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</front><body><![CDATA[   <b><font FACE="Verdana">     <p ALIGN="center">La Revista de Pedagogía cuarenta años después: Circunstancias  de su fundación</p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="center">Hernando Salcedo&nbsp; Galvis</p> </font></b><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="justify">Universidad Central de Venezuela Editor-Fundador <a href="mailto:hersalg2007@gmail.com">hersalg2007@gmail.com</a></font></p>     <p ALIGN="justify"><b><font size="2" face="Verdana">1. EL COLEGIO DE LICENCIADOS  EN EDUCACIÓN Y LA REVISTA DE PEDAGOGÍA: DOS PROYECTOS NECESARIOS</font></b></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">El proyecto de crear una  revista de las características de la Revista de Pedagogía está estrechamente  asociado al proyecto de la fundación del Colegio de Licenciados en Educación. La  Revista de Pedagogía nace en un momento crítico de la historia política  venezolana, a comienzos de los años setenta del siglo pasado, circunstancia que  la obliga a transitar un sendero difícil, a horcajadas entre dos siglos, lo que  pareciera imponerle el deber de la continuidad, siempre bajo el signo de la  calidad y la búsqueda cons tante de la excelencia académica. El origen de  Revista de Pedagogía está ro deado de circunstancias políticas, económicas y  académicas adversas, pero hoy podemos decir que aunque ha recorrido un camino  difícil y escabroso, constituye una fuente que contribuye a documentar,  especialmente durante sus primeros años, la escasa existencia en el país de  revistas de su calidad actual y su pertinencia para la educación venezolana. La  revista ha hecho y continúa haciendo una gran contribución a la investigación  educativa en campos de especial relevancia, y podemos sentirnos orgullosos  –aunque no del todo conformes– de su desempeño, pero aún nos queda un buen  trecho por recorrer hacia la excelencia, subestimada en el ideario gubernamental  desde 1999.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Los dos proyectos mencionados  surgen como una necesidad urgente, lue - go de transcurridos seis años desde mi  graduación en la Escuela de Educación de la Universidad Central de Venezuela, en  1964, cuando tuve el privilegio de que me ofrecieran la oportunidad de ingresar,  como «Instructor Contratado», a su Personal Docente y de Investigación. Durante  estos años pude observar que la realización de estos dos proyectos podría  lograrse mediante la constitu - ción de grupos integrados por personas egresadas  de la Escuela de Educación, genuinamente dispuestas a trabajar en su ejecución  no obstante los obstáculos que surgieron desde el primer momento. Tales  proyectos fueron concebidos como complementarios; el primero, centrado en el  propósito de fundar una asociación gremial y académica que agrupara y defendiera  los intereses de los egresados de las Escuelas de Educación en general. Y el  segundo, basado en dos ideas: la primera, expresada en los propósitos del primer  número de la Revista de Pedagogía (mayo de 1971), como era fomentar, contribuir  a realizar y difundir la investigación crítica de los problemas más importantes  de la edu cación venezolana; y la segunda, el interés de servir de tribuna  académica y científica a profesores, estudiantes y egresados de las  instituciones de formación pedagógica y disciplinas afines, para dar a conocer y  discutir los avances y experiencias en las áreas del currículo, la enseñanza, el  aprendizaje, la evaluación y la legislación educativa tanto nacional como  internacional.</font></p>     <p ALIGN="justify"><b><font size="2" face="Verdana">El Colegio de Licenciados en  Educación (1968-1969)</font></b></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Causas y razones de su  creación. La fundación del Colegio de Licenciados en Educación (CLE) respondía,  además de a la necesidad de contar con una asociación gremial, a la urgencia de  abordar en forma institucional el proble - ma de la discriminación de que éramos  objeto los Licenciados en Educación por parte del Ministerio de Educación (ME),  así como por parte de los egresados del Instituto Pedagógico de Caracas (IPC).  Ambos nos veían como com petidores no capacitados para ejercer la docencia,  único campo de trabajo disponible para los educadores graduados. En el fondo del  problema ya cía una gran discrepancia entre la filosofía que orientaba el plan  de estudios de la Escuela de Educación de la UCV, vigente desde su fundación en  1953, y la de - manda de sus egresados por los únicos empleadores: el ME y los  colegios privados. En efecto, según las finalidades de dicho plan, los  estudiantes, para en tonces en su gran mayoría funcionarios del ME y docentes de  educación media, recibirían una formación general en las áreas de planificación  educativa, administración, evaluación, investigación y orientación estudiantil,  entre otras, relacionadas con la práctica educativa, no sólo en educación  secundaria o media, sino también a nivel superior. Este plan de estudios  resultaba doblemente problemático y contradictorio: por una parte, no existía un  interés manifiesto del ME en emplear personal para esas áreas, ya que en la  práctica éstas eran cubiertas por profesores que al mismo tiempo impartían  clases de las materias que integraban los planes de estudio de educación  secundaria y media, campo de trabajo de los profesores egresados del IPC; y por  otra, tal plan de estudios no había sido evaluado en cuanto a su pertinencia  respecto del campo de desempeño profesional de sus graduados. Además, la misma  dificultad se observaba respecto de los colegios privados, los cuales preferían  a los egresados del IPC por su formación específicamente para la en señanza de  materias contenidas en sus planes.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana"><i>Constitución del Colegio y  sus obstáculos.</i> La situación existente nos condujo a la constitución de la  Comisión Promotora de la Fundación del Colegio de Licenciados en Educación, en  marzo de 1968, integrada por los Licenciados de la Escuela de Educación de la  UCV Pedro Alvarado, Alirio Gómez, Miguel Hernández, Miguel Ángel Moyetones,  Julián Rivas Franco, José Rovira Pando y Hernando Salcedo Galvis, quien trabajó  como Coordinador de las actividades previstas. Constituida esta Comisión, dimos  comienzo de inmediato a la fundación del Colegio, no obstante las objeciones que  nos presentaron algunos profesores de la Escuela de Educación, egresados del  IPC, que al mismo tiempo eran miembros o directivos del Colegio de Profesores de  Venezuela (CPV) o estaban estrechamente vinculados a éste, máximo organismo  gremial de la educación en el país, junto a la Federación Venezolana de Maestros  (FVM). Nuestra iniciativa despertó dudas en algunos profesores miembros de la  célula del Partido Comunista que se reunía en la Escuela de Educación y  participaba en las decisiones de la Dirección de esta institución –para entonces  a cargo del Dr. J.F. Reyes Baena–, quienes dudaban de la conveniencia de la  creación de una institución gremial que agrupara a los egresados de las escuelas  de educación del país. Estas personas consideraban el proyecto de esta nueva  organización como «un organismo paralelo al CPV», que sin duda diferiría de las  decisiones gremiales, educativas y políticas no sólo de dicho partido, si no  también de otros partidos políticos, como Acción Democrática, Copei, Unión  Republicana Democrática y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), para  entonces los más importantes. No obstante estas dificul tades, logramos realizar  el Acto de Fundación del Colegio de Licenciados en Educación del Distrito  Federal y el Estado Miranda, luego de veinte meses de trabajo intenso, el  domingo 23 de octubre de 1969, en la vieja sede del Colegio de Médicos del  Distrito Federal y Estado Miranda, acontecimiento reseñado por los periódicos de  mayor circulación. En este punto, debo destacar la actitud gallarda y digna del  Profesor Gustavo Adolfo Ruiz, quien en su discurso de apoyo a este proyecto,  pronunciado en aquel acto, destacó la misión que debía cumplir el Colegio de  Licenciados en la educación venezolana, así como el esfuerzo realizado por sus  promotores. La primera Junta Directiva que dó in - te gra da de forma  pluralista, con el Licenciado José Rovira Pando co mo Presidente y yo como  Vicepresidente, para el período de 1969-1971. En es ta Jun ta participaron  representantes de los partidos políticos antes mencionados. El Colegio tuvo una  presencia activa junto a los otros gremios de la educación y contribuyó a la  creación de colegios regionales, hasta que finalmente se constituyó, durante los  años setenta, el Colegio de Licenciados en Educación de Venezuela (CLEV), con  sedes seccionales en varios estados del país.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">El ocaso de un proyecto. El  CLEV tuvo una vida activa hasta los años ochen ta del siglo pasado,  aproximadamente, pero luego se inició un período de decadencia de las  instituciones gremiales existentes y otras de más reciente creación. A partir  del frustrado golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 se inicia la era de la  así denominada «revolución bolivariana», la cual asume el poder en febrero de  1999, y comienza así el asedio y destrucción de la gran ma yoría de las  instituciones gremiales, sindicales, académicas, culturales, artísticas y de  cualquier índole que disienta del pensamiento y estilo autocráti co, militarista  y excluyente.</font></p>     <p ALIGN="justify"><b><font size="2" face="Verdana">2. INICIO Y REALIZACIÓN DEL  PROYECTO REVISTA DE PEDAGOGÍA (1969-1971)</font></b></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Concepción, y primeros  obstáculos. El proyecto se concibió inicialmente como una expresión de la  situación existente en Venezuela hace más de cuatro décadas, a su vez reflejo de  lo que ocurría en escala mundial durante los años sesenta del siglo pasado en  los planos universitario, político, filosófico y educativo. Ante las intenciones  de cambiar el mundo, mezcla de espíritu romántico y de utopía, no era posible  permanecer al margen, indiferente o aislado. Así que la primera tarea consistía  en la búsqueda de colegas y amigos capaces, dispuestos a participar en esta  aventura. Para entonces las fuentes de información y conocimiento académicos  reposaban en su mayor parte en la sapiencia del profesor o en su maletín,  cargado de libros, a veces no leídos. El inicio del proyecto ocurrió entre  febrero de 1970 y mayo de 1971, es decir, in mediatamente después del movimiento  denominado «renovación universitaria » (1968-1970), proyección del llamado «mayo  francés», que hizo tambalear a las universidades de todo el mundo, especialmente  de Europa y América. La fundación y puesta en práctica del proyecto estuvo  rodeado de múltiples obstáculos, como en el caso del Colegio de Licenciados en  Educación. La actitud obstruccionista ya observada respecto de aquél, se  presentaba ahora frente a la Revista de Pedagogía, dos años después. Cuando les  consulté a algunos profesores de cierta relevancia en la Escuela de Educación,  acerca de la conveniencia de crear una revista académica, me respondieron con un  tono cuasi-paternal, advirtiéndome que «no estábamos preparados para eso» y que  había que pensarlo muy bien. Obviamente, mi interpretación de tal advertencia no  fue otra que la intención de obstaculizar algo que ellos hubieran podido hacer  pero no lo habían hecho. ¡Hoy, cuarenta años después, estas incidencias propias  de cualquier proyecto, pueden ser vistas sólo como anécdotas!</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Constitución del grupo y  distribución de actividades. Con la constitución del grupo fundador, el proyecto  se consolida y se inicia con la asignación de ta - reas específicas para cada  miembro del grupo, en una reunión realizada el do - mingo 4 de julio de 1970, en  la casa de nuestra querida amiga y colega Ele na Dorrego (ya desaparecida de  entre nosotros). Por consiguiente, este año 2010 celebramos su aniversario  número 40. A partir de su fundación nos distri - buimos las tareas a realizar de  inmediato, especialmente la búsqueda de la infraestructura mínima para poder  funcionar como equipo; aportar una contribución financiera mensual que  permitiera publicar al menos el primer número de la revista; solicitar y  seleccionar los artículos tanto de Venezuela como del exterior con la valiosa  colaboración de un grupo de colegas argentinos sugeridos por el Profesor Nicolás  Tavella, de la Escuela de Psicología de la UCV, quien había emigrado de ese país  en 1967, además de las tareas que demandaba para entonces una revista académica  en gestación.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Las dificultades diversas que  generaba la publicación de la revista, especialmente económicas (en la práctica  era autofinanciada por el grupo), expli ca en gran medida el bajo índice de  números publicados durante mi gestión como Director (enero de 1971 a julio de  1974: cuatro números). El total de números publicados entre 1971 y 1980 fue de  15, es decir, un promedio anual de 1,5 números. El costo de impresión del primer  número fue de Bs 4.000,00 por 500 ejemplares y el precio de cada ejemplar Bs  4.00, ¡es decir, un negocio destinado a la quiebra!. Al salir de la imprenta el  primer número, en el mes de mayo de 1971, la sorpresa fue obvia: habíamos  seleccionado quizá la peor imprenta, pues la apariencia de la revista era  decepcionante, al punto de que a uno de los profesores que más nos criticó  durante la fundación del Colegio de Licenciados en Educación, aquello le pareció  «horrendo», elogio que coincidía con la actitud casi hostil que nos manifestó  dos años antes.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Colapso temporal de la Revista  y donación a la Escuela de Educación. Durante la segunda década de la Revista  (1981-1990), se produjo una interrupción que afectó seriamente su periodicidad y  el índice de números publicados, con un promedio anual de 0,8 (Vincentelli y  Witter, 2009). A mi regreso en 1979 de la Universidad de California, este  colapso era evidente: con fecha de ma yo de 1980 fue publicado un número doble  (14 y 15), y lue - go ocurrió una interrupción hasta junio de 1984, cuando se  publicó el número 16, bajo la dirección de la Profesora Isabel Martínez. Para  ese año, ya el grupo fundador, uná nimemente, había decidido donar la Revista de  Pedagogía a la Escuela de Educación mediante un documento legal que debe reposar  en los archivos de la Dirección. Con esta decisión, la Revista adquiriría un  estatus institucional, al pasar a ser «órgano divulgativo de la Escuela de  Educación a partir del número 16», y suponerse que tendría mayores  probabilidades de mantener su continuidad y periodicidad, gracias al  financiamiento del CONICIT y de la Universidad Central de Venezuela (CDCH-UCV).  Es te cambio se lograría durante la tercera y cuarta décadas de su existencia,  con el trabajo de sus Directores-Editores, especialmente del Profesor Blanco,  quien ha acumulado ya más de diez años de trabajo eficiente y esforzado al  frente de la publicación, lo que representa una labor merecedora de  reconocimiento. En mi condición de iniciador y fundador de esta revista, junto a  un grupo de valiosos colegas y amigos, agradezco sinceramente a quienes como di  rectores se esforzaron por mantener vivo este medio de difusión y sus propósitos  académicos, científicos y humanísticos.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">La «renovación universitaria» y  su influencia en la gestación de la Revista de Pedagogía. Un acontecimiento de  gran relevancia para la Revista de Pedagogía fue el «Movimiento de Renovación»  de las universidades públicas venezolanas y sus consecuencias, entre 1967 y  1972, aproximadamente, por cuanto pu so en evidencia el descontento y  disconformidad existentes en los jóvenes frente a un modelo rígido de  universidad que no respondía al ritmo del desarrollo del conocimiento ni a las  expectativas de los estudiantes. Este modelo era un refle - jo de la denominada  «Reforma de Córdoba», movimiento estudiantil ocurrido en Argentina en 1918,  modelo ya obsoleto tanto en sus fines, di rigidos principalmente a la formación  profesional en áreas tradicionales, co mo en la ausencia de la investigación,  generadora de nuevos conocimientos. Dicho modelo descansaba en un tipo de  enseñanza carente de creatividad y estí mulo de las capacidades cognitivas y  meta-cognitivas de los estudiantes, así como en la rigidez y fragmentación  curricular del conocimiento en un conjunto poco coherente de asig naturas. En el  caso de la universidad venezola na y de la Escuela de Educación de la UCV, este  modelo presentaba, además, una escasa pertinencia de los planes de estudios  respecto de los problemas más importantes del país, lo que fue siempre una  fuente de disconformidad y crítica, al tiem po que un estímulo para nuestro  empeño de contar con un órgano de difusión de las inquietudes de cambio,  innovación y estímulo a la investigación, motivación central de la Revista de  Pedagogía. A finales de la década de los años sesenta del siglo XX, este  descontento, incrementado por las ansias de cambios radicales que venían desde  las universidades de Europa y los Estados Unidos, irrumpía en las universidades  venezolanas, buscando una salida que permitiera respirar en una atmósfera de más  libertad, mayor multiplicidad de opciones y un campo abierto a la creatividad y  la autonomía individuales.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">Impacto de la renovación  universitaria en la Escuela de Educación. Este pro ceso de carácter político,  académico y educativo, tuvo un gran impacto en la Escuela de Educación y en las  otras escuelas de la Facultad de Humanidades, así como en otras facultades y  escuelas de la UCV. Se realizaron acciones como la «toma» de la Escuela de  Educación el jueves 24 de abril de 1969, y la paralización de sus actividades  hasta la realización de unas elecciones efectuadas el 6 de junio de ese año para  elegir un «Consejo Directivo» integrado por cuatro profesores –entre quienes me  contaba yo–, cuatro estudiantes y un representante de los empleados. Esta  instancia organizativa, obviamente, no apa recía en la Ley de Universidades de  1958, vigente para entonces. Nume - rosos profesores fueron «cuestionados» por  los estudiantes, es decir, descali - ficados para continuar realizando su  trabajo; se generaron resentimientos y rupturas, y en fin, una suerte de  «revolución francesa en miniatura», con el te - mor por parte los profesores de  ser «cuestionados», práctica reminiscente de la guillotina. Tal situación  provocó un conjunto de medidas por parte del gobier - no nacional, que incluyó  la constitución de un Consejo Nacional de Universidades Provisorio (CNUP); la  sustitución de las autoridades rectorales de la UCV; el allanamiento militar de  la Ciudad Universitaria en octubre de 1970, lo cual impidió durante más de seis  meses el acceso a cada una de las entradas de la Ciudad Universitaria. Esta  acción militar duraría hasta el mes de mayo de 1971, seguida de sanciones y la  suspensión temporal de de varios pro fesores y la sustitución de otros. A partir  de enero de 1971, cada una de las escuelas de la Facultad de Humanidades y  Educación fue trasladada a una sede aleja da de la Ciudad Universitaria, sedes  inadecuadas para su funcionamiento nor mal. Este clima adverso tuvo su  incidencia negativa en el proyecto Revista de Pedagogía, y casi nos lleva a  abandonarlo. El regreso de la Escuela de Educación a su sede original ocurrió en  julio de 1972 y para entonces sólo quedaba la frustración de un intento fallido  y algunos logros «pírricos», como un nuevo plan de estudios en Educación, luego  modificado en varias oportunidades. Las acciones del gobierno fueron ejecutadas  luego de modificar la Ley de Universidades de 1958 y promulgada la Ley, aún  vigente, del 2 de septiembre de 1970.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">A mi entender, hoy la situación  es mucho más grave que la de 1970, porque se trata de cambiar el sistema social  y político pluralista y democrático por otro de carácter totalitario y de  pensamiento único, como los que han fracasado en los países en que se ha  implantado. Tenemos ya una Ley Orgánica de Educación promulgada  inconstitucionalmente el 15 de agosto de 2009 y muchas leyes más, así como la  inminente implantación de un Sistema de Educación Superior que desprecia la  excelencia y el mérito académicos. En conclusión, la renovación universitaria de  los años sesenta tuvo un efecto catalizador en el nacimiento de la Revista de  Pedagogía, la cual, como un medio académico que busca la excelencia, y ha  logrado estabilizarse nacional e internacionalmente, continuará siendo un medio  de difusión científica y humanística, al tiempo que un órgano de lucha académica  por una universidad y una educación de la más alta calidad, en consonancia con  los ideales que hicieron posible su nacimiento y que sus gestores actuales  mantienen vigentes en momentos de incertidumbre y asedio permanentes.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>REFERENCIAS</b>:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">1. Vincentelli, H. y Witter, G.  (2009). Producción científica: Revista de Pedagogía de la Universidad Central de  Venezuela (1971-2005). Revista de Pedagogía, 30, 86, 161-188.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2187408&pid=S0798-9792201000020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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