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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Movimiento de mujeres o mujeres en movimiento? El caso Venezuela]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The authors draw on theories developed by Verta Taylor, Suzanne Staggenborg and Sonia Alvarez regarding the transformation, decline and success of women´s movements over long periods of time.The authors ask whether or not we can speak of a women´s movement in Venezuela, characterized by solidarity in its composition and day-to-day activism, or if we should speak of a core group of activists who have sustained a feminist discourse and principles between periods of mobilization that some theorists and activists refer to as a women’s movement. The period discussed is 1990 to 2001 although the paper also presents an overview of women’s organizing before 1990]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <B><FONT SIZE=4>    <P ALIGN="CENTER">¿Movimiento de mujeres o mujeres en movimiento? El caso Venezuela</P> </B></FONT>    <P ALIGN="CENTER">Gioconda Espina</P>     <P ALIGN="CENTER">Cathy A. Rakowski</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Gioconda Espina</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Profesora de la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas y Sociales y del Centro de Estudios de la Mujer de la Universidad Central de Venezuela. Fue investigadora visitante de El Colegio de M&eacute;xico y de la escuela de Libre Ense&ntilde;anza de Psicoan&aacute;lisis de Espa&ntilde;a. Ha vivido todo lo que tiene que ver con feminismo y reivindicaciones femeninas desde 1978</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">correo-e: espinagio@cantv.net.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Cathy A. Rakowski&nbsp;</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Profesora de Sociolog&iacute;a Rural y Estudios de la Mujer de la Ohio State University. Vivi&oacute; en Venezuela entre 1969-1986. Desde entonces sigue sus investigaciones en Venezuela en el &aacute;rea de la lucha de mujeres, la descentralizaci&oacute;n y los procesos de cambio social.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">correo-e: crakowsk@pop.service.ohio-state.edu rakowski.l@osu.edu&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</P> <FONT FACE="Arial" COLOR="#ff0000"> </FONT><B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">RESUMEN</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Las autoras parten de las hip&oacute;tesis de Verta Taylor, Suzanne Staggenborg y Sonia &Aacute;lvarez sobre la transformaci&oacute;n, declive y &eacute;xito de los movimientos de mujeres a trav&eacute;s del tiempo. Las autoras se preguntan si en Venezuela puede hablarse de un movimiento de mujeres, m&aacute;s o menos solidario en su composici&oacute;n y en su activismo cotidiano, o si, m&aacute;s bien, deber&iacute;a hablarse de un <I>core group</I> o n&uacute;cleo de activistas que han sostenido el discurso y los principios feministas entre uno y otro pico del que algunos te&oacute;ricos y activistas llaman movimiento de mujeres. El per&iacute;odo de estudio comprende desde 1990 hasta la actualidad, aunque no privan a sus lectores de un resumen de los antecedentes de la lucha reivindicativa de las mujeres venezolanas hasta 1990.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Palabras clave </B> N&uacute;cleo de activistas / Movimiento social&nbsp;</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">ABSTRACT</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">The authors draw on theories developed by Verta Taylor, Suzanne Staggenborg and Sonia Alvarez regarding the transformation, decline and success of women´s movements over long periods of time.The authors ask whether or not we can speak of a women´s movement in Venezuela, characterized by solidarity in its composition and day-to-day activism, or if we should speak of a core<I> </I>group of activists who have sustained a feminist discourse and principles between periods of mobilization that some theorists and activists refer to as a women’s movement. The period discussed is 1990 to 2001 although the paper also presents an overview of women’s organizing before 1990.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Key words</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Core group of activists / Social movement</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">RECIBIDO: SEPTIEMBRE 2001&nbsp;&nbsp; ACEPTADO: NOVIEMBRE 2001&nbsp;</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>INTRODUCCI&Oacute;N</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Los te&oacute;ricos de los movimientos sociales se han interesado m&aacute;s en los or&iacute;genes y movilizaciones de los movimientos que en sus capacidades de adaptaci&oacute;n para sobrevivir (Taylor, 1989). M&aacute;s a&uacute;n, generalmente han asociado el &eacute;xito con la sobrevivencia y el declive con la desaparici&oacute;n, particularmente despu&eacute;s de un per&iacute;odo de conflicto entre los participantes o despu&eacute;s de lograr su objetivo (por ejemplo, el sufragio o la reforma de un C&oacute;digo Civil). En el caso de los movimientos de mujeres de Europa y Estados Unidos, hasta hace poco se aceptaba como un hecho que los movimientos de «primera ola» (la <I>first wave</I> de las primeras d&eacute;cadas del siglo XX) desaparecieron al lograr sus objetivos, en este caso el sufragio, y que, luego, apareci&oacute; un nuevo movimiento (la segunda ola o <I>second wave</I>) de las d&eacute;cadas de los sesenta y setenta con otros objetivos y otras actoras. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Sin embargo, algunos estudios que han enfocado el per&iacute;odo entre las llamadas primera y segunda olas estadounidenses, sugieren que hubo cierta continuidad entre ellas, debido al activismo continuo de un grupo peque&ntilde;o de mujeres comprometidas (<I>core group</I> de lideresas), quienes mantuvieron las siglas, estrategias, discursos e ideolog&iacute;a del movimiento y los difund&iacute;an a trav&eacute;s de su activismo oportuno (Staggenborg, 1998; Taylor, 1989)<SUP>1</SUP>. Cuando nuevas oportunidades pol&iacute;ticas o nuevas amenazas se presentaron, este grupo estuvo en condiciones para entrar en acci&oacute;n aun en la ausencia de una movilizaci&oacute;n en masa. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;As&iacute; que no todas las investigadoras est&aacute;n de acuerdo en que las actividades entre per&iacute;odos de movilizaci&oacute;n representan la continuidad de un movimiento o la existencia de un <I>core group</I> o n&uacute;cleo de activistas. Tampoco est&aacute;n de acuerdo sobre el rol que puede jugar el conflicto en la transformaci&oacute;n o continuidad de los movimientos. Por ello, es importante estudiar con m&aacute;s detalle y en casos diversos, los cambios efectuados dentro de un posible movimiento, sus declives, desaparici&oacute;n, reaparici&oacute;n o sustituci&oacute;n por otro(s) movimiento(s). Con an&aacute;lisis m&uacute;ltiples y detallados, se podr&iacute;a responder a la interrogante de si hay «un» movimiento de mujeres continuo con picos y bajos de activismo o si hay un grupo peque&ntilde;o de mujeres «en movimiento» (<I>core group</I> o n&uacute;cleo de activistas) que act&uacute;an cuando se presenta la oportunidad pol&iacute;tica.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En el caso de Venezuela, pocos estudios han analizado con profundidad las movilizaciones de mujeres. Hay algunos trabajos hist&oacute;ricos que han enfocado la participaci&oacute;n de mujeres en momentos importantes para la vida pol&iacute;tica del pa&iacute;s y las luchas contra la dictadura (Carosio, 1991; Petzoldt y Bevilacqua, 1979; Friedman, 1998). Hay trabajos oportunos sobre eventos y movilizaciones m&aacute;s o menos recientes, como la campa&ntilde;a para la reforma del C&oacute;digo Civil de 1982 (Palumbo, 1988), la formaci&oacute;n y trabajo de la Coordinadora de ONG de Mujeres-CONG (Friedman, 1998, 2000; Espina, 1994, 1997, 2000; Casta&ntilde;eda, 1996, 1998) y la participaci&oacute;n de las mujeres en reformas legales recientes (Jim&eacute;nez, 2001; Rojas, 1999; Rakowski, 1998, 2000)<SUP>2</SUP>. Nuestro objetivo general en el presente trabajo es analizar y evaluar la evoluci&oacute;n de la actividad reivindicativa de las mujeres en Venezuela, particularmente desde 1990 hasta hoy. En este per&iacute;odo ha habido una serie de cambios legislativos y constitucionales que, vistos desde afuera, parecen representar los logros de un movimiento de mujeres amplio, bien organizado y con acceso a los sitios de poder (ver cuadro &uacute;nico al final). Tambi&eacute;n representa el per&iacute;odo en el que algunas mujeres identificadas con el feminismo en Venezuela han entrado en las c&uacute;pulas del poder, como lideresas de sus partidos y como fem&oacute;cratas<SUP>3</SUP> (tanto electas como designadas por alg&uacute;n miembro de la c&uacute;pula gobernante: presidente, ministro, etc.). Este per&iacute;odo es, pues, &oacute;ptimo para considerar si los logros son indicadores de la continuidad de un movimiento o si representan las acciones oportunas de algunas mujeres que lograron insertarse en la burocracia o han tenido influencia sobre ella. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En la primera parte resumimos los antecedentes de la organizaci&oacute;n de mujeres en Venezuela hasta 1990. En la segunda parte analizamos algunos cambios importantes entre las organizaciones de mujeres que una vez conformaron la organizaci&oacute;n paraguas denominada Coordinadora de ONG de Mujeres, CONG, establecida en marzo de 1985 como red nacional de mujeres organizadas de la sociedad civil<SUP>4</SUP>. Tambi&eacute;n resaltamos algunos logros y su posible rol como indicadores de un supuesto movimiento de mujeres. En la tercera parte consideramos el significado del caso venezolano para el concepto de movimiento de mujeres para, de seguida, respondernos si existe un movimiento de mujeres en Venezuela.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">ANTECEDENTES HASTA 1990 </P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">La mayor&iacute;a de los estudios de las mujeres en Venezuela se&ntilde;alan la campa&ntilde;a para la reforma del C&oacute;digo Civil (1979-1982) como el primer momento en que hubo un verdadero movimiento de mujeres; el segundo momento habr&iacute;a sido con el funcionamiento de la CONG entre 1985-1990. En verdad, las venezolanas tienen una larga historia de lucha y participaci&oacute;n p&uacute;blica. Algunas mujeres se destacaron como lideresas en la lucha para los derechos de la mujer y han habido importantes agrupaciones en toda la historia del pa&iacute;s. Hubo hero&iacute;nas en la Guerra de la Independencia (aunque muy pocas fueron incluidas en los libros de educaci&oacute;n b&aacute;sica). En 1918, mujeres de la clase media y la clase trabajadora se incorporaron a los grupos clandestinos que luchaban contra la dictadura de Juan Vicente G&oacute;mez y, al morir &eacute;ste en diciembre de 1935, las venezolanas organizaron el Primer Congreso Venezolano de la Mujer (Bethencourt, 1996). Muchas de las lideresas de los a&ntilde;os treinta y cuarenta son reconocidas por las mujeres de 2001 como las «precursoras» de los movimientos recientes<SUP>5</SUP>. Aquellos grupos ten&iacute;an nombres como <I>Asociaci&oacute;n Cultural Femenina</I> (el m&aacute;s importante de todos), <I>Asociaci&oacute;n Cultural Interamericana, Asociaci&oacute;n Venezolana de Mujeres, Sociedad Patri&oacute;tica, Uni&oacute;n</I><B> </B><I>de</I><B> </B><I>Mujeres Americanas</I>, entre otros. Muchas mujeres tambi&eacute;n se destacaron en la lucha contra Marcos P&eacute;rez Jim&eacute;nez, en la guerrilla de los a&ntilde;os sesenta y como cofundadoras y activistas de los partidos pol&iacute;ticos de izquierda (Petzoldt y Bevilacqua, 1979) y los grupos feministas de los setenta (siendo el primero de ellos el Movimiento para la Liberaci&oacute;n de la Mujer)<SUP>6</SUP>. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Mujeres profesionales y de las clases privilegiadas participaron en la formulaci&oacute;n de las constituciones y reformas legislativas de finales de los a&ntilde;os treinta y cuarenta. Ellas fueron congresistas, periodistas, maestras y familiares de hombres congresistas. Durante el trienio democr&aacute;tico 1945-48, hubo 16 diputadas (Petzoldt y Bevilacqua, 1979), m&aacute;s que en cualquier otro per&iacute;odo posterior. El «feminismo» de entonces buscaba mejorar las condiciones de la doble jornada de las mujeres. Esas mujeres, algunas organizadas desde los a&ntilde;os treinta, «obtuvieron el derecho al voto y a la protesta, as&iacute; como la posibilidad de actuar p&uacute;blicamente con eficacia: crear un frente organizado alrededor de una agenda de intereses pr&aacute;cticos comunes a todas las agrupaciones» (Espina, 1994:173). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Mujeres organizadas e individuas contribuyeron a una mejora en los derechos femeninos en las reformas constitucionales de 1947 y 1961 y en la Ley del Trabajo y el C&oacute;digo Civil. Sin embargo, aunque la Constituci&oacute;n de 1961 garantiz&oacute; igualdad de los sexos, otras leyes se quedaron atr&aacute;s. Ser&iacute;a con la reforma del C&oacute;digo Civil en 1982, que las mujeres lograran igualdad de derechos y oportunidades. Pero todav&iacute;a faltaba reformar otras leyes.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;A pesar de su importancia en la conquista y fortalecimiento de la democracia (Petzoldt y Bevilacqua, 1979; Friedman, 1998, 2000), los partidos pol&iacute;ticos marginaron a las mujeres y las relegaron al «trabajo de base», otra extensi&oacute;n del trabajo de ama de casa. Las primeras en denunciar este trato fueron las mujeres de los partidos y sindicatos de izquierda. Algunas iniciaron una doble militancia, como feministas y miembras de sus partidos pol&iacute;ticos. Otras salieron de los partidos a dedicarse a formar grupos de mujeres.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La campa&ntilde;a para la reforma parcial del C&oacute;digo Civil, lograda en julio de 1982, fue s&oacute;lo el &uacute;ltimo paso en una lucha que dur&oacute; m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os. Fue liderado por las abogadas de la FEVA (Yolanda Poleo de B&aacute;ez, Ana Lucina Garc&iacute;a Maldonado, Lisbeth Guevara y muchas otras) desde los a&ntilde;os sesenta. En 1979, con el apoyo del presidente Luis Herrera Campins, la entonces ministra para la Participaci&oacute;n de la Mujer en el Desarrollo, Mercedes Pulido, y las mujeres congresistas, convocaron a grupos de mujeres e individuas de todas las clases y sectores sociales del pa&iacute;s -amas de casa, mujeres cristianas, sindicalistas, feministas militantes, acad&eacute;micas no feministas, periodistas, m&eacute;dicas, secretarias, mujeres de los movimientos vecinales, etc.- para constituir un frente &uacute;nico que luchara por la reforma<SUP>7</SUP>. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Ese frente unitario de mujeres dentro y fuera del gobierno y el Parlamento recibi&oacute; el apoyo de las asociaciones de mujeres del continente, que se ven&iacute;an planteando una reforma similar. Y tal apoyo, dig&aacute;moslo de una vez, ha sido una pol&iacute;tica que ha continuado hasta hoy. Est&aacute; claro que las conferencias internacionales, especialmente las convocadas por las Naciones Unidas y los diversos organismos adscritos a ella, han servido para extender y profundizar la organizaci&oacute;n de mujeres alrededor de algunas resoluciones internacionales. &Eacute;stas incluyen resoluciones como el CEDAW (Convenci&oacute;n contra la Discriminaci&oacute;n contra las Mujeres). M&aacute;s recientemente, las mujeres han podido beneficiarse de los recursos previstos por las instancias internacionales interesadas en que se legisle contra todo tipo de discriminaci&oacute;n a las mujeres. Estos recursos no s&oacute;lo son materiales (financiamiento, material de apoyo, asesor&iacute;a directa), sino tambi&eacute;n «ret&oacute;ricos», es decir, posibilidades de actualizarse y apropiarse con celeridad de teor&iacute;as y conceptos diversos en relaci&oacute;n con la problem&aacute;tica de g&eacute;nero, teor&iacute;as y conceptos aceptados y promovidos alrededor del mundo (Friedman, 1999; &Aacute;lvarez, 1999). Es indudable que antes, durante y despu&eacute;s de cada una de las conferencias globales de evaluaci&oacute;n de la situaci&oacute;n de la mujer convocadas por la ONU (especialmente despu&eacute;s de las de M&eacute;xico, 1975, Nairobi, 1985 y Beijing, 1995), las mujeres de muchos pa&iacute;ses, incluyendo las venezolanas, se han puesto al d&iacute;a en la jerga feminista surgida y asimilada durante las discusiones te&oacute;ricas<SUP>8</SUP>.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Fue ante la inminencia de la Primera Conferencia de la Mujer convocada en M&eacute;xico en 1975, que las mujeres de Acci&oacute;n Democr&aacute;tica convencieron al presidente Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez para que nombrara una Comisi&oacute;n Femenina Asesora de la Presidencia de la Rep&uacute;blica, Cofeapre, que prepar&oacute; el documento y la delegaci&oacute;n que representar&iacute;a a Venezuela<SUP>9</SUP>. Y fue por la urgencia en preparar un documento distinto al que llevar&iacute;a el gobierno, representado por la ministra de la Familia Virginia Olivo de Celli, que un peque&ntilde;o grupo de mujeres resolvi&oacute; reunirse a comienzos de 1985 con la idea de preparar el documento a Nairobi. Este grupo se convirti&oacute; en una organizaci&oacute;n paraguas este mismo a&ntilde;o, luego de apreciar el &eacute;xito de la convocatoria que hicieron a todos los grupos no gubernamentales de mujeres. En marzo de 1985 se cre&oacute; la Coordinadora de ONG de Mujeres, CONG, una red que logr&oacute; reunir unas veinticinco ONG entre 1985 y 1990. Al regresar de Nairobi, miembras de la CONG comenzaron a trabajar por la reforma de la Ley Org&aacute;nica del Trabajo. A pesar de las reservas que muchas ten&iacute;an, en defensa de su autonom&iacute;a, la CONG trabaj&oacute; con la instancia del gobierno que dise&ntilde;aba la pol&iacute;tica hacia las mujeres, el Ministerio de la Familia, as&iacute; como con las mujeres de la Comisi&oacute;n Bicameral de Mujeres en el Congreso Nacional. </P> <B>     <P ALIGN="justify">EN LOS NOVENTA Y HASTA HOY: DE LAS ONG A LA ASESOR&Iacute;A ACTIVA</P>     <P ALIGN="justify">DE LAS PARLAMENTARIAS Y LAS MUJERES DE GOBIERNO</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">La historia de la CONG ha sido analizada ampliamente por Friedman (1999) y Espina (1994; 1997), quienes son de la opini&oacute;n de que la CONG dej&oacute; de funcionar tal como fue concebida a partir de 1990. Sin embargo, desde 1990 y hasta hoy, al presentarse algunas de las mujeres que fundaron la CONG por los medios de comunicaci&oacute;n y a las reuniones parlamentarias, gubernamentales, pol&iacute;ticas y acad&eacute;micas a las que son invitadas, &eacute;stas se identifican como miembras de la CONG (Rakowski, 2000). De esta forma, sosteniendo p&uacute;blicamente el discurso feminista que ten&iacute;an o adquirieron en la CONG, estas lideresas son consideradas, y de hecho lo son, notorias activistas de ese n&uacute;cleo o <I>core group</I> del que habl&aacute;bamos en la introducci&oacute;n. En esto est&aacute;n de acuerdo las investigadoras mencionadas en este p&aacute;rrafo: estas mujeres que se presentan en p&uacute;blico como miembras de una CONG, que para algunas investigadoras ya no existe m&aacute;s que en sus siglas, sin duda alguna pertenecen al n&uacute;cleo de activistas que mantiene viva la llama de la lucha contra todo tipo de discriminaci&oacute;n a las mujeres.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En realidad, lo que ha habido es un cambio del agente organizador del <I>core group</I> o n&uacute;cleo de activistas que ha venido conquistando reivindicaciones desde 1985: en vez de ser la CONG la que convoque y organice, son las instancias gubernamental y parlamentaria de mujeres (que trabajan unidas en momentos coyunturales) las que convocan y organizan, con la colaboraci&oacute;n de las mujeres que pertenec&iacute;an a la CONG. Muchas mujeres dejaron las ONG que integraron la CONG para incorporarse a la femocracia, mientras que algunas de las mujeres fem&oacute;cratas de gobiernos anteriores, al salir de cargos crearon ONG, se incorporaron a los organismos internacionales o volvieron a la vida acad&eacute;mica, desde donde contin&uacute;an sus luchas para los derechos de la mujer y la familia. <a href="#fig1">figura1</a></P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;La declinaci&oacute;n de la CONG como agente movilizador de las mujeres se agrav&oacute; con motivo de la preparaci&oacute;n de la conferencia en Beijing, en 1995. Un min&uacute;sculo grupo de la CONG, erigido hac&iacute;a tiempo en direcci&oacute;n informal de un espacio de convergencia al que cada vez asist&iacute;a menos gente, se concentr&oacute; en preparar los materiales y la delegaci&oacute;n que viajar&iacute;a. A diferencia de lo que ocurri&oacute; despu&eacute;s de M&eacute;xico y despu&eacute;s de Nairobi, despu&eacute;s de Beijing no se logr&oacute; relanzar a los grupos de mujeres en Venezuela. En verdad, a partir de 1995 pueden contarse con los dedos de la mano las reuniones de las organizaciones y personas que originalmente conformaron la CONG y de las organizaciones diversas (Friedman, 1999). ¿Qu&eacute; pas&oacute; en el medio? ¿Cu&aacute;l o cu&aacute;les indicadores podr&iacute;an se&ntilde;alarnos las razones de ese declive pos Beijing del que no se repuso m&aacute;s el abanico de grupos que asistieron en marzo de 1985 a la Universidad Central de Venezuela y fundaron la CONG? ¿C&oacute;mo han cambiado las relaciones entre mujeres de la sociedad civil y del gobierno? ¿C&oacute;mo explicar los logros que se registran en el cuadro al final de este art&iacute;culo, si en la d&eacute;cada de los noventa no hubo un movimiento amplio de mujeres organizadas?</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;</B>Una revisi&oacute;n de la prensa o de los archivos de la CONG y de la instancia oficial que dise&ntilde;a los programas dirigidos a la poblaci&oacute;n femenina (CONAMU primero y ahora Instituto Nacional de la Mujer) permite constatar que, incluso antes del a&ntilde;o preparatorio de la Conferencia de Beijing, las actividades de las mujeres de organizaciones no gubernamentales que integraban la CONG se parecen mucho a las de la instancia gubernamental. Y es que, desde el trabajo para la redacci&oacute;n del t&iacute;tulo VI de la Ley Org&aacute;nica del Trabajo («De la protecci&oacute;n laboral de la maternidad y la familia»), cuando la CONG coincidi&oacute; y hasta particip&oacute; en la elaboraci&oacute;n de las propuestas con la ministra Virginia Olivo, todas las responsables de la instancia oficial han convocado a algunas de las lideresas de las ONG que integraban desde el inicio a la CONG. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;As&iacute; como Virginia Olivo (ministra durante el gobierno de Jaime Lusinchi) tambi&eacute;n actuaron Evangelina Garc&iacute;a Prince, Aura Loreto (ambas en el segundo gobierno de Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez, AD), Mar&iacute;a Guzm&aacute;n (en el segundo gobierno de Rafael Caldera, fundador del partido Copei) y la actual presidenta del Inamujer, Mar&iacute;a Le&oacute;n, comunista, una de las inventoras y fundadoras de la CONG. Hay dos formas de ver este cambio. Como se ha dicho ya en el punto anterior, esto podr&iacute;a demostrar la cooptaci&oacute;n de las lideresas de las ONG por parte de la instancia oficial. Pero, por otra parte, podr&iacute;a entenderse como una alianza estrat&eacute;gica por parte de las lideresas de las ONG y las del gobierno, facilitando as&iacute; la creaci&oacute;n de un grupo de fem&oacute;cratas capaz de reformar y crear nuevas alternativas, tanto dentro de la burocracia como fuera de ella (como <I>lobby</I> o grupos de presi&oacute;n). Sea cual sea la interpretaci&oacute;n, es necesario aclarar en este punto que las mujeres del que hemos llamado <I>core group</I> o n&uacute;cleo de activistas no han variado su posici&oacute;n contra todo tipo de discriminaci&oacute;n. S&oacute;lo han trasladado su lucha de un espacio no gubernamental al gubernamental y parlamentario, llegando, incluso, a ser las redactoras finales del Plan Nacional de la Mujer 1998-2003 (de 1997) y del que se escribe actualmente para sustituir al anterior, el a&ntilde;o que viene (2002). En 1998 y 1999 fueron convocadas por parte de las «fem&oacute;cratas», algunas feministas de la que era la CONG para la redacci&oacute;n de la nueva Constituci&oacute;n de la Rep&uacute;blica Bolivariana de Venezuela. M&aacute;s a&uacute;n, mujeres de gobiernos y parlamentos anteriores fueron convocadas por las mujeres del que todav&iacute;a se llamaba Consejo Nacional de la Mujer (ahora Inamujer) y por la Subcomisi&oacute;n de Mujer, Juventud y Familia, de la Asamblea Nacional Constituyente, ANC, para que opinaran sobre las reivindicaciones que deb&iacute;an ser incluidas en la nueva Constituci&oacute;n. Las «fem&oacute;cratas» que convocaban desde el Inamujer y la ANC hab&iacute;an sido activistas de la CONG y, por experiencia, hab&iacute;an aprendido que la mejor pol&iacute;tica es siempre la actuaci&oacute;n unitaria de las mujeres. As&iacute; fue como se lleg&oacute; a un consenso para incluir en la redacci&oacute;n de la nueva Carta Magna, tanto las reivindicaciones conquistadas en las d&eacute;cadas anteriores, como otras por las que las mujeres no hab&iacute;an logrado introducir en la agenda legislativa, como los derechos sexuales y reproductivos (art&iacute;culo 76), el reconocimiento del valor econ&oacute;mico del trabajo dom&eacute;stico (art&iacute;culo 88) y la seguridad social para el ama de casa (art&iacute;culo 88). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Este patr&oacute;n de convocatoria y de traslado de mujeres de la sociedad civil a los cargos gubernamentales, y viceversa<SUP>10</SUP>, no es singular en Venezuela; se ha detectado en otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina (&Aacute;lvarez, 1999). Sin embargo, el caso de Venezuela ha sido se&ntilde;alado como uno de los &eacute;xitos m&aacute;s notables de mujeres organizadas y ha sido presentado por «fem&oacute;cratas» de las Naciones Unidas como un ejemplo a seguir (Rakowski, 1998).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Sin embargo, estos cambios tienen costos. El costo del cambio de arena pol&iacute;tica de algunas de las lideresas de la CONG ha sido, en primer lugar, el de contribuir a la desaparici&oacute;n de la CONG<SUP>11</SUP> como originalmente fue planteada: como un lugar para trabajar directamente con las mujeres en su formaci&oacute;n (as&iacute; eran las reuniones que concluyeron en la redacci&oacute;n del t&iacute;tulo VI de la Ley Org&aacute;nica del Trabajo) o en su concientizaci&oacute;n acerca de la falsedad de las acusaciones que se les hacen para culpabilizarlas de lo que la sociedad entera es culpable<SUP>12</SUP>.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Otro costo ha sido perder el lugar desde el cual colocar propuestas reivindicativas distintas a las que proponen las mujeres de las instancias del Estado. Propuestas como la despenalizaci&oacute;n del aborto o la libre orientaci&oacute;n sexual, antiqu&iacute;simas reivindicaciones de las mujeres de la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses latinoamericanos, jam&aacute;s fueron posibles en la Coordinadora de ONG de Mujeres por falta de acuerdo entre los grupos y tampoco lo son en las instancias del Estado. La posibilidad de plantear esas discusiones y llegar a un acuerdo sobre esas dos reivindicaciones desapareci&oacute; cuando grupos miembro y l&iacute;deres de la CONG comenzaron a adaptar su agenda a la agenda gubernamental, desechando o posponiendo una agenda propia<SUP>13</SUP>.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En medio del viraje que concluy&oacute; con la desintegraci&oacute;n de la CONG como fue concebida, ocurri&oacute; el alzamiento popular llamado «Caracazo», en febrero de 1989, que de golpe y porrazo meti&oacute; a Venezuela en la lista de pa&iacute;ses pobres financiables y as&iacute; los y las venezolanas pudieron acceder a financiamiento internacional para programas y proyectos dirigidos a los m&aacute;s necesitados, particularmente los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as, adolescentes y, desde luego, las mujeres. Por ello, no es coincidencia la entrada de mujeres de ONG en cargos donde fueron contratadas o participaron como voluntarias en los programas sociales dirigidos a mujeres y ni&ntilde;os, tales como el programa de hogares de cuidado diario, el de distribuci&oacute;n de leche y otros alimentos, etc., como fue el caso de las mujeres de los C&iacute;rculos Femeninos Populares en los barrios de Caracas y otras ciudades (Rakowski, 2000).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Quiz&aacute;s a&uacute;n sea necesario agregar una &uacute;ltima informaci&oacute;n sobre el progresivo desplazamiento de las lideresas de la CONG a la arena oficial: s&oacute;lo reciben financiamiento de los organismos financieros aquellas ONG que reciben el visto bueno de la instancia oficial, especie de intermediaria que garantiza que el dinero va a las manos correctas. Con este cambio, la balanza de poder e influencia ha pasado a&uacute;n m&aacute;s r&aacute;pido de la sociedad civil a las fem&oacute;cratas. Podr&iacute;a suponerse que la contrataci&oacute;n de mujeres de las ONG podr&iacute;a ayudar a garantizar las reivindicaciones feministas desde adentro de las instituciones del Estado; sin embargo, muchas veces, su contrataci&oacute;n o el financiamiento que reciben mediante sus ONG puede crear conformismo, pues dada la crisis econ&oacute;mica necesitan garantizar sus futuros ingresos y contrataci&oacute;n.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Pareciera que es por todo lo anteriormente resumido que, desde aquella lucha por la inclusi&oacute;n de reivindicaciones espec&iacute;ficas que protegieran a las madres trabajadoras y sus familias, en el t&iacute;tulo VI de la Ley Org&aacute;nica del Trabajo (desde 1985 a 1990) no ha habido ninguna reivindicaci&oacute;n de las mujeres dirigida desde una ONG. Todo lo que se ha logrado en materia de leyes se ha logrado desde una acci&oacute;n coordinada desde las instancias gubernamentales de las mujeres y desde la instancia del Poder Legislativo (que en este momento se llama Comisi&oacute;n Permanente para los Asuntos de la Mujer, la Juventud y la Familia). Inclusive, en el caso de la Ley contra la Violencia hacia la Mujer y la Familia, aunque ONG como la FEVA (Federaci&oacute;n Venezolana de Abogadas), Avesa (Asociaci&oacute;n Venezolana para una Educaci&oacute;n Sexual Alternativa) y los CFP (C&iacute;rculos Femeninos Populares) lideraron la convocatoria p&uacute;blica, fue en alianza con las mujeres de la Comisi&oacute;n Bicameral. Fueron apoyadas por las asociaciones de mujeres que lucharon y lograron reformas similares en otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, es decir, la movilizaci&oacute;n en Venezuela para dicha ley formaba parte de un movimiento internacional en su momento<SUP>14</SUP>.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Llama mucho la atenci&oacute;n el hecho de que estas reivindicaciones hayan sido, como ha sido, tradici&oacute;n en Venezuela desde 1936, en materia legal. La lucha se ha centrado, casi en forma exclusiva, en la elaboraci&oacute;n de leyes y pol&iacute;ticas que establecen los derechos de la mujer. Para divulgarlos se acude a los medios de comunicaci&oacute;n y a foros, talleres, seminarios y otros eventos nacionales e internacionales. Esto es importante y bueno pero tiene muy poca incidencia cotidiana y directa en las beneficiarias de esas leyes y acuerdos, pues en Venezuela contin&uacute;a muy dif&iacute;cil la posibilidad para que las mujeres (tambi&eacute;n las «oficialistas») puedan hacer cumplir esas leyes. &Eacute;ste es el espacio de lucha que podr&iacute;a llenar la sociedad civil, el equivalente de lo que fue hasta fines de los ochenta la CONG: un espacio que confronte a los administradores de las leyes y denuncie su incumplimiento. Por los momentos, ese espacio parece estar vac&iacute;o y no se vislumbra qui&eacute;n pueda llenarlo. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Todo lo anterior no significa que no haya sido acertado sentarse a discutir el contenido y redactar esas leyes. Ni que todas las leyes no se cumplan<B>.</B> En algunos casos la aplicaci&oacute;n correcta ha tardado a&ntilde;os; en otros casos, simplemente no se asignan recursos para ello. El cumplimiento ha dependido, en buena parte, de la presi&oacute;n selectiva y las oportunidades que representan alianzas con algunos organismos internacionales que ofrecen financiamiento para su divulgaci&oacute;n y seguimiento. En algunos casos, instancias gubernamentales regionales y locales han asumido responsabilidad para algunos programas mediante las «casas» u oficinas para las mujeres. En otros casos, ONG con financiamiento han podido prestar servicios y coordinar programas. En ambos casos, falta mucho para responder a la demanda real para dichos programas y servicios. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En conclusi&oacute;n, los logros obtenidos en materia legal por las mujeres venezolanas en la d&eacute;cada de los noventa demuestran su estrecha relaci&oacute;n con los acuerdos de las conferencias internacionales (convocadas por la ONU y sus &oacute;rganos, as&iacute; como por la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos y la Uni&oacute;n Europea) de los noventa. Con la excepci&oacute;n de la reforma de la Ley de Trabajo, fueron motorizados por las mujeres de las instancias legislativa y ejecutiva, apoyadas por las mujeres provenientes de las ONG, aprovechando la oportunidad pol&iacute;tica que les brind&oacute; el hecho de que el gobierno venezolano hubiera «asistido a esas reuniones (...) comprometido a instrumentar los acuerdos(...) ratificarlos como leyes nacionales y, adem&aacute;s, crear la infraestructura necesaria para el avance de los mismos» (Jim&eacute;nez, 2001:17).</P> <B>     <P ALIGN="justify">¿MOVIMIENTO DE MUJERES O GRUPOS EN ESPERA DE LA OPORTUNIDAD POL&Iacute;TICA? </P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Staggenborg (1998) sugiere el concepto de comunidad de movimientos sociales (<I>social movement communities</I>) para replantear una definici&oacute;n de movimiento social como «movimiento de movimientos». Al movimiento lo conformar&iacute;an esas organizaciones que, a pesar de tener diversos intereses, en determinado momento se ponen de acuerdo en relaci&oacute;n con una reivindicaci&oacute;n puntual. Es interesante la propuesta, pero entendemos que Staggenborg -al igual que otras autoras angloparlantes- utiliza el t&eacute;rmino «movimiento» como sin&oacute;nimo de «grupo» u «organizaci&oacute;n», vocablos que en espa&ntilde;ol sugieren un universo mucho m&aacute;s restringido que «movimiento».</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En el caso venezolano y para el per&iacute;odo considerado (1990-2001), grupos u organizaciones de mujeres con diversos intereses han logrado actuar varias veces «en conjunto» (que en espa&ntilde;ol es algo m&aacute;s t&aacute;ctico y puntual que «hacer comunidad») para plantear, unitariamente, una proposici&oacute;n contra alg&uacute;n tipo de discriminaci&oacute;n por razones de g&eacute;nero. Esta acci&oacute;n en conjunto en todos los casos ha sido dirigida, en primer lugar, a las instancias de toma de decisiones, particularmente al Congreso (ahora Asamblea Nacional) y a la instancia gubernamental que dise&ntilde;a el plan y los proyectos dirigidos a la poblaci&oacute;n femenina (ahora Inamujer). En segundo lugar, la acci&oacute;n es comunicada a otros grupos de mujeres y a los medios de comunicaci&oacute;n, casi siempre por la intermediaci&oacute;n de las instancias parlamentaria y de gobierno. ¿Ser&iacute;a esto evidencia de un movimiento continuo? </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Hay cierta continuidad promovida por el n&uacute;cleo de activistas, tanto aquellas que han entrado a la femocracia como aquellas que act&uacute;an con autonom&iacute;a, aun cuando sean convocadas y contratadas por las fem&oacute;cratas. Bastar&iacute;a revisar los nombres de las protagonistas de la historia reciente resumida en los dos puntos anteriores, para verificar que hay nombres que se repiten en esos n&uacute;cleos de mujeres de distintas luchas. Tales n&uacute;cleos se parecen a los que Taylor (1989) define como grupos peque&ntilde;os que en alg&uacute;n momento forman parte de una movilizaci&oacute;n mayor (un movimiento de mujeres organizadas) pero que -entre un momento y otro- est&aacute;n a la espera (<I>in abeyance</I>) de oportunidades pol&iacute;ticas que les permitan volver a actuar. Estudios de este tipo de grupos en otros pa&iacute;ses han mostrado su alta eficacia, en parte debido a la motivaci&oacute;n personal de algunas de esas mujeres de los grupos a la espera y su aprovechamiento oportuno de cada ocasi&oacute;n que permita la colocaci&oacute;n de una reivindicaci&oacute;n en la arena pol&iacute;tica. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Testimonios recientes (Jim&eacute;nez, 2001; Friedman, 2000; &Aacute;lvarez y Acosta, 2000), as&iacute; como otros anteriores (Petzoldt y Bevalacqua, 1979) demuestran que algunas de las m&aacute;s notorias mujeres del <I>core group</I> o n&uacute;cleo de activistas venezolanas, han estado en la actividad pol&iacute;tica desde que ten&iacute;an 12 o 13 a&ntilde;os y entraron al bachillerato<SUP>15</SUP>. Muchas se hicieron militantes de partidos (fundamentalmente de la juventud de AD y de la Juventud Comunista) y participaron en movimientos estudiantiles contra la dictadura. Mucho tiempo despu&eacute;s, algunas formaron grupos de mujeres dentro y fuera de la universidad. La mayor&iacute;a de estas mujeres de los testimonios recogidos en los cuatro textos mencionados, son mujeres educadas que en la actualidad ejercen cargos acad&eacute;micos, son fem&oacute;cratas o asesoran las instancias de mujeres del Estado. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Estas mujeres del n&uacute;cleo que ha llevado adelante la reivindicaci&oacute;n de las mujeres en todo el per&iacute;odo de estudio, tambi&eacute;n fueron claves en la redacci&oacute;n de la nueva Constituci&oacute;n, la cual prev&eacute; absoluta igualdad de hombres y mujeres en un texto en el que, por a&ntilde;adidura, se usan sistem&aacute;ticamente las formas femeninas de todos los vocablos que se ven&iacute;an usando s&oacute;lo en su forma masculina en todas las leyes (Espina, 1997). Como ya se dijo antes, estas mujeres participaron en movilizaciones oportunas en otros momentos. Se unieron para defender al CONAMU cuando durante los primeros meses del gobierno de Hugo Ch&aacute;vez, el Ministerio de la Secretar&iacute;a (al cual estaba adscrito el CONAMU) cort&oacute; su presupuesto y amenaz&oacute; con cerrarlo. Se unieron para proponer a Mar&iacute;a Le&oacute;n para el cargo de Presidenta del CONAMU y ahora de nuevo act&uacute;an unitariamente (con la important&iacute;sima ayuda del correo electr&oacute;nico) en la defensa de la seguridad social del ama de casa (en la Ley Org&aacute;nica del Sistema de Seguridad Social Integral) y en la despenalizaci&oacute;n del aborto en ciertos casos (en la reforma del C&oacute;digo Org&aacute;nico Procesal Penal). As&iacute;, pues, se verifica un patr&oacute;n de reencuentros de las mujeres del n&uacute;cleo de activistas cuando hay necesidad de defender derechos adquiridos o cuando se presenta alguna oportunidad para lograr nuevas reivindicaciones.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Creemos que la experiencia venezolana (desde 1990 y hasta el presente) no puede definirse como una de «picos y bajas» de un movimiento continuo y amplio. Las actoras -del que llamamos <I>core group</I> o n&uacute;cleo de activistas- no siempre son las mismas en cada lucha (las de la ley contra la violencia no son las mismas de la seguridad social del ama de casa, por ejemplo) y cada logro, en cada tema, ha sido resultado de un grupo muy peque&ntilde;o de mujeres. S&oacute;lo puede hablarse de «movimiento» cuando muchos grupos se han convocado y puesto de acuerdo para actuar a favor de una reivindicaci&oacute;n de consenso. En el caso de Venezuela, los acuerdos son entre individuas m&aacute;s que entre grupos y en el per&iacute;odo de estudio y cada vez m&aacute;s, las mujeres son convocadas por fem&oacute;cratas, no por las mujeres de la sociedad civil que en 1985 fundaron la CONG. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Lo que ha sucedido en los &uacute;ltimos diecis&eacute;is a&ntilde;os con aquella veintena de grupos que en marzo de 1985 fundaron la CONG (luego se sumaron otras, pero m&aacute;s nominalmente que al activismo siempre sustentado por algunas de las mujeres de la veintena original), se parece mucho a lo que Sonia &Aacute;lvarez (1999) ha encontrado en los pa&iacute;ses latinoamericanos que ha estudiado. Las mujeres de esos n&uacute;cleos que repetidas veces, desde 1985, se han puesto al frente de una lucha reivindicativa de g&eacute;nero, una vez alcanzado el logro se han ido a «hibernar» (Taylor, 1989) a sus frentes dom&eacute;sticos, sus partidos pol&iacute;ticos o, m&aacute;s frecuentemente, dado que la mayor&iacute;a son profesionales universitarias, a sus aulas de clase o a sus cub&iacute;culos de investigadoras en un centro de educaci&oacute;n superior o una oficina de asesor&iacute;a. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Las m&aacute;s activas de ellas han «mutado» en expertas, asesoras o consultoras de organismos internacionales con sede en Caracas o en otra ciudad latinoamericana (aunque algunas tambi&eacute;n han entrado a las filas de las fem&oacute;cratas de las instancias gubernamental y legislativa). En el caso de las expertas, puede decirse que estas «mutantes» en tiempos de reflujo de la acci&oacute;n reivindicativa, son asistentes de las «fem&oacute;cratas» originales, es decir, de las feministas pol&iacute;ticas (militantes de partido o no) que han sido elegidas por el voto popular o designadas por la c&uacute;pula masculina de los partidos que toman el poder despu&eacute;s de las elecciones. La diferencia entre fem&oacute;cratas y expertas est&aacute; en que las primeras en su mayor&iacute;a est&aacute;n en sus cargos por la cercan&iacute;a al proyecto del l&iacute;der o del grupo que ejerce el liderazgo en cada nivel de la administraci&oacute;n p&uacute;blica, independientemente de su identificaci&oacute;n y los m&eacute;ritos que como feministas tienen. En cambio, las expertas son convocadas por las fem&oacute;cratas (generalmente sus amigas) por sus m&eacute;ritos como profesionales feministas y, algunas veces, son contratadas por un per&iacute;odo determinado para una tarea espec&iacute;fica. Las principales fem&oacute;cratas actuales provenientes de la CONG inicial son Mar&iacute;a Le&oacute;n (ex secretaria femenina de la Central &Uacute;nica de Trabajadores de Venezuela, hoy presidenta del Instituto Nacional de la Mujer); Nora Casta&ntilde;eda (ex coordinadora del Frente Continental de Mujeres, hoy presidenta del Banco del Desarrollo de la Mujer); Marelis P&eacute;rez Marcano (ex dirigente de Liga Socialista, hoy coordinadora de la Comisi&oacute;n Permanente «Mujer, Juventud y Familia» de la Asamblea Nacional -que sustituye a la Comisi&oacute;n Bicameral de la Mujer del anterior Congreso); Reina Arratia (ex coordinadora de la Uni&oacute;n de Mujeres Negras, segunda al mando del Inamujer) y Blanca Nieve Portocarrero, de la Federaci&oacute;n Venezolana de Abogadas (ONG de mujeres por excelencia y cofundadora de la CONG), actual ministra del Trabajo. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Fem&oacute;cratas y expertas asalariadas o no, trabajaron en la redacci&oacute;n de la Constituci&oacute;n de la Rep&uacute;blica Bolivariana de Venezuela, junto con las mujeres que se hab&iacute;an retirado a hibernar desde la &uacute;ltima jornada (por la Ley contra la Violencia hacia la Mujer y la Familia de 1998). &Eacute;ste es el lado positivo de la solidaridad entre mujeres con diversos intereses y actividades cotidianas. El lado negativo es que, tal como precisa &Aacute;lvarez (1999), una vez m&aacute;s en Latinoam&eacute;rica los estados y las agencias intergubernamentales y las internacionales han convertido a aquellas ciudadanas -que luchaban por todas las mujeres en forma voluntaria, gratuita y, en consecuencia, por pura convicci&oacute;n igualitarista, feminista (que es como entonces se llamaba a las mujeres con «conciencia de g&eacute;nero»)- en «especialistas en g&eacute;nero», en «mujer&oacute;logas», que es como las bautiz&oacute; hace muchos a&ntilde;os la feminista mexicana Marta Lamas<SUP>16</SUP>. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Desde luego, y como acota &Aacute;lvarez, quienes tienen determinadas especialidades pueden ser contratadas para los programas prioritarios de gobierno (en &aacute;reas como el empleo femenino, econom&iacute;a popular, violencia intrafamiliar, etc.), pero quienes no las tienen no. Esto ha acelerado la desaparici&oacute;n de muchas ONG de la Coordinadora inicial. Algunas salieron en parte por querer mantenerse alejadas de la pol&iacute;tica, como los grupos feministas que le&iacute;an y discut&iacute;an para luego hacer revistas, libros, teatro y videos. Es el caso de La Mala Vida, Mi&eacute;rcoles, el Movimiento de Mujeres de M&eacute;rida, el Grupo Escrito por Ellas de Guayana, y algunas miembras del Teatro de Calle 8 de Marzo y la Liga Feminista de Maracaibo. En otros casos, algunas miembras de estos grupos feministas prestaron servicios a otras mujeres pobres mediante «casas» de la mujer (el caso de las mujeres del Teatro de Calle 8 de Marzo de Maracay y la Liga Feminista de Maracaibo) u oficinas donde ofrec&iacute;an consultas (AVESA, FEVA). Algunas de las mujeres de estos grupos ahora trabajan en casas y oficinas asociadas con gobiernos regionales y otras son expertas convocadas o contratadas por las fem&oacute;cratas, pero no en representaci&oacute;n de alg&uacute;n grupo.</P> <B>     <P ALIGN="JUSTIFY">REFLEXIONES FINALES</P> </B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Para Disney y Gelb (2000) el &eacute;xito de una organizaci&oacute;n se medir&iacute;a seg&uacute;n cuatro componentes: 1) logro de objetivos pol&iacute;ticos; 2) construcci&oacute;n de una base humana y econ&oacute;mica dentro y entre los diferentes grupos; 3) cambios en el discurso patriarcal p&uacute;blico y privado; y 4) mantenimiento y sobrevivencia de la organizaci&oacute;n. Como puede concluir cualquier lector(a) atento de las p&aacute;ginas anteriores, en el caso venezolano el balance var&iacute;a seg&uacute;n la fecha. De 1985 a 1990, el lugar en el que se produc&iacute;a un verdadero movimiento amplio, sitio de negociaci&oacute;n e intereses compartidos era la CONG. Posteriormente, la CONG no es «el lugar» donde se organiza la lucha contra la discriminaci&oacute;n. Los «lugares» de donde se han producido las movilizaciones de mayor importancia han sido la instancia gubernamental y la legislativa<SUP>17</SUP>.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El caso de Venezuela demuestra que los logros que algunos te&oacute;ricos se&ntilde;alan como indicadores de un movimiento social no necesariamente requieren de un movimiento, sino de un grupo peque&ntilde;o de «mujeres en movimiento» comprometidas y capaces de organizarse y de formar alianzas cuando la necesidad o la oportunidad se presentan. En el caso de Venezuela, en una primera etapa (1985-1990) hubo logros pol&iacute;ticos, algunos enmarcados en los acuerdos internacionales en contra de la discriminaci&oacute;n contra las mujeres suscritos por el gobierno, pero hubo otros, decididos por las mujeres de la sociedad civil. Se comenz&oacute; la modificaci&oacute;n del discurso patriarcal p&uacute;blico (aunque no necesariamente el privado) y algunas lideresas de esta etapa fueron parte importante del n&uacute;cleo o <I>core group</I> que garantizaron la continuidad de la lucha por la reivindicaci&oacute;n en la segunda etapa.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En una segunda etapa (particularmente pos 1992), hubo logros pol&iacute;ticos siempre en el marco de los acuerdos internacionales en contra de la discriminaci&oacute;n a las mujeres suscritos por todos los gobiernos, de Lusinchi a Ch&aacute;vez. Se reconstituy&oacute; la militancia, ahora apoyada por el funcionarato de las instancias legislativa y gubernamental, alrededor de nuevos objetivos puntuales (Ley de Igualdad de Oportunidades, art&iacute;culo 144 de la Ley Org&aacute;nica del Sufragio y la Participaci&oacute;n Pol&iacute;tica, Ley contra la Violencia hacia la Mujer y la Familia y Constituci&oacute;n de la Rep&uacute;blica Bolivariana de Venezuela) y ha habido financiamiento (por parte del PNUD, Unicef, Banco Mundial y BID, entre otros organismos) de las actividades por las instancias convocadoras que han coordinado las acciones. Han continuado las modificaciones en el discurso patriarcal p&uacute;blico (aunque sigue siendo menor el efecto en el privado, como puede verse en los medios de comunicaci&oacute;n y, muy especialmente, en la radio y la televisi&oacute;n). Un punto alto en la modificaci&oacute;n del discurso patriarcal comenz&oacute; al conocerse, a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n masivos, la redacci&oacute;n final de la Constituci&oacute;n actual. Ha sido controversial y la controversia no ha cesado con los meses, particularmente porque muchos y muchas de los funcionarios y funcionarias del gobierno -incluido el Presidente de la Rep&uacute;blica- usan en sus alocuciones p&uacute;blicas las formas femeninas de los vocablos que hasta ahora s&oacute;lo se usaban en su forma masculina (vicepresidenta, ministra, concejala, diputada, ciudadana, jueza, estudiante, fiscala, contralora, procuradora, etc.).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El caso Venezuela es interesante para conocer los procesos de cambio que llevaron al solapamiento entre mujeres de la sociedad civil y del gobierno. Es interesante por las diferencias que surgieron en las estrategias y las actoras que lograron cada una de las reformas o reivindicaciones legales. Pero las circunstancias descritas y el mismo solapamiento lleva a la conclusi&oacute;n de que no ha habido «un movimiento» continuo de mujeres de la sociedad civil. Hemos indicado algunos de los factores que han incidido en esa situaci&oacute;n. Sin embargo, todav&iacute;a hay mucho por conocer a trav&eacute;s de an&aacute;lisis futuros que pueden enfocar las experiencias de diferentes grupos que alguna vez formaron parte de la CONG. Por ejemplo, ¿cu&aacute;les ser&iacute;an las diferencias y lo compartido en las trayectorias de -s&oacute;lo para dar un ejemplo- los C&iacute;rculos Femeninos Populares, la FEVA y algunos grupos feministas? Sus casos podr&iacute;an esclarecer todav&iacute;a m&aacute;s el proceso de transformaci&oacute;n del movimiento de mujeres a una situaci&oacute;n de mujeres en movimiento. </P>     <P ALIGN="center"><a name="fig1"></a> </P>     <P ALIGN="CENTER"><IMG SRC="/img/fbpe/cdc/v19n49/art3img1.gif" width=578 height=1002></P> <B>     
<P ALIGN="JUSTIFY">REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</P>     <!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">1. &Aacute;lvarez, Mar&iacute;a del Mar</B>  y <B> Acosta, Elizabeth</B>, comps. (2000) <I>Mujeres venezolanas del siglo XXX galardonadas con la Orden Josefa Camejo. </I>Centro de Estudios de la Mujer, UCV, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764665&pid=S1012-2508200200010000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">2. &Aacute;lvarez, Sonia </B>( 1999) «Advocating Feminism: The Latin American Feminist NGO Boom», <I>International Feminist Journal of Politics, </I>n° 1, 2, pp. 181-204.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764666&pid=S1012-2508200200010000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">3. Bethencourt, Luisa </B>( 1996) «Las mujeres pobres en el mercado de trabajo: caracter&iacute;sticas de su inserci&oacute;n», <I>Revista Venezolana de Estudios de la Mujer,</I> n° 1, 1, pp. 49-70.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764667&pid=S1012-2508200200010000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">4. Carosio, A.</B> (1991) «La participaci&oacute;n pol&iacute;tica de la mujer en Venezuela: desde el derecho al voto hasta una candidatura femenina a la presidencia», trabajo presentado durante el <I>II Congreso</I> <I>Venezolano de la Mujer</I>, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764668&pid=S1012-2508200200010000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">5. Casta&ntilde;eda, Nora</B> ( 1996) «La perspectiva de g&eacute;nero y el movimiento de mujeres (una introducci&oacute;n y revisi&oacute;n conceptual necesaria) », <I>Revista Venezolana de Estudios de la Mujer,</I> n° 1, 1, pp. 12-22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764669&pid=S1012-2508200200010000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">6. Casta&ntilde;eda, Nora</B> ( 1998) «Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y la dimensi&oacute;n equidad de g&eacute;nero en Venezuela 1990-1997», <I>Revista Venezolana de Estudios de la Mujer, </I>n° 3, 7, pp. 32-49.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764670&pid=S1012-2508200200010000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">7. Disney, Jennifer </B>y<B>  Yoyce Gelb</B> ( 2002) «Feminist Organizational ‹Success›: The State of U.S. Women’s Movement Organizations in the 1990’s», <I>Women &amp; Politics</I>, vol. 21, 4, pp. 39-76.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764671&pid=S1012-2508200200010000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">8. Espina, Gioconda</B> ( 1994) «Entre sacudones, golpes y amenazas: las venezolanas organizadas y las otras», en Magdalena Le&oacute;n, comp., <I>Mujeres y participaci&oacute;n pol&iacute;tica, </I>Tercer Mundo, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764672&pid=S1012-2508200200010000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">9. Espina, Gioconda</B> ( 1997) «Movi&eacute;ndonos como ellos», cap. 3 de <I>Psicoan&aacute;lisis y mujeres en movimiento,</I> UCV, Faces, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764673&pid=S1012-2508200200010000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">10. Espina, Gioconda</B> ( 2000) «En Venezuela amaneci&oacute; de golpe», <I>Lolapress</I>, n° 13, mayo-octubre, p. 63.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764674&pid=S1012-2508200200010000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">11. Friedman, Elisabeth</B> ( 1998) «Paradoxes of Gendered Political Opportunity in the Venezuelan Transition to Democracy», <I>Latin American Research Review,</I> n° 33, 3, pp. 87-136.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764675&pid=S1012-2508200200010000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">12. Friedman, Elisabeth</B> ( 1999). «The Effects of Transnationalism Reversed in Venezuela: Assessing the Impact of UN Global Conferences on the Women’s Movement<I>», International Feminist Journal of Politics,</I><B> </B>n° 1, 3, autumn, pp. 357-381.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764676&pid=S1012-2508200200010000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">13. Friedman, Elisabeth</B> ( 2000)<B> </B><I>Unfinished Transitions. Women and Gendered Development of Democracy in Venezuela (1936-1996),</I> Penn State Press, College Station, Pennsylvania.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764677&pid=S1012-2508200200010000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">14. Jim&eacute;nez, Morelba</B>, coord. (2001) <I>Mujeres protagonistas y el proceso constituyente en Venezuela,</I> PNUD, UNIFEM, Embajada Brit&aacute;nica y Nueva Sociedad, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764678&pid=S1012-2508200200010000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">15. Palumbo, Giovanna</B> ( 1988) «Reforma legislativa y liderazgo pol&iacute;tico: C&oacute;digo Civil Venezolano 1982», trabajo sin publicar, IESA, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764679&pid=S1012-2508200200010000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">16. Petzoldt, F.</B> y <B> Bevilacqua, J.</B> (1979) <I>Nosotras tambi&eacute;n nos jugamos la vida</I>, Editorial Ateneo, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764680&pid=S1012-2508200200010000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">17. Rakowski, Cathy</B> ( 1998) «Unity in Diversity: Venezuelan Women’s Struggle for Human Rights», <I>INSTRAW News</I> (Naciones Unidas), n° 28, pp. 26-33.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764681&pid=S1012-2508200200010000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">18. Rakowski, Cathy</B> ( 2000)<B> «</B>Women’s Strategies at the Intersection of Economic and Political Change in Venezuela», Ohio State University, manuscrito sin publicar. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764682&pid=S1012-2508200200010000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">19. Rojas, Ixora</B> ( 1999).<B> </B><I>La mujer y la Constituyente. La visi&oacute;n de g&eacute;nero en el proceso de cambios en Venezuela</I>, mimeo, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764683&pid=S1012-2508200200010000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">20. Staggenborg, Suzanne</B>  ( 1998) «Social Movement Communities and Cycles of Protest: The Emergence and Maintenance of a Local Women’s Movement», <I>Social Problems,</I> n° 45, 2, pp. 180-204.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764684&pid=S1012-2508200200010000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">21. Taylor, Verta</B> ( 1989) «Social Movement Continuity: The Women’s Movement in Abeyance», <I>American Sociological Review,</I><B> </B>n°<B> </B>54, 5, pp. 761-775.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764685&pid=S1012-2508200200010000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">22. Venezuela. Asamblea Nacional Constituyente</B>  ( 2000) «Constituci&oacute;n de la Rep&uacute;blica Bolivariana de Venezuela», <I>Gaceta Oficial </I>N° 5.453 Extraordinario, 24 de marzo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=764686&pid=S1012-2508200200010000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P ALIGN="JUSTIFY">NOTAS</P><DIR>  </B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">1&#9;La mayor&iacute;a de estas mujeres se clasifican como «&eacute;lites» por ser de clase media, tener niveles altos de educaci&oacute;n y ser, en su mayor&iacute;a, blancas.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">2&#9;En algunos casos, las autoras se refieren a un movimiento que aparece y reaparece con las mismas actoras, pero incorporando nuevas actoras. En otros casos, las autoras consideran a cada movilizaci&oacute;n como un nuevo movimiento o argumentan que no hay movimiento de mujeres, sino un grupo peque&ntilde;o de mujeres que han podido insertarse oportunamente en las discusiones pol&iacute;ticas de inter&eacute;s para ellas o que han logrado entrar a la burocracia.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">3&#9;«Fem&oacute;crata» se refiere a la feminista que gana un cargo en elecciones, que es designada por su superior o contratada por la burocracia gubernamental o internacional, desde donde promueve las reivindicaciones de las mujeres.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">4&#9;Entre las organizaciones de mujeres que formaron parte de la CONG entre 1985 y 1993 m&aacute;s o menos, se incluyeron la FEVA (Federaci&oacute;n Venezolana de Abogadas), los C&iacute;rculos Femeninos Populares, la Alianza Panamericana de Mujeres M&eacute;dicas, la asociaci&oacute;n de mujeres periodistas Mujer y Comunicaci&oacute;n, mujeres de los partidos de oposici&oacute;n, grupos feministas como La Mala Vida, Mi&eacute;rcoles, Liga Feminista de Maracaibo y Movimiento de Mujeres de M&eacute;rida. La mayor&iacute;a de los grupos se encontraban en Caracas.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">5&#9;Como Carmen Clemente Travieso, Pomponette Planchart, la jueza Jesusita Maldonado.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">6&#9;Algunas agrupaciones tuvieron pocas miembras. En algunos casos, las miembras de varios grupos eran las mismas mujeres. Esta pr&aacute;ctica de militancia m&uacute;ltiple y de proliferaci&oacute;n de grupos, cada uno con un fin espec&iacute;fico, contin&uacute;a hoy d&iacute;a.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">7&#9;Fue la primera vez que se introdujo un proyecto de reforma mediante la recolecci&oacute;n de 20.000 firmas.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">8&#9;La historia de las venezolanas organizadas en la primera parte del siglo XX indica la importancia de sus relaciones con organizaciones regionales como la OEA y la Uni&oacute;n Panamericana. Las venezolanas participantes en ellas ejerc&iacute;an cierta influencia sobre las reformas en los treinta y cuarenta; las demandas de estas mujeres tambi&eacute;n se apoyaban en los convenios internacionales.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">9&#9;Fue seguido por una Ministra de Estado para la Participaci&oacute;n de la Mujer en el Desarrollo nombrada por Luis Herrera Campins (del partido dem&oacute;crata cristiano Copei) en 1979; la Oficina de la Mujer adscrita al Ministerio de la Juventud en 1984 y la Direcci&oacute;n General Sectorial de Promoci&oacute;n a la Mujer del nuevo Ministerio de la Familia en 1987 (Jaime Lusinchi, del Partido Socialdem&oacute;crata AD). En 1989 se crea la Comisi&oacute;n Bicameral para los Derechos de la Mujer en el Congreso Nacional y se designa este mismo a&ntilde;o (Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez) una Ministra de Estado para la Promoci&oacute;n de la Mujer, quien preside una nueva Comisi&oacute;n Femenina Asesora de la Presidencia.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">10&#9;Por ejemplo, la ONG fundada por Virginia Olivo, Cisfem, lleg&oacute; a formar parte importante de los grupos l&iacute;der de la CONG.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">11&#9;Un grupo com&uacute;nmente conocido como las feministas «hist&oacute;ricas», es decir, las feministas que salieron a la opini&oacute;n p&uacute;blica en un acto de presentaci&oacute;n en la plaza «El Venezolano» el 8 de marzo de 1979, hab&iacute;an participado en la fundaci&oacute;n de la CONG en 1985. Pero una vez aprobado el t&iacute;tulo VI de la Ley Org&aacute;nica del Trabajo se retiraron de la CONG por diferencias con el cada vez mayor acercamiento a las mujeres de las instancias del Estado, porque opinaban que amenazaba con liquidar la autonom&iacute;a de la CONG.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">12&#9;In&eacute;s Mar&iacute;a Marcano es el nombre de la madre joven acusada pr&aacute;cticamente c&oacute;mplice del crimen de violaci&oacute;n-homicidio contra su hija, por haber estado ausente de su barraca mientras la ni&ntilde;a dorm&iacute;a.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">13&#9;Las dos consignas mencionadas fenecieron con los peque&ntilde;os grupos feministas de fines de la d&eacute;cada de los setenta que lograron hablar de ellas en reducid&iacute;simos grupos universitarios. Volvieron a renacer en dos oportunidades: en la discusi&oacute;n previa para hacer una lista de proposiciones de consenso a la Asamblea Nacional Constituyente que redact&oacute; la nueva Constituci&oacute;n (entonces se habl&oacute; de los derechos sexuales y reproductivos, tal como fueron definidos en El Cairo en 1994) y en junio de 2001, cuando se realiz&oacute; el I Congreso Venezolano sobre Diversidad Sexual y aparecieron p&uacute;blicamente las lesbianas presentando la que es la primera organizaci&oacute;n feminista l&eacute;sbica en Venezuela, «Amazonas».</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">14&#9;Esto no significa que debemos ignorar sus m&eacute;ritos o el hecho de que algunos grupos de mujeres, en particular FEVA, Avesa y los C&iacute;rculos Femeninos, ven&iacute;an trabajando el tema de la violencia durante m&aacute;s de dos d&eacute;cadas. Avesa abri&oacute; la primera oficina de atenci&oacute;n a la mujer violada a principios de la d&eacute;cada de los ochenta. Entre las fem&oacute;cratas, tambi&eacute;n hubo inter&eacute;s en el tema desde mediados de los ochenta, cuando el Ministerio de la Familia inici&oacute; un programa para prevenir la violencia en la familia.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">15&#9;No pocas declaran la influencia de sus madres, que lograron levantar a sus familias con la muy frecuente ausencia de los padres de sus hijos (Jim&eacute;nez, 2001).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">16&#9;Entonces, ¿qui&eacute;n lucha hoy, en el barrio o el sindicato o el gremio, con las conciudadanas? Muy pocas. S&oacute;lo conocemos la Casa de la Mujer Juana Ram&iacute;rez, la Avanzadora de Maracay, la Casa de la Mujer de Ciudad Guayana, los C&iacute;rculos Femeninos Populares en Caracas y Lara (quienes se han negado a formar parte del gobierno o encargarse de programas gubernamentales) y Mana Juana en Trujillo.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">17&#9;Las dos instancias oficiales que desde 1990 conciertan la acci&oacute;n reivindicativa de las venezolanas, han logrado sobrevivir a todas las amenazas de eliminaci&oacute;n y no hay quien no sepa que, ir&oacute;nicamente, esa sobrevivencia la han logrado por el apoyo del grupo «duro» de mujeres que en 1985 fundaron la CONG. </P></DIR>      ]]></body>
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