<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1012-1587</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Opción]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Revista de Ciencias Humanas y Sociales]]></abbrev-journal-title>
<issn>1012-1587</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad del Zulia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1012-15872004000200007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Epistemología y Psicoterapia]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Campo-Redondo]]></surname>
<given-names><![CDATA[María]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Maestria en Orientacion y Departamento de Psicologia  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>01</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>01</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<volume>20</volume>
<numero>44</numero>
<fpage>120</fpage>
<lpage>137</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1012-15872004000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1012-15872004000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1012-15872004000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El presente artículo tiene como propósito analizar los aportes de la epistemología que se reflejan en la práctica cotidiana de la disciplina de la psicoterapia, tomando como punto de partida dos preguntas, cómo es el modelo de saber psicoterapéutico, y qué relaciones mantiene este modelo con las posturas de la epistemología. Para abordar estos planteamientos, se elabora la epistemología de la psicoterapia y se hace una revisión de la disciplina de la psicoterapia, incluyendo su objeto de estudio, sus métodos y los problemas epistemológicos más significativos. Por último, y a modo de cierre, se presentan unas reflexiones sobre el paradigma de la psicoterapia contemporánea.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The goal of this article is to analyze the contributions of epistemology to the daily practice of psychotherapy as a scientific discipline, taking into account two basic questions: how is the psychotherapeutic model constructed, and what types of relationships do this model have with epistemological postures. To focus on these issues, an epistemology of psychotherapy is elaborated and a review of psychotherapy as a scientific field is undertaken, including its object of study, its methods ant its most significant epistemological problems. Lastly, certain reflections are presented as to the issues that confront contemporary psychotherapy.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Psicoterapia,]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[epistemología]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Psychotherapy]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[epistemology]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <BASEFONT SIZE="3">      <P ALIGN="CENTER"> <B><font color="000000" face="TimesNewRomanPS" size="4">Epistemología y Psicoterapia*</font></B></P>      <P ALIGN="CENTER"><B><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> María Campo-Redondo </FONT></B></P>      <P ALIGN="CENTER"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Maestría en Orientación y Departamento de Psicología.    <BR> Centro de Documentación  e Investigación Pedagógica (CEDIP).    <BR> Facultad de Humanidades y Educación.  Universidad del Zulia.    <BR> E-mail: <a href="mailto:marisucampo@yahoo.com"> marisucampo@yahoo.com</a> </FONT></P>      <p ALIGN="justify"><font face="TimesNewRomanPS" color="#000000" size="3">* Parte de este artículo fue financiado con fondos provenientes del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico (CONDES) de la Universidad del Zulia.</font></p>      <P ALIGN="CENTER"><B><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Resumen </FONT></B></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> El presente artículo tiene como propósito analizar los aportes de la epistemología  que se reflejan en la práctica cotidiana de la disciplina de la psicoterapia,  tomando como punto de partida dos preguntas, cómo es el modelo de saber  psicoterapéutico, y qué relaciones mantiene este modelo con las posturas  de la epistemología. Para abordar estos planteamientos, se elabora la epistemología  de la psicoterapia y se hace una revisión de la disciplina de la psicoterapia,  incluyendo su objeto de estudio, sus métodos y los problemas epistemológicos  más significativos. Por último, y a modo de cierre, se presentan unas reflexiones  sobre el paradigma de la psicoterapia contemporánea. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Palabras clave</FONT></B><B><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS">:</FONT></B> <FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS">Psicoterapia, epistemología.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> <b> Epistemology and Psychotherapy</b> </FONT></P>      <P ALIGN="CENTER"><B><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Abstract </FONT></B></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> The goal of this article is to analyze the contributions of epistemology  to the daily practice of psychotherapy as a scientific discipline, taking  into account two basic questions: how is the psychotherapeutic model constructed,  and what types of relationships do this model have with epistemological  postures. To focus on these issues, an epistemology of psychotherapy is  elaborated and a review of psychotherapy as a scientific field is undertaken,  including its object of study, its methods ant its most significant epistemological  problems. Lastly, certain reflections are presented as to the issues that  confront contemporary psychotherapy. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Key words</FONT></B><B><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS">:</FONT></B> <FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS">Psychotherapy, epistemology.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><font face="TimesNewRomanPS" color="#000000" size="3"><b>Recibido: </b>28 de mayo de 2002 • <b>Aceptado:</b> 30 de abril de 2004</font></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> INTRODUCCIÓN </FONT></B> </P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> El desarrollo del pensamiento científico y el creciente interés por la  epistemología, así como sus implicaciones y sus objetivos, han impuesto  a la psicología en general, y a la psicoterapia en particular, la necesidad  de revisar los fundamentos metodológicos que han constituido una preocupación  determinante en la historia de la disciplina psicoterapéutica. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> La epistemología por su parte, en el sentido tradicional prescriptivo,  reflexiona sobre cómo se construye el conocimiento científico. Por medio  de la teoría se pautan metodológicamente los pasos del conocer, se construyen  hipótesis, y se elaboran las estructuras conceptuales que organizarán y  acomodarán los hechos bajo una lente normativizada por las reglas inherentes  a la misma. Las teorías a su vez son las que respaldan y conforman modelos  del saber y del conocimiento. En el caso de los modelos psicoterapéuticos,  éstos se estructuran partiendo de dichas bases teóricas y se moldean a  través de las necesidades del caso concreto de quien hace psicoterapia  (psicoterapeuta) o de quien la recibe (paciente en terapia), corroborando  el sustento por el cual se avala esta práctica. Se conforman estrategias,  técnicas, tipos de intervenciones y dinámicas operatorias; a posteriori,  se desarrollan casos clínicos que certificarán el grado de efectividad,  verificando las hipótesis previamente planteadas. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> En este sentido, es importante tener presente que la disciplina de la psicoterapia  contemporánea pertenece al campo de las ciencias aplicadas y como tal,  requiere de proposiciones que estén claramente derivadas de las teorías  de la psicopatología y del cambio humano, las cuales a su vez deben derivar  de una teoría que explique a la personalidad. De esta manera, las operaciones  psicoterapéuticas deben ser especificadas en términos de un diagnóstico  cuidadoso de la psicodinamia e historia del paciente, su estructura de  personalidad, los síntomas y dificultades que experimenta, y el contexto  social en donde se desenvuelve, así como las condiciones físico-biológicas  y genéticas que le caracterizan. Así mismo, debido a la naturaleza eminentemente  subjetiva e interpersonal de la psicoterapia (1), la elección del enfoque  psicoterapéutico depende de un complejo proceso de abstracciones que son  particulares e inherentes a la funcionalidad del terapeuta. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> De estas ideas se desprende que, para procurar calificar como disciplina  científica, la psicoterapia debe estar basada en ciertas hipótesis que  al menos puedan ser falseadas y así pasar la prueba popperiana de falseabilidad  de la ciencia (2). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Tomando en cuenta las ideas antes mencionadas, este trabajo pretende analizar  la relación que existe entre la psicoterapia (tal como es concebida en  la actualidad) y la epistemología, con el fin de sustentar las bases epistemológicas  del proceder psicoterapéutico y darle así sentido científico a la psicoterapia. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 1. </FONT> </B><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> <B>EPISTEMOLOGÍA DE LA PSICOTERAPIA</B> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Los psicoterapeutas (e.g. Bateson, 1979) utilizan el término epistemología  de la psicoterapia para referirse a la estructura del conocimiento que  se logra cuando se lleva a cabo un proceso psicoterapéutico y que es frecuentemente  empleado como un concepto supraordinado que implica otros conceptos tales  como paradigma, modelo, escuela psicológica o mapa. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> En términos genéricos, cuando se habla de epistemología de la psicoterapia,  se hace referencia básicamente a dos interpretaciones (Cesa-Bianchi, 1980:  15-17). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> La primera de estas referencias considera el fundamento epistemológico  de la psicoterapia como una rama de la psicología como ciencia. Así, se  analiza el conocimiento que un sujeto (el psicoterapeuta) adquiere del  objeto apropiado para su investigación (el ser humano en proceso de psicoterapia).  El problema se le complica al científico-terapeuta debido a que su objeto  de estudio (el individuo en proceso de terapia) es también un sujeto. Ante  tal situación, el problema epistemológico consiste en determinar si, para  encuadrar a la psicoterapia como disciplina científica, debe considerarse  al sujeto al que se dirige el proceso investigativo solamente como objeto,  o si, por el contrario, es necesario afrontar el problema con una metodología  esencialmente distinta de la empleada en las ciencias ‘naturales’. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> La segunda interpretación de la epistemología de la psicoterapia, considera  esencialmente el análisis de la representación que el psicoterapeuta se  propone de los actos cognitivos y afectivos a través de los cuales conoce  el mundo del objeto (el paciente en terapia). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Gabbard (1996) conceptualiza esta segunda interpretación en términos de  la noción de objetividad del terapeuta, y considera que este concepto,  si bien hetéreo en su definición epistemológica (a qué denominamos objetividad  del terapeuta), es útil para definir al conocimiento psicoterapéutico.  Al respecto, Gabbard (1996) argumenta que el psicoterapeuta debe dejar  siempre un ‘espacio’ para abordar al paciente desde la perspectiva ‘objetiva’,  ‘externa’ y quizás ‘diferente’ a como el paciente percibe la realidad,  sobre todo aquella realidad que el paciente no entiende o que le genera  sufrimiento o dificultad, y por la cual acude a terapia. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> La postura del terapeuta como un ‘objeto’ externo a la mente pensante o  subjetiva del paciente, ofrece un punto de vista en el cual el terapeuta  puede compartir observaciones que son diferentes a aquellas generadas por  el paciente, debido a que él (terapeuta) es un ser diferente al paciente,  y aunque el terapeuta no puede trascender la interesubjetividad en la relación  terapeuta-paciente, parte de esta intersubjetividad conduce al desarrollo  de una perspectiva distinta de la que el paciente trae. Así, la subjetividad  del terapeuta (incluido su saber) y la subjetividad del paciente (también  con su saber) se encuentran y generan un espacio potencial entre los dos,  creándose un nuevo saber, una tercera subjetividad (psicoterapia) o intersubjetividad.  Gabbard (1996) por su parte comenta que siempre en el campo psicoterapéutico  debe existir un grado de objetividad dentro de la subjetividad terapéutica. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> En psicoterapia, al igual que en el resto de las ciencias (3), se acepta  que no se puede partir de la pura observación. La observación es siempre  selectiva, y necesita de un objeto escogido. En el caso de la psicoterapia,  este objeto de estudio viene dado por la subjetividad del paciente y el  foco que le da el terapeuta a esta subjetividad. En este sentido, las ideas  de Popper han sido muy valiosas para aclarar el tópico de la objetividad  en psicoterapia.  </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Al respecto, Popper (1974) nos señala que el ser humano (terapeuta en este  caso) conoce la realidad (su paciente en proceso de psicoterapia) mediante  el contraste de sus anticipaciones. Estas se basan en experiencias previas  (tanto la experiencia clínica, como el entrenamiento del terapeuta) y en  último extremo, en reacciones o respuestas automáticas, como por ejemplo  la intuición, y entre ellas las que se adaptan a los acontecimientos inminentes.  Resulta imposible no leer en Popper la importancia implícita de los conceptos  de contratransferencia, empatía e intuición, los cuales guían la observación  selectiva del terapeuta cuando escucha a su paciente. Según Popper (1974),  el conocimiento se origina en un número finito de expectativas e intereses,  que se van ampliando y definiendo como respuesta a su cumplimiento o incumplimiento,  en un proceso de conjetura y refutación similar a la selección natural.   </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> De igual modo, las ideas de Campell resultan también muy iluminadoras para  especificar la epistemología de la psicoterapia en términos evolucionistas  (citado en Popper, 1974: 261). Al respecto, Campell nos comenta, </FONT></P>      <blockquote>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="Times"> El crecimiento del conocimiento es resultado de un proceso marcadamente  similar a lo que Darwin denominó ‘selección natural’, es decir, la <I>selección  natural de hipótesis</I>; nuestro conocimiento consiste, en cada momento, en  las hipótesis que han mostrado su adecuación (comparativa) al sobrevivir  en su lucha por la existencia. Una lucha competitiva que elimina a las  hipótesis que no se adaptan. </FONT></P>  </blockquote>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> El psicoterapeuta, basado en un sistema teórico, con un cuerpo de conocimientos  y entrenamiento clínico, así como en sus reacciones (contratransferencia,  introspección) ante el objeto de estudio, escoge un área de la vida del  paciente (un problema, un trauma, un conflicto, un afecto, un momento histórico,  una situación) formula una hipótesis, y se la presenta a éste para trabajarla  en pareja. Aquellas hipótesis que no son validadas por el paciente, se  desechan, y se formulan nuevos planteamientos que le den sentido a la experiencia  que éste (paciente) está viviendo. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> De estas dos interpretaciones discutidas en los párrafos precedentes, se  puede deducir que la epistemología de la psicoterapia no puede limitarse  a la descripción o a la producción de hechos. El significado de los hechos  tiene que buscarse tanto en el punto de vista del paciente, como en las  hipótesis que se formula el terapeuta. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 2. </FONT> </B><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> <B>LA PSICOTERAPIA COMO DISCIPLINA CIENTÍFICA</B> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> La palabra terapia proviene del griego <I>therapeia</I>, que significa ‘atender’  y ‘curar’. La palabra terapia es definida en los diccionarios (e.g. Wolman,  1989: 347) como a) ‘...las actividades llevadas a cabo para curar enfermedades  y para disminuir el sufrimiento’; b)...‘los efectos curativos de esas actividades’.  Drever (1975: 234) por su parte, en su diccionario de psicología, la describe  como, “...el tratamiento de desordenes a través de métodos psicológicos”. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Sin embargo, es importante precisar que los psicoterapeutas no sólo están  interesados en curar a las personas psicológicamente enfermas. Al respecto,  Engler (1996) considera que también se interesan en atender a personas  ‘normales’ para ayudarlos a entenderse a sí mismos y a que se desempeñen  de una manera más creativa y satisfactoria. En tal sentido, el diccionario  de Wolman (1989: 275-276) nos brinda una definición mucho más comprehensiva  que la dada por Drever. Wolman define el término psicoterapia como: </FONT></P>      <blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="Times"> Tratamiento psicológico de los desórdenes mentales en el cual una persona  entrenada (psicoterapeuta) establece una relación con una persona (paciente,  cliente) que presenta problemas emocionales, con el propósito de aliviar  o modificar los síntomas o patrones conductuales, buscando como resultado  la promoción del crecimiento de la personalidad y el mantenimiento de una  salud mental. </FONT></P>  </blockquote>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> En esta misma línea, Corsini (1989: 1), nos advierte que el término psicoterapia  no puede definirse con precisión. Al respecto comenta,  </FONT></P>      <blockquote>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="Times"> La psicoterapia es un proceso formal de interacción entre dos personas.  El propósito principal de este proceso es el de disminuir la sensación  subjetiva de malestar emocional o conductual (distrés) en una de las partes  a la que se denomina paciente, cliente o consultante, con la asistencia  de la otra parte, a la que se denomina psicoterapeuta o terapeuta y quien  se asume que cuenta con: a) un cuerpo de conocimientos teóricos que intenten  explicar la personalidad, el desarrollo psicológico y el proceso de cambio  humano; b) dominio de algún método de tratamiento relacionado con el cuerpo  de conocimientos teóricos; y c) un entrenamiento y aprobación legal para  actuar como terapeuta.  </FONT></P>  </blockquote>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Todas las formas de psicoterapia se basan en los principios comunes que  operan en cualquier relación de ayuda, incluyendo intuición, confort, soporte,  guía, orientación, apoyo, reducción de culpa, y esperanza entre otras.  El terapeuta crea una atmósfera de empatía y confianza a través del respeto  e interés por los planteamientos del paciente y anima a éste a mantener  una comunicación directa y abierta, evitando la crítica y la censura.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Estas actitudes del terapeuta y el clima de alianza con el paciente se  han denominado ‘factores no específicos’ (Corsini, 1989), y forman parte  del contexto de descubrimiento de toda disciplina científica, denominada  fase pre-científica por los neopositivistas, en la cual el científico intuye  las bases de sus proposiciones.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Por otro lado, los factores específicos de cada escuela psicoterapéutica  vienen dados por el cuerpo teórico que explica el cambio que opera o se  espera en el paciente, y en el cual se basa la terapia, así como las estrategias  específicas que utiliza el terapeuta para verificar (o falsear) si su teoría  de cambio (4) funciona o no. Estos factores específicos generan lo que  los epistemólogos denominan el ‘contexto de justificación’, denominado  fase propiamente científica por los neopositivistas, en la cual el científico  explica el razonamiento de su tesis. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> <B>3.</B></FONT> <FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> <B>EL OBJETO DEL CONOCIMIENTO PSICOTERAPÉUTICO</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> La psicoterapia comienza cuando una persona, que tiene algún tipo de dificultad  o problema psicológico, busca algún tipo de ayuda en el psicoterapeuta,  quien se supone ha recibido entrenamiento en métodos terapéuticos. También  se puede concordar que en este proceso que denominamos psicoterapia existirá  un intercambio verbal que juega un rol muy importante, y que se desarrollará  algún tipo de relación interpersonal entre estas dos personas (paciente  y terapeuta). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Delimitar el objeto de estudio de la psicoterapia como la haría un neurocirujano  al definir su campo de intervención (el cerebro) no es tarea fácil de realizar.  No obstante, hacemos un esfuerzo, asumimos lo simplista de nuestra delimitación,  y decimos que el objeto de estudio de la psicoterapia es el proceso interactivo  entre la parte denominada psicoterapeuta y la parte denominada paciente. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> El paciente presenta una necesidad de ampliar su potencial o tiene un conflicto  emocional que es experimentado como una dolencia en su mundo psíquico,  representado por sentimientos de vacío, tristeza, desesperación, desesperanza,  culpa, obsesión, o angustia y que subjetivamente son rechazados por el  propio paciente, es decir, son sentidos como desagradables y coartantes  de su libertad tanto en sí mismo o su interacción otras personas. Este  paciente, con esta ‘dolencia’, acude a un ‘experto’, a quien denominamos  terapeuta, a buscar ayuda. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Sin embargo, este objeto de conocimiento no resulta sencillo de delimitar.  Whitaker y Malone (1967) plantean que toda definición del objeto de estudio  de la psicoterapia debería hacer el intento de establecer una diferencia  entre la terapia implícita que tiene lugar en las relaciones sociales,  y la psicoterapia definida como una relación especial (le añadimos el término  ‘científica’). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Se considera que el proceso psicoterapéutico (y por ende el objeto de estudio  de la disciplina) comienza antes de la primera sesión, cuando por ejemplo,  el paciente ‘decide’ solicitar ayuda; o cuando su cónyuge le condiciona  a seguir en la relación, a menos que busque ayuda; o cuando su médico le  recomienda asistir a un proceso, ‘bebido a la naturaleza psicológica de  su problema’. Este proceso de ‘decisión’ comienza obviamente mucho antes  de que se concretice el primer encuentro entre paciente y terapeuta, punto  de partida ‘objetivo’ del proceso psicoterapéutico (y repetimos, del objeto  de estudio). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> De igual modo, se considera que el fin de la psicoterapia no termina con  la última sesión. Incluso hay quienes consideran (e.g. McWilliams, 1999)  que el tiempo que transcurre entre sesiones es una prolongación del proceso,  y de hecho, la mayoría de los terapeutas animan al paciente a pensar y  repensar sobre lo discutido en las sesiones.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Siguiendo el orden de ideas arriba expuesto, resulta válido problematizar  cuándo se inicia y cuándo termina la psicoterapia. O puesto en términos  epistemológicos, cuestionarnos dónde encontramos al objeto de estudio de  esta disciplina. Se asume que en toda psicoterapia se dan procesos determinados,  es decir, se produce un intercambio preciso y especificado de transacciones  entre paciente y terapeuta que conducen a una reordenación en el modo en  que el paciente percibe su realidad y orienta sus acciones, y por consiguiente,  el inicio y el fin de ésta deben ser tan discernibles como los procesos  intermedios entre uno y otro. El no definir en forma concreta y objetiva,  esa decir en forma discreta, cuándo se inicia y cuándo termina la psicoterapia,  nos puede llevar a afirmar que todo proceso humano es psicoterapéutico.  De hecho, Whitaker y Malone (1967) consideran que cualquier relación humana  implica un esfuerzo por reducir tensiones, siendo así ‘terapéutica’, por  lo que la psicoterapia caería en el plano de las relaciones humanas en  el sentido amplio de la palabra, y no una relación especial, aislada, diferente,  y ‘científica’. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Estas dicotomías, que por momentos se tornan dialécticas, ‘amistad’ ver  sus ‘cientificidad-terapicidad’; ‘atemporalidad’ ver sus ‘temporalidad’,  ‘proceso discreto’ ver sus ‘proceso contínuo’, lleva a Whitaker y Malone  (1967) a considerar a la psicoterapia en un sentido social y en un sentido  terapéutico (aceptando la redundancia del término), y por lo tanto, científico. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> La relación social y la relación terapéutica-científica (la cual también  es de naturaleza social, pero la subyace ‘algo más’), tienen como base  común el hecho de que en las dos se producen relaciones interpersonales  y en ambas se produce un intercambio, es decir, un proceso emocional que,  cuando es positivo, acelera la experiencia de cambio en uno (paciente)  o en ambos (paciente y terapeuta) participantes de esa relación. Esto es  ciertamente independiente del contenido específico de la relación, de las  técnicas utilizadas, o del hecho de que la relación esté comprendida en  la vida cotidiana o profesional. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Quizás podríamos incluir la característica del ‘desequilibrio’ como una  diferencia entre lo que es una relación social, ‘no científica’ y la relación  terapéutica, ‘científica’. Cuando hablamos de desequilibrio en la relación  nos referimos a que en la relación terapéutica el foco principal del proceso  y del “protagonismo” va dirigido a la parte que denominamos paciente, mientras  que en la relación ‘social’, ambos participantes buscan algún tipo de intercambio  para lograr <I>ambos</I> satisfacciones, sino similares, por lo menos equitativas. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Manrique (1982: 16) nos señala que esta ‘relación’ (la terapéutica) no  es modificada sustancialmente por la clase de patología emocional que trae  el paciente. La psicoterapia aparecerá como un proceso de catalización  del desarrollo emocional. En la definición y explicación de psicoterapia  como proceso de catalización del desarrollo emocional, nos encontramos  con la gran dificultad de querer hacer comunicable una cosa que no es comunicable,  sino <I>sensible</I>. Vemos entonces que en un proceso de psicoterapia, diferenciar  el componente social, ‘empático’, e ‘intuitivo’, de lo ‘científico’ no  es tarea fácil. Y esta sensibilidad, convierte a esta disciplina en punto  blanco de críticas de los epistemólogos. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> En este sentido, algunos de ellos (e.g. Padrón, 2001) consideran a la intuición,  a la empatía y la introspección, como vías no científicas (es decir, no  sistemáticas y no socializadas) que adquieren sentido en el ámbito de lo  que los epistemólogos llaman ‘fe profesional’. Consideran que, aunque no  sean en sí mismas evaluables ni falseables, estas competencias pueden ser  utilizadas para generar conocimiento. Así mismo, plantean que la cientificidad  de un psicoterapeuta está más allá de vías como la introspección, y solicitan  que el terapeuta explique el modo en que diseña sus hipótesis y construye  sus teorías. Y añaden que tampoco a un científico se le puede pedir que  excluya la fantasía ni la intuición, para el momento en que formula sus  hipótesis. Para ejemplificar sus posturas, comentan que Einstein jamás  pudo decir de qué modo imaginó la relatividad y nadie, por otra parte,  le pidió que justificara dicho modo. Al respecto, dicen que “lo que sí  le pedimos al psicoterapeuta es que su hipótesis ‘funcione’ y que justifique  el modo en que esa hipótesis genera derivaciones específicas y que éstas,  a su vez, sean evaluables” (Padrón, 2001). </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Asumimos esta ‘solicitud’ como válida, y de hecho, si consideramos la definición  de psicoterapia de Corsini, notamos que el psicoterapeuta debe basar sus  hipótesis en los ‘hechos’ que le proporciona el paciente y estos a su vez  se estudiarán a la luz de una teoría de la personalidad y una teoría que  explique el cambio humano, pues de no hacerlo, la cientificidad de la psicoterapia  se desboronaría y sería equiparada con la astrología, horoscopología y  otras prácticas místico-mágicas basadas en la metafísica y no en la explicación  científica. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><font size="3"><FONT COLOR="000000" FACE="TimesNewRomanPS"> Por otro lado, la socialización y la falsación de las hipótesis que nos  solicitan epistemólogos como Padrón</FONT><FONT COLOR="ff00ff" FACE="TimesNewRomanPS" SIZE="3">, </FONT><FONT COLOR="000000" FACE="TimesNewRomanPS">viene dadas en la psicoterapia, en  parte, por el paciente. Es el paciente, con sus afectos y sus verbalizaciones  en la sesión, con su conducta y consecuencias de ella, con su actitud,  con sus síntomas y con sus relaciones interpersonales, quien en última  instancia acepta o rechaza las hipótesis formuladas por el terapeuta. Es  el paciente quien valida las hipótesis formuladas por el terapeuta y en  última instancia, es el paciente quien ‘mejora’ y se ‘cura’ y se ‘descubre’  a través de la psicoterapia. Es al paciente a quien se le ‘socializa’ el  conocimiento producido en psicoterapia. Y es él quien falsea los planteamientos  propuestos por el terapeuta. Por supuesto que el éxito (y por consiguiente  la validación) de la psicoterapia viene dada por otras dos dimensiones,  a saber la evaluación hecha por la sociedad donde el paciente se desenvuelve  y las expectativas del terapeuta. </FONT></font></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Quizás la especificidad de la psicoterapia como disciplina científica,  viene dada por la siempre ‘transitoreidad’ de las hipótesis formuladas  por el terapeuta. En este sentido, el terapeuta conoce la realidad del  paciente no sólo basado en la intuición o introspección (contratransferencia),  sino mediante el contraste de anticipaciones y resultados. Cuando el terapeuta  utiliza a la empatía e introspección para ‘conocer’ su objeto de estudio,  está asumiendo que ese ‘conocimiento’ debe contrastarlo y falsearlo con  otros datos aportados por fuentes diferentes a la introspección, tales  como verbalizaciones que hace el paciente, relaciones del paciente con  otras personas, analogías de los síntomas, y presentación de casos y supervisión  con otros terapeutas. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 4. </FONT> </B><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> <B>LAS DIMENSIONES DE LA PSICOTERAPIA</B> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Jesoph y Rychlak (1969) declaran que el objeto de estudio de la psicoterapia  tiene tres dimensiones o motivos, a saber: la dimensión <I>erudita,</I> la dimensión<I>  curativa</I> y la dimensión <I>ética. </I> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> La dimensión <I>erudita </I>considera a la psicoterapia como un medio para entender  al yo y a la naturaleza humana. El psicoanálisis, por ejemplo, fue considerado  por Freud como una herramienta para descubrir verdades acerca de la naturaleza  humana. Su objetivo era ayudar al individuo a adquirir un conocimiento  y a desarrollar una teoría general de la naturaleza humana. Así, se desarrolló  el psicoanálisis como un método de investigación dirigido a esos objetivos. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> En esta dimensión podríamos incluir como objeto de estudio al yo del individuo,  en donde lo que sobresale es el estudiar las diferentes estructuras mentales  y barreras defensivas que el paciente emplea en su diario vivir, así como  el entendimiento del por qué las personas se angustian y cómo manejan insatisfactoriamente  esa angustia. En esta dimensión, la posición epistémica racionalista ha  jugado un papel muy importante en ilustrar los aspectos hipetético-deductivos  de los modelos psicoterapéuticos. Así mismo, se puede postular que cuando  se hace énfasis en la dimensión erudita, los procesos deductivos, intelectuales  e históricos sobresalen. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> La dimensión <I>curativa</I> tiene como objeto de estudio la eliminación de los  síntomas problemáticos. El objetivo de la psicoterapia en esta dirección  está dirigido a la sustitución de conductas más adecuadas y adaptadas a  la realidad social donde interactúa el paciente. En esta dimensión podríamos  incluir el estudio y disminución de los síntomas, hábitos y patrones maladaptativos  que el paciente presenta en su repertorio conductual. Así, tenemos, el  ejemplo de los terapeutas de la conducta, quienes asumen que ellos han  sido buscados por el paciente para un trabajo curativo; por lo tanto, utilizan  una postura epistemológica consistente con el modelo ‘curativo’ y empírico,  típico de las ciencias naturales médicas, y utilizan aquellas estrategias  que ellos consideran más efectivas para eliminar las dolencias psicológicas.  Así, en la dimensión curativa prevalecen las posturas donde lo observable,  lo conductual y lo temporal sobresalen. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><font size="3"><FONT COLOR="000000" FACE="TimesNewRomanPS"> La dimensión <I>ética</I> considera a la psicoterapia un medio de ayudar al individuo  a cambiar, perfeccionarse, madurar y mejorar su calidad de vida. Por ejemplo,  el trabajo de C. Rogers hace énfasis en una actitud creada por el terapeuta  que permite que ocurra un cambio en el paciente.</FONT><FONT COLOR="ff00ff" FACE="TimesNewRomanPS" SIZE="3"> </FONT><FONT COLOR="000000" FACE="TimesNewRomanPS" SIZE="3">En esta dimensión podríamos  incluir el estudio de los valores y atribuciones que el paciente ha construido  a lo largo de su vida, así como su posición ontológica frente al mundo.  En esta dimensión, la postura fenomenológico-hermenéutica ha ofrecido importantes  aportes a los aspectos axiológicos de la psicoterapia. En la dimensión  ética, los procesos de tipo subjetivo, como la empatía y la intuición,  lo cualitativo, y lo emocional prevalecen sobre otros procesos epsitémicos. </FONT></font></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> <B>5.</B></FONT> <FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> <B>EL PARADIGMA PSICOTERAPÉUTICO CONTEMPORÁNEO</B></FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> El término paradigma ha ganado amplia aceptación en el campo de la psicoterapia  contemporánea, en parte debido a que los psicoterapeutas han considerado  la emergencia de la disciplina como un ‘cambio paradigmático’. Si bien  este concepto de paradigma ha sido sobre utilizado, resulta sumamente útil  para explicar las transformaciones que han sufrido los diferentes modelos  de psicoterapia. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> El concepto de paradigma aplicado a las revoluciones científicas fue desarrollado  por Kuhn (1970) para describir fenómenos que marcaban una especificidad  en el desarrollo de la ciencia, definiéndolo como los logros científicos  reconocidos universalmente que por un tiempo proveían modelos para plantear  problemas y soluciones a la comunidad de científicos.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> A principios del siglo XX, el paradigma regente en el campo de las dificultades  mentales era dominado o bien por el psicoanálisis Freudiano, por el conductismo  Watsoniano y Skinneriano. Ambos paradigmas, psicoanálisis y conductismo,  tenían una influencia marcada del positivismo empírico reinante en el mundo  de las ciencias humanas de principios de siglo. El enfoque positivista  postulaba la supremacía de la observación ganada por la experiencia en  conjunción con el descubrimiento de verdades universales y un marcado énfasis  en los ‘hechos’ y en los ‘datos’. Sin embargo, la epistemología de las  ciencias sociales ha ido modificándose a lo largo del siglo y la psicoterapia  también se ha visto afectada por la dinámica epistemológica de finales  de siglo. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Así, en el paradigma psicoterapéutico contemporáneo, el concepto de <I>‘self’</I>,  o<I> sí mismo</I>, esencial para definir el trabajo psicoterapéutico, ha dado  un vuelvo significativo, y ha influido la manera como los psicoterapeutas  enfocan el proceso de terapia. Por ejemplo, el self o concepto que de sí  mismos tienen las personas, en el paradigma psicoterapéutico de principios  de siglo XX, era concebido como una entidad estable, separada del mundo  social. Hoy en día, el <I>self</I> es considerado por los sistemas terapéuticos  contemporáneos como una entidad mediadora del mundo social, dinámica y  suceptible a modificaciones.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> A medida que se ha ido cambiando el concepto de self por una entidad social  y culturalmente constituida, los psicoterapeutas también han cambiado la  noción de persona, psique, y hasta los significados de desórdenes psicológicos  y sus tratamientos. De esta manera, hoy en día el conocimiento en psicoterapia  es visto como una construcción personal y social y se le asigna mucho más  énfasis al proceso de generar significados que a verdades absolutas generadas  por el terapeuta. Así, los psicoterapeutas contemporáneos le dan gran importancia  a los procesos y contextos en los cuales la gente vive y se desenvuelve.  Los planteamientos de Kuhn en el sentido de que las conductas de los seres  humanos no son acumulativas sino situadas en realidades negociadas socialmente  cambiantes, también ha influido la epistemología del paradigma psicoterapéutico. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Se ha pasado entonces en psicoterapia del modelo empirista al modelo fenomenológico,  en donde la relación entre paciente y terapeuta, la narrativa del paciente,  la representación de su historia, y el intercambio de información entre  su mundo (self) y su contexto son aspectos se suma a considerar en el trabajo  terapéutico. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Por ejemplo, en el psicoanálisis contemporáneo, se ha desvanecido la necesidad  empirista de ‘recordar hechos pasados’ y se le da mucha mayor importancia  a que el paciente logre la creación de nuevo significado a través de la  re-interpretación (suya, no del terapeuta) de su pasado. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> De igual modo, los terapeutas cognitivistas están más interesados en apreciar  las formas a través de las cuales las realidades humanas son personal y  socialmente construidas, incorporando las dimensiones culturales y de género  que tienen las experiencias del paciente, y enfatizando las estrategias  de empoderamiento (empowerment) con los pacientes. En este sentido, los  psicoterapeutas cognitivos están mucho más alertas a evaluar las relaciones  entre constructos generados por el paciente, enfocando el proceso de generar  significados que emergen de esas relaciones, que en aislar unidades de  pensamiento específicas como foco de intervención. Su meta se centra en  proveer al paciente de oportunidades para experimentar nuevas retroalimentaciones  que sean autorelevantes para éste. En el paradigma de la psicoterapia contemporánea,  es el paciente quien tiene la última responsabilidad de generar el cambio. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Por otro lado, es importante destacar que el paradigma de la psicoterapia  se nutre de los avances que en los últimos cuarenta años se han hecho en  disciplinas de las cuales la psicoterapia se sirve. Así, el psicoanálisis,  la observación de bebés, investigaciones en la psicología de la percepción,  la cognición y los afectos, la cibernética, la teoría de sistemas, la neurociencia,  y la teoría de la información entre otros,<I> </I>han generado un cuerpo teórico  que explica qué es importante para el desarrollo humano y cómo pensamos  e interactuamos. Estos avances tienen un basamento en teorías sustentadas  por métodos científicos y están alejadas de la especulación en que se basó  la psicoterapia de principios del siglo Veinte. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> En la época de Freud, se explicaban las motivaciones en términos metafísicos  de <I>descargas</I> <I>instintivas </I>(concepto proveniente del modelo mecanicista que  reinaba en su época para explicar “lo humano”)<I>, </I>hoy se explican con conceptos  provenientes de hipótesis sistémicas enlazadas con otros campos del saber  como necesidad de generar <I>orden, competencia y autoestima; </I>Freud atribuía  a la <I>energía psíquica</I> la intensidad de los pensamientos, en la actualidad  se ha conceptualizado la intensidad de la fuerza de la información en términos  de afectos, sentimientos, emociones y empatía y aunque conservando su autonomía  psicológica, se los ha podido relacionar con la neurociencias y la teoría  del procesamiento de la información. Donde Freud hablaba de <I>estructura  psíquica, </I>actualmente<I> </I>se formula como retroalimentación y patrones de comparación,  y el <I>aparato psíquico </I>del que Freud especuló, el cual se componía de <I>agencias  imaginarias</I> como <I>ello, yo </I>y<I> superyo</I>, hoy un día se les asigna un significado  como funciones superiores del cerebro, tales <I>como toma de decisiones</I>, y  <I>auto-estima</I> (Basch, 1988). </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Así mismo, el paradigma psicoterapéutico contemporáneo ha restado importancia  a la aplicación de estrategias de tratamiento específicas a pacientes con  síntomas específicos y se centra mucho más en considerar la experiencia  única de cada persona, enfocando cómo esa persona ha construido significados  para darle sentido a su experiencia. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Podemos entonces afirmar que, tal como lo afirma Kuhn (1970), en la disciplina  de la psicoterapia también ha habido una revolución epistémica donde los  conceptos basados en la metafísica se han ido sustituyendo por conceptos  basados en métodos hipotético deductivos y empíricos donde prevalecen la  razón, la experiencia y la lógica y donde las verdades universales del  terapeuta vienen a ser mediadas por la verdad del paciente. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> <B>6.</B></FONT> <FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> <B>LA PSICOTERAPIA COMO DISCIPLINA ENMARCADA EN UN CONTEXTO SOCIAL</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Se ha dicho que cada época histórica tiene sus características y estas  características se reflejan en la manera como se enferma y se trata a las  personas. Por ejemplo, en el siglo pasado, la tuberculosis y la lepra fueron  las enfermedades físicas que tenían la más alta incidencia entre la gente,  y la histeria y los estados de pérdida de conciencia prevalecían como los  desórdenes en el campo mental. La medicina y el campo de la salud mental  de ese tiempo eran concebidas para investigar y curar esos males. En nuestros  días, un cambio ha ocurrido. El cáncer y las enfermedades coronarias son  las enfermedades físicas que más prevalecen y los desórdenes de personalidad  han sustituido a la histeria (Kreisman &amp; Straus, 1989). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Sherwood y Cohen (1994) postulan que la psicoterapia debe ofrecer aquello  que la cultura falla en proveer. Y consideran que la construcción del paradigma  psicoterapéutico conlleva a un equilibrio dinámico y evolutivo e implicará  la pieza de un engranaje, que expresa en su esencia, su origen como portavoz  de una cultura y por su finalidad, la posibilidad de convocar a soluciones  que continúen desarrollando la homeodinamia. La disciplina de la psicoterapia  no es estática y de hecho se ve influida por las condiciones sociohistóricas  y ecosistémicas, las cuales condicionan los modos en que se plantea el  saber terapéutico. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Así, se puede apreciar que los contextos históricos en los que se crean  los paradigmas psicoterapéuticos sirven para mediatizar aquello que la  cultura no puede generar, pero a la vez estos paradigmas ejercen un efecto  en la cultura que los produjo. Al respecto, Cribeiro (1998) nos ejemplifica  que, fue el terreno de represión y moralismo, en la Viena de Freud de finales  del siglo XVIII, con los postulados psicoanalíticos, donde se produjo el  enfrentamiento al organicismo psiquiátrico de carácter empirista, reduccionista  y conservador de la sociedad médica y al contexto social general, oponiéndose  con la teoría del aparato psíquico, de la libido y el complejo de Edipo  entre otros conceptos, constituyendo no sólo una corriente psicodinámica  que revoluciona los estudios sobre los tratamientos mentales, sino también  que moviliza a las estructuras rígidas de la burguesía vienesa. Con el  auge del psicoanálisis, se generó una revolución en la manera de concebir  las dificultades mentales y su tratamiento. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Sin embargo, a medida que se van produciendo cambios sociales, los paradigmas  psicoterapéuticos también cambian. Hoy en día, se aprecia un aumento de  trastornos de personalidad, en donde el sentido de identidad vacuo, la  desorganización, el aislamiento y la dificultad en mantener relaciones  interpersonales bien pueden representar las características de esta época  fragmentada y superficial en que vivimos. Y es así como en el terreno del  Silicon Valey, germina la Cibernética y la teoría de sistemas y términos  como retroalimentación, interacción, y caos entre otros, toman forma sobre  el fondo de la episteme psicoterapéutica. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 7. </FONT> </B><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> <B>CONSIDERACIONES FINALES</B> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> A lo largo de las reflexiones generadas en este trabajo, nos percatamos  de que la psicoterapia como disciplina ha hecho avances importantes en  su epistemología, en cuanto a que ha podido relacionar su objeto de estudio  con otros saberes, otorgándole una mayor validez al fenómeno que estudia.  Por otro lado, también nos damos cuanta de que la psicoterapia como rama  de la psicología y ésta a su vez como rama de las ciencias sociales, tiene  un objeto de estudio heterogéneo, mediado por factores históricos y sociales.  Este objeto de saber pone al psicoterapeuta en una posición de constante  alerta, pues la línea que distingue ciencia y arte no siempre está completamente  delimitada en el campo de la psicoterapia. Quizás de lo que se trata es  que, el terapeuta al hacer psicoterapia tenga presente esta dicotomía y  pueda asignarle el valor que cada dimensión necesita, sin olvidar que su  tarea tiene mucho de arte, pero también debe tener presente que se le ha  asignado un papel de científico. En todo caso, lo importante es que el  terapeuta asuma su compromiso con su objeto de estudio, es decir, con su  paciente, y tenga en mente la responsabilidad al haber escogido este oficio. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"> <B><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Notas </FONT></B> </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 1.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Afirmamos que la psicoterapia es subjetiva, debido a que el psicoterapeuta  debe recurrir a la inmersión empática y utilizar <I>sus</I> propias emociones  para comprender el sufrimiento y dificultades del paciente; decimos que  es interpersonal, debido a que la psicoterapia está basada en la relación  entre el paciente y el terapeuta.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 2.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Escogemos a Popper debido a que consideramos que es el autor que más ha  criticado al psicoanálisis para ejemplificar que éste (el psicoanálisis)  no pasa la prueba de falsación de la ciencia.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 3.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Queremos aclarar que muchos diccionarios <I>genéricos</I> definen a la psicoterapia  como un conjunto de técnicas que sirven a la disciplina de la psicología;  sin embargo, existe otra línea de pensamiento que considera a la psicoterapia  como una rama de la ciencia psicológica, que sirve a la psicología, la  medicina y a la educación entre otras disciplinas.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 4.</FONT> <FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Es importante recordar que toda psicoterapia está basada en una teoría  de cambio. Este cambio lo puede definir el paciente, el terapeuta o ambos,  y es en última instancia el objetivo final del proceso.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> Bibliografía </FONT></B> </P>      <!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 1. BASCH, M. 1988. <B>Undersatanding psychothrapy. </B>Basic Books. Harper, US. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457792&pid=S1012-1587200400020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 2. BATESON, G. 1979. <B>Mind and nature: A necessary unity.</B> Edit. Dutton, New  Cork. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457793&pid=S1012-1587200400020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 3. Bruch, L. 1974. <B>Learning psychotherapy</B>. Harvard University Press, Cambridge. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457794&pid=S1012-1587200400020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 4. CESA-BIANCHI, M. 1980.Métodos de investigación de la psicología científica.  En <B>Enciclopedia temática de psicología. </B>Arcona, L (Editor) Herder, Barcelona. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457795&pid=S1012-1587200400020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 5. CORSINI, R. Y WEDDING, D. 1989. <B>Current psychotherapies.</B> F.E. Peacock Publishers,  Itasca, Illinois. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457796&pid=S1012-1587200400020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 6. CRIBEIRO, M. 2001. La epistemología del terapeuta en Mosaico No. 16: La  formación y el estilo del terapeuta. http://ebro.unizar.es/rits/Mosaico16/monoforma.htm.  Consultado 20 de marzo 2002. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457797&pid=S1012-1587200400020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><font color="000000" face="TimesNewRomanPS" size="3">7. ENGLER, B. 1996. <B>Introducción a las teorías de la personalidad.</B> McGraw-Hill,  Mexico.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457798&pid=S1012-1587200400020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><font color="000000" face="TimesNewRomanPS" size="3">8. GABBARD, G. A. 1996. A reconsideration of objectivity in the analyst.<B> International  Journal of Psychoanalysis.</B> 78, 15.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457799&pid=S1012-1587200400020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><font color="000000" face="TimesNewRomanPS" size="3">9. KREISMAN, J. &amp; STRAUS, H<B>. </B>1989. <B>I hate you - don’t leave me: Understanding  the borderline personality.</B> Avon, New York.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457800&pid=S1012-1587200400020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><font color="000000" face="TimesNewRomanPS" size="3">10. KUHN, T.S. 1970.<B>The structure of scientific revolutions</B> (2nd ed.). University  of Chicago Press, Chicago.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457801&pid=S1012-1587200400020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS">11. MANRIQUE, P. 1982. <B>Sistemas terapéuticos contemporáneos aplicados. </B>Trillas,  Mexico. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457802&pid=S1012-1587200400020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 12. MCWILLIAMS, N. 1999. <B>Psychoanalytic case formulation.</B> The Guilford Press,  New York. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457803&pid=S1012-1587200400020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 13. PADRÓN, J. 2001. Comunicación personal. Maracaibo, Venezuela. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457804&pid=S1012-1587200400020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 14. POPPER, K. 1974.<B>Conjectures and refutations </B>(5th ed.). Routledge and Kegan  Paul, London. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457805&pid=S1012-1587200400020000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 15. RUIZ, C.; BARCIA, D.; LÓPEZ, I. 1982. <B>Psiquiatría.</B> Toray, S.A., Barcelona. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457806&pid=S1012-1587200400020000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 16. RYCHLACK, J. 1968. <B>A philosophy of science for personality theory</B>. Houghton  Mifflin, Boston. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457807&pid=S1012-1587200400020000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 17. SHERWOOD, V. AND Y COHEN, C. 1994. <B>Psychotherapy of the borderline quiet  patient.</B> Jason Aroson, Inc, Northvale, New Jersey. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457808&pid=S1012-1587200400020000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 18. STRUPP, H. AND HARDLEY, S. 1977. A tripartite model of mental health and  therapeutic outcomes.<B>  American Psychologist</B>. March. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457809&pid=S1012-1587200400020000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="3" FACE="TimesNewRomanPS"> 19. WHITAKER, C. Y MALONE, T. 1967. <B>Las raíces de la psicoterapia.</B> Labor, Barcelona. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457810&pid=S1012-1587200400020000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><font color="000000" face="TimesNewRomanPS" size="3">20. WOLMAN, B. (Editor). 1989. <B>Dictionary of Behavioral Science.</B> Academic Press,  Inc, San Diego.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1457811&pid=S1012-1587200400020000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
<back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BASCH]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Undersatanding psychothrapy]]></source>
<year>1988</year>
<publisher-name><![CDATA[Basic Books. Harper, US.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BATESON]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Mind and nature: A necessary unity]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bruch]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Learning psychotherapy.]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Harvard University Press, Cambridge.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CESA-BIANCHI]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Enciclopedia temática de psicología.]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CORSINI,]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Current psychotherapies]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[F.E. Peacock Publishers, Itasca, Illinois]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CRIBEIRO]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La epistemología del terapeuta en Mosaico No. 16: La formación y el estilo del terapeuta.]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ENGLER,]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Introducción a las teorías de la personalidad]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GABBARD]]></surname>
<given-names><![CDATA[G. A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[International Journal of Psychoanalysis]]></source>
<year></year>
<page-range>78, 15.</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[KREISMAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[I hate you - don’t leave me: Understanding the borderline personality]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Avon]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[KUHN]]></surname>
<given-names><![CDATA[T.S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The structure of scientific revolutions]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[Chicago ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of Chicago Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MANRIQUE]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sistemas terapéuticos contemporáneos aplicados]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[Trillas ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MCWILLIAMS]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Psychoanalytic case formulation]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[New York. ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[The Guilford Press,]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PADRÓN,]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Comunicación personal.]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[Maracaibo ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[POPPER]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Conjectures and refutations]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Routledge and Kegan Paul, London]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[RUIZ,]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Psiquiatría.]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona. ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Toray, S.A]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[RYCHLACK]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[. A philosophy of science for personality theory.]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Houghton Mifflin, Boston]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SHERWOOD]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Psychotherapy of the borderline quiet patient.]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[STRUPP]]></surname>
<given-names><![CDATA[H.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[American Psychologist]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[WHITAKER]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Las raíces de la psicoterapia.]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Labor]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[WOLMAN,]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Dictionary of Behavioral Science]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Academic Press, Inc, San Diego]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
