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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Mito e imaginación a partir de la poética de Gastón Bachelard]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article is ordered in three parts or moments: first, the foundations for a reflection on the theme presented, which are akin to those of Gaston Bachelard, though not always coincident with his thought. In second place, a dialogue with the poetics of the elements of Bachelard is presented; in third place, conclusions about these reflections are stated.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <BASEFONT SIZE="3">      <P ALIGN="center"><FONT COLOR="000000" FACE="Verdana"> <B>Mito e imaginación a partir de la poética de Gastón Bachelard </B> </FONT></P>      <P ALIGN="center"><b><FONT COLOR="000000" FACE="Verdana"> Myth and imagination from the poetics of Gaston Bachelard </FONT></b></P>      <P ALIGN="center"><b><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> María Noel Lapoujade</FONT></b></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Universidad Nacional Autónoma de México México D.F.  - México </FONT></P>      <P ALIGN="justify"> <FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Resumen</B> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> El presente ensayo se articula en tres partes o momentos: primero, los  fundamentos de una reflexión sobre el tema, afines pero no siempre coincidentes  con el pensamiento de Bachelard. En segundo lugar, se presenta un diálogo  con la poética de los elementos de Bachelard; en tercer lugar, se plantean  las conclusiones acerca de estas reflexiones.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Palabras clave:</B> Mito, Imaginación, Gastón Bachelard.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Abstract</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> This article is ordered in three parts or moments: first, the foundations  for a reflection on the theme presented, which are akin to those of Gaston  Bachelard, though not always coincident with his thought. In second place,  a dialogue with the poetics of the elements of Bachelard is presented;  in third place, conclusions about these reflections are stated.</FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Key words:</B> Myth, Imagination, Gaston Bachelard.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Recibido:  11-05-07&nbsp; Aceptado: 29-11-07</font></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>I. Emplazamiento</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> El emplazamiento son las premisas (axiomas) sobre las cuales se funda mi  propia reflexión. En este sentido, se plantea la siguiente pregunta: ¿Qué  entender por mito?</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> La etimología de mito, del griego <I>mythos</I>, nos dice que esta palabra significa  relato, narración. En su sentido originario, se trata de un relato, o narración  de los orígenes de una cultura, de un pueblo. Es un relato fundante que  narra surgimiento, orígenes atemporales, de acontecimientos sucedidos en  un origen, sin tiempo, del cual nacen los acontecimientos cósmicos en los  que se inscribe esa cultura. Es el relato que narra los sucesos del parto  de una cultura <I>in illo tempore.</I> Señalan la entrada a la historia, el origen  intemporal del tiempo. El origen es revelado. Los seres elegidos, mediadores  o encarnaciones de un orden supranatural, reciben estos conocimientos por  alguna forma de revelación. No se aprenden, se indagan o se escudriñan,  sino que los seres indicados son los depositarios de esta verdad fundante.  En sus orígenes es un relato oral, una recitación. Es una verdadera puesta  en escena teatral de los orígenes, en las que el auditorio, el pueblo en  cuestión se conmociona, es sacudido por la narración. En determinados tiempos  (fechas especiales) se reconstruye la obra original, se reproduce aquella  narración en gestos y acciones que constituyen el ritual.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En cuanto a las fechas, se trata de un paréntesis en el tiempo vital de  esa cultura, de un lapso fuera del tiempo cotidiano, es un tiempo sagrado,  es decir, un salir del tiempo en cuanto historia, para asomarse a la supratemporalidad  sagrada de lo eterno. Es la repetición actuada del relato fundante, es  decir, se reproduce en un <I>ritual</I>. Con esta acción que evoca en espejo,  en eco el nacimiento, con ello se regenera el origen, periódica y cíclicamente,  es el inicio de otro ciclo, un renacimiento cultural. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Finalmente, el relato fundante se plasma en escritura, se deja testimonio  escrito de este origen. Esa escritura narrativa del relato originario,  relato del relato, presenta una metateoría, un metalenguaje, que puede  encontrarse en pueblos actuales, que viven y ritualizan sus mitos, o pueden  ser mitos literarios, de pueblos que ya no viven esos mitos en su presente.   </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> A nivel individual tiene su doble en el festejo de cada aniversario, cada  nacimiento. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Esta puesta en escena de los origenes, <I>in illo tempore,</I> construye un metalenguaje  en imágenes, ordenado, estructurado, con su peculiar lógica interna, es  un metalenguaje hilado como un tejido orgánico. Su estructura lógica se  plasma en una sintaxis de imágenes.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Imagen</B></FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Así como la glándula lacrimal segrega lágrimas, la sudoríparas el sudor;  la imaginación segrega imágenes. En un sentido general, entiendo por imágenes  los “productos” que la imaginación humana segrega. ¿Cómo caracterizar esos  productos llamados imágenes? Si aplicamos la noción aristotélica de definición,  señalamos como <I>género próximo</I> el hecho que toda imagen es una presentación  de un objeto x a la mente, es hacerlo presente. Como diferencia específica,  señalo una presentación <I>configurativa</I>, o con-formativa. Es una presentación  del objeto x en su configuración, diseño, figura, forma o fórmula, dependiendo  del tipo de imagen de que se trate. Configuración en un sentido muy amplio  alude a todo tipo de imágenes. Diseño, figura, aluden sobre todo a imágenes  visuales. Forma abarca además imágenes, auditivas, táctiles, en el límite,  gustativas. Fórmula, que es un tipo peculiar de forma, se aplica a las  imágenes gustativas y olfativas. Implica la manera de presentar a la mente  su <I>cogitatum</I>, su referente, que consiste en traducir el percepto, recuerdo,  concepto, objeto ficticio o lo que sea, a una estructura configurativa,  un diseño particular, ya sea externo: figura; o interno: fórmula. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> El percepto, producto de la percepción, consiste en la aprehensión de uno  o varios datos singulares de un objeto presente. Puede ser un objeto mental  presente. Transcurre en el presente, y es el registro del objeto. Cuando  reconozco que lo que percibo es “un árbol” y no “una bicicleta”, entonces  los datos sensoriales se plasman en imágenes, conceptos y palabras. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> El recuerdo, producto de la memoria, consiste en el conjunto de imágenes,  conceptos, valores, etc., en el cual un objeto se conserva en el espíritu,  dura en el tiempo, y habita en el presente como un acontecimiento pasado.  La imagen, producto de la imaginación, consiste en una emanación configurativa  particular de un objeto presente o ausente, real o posible, existente o  ficticio, conocido o desconocido, material o conceptual, pasado, presente  o futuro, etc. La imagen es la representación configurativa que no requiere  el objeto presente, y puede trabajar respecto del percepto, del recuerdo,  del proyecto, de la utopía, de lo suprasensible, de lo histórico y de lo  suprahistórico.<SUP>1</SUP> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Obviamente, el hombre como especie biológica es una totalidad. Su psiquismo,  mente o espíritu sano, es una totalidad integrada donde ninguna función  psíquica trabaja sola, sino que intervienen todas en cada acto psíquico.  Unas funciones aparecen como <I>dominantes,</I> desempeñando un papel <I>protagónico  </I>en tal situación o momento, otras aparecen como participantes, como <I>actores  secundarios,</I> unas más activas otras más virtuales, según la situación de  que se trate, pero todas presentes en cada caso.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Las imágenes son pues, productos, efectos, síntomas de una peculiar actividad  humana muy compleja, constituida por las múltiples, diversas, y complejas  funciones, operaciones o acciones señaladas por el verbo “imaginar”.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Imaginario</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> El complejo mundo de las imágenes constituye los diversos tejidos específicos,  peculiares llamados los imaginarios. Defino en síntesis lo imaginario como  un peculiar tipo de universo de imágenes, una peculiar constelación de  imágenes, surgida de o segregada por la imaginación humana, con su propia  estructura interna, su código, su lógica interna, y con la peculiar sistematicidad  orgánica de un tejido. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> La imaginación puede segregar además, entre tantas otras formas, una trama  particular de imágenes primordiales, <I>in illo tempore</I>, a través de las que  se narran los orígenes, el surgimiento del cosmos de un caos previo, primitivo.  En este sentido, ella es, además, la gran tejedora de los mitos.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Imaginación</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Doy la siguiente noción de imaginación:</FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> “La imaginación es una función psíquica compleja, dinámica, estructural;  cuyo trabajo consistente en producir -en sentido amplio- imágenes, puede  realizarse provocado por motivaciones de diverso orden: perceptual, mnémico,  racional, instintivo, pulsional, afectivo, etc.: consciente o inconsciente:  objetivo (entendido aquí como motivaciones de orden externo al sujeto,  sean naturales o sociales). La actividad imaginaria puede ser voluntaria  o involuntaria, casual o metódica, normal o patológica, individual o social.  La historicidad es inherente, en cuanto es una estructura procesal perteneciente  a un individuo. La imaginación puede operar volcada hacia o subordinada  a procesos eminentemente creativos, pulsionales, intelectuales, etc., o  en ocasiones es ella la dominante, y por ende, guía los otros procesos  psíquicos que en estos momentos se convierten en sus subalternos” <SUP>2</SUP></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En general, considero que es posible describir los complejos movimientos  de la imaginación agrupándolos en dos modalidades: <I>la imaginación vivida  </I>y<I> la imaginación en el “como si”.</I></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> La que llamo la <I>imaginación en el “como si”</I> implica la actitud del hombre  <I>ante </I>el mundo. Imaginar en este sentido, es proponer imágenes <I>en lugar  de</I>, como si fueran el objeto. Implica la duplicidad en cuanto desdoblamiento,  inherente a lo humano; se trata de la simulación no en el sentido del disimular  sino de simular. Pongamos solamente dos ejemplos: por ejemplo el juego  del niño que hace como si una cajita fuera un tren, el pintor hace <I>como  si</I> los zuecos fueran unos zuecos. De ahí hasta la duplicidad irónica, humorística  del desdoblamiento en Magritte del cuadro cuya imagen es una pipa, y cuya  leyenda dice: “esto no es una pipa”.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En general, la imaginación procede por <I>operaciones de sustitución</I>, desde  las más aparentemente elementales, como la sustitución ejemplificada en  ciertos juegos de los niños, a las más complejas y abstrusas operaciones  de simbolización. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> La acción de <I>sustituir </I>se desdobla en dos momentos constituyentes. Primero.  De manera explícita o no, voluntaria o involuntaria, consciente o inconsciente,  ante un elemento A, sustituir implica negar, rechazar, abandonar, rodear,  prescindir de A. Segundo, sustituir implica la acción de afirmar, el proponer  B, construir, erigir, configurar, crear un elemento diferente, otro. Estas  acciones de sístole y diástole de la imaginación se realizan con los más  diversos materiales o asuntos. Constituyen el eje de la imaginación cuando  trabaja en el registro del “como si”. Obviamente no trataremos aquí este  ámbito de la imaginación. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> La que llamo <I>imaginación vivida,</I> avizora una trama compleja y directa de  posibles relaciones <I>con </I>y <I>en </I>lo real, porque se regocija en la intimidad  de una relación poética con lo que aparece. El ámbito de la relación poética  alcanza más hondamente lo real, porque la conmoción de una relación vivida  toca registros imperceptibles al rigor de la razón pura. Así, desde la  intimidad vivida el hombre es capaz de envolver en sus redes, tejidas con  los hilos de la imaginación todo lo que aparece y se le da: exterioridad  e interioridad; universalidad, particularidad y singularidad única.<SUP>3</SUP> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En este caso, si puede hablarse de sustitución, lo es en un sentido sutil.  Se trata aquí de la anteposición de lo imaginado, lo soñado, al dato. El  mundo imaginado es anterior al mundo real, que primero es vivido imaginariamente,  <I>en</I> y <I>como</I> imágenes. Esta acción imaginante corresponde al hombre <I>en </I>el  mundo, el hombre poblando el mundo, en la inmediatez, como la piedra, la  flor, el pájaro. Es una forma muy delicada de sustitución como inversión,  primero la imagen, luego el percepto.<SUP>4</SUP> En este suelo vamos a emplazar la  imaginación en la poética de Gastón Bachelard. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>El hombre en el cosmos</B> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Imaginémonos en los orígenes, en la irrupción de nuestra especie biológica,  irguiéndonos en nuestro universo circunscrito a la tierra delante de los  ojos, transitando el mundo en cuatro patas. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Esta especie sin más instrumento que sus manos recientemente liberadas  y su mirada al horizonte, levanta la cabeza al cielo, y algunos elegidos  de allí reciben la ley, se le revelan el sentido y los indicios de comprensión  de su <I>habitat</I> ahora abierto a la inmensidad. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Esa especie, pedazo de <I>physis</I>, sobrevive gracias a los lazos muy fuertes  con el cosmos en que se halla inmersa; constituye un elemento más del paisaje  en el cual se integra, ligada a la tierra, el <I>humus,</I> al agua, al aire y  al sol. El sol, ofrece un don originario, una acción bondadosa por la que  incendia algún madero con lo cual le revela a esa especie humana naciente  su naturaleza ígnea y con ella le revela el señorío del fuego creado o  robado (Prometeo). Ese hombre naciente cuenta con su cuerpo nuevo y con  una poderosa imaginación vivida para aprender a desplazarse y sobrevivir.  Los elementos de la naturaleza, tierra, agua, aire y fuego lo determinan.  Esos elementos son, como dice Bachelard, verdaderas “hormonas” de la imaginación.<SUP>5</SUP>  Ellos despiertan las acciones originarias de imaginar, de soñar lo circundante.  Este mundo que impacta y sorprende por su fuerza, su regularidad, su esplendor.  Así esta especie vive el <I>thauma estético, </I>que sostengo es el <I>thauma originario,  primordial</I>. Sólo después despertará al <I>thauma</I> filosófico, a la interrogación  inquisidora, a la mirada escrutante, ávida de comprensión racional. Me  refiero a <I>thauma estético </I>en el sentido mas crudo y literal posible, asombro,  maravilla ante las imágenes sensibles del mundo, y con referencia al cual  Bachelard dice: “El mundo es bello antes de ser verdadero. El mundo es  admirado antes de ser verificado. Toda primitividad es onirismo puro” <SUP>6</SUP>. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>II. La poética de los elementos en Gastón Bachelard</B> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <I>La poética</I> es la teoría de la poesía. En ella se elabora su teoría de la  imaginación de la materia, desdoblada en la imaginación del fuego, de la  imaginación del agua, de la imaginación del aire y de la imaginación de  la tierra. Esa teoría de una especie de un ámbito cuádruple de la imaginación  emerge de una recolección de imágenes de los elementos, imágenes recogidas  de la literatura. De la fenomenología de las imágenes de los elementos  surge su teoría de la creación artística, una concepción del lenguaje,  una concepción de los valores, la presencia de los elementos en todos los  tiempos, de modo que encontrándolos en las imágenes poéticas, en las imágenes  oníricas, estamos así llegando a las “imágenes primordiales”, originarias,  arquetípicas. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <I>La imaginación poética</I> parece una facultad juguetona, diletante, casual,  fruto de una creatividad anárquica, sin ataduras, creadora de una rapsodia  de imágenes nuevas. Sin embargo hay imágenes recurrentes,  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> “imágenes insistentes que centralizan vastas regiones poéticas; imágenes  que tienen raíces tan profundas en el psiquismo humano que se debe buscar,  que se puede buscar largo tiempo las razones de tal profundidad. Estas  imágenes insistentes, profundas, universales, pertenecen a la vez al cosmos  y a la naturaleza humana”.<SUP>7</SUP> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> De aquí se infiere ese papel crucial del lenguaje, en el centro mismo de  lo humano, que lleva a indagar el origen de las lenguas, la naturaleza  del lenguaje. Pero más aún, resulta ser un método de investigación de lo  inconsciente, porque en esas imágenes universales se reúnen las imágenes  cósmicas y los sueños más profundamente enraizados en el inconsciente del  psiquismo humano. (Un caso es las profusas imágenes poéticas del vuelo,  los mitos del vuelo, y los sueños del vuelo). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <I>Las “imágenes primordiales</I>”, las imágenes que están en la fuente de la  actividad que imagina al mundo son aquellas alimentadas por los cuatro  elementos: fuego, agua, tierra y aire. El espectáculo originario de las  fuerzas del cosmos está protagonizado por los cuatro elementos, que se  renuevan hasta hoy en el alma del poeta recreándolas sin cese, pues ellas  brotan, como sostiene Carl Gustav Jung, de las más profundas raíces del  inconsciente arquetípico. Los cuatro elementos materiales, presentes en  la poesía universal, esbozan una “fisiología del cosmos”, la poesía cósmica,  es decir, aquella poesía en que el poeta le da su voz a los elementos,  es “una verdadera prehistoria de la poesía”.<SUP>8</SUP> Los cuatro elementos son  a la vez sustancias y fuerzas del universo y elementos de la imaginación  poética. Ellos son la médula el pensamiento filosófico de las cosmogonías,  de las teorías alquímicas, constituyen ciertos sueños tipo y ensoñaciones  múltiples. Están presentes no sólo en la poesía sino en las artes universalmente:  en la música (Händel, agua y fuego), en la pintura, en la escultura, etc. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Respecto de lo anterior deseo subrayar dos aspectos: Primero, pienso que  más que una poética en el sentido estricto y literal, esta teoría bosqueja  una estética y tiene los alcances de una teoría de la <I>póiesis. </I>Segundo,  quiero poner énfasis hoy, que ellos se encuentran también expresados en  mitos fundamentales. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>La imaginación poética de </B><I><B>la tierra</B></I><B> </B> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> A ella consagra Bachelard dos obras: <I>La tierra y las ensoñaciones de la  voluntad: ensayo sobre la imaginación de las fuerzas</I>, y luego<I> La tierra  y las ensoñaciones del reposo: ensayo sobre las imágenes de la intimidad.</I>  En esta “biología imaginaria” de la tierra -en la primera de las obras-  Bachelard estudia las imágenes dinámicas, en las cuales la tierra aparece  animada por el agua, el fuego, y el aire. Así, las corrientes subterráneas  aparecen como las venas de la tierra; el agua, como la sangre de la tierra;  o los fuegos del núcleo terrestre, sobre el cuál se tejen los mundos infernales;  el fuego en la lava de los volcanes. El aire, bajo la forma de vientos,  incide en la vida de la tierra. En sus grutas, el aire y el viento se introducen  en su interioridad y devienen los pulmones por los que ella respira.  </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En segundo lugar, nuestro autor se detiene a recolectar las innumerables  imágenes de la materia suscitadas por el elemento tierra como tal. <SUP>9</SUP> La  voluntad imaginante orienta los trabajos incisivos de los útiles en las  materias duras. Así aparecen las imágenes de las materias duras, y de las  materias blandas. La imaginación trabajando sobre las rocas, los cristales  y las piedras.<SUP>10</SUP> La imaginación se multiplica creando imágenes e imaginarios  sobre los metales, y allí otra vez señorea la alquimia. Pero la psicología  de la pesantez convive con la psicología de lo sutil, el rocío y la perla  despiertan la imaginación poética en todos los tiempos, en todos los lugares. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Para concluir este vertiginoso pasaje por el primer volumen sobre la imaginación  de la tierra, pienso que la escultura es el arte por excelencia del trabajo  del granito, el mármol; o la creación humanamente esencial de la pasta,  esa mezcla exacta de tierra y agua, de profundo valor para las imágenes  de la religión, de la mística, de la antropología, de la psicología, de  la pedagogía, de la filosofía. Según la gran metáfora de Pico della Mirándola,  de raíz bíblica, cada uno debe ser el artista de sí mismo, el alfarero  de su propia arcilla. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En la segunda obra, en las ensoñaciones del reposo, el elemento tierra  se vuelve un matraz de las imágenes de la intimidad. En tal sentido la  imaginación se lanza, proyectándose en su movimiento hacia la profundidad,  busca la intimidad profunda de las cosas. En cada uno de estos movimientos  la imaginación realiza “un viaje al interior de las cosas”. <SUP>11</SUP> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Por este movimiento, la imaginación recorre <I>trayectos</I> que ella crea, produce  infinidad de imágenes por las que, en un alarde de transgresión, logra  entrar al interior de las cosas y los seres. Allí la imaginación se prodiga  en imágenes del espesor de las cosas y los seres en su materialidad. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Respecto de cada elemento Bachelard encuentra un <I>complejo</I> determinante  a partir de un <I>mito</I><B> </B>correspondiente. La transmutación de un mito en complejo  tiene cerca el modelo de Freud con respecto al <I>Complejo de Edipo</I>, pero  Bachelard multiplica y amplifica esta concepción. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En relación con el<B> </B><I>mito</I> recuerda a Vico cuando sostenía:  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> “‘Toda metáfora es un mito en pequeño’. Se ve que una metáfora puede ser  también una física, una biología, hasta un régimen alimentario. La imaginación  material es verdaderamente el mediador plástico que une las imágenes literarias  y las sustancias. Expresándose <I>materialmente</I>, se puede poner toda la vida  en poemas” <SUP>12</SUP>. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Bachelard sostiene que, en un sentido, “la mitología es una meteorología  primitiva”<SUP>13</SUP>. <I>Los</I><B> </B><I>complejos</I> son definidos por Bachelard como “los transformadores  de la energía psíquica”<SUP>14</SUP>, y esta traducción de los mitos y complejos tiene  una razón de ser fundamental.<SUP>15</SUP> En la medida que el mito reitera la imagen  primordial en el eterno retorno de los rituales, en la medida que el renacimiento  cíclico es evocado, entonces queda menguado el carácter de novedad, de  nacimiento nuevo, diferente, no repetido. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> La sintaxis de imágenes del mito, es la partitura en que se anotan los  acontecimientos originarios del cosmos. Acontecimientos evocados en cada  ritual inscrito en el calendario litúrgico, marcado por el tiempo sagrado,  como intervalo en el tiempo profano, en tanto que conservar los mitos en  la novedad de la presentación absolutamente diferente de los complejos  expresados en imágenes poéticas, salva a la vez la universalidad y la singularidad,  la permanencia y la diferencia, los límites de los arquetipos en la especie  humana, y el ilimitado poder de creación de la imaginación humana. A este  respecto, dice Bachelard:  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> “La imaginación es la facultad de formar imágenes que superan la realidad,  que <I>cantan </I>la realidad. Ella es una facultad de sobre-humanidad. Un hombre  es un hombre en la proporción en que es un super-hombre Se debe definir  un hombre por el conjunto de tendencias que lo empujan a superar la <I>condición  humana.</I><SUP>16</SUP>  </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> La imaginación crea por <I>mímesis</I>: “el arte tiene necesidad de instruirse  sobre reflejos, la música tiene necesidad de instruirse sobre ecos. Es  imitando que uno inventa. Uno cree seguir lo real y uno lo traduce humanamente”,  “Todo es eco en el universo” <SUP>17</SUP>. Se trata de una verdadera dialéctica de  repetición y creación, renacimiento y nacimiento, renovación y novedad. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Un concepto esencial para comprender la relación del arte con la naturaleza  y la creación humana en relación con lo natural, así como la libertad de  la imaginación sobre la necesidad de la naturaleza (concepto que no es  una simple metáfora), es el concepto de injerto (greffe):  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> “Es el signo humano, es el signo necesario para especificar la imaginación  humana. Para nosotros, la humanidad imaginante es un más allá de la naturaleza  naturante. Es el injerto quien puede dar verdaderamente a la imaginación  material la exuberancia de las formas. ..... El arte es la naturaleza injertada”<SUP>18</SUP>. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En el universo de los viajes imaginarios al interior de los seres y las  cosas nuestro filósofo trabaja las resonancias imaginarias del que llama  el <I>Complejo</I><B> </B><I>de</I><B> </B><I>Jonás</I>. Para cada elemento plantea la correspondencia con  su animal real-simbólico esencial. A la tierra corresponde <I>la</I><B> </B><I>serpiente</I>,  con su impresionante carga de significaciones míticas, alegóricas, simbólicas,  psicológicas, filosóficas, teológicas, ético-estéticas. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Acerca de este universo, de una riqueza infinita, explicito un esbozo de  mi investigación en la que quiero subrayar especialmente una característica  fundamental entre las posibles acciones de la imaginación: ella transgrede  y altera las dimensiones de las cosas, o bien las miniaturiza o bien las  maximiza, realizando una verdadera dialéctica de lo grande y lo pequeño.  Tanto un personaje puede habitar una molécula, como una manzana puede ocupar  todo el espacio de una habitación, como lo ejemplifica la pintura de René  Magritte, o el personaje del gigante de los cuentos, y la presencia del  gigante originario en múltiples mitos de los orígenes, y sus correlativas  pinturas rupestres. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Anoto de manera enfática el vínculo fundamental entre las imágenes míticas  y las imágenes de las pinturas rupestres en las que aquellas se condensan  y coagulan, se exponen en piedra, para ser observadas, “leídas” y enseñadas  en las primeras grandes pedagogías de la historia. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Así, la imaginación visita todos los mundos posibles que habitan en cada  cosa. En estas actividades, los movimientos tienen su sístole y su diástole,  la intimidad y la expansión. Entonces no se trata ya de que la imaginación  diseñe formas, sino que aún trascienda las formas dibujadas, y desarrolle  en imágenes los valores de la intimidad. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Las imágenes siempre expresan valores. “Las más simples imágenes de la  materia, las calificaciones más comunes, se establecen en un reino de valores”  <SUP>19</SUP> En este caso, se trata de la intensidad de valores de intimidad. Entonces  el poeta encuentra así una vía para invitarnos a mundos de <I>lo sutil</I>. Bachelard  recuerda a Rilke buscando en el corazón de las rosas, un cuerpo de suave  intimidad. Dice Rilke </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Qué cielos se reflejan ahí en el lago interior de estas rosas abiertas Y Bachelard responde: </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> “Todo el cielo se sostiene en el espacio de una rosa. El mundo viene a  vivir en un perfume” <SUP>20</SUP>. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> El poeta expresa la intimidad de un ser del mundo exterior, visita su intimidad,  y la pesantez de la materia terrestre se vuelve ligera, sutil. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> He ahí un verdadero proceso de alquimia poética. La sublimación, cara al  psicoanálisis, de la que al mismo tiempo desconfía, alcanza su plenitud  en la alquimia, y en la recuperación alquímica de la poética de Bachelard.  La prosa poética de Bachelard logra la volatilización alquímica del plomo. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En síntesis, las imágenes de la tierra se prodigan: pasando por las grutas,  las cavernas y los laberintos; las piedras, los cristales y los árboles.  A través de las imágenes de la tierra la imaginación metaforiza o simboliza  los seres enraizados o no enraizados. Erige de allí toda una fenomenología  de situaciones y tipos humanos, con sus ético-estéticas concomitantes.  Todo ello construido en una suerte de filigrana pues la imaginación poética  transmuta lo tosco en extrema delicadeza, la pesantez en ligereza, lo burdo  se vuelve sutil. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Atención: es éste un llamado de alerta y más aún una profunda lección para  el hombre contemporáneo hundido hasta el cuello en los detestables usos  de la imaginación humana y sus imágenes por los medios de masas en los  que apabullan a los espectadores desprevenidos con la violencia morbosa,  la obscenidad, lo prosaico, lo grotesco, lo banal, como los “valores” puestos  en imágenes con los que se anestesia y deforma la imaginación creadora  esencial. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>La imaginación poética del </B><I><B>agua</B></I> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En su obra ya citada, <I>L’eau et les rêves. Essai sur l’imagination de la  matière</I>,<I> </I>Gaston Bachelard trabaja la imaginación poética del agua, la cual  es otro <I>centro</I> de poesía, por cuanto en torno a ella se realiza una <I>condensación</I>  de imágenes siempre nuevas en cada poeta, pero constantes en todos los  tiempos, porque las imágenes poéticas del agua constituyen otra “imagen  primordial”. El amor por la belleza del agua se manifiesta con mil lazos,  en fuentes (sources y fontaines), en estanques, arroyos y ríos, en su sustancia  y en sus fuerzas. Para mi espíritu, esta obra no complace totalmente la  expectativa natural de un alma oceánica y Bachelard lo expresa claramente.<SUP>  21</SUP>  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Nuestro filósofo nacido en Champagne en el pueblito de Bar-sur-Aube, confiesa  haber visto el Océano relativamente tarde en su vida. Ciertamente un ser  de mar, nacido junto al mar hubiera escrito otra obra sobre el agua. El  océano maestro de infinitos musicales, pródigo de espejos, con su siempre  renovada invitación de horizontes lejanos, imaginaciones de otras geografías  y otros pueblos; pienso, debería ser el protagonista central entre las  aguas primordiales.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Efectivamente, esta constatación funge como una suerte de prueba de la  verdad del aserto fundamental de Bachelard cuando afirma: “el bosque es  un estado del alma”. Del mismo modo yo agrego: “el mar se lleva en el alma”,  la geografía puebla nuestra vida íntima, la geografía se lleva dentro,  va con cada uno de nosotros estemos donde estemos. La geografía exterior  habita el interior de ese <I>ser entreabierto</I> que es el ser humano.<SUP>22</SUP>  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Por esta vía Bachelard expresa de otro modo la preeminencia del sueño a  la realidad, cuando afirma: </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> “se sueña antes de contemplar. Antes de ser un espectáculo consciente todo  paisaje es una experiencia onírica. Sólo se mira con pasión estética los  paisajes que se han visto primero en sueño” <SUP>23</SUP>. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> El agua designa un “tipo de destino”, un destino de metamorfosis inherente  al ser, a la sustancia del ser. Así, dice Bachelard el “lector comprenderá  más simpáticamente, más dolorosamente uno de los caracteres del heraclitismo”.  A nivel de la poética del agua, la filosofía de Heráclito se convierte  en una filosofía <I>“concreta”</I> y <I>“total”.</I> En su profundidad el ser humano  es portador, lleva en sí, el destino del agua que corre. Vive la transitoriedad,  quien vive consagrado al agua es un ser en vértigo. La muerte del agua  es la muerte de cada instante, la muerte cotidiana, no como la muerte exuberante  del fuego, que en un instante se traga la vida. <SUP>24</SUP> Su poética del agua  es un viaje por las aguas corrientes, las aguas durmientes. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Las aguas claras, asumen siempre su papel de espejo para el siempre nuevo  <I>mito</I><B> </B><I>de</I><B> </B><I>Narciso</I> que así, en su renacimiento eterno prueba su carácter de  “imagen primordial”, de arquetipo humano. Las aguas claras llaman al ojo,  enseñan poéticamente los reflejos. Su animal simbólico, es <I>el</I><B> </B><I>cisne</I>, que,  entre otras alusiones, trae a <I>Leda</I> y el huevo.<SUP>25</SUP> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> El agua invoca además los <I>complejos</I><B>-</B><I>mitos</I><B> </B><I>de</I><B> </B><I>Carón</I><B> </B><I>y de Ofelia</I><B>. </B>Las aguas  dulces y las aguas saladas integran la poética. Las aguas femeninas, el  agua maternal, el agua violenta que expresa la cólera del cosmos. El agua  y la sangre, el sueño, la melancolía, el viaje y la muerte. Y también están  las aguas enfermas, pesadas, la muerte total, que tan bien encarna la poesía  de Edgar Allan Poe. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Del matrimonio alquímico de la tierra y el agua surge esa materia primordial  que como vimos es <I>la</I><B> </B><I>pasta.</I><B> </B>La pasta no viene sola, ella nace de <I>la</I><B> </B><I>mano</I>.  Entonces Bachelard retoma en varias ocasiones la poética de la mano.<SUP>26</SUP>  Cuando <I>el</I><B> </B><I>ojo</I> se fatiga de la dureza, el arte de Salvador Dalí le regala  “los relojes blandos”.<SUP>27</SUP>  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Finalmente las aguas puras o impuras, arrancan al Bachelard químico, alquimista  y esteta unas páginas fundamentales. Aquí una vez más Bachelard deja a  un lado los principios de la razón, el hombre racionalista, diurno, el  hombre de vigilia, el químico que en el laboratorio determina con sus análisis  precisos la pureza o impureza del agua. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En este contexto Bachelard el soñador, los principios de la imaginación,  el hombre nocturno, el que ensueña y sueña, el hombre de los campos, el  espíritu precientífico, el inconsciente, conocen muy bien las virtudes  del agua pura o impura. En este ámbito, la impureza aparece como símbolo  del mal y de la enfermedad, así pueblan innumerables tratados de alquimia,  de religiones, de ética, de mística.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Entonces, una vez más, los análisis empírico-racionales del químico necesitan  ser complementados por las intuiciones del alquimista, una vez más el régimen  nocturno de las imágenes permite completar el régimen diurno, la poética  y la epistemología, la imaginación y la razón complementarias nos devuelven  un ser humano integral. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En fin, ese gran pedagogo de la humanidad que es Bachelard nos está dando  otra lección: “purificarse no es pura y simplemente limpiarse”, El agua  pura es fuente de luz, es una vía regia de purificación, el agua pura es  sutil. <SUP>28</SUP> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>La imaginación poética del </B><I><B>aire</B></I> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En su obra ya citada, <I>L’air et les songes. Essai sur l’imagination du mouvement</I>,  Bachelard hace explícitos dos enunciados básicos de su poética que llamaré  dos premisas. Primero: “Un ser privado de la <I>función de lo irreal </I>es un  neurótico tanto como el ser privado de la <I>función de lo real.</I>” <SUP>29</SUP> Esta  idea contiene una respuesta crítica a la concepción de Freud cuando sostiene  que el neurótico tiene una perturbación en la <I>función de lo real. </I> </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Bachelard considera que una perturbación en la <I>función de lo irreal</I> es  tan enferma como la primera, porque si la función de <I>apertura </I>que es la  imaginación no trabaja bien, y no participa como tal proponiendo alternativas,  novedades, sueños e hipótesis, ensueños y fantasías, entonces la percepción  misma de lo real se empobrece enormemente y permanece en una suerte de  anestesia provocada por el hábito y la repetición, por la ausencia de novedad. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En tal sentido la imaginación poética (que crea imágenes nuevas, originales,  pero empalmadas con las imágenes primordiales y originarias de la materia  concentrada en los elementos) promueve otro anclaje en lo real (lo real-imaginario).  Y el ser humano se recupera en su carácter originario como un ser cósmico,  y se re-anuda al mundo circundante, lo así llamado parcial y pobremente  “lo real” a secas. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En segundo lugar, “el conocimiento poético del mundo precede, como conviene,  el conocimiento razonable de los objetos. El mundo es bello antes de ser  verdadero. El mundo es admirado antes de ser verificado”. La imaginación  tiene un rol fundamental en toda <I>génesis </I>espiritual.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En la obra citada, el autor pone el acento en la imaginación dinámica,  más que en la imaginación material; es decir, en los movimientos, los trayectos  imaginarios, más que en la fenomenología de las imágenes del aire. Entre  éstas aparece el aire de la calma: “aire tranquilo”, “aire azul”, y aires  violentos, vientos y huracanes. <I>La imaginación material del aire</I>, describe  este psiquismo poético de la ligereza, el aliento, el soplo. Es el elemento  sutil por excelencia, y por ello, el alimento de los espíritus de una extrema  delicadeza, y elevación. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En este sentido, <I>la</I><B> </B><I>alquimia</I> materializa las imágenes del poeta. Una nueva  referencia a la alquimia se impone como fundamental. La alquimia considera  que en el aire laten fuerzas invisibles. El aire tiene un fuerte poder  en su naturaleza sutil. En tanto que <I>aliento </I>se inscribe en la naturaleza  humana, es signo de salud y signo de vida. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Además, mezcladas a las imágenes materiales del aire es preciso estudiar  las imágenes de la contaminación, los olores nauseabundos, descompuestos,  putrefactos, malsanos, las imágenes con olor a muerte. Y junto con ellos,  las imágenes de los más exquisitos aromas, esencias sugerentes de mundos  imaginarios exuberantes de vida, de un erotismo sutil y delicados perfumes  paradisíacos.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <I>La imaginación dinámica del aire</I> describe trayectos horizontales y trayectos  verticales, hacia abajo, hacia el vientre de la tierra, cavernas, abismos,  y hacia arriba, hacia el cielo, hacia el sol. Esas imágenes dinámicas aparecen  como “agentes del drama cósmico” que ellas reviven, y el hombre como su  actor. Una imagen dinámica nos pone en el origen de un movimiento, en el  impulso de un movimiento poéticamente imaginado, en el punto de partida  de una imagen, y en este sentido, Bachelard considera que ella es “una  imagen absoluta”<SUP>30</SUP>. Su imaginario se puebla con las imágenes de los inmemoriales  “sueños del vuelo”. En ellos no se necesitan alas, no se copian los pájaros,  no hay mímesis de la realidad; en ellos el soñador se ha vuelto aéreo. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Entre los <I>trayectos horizontales</I>, la imaginación del movimiento habita  las imágenes del vagabundeo o del viaje. En este sentido ella ofrece un  abanico abierto de itinerarios posibles. Entre todos ellos, menciono sólo  dos: el viaje de la vida hacia un fin, hacia un destino, compuesto de pequeños  trayectos, pequeñas metas, que Bachelard plantea en la metáfora del “hombre  flecha”, (como también lo hace Paul Klee en su obra <I>Bases para la estructuración  del arte</I>). Y luego está el viaje iniciático, el viaje de la muerte.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Entre <I>los trayectos verticales</I>, están los movimientos <I>de caída </I>y los de  <I>elevación.</I> Entre éstos, la imaginación transporta y puebla de imágenes  los movimientos de trascendencia en la inmanencia, a partir de lo cuál  encuentran su realización poética la ético-estética de lo bajo y lo alto,  el infierno y el cielo, la animalidad y la humanidad, el hombre y el super-hombre,  la ascensión y el descenso religioso, y la ascensión fusionante de la mística.  Todos estos elementos encuentra su realización poética en las aportaciones  de la imaginación dinámica del aire.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En esta obra la presencia del mito se concentra en la imagen del <I>árbol</I><B>  </B><I>cósmico</I>.<B> </B>En cuanto al símbolo fundamental, no es un animal, sino <I>el</I><B> </B><I>ala</I>. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>La imaginación poética del </B><I><B>fuego</B></I> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> La vertiente poética de Bachelard se vuelve explícita en su itinerario  intelectual en el año 1938 en <I>La psychanalyse du feu</I><SUP>31</SUP>,<I> </I>y, por así decir,  se cierra con su obra póstuma <I>Fragments d’une Poétique du Feu,</I> compilación  de notas, ideas, proyectos reunidos y anotados por su hija Suzanne Bachelard  en 1988. En la primera de estas dos obras leemos: </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> “El fuego es íntimo y universal, vive en nuestro corazón. Vive en el cielo.  Sube de las profundidades de la sustancia y se ofrece como un amor. Redesciende  en la materia y se esconde, latente, contenido como el odio y la venganza.  Entre todos los fenómenos, es verdaderamente el único que puede recibir  tan claramente las dos valorizaciones contrarias: el bien y el mal. Brilla  en el Paraíso. Quema en el Infierno. Es dulzura y tortura. Es cocina y  apocalipsis...” <SUP>32</SUP> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Ya desde esta obra inicial de la poética aparecen tesis fundamentales:  Primero, la tesis que ya mencionamos, y ahora llamaremos la inversión del  realismo crudo, en cuanto primero es la ensoñación, el sueño de algo, y  después la aprehensión real. Se sueña antes de contemplar, antes de conocer,  antes de verificar. Segundo, la crítica al pragmatismo: antes de la acción  viene la ensoñación. Tercero, la inversión del utilitarismo, que puede  concentrarse en la crítica de Bachelard a Frazer (<I>La rama dorada), </I>que  puede resumirse en este enunciado: “La explicación por lo <I>útil </I>debe ceder  ante la explicación por lo <I>agradable</I>”.<SUP>33</SUP> Entre estas tesis del punto de  vista lógico es posible establecer relaciones de coordinación, implicación  y sucesión. Entre ellas hay una prioridad lógica y además, temporal. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Pongamos un ejemplo concreto: un árbol. Ante todo lo imagino, imagino qué  puede ser ese ente, es el árbol soñado, en cuyas imágenes se traduce la  resonancia y la repercusión de ese árbol en el espíritu del observador.  He aquí la inversión del realismo. Después, el árbol deviene una mesa,  es la inversión del utilitarismo tesis muy radical, pues implica ni más  ni menos que el cuestionamiento de la concepción del comienzo de la especie  humana como <I>homo faber</I>.<I> </I>¿Qué es lo que hace esto posible? La fuerza de  la imaginación que es una función de transgresión de los límites, de trascenderse  a sí mismo y de colocarse frente al mundo. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En esta obra Bachelard pone el énfasis en la imaginación como “la fuerza  misma de la producción psíquica”, la creadora de metáforas, y de metáforas  de metáforas, con las que se constituye la trama del espíritu poético.<SUP>34</SUP>  Comparto esta tesis bachelardiana porque considero la imaginación sana  como el verdadero <I>dínamo</I><B> </B><I>del</I><B> </B><I>psiquismo</I> humano, en todos los órdenes. Sostengo  que la imaginación humana sana es el <I>catalizador por excelencia, el acicate</I><B>  </B>de todas las funciones psíquicas.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En esta obra Bachelard realiza un recorrido deslumbrante: desde el fuego  y la vida, pasando por el fuego y la sexualidad protagonizado por la Alquimia,  el fuego y la sabiduría centrado en el mito de Prometeo; el fuego y el  amor cuyo modelo es la filosofía de Novalis. Esta obra, aún próxima al  psicoanálisis, recorre varios complejos fundamentales, llamados por Bachelard:  <I>el complejo de Prometeo, el complejo de Empédocles, el complejo de Novalis,  el complejo de Hoffman</I>. Su animal simbólico: el fénix, símbolo de la regeneración,  del renacimiento luego de quemarse en su propio fuego, como quería Nietzsche,  cercano a las diversas religiones, a la alquimia, al mito del renacimiento  de las cenizas. El fuego es no sólo <I>calor</I> quemante, imagen del más absoluto  anonadamiento, sino también sino <I>luz</I>, y el fuego supremo, el sol es la  fuente de la vida, de la procreación, y de la luz. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> La dialéctica hermética de oscuridad y luz, seres oscuros y seres de luz,  y toda su caudalosa tradición occidental, en todo tipo de metáforas reales  de orden estético, ético y epistémico se condensan en esta poética de Bachelard.  Los valores ambivalentes lo caracterizan especialmente: el fuego es castigo  infernal, o incandescencia del fuego divino, es odio y amor, impureza y  purificación. Las imágenes vividas del fuego muestran en la mística: tanto  la fusión ígnea total en “la unión mística”; como también la lógica suprema  del <I>oxymoron</I>, así sólo vaya un ejemplo sublime: el fuego helado de San  Juan de la Cruz. </FONT></P>  <A NAME="f-5"><font size="2" face="Verdana"></font></A>    <P ALIGN="justify"> <FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Para concluir, si tuviera que resumir las aportaciones fundamentales de  Bachelard debo enfatizar que su pensamiento nos presenta más que el físico,  el químico, el matemático, el alquimista, el filósofo epistemólogo y esteta,  metafísico y ético, más que todo ello su obra es un concentrado de sabiduría.  Y el personaje Bachelard es la encarnación de un espíritu de otro tiempo,  de un espíritu antiguo, de un espíritu viejo, con la vitalidad de un joven,  con la frescura de un pensamiento montaraz -como él se reconoce a sí mismo-  con la libertad de un niño. He trazado así <I>el retrato del sabio</I>, con el  siguiente mensaje: hoy más que nunca, para pisar firme sobre la tierra  de lo real, y lograr transitar el mundo contemporáneo es urgente desarrollar  una filosofía de la imaginación, con sus imágenes, sus imaginarios, y sus  infinitos mundos posibles.  </FONT></P>      <p ALIGN="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Bibliografias</font></b></p> <font face="Verdana" size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">1. LAPOUJADE, M. N. <i>Filosofía de la imaginación.</i>  México,  Editorial Siglo XXI, 1988.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1715835&pid=S0798-1171200700030000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. LAPOUJADE, M. N.<i> Imagen y temporalidad,</i> Revista <i> Relaciones</i>, N° 98, 1992. Montevideo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1715836&pid=S0798-1171200700030000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. BACHELARD, G.&nbsp; <i>L’air et les songes. Essai sur  l'imagination du mouvement, </i>Librairie J. Corti, p. 216, Paris, 1943. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1715837&pid=S0798-1171200700030000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> 4. BACHELARD, G. <i>Causeries (1952-54)</i>, Ed. Il melangolo, Nápoles, 2005,  Bilingüe francés-italiano.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1715838&pid=S0798-1171200700030000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. LAPOUJADE, M. N.&nbsp; <i>Lo  imaginario y las piedras </i>en LAPOUJADE, M. N. (compiladora): <i>Imagen, Signo  y Símbolo. </i>México, Facultad de Filosofía y Letras, Benemérita Universidad Autónoma  de Puebla, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1715839&pid=S0798-1171200700030000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. BACHELARD, G. <i>La terre et les rêveries du repos: Essai  sur les images d'intimité. </i>Paris, Librairie José Corti,&nbsp; 1948.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1715840&pid=S0798-1171200700030000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->7. BACHELARD, G. <i>L’eau et les rêves</i>: <i>Essai sur l'imagination de la matière</i>, Paris, Librairie José Corti, 1942.</font><font face="Verdana" size="2">    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1715841&pid=S0798-1171200700030000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> 8. LAPOUJADE, M. N. <i>Van Gogh: lo maravilloso cotidiano</i>,<i> </i>en <i> Utopías</i>, FF y L., febrero-marzo, 1991, UNAM. p 63- 67.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1715842&pid=S0798-1171200700030000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9. BACHELARD, G. <i>La terre et les rêveries du repos. Essai  sur les images de l'intimité</i>.<i> </i>Paris, Librairie José Corti,&nbsp; 1948.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1715843&pid=S0798-1171200700030000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. BACHELARD, G. <i>La poétique de l'espace. </i>Paris, Presses  Universitaires de France, Quadrige, 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1715844&pid=S0798-1171200700030000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. BACHELARD, G. <i>La psychanalyse du feu. </i>&nbsp;Paris, Librairie José Corti,  1949.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1715845&pid=S0798-1171200700030000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">12. BACHELARD, G. <i>Fragments d'une Poétique du Feu.</i> Presses Universitaires de France. Etablissement du texte, Avant- Propos et  Notes, Suzanne Bachelard, 1988.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1715846&pid=S0798-1171200700030000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b><font face="Verdana" size="2">Notas</font></b></p>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 1 LAPOUJADE, M.N.: <I>Filosofía de la imaginación,</I> 1988. Editorial Siglo XXI,  México, y además<I> Imagen y temporalidad,</I> Revista <I>Relaciones</I>, N° 98, 1992.  Montevideo.  </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 2 LAPOUJADE, M.N.: Filosofía de la Imaginación, p. 21.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 3 LAPOUJADE, M.N.: <I>Id</I>.<I>,</I> p.150.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 4 BACHELARD, G.: <I>L’air et les songes. Essai sur l’imagination du mouvement,  </I>Librairie J. Corti, p. 216, Paris, 1943. Citado en adelante como <I>L’air.</I></FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 5 BACHELARD, G.: <I>L’air</I>,<I> </I>p.19. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 6 BACHELARD, G.: <I>L’air</I>, p. 216.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 7 BACHELARD, G.: <I>Causeries (1952-54)</I>, 2005, Nápoles, Ed. Il melangolo, Bilingüe  francés-italiano, chap. I, p. 20. Citado en adelante como <I>Causeries.</I></FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 8 <I>Id.,</I> p.26-27.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 9 <I>Id., </I>p. 61.  </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 10 LAPOUJADE, M.N.: <I>Lo imaginario y las piedras </I>en LAPOUJADE, M. N. (compiladora):  <I>Imagen, Signo y Símbolo. </I>Facultad de Filosofía y Letras, Benemérita Universidad  Autónoma de Puebla, México, 2001.  </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 11 BACHELARD, G.: <I>La terre et les rêveries du repos. Essai sur les images  d’intimité, </I>Librairie José Corti, Paris, 1948, p. 11. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 12 <I>L’air, </I>p. 51.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 13 <I>L’air,</I> p.255.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 14 BACHELARD, G.: <I>L’eau et les rêves</I>. <I>Essai sur l’imagination de la matière</I>,  1942, Paris, Librairie José Corti, p. 27. Citado en adeltante como <I>L’eau.</I> </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 15 <I>L’eau, </I>pp. 172-173. </FONT></P>     <p align="justify"><font face="Verdana"> <span style="font-family: Times; color: black"><font size="2">16 </font></span> <i><span style="font-family: Times; color: black"><font size="2">L’eau</font><font size="2">, </font></span></i><span style="font-family: Times; color: black"><font size="2"> p. 25. </font></span></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"> <span style="font-family: Times; color: black"><font size="2">17 </font></span> <i><span style="font-family: Times; color: black"><font size="2">L’eau</font><font size="2">, </font></span></i><span style="font-family: Times; color: black"><font size="2"> p. 216.</font></span></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 18 <I>L’eau, </I>pp. 17, 18. Esta propuesta de la noción de arte respecto de la naturaleza,  la trabajé en van Gogh en su relación con Kant. Cfr. LAPOUJADE, M.N.: <I>Van  Gogh: lo maravilloso cotidiano</I>,<I> </I>en <I>Utopías</I>, FF y L., febrero-marzo, 1991,  UNAM. pp. 63- 67. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 19 BACHELARD, G.: <I>Causeries, </I>p. 62. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 20 BACHELARD, G.: <I>La terre et les rêveries du repos. Essai sur les images  de l’intimité</I>.<I> </I>Librairie José Corti, Paris, 1948, p. 53. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 21 “Je suis né dans un pays de ruisseaux et de rivières, dans un coin de la  Champagne vallonnée... Mon plaisir est encore d’accompagner le ruisseau,  de marcher le long des berges... Mon ‘ailleurs’ ne va pas plus loin. J’avais  presque trente ans quand j’ai vu l’Océan pour la première fois. Aussi,  dans ce livre, je parlerai mal de la mer, j’en parlerai indirectement en  écoutant ce qu’en disent les livres des poètes, j’en parlerai en restant  sous l’influence des poncifs scolaires relatifs à l’infini” (<I>Id</I>., p. 15).</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 22 BACHELARD, G.: <I>La poétique de l’espace. </I>Presses Universitaires de France,  Quadrige, Paris, 1994: “La forêt est un état d’âme”, p. 171. “L’homme est  l’être entr’ouvert”, p. 200. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 23 <I>L’eau, </I>p. 11. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 24 <I>L’eau, </I>p.<I> </I>13.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 25 <I>L’eau, </I>p. 52.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 26 <I>L’eau, </I>p. 124 y sigs., Cfr. <I>Causeries, </I>passim. </FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 27 <I>L’eau, </I>p. 123.</FONT></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 28 <I>L’eau, </I>p. 161 y p. 164. Bachelard se ha anticipado a nuestras comerciales  modas terapéuticas, y en cada elemento recuerda la autenticidad de su terapia  concomitante, muy próximo a la medicina natural, entre otras por ejemplo  la medicina prehispánica, la oriental etc. Así cada obra incluye la evocación  de la terapia con tierra, la hidroterapia, la terapia con aire baños de  vapor, con fuego, etc.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 29 <I>L’eau, </I>p. 13.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 30 BACHELARD, G.: <I>Causeries, </I>p. 54.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 31 BACHELARD, G.: <I>La psychanalyse du feu, </I>1949, Paris, Librairie José Corti.  <I>Fragments d’une Poétique du Feu,</I> 1988, Presses Universitaires de France.  Etablissement du texte, Avant- Propos et Notes, Suzanne Bachelard. Citado  en adelante como <I>feu</I>.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 32 <I>Feu, </I>p. 24.</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 33 En todo este pasaje retomo las ideas que he planteado en mi comunicación,  en prensa en Lyon, Francia, titulada: “Proposition d’une application ethico-esthétique  de <I>La psychanalyse du feu</I>”<I>.</I></FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 34 <I>Feu, </I>pp. 185 y sigs.</FONT></P>       ]]></body>
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