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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los insultos y palabras tabúes en las interacciones juveniles. Un estudio sociopragmático funcional]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[According to the Theory of Politeness (Brown and Levinson 1987), insults are part of the threatening acts of the interlocutors´ face. The objectives of this investigation are: i) to describe the textual and discursive functions of insults in young people’s interactions and ii) to describe the type of threat or flattery of insults towards the social image of the participants in the interaction. The corpus consists of six spontaneous conversations among students at university level. We accounted for 511 statements with insults: 379 produced by men (74,17%) and 132 produced by women (25,83). Most of the insults were used with the function of showing closeness among the interlocutors. The most common utterances were exclamative and assertive expressions; and most of the insults were considered not so threatening.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="Verdana"><b>LOS INSULTOS Y PALABRAS TABÚES EN LAS  INTERACCIONES JUVENILES. UN ESTUDIO SOCIOPRAGMÁTICO FUNCIONAL </b></font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2">José Alejandro Martínez Lara </font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2">Universidad Central de Venezuela <a href="mailto:josealejandromartinez@gmail.com">josealejandromartinez@gmail.com</a> </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>RESUMEN</b> </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los insultos, según la Teoría  de la Cortesía (Brown y Levinson 1987), están enmarcados dentro de los actos  amenazadores de la imagen positiva de los interlocutores. Los objetivos de esta  investigación son: i) describir las funciones discursivas de los insultos en las  interacciones juveniles; ii) conocer el tipo de enunciados de los insultos; y  iii) describir el grado de amenaza o de halago de los insultos a las imágenes  sociales de los interactuantes. El corpus está compuesto por seis conversaciones  espontáneas de jóvenes universitarios. Se analizaron 511 enunciados con  insultos: 379 fueron producidos por los hombres (74,17%) y 132, por las mujeres  (25,83%). Los insultos eran usados mayormente con la función discursiva de  mostrar cercanía entre los interlocutores. Los tipos de enunciados más  frecuentes eran los de expresiones exclamativas y asertivas; y la mayoría de los  insultos fueron evaluados como poco amenazantes. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>PALABRAS CLAVE:</b>  cortesía, insultos, habla juvenil </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>ABSTRACT</b> </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">According to the Theory of  Politeness (Brown and Levinson 1987), insults are part of the threatening acts  of the interlocutors´ face. The objectives of this investigation are: i) to  describe the textual and discursive functions of insults in young people’s  interactions and ii) to describe the type of threat or flattery of insults  towards the social image of the participants in the interaction. The corpus  consists of six spontaneous conversations among students at university level. We  accounted for 511 statements with insults: 379 produced by men (74,17%) and 132  produced by women (25,83). Most of the insults were used with the function of  showing closeness among the interlocutors. The most common utterances were  exclamative and assertive expressions; and most of the insults were considered  not so threatening. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>KEY WORDS:</b> politeness,  insults, young people´s talk</font></p>     <pre><font face="Verdana">Recibido el 02-06-2008. Aceptado el 09-03-2009</font>.</pre>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>I<font size="2" face="Verdana">NTRODUCCIÓN<sup>*</sup></font></b><font size="2" face="Verdana"> </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El insulto es un acto de habla que posee en su enunciación  “una forma lingüística, un valor sociopragmático y un componente etnográfico”  (Gómez Molina 2000:103) con el cual se intenta agredir, atacar y humillar a una  persona en un momento determinado. Según la teoría desarrollada por Brown y  Levinson (1987) sobre la cortesía, los insultos están enmarcados dentro de los  actos amenazadores de la imagen positiva1 de los interlocutores. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La teoría de la cortesía verbal (desde ahora TC) nos permite  ubicar a los insultos fuera de la norma social y describirlos como actos de  habla que rompen el proceso comunicativo y que, por ende, tienden a ser  evitados. Sin embargo, los insultos son usados corrientemente por los jóvenes en  sus encuentros comunicativos, lo que ha sido corroborado en investigaciones como  las de Kochman (1983), Labov (1972) y Tannock (1999), en el mundo de habla  inglesa; y Zimmermann (2003, 2005) y Martínez Lara (2006) en hablantes del  español. En estos trabajos se evidencia que la ‘no-agresión al otro’ no es la  norma absoluta en las interacciones. En éstas se persigue el fin de ser  apreciado y aceptado por los demás, pero también se construye un espacio en el  que se reciben críticas y ataques a la imagen de los interlocutores. Como dice  Zimmermann (2005: 249): “Hay que subrayar la importancia teórica de este tipo de  actos: nos demuestran que la cortesía no es una constante social sino siempre  una opción teórica entre varias posibilidades”. Asimismo, se ha observado que  los insultos, además de ser actos de habla descorteses, pueden tener también  otras funciones como, por ejemplo, la identificación con un grupo generacional o  étnico particular, o bien la creación de lazos de camaradería entre los  interlocutores. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En este trabajo, usaremos el mismo tratamiento que Zimmermann  (2005:249) utiliza para identificar y describir los insultos; es decir,  consideraremos que una palabra, frase o enunciado es un insulto cuando tenga las  mismas características lingüísticas estructurales que los insultos. No obstante,  su valor funcional, es decir, si es DESCORTÉS o ANTICORTÉS, dependerá del  contexto de enunciación. Por ejemplo: la palabra marico es considerada insulto  en todos los estratos de la sociedad, por tanto, si en el corpus de estudio se  encuentra dicha palabra será denominada insulto, pero será descrita como  descortés o anticortés según el contexto y su grado de amenaza. Como dice el  mismo Zimmermann (2005:249): “En lo que sigue, quiero demostrar que hay insultos  y otros actos descorteses que en ciertos contextos y entre ciertas personas no  tienen la función de ofender, sino otra. Los voy a denominar actos anticorteses”.  Ahora bien, ¿cómo saber cuando un insulto es descortés o anticortés? Como se ha  observado en otras investigaciones, los destinatarios de estos actos de habla,  al parecer, no se sienten atacados y/u ofendidos cuando el emisor se los dirige;  por el contrario, pareciera que les agradara (Zimmermann 2005:249). Por  consiguiente, en esta investigación los insultos que se dan en este tipo de  intercambio, en el que no se aprecia ningún conflicto entre los interlocutores,  serán catalogados como anticorteses. En cambio, los insultos que se dan en  interacciones en las que hubiera un malentendido o un conflicto entre los  interlocutores que desemboca en la ruptura comunicativa, en caso extremo, serán  catalogados como descorteses, ya que, en este último caso, la función primordial  de dichos actos de habla era atacar la imagen del destinatario. También serán  analizadas en esta investigación aquellas palabras, frases y/o enunciados que no  ofrecen las mismas características que los insultos y que no son catalogadas  como tales por los grupos dominantes de la sociedad, pero que, según el contexto  de enunciación, se comportan como insultos. Por ejemplo: la palabra camionetero  es usada para identificar a una persona que trabaja como chofer de transporte  público (en Venezuela). Dicha palabra puede convertirse en un insulto cuando  alguien al querer ofender a un chofer le dice camionetero de forma despectiva.<sup>2</sup> </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los estudios de insultos y otros actos de hablas similares,  como la ironía, son muy escasos en el mundo de habla hispana y son más escasos  todavía los que investigan estos actos en las interacciones entre jóvenes. No  obstante, existen trabajos que dan cuenta de este hecho de la lengua en otros  ámbitos como el político y en otros grupos generacionales (Bolívar 2000, 2001,  2002 y 2005; Bolívar y Álvarez 2004; Gómez Molina 2000; Fernández García 2001;  Arrabal 2004). Esta escasa documentación sobre los insultos en la interacción  comunicativa, al menos en Hispanoamérica, puede deberse, a la connotación  negativa (Haverkate 1994:78) que a estos actos de habla se les asigna en la  sociedad. Los insultos son elementos de la lengua (palabras, frases y/o  enunciados) que funcionan como detonantes en la interacción y cuya función  básica es, según esta perspectiva, la agresión al otro, por lo que están  estigmatizados. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En cuanto a la falta de trabajos que den cuenta del uso de  los insultos y palabras tabúes entre los jóvenes, puede deberse, como menciona  Zimmermann (1996: 477), a que los investigadores no muestran interés en el tema  puesto que este grupo social tiene escaso poder en la sociedad, es legalmente  menor de edad, es económicamente dependiente y, además, su lenguaje tiene una  vida relativamente corta. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La presente investigación está basada en el supuesto de que,  en sus interacciones comunicativas cotidianas, los jóvenes usan insultos sin su  función primordial, que es la agresión, y en cambio usan estos elementos de la  lengua con la función de mostrar cercanía y familiaridad, consolidar al grupo y  la identificación de sus miembros. Así, el uso de los insultos entre los  jóvenes, tanto de sexo masculino como femenino,3 podría funcionar, en contextos  específicos, como saludos entre iguales o formas de camaradería y no como  elementos de ataque verbal (Martínez Lara 2006). </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los objetivos de esta investigación son: i) describir las  funciones que le asignan los jóvenes universitarios, tanto hombres como mujeres,  a los insultos en sus encuentros comunicativos; ii) describir el grado de  amenaza o de halago de los insultos hacía la imagen social de los participantes  de la interacción; y iii) observar si existen semejanzas o diferencias entre  ambos sexos en las funciones que le asignan a los insultos y palabras tabúes.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">1. MARCO TEÓRICO REFERENCIAL</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">1.1 Cortesía e interacción  </font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La cortesía es entendida, mayormente, como un conjunto de  reglas (que se diferencian unas de otras según cada cultura) que deben cumplir  los individuos de una determinada sociedad para mantener el orden en la misma y  evitar, así, la agresividad entre ellos. Todo lo que se ajuste a este conjunto  de reglas será evaluado como cortés y lo que no se ajuste a dichas reglas será  descortés (Escandell 1993:161). Sin embargo, desde una perspectiva funcional, la  cortesía es vista más allá que un grupo de reglas de deferencia. Ésta es  concebida como un conjunto de estrategias conversacionales que usan los  interactuantes para mantener y/o reforzar las relaciones entre ellos, de manera  que el proceso comunicativo se mantenga armónico. Igualmente, estas estrategias  de cortesía permiten que los interlocutores alcancen sus objetivos  comunicativos. En palabras de Escandell (1993:164): “La cortesía es, más bien,  una estrategia para mantener las buenas relaciones”. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En virtud de lo anterior, podemos afirmar que la TC es una  línea de investigación que intenta dar respuestas a las interrogantes  concernientes a las estrategias lingüísticas que las personas usan para mantener  las relaciones sociales, prevenir y atenuar los conflictos que pudieran aparecer  durante la interacción, y dar una respuesta al por qué los emisores, buscando el  equilibrio en las interacciones, emiten ciertos enunciados y no otros (Martínez  Lara 2006: 20). La TC intenta dar cuenta de la importancia de la enunciación de  ciertos patrones del lenguaje que sirven para prevenir cualquier hecho que  suponga un quebrantamiento de la interacción comunicativa (Calsamiglia y Tusón  1999: 23). Por tanto, y para fines de esta investigación, definiremos las  estrategias de cortesía desde la interacción interpersonal. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Uno de los modelos de cortesía más elaborado, pero a la vez  el más criticado, es el de Brown y Levinson (1987). Según la TC, los individuos  poseen dos imágenes (faces), una denominada positiva y otra denominada negativa.  Brown y Levinson describen el concepto de la siguiente manera: </font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Nuestra noción de “imagen” deriva de la de Goffman (1967)  	y el término popular del inglés, que combina la imagen con las nociones de  	ser humillado, avergonzado o “perdido”. Así, la imagen es algo en lo que se  	“invierte” emocionalmente, que puede ser perdido, mantenido o mejorado, y a  	lo que constantemente, se le debe prestar atención en la interacción (Brown  	y Levinson, 1987:61).</font><sup><font size="2">4</font></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La imagen positiva es definida desde esta perspectiva como  “la imagen propia positiva o “personalidad” (incluye el deseo de que su imagen  propia sea apreciada y aprobada) por los interactuantes, y la imagen negativa es  definida como “el reclamo básico del territorio, dominios personales, derechos a  la no-distracción; por ejemplo, a la libertad de acción y libertades impuestas”  (Brown y Levinson 1987:61). En este sentido, durante la interacción comunicativa  habrá al menos cuatro5 imágenes en juego, por lo que el emisor debe evitar  cualquier situación o acto de habla que dañe cualquiera de las imágenes de su  interlocutor, y así mantener el equilibrio comunicativo. Es decir, según la TC,  las interacciones interpersonales son apreciadas, a manera de metáfora, como un  campo minado en el cual hay que caminar con mucho cuidado para no dañar ninguna  de las imágenes.6 Las posibles amenazas que podrían dañar cualquiera de las  imágenes del otro son denominadas Actos Amenazadores de la Imagen (desde ahora  AAI). “Los AAI se distribuyen en una escala de mayor a menor potencial agresivo.  Entre los más fuertes encontramos el insulto y el sarcasmo” (Calsamiglia y Tusón  1999:163). </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En síntesis, es posible suponer que, en las interacciones  comunicativas, el emisor debe manejar sus enunciados de forma que ninguno de  éstos ataque la imagen positiva de su interlocutor, para evitar así que el  proceso comunicativo se vea afectado negativamente o que desemboque en un  conflicto. En consecuencia, el emisor no debería utilizar ningún AAI o enunciado  descortés como, por ejemplo: las palabras tabúes, groserías, actos de habla  directivos e&nbsp; insultos, entre otros. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, dice Zimmermann (2005:248) “La cortesía, tal  cual la entendemos actualmente, no puede explicar la totalidad de los eventos  comunicativos”, pues se ha evidenciado en observaciones previas que en muchas  interacciones los participantes no buscan mantener la armonía en el proceso  comunicativo sino que tienen el objetivo de dañar o denigrar la imagen del otro,  y de esta manera, rompen sus relaciones interpersonales; o por el</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">contrario, se ha observado también que los interactuantes  usan ‘AAI’, como por ejemplo los insultos y palabras tabúes,<sup>7</sup> sin que  éstos incidan en la ruptura comunicativa y/o disuelvan o desmejoren las  relaciones entre los interlocutores (Labov 1972; Kochman 1983, Zimmermann 1996,  2003, 2005; Martínez Lara 2006). </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">1.2 El insulto </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Según el Diccionario del español actual (Seco et al. 1999:  2659) insultar es “Ofender [a alguien] con palabras. &#9474;Olmo Golfos 192: Cuando mi  mujer se acercaba a mí para desnudarse, la insultaba y me reía de ella”. Esta  definición, aunque muy general, hace un señalamiento muy importante: caracteriza  al insulto como un hecho de la lengua, ya que, por antonomasia es a través del  lenguaje que se insulta (Millan 1999), y por ser el insulto un acto lingüístico,  es también un acto social, como lo explica Pérez (2005). Según este autor, el  insulto está “Edificado por palabras cruentas e hirientes, el insulto asienta la  reflexión en un terreno que es, primero lingüístico y que por serlo termina  haciéndose, irremediablemente, social y cultural” (Pérez 2005: 09). En virtud de  esto, se puede decir que los insultos no son solamente actos de habla que atacan  la imagen positiva, y en algunos casos, negativa de los interlocutores, sino que  también son capaces de reflejar qué actitudes, creencias y cualidades son  evaluadas como negativas o positivas por los miembros de una comunidad de habla  específica. En este sentido, se podría decir que los enunciados considerados  insultantes forman parte del patrimonio lingüístico y cultural de una comunidad  de habla en particular y que ellos pueden reflejar ciertos (anti)valores  sociales. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Celdrán (1995: vii), por otra parte, dice al respecto:  </font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El insulto, como de su etimología se desprende, es  	siempre un asalto, un ataque, un acontecimiento. Es término derivado de la  	voz latina assaliere: saltar contra alguien, asaltarlo para hacerle daño de  	palabra, con claro ánimo de ofenderlo y humillarlo mostrándole malquerencia  	y desestimación grande, y haciéndole desaire.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Para este autor, entonces, el insulto es un asalto sorpresivo  del emisor hacia su destinatario, cuya meta es atacar la imagen social del  último. En consonancia con esta definición, se podría metaforizar el insulto  como un delincuente que sale de la oscuridad de su escondite para lanzarse sobre  su victima y despojarlo de sus pertenencias valiosas; en el discurso, la  pertenencia de valor que el emisor le arrebata al destinatario con un insulto es  la imagen social. Con el insulto una persona le muestra desprecio a otra. Y esta  verbalización puede trascender el acto lingüístico y devenir en violencia física  como lo señala Bolívar (2002), quien concibe al insulto como una forma de la  violencia verbal; y dice al respecto:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La violencia verbal puede definirse como el ataque a  	otros con palabras ofensivas. Se trata de un uso del lenguaje que transgrede  	las normas establecidas por cada comunidad o sociedad con respecto a lo que  	es aceptable o no, con respecto al uso del lenguaje para mantener las  	relaciones de respeto y tolerancia en un grupo o sociedad. Su meta es dañar  	la imagen del otro y derrotarlo en su estima personal. Esta violencia puede  	expresarse mediante palabras o gestos que ofenden, disminuyendo o humillando  	al otro. Dentro de las palabras se encuentran los insultos […] (Bolívar  	2002:126).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Como bien ha señalado la autora, este tipo de violencia (que  puede llegar a ser física) es el resultado de la trasgresión de ciertas normas  sociales establecidas. Cada sociedad, consciente o inconscientemente, establece  qué es lo correcto o incorrecto; qué palabras o gestos son aceptados o  rechazados; y, por ende, el rompimiento de estas normas conlleva la  desestabilización de la armonía social, la cual no puede retornar sino por la  vía del diálogo. En tal sentido, se puede decir que con el lenguaje el hombre  puede crear un ambiente de paz pero también puede desatar una guerra. Y es a  través del diálogo y el consenso que los interlocutores pueden llegar a un  acuerdo mutuo sobre lo permitido y lo no permitido.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">2. METODOLOGÍA </font></b> </p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">2.1 Características del corpus  </font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El corpus está compuesto por seis conversaciones espontáneas  de jóvenes estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (desde ahora UCV), </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">pertenecientes a varias Escuelas y Facultades de la antes  mencionada Casa de Estudios (Martínez Lara 2006). Dichas conversaciones fueron  grabadas y transcritas por el investigador tomando en consideración la  nomenclatura utilizada por el grupo de investigación Val.Es.Co (Briz 2002). Las  seis conversaciones del corpus están distribuidas en tres grupos: a) grupo  mixto, compuesto por las conversaciones entre hombres y mujeres; b) grupo  femenino, compuesto por dos conversaciones en la que sólo participaron mujeres;  c) grupo masculino, formado por las conversaciones en las que participaron  únicamente hombres, tal como puede apreciarse en el <a href="#c1">cuadro 1</a>.</font></p>     <p align="justify"><a name="c1"><font size="2" face="Verdana"></font></a></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"> <img border="0" src="/img/fbpe/bl/v21n31/art03c1.jpg" width="473" height="182"></font></p>     
<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Cada conversación tenía una duración mínima de quince (15)  minutos y una duración máxima de treinta (30). El promedio de enunciados  analizados fue de cuatrocientos (400) aproximadamente. El número total de  palabras que tiene el corpus es de aproximadamente quince mil (15.000);9 de esta  cantidad, cerca de ocho mil (8.000) fueron producidas por los hombres y  alrededor de siete mil trescientas (7.300) fueron dichas por las mujeres. </font> </p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La trascripción de las conversaciones se hizo tomando en  cuenta la nomenclatura propuesta por el Grupo Val.Es.Co (2002). Sin embargo, se  agregó el signo de doble corchete para señalar los comentarios del entrevistador  (ver anexo 1.)</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">2.2. Procedimiento&nbsp;  </font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Se identificaron los insultos según los criterios que se han  señalado en los apartados anteriores. Una vez ubicados, se clasificaron según  sus rasgos formales y funcionales. En los rasgos formales que presentaban los  insultos se tomaron en cuenta sus características fonético-fonológicas,  morfológicas, léxicas y sintácticas. Además, se describió el tipo de enunciado  que representaban de acuerdo a los siguientes tipos: </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">a) Vocativos: los insultos usados para llamar la atención del  interlocutor; ejemplo: Oscar: = yo tengo un uno, un seis y un tres, güevón<sup>10</sup> </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">b) Referenciales: insultos utilizados para señalar o indicar  quiénes son los participantes de la interacción o algún hecho u objeto en el  discurso. Las referencias podían ser de carácter inanimado o no humanas o  espacio temporal, por ejemplo: Luis: dale, ((no llego)) a esa mierda; o  referencias humanas o animadas, ejemplo: Katy: mis grasitas y todo lo demás/ lo  que no sé es que si quisieras venir conmigo o quieras venir con el narizón.  </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">c) Expresiones afirmativas o asertivas: estos ejemplos están  íntimamente vinculados a lo que Searle (1969) denominaba actos de habla  declarativos, con los cuales “modificamos nuestras ideas del estado de cosas”  (Cortés y Camacho 2003: 38); ejemplo: chamo, si eres gay / güevón. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">d) Expresiones exclamativas: insultos que expresan el estado  anímico del emisor o algún hecho sorpresivo en la interacción. Ejemplo: Amalia:  verga y criando [ganado]. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">e) Expresiones imperativas: en este caso se consideraron los  enunciados en los que había un insulto o palabra tabú cuya función era dar una  orden al interlocutor; por ejemplo: Andrés: Mueve ese culo. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En cuanto a los  rasgos funcionales11 de los insultos, éstos se analizaron tomando en  consideración la intención comunicativa del emisor, es decir, si el insulto era  usado para:&nbsp; i) atacar la imagen positiva del destinatario; ii) expresar cierto estado anímico del emisor; iii) llamar la atención; iv) crear cercanía léxica y v) cohesionar a los integrantes del grupo, entre otros; y se  clasificaron los insultos como muy amenazantes, amenazantes (ambos descorteses);  poco amenazantes y nada amenazantes (ambos anticorteses) según la escala  elaborada por el investigador según la reacción de los interlocutores o la  función conativa del enunciado bajo análisis. A continuación se describen los  criterios de esta escala: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">i) Muy amenazante. En este peldaño se situaron los  insultos que atacaban, humillaban y desacreditaban la imagen positiva de  cualquiera de los interlocutores. Los enunciados ubicados aquí fueron aquellos  que recibieron una respuesta ofensiva o defensiva por parte del agraviado y que  rompían el hilo comunicativo entre los participantes. Otra referencia para  catalogar si un acto de habla era o no muy amenazante fue la presencia de  silencio (pausa larga) como señal de ruptura comunicativa entre los  interlocutores.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">ii) Amenazante. Aquí se ubicaron los insultos que atacaban la  imagen positiva o negativa de alguno de los participantes de la interacción,  pero que, a diferencia de los insultos ubicados en el nivel de amenaza más alto  (muy amenazante), los ubicados en este nivel no rompían el proceso comunicativo,  es decir, no se percibía rasgo de silencio largo en la conversación después de  la mención del insulto ni tampoco una respuesta ofensiva o defensiva; por el  contrario, eran seguidos por un solapamiento o superposición de voces, risas y  expresiones humorísticas.</font><sup><font size="2">12</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">iii) Poco amenazante. Acá se ubicaron los insultos que eran  utilizados para: a) atacar, humillar y desacreditar la imagen positiva de un  participante ausente; b) evaluar positiva o negativamente la imagen positiva de  un participante ausente; c) evaluar la imagen positiva de cualquiera de los  participantes presentes en la interacción y d) llamar la atención de los  interlocutores.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">iv) Nada amenazante. En este peldaño se encuentran los  insultos, groserías y palabras soeces que fueron utilizadas como marcas de  énfasis de los enunciados; expresiones exclamativas y muletillas; estas palabras  no fueron percibidas como peligros en la interacción por ninguno de los  participantes, por lo que el hilo comunicativo nunca se interrumpió. Una manera  de identificar este grado de amenaza y/o agrado era la fluidez de la  conversación y la repetición de las mismas palabras por varios participantes a  manera de solidaridad léxica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">2.3. Las matrices de análisis  </font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El análisis de los datos se hizo en una matriz compuesta por  cuatro columnas descritas a continuación: i) en la primera columna se presenta  el texto bajo análisis; ii) en la segunda (rasgos formales) se describe el tipo  de enunciado y las características de las palabras o cláusulas analizadas; iii)  en la tercera columna (rasgos funcionales) se describe la función del enunciado  en la interacción; y, iv) en la cuarta columna (grado de amenaza) se señala la  evaluación que tuvo dicho enunciado en la interacción por parte de los demás  participantes (ver anexo 2).</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">2.4. Unidad y categorías de análisis  </font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La unidad de análisis es el enunciado con insulto. En esta  investigación definimos enunciado como toda producción lingüística del emisor  que tenga una intención comunicativa y un sentido. En muchos casos, los  enunciados estudiados coincidían con un turno de habla. En virtud de esto, en  este estudio, se analizaron los enunciados o turnos de habla en los que el  emisor decía una palabra, frase o expresión que contuviera un insulto o palabra  tabú. Los enunciados con insulto fueron observados en el contexto en el que  aparecían, por lo que se examinaron los turnos de habla anteriores y posteriores  emitidos por los otros interlocutores con el fin de determinar si los enunciados  bajo análisis eran evaluados como amenazantes o no amenazantes. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En el <a href="#c2">cuadro 2 </a>se puede apreciar detalladamente el  procedimiento de análisis.</font></p>     <p align="justify"><a name="c2"><font size="2" face="Verdana"></font></a></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"> <img border="0" src="/img/fbpe/bl/v21n31/art03c1.jpg" width="497" height="286"></font></p>     
<p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">3. ANÁLISIS Y RESULTADOS  </font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Se contabilizaron 511 enunciados con insultos y/o palabras  tabúes, con distintos rasgos formales y discursivos, y distintos grados de  amenazas, según el contexto de enunciación. 379 de esos enunciados fueron  producidos por los hombres (74,17%) y 132 por las mujeres (25,83%). </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">En cuanto al tipo de enunciado, los 511 enunciados analizados  se distribuyeron de la siguiente manera: 141 (27,59%) corresponden a expresiones  exclamativas, ejemplo: Petra: COÑO pero tengo sed (G2MB); 115 (22,50%) a  expresiones asertivas, ejemplo: Cecilia: no mi amor, mi culito huele limpio  (G1MA); 111 a vocativos (21,72%), ejemplo: Rey: no, marico, la referencia es la  uno de- de ((one)) (G6HB); 65 (12,72%) a referencias inanimadas, María: = (( ))  administradores, o sea, perfecto ¿dónde me están produciendo científicos de  verdad? Aquí en este puto país no me parece que sea un deíctico (el deíctico es  aquí y este) para producir un científico, mi amor, eso es &#8594; (G4FB); 49 (9,58%) a  referencias humanas, ejemplo: Pepe: Voy a dejar esto aquí para que la loca esa  no me diga para irnos pa’ otro lado (G2MB); 16 (3,13%) a expresiones  imperativas, ejemplo: Susy: Púdrete lentamente entre mis ojos (G3FA); 9 (1,76%)  a expresiones interrogativas, ejemplo: Amalia: entonces, ¿pa’ que coño (d)e la  madre nosotras estamos estudiando universitarios si tenemos que conformarnos con  el resto? (G4FB); 2 (0,39%) a expresiones adverbiales: Luis: Entonces, el tipo  hizo un día de esos (()) pero no, el de anteh, anteh, anteh, anteh sino (( ))  hace como 5, 6 años, una vaina así (G1MA), 2 (0,39%) a expresiones  condicionales: si la cagas pierdes (G5HA); y 1 (0,19%) a expresiones de  petición, ejemplo: Luis: sin derecho a escoñetarlo, gracias (G1MA). A  continuación se resumen estos resultados en el <a href="#c3">cuadro 3</a>:</font><a name="c3"><font size="2"></font></a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font size="2" face="Verdana"> <img border="0" src="/img/fbpe/bl/v21n31/art03c2.jpg" width="490" height="255"></font></p>     
<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En el <a href="#c4">cuadro 4</a> se muestra la distribución de los tipos de  enunciados según el sexo de los participantes. Puede observarse una semejanza  entre los hombres y las mujeres del corpus analizado en que la mayoría de sus  enunciados con insultos y/o palabras tabúes son del tipo expresiones  exclamativas. Y una diferencia entre ambos sexos es que los hombres usaron más  insultos de tipo vocativo que las mujeres; y éstas usaron más enunciados de tipo  expresiones afirmativas que los hombres. Otra diferencia entre ambos grupos es  que los hombres usaron un mayor número de insultos de tipo referencial para  indicar objetos o cosas y las mujeres produjeron mayor número de palabras  insultantes del tipo referencial para señalar personas.</font></p>     <p align="justify"><a name="c4"><font size="2" face="Verdana"></font></a></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"> <img border="0" src="/img/fbpe/bl/v21n31/art03c3.jpg" width="496" height="302"></font></p>     
<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En cuanto a los rasgos formales, se puede decir además que  los 511 insultos analizados presentaron las siguientes características:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">a) fonético-fonológicas: algunos insultos fueron modificados  fonéticamente, como por ejemplo: gwón en vez de la forma canónica guevón; </font> </p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">b) morfológicas: los insultos y/o tabúes aparecieron como  palabras modificadas por diminutivos (mamita); prefijos y sufijos; l</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">c) léxicas: los insultos y/o tabúes correspondían mayormente  a sustantivos (culito, Pantaletica) y adjetivos (loco, peludito), pero también  se encontraron algunos verbos (joder, escoñetar). </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">d) sintácticas: los enunciados con insultos y/o tabúes  estaban agrupados, mayormente, en grupos nominales u otros grupos (una vaina, de  bolas) dentro de la(s) cláusula(s). También se describieron aquellas cláusulas  con insultos cuyos verbos eran ser y estar (eres una vaina seria)</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En las siguientes líneas se presenta un fragmento de la  interacción G2MB, en la que se aprecian varios ejemplos de enunciados con  insultos:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">(1) </font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">a) Petra: una diferencia entre Hugo y tú [[Dirigiéndose a  	Pepe]] </font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">b) José: Hugo es homosexual13  	</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">c) Petra: el negro, el negro14  	</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">d) José: ¡ah! Hugo el negro, marico &#8593; ¿cómo te está  	comparando con Hugo el negro, güevón?</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">&nbsp;e) Pepe: ¿es flaco y enano?  	</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">f) Petra: [[Risa]] Noo  	</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">g) José: te está diciendo pilta- [piltrafa humana, güevón] 	</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">h) Pepe: [¿qué te pasa?]  	</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">i) Petra: Noo </font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">j) (( ))</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">&nbsp;k) José: [(yo tengo un) pana que mide],  	literalmente, metro y medio </font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">l) Pepe: [(( )) vida]  	</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">m) Nelly: es más bajito que yo  	</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">n) José: Sí ñ) Petra: no, el negro la semana pasada [me  	lamió ((el brazo))] </font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">o) José: [y yo conozco una pana // muy amiga]  	</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">p) Pepe: [coño &#8593; ((y esa broma))]  	</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">q) José: [muy amiga] </font> 	</p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">r) Petra: [me lamió el brazo] (G2MB)</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">En este intercambio, que se incluye en la segunda grabación  de interacciones entre hombres y mujeres, se observa el uso de palabras y/o  frases tabúes, sin que se rompa el proceso de comunicación entre los  participantes. Éstos utilizan dichas palabras y/o frases en distintos turnos de  habla, e indistintamente de que el interlocutor sea hombre o mujer. En algunos  casos, como los intercambios desde la línea d) hasta la i), se pueden apreciar  ciertas o posibles amenazas a la imagen positiva de los interlocutores, por lo  que el emisor debe atenuar o reparar el posible daño causado (en este caso, la  emisora negó que haya querido ofender la imagen de su destinatario) y, de esta  manera, mantener el proceso comunicativo. Igualmente, se observa en esta  interacción que algunas palabras consideradas insultantes en nuestra sociedad  pueden cumplir distintas funciones textuales y discursivas como, por ejemplo, en  la línea d) las palabras marico y güevón, que tienen una gran carga negativa, no  son vistas como tales por el destinatario, al contrario, son percibidas como  vocativos cuya función en el discurso es (en el primer ejemplo) llamar la  atención del otro, y (en el segundo caso) enfatizar el enunciado. Contrario al  ejemplo de la línea b) (Hugo es homosexual) que es una expresión asertiva cuyo  fin es denigrar la imagen positiva de una persona que se encuentra ausente. Este  tipo de enunciados es muy frecuente en las grabaciones estudiadas. En este orden  de ideas, la palabra coño, que se encuentra en la línea p), funciona como  expresión exclamativa de sorpresa, y no como una exclamación de ira, que es su  función original. Un aspecto que hay que señalar es el solapamiento; en este  fragmento de la conversación G2MB se observa cómo los participantes mantienen  dos conversaciones paralelas al dividirse en dos sub-grupos (Petra y Pedro; José  y Nelly). Los solapamientos (como el de la interacción de (1)) son comunes en  las seis grabaciones del corpus, y no representan un peligro comunicativo, más  bien son una muestra de que los jóvenes estudiados pertenecen a una cultura de  cortesía positiva.</font><sup><font size="2">15</font></sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Una vez descritas las funciones textuales de los enunciados  con insultos encontrados en el corpus de estudio, pasamos a describir las  funciones discursivas que dichos enunciados cumplen. A continuación se muestra  un fragmento de la grabación G6HB:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">(2) </font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">a) Manuel: ¿cómo dice la guía?  	</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">b) Jesses: uno ess &#8594; noventa grados  	</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">c) Saúl: o sea, ((no entiendo nada)) no hay que  	</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">d) Manuel: es retraso y atraso ¿oíste? [[Se dirige a  	Jesses]] </font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">e) [[Superposición de voces]]</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">f) Saúl: dos semanas, dos semanas g) Rey: de todas  	maneras otra forma de hacerlo es el ((tabul)) </font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">h) Jesse: ¿el tabu? </font> 	</p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">i) Omar: mira el otro, ya sacó el tabul, ¿no puede vivir  	sin el tabul? </font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">j) Jesse: [(( ))] </font> 	</p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">k) Rey: [º(Mama güevo, marico)º]  	</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">l) [[Breve silencio. Regresan a sus guías</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los jóvenes de esta conversación están resolviendo algunos  ejercicios para una de sus clases en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo,  pero uno de los ejercicios les ha traído problemas y no encuentra la forma  resolverlo. Uno de los participantes (Rey) da una idea de cómo hacer el  ejercicio, pero otro (Omar) lo critica, por lo que Rey se siente ofendido y le  responde a Omar con dos enunciados insultantes (los que se observan en la línea  k)). Estos dos enunciados, en ese contexto, tenían la función discursiva de  atacar la imagen positiva del destinatario, y con esto el emisor buscaba  defenderse de las críticas que le había hecho su interlocutor. El alto grado de  amenaza que tenía el enunciado se observa mediante la ruptura de la comunicación  que se evidencia con el silencio sucesivo. Veamos otros ejemplos pertenecientes  a la conversación G5HA:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"> <img border="0" src="/img/fbpe/bl/v21n31/art03.4.jpg" width="514" height="522"></font></p>     
<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En (3) los participantes de la interacción están decidiendo  qué jugar con las cartas. La mayoría se inclina por un juego denominado dudo, y  a quien pierda la ronda cada jugador le dará un golpe en el brazo (chicote) como  penitencia, pero uno de los participantes (Gordo) se opone, quiere jugar pero  sin penitencia. Los demás no están de acuerdo con la actitud del Gordo y lo  critican, y lo obligan a jugar con la condición que ha puesto y aceptado la  mayoría. Sin embargo, él insiste en jugar sin penitencia y empiezan a tener una  serie de intercambios en los que hay insultos. En las líneas h) y m) los  emisores (Enso y Raúl, respectivamente) utilizaron la palabra güevón con el fin  de enfatizar sus enunciados, llamando la atención del destinatario. Esta palabra  es usada muchas veces en esta posición (final de enunciado) en el corpus  estudiado, con la misma función discursiva aquí descrita. En este tipo de  contexto comunicativo, güevón es apreciado como una marca léxica de cohesión  grupal, una muestra de que los interlocutores tienen una estrecha relación de  amistad. Igualmente, en la línea m), se aprecia un enunciado asertivo cuya  función discursiva es atacar la imagen positiva del interlocutor, con lo que el  emisor muestra su ‘mal genio’ por la actitud poco colaboradora del destinatario.  Vale la pena señalar que este enunciado asertivo tiene una gran carga sexual  negativa, y por tanto, es un potencial insulto y un acto que puede amenazar la  fluidez del proceso comunicativo. Sin embargo, la connotación negativa de este  enunciado es minimizada por el vocativo que lo cierra. En la línea o) se aprecia  una pregunta irónica cuya función discursiva es confrontar el ataque que recibió  el emisor de dicha pregunta. En este ejemplo, el Gordo se defiende de la ofensa  que le causó Raúl con el enunciado de la línea m). El rasgo ilocutivo de esta  pregunta es defender la posición que ha adoptado el emisor frente a la decisión  que han tomado los otros participantes en relación con el juego de cartas, y una  respuesta ofensiva por parte del emisor hacia las críticas recibidas. En la  línea v) se observa la palabra verga que cumple en este contexto la función  discursiva de mostrar asombro; el Gordo se sorprende de cómo sus compañeros lo  obligan a jugar. Por último, observamos en la línea w) una expresión imperativa  cuya función discursiva es atacar la imagen negativa del destinatario, con este  enunciado el emisor busca imponerse sobre el otro. Si bien es cierto que los  insultos son definidos muchas veces como actos que atacan la imagen positiva del  destinatario, hay que acotar que es descortesía atacar tanto la imagen positiva  como la imagen negativa del interlocutor, sobre todo con el fin de imponerse  sobre él y vulnerar su libertad de acción. En cuanto al grado de amenaza, la  distribución de estos enunciados se muestra en el <a href="#c5">cuadro 5</a>.</font></p>     <p align="justify"><a name="c5"><font size="2" face="Verdana"></font></a></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"> <img border="0" src="/img/fbpe/bl/v21n31/art03c5.jpg" width="405" height="149"></font></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Según pudo apreciarse en el cuadro, la mayor parte de los  enunciados estudiados (tanto los de los hombres como los de las mujeres) tenían  una valoración de poco amenazantes, es decir, éstos no atacaban directamente la  imagen positiva de los destinatarios específicos, por el contrario, muchas de  estas palabras y/o frases eran utilizadas como formas de tratamiento de  camaradería, y creaban vínculos cohesivos entre los interactuantes. Algunos  enunciados, cuyo rasgo ilocutivo era atacar la imagen positiva del otro, y por  tanto, un potencial insulto, fueron catalogados como poco amenazantes por la  ausencia del destinatario. Este criterio se tomó en consideración en virtud de  que, al no estar presente a quien se le dirige el insulto, no surgen respuestas  en defensa, además, al no verse afectado ninguno de los presentes, se le resta  valor al rasgo ilocutivo de dicho acto de habla, como puede observarse en los  enunciados de las líneas a), b) y e) del siguiente fragmento de la interacción  entre mujeres (G3FA):</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">(4) </font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">a) Ana: ¿qué opinas tú de Pantaletica?  	</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">b) Susy: Ay es un maldito imbécil  	</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">c) [[Risas]] </font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">d) Ana: ¿por qué? </font> 	</p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">e) Susy: y de paso, él pa’ mi que es homosexual /// en  	serio /// ¿por qué? No sé </font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">f) Ana: ¿y esa vaina que se agarraron a pelear?  	</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">g) Katy: ¿quiénes se agarraron a pelear?</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">h) Susy: (( )) él y la novia</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En segundo lugar, se encuentran los enunciados con insultos  cuya valoración era nada amenazante, es decir, aquellas palabras insultantes y/o  tabúes que eran mencionadas repetitivamente en la interacción sin ser apreciadas  como un peligro por los participantes y que tenían una función de muletillas o  de marcadores conversacionales. Estas palabras (como las que se presentan en las  líneas siguientes) no rompen el hilo comunicativo, por el contrario, son  repetidas por los interlocutores como forma de cohesión léxica y muestra de  solidaridad entre ellos. A continuación, les presentamos un ejemplo (líneas a) y  b)) extraído de la conversación entre mujeres G4FB:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"> <img border="0" src="/img/fbpe/bl/v21n31/art03.6.jpg" width="483" height="109"></font></p>     
<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En el tercer y cuarto lugar se encuentran, respectivamente,  los enunciados valorados como amenazantes y muy amenazantes, es decir, aquellos  actos de habla que atacaban la imagen positiva de alguno de los participantes de  la conversación y, por tanto, afectaban, interrumpían o rompían la interacción.  Es lógico pensar que los enunciados con estos grados de amenaza tuvieran poca  frecuencia, pues, si no, la conversación dejaría de ser lo que es para  convertirse en un conflicto y/o una pelea en la que los principios de cortesía  se romperían por completo y las relaciones interpersonales se anularían. En (6)  y (7)16 se ilustran los actos de habla que fueron catalogados como amenazantes y  muy amenazantes, respectivamente: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"> <img border="0" src="/img/fbpe/bl/v21n31/art03.7.jpg" width="486" height="219"></font></p>     
<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Ahora bien, en cuanto a la comparación de los resultados  entre ambos sexos, los enunciados con valoración poco amenazantes fueron los más  frecuentes en las interacciones tanto de los hombres como de las mujeres.  Obsérvese el <a href="#c6">cuadro 6</a> que se presenta a continuación: </font></p>     <p align="justify"><a name="c6"><font size="2" face="Verdana"></font></a></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"> <img border="0" src="/img/fbpe/bl/v21n31/art03c66.jpg" width="435" height="189"></font></p>     
<p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">4. A MODO DE CONCLUSIÓN  </font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Según el análisis de las conversaciones del corpus, se podría  decir que los diálogos de los jóvenes universitarios, tanto hombres como  mujeres, se caracterizan por tener un uso frecuente de palabras tabúes e  insultos. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los insultos que fueron utilizados por los jóvenes  universitarios en sus interacciones comunicativas informales no tenían siempre  una carga semántica ofensiva, es decir, sus funciones discursivas no eran  siempre atacar la imagen positiva de los destinatarios, sino que cumplían otras  funciones, como crear solidaridad, estrechar lazos de camaradería y amistad,  enfatizar e intensificar enunciados, expresar sorpresa, llamar la atención del  interlocutor e identificar a los participantes de las interacciones como  miembros de un grupo. Además, se podría decir que el uso frecuente de insultos  en las interacciones juveniles corresponde a la forma como este grupo  generacional se muestra distinto a los demás grupos y como una manera de  desconocimiento de las reglas impuestas por los grupos dominantes. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los insultos tuvieron distintos rasgos formales como se pudo  observar, pero, con respecto al tipo de enunciado, los de expresiones  afirmativas o asertivas (especialmente los que tenían los verbos ser y estar (sí  eres gay)) eran los que mayormente atacaban la imagen positiva de los  interactuantes. Ahora bien, las diferencias entre hombres y mujeres en cuanto al  tipo de enunciado con insulto que produjeron, se observó que los hombres  tuvieron una mayor frecuencia de uso de vocativos y las mujeres, de expresiones  asertivas. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En cuanto a los grados de amenaza que tenían los actos de  habla con insultos, hay que señalar que la mayoría de éstos fueron evaluados  como poco amenazantes (nivel III) y nada amenazante (nivel IV) es decir, la  mayoría de éstos no eran apreciados por los interlocutores como peligros  latentes para la comunicación, sino más bien como enfatizadores, alertadores o  enunciados que </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">llamaban la atención; y como formas de mostrar solidaridad y  cercanía. En virtud de todo lo anterior, se podría decir que la cultura de los  grupos juveniles aquí analizados y, por extensión, la de los jóvenes  universitarios de Caracas, está orientada hacia la cortesía positiva, es decir,  hacia una cortesía de estrecha cercanía. Sin embargo, se deberían hacer otros  estudios al respecto, en los que se tome en cuenta: i) estudiantes de otras  universidades de la ciudad capital y, ii) un corpus más amplio.En cuanto a los  grados de amenaza que tenían los actos de habla con insultos, hay que señalar  que la mayoría de éstos fueron evaluados como poco amenazantes (nivel III) y  nada amenazante (nivel IV) es decir, la mayoría de éstos no eran apreciados por  los interlocutores como peligros latentes para la comunicación, sino más bien  como enfatizadores, alertadores o enunciados que En cuanto a los grados de  amenaza que tenían los actos de habla con insultos, hay que señalar que la  mayoría de éstos fueron evaluados como poco amenazantes (nivel III) y nada  amenazante (nivel IV) es decir, la mayoría de éstos no eran apreciados por los  interlocutores como peligros latentes para la comunicación, sino más bien como  enfatizadores, alertadores o enunciados que llamaban la atención; y como formas  de mostrar solidaridad y cercanía. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En virtud de todo lo anterior, se podría decir que la cultura  de los grupos juveniles aquí analizados y, por extensión, la de los jóvenes  universitarios de Caracas, está orientada hacia la cortesía positiva, es decir,  hacia una cortesía de estrecha cercanía. Sin embargo, se deberían hacer otros  estudios al respecto, en los que se tome en cuenta: i) estudiantes de otras  universidades de la ciudad capital y, ii) un corpus más amplio.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">NOTAS</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">*</font></sup><font size="2"> Agradezco a la Prof. Adriana Bolívar por todas sus  observaciones y tutoría de mi trabajo de grado, del que surge este artículo.  </font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">1</font></sup><font size="2">. Brown y Levinson (1987), tomando en consideración los  trabajos de Goffman (1967) sobre las imágenes sociales, definen la imagen  positiva como el valor y estima que una persona reclama para sí misma, y a la  imagen negativa como los aspectos privados que le conciernen al individuo (Calsamiglia  y Tusón 1999:163). El análisis de los insultos, en cualquier cultura, es  fecundísimo para conocer los valores sociales convenidos. Un insulto es la  negación de una cualidad que se supone debe existir. Por consiguiente, la  lectura de su definición ofrece, por transparencia, cuáles son las cualidades o  conductas que la sociedad espera del individuo. (García Meseguer 1984: 80)</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">2.</font></sup><font size="2"> Hay que señalar que también es importante tomar en cuenta  los rasgos suprasegmentales como el tono de la voz, etc., a la hora de  identificar un enunciado insultante. Sin embargo, en este trabajo no  profundizaremos en este aspecto.</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">3.</font></sup><font size="2"> En esta investigación nos hemos propuesto observar el uso  de los insultos entre los hombres y las mujeres, ya que en la mayoría de la  bibliografía consultada se ha analizado sólo el lenguaje de los hombres y poco  se ha dicho sobre el lenguaje de las mujeres. Quizás, esto se deba a que se  considera que las mujeres son más conservadoras y cuidadosas a la hora de  interactuar. Esta comparación nos permitirá saber si el uso de insultos en la  interacción es una marca de género o no.</font></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">4.</font></sup><font size="2"> Mi traducción. “Our notion of ‘face’ is derived from that  of Goffman (1967) and from the English Fol. Term, wich ties face up with notions  of beging embarrassed or humiliated, or ‘losing face’. Thus face is something  that is emotionally invested, and that can be lost, maintained, or enhanced, and  must be constantly attended to in interaction” (Brown y Levinson 1987:61).  </font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">5.</font></sup><font size="2"> Las dos imágenes del emisor y las dos imágenes del  destinatario. </font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">6.</font></sup><font size="2"> Esta postura ha sido debatida y criticada por autores como Schmidt (1980: 104) y Kerbrat-Orecchioni (1996 y 2004), quienes la consideran  pesimista y hasta paranoica.</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">7.</font></sup><font size="2"> En este trabajo se definirá tabú tal como lo define el DRAE en su primera acepción, a saber: “Condición de las personas, instituciones  y cosas a las que no es lícito censurar o mencionar” (Real Academia Española  2001: 1440). Es decir, se consideraran tabúes aquellas palabras, frases y/o  enunciados que por norma social no está permitido mencionar o usar de forma  pública por tener un carácter restringido o constituir temas privados, como por  ejemplo, las palabras que denotan aspectos sexuales como masturbación o  necesidades fisiológicas. Al igual que ocurre con los insultos, en esta  investigación se observará si los jóvenes usan palabras tabúes en sus  interacciones y si éstas son vistas como tales o por el contrario pierden su  carácter de privacidad. </font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">8. </font></sup> <font size="2">G = grabación; 1,2,3... número de la grabación; M = grupo  mixto, F = grupo femenino, H = grupo masculino; A y B = la celda de la  grabación; G1MA = grabación 1, grupo mixto, celda A. </font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">9.</font></sup><font size="2"> Como puede apreciarse, el corpus no es muy grande en  comparación con otros por ejemplo, con el Corpus Sociolingüístico de Caracas  1987, que tiene setecientos sesenta y siete mil ochocientas sesenta y ocho  (767.868) palabras (cf. Gallucci 2005:114).</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">10.</font></sup><font size="2"> Los ejemplos utilizados son extraídos del corpus de la  investigación. </font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">11.</font></sup><font size="2"> En esta investigación denominamos funciones discursivas a la(s) meta(s) que persigue el emisor sobre su destinatario(s) cuando emplea un  enunciado con insulto. Para esto se tomó en cuenta el contexto comunicativo y el  grado de amistad y cercanía entre los interlocutores.</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">12.</font></sup><font size="2"> Las risas y algunas expresiones humorísticas pueden  observarse como marcas no lingüísticas de    <br>evaluación negativa de algún acto de habla (cf. Granato 2003:168).</font></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">13.</font></sup><font size="2"> Los enunciados analizados aparecerán en cursiva.  </font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">14.</font></sup><font size="2"> Estos ejemplos no fueron analizados como insultos o  tabúes, ya que en nuestra cultura no son ofensivos (al menos en la mayoría de  los contextos), por el contrario, forman parte del léxico familiar y de cariño,  pero quizás en otras culturas estos ejemplos sí sean marcadamente ofensivos.  Valdría la pena hacer un estudio detallado al respecto.</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">15.</font></sup><font size="2"> Al respecto, consúltese Haverkate (2004).</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">16.</font></sup><font size="2"> Ambos ejemplos son de la primera grabación  mixta del corpus de estudio, a saber G1MA.</font></font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS  </font></b></p> <ol> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Arrabal, Victoria. 2004. [En línea]. El lenguaje adolescente,  chino básico para adultos. Disponible en:  	<a href="http://www.dialogica.com.ar/unr/redaccion1/2003/archives/000998.html">//www.dialogica.com.ar/unr/redaccion1/2003/archives/000998.html</a>&nbsp; [Consulta: 23 de mayo de 2005]. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Bolívar, Adriana. 2000. Los insultos, los agravios y las  ofensas como estrategias en la democracia venezolana. Ponencia presentada en el  III Coloquio sobre Análisis del Discurso Político. Santa Ana de Coro, Venezuela.  	</font></p></li> 	    <li> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Bolívar, Adriana. 2001. El insulto como estrategia en el  diálogo político venezolano. Oralia 4. 47-73. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Bolívar, Adriana. 2002. Violencia verbal, violencia física y  polarización a través de los medios. En Lourdes Molero y Antonio Franco (eds.),  El discurso político en las ciencias humanas y sociales, 125-136. Caracas:  Fonacit. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Bolívar, Adriana. 2005. Discurso y cultura democrática en las  universidades. Agenda académica 12, 1-2:11-120. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Bolívar, Adriana y Álvarez, Alexandra. 2004. La cortesía  verbal en Venezuela. En Diana Bravo y Antonio Briz (eds.), Pragmática  sociocultural: Estudio sobre el discurso de cortesía en español, 169-179.  Barcelona: Ariel Lingüística. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Briz, Antonio y grupo Val.Es.Co. 2002. Corpus de  conversaciones coloquiales. Anejo de la Revista Oralia. Madrid: Arco/Libros. 	</font></p></li> 	    <li> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Brown, Penelope y Stephen, Levinson. 1987. Politeness. Some  universals in language usage. Cambridge: Cambridge University Press.</font></p> 	</li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Calsamiglia, Helena y Amparo Tusón. 1999. Las cosas del  decir. Barcelona: Ariel. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Celdrán, Pancracio. 1995. Inventario general de insultos.  Madrid: Ediciones del Prado. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Cortés, Luis y María Matilde Camacho. 2003. ¿Qué es el  análisis del discurso?. Barcelona: Ediciones Octaedro. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Escandell, María Victoria. 1993. Introducción a la  pragmática. Madrid: Anthropos. </font></p></li> 	    <li> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Fernández García, Francisco. 2001. Ironía y (des)cortesía.  Oralia 4. 103-127. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Gallucci, María José. 2005. El número de palabras: un nuevo  criterio para describir tres corpus del habla de Caracas. Boletín de lingüística  24. 108-121. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">García Meseguer, Álvaro. 1984. Lenguaje y discriminación  sexual. Madrid: Montesino. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Goffman, Erving. 1967. Interactional ritual: Essays on face-to-face  behavior. New York: Doubleday. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Gómez Molina, José. 2000. El insulto en la interacción  comunicativa. Estudio sociolingüístico. Oralia 4. 103-132. </font></p></li> 	    <li> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Granato, Luisa. 2003. El lenguaje de estudiantes  universitarios argentinos: interacción e imagen social. En Diana Bravo. Actas  del primer coloquio del programa EDICE. La perspectiva no etnocentrista de la  cortesía: identidad sociocultural de las comunidades hispanohablante, 164- 171.  Estocolmo: Universidad de Estocolmo, Libro-e. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Haverkate, Henk. 1994. La cortesía verbal. Estudio  pragmalingüístico. Madrid: Gredos. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Haverkate, Henk. 2004. El análisis de la cortesía  comunicativa: categorización pragmalingüística de la cultura española. En Diana  Bravo y Antonio Briz (eds.), Pragmática sociocultural: Estudio sobre el discurso  de cortesía en español, 55-65. Barcelona: Ariel Lingüística.</font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Kerbart-Orecchioni, Catherine. 1996. La conversation. París: Seuil.</font></p> 	</li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Kerbart-Orecchioni, Catherine. 2004. ¿Es universal la  cortesía?. En Diana Bravo y Antonio Briz (eds.), Pragmática sociocultural:  Estudio sobre el discurso de cortesía en español, 39-53. Barcelona: Ariel  Lingüística. </font></p></li> 	    <li> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Kochman, Thomas. 1983. The boundary between play and nonplay in  black verbal dueling. Language in Society 12, 3. 329-337. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Labov, William. 1972.  Rules of ritual insults. En David Sudnow (ed.), Studies in social interaction,  120-169. New York: Free Press. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Martínez Lara, José Alejandro. 2006. Estudio sociopragmático del uso del insulto en la comunidad juvenil universitaria. Tesis  de grado. Caracas: Universidad Central de Venezuela. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Millán, José Antonio. 1999.  [En línea]. ...!!y yo en la tuya¡¡ El insulto y el genio de la lengua.  Disponible en: <a href="http://jamillan.com/insultos.htm">http://jamillan.com/insultos.htm</a>&nbsp; [Consulta: 20 de septiembre de  2006] </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Pérez, Francisco Javier. 2005. El insulto en Venezuela. Caracas: Fundación Bigott.  	</font></p></li> 	    <li> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Real Academia Española. 2001. Diccionario de la lengua española. Madrid: Espasa. 	</font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Schmidt, Richard. 1980. Questions and politeness: Strategies in social  interaction. En Review of Esther Goody (ed.). RELC Journal 11. 100-114. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Searle,  John. 1969. Actos de habla. Madrid: Cátedra. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Seco, Manuel; Olimpia Andrés y  Gabino Ramos. 1999. Diccionario del español actual, Vol. 2. Madrid: Grupo Santillana. 	</font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Tannock, Stuart. 1999. Workign with insults: discourse and  difference in an inner-city youth organization. Discourse and Society 10, 3.  317-350.</font></p></li> 	    <li> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Zimmerman, Klaus. 1996. Lenguaje juvenil, comunicación entre  jóvenes y oralidad. En Thomas Kotschi, Wolf Oesterreicher y Klaus Zimmermann (eds.),  El español hablado y la cultura oral en España e Hispanoamérica. 475-514.  Frankfurt am Main: Vervuert; Madrid: Iberoamericana. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Zimmerman, Klaus. 2003.  Constitución de la identidad y anticortesía verbal entre jóvenes masculinos  hablantes de español. En Diana Bravo(ed.), Actas del primer coloquio del  programa EDICE, 47-59. Estocolmo: Universidad de Estocolmo. </font></p></li> 	    <li> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Zimmerman, Klaus.  2005. Construcción de la identidad y anticortesía verbal. Estudio de  conversaciones entre jóvenes masculinos. En Diana Bravo (ed.), Estudios de la (des)cortesía  en español. Categorías conceptuales y aplicaciones a corpora orales y escritos,  245-271. Buenos Aires: Dunken.</font></p></li>     </ol>       ]]></body>
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