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</front><body><![CDATA[  <BASEFONT SIZE="3"> <A NAME="reseña"><font size="2" face="Verdana"></font></A>    <P ALIGN="center"><b> <FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Rincón Soto, Lucía. <I>Bases histórico – filosóficas de la teoría feminista</I>.  UNA, Costa Rica, 2009, 119 pp. </FONT></b></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En el amplio universo de análisis filosóficos, antropológicos, sociales  y políticos de la actualidad, aparece con singular perspectiva, la reflexión  en torno al rol histórico de la mujer como sujeto protagónico, no reconocido  (o invisibilizado), en medio de una cultura cuyo <I>logos</I> occidental, tradicional  y ancestralmente se ha erigido patriarcal, falocentrista y discriminatorio  en cuanto al significativo aporte que la mujer ha hecho y aún realiza en  el mundo de la <I>praxis</I> y de las ideas, como base fundamental para que los  rasgos visibles de la civilización hayan sido forjados por el hombre (varón). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Así lo expone magistralmente Rincón Soto en el texto que presentamos a  continuación y que parte de una investigación sostenida y minuciosa, en  perspectiva feminista e histórico-crítica, tomando en cuenta de igual modo  los factores económicos y políticos conformantes de la denominada cultura.  Dicho recorrido hunde sus raíces desde la Antigüedad griega hasta la modernidad  antropocentrista, develando consecutivamente el lugar y desempeño de la  mujer como sujeto activo en roles impuestos en los diversos escenarios  de acción, en términos arendtianos, en la domesticidad o en la <I>polis</I>.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> El libro consta de cinco capítulos, el primero de ellos aparece de manera  introductoria, anunciando el método utilizado, es decir, el análisis, la  interpretación, la descripción y la crítica. El segundo capítulo explica  sustancialmente los antecedentes del movimiento feminista cuyo auge se  hizo manifiesto sólo con la modernidad ilustrada y los movimientos independentistas,  revolucionarios de la Europa dieciochesca sustentados en consignas de libertad,  igualdad y fraternidad, expuesto en el tercer capítulo; no sin antes especificar  el nulo reconocimiento de la mujer como sujeto en la <I>polis </I>platónico-aristotélica;  misma que relegó, salvo ínfimas excepciones, al gineceo, a esa porción  de la humanidad que la naturaleza dotó con funciones diferentes (en términos  biológicos) respecto al varón, pero con igualdad de derechos (en tanto  en cuanto, miembros de una misma especie), ganados en reconocimiento y  puestos en práctica, únicamente hasta bien entrado el siglo XX. Puesto  que, como lo demostrará la autora, ni siquiera toda la luz de la ilustración  enciclopedista fue suficiente para clarificar los escenarios de acción  posibles para la mujer. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En este sentido, refrendamos las ideas de Rincón Soto, en cuanto al matiz  arendtiano de su investigación, debido a que será la Hannah Arendt, en  su obra, <I>La Condición Humana, </I>con las categorías de labor, trabajo y acción,  quien develará la prioridad que tradicionalmente en occidente se le dio  a la vida en la <I>polis</I> y a la contemplación filosófica, espacios ambos,  vetados para el desenvolvimiento femenino, reservada a los dominios domésticos,  donde la función no trasciende la elemental subsistencia, aquella marcada  por los procesos biológicos, alimentación, aseo y reproducción. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> De esta manera, el cuarto capítulo, versará sobre las connotaciones funcionalistas-biologicistas  esgrimidas por el discurso patriarcal en torno a lo que se considera manifiestamente  proveniente de la disposición natural, o lo que es igual, Rincón Soto denuncia  el hecho de que la tradición filosófica, argumentando un orden biológico  haya relegado a un margen histórico el rol femenino, asociándole únicamente  a al “sentimiento”, la maternidad, la sutileza, características “del acto  reproductivo” a su vez ligado a toda labor domestica, familiar. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Según esta visión patriarcal, las mujeres no han sido participes o sujetos  activos en el pensamiento y la historia de la humanidad, en un claro sexismo  supresor del poder creativo<I>, poietico</I> allende la reproducción de la vida  misma; la producción de ideas, de obras, saberes, ideologías y cambios  fundamentales en los modelos socio-políticos. Por tal motivo, en las teorías  feministas, y en otras cuyo propósito apunta hacia una cierta universalidad,  es menester la denuncia de las contradicciones en el discurso filosófico,  que aún cuando se ha erigido como logos universal, realmente parte, se  centra y reconoce a una porción de ese universo, el masculino, el del varón,  quien inclusive, en los mismos ordenes y modelos sociales cuya prioridad  es el control de los medios de producción a manos de unos pocos privilegiado,  se ve segmentado, dividido, invisibilizado. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En este sentido y atendiendo al ideal y a la simbología emanada de las  religiones monoteístas, la función y status de la mujer será la del sacrificio,  aquel que le permitirá al varón abrirse camino en la <I>polis,</I> sin tropiezos,  educándole desde el hogar con naturalidad casi inmutable para asumir el  rol opresor que le permitirá trascender en acto y palabra, ora como hijo,  estudiante, obrero, ora como esposo, académico, militante o revolucionario. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Ahora bien, para la posible transformación de dicho patrones sociales,  es decir para la liberación de la mujer de las ataduras deterministas de  su rol de trastienda, la autora del texto, nos habla no sólo de emanciparse  del gineceo sino que en el proceso en sí (que supone un revolución cultural,  pedagógica, espiritual, política), la mujer y a través de ella el varón,  introyectar y concientizar su capacidad de creación en ámbitos ajenos a  la oikia, denominado, a nivel teórico, por autoras citadas, como Gloria  Comesaña-Santalices, estudios de la mujer, teorías ecofeministas o estudios  de género, siendo su esencia y base, la premisa de que lo que caracteriza  a un sexo y lo distingue de otro no son sus genitales sino las tareas que  se le han impuesto por la tradición, acorde a lo que erróneamente se cree  sustentado en un orden natural. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Finalmente, en el quinto y último capítulo de esta obra, aparecen las llamadas  tesis o feminismos de la “igualdad” y de la “diferencia”, de los cuales  emana, según la autora una propuesta consensuada para la factibilidad de  las reivindicaciones en la lucha feminista; esto es, el planteo del de  la teoría feminista que considera la diferencia sexual como componente  de un fenómeno social (feminismo de la igualdad emanado de las ideas de  S. de Beauvoir, en <I>El segundo sexo</I>), afirmando que tanto mujeres como hombres  conforman el todo de las relaciones humanas y tan sólo de tal postura podrán  partir las ciencias estudiosas de los fenómenos sociales; ya que aceptando  la disección ,las desigualdades en lo sexual, proyectaría su alcance hacia  los espacios políticos, sociales y económicos, en lo que sería un claro  aval al orden o status quo cuestionado. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Sin embargo, el riesgo de un feminismo de la igualdad, <I>per se</I>, es una reinterpretación  de otrora nominalismos, como si el nombre se escindiera de los sujetos,  dejados en esta perspectiva, ante la propiciatoria cosificación, veásela  mujer objeto en las sociedades capitalistas, la destinada a ensalzar sus  “atributos femeninos”, los más superficiales e irrelevantes (belleza, ajustada  a canónes, también, conductas morales, igualmente predeterminadas). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> No obstante, la tesis de la diferencia, que consigue antecedentes en los  planteamientos de Annie Leclerc, Helene Cixous, Luce Irigaray, entre varias,  busca reivindicar las cualidades femeninas como la maternidad, la sensibilidad,la  sutileza que en el acto “liberador” del patriarcado opresor, podrían perderse  hasta masculinizar en términos de fuerza y poder el proyecto feminista  y a la mujer, desdibujando la esencia misma de los feminismos como propuestas  filosófico-existenciales. Debido a lo cual nos acogemos a la solución planteada  por Rincón Soto de una salida consensuada que no se prive o dispense de  los elementos propios de la feminidad pero sin trascendentalizarles, obstaculizando  un lucha que a todas luces es firmemente histórica, real, manifiesta, vívida  por cada uno de los implicados, por cada unos de los actores sociales de  la trama. </FONT></P>      <P ALIGN="center"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Karina Navarro Jiménez</B></FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Universidad del Zulia. Zulia-Venezuela&nbsp; <a href="mailto:navarrojimenez@gmail.com">navarrojimenez@gmail.com</a></FONT></P>       ]]></body>

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