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</front><body><![CDATA[ <p style="text-autospace: none" align="center"><b> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-BoldMT"><font face="Verdana">El  discurso sobre la irreversible extinción de las lenguas: un atentado contra la  interculturalidad</font></span></b></p>     <p style="text-autospace: none" align="center"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> Esteban Emilio Mosonyi</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="center"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> Universidad Central de Venezuela</font></span></p>     <p align="center"><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"> <a href="mailto:e-emosonyi@hotmail.com"><font size="2" face="Verdana"> e-emosonyi@hotmail.com</font></a></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> Recuerdo claramente que hace muchos años, pero tal vez no tantos al menos para  la percepción de uno mismo –siendo yo no sé si estudiante en vísperas de  graduarme o antropólogo neófito– el gran discurso “peristáltico” era sobre la  extinción inevitable y casi inminente de todas las llamadas pequeñas culturas  no-occidentales, tomadas en el sentido de ajenas y marginales respecto de la  gran formación sociocultural euro-norteamericana; acompañada de alguna que otra  entidad “oriental” fuertemente occidentalizada, básicamente Japón en aquel  entonces, con la China y la India que lentamente venían surgiendo. No hay que  tener la memoria muy larga para recordar que esa sentencia pesaba especialmente  sobre los pueblos injustamente denominados “primitivos”, tanto por la derecha  como por las izquierdas políticas; para la sazón daba lo mismo. “Los indios, las  tribus negras de África y Melanesia, los aborígenes australianos, los isleños de  Polinesia, hotentotes y bosquimanos, todos ellos desaparecerán y tendrá que ser  así: constituyen una página cerrada de la</font></span><font face="Verdana"><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">  historia”. Palabritas más o menos, así hablaban los científicos sociales y </font></span><i><span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"> <font size="2">a fortiori </font></span></i> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">los que no eran  científicos. Todavía estaba generalizado el término</font></span></font><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">  “primitivo” y como se dice en Venezuela: “o corren o se encaraman”. Las “tribus”  o “sociedades tribales” –estas palabras aún se usan en numerosos ámbitos, por  desgracia– no tenían derecho a existir ni siquiera algo cambiadas, trastocadas o  simplemente aculturadas.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">Ante  la necesidad de no alargar estas consideraciones, me limito a afirmar que frente  a esa “condena a muerte” de la inmensa mayoría de los pueblos del mundo,  cualitativamente distintos y diversos, algunos reaccionamos –simultáneamente en  los 5 continentes– primero un poco con la idea de estar haciendo un último  esfuerzo para evitar una homogenización que venía anunciada como irremisible (Mosonyi  1970). Al poco tiempo nos dimos cuenta de que los esfuerzos desplegados por  parte de científicos sociales, activistas políticos anti-hegemónicos,  ambientalistas y amigos de lo plural y lo diferente y, sobre todo, las grandes  organizaciones indígenas –que originándose en focos de resistencia locales y  regionales hacia mediados del siglo pasado se hicieron internacionales y  mundiales– fueron conduciendo hacia una reversión importantísima, casi de 180º,  de esa tendencia que algo antes había parecido irrevocable. En consecuencia, a  partir de los años 1950-1960 se inicia –por lo menos a nivel macro-social– una  recuperación increíble de estos pueblos injustamente condenados. En las décadas  sucesivas se ha venido desplegando una eclosión de reconocimiento de derechos,  conquistas y reivindicaciones a escala internacional. Algo parecido ocurre en la  gran mayoría de los países donde existe población indígena, sin entrar por el  momento en una definición precisa de la misma, que también se fue refinando y  sofisticando a lo largo de los años subsiguientes. El tema es sin duda  fascinante, pero para efectos de la presente exposición baste con decir que el  conjunto de iniciativas orquestadas condujeron a instaurar nada menos que dos  Decenios Internacionales</font></span><font face="Verdana"><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">  dedicados precisamente a los pueblos indígenas (1995-2004 y 2005-2014);</font></span><sup><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">1</font></span></sup></font><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">  a su supervivencia, salud, bienestar e incluso su fortalecimiento y renacimiento  cultural, este último cuando los intentos y actos etnocidas hubieren hecho  demasiado daño.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">En  este mismo espacio nos incumbe aclarar que en todo este proceso las  multidiversas sociedades indígenas no son vistas como entes aislados,  ahistóricos y estáticos sino como formaciones dinámicas capaces de transformarse  dentro de un marco intercultural, sin que el contacto con otros pueblos y  específicamente con el mundo occidental produjera un desprendimiento de las  raíces o la pérdida de su originalidad. Como conclusión de este planteamiento,  quiero dejar sentado el fracaso absoluto de las profecías y predicciones en  torno a un próximo colapso y total desaparición del mundo indígena. Sigue y  seguirá habiendo muchos problemas y desafíos en gran cantidad de comunidades  originarias, claro está, pero ya hoy día luce insostenible cualquier afirmación  radical respecto de su exterminio o desvanecimiento, en un horizonte temporal  abarcable por las actuales generaciones.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT; font-weight: 700"> <font size="2" face="Verdana">1. EL CASO PARTICULAR DE LOS IDIOMAS INDÍGENAS</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">Sin  embargo, haciendo memoria de estas consideraciones tropezamos con un hecho que  no encaja de ninguna manera. Me refiero a la prédica actual, cada vez más  altisonante, acerca de la inevitable muerte próxima de las seis mil lenguas que  hoy, aproximadamente, existen en el mundo y se utilizan en muy diversos tipos de  sociedades. Vamos a establecer las bases de este razonamiento. Dijimos más  arriba que en un par de décadas se desinfló el absurdo mito sobre el fin de las  sociedades indígenas y minoritarias. En tal contexto se piensa ante todo en la  reproducción biológica inter-generacional de tales sociedades, por cuanto sin  una base poblacional no hay cultura posible que se mantenga en el tiempo. Pero,  obviamente, cuando las sociedades indígenas y sus aliados desarrollan una lucha  por su existencia, lejos de pensar tan solo en sobrevivir orgánicamente se  plantean metas muy precisas de mantenimiento y desenvolvimiento identitario y  cultural, en cuya ausencia solo subsistiría una masa humana, grande o pequeña.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">No  obstante, esto contrasta severamente con la avalancha mediática –en complicidad  con otros sectores– referente a la pérdida de idiomas calificada de masiva, de  proporciones exorbitantes. Cuando menos, llama la atención el modo como se  contradice la evidente pervivencia de las miles de pequeñas sociedades otrora  desahuciadas con la anunciada desaparición de las lenguas habladas y utilizadas  por ellas, para fines de autoexpresión y comunicación. ¿Cómo es posible que  mientras un conjunto humano organizado continúa su existencia histórica vaya  perdiendo simultáneamente la lengua que es el sello de su identidad? Todos  intuimos que un sistema lingüístico es un ser muy delicado y vulnerable por  variadas razones, aun así, parece extraño que su sobrevivencia obedezca a  tendencias totalmente distintas y hasta opuestas a las que rigen a las  sociedades en cuyo interior asumen un rol tan determinante.</font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">Antes  que explorar la situación por esta vía, damos por sentado que durante milenios y  en diferentes formaciones sociales ha existido una especie de condena, una  antipatía sórdida contra el multilingüismo, vale decir, frente al hecho de que  la humanidad se expresa en multitud de lenguas. El mito de Babel pretende  justificarse por la no tan irreal incomunicación que se produce entre sociedades  alóglotas; además, pareciera más sencillo recomendar la imposición de una lengua  única que abogar por una lengua vehicular inter-societaria, sin por ello  arremeter contra esta riquísima diversidad de sistemas lingüísticos. Pero los  prejuicios, de los cuales hay una legión, no se reducen a la problemática de la  cantidad de lenguas diferenciadas y, por ende, incomprensibles entre sí. Se  suman y se imbrican las diversas preconcepciones heredadas del más remoto  pasado, como las falsas ideas de la pobreza, minusvalía y elementalidad de la  mayoría de las lenguas no-occidentales; la consideración de los idiomas como  meros instrumentos de comunicación sin mayor valor intrínseco; los presuntos  daños cerebrales que pudiera causar el multilingüismo; la sobreestimación de las  lenguas oficiales de los grandes imperios y similares; hasta el etnocentrismo de  quienes creen que solo su propia lengua materna es la que vale. Quizás la  afirmación más peligrosa y contraria a los derechos humanos es aquella según la  cual el plurilingüismo puede conducir al separatismo político. En medio de esa  bochornosa confusión de ideas no resulta extraño que todavía haya personas con  buena formación académica que continúan denostando de la diversidad lingüística  como algo muy negativo, por una u otra de estas razones o por simple falta de  sensibilidad hacia la importancia de cada lengua como creación sublime de la  inteligencia y espiritualidad humanas. Analicemos brevemente, enseguida, un  reciente artículo de un asesor del Senado italiano que resume una cantidad de  opiniones análogas</font></span><font face="Verdana"><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">  a las inventariadas a través del tiempo (Campanella 2012).</font></span><sup><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">2</font></span></sup></font></p>     <blockquote> 	    <p style="text-autospace: none" align="justify"> 	<span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> 	La fuerte fragmentación lingüística no permite a la Eurozona absorber su  	crisis, por lo que las personas se mueven fuera del área monetaria en lugar  	de desplazarse al interior de ella…</font></span></p> 	    <p style="text-autospace: none" align="justify"> 	<span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> 	En la Eurozona se hablan 13 lenguas oficiales que pertenecen a 6 ramas  	distintas del grupo de idiomas indoeuropeos –germanos, eslavos, urálicos,  	romances, celtas y griegos-. Añádase la plétora de dialectos regionales, que  	tan solo en Italia ascienden a alrededor de 20. En muchas regiones  	secesionistas, como Cataluña en España, son el idioma oficial de facto…</font></span></p> 	    <p style="text-autospace: none" align="justify"> 	<span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> 	En una torre de Babel como esa, el llamado de la canciller alemana, Angela  	Merkel, para unirse políticamente y salvar al euro es tan solo un deseo,  	incluso para el funcionario europeo más incondicional. Las barreras  	lingüísticas obstaculizarán el debate continental político e impedirán la  	creación de una verdadera identidad europea...</font></span></p> 	    <p style="text-autospace: none" align="justify"> 	<span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> 	Aún no ha surgido un verdadero pueblo europeo con su propia identidad e  	idioma…</font></span></p> 	    <p style="text-autospace: none" align="justify"> 	<span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> 	La consecuencia lógica de una moneda que reúne a 17 países es un idioma  	oficial común…</font></span></p> 	    <p style="text-autospace: none" align="justify"> 	<span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> 	Los líderes europeos deberían emprender un proceso rápido y explícito de  	integración lingüística…</font></span></p> 	    <p style="text-autospace: none" align="justify"> 	<span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> 	De lo contrario, la historia europea seguirá siendo un círculo vicioso de  	fragmentación y esfuerzos fallidos de integración… (2012).</font></span></p> </blockquote>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">Para  empezar, las lenguas urálicas –húngaro, finlandés y estoniano– no pertenecen a  la familia indoeuropea. Pero vayamos a lo sustantivo. A estas alturas de la  postulación de varias generaciones de derechos humanos, es por lo menos delicado  recaer en planteamientos como los que hace el señor Edoardo Campanella en su  artículo “La crisis de idiomas en Europa” (2012). Es muy preocupante sobre todo  cuando insiste en un potencial secesionismo o separatismo en el seno de  comunidades que no hablan la lengua oficial predominante. Si esto fuese así, no  quedarían Estados viables en el mundo, porque la inmensa mayoría de los países  son plurilingües, incluso multilingües. Además, fijémonos solamente en países  como Suiza, Finlandia, la enorme India con su exuberante multitud de lenguas,  que al parecer logran defenderse bastante bien pese al arsenal de prejuicios que  existen al respecto. Se nota instantáneamente que el señor Campanella no está  documentado y menos actualizado en materia de identidades nacionales y  colectivas en general. Puedo dar fe –yo mismo he trabajado el tema repetidas  veces– de que hace ya mucho tiempo la identidad de las sociedades no se  contradice, ni en teoría ni en la práctica, con la presencia de un cúmulo de  diversidades en su seno, por ejemplo en cuanto a los idiomas hablados.</font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">La  tendencia actual de las ciencias sociales –al menos de los autores  “progresistas”, con todo lo difícil que es definir esa palabra– es apreciar la  sociodiversidad como un importantísimo valor agregado y además una necesidad  para vitalizar a nuestra especie como tal: la homogeneización es siempre  reductiva y enemiga de la sustentabilidad no solo de los seres vivos sino, más  que nada, de las formaciones societarias (Adelaar 1991). Para algo ha servido la  “revolución de las diversidades” a la que aludimos al inicio de este trabajo. La  idea de llegar a poseer un idioma común, de carácter auxiliar o vehicular, es en  sí buena, siempre y cuando no contemple la aspiración secreta de ir sustituyendo  los idiomas actualmente hablados. Por esta y otras razones, en lo personal  prefiero la lengua internacional Esperanto –que he estudiado durante largo  tiempo y conozco su historia así como su situación actual– al idioma inglés; el  cual, en primer lugar, tiene como atributo sociolingüístico fundamental su  intima ligazón con una concepción del mundo y con uno o varios bloques  económico-políticos que para nada garantizan un futuro pacífico y armonioso para  la humanidad.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> Curiosamente, este mismo intelectual “orgánico”, el señor Edoardo Campanella, se  contradice flagrantemente en otro de sus párrafos, que reproduciremos para  concluir este análisis.</font></span></p>     <blockquote> 	    <p style="text-autospace: none" align="justify"> 	<span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">A  	diferencia de una moneda, los idiomas pueden coexistir fácilmente en un área  	económica. De hecho, los países deberían promover sus idiomas nacionales y  	dialectos regionales –patrimonio cultural invaluable y fuente de identidad  	en un mundo cada vez más globalizado… (2012: 6)</font></span></p> </blockquote>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">Entre  otras cosas, este párrafo comprueba que hoy día ya es punto menos que imposible  referirse al multilingüismo como hecho totalmente negativo, por lo que aun  quienes opinan en sentido contrario –al estar mínimamente informados y poseer  algo de ética– se esfuerzan por darles un giro a sus ideas y opiniones que  demuestre cierta amplitud de criterio. Por esta misma razón, este último párrafo  podríamos suscribirlo sin ninguna dificultad. Pero agregaremos al vuelo –aunque  no es el momento de profundizar en el tema– que el verdadero problema vital de  la Unión Europea no reside en su diversidad cultural y lingüística, sino en un  conjunto hipercomplejo de particularidades económicas y políticas heredadas que  hacen sumamente difícil llevar estos países a un común denominador, pese a los  esfuerzos todavía incompletos y parciales que hace décadas vienen haciéndose en  tal dirección. Por otra parte, admitimos las consecuencias psicosociales y  culturales de la interrelación y coexistencia, no siempre fácil, de un gran  número de lenguas y sus variantes; pero hace tiempo se ha establecido un  consenso suficientemente amplio acerca de que la verdadera razón del difícil  progreso y caídas regresivas de la Unión Europea estriba en la resistencia de  los países ricos y dominantes del continente a propiciar solidariamente la  nivelación y fortalecimiento socioeconómico del resto de los países con menos  poder y recursos, y hasta con desventaja en lo demográfico. A esto se suma, por  supuesto, el amplio predominio del capitalismo financiero y especulativo en la  sociedad mundial, y en la pan-europea en particular.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> Dejemos entonces quieto al señor Campanella y a otros opinadores alejados de la  problemática de las lenguas del mundo, para concentrarnos más bien en nuestros  propios colegas, los lingüistas, humanistas y científicos sociales, quienes  también caen y recaen en el mismo discurso de la “antidiversidad lingüística” a  veces sin querer, incluso llevados por la mejor intención de contribuir a la  salvación de las lenguas amenazadas. Recogemos aquí la tesis que enunciamos al  principio, según la cual parece ilógico que al haber una indiscutible  recuperación de muchas sociedades y culturas minorizadas –más que minoritarias–  y otrora condenadas a desaparecer, tenga paralelamente tanta fuerza una  corriente de opinión que sigue sosteniendo la mortandad indetenible de los  idiomas en general y de los demográficamente más débiles en particular. Por  honestidad intelectual tengo que admitir, sin estar de acuerdo con ese criterio  pesimista, que la situación de las lenguas difiere en algunos aspectos  importantes del resto de cada cultura (Mosonyi, Barbella y Caula 2003). Vale  decir, hay que aceptar de entrada que las lenguas son más vulnerables y  propensas a desaparecer que la mayoría de los rasgos de cualquier código  cultural. Sin partir de esa realidad sería problemático sostener mi propio punto  de vista sobre la naturaleza intrínseca y extrínsecamente sostenible y hasta  recuperable de los idiomas, el cual constituye mi aserto fundamental, que  pretenderé demostrar. Resumamos entonces algunas, no todas, las razones que  hacen de la lengua uno de los eslabones más débiles de una sociedad  diferenciada.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">1.  Muchas formaciones sociales –las más endebles y oprimidas en particular– se ven  prácticamente obligadas a depender en alguna medida de un idioma, de un código  lingüístico más poderoso que el suyo.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">2.  Las lenguas oprimidas y sus variantes lingüísticas son, en general, minorizadas,  lo que significa en la práctica una fuerte discriminación, menosprecio,  inducción de vergüenza étnica, a veces también prohibición con persecución  incluida.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">3.  Las lenguas minorizadas no cuentan con suficiente apoyo institucional ni  mediático, por lo cual tienden a ir perdiendo fuerza y vitalidad aun entre sus  propios hablantes.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">4.  Los fenómenos migratorios –tanto el éxodo de los hablantes nativos de idiomas  minorizados como la entrada de usuarios de otras lenguas a su propio territorio–  contribuyen igualmente a debilitar y diluir los sistemas lingüísticos dominados.</font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">5.  Los sistemas educativos predominantes –desde educación básica hasta la superior  en sus niveles más elevados– se fundamentan en los idiomas de mayor “prestigio”  y en la actualidad se da inclusive un proceso de “anglicización” de la enseñanza  superior.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">6. La  mayoría de los gobiernos, incluyendo a los que mejor admiten y más protegen la  diversidad cultural, presta poca atención a la Educación Intercultural Bilingüe  y a las políticas lingüísticas de mantenimiento y difusión de las lenguas menos  favorecidas, que subsisten en el territorio bajo su control.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">7.  Una vez que se debilita y se hace menos frecuente el uso de una lengua, las  nuevas generaciones pueden perder la necesaria fluidez discursiva –a veces  difícil de recuperar– sin la cual se hace cuesta arriba mantener la plena  vigencia del idioma amenazado y, sobre todo, su oportuna y total transmisión a  los descendientes de esta cohorte que ya viene sufriendo una merma lingüística.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">8.  Hay otra serie de factores adicionales –su sistematización no la intentaremos en  esta oportunidad– cuya responsabilidad en el deterioro de la situación de la  mayoría de las lenguas del mundo es perfectamente detectable y ha sido objeto de  una diversidad de estudios de variado nivel y profundidad: el mundo de los  negocios, el turismo internacional, el servicio militar obligatorio, la pobreza  misma de las comunidades poseedoras de lenguas dominadas, que en cierta medida  les impide invertir recursos en su salvaguardia y fortalecimiento.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> Obviamente, este conjunto de factores dificulta en alto grado incluso la  sobrevivencia más elemental y de bajo perfil –digamos diglósico– para la  multitud de lenguas amenazadas hace tiempo por el fenómeno de la globalización.  Sin embargo, el enunciado tan unilateral de los considerandos puramente  negativos que solo toma en cuenta lo conducente a su aniquilamiento, no está en  capacidad de dar cuenta de toda la verdad que se esconde detrás de este oscuro  panorama (Wurm 1996). Los que se ocupan de este tema usualmente tampoco se  pasean, como sería debido, por el importantísimo fenómeno de recuperación y  hasta renacer de las comunidades y pueblos indígenas y minoritarios, cuyo  significado no puede ser soslayado a la hora de constatar los hechos,  diagnosticar los problemas y encontrar las soluciones. Con todo, esa  unilateralidad y simplismo con los que percibe hasta la UNESCO la situación  mundial del multilingüismo ha trascendido incluso a numerosos lingüistas  altamente capacitados, quienes terminan haciéndose eco de las voces agoreras, a  veces en una forma bastante acrítica y tal vez dogmática. Recordemos aquí tan  solo que uno de los criterios relevantes de la UNESCO es la existencia de un  umbral de por lo menos cien mil hablantes para que una lengua prospere. Si esto  fuese cierto, el deceso de la mayoría de las lenguas ocurriría en forma casi  automática y sin posibilidad alguna de defensa. Igual ocurre cuando este  importante organismo internacional aboga por la persistencia de un porcentaje  elevado de hablantes monolingües para que un idioma pueda mantenerse. Al afirmar  esto, se olvida que el plurilingüismo ha sido característica permanente de un  gran número de pequeñas comunidades –a veces también de sociedades  demográficamente más amplias– sin que esto implicara la desaparición o deterioro  de las primeras lenguas respectivas. Nosotros mismos hemos insistido en varias  ocasiones en que, por ejemplo, los pueblos del Rio Negro enclavados entre  Brasil, Venezuela y Colombia son en general multilingües y con una competencia  asombrosa en diferentes sistemas lingüísticos. Es de la mayor urgencia  comprometer a los organismos internacionales a revisar esos baremos algo  injustos y poco favorecedores de la lucha tan denodada de los pueblos en defensa  de sus valores fundamentales.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT; font-weight: 700"> <font size="2" face="Verdana">2. UN ANÁLISIS FATALISTA DEL MULTILINGÜISMO  VENEZOLANO ORIGINARIO</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">Nos  estamos refiriendo al artículo titulado “Lenguas amenazadas y la homogeneización  lingüística de Venezuela” de la prestigiosa investigadora venezolana Dra. María  Eugenia Villalón (Villalón 2011). El trabajo bajo escrutinio significa una  contribución importante para el conocimiento más pormenorizado de la situación  actual de los idiomas indígenas –digo idiomas y no lenguas en atención al marco  constitucional y a la jerarquización que los propios indígenas exigen– a la luz  de una larga experiencia y militancia de la lingüista, reflejadas en la pericia,  nivel académico y bagaje documental que se desprenden de cada página del texto  ofrecido. Indiscutiblemente, se trata de la obra de alguien muy identificado con  la necesidad incuestionable de salvaguardar la diversidad lingüística en nuestro  país y el mundo, así como la sociodiversidad en un sentido más general. Es un  trabajo de fácil comprensión, que llena a cabalidad su intención divulgativa y  didáctica aun ante el público lector menos especializado, lo cual reviste una  gran importancia política y cultural dentro de la coyuntura histórica en que nos  encontramos inmersos. Servirá de material informativo e incluso como un cuerpo  de recomendaciones generales y específicas para nuestras autoridades y todo  aquel que esté en capacidad de intervenir en la delicada problemática de  robustecer en Venezuela la Educación Intercultural Bilingüe, acompañada de una  planificación lingüística mucho más eficaz e idónea que la existente hasta  ahora. Además, el estilo del ensayo es fluido y de lectura agradable. Tales  consideraciones hablan en favor de esta publicación especializada, cuyo nivel  académico no puede ser objeto de discusión. No obstante, se presentan en el  escrito algunos elementos de cierta envergadura que a nuestro juicio necesitan  ser explicitados y examinados con la mayor atención. Esto tendría la finalidad  de matizar y puntualizar – lo digo sin pretensión de poseer la verdad última–  algunas afirmaciones y conjeturas que tal vez no respondan a la realidad de los  hechos, contengan generalizaciones o exageraciones u obvien ciertas  circunstancias o fenómenos que sería menester tener presentes para optimizar el  impacto de este valioso aporte.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> Comencemos con algunas afirmaciones contenidas en el Resumen del artículo, donde  la autora constata que las razones principales de la pérdida de la diversidad  lingüística en Venezuela son “… la educación de indígenas, la estigmatización  social y la emigración urbana como tres de los principales factores  sociolingüísticos que están impulsando el reemplazo de las lenguas ancestrales  por el español de Venezuela u otra lengua comunal” (2011: 143). Es curioso  observar que en el Resumen adjunto escrito en</font></span><span lang="EN-US" style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">  idioma inglés su constatación va más allá: “the schooling of Indian children and  adults, social stigmatization and urban migration as three major sociolinguistic  factors involved in the adoption of Spanish and the</font></span><font face="Verdana"><span lang="EN-US" style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">  abandonment of the ancestral languages” (2011: 143). </font></span> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">En ambos textos la</font></span></font><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">  investigadora se refiere a la educación monolingüe en español –al menos en la  mayoría de los casos– de los niños indígenas; la estigmatización de las lenguas  originarias que ha sido explicada más arriba, al igual que el fenómeno  migratorio urbano que actúa en mayor o menor medida en Venezuela y en la casi  totalidad de los países del mundo. En lo que difieren las dos citas literales es  en la parte final. Mientras en la versión española la autora habla del reemplazo  de la lengua indígena por el español de Venezuela u otra lengua comunal, en la  traducción inglesa dicha “lengua comunal” ya no es mencionada: el abandono de  las distintas lenguas nativas cedería espacio invariablemente al español, sin  considerar otras alternativas, tales como el geral y aun el piaroa en ciertos  casos.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> Pasando ahora a la Introducción del artículo, Villalón afirma que “Venezuela  está perdiendo significativos componentes de su diversidad lingüística y marcha  aceleradamente hacia el monolingüismo (…) ¿Por qué los indígenas y  afrodescendientes están abandonando o han abandonado su lengua ancestral para  utilizar únicamente el castellano?” (2011: 144). Ya de entrada se percibe que la  investigadora se expresa en términos absolutos, casi sin dejar margen a la duda  razonable. Las lenguas patrimoniales se extinguen y punto. Habla de la  imposición unilateral del castellano como una fatalidad. Veamos ahora en qué  consiste y cuál es la razón de su aparentemente trágica infalibilidad  ineluctable. La honestidad intelectual nos obliga, sin embargo, a reconocer el  destello de un matiz importante en su razonamiento: “(…) El tiempo apremia: de  no revertirse las tendencias actuales, Venezuela será, más temprano que tarde,  un país monolingüe” (2011: 144). Es igualmente necesario reconocer la justa  admiración y valoración que la autora atribuye a nuestro patrimonio lingüístico  indígena y afrodescendiente, cuando afirma lo siguiente:</font></span></p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-autospace: none" align="justify"> 	<span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> 	cada una de las 25, 30 ó 40 lenguas indígenas que se dice existen en el país  	engloba una diversidad y una riqueza cognitiva y expresiva muy superior a  	las que tales cifran dan a entender. Es ese caudal de saberes, formas  	expresivas, culturas comunicativas y modos de pensar, sistematizados en  	cientos de sistemas lingüísticos coexistentes lo que conforma la diversidad  	lingüística de nuestro país (2011: 146-147).</font></span></p> </blockquote>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> Villalón hace una evaluación de la vitalidad de las lenguas indígenas y  vernáculas de Venezuela en una escala de 1 a 7 en orden descendente; pero a fin  de cuentas aun aquellas que ostentan las categorías 1 y 2 tienen para ella pocas  perspectivas de sobrevivir a mediano plazo. Vamos a citarlas</font></span><font face="Verdana"><i><span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2">  in extenso</font></span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">.</font></span></font></p>     <blockquote> 	    <p style="text-autospace: none" align="justify"> 	<span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> 	El panorama no es muy halagador. En las condiciones reinantes ninguna  	variedad autóctona está a salvo. Dieciséis idiomas (50% del total) están en  	serio peligro y directamente encaminados hacia la extinción o al borde de  	ella (grados 4-6 en la escala); nueve (28%) han dejado de transmitirse y por  	lo tanto carecen de nuevos hablantes (grado 6 de amenaza) mientras 2 (6%)  	desaparecieron con el siglo XX (grado 7). Como agravante, el sape y el  	arutani se extinguieron prácticamente sin documentación alguna, por lo que  	su pérdida fue total e irreversible, como sucederá con la mayoría de los  	idiomas del grupo 6 si no se toman medidas urgentes (2011: 164-165).</font></span></p> </blockquote>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> Reiteramos aquí que no cabe duda alguna acerca del amor y admiración que siente  esta competente colega nuestra por los idiomas, culturas y pueblos indígenas. En  cierta forma ella, en un lenguaje dramático, quiere llamar la atención al Estado  y sus instituciones sobre la posible desaparición de nuestro patrimonio  lingüístico a la vuelta de pocos años.</font></span><font face="Verdana"><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">  Pero no en vano dice la sabiduría popular </font></span><i> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2">marabina</font></span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">, </font></span><i><span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"> <font size="2">maracucha </font></span></i> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">o </font></span><i> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2">maracaibera</font></span></i></font><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">  que “hay amores que matan”, refiriéndose al hermoso poema de Udón Semprún cuando  habla de su querida ciudad natal, Maracaibo, como “la tierra del sol amada”.  Efectivamente, si nosotros los investigadores caemos en un pesimismo  irreductible, las instituciones y la opinión pública en general elevarán ese  mismo pesimismo a la enésima potencia, lo que podrá significar un obstáculo  infranqueable para la obtención de recursos y la formulación de iniciativas de  cualquier índole encaminadas hacia la revitalización de las lenguas de América y  del mundo.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> Primero que nada convendría relativizar un tanto el peligro presuntamente  inmediato de la pérdida irreversible de la diversidad lingüística en Venezuela e  incluso en el planeta entero. Para ello nos asisten algunos criterios que  asumimos pertinentes. La autora expone e insiste hasta el final en argumentos un  tanto unilaterales, que solo toman en cuentan los factores negativos, es decir  aquellos que precipitan y desencadenan el debilitamiento y extinción de las  lenguas minorizadas y sus variantes, para usar términos que cobran cada día más  vigencia. Para esta investigadora –lo decimos con el mayor respeto– no existe la  resistencia cultural indígena o reviste una mínima importancia. La apoyatura  principal del estudio para sostener su pesimismo extremo es un buen acopio de  datos estadísticos (Allais 2004), cuyo conjunto no deja dudas acerca de la  disminución del porcentaje de hablantes portadores de cada idioma indígena, con  incidencia especial en la juventud y el sector urbanizado. Reconocemos el gran  peligro que ello comporta. En efecto, si dicha tendencia continuara  ininterrumpidamente y no surgiese algún esfuerzo colectivo y socializado que la  contrarrestara en cierta medida, o incluso la revirtiera en determinados casos,  a mediano y sobre todo a largo plazo la pérdida de nuestra diversidad  lingüística sería inevitable y definitiva. Pero sucede que hoy en día, aquí y en  el resto del mundo, hace tiempo que las lenguas y el patrimonio oral de los  pueblos tienen sus dolientes, nativos y aliados muy buenos por cierto. Hay que  agregar que también el lento aumento de la población absoluta de los integrantes  de cada pueblo étnico compensa –al menos transitoriamente– la disminución en el  porcentaje de buenos hablantes. Tal hecho permite sin duda la puesta en práctica  de algunos proyectos que en otras condiciones serían de difícil ejecución.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">Otro  hecho significativo es que no se trata siempre –al menos a nivel mundial– de  verdaderas minorías, y cuando lo son la correlación entre el número de hablantes  y la vulnerabilidad del sistema lingüístico no suele ser mecánica. Un buen  ejemplo sería el idioma ucraniano, hablado por un elevado número de personas  –aproximadamente 40 millones– pero cuya reproducción generacional estuvo  seriamente comprometida durante la larga existencia del Estado Soviético, ante  la supremacía abrumadora del ruso en la mayoría de las esferas comunicacionales  que regían en ese gigantesco país. En cambio, idiomas numéricamente muy  minoritarios –en este caso con menos de medio millón de hablantes cada uno– como  el islandés o el luxemburgués, de la subfamilia germánica, no están sujetos a  ninguna amenaza seria, por ser oficiales y muy queridos en sus pequeños pero</font></span><font face="Verdana"><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">  entrañables países soberanos. Mención aparte merece el </font></span><i> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2">Esperanto </font></span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2"> –idioma</font></span></font><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">  construido originalmente por una sola persona, el médico polaco Ludoviko  Zamenhof, y sin previo basamento histórico ni sociocultural– que si bien no ha  alcanzado el estatus de medio de comunicación auxiliar universal, cuenta sin  embargo con centenares de miles de hablantes repartidos en todos los continentes  y una excelente literatura con escritores y poetas candidatos al Premio Nobel.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> Pareciera por la tónica general del artículo de Villalón, un tanto derrotista,  que solo operasen los agentes negativos, responsables de la vida y coexistencia  de las lenguas en el presente momento histórico. La autora casi no alude a  importantes y variadas estrategias de resistencia que despliegan los pueblos y  comunidades, en Venezuela y otras latitudes. Nos falta espacio para citar  detalladamente estos factores, además de que nos hemos dedicado a ellos en otros  escritos; mas hay varios que no podemos dejar de mencionar. Si bien la Educación  Intercultural Bilingüe oficializada no arranca todavía de manera convincente,  crece cada año el número de planteles e instituciones y, sobre todo, de docentes  indígenas, que tratan de contrarrestar con cierto éxito las carencias  gubernamentales con el esfuerzo propio, individual y grupal a la vez. Lo estamos  constatando en múltiples reuniones y talleres de varias zonas indígenas del  país. Tanto es así que, sin exagerar, hay en Venezuela una motivación creciente  por parte de representantes y dirigentes indígenas, docentes o no, por reafirmar  su lealtad lingüística y cultural, más allá de la simple retórica mediante  planes concretos de acción, bastante adelantados en algunos casos.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">Me  conmueve particularmente la sinceridad y capacidad autocrítica de los  proponentes y fundadores de la Maestría de Educación Intercultural Bilingüe de  la Universidad Simón Rodríguez, localizada en el sector La Guardia, municipio La  Guajira, Estado Zulia. Ellos están desplegando un</font></span><font face="Verdana"><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">  esfuerzo sin precedentes por convertir al menos al idioma </font></span><i> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2">wayuu </font> </span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">en lengua</font></span></font><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">  administrativa y de trabajo permanente en el aula, respondiendo así a las  observaciones hechas por los evaluadores. Los pemón-arekuna de las inmediaciones  de Luepa tienen como norma inviolable –lo constatamos en varias ocasiones– hacer  totalmente bilingües sus asambleas de cualquier índole, aun en presencia de un  número considerable de criollos o extranjeros. Esto quiere decir en la práctica  que hay uno o más traductores, como en las Naciones Unidas, encargados de verter  fielmente en el otro idioma la totalidad de las intervenciones, cortas o largas  y –cosa importante– usando un pemón casi desprovisto de préstamos tomados del  castellano. Cuando a alguien se le ocurre preguntarles si ello no les resulta  costoso en esfuerzo y tiempo, contestan en seguida que “nada es tan importante  como conservar y reforzar la identidad; además, lo invertido en lenguaje y  cultura propios contribuye a la cohesión de la comunidad y aun a la realización  de nuestros proyectos específicos, económicos inclusive”.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> Todavía, en la mayor parte de su territorio ancestral –centro y sur del Estado  Apure– las mujeres pumé se inhiben de hablar en castellano. Hay también  comunidades warao, en Murako y sus alrededores en el estado Delta Amacuro, que  se autodefinen y se comportan como monolingües en idioma indígena, siendo  comprobadamente bilingües ya hace varias décadas. Estos hechos revelan una  tremenda resistencia lingüística. Podríamos multiplicar los ejemplos. No sería  justo dejar fuera de consideración el éxito casi sin</font></span><font face="Verdana"><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">  precedentes de la revitalización lingüística del </font></span><i> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2">añú </font> </span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">–lengua  arawak de la</font></span></font><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">  Laguna de Sinamaica, en el estado Zulia– en cuyo caso se ha pasado de un solo  hablante activo a más de 20 en la actualidad, sin entrar por ahora en</font></span><font face="Verdana"><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">  detalles (Álvarez 2007). Los </font></span><i> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2">nichos  lingüísticos </font></span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"> <font size="2">del estado Amazonas, dedicados a unos idiomas arawak muy  vulnerables (</font></span><i><span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2">baré,  warekena, baniwa</font></span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">  y ahora </font></span><i><span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"> <font size="2">yavitero</font></span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">,  prácticamente extinto) están exhibiendo sus primeros logros</font></span></font><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">  y las expectativas van en incremento (Fuentes 2011). Hay otros casos</font></span><font face="Verdana"><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">  interesantísimos de recuperación </font></span><i> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2">in extremis </font></span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2"> como el </font></span><i><span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"> <font size="2">mapoyo </font></span></i> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">del estado Bolívar (Mosonyi  y Suárez 2010) y el </font></span><i> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2"> chaima-cumanagoto </font></span></i> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">del Oriente</font></span></font><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">  Venezolano, todos ellos de la familia caribe; al igual que el espectacular</font></span><font face="Verdana"><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">  renacimiento del </font></span><i> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2">kari’ña</font></span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">,  también caribe de la Mesa Guanipa (Ministerio</font></span></font><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">  del Poder Popular para la Educación 2010), estado Anzoátegui. A todo esto se  suma el refuerzo auto-inducido de los así llamados “núcleos duros” de hablantes  prolíficos y con desempeño transgeneracional, los cuales operan en el seno de  las distintas lenguas amenazadas. Ya los indígenas y otros pueblos minorizados  no se asustan como antes frente al chantaje de que “es difícil aprender,  conservar y utilizar más de un idioma al mismo tiempo”.</font></span><font face="Verdana"><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">  Aunque no es este el momento de plantearlo </font></span><i> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2">in extenso</font></span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">,  las investigaciones</font></span></font><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">  más recientes demuestran suficientemente que la adquisición y perfeccionamiento  de nuevas lenguas no choca con limitaciones neurocerebrales preestablecidas.  Tanto los amerindios como los africanos son verdaderos maestros en materia de  multilingüismo, del cual sobran ejemplos bien documentados, entre ellos la zona  Guainía-Río Negro y la frontera tripartita Venezuela-Guyana-Brasil. Por otro  lado, si bien lo ideal es que todos los miembros de una comunidad sean hablantes  activos, mientras exista un número estimable de ellos que transmita su idioma a  las nuevas generaciones no cabe hablar de extinción o muerte lingüística.</font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">En lo  que siguen fallando tales iniciativas es en promover el uso fluido e irrestricto  del idioma recuperado, lo que implicaría no conformarse con meros saludos,  frases ceremoniales y oraciones coloquiales breves y muy estereotipadas al  estilo de “¿cuánto cuesta el casabe?” o “¿cómo se llama tu hijo?”, “tengo a mi  madre y tres hermanos”, para dar ejemplos. El idioma ruso tiene frente a esta  situación una expresión sumamente ilustrativa: el hablar “libremente” (svobódno),  es decir, sin estorbos, limitaciones o prescripciones de cualquier índole, como  manantial de agua fresca: “on, oná prekrásno i svobódno govorít po-ispánski, po-rússki”  (él o ella habla un español, un ruso, bonito y fluido). Convenimos en que se  trata de algo difícil de lograr en lenguas apenas recuperadas; pero hay métodos  y estrategias que se encaminan hacia esta meta. Se vienen instalando grupos de  trabajo que usan exclusivamente su idioma indígena, se van fundando “casas del  idioma propio” y otros centros divulgativos, se propician concursos literarios,  comienzan a utilizarse recursos televisivos, fílmicos, radiales y programas  digitalizados; en fin, sería larga la lista de las posibilidades de inmersión en  el mundo idiomático de estos sistemas lingüísticos amenazados, incluido el  “chateo” como supimos recientemente. Sostenemos que la batalla por la  revitalización y recuperación de las lenguas no solo no está perdida, sino que  estamos al inicio de un período análogo al que tuvimos en las últimas décadas  del siglo pasado en relación con el fortalecimiento y renacer de los  pueblos-etnias indígenas como tales, todos ellos sentenciados de antemano. Sin  entregarnos a un optimismo exagerado, lo importante es que nos aliemos y unamos  esfuerzos los sectores más comprometidos con la autogestión y autonomía cultural  de los pueblos indígenas. El pesimismo militante, aunque sea de buena fe,  termina asfixiándonos y ahuyentando a posibles colaboradores, inclusive  instituciones muy poderosas. De eso tenemos una larguísima experiencia.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">Antes  de finalizar estas páginas, resumiremos los argumentos aparentemente más  convincentes que configuran un escenario adecuado para la reversión de la  tendencia al desplazamiento de las lenguas minorizadas:</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">1.  Las comunidades y pueblos indígenas, lejos de permanecer impávidos ante el  debilitamiento de sus idiomas, reaccionan en forma organizada y enérgica cada  vez con más frecuencia.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">2. Se  vienen creando nichos lingüísticos donde las personas de más edad traspasan sus  conocimientos lingüísticos y culturales a las nuevas generaciones.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">3.  Numerosos educadores indígenas introducen y refuerzan la Educación Intercultural  Bilingüe y la Etnoeducación aún en ausencia de cualquier apoyo u orientación  oficial.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">4.  Hoy se dispone de novedosos métodos audiovisuales y otras innovaciones  didácticas para la enseñanza de los idiomas indígenas en situación de  vulnerabilidad.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">5.  Afortunadamente, los idiomas en replegamiento tardan mucho más tiempo en  desaparecer de lo que percibe la mayoría de los observadores y analistas  (palabras de Ángel Rosenblat).</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">6.  Mientras haya un solo hablante competente, incluso siempre y cuando exista una  documentación medianamente idónea de una lengua, estará abierta la posibilidad  de revitalizarla y reinsertarla.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">7. El  aumento de la población absoluta de muchas comunidades indígenas contribuye  igualmente al mantenimiento de su lengua.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">8. A  pesar de la indiferencia y racismo de algunos sectores, la popularidad y  aceptación de los idiomas y culturas indígenas a nivel nacional y supranacional  crecen año tras año.</font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">9.  Muchos de los llamados semihablantes, cuando se despojan de la vergüenza étnica  y se disponen a ejercitar su lengua, adquieren una fluidez y una competencia  semejantes al desempeño de los mejores hablantes.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">10.  Para ser reconocido/a como dirigente indígena, incluso para ostentar la  condición de miembro de una etnia, se va imponiendo como requisito necesario el  dominio fluido de la lengua propia.</font></span></p>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">Para  concluir, veamos un breve texto warao (Escalante y Moraleda 1994), que nos  comprueba el grandísimo amor, cariño y apego que muchos indígenas sienten por su  lengua. Su autor es el ya fallecido educador y shamán Librado Moraleda, de la  comunidad de Nabasanuka, Estado Delta Amacuro.</font></span></p>     <blockquote> 	    <p style="text-autospace: none" align="justify"><font face="Verdana"> 	<span lang="PT-BR" style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">Oko  	waraotuma ka ribu ja. </font></span> 	<span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">Ka ribu dibuya  	ori nokokitane. Warao ka ribu isia</font></span></font><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">  	dibuyaja nokokore ka kobe ekei tia, ka kobe doró tia; ka ribu isia ka warao  	bajukaya waraya, obonobita waraya, dokotu waraya, ka ribu isia ori  	yamaretaya,</font></span><span lang="PT-BR" style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">  	ka ribu isia marejoa waraya, ka ribu isia monikata nome nakaya, ka ribu isia</font></span><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">  	ka rimatuma yaotakitane ka inaminabuya.</font></span></p> 	    <p style="text-autospace: none" align="justify"> 	<span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana"> 	Nosotros los warao tenemos nuestro idioma. Lo hablamos para comprendernos  	mutuamente. Al oír nuestro idioma nuestro corazón se alegra, nuestro corazón  	goza; con nuestra lengua saludamos a nuestros familiares, decimos palabras  	bonitas y cantamos; con nuestra lengua nos enamoramos y pronunciamos  	ensalmos; con nuestro idioma nuestros padres nos enseñan a trabajar (Escalante  	y Moraleda: 1994: 101).</font></span></p> </blockquote>     <p style="text-autospace: none" align="justify"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2" face="Verdana">Es  temprano todavía intentar un balance, pero existen indicios y señales de que nos  encontramos al umbral de un período de recuperación casi milagrosa de las  lenguas amenazadas y vulnerables del mundo, especialmente si los profesionales  aliados con mayor capacidad de acción estamos verdaderamente dispuestos a  acompañar este hermoso proceso.</font></span></p>     <p align="justify"><b><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"> <font size="2" face="Verdana">Notas</font></span></b></p>     <p align="justify"><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"> <font size="2" face="Verdana">1. Decenio Internacional de las Poblaciones  Indígenas del Mundo 1995-2004, 2005-2014.</font></span></p>     <p align="justify"><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"> <font size="2" face="Verdana">2. De ahora en adelante toda cita textual que  presento de este texto para su análisis son traducciones hechas por mí de la  versión original en portugués.</font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-autospace: none" align="justify"><font face="Verdana"><b> <span lang="EN-US" style="font-family: TimesNewRomanPS-BoldMT"><font size="2">R</font><font size="2">EFERENCIAS  BIBLIOGRÁFICAS</font></span></b></font></p>     <!-- ref --><p style="text-autospace: none" align="justify"><font face="Verdana"> <span lang="EN-US" style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">1.  Adelaar, Willem. 1991. The endangered languages. Problem: South America. En  Robert Robins y Eugenius Uhlenbeck (eds.), </font></span><i> <span lang="EN-US" style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2"> Endangered languages</font></span></i><span lang="EN-US" style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">,  45-91. Oxford, New York: Berg.</font></span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=733648&pid=S0798-9709201200010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-autospace: none" align="justify"><font face="Verdana"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">2. Allais, María  Luisa. 2004. </font></span><i> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2">La población  indígena de Venezuela según los censos nacionales</font></span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">.  Caracas: Ponencia presentada en el Segundo encuentro nacional de demógrafos y  estudiosos de la población, AVEPO. 24 al 26 de noviembre.</font></span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=733649&pid=S0798-9709201200010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-autospace: none" align="justify"><font face="Verdana"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">3. Álvarez, José.  2007. </font></span><i><span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"> <font size="2">Anii waanükü. Aquí está nuestra palabra. Aquí está nuestra  palabra: diálogos breves para la práctica de la conversación en la lengua añú</font></span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">.  Maracaibo: Ediciones Astro Data.</font></span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=733650&pid=S0798-9709201200010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-autospace: none" align="justify"><font face="Verdana"> <span lang="PT-BR" style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">4.  Campanella, Edoardo. 2012 [En línea]. </font></span><i> <span lang="PT-BR" style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2"> Crise europeia das línguas</font></span></i><span lang="PT-BR" style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">.</font></span><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">  Disponible en <a href="http://www.project-syndicate.org/commentary/europe-s-crisis-of-tongues-by-edoardo-campanella/portuguese"> http://www.project-syndicate.org/commentary/europe-s-crisis-of-tongues-by-edoardo-campanella/portuguese</a>  [Consulta: 12 agosto 2012].</font></span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=733651&pid=S0798-9709201200010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-autospace: none" align="justify"><font face="Verdana"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">5. Escalante,  Bernarda y Librado Moraleda. 1994. </font></span><i> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2">Warao a  rejetuma. Narraciones warao (español-warao): origen, cultura e historia</font></span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">.  Caracas: Fundación La Salle, Instituto Caribe de Antropología y Sociología.</font></span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=733652&pid=S0798-9709201200010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-autospace: none" align="justify"><font face="Verdana"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">6. Fuentes, César.  2011. Nicho lingüístico baré kawéimiye (Nido de Guacamaya).</font></span><i><span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2">  La Iglesia en Amazonas </font></span></i> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">XXXI, 52:133-134.</font></span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=733653&pid=S0798-9709201200010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-autospace: none" align="justify"><font face="Verdana"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">7. Ministerio del  Poder Popular para la Educación. 2010. </font></span><i> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2">Kaareta  kari´ña ameepatopo ajkuru ekaarichüürü aroone ooko oome aüranta ameepato´me.  Guía pedagógica kari´ña</font></span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">.  Caracas: Ministerio del Poder Popular para la Educación.</font></span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=733654&pid=S0798-9709201200010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-autospace: none" align="justify"><font face="Verdana"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">8. Mosonyi, Esteban,  Arelis Barbella, Silvana Caula. 2003. </font></span><i> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2">Situación de  las lenguas indígenas de Venezuela</font></span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">.  Caracas: Casa Nacional de las Letras.</font></span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=733655&pid=S0798-9709201200010000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-autospace: none" align="justify"><font face="Verdana"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">9. Mosonyi,  Esteban. 1970. </font></span><i> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2">El concepto  de interculturación</font></span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">.  Caracas: Facultad de Economía y Ciencias Sociales. Universidad Central de  Venezuela.</font></span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=733656&pid=S0798-9709201200010000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-autospace: none" align="justify"><font face="Verdana"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">10. Mosonyi, Esteban  y María Suárez. 2010. </font></span><i> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2">Los mapoyos:  un pueblo patriota ignorado</font></span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">.  Valencia: Zona Tórrida. Universidad de Carabobo.</font></span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=733657&pid=S0798-9709201200010000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-autospace: none" align="justify"><font face="Verdana"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">11. Villalón, María  Eugenia. 2011. Lenguas amenazadas y la homogeneización lingüística de Venezuela. </font></span><i><span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"> <font size="2">Boletín de Lingüística </font></span></i> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">23, 35-36: 143-170.</font></span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=733658&pid=S0798-9709201200010000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="text-autospace: none" align="justify"><font face="Verdana"> <span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">12. Wurm, Stephen.  1996. </font></span><i><span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"> <font size="2">Atlas de las lenguas del mundo en peligro de desaparición</font></span></i><span style="font-family: TimesNewRomanPSMT"><font size="2">.  París/Camberra: Ediciones UNESCO/PACIFIC Linguistic.</font></span></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=733659&pid=S0798-9709201200010000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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