.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>2. Concepción marxista del autor sobre la sociedad y la historia</B> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Rodolfo Quintero fue un estudioso de las teorías de Marx y Engels. Para  él, el nacimiento del marxismo es el resultado de la reelaboración crítica  de la evolución del pensamiento filosófico y sociológico de la humanidad,  y su aparición tiene el carácter de una revolución en los campos de la  filosofía, de la ciencia social y del pensamiento político.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Es el marxismo, dice Quintero, el que convierte al socialismo en ciencia,  ya que antes éste era sólo utópico. Al respecto señala:</FONT></P>      <blockquote> 	    <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">“Antes, como reglas generales, las teorías filosóficas y sociales negaban  la existencia de leyes que presiden la historia de la sociedad, o las formulaban  de manera arbitraria. El marxismo descubrió esas leyes objetivas y barriendo  al idealismo da una explicación materialista de la historia…”<SUP>4</SUP>.</FONT></P> </blockquote>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Gracias a la teoría de Marx y Engels –señala este marxista zuliano– la  interpretación caótica y arbitraria de la historia, que imperaba hasta  entonces, fue sustituida por un sistema ideológico, científico y armónico  de la evolución social.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Marx no solo elaboró una teoría del cambio social, sino que se dedicó a  la tarea de explicar y organizar la transformación de la sociedad capitalista.  <I>El Manifiesto Comunista</I>, publicado en 1848, fue el primer llamado a la  acción del movimiento socialista científico, y cada una de las obras de  este pensador puede considerarse un aporte importante al conocimiento científico  de la acción humana y de su historia. Para Quintero estaba claro que las  propuestas de Marx habían ayudado a que los pueblos se organizaran en la  búsqueda de la justicia social, con el fin de vivir en una sociedad sin  diferencias de clases, donde no existan explotados ni oprimidos, ni marginalidad,  ni pobreza; el marxismo había contribuido a la búsqueda de la conciencia  social y había despertado la conciencia de los pueblos de todos los continentes,  dando la respuesta buscada y esperada al problema de la lucha de clases  del proletariado, haciéndole comprender a éste su misión histórica y señalándole  caminos para su liberación. De hecho, la propia acción de Marx y Engels  buscó responder a esta necesidad al asumir la tarea de fundar una asociación  internacional de obreros como organización revolucionaria de clase<SUP>5</SUP>.</FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Como todos sabemos, el marxismo postula lo económico como el factor esencial  sobre el cual se estructura la sociedad. Las demás manifestaciones de la  cultura son superestructuras sociales, condicionadas por la infraestructura  económica.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En la obra de Quintero se observan de manera implícita los tres postulados  básicos del marxismo: la lucha de clases, la teoría del valor-trabajo y  la ley de concentración de capitales, y sus propuestas siempre giran en  torno a la propiedad colectiva de los instrumentos de producción y la rebelión  de las clases desposeídas contra las clases poseedoras.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En este sentido, no le cabe duda alguna de que el marxismo es una síntesis  científica de toda la experiencia del movimiento obrero revolucionario  y de que como tal está íntimamente vinculado con la vida, con la actividad  práctica revolucionaria de las masas oprimidas y explotadas. Quintero hizo  de esta convicción una práctica de vida. Para él, hacer la historia científica  de los pueblos latinoamericanos, no debe ser tarea sólo de historiadores  sino también de filósofos, antropólogos y sociólogos, ya que el objetivo  de la misma no puede ser únicamente describir hechos, sino analizar igualmente  procesos reales y acontecimientos vivos.</FONT></P>      <blockquote> 	    <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">En este sentido, la historia ha de ser concreta y su fuerza debe radicar  en la verdad, en la forma de hacer llegar al pueblo los hechos y los pensamientos  de los hombres para, “…forjar altas cualidades morales en las poblaciones  y construir el porvenir”<SUP>6</SUP>.</FONT></P> </blockquote>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Entendiendo la historia de esta manera, Quintero se dedica a hacer un estudio  histórico detallado acerca del atraso en que se encuentran los pueblos  latinoamericanos; atraso que a su entender se produjo por la penetración  de modelos de planificación ajenos que engendraron inestabilidad social  y que profundizaron los antagonismos existentes entre las clases que conformaban  las sociedades latinoamericanas; es decir, profundizaron la contradicción  entre las aspiraciones de la mayoría de mejorar sus condiciones de vida  y el mero crecimiento económico, defendido por los grupos de poder. De  allí que Quintero proponga la necesidad de diseñar caminos políticos diferentes  al sistema actual que conduzcan al encuentro de soluciones para los problemas  del desarrollo en nuestros países. Al respecto señala:</FONT></P>      <blockquote> 	    <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">“… los diversos enfoques de éstos en el campo de la política expresados  en técnicas de planeamiento, que como hemos dicho, no pueden estar signadas  por tendencias a la repetición de la experiencias de las economías desarrolladas,  creadoras del sistema de capitalismo mundial, porque el subdesarrollo es  un fenómeno coetáneo del desarrollo; un orden socioeconómico con explicación  filosófica”<SUP>7</SUP>.</FONT></P> </blockquote>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En su obra <I>Caminos para nuestros pueblos, </I>Quintero analiza la realidad  de nuestras sociedades, resaltando dos aspectos de gran trascendencia que  nos describen la situación global, como lo son el desarrollo y el subdesarrollo.  El subdesarrollo es el producto de una antinomia, de una contradicción  dialéctica creada por la existencia de naciones avanzadas y naciones atrasadas.  Las primeras, industrializadas, para seguir avanzando y no estancarse económica  y socialmente mantienen a las otras, subdesarrolladas, sometidas a un ritmo  lento de avance y le imprimen una dirección deformada. Las causas del subdesarrollo  –según este intelectual zuliano– no son extrahistóricas, sino surgidas  de condiciones bien conocidas dentro del desarrollo histórico de la humanidad  y, en consecuencia, pueden eliminarse<SUP>8</SUP>.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> El desarrollo –para este sociólogo– es un problema más amplio que el simple  crecimiento del producto interno bruto, o la sola mejoría de los niveles  de vida de la población. El término sustituye a otros usados antes, como  “progreso” y “civilización”, que eran menos técnicos, quizás, pero que  resultaban más comprehensivos. Por otra parte, las teorías del desarrollo  económico surgen urgidas por la presión de las masas de los pueblos atrasados  que subsisten en un ambiente de ingreso nacional medio y niveles de vida  bajos, de insuficiencia alimenticia y bajo rendimiento agrícola, en un  sistema comercial parasitario, con relaciones desfavorables en el comercio  internacional y en el analfabetismo<SUP>9</SUP>.</FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Dentro de este marco de ideas, es notorio que el progreso de los países  subdesarrollados es adverso a los intereses dominantes de las naciones  con alto nivel de industrialización, y, en consecuencia, muy avanzadas.  Los pueblos atrasados constituyen el <I>hinterland </I>de los países desarrollados,  porque los abastecen de materias primas importantes y proporcionan beneficios  y posibilidades de inversión a sus grandes empresas, interesadas en hacer  de las zonas subdesarrolladas mercados de importación y exportación.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Desde su óptica marxista, Quintero ve una relación dialéctica entre el  desarrollo y el subdesarrollo: las naciones subdesarrolladas producen materiales  primarios que las desarrolladas elaboran. Esta relación conviene a las  naciones desarrolladas y por eso se oponen a cualquier transformación de  la misma. Por ende, los intereses de ambos son contradictorios y provocan  conflictos, que sólo desaparecen cuando las naciones subdesarrolladas se  desarrollan. Cuando esto ocurre, estas naciones conquistan su soberanía  y marchan libremente por la ruta del progreso. Por ello, propone aplicar  el marxismo, que “como teoría y como movimiento histórico, tiende a superar  esta contradicción dialéctica, a conseguir que el hombre domine totalmente  la historia”<SUP> 10</SUP>.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> La tesis fundamental de Quintero consiste en que para superar el estado  de pobreza en que viven los pueblos en América Latina, es necesario liberarse  de la cultura de conquista, –que es entendida como patrón de vida con estructura  y mecanismos de defensa propios; de modalidades y efectos sociales y psicológicos  que deterioran las culturas “criollas” y tienen expresión en actividades,  invenciones, instrumentos, equipo material y factores no materiales: lengua,  arte, ciencia–. mediante profundas transformaciones de la estructura económica,  política y social. Para ello propone los siguientes objetivos:</FONT></P>      <p align="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Eliminación de las relaciones precapitalistas en el campo y la realización  de una reforma agraria que entregue las tierras improductivas y los latifundios  a los campesinos. </FONT></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">-Recuperación de los monopolios extranjeros. 	</FONT></p> 	    <p align="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">-Control nacional del comercio exterior. 	</FONT></p> 	    <p align="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">-Establecimiento de una política tributaria con tasas altas y progresivas. 	</FONT></p> 	    <p align="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">-Establecimiento de un sistema estricto de control de cambios. 	</FONT></p> 	    <p align="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">-Establecimiento de un control de precios y un programa de contracción de  gastos no esenciales. </FONT></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">-Ensanchamiento del sector estatal de la economía<SUP>11</SUP>.</FONT></p> </blockquote>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Nuestro autor –siguiendo a Silvert<SUP>12</SUP>– considera que para que América Latina  pueda salir del estado de pobreza en que se encuentra, su desarrollo económico  debe implicar necesariamente una revolución social. Debido a que las experiencias  históricas indican que las vías capitalistas utilizadas desde hace años  carecen de efectividad como instrumento para eliminar los efectos que la  cultura de conquista engendra, como el del subdesarrollo de los países  de América Latina, se hace necesario encontrar vías de desarrollo no capitalistas,  un camino lleno de posibilidades y facilidades para el encuentro de soluciones  adecuadas a nuestros problemas.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Para Quintero, estos cambios sociales y culturales necesarios deben ser  impulsados por las masas; éstas resuelven de modo práctico las contradicciones  básicas del desarrollo social y hacen posible la transición de lo atrasado  a lo progresivo. Sin embargo, dice, es necesario ayudar a crear las condiciones  para que la fuerza del pueblo pueda actuar.</FONT></P>     <blockquote> 	    <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">“El desarrollo de nuestros países existe como posibilidad, como programa.  Las masas, con su actitud, pueden transformar la posibilidad en realidad,  poner en práctica los planes de desarrollo, superar la fase del subdesarrollo.  Estudiar el fenómeno del atraso y planificar el progreso no es suficiente;  es necesario vencer las contraposibilidades del mismo”<SUP> 13</SUP>.</FONT></P> </blockquote>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">En otras palabras, el desarrollo en América Latina es un proceso cuya culminación  exitosa no está determinada simplemente por los deseos subjetivos de sus  poblaciones, sino que también proviene de tendencias objetivas en su marcha  ascendente. Puede hablarse del progreso de las naciones latinoamericanas  “cuando se producen cambios que mejoran efectivamente las condiciones de  existencia de sus pobladores, desplazan la cultura de conquista y establecen  regímenes socioeconómicos que aseguran la satisfacción de las necesidades  de las masas populares”<SUP> 14</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Resumiendo los objetivos principales de los cambios que configuran el desarrollo,  éste resulta ser un proceso integral (económico, político, social y cultural),  que en América Latina se identifica con la lucha de los pueblos por la  libertad y el progreso; que no es espontáneo; que debe planificarse y dirigirse  con la participación de las masas populares:</FONT></P>     <blockquote> 	    <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">“Que los mecanismos de control de los factores económicos y sociales pasen  a las manos del pueblo, será posible en la medida que la descripción y  el análisis se realicen honrada y decididamente, luchando por una mejor  y justa organización de la sociedad”<SUP> 15</SUP>.</FONT></P> </blockquote>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Como corolario, podemos también decir que superar el subdesarrollo significa  construir sociedades donde sus componentes dispongan de los bienes materiales  e inmateriales indispensables para la satisfacción de sus necesidades.  De allí el imperativo de una base humanista en toda programación de desarrollo,  que es lo que puede darle verdadero sentido como movimiento progresista.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Desarrollo, pues, no es para Quintero sólo la construcción de grandes industrias  y centrales eléctricas, producción de acero, etc., sino que todo esto esté  al servicio del hombre. Se trata de una empresa histórica llena de sentido  y de actualidad, que se propone rescatar al hombre latinoamericano total,  prisionero hoy de la cultura de conquista. Se trata de rehacer las relaciones  económicas, sociales y culturales y afincarlas en la persona humana. Para  lograrlo es preciso formar sociedades de hombres útiles, estudiosos y creadores  de lo material y lo inmaterial; hay que elevar el sentido moral que despierte  la solidaridad entre los hombres y entre los pueblos, convertir la generosidad  y la compresión en una virtud latinoamericana. De esta manera, se puede  hacer de nuestros pueblos verdaderas naciones.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">En <I>Elementos para una sociología del trabajo  </I>Rodolfo Quintero expresa desde  el punto de vista sociológico, su concepción marxista del trabajo, resaltando  que existe una interrelación armónica entre la naturaleza y el hombre,  producto del trabajo. La historia propiamente humana comienza con la producción  de los medios de existencia y es la interacción entre el hombre productor  y el medio el que impulsa formas sociales en movimientos.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">El trabajo es la primera condición fundamental de toda la vida humana,  hasta el punto –dice Quintero–, de que en cierto sentido deberíamos afirmar  que el hombre mismo ha sido creado por obra del trabajo:</FONT></P>     <blockquote> 	    <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">“Al repercutir sobre el trabajo y el lenguaje el desarrollo del cerebro  y de los sentidos puestos a su servicio, la conciencia más y más esclarecida,  la capacidad de abstracción y de deducción, sirven de nuevos incentivos  para que ambos sigan desarrollándose, en un proceso que no termina, ni  mucho menos, en el momento en que el hombre se separa definitivamente del  mono, sino que desde entonces difiere en cuanto al grado y la dirección,  según los diferentes pueblos y diferentes épocas, que a veces se interrumpe,  incluso, con retrocesos locales y temporales, pero que, visto en su conjunto,  ha avanzado en formidables proporciones; poderosamente impulsado, de una  parte, y de otra, encauzado en una dirección más definida por obra de un  elemento que viene a sumarse a los anteriores, al aparecer el hombre ya  acabado: <I>La</I><B> </B><I>Sociedad</I>”<SUP> 16</SUP>.</FONT></P> </blockquote>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">En este sentido, la vida en sociedad va capacitando a los hombres progresivamente  para realizar acciones diversas con la finalidad de satisfacer necesidades  de los individuos y del grupo. Todos los sistemas de producción conocidos  han tenido como objetivo la consecución de un mayor rendimiento del trabajo,  pero no hay que olvidar que la vida en la sociedad –señala este pensador  zuliano– se basa en su producción material, que es la resultante del trabajo  de los hombres que la integran. La producción, pues, es siempre social,  y el trabajo es una actividad humana social porque es en grupo, y nunca  solos, que los hombres luchan contra la naturaleza. Por eso, puede definirse  el trabajo “como la actividad del hombre que persigue la trasformación  y adaptación de los objetos de la naturaleza para satisfacer sus necesidades”<SUP> 17</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Quintero –siguiendo a Marx– considera que el trabajo es una condición incesante  que la naturaleza impone al hombre en todas las formas de vida social.  Los hombres para poder producir necesitan formar parte de una organización  social determinada, relacionarse entre sí, y estas relaciones incluyen  las formas de la propiedad sobre los medios de producción, la situación  que ocupan las clases en la producción, las relaciones entre ellas y las  formas de distribución de lo que se produce. Según Marx, “… al actuar sobre  la naturaleza que está fuera de él, a través del movimiento, y al transformarla,  el hombre transforma también su propia naturaleza”<SUP> 18</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Ardiente defensor de estas tesis, Rodolfo Quintero critica en contrapartida  al positivismo por querer trasplantar a la sociedad las leyes de la naturaleza,  aplicando a los fenómenos sociales conceptos de la física y de la biología.  Al respecto señala: “… según el sistema positivista, las ciencias sociales  ocupan el último lugar en la ordenación de las ciencias, pero esta ordenación  es falsa y deforma las relaciones entre el hombre y la sociedad…”<SUP>19</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">En este sentido, la formación de las sociedades humanas, gracias al trabajo  en común de sus componentes y al desarrollo del lenguaje y de las técnicas,  ayudó –señala el autor– a crear la psicología que tiene ahora el hombre.  Para este sociólogo zuliano, el hombre no existe fuera de la sociedad<SUP>20</SUP>,  y es la persistencia y la continuidad de la integración social lo que caracteriza  a la humanidad. Desde su nacimiento el ser humano se encuentra colocado  dentro de un sistema de actos y respuestas tradicionales, por lo que lo  que se llama “natural” o se atribuye a la “naturaleza humana” es, en verdad,  producto del acondicionamiento social del hombre.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">En sus análisis marxistas de la sociedad, este autor manifiesta que en  la variedad de las formas de organización social se observa un recorrido  de progreso. El hombre se desenvuelve y avanza durante el periodo del salvajismo,  destacándose como un colaborador activo de la naturaleza; de allí pasa  a ser creador de nuevos procesos, particularmente cuando domestica animales  y plantas. En la fase de civilización hace rendir más su fuerza de trabajo  hasta un extremo tal, que la mayoría de la población es “domesticada” al  ser sometida a la esclavitud. En este sentido concluye que la evolución  de la sociedad es la historia del dominio progresivo del hombre sobre la  naturaleza<SUP> 21</SUP>.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Podemos notar que estas ideas planteadas por Quintero sobre la evolución  de la sociedad y sobre la historia misma, discrepan claramente con las  sostenidas por los positivistas, quienes parten tanto en uno como en otro  caso, de una concepción mecánica del hombre, el cual, lejos de aparecer  como un ente creador, es pensado como un elemento pasivo en el devenir  histórico social y sobre el que influyen de manera determinante las condiciones  geográficas. De hecho, para los positivistas, las acciones del hombre son  el resultado de “... la raza, el clima, el medio físico y telúrico, la  situación geográfica, la extensión territorial y cuantos rasgos especiales  obran en cierto modo automáticamente en la existencia y el destino de las  sociedades”<SUP> 22</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">La propia realidad se encarga, a juicio de Quintero, de demostrar la inconsistencia  de las tesis positivistas, pues no logran explicar el hecho de que el control  sobre el medio social –las relaciones de clases, de grupos, de individuos–,  no haya sido alcanzado, en algunos aspectos, en proporciones similares  a las del control sobre la naturaleza, que se logra por el conocimiento  de ésta y progresa paralelamente a la sistematización de dicho conocimiento  en las ciencias naturales.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">De hecho, si las condiciones de la vida humana dependieran del sometimiento  de las fuerzas naturales únicamente, desde hace bastante tiempo los hombres  serían libres y vivirían con sus necesidades satisfechas, sin miseria y  sin hambre, sin desocupaciones y sin guerrear los unos con los otros. Pero  lo cierto es que, a pesar del gran desarrollo de la ciencia y de la técnica,  muchos hombres viven en situaciones lamentables. Y esto sucede porque lo  decisivo es la organización de la sociedad y las relaciones entre sus componentes,  fundamentalmente las relaciones del trabajo<SUP>23</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">El hombre, gracias a la transformación que por el trabajo opera en la naturaleza  y a la producción de bienes materiales, reforma la vida y la sociedad.  Un objeto que no haya sido abordado por el trabajo y la práctica es un  objeto misterioso<SUP>24</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">La práctica es ante todo la actividad productiva de los hombres, y sólo  a merced de esta actividad puede existir la sociedad. La naturaleza suministra  objetos, y el hombre con su trabajo los convierte para su beneficio colectivo.  Las condiciones del trabajo caracterizan el ambiente social, el hombre  modifica su contexto para poder vivir en armonía con la naturaleza.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Por otra parte, dice Quintero, al participar el hombre en la producción  planificada debe encontrar el campo de acción para revelar y mejorar su  capacidad de creación, por tanto se mueve en el campo de la libertad.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">La libertad, según nuestro autor, y siguiendo a Marx, sólo puede florecer  tomando como base la necesidad; y la condición fundamental para su florecimiento,  es la reducción, por ejemplo, de las jornadas de trabajo, que se logra  suprimiendo el modo capitalista de producción. “El tiempo libre, que es  tanto el tiempo de asueto como el que se dedica a la realización de una  actividad más elevada, convierte, naturalmente, a quien dispone de él en  un sujeto distinto, y como tal se incorpora al proceso directo de la producción”<SUP>25</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">De la actividad del hombre depende el desarrollo de las fuerzas de la sociedad.  Marx comentó justamente que los “hombres hacen su propia historia…”, y  más adelante, “… pero no la hacen a su libre antojo, bajo circunstancias  que se encuentran directamente, que existen y transmiten el pasado…”<SUP>26</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">El progreso es, pues, necesariamente el resultado del esfuerzo colectivo  e individual de los hombres; efecto de la victoria de las fuerzas progresistas  en la lucha contra las fuerzas reaccionarias –antiprogresistas–.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">No se puede negar hoy que el progreso humano responda principalmente al  desarrollo económico y social de la sociedad, y que sea impulsado por la  elevación de la productividad del trabajo. Por ende, es necesario que haya  una sociedad basada en valores humanos, en valores que no sean los de la  compra venta. Cuando se habla de progreso, éste debe estar concebido para  la felicidad del género humano, donde exista libertad para todos, y el  trabajo puede contribuir efectivamente al progreso social.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">A partir de esta concepción general sobre la sociedad y el trabajo, Rodolfo  Quintero se aboca a estudiar la realidad venezolana y a tratar de identificar  los factores que han servido y sirven de obstáculo en la búsqueda de un  camino hacia esa sociedad justa que tanto desea. No tiene que andar mucho  para encontrar la causa principal que ha impedido el desarrollo de las  fuerzas sociales en Venezuela: el petróleo y el modelo cultural que con  él se impone en el país.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">La cultura del petróleo, dice, ha deteriorado a las culturas “criollas”,  porque su esencia radica en la explotación del hombre y se sustenta sobre  la doctrina consumista que deja a un lado la parte humana para centrar  el sentido de la vida en la mercancía, y ésta se ha expandido en actividades,  invenciones, instrumentos, equipos materiales y hasta en factores no materiales  como la lengua, el arte, la ciencia, entre otras cosas.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Se trata de un estilo de vida definido por rasgos particulares, nacido  en un contexto bien definido: la explotación de la riqueza petrolífera  nacional por empresas monopolistas extranjeras. Entre los rasgos de vida  propia de la cultura del petróleo predomina el sentido de dependencia y  marginalidad, hasta el punto de que los más “transculturados” llegan a  sentirse extranjeros en su propio país, tienden a imitar lo extraño y a  subestimar lo nacional, piensan a la manera “petrolera” y para comunicarse  con los demás manejan el “vocabulario del petróleo”.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Estos cambios afectaron todas las esferas de la vida social. Los portadores  de la cultura del petróleo actuaron según patrones de la producción en  serie y provocaron cambios en la indumentaria. “Habituaron a los venezolanos  a la ropa de media confección, producida industrialmente y distribuida  por cadenas poderosas de tiendas”<SUP>27</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">La penetración en la cultura nacional de elementos materiales de la cultura  del petróleo: viviendas, alimentos, vestidos, es complementada por un conjunto  de técnicas de propaganda del nuevo estilo de vida, a fin de crear en la  población criolla hábitos que ayuden al desenvolvimiento de los mercados  capitalistas: “Expresión de la cultura del petróleo en territorio venezolano  son las construcciones verticales y los edificios de departamentos, aunque  no sean necesarios, porque hay terreno suficiente. Pero imitan los rascacielos”<SUP>28</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">La cultura del petróleo –señala el autor– presiona igualmente a las culturas  rurales para que modifiquen su escala de valores, hábitos y pautas, imponiendo  una transformación que provoca ansiedad colectiva y engendrando situaciones  conflictivas donde juegan sentimientos nacionalistas.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Esta cultura deja huellas grandes y profundas, formando lo que Quintero  llama “hombres Creole” y “hombres Shell”, nacidos en el territorio venezolano  pero que piensan y viven como extranjeros; hombres de las compañías y para  las compañías, personas antinacionales, expresión de un mestizaje repugnante,  resultado de una política de “relaciones humanas” aplicada por los colonialistas.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Lo grave, sin embargo, es que ella es primero impuesta y después es aprendida,  pues dado que todo hombre es un ser histórico y que la cultura de la que  forma parte cambia en el tiempo, los nuevos patrones se internalizan y  pasan a la generación siguiente, reproduciendo en ésta el extrañamiento  respecto a los valores propios y haciendo más profunda la dependencia respecto  a los centros de poder.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Debido a las consecuencias negativas que esta cultura imperialista produce  en la sociedad nacional, Quintero manifiesta que hay combatirla defendiendo  la nuestra y creando ambientes favorables para la recuperación, entre otras,  del grupo social de los trabajadores petroleros, y así hacer posible el  renacimiento de las “ciudades-petróleo”.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Para Rodolfo Quintero, la cultura del petróleo destruye grupos sociales  y ciudades. Debido a que flotan como objetos, los hombres que habitan en  las “ciudades petróleo” se sienten vacíos, sin organización, educación,  prestigio social ni protección jurídica. No tienen una filosofía de la  vida auténtica, ni explicación de su propia existencia, y viven en un ambiente  de ascenso vertical del consumo de aguardiente, del crimen, la prostitución  y la homosexualidad. Por ello plantea la necesidad de su destrucción:</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">“La cultura del petróleo, creadora y destructora de los campamentos y las  “ciudades petróleo”, surgen y dominan en países subdesarrollados como el  nuestro. Es un complejo dinámico contrario al progreso nacional. De ahí  la conveniencia y la necesidad de su desintegración, de su eliminación  como sistema, como estilo de vida de los venezolanos”<SUP>29</SUP>.</FONT></P> </blockquote>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Por la misma razón, la cultura del petróleo tiende a impedir que el hombre  logre ser él mismo y vivir en un estado de síntesis creadora con otros  seres o cosas: “No le permite pensar ni actuar por sí mismo, lo obliga  a recurrir siempre a algo o a alguien exterior a él. Necesita reverencia,  servir, odiar o combatir a alguien. Lo hace tenso, beligerante, violento,  apasionado”<SUP>30</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Por ello, desalojar la cultura del petróleo es aumentar las oportunidades  del hombre venezolano para la satisfacción de sus necesidades, lo cual  hace necesario crear un ambiente en el cual los trabajadores petroleros  se vinculen y se interrelacionen con los demás pobladores fuera de los  campos petroleros, de acuerdo con sus tradiciones, costumbres, lengua,  de manera que vivan mejor en un marco de culturas nacionales y regionales  enriquecidas gracias a los mecanismos propios de una verdadera transculturación<SUP>31</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Rodolfo Quintero combatió fuertemente la cultura del petróleo, no sólo  por ser extranjera, sino por traer hambre, miseria y desigualdad. Estaba  convencido de que la cultura del petróleo había contribuido en alto grado  a convertirnos en un pueblo dependiente, alienado, devenido en objeto de  planes de los grandes imperios. Por ello, consideraba necesario luchar  por sacarla de nuestro entorno y una vez desplazada aquella – la cultura  hostil– correspondía a la nación dominar la tecnología y utilizarla para  el progreso del país, así como dedicarse a rehacer las instituciones que  la soportaban para limpiarlas de los elementos de dominación externa. La  siguiente cita del autor, resume su espíritu de lucha contra esta cultura:</FONT></P>     <blockquote> 	    <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">“Hablar de lucha contra la cultura del petróleo es plantear la necesidad  de una lucha social. Elevar el nivel de conciencia de los hombres. Lucha  inseparable de la lucha de clases, porque todo progreso cultural de las  masas está ligado a un progreso de la conciencia de los conflictos fundamentales  de la sociedad. Llevar a cabo en el terreno nacional la lucha concreta  que reclama conocer con claridad quién es el enemigo mayor, donde están  los contrarios y discernir entre quienes tienen un pensamiento diferente,  quien puede ser aliado y aportar una colaboración efectiva a la construcción  común”<SUP>32</SUP>.</FONT></P> </blockquote>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">En este sentido, hablar de lucha contra la cultura del petróleo es plantear  una lucha social, la elevación de la conciencia de los venezolanos, inseparable  de la lucha de clases, ya que todo progreso cultural de las masas está  ligado a un progreso de la conciencia de los conflictos fundamentales de  la sociedad. Una lucha que se enfrenta a problemas que exigen transformaciones  estructurales, que da lugar a crisis, expresadas en una desorganización  del orden social, provocada por la falta de capacidad de la sociedad para  impulsar su desarrollo; crisis que, según Quintero, pueden ser superadas  por las masas populares si éstas actúan con firmeza y están bien dirigidas;  si persiguen la humanización de agrupamientos de venezolanos víctimas de  la enajenación colonial, deshumanizados hoy por la acción dirigida de monopolios  extranjeros que, al mismo tiempo que los explotan, los alejan de sus tradiciones,  de su pasado histórico y cultural; haciendo de su ambiente natural y social  un medio extraño, escarnecido, ridiculizado, interiorizado<SUP>33</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Combatir la hegemonía de la cultura del petróleo, es combatir por la libertad  del hombre venezolano, concebida ésta como la conciencia de la necesidad<SUP>34</SUP>.  Y siendo así, cada paso de la población nacional hacia “el enriquecimiento  de nuestras culturas arranca secretos a la naturaleza, da la medida de  su libertad y, en consecuencia, la medida del progreso del país”<SUP>35</SUP>. En  <I>Antropología de las Ciudades Latinoamericanas</I><SUP>36</SUP>,<I> </I>Rodolfo Quintero se dedica  a resaltar la importancia de la ciudad en la vida del hombre, en tanto  permite asegurar el bienestar común, al tiempo que ofrece una explicación  antropológica y sociológica de cómo han evolucionado las ciudades latinoamericanas.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Las ciudades, como todos sabemos, aparecen en la vida de los grupos humanos  una vez que su organización social y niveles culturales les llevan a tratar  de satisfacer las necesidades básicas en un ambiente controlado. De allí  que el urbanismo tenga como finalidad “… hacer que las ciudades ofrezcan  condiciones óptimas para la convivencia humana y con ella tener sociedades  bien organizadas…”<SUP>37</SUP>.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Una ciudad –señala este pensador zuliano– puede ser considerada desde dos  puntos de vista simultáneos. Por una parte, es el lugar donde un gran número  de personas viven juntas con una densidad elevada. Un campo de deportes  lleno de millares de fanáticos no puede considerarse una ciudad, puesto  que éstos no viven allí, como “tampoco puede tenerse como ciudad a una  aldea de 800 habitantes que viven en una superficie de seis hectáreas…”<SUP>38</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Según Mauricio Gómez<SUP>39</SUP>, las ciudades no son meras agrupaciones de edificios,  o tan sólo sistemas arteriales para la circulación de vehículos, su esencia  es ese rostro de la sociedad y sus aspiraciones, expresado en la complejidad  de un objeto material cuyos extraordinarios problemas y cuya importancia  pública ha originado la moderna ciencia del urbanismo<SUP>40</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Dentro de este marco de ideas, podemos entender que aunque la ciudad no  determina la manera de vivir los hombres, sí la condiciona. Los habitantes  de las ciudades son personas que defienden intereses diversos, que tienen  ocupaciones especializadas y edades distintas, defienden ideologías diferentes,  creencias religiosas e interrelaciones muy variadas; todo ello en el marco  –señala Quintero– de los cambios que se operan en los medios de producción.  Por ejemplo, al ser destruida la base económica feudal, y rotas las viejas  relaciones entre los individuos y los grupos, se producen cambios en la  manera de vivir y organizarse los habitantes de las ciudad. Aunque desde  el punto de vista material ésta pueda permanecer la misma, cambia la funcionalidad  de sus componentes y las creencias, profesiones e ideologías de quienes  la habitan. La ciudad feudal no es la misma que la ciudad moderna donde  funcionan sociedades urbanizadas capitalistas.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Ubicándose en el contexto latinoamericano, Quintero explica que a comienzos  del siglo XX, en nuestras sociedades fue formándose un complejo de técnicas  y relaciones sociales traídas desde afuera, llamadas por algunos autores  islotes de modernismo o industrialización, por lo escasamente vinculadas  al conjunto las ciudades latinoamericanas. Estos islotes asumen características  semejantes a las denominadas “ciudades de tipo específico” –definidas por  Pierre George<SUP>41</SUP>–, que nacen adheridas a un núcleo urbano de pequeñas dimensiones  y de cultura criolla. Se conforman así ciudades mixtas en las que, alrededor  de la ciudad nativa, van apareciendo barrios de rasgos extranjeros que  la mayoría de las veces terminan por engullir la ciudad tradicional.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">De esta manera, si bien es cierto que las ciudades son creadas por los  hombres, en el caso de las grandes ciudades de América Latina éstas no  son obra de los grupos humanos latinoamericanos, sino de grupos provenientes  de otros lugares, de lo que resulta una ciudad que no tiene bien marcadas  las huellas de nuestras culturas: son ciudades artificiales<SUP>42</SUP>. Como lo  dijo José Martí: “… sólo perdura y es para bien la riqueza que se crea  y la libertad que se conquista con las propias manos”<SUP>43</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Para Quintero “Nuestras ciudades son producto e imagen de estructuras económicas  de tipo capitalista, dependientes en forma sustantiva de factores de tipo  externo”<SUP>44</SUP>. Esta circunstancia plantea, en consecuencia, la tarea de la  transformación de las ciudades en espacios donde los criollos no sean unos  extraños; en ambientes que faciliten la satisfacción de sus necesidades  básicas. Sin embargo, no se trata de abandonar o destruir lo artificial  en nuestras ciudades, sino de hacerlo útil para los grupos humanos que  viven en ellas; se trata de impulsar el proceso de cambio social a través  de la urbanización, denominada nativa o histórica, que garantice la creación  de ciudades que satisfagan las necesidades materiales del pueblo y sus  exigencias espirituales.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Quintero señala como causas históricas esenciales de la deformación de  los procesos de urbanización en América Latina el capital extranjero y  el latifundio precapitalista. El hombre del campo fue pasando, sin las  transiciones necesarias, de su aldea a la ciudad, del trabajo en la agricultura  al trabajo fabril, de un medio social a otro, generando los conocidos cinturones  de miseria alrededor de estas ciudades artificiales.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Posteriormente, la miseria que se generó en las ciudades latinoamericanas  se agudizó por la acción cada vez más intensa del capital extranjero monopolista.  En el caso de Venezuela, por el capital petrolero fundamentalmente, donde  las ganancias obtenidas podían haberse distribuido aunque fuera “desordenadamente”  hasta el punto de que el proletariado “desconociera los extremos de la  pobreza”; sin embargo, ocurrió injustamente lo contrario, olvidando a la  población mayormente necesitada.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"><B>3. La universidad necesaria para la conformación     de una nueva sociedad</B></FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">En su obra <I>Los estudiantes,  </I>Rodolfo Quintero no sólo resalta la importancia  que tiene para una sociedad la educación en todos sus niveles, sino que  también cree pertinente tener Universidades cuyos principios estén basados  en la solidaridad y la justicia social, y no sólo circunscritos al carácter  científico y tecnológico de las mismas.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Por otra parte, esta institución debe estar conformada por estudiantes  de todas las clases, capaces de reflexionar y de luchar por su condición  de vida. Y en lo que respecta a los profesores, el modelo de <I>universidad  necesaria </I>comprende, en un primer plano, la formación y calificación continua  de la docencia, descartando las improvisaciones. La única base –señala  el Dr. Quintero– aconsejable en un proceso de selección de profesores ha  de ser la idoneidad científica y pedagógica, comprobada en la práctica  de manera democrática mediante verdaderos concursos, y la revalorización  periódica de dicha idoneidad.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Para este intelectual zuliano, la universidad que necesita Venezuela sólo  puede ser delineada desde un enfoque integral de la institución y su dinámica,  no desde la suma de concepciones y planes acabados individuales. En su  construcción deben participar universitarios de orientación progresista,  sin discriminación alguna, con iguales responsabilidades, “… sólo así es  posible plasmarla en un proyecto socialmente eficaz”<SUP>45</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Desde este punto de vista, las universidades deben se consideradas como  parte de las luchas por el progreso y la independencia nacional, con miras  a la igualdad de clase y la justicia social. Por ello, hay que conectar  la universidad a todos los espacios, a los reclamos de la industria, al  campo, a la salud, al trabajo, a la vivienda, los servicios, etc., con  el propósito de ofrecer soluciones palpables y que ayuden a consolidar  la revolución científico-técnica<SUP>46</SUP>. Sin embargo la universidad debe ir  todavía más allá:</FONT></P>     <blockquote> 	    <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">“El cambio educativo planteado por la revolución científico-técnica es  más acelerado que el proveniente del cambio social; es cierto que la época  científica actual está ligada a una transformación social profunda, pero  no depende mecánicamente de ésta”<SUP>47</SUP>.</FONT></P> </blockquote>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">La <I>universidad necesaria</I> ha de ser el producto de una síntesis creadora,  impulsada por los cambios necesarios que demandan los problemas sociales  del país. Ella tiene que convertirse en una institución apta para transformarse  en centro elaborador de una cultura nacional, con docencia sensible a los  cambios sociales que reclaman la estructura económica y social del país,  que aporte con su acción específica al proceso de la revolución venezolana,  y que entronque con las necesidades de la ciencia y del pueblo<SUP>48</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">La finalidad de la  <I>universidad necesaria </I>es la de proporcionar al Estado  los cuadros científicos y técnicos que exige un progreso independiente  de los grandes imperios.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Por otra parte, la universidad necesaria, que es académica, jurídica y  organizada, debe surtir las demandas del Estado con respecto a los profesionales,  técnicos y científicos que se requieren para asegurar el bienestar común.  En este sentido, su organización y funcionamiento debe dirigirse hacia  un proceso de “proletarización” de los estudiantes de las disciplinas comprendidas  en sus planes de estudios, a fin de que intereses una vez egresados, coincidan  con los de la clase obrera y el pueblo.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Según Rodolfo Quintero, las sociedades latinoamericanas requieren de hombres  nuevos capaces de asumir la defensa de la soberanía del pueblo y de utilizar  los recursos naturales y humanos en pro de las mayorías. Estos hombres  deberán formarse en la nueva universidad y no han de ser utilizadas por  monopolistas extranjeros, cuyo beneficio es individual. Por ello, la <I>universidad  necesaria </I>unida al pueblo, tendrá la responsabilidad de construir y poner  en marcha un proyecto social, económico, político y cultural que incluya  a las mayorías.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"><B>4. Lo humano ante la guerra y la paz</B></FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Un aspecto importante dentro del pensamiento de Rodolfo Quintero, es su  concepción sobre la guerra y la paz. La guerra es para él violencia armada  y organizada entre diferentes clases sociales o entre Estados y grupos  de Estados que procuran objetivos políticos determinados, no alcanzados  por otros medios y formas de lucha ideológicas, económicas, políticas.  Haciendo un análisis histórico argumenta:</FONT></P>     <blockquote> 	    <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">“Buena parte de las guerras habidas en el periodo de la esclavitud tenía  como finalidad conseguir brazos esclavos; en el feudalismo hay guerras  de rapiña y pillaje y persiguen la posesión de territorios con siervos  adscritos. En los comienzos del capitalismo las guerras persiguen fundamentalmente  la liquidación de los restos del feudalismo…”<SUP>49</SUP>.</FONT></P> </blockquote>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">De esta manera, la guerra es un aspecto del desarrollo social, depende  del proceso de ese desarrollo y de las relaciones entre las clases y los  Estados. Sin embargo, el fenómeno de la guerra no se identifica plenamente  con el fenómeno de la lucha de clases, ni con el fenómeno de la política.</FONT></P>     <blockquote> 	    <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">“… durante la guerra el fenómeno de la lucha de clases y el de la política  tienen manifestaciones propias que pueden no ser de violencia armada. Tampoco  puede aislarse de los otros fenómenos sociales…”<SUP>50</SUP>.</FONT></P> </blockquote>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">La guerra, para este zuliano, es un medio; sin embargo, dice, el sistema  social del capitalismo monopolista la convierte en fin. Debido al aumento  acelerado de sus necesidades materiales, el capitalismo impulsa el crecimiento  del potencial económico de sus países, lo que lo obliga a intervenir directamente  en otros países.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Dentro este marco de ideas, hay que resaltar que la política proyecta la  guerra y crea las condiciones en lo económico y lo ideológico que facilitan  su desarrollo. La guerra es entonces un fenómeno social que se desarrolla  vinculado a la ideología política y a la ciencia y a otros factores de  la conciencia social. Por tanto, constituye un aspecto de las “relaciones  humanas”, funcionando en el ámbito de la moral: “El éxito en la guerra  depende en alta proporción del estado de ánimo de las masas, que derraman  su sangre en el campo de batalla”<SUP>51</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Desde una perspectiva filosófica y según se deduce de lo expuesto hasta  aquí, la guerra es la obra del hombre para destruir al hombre. Conocer  cómo y para qué éste domina la naturaleza, por qué construye y perfecciona  los instrumentos de su propia destrucción, es una de las contradicciones  más esenciales entre el hombre y sus obras.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Compartimos con el autor su convicción de que la guerra es un fenómeno  en contradicción con el esfuerzo constante del hombre para asegurar su  bienestar, es decir su existencia se opone al afán humano de creación.  Sin embargo, para el autor, la destrucción del hombre por el hombre puede  llegar a ser parte de un proceso constructivo. La posibilidad y las circunstancias  están registradas en la historia humana. Estas ideas de Quintero se asemejan  a las planteadas por el positivismo, el cual considera a la guerra como  una condición necesaria para el progreso del hombre, de la sociedad y por  ende de la humanidad: “la guerra ha sido siempre, en todos los tiempos  y países, uno de los factores poderosos en la evolución progresiva de la  humanidad....”<SUP>52</SUP>.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Para el positivismo – y en el caso particular para Vallenilla Lanz– la  guerra proviene de dos necesidades esenciales del hombre: la necesidad  de conservación personal, lo cual lo lleva a defender y utilizar sus instintos  agresivos para asegurar su supervivencia, y la necesidad de extensión,  que lo lleva a dirigir su agresividad hacia la conquista de nuevas metas.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Siguiendo el esquema positivista, Vallenilla Lanz recurre a los principios  de la ciencia para explicar esta necesidad de la guerra en la evolución  de la humanidad. En este sentido, nos dice:</FONT></P>     <blockquote> 	    <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">“La guerra es ante todo la expresión concreta de las necesidades de extensión  y conservación personales... por ello siempre implica una necesidad de  agresividad, de poder y la voluntad de usar la fuerza para alcanzar su  fin los principios científicos cada vez más extendidos en el mundo comprueban  que la humanidad no se transforma por obra y gracia de los ideólogos...”<SUP>53</SUP>.</FONT></P> </blockquote>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">La guerra, como tal, pude ser ofensiva o defensiva, según resulte de la  primera o de la segunda de estas necesidades –extensión o conservación  personal–, pero, en todo caso, siempre implica recurrir a la violencia  para obtener su fin.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">A pesar de la similitud, las ideas de Quintero sobre la guerra tienen algunas  diferencias con el positivismo. Por ejemplo, para él existen “… guerras  injustas y guerras justas, opuestas al progreso social y animadoras del  mismo; guerras de dominio y guerras de liberación…”, y más adelante agrega:  “… las que benefician sólo a un grupo reducido de personas y las que contribuyen  al desarrollo de la humanidad…”<SUP>54</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">En otras palabras, Quintero justifica la guerra en algunas ocasiones. La  guerra es justa cuando dentro de sus finalidades busca poner fin a la guerra  como actividad permanente de los hombres, es decir, cuando busca librar  a la humanidad de los efectos de este fenómeno, cuando se busca hacer guerra  a la guerra.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">La contradicción entre guerra y afán de creación del hombre es universal  y absoluta, pues “prosigue aún en las oportunidades de coexistencia y conversión  de una en otro, cuando toma formas particulares”<SUP>55</SUP>. De ahí que sea importante  en la lucha de las sociedades por el progreso, eliminar uno de los contrarios,  creando situaciones estables de paz, que es lo que le permitirá alcanzar  plenamente el progreso.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">La humanidad urge de mejoras, pero avanza poco en la ruta para conseguirlas  porque derrocha sus grandes realizaciones en la guerra y en la preparación  de la guerra. Contradictoriamente, el desarrollo de la ciencia y de la  técnica que debería servir para resolver esos urgentes problemas de la  humanidad han servido para hacer más “eficiente” la guerra para convertirla  en un mecanismo de destrucción del hombre como especie. No deja de alertar  Quintero sobre el daño que puede ocasionar a la vida en la tierra una posible  tercera guerra mundial<SUP>56</SUP>. Corresponde al propio hombre impedir que ese  mecanismo se ponga en marcha y para ello debe servirse también de la ciencia  y de la técnica, para reducir sus terribles efectos<SUP>57</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Por tanto, es sólo contra la guerra injusta que se justifica la organización  de la guerra. Frente a los opresores, se justifica planificar una guerra  que ofrezca posibilidades de rechazar en cualquier momento el ataque o  de impedir el uso de armas nucleares. El agredido debe tomar la iniciativa  estratégica, debe luchar para impedir que la propia especie humana desaparezca,  y Quintero señala cuáles pueden ser las vías para lograrlo:</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">“El hombre hoy se prepara para una guerra contra la guerra. Planifica operaciones  para eliminar efectos de las armas nucleares, destruir la base económica  de la guerra, desorganizar el sistema de dirección estatal y militar que  la hace posible, y derrotar los agresores”<SUP>58</SUP>.</FONT></P> </blockquote>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Desde nuestra óptica la guerra es hoy un mal que atañe y afecta a la humanidad  en su conjunto y la facultad de desatarla es utilizada como recurso por  las grandes potencias para mantener su hegemonía sobre el globo terráqueo.  Con el agravante de que las actuales formas de guerra permiten que sólo  sean afectadas los otros, es decir aquellos pueblos sobre los cuales las  grandes potencias desatan su ira, quedando indemne su propio territorio  y población. En este sentido creemos pertinente utilizar todos los medios  racionales posibles para combatir la guerra por la vía pacifica. Rodolfo  Quintero diría: “hay que hacer la guerra justa”. La guerra injusta no ha  sido, no es ni será una finalidad para la humanidad interesada en satisfacer  sus necesidades. Ni mucho menos, un medio para progresar.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Finalmente, es necesario señalar que nuestro autor entiende que tanto el  progreso de la humanidad como la preservación de toda la naturaleza viviente,  conllevan un proceso de lucha contra la injusticia, aunque se adelante  con el carácter de guerra. Dado que las causas de la guerra son propias  de un sistema social injusto, necesario es luchar por superar ese sistema  injusto. Sólo así, mediante la eliminación de las causas de las guerras  injustas, quedarán sin fundamento las guerras justas.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">De allí que Quintero considere indispensable la organización de los hombres  a partir de una nueva visión del mundo, de un nuevo carácter, valores,  hábitos y moral. Es necesaria la construcción de una sociedad de hombres  conscientes que se interrelacionen íntimamente, y comprendan cuáles son  los verdaderos objetivos de la sociedad. En otras palabras, es necesario  crear una sociedad donde el hombre piense y actúe en pro de los intereses  de la humanidad.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Desde esta perspectiva, la paz es entendida por Quintero como una lucha  de transformación social. La construcción de un mundo sin guerras es el  gran objetivo de la humanidad, la finalidad de los grupos humanos en la  ruta del progreso social. Como fin, la paz es lo principal.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Según Quintero, la paz es obra de los hombres, así como lo es la guerra.  Por ello, establecer la paz exige esfuerzos, exige una lucha constante  por parte de esa inmensa mayoría de la humanidad que se muestra contraria  a la práctica de la guerra.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">La necesidad de vivir en paz está relacionada con la libertad y el bienestar  de la humanidad, pero para gozar de ella en la actividad práctica es preciso  poder aplicarla y actuar conforme con la necesidad hecha conciencia.</FONT></P>     <blockquote> 	    <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">“La humanidad plantea siempre los problemas que es capaz de resolver. La  eliminación de la guerra es una necesidad histórica y una posibilidad fortalecida  ahora por la existencia de millones de personas que viven en sociedades  contrarias a la guerra”<SUP>59</SUP>.</FONT></P> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Un mundo pacifico es el ideal de la inmensa mayoría de los hombres que  pueblan la Tierra, pero el sólo hecho de proclamarlo no basta para verlo  realizado. Los hombres deben luchar para constituirlo. Al respecto señala  Quintero: “A lo largo de los siglos los hombres soñaron con un regimen  que librase a la humanidad de las guerras. El sueño se hace realidad si  los hombres comienza a luchar para lograrlo…”<SUP>60</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Por otra parte, la lucha por la conquista de la paz no es un proceso automático  de desarrollo de la conciencia y la razón; por el contrario, el mismo no  puede desligarse de los demás problemas sociales. Su éxito no lo predetermina  el destino, sino la actividad y la organización de los hombres, su conocimiento  de las condiciones y los objetivos de la lucha. El lograrlo no será fácil,  pero ha de ser sin embargo la meta común de toda la humanidad pues de ello  depende la propia supervivencia de la especie. Es necesario estar conciente  de ello y es necesario estar dispuestos a correr el riesgo: “hay condiciones  que favorecen ahora la lucha por la paz. Pero la labor de eliminar la guerra  seguramente cueste a la humanidad, nuevas y grandes pérdidas de vidas y  riquezas”<SUP>61</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"><B>Conclusiones</B> </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">De la lectura de la obra de Quintero surge un pensador denso, coherente  y un brillante expositor del marxismo no sólo venezolano, sino también  latinoamericano. Vale como prueba de ello su análisis filosófico, antropológico,  y sociológico de las sociedades latinoamericanas y venezolanas, del que  se puede afirmar sin vacilaciones que a pesar de los años transcurridos  no ha perdido vigencia. De hecho los temas que estudió se mantienen en  boga, pues su propuesta gira en torno a las raíces mismas de la modernidad  política.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Quintero es también un reivindicador de los estudios de sociología y antropología  como disciplinas científicas que pueden aportar muchas y nuevas alternativas  para la comprensión de nuestra realidad latinoamericana y venezolana.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">En efecto, hacer un análisis de la  <I>cultura del petróleo</I> y mostrar el deterioro  causado por ésta a las culturas “criollas”, tanto en sus manifestaciones  materiales como formas de habitación, de movilización, de vestimenta, pero  sobre todo en las no materiales como lengua, arte, ciencia, etc., constituye  un valioso aporte de Quintero al diagnóstico de la sociedad venezolana.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">La cultura del petróleo, muestra Quintero, ha contribuido en alto grado  a convertirnos en un pueblo dependiente, alienado de sí mismo y fácil objeto  de los planes de los grandes imperios. Resulta en consecuencia fundamental  emprender una lucha colectiva por desplazar esa cultura del petróleo y  apropiarnos del conocimiento tecnológico que la misma ha introducido en  el país pero para orientarla hacia fines propios, hacia la consecución  del progreso entendido como bienestar común, y no como beneficio de unos  pocos.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">La cultura del petróleo, muestra Quintero, ha contribuido en alto grado  a convertirnos en un pueblo dependiente, alienado de sí mismo y fácil objeto  de los planes de los grandes imperios. Resulta en consecuencia fundamental  emprender una lucha colectiva por desplazar esa cultura del petróleo y  apropiarnos del conocimiento tecnológico que la misma ha introducido en  el país pero para orientarla hacia fines propios, hacia la consecución  del progreso entendido como bienestar común, y no como beneficio de unos  pocos.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Está conciente Quintero de que no puede construirse un sistema social acorde  con las necesidades del pueblo sin antes erradicar de la sociedad este  mal, y esto sólo puede lograrse a través de la educación, otorgándole al  pueblo las herramientas necesarias para formarse, prepararse y desarrollar  medios que le permitan combatir la injusticia social en que vive. De ahí  la necesidad de caminos políticos que conduzcan al encuentro de soluciones  para los problemas del desarrollo.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Desde una perspectiva sociológica y antropológica, la historia ha de ser  también concreta; su fuerza radica en la verdad, en la forma de hacer llegar  al pueblo, los hechos y los pensamientos de los hombres; para “…forjar  altas cualidades morales en las poblaciones y construir el porvenir”<SUP>62</SUP>.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Consecuente con ello, su propuesta está dirigida a superar el estado de  pobreza en que se encuentran los pueblos en América Latina, ayudando a  esclarecer las vías que conducen hacia la liberación de la cultura de conquista;  insistiendo en la necesidad de realizar profundas transformaciones de la  estructura económica, política y social, las cuales deben ser llevadas  a cabo por el pueblo a través de una revolución social.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Con respecto a la concepción del trabajo,<I> </I>Rodolfo Quintero lo concibe,  desde un punto de vista sociológico y antropológico, como el cambio constante  de acciones entre la naturaleza y el hombre. La historia propiamente humana  comienza con la producción de los medios de existencia; la interacción  entre el hombre productor y el medio le impulsa hacia formas sociales en  movimiento.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">El trabajo es la primera condición fundamental de toda la vida humana,  hasta el punto de afirmar que el hombre mismo ha sido creado por obra del  trabajo.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Otro aporte a destacar tiene que ver con la educación, la cual, como ya  apuntamos, constituye un elemento trasformador que permite la construcción  de un hombre nuevo y de una sociedad próspera y distinta. La educación  es el medio por excelencia para superar el atraso, herencia de nuestro  pasado colonial y de la posterior imposición de la cultura del petróleo.  Quintero considera –al igual que nuestro Libertador– “que la más dura esclavitud  a que puede estar sometido un pueblo es la ignorancia”<SUP>63</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">En su obra <I>Los Estudiantes,  </I>Rodolfo Quintero resalta la importancia que  tiene para una sociedad la educación de los ciudadanos en todos los niveles  de la misma. Al respecto, cree pertinente tener Universidades cuyos principios  estén basados en la solidaridad y la justicia social, y que sean estos  valores los que orienten el conocimiento científico y tecnológico.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Otro aspecto importante en el pensamiento de Quintero es su concepción  sobre la guerra y la paz. La guerra es un fenómeno social que se desarrolla  vinculado a la ideología política, la ciencia y a otros factores de la  conciencia social. Por tanto, constituye un aspecto de las “relaciones  humanas” que funciona en el ámbito de la moral.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Por otra parte, el desarrollo de la ciencia y de la técnica ha convertido  el fenómeno de la guerra en un mecanismo de destrucción del hombre como  especie, en tanto produce daños irreparables en las condiciones de vida  sobre la tierra, Corresponde al propio hombre servirse también de la ciencia  y de la técnica para reducir sus efectos terribles e impedir a toda costa  que se ponga en marcha el mecanismo que desate una posible y quizás definitiva  tercera guerra mundial.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Como contrapartida, la paz es considerada como una lucha de transformación  social. La construcción de un mundo sin guerras es un gran objetivo de  la humanidad; constituye la finalidad de los grupos humanos en la ruta  del progreso social. Como fin, la paz es lo principal.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Para finalizar, hay que resaltar que Quintero propone una nueva sociedad  sin clases sociales, donde todos sus integrantes estén interesados en el  ascenso de la economía y en la elevación del nivel de vida de todos los  trabajadores. Una nueva sociedad que será producto de una revolución socialista  llevada a cabo por el pueblo, pues sólo la lucha del pueblo puede erradicar  de la sociedad la explotación y hacer reinar la verdadera justicia social  y la equidad entre sus habitantes.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Dejamos aquí, pues, estas reflexiones e inquietudes sobre la obra de Rodolfo  quintero que consideramos guardan hoy por hoy algunas enseñanzas que es  necesario rescatar y valorar.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Es un defensor a ultranza de  <I>la condición humana, </I>su obra gira bajo la  reivindicación social de los pueblos oprimidos por los grandes imperios  capitalistas, sus trabajos desde la óptica antropológicas y sociológicas  han hecho un aporte a la humanidad, haciendo una lectura de la realidad  sencilla para comprender de manera más objetiva y científica nuestro pasado,  abogando un cambio social, cultural, ideológico, político y económico de  nuestros pueblos latinoamericano, donde su inmensa mayoría viven en las  peores condiciones humanas en un territorio que es completamente rico en  toda la extensión de la palabra. Como diría Quintero: “preparémonos en  todos los niveles y hagamos justicia social”<SUP>64</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Hemos tratado también de llamar la atención sobre el legado que nos ha  dejado Rodolfo Quintero por medio de sus obras, injustamente olvidadas<SUP>65</SUP>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Quintero supo valorar realmente la fuerza que tiene la ideología como elemento  motor de una sociedad; toca ahora a nosotros aprovechar el poder ideológico  de su obra; descubrir, rescatándola del olvido, su manera de comprender  nuestras circunstancias, de entender un mundo cambiante, y con ello, de  ayudarnos a construir una interpretación más cercana quizás a la realidad.</FONT></P> <font face="Verdana" size="2"></font>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana">Estamos convencidos de que puestas sobre el tapete nacional sus ideas pueden  servir en mucho para esclarecer el camino, sobre todo en un momento en  el que se debate la reivindicación de la clase obrera, la justicia social,  y la lucha contra el imperialismo.</FONT></P>     <P ALIGN="LEFT"><b><font face="Verdana" size="2">Bibliografias</font></b></P>     <!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 1.&nbsp; HERNÁNDEZ, Luis Guillermo, PARRA, Jesús. <I>Diccionario del Zulia</I>. Edición  Banco Occidental de Descuento, Maracaibo, 1999, p. 1803-1804.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1714202&pid=S0798-1171200700010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 2. QUINTERO, Rodolfo: <I>Caminos para nuestros pueblos. </I>UCV Ediciones, Caracas,  1969, p. 89.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1714203&pid=S0798-1171200700010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 3.&nbsp; QUINTERO, Rodolfo.: <I>Elementos para una sociología del trabajo. </I>UCV, Caracas,  1963, p. 130. (en adelante, citado como <I>Elementos.)</I></FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1714204&pid=S0798-1171200700010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 4.&nbsp; QUINTERO, Rodolfo: <I>Caminos para nuestros pueblos</I>. UCV. Caracas, 1969, p.  57. (Obra citada en adelante como <I>Caminos.)</I></FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1714205&pid=S0798-1171200700010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 5.&nbsp; VALLENILLA LANZ, Laureano: <I>Cesarismo Democrático</I>, Monte Ávila Editores,  Caracas, 1990 p. 86. (Este autor fue un importante representante del positivismo  venezolano de la época del gomecismo.)</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1714206&pid=S0798-1171200700010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P ALIGN="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Notas</font></b></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 1 QUINTERO, Rodolfo: <I>Caminos para nuestros pueblos. </I>UCV Ediciones, Caracas,  1969, p. 89.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 2 QUINTERO, R.: Ob. cit., p. 101.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 5 El programa y los estatutos de la Primera Internacional extendieron la  influencia de la teoría marxista sobre los proletarios de los diferentes  países del mundo.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 6 QUINTERO, Rodolfo: <I>Elementos</I>..., p 11.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 7 Ibid., p. 151. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 8 QUINTERO, Rodolfo: <I>Caminos para nuestros pueblos</I>. UCV. Caracas, 1969, p.  57. Obra citada en adelante como <I>Caminos...</I></FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 9 Problemas que aún hoy en día se mantienen sin resolver, a pesar de que  existen gobiernos que tienen esa intención pero que por tratarse de países  subdesarrollados dentro de relaciones capitalistas, no logran romper el  círculo vicioso de la dependencia.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 10 QUINTERO, Rodolfo: <I>Caminos</I>..., p. 157. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 11 Ibid.<I> </I>p. 159. Podemos notar, que estos planteamientos que hace Quintero  en las décadas de los sesenta, han sido retomados por el Gobierno Bolivariano  de Venezuela que desde 1999 y a partir de una nueva Constitución, ha elaborado  leyes para combatir la pobreza en Venezuela y salir del subdesarrollo en  que ésta se encuentra.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 12 Antropólogo argentino que publicó <I>La sociedad problema</I>, una obra donde  analiza los problemas de la pobreza en América Latina. Editorial Paidós, Buenos  Aires, 1962</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 13 <I>Caminos</I>...,<I> </I>p. 195.  </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 14 <I>Caminos...</I>,<I> </I>p. 199.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 15 <I>Caminos...</I>,<I> </I>p. 236.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 16 <I>Elementos..., </I>p. 17.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 17 <I>Elementos</I>..., p. 19.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 18 MARX, Carlos: <I>El Capital. </I>F.C.E. México, p. 100.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 19 <I>Elementos...</I>, p. 25.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 20 Concepción antigua desde los primeros escritos filosóficos griegos, por  ejemplo, en Aristóteles está ya presente esta tesis.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 21 QUINTERO, Rodolfo. <I>Elementos...</I>, p. 21</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 22 VALLENILLA LANZ, Laureano: <I>Cesarismo Democrático</I>, Monte Ávila Editores,  Caracas, 1990 p. 86. Este autor fue un importante representante del positivismo  venezolano de la época del gomecismo.</FONT></p>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 23 <I>Elementos..., </I>p. 22.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 24 Idea planteada ya por Marx en sus obras. (Cfr. <I>El Capital. </I>F.C.E. México,  <I>Escritos económicos varios</I>. Editorial Grijalbo, S.A. México, 1962, y <I>Sobre  el sistema colonial del capitalismo</I>, Editorial Cartago, Buenos Aires, 1964).</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 25 <I>Elementos..., </I>p. 133. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 26 MARX, Carlos: <I>El Capital</I>, p. 120.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 27 QUINTERO, R.: <I>El petróleo y nuestra sociedad. </I>UCV, Caracas, 1970, p. 15. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 28 QUINTERO, R.: <I>La cultura del petróleo. </I>UCV, Caracas, 1968, p. 22.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 29 QUINTERO, R.: <I>La cultura del petróleo, </I>p. 82.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 30 QUINTERO, R.: <I>El petróleo y nuestra sociedad</I>,<I> </I>p. 85. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 31 Ibid., p. 69.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 32 Ibid., p. 80.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 33 Ibid., p. 77.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 34 Para Quintero “…la liberación de las masas populares implica la liberación  de la personalidad que ha sido apropiada por la cultura extranjera” cfr.  <I>El Petróleo y nuestra sociedad</I>, p. 76.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 35 Ibid., p. 80.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 36 QUINTERO, R.:.<I>Antropología de las ciudades latinoamericana.</I> UCV, Caracas,  1964.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 37 Ibid., p. 16.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 38 Ibid., p. 77. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 39 Arquitecto Mexicano, quien en su obra <I>¿Qué hacer por la ciudad de México?</I>  dice que las urbes del mundo son las huellas digitales que deja la cultura  sobre la superficie del planeta.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 40 Ciencia que es entendida por Quintero como cuerpo de estudios científicos  interesados en la aparición, desarrollo y las consecuencias del fenómeno  urbanización. La misma ha surgido por la preocupación y la finalidad de  conocer al hombre y su sociedad.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 41 Conferencia publicada por el Centro de Estudios de Problemas de Arquitectura  de París. Traducción del profesor Eduardo Neira Alva. <I>Punto,</I> N° 9, septiembre,  1962, Caracas, cfr. QUINTERO, R.: <I>Antropología de las ciudades latinoamericanas...</I>,  p. 92.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 42 Las causas del subdesarrollo -una de cuyas manifestaciones es la ciudad  artificial propia de un proceso de urbanización deformado-, resultan localizables  en el desenvolvimiento histórico de la humanidad y pueden ser transformada.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 43 MARTÍ, José: <I>Obras completas</I>. La Habana, 1957.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 44 QUINTERO, R.: Ob. cit., p. 200.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 45 QUINTERO, R.: <I>Los estudiantes.</I> UCV. Caracas, 1974, p. 88.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 46 Con ello se ayuda a estructurar –según el Dr. Quintero- el frente nacional  democrático y antiimperialista, con participación de profesores, estudiantes  y trabajadores.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 47 Ibid., p. 98</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 48 Ibid., p. 101.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 49 QUINTERO, R.:<I> El hombre y la guerra</I>. UCV, Caracas, 1965, p. 26.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 50 Ibid., p. 38. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 51 Ibid.,<I> </I>p. 33. Estas ideas son inspiradas por Lenin con su obra <I>El Programa  militar de la revolución obrera</I>. </FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 52 VALLENILLA, Lanz: Ob. cit., p. 386.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 53 Ibid., p. 348. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 54 Ibid., p. 348. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 55 QUINTERO, R.:<I> El hombre y la guerra</I>, p. 70.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 56 Ideas que fueron planteada por R. Quintero en la décadas de los 50 del  siglo pasado.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 57 QUINTERO, R.: Ob. cit., p. 82.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 58 Idem, p. 82.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 59 Ibid., p. 185.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 60 Ibid., p. 186.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 61 Ibid., p. 179.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 62 QUINTERO, R.: <I>Caminos para nuestros pueblos</I>, p. 11.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 63 QUINTERO, R.: <I>Los estudiantes.</I> p. 90.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 64 QUINTERO, R.: <I>Los estudiantes.</I> p. 75.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 65 A nivel internacional e incluso nacional, se ha debatido muy pocos sobres  sus ideas, de hecho en Maracaibo y en nuestra ilustre Universidad –LUZ-  se ha difundido poco sobre su obra.</FONT></P>       ]]></body>
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