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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Algunos elementos matemáticos presentes en el código DA VINCI]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The Da Vinci Code is a fictitious novel, where its author, Dan Brown, develops a flunk plot where the principal characters should solve a series of criptograms and codes to avoid that an important secret related to the Catholic Church gets lost forever. From the beginning of the narration the author made hand of some mathematical elements that, apart from the polemic raised with this novel, is worthwhile to highlight. Most of The Da Vinci Code is about encrypting messages and the methods used along the history to encrypt and to recover information that should only be known by their addressee. The novel begins with a telephone call to Robert Langdon, specialist in simbology, notifying him that the curator of the Louvre Museum has been murdered and he has left a message in code for whose solution his collaboration is required. In fact, the feminine main character, Sophie Neveu, criptographer, identifies that the numbers that there appear correspond to the first eight terms of the Succession of Fibonacci written in a scramble way. This leads them to realize that the written text is just an anagram of "Leonardo Da Vinci. The Mona Lisa". Then, the search of new clues continues and it takes them to find new key messages that leads them to finally discover the secret that had remained saved during a lot of time. But, between the beginning and the end of the novel, several mathematical elements appear such as the pentagram, the golden ratio, the divine proportion and the anagrams and number puzzles that remit to technical of counting, which although are not presented with mathematical rigorousness, attain the reader's attention. In this paper, these topics are linked to each other and the possibility to approach them from other disciplines and in literature not related specifically to the Mathematics stood out; what, to a certain extent, makes more interesting the study and understanding of these concepts.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <B>    <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="3">ALGUNOS ELEMENTOS MATEM&Aacute;TICOS PRESENTES</font> </P>     <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="3">EN EL C&Oacute;DIGO DA VINCI</font></P> </B>    <P ALIGN="center"><b><font face="Verdana" size="2">Nelly Amatista Le&oacute;n G&oacute;mez</font></b></P>  <B>     <P ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">Nelly Amatista León Gómez</font></B><font face="Verdana" size="2">: UPEL-Instituto Pedag&oacute;gico de Matur&iacute;n, Dpto de Matem&aacute;tica, Presidente Vitalicia de la Asociaci&oacute;n Venezolana de Educaci&oacute;n Matem&aacute;tica, </font><I><font size="2"><font face="Verdana">nellyleong@hotmail.com</font></font></P> </I>     <P ALIGN="CENTER"> <B><font face="Verdana" size="2">Resumen</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">El <I>C&oacute;digo Da Vinci</I> es una novela de ficci&oacute;n, en la que su autor, <I>Dan Brown</I>, desarrolla una trama de suspenso donde los personajes principales deben descifrar una serie de mensajes y claves para evitar que un importante secreto relacionado con la Iglesia Cat&oacute;lica se pierda para siempre. Desde el inicio de la narraci&oacute;n el autor echa mano de algunos elementos matem&aacute;ticos que, aparte de la pol&eacute;mica que ha suscitado con esta novela, bien vale la pena destacar. La mayor parte de <I>El C&oacute;digo Da Vinci</I> trata del cifrado de mensajes y de los métodos que a lo largo de la historia se han empleado para encriptar y recuperar información que sólo debe ser conocida por su destinatario. La novela comienza con una llamada telefónica a <I>Robert Langdon</I>, especialista en simbolog&iacute;a, notific&aacute;ndole que el conservador del Museo Louvre ha sido asesinado y ha dejado un mensaje en clave para cuyo descifrado se requiere su colaboraci&oacute;n. Precisamente, la protagonista, <I>Sophie Neveu</I>, cript&oacute;loga, reconoce que los n&uacute;meros que all&iacute; aparecen corresponden a los ocho primeros t&eacute;rminos de la Sucesi&oacute;n de Fibonacci escritos en forma desordenada. Esto los lleva a darse cuenta que el texto escrito no es m&aacute;s que un anagrama de <I>Leonardo Da Vinci. La Mona Lisa</I>.  All&iacute; comienza entonces la b&uacute;squeda de nuevas claves que los llevan a descubrir finalmente el secreto que hab&iacute;a permanecido guardado durante much&iacute;simo tiempo. Pero, entre ese inicio y el final de la novela, aparecen varios elementos matem&aacute;ticos como el pent&aacute;gono, el n&uacute;mero &aacute;ureo o la proporci&oacute;n divina y los anagramas y acertijos num&eacute;ricos  que remiten a t&eacute;cnicas de conteo como las permutaciones con repetici&oacute;n, y las k-permutaciones con repetici&oacute;n, que si bien no son presentados con rigurosidad matem&aacute;tica, atraen la atenci&oacute;n del lector. En este trabajo se vinculan estos t&oacute;picos entre s&iacute; y se destaca la posibilidad de abordarlos desde otras disciplinas y en literatura no referida espec&iacute;ficamente a la Matem&aacute;tica, lo que hasta cierto punto motiva hacia la indagaci&oacute;n y el estudio de dichos temas.</font> </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Descriptores:</font></B> <font face="Verdana" size="2"> Leonardo Da Vinci, Pent&aacute;culo, Sucesi&oacute;n de Fibonacci, N&uacute;mero &Aacute;ureo, Divina Proporci&oacute;n, Anagramas, Teor&iacute;a de Conteo.</font></P> <B>     <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2">Abstract</font></P> </B><I>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="2"><font face="Verdana">The</font></font></I> <font face="Verdana" size="2"> <I>Da Vinci Code</I> is a fictitious novel, where its author, <I>Dan Brown</I>,  develops a flunk plot where the principal characters should solve a series of criptograms and codes to avoid that an important secret related to the Catholic Church gets lost forever. From the beginning of the narration the author made hand of some mathematical elements that, apart from the polemic raised with this novel, is worthwhile to highlight. Most of <I>The  Da Vinci Code</I> is about encrypting messages and the methods used along the history to encrypt and to recover information that should only be known by their addressee. The novel begins with a telephone call to <I>Robert Langdon</I>, specialist in simbology, notifying him that the curator of the Louvre Museum  has been murdered and he has left a message in code for whose solution his collaboration is required. In fact, the feminine main character, <I>Sophie Neveu</I>, criptographer, identifies that the numbers that there appear correspond to the first eight terms of the Succession of Fibonacci written in a scramble way. This leads them to realize that the written text is just an anagram of &quot;<I>Leonardo Da Vinci. The Mona Lisa</I>&quot;. Then, the search of new clues continues and it takes them to find new key messages that leads them to finally discover  the secret that had remained saved during a lot of time. But, between the beginning and the end of the novel, several mathematical elements appear such as the pentagram, the golden ratio, the divine proportion and the anagrams and number puzzles that remit to technical of counting, which although are not presented with mathematical rigorousness, attain the reader's attention. In this paper, these topics are linked to each other and  the possibility to approach them from other disciplines and in literature not related specifically to the Mathematics stood out; what, to a certain extent, makes more interesting the study and understanding of these concepts.</font></P> <B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font size="2"><font face="Verdana">Keywords: </font></font> </B><font size="2"><font face="Verdana">Mathematics education; mathematics and reality, teacher’s formation</font></font></P> <B>     <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2">Introducci&oacute;n</font></P> </B><I>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">El C&oacute;digo Da Vinci</font></I> <font face="Verdana" size="2"> (Brown, 2003) es una novela de ficci&oacute;n que narra las peripecias de sus protagonistas: <I>Robert Langdon</I>, especialista en Simbolog&iacute;a de la Universidad de Harvard, y la &quot;Cript&oacute;loga&quot; francesa <I>Sophie Neveu</I>, quienes buscan pista tras pista, descifrar el c&oacute;digo que los llevar&aacute; a develar un antiguo secreto vinculado a la Iglesia Cat&oacute;lica, preservado durante siglos por una sociedad secreta y que corre el riesgo de perderse tras haber sido asesinado el &uacute;ltimo de sus guardianes, <I>Jacques Sauni&egrave;re</I> curador del museo de Louvre.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">No interesa en este escrito adentrarse en la tem&aacute;tica religiosa que se aborda en la novela, ni tomar parte en la pol&eacute;mica que esta obra ha desatado o cuestionar su valor literario. El prop&oacute;sito es resaltar algunos elementos matem&aacute;ticos que est&aacute;n presentes en la narraci&oacute;n y destacar c&oacute;mo en literatura no matem&aacute;tica se abordan conceptos y se plantean aspectos hist&oacute;ricos que llegan a despertar la curiosidad del lector y por lo tanto pueden servir como ganchos motivacionales hacia la investigaci&oacute;n y el estudio de esta disciplina.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Buena parte de la novela transcurre en el descifrado de los acertijos y c&oacute;digos que los personajes van encontrando: en la escena del crimen en el Louvre, en la Mona Lisa y otras obras de Leonardo, en la caja de madera del <I>Banco de Dep&oacute;sitos de Zurich</I>, en los dos <I>criptex</I>, en la tumba de Isaac Newton en la Abad&iacute;a de Westminster, en la Capilla Roslyn en Escocia y finalmente en las dos pir&aacute;mides del Louvre; as&iacute;, en el desarrollo de la trama, el autor entremezcla aspectos matem&aacute;ticos como la sucesi&oacute;n de Fibonacci, la raz&oacute;n &aacute;urea o divina proporci&oacute;n, el pentagrama y el conteo de posibles claves y anagramas, todo esto bajo la presencia omnipotente de la obra y pensamiento del gran maestro Leonardo Da Vinci.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">A continuaci&oacute;n se desarrollan cada uno de estos elementos matem&aacute;ticos, algunos de ellos desde una perspectiva hist&oacute;rica, pero desligados todos de las connotaciones religiosas o paganas que se le puede haber dado en <I>El C&oacute;digo Da Vinci</I>.</font></P> <B>    <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2">Criptolog&iacute;a</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La <B><I>criptolog&iacute;a</B></I> </B> es el arte de cifrar y descifrar informaci&oacute;n escrita empleando herramientas matem&aacute;ticas que permitan codificar los mensajes de manera que s&oacute;lo puedan ser le&iacute;dos por su destinatario.  Comprende dos momentos: la <B><I>criptograf&iacute;a</B></I> </B> que se encarga del cifrado de textos, y el <B><I>an&aacute;lisis criptogr&aacute;fico</B></I> </B> que hace el trabajo opuesto: descifrar el texto encriptado (Wikipedia, s.f.). La criptolog&iacute;a tiene como objetivo fundamental garantizar la seguridad en la comunicaci&oacute;n del <B><I>criptograma</B></I> </B> o mensaje secreto en su tr&aacute;nsito del emisor al receptor.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Se sospecha que el uso de mensajes secretos data desde las antiguas civilizaciones, vinculado sobre todo a acciones b&eacute;licas, para la comunicaci&oacute;n de informaciones claves de ataques o de defensa que no deb&iacute;an ser conocidas por el enemigo.  Sin embargo, uno de los primeros usos documentados de la criptolog&iacute;a se debe a Julio C&eacute;sar, quien constru&iacute;a mensajes secretos moviendo la posici&oacute;n de cada letra tres posiciones adelante en el alfabeto (Rosen, 2004), basado en el m&eacute;todo de sustituci&oacute;n previamente empleado por los griegos.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Desde estas &eacute;pocas tan remotas hasta la actualidad el hecho de confiar comunicaciones privadas a un mensajero, que puede violarlas o entregarlas a la persona no deseada, ha sido siempre motivo de preocupaci&oacute;n; as&iacute; se han ido creando diferentes m&eacute;todos que invariablemente han mostrado puntos d&eacute;biles que llevan a descubrir estrategias para descifrar las claves del encriptado. Puede decirse, como lo se&ntilde;ala Singh (1999, p 240) que la criptograf&iacute;a es una &quot;batalla intelectual entre el dise&ntilde;ador del c&oacute;digo y el descifrador. El reto del dise&ntilde;ador del c&oacute;digo  es mezclar y enredar un mensaje de salida hasta el punto en que no pueda ser descifrado en caso de que el enemigo lo intercepte&quot;, pero que en contraparte pueda ser descifrado oportunamente por su destinatario. En algunos casos se han empleado conceptos matem&aacute;ticas sencillos como en el m&eacute;todo de C&eacute;sar, mediante el cual cada letra del alfabeto es reemplazada por un entero de 0 a 26, tomando en cuenta la posici&oacute;n en un alfabeto como el ingl&eacute;s o el espa&ntilde;ol; luego, mediante una funci&oacute;n dada se le asigna un valor codificado y posteriormente, a trav&eacute;s de la inversa de la funci&oacute;n se vuelve a la posici&oacute;n original logrando as&iacute; el descifrado del mensaje. (Rosen, 2004)</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Con el correr del tiempo, se han elaborado m&eacute;todos m&aacute;s sofisticados y se han creado m&aacute;quinas criptogr&aacute;ficas, siendo la primera de ellas la Enigma, inventada por el alem&aacute;n Arthur Scherbius, patentada en 1919 (Historia de la criptograf&iacute;a, s.f.). Esta fue empleada, con bastante &eacute;xito, por los alemanes durante la segunda guerra mundial hasta que Alan Turing, padre de la inform&aacute;tica, logr&oacute; develar sus claves secretas</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En tiempos actuales, de comunicaciones v&iacute;a Internet, de hackers electr&oacute;nicos y de amplio uso de claves secretas para acceder a informaci&oacute;n confidencial como cuentas bancarias, tarjetas de cr&eacute;ditos, correos electr&oacute;nicos, las m&aacute;quinas criptogr&aacute;ficas y los sistemas criptogr&aacute;ficos deben ser altamente confiables. Hoy por hoy se emplean m&eacute;todos que combinan los d&iacute;gitos o letras del mensaje con otros de otro alfabeto o bien algoritmos de alta complejidad. Seg&uacute;n rese&ntilde;a Wikipedia (Criptograf&iacute;a, s.f.) una computadora tardar&iacute;a 200 millones de a&ntilde;os en interceptar las claves m&aacute;s largas, de 128 bits.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">El tema de la criptolog&iacute;a ha cautivado a muchos personajes a lo largo del tiempo. En la pel&iacute;cula &quot;<I>Una mente brillante</I>&quot; (Howard, 2001) se muestra como <I>John Nash</I> era un experto en el descifrado de claves; el mismo Leonardo Da Vinci era un amante del cifrado, lleg&aacute;ndose a asegurar que toda su obra est&aacute; impregnada de &quot;misteriosos simbolismos y enrevesados c&oacute;digos&quot; (Delio, 2004, p. 256); la propia Mona Lisa con su sonrisa enigm&aacute;tica ha dado pie para innumerables especulaciones.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Seg&uacute;n Dan Brown, Leonardo fue uno de los pioneros de la criptolog&iacute;a &quot;aunque eso es algo que raras veces se le reconoc&iacute;a&quot; (p. 251), invent&oacute; una de las primeras formas de cerradura con clave codificada, que en la novela nombra como &quot;<I>criptex</I>&quot;.  El dise&ntilde;o de Leonardo, seg&uacute;n Brown consist&iacute;a de un cilindro con diales alfab&eacute;ticos que tienen que ser girados seg&uacute;n una determinada secuencia hasta deletrear la palabra clave que abre el cilindro. Sin embargo, Hurtado (2005) se&ntilde;ala que el <I>criptex</I> es un invento de Brown, que no tiene nada que ver con otro dispositivo efectivamente dise&ntilde;ado por Leonardo. No obstante, pareciera no haber dudas sobre el hecho que el maestro cultivaba el reconocimiento de patrones, relaciones, conexiones y sistemas, lo que Gelb (1999) recoge en su libro como el &uacute;ltimo de los principios davincianos conocido como &quot;connessione&quot;.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Lo que es obvio es que <I>Brown</I> se afianza a lo largo de la obra en la enigm&aacute;tica figura de Leonardo Da Vinci. El primer enigma que deben descifrar <I>Robert Langdon</I> y <I>Sophie Neveu,</I> escrito en el suelo del Louvre en torno al cuerpo del reci&eacute;n asesinado curador del museo, <I>Jacques Sauni&egrave;re</I>, rezaba:</font></P>     <P ALIGN="center"> <I><font face="Verdana" size="2">13 – 3 – 2 – 21 - 1 – 1 – 8 – 5</font></P>     <P ALIGN="center"><font face="Verdana" size="2">¡Diavole in Dracon!</font></P>     <P ALIGN="center"><font face="Verdana" size="2">            L&iacute;mala, asno</font></P> </I>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Cuya primera l&iacute;nea fue inmediatamente reconocida por Sophie, quien ordenando los n&uacute;meros asegur&oacute; que se trataba de la <B>Secuencia de Fibonacci</B>, y posteriormente fue la clave para buscarle sentido al texto: si los n&uacute;meros estaban escritos en forma desordenada, tambi&eacute;n las letras que formaban las palabras siguientes deb&iacute;an estarlo, ser&iacute;a entonces un anagrama de lo que <I>Langdon</I> logr&oacute; reconocer como:</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><I><font face="Verdana" size="2">¡Leonardo Da Vinci!</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">    La Mona Lisa</font></P> </I>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">A partir de all&iacute; se inicia una carrera por descubrir el secreto que <I>Sauni&egrave;re</I> intent&oacute; comunicar a su nieta de manera criptogr&aacute;fica.</font></P> <B>    <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2">La Sucesi&oacute;n de Fibonacci</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Esta sucesi&oacute;n aparece dos veces en <I>El C&oacute;digo Da Vinci</I>.  Al principio, en la escena del asesinato de <I>Jacques Sauni&egrave;re</I>, como ya se mencion&oacute;, y en el n&uacute;mero de la cuenta de 10 d&iacute;gitos en el <I>Banco de Dep&oacute;sitos de Zurich</I>. En palabras de Brown (2003, p.236):</font></P>      <blockquote>     <blockquote>  <FONT SIZE=2>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Al ver por primera vez la Secuencia de Fibonacci desordenada en el suelo de parqu&eacute; del museo, dio por sentado que su &uacute;nica misi&oacute;n era lograr que la polic&iacute;a llamara a sus cript&oacute;logos y que de ese modo Sophie tuviera que intervenir. M&aacute;s tarde, constat&oacute; que los n&uacute;meros, adem&aacute;s, eran una pista para descifrar las otras frases – una secuencia desordenada… Un anagrama num&eacute;rico. Ahora, con absoluta sorpresa ve&iacute;a que esas cifras ten&iacute;an otro significado a&uacute;n m&aacute;s importante. Eran sin duda la &uacute;ltima clave para abrir la misteriosa caja fuerte de su abuelo.</font></P> </FONT></blockquote> </blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Efectivamente, los n&uacute;meros 1 1 2 3 5 8 13 21 corresponden a los ocho primeros t&eacute;rminos de la <B>sucesi&oacute;n de Fibonacci</B>, denominada as&iacute; en nombre del matem&aacute;tico <B>Leonardo Pisano</B> (1170 – 1240), o <B>Leonardo de Pisa</B>, conocido como Fibonacci (Filio de Bonacci, Hijo de Bonacci), quien la public&oacute; en 1202 en su obra m&aacute;s importante: Liber Abaci (Perero, 1994, p. 152).  No obstante, Hurtado (2004, s/p ) se&ntilde;ala que &quot;Fibonacci public&oacute; esta serie de n&uacute;meros junto con varias de sus curiosas propiedades y algunos procedimientos algebraicos que hab&iacute;a recogido de sus aprendizajes de las ciencias musulmanas que ya ten&iacute;an noticias de dicha serie desde siglos atr&aacute;s, probablemente de la matem&aacute;tica hind&uacute;&quot;.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En efecto, Leonardo de Pisa estuvo en &Aacute;frica del Norte, estudi&oacute; en lo que hoy es Argelia donde su padre era representante comercial de Pisa.  Seg&uacute;n se&ntilde;alan Rey Pastor y Babini (1997), all&iacute; estuvo en contacto con matem&aacute;ticos &aacute;rabes y adquiri&oacute; su saber, en especial el sistema decimal que divulg&oacute; a su regreso a Pisa en el libro se&ntilde;alado, donde adem&aacute;s enunci&oacute; el siguiente problema:</font></P>    <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>  <FONT SIZE=2>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">"Una pareja de conejos tarda un mes en alcanzar la edad f&eacute;rtil, a partir de ese momento cada vez engendra una pareja de conejos, que a su vez, tras ser f&eacute;rtiles engendrar&aacute;n cada mes una pareja de conejos. ¿Cu&aacute;ntos conejos habr&aacute; al cabo de un determinado n&uacute;mero de meses?&quot;</font></P> </FONT></blockquote> </blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La siguiente diagramaci&oacute;n de este problema, tomada de CNICE (s/f), muestra el n&uacute;mero de parejas de conejos hasta el inicio del quinto mes:</font> </P>     <P ALIGN="center"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.21.gif" width="300" height="245"></font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Sea f<SUB>n</SUB> el n-&eacute;simo t&eacute;rmino de la sucesi&oacute;n de Fibonacci, el cual corresponde al n&uacute;mero de parejas procreadas al mes n, se tiene que:</font></P>     <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2">f<SUB>0</SUB> = 1,   f<SUB>1</SUB> = 1,   f<SUB>2</SUB> = 2,    f<SUB>3</SUB> = 3,    f<SUB>4</SUB> = 5,    f<SUB>5</SUB> = 8,   f<SUB>6</SUB> = 13;  f<SUB>7</SUB> = 21 ….</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Observamos, entonces, que los n&uacute;meros de Fibonacci satisfacen la relaci&oacute;n de recurrencia:</font></P>     <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2">f<SUB>n</SUB> = f<SUB>n -1</SUB> + f<SUB>n-2   </SUB> con n &#8805; 2</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">ya que en el mes n se tienen todos los conejos que hab&iacute;a en el mes n – 2 m&aacute;s los procreados en el mes n-1 ( Rodr&iacute;guez, 1995, p. 103).</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Como se ve, esta sucesi&oacute;n se relaciona con un problema cotidiano y, como lo expresa McKay (2004) hay buenas razones para que &eacute;sta aparezca en la naturaleza, pues es una secuencia muy simple que modela aquellas situaciones donde un n&uacute;mero es la suma de los dos anteriores, como por ejemplo un sistema que evoluciona o una planta que est&aacute; en crecimiento y las hojas que le nacen dependen de los brotes anteriores.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Esta secuencia posee adem&aacute;s una serie de propiedades, descubiertas en su mayor&iacute;a por <B>Francisco Eduardo Anatole Lucas </B>(1842 – 1891<B>) </B>(Wikipedia, 2005), las cuales pueden ser de inter&eacute;s para el lector que desee adentrarse en el estudio de este tema:</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">1) Por la definici&oacute;n recursiva ya dada se sabe  que:</font></P>     <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2">f<SUB>n</SUB> = f<SUB>n-1</SUB> + f<SUB>n-2</SUB>,  para n &#8805; 2</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">luego f<SUB>n-2</SUB> = f<SUB>n</SUB> – f<SUB>n-1</SUB>, y  de all&iacute;, sustituyendo n por los valores 2, 3, 4,….n+2, se obtienen las siguientes igualdades:</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">f<SUB>0</SUB> = f<SUB>2</SUB> –<SUB> </SUB>f</font><SUB><font face="Verdana" size="2">1</font></P> </SUB>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">f<SUB>1</SUB> = f<SUB>3</SUB> – f</font><SUB><font face="Verdana" size="2">2</font></P> </SUB>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">f<SUB>2</SUB> = f<SUB>4</SUB> – f</font><SUB><font face="Verdana" size="2">3</font></P> </SUB>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="2"><font face="Verdana">f<SUB>n</SUB> = f<SUB>n+2</SUB> – f</font></font><SUB><font size="2"><font face="Verdana">n+1</font></font></P> </SUB>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">sumando miembro a miembro dichas igualdades tenemos:</font></P>     <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2">f<SUB>0</SUB> + f<SUB>1</SUB> + f<SUB>2</SUB> + ….. +f<SUB>n</SUB> = f<SUB>n+2</SUB> – f<SUB>1</SUB> = f<SUB>n+2</SUB> -1</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">2) Planteando estas nuevas igualdades:</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">f<SUB>0</SUB><SUP> </SUP> = f</font><SUB><font face="Verdana" size="2">1</font></P> </SUB>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">f<SUB>2</SUB> =  f<SUB>3</SUB> – f</font><SUB><font face="Verdana" size="2">1</font></P> </SUB>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">f<SUB>4</SUB> =  f<SUB>5 </SUB> - f</font><SUB><font face="Verdana" size="2">3</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">.</font></SUB><font face="Verdana" size="2">f<SUB>2n</SUB> = f<SUB>2n+1</SUB> – f</font><SUB><font face="Verdana" size="2">2n-1</font></P> </SUB>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">y sumando miembro a miembro  obtenemos:</font></P> <SUB>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.22.gif" width="183" height="15"></font></P> </SUB>    
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">3) Otra propiedad importante de la sucesi&oacute;n de Fibonacci vinculada a los n&uacute;meros combinatorios dice que:</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.23.gif" width="305" height="43"></font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La demostraci&oacute;n de esta propiedad puede encontrarse en el libro Matem&aacute;tica Discreta de Scheirneman (2001, pp 151-154).</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">4) Para dar una definici&oacute;n expl&iacute;cita del t&eacute;rmino general de la sucesi&oacute;n de Fibonacci, Rodr&iacute;guez (1995, pp 104-105) utiliza la funci&oacute;n generatriz ordinaria de esta sucesi&oacute;n: <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.24.gif" width="108" height="35">&nbsp; para obtener la expresi&oacute;n formulada por Francisco Anatole Lucas:</font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.25.gif" width="235" height="56"></font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">5) Si se dividen dos t&eacute;rminos consecutivos de la sucesi&oacute;n, siempre el mayor entre el menor, esto es, si se forma el cociente <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.26.gif" width="27" height="39"> , se obtiene:</font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.27.gif" width="275" height="200"></font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">continuando de esta forma, es f&aacute;cil observar que la sucesi&oacute;n de los cocientes&nbsp; <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.26.gif" width="27" height="39">&nbsp; tiende a&nbsp; <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.28.gif" width="126" height="38">&nbsp; cuando<img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.29.gif" width="43" height="9"> ; esto es:</font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font size="2"><font face="Verdana"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.30.gif" width="121" height="42">&nbsp; ;   en efecto:</font></font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"> <font face="Verdana" size="2"> Sea&nbsp; <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.31.gif" width="86" height="39">&nbsp;&nbsp; donde n es un n&uacute;mero natural, entonces:</font> </P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.32.gif" width="418" height="103"></font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">resolviendo esta ecuaci&oacute;n obtenemos&nbsp; <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.33.gif" width="67" height="38">&nbsp; = 1,61803…  (Langarita, s.f.)</font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Este n&uacute;mero es conocido como el <B>n&uacute;mero de oro</B>:&nbsp; <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.34.gif" width="11" height="11"> = 1,61803….</font></P> <B>     
]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">El N&uacute;mero De Oro, La Secci&oacute;n &Aacute;urea, La Divina Proporci&oacute;n</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 20 de <I>El C&oacute;digo Da Vinci</I>, <I>Langdon</I> y <I>Sophie</I> tratan de encontrar el significado de las claves dejadas por <I>Sauni&egrave;re</I>: el Pent&aacute;culo, el Hombre de Vitruvio, Leonardo Da Vinci, la Sucesi&oacute;n de Fibonacci. Para &eacute;l, el simbolismo de las pistas encaja a la perfecci&oacute;n; a ella, por el contrario, aun cuando su abuelo tambi&eacute;n se refer&iacute;a a las vinculaciones de &eacute;stas con cuestiones religiosas, s&oacute;lo le interesaban los aspectos matem&aacute;ticos, entre ellos el n&uacute;mero Phi, cuyas letras incluso aparec&iacute;an en su nombre So<B>Phi</B>e.</font> </P> <I>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font size="2"><font face="Verdana">Langdon</font></font></I> <font face="Verdana" size="2"> evoca, en un ambiente acad&eacute;mico en la Universidad de Harvard, el n&uacute;mero 1,618 y se refiere a &eacute;l como el n&uacute;mero PHI &quot;que no debe confundirse con Pi&quot;. En la conversaci&oacute;n que sostiene con sus alumnos se refiere a &eacute;ste como &quot;el n&uacute;mero m&aacute;s bello del universo&quot;, con una gran importancia para las artes. Explica <I>Langdon</I> que el n&uacute;mero PHI se deriva de la Sucesi&oacute;n de Fibonacci y enfatiza que &quot;el aspecto verdaderamente pasmoso de ese n&uacute;mero era su papel b&aacute;sico en tanto que molde constructivo de la naturaleza&quot; (Brown, 2003, p. 120). Luego se&ntilde;ala que &quot;La ubicuidad de PHI en la naturaleza… trasciende sin duda la casualidad, por lo que los antiguos cre&iacute;an que ese n&uacute;mero hab&iacute;a sido predeterminado por el creador del universo. Los primeros cient&iacute;ficos bautizaron el uno coma dieciocho como La Divina Proporci&oacute;n&quot; (pp. 120-121). Finalmente pasa a mencionar algunos elementos de la naturaleza y espec&iacute;ficamente de las proporciones del ser humano donde aparece el n&uacute;mero Phi.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Contrario a lo que se&ntilde;ala Brown en su novela, el n&uacute;mero &aacute;ureo es conocido mucho antes que la sucesi&oacute;n de Fibonacci. Desde la &eacute;poca de los griegos, este n&uacute;mero que actualmente se representa por la letra griega&nbsp; <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.35.gif" width="13" height="12">&nbsp; en honor al arquitecto griego Fidias, ha estado asociado a la perfecci&oacute;n, a las artes, a la est&eacute;tica.</font>  </P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Se supone que los griegos lo obtuvieron al hallar la relaci&oacute;n entre la diagonal del pent&aacute;gono regular y su lado.</font></P> <FONT SIZE=2>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.36.gif" width="127" height="128"></font></P> </FONT><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.37.gif" width="216" height="37"> </font>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La construcci&oacute;n matem&aacute;tica del n&uacute;mero &aacute;ureo es bien sencilla; se deriva del siguiente problema: &quot;Buscar dos segmentos tales que el cociente entre el segmento mayor y el menor sea igual al cociente que resulta entre la suma de los dos segmentos y el mayor&quot;.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">As&iacute;, si se toma un segmento de longitud 1 y lo dividimos en dos segmentos de longitud x  y  1 – x,  respectivamente,  con x &gt; 1-x,</font> </P> <FONT SIZE=2>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.38.gif" width="168" height="52"></font></P> </FONT>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">tales que&nbsp; <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.39.gif" width="58" height="35"> ,  de all&iacute; se deriva la ecuaci&oacute;n   x<SUP>2</SUP> + x – 1 = 0,  cuya soluci&oacute;n positiva es</font></P> <FONT SIZE=3>     
]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;</P> </FONT>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.40.gif" width="193" height="38">…</font></P>     
<P><font face="Verdana" size="2">por lo que :</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Es decir, la relaci&oacute;n entre las dos partes en que dividimos el segmento es el n&uacute;mero de oro <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.35.gif" width="13" height="12">. Al n&uacute;mero 0,618033988 se le llama <B>n&uacute;mero &aacute;ureo unitario</B> y se representa por la letra griega <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.41.gif" width="7" height="11"> (Delta) y a la parte mayor se le conoce como <B>la secci&oacute;n &aacute;urea</B> del segmento total. (Sucesi&oacute;n de Fibonacci y La Raz&oacute;n &Aacute;urea, s.f.)</font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Como se ha mencionado, esta proporci&oacute;n, que ya aparece en los Elementos de Euclides, est&aacute; presente en el arte de los griegos, quienes cre&iacute;an que estaba vinculada a la salud y a la belleza. Plat&oacute;n la denomin&oacute; &quot;la secci&oacute;n&quot;. Luca Paccioli, amigo de Leonardo Da Vinci, la llam&oacute; &quot;divina proporci&oacute;n&quot; y la dio a conocer en Italia en su libro &quot;De Divina Proporcioni&quot;, editado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XV. Leonardo la denomin&oacute; &quot;secci&oacute;n &aacute;urea&quot; y Johannes Kepler, astr&oacute;nomo alem&aacute;n, se refiere a ella como &quot;la secci&oacute;n divina&quot; y la considera una de las dos relaciones perfectas de la naturaleza, junto con el Teorema de Pit&aacute;goras (Alonso, del Amo, Mallavibarrena, Pinto y Ruiz, 2002 y La Divina Proporci&oacute;n, s.f.).</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Como se ve, el n&uacute;mero &aacute;ureo es un n&uacute;mero matem&aacute;ticamente hermoso; por su simple forma de construcci&oacute;n y por sus propiedades representa una proporci&oacute;n que ha dado gran armon&iacute;a al arte, (Casalderrey, 2006), habiendo sido usado en pintura, arquitectura, dise&ntilde;o, m&uacute;sica.  Aparece en la antigua Grecia en el Parten&oacute;n; en Egipto, en la Gran Pir&aacute;mide de Keops; en Asia Menor en la Tumba Rupestre de Mira.</font>    </P>     <P ALIGN="center"><font face="Verdana" size="2"><IMG SRC="/img/fbpe/pdg/v27n1/image62.gif" width=325 height=201 ALIGN="center" style="position: relative"> </font>    </P>     
<P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2">El Parten&oacute;n, mostrando los rect&aacute;ngulos que guardan la proporci&oacute;n a&uacute;rea, posiblemente usados en su construcci&oacute;n, Tomado de http://es.wikipedia.org/</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Se dice que Leonardo Da Vinci la usa ampliamente en sus obras, en particular la utiliza en la composici&oacute;n de El Hombre de Vitruvio y en La Gioconda o Mona Lisa, sobre la cual se han llevado a cabo algunos estudios acerca de las relaciones geom&eacute;tricas que se observan en ella, como el que muestra Javier (2005) partiendo de algunos puntos clave con significado simb&oacute;lico tambi&eacute;n Miguel &Aacute;ngel y otros grandes pintores la emplean para realizar  sus m&aacute;s famosos cuadros.</font> </P> <FONT SIZE=2>    <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2"><IMG SRC="/img/fbpe/pdg/v27n1/image63.gif" WIDTH=434 HEIGHT=315></font></P> </FONT>     
]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Pero, quiz&aacute;s, lo que hace que se le asigne los calificativos de &quot;divina&quot; y &quot;&aacute;urea&quot; es su presencia en la naturaleza. En el cuerpo humano se encuentra en diferentes formas como en los ejemplos dados por <I>Robert Langdon</I> a sus estudiantes en <I>El C&oacute;digo Da Vinci</I>: la raz&oacute;n entre la estatura de una persona y la distancia del ombligo al suelo; la raz&oacute;n entre la distancia del hombro a la punta de los dedos y la de &eacute;sta al codo (Brown, 2003, p. 122). Tambi&eacute;n se observa que los ventr&iacute;culos del coraz&oacute;n recuperan su posici&oacute;n de partida en el punto del ciclo r&iacute;tmico cardiaco equivalente a la secci&oacute;n &aacute;urea; si se divide el grado de inclinaci&oacute;n de una espiral de ADN o de la concha de un molusco por sus respectivos di&aacute;metros, se obtiene la proporci&oacute;n &aacute;urea; las hojas de la rama de una planta crece cada una  en un &aacute;ngulo diferente respecto a la de debajo, estando este &aacute;ngulo directamente relacionado con el n&uacute;mero de oro (Langarita, s.f.). Igualmente, se cree que el rostro humano incorpora esta raz&oacute;n a sus proporciones y su prevalencia se asocia a la belleza f&iacute;sica; en este sentido se reportan experimentos llevados a cabo para probar que el rostro de las grandes modelos se adecua bastante bien a esta proporci&oacute;n (El Hombre de Vitruvio, la Divina Proporci&oacute;n). De all&iacute; que se especule en algunos medios que Dios es matem&aacute;tico o ha seguido principios matem&aacute;ticos en la conformaci&oacute;n del mundo. (McKay, 2004, p.259)</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">El n&uacute;mero &aacute;ureo posee tambi&eacute;n interesantes propiedades matem&aacute;ticas. En primer lugar est&aacute; asociado a la sucesi&oacute;n de Fibonacci.  Ya se ha visto que el cociente entre uno de los t&eacute;rminos y el t&eacute;rmino precedente tiende a <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.42.gif" width="40" height="38">.  Igualmente aparece en la definici&oacute;n expl&iacute;cita del t&eacute;rmino n-&eacute;simo de dicha sucesi&oacute;n:</font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.43.gif" width="160" height="38"></font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">El n&uacute;mero &aacute;ureo se encuentra, adem&aacute;s, en algunos l&iacute;mites curiosos de sucesiones que con frecuencia se asignan a los estudiantes de los cursos de c&aacute;lculo diferencial, sin siquiera mencionar el papel que el valor de estos l&iacute;mites ha tenido hist&oacute;ricamente.  Algunos de ellos son:</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"> <font face="Verdana" size="2"> a)&nbsp; <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.44.gif" width="131" height="28">   </font>   </P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"> <font face="Verdana" size="2"> b)&nbsp; <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.45.gif" width="101" height="56"></font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En ambos se llama L al l&iacute;mite que se quiere  buscar y se observa que en a) <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.46.gif" width="67" height="18">  </font>  </P>     
<P><font face="Verdana" size="2">y en b)&nbsp; <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.47.gif" width="58" height="35">&nbsp; .  En efecto:</font> </P>  <FONT SIZE=2>    
<P><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.48.gif" width="372" height="81"></font></P><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.49.gif" width="291" height="204">  </font>  </FONT>      
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">ambas expresiones llevan a la ecuaci&oacute;n  L<SUP>2 </SUP>– L – 1 = 0, cuya soluci&oacute;n positiva es, precisamente, <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.35.gif" width="13" height="12">.</font></P>     
]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Vinculado al n&uacute;mero &aacute;ureo, est&aacute; el <B>rect&aacute;ngulo &aacute;ureo </B>que se construye de la siguiente manera: Se dibuja un cuadrado y se marca el punto medio de uno de sus lados, (En la figura: lado AB), &eacute;ste se une con el v&eacute;rtice D del lado opuesto y, con el comp&aacute;s, se lleva la longitud del segmento levantado sobre la prolongaci&oacute;n del lado inicial AB; de esa manera se obtiene  el lado mayor, AC,  de un rect&aacute;ngulo cuyos lados est&aacute;n en proporci&oacute;n &aacute;urea, como se muestra a continuaci&oacute;n:</font></P> <FONT SIZE=2>    <P ALIGN="center"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.50.gif" width="298" height="119"></font></P> </FONT>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Si el lado del cuadrado vale x y d es la longitud del segmento levantado del punto medio al v&eacute;rtice del lado opuesto, entonces</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.51.gif" width="368" height="42"></font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;luego, la longitud del lado mayor es:&nbsp; <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.52.gif" width="126" height="38"></font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">y la raz&oacute;n entre &eacute;ste y el lado menor es:&nbsp;&nbsp; <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.53.gif" width="155" height="65"></font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">A partir del rect&aacute;ngulo &aacute;ureo se puede construir la <B>espiral logar&iacute;tmica</B>, de la siguiente manera: Se parte de un rect&aacute;ngulo &aacute;ureo y se sustrae el cuadrado cuyo lado es el lado menor de dicho rect&aacute;ngulo; el restante es un rect&aacute;ngulo &aacute;ureo.  A &eacute;ste se le sustrae nuevamente el cuadrado cuyo lado es el lado menor de dicho rect&aacute;ngulo y se obtiene un nuevo rect&aacute;ngulo &aacute;ureo. Si este proceso se contin&uacute;a indefinidamente se obtiene una sucesi&oacute;n  de rect&aacute;ngulos &aacute;ureos encajados que convergen hacia el v&eacute;rtice de una espiral logar&iacute;tmica, como se muestra en el gr&aacute;fico siguiente:</font></P>     <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2"><IMG SRC="/img/fbpe/pdg/v27n1/image77.gif" WIDTH=239 HEIGHT=155></font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Esta espiral, llamada <B>Spera Mirabilis</B><I> </I>por J. Bernoulli (Langarita s/f), se observa en la naturaleza en el crecimiento arm&oacute;nico de algunos vegetales y animales, destacando por su belleza, la concha del <B>nautilus, </B>que como se ve en la siguiente figura guarda una conformaci&oacute;n semejante a la de la citada espiral.</font></P>     <P ALIGN="center"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.54.gif" width="538" height="212"></font></P>     
]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Tambi&eacute;n dentro del &aacute;rea de la Geometr&iacute;a, encontramos el n&uacute;mero de oro vinculado a otro de los s&iacute;mbolos presentes en <I>El C&oacute;digo Da Vinci</I>: el <B>pent&aacute;culo</B> que pasamos a referir a continuaci&oacute;n:</font></P> <B>     <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2">Pent&aacute;culo, Pentagrama, o Pent&aacute;gono regular estrellado</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Una de las pistas dejadas por <B>Jacques Sauni&egrave;re</B> para conducir a <I>Langdon</I> y a <I>Sophie</I> a descubrir el gran secreto que deseaba transmitirles fue un &quot;sencillo s&iacute;mbolo sobre su piel; cinco l&iacute;neas rectas que, a base de intersecciones, formaban una estrella de cinco puntas. «El pent&aacute;culo».&quot; (Brown, 2003, p. 52),  dibujado con su propia sangre sobre su cuerpo desnudo. Esta estrella de cinco puntas que no es otra cosa que un <B>pent&aacute;gono</B> <B> regular estrellado</B>, es llamada <B>pentagrama</B> por varios autores, entre ellos Burstein (2004), quien adem&aacute;s se&ntilde;ala que  si &eacute;ste se inscribe dentro de un c&iacute;rculo entonces se le conoce como <B>pent&aacute;culo</B>.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En la novela, <I>Robert Langdon</I> explica a <I>Fache</I>, inspector de la Polic&iacute;a Secreta Francesa, que el pent&aacute;culo es uno de los s&iacute;mbolos m&aacute;s antiguos de la tierra y que ya se usaba cuatro mil a&ntilde;os antes de Cristo y se&ntilde;ala que &quot;Fundamentalmente el pent&aacute;culo es un s&iacute;mbolo religioso pagano&quot; (p.54); tambi&eacute;n indica que es &quot;un s&iacute;mbolo precristiano relacionado con la naturaleza&quot; (p.53). Efectivamente est&aacute; bien documentado que el pent&aacute;gono regular estrellado o pentagrama es uno de los s&iacute;mbolos m&aacute;s antiguos de la humanidad, aparece ya en la &eacute;poca de los sumerios; no obstante, sus or&iacute;genes son inciertos y su significado primario ha sido objeto de muchas conjeturas. Seg&uacute;n Burstein (2004, p. 424), &quot;los estudiosos lo han identificado como un s&iacute;mbolo temprano del cuerpo humano, de los cuatro elementos y el esp&iacute;ritu y del universo mismo&quot;.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">El Pentagrama o  pent&aacute;gono regular estrellado es el s&iacute;mbolo de los pitag&oacute;ricos. Como se sabe, &eacute;stos pensaban que el mundo estaba configurado por cierto orden matem&aacute;tico donde s&oacute;lo ten&iacute;an cabida los n&uacute;meros racionales. Ir&oacute;nicamente, al analizar el s&iacute;mbolo que los identificaba, se observa que la raz&oacute;n entre la diagonal del pent&aacute;gono y su lado es precisamente<IMG SRC="/img/fbpe/pdg/v27n1/image78.gif" WIDTH=14 HEIGHT=14>, que es un n&uacute;mero irracional (Langarita, s/f).</font></P>     
<P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2"><IMG SRC="/img/fbpe/pdg/v27n1/image79.gif" WIDTH=360 HEIGHT=195></font></P>     
<P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2">S&iacute;mbolo que identificaba a los Pitag&oacute;ricos</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En <I>El C&oacute;digo Da Vinci</I>, la posici&oacute;n del cuerpo de <I>Jacques Sauni&egrave;re</I> en el piso del Louvre sugiere la estrella de cinco puntas. <I>Langdon</I> argumenta que &quot;La postura enfatiza a&uacute;n m&aacute;s la referencia al pent&aacute;culo y al sagrado femenino&quot; (p. 55) al cual se asocia con frecuencia. El an&aacute;lisis de otros aspectos, como el hecho de estar desnudo suger&iacute;a algo m&aacute;s, lo cual fue corroborado al notar una rudimentaria circunferencia  brillante dibujada alrededor del cuerpo del curador. Este se hab&iacute;a, literalmente, inscrito en ese c&iacute;rculo, con los brazos y las piernas abiertas y extendidas, y all&iacute; <I>Langdon</I> lo vi&oacute; claro: &quot;Sauni&egrave;re hab&iacute;a creado una reproducci&oacute;n en tama&ntilde;o natural del dibujo m&aacute;s famoso de Leonardo Da Vinci: El Hombre de Vitruvio&quot; (p. 63), todo esto, como lo interpret&oacute; m&aacute;s tarde <I>Sophie</I>, para que se diese cuenta que el mensaje era precisamente para ella, pues &eacute;l sab&iacute;a que &eacute;ste era el dibujo de Leonardo preferido por ella.</font></P> <B>    <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2">El hombre de Vitruvio</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En El C&oacute;digo Da Vinci una de las pistas m&aacute;s resaltantes dejadas por el curador del Louvre es la simulaci&oacute;n mediante la posici&oacute;n de su cuerpo de <B>El hombre de Vitruvio</B> una de las obras maestras de Leonardo, en la que se muestra una figura masculina desnuda, en dos posiciones superpuestas con brazos y piernas abiertos y extendidos, inscrita en un cuadrado y dentro de un c&iacute;rculo. Este dibujo representa las dimensiones del cuerpo humano, descritas por Marcos Vitruvius Pollio, escritor, arquitecto e ingeniero, en el tercer tomo de su obra enciclop&eacute;dica De Architectura, que data del siglo I a.C. (El Hombre de Vitruvio, La Divina Proporci&oacute;n, s.f.)</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="CENTER"> <font face="Verdana" size="2"> <IMG SRC="/img/fbpe/pdg/v27n1/image80.gif" WIDTH=195 HEIGHT=273></font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Este cl&aacute;sico dibujo aparece con frecuencia en afiches, murales y en otras muchas expresiones art&iacute;sticas contempor&aacute;neas, pero quiz&aacute;s no se han aprovechado sus posibilidades desde el punto de vista de la educaci&oacute;n formal. Ubic&aacute;ndonos en la filosof&iacute;a que orienta la Educaci&oacute;n Bolivariana, que consagra la interdisciplinariedad en el proceso de ense&ntilde;anza- aprendizaje,  tanto en El Hombre de Vitruvio como en otras composiciones de Leonardo se encuentran elementos para fortalecer el principio de integralidad de las ciencias. En este dibujo se expresa hermosamente, a trav&eacute;s de la Geometr&iacute;a, aspectos interesantes de la anatom&iacute;a humana, donde se representan las proporciones del cuerpo humano siguiendo la raz&oacute;n &aacute;urea.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Leonardo, al estudiar el cuerpo humano como un sistema total, como un patr&oacute;n coordinado de relaciones interdependientes, muestra la importancia de ver las cosas desde su complejidad, sus interrelaciones y sus vinculaciones externas. Esta idea queda claramente expresada en  este pensamiento del maestro: &quot;El mundo cambia de posici&oacute;n a causa del peso de un pajarito que descanse sobre &eacute;l&quot; (Gelb, 1999, p.244).</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Es sabido que Leonardo dedicaba largas horas a observar el funcionamiento de los sistemas de la naturaleza: el vuelo de un ave por ejemplo, para luego tratar de reproducirlo en sus dise&ntilde;os o representarlo en sus composiciones art&iacute;sticas.  Sosten&iacute;a que a trav&eacute;s de la observaci&oacute;n deb&iacute;an reconocerse los objetos en su estructura para luego describirlos en las pinturas de la manera m&aacute;s exacta posible.  Afirmaba que el dibujo interpreta el texto, no que el texto interpreta al dibujo. (Un poco de Da Vinci III, 2006), y eso fue precisamente lo que hizo en El Hombre de Vitruvio: interpretar la vinculaci&oacute;n que estableci&oacute; Vitruvio entre el cuerpo humano y las figuras geom&eacute;tricas, al descubrir que el hombre de pie, con los brazos  y las piernas  extendidas puede inscribirse en un cuadrado y si se separan las piernas puede inscribirse en un c&iacute;rculo centrado en el ombligo (La Divina Proporci&oacute;n, s.f.), de all&iacute; que se diga que el ombligo divide a la altura por la raz&oacute;n &aacute;urea.  Por otra parte, se sabe que Leonardo dedic&oacute; interminables esfuerzos y cientos de p&aacute;ginas al estudio de  la cuadratura del c&iacute;rculo, fascinando a su mentor Luca Paccioli, pero aunque no pudo resolverlo, logr&oacute; muchos dise&ntilde;os en su intento; El Hombre de Vitruvio, en particular, parece reflejar muchas de las ideas de Leonardo respecto a este famoso problema geom&eacute;trico.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Y para cerrar el c&iacute;rculo, volvemos al mensaje dejado por <I>Sauni&egrave;re </I>en torno a su cuerpo sin vida: El anagrama de </font> <I><font face="Verdana" size="2">Leonardo Da Vinci. La Mona Lisa.</font></P> </I><B>    <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2">Anagramas y Teor&iacute;a de Conteo</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Un <B>anagrama</B> es una palabra o frase, con cierto sentido, que se obtiene al transponer las letras de otra palabra o frase. <I>El C&oacute;digo Da Vinci</I> est&aacute; lleno de anagramas que contra todas las probabilidades, son reconocidos en tiempo record por los personajes principales: <I>Robert Langdon</I> y <I>Sophie Neveu</I>. El primero de ellos aparece en la escena del crimen, escrito por Jacques <I>Suni&egrave;re</I> con su propia sangre en el piso del Louvre y, como ya se mencion&oacute;, dice:</font></P>     <blockquote>     <P ALIGN="JUSTIFY"> <I><font face="Verdana" size="2">¡Diavole in Dracon!</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Limala asno</font></P> </I>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Que en el contexto del libro analizado, se reorden&oacute; como:</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><I><font face="Verdana" size="2">Leonardo Da Vinci</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">La Mona Lisa</font></P> </blockquote> </I>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Obviamente, una persona com&uacute;n tardar&iacute;a mucho tiempo en encontrar un anagrama que tuviera significado en el marco del crimen ocurrido; pero una mente entrenada sabr&iacute;a reorganizar el texto m&aacute;s f&aacute;cilmente y descifrar c&oacute;digos con cierta maestr&iacute;a.</font>  </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Dentro de la Teor&iacute;a de Conteo los anagramas, sean &eacute;stos literales o num&eacute;ricos, se asocian a permutaciones o a permutaciones con repetici&oacute;n seg&uacute;n se repitan o no los elementos que los conforman.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Una <B>permutaci&oacute;n </B>no es otra cosa que un arreglo ordenado de objetos que no se repiten (Ortega, 1998) y para conocer el n&uacute;mero de ellas que se pueden formar a partir de un conjunto de n elementos, se aplica el principio de la multiplicaci&oacute;n.  As&iacute;, el primer elemento puede ocupar cualquiera de las n posiciones; el segundo, puede quedar en cualquiera de las n – 1 posiciones restantes; el tercero, puede ubicarse en alguna de los n – 2 lugares restantes y as&iacute; sucesivamente, hasta llegar al &uacute;ltimo elemento que ocupar&aacute; la &uacute;nica posici&oacute;n disponible. De all&iacute; que el n&uacute;mero de permutaciones de n objetos sea:</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">P<SUB>n</SUB> = n.(n-1).(n-2)……3.2.1 = n!</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Por ejemplo, en el caso de la palabra SANTO que tiene 5 letras, todas ellas distintas, encontramos que &eacute;stas se pueden reordenar de</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"> <font face="Verdana" size="2"> P<SUB>5</SUB> = 5 x 4 x 3 x 2 x 1 = 120 formas</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Pero, no todas ellas pueden considerarse realmente como anagramas pues carecen totalmente de significado, como es el caso de TSANO, OTNAS, SATNO, entre otros.  Por el contrario, NATOS, TOSAN, NOTAS, son anagramas de la palabra SANTO.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Construir anagramas puede no ser una tarea f&aacute;cil, pero al igual que los crucigramas, se les considera un mecanismo para mantener la mente &aacute;gil. Universalmente es un pasatiempo que tiene muchos seguidores y, por supuesto, ajustados a la era tecnol&oacute;gica actual, existen programas de computaci&oacute;n para construir anagramas, como el llamado Anagram Genios con el cual Burstein (2004) ha elaborado una gran cantidad  de textos alternativos para la versi&oacute;n original en Ingl&eacute;s: &quot;O, Draconian Devil! Oh, Lame Saint&quot; (p. 260).</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Si lo que interesa es construir anagramas para la expresi&oacute;n SANTO GRIAL, se observa que la letra A aparece dos veces, por lo tanto el n&uacute;mero de arreglos ordenados no es P<SUB>10</SUB> = 10!; en este caso se trata de lo que se denomina <B>Permutaciones con</B>  </font> <B><font face="Verdana" size="2">Repetici&oacute;n.</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Para contar el n&uacute;mero de permutaciones con repetici&oacute;n se procede de la siguiente manera: Si se tienen n objetos, de los cuales n<SUB>1</SUB> son de tipo 1, n<SUB>2</SUB> son de tipo 2 y as&iacute; sucesivamente hasta n<SUB>k</SUB> de tipo k, con la condici&oacute;n que n<SUB>1</SUB> + n<SUB>2</SUB> + …n<SUB>k</SUB> = n, se parte escogiendo las posiciones en  las que se colocar&aacute;n los n<SUB>1</SUB> objetos del tipo 1; en este caso no importa el orden en que se escojan esos lugares y ninguno de ellos ser&aacute; escogido m&aacute;s de una vez, trat&aacute;ndose por lo tanto de combinaciones  de n objetos tomados n<SUB>1</SUB> a la vez, y el n&uacute;mero de &eacute;stos es:&nbsp; <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.55.gif" width="32" height="47">&nbsp; ; al escoger esas n<SUB>1</SUB> posiciones quedan (n – n<SUB>1</SUB>) de ellas para escoger aquellas donde ubicaremos los elementos de tipo 2 en el arreglo que estamos construyendo, lo cual puede hacerse de <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.56.gif" width="50" height="47">&nbsp; formas, as&iacute; se contin&uacute;a de esa manera hasta ubicar los elementos de tipo k. Finalmente, aplicando el principio de la multiplicaci&oacute;n se tiene que el n&uacute;mero de arreglos o permutaciones con repetici&oacute;n que ese est&aacute; buscando es:&nbsp; <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.57.gif" width="73" height="39">, denotada por&nbsp; <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.58.gif" width="81" height="43">&nbsp; y denominada <B>coeficiente multinomial</B>.</font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">De la expresi&oacute;n SANTO GRIAL, donde s&oacute;lo la letra a se repite 2 veces, el n&uacute;mero de arreglos ordenados es:<img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.59.gif" width="100" height="35"> ; pero, como ya se dijo antes, s&oacute;lo los arreglos que tengan significado ser&aacute;n considerados como verdaderos anagramas, como por ejemplo: O LAS GRITAN, GRITAN OLAS, SI TAL GRANO.</font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Volviendo a la expresi&oacute;n original, escrita en italiano,</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"> <I><font face="Verdana" size="2">¡Diavole in Dracon!</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"> <font face="Verdana" size="2"> Limala asno</font></P> </I>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">en la primera fila hay 15 letras, entre las cuales se repiten dos veces cada una de las siguientes: d, i, a, o, n; por lo tanto, el n&uacute;mero de arreglos es:</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.60.gif" width="327" height="43"></font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">En la segunda l&iacute;nea, hay 10 letras, entre las cuales la l se repite 2 veces y la a 3 veces, por lo tanto el n&uacute;mero de arreglos es:</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.61.gif" width="179" height="43"></font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">y si tomamos las dos expresiones en conjunto tenemos 25 letras, donde la d se repite 2 veces; la i, 3 veces; la a, 5 veces, y la o, l , n aparecen 3 veces cada una; luego, el n&uacute;mero de arreglos es:</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2"><img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.62.gif" width="336" height="43"></font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">;  ¡Un n&uacute;mero nada despreciable!.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Tambi&eacute;n aparecen  en <I>El C&oacute;digo Da Vinci</I>, anagramas num&eacute;ricos formados por t&eacute;rminos de la sucesi&oacute;n de  Fibonacci  presentados  de manera desordenada:</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">13 – 3 – 2 – 21 - 1 – 1 – 8 – 5  es un anagrama de los ocho primeros t&eacute;rminos de esta sucesi&oacute;n: 1 – 1 – 2- 3 – 5 – 8 – 13 – 21.  Al enterarse  que  la clave que abrir&iacute;a la b&oacute;veda del <I>Banco de Dep&oacute;sitos de Zurich</I> est&aacute; formada por diez d&iacute;gitos, <I>Sophie</I> calcula mentalmente las probabilidades criptogr&aacute;ficas: &quot;diez mil millones de posibles combinaciones&quot;, por lo que pens&oacute; que deb&iacute;a estar relacionada con los n&uacute;meros de Fibonacci ya se&ntilde;alados. Ante la disyuntiva de ingresarlos en el orden natural o desordenados como aparec&iacute;an en el mensaje, <I>Sophie</I> escoge lo primero, pues la segunda le parece demasiado aleatoria para recordarla, como en efecto lo es, ya que en total existen:&nbsp;&nbsp; <img border="0" src="/img/fbpe/pdg/v27n1/art08.63.gif" width="106" height="35">&nbsp; formas de ordenar estos d&iacute;gitos.</font></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Al abrir la caja de madera, despu&eacute;s de hallar la llave oculta de manera conveniente, lo que encuentran  es un <I>criptex</I>,  descrito como un cilindro recubierto con cinco discos con las veintis&eacute;is letras del alfabeto ingl&eacute;s que deb&iacute;an ser alineados correctamente formando la clave que, al abrirlo, dejar&iacute;a al descubierto un <I>criptex</I> m&aacute;s peque&ntilde;o y  dentro de &eacute;l, el acertijo que llev&oacute; a los personajes a descubrir el misterioso secreto.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Al encontrar el <I>criptex</I>, <I>Sophie</I> hace el c&aacute;lculo: &quot;Eso es veintis&eacute;is elevado a la quinta potencia….aproximadamente doce millones de posibilidades&quot; (p. 253).   En este caso estamos ante lo que en teor&iacute;a combinatoria se denomina <B>k-permutaciones con repetici&oacute;n</B> <B>de n objetos</B>.  El n&uacute;mero total de &eacute;stas es n<SUP>k</SUP>, porque cada uno de los k objetos puede ser seleccionado de n formas.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Por otra parte, de lo que se trata en el <I>criptex </I>es de  5-permutaciones con repetici&oacute;n de las 26 letras del alfabeto, para un total de (26)<SUP>5</SUP> = 11.881.376 posibilidades, y en la clave del <I>Banco de Dep&oacute;sitos</I>,  10-permutaciones con repetici&oacute;n de los diez d&iacute;gitos de 0 a 9, lo que totaliza las (10)<SUP>10</SUP> = 10.000.000.000 opciones se&ntilde;aladas por <I>Sophie</I>.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Como se puede ver, en todos estos casos no se podr&iacute;a haber trabajado simplemente al azar, porque las probabilidades de acertar en cada uno de ellos ser&iacute;an muy peque&ntilde;as, por lo que acordamos  con Erickson (2004, p. 391) quien se&ntilde;ala que &quot;La fascinaci&oacute;n que ejerce el libro radica en el ingenio de los cifrados y las habilidades de su desciframiento&quot;.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">As&iacute; cerramos  la rueda que se inici&oacute; con la criptograf&iacute;a, continu&oacute; con la sucesi&oacute;n de Fibonacci, seguido del n&uacute;mero &aacute;ureo y con &eacute;ste, el rect&aacute;ngulo a&uacute;reo, el pent&aacute;culo y El Hombre de Vitruvio, para luego pasar a los anagramas y la teor&iacute;a de conteo y enlazar finalmente con el punto inicial  del cifrado y desciframiento de c&oacute;digos y claves, tratando de mostrar  en cada caso algunos elementos matem&aacute;ticos resaltantes, casi siempre desde una perspectiva hist&oacute;rica.</font> </P> <B>    <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2">A Manera de Conclusi&oacute;n</font></P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">El libro que se ha venido analizando, seg&uacute;n los comentarios y las cr&iacute;ticas que circulan por los medios de difusi&oacute;n de la informaci&oacute;n, pareciera haber despertado dos tipos de reacciones entre sus lectores: un rechazo casi total o una gran aceptaci&oacute;n, con pocos matices entre estos dos extremos.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Tratando de dejar a un lado los sentimientos que su lectura pueda provocar, este art&iacute;culo se ha centrado en destacar algunos aspectos vinculados con la Matem&aacute;tica que est&aacute;n presentes en el libro.  Es en este sentido que se resalta el valor de obras noveladas, donde a trav&eacute;s de personajes muchas veces ficticios y de una trama que captura la atenci&oacute;n, se lleva al lector, como ha ocurrido en este caso, a interesarse por indagar sobre temas matem&aacute;ticos que, aun cuando no sean desarrollados de manera precisa, se presentan muchas veces desde una perspectiva hist&oacute;rica, llevando a un aprendizaje realmente significativo porque se  logra por inter&eacute;s propio de la persona.</font></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Libros como &quot;<I>El Teorema del Loro</I>&quot;(Guedj, 2000), &quot;<I>El &Uacute;ltimo Teorema de Fermat</I>&quot; (Singh, 1999), &quot;<I>El T&iacute;o Petros y la Conjetura de Golbach</I>&quot; (Doxiadis, 2000) y <I>&quot;El Diablo de los N&uacute;meros&quot; </I>(Enzensberger, 2005)<I> </I>son otros ejemplos de obras que pudieran utilizarse en los cursos de Matem&aacute;tica para despertar la atenci&oacute;n de los estudiantes hacia temas que muchas veces no aparecen en forma expl&iacute;cita en el curr&iacute;culum  escolar; pues en el estudio formal de la Matem&aacute;tica, ocurre algo similar a lo que pasa con la Literatura: en el primer caso, se pretende lograr el gusto por la asignatura siguiendo m&eacute;todos tediosos de ense&ntilde;anza y asignando, en algunos casos, la revisi&oacute;n de textos que desarrollan los contenidos totalmente descontextualizados; y en el segundo, obligando a los estudiantes a leer libros, que si bien son cl&aacute;sicos de la literatura como <I>La Iliada</I> y <I>La Odisea</I>, est&aacute;n muy lejos de sus intereses actuales. Izpizua (2006) sugiere que los docentes deber&iacute;an dejar que fueran los alumnos quienes escogieran sus libros de lectura  entre los bestseller que m&aacute;s les atraigan y discutieran sus preferencias y se&ntilde;ala que quiz&aacute;s de esa forma &eacute;stos acabar&iacute;an comprendiendo los enunciados de Matem&aacute;tica y obtendr&iacute;an unos resultados en el informe PISA (Programa internacional que eval&uacute;a las competencias en Matem&aacute;tica, Lengua y Ciencias) que dejar&iacute;an tranquilos a todos los involucrados en el proceso ense&ntilde;anza-aprendizaje de esta disciplina.</font> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">Acorde con esta observaci&oacute;n se puede sugerir que se de a los estudiantes la oportunidad de acercarse a la Matem&aacute;tica de una manera m&aacute;s ligera, a trav&eacute;s de la lectura de libros distintos a los textos y de otros documentos que hagan surgir la motivaci&oacute;n en ellos hacia la b&uacute;squeda del conocimiento, de su historia, de su aplicabilidad, de su presencia en el contexto y as&iacute;, seguramente, tambi&eacute;n se ver&iacute;an  resultados m&aacute;s satisfactorios.</font></P> <B>     <P ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" size="2">Referencias</font></P>  </B>    <!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">1. Alonso, M.; del Amo, A; Mallavibarrena, R; Pinto, I. y Ruiz, J. (2002). <I>La Divina</I> <I>Proporci&oacute;n</I>. [Documento en l&iacute;nea]. Disponible: http://www.mat.ucm.es. [Consulta: 2006, Mayo 25].</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495852&pid=S1011-2251200600010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"> <font face="Verdana" size="2"> 2. Brown, D. (2003). <I>El C&oacute;digo Da Vinci</I>. (J. Estrella, trad.) [The Da Vinci Code]. Madrid: Umbriel.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495853&pid=S1011-2251200600010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">3. Burstein, D. (2004). Glosario. En D. Burstein (Editor). <I>Los Secretos del C&oacute;digo. La Guia</I> <I>no autorizada a los misterios detr&aacute;s de El C&oacute;digo Da Vinci</I>. (pp 393-438). Bogot&aacute;: Planeta.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495854&pid=S1011-2251200600010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">4. Casalderrey, F. (2006). <I>Mirar el arte con ojos matem&aacute;ticos</I>. Espa&ntilde;a: FESPM.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495855&pid=S1011-2251200600010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">5. CENICE (s.f.). <I>La Sucesi&oacute;n de Fibonacci</I>. [Documento en l&iacute;nea]. Disponible: www.formacion.cnice.mec.es/web_espiral/ general_1/naturaleza_1/vegetal_1/fibonacci/fibo.htm. [Consulta: 2006, Mayo 25].</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495856&pid=S1011-2251200600010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">6. Delio, M. (2004). Da Vinci: Padre de la criptograf&iacute;a. En D. Burstein (Editor). <I>Los Secretos del C&oacute;digo. La Guia</I> <I>no autorizada a los misterios detr&aacute;s de El C&oacute;digo Da Vinci</I>. (pp 255-257). Bogot&aacute;: Planeta.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495857&pid=S1011-2251200600010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">7. Doxiadis, A. (2000). <I>El T&iacute;o Petros y la Conjetura de Goldbach</I>. Barcelona: Afluentes.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495858&pid=S1011-2251200600010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">8. <I> El Hombre de Vitruvio. La Divina proporci&oacute;n.</I>(s.f.) [Documento en l&iacute;nea]. Disponible: http://www.portaplanetasedna.com.ar/divina_ proporcion.htm. [Consulta: 2006, Mayo 25].</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495859&pid=S1011-2251200600010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">9. <I> El Problema de los conejos de Fibonacci</I>. (s.f.). [Documento en l&iacute;nea]. Disponible: http://www.interactiva.matem.unam.mx/aurea /htm/conejos.html-3k. [Consulta: 2006,  Junio 3].</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495860&pid=S1011-2251200600010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">10. Enzensberger, H (2005). <I>El Diablo de los N&uacute;meros.</I> Espa&ntilde;a: Siruela.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495861&pid=S1011-2251200600010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">11. Erickson, G.(2004). El C&oacute;gido da Vinci visto por un fil&oacute;sofo. En D. Burstein (Editor). <I>Los Secretos del C&oacute;digo. La Guia</I> <I>no autorizada a los misterios detr&aacute;s de El C&oacute;digo Da Vinci</I>. (pp 369-373). Bogot&aacute;: Planeta.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495862&pid=S1011-2251200600010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">12. Gelb, M. (1999). <I>Inteligencia Genial. 7 principios claves para desarrollar la inteligencia inspirados en la vida y obra de Leonardo Da Vinci.</I> Bogot&aacute;: Editorial Norma.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495863&pid=S1011-2251200600010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">13. Guedj, D. (2000). <I>El Teorema del Loro. Novela para aprender matem&aacute;ticas.</I> Barcelona: Editorial Anagramas.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495864&pid=S1011-2251200600010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">14. Hurtado, G. (2005). <I>El C&oacute;digo en la red. Errores y falsedades cient&iacute;ficas.</I> [Documento en l&iacute;nea]. Disponible: http://www.conelpapa.com /codigo/hurtado/htm. [Consulta: 2006, Mayo 29].</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495865&pid=S1011-2251200600010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">15. <I> Historia de la Criptograf&iacute;a</I>. (s.f.). [Documento en l&iacute;nea]. Disponible: http:www. Rinconquevedo.iespa.es/rinconquevedo/criptograf&iacute;a/ Introducci&oacute;n.htm. [Consulta: 2006, Mayo  16].</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495866&pid=S1011-2251200600010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">16. Howard, R. (Director). (2001). <I>Una mente brillante</I>. Hollywood: Universal.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495867&pid=S1011-2251200600010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">17. Izpizua  L. (2006, Mayo 27). ¿El C&oacute;digo Da Vinci?. <I>El Pa&iacute;s</I> (p. 25).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495868&pid=S1011-2251200600010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">18. <I> La Divina Proporci&oacute;n</I> (s.f.). [Documento en l&iacute;nea]. Disponible: http://www.elaleph.com/  [Consulta: 2006, Mayo 26].</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495869&pid=S1011-2251200600010000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">19. Javier, C.(2005). <I>Relaciones Geom&eacute;tricas y Simbolismo Herm&eacute;tico en La Gioconda. Una alternativa al C&oacute;digo da Vinci</I><B>. </B>[Documento en l&iacute;nea]. Disponible:<B> </B>http://giocondagrial.bitacoras.com/.  [Consulta: 2006, Octubre,23].</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495870&pid=S1011-2251200600010000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">20. Langarita, I. (s.f.). <I>El N&uacute;mero de oro</I>. [Documento en l&iacute;nea].  Disponible: http://rt000z8y.eresmas.net/El%20numero %20de%20oro.htm. [Consulta: 2006, Mayo 26].</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495871&pid=S1011-2251200600010000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">21. <I> La Proporci&oacute;n &Aacute;urea</I>. (s.f.). [P&aacute;gina Web en l&iacute;nea]. Disponible: http://www.geocities.com/Researchtriangle/thinktank/4492/noticia/la_proporcion_aurea [Consulta: 2006, Mayo 27].</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495872&pid=S1011-2251200600010000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">22. McKay, B. (2004). ¿Dios es Matem&aacute;tico<I>?</I>. En D. Burstein (Editor). <I>Los &#9;Secretos del C&oacute;digo. La Guia</I> <I>no autorizada a los misterios detr&aacute;s de El C&oacute;digo Da Vinci</I>. (pp . 257-259). Bogot&aacute;: Planeta.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495873&pid=S1011-2251200600010000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">23. Ortega, J. (1998). <I>Elementos de Probabilidad</I>. Caracas: Fondo Editorial CENAMEC.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495874&pid=S1011-2251200600010000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">24. Perero, M. (1994). <I>Historia e Historia de Matem&aacute;ticas</I>. M&eacute;xico: Grupo Editorial Iberoamericana.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495875&pid=S1011-2251200600010000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">25. Rey Pastor, R. y Babini, J. (1997). <I>Historia de la Matem&aacute;tica. Volumen I. De la Antig&uuml;edad a la Baja Edad Media.</I> Barcelona, Espa&ntilde;a: Gedisa.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495876&pid=S1011-2251200600010000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">26. Rodr&iacute;guez, J. (1995). <I>El arte de contar. Teor&iacute;a Combinatoria.</I> M&eacute;rida: Universidad de Los Andes.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495877&pid=S1011-2251200600010000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">27. Rosen, K. (2004). <I>Matem&aacute;tica Discreta y sus aplicaciones.</I> Madrid: McGraw Hill.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495878&pid=S1011-2251200600010000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">28. Scheinerman, E. (2001). <I>Matem&aacute;ticas Discretas.</I> M&eacute;xico: Thomson Learning.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495879&pid=S1011-2251200600010000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">29. Singh, S. (1999). <I>El &uacute;ltimo teorema de Fermat</I>. Bogot&aacute;: Editorial Norma.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1495880&pid=S1011-2251200600010000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" size="2">30. <I> Sucesi&oacute;n de Fibonacci y la raz&oacute;n &aacute;urea</I>. (s.f.). 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