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<publisher-name><![CDATA[2009.Instituto Pedagógico de Caracas. Universidad Pedagógica Experimental Libertador]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Estrategias para estimular el dibujo en los estudiantes de educación inicial]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The education initial’s teachers, in their eagerness of help the children in the development as individual and successful beings, formulate questions to themselves when the time comes to stimulate the drawing or creative skills inside the classroom. The work tries to answer some of the frequently asked questions in the matter, whereby it proposes to the teachers a series of pedagogic strategies to improve the enjoyment of the drawing in the students of initial education. The research fundaments itself in the documental revision of the references related to the raised problematic and the experience of the author in the field area. The main pedagogic actions are described with the support of the theory of the doctor Edwards (1984). The importance of this work lies in the simplification of the strategies to follow by the teachers, with the purpose of guarantee the children’s enjoyment of the drawing as a natural tool of expression.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Educación inicial]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana">Estrategias para estimular el dibujo  en los estudiantes de educación inicial </font></b></p>     <p align="center"><font face="Verdana"><b><font size="2">Arturo Saúl Mujica  Jiménez</font></b><font size="2"> <a href="mailto:arturosaulmujicajimenez@yahoo.es"> arturosaulmujicajimenez@yahoo.es</a>&nbsp; </font></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Universidad Pedagógica  Experimental Libertador. Instituto Pedagógico de Caracas. </font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">RESUMEN </font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los docentes de educación  inicial, en su afán de ayudar a los pequeños a desarrollarse como seres  independientes y exitosos, se formulan interrogantes a la hora de estimular sus  capacidades dibujísticas o creativas dentro del aula. El trabajo intenta  responder algunas de las preguntas más frecuentes, por lo cual propone a los  docentes una serie de estrategias pedagógicas para mejorar el disfrute del  dibujo en los estudiantes de educación inicial. La investigación se fundamenta  en la revisión documental de las referencias relacionadas a la problemática  planteada y la experiencia del autor en el área de estudio. Se describen las  principales acciones pedagógicas con el apoyo de la teoría de la doctora Edwards  (1984). La importancia del trabajo radica en simplificar las estrategias a  seguir por los docentes, con el fin de garantizar el disfrute infantil del  dibujo como herramienta natural de expresión. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">Palabras clave:</font></b><font size="2">  Educación inicial; dibujo infantil; estrategias pedagógicas; creatividad </font> </font></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Strategies to stimulate the  drawing in the students of initial education </font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">ABSTRACT</font></b><font size="2"> </font></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">The education initial’s  teachers, in their eagerness of help the children in the development as  individual and successful beings, formulate questions to themselves when the  time comes to stimulate the drawing or creative skills inside the classroom. The  work tries to answer some of the frequently asked questions in the matter,  whereby it proposes to the teachers a series of pedagogic strategies to improve  the enjoyment of the drawing in the students of initial education. The research  fundaments itself in the documental revision of the references related to the  raised problematic and the experience of the author in the field area. The main  pedagogic actions are described with the support of the theory of the doctor  Edwards (1984). The importance of this work lies in the simplification of the  strategies to follow by the teachers, with the purpose of guarantee the  children’s enjoyment of the drawing as a natural tool of expression. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">Key words: </font></b> <font size="2">Initial education; childhood drawing; pedagogic strategies;  creativity</font></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">INTRODUCCIÓN</font></b><font size="2"> </font></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El dibujo artístico es un medio  de expresión espontáneo, libre de normas y, por ello, pleno de satisfacción y  alegría. Para los niños, el dibujo es un acto asociado al juego, por lo cual es  el producto de un encuentro agradable entre el lápiz y su mundo interior, es un  medio maravilloso para comunicarse con el lenguaje de las líneas. El pequeño  sólo necesita de su capacidad lúdica natural para dibujar, de su deseo de querer  transmitir un mensaje no verbal, una imagen que refleja su propia capacidad para  concebir y estructurar la realidad. Lowenfeld (1958; 1972) ha resumido las  etapas de maduración del niño y ha clasificado cada momento como parte de un  proceso natural de aprendizaje experimentado por el ser humano. Sin embargo, en  algunas de las escuelas venezolanas han entendido que tal proceso debe ser  “reforzado” con técnicas dibujísticas copiadas de libros para enseñar a dibujar  y colorear con modelos previamente diseñados; Inclusive, les imponen esos  “ejercicios” a los niños bajo el supuesto de que así lograrán mayor “maduración”  de la psicomotricidad fina. Con tal exigencia sólo consiguen agotar la paciencia  y el interés de los niños, al punto de perder el deseo de dibujar  espontáneamente. Igualmente, se somete al niño a la copia de “modelos” pre-dibujados  que se cree, ayudan a adquirir la habilidad del dibujante, como por ejemplo:  frutas, animales, casas con chimenea – aunque no la hayan visto nunca-, y demás  estereotipos. El resultado es una gran frustración, pues ni los modelos se  corresponden con la realidad, ni se le respeta al niño su deseo natural de  expresión antes bien, se le encadena su creatividad y se le condena a esperar  del maestro un modelo adecuado para expresarse, convirtiéndolo en un ser pasivo  y dependiente. Sin duda, las actividades descritas anteriormente para enseñar la  expresión dibujística en los niños conducen a una profunda frustración de sus  habilidades comunicativas naturales y a la mutilación de sus capacidades  creativas. Entonces, ¿qué hacer? ¿Cómo facilitar el feliz desenvolvimiento de la  habilidad gráfica en el niño? ¿Qué estrategias podrían ser más adecuadas para  motivar la creatividad y el disfrute del dibujo en la educación inicial? La  presente investigación aspira ofrecer algunas respuestas a las interrogantes  formuladas, y propiciar una indagación más profunda sobre el tema del dibujo con  la finalidad de ayudar a los maestros en la delicada tarea de estimular la  expresión en los niños de educación inicial y de las primeras etapas de la  escuela. </font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">MÉTODO </font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El presente estudio se enmarca  dentro del paradigma cualitativo dentro del campo de las Ciencias Sociales, y se  fundamenta en una investigación documental de tipo descriptiva. Para abordar el  problema investigativo se realizó una indagación documental de las referencias  relacionadas con la temática planteada. Con base en la información obtenida y la  experiencia docente del autor, se procedió a analizar la teoría necesaria para  darle respuesta a las interrogantes del problema, corroborando cada afirmación  con las fuentes consultadas. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">RESULTADOS</font></b><font size="2"> </font></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Desde los primeros dibujos  realizados en las piedras, conocidos como petroglifos, y las hermosas pinturas  geométricas hechas en las cavernas por los pobladores del territorio venezolano  antes de las llegada del conquistador español, hasta los sorprendentes efectos  logrados por las computadoras contemporáneas, el dibujo ha sido visto  fundamentalmente como una forma de expresión, como la capacidad para transferir  en imágenes las ideas, sucesos o cosas de un individuo o comunidad. La principal  motivación del ser humano para grabar una línea sobre la superficie sigue siendo  la maravilla de crear algo nuevo y disfrutar el resultado, para luego nombrarlo  y ser reconocido por otros como propio, casi como un hijo entrañable. En las  manos de un niño, el lápiz adquiere la voluntad de producir los más hermosos  garabatos, monigotes, personajes y monstruos jamás vistos. La poderosa inventiva  infantil le imprime singular fuerza a la línea, al trazo y la mancha. El  experimento, el ensayo, el atrevimiento, la búsqueda, el juego, el deseo de  encontrar, no le permiten al niño desmayar en su firme voluntad de ennegrecer la  hoja, de dejar su huella y, sin muchos apuros, es capaz de abandonar su dibujo y  continuar con otro juego. Efectivamente, el dibujo es una de las formas lúdicas  de relación con su entorno. El niño juega a la línea, la disfruta y teje con  ella la más hermosa estructura, y refleja en ella también su propia ruta hacia  la madurez (<a href="#Dibujo_1">ver Dibujo 1</a>).</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana"><b><font size="2"><a name="Dibujo_1">Dibujo 1</a></font></b><font size="2">.  Mamá, te quiero. (Autora Débora Mujica Creyón sobre papel 21 x 28,5 cm)</font></font></p>     <p align="center"><img border="0" src="/img/fbpe/ri/v36n77/art09fig1.gif"></p>     
<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Es evidente que el infante no  requiere especial aprendizaje de técnicas y complicados procedimientos  dibujísticos para expresarse, sólo lápiz y papel le bastan. Es la experiencia de  dibujar, simplemente, y no la intromisión de esquemas, prototipos, modelos o  prácticas adultas erradas, lo que le permite al aprendiz desarrollar su  potencial creativo. Palópoli (2006), resume las cualidades del arte: El arte en  general, y en particular el plástico-visual, en nuestro caso, es esencialmente  formativo y humano. Despierta y desarrolla en el hombre sus visiones más  sublimes, amplía nuestra conciencia, eleva nuestro espíritu, nos transporta al  mundo de las fantasías y los sueños. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">También permite al hombre  transformar en metáforas visuales sus miedos, sus visiones y recuerdos (p. 32).  Pero ¿qué papel juega el maestro en el proceso dibujístico del niño? Es  importante señalar que las estrategias usadas por el docente para introducir al  estudiante en el arte, incidirán permanentemente en este, alentando o frustrando  su deseo de expresarse. Autores como Loomis (s/f), Lamber (1996), Smith (1983) y  Hayes (1980), señalan la necesidad de utilizar esquemas lineales para construir  el dibujo, proporcionarlo o hacerlo más realista, sin embargo, no aportan  estrategias adecuadas para implementar su enseñanza o estimular el desarrollo  creativo. Por su parte, Camp (1982), propone la copia de reproducciones de “los  grandes maestros” como destreza básica para aprender las técnicas pictóricas; no  obstante, esos temas ilustrados no motivan a los más pequeños pues los ejemplos  para hacer el duplicado están dirigidos a jóvenes y adultos. Para que este  método sea efectivo hace falta el concurso de representaciones realmente  significativas, adaptadas al país donde se desarrolle dicho modelo. En el caso  de los estudiantes de los primeros niveles escolares, los posibles modelos  deberían ser tomados de una iconografía adaptada a estos y cuyos contenidos le  permitan comprender la cultura del país.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Un estudio más interesante, es  el propuesto por Edwards (1984), el cual se resumirá seguidamente con el  propósito de suministrar una guía práctica de dibujo para los maestros. Edwards  (1984) desarrolló un ingenioso método para conectar al dibujante con los  procesos cerebrales del hemisferio derecho, el cual está encargado de procesar  la información gráfica de modo particular. Su valioso aporte consiste en  demostrar que cualquier persona puede desplegar sus facultades dibujísticas  adormecidas o detenidas durante su infancia. Los ejercicios propuestos por esta  autora permiten disfrutar del dibujo y están dirigidos a jóvenes y adultos  deseosos de experimentar. El maestro puede encontrar vías para sensibilizarse  con la expresión gráfica y así poder ayudar a los niños con más propiedad. En  términos generales Edwards (1984), propone tres etapas para comprender cómo se  dibuja en forma realista, los cuales se describen a continuación. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Dibujo de contornos puros</b>.  Se trata de delinear cualquier cosa que se desee dibujar pero sin mirar la hoja  donde se traza con el lápiz. Lo necesario es no mirar la hoja donde se marca  hasta el final de la observación, con lo cual se impide cualquier juicio  despectivo sobre lo elaborado. Esto permite desconectarse del proceso de  desarrollo del apunte y de la respuesta verbal del hemisferio izquierdo, el cual  se especializa en descalificar el esfuerzo creativo dibujístico. Se da paso  entonces a los procesos del hemisferio holístico, sensible, el lado creativo del  cerebro. Ante la imposibilidad de ver la hoja donde se traza, el dibujante tiene  la oportunidad de detallar minuciosamente el objeto dibujado, de disfrutar su  trabajo sin emitir ningún veredicto fatídico o despreciativo del mismo. El  resultado de esta experiencia es un conjunto de líneas sin orden aparente, pero  percibidas de acuerdo a lo visto por el ojo mientras recorre el modelo. Es  necesario realizar los ejercicios de esta primera etapa durante un mes  aproximadamente, colocarle la fecha de realización, y tener paciencia,  elaborando estos registros sin darle importancia al resultado final (<a href="#Dibujo_2">ver Dibujo  2</a>).</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana"><b><font size="2"><a name="Dibujo_2">Dibujo 2</a></font></b><font size="2">.  Modelo descansando, 1992. (Tinta sobre papel. 24 x 33 cm.) </font></font></p>     <p align="center"><img border="0" src="/img/fbpe/ri/v36n77/art09fig2.gif"></p>     
<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El dibujo de los vanos.  Posterior a esta primera parte, Edwards (1984) propone la observación de los  contornos externos del objeto, de los espacios residuales o vacíos, algo  equivalente a “recortar la imagen”. Este paso constituye un modo especial de  observación, pues estimula la concentración de la mirada en el vano o hueco como  algo material, consistente, con vida propia, desde el cual se puede estructurar  o proporcionar el dibujo. Observar los vacíos permite tomar conciencia de los  planos o grupos de elementos que van apareciendo ante los ojos del dibujante y  le ayuda a descubrir una nueva manera de ver las cosas (<a href="#Dibujo_3">ver Dibujo 3</a>).</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana"><b><font size="2"><a name="Dibujo_3">Dibujo 3</a>.</font></b><font size="2">  Matero, 1992 (Lápiz sobre papel. 24 x 32 cm)</font></font></p>     <p align="center"><img border="0" src="/img/fbpe/ri/v36n77/art09fig3.gif"></p>     
<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Dibujo con referencia.  Finalmente, la doctora Edwards (1984) propone la construcción de las imágenes  uniendo las dos experiencias descritas anteriormente. El dibujante no mira el  papel mientras realiza la línea (como en el ejercicio 1) pero, al sentirse  “perdido”, vuelve a ver la hoja donde traza para ubicar el lápiz en su lugar y  continuar con su trabajo, (de este modo se elaboró el <a href="#Dibujo_4">Dibujo 4</a>). Este proceso se  repite tantas veces como sea necesario con el fin de construir los trazos en  forma más real, debido a que se dibuja en el papel y se mira el modelo de manera  simultánea. Así, se logra proporcionar la imagen de acuerdo a lo contemplado. El  dibujo se va haciendo en forma progresiva a partir de la comparación de sus  distintos vacíos o planos integrantes, alcanzando gran similitud con el modelo  observado (<a href="#Dibujo_4">ver Dibujo 4</a>).</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana"><b><font size="2"><a name="Dibujo_4">Dibujo 4</a>.</font></b><font size="2">  Serie bocetos. </font></font></p>     <p align="center"><img border="0" src="/img/fbpe/ri/v36n77/art09fig4.gif"></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Carboncillo sobre papel. 21 x  28,5 cm. 1992. En resumen, dibujar con el lado derecho del cerebro ayuda al  maestro a experimentar un cambio en su percepción ordinaria y le estimula a  entrar en el camino creativo y placentero del dibujo, con lo cual puede  contribuir con más propiedad en la delicada labor de orientar las inquietudes  artísticas de sus educandos. Incluso, puede experimentar este método dentro del  salón de clases con los niños, y animarlos a ver de este modo la realidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Seguidamente se exponen en  forma breve algunas razones por las cuales el dibujo es considerado un medio  privilegiado para la expresión infantil y se proponen recomendaciones para  ayudar a los niños de educación inicial con su trabajo en el área de arte. </font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">El dibujo como forma  compleja de procesar la información espacial </font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Según Piaget e Inhelder (1982)  «el dibujo es una forma de la función semiótica que se inscribe a mitad de  camino entre el juego simbólico… y la imagen mental con la que comparte el  esfuerzo de imitación de lo real» (Itálicas añadidas) (p. 70). Para este autor,  el niño dibuja por imitación, en otras palabras, entiende el dibujo como un  proceso de copia progresivamente más realista. Tal afirmación constituye un  obstáculo para entender el dibujo como una fuente de creatividad y recomposición  de la realidad del creador, aunque este último sólo tenga siete años de edad. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Para explicar las etapas de  maduración del niño Piaget e Inhelder (1982) se apoyan teóricamente en Luquet,  quien clasificó los cambios del dibujo según las edades expresando que: El  dibujo del niño, hasta los ocho o los nueve años, es esencialmente realista de  intención, (Itálicas añadidas) pero que el sujeto comienza por dibujar lo que  sabe de un personaje o de un objeto mucho antes de expresar gráficamente lo que  ve en él (pp. 70-71). Es decir, el niño dibuja la imagen mental de aquello que  desea representar y paulatinamente lo hará en forma cada vez más realista. Desde  esta perspectiva, se puede argumentar la necesidad de mostrar “modelos  correctos” al estudiante con el fin de que estos puedan practicar y hacerlo más  parecido. No obstante, estos patrones, lejos de estimular en los aprendices el  deseado realismo, producen una gran frustración y desconfianza en sus propias  habilidades, al punto de creerse incapaces de dibujar.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En tal sentido, es necesario  aclarar: (a) estos psicólogos no sugieren a los maestros la adopción de modelos  para enseñar a dibujar, como quizá se ha pensado, sino que tratan de explicar, a  partir del dibujo, lo ocurrido en la mente del ser humano como proceso de  maduración; (b) los modelos pueden ayudar si son mostrados sólo como referencia,  es decir, en una lámina general, por ejemplo: para señalar las partes del  cuerpo, y luego el niño las dibuja en su cuaderno; pero no en forma específica:  con las partes del cuerpo dibujadas previamente en una hoja, la cual se le da al  niño para que las pinte “sin salirse del contorno”. Como se puede observar, lo  importante es señalar que los psicólogos utilizan el dibujo como evidencia  tangible de los complejos procesos internos ocurridos en el ser humano cuando  realiza dicha actividad. Más allá de la simple imitación y sin negar su  importancia, el arte en general implica un proceso complejo y específico del ser  humano para procesar la información visual. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los recientes estudios sobre  los hemisferios cerebrales corroboran la importancia del arte para estimular el  desarrollo de la inteligencia espacial (Brites y Almoño, 2004, pp. 125-139) y  los procesos creativos. La teoría de las Inteligencias Múltiples desarrollada  por Gardner (1994), amplía la percepción de las habilidades mentales del ser  humano pues diversifica los criterios para considerar a una persona inteligente.  De acuerdo con este autor, el ser humano es capaz de procesar la información de  múltiples maneras, las cuales son entendidas como capacidades para: (a)  abstraer, (b) decodificar, (c) utilizar el cuerpo con destreza y plasticidad,  (d) sensibilidad para la música y los ritmos, (e) percibir formas, (f)  relacionarse con los demás, (g) con uno mismo, y (h) con la naturaleza. Estas  habilidades se encuentran potencialmente latentes en todo ser humano y su  desarrollo dependerá de sus condiciones culturales. El despliegue de una o  varias capacidades sobre otras, determinará la vocación del individuo y su  desempeño como ser útil a la sociedad. De acuerdo con Gardner (1994), el dibujo  se corresponde con la inteligencia visual-espacial, o habilidad para percibir en  forma de imágenes, representarlas o construirlas en forma anticipada. Para  Brites y Almoño (2004), «el dibujo es también una técnica de pensamiento,  favorece la solución de problemas, es una poderosa ayuda conceptual» (p. 125). A  continuación se sugieren a los maestros de educación inicial algunas ideas o  estrategias fundamentales para ayudar a los pequeños en el proceso del dibujo y  la expresión en general. Estrategias para ayudar a los pequeños en el proceso  del dibujo </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">• <b>Dime cómo se hace.</b> Hay  que preparar al niño para la clase de arte y enseñarle los hábitos de limpieza  concernientes al trabajo y todas las conductas que crea necesarias para su buen  desempeño en esta área. La mejor estrategia para lograr un aprendizaje  significativo en el arte es la demostración del docente: explíquele al niño cómo  lo haría y aclare todas las dudas técnicas antes de empezar, pero al momento de  hacer arte, debe dejársele libre. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">• <b>Me gustan los creyones de  colores vivos</b>. Permitir al niño disponer de su espacio para dibujar, con  suficiente iluminación y variedad de materiales o instrumentos de dibujo:  lápices de colores, hojas de reciclaje, marcadores, entre otros. En este punto  es necesario insistir en darle al pequeño todos los recursos disponibles y de  excelente calidad, como: lápices de dibujo, creyones acuarelables, pinceles de  diferentes tamaños y papeles o libretas para trabajar con técnicas de pintura. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">&nbsp;&nbsp; Hay que pensar si  la exitosa experiencia de las orquestas infantiles venezolanas, reconocidas  mundialmente por su calidad y alto nivel de impacto social, hubiese sido posible  con instrumentos baratos o desafinados. Es preferible solicitar a cada  representante un sólo pincel o material de calidad para compartir en clase entre  los estudiantes, y no todo el costoso equipo para cada hijo. Los niños que  comparten sus materiales aprenden a trabajar en equipo y se sienten más  integrados a su clase. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">• <b>Si oigo música me siento  feliz.</b> La música es uno de los elementos fundamentales en la clase de arte.  El llamado Efecto Mozart surgió de pruebas sobre rendimiento donde los  estudiantes mejoraron su desempeño cuando trabajaron oyendo música de Mozart y  de otros clásicos. Actualmente existe suficiente información en la Web sobre el  tema, con páginas electrónicas donde se sugieren algunas composiciones útiles  para estimular a los pequeños dentro de las actividades escolares. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">• <b>Yo aprendo cuando lo hago.</b>  De acuerdo con lo expresado en el marco teórico, es necesario no proporcionarle  al niño modelos previamente elaborados o tomados de libros para copiar o  colorear, como por ejemplo: tarjetas de navidad, del día de las madres o del  árbol. Estas imágenes son diseñadas para servir de “dibujos base” o para ser  completados por los pequeños, sin embargo, producen un efecto adverso en el  desarrollo de su personalidad, por distintas razones: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">(a) limitan la creatividad  natural del niño, pues lo encierran en patrones preconcebidos, supuestamente  “correctos”; </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">(b) estimulan la pasividad o  falta de iniciativa para dibujar, porque el niño se acostumbra a esperar que le  den casi todo hecho, y a copiar solamente; </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">(c) algunas veces, las imágenes  usadas introducen valores o contenidos incompatibles con las costumbres  venezolanas, como las fiestas de Hallowen, por ejemplo. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Frente a esta actividad  castradora, es preferible estimular a los estudiantes leyéndoles cuentos o  historias que le permitan fantasear y describir con imágenes propias su dibujo.  El mejor diseño es el realizado por el propio niño, así se sentirá valorado y  querido por lo que hizo con sus propias manos. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">• <b>Me siento feliz dibujando</b>.  En lo posible, hay que permitir al niño expresarse libremente, sin imponer  modelos o conductas supuestamente adecuadas. Es necesario respetar su dibujo,  esto aumenta su autoestima y lo estimula a buscar soluciones propias a sus  necesidades en otras áreas. El arte es un medio de expresión de los  sentimientos, deseos ocultos y angustias, entre otros. En el siguiente ejemplo  (<a href="#Dibujo_4">ver Dibujo 4</a>), se puede corroborar la importancia del dibujo como medio de  expresión del niño.</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana"><b><font size="2"><a name="Dibujo_5">Dibujo 5</a>.</font></b><font size="2">  La perra negra, 2001. Autora: Irene Mujica (Lápiz sobre papel. 28 x 21,5 cm) </font></font></p>     <p align="center"><img border="0" src="/img/fbpe/ri/v36n77/art09fig5.gif"></p>     
<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El dibujo fue realizado por una  niña que observó cómo su perra atacaba mortalmente a un gato callejero. Nótese  que el animal está representado con una mirada atemorizante y en el espacio  correspondiente a su estómago, la pequeña dibujó el gato, simbolizando lo  ocurrido. El hecho violento conmovió la mirada infantil y el dibujo le permitió  drenar esa angustia. Se debe privilegiar la expresión por encima de la técnica  de no salirse de la línea, como ocurre en la cola del animal representado por la  pequeña. La práctica continua del dibujo hará que se ajuste el coloreado al  contorno del dibujo en forma progresiva, sin presionar al educando para que esto  ocurra. Una de las razones por las cuales los pequeños desisten de dibujar, es  la imposición ejercida sobre ellos para no salirse de la línea del contorno del  objeto representado cuando lo están colorando con creyones. Esta solicitud tiene  como fundamento el desarrollo de la motricidad fina en el estudiante, sin  embargo, reduce el disfrute del dibujo y estimula el desagrado por esta  actividad. El dibujo es una herramienta para mostrar el nivel de madurez  alcanzado por el niño y nunca un recurso para imponerle condiciones, para  limitar su desempeño con la copia o el relleno del espacio dado. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">• <b>Me gustan las plantillas.</b>  Si el niño colorea y se sale de la línea se debe sugerirle hacer lo contrario:  pintar desde el borde externo del dibujo, así le dará la oportunidad de  concientizar lo interno y lo externo como partes de un mismo espacio pictórico.  Se puede aplicar en este punto la experiencia del método de Edwards (1984)  referida a los vacios. Fernández (2008), propone el uso de plantillas de cartón  con siluetas sencillas creadas por los estudiantes. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los moldes sirven de dos  maneras: (a) para colorear el papel directamente con estos, con lo cual se  impide que las líneas se salgan de los bordes de la figura; y (b) dibujando la  imagen repetidas veces en el papel, sin importar la superposición lineal de  estas, para luego darle color donde ocurran las intersecciones (p. 46). El uso  de plantillas elaboradas por los mismos niños, así como máscaras y otros objetos  hechos en clase, aumentan la confianza en sí mismos como seres creativos. </font> </p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">• <b>Quiéreme así, como soy.</b>  Es mejor evitar cualquier juicio sobre el trabajo creativo de los niños, por lo  que es importante no tratar de escribir sobre los dibujos o calificarlos con  nota. Cualquier trazo hecho sobre la hoja donde el niño ha trabajado constituye  una invasión a su espacio creativo, una falta de respeto. Si se desea expresar  algo, se debe escribir detrás de la hoja o en papel aparte. Todo dibujo está  bien realizado, aunque se salga del formato o lo haga muy pequeño. Si esto  último ocurre, puede ser un síntoma de baja autoestima, lo cual se debe corregir  con mucho amor y aceptación, y no con más crítica. El calificativo de malo y  feo, escrito sobre el trabajo, convierte al maestro en un desagradable crítico,  juez o verdugo, además de irrespetarlo, le baja la autoestima, le crea una  profunda dependencia hacia la opinión ajena, y le desestimula a disfrutar del  placer de dibujar para expresarse. Ayude al niño observar el trabajo de sus  compañeros, lentamente él mismo tomará conciencia de sus logros e irá mejorando  con la práctica. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">• <b>Me siento importante  cuando expongo mi trabajo</b>. No importa si se crea o no cuán acertados están  las obras del niño, siempre son expresivas y por lo tanto son el resultado de un  sentimiento, de una inquietud exteriorizada, por eso se debe mostrar a los demás  y comentar con respeto. Muchos niños dejan de dibujar simplemente porque nunca  exponen sus trabajos en cartelera, en la pared o en cualquier espacio digno, por  lo cual concluyen que no saben hacerlo, o su trabajo no vale, aunque nunca se lo  cuenten al maestro. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">• Somos felices juntos. Una vez  expuesto dignamente el dibujo, de ningún modo se deben comparar entre sí, cada  niño tiene su propio proceso de maduración y debe recorrerlo felizmente. Si se  comparan sus trabajos, lejos de ayudar, lo abochornará delante de los compañeros  y se sentirá destruido y lleno de culpabilidad. La burla o la comparación  empobrecen la autoestima y perjudican el desempeño creativo. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">• <b>Soy un artista. </b>Nunca  se debe castigar a un niño por marcar la pared o cualquier lugar del salón o de  su casa. Esto mataría el deseo de volver a dibujar y le enseñaría que es malo  porque “ensució” su espacio y jamás volvería a sentir el placer de dejar su  huella. Tampoco se puede obligar a borrarlo, para el niño, esa imagen tiene  importancia, está colmada de significado, por lo cual espera de usted un halago  ante el esfuerzo de crearlo. Antes bien, hay que sugerirle que puede hacer  apuntes sobre hojas de papel colocadas en la pared o en el sitio donde le gusta  dibujar. Cualquier expresión negativa borrará para siempre en el pequeño su  deseo de trazar libremente, se habrá aniquilado al artista, y si vuelve a  dibujar, lo hará sólo por obligación y sin el menor deseo de disfrutarlo. </font> </p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">• <b>Vamos a celebrar. </b> Finalmente, una exposición con todos los trabajos realizados por los niños  durante el año escolar es lo recomendable, para ello se debe reunir a los  padres, a los otros maestros e inaugurar el evento donde se usen palabras de  aliento. Ese será un día hermosamente recordado por los niños y los ayudará a  sentirse orgullosos de sí mismos. Para Hervás (2007) «Hacer exposiciones es una  manera de reflejar el trabajo realizado durante un tiempo, que nos permite  valorar el goce y el esfuerzo de crear» (p. 48). Además, afirma esta autora,  dignifica el trabajo del pequeño y del docente, refleja sus intereses y sirve de  estímulo para seguir creando.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Las estrategias señaladas hasta  aquí aspiran ser suficientes para ofrecer a los maestros de educación inicial y  de las primeras etapas de la escuela básica algunas herramientas útiles en su  labor diaria para la formación en arte. Queda abierta la posibilidad de seguir  investigando en herramientas novedosas, como los programas de dibujo empleados  en las nuevas tecnologías, para su incorporación en la escuela. </font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">CONCLUSIONES </font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La difícil tarea de los  educadores consiste en ayudar al estudiante a disfrutar del conocimiento, a  gozar de la libertad dentro de las normas, a cultivar el espíritu, en fin, a  desarrollar todo su potencial como ser humano. De este gran esfuerzo se obtiene  un ciudadano feliz de ser venezolano, de vivir en una patria hermosa y  acogedora, a la cual le dará lo mejor de sí con su trabajo. En el proceso de  crecer, el dibujo se convierte en una especie de confidente, en un diario de  imágenes maravillosas para narrar la vida transcurrida. El arte está llamado a  ser testimonio cultural, por eso, quien hace dibujo, pintura o cualquier  expresión artística, se convierte en una parte de la historia del país. Su obra  hará revivir la conciencia de pertenencia a una tradición milenaria de creadores  y se incorporará a ésta, acrecentando su patrimonio. Por tal motivo, todos los  esfuerzos por hacer de los pequeños y jóvenes unos seres creativos, habrá valido  la pena. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">REFERENCIAS </font></b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">1.Brites de V., G. y Almoño de  J., L. (2004). Inteligencias múltiples: Juegos y dinámicas para multiplicar las  formas de aprender utilizando al máximo las capacidades de la mente. Buenos  Aires.Bonum.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3184841&pid=S1010-2914201200030000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">2.Camp, J. (1983). Dibujar con  los grandes maestros. Madrid: Hermann Blume. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3184842&pid=S1010-2914201200030000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">3.Edwards B. (1984). Aprender a  dibujar: un método garantizado. (1ª ed.) (Juan Manuel Ibeas, trad.). Madrid:  Hermann Blume (Trabajo original publicado en 1979).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3184843&pid=S1010-2914201200030000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">4.Fernández, M. G. (2008).  Estrategias para la enseñanza de la educación estética en la escuela. Venezuela:  El Nacional. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3184844&pid=S1010-2914201200030000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">5.Hervás, Á. (2007). Con arte y  parte: Plástica y niños… Arte seguro. En F. López Rodríguez (Dir.). La educación  artística en la escuela. (pp. 43- 50). Caracas: Laboratorio Educativo. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3184845&pid=S1010-2914201200030000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">6.Gardner, H. (1994).  Estructura de la mente: La teoría de las múltiples inteligencias. México: Fondo  de Cultura Económica. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3184846&pid=S1010-2914201200030000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">7.Lamber, S. (1996). El dibujo:  Técnica y utilidad. Una introducción a la percepción del dibujo. (María Teresa  Velcarce Labrador, trad.) Madrid: Hermann Blume </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3184847&pid=S1010-2914201200030000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">6.Loomis, A. (s/f). Dibujo de  cabeza y manos. España: Lancelot. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3184848&pid=S1010-2914201200030000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">8.Lowenfeld, V. (1958). El niño  y su arte. Buenos Aires, Argentina: Kapelusz. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3184849&pid=S1010-2914201200030000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">9.Lowenfeld, V. y Brittain, W.  (1972). Desarrollo de la capacidad creadora. (1ª ed.). Buenos Aires, Argentina:  Kapelusz (Trabajo original publicado en 1961). </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3184850&pid=S1010-2914201200030000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">10.Palópoli, M. C. del (2006).  Didáctica de las artes plásticas. (2ªed.). Argentina: Bonum (Trabajo original  publicado en 2005).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3184851&pid=S1010-2914201200030000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">11.Piaget, J., e Inhelder, B.  (1982). Psicología del niño. (11ª ed.) (Luis Hernández Alfonso trad.). Madrid:  Morata (Trabajo original publicado en 1969). </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3184852&pid=S1010-2914201200030000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">12.Smith, S. (1983). Dibujar y  abocetear: Manuales para el artista. (Alberto Jiménez Rioja, trad.) Madrid:  Hermann Blume (Trabajo original publicado en 1982).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3184853&pid=S1010-2914201200030000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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