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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La toponimia como elemento educativo ambiental y patrimonial en el Monumento Natural “Cerro María Lionza”]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The toponyms or local names represent a cultural immaterial value that can be a center of educational interest to announce and to respect the heritage, to promote the intercultural dialog and to assure the sustainability of the territories. This research proposes the valuation of the toponymy of diverse spaces of the Natural Monument Maia Lionza Hill as elements for the environmental and patrimonial education in Quibayo’s sector of this protected area. The investigation analyzed the toponymys present in this zone and characterized its users in terms of the knowledge, the valuation and the use that they give to the toponymy of the area, finding that the interviewed do not know the names of the area, its meanings and the importance of announce and valuate them as national heritage. Finally, some considerations to develop the environmental and patrimonial education in this protected area are provided.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="center"><b>La toponimia como elemento educativo ambiental y  patrimonial en el Monumento Natural “Cerro María Lionza”</b></p>     <p ALIGN="center"><b>Toponomy as environmental education element at the Natural  Monument “Maria Lionza Hill”</b></p> </font>  <font FACE="Verdana" size="2">     <p ALIGN="center"><b>Marlene Luigi de Requena (1) (2), Jesús Aranguren (2), José  Alí Moncada (2)</b></p>     <p ALIGN="justify">(1) Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Instituto  de Mejoramiento Profesional del Magisterio. Núcleo Yaracuy. San Felipe,  Venezuela. <a href="mailto:marlenederequena@hotmail.com"> marlenederequena@hotmail.com</a></p>     <p ALIGN="justify">(2) Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Instituto  Pedagógico de Caracas. Caracas, Venezuela. <a href="mailto:jesusaranguren.ipc@gmail.com">jesusaranguren.ipc@gmail.com</a> <a href="mailto:moncadarangel@yahoo.es">moncadarangel@yahoo.es</a></p>     <p ALIGN="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p ALIGN="justify">Los topónimos o nombres de los lugares representan un valor  cultural intangible que puede ser centro de interés educativo para dar a conocer  y respetar el patrimonio, promover el diálogo intercultural y asegurar la  sustentabilidad de los territorios. La presente investigación propone la  valoración de la toponimia de diversos espacios del Monumento Natural Cerro  María Lionza como elementos para la educación ambiental y patrimonial en el  sector de Quibayo de esta área protegida. La investigación analizó los elementos  toponímicos presentes en esta zona y caracterizó sus usuarios en términos del  conocimiento, la valoración y el uso que le dan a los nombres de los lugares del  área. Los entrevistados desconocen la toponimia del área y la importancia de su  divulgación y valoración como patrimonio nacional. Finalmente, se presentan  algunas consideraciones para desarrollar la educación ambiental y patrimonial en  esta área protegida.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Palabras clave</b>: Toponimia; educación ambiental;  patrimonio; María Lionza</p>     <p ALIGN="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">The toponyms or local names represent a cultural immaterial  value that can be a center of educational interest to announce and to respect  the heritage, to promote the intercultural dialog and to assure the  sustainability of the territories. This research proposes the valuation of the  toponymy of diverse spaces of the Natural Monument Maia Lionza Hill as elements  for the environmental and patrimonial education in Quibayo’s sector of this  protected area. The investigation analyzed the toponymys present in this zone  and characterized its users in terms of the knowledge, the valuation and the use  that they give to the toponymy of the area, finding that the interviewed do not  know the names of the area, its meanings and the importance of announce and  valuate them as national heritage. Finally, some considerations to develop the  environmental and patrimonial education in this protected area are provided.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Key words</b>: Toponymy; environmental education; heritage</p>     <p ALIGN="justify"><b>INTRODUCCIÓN</b></p>     <p ALIGN="justify">El patrimonio cultural de una nación está formado por el  conjunto de manifestaciones de carácter tangible o material (arquitectura,  escultura, pintura, creaciones y obras tangibles) y otras de carácter intangible  o inmaterial (saberes, costumbres, creencias, entre otros), que son el resultado  de una adaptación dinámica y continúa del colectivo humano al entorno natural  donde se desenvuelve y a las relaciones económicas y materiales en las que se  inserta. Debido a que es el fruto de una construcción social en continuo cambio  y evolución, su ámbito incluye aspectos emergentes, antiguos o nuevos, que  adquieren sentido en el contexto general en donde se originan, debido a que son  el producto de la interpretación y el análisis de una perspectiva global y  contextualizada del significado cultural, socio económico y simbólico del grupo  social que interactúa con él.</p>     <p ALIGN="justify">Molano (2007) plantea que el individuo contemporáneo ha  estado redefiniendo su relación con el pasado y el presente, así como su memoria  colectiva, ya que el tema cultural se ha tratado desde varias dimensiones: a)  Económica, donde se vinculan la cultura y el patrimonio al mercado y al consumo,  manifestándose, a través de las industrias culturales y actividades como el  turismo (Hernández, 2002); b) Humana, donde la cultura juega un papel de  cohesión social, de autoestima, creatividad y memoria histórica, entre otros; y  c) Patrimonial, en el cual se encuentran las actividades y las políticas  públicas orientadas a la conservación, restauración, puesta de valor y uso  social de los bienes patrimoniales.</p>     <p ALIGN="justify">El Patrimonio, en todos sus ámbitos, ha sido y es cada vez  más un tema de atención para instituciones, especialistas, profesionales y  público en general, ya que con el devenir del tiempo, su concepto ha variado,  permitiendo remontar la historia y ampliar la demarcación de los elementos que  definen la identidad.</p>     <p ALIGN="justify">En la toponimia de la amplia geografía venezolana existe una  gran variedad de elementos patrimoniales que sustentan la identidad nacional y  están inmersos en la cotidianidad de ciudades, pueblos y espacios naturales. El  Monumento Natural Cerro María Lionza es un ejemplo de este hecho, ya que en cada  uno de sus espacios, los elementos toponímicos invitan al visitante a recorrer  su historia local, regional y nacional, al mismo tiempo que le sumergen en el  mundo natural y espiritual que le envuelve.</p>     <p ALIGN="justify">Al respecto, el Instituto Geográfico Simón Bolívar (2011)  refiere que los elementos toponímicos constituyen una fuente invalorable para el  acervo científico y patrimonial del país, pues a través de ellos, el mismo  obtiene personalidad geográfica, se caracteriza culturalmente y mantiene su  permanencia en la historia.</p>     <p ALIGN="justify">En el artículo 99 de la Constitución de la República  Bolivariana de Venezuela (1999) se hace mención a la importancia del resguardo  de este patrimonio, generando el soporte jurídico para evitar su pérdida y  propiciar su valoración. Sobre este particular, la educación juega un papel  crucial para garantizar este resguardo, hecho que da pertinencia a la educación  ambiental y patrimonial en los espacios naturales, ya que ambas se constituyen  en procesos permanentes dirigidos a concienciar a sus gestores, visitantes y  habitantes, de manera crítica y reflexiva, acerca del uso del entorno, sus  elementos, sus valores y las acciones para su conservación.</p>     <p ALIGN="justify">De acuerdo a lo planteado por Pellegrini (2001), el proceso  educativo que se desarrolla en las áreas naturales protegidas, como es el caso  del Monumento Natural Cerro María Lionza, tiene que estar dirigido a promover la  conservación y el uso sustentable de los espacios, recursos y patrimonios  resguardados en ellas, desde el ámbito de lo formal, lo no formal y lo informal,  y contribuir de manera apropiada con la sustentabilidad del área.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Dentro de estos aspectos, el conocimiento de los elementos  toponímicos presentes en un espacio natural permite un acercamiento a la  historia, a la formación de valores, al desarrollo de otras perspectivas de vida  y al fortalecimiento del sentido de identidad y pertenencia, lo que posibilita  un proceso de transformación y formación educativa integral que contribuiría con  la promoción de acciones que estimulen cambios positivos en pro del ambiente y  eleven el reconocimiento del legado patrimonial y natural que tiene el país.</p>     <p ALIGN="justify">Ante este reto, la presente investigación se plantea proponer  la valoración de la toponimia de diversos espacios del Monumento Natural Cerro  María Lionza como elementos para la educación ambiental y patrimonial en el  sector Quibayo de esta área natural protegida.</p>     <p ALIGN="justify">El estudio comienza categorizando los elementos toponímicos  presentes en el Monumento Natural Cerro María Lionza, específicamente en el área  mítica religiosa de Quibayo, y luego aborda los conocimientos, la valoración y  el uso que le dan los usuarios del área protegida a estos nombres locales.  Finalmente, se presentan algunas orientaciones para desarrollar la educación  ambiental y patrimonial en esta área protegida.</p>     <p ALIGN="justify">El trabajo es un aporte a la línea de investigación “Lo  mágico y religioso del venezolano”, adscrita al Laboratorio de Ecología Humana y  Social del Centro de Investigación en Ciencias Naturales “M.A. González Sponga”  – CICNAT – de la UPEL, Instituto Pedagógico de Caracas.</p>     <p ALIGN="justify"><b>La Educación Ambiental como elemento clave en la  sustentabilidad del Monumento Natural Cerro María Lionza</b></p>     <p ALIGN="justify">Es un hecho ampliamente divulgado que Venezuela está  considerada dentro de los primeros diez países con mayor biodiversidad en el  planeta (MARN, 2000). Sin embargo, esta diversidad puede verse amenazada por las  depredadoras formas de relación entre los seres humanos y el ambiente  (Ministerio del Poder Popular para el Ambiente, 2010). Dentro de las medidas que  se han tomado para minimizar esos impactos y conservar algunas de las áreas  naturales que presentan especial interés para el ser humano, se encuentra la  creación de las áreas naturales protegidas, que, en el caso de Venezuela,  reciben la protección legal bajo el nombre de Áreas Bajo Régimen de  Administración Especial (ABRAEs) (Ley Orgánica para la Ordenación del  Territorio, 1983).</p>     <p ALIGN="justify">Dentro de estas ABRAEs se encuentran los Monumentos  Naturales, definidos como áreas que contienen algún rasgo natural sobresaliente  de interés nacional, consistente en accidentes geográficos, formaciones  geológicas, sitios de belleza o rareza excepcional o hechos ecológicos que  merecen recibir protección. En la actualidad, Venezuela tiene 36 monumentos  naturales que son administrados por el Instituto Nacional de Parques (INPARQUES),  el cual es un ente autónomo adscrito al Ministerio del Poder Popular para el  Ambiente.</p>     <p ALIGN="justify">En estos espacios geográficos, dedicados principalmente a la  conservación y al uso sustentable de los ecosistemas, también ha cobrado  relevancia la protección de los aspectos socioculturales asociados a ellos. Es  así como el Sistema Nacional de Parques venezolano viene enfrentando uno de los  retos más importantes para su mantenimiento en el tiempo, el de pasar de ser  “islas de conservación” a ser “territorios para el desarrollo sustentable”  (Instituto Nacional de Parques, 2003).</p>     <p ALIGN="justify">El manejo sustentable de estos espacios protegidos debe ser  una meta de la sociedad, en particular, si se considera que la conservación de  la diversidad biológica y cultural es un importante factor de desarrollo en  América Latina, aunque no sea entendida, ni apreciada como tal (Trellez y  Wilches, 1999). Es entonces cuando la educación juega un papel fundamental en la  construcción del modelo de sustentabilidad en estas áreas, porque es la que  permite crear las capacidades humanas para mantener estos ecosistemas para estas  y las futuras generaciones. En este contexto, las nuevas concepciones de la  Educación Ambiental (E.A) y Patrimonial (E.P) han permitido direccionar las  intervenciones educativas a reivindicar no sólo los valores de la diversidad  natural, sino también la socio diversidad (Caride, 2000).</p>     <p ALIGN="justify">El Monumento Natural “Cerro María Lionza” se encuentra en el  conjunto montañoso que conforma el Macizo de Nirgua, perteneciente al Sistema  Montañoso del Caribe. El área está localizada en jurisdicción de los municipios  Bruzual, Urachiche, Páez y Nirgua del estado Yaracuy, a una distancia aproximada  de 6 Km de la población de Chivacoa (Instituto Nacional de Parques, 2000). Es un  espacio geográfico de gran significación ecológica, cultural, patrimonial y  religiosa para el país, ya que en sus 11.712 hectáreas se acuna el mito a María  Lionza, elemento representativo de la religiosidad y la herencia de los  Xiraxaras y Caquetíos que habitaban la región centro occidental, específicamente  la yaracuyana, y que son parte de los fundamentos de su declaratoria como área  natural protegida, de acuerdo a lo establecido por el ejecutivo nacional en el  Decreto 234(Declaratoria del Monumento Natural).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">El área se caracteriza por estar cubierta de bosques poco  intervenidos y con una gran variedad de flora y fauna. Asimismo, constituye una  divisoria de aguas, en cuya vertiente Norte nacen: el río Yaracuy, que vierte  sus aguas al mar y da nombre al estado regando sus valles, y Sorte, puntal de la  leyenda y fuente de agua para el consumo. En la vertiente Sur nacen los ríos  Chorro y Charay, que conjuntamente con los ríos Guarabo, Buria, Turbio y otros  contribuyen al abastecimiento de los embalses: las Majaguas, para formar luego  el río Cojedes, tributario del río Orinoco, y Cumaripa (Decreto 234).</p>     <p ALIGN="justify">El Monumento Natural cuenta con una altimetría que va desde  los 210 msnm hasta los 1.205 msnm; y una temperatura que oscila entre los 22° y  28° C. Los niveles de precipitación varían entre los 1.400 y 2.000 mm anuales.  El clima es el correspondiente a la zona de la depresión de Yaracuy que se  caracteriza por ser del tipo A, cálido lluvioso del sub tipo Afi, de selva  lluviosa todo el año. El piso térmico es intertropical y el piso altitudinal  tropical (Instituto Nacional de Parques, 2000). La vegetación se corresponde a  la zona de vida bosque tropical, donde se desarrolla una selva nublada  óptimamente equilibrada y rica en especies, muchas de ellas endémicas.</p>     <p ALIGN="justify">De acuerdo a lo establecido en el Plan de Ordenamiento y  Reglamento de Uso del Monumento Natural “Cerro de María Lionza” (Decreto 2.338),  éste se encuentra dividido en seis zonas: (1) Zona de Protección Integral (PI);  (2) Zona de Ambiente Natural Manejado (ANM); (3) Zona de Recuperación Natural  (RN); (4) Zona de Recreación; (5) Zona de Servicios; y (6) Zona de Uso Mítico  Religioso (MR).</p>     <p ALIGN="justify">Entre las zonas de uso mítico religioso la más visitada tanto  por residentes como por turistas nacionales e internacionales es la de Quibayo,  la cual posee servicios de Guarda parques, alimentación, atención médica  primaria, alojamiento y áreas recreativas (<a href="#fig1">figura 1</a>).</p>     <p ALIGN="center"><a name="fig1"> <img border="0" src="/img/fbpe/ri/v39n84/art10fig1.gif" width="504" height="483"></a></p>     
<p ALIGN="justify">Es importante resaltar que esta área protegida es uno de los  atractivos turísticos del estado Yaracuy, recibiendo gran afluencia de  visitantes nacionales e internacionales durante todo el año, incrementándose por  las diversas actividades mágico religiosas que en ella se desarrollan,  específicamente en las cercanías del 12 de octubre, cuando se conmemora el día  de la resistencia indígena. Esta elevada concurrencia de visitantes es otra  justificación para desarrollar diversas iniciativas educativas ambientales, en  pro de garantizar su uso sustentable y permanencia en el tiempo.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Toponimia: memoria de la identidad y el patrimonio de los  pueblos</b></p>     <p ALIGN="justify">La toponimia como disciplina se deriva de la onomástica y se  encarga del estudio integral, en el espacio y el tiempo, de los aspectos  geohistóricos y antropolinguísticos que permitieron y permiten que un nombre  geográfico se genere y subsista, tomando en cuenta los factores sociales,  físicos, económicos, culturales y filosóficos que lo relacionan con el ser  humano y su entorno. La misma permite conocer las características culturales de  los individuos que habitaron y habitan una región, representando y constituyendo  una evidencia de la permanencia histórica de los grupos humanos en el espacio  geográfico (Instituto Geográfico Simón Bolívar, 2011; Suárez, 2011).</p>     <p ALIGN="justify">Los topónimos que establecen la identidad de un determinado  lugar pueden ser muy diversos, debido a que se clasifican de acuerdo a su  aplicación, motivación e idioma de origen. En el Monumento Natural Cerro María  Lionza se encuentra una gran variedad de ellos debido a que: a) el espacio  geográfico constituyó parte del territorio ocupado por diferentes grupos  indígenas, donde se destacaron los caquetíos, gayones y jiraxaras o jihararas;  b) el espacio natural es de gran belleza paisajística y acuna el mito arcaico de  la deidad aborigen considerada la diosa del amor y la naturaleza; y c) sus  elementos naturales y accidentes geográficos vinculados a sus componentes  culturales se enlazan a la cosmogonía, cosmogeografía y cosmovisión de la diosa  indígena, María Lionza y sus panteones espirituales, a los cuales se rinde culto  en este espacio natural (Antolinez, 2005).</p>     <p ALIGN="justify">Debido a estas diversidades toponímicas se hace preponderante  la necesidad de establecer estrategias educativas que permitan promover el  conocimiento de este patrimonio natural y cultural entre los usuarios del sector  Quibayo. Esto es un factor fundamental para lograr el uso sustentable de los  recursos y el desarrollo turístico que demanda el área natural, por las  características propias que promovieron a su declaratoria.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Este último aspecto es el núcleo central del presente  trabajo, en particular considerando que la educación ambiental y patrimonial son  vías para el logro de una gestión ambiental y patrimonial en el área que  garantice la sustentabilidad de los recursos a partir del compromiso del grupo  de usuarios del monumento.</p>     <p ALIGN="justify"><b>MÉTODO</b></p>     <p ALIGN="justify">El estudio integra elementos de la investigación documental y  de campo para abordar dos unidades de análisis: la toponimia del sector Quibayo  del Monumento Natural Cerro María Lionza y los usuarios de esta área natural  protegida, en términos de los conocimientos, la valoración y el uso que dan a  estos nombres locales.</p>     <p ALIGN="justify">Para recabar la información sobre la toponimia del área  protegida se recurrió a sucesivas visitas de campo a la zona, el levantamiento  de registros fotográficos, la aplicación de entrevistas a personajes claves y  conocedores del área y al arqueo de fuentes bibliográficas y electrónicas sobre  el tema. La información recabada se agrupó en categorías, de acuerdo a los  criterios propuestos por el Instituto Geográfico Simón Bolívar (2011) para  clasificar los topónimos del país.</p>     <p ALIGN="justify">Para la caracterización de los usuarios se realizó un  muestreo no probabilístico a un grupo de trescientos treinta y dos (332)  usuarios conformados por gestores (4), cultores (81), practicantes (169),  residentes del área natural (63) y visitantes extranjeros (15) (ver  <a href="#cua1">cuadro 1</a>).</p>     <p ALIGN="center"><a name="cua1"> <img border="0" src="/img/fbpe/ri/v39n84/art10cua1.gif" width="506" height="779"></a></p>     
<p ALIGN="justify">La técnica utilizada fue la entrevista personal siguiendo un  cuestionario estructurado de veinte preguntas abiertas que abordaban los  siguientes aspectos:</p>     <p ALIGN="justify">• Conocimiento acerca de los aspectos patrimoniales,  naturales y geográficos presentes en el Monumento Natural.</p>     <p ALIGN="justify">• Expectativas que tienen los usuarios sobre los aspectos del  patrimonio cultural y natural presentes en el Monumento Natural.</p>     <p ALIGN="justify">• Valoración del Patrimonio del Monumento Natural.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">• Aceptación de una propuesta educativa ambiental para el  rescate, valoración y conservación del patrimonio, a través de los topónimos  existentes en el área.</p>     <p ALIGN="justify">Los sujetos fueron seleccionados de forma intencional, en  función de su voluntad de acceder a las entrevistas. Posteriormente, a la  información recabada se le hizo un análisis de contenido, construyendo  categorías a partir del juicio de tres (3) investigadores. Finalmente, los  resultados se presentaron utilizando frecuencias de aparición o recurrencia de  dichas categorías en las respuestas dadas por los entrevistados.</p>     <p ALIGN="justify"><b>RESULTADOS</b></p>     <p ALIGN="justify"><u>La toponimia del sector Quibayo</u></p>     <p ALIGN="justify">Se identificaron ciento tres (103) elementos toponímicos en  el área mítico-religiosa de Quibayo, los cuales fueron agrupados a partir de las  categorías propuestas por el Instituto Geográfico Simón Bolívar (2011) en:</p>     <p ALIGN="justify">(1) Cognotopónimos (35%), los cuales hacen mención a los  apellidos, nombres y apodos de personajes populares de diferentes locaciones,  regiones o nacionalidades. Como ejemplos en esta categoría se tiene: Don Toribio  el Montañés, Don Nicanor Ochoa, el profesor Lino Valles de las Mercedes, María  Francia, Negra Francisca Duarte y Pedro Pablo el Chamarrero, entre otros. Se ha  de destacar que muchos de estos personajes integran la llamada corte chamarrera  y la corte estudiantil.</p>     <p ALIGN="justify">(2) Epotopónimos (20%), se refieren a lugares con nombres de  personajes históricos que conforman, en su mayoría, las cohortes indias, médica,  vikinga y libertadora. Entre estos se cuentan: el Libertador Simón Bolívar,  Jacinto Plaza, los caciques Yaracuy y Guaicaipuro, e indios como Tiuna, Caricuao,  Mara, Paramaconi y Yoraco, entre otros.</p>     <p ALIGN="justify">Esta diversidad de nombres de personajes vinculados al  espiritismo evidencia la influencia que esta creencia ha tenido en los nombres  dados a los distintos espacios naturales del Monumento.</p>     <p ALIGN="justify">(3) Hidrónimos (17%), aluden a cuerpos de agua que fluyen a  través del Monumento Natural, tal es el caso del Río Don Juan del Yaracuy y el  Río Charay.</p>     <p ALIGN="justify">También se encontraron otras categorías como son: los  Orónimos (6%), referidos a la orografía de la zona (Monte oscuro) y los  Fisiotopónimos (5%), que señalan características naturales y accidentes  geográficos (Quebrada seca).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Los topónimos menos utilizados en la zona corresponden a los  Hagiotopónimos (4%) que recuerdan la memoria de determinados santos: ejemplos  Santa Bárbara y Santa Clara; Astinónimos (4%), que refieren accidentes urbanos o  poblados, por ejemplo: Tacarigua; Espeleónimos (3%) inherentes a cuevas,  cavernas y/o formaciones hipogeas, como es el caso de la cueva de la negra  Dorotea; Minerotopónimos (2%), los cuales aglutinan a los nombres que hacen  referencia a los minerales orgánicos (el Oro) y los fitotopónimos (1%) que  exaltan la flora (las Palmas).</p>     <p ALIGN="justify">Finalmente, se encontró un 3 % de elementos que pueden ser  incluidos dentro de la toponimia indígena, es decir, nombres de origen indígena  (Chaguaray). No se encontraron elementos que puedan ser registrados dentro de la  categorización hispana o africana.</p>     <p ALIGN="justify">Dado que los cognotopónimos, los epotopónimos y los  hidrónimos resultaron ser las categorías más comunes, las intervenciones  educativas a desarrollarse en la zona deberán considerar: a) la historia local,  regional y nacional; b) el espacio geográfico y c) las localidades donde se  ubicaron o localizan los personajes que dieron fundamento al topónimo de  identificación del espacio y el patrimonio que se desea destacar.</p>     <p ALIGN="justify">Los topónimos son el resultado de un fenómeno lingüístico a  través del cual los individuos han vinculado sus espacios naturales con su  acervo cultural y sus actividades. Riesco (2010) señala que los mismos son  capaces de transformar con su peso la evidencia de lo material, ya que su  diversidad avisa: a) el uso del espacio; b) la historia local; c) la cultura; d)  la tradición oral, e) las expresiones biogeográficas; f) caracteres hereditarios  y g) caracteres simbólicos. De acuerdo con lo planteado, se podría decir que los  topónimos permiten interpretar el territorio ya que poseen considerables  connotaciones y significaciones para el ser humano que habita en él, al mismo  tiempo que crea lazos de afecto hacia la tierra, además pone de manifiesto el  carácter histórico natural del espacio territorial que define (Gómez 2001;  García, Castañeda y Díaz, 2008). Este rasgo se manifiesta en Quibayo durante  todo el año y se magnifica cada 12 de octubre cuando miles de usuarios se dan  cita en sus espacios para conmemorar la terna cultural del venezolano (europea,  afro descendiente e indígena), rindiendo honores fundamentalmente a la cultura  indígena y a su “diosa” María Lionza en la expresividad y majestuosidad del  baile de la candela, oportunidad que no debe ser desatendida para el desarrollo  de esta propuesta ya que en esta fecha es cuando se presenta la mayor afluencia  de usuarios e impactos en el área natural.</p>     <p ALIGN="justify"><u>Los usuarios del área natural: conocimientos, valoración y  uso de la toponimia</u></p>     <p ALIGN="justify">El 78% de la muestra entrevistada estuvo conformada por  individuos cuyas edades estaban comprendidas entre los 21 y 40 años, lo que  indica que es una población joven, de los cuales un 60% corresponde al género  masculino, rasgo que coincide con los datos reportados por Martín (1983), Clarac  de Briceño (1983), Pollack (1985), Manara (1995), Barreto (1998) y Luigi (2005).  Es importante señalar que de este segmento, el 86% está representado por  individuos solteros, lo que reafirma la modalidad del tipo de visita que ellos  realizan al sector, ya que algunos permanecen sólo los fines de semana, mientras  otros duran más tiempo, de acuerdo a los requerimientos espirituales que se  presenten, sin embargo, otros viajan constantemente al área, dependiendo de la  zona del país donde viven. Estas características indican que la propuesta debe  estar dirigida fundamentalmente a una población joven, que estando bien  incentivada puede estar dispuesta a la participación, rasgo que puede facilitar,  por parte del usuario, la ejecución de las actividades de sensibilización hacia  el entorno natural y el patrimonio cultural que se encuentra en el área.</p>     <p ALIGN="justify">En cuanto al nivel educativo de los usuarios, se puede decir  que es heterogéneo. Para el momento del estudio se encontraron profesionales  universitarios (28.5%), técnicos medios(14.6%) y técnicos superiores (13.3%),  bachilleres (10.6%), estudiantes de educación superior (10%), media y técnica  (10%), individuos con educación básica y primaria completa (8%) y otros que  cursan sus estudios en las diferentes modalidades educativas a través de las  misiones gubernamentales (5%), predominando la formación media universitaria.</p>     <p ALIGN="justify">En referencia a la ocupación de los usuarios, el 30%  desarrolla una actividad económica asociada a su nivel de profesionalización  (universitaria o técnica). Dentro de ese grupo, un 18% se dedica a las  actividades vinculadas a la espiritualidad y el desarrollo de rituales asociados  al culto de María Lionza y a los diferentes representantes de las cohortes  espirituales veneradas en el espacio natural. Esto favorece la presencia de  pequeños comerciantes formales (4%) e informales (9%) que expenden víveres y  productos esotéricos. No obstante, también se encuentran en el área, amas de  casa (7%) que se dedican a las labores domésticas o del hogar e individuos que  se desempeñan como obreras y obreros (7%). Cabe destacar que el resto de los  participantes para el momento del estudio (25%) se encontraba desempleado.</p>     <p ALIGN="justify">Dado que la mayor afluencia de usuarios del sector mítico  religioso de Quibayo tiene una formación media - universitaria, la información  que se les suministre debe ser adecuada a este nivel de instrucción, pudiéndose  apoyar en técnicas comunicacionales efectivas, como las utilizadas por la  interpretación ambiental (Morales, 1998), a fin de hacerla accesible al grupo  destinatario.</p>     <p ALIGN="justify">Al indagar sobre el conocimiento que tienen del espacio  natural y sus elementos patrimoniales, la totalidad de los entrevistados afirmó  conocer el portal mayor, mientras que un 24% indicó conocer otros portales como  el de María Francia, Lino Valles, Guaicaipuro, la Doña y la Negra Dorotea. Un  16% manifestó haber visitado la fortaleza de Simón Bolívar y un 15% expuso que  han ido hasta algunos pozos, como son los de Don Toribio, Don Nicanor, El Gran  Cacique indio Rojo, la reina Guillermina, la india Tibisay, la india Rosa, la  negra Francisca Duarte, el negro Macario, el doctor Hernández Cisneros y el de  la reina María Lionza, en las tres casitas. Asimismo, un 7 % indicó que, además  de Quibayo, conoce otras áreas mítico religiosas como Sorte, el Oro, Tacariguita  y Aracal. Al indagar si conocían el significado del nombre de dichos espacios y  sus historias, sólo el 1% dio respuestas, pero ninguno asoció la formación  geográfica del espacio a los nombres que ellos usan en la cotidianidad de sus  actividades en el Monumento (ver <a href="#gra1">gráfico 1</a>).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="center"><a name="gra1"> <img border="0" src="/img/fbpe/ri/v39n84/art10gra1.gif" width="510" height="290"></a></p>     
<p ALIGN="justify">En lo que refiere a la valoración que tienen los usuarios  hacia el Monumento Natural, sus espacios y patrimonio, se apreció que para un  80% de ellos, la montaña (término en el que se refieren al área) posee una  significación espiritual (religiosa) por ser considerada un espacio sagrado,  donde pueden participar libremente en las actividades rituales (baños,  velaciones, despojos, coronaciones, curaciones, limpiezas, bailes entre otros),  para dar gracias a la reina María Lionza y a los hermanos o espíritus de las  cohortes. Asimismo, un 18% indicó que la montaña es un espacio de sanación y  encuentro con la reina. Sólo un 2% señaló que la montaña podría ser considerada  como un sitio turístico donde se den a conocer las grandezas y bondades de la  reina y los hermanos.</p>     <p ALIGN="justify">Es importante destacar que la valoración del espacio es  prácticamente utilitaria, tal como lo habían reportado en años anteriores  autores como Sosa y Sosa (1973), García (1987), Barreto (1998), Mongrovejo  (2004) y Bracho (2004), debido al fin con que los usuarios le visitan, el cual  está claramente asociado a las actividades mítico religiosas, que dieron origen  a su declaratoria (Decreto 234, 1960) y Plan de Ordenamiento (Decreto 2.338,  1993).</p>     <p ALIGN="justify">En lo que respecta a la forma en que los usuarios conocieron  de la existencia del monumento, se encontró que un 55,6% lo hizo a través de las  actividades espirituales en las cuales participan, un 35% supo de su existencia  a través de conversaciones entre amigos y /o familiares, un 6% a través de  documentales o programas televisados y sólo un 3% por folletos o anuncios  publicitarios.</p>     <p ALIGN="justify">En cuanto a la aceptación de una propuesta educativa  ambiental que promueva el conocimiento natural y patrimonial del área a través  de los nombres que poseen los diferentes espacios naturales, portales y altares,  entre otros; y al mismo tiempo conlleve a su valoración, rescate y preservación,  el 93% manifestó estar de acuerdo, siempre y cuando estas actividades  permitieran a los usuarios realizar las misiones y rituales que comúnmente  desarrollan en el área, un 4% no contestó y un 3% consideró que el espacio no es  un lugar apropiado para desarrollar actividades educativas, ya que consideran  que no hay tiempo suficiente para hacerlo, porque la mayoría de ellos pernocta  en la montaña por un lapso de tiempo muy corto y están muy ocupados en las  actividades que desarrollan.</p>     <p ALIGN="justify">En lo que se refiere a las actividades educativas ambientales  que se podrían desarrollar, el 78% de los participantes sugiere que se pueden  dar charlas a las caravanas en los diferentes portales. Un 85 % propone entregar  a las caravanas material informativo que puedan llevarse o leerlos mientras  descansan y otro 22% indica que puede ser a través de material digitalizado.</p>     <p ALIGN="justify"><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p ALIGN="justify">Venezuela es una nación muy nutrida en su variedad  toponímica, gracias al mestizaje que caracteriza a su población. El estado  Yaracuy es un ejemplo de este hecho, y en el caso del Monumento Natural Cerro  María Lionza, sus características místicas y geográficas se conjugan para anclar  una gran diversidad de topónimos que permiten fusionar la historia, la identidad  y la cultura a los elementos naturales que construyen este espacio. Estos  topónimos son elementos constitutivos del paisaje, que constituyen constructos  sociales de los grupos humanos que han vivido y viven en él y que evidencian su  conexión con su historia y su naturaleza.</p>     <p ALIGN="justify">El 98% de los usuarios que visitan el sector de Quibayo de  esta área natural protegida conoce los espacios naturales que se identifican con  los epotopónimos y cognotopónimos que les dan nombre, sin embargo, desconocen su  significación educativa, patrimonial, cultural y ecológica. Sólo un 2% de ellos  hace mención a la connotación de dicho nombre dentro del proceso de identidad  nacional por asociarlo a la corte india o libertadora.</p>     <p ALIGN="justify">Los resultados de esta investigación evidencian la necesidad  de educar y concienciar no sólo a las comunidades aledañas o habitantes del  Monumento Natural, sino a todos los usuarios del espacio, incluyendo visitantes  y comerciantes. Esto para propiciar su sensibilización y lograr el sentido de  pertenencia e identificación con el monumento en pro de la conservación del  entorno ambiental y sus espacios patrimoniales. Al respecto, las respuestas de  los entrevistados revelan la aceptación y la importancia que dan los usuarios a  la realización de actividades educativas ambientales para el rescate,  conservación y valoración de los espacios patrimoniales del monumento.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">En relación a estas actividades, se podría plantear que:</p>     <blockquote> 	    <p ALIGN="justify">• La Educación Ambiental debe ser vista como un proceso  	pedagógico y de gestión, debe promover acciones educativas que propicien: a)  	el diálogo entre los planificadores y gestores del patrimonio, a partir del  	conocimiento toponímico del área, para generar una visión integral de lo  	ambiental y patrimonial, b) la conformación de equipos de trabajo  	interdisciplinarios e interinstitucionales y c) el fortalecimiento de redes  	institucionales de trabajo articuladas al ámbito ambiental, patrimonial,  	cultural y social.</p> 	    <p ALIGN="justify">• La gestión educativa, en el ámbito de la educación no  	formal, es el mejor camino para propiciar el trabajo cooperativo y el diseño  	de una propuesta de doble acción de la Educación Ambiental y patrimonial  	desde lo pedagógico y la gestión a través de sus estrategias, para fomentar  	la importancia del conocimiento toponímico del lugar.</p> 	    <p ALIGN="justify">• El Sector de Quibayo, en el Monumento Natural “María  	Lionza”, por las características de sus usuarios y el tipo de actividades  	que estos realizan, se revela como un ambiente natural con vastas  	potencialidades interpretativas, para educar ambientalmente a la población  	en pro de apropiación y preservación de los espacios naturales y  	patrimoniales presentes en el mismo.</p> 	    <p ALIGN="justify">• Los topónimos representan la expresión de la riqueza  	cognitiva de los usuarios de un espacio, además de ser un reservorio  	cultural y etnográfico que contribuye a la comprensión del paisaje y a la  	creación de lazos afectivos a la identidad que favorecen su valoración y  	preservación.</p> 	    <p ALIGN="justify">• El conocimiento de los topónimos es importante para a)  	la educación y la gestión ambiental y patrimonial, y b) la promoción del  	patrimonio natural y cultural, ya que están íntimamente vinculados a las  	tradiciones, cultura, y actividades humanas.</p> 	    <p ALIGN="justify">• El desarrollo de la cultura toponímica, a través de la  	educación ambiental y patrimonial, representa un acercamiento reflexivo en  	la interpretación de la relación que se establece entre el individuo humano  	y la naturaleza, lo cual significa innumerables beneficios, entre ellos el  	correspondiente al desarrollo sustentable, afianzamiento de la identidad  	cultural y nacional, y valoración del patrimonio natural y cultural.</p> </blockquote>     <p ALIGN="justify"><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p ALIGN="justify">1. Antolinez, G. (2005). La Diosa de la Danta. San Felipe:  Ediciones UNEY&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3197622&pid=S1010-2914201500010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="justify">2. Barreto, D. (1998). María Lionza. Genealogía de un Mito. Tesis  doctoral no publicada, Universidad Central de Venezuela, Caracas</p>     <!-- ref --><p ALIGN="justify">3. Bracho, E.  (2004). María Lionza en Venezuela. Caracas: Fundación Bigott.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3197624&pid=S1010-2914201500010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="justify">4. Caride, J. A.  (2000, octubre). Educación Ambiental y desarrollo humano: Nuevas perspectivas  Conceptuales y estratégicas. Conferencia llevada a cabo en el III Congreso  Iberoamericano de Educación Ambiental. Caracas – Venezuela</p>     <!-- ref --><p ALIGN="justify">5. Carrero, J., Moncada,  J. A. y Aranguren, J. (2011). Los Parques Nacionales como espacios educativos:  un estudio con docentes de educación primaria. Revista de Investigación, 7,  149–168&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3197626&pid=S1010-2914201500010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">6. Clarac de Briceño, J. (1983) Una religión en formación en una sociedad  petrolera. Boletín Antropológico, 4, 17–22&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3197627&pid=S1010-2914201500010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="justify">7. Constitución de la República  Bolivariana de Venezuela (1999).Gaceta Oficial de la República Bolivariana de  Venezuela, 5453, marzo 3, 2000</p>     <p ALIGN="justify">8. Decreto N° 234 (Declaratoria del Monumento  Natural María Lionza). (1960, Marzo). Gaceta Oficial de la República de  Venezuela, 26.210, marzo 18, 1960</p>     <p ALIGN="justify">9. Decreto N° 2.338 (Plan de Ordenamiento y  Reglamento de uso del Monumento Natural María Lionza). (1993, Enero). Gaceta  Oficial de la República de Venezuela, 4525 (Extraordinario). Enero 28, 1993</p>     <!-- ref --><p ALIGN="justify">10. García, N. (1987) Posesión y ambivalencia en el culto de María Lionza.  Maracaibo: Editorial Universidad del Zulia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3197631&pid=S1010-2914201500010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="justify">11. García, D., Castañeda, J. y Díaz, R.  (2008): Reflexiones acerca de la enseñanza de la historia de la localidad a  través de la toponimia urbana Guantamera. Perfiles, 29, 83 –105</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">12. Gómez (2001):  Apuntes sobre la relación entre la Toponimia y la Cultura. ONHG. Boletín  Informativo, 1: 6-16</p>     <p ALIGN="justify">13. Hernández, F. (2002). El Patrimonio Cultural: La memoria  recuperada. Gijón: Ediciones TREA</p>     <p ALIGN="justify">14. Instituto Geográfico Simón Bolívar (2011) Módulo del taller  para la densificación toponímica en áreas urbanas. Programa Nacional de  Catastro. Caracas. Autor</p>     <p ALIGN="justify">15. Instituto Nacional de Parques (2000). ParquesNacionales y  Monumentos Naturales de Venezuela [Multimedia en DC]. Disponible: INPARQUES</p>     <p ALIGN="justify">16.  Instituto Nacional de Parques (2003). INPARQUES. De islas de conservación a  territorios para el desarrollo sustentable. Caracas: Autor</p>     <p ALIGN="justify">17. Ley Orgánica para la  Ordenación del Territorio (1983).Gaceta Oficial de la República Bolivariana de  Venezuela, 3.283, agosto 11, 1983</p>     <p ALIGN="justify">18. Luigi, M. (2005) Programa educativo ambiental  para el sector de “Quibayo” en el Monumento Natural “María Lionza”. Trabajo de  grado de maestría no publicado, Universidad Pedagógica Experimental Libertador,  Instituto Pedagógico de Caracas, Caracas</p>     <p ALIGN="justify">19. Manara, B. (1995) María Lionza: su  identidad, culto y la cosmovisión anexa. Caracas: Dirección de Cultura.  Universidad Central de Venezuela </p>     <p ALIGN="justify">20. Martín, G. (1983) Magia y Religión en la  Venezuela contemporánea. Caracas: EBUCV</p>     <p ALIGN="justify">21. Servicio Autónomo de Geografía y  Cartografía Nacional (1994), Mapa Físico de la República de Venezuela.  Cuadrante: Chivacoa. [Mapa escala: 1:500.000]. Caracas, Autor</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">22. Ministerio del  Ambiente y de los Recursos Naturales (2000). Primer Informe de Venezuela sobre  Diversidad Biológica. Caracas. Autor</p>     <p ALIGN="justify">23. Ministerio del Poder Popular para el  Ambiente (2010). Estrategia Nacional para la Conservación de la Diversidad  Biológica de la República Bolivariana de Venezuela. Caracas. Autor</p>     <p ALIGN="justify">24. Molano, I. O.  (2007). Identidad cultural, un concepto que evoluciona. Opera, 7,69-84</p>     <p ALIGN="justify">25. Mongrovejo, J. (2004, Junio 12). La legendaria María de la Onza revolotea en  Sorte. El Mundo, p. 8</p>     <p ALIGN="justify">26. Morales, J. (1998). Guía práctica para la Interpretación  del Patrimonio. Sevilla: TRAGSA – Junta de Andalucía</p>     <p ALIGN="justify">27. Pellegrini, N. (2001).  Educación Ambiental en el sistema de Parques Nacionales de Venezuela. Tópicos en  Educación Ambiental, 3(8),55-69. </p>     <p ALIGN="justify">28. Pollack – Eltz, A. (1985) María Lionza: mito y  culto venezolano. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello</p>     <p ALIGN="justify">29. Riesco, P. (2010) Nombres en el paisaje: La toponimia fuente  de conocimiento y aprecio del territorio. Cuadernos Geográficos, 49, 7-34  </p>     <p ALIGN="justify">30. Servicio Autónomo de Geografía y Cartografía Nacional (1994), Mapa Físico de la  República de Venezuela. Cuadrante: Chivacoa. [Mapa escala: 1:500.000]. Caracas,  Autor</p>     <p ALIGN="justify">31. Sosa A, y Sosa, J. (1973). El Culto de María Lionza: ¿Una  Religión Venezolana? SIC, 354 (15), 158–160</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">32. Suárez, F. (2011): Aportaciones a la  toponimia de Les Regueres IV. La piedriquina: Anuario, 4,65-69</p>     <p ALIGN="justify">33. Trellez, E. y Wilches, G. (1999). Educación para un futuro  sostenible en América Latina y el Caribe. Washington D.C.: O.E.A.</p> </font>       ]]></body>
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